Aprender a tomar decisiones difíciles: 7 pasos para lograr tus metas

Cómo aprender a tomar decisiones difíciles. Tomar decisiones inteligentes en momentos difíciles suele ser todo un reto ¿Alguna vez te has quedado paralizado/a sin saber cómo reaccionar? ¿O has tomado una decisión que no te acerca a la meta que quieres conseguir? La toma de decisiones es una habilidad cognitiva que se puede entrenar: En este artículo conocerás las herramientas, estrategias y recursos, que te ayudarán a reaccionar de de forma más rápida, inteligente y eficaz ante los momentos difíciles. ¡Conseguir lo que deseas es más fácil si sabes tomar las decisiones adecuadas!

Hay muchos tipos de decisiones. Las personas adultas, desde que nos levantamos hasta que nos vamos de nuevo a dormir, afrontamos miles de decisiones diarias. Aprende a reconocer qué decisiones tendrán mayor repercusión y a actuar en consecuencia.

La terapia de solución de problemas que veremos, te permitirá mejorar tus habilidades en la toma de decisiones, y afrontar mejor las situaciones estresantes en tu día a día. Cualquier decisión que tomes encadena nuevos eventos ¡Aprende a tomar mejores decisiones!

Cómo apender a tomar mejores decisiones en momentos dificiles

Cómo aprender a tomar mejores decisiones en momentos difíciles

La toma de decisiones es una constante en nuestras vidas. Unas decisiones nos llevarán a otras, y en muchas ocasiones no dejarán de ser anécdotas de nuestro día a día: A qué hora nos levantamos un domingo, coger un paraguas cuando vemos nubes grises en el cielo, subir por las escaleras o en ascensor… A priori, no se trata de decisiones que podamos considerar difíciles. Pero, sin dejar de subestimar las pequeñas elecciones diarias, hay un grupo selecto de decisiones que tendrán una gran importancia a medio y largo plazo en nuestras vidas. Por esta razón, aprender a decidir lo que nos conviene en esas situaciones que resultan más difíciles requiere ejercitar el pensamiento racional y lógico.

Por ejemplo, apuntarse al gimnasio, matricularse en una universidad, aceptar un trabajo en otra ciudad a cientos de kilómetros de casa, y elegir el nombre de un hijo o hija son el tipo de decisiones que requerirán un mayor esfuerzo y tiempo de reflexión por nuestra parte.

En Psicología, la toma de decisiones se describe como un proceso cognitivo superior, es decir, que se apoya en otros procesos psicológicos como la atención, la memoria operativa, la capacidad y velocidad de procesamiento, el lenguaje, el pensamiento deductivo, la planificación, la supervisión, la creatividad… Como ves, tomar una decisión inteligente y racional es algo complejo para nuestro cerebro. Pero, gracias a la plasticidad cerebral, y a nuestra capacidad de aprendizaje, podemos mejorar las funciones cerebrales y procesos cognitivos, y aprender nuevas estrategias cerebrales que nos permitan tomar mejores decisiones. 

Cualquier persona tiene la capacidad de entrenar y mejorar sus habilidades cognitivas para afrontar los problemas o decisiones cotidianas de forma más adaptativa. ¡Conoce las estrategias TSP o Terapia de Solución de Problemas.

La TSP o Terapia de Solución de Problemas nos enseña desde una perspectiva cognitivo-conductual a afrontar los conflictos de la vida cotidiana. La persona se involucra de manera activa en un proceso, que comienza mucho antes desde su motivación, para afrontar las diferentes situaciones (novedad, riesgo, incertidumbre), tipos y síntomas de estrés.

Cómo tomar mejores decisiones

Cómo tomar mejores decisiones

7 sencillos pasos para aprender a tomar decisiones difíciles


1. Identificar la decisión a tomar. 2. Definir un objetivo. 3. Orientación positiva hacia el problema. 4. Recopilar información relevante. 5. Generar alternativas. 6. Evaluación de las alternativas. 7. Toma de decisiones.

Esta estrategia, resumida aquí en 7 sencillos pasos, te ayudará a activar la vía del pensamiento racional. El pensamiento racional te permitirá tomar de forma más efectiva decisiones importantes.

Cada persona es diferente. La idea, desde la TSP (Terapia de solución de problemas), es que personalices tu propia estrategia. Puedes hacer el proceso con más o menos pasos hasta que llegues a utilizarlo de forma espontánea cuando te haga falta. Ten en cuenta que el entorno, y las situaciones en las que tendrás que afrontar la toma de decisiones serán complejas y cambiantes. Por tanto, no es una fórmula infalible que te dará la respuesta al problema. Esto es un esquema de acción.

1. ¿Cuál es la decisión a la que te enfrentas?

Definir el problema. Este paso inicial puede parecer bastante evidente pues se supone que ya estamos cara a cara ante el problema y sabemos de que se trata. Sin embargo, la toma de consciencia tiene dos ventajas: por un lado, permitirá que te acerques a esa situación concreta y situarte en el momento presente; y por otro lado, abrirá las puertas para que se inicie el proceso de toma de decisiones, es decir, que serviría de “disparador” para el resto de pasos dentro de una secuencia de acción encadenada.

2. En esta decisión ¿Cuál va a ser tu objetivo o meta?

Pensar en tus intereses en términos de corto, medio y largo plazo. Por ejemplo, ante una pequeña molestia en un diente ¿Qué elementos podrían influir a corto plazo para no acudir al dentista? Ansiedad, anticipación del dolor, miedo, dejadez, evitación, ahorro… Si consideramos la situación a largo plazo veremos que retrasar la visita al dentista puede suponer mayores complicaciones futuras: un aumento de las molestias, una mayor duración e intensidad del tratamiento médico y un coste económico más alto. Veremos que a veces, no requiere de un profundo y exhaustivo análisis o de una alta capacidad intelectual, simplemente se trata de ampliar las perspectivas.

3. ¿Tienes una visión positiva acerca de la decisión que tienes que afrontar?

Efectivamente, es muy importarte intentar tener una actitud positiva. Pero esto no significa que hay que verlo todo de color de rosa. Las personas con una actitud positiva en la toma de decisiones creen en sus capacidades y encuentran en cada situación de la vida una nueva oportunidad para aprender.

4. ¿Has buscado información significativa para la resolución del problema?

Para asegurarse que la información que estás valorando es realmente relevante, sería recomendable:

  • Centrarse en los hechos objetivos y sólo en los hechos.
  • Evitar considerar interpretaciones de tipo subjetivo y juicios con fuerte carga emocional.
  • Evitar posibles sesgos cognitivos.

El “sesgo de confirmación es la tendencia a consultar solamente con personas próximas a nosotros que comparten y apoyan nuestras opiniones. Imagínate que buscas nuevos puntos de vista para decidir si vas un paso más allá en la relación con tu pareja y le preguntas a una amiga con quien compartes opiniones sobre la vida muy similares ¿Crees que vas a obtener una visión más amplia de lo que está ocurriendo?.

Otro sesgo cognitivo es mantener “creencias resistentes”, esto son, opiniones basadas en experiencias previas sin considerar la situación actual. Por ejemplo, yo he conocido a una persona adulta a quien le preguntaron: Tu padre, ¿qué es? Y él respondió: Mi padre es banquero. La realidad era que su padre después de estar 30 años trabajando en un banco hacia dos años que estaba jubilado, y ya estaba en una nueva etapa de su ciclo vital.

5. ¿Serías capaz de pensar varias salidas para resolver una misma situación?

  • Potencia la creatividad. Se trata de generar opciones u alternativas a la situación presente, y cuántas más y más variadas mejor. Al principio no importa que sean válidas, alocadas o perfectas. ¿Has probado la Tormenta de Ideas?
  • No es momento todavía de usar el pensamiento racional o deductivo, así que no hay que juzgar ni desechar ninguna idea inicialmente por disparatada o absurda que te parezca. Es posible que algunos elementos de la idea te sean útiles para hallar una solución a posteriori.
  • Adoptar varios puntos de vista. Para ello puedes recurrir al pensamiento lateral o divergente.

6. ¿Cómo seleccionar la mejor opción?

Cada persona es diferente, ¡pero eso tú ya lo sabes! En la selección de una de las opciones posibles influirán factores personales y socio-culturales. De forma genérica, la evaluación de cada alternativa incluye:

  • Probabilidad de que la característica que estamos considerando finalmente se cumpla. Te pondré un ejemplo. Imagina que decides aceptar un nuevo trabajo porque las oportunidades de crecimiento personal que te ofrece la nueva empresa son más altas que las actuales ¿Cuál es la probabilidad que dentro de unos años tu perfil profesional mejorase y se hayan cumplido tus expectativas?
  • Evaluar las consecuencias en términos de costes-beneficios globales. Se trata de un proceso muy exhaustivo basado en la maximización, es decir, elegir la opción que tenga una puntuación más alta en todas las características comparadas posibles. Sin embargo, para una persona hacer esto es poco probable. En la vida real usamos en mayor medida un criterio de satisfacción, incluyendo en el proceso de evaluación sólo algunas características, por ejemplo, aquellas que nos parecen más deseables o accesibles.

Otros criterios que utilizamos son la satisfacción, el riesgo y la utilidad.

Aquí te dejo un enlace a un video cortito de unos 15 min. (subtitulado en castellano) donde la filósofa Ruth Chang nos enseña, de modo muy simple, una perspicaz manera de mesurar nuestras decisiones en la vida. En el fondo: «eres lo que decides».

7. ¿Ya has tomado una decisión?

¡OK! Pues llegado a este punto te toca decidir. Elige la opción que consideres más conveniente. Recuerda lo que comentamos anteriormente: las decisiones dependen de la persona y del momento en que se toman. Es posible que dentro de unos años veas las cosas de forma diferente, desde otro tiempo y perspectiva. Pero no te atormentes por esto. No te dejes caer en el bloqueo o en la evitación.

Antes de “pasar a la acción” lleva a cabo un proceso de monitorización o revisión de la opción seleccionada mediante preguntas del tipo: ¿Responde a las necesidades planteadas?, ¿Se adecua a mis intereses u objetivos?, ¿Tengo los recursos necesarios?…

Es tiempo de pasar a la acción: ¿Cómo ejecuto la decisión que he tomado?

Elabora un buen plan con los pasos y tiempos necesarios para llevar a cabo la decisión que has tomado. No hay una regla para esto. Que sea personal y adaptado a la situación.

Por último, te recomiendo algunas técnicas de monitorización. Es conveniente estar sensible al proceso durante todas las fases pero especialmente en la ejecución:

  • Observar tu propia conducta. Supervisar lo que haces y cómo lo haces. Importante mantener la concentración.
  • Programar auto-evaluaciones. Comparar a cada fase si los resultados se van correspondiendo con lo que habías anticipado. En caso negativo, revisa de nuevo el plan.
  • Querese un poquito. Utilizar recompensas si los resultados son los esperados. A veces un refuerzo verbal inmediato es suficiente, ¡Muy bien hecho! También puede funcionar como un anticipo de una recompensa posterior, ¡Muy bien hecho te mereces una cerveza bien fría! O sino, que mejor que celebrar una decisión… ¡con otra decisión!
aprender a tomar decisiones dificiles

Aprender a tomar decisiones: auto-recompensas

Esta sería a grandes rasgos una aproximación a la toma de decisiones desde un punto de vista cognitivo-conductual. Aprender a tomar decisiones, buenas decisiones en momentos difíciles, es posible ¿Qué? ¿Qué no se parece mucho a cómo tomas tus decisiones? No te preocupes. Seguramente lo haces de forma muy parecida aunque no te das cuenta, o, quizás no sigues un proceso tan mecánico. Precisamente, el objetivo de la Terapia de solución de problemas (TSP) es que la persona llegue a automatizar el proceso y tomar decisiones, aparentemente, de forma espontánea.

Siendo sinceros, la verdad es que las personas no siempre tenemos tiempo y ganas para comportarnos de un modo tan racional y programado. Así que, en ocasiones, empleamos algo llamado «heurísticos». Una especie de “atajos” o «intuiciones» que ahorran energía mental. Y además, no siempre lo más lógico es lo más adecuado en ese momento o aquello que finalmente decidimos hacer ¿Por qué nos comportamos así? Para saber más de cómo tomamos decisiones y cómo nos comportamos, hablaremos del papel de las emociones en la toma de decisiones en un próximo post…

Referencias: González Labra (2012). Psicología del Pensamiento. Ruiz, Díaz, y Villalobos (2012). Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales.