Depresión en el adulto mayor: Factores influyentes y alteraciones asociadas

 

¿Te sientes a menudo cansado, desmotivado o inundado de emociones y pensamientos negativos? ¿Observas este bajo estado de ánimo en algún adulto mayor de tu entorno? Durante la etapa del envejecimiento, cada persona debe adaptarse a una serie de circunstancias. Éstas pueden afectar a los más vulnerables, provocando depresión en el adulto mayor.

A lo largo de este artículo se van a exponer los síntomas que forman parte de la depresión y los factores que pueden influir en su desarrollo durante la tercera edad. Además, podrás leer algunos consejos útiles a la hora de tratar con adultos mayores que padezcan este trastorno del estado de ánimo.

Depresión en el adulto mayor

Depresión en el adulto mayor

Depresión en personas mayores

La depresión es uno de los trastornos del estado de ánimo más prevalentes en la actualidad. Éste se caracteriza principalmente por la presencia de tristeza y estado de ánimo bajo, disminución de la autoestima, pérdida de placer por aquello que anteriormente provocaba satisfacción, trastornos del apetito y/o del sueño y sensación de fatiga habitual. Además de estos síntomas, la depresión genera habitualmente apatía y dificultad para tomar decisiones.

Esta sintomatología se mantiene, por lo menos, durante dos meses y produce un malestar significativo que altera el nivel de funcionalidad.

Test depresión

Se puede desarrollar a lo largo de cualquier etapa vital. Si bien es cierto que, debido a algunos factores característicos del envejecimiento, el adulto mayor puede padecer este trastorno con cierta probabilidad. La depresión en el adulto mayor destaca principalmente por la presencia de tristeza, anhedonia (incapacidad para experimentar placer) y síntomas psicosomáticos, es decir, síntomas físicos producidos por procesos emocionales, tales como fatiga crónica o dolor de cabeza.

A lo largo de este artículo se van a exponer los diferentes factores o causas que pueden generar depresión en el adulto mayor, los componentes tanto de riesgo como protectores para el desarrollo del trastorno y los síntomas de tipo neuropsicológico que pueden presentar estos pacientes. Por último, se aportan algunos consejos relativos al trato con ellos.

Causas de la depresión en el adulto mayor

El origen de un trastorno depresivo es indeterminado. A continuación se explican las tres dimensiones que pueden generar el trastorno, ya sea de manera individual o combinada.

1-El factor biológico como causa de depresión en mayores

Los síntomas que forman parte de la depresión pueden deberse a una serie de afectaciones de índole orgánica (Fuente Daniel M. Campagne, causas orgánicas y comórbidas de la depresión)

  • Alteraciones bioquímicas a nivel cerebral, las cuales van a influir en la regulación de ciertos neurotransmisores (noradrenalina, dopamina y serotonina).
  • Déficit vitamínico y de minerales asociado a la dieta
  • Enfermedades crónicas: de condición metabólica (déficit de vitamina B12), de tipo autoinmune (lupus), provocadas por infección viral (hepatitis), cáncer
  • Enfermedad de las glándulas tiroides y paratiroides

2- Factor psicológico como causa de la depresión en mayores

Durante el envejecimiento pueden surgir en el adulto mayor una serie de pensamientos y emociones de carácter negativo:

  • Disminución de la autoestima
  • Aumento de la inseguridad
  • Sensación de impotencia
  • Pérdida de control sobre su entorno
  • Ausencia o escasez de motivación vital
  • Sensación de declive
  • Vivencias de inutilidad
  • Temor a circunstancias vitales no deseadas y desagradables, como por ejemplo, aparición de una enfermedad grave o abandono.

Entrenamiento cerebral

3- Factor social como causa de depresión en mayores

Es común que, durante este periodo vital, el adulto mayor experimente algunas circunstancias conocidas como acontecimientos vitales estresantes. Éstos hacen referencia a aquellos sucesos relevantes en la vida de una persona, los cuales producen estrés y, en la mayoría de las ocasiones, necesidad de readaptación: pérdida de seres queridos (cónyuge, familiares o amigos), falta de apoyo social, lesión o enfermedad personal, jubilación, etc. Los acontecimientos vitales estresantes que más frecuentemente provocan depresión en el adulto mayor son aquellos que suceden de manera brusca, los que no son controlables, aquellos que resultan amenazantes, los acontecimientos que transcurren de manera repetida y los que aparecen de manera conjunta o “en racimo”.

En definitiva, la etapa del envejecimiento se ve influida irremediablemente por la sucesión de pérdidas y sus consecuentes duelos. No se trata únicamente de la pérdida de personas, sino también de la pérdida de capacidades, de ocupación e, incluso, la pérdida de uno mismo a la hora de afrontar la propia muerte.

Es importante destacar que envejecimiento no es sinónimo de depresión, la personalidad del adulto mayor se va a ver determinada por los rasgos previos. Éstos pueden acentuarse debido a diversas circunstancias ocurridas en esta etapa, dependiendo siempre de la capacidad de afrontamiento de cada persona.

Factores de riesgo asociados a la depresión en el adulto mayor

Existen ciertas circunstancias, de carácter biológico, psicológico y social, que pueden facilitar la aparición de un trastorno depresivo en el adulto mayor, así como contribuir a que éste se cronifique:

  • Género: uno de los factores de riesgo relacionados con la depresión durante la vejez es ser mujer (las mujeres padecen depresión con más probabilidad que los hombres)
  • Haber sufrido un accidente cerebrovascular (depresión post-ictus)
  • Padecer enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer
  • Consumir medicamentos a diario
  • Poseer un tipo de personalidad insegura con escasos recursos de afrontamiento y/o autoestima baja
  • Padecer enfermedades médicas dolorosas
  • Instalarse en una residencia para personas mayores
  • Sufrir trastornos del sueño
  • Contar con escaso o nulo apoyo social
  • Vivir solo y sentir soledad
  • Abusar del consumo de alcohol
  • Disponer de escasos recursos económicos
  • Encontrarse en un proceso de duelo
  • Recibir un tratamiento antidepresivo insuficiente (únicamente el 15% de los adultos mayores con depresión se beneficia de un tratamiento adecuado).

Prevenir la depresión en la tercera edad 

Elementos protectores

De la misma manera, existen factores que protegen al adulto mayor de desarrollar depresión o promueven una mejor y más rápida recuperación.

  • Acudir a psicoterapia
  • Vivir acompañado (la socialización favorece un mejor estado de ánimo)
  • Disponer de recursos económicos
  • Medicarse con antidepresivos
  • Realizar actividad física regular (contribuye a una mejora en la autoeficacia y la autoestima)
  • No padecer deterioro cognitivo (realizar ejercicios de estimulación cognitiva)
  • Ser menor a ochenta años
  • No haber sufrido episodios de depresión con anterioridad
  • Apreciar un adecuado apoyo social
  • Percibir su propio estado de salud como apropiado
  • Sentirse productivo
  • Encontrar sentido a su vida

Síntomas de depresión en el adulto mayor

La depresión es un trastorno del estado de ánimo. No obstante, durante el transcurso de ésta, el adulto mayor también puede presentar algunos déficits neuropsicológicos. Durante el envejecimiento es normal que el adulto mayor presente ciertos cambios a nivel cerebral, por los cuales se vea reducida su velocidad de procesamiento, así como su capacidad atencional y de memoria. No todas las personas se van a ver afectadas en este sentido, sin embargo, no es extraño que aquellos mayores que padecen depresión presenten también las dificultades neuropsicológicas mencionadas a continuación, para lo cual es aconsejable que el adulto mayor realice actividades de estimulación que refuercen sus capacidades.

Déficits neuropsicológicos provocados por la depresión en el adulto mayor:
  • Dificultades en la memoria episódica (recuerdo de acontecimientos pasados):
  • Deterioro en la memoria a corto plazo y memoria verbal, debido a la influencia de pensamientos negativos
  • Déficit de memoria de trabajo (capacidad de manipular información mentalmente)
  • Dificultad para mantener la atención (atención sostenida), así como para realizar diversas tareas al mismo tiempo (atención dividida)
  • Disminución de la velocidad de procesamiento de la información
  • Alteración en la función ejecutiva (dificultad en la planificación y toma de decisiones, en la capacidad de solución de problemas y en la flexibilidad cognitiva)

Un estudio reciente confirmó que existen alteraciones neurocognitivas entre pacientes depresivos y controles. Las diferencias más significativas, se observan en habilidades cognitivas como la inhibición, memoria de trabajo, atención dividida y en general las funciones ejecutivas. El programa de estimulación cognitiva para personas con depresión de CogniFit fue aplicado a dos grupos, (depresivos-controles) durante ocho semanas. Tras este periodo se comprobó la eficacia de este entrenamiento cognitivo personalizado. Se observó una reducción de los síntomas depresivos en el grupo de personas con depresión. Logrando una mejora del control ejecutivo, y permitiendo al paciente crear mejores estrategias para hacer frente a los síntomas depresivos (rumia y perseverancia).

La falta de concentración propia de la depresión disminuye la capacidad para consolidar nuevos datos, de esta manera el adulto mayor con depresión se muestra más despistado y “olvidadizo”. Éste es el motivo por el que se puede llegar a confundir la pérdida de memoria debida a la depresión (pseudodemencia depresiva) por aquella que corresponde a la demencia, especialmente a la de tipo Alzheimer. Es importante atender a ciertas cuestiones que permiten diferenciar una de la otra:

  • La pérdida de memoria debida a la depresión comienza de manera brusca, mientras que la que se presenta en la demencia aparece de manera insidiosa y lenta
  • Los adultos mayores con depresión a menudo se encuentran invadidos por pensamientos negativos recurrentes, los cuales les provocan dificultades para prestar atención y, por tanto, para fijar la información. Mientras que, en el comienzo de una demencia, la persona justifica su falta de memoria sin ser consciente del error.
  • Durante la depresión los olvidos fluctúan con el estado de ánimo, en el caso de la demencia los olvidos son constantes.
  • El adulto mayor con depresión muestra preocupación por sus dificultades de memoria, mientras que el que padece demencia no se percata de éstas.

Test Parkinson

Cómo ayudar a un adulto mayor con depresión

Convivir o mantener una relación cercana con una persona que padece depresión resulta complicado por la frustración y la impotencia que supone percibir su apatía, su abandono personal, su bajo estado de ánimo y su incapacidad de disfrute. Sin embargo, si queremos aspirar a mejorar su estado de ánimo, debemos dejar a un lado el sentimiento de rabia que nos provoca esta frustración y procurar relacionarnos con el adulto mayor de manera diferente.

En primer lugar, uno de los factores de protección ante la depresión en el adulto mayor es estar acompañado y, sobre todo, percibir apoyo social. Es decir, no es lo mismo encontrarse acompañado que sentirse de esa manera. Por lo tanto, el tiempo que pasemos con el adulto mayor con depresión debe ser tiempo “de calidad”. Debe ser tiempo durante el cual le dediquemos nuestra atención plena, procuremos que se exprese y que se comunique abiertamente con nosotros. Las recriminaciones, discusiones e imposiciones son contraproducentes en este caso, debido a que su estado de ánimo y sus pensamientos negativos van a provocar que las perciba como ataques y se distancie más de nosotros.

Esta relación basada en la empatía y atención plena va a permitir que se establezca con el adulto mayor un vínculo afectivo, gracias al cual confíe en nosotros y se encuentre más dispuesto a recibir nuestros consejos:

  1. Cuestionar de manera sutil sus pensamientos negativos: ¿Por qué crees que no vas a ser capaz de…?,¿Qué ha pasado cuando lo has intentado?, ¿Cómo crees que podríamos cambiarlo?
  2. Generar en él emociones positivas. Por ejemplo, recordar sucesos pasados que le provoquen satisfacción.
  3. Promover en él un sentimiento de utilidad. Permitir que realice alguna tarea con la que se sienta realizado. Por ejemplo, que cocine para nosotros.
  4. Intentar pensar con él en actividades gratificantes a llevar a cabo. Es complicado, debido a la apatía y la anhedonia que forman parte de su estado de ánimo. No obstante, es probable que se pueda descubrir alguna actividad que le resulte gratificante, por mínima que sea.
  5. Establecer una rutina de actividades. En este caso se debe tener una actitud paciente y flexible para lograr acuerdos con el adulto mayor. Es complicado alcanzar pactos de este tipo debido a que para él cualquier actividad supone esfuerzo, además, su rigidez cognitiva le dificulta cambiar de pensamiento entre las diferentes opciones posibles. Por ello, se deben ir añadiendo actividades de manera progresiva, al mismo tiempo que se le recompensa por llevarlas a cabo.

Espero que te resulte útil la información y consejos aportados. Si te surge alguna duda o quieres hacerme una consulta específica, estaré encantada de atenderte.

 

Psicóloga especializada en psicogerontología y neuropsicología. Siente vocación por la práctica clínica, especialmente por el ámbito del envejecimiento, el daño cerebral, la discapacidad y las dificultades de aprendizaje en niños.
Me encantaría poder ayudarte con cualquier consulta, no dudes en preguntarme.

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