Cerebro y felicidad ¿Dónde se encuentra la fuente de la felicidad?

¿Qué es la felicidad? El ser humano se encuentra en la eterna lucha por encontrar la felicidad, pero aún no sabemos muy bien cómo definirla. Una posible aproximación para responder a la pregunta puede ser pensar sobre la felicidad en el cerebro. Se ha oído hablar mucho de las hormonas de la felicidad o el placer. En el siguiente artículo desvelamos los hallazgos encontrados sobre el cerebro y la felicidad, las partes donde se encuentra este sentimiento y la relación que ambos tienen. ¡Atrévete a descubrirlo!

Cerebro y felicidad
Cerebro y felicidad

¿Qué es la felicidad?

Aristóteles ya distinguió entre hedoismo y eudamonia, lo que la psicología actual caracteriza como placer o afecto positivo vs. significado y satisfacción vital. Charles Darwin también hizo una aproximación a la felicidad hablando de afecto positivo como un elemento necesario para la supervivencia de la especie, en concreto, para planificar el día a día y desarrollar recursos cognitivos y emocionales (no hay que olvidar que el afecto negativo también tiene valor evolutivo, siempre que no suceda en exceso, como ocurre con cualquier cosa).

Pero ¿cómo estudiamos algo tan abstracto como la felicidad? Lo cierto es que existe un lado subjetivo y un lado objetivo de la felicidad. El primero será nuestra consideración personal de si somos felices o no, mientras que el segundo son las medidas fisiológicas, neuronales y del comportamiento que muestran si una persona es feliz o no. ¡Y lo más sorprendente es que no siempre tienen por qué coincidir!

En esta parte más objetiva es donde entra el juego el cerebro en relación a la felicidad, ya que van a ser en estas medidas las que no dependen del criterio humano y nos permiten hacer generalizaciones en los hallazgos empíricos.

La felicidad y el placer en el cerebro

¿Cómo se relacionan realmente placer y felicidad? De momento lo único certero es que la falta de placer, conocida como anhedonia, es uno de los principales síntomas de la depresión y una barrera para ser feliz. Otra de las fuentes de felicidad humana relacionadas con el placer son las relaciones sociales y sus estímulos, como las caricias o caras familiares que activan las áreas del cerebro relacionadas con el placer.

Uno de los descubrimientos sobre el cerebro y la felicidad es que la parte del cerebro que se activa con los placeres más básicos o sensoriales como la comida o el sexo coincide con la parte que se activa con “placeres de orden superior” o más abstractos, como la música, el arte o ser altruista.

Una de las redes neuronales de placer es la de las recompensas, que se caracteriza por los componentes de “gustar”, “querer” y “aprender“. El primero es el más relacionado con el placer y la felicidad. Aunque estos mecanismos se encuentran distribuidos por el cerebro, tan sólo ciertos puntos de acceso o hotspots han sido identificados en relación al placer. ¿Ésto qué quiere decir? que son ciertas y pequeñas áreas (alrededor de un centímetro cúbico) las que pueden ser activadas y causar esa sensación de gusto. De hecho los primeros experimentos en relación a este tema se realizaron en ratas que aprendieron a mover una palanca para recibir estimulación cerebral que producía placer, y más recientemente se ha que dichas áreas de placer coinciden con las áreas afectadas por el Párkinson.

Como hemos mencionado, el placer por recompensa también tiene el factor de motivación del “querer”, el cual está bajo el control de la famosa dopamina. Aunque el gustar y el querer  están muy relacionados, no hace falta que te guste algo para quererlo, lo cual se ve de forma clara en la adicción. Una vez una persona se convierte en adicta a una sustancia, acaba por no gustarle ya que el efecto positivo, la “felicidad” que le producía en el cerebro al tomarla las primeras veces ya no se produce (la tolerancia consiste en necesitar mucha más cantidad de la misma sustancia para sentir lo que antes se sentía con menos de ella). Aunque a dicha persona ya no le guste esa droga, sí que la quiere ya que la parte subcortical del cerebro, una parte menos racional y consciente, se la está pidiendo. De hecho esta parte subcortical se encuentra separada del córtex o corteza cerebral, aquella parte que se encarga de la planificación a un nivel más consciente.

La corteza cerebral, en concreto la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior, también está relacionada con el placer: anticipación, experiencia, memoria para los estímulos positivos. La anticipación, por ejemplo, se ha relacionado con la felicidad, ya que parece ser que somos más felices cuando anticipamos algo positivo en el futuro y después lo disfrutamos que cuando sólo lo disfrutamos en el momento. Anticipación y felicidad Ahí es donde estaría jugando un papel la corteza cerebral en la felicidad.  Además, está conectada con los hotspots de la felicidad, los cuales están en una parte más interna del cerebro (la subcorteza cerebral). La diferencia entre una parte y otra es que la corteza no contiene esos puntos de  placer concretos sino que permite sentir felicidad a través de estimulación indirecta con imágenes o recuerdos. Por ejemplo, cuando te sientes feliz y sonríes al mirar una foto de un ser querido, la corteza cerebral es aquella que se activa. Los hotspots de la subcorteza cerebral, por otro lado, se pueden estimular de forma directa a través de la manipulación del cerebro para producir sensación de placer. Aunque esto último se ha utilizado muy poco en humanos, un ejemplo es la estimulación cerebral profunda para aliviar algunos síntomas de la depresión, pero no para inducir afecto positivo o “felicidad”.

La felicidad y la satisfacción vital en el cerebro

Todo lo mencionado anteriormente está relacionado con la parte más hedónica comentada al principio, es decir, la del placer. ¿Qué hay de la eudamonía o satisfacción vital? ¿Dónde se encuentra esa parte de la felicidad en el cerebro? No hay respuesta clara a esta pregunta, pero existen ciertas hipótesis que relacionan  lo que llaman la red por defecto del cerebro, la cual se relaciona con la representación de uno mismo, los estados internos cognitivos o los estados de consciencia. Algunas de las partes de esta red conectan con la red hedónica de la corteza orbitofrontal y la corteza cingulada anterior, pero hasta el momento sólo ha habido especulaciones.

Aunque no hay conclusiones fuertes con respecto a dónde está la felicidad en el cerebro, hay ciertas redes neuronales y zonas en el cerebro relacionadas con el placer y se están haciendo avances para conocer dónde se encuentra esa parte más eudamónica de la felicidad. Mientras esperamos nuevos hallazgos, tenemos que encontrar nuestra propia forma de ser felices y cuidar nuestro cerebro.

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