Depresión y ansiedad: ¿Cuáles son sus diferencias?

Diferenciar ansiedad y depresión no siempre resulta sencillo por la similitud de algunos de sus síntomas e incluso de sus causas: ante un mismo episodio, una persona puede reaccionar desarrollando ansiedad o depresión, ya que en el fondo ambas patologías son formas de adaptarse al entorno. Sin embargo, si sigues leyendo este post encontrarás sus principales diferencias.

Depresión y ansiedad: ¿Cuáles son sus diferencias?
Depresión y ansiedad: ¿Cuáles son sus diferencias?

Qué es la depresión y causas frecuentes

La depresión es un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento.

Supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria y es la primera causa de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales. Aparece con más frecuencia en mujeres y en personas menores de 45 años. 

El tratamiento con psicofármacos y/o psicoterapia, consiguen, en la mayoría de los casos, aliviar parcialmente o en su totalidad los síntomas. Una vez se han superado los síntomas de la depresión, convendrá seguir bajo tratamiento antidepresivo el tiempo necesario para evitar posibles recaídas. En algunos casos, el tratamiento deberá prolongarse de por vida.

Causas de la depresión

Se desconoce la causa exacta de la depresión. Al igual que sucede con muchos trastornos mentales, puede comprender diversos factores, como:

  • Diferencias biológicas. Las personas con depresión tienen cambios físicos en el cerebro. La importancia de estos cambios aún es incierta, pero con el tiempo pueden ayudar a identificar las causas.
  • Química del cerebro. Los neurotransmisores son sustancias químicas que se encuentran naturalmente en el cerebro y que probablemente desempeñan un rol en la depresión. Las investigaciones recientes indican que los cambios en la función y el efecto de estos neurotransmisores, y cómo interactúan con los neurocircuitos involucrados en mantener la estabilidad del estado de ánimo pueden tener un rol importante en la depresión y su tratamiento.
  • Hormonas. Es posible que los cambios en el equilibrio hormonal del cuerpo tengan un rol al causar o desencadenar la depresión. Los cambios hormonales pueden presentarse en el embarazo y durante las semanas o meses después del parto (posparto), y por problemas de tiroides, menopausia u otros trastornos.
  • Rasgos hereditarios. La depresión es más frecuente en las personas cuyos parientes consanguíneos también tienen este trastorno. Los investigadores están buscando genes que puedan intervenir en el origen de la depresión.
Qué es la depresión y causas frecuentes
Qué es la depresión y causas frecuentes

Qué es la ansiedad y causas frecuentes

Sentir ansiedad de modo ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad se dan episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o terror que alcanzan un máximo en una cuestión de minutos.

Estos sentimientos de ansiedad interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, son desproporcionados en comparación con el peligro real y pueden durar un largo tiempo. Con el propósito de prevenir estos sentimientos, puede suceder que evites ciertos lugares o situaciones. Los síntomas pueden empezar en la infancia o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta.

Algunos ejemplos del trastorno de ansiedad son: trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social (fobia social), fobias específicas y trastorno de ansiedad por separación. Puedes tener más de un trastorno de ansiedad. A veces, la ansiedad surge de una enfermedad que requiere tratamiento.

Causas de la ansiedad

No está del todo claro cuáles son las causas de los trastornos de ansiedad. Ciertas experiencias de vida, como acontecimientos traumáticos, parecen provocar los trastornos de ansiedad en personas que ya son propensas a la ansiedad. Los rasgos heredados también pueden ser un factor.

Causas médicas: Para algunas personas, la ansiedad puede estar relacionada con un problema de salud oculto. En algunos casos, los signos y síntomas de ansiedad son los primeros indicadores de una enfermedad. Si el médico sospecha que la ansiedad que tienes puede tener una causa médica, quizás te indique análisis para buscar los signos del problema.

Algunos ejemplos de problemas médicos que pueden estar relacionados con la ansiedad incluyen los siguientes:

  • Enfermedad cardíaca
  • Diabetes
  • Problemas de tiroides, como el hipertiroidismo
  • Trastornos respiratorios, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el asma
  • Uso inadecuado de sustancias o abstinencia
  • Abstinencia del alcohol, de medicamentos contra la ansiedad (benzodiazepinas) o de otros medicamentos
  • Dolor crónico o síndrome de intestino irritable
  • Tumores poco frecuentes que producen hormonas de reacción de “luchar o huir”

Factores de riesgo: Los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad.

  • Trauma. Los niños que soportaron maltratos o traumas o que presenciaron eventos traumáticos tienen mayor riesgo de manifestar un trastorno de ansiedad en algún momento de sus vidas. Los adultos que atraviesan un evento traumático también pueden manifestar trastornos de ansiedad.
  • Estrés debido a una enfermedad. Tener un problema de salud o una enfermedad grave puede causar gran preocupación acerca de cuestiones como el tratamiento y el futuro.
  • Acumulación de estrés. Un evento importante o una acumulación de situaciones estresantes más pequeñas de la vida pueden provocar ansiedad excesiva, por ejemplo, la muerte de algún familiar, estrés en el trabajo o preocupaciones continuas por la situación financiera.
  • Personalidad. Las personas con determinados tipos de personalidad son más propensas a sufrir trastornos de ansiedad que otras personas.
  • Otros trastornos mentales. Las personas que padecen otros trastornos mentales, como depresión, a menudo también padecen un trastorno de ansiedad. 
  • Tener familiares consanguíneos que padecen un trastorno de ansiedad. Los trastornos de ansiedad pueden ser hereditarios.
  • Drogas o alcohol. El consumo o el uso indebido o la abstinencia de drogas o alcohol pueden provocar o empeorar la ansiedad.
Qué es la ansiedad y causas frecuentes
Qué es la ansiedad y causas frecuentes

En qué se diferencia la depresión y la ansiedad

Las principales diferencias entre la depresión y la ansiedad son las siguientes:

  1. Estado de ánimo
    En la ansiedad predomina el miedo, la angustia y el estado de alerta. Sin embargo, en la depresión la emoción prevalente es la tristeza.
  2. Focalización en el tiempo
    Las personas con ansiedad sufren una constante preocupación por eventos y hechos del futuro. Por el contrario, en la depresión sentimos tristeza por los eventos del pasado y una infravaloración de uno mismo en el momento presente.
  3. Capacidad para disfrutar
    Las personas con depresión suelen perder la capacidad para disfrutar, lo que se conoce como anhedonia, que está causada por desajustes en los niveles de neurotransmisores y en la activación de algunas partes del cerebro. La ansiedad no presenta anhedonia, aunque la capacidad para disfrutar puede verse afectada por el hecho de que les cuesta dejar de pensar en lo que les preocupa.
  4. Tipos de preocupaciones 
    Las personas con ansiedad se caracterizan por su estado de preocupación constante, y por darle vueltas al mismo pensamiento negativo todo el rato. Sin embargo, los que padecen depresión tienen el foco de los pensamientos negativos en sí mismos, en lo que les rodea y en el futuro. Más que preocupaciones, sus pensamientos tienen que ver con la sensación de melancolía y pérdida de motivación.
  5. El grado de motivación y activación.
    La depresión se caracteriza por la ausencia de iniciativa y de ganas por hacer cosas, este síntoma es conocido como abulia, que genera una disminución de la actividad diaria. En cambio, las personas que presentan ansiedad no experimentan abulia, se encuentran en un estado de hiperactivación, aunque esto les genera agotamiento mental que las hace más propensas a cansarse de seguida.
  6. Apetito
    Ante un problema de ansiedad generalmente aumenta el apetito, aunque también existen casos donde disminuye. En los casos de depresión el apetito disminuye mayoritariamente.
En qué se diferencia la depresión y la ansiedad
En qué se diferencia la depresión y la ansiedad

¿Puedo tener depresión y ansiedad al mismo tiempo?

La depresión y la ansiedad son afecciones diferentes, pero con frecuencia se manifiesten juntas. Los tratamientos para ambas también son similares.

Sentirse desanimado o triste cada tanto es normal. Y todos nos sentimos ansiosos de vez en cuando; es una respuesta normal a las situaciones estresantes. Sin embargo, los sentimientos constantes e intensos de ansiedad y depresión pueden ser un signo de un trastorno de salud mental de fondo.

La ansiedad puede presentarse como un síntoma de la depresión clínica. También es frecuente tener depresión que se desencadena debido a un trastorno de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico o el trastorno de ansiedad por separación. A muchas personas se les diagnostica trastorno de ansiedad y depresión clínica.

Los síntomas de ambas afecciones suelen mejorar con asesoramiento psicológico (psicoterapia), medicamentos, como antidepresivos, o las dos opciones. Los cambios en el estilo de vida, como mejorar los hábitos de sueño, aumentar el apoyo social, utilizar técnicas para reducir el estrés o hacer actividad física de forma regular, también pueden ser de ayuda. Si sufres alguna de estas afecciones, evita consumir alcohol, drogas recreativas y fumar. Pueden empeoran estas afecciones e interferir con el tratamiento.

¿Puedo tener depresión y ansiedad al mismo tiempo?
¿Puedo tener depresión y ansiedad al mismo tiempo?

¿Cuándo debo preocuparme?

Ansiedad:

La mayoría de seres humanos hemos sentido más de una vez ansiedad. Y es que no es más que la respuesta fisiológica del cuerpo ante una posible amenaza, es una reacción al miedo: un examen, un cambio de trabajo, hablar en público, en definitiva, cualquier situación estresante. Típicamente se manifiesta con un acelerón de la frecuencia cardíaca, tensión muscular, respiración rápida, insomnio… pero hay algunas personas que se llegan a sentir así la mayor parte del tiempo.

Las personas que sufren el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAD) se sienten ansiosas y preocupadas constantemente y los factores estresantes se amplían más allá de lo “razonable”.

Las preocupaciones pueden ser tan intensas e irracionales que llegan a interferir en la vida cotidiana. Este tipo de ansiedad puede manifestarse con las clásicas palpitaciones pero derivar en episodios más graves que incluyan nauseas, sudor frío, mareos, temblores, respiración entrecortada, ataques de pánico, incluso fobia social o agorafobia.

Depresión:

Perder a un ser querido, una ruptura amorosa o un fracaso profesional pueden provocar tristeza, soledad, desazón y apatía. Estos sentimientos son de lo más normales, ¿quién no se ha sentido triste alguna vez? Sin embargo, cuando los síntomas de tristeza son muchísimo más profundos y se prolongan en el tiempo ya no hablamos de un estado transitorio si no de una depresión. Aunque hay muchos tipos distintos de depresión la forma más común es la Depresión Mayor. Solo en España la sufren 2,4 millones de personas. La Depresión Mayor se caracteriza por una sensación de tristeza abrumadora que desencadena una pérdida de interés por la mayoría de actividades diarias. También afecta al apetito (puede generar más hambre de lo normal o una inapetencia total) y provocar fatiga constante, trastornos del sueño, sentimientos de culpa, pensamientos negros recurrentes, entre otros síntomas.

¿Cuándo debo preocuparme si tengo ansiedad?
¿Cuándo debo preocuparme?

Si padeces de ansiedad o depresión lo más relevante es contactar con un profesional para que pueda conocer más sobre la situación y ofrecerte el apoyo y el tratamiento necesario.