Claustrofobia: Una guía práctica para superar esta fobia

 

Claustrofobia. Los trastornos de ansiedad son los cuadros clínicos más prevalentes entre la población, tras los trastornos por consumo de sustancias, y entre ellos las fobias específicas. Estas pueden llegar a interferir en la vida diaria de una forma importante. Por ello es muy importante conocer sus causas y saber cómo afrontarlas.

En este artículo hablamos sobre la claustrofobia o el miedo a los espacios cerrados. ¿Qué causa esta fobia? ¿Qué puedo hacer para superarla?

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Claustrofobia

¿Qué son las Fobias Específicas?

Las fobias específicas representan uno de los trastornos psicológicos más frecuentes entre la población, tanto en adultos como en niños, siendo las características muy semejantes en ambos.

En las fobias específicas se da un miedo intenso y persistente, excesivo e irracional y que es desencadenado por la presencia o anticipación de determinados objetos (animales, máscaras, insectos…) o situaciones específicas (oscuridad, ver sangre, alturas, lugares cerrados etc.). Aunque algunas fobias tienen características distintivas, como la fobia a las inyecciones o a la sangre, en el resto los síntomas son bastante similares.

La exposición a esas situaciones o al estímulo fóbico genera en la persona una respuesta intensa e inmediata de ansiedad, siendo su máxima intensidad el ataque de pánico. Los adultos pueden llegar a reconocer que su  miedo es excesivo e irracional, pero son incapaces de controlar estas situaciones. Así mismo, estas situaciones interfieren de forma importante con su vida cotidiana, ya sea en su vida personal, laboral o social. Pueden llevar a incapacitar a la persona a realizar sus actividades diarias y hasta desencadenar una depresión.

Test depresión

Por otra parte, esta ansiedad ante ciertos estímulos o situaciones no debe ser mejor explicado por otros trastornos mentales como por ejemplo el trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de ansiedad por separación, fobia social o trastorno de pánico.

Basándonos en el manual DSM-5, existen diferentes tipos de fobias específicas:

  • Animal: miedo causado por uno o más tipos de animales.
  • Ambiente natural: miedo provocado por situaciones naturales: tormentas, lluvia, oscuridad…
  • Sangre/inyecciones/heridas: miedo indicado por situaciones en las que la persona observa sangre/heridas o por tener que someterse a intervenciones quirurguicas, ambientes hospitalarios etc.
  • Situacional: miedo inducido por situaciones específicas como estar en lugares públicos, puentes, ascensores, aviones, coches, lugares cerrados.

En este articulo nos centraremos en la claustrofobia.

¿Qué es la claustrofobia?

La claustrofobia que proviene latín claustrum -cerrado- y el griego φόβος, -fobia, miedo es una fobia de tipo situacional de los trastornos de ansiedad. Se trata de un miedo intenso a los espacios cerrados: ascensores, habitaciones pequeñas sin ventanas, túneles, sótanos, usar cascos para bicicletas o motos etc. Cuando una persona que padece claustrofobia debe de estar en alguna de estas situaciones, experimenta malestar intenso, lo que le genera pensamientos negativos y conductas de evitación (por ejemplo subir cinco pisos utilizando las escaleras) o escape (salir del ascensor antes de llegar a su destino). La persona claustrofobia no tiene miedo al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas de estar en ese lugar (quedarse encerrado para siempre o la asfixia).

Es disfuncional, ya que interfiere con la vida diaria y puede resultar muy molesto y grave para la persona que lo sufre. Entre un 8 y un 6% de la población general padece de claustrofobia. Suele comenzar por haber vivido una experiencia desagradable en un espacio cerrado (como quedarse encerrado en un ascensor). Sin embargo, se puede adquirir vicariamente por recibir informacion o ver experiencias desagradables en espacios cerrados. Hay distintos grados de claustrofobia, en el sentido de que no todas las personas la sufren igual, y de que algunas no se alteran tanto. Aún asi, estas situaciones suelen ser evitadas o se soportan con un gran malestar.

¿Cuáles son los síntomas de la claustrofobia?

Al enfrentarse a una situación que implique estar en un espacio cerrado, se activa el Sistema Nervioso Simpático. Este sistema se encarga de activar el organismo para hacer frente a las demandas de la situación, por lo que se producen síntomas de ansiedad:

  • Aumento de la presión sanguínea
  • Taquicardia
  • Respiración acelerada
  • Boca seca
  • Agobio
  • Mareo
  • Nauseas
  • Dolor o malestar en el estómago
  • Llanto
  • Necesidad de salir de esa situación

Las personas que sufren fobias comienzan a generar expectativas de peligro y ansiedad, cuya consecuencia son las conductas de evitación, de búsqueda de seguridad, rituales ect. Para prevenir o minimizar esta ansiedad. Antes enfrentarse a una situación relacionada con su fobia, aparecen pensamientos anticipatorios que general respuestas de ansiedad y aumenta el miedo.

Causas de la claustrofobia

Las fobias suelen tener tres tipos de causas, no excluyentes:

  • Condicionamiento clásico, a través de una o más experiencias directas. La persona que padece claustrofobia ha tenido una mala experiencia en alguno de estos lugares. Por ejemplo un ataque de pánico, mareos, sensación de malestar en el estómago. A partir de esa experiencia evita ciertos lugares, lo que ayuda a mantener el problema ya que tiene menos experiencias seguras.
  • Condicionamiento vicario o por observación. Ver a otra persona (en vivo o grabado) teniendo una reacción anómala en alguna situación. Por ejemplo, tener un familiar que es claustrofóbico y observar su conducta y sintomatología en ciertas situaciones, puede aumentar el riesgo de padecerla.
  • Transmisión de información. Información de carácter oral o escrita de los peligros de ciertas situaciones. Por ejemplo, la información sobre ciertos peligros que inculcan las madres a sus hijos.

Estos tres modos de adquisición pueden interactuar, aumentando la probabilidad de generar claustrofobia cuando se combinan dos o más de ellos.

Por último, ciertas variables personales modulan estas causas por ejemplo, estar sometidos a altos niveles de estrés, es una persona introvertida, miedosa etc.

Factores de riesgo de la claustrofobia

  • Vulnerabilidad biológica: Hipersensibilidad del sistema nervioso autónomo. Esto podría ser la principal carga genética de las fobias.
  • Vulnerabilidad psicológica: locus de control externo, es decir sensación de que las situaciones son incontrolables e impredecibles, en base a experiencias previas. Rasgos de personalidad, trastornos psicológicos previos, exposición a sucesos estresantes, estilo educativo sobreprotector por parte de los padres o los cuidadores
  • Susceptibilidad a la ansiedad: miedo a los síntomas de ansiedad, ya que existen pensamientos de que éstos tienen consecuencias graves.
  • Ansiedad anticipatoria: La ansiedad anticipatoria es un proceso de evaluación cognitiva que predice las consecuencias que un acontecimiento determinado este produce en la conducta de la persona.
  • Percepción de carencia de recursos: Sensación de no poder con tanto agobio o no poseer los recursos necesarios para afrontarlo.
  • Hipervigilancia hacia los estímulos temidos. Por ejemplo estar pendiente de las sensaciones corporales cuando se está en una habitación con las persianas bajadas.
  • Ser mujer, ya que es mucho más frecuente en mujeres.
  • Tener alrededor de 20 años ya que suele ser más común en etapa de adulto joven.
Claustrofobia

Claustrofobia

¿Cómo afecta a la vida cotidiana la claustrofobia?

La claustrofobia genera una pérdida de calidad de vida en las personas que lo sufren. Se produce una afectación en las áreas social, personal e incluso laboral.

En nuestra sociedad, estar en espacios cerrados es algo común ya sean ascensores, despachos pequeños, transporte público etc. Cuando una persona con claustrofobia se debe enfrentar a estas situaciones, lo hace con malestar, pensamientos negativos, con un deseo de que pase pronto lo que le impide llevar una vida con total normalidad.

Generalmente, las personas que padecen este tipo de fobia no tienen miedo a los espacios cerrados en sí mismo, si no a las posibles consecuencias negativas que pueden tener en él. Por ejemplo, quedarse encerrado, que se pare el ascensor, riesgo de asfixia, que no haya suficiente aire en el lugar ect.

Junto con las reacciones a nivel fisiológico y cognitivo, podemos encontrar sentimientos de vergüenza ante la posibilidad de que les ocurra delante de alguien, o de tener que confesar su problema.

Tratamientos de la claustrofobia

Tratamientos Psicológicos

La terapia Cognitivo-Conductual ha demostrado su eficacia y efectividad en el tratamiento de fobias en general y en particular de la claustrofobia. Se recomienda la exposición como la técnica fundamental para superar este miedo.

La exposición consiste en afrontar de forma gradual y sistemática las situaciones o actividades que el paciente teme y que le genera una respuesta de ansiedad intensa. Esta técnica debe realizarse en vivo a situaciones evitadas que generen ansiedad. No obstante podemos aplicar diferentes tipos:

  • Exposición en imaginación: generar en imaginación diferentes escenas en las que el paciente se encuentre en una situación temida.
  • Exposición en vivo gradual: realización previa de una jerarquía de situaciones de menor a mayor ansiedad. El paciente deberá exponerse en orden, no pasando a la siguiente situación de la lista hasta que la ansiedad que sienta sea mínima.
  • Inundación: es la más aversiva, se trata de exponerse en vivo sin graduación. Es decir, entrar en una habitación y aguantar la ansiedad hasta que el nivel se reduzca considerablemente.

Evidentemente, aunque la exposición es la estrategia más eficaz, suele combinarse con otras técnicas que facilitan la aproximación al estímulo temido:

  • Psicoeducación: ofrecer información sobre qué es una fobia y las variables que intervienen en ella. Se debe enfatizar en que las conductas de evitación (por ejemplo: subir por las escaleras) y/o escape (por ejemplo: salir del autobús antes de llegar a su destino) son en realidad contraproducentes.
  • Técnicas de Relajación y/o Respiración: es una técnica muy útil para reducir la activación que genera la ansiedad. Se recomienda la Relajación Muscular Progresiva. La relajación activa el Sistema Nervioso Parasimpático por lo que es una respuesta contraria a la ansiedad.
  • Restructuración Cognitiva: Los pensamientos anticipatorios pueden generar una respuesta de ansiedad antes de la exposición, por lo que aumentan las probabilidades de generar una respuesta de evitación y escape. Se utiliza para mejorar la autopercepción personal, de forma que la persona se sienta capacitada para hacer frente a este problema.
  • Desensibilización Sistemática: consiste en pedirle al paciente estando relajado que imagine una situación que le provoca ansiedad. La presentación repetida de imágenes que producen ansiedad junto con la sensación de relajación, produce el debilitamiento gradual de la fobia y su extinción.

Farmacoterapia

Los fármacos no son la mejor alternativa para tratar las fobias específicas. No obstante, los antidepresivos ISRS son preferibles a las Benzodiacepinas, ya que estas últimas interfieren con la exposición, concretamente con los procesos de aprendizaje.

La D-cicloserina se considera un fármaco facilitador del aprendizaje y por tanto, de la exposición.

Tratamientos alternativos. Realidad Virtual

Una alternativa a la exposición es la Realidad Virtual. Esta técnica simula la realidad, de tal forma que el paciente se enfrenta a una situación tridimensional. Los pacientes suelen aceptarla mejor que la exposición directa.

Teniendo en cuenta que alrededor de un 25% rechaza la exposición directa, esta puede ser una buena alternativa. Así mismo cuenta con otras ventajas como por ejemplo, ser totalmente confidencial e intimo (ya que sólo se hace en la consulta de un psicólogo), poder controlar diferentes variables, poder repetir la escena varias veces o diferentes escenarios en una misma sesión.

Se ha mostrado eficaz para algunas fobias entre ellas la claustrofobia. Se ha comprobado que la realidad virtual no dificulta la posterior generalización a otras situaciones.

Recomendaciones para superar la claustrofobia

¿Padeces de claustrofobia o conoces a alguien que lo haga? Te damos algunas recomendaciones para superar tu fobia.

La primera recomendación es que si la fobia afecta gravemente a la calidad de vida de una persona, ésta debería buscar ayuda profesional. No obstante, a continuación damos algunos consejos para aquellas personas que padecen claustrofobia, y quieren enfrentarse a su miedo.

  • La claustrofobia es un problema de índole psicológico. Por lo que muchas veces conviene acudir a un profesional que te pueda ayudar.
  • Analiza el origen, cuál fue la primera vez que tuvo o tuviste un ataque de pánico o sintió claustrofobia. También es importante conocer si ocurre en sitios específicos o es más generalizado.
  • Tener en cuenta la ansiedad anticipatoria, esos pensamientos que ocurren antes de hacer frente a una situación. Lo único que harán será aumenta el miedo y la sintomatología fisiológica, por lo que es importante controlarlos. Normalmente, hay una tendencia a imaginar situaciones hipotéticas que rara vez se cumplen.
  • Prepararse para exponerse gradualmente. La exposición es algo necesario, dado que los miedos se extinguen haciéndoles frente. Durante la exposición se generarán pensamientos negativos y síntomas fisiológicos, éstos son normales. Sin embargo, es necesario aguantarlos en ese momento, no escapar de la situación ya que así sólo mantendremos el problema.
  • La exposición debe realizarse hasta que la ansiedad se reduzca de forma considerablemente. En una escala de 1 al 10, hasta que sea menor de 4.
  • Repetir la exposición varias veces, en diferentes momentos y lugares.
  • Superar una fobia es un proceso, lo importante es ir paso a paso.
  • Acepta tu propio ritmo y recompensa tus esfuerzos y logros.

¿Y tú, conoces a alguien que pueda tener claustrofobia? Deja tu comentario.

Psicóloga Sanitaria en continua formación. Interesada en trastornos psicológicos, sus tratamientos y la Psicología del Envejecimiento.
Curiosa por naturaleza, me encanta ayudar a los demás y dar lo mejor de mí. Espero contribuir a través de artículos, consejos y curiosidades dirigidos a cualquier persona interesada en el contenido.

“La felicidad no es algo hecho proviene de tus propias acciones”.