Como detectar a un psicópata ¿Es mi vecino uno de ellos?

Cómo detectar a un psicópata ¿Es mi vecino, o compañero de trabajo uno de ellos? Una de las figuras que más nos fascina tanto en el cine como en las novelas es la del psicópata (no, en la vida real no nos fascina tanto). Ese asesino frío y sanguinario. Disfruta viendo sufrir a los demás, pero se pone una máscara de normalidad que lo hace treméndamente difícil de identificar. Podría ser, por ejemplo, nuestro vecino del 5º B. En esta entrada Diego Remón, psicólogo, nos dará las pistas que nos permitan identificar a un psicópata. 

Cómo identificar a un psicópata
Cómo identificar a un psicópata

Se encuentran entre nosotros, y lo más probable es que alguna de las personas que están leyendo esta entrada forme parte de este colectivo. Pero no debemos alarmarnos, no todos los psicópatas son asesinos sanguinarios y sin escrúpulos. De igual forma que no todos los delincuentes tienen porque ser psicópatas.

En general todos somos un poco hipocondríacos: creemos que padecemos una enfermedad nada más oír hablar de ella. Y en el caso de las enfermedades mentales… más. Seguramente el lector se estará preguntando ahora mismo si, tal vez, no es un psicópata. Existen en Internet muchos cuestionarios y tests que, con mayor o menos precisión, dan respuesta a esta pregunta. Lo que me asombra es que pocas personas se preguntan: ¿Y si mi vecino es uno de ellos y planea descuartizarme y hacer conmigo un cocido? Esto es lo que debería preocuparnos de verdad.  ¿No?

¿Abundan los psicópatas en nuestra sociedad?

Según los estudios, la cifra de psicópatas es de un 2% de la población. La verdad es que es un dato escalofriante, teniendo en cuenta que está por encima de otros trastornos psiquiátricos. La esquizofrenia, por ejemplo, afecta a un 1% de la población, aproximadamente. Para verlo con más claridad: cerca de un millón de españoles son psicópatas.

No es necesario que encierren aún a sus niñas y mujeres en casa. Hay que tener en cuenta que de esa cifra del millón de psicópatas, sólo un 1% son psicópatas que han cometido actos delictivos, osea, alrededor de 10.000.

Cosas típicas de un vecino psicópata

Lo más probable es que nunca llegues a saber si debes preocuparte de tu vecino. Son expertos en camuflarse y será difícil identificarlos, pero vamos a intentarlo. Las características que mejor definen a un psicópata son las siguientes:

1- “Era un chico normal”

Típica frase de vecino de escalera, cuando los reporteros que cubren el brutal asesinato le preguntan por el supuesto autor. No es solo que “era un tipo simpático”  o “jamás me lo habría imaginado, alguna vez he jugado con él a pádel”. El caso es que son personas que suelen caer bien a todo el mundo, pero nadie les conoce demasiado en profundidad. Son auténticos camaleones sociales que pasan desapercibido.

2- Por interés te quiero Andrés

¿Cómo detectar a un psicópata? Se valen de muchas artimañas con las que consiguen siempre lo que quieren. Si no es mediante halagos, conseguirán sus propósitos a través de chantajes o zancadillas a todos aquellos que se pongan delante de su meta. Diríamos que no son practicantes del fair play (juego limpio). Será la persona más amable del mundo, mientras le seas útil para sus objetivos.

3- Pinochos: 

Es uno de esos trucos que comentábamos antes. La mentira es el arma que mejor utilizan, y son realmente buenos mintiendo. Si alguno sufriera el embrujo de pinocho, sería mucho más fácil saber cuándo no dicen la verdad. Hasta entonces, solo los más hábiles pueden descubrir sus mentiras.

4- Témpanos de hielo

Por no decir vacío emocional. Aquí es donde se encuentra el origen del problema. No sienten emociones, o lo hacen a duras penas. Entienden que una familia está en banca rota, pero no les tiembla la mano a la hora de firmar la orden de desahucio. Son máquinas humanas, frías y sin remordimiento o vergüenza de sus actos. Se limitará a las 4 palabras de consuelo en caso de que los vecinos tengan que darte un triste pésame, pero notarás que no se inmutan un ápice.

5- Cruzan los semáforos en rojo

Ya que su sistema emocional está “atrofiado”, necesitan de experiencias extremas para poder llegar a sentir algo. Imaginemos que estamos tirados en el suelo, inconscientes después de haber recibido un fuerte golpe en la cabeza. Alguien intenta despertarnos a base de hablarnos con voz preocupada, pero lo que necesitamos es un buen tortazo en la cara para recobrar el sentido. Es una comparación para entender que solo las conductas peligrosas o violentas les pueden remover algo (si es que esto llega a pasar). Así que no, si tu vecino cruza el semáforo en rojo, no tiene por qué ser un psicópata (el título era una forma de darle emoción a este punto).

6- “Cariño, el hijo del vecino está diseccionando al gato”

¿Cómo identificar a un psicópata? De pequeños, los niños manifiesten comportamientos de crueldad animal. No sienten lástima por los pobres animalitos, ni tampoco por sus compañeros de clase. Esto es exagerado, pero en los psicópatas criminales si que suele ocurrir.

7- “¿Te vuelves a mudar vecino?”

Los psicópatas son muy impulsivos y toman decisiones repentinas. En ocasiones porque han descubierto alguna de sus mentiras, y otras veces por la misma búsqueda de emociones. Si tu vecino, recién llegado al barrio, te cuenta que le gusta cambiar de aires mucho y que se aburre viviendo siempre en el mismo sitio… ¡CUIDADO! Suelen dejar tras de sí un reguero de fracasos, traiciones, estafas, etc. Evita ser una de sus víctimas.

8- Lobos entre corderos

Como dijimos al principio, no todos los delincuentes son psicópatas ni todos los psicópatas son delincuentes. De hecho, la mayoría de psicópatas viven entre nosotros. Muchas veces se habla de que los altos cargos están ocupados por ellos. No es algo raro, para ellos no hay trabas morales que les impidan ascender en una empresa a costa de los demás.

Cómo identificar a un psicópata
Cómo identificar a un psicópata

Dos tipos de psicópatas criminales

Las características anteriores se atribuyen a los conocidos como psicópatas puros. ¿Es que existen psicópatas impuros? No, no del todo. Pero ya hemos dicho que la mayoría de los psicópatas “auténticos” no son delincuentes. Los asesinos y malhechores se identifican con otro tipo de psicópatas. Aunque la crueldad y la maldad son comunes en los crímenes de ambos, el origen de esa maldad es diferente. La clasificación de Karpman lo explica de forma muy clara:

1- Psicópatas primarios

O biológicos. Son los más peligrosos. Son los psicópatas que nacieron así y que los psicólogos-psiquiatras-neurólogos aún no han conseguido determinar por qué. Rara vez manifiestan ansiedad o se ponen nerviosos, y sus crímenes son una forma de conseguir sus objetivos. No tienen por qué haberse criado en un ambiente problemático, de ahí que la mayoría no se conviertan en delincuentes. De hecho, recientemente apareció en prensa el caso de un neurocientífico que, estudiando cerebros de psicópatas se dio cuenta de que el era uno de ellos. Y sin embargo, tenía una familia feliz y un trabajo más que respetable. Aunque el origen biológico sea importante, lo que determina quien somos en la vida es el entorno en el que nos criamos.

2- Psicópatas secundarios

O psicosociales. Son como son por las circunstancias que les ha tocado vivir. Es muy probable que en su infancia hayan sufrido las peores calamidades; malos tratos, abusos, abandonos… Es normal que después de todo lo que han vivido sean más retraídos y que tengan más problemas mentales. Estos tienen emociones, pero suelen ser muy negativas y, por lo tanto, la causa de los crímenes.

¿De verdad estamos en peligro?

Sabemos que la psicopatía está a la orden del día. Pero también sabemos que los casos en los que los psicópatas cometen crímenes sanguinarios son algo raro. Lo normal es encontrarlos en forma de empresarios sin escrúpulos. Son muy hábiles y manipuladores, y pueden conseguir lo que se proponen. En caso de que queramos averiguar si el vecino es uno de ellos, lo tenemos más bien difícil.

En cualquier caso, si queremos estar a salvo lo mejor es que seamos buenos vecinos, amigos, maridos o mujeres, etc. Si somos más valiosos vivos que muertos, seamos generosos y agradables. Al final, toda esa buena voluntad nos será devuelta en forma de generosidad y amabilidad por parte de los demás.

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