DISLEXIA Y TRASTORNO DEL PROCESAMIENTO AUDITIVO

Sé el maestro de tu destino, no el esclavo de tus problemas.

DISLEXIA Y TRASTORNO DEL PROCESAMIENTO AUDITIVO
  

¿Qué es el la Dislexia y el Trastorno del procesamiento auditivo (TPA)?

La Dislexia es una de las alteraciones principales de las llamadas Dificultades del Aprendizaje y un Trastorno Específico del Aprendizaje si nos ceñimos a la clasificación del DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Normalmente, el tipo de Dislexia a que se hace referencia en el ámbito educativo, suele ser la denominada del desarrollo o evolutiva, cuyo origen es neurobiológico y a veces hereditario. Se caracteriza por un fracaso inesperado en el reconocimiento de las palabras y en la incapacidad para desarrollar una lectura fluida y sin esfuerzo. Junto a estas dificultades se señalan otras en la ortografía, así como en la comprensión lectora y razonamiento matemático. Es una dificultad que perdura durante toda la vida, en mayor o menor medida, según las ayudas que se reciban. Existe otro tipo de Dislexia, que se llama Dislexia adquirida, y es aquella que surge tras una lesión cerebral, cuando afecta a las áreas encargadas de la lectoescritura.

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La Dislexia se categoriza en varios subtipos, según las dificultades que presente, y las áreas afectadas:

  • Dislexia fonológica dificulta la lectura con fluidez de palabras largas y poco frecuentes, con poca precisión para deletrear, (tiende a repetir, titubear, omitir sonidos o letras entre otros, confundiendo la lectura de algunas palabras con otras parecidas por su estructura  y teniendo dificultades para pronunciarlas.
  • Dislexia superficial: quienes la padecen comenten numerosos errores de omisión, adición o sustitución de letras. Tienen mayores problemas con la ortografía y suelen confundir las palabras, ya que sólo se guían por la información auditiva. Especialmente, les resulta difícil asociar el sonido de cada letra a leer y al escribir. 
  • Dislexia profunda o mixta: es una combinación de los dos subtipos de dislexia anteriores. Suele ocasionar limitaciones en leer, descomponer e identificar algunas palabras, así como al identificar su significado.

En general, hay un problema crítico en la Dislexia: la dificultad para entender la manera en que las palabras están constituidas por sonidos y cómo estos fonemas están conectados con su equivalente escritura. La prevalencia de la Dislexia se  ha estimado en un 5-15% de los niños en edad escolar dependiendo de la lengua y cultura. En España, se estima entre el 3,2 y el 5,9 % en la enseñanza primaria y entre el 3.2 y el 5.6% en la enseñanza secundaria. Aunque no existen estudios de prevalencia en la edad adulta, se considera que es de alrededor del 4%  aproximadamente.

Sin embargo, a la hora de ayudar a un alumno que presente Dislexia, sería adecuado, no centrarnos únicamente en categorizarlo en uno de estos subtipos, ya que cada caso es único. Lo ideal sería más bien conocer cuáles son sus limitaciones y necesidad  e intervenir sobre ellas. Es importante aclarar que estas dificultades no están relacionadas con déficits en la inteligencia de las personas que la presentan. Las personas que presentan Dislexia son tan inteligentes como cualquier otro de su misma edad, y el diagnóstico diferencial se basa en que las dificultades que presenta la persona, no están ligadas a su funcionamiento y capacidad intelectual. Además, es una patología que no desaparece al crecer, por lo que es importante que el niño reciba desde pequeño los tratamientos necesarios para mejorar en su día a día, y reducir estas dificultades.

A veces se combina con dificultades en otras áreas como la comprensión lectora, lenguaje, matemáticas y/o otras patologías como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o el Trastorno de Procesamiento Auditivo (TAP).

En ocasiones, se ha relacionado el Trastorno de Procesamiento auditvo (TPA) como causa de la Dislexia, o viceversa. Se asocia a esta patología, debido a que el Trastorno de Procesamiento Auditivo pueden afectar el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación, así como a la lectura y la ortografía, por lo que al igual que ocurre en la Dislexia, las personas que lo padecen tienen problemas a la hora de hablar y comprender el lenguaje. Sin embargo, el TPA, se caracteriza por dificultades específicas en la capacidad de un niño para manejar la información que oye. Normalmente, este Trastorno, al igual que la Dislexia interfiere con la capacidad de los alumnos para aprender, concentrarse e interactuar con otras personas.

Es importante aclarar que el Trastorno de Procesamiento Auditivo no está reconocido en el DSM-5. Es por este motivo, que para describirlo más claramente, nos ceñiremos a la definición que propone la Asociación Americana del Habla, el Lenguaje y la Audición, «alteración de todos o algunos de aquellos procesos y mecanismos auditivos responsables de los siguientes fenómenos conductuales: localización y lateralización del sonido, discriminación auditiva, aspectos temporales de la audición (resolución temporal, enmascaramiento temporal, integración temporal y ordenamiento temporal), desempeño auditivo frente a señales acústicas competitivas». Es decir,TPA es un trastorno de la forma en la que la información auditiva es procesada en el cerebro. No se debe a causas sensoriales relacionadas con el oído interno, o a una discapacidad auditiva, ya que las personas afectadas  tienen normalmente una audición dentro de la normalidad.

El TPA afecta a las áreas cerebrales y las vías nerviosas que van del oído al cerebro, interfiriendo en el procesamiento de la información auditiva, ocasionando dificultades en la incapacidad para oír mensajes auditivos, distinguir entre sonidos o palabras similares, separar el habla relevante del ruido de fondo, o la habilidad para recordar o comprender lo que se ha oído.

Según la Asociación Americana del Habla, el Lenguaje y la audición, el TPA puede presentarse en los niños en dos grados: leve y grave. Se define leve cuando sufren dificultades a la hora de escuchar, debido a haber sufrido otitis de repetición durante el periodo de adquisición del lenguaje; grave cuando concurre con procesos cognitivos más complejos que además de limitaciones auditivas, comprende dificultades en las áreas cognitivas, atencionales, psicológicas y del lenguaje.

Además de asociarse a la Dislexia, en los niños, la dificultad de procesamiento auditivo se relaciona también con el trastorno de déficit de atención, el autismo, el trastorno del espectro de autismo, la debilitación específica del idioma, el trastorno penetrante del desarrollo o retraso del desarrollo.

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¿CUÁLES SON LOS PRIMEROS SIGNOS Y ALERTAS DE DISLEXIA Y TPA?

En la mayoría de las ocasiones, los primeros signos de ambos Trastornos, se suelen dar en la etapa infantil, que es cuando el niño empieza a poner en práctica sonidos, sílabas, palabras (a través de rimas, ritmos, desglose en sílabas por ejemplo, todo a nivel oral) relacionando esos sonidos con las letras que le corresponden, a la vez que lo integran en la grafía.

Es así, que normalmente, cuando concurren los primeros signos, son notables, ya que el niño muestra un desarrollo normal y una inteligencia propia de su edad, pero comienza a tener muchos problemas para adquirir la lectura y  dificultades para aprender a leer, en contraposición a otros aprendizajes generales y vitales, que ha integrado sin dificultad. Suele llamar mucho la atención este retraso en la adquisición de este aprendizaje en el niño, que manifieste tanto malestar a la hora de enfrentarse a las letras y los textos.

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Es recomendable estar alerta, conocerlos para poder identificarlos y acudir a los especialistas tan pronto como sea posible, para poder ponerle remedio lo cuanto antes. Se ha estudiado que una intervención temprana eficaz, es lo más útil para vencer a las dificultades que ocasionan estos trastornos en la vida diaria, y especialmente en el área académica.

Normalmente, deben aparecer síntomas antes de la etapa infantil, al aprender a hablar, repetir palabras, reproducirlas… Sin embargo, a veces estos síntomas pueden confundirse con un desarrollo tardío de la adquisición del lenguaje u otro tipo de alteraciones. Las manifestaciones más notables de padecer Dislexia y/o TPA suelen ser:

  • Dificultades al aprender a leer: su lectura no es fluida, suele ser muy lenta, muchas veces silábica, con repeticiones, y con dificultades para comprender lo que ha leído. Normalmente ocasiona en el desarrollo del aprendizaje de la lectura múltiples errores, ocasionando que omita, sustituya, añada, o invierta letras al leer.
  • Dificultades al escribir: omite, sustituye, hace adiciones, invierte rota, une y fragmenta palabras, etc. Le cuesta mucho esfuerzo aprenderse las reglas y normas de ortografía, omite acentos, mayúsculas, signos de puntuación, entre otros. También tiene mucha dificultad para integrar la norma ortográfica, omite los acentos y los signos de puntuación, así como las mayúsculas, suele cometer errores de cambios de consonantes que suenan igual (/g/, /j/, /y/, /ll/, etc.) Le cuesta expresar sus ideas por escrito. A veces, la letra a veces puede estar afectada, sobre todo en el trazo ligado, y en la escritura de letras que exigen una escritura en una orientación o tamaño distinto al resto de letras.
  • Destaca por su aprendizaje de forma visual: suele tener un Dificultades en el vocabulario: suele tener dificultades de acceso al léxico (encontrar palabras por ejemplo que empiecen por una letra determinada) o presenta un vocabulario más bajo de lo esperable.
  • Pensamiento de claro predominio visual por encima del lingüístico, integrando mucho mejor la información a través de las imágenes que a través de las palabras. Aprende de forma más satisfactoria con estrategias y técnicas de estudio que reduzcan el contenido verbal y se apoyen en lo visual, tales como mapas mentales, mapas conceptuales, esquemas, fichas.
  • Limitaciones en las funciones ejecutivas: en la planificación y organización de tareas y suelen ser desordenados. Tienen muy buena memoria a largo plazo, pero baja memoria de trabajo, pudiendo presentar olvidos de información fácilmente. Pueden tener baja flexibilidad y dificultades para adaptarse a los cambios.
  • Dificultades en motricidad fina y gruesa y en la coordinación de movimientos y equilibrio (dispraxia).
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  • Baja valoración de sí mismo en el ámbito académico, frustración, pocas ganas de asistir al colegio o de realizar tareas académicas: dado el gran esfuerzo que le supone aprender, y la lucha que le conllevan las numerosas dificultades, en muchas ocasiones les lleva a estar afectados emocionalmente, ocasionando problemas de autoestima y de bajo rendimiento académico. Se une, a que en muchas ocasiones no comprenden lo que les sucede, y les lleva a relacionar sus dificultades con una inteligencia baja, sintiéndose inferiores a sus compañeros El desconocimiento de los que les pasa, hace que lo achaquen a la inteligencia, se sienten inferiores a los iguales, mermando autoestima y generando problemas emocionales como ansiedad, depresión, trastornos de conducta, problemas alimentarios y de sueño, somatizaciones (malestar físico fruto de la tensión psíquica), etc. Suele estar irritable, fácilmente pierde el control o llora, se repliega en sí mismo o dejan de comunicarse y cuando lo hace frecuentemente explota.
  • Déficit de atención: facilidad para distraerse, dificultades para seguir órdenes complejas e instrucciones, para mantener la atención sostenida en un periodo de tiempo, malestar ante el esfuerzo mental o en la atención a detalles y la concentración.

Algunos de estos signos También concurren cuando se da el TAP:

  • Le supone mucho esfuerzo concentrarse, especialmente en entornos ruidosos.
  • Tienen dificultad para poner atención y para recordar la información presentada por vía oral.
  • Necesitan más tiempo para procesar información que cualquier niño de su edad.
  • Le cuesta seguir instrucciones auditivas y conversaciones orales.
  • Tienen una habilidad auditiva deficiente.
  • Le resulta difícil reproducir canciones infantiles o recordar letras de canciones.
  • Pide con frecuencia que se le repita la información que se acaba de proporcionar de forma oral.
  • Le resulta difícil distinguir entre palabras de sonido similar.
  • Con frecuencia mezcla el orden de los sonidos en palabras o números en una secuencia.
  • Se esfuerza más que cualquier niño de su edad para leer, deletrear, hablar o rimar.
  • Problemas para expresar pensamientos y sentimientos con claridad.
  • deficiente.
  • Pese a sus esfuerzos e interés tienen un desempeño académico bajo.
  • Tienen problemas de comportamiento, a veces parece irritado, susceptible, enfadado o frustrado.
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Es así, que no significa que todos los niños que presenten Dislexia y TPA deban reunir estos primeros síntomas, para asegurarnos que cumplen con la categorización de uno o ambos trastornos, sino que se ha comprobado, que la mayoría de ellos, juntos o por separado, pueden desencadenar el diagnóstico posterior de Dislexia y/o Trastorno de Procesamiento Auditivo. Esta gama de dificultades pueden darse como características aisladas o aparecer de forma combinada e incluyen problemas específicos que es necesario diagnosticar por un especialista en neurodesarrollo. La detección precoz es esencial para la compensación de su aprendizaje y para evitar secuelas emocionales que, en muchos casos, acaban perdurando y afectando hasta la edad adulta.

¿CÓMO AYUDAR A UN NIÑO CON ESTAS LIMITACIONES?

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En muchas ocasiones, la limitación principal a la que se enfrentan las personas con Dislexia y TPA, es el desconocimiento de los profesionales y de su entorno, acerca de ambos trastornos, así como de su comprensión en profundidad.

Una de las formas de conocer cómo ve y siente el mundo una persona con Dislexia, empatizar con sus dificultades diarias, es ponernos en su piel. Para ello,  nuestros compañeros de “Understood” han recreado una simulación directa de las dificultades las que se enfrenta un niño al leer y escribir. A través de este enlace, nos hace comprobar lo costoso que supone a un niño con Dislexia trabajar en el colegio en su día a día:

https://www.understood.org/en/through-your-childs-eyes

De esta forma, sentir estas dificultades en primera persona, ayudará a adaptarnos a su método de aprendizaje, y a saber cómo intervenir de la mejor forma para reducir sus limitaciones,

Tanto para un niño que padece Dislexia como si sufre el Trastorno del Procesamiento Auditivo, el tratamiento que aplicaremos es único y diferente para cada niño, ajustando nuestra intervención de forma personalizada a las dificultades que presente. Lo ideal es que antes de comenzar a diseñar el tratamiento, contemos con el apoyo y colaboración de la familia del niño. Su papel es relevante, a la hora de ayudarle a poner las medidas específicas necesarias en su día a día para mejorar sus dificultades y especialmente su desempeño académico. Asimismo, la coordinación con otros agentes sociales como el tutor u otros maestros relevantes en su día a día, debe ser uno de los ejes principales de la intervención, con el objetivo de que el niño se sienta ayudado en todas las áreas principales por completo:

  • Aceptación de la angustia que provoca enterarse de la etiqueta o diagnóstico: es básico que tanto la familia, como el niño acepten y comprendan qué es lo que les sucede y a que se deben estas dificultades. A veces, supone un alivio ponerle nombre y saber qué no  se debe a una baja capacidad intelectual, como en muchas veces se confunde, o con otro tipo de alteraciones cerebrales que ocasionan patologías más complicadas. Otras veces, este diagnóstico genera angustia, ya que pensaban que estas dificultades iban a ser transitorias o evolutivas, y el enterarse de que constituye un Trastorno al que tendrán que ponerle remedio de por vida, genera mucha frustración y desánimo. Sea como sea, debemos ayudar tanto a las familias como al entorno del menor a comprender qué es lo que les sucede  a su hijo, y qué necesita, así como las dificultades principales a las que se va a tener que enfrentar, y cómo solucionarlas con los tratamientos y ayudas necesarias. Por otro lado, a veces gracias al diagnóstico del menor, se consigue que desde el Centro E. se le ofrezcan las ayudas necesarias (apoyo y refuerzo educativo, ayuda individualizada, más atención en las dificultades por parte de los maestros hacia el menor, verlo desde una perspectiva diferente y no como un niño “vago” o despistado” que no quiera trabajar o que da problemas…).
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  • Ayudarle a reconstituir con el nuevo diagnóstico, la valoración y percepción de sí mismo. Sería adecuado trabajar la autoestima, compensando sus fortalezas con los puntos débiles que le ocasiona estos Trastornos. También, la gestión emocional de las situaciones que sufre en el ámbito académico, que le generan frustración, compararse, sentirse inferior y aprender a hablar de sus dificultades como parte del Trastorno con normalidad. Además de ello, también desarrollar estrategias para compensar los déficits de destrezas en lugar de entrenarlos en las destrezas mismas. Los niños pueden aprender a manejar frustración, aprovechar sus fortalezas y compensar las áreas en las que se esfuerzan. Sería adecuado, crearle la conciencia de dejarse ayudar y de recibir ayudas, a la vez que fomentamos su autonomía y a sobreponerse a las dificultades.
  • Crear un Plan Individualizado de Apoyos, orientando a la familia a cómo recibir los tratamientos y ayudas que necesita el menor para conseguir una buena adaptación en su vida diaria y en la esfera académica, minimzando las dificulatdes que le suponen ambos Trastornos. Esto tambiém permite considerar otros procesos psicológicos co-protagonistas en el procesamiento de la información como la atención y memoria, esenciales para elaborar la estrategia a seguir.
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Puede acudir a logopedas, psicólogos infanto-juvenil, maestros especialistas en pedagogía terapéutica…Sería adecuado, acudir a especialistas que trabajen a través de la terapia educativa. La intervención en el TAP fundamentalmente debe estar enfocado a la mejora de la discriminación auditiva (sobre todo en ambientes ruidosos), en la memoria auditiva, los hábitos de escucha, la atención auditiva y la capacidad de priorizar la palabra ante el ruido. Sería adecuado incluir programas de entrenamiento auditivo como Berard Auditory Integration Training Services (método Bérard de reeducación auditiva) y Fast ForWord. Una de las metas principales de estos programas es mejorar la comprensión auditiva a través de actividades y juegos. Sin embargo, actualmente, el TPA no se caracteriza por tener muchos tratamientos que tenga base científica.

En el caso de la Dislexia, se deberán llevar a cabo estas terapias a través de un entrenamiento en lectoescritura, aumentando el nivel de conciencia fonológica del niño poco a poco a la vez que de forma pautada se va incrementando poco a poco el tiempo dedicado a leer en voz alta (y a poder ser a partir de textos atractivos y adaptados para individuos con dislexia).  También se puede combinar métodos multisensoriales que permitan relacionar la información proveniente de los diferentes sentidos, fortaleciendo la capacidad de vinculación entre visión y audición.

¿ES POSIBLE DETECTAR DISLEXIA Y/O TPA EN ADULTOS?

Existe un estudio₂ de investigación muy curioso acerca de la Dislexia en adultos, en el cual nos centraremos a continuación para abordar este tema. Según, este estudios realizado en 2016, la dislexia afecta al 14% de la edad adulta. Se trata de un trastorno que permanece a lo largo de toda la vida de quien la padece.

En primer lugar, para detectar Dilexia o TPA en una persona adulta, es necesario descartar otros trastornos como la discapacidad intelectual, trastornos visuales o auditivos, patologías mentales o neurológicas, dificultades para dominar el lenguaje o enseñanzas educativas inadecuadas. Normalmente, estas personas padecen Dislexia o TPA desde la infancia, así como los mismos signos, síntomas y deficiencias cognitivas, pero sin diagnosticar. Seguramente, padecer estas dificultadesd desde el desconocimiento, les ha generado mucha frustración en el ámbito académico, y en las tareas que les supone un esfuerzo en lectura y escritura. En una investigación relacionada₂ estudiaron adultos mientras aprendían a hablar inglés a lo largo del tiempo, y los compararon con otros adultos sin patología alguna. Descubrieron que en los adultos con dislexia presentaban más dificultades en las tareas de procesamiento fonológico, velocidad de procesamiento y de memoria verbal, así como un menor desempeño en tareas de lectura y escritura. Sacaron como conclusión que estas dificultades eran más graves en adultos que eran más inteligentes, desmontando los mitos de baja capacidad intelectual en Dislexia.

Es por ello, que es de vital importancia, conocer las dificultades actuales de los adultos con Dislexia para poder establecer estrategias de apoyo y prevención. En esta línea, se deberían realizar adaptaciones a nivel laboral (sintetizadores de voz en la lectura, grabaciones, compañero lector, aumento de tiempo, etc.) y educativo en las aulas (de procedimientos concretos de intervención en lectura o de un software de autocorrección sobre la comprensión), con el objetivo de mejorar su desarrollo y calidad de vida. Se ha estudiado que si no se interviene de esta forma, podrían afectar negativamente al plano afectivo-motivacional de estas personas a lo largo de su vida. Estas personas, suelen experimentar niveles más altos de ansiedad y sintomatología depresiva, signos de baja autoestima, escasa motivación intrínseca, desmotivación y bajas expectativas con respecto a su futuro. Además, se ha descubierto que los universitarios con Dislexia experimentan niveles muy altos de ansiedad hacia las matemáticas, siendo los niveles de ansiedad y depresión más altos entre las mujeres con Dislexia.

Con respecto al TPA en adultos, apenas se cuentan con investigaciones acerca de ello, ya que al ser un Trastorno poco conocido, y con una prevalencia menor,  no se dedica tiempo  ni inversión económica a su estudio. Sin embargo, se estima que muchas personas podrían padecerlo y estar confundiéndolo con otras patologías como discapacidad auditiva o intelectual. Es por ello, que si desde este artículo, algunos síntomas o signos son similares a los que una persona puede padecer o identificarse, pese haber tenido otros diagnósticos, sería recomendable que acudiera a un especialista para descartar la presencia de TPA.

De esta forma, muchas personas descubren que padecen Dislexia y TPA a lo largo de su vida adulta, sin haber tenido un diagnóstico precoz, y sin haber recibido las ayudas necesarias. A veces, descubrirlo puede aliviar a algunas personas, ya que normalmente han pensado que sus dificultades se deben a su torpeza y baja capacidad intelectual. Otras veces, la etiqueta genera preocupación y frustración, ante no saber a dónde acudir y pedir ayuda. Acudir a los profesionales adecuados como Neurólogos, psicólogos, pedagogos, y otros expertos en Dislexia y TPA, orientarán a la persona que lo padece para sobrellevar estas dificultades, fomentando su calidad de vida y bienestar personal. Negar estas dificultades, o mirar para otro lado, solo servirá para crear más obstáculos en su camino y desarrollo vital.

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Para finalizar, utilizar una frase de C. Lewis, que define muy bien lo que se quiere trasmitir desde este artículo:

“Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios”

*A lo largo de todo este documento se utilizará el género gramatical masculino para referirse a colectivos mixtos, como aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva. Tan solo cuando la oposición de sexos sea un factor relevante en el contexto se explicitarán ambos géneros. 

¹(Serrano & Defior, 2008; Fletcher, 2009; Peterson & Pennington, 2012; Snowling & Hulme, 2012; Shaywitz, Morris, & Shaywitz, 2008; Soriano & Miranda, 2010).

₂ Soriano-Ferrer, M., & Piedra-Martínez, E. (2016). Un análisis documental de la investigación en dislexia en la edad adulta. Universitas Psychologica15(2), 193-204. https://doi.org/10.11144/Javeriana.upsy15-2.adid