Afasia: Guía útil para luchar la batalla contra la incomunicación

Una completa guía sobre Afasia: Qué es, tipos de afasia y su clasificación, causas, casos clínicos, evaluación, tratamiento y consejos que te ayudarán a mejorar la comunicación en personas con afasia.

¿Qué es la afasia? Personas Afásicas

¿Qué es la afasia? Personas Afásicas

Cualquier persona en algún momento puede encontrar barreras de comunicación: “Lo tengo en la punta de la lengua”, “¡No hay quién te entienda”,“¡Parece que haablo en chino!”… Suelen ser momentos frustrantes, que provocan tensión y malestar. Nuestra pensamiento y nuestro lenguaje parecen haber desconectado. Este “fallo de contacto” suele durar breves instantes; enseguida logramos comprender o dar a entender lo que pretendíamos desde el inicio. Las personas con afasia no tienen tanta suerte; tienen que aprender cada día a sobrellevar estas dificultades que ponen a prueba su interacción con los demás.

¿Qué es la afasia? Definición

La afasia se clasifica dentro de la categoría síndrome neuropsicológico, es decir, es una alteración psicológica producida por una patología cerebral. El sujeto afásico puede encontrar dificultades para comprender y utilizar el lenguaje verbal; o incluso perder por completo la capacidad de hablar.

Existe, actualmente, cierta confusión entre los términos disfasia y afasia. Ambos son trastornos del lenguaje y tienen consecuencias similares; pueden afectar a la comprensión, expresión, denominación y capacidad de repetición. Sin embargo, como ya hemos mencionado, estas consecuencias son en la afasia fruto de una anomalía cerebral; y en cambio, en la disfasia no existe una causa orgánica demostrable que produzca las anomalías. La disfasia se refiere, más específicamente, a un problema en el desarrollo del lenguaje.

Cuando hablamos de afasia dotamos al trastorno de causas concretas y conocidas, afectacines en áreas específicas, que producirán distintas consecuencias en los sujetos que las padecen y en distintos grados.

Tipos de afasia

Las distintas modalidades de la afasia pueden abordarse en base a distintos criterios: lesión cerebral afectada, consecuencias en el lenguaje, signos clínicos asociados, capacidades alteradas… Llevar a cabo una clasificación de las distintas tipologías es de gran utilidad para un correcto diagnóstico y tratamiento. Clasificamos la afasia en siete categorías. A continuación describiremos los principales efectos de cada una de ellas en quienes la padecen.

  • Afasia de Broca: los sujetos con este tipo de afasia padecen un gran deterioro en la producción verbal y la capacidad para repetir oraciones. En ocasiones también encuentran problemas a la hora de denominar objetos. Sin embargo, su comprensión del lenguaje se encuentra normalizada. Tienen por tanto discapacidades expresivas pero no comprensivas.
  • Afasia de Wernicke: causa deficiencias en la capacidad para repetir oraciones, la denominación de objetos y la comprensión del lenguaje. Sin embargo, no afecta a la producción oral. El déficit encontrado en la repetición y denominación es producido por la alteración comprensiva, la producción espontanea es fluida.
  • Afasia de Conducción: este tipo de afasia no tiene consecuencias en la producción y comprensión oral. Los sujetos que la padecen comprenden y emiten mensajes orales de forma correcta. Sin embargo, encuentran problemas a la hora de denominar objetos y repetir oraciones previamente escuchadas.
  • Afasia Global: este tipo de afasia afecta severamente a la capacidad lingüística del sujeto que la padece en todas las áreas del lenguaje: comprensión, producción repetición y denominación.
  • Afasia anómica: el sujeto presenta un desarrollo del lenguaje regular, tanto a nivel expresivo como comprensivo; sin embargo, padece cierta incapacidad para denominar objetos que observa y ya conoce.
  • Afasia transcortical motora: el sujeto presenta problemas en la producción verbal espontánea, y la denominación de objetos; pero repite oraciones que ha escuchado previamente sin dificultad. Su capacidad para descifrar mensajes recibidos no se encuentra alterada.
  • Afasia sensitiva: existe deterioro en la denominación de objetos y la comprensión de mensajes, pero no en la producción verbal ni en la capacidad para repetir oraciones.

La siguiente tabla esquematiza a grandes rasgos las limitaciones encontradas en casa tipología. Las casillas marcadas en color azul indican las áreas del lenguaje deterioradas.

Clasificación de Afasias

Clasificación de Afasias

Causas de la afasia

La afasia está necesariamente causada por una alteración orgánica, una lesión cerebral concreta. Pero, ¿Por qué están causadas estas lesiones cerebrales? Son dos las causas principales de la afasia: traumatismos craneoencefálico y accidentes cerebrovasculares.

El origen más frecuentes que produce el trastorno afásico es el traumatismo craneoencefálico, es decir, un impacto externo sobre el cráneo que llega a producir un deterioro del mismo. La zona afectada por el golpe determinará el tipo de afasia, y por tanto, las capacidades lingüísticas afectadas.

Las afasias también pueden ser producida por accidentes cerebrovasculares, es decir, trastornos en la circulación sanguínea a nivel cerebral (causas del ictus). Estos trastornos pueden ser de tipo isquémico, si la presencia de un coágulo impide el paso de la sangre hacia una región cerebral determinada; o hemorrágicos, si un vaso se rompe, produciendo una hemorragia hacia un tejido cerebral concreto. En ambos casos se produce una masiva muerte neuronal.  Diferencia entre ictus, isquemia y derrame.

Existen otras patologías cerebrales que también podrían llegar a producir síntomas afásicos, como los tumores cerebrales o los procesos tóxico infecciosos.

Casos clínicos de afasia

A continuación, exponemos dos supuestos clínicos para que conozcas las posibles implicaciones prácticas de dos de los tipos de afasia.

Caso diagnóstico: Afasaia de Wernicke por traumatismo craneoencefálico

Luis (26 años), estudiante universitario. Hace unos meses tuvo un accidente de tráfico y recibió un golpe en el cráneo. Tras el accidente se le realizó un TAC cerebral, los resultados de la prueba no presentaron alteraciones.

Acude a la clínica manifestando dificultades en la concentración y comprensión del lenguaje, que están afectando de forma severa a su ámbito personal y académico. Es un paciente espontáneo y presenta una expresión normalizada y rica en vocabulario. Tras la realización de varias pruebas encontramos dificultades a la hora de comprender mensajes, tanto orales como escritos. En ocasiones no consigue repetir mensajes de forma textual, encontramos en sus interacciones sustituciones involuntarias de palabras. El paciente manifiesta no haber padecido dichas alteraciones antes del accidente.

Caso diagnóstico: Afasia anómica producida por un accidente cerebrovascular.

Marta (78 años) se encuentra hospitalizada desde el mes pasado, cuando sufrió una aneurisma cerebral. Tras ser operada de urgencia, se recuperaba sin secuelas aparentes hasta el momento. Recientemente, manifiesta problemas para comunicarse. Sus familiares indican percibir falta de atino en la elaboración de sus frases. La paciente afirma requerir de gran esfuerzo para expresar afirmaciones simples. Tras un examen específico del caso comprobamos, solo ocasionalmente, cierta incapacidad para nombrar y denominar objetos y estímulos comunes, de su entorno habitual. Dicha incapacidad se presenta de forma intermitente. No existen alteraciones en procesos comprensivos ni de reconocimiento.

Evaluación y diagnóstico de la afasia

Como exponíamos al inicio, la afasia siempre está causada por un deterioro orgánico cerebral, por tanto, para su adecuado diagnóstico, será fundamental un estudio neurológico que aporte información detallada sobre la zona afectada. Cada tipo de afasia está vinculada al deterioro de una región cerebral específica.

También será fundamental conocer los distintos tipos de afasia y sus correspondientes signos clínicos asociados . De esta forma, los primeros estudios del caso supondrán una orientación fundamental para el diagnóstico.

Además, Existen múltiples baterías y test creados para diagnosticar este síndrome neuropsicológico. Un ejemplo de este tipo de pruebas es el Test de Boston para el Diagnóstico de la Afasia –TBDA (1972) creado para examinar el lenguaje de un paciente en seis áreas: Producción de habla, compresión auditiva, expresión oral, capacidad lectora, manejo del lenguaje escrito y apraxias. También es común la utilización, durante la evaluación, de pruebas fluidez verbal y habilidades comunicativas.

Hoy en día, cada vez se utilizan más, pruebas neuropsicológicas computerizadas (aplicables por ordenador). Las comodidades que ofrecen los ordenadores facilitan y automatizan algunos de los procesos de la evaluación neuropsicológica. En este campo, CogniFit es la herramienta líder a nivel mundial en evaluación y entrenamiento cognitivo computerizados. Y está disponible en español.

CogniFit: Herramienta de evaluación neuropsicológica

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Claves para mejorar la comunicación en personas con afasia

La personas que padecen afasia encuentran grandes dificultades a la hora de comunicarse, debido a su deficiente expresión y/o comprensión del lenguaje. Estas claves no solo les ayudarán a mejorar y controlar sus peculiaridades comunicativas. También permitirán, a sus interlocutores frecuentes, conocer estrategias que enriquezcan la comunicación y fomenten la interacción lingüística.

Las personas con afasia con deterioro expresivo pueden toparse con la imposibilidad de expresar lo que desean, aunque sepan con seguridad lo que quieren manifestar. Tienen la capacidad de idear brillantes pensamientos, que quedan encerrados en si mismos.

Tampoco encuentran facilidad para expresar opiniones, puntos de vista; aunque sientan un enorme interés por participar. Imagina que te invitan a participar en un debate que dominas y te interesa. Comienzas a escuchar a los participantes, todos deliberan con entusiasmo y a ti se te ocurren fantásticas ideas que compartir. Estás convencido que de tu aportación enriquecería el debate, sabes lo que quieres decir, pero de pronto alguien prohíben tu participación. ¿Te sientes frustrado?

La personas con afasia con deterioro comprensivo no pueden evitar perderse, desconectarse fácilmente de su entorno. Han perdido la capacidad de reconocer términos que ya utilizaban, y han dejado de comprender a quien siempre habían entendido. Imagina que un día enciendes tu ordenador y ha cambiado el sistema. Ahora todos los mensajes están en Alemán, idioma que desconoces, y la configuración no puede ser modificada. ¿Te sentirías cómodo trabajando con él?

Encontrar barreras de comunicación es irritante y deteriora en nuestras relaciones sociales, profesionales y personales. Además, resta autonomía al sujeto que las sufre pudiendo tener un gran impacto negativo en su desarrollo emocional. ¿Cómo podemos combatir los efectos de la afasia?

Es fundamental que tanto el sujeto afásico, como quienes interactúan con él, trabajen la paciencia. Sería absurdo obcecarse en descifrar o enunciar un mensaje inaccesible en un momento determinado. Esto solo producirá un gran bloqueo y escasos frutos. El oyente no debe en ningún momento presionar o tratar de apresurar el mensaje que pretende emitir el paciente.

  1. Fomentar la paciencia no implica resignarse a no compartir un mensaje. Si una vía de comunicación falla deben buscarse estrategias alternativas. La utilización de lenguaje no verbal puede ayudar tanto al paciente como a sus interlocutores a comunicarse. El uso de gestos, muecas y expresiones pueden aportar muchísimo contenido a la conversación, y aclarar significados.
  2. El grado de motivación que el sujeto con afasia conceda a interacción social es trascendental. Tras sufrir consecutivamente la dificultad para comprender y hacerse entender, es fácil perder el interés por comunicarse. Es muy importante que los pacientes obtengan un feedback durante y después de la comunicación, que les haga presentir el éxito de la misma (por ejemplo, asentir con la cabeza sin interrumpir sus mensajes). Es importante que sientan que sus oyentes están interesados en lo que trasmiten y mantienen, por su parte, activa la interacción.
  3. No debemos, bajo ningún concepto, menospreciar el valor de la práctica. Aunque es cierto que los ejercicios no actúan sobre la alteración cerebral existente, si son capaces de moderar su efectos. Deben realizarse actividades adaptadas al tipo de afasia que padezca el individuo, centradas en sus carencias específicas.
  4. Algunos ejemplos de tareas útiles para trabajar la comunicación en pacientes con afasia son: articulación de sílabas y términos, repetición de frases, repaso activo de vocabulario, tareas de memoria auditiva, asociaciones entre imágenes y palabras, clasificación de objetos, redacciones sobre temas específicos, narraciones de historias, comprensión lectora… Deben trabajarse estas destrezas asiduamente, pero sin que se conviertan en una pesada carga para el sujeto.
  5. El lenguaje, principal afectado en este trastorno, es la herramienta que nos permite estrechar lazos con quienes nos rodean. Lo utilizamos para manifestar lo que pensamos y sentimos, y reconocer lo que piensan y siente los demás. Somos seres sociales y relacionarnos es una necesidad vital. Por tanto, la presencia de acompañantes que promuevan la comunicación del sujeto con su entorno será crucial para su buen desarrollo.