Depresión Reactiva: Guía completa para entenderla y afrontarla

 

Depresión Reactiva. ¿En algún momento algun evento extremo o circustancia, te ha provocado mucha tristeza? En ocasiones situaciones como divorcios, pérdidas de empleo, etc. pueden causar algo llamado depresión reactiva. Descubre qué es la depresión reactiva, los síntomas, las causas, los factores de riesgo, diagnóstico, tratamiento y diferencias con otras depresiones. 

depresión reactiva

Depresión reactiva

¿Qué es la Depresión Reactiva?

La depresión es una enfermedad que altera el estado de ánimo, originando una falta de energía, incapacidad de disfrutar u obtener placer y una pérdida de interés que afecta la vida cotidiana. Esta enfermedad se manifiesta de diferentes maneras y niveles de gravedad. Se manifiesta entre el 8 y 12% de la población, estimándose que en el año 2030 es la primera enfermedad que produce discapacidad en los seres humanos.

La depresión reactiva es un trastorno que se desencadena como respuesta a un estrés emocional identificable. Este estrés emocional consiste en un evento que supera a la persona que vive, como puede ser un factor de crecimiento, pérdida de empleo o divorcio. Como consecuencia del evento vivido la persona que lo padece va a experimentar ansiedad y el estado de ánimo depresivo.

 

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Hay que tener en cuenta las diferencias de cada persona, y por ello un evento que puede causar una depresión en una persona mientras que otra reaccione sin síntomas depresivos.

En el caso de que este trastorno persista durante un período prolongado de tiempo, puede llegar a ser una depresión grave que va a influir en el día a día de la persona que lo padece, por lo que tiene que ser tratado por un profesional lo antes posible

Sin embargo, en la mayoría de las personas desaparece transcurrido un tiempo, lo cual permite el regreso a la normalidad.

Síntomas de la depresion reactiva

Los síntomas de la depresión reactiva son múltiples puesto que no hay dos casos iguales; la personalidad del sujeto influye en la sintomatología que este vive, lo cual deriva en un cuadro clínico complejo y heterogéneo. Además, en la mayoría de los casos, los síntomas experimentados no son exclusivos de la depresión, lo cual dificulta su detección.

No obstante, existen síntomas que se consideran propios de esta alteración psicológica:

Síntomas afectivos de la depresión reactiva

Se observó un síntoma a nivel afectivo que se convirtió en una alteración del estado de ánimo, lo que deriva en un estado de tristeza permanente que provoca una desesperanza y desamparo permanente. Así mismo, se experimenta una falta de interés, ya no se experimenta placer con actividades que previamente resultaban gratificantes; siendo este el principal síntoma de la enfermedad.

El hecho de no experimentar placer en una pérdida de interés generalizado, que va a experimentar como algo habitual. De hecho, en los casos más graves, la tristeza y la falta de motivación hay una sensación de vacío tan grande que les permite manifestar que no sienten nada.

Del mismo modo, la persona con depresión reactiva puede presentar síntomas de irritabilidad y ansiedad por su estado de ánimo y su incapacidad para afrontar sus problemas.

Síntomas Cognitivos de la depresión reactiva

Las personas con depresión reactiva experimentan un pensamiento enlentecido; al igual que ocurre con los movimientos, el pensamiento también puede verse ralentizado. Esto provoca sentimientos de desesperación, problemas para concentrarse, medicina y para realizar actividades cotidianas.

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Manifiestan que les cuesta pensar y rendir con normalidad, en el caso de niños y adolescentes, se puede apreciar el descenso del rendimiento académico debido a la falta de concentración y de atención. En pacientes ancianos, puede llegar a confundirse con una demencia, en este caso es importante que se evalúe el deterioro de la memoria; si no hay una progresión en el síntoma inequívoco de que es depresión.

La persona depresiva también tiene una evaluación de forma negativa, su pensamiento se ve sesgado lo que impide la forma clara y objetiva, observando todo a través de las lentes de pesimismo que perpetúan y / o agudizan dicha depresión.

Como consecuencia, suelen tener una tendencia a recalcar en demasía los aspectos negativos que llevan a un pensamiento centrado en el fatalismo y en la desvalorización personal.

Es por todo eso que las personas con este tipo de depresión suelen presentar una autoestima baja y sentimientos de culpa.

Hay que destacar, como ya has dicho previamente, que la depresión reactiva está muy ligada a la personalidad del individuo que la padece, por lo que cada uno de ellos tiene una forma determinada de adaptación de los diferentes estímulos que se presentan en su vida. .

Síntomas Sociales de la depresión reactiva

Así mismo, la depresión reactiva afecta la vida social, laboral y personal del individuo que la padece.

Como explicado, estos suelen tener baja energía de forma constante, lo que dificulta mucho que lleguen a una acción u otra cosa.

Esto supone un gran freno para cualquiera de las áreas de su vida (social, laboral o personal), es por ello que se retrasa socialmente, se comunica con otras personas y no se realizan actividades recreativas.

Es habitual que la esfera social del paciente se deteriore de forma paulatina, lo cual puede derivarse en un aislamiento social total, generando en la persona ansiedad, sobreesfuerzo y sentimientos de fracaso.

Todo ello hace que la actividad y la productividad de la persona que padece este tipo de depresión se vea reducida de forma considerable y opte por un estilo de vida pasivo e inactivo.

Síntomas Motivacionales de la depresión reactiva

Al hilo de lo anterior, el paciente pierde el interés por las actividades que antes le gustaban que no le apetecía seguir haciéndolas y no son igual de satisfactorias que antes. No solo se observa una falta de motivación por sus aficiones, que ya no se disfruta con nada y que lo que es antes que las cosas básicas ahora, todo lo que puede hacer es alcanzar el objetivo, como es el hecho de levantarse de la cama o ducharse.

depresión reactiva. Qué es y cómo afrontarla

Factores de riesgo

Hay ciertos factores que pueden ayudar a que una persona padezca depresión reactiva, estos factores de riesgo son:

Sexo: Entre los 12 años y los 55 años, es más común en mujeres que en hombres, igualándose fuera de este intervalo de edad.

-Edad: Se observó mayor nivel de sintomas depresivos Entre los 18 y los 40 años.

En función de la edad y la realidad, síntoma de la irritabilidad y el aislamiento social, cuando los síntomas son comunes.

-Genética: Las personas con un familiar de primer grado con depresión, tienen mayor probabilidad de padecer un cuadro depresivo.

-Acontecimientos vitales: Las experiencias objetivas que alteran las actividades que normalmente realizan de forma habitual el individuo a causa de un incremento del estrés. En función de las circunstancias del individuo y de la situación, puede desencadenar el cuadro depresivo reactivo, pero la existencia de un evento vital no necesario es una causa suficiente para que se desencadene.

-Factores sociales: son aquellos que predisponen a la persona a que se incrementan por sí solos, como es el caso de las experiencias de privación psicosensorial o de abusos y explotación extremas.

Otros muchos factores sociales predisponentes o de vulnerabilidad se encuentran en el entorno físico y social del individuo, como las condiciones difíciles de trabajo, desempleo, exclusión y exclusión social, dificultades en la adaptación cultural, vivienda inadecuada, etc.

Causas de la Depresión Reactiva

Este tipo de depresión se asocia más a la forma de ser y la capacidad de adaptarse a las situaciones de la vida que tiene la persona; lo cual puede generar el origen de la sintomatología depresiva.

Es por eso que se asocia con la depresión reactiva con rasgos de personalidad marcados por la ansiedad, obsesión, el perfeccionismo, la dependencia, la baja autoestima, la inestabilidad emocional o la culpabilidad.

Si una persona tiene estos rasgos, es posible que cuando toque una vida difícil o estresante en su vida, sus pensamientos se centren en las cosas negativas. En caso de que los pensamientos sean muy intensos y se apoderen de la persona, pueden provocar una serie de sentimientos de tristeza, culpa o desesperación. Si no es capaz de gestionar, por un lado, se puede hacer el pensamiento negativo, y por otro lado, se alterará su conducta y es posible que se desencadene un estado depresivo.

De esta manera, una mala adaptación a los estímulos y las situaciones inesperadas y los eventos eventuales en una depresión reactiva.

Diagnóstico de Depresión Reactiva

A la hora de realizar un diagnóstico de depresión reactiva es necesario explorar a nivel psicológico, físico y social para saber qué es el tratamiento de esa enfermedad y no de otras.

Para ello se deben realizar entrevistas con profesionales, cuestionarios psicológicos, así como una exploración física. Con ello, se pretende descartar la existencia de una enfermedad orgánica subyacente.

Para acabar, se debe realizar una exploración social general para detectar la presencia de indicadores de riesgo social como puede ser la situación familiar, el rojo de apoyo social, la situación económica y las estrategias personales de afrontamiento.

Tratamiento de la Depresión reactiva

Los tratamientos disponibles en la actualidad tienen dos enfoques principales: el farmacológico y el no farmacológico.

En este tipo de depresión es más frecuente el uso de un tratamiento psicológico. No obstante, en casos graves se recomienda la combinación entre psicofármacos y psicoterapia.

El tratamiento de la depresión reactiva plantea un abordaje integral, de manera tal que se actúe a nivel psicológico, social, familiar y, en el caso necesario, farmacológico. Para determinar el tratamiento, en primer lugar, hay que tener en cuenta:

-La gravedad y duración del episodio depresivo

-Los estresores que han contribuido al episodio o que lo han intensificado.

-Los apoyos y recursos con la cuenta de la persona que enfrenta la depresión.

El riesgo de suicidio y el riesgo para otros, tanto por agresividad como por negligencia.

Después del diagnóstico de la depresión, es fundamental, explícito, de forma comprensible tanto al paciente como a la familia, como pautas y consejos sobre la enfermedad.

A la hora de comenzar con el tratamiento psicológico, se comienza a trabajar para que la persona sea capaz de identificar sus pensamientos automáticos, como, por ejemplo, si no me gusta y no me importa, porque no me quiere.

Una vez identificados, puede evaluar su valía y modificar por otros positivos o neutros.

A continuación, se trabaja con las ideas más generales que tiene la persona acerca de su vida, de su trabajo social, laboral y de sí mismo. Una vez que se salvó, se trabaja con ellos para adaptarlos a la realidad y reducir la negatividad.

Por otro lado, se comienza a trabajar también con la conducta del paciente. Para ello, puede realizar tareas graduales que la persona pueda hacer correctamente, enseñándole a manejar el tiempo de forma adecuada y realizando una programación de las actividades. Esto se hace con el objetivo de que la persona se exponga en situaciones agradables y controladas.

Debido a la naturaleza reactiva de la depresión, también se puede hacer la situación estresante que haya causado la depresión, abordándolo a través de un problema emocional correcto.

Para acabar, obtener las capacidades suficientes para afrontar y gestionar sus emociones, así como para enfrentar situaciones de ira y de conflicto.

Con todo ello, puede esperar una mejoría en el estado psicológico de la persona, así como un incremento en el número de habilidades y herramientas tanto personales como sociales. Esto le permite afrontar su vida de una forma positiva y motivadora y la capacidad para afrontar retos del día a día y con ello evolucionar progresivamente.

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Depresión Reactiva.

Diferencias entre la depresión reactiva y la depresión endógena

La depresión se puede manifestar en diferentes formas, además de la depresión reactiva existen otros tipos. La modalidad de depresión que más se parece a la que abordamos en este artículo es la depresión endógena.

Esta depresión se caracteriza porque es causada por factores biológicos, más que por influencias ambientales.

Como se puede observar, la principal diferencia entre ambas cosas, la depresión endógena es ocasionada por los factores genéticos y la segunda aparece por una mala adaptación del propio sujeto a las próximas situaciones o eventos que le tocan vivir.

Sin embargo, dos trastornos muy importantes por lo que es importante significa que el tratamiento y la evolución son muy distintos.

Para ello, a continuación, se citan las diferencias primordiales entre ambas:

  • La depresión reactiva es menos incapacitante socialmente : Por lo general, esta depresión afecta menos al funcionamiento social de la persona y puede preservar un cierto funcionamiento, algo que causa la depresión endógena no sucede. Además, la depresión reactiva puede variar de gravedad y puede disminuir hasta no llegar a una depresión.
  • La depresión reactiva no es psicótica : en la depresión endógena pueden presentar síntomas psicóticos como alucinaciones o bien ideas surrealistas, esto no es así en la depresión reactiva que el estado anímico de alteración no llega a ser tan intenso como para generar delirios.
  • La depresión reactiva no presenta síntomdógenosas enEn esa depresión no se presentan dolores o sensaciones físicas y motoras, o no son tan intensas como en la depresión endógena.

Así, mientras que en esta última se puede dar una marcada pérdida de peso y hambre, así como insomnio o exceso de sueño, en la depresión reactiva no se produce o niveles muy reducidos.

  • La depresión reactiva en la situación: La depresión reactiva acostumbra a aparecer tras un suceso agobiante que supera la capacidad de adaptación de la persona, mientras que la endógena, como ya se dijo previamente, surge sin necesidad de una enfermedad ambiental.
  • La depresión reactiva es una consecuencia de un patrón de personalidad desadaptada: la persona que padece el trastorno depresivo, el embargo, la depresión endógena, la personalidad y la capacidad de adaptación no guarda relación con los síntomas depresivos.
  • Tratamiento: La depresión endógena responde mejor al tratamiento farmacológico, mientras que la depresión reactiva mejora con el tratamiento psicológico y en los casos extremos, también con fármacos.
  • Cronicidad: La depresión endógena tiene mayor número de recaídas y más repetición que la depresión reactiva.

¿Cómo podemos ayudar a una persona con depresión reactiva?

De todos los tipos de depresión, la depresión reactiva es la que tiene mejor pronóstico, por qué es muy importante seguir una serie de pautas para ayudar a la persona que la padece y, así, reducirla o eliminarla antes de que sea posible.

En primer lugar, es muy importante ponerle manos a la obra que le arrime su enfermedad desde métodos científicamente válidos. Convencer no siempre resulta fácil, pero es absolutamente necesario para su mejoría. Por lo que es muy importante usar el tacto, la delicadeza y la perseverancia, así como acompañar al enfermo a la consulta; son básicos para conseguir que acabe recibir ayuda de un profesional.

En segundo lugar, es necesario ayudar a que acepte la depresión. Es difícil que la persona que sufre esta depresión acepte su condición, sin embargo, el principio de todo el proceso terapéutico pasa por esta situación. Para ello, es importante reconocer el hecho, aceptar las limitaciones que lo plantean, modificar la evaluación emocional que se mantiene con él, modificar las expectativas y ayudar a que acepte lo que no está en sus manos; tras un periodo normal de negación, ira, tristeza o rabia.

En tercer lugar, hay que estar a su lado, esto ayuda a que su sensación de desamparo, su sufrimiento y su pérdida de sentido se vea disminuida. Necesita en su entorno personas empáticas que no lo juzguen, por lo que es importante saber que, sencillamente, sepa que estas a su lado.

En cuarto lugar, no hay que pedir explicaciones al depresivo sobre lo que pasa o por qué ha caído en una depresión. Exigirélas provocarán irritación y reforzará su convicción de que nadie las entiende. Es importante respetarle y respetar los silencios que él crea necesario.

En quinto lugar y al final, no hay que presionar a la persona depresiva, no hay algo que ella elija y la superación de la enfermedad.

En sexto lugar, es importante trasmitirle esperanza y positividad. No hay que olvidar que la depresión es una enfermedad tratable y que se puede seguir las pautas de los profesionales puede lograr su mejoría.

Se debe resaltar las cualidades del enfermo, poniendo en valor las capacidades múltiples que tiene, y, por encima de todo, lo mucho que él o ella significan para quienes tanto lo quieren.

Para acabar, no olvides que hay que cuidarse a uno mismo. Convivir con una persona con depresión es todo menos fácil, hay que tener cuidado porque los estados anímicos son contagiosos. Por ello hay que saber protegerse y cuidarse.

Para lograrlo es importante apoyo mutuo e intentar controlar las situaciones que generen estrés. Atender y ayudar a una persona con depresión no puede absorber todos tus recursos afectivos de manera que te olvides el autocuidado tanto como los demás integrantes de la familia de las personas que ayuden a la persona con depresión reactiva.

No olvides atender tus propias necesidades sin eso difícilmente puedes ayudar y ayudar a la persona con depresión.

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