Disfunción eréctil: Breve guía de tratamiento para superarlo – Consejos de un psicólogo

Disfunción eréctil: Breve guía de tratamiento para superarlo. El nivel de estrés diario es suficiente para provocar situaciones en las que “no se está a lo que se tiene que estar”. Un sólo fracaso sexual puede convertirse en un problema de disfunción sexual en hombres. Si quieres saber los mecanismos por los que ocurre y como superar el problema, sigue leyendo

“No te preocupes, les pasa a todos”. ¿Cuántas veces hemos oído decir esta frase en películas, series, obras de teatro, libros, revistas, etc…? Algunos puede que también hayan oído las fatídicas palabras en persona, lo que es aún peor. El comúnmente conocido como “gatillazo” puede convertirse en la peor pesadilla de algunos hombres o jóvenes. En la mayoría de los casos el problema es psicológico, de ahí que se le conozca al cerebro como el órgano sexual más potente.

Disfunción eréctil: breve guía de tratamiento

Disfunción eréctil: breve guía de tratamiento

Historia de una paradoja

Cuando tratamos de afrontar un problema de estas magnitudes (me temo que en este artículo todo adquiere doble sentido) el término médico ayuda muy poco, “Disfunción eréctil”. Ufff… Suena a una condena de por vida. Es la consecuencia recurrente de colgar etiquetas a problemas cotidianos, a los que se les da demasiada importancia. Existen procesos naturales en nuestro organismo que se ven afectados por el mero hecho de pensar en ellos (más evidente cuando estos pensamientos son negativos). Los ejemplos que protagonizan más visitas al médico son; el sueño y el sexo.

Basta que queramos conseguir uno de los dos objetivos anteriores para que no podamos. Imaginemos que mañana tengo una reunión muy importante en el trabajo y necesito dormir para estar fresco. La paradoja está servida. Cada minuto que pase metido en la cama sin dormir, aumentará mi preocupación y disminuirá mi sueño.

Puede que suene exagerado, es verdad, este insomnio es algo puntual, y está relacionado con el estrés que rodea a una reunión importante. Pero, esto es lo que le ocurre a las personas que padecen insomnio, sin presentar características fisiológicas que lo expliquen. “He estado toda la noche intentando dormir y no te lo vas a creer…HA SIDO IMPOSIBLE”. Por supuesto que ha sido imposible, el sueño está configurado evolutivamente. Cuando nuestros antepasados llegaban a la caverna tras un duro día de caza, necesitaban dormir. Si existían amenazas alrededor, el estrés actuaba eliminando el sueño. En ese momento era más útil permanecer alerta que descansar un rato y acabar devorado por alguna bestia.

Lo mismo ocurre cuando nuestra preocupación por el sexo se convierte en una forma de intentar controlarlo. En momentos donde el peligro y el estrés son inminentes, nuestros antecesores se debían guardar el pajarito y esperar hasta estar a salvo y tranquilos. Frases como; “hoy tienes que cumplir campeón”, “como no lo hagas bien te va a mandar a paseo”, “se lo va a contar a todo el mundo”, etc… pueden hacer que nos olvidemos de lo más importante del sexo: disfrutar.

Un ejemplo práctico sobre la disfunción eréctil

No señores, pongan las manos en alto y suelten lo que tuvieran agarrado. Este no es un ejemplo en el que vayamos a necesitar las manos. Queremos evidenciar como el intento de prestar atención a un mecanismo automático provoca la alteración del mismo. En este caso, vamos a centrarnos en la respiración. ¿Es el lector consciente de cuantas veces respira por minuto? De 12 a 20 veces por minuto ocurre este fenómeno en adultos sanos. Si una hora tiene 60 minutos y, un día 24 horas y, un año 365 días… Las matemáticas no son mi fuerte pero intentaré hacer la operación:

12 veces/minuto x 60 minutos/hora x 24 horas/día x 365 días/año=

6.307.200

Seis millones, trescientas siete mil, 200 bocanadas al año (escrito parece más). Hay que tener en cuenta que he usado el valor 12, pero podría haber usado cualquier número entre 12 y 20. Una vez contestada la pregunta anterior debemos hacernos otra ¿De cuantas de estas respiraciones somos conscientes? Seguramente muy pocas, incluso las personas que utilicen con frecuencia técnicas de relajación, control de la respiración, mindfulness o yoga no llegaran a ser conscientes de una cuarta parte de ellas. El ejercicio que propongo consiste en lo siguiente:

  • Siéntate cómodamente
  • Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen
  • Concéntrate en tu respiración, NO LA CONTROLES
  • Pon un temporizador con 30 segundos y contabiliza el número de veces que sientes como tu cuerpo respira
  • Trata de no INFLUIR SOBRE LA RESPIRACIÓN

Hola otra vez. Supongo que si estás leyendo esto es porque ya has acabado el ejercicio de respiración. Si es así, en un alto porcentaje de casos será acertado decir que te ha resultado difícil dejar que tu respiración funcionara sola. Tratabas de centrarte en ella, sin manipularla, pero al momento te dabas cuenta que eras tú el que la dirigía. Lo que queremos dejar claro es que, preocuparse o intentar controlar ciertos procesos solo los entorpece.

Hacer una montaña de un grano de arena- ¿Por qué tenemos un gatillazo?

Los seres humanos tenemos la capacidad de crear problemas grandes a partir de pequeños obstáculos. Somos la representación del dicho “es peor el remedio que la enfermedad”. La mayoría de los problemas psicológicos empiezan como la solución a un problema o preocupación. El mundo está lleno de gérmenes y bacterias imposibles de ver para el ojo humano. Hay personas que en su afán por evitar el contacto con estos (algo imposible, por cierto) empiezan a obsesionarse y a poner en práctica conductas compulsivas; lavarse las manos constantemente, no tocar puertas, no dar la mano, usar geles y un largo etcétera. Ya lo tenemos, un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). De la forma más fácil ¿verdad?

Vamos a poner un ejemplo imaginario de lo que podría pasarle a una persona que sufre su primer… “gatillazo” (no estoy seguro de que sea el término científico). En este caso os adelantamos el resultado final, en el que nuestro pobre muchacho acaba sufriendo aversión al sexo. Veamos el proceso, que es lo que nos interesa:

1- Un fallo lo tiene cualquiera

Época de estrés, mucho jaleo en casa, el Barcelona es eliminado en Champions, y todas las catástrofes cotidianas que puedan imaginar. El general no tiene el poder de convicción para poner firme a su pelotón. Palabras de consuelo de la pareja: “esto le puede pasar a cualquiera”.

2- Primeras dudas

¿Y si me pasa otra vez?”. Se ha plantado la semilla de la duda, y el “come come” va a seguir hasta la próxima vez.

3- El elefante rosa

Hagan la prueba: no piensen en un elefante rosa. ¿Qué se les ha venido a la mente? Un elefante rosa, por supuesto. Lo mismo pasa si nuestro desdichado joven intenta no pensar en un nuevo gatillazo.

4- Piensa en otra cosa

Dado que no nos podemos adrede algo de la cabeza (tiene el efecto contrario), intenta distraerse. Piqué, Alvés, Busquet, etc. Alineaciones de fútbol, la lista de la compra y demás.

5- Desconexión y nuevo fallo

Esas listas que distraen de las preocupaciones, provocan desconexión con la tarea a realizar. El desenlace acaba justamente como queríamos evitar.

6- Círculo visioso

Tras varias vueltas al circuito anterior pueden surgir nuevos pensamientos catastrofistas. “No soy capaz de…” “Nunca podré…” “Me va a dejar”. Los niveles de estrés son cada vez mayores, y finalmente se empiezan a poner en práctica conductas de evitación del sexo. Ahora sí, el problema ya ha crecido bastante (¿otra frase con segundas?).

Algunas malas prácticas sexuales

A continuación enumeramos 3 errores típicos que sólo pueden empeorar la situación. Esto es lo que no se debe hacer. Don’t try this at home:

1- Si bebes, no te reproduzcas

Malísimo chiste. Si, se le ha ocurrido a un servidor. Ahora enserio, nada de alcohol. Contra la intuición y la práctica general, nuestra indicación es que el alcohol es el peor amigo de la “firmeza”. Aunque en un primer momento el alcohol es un desinhibidor, los mecanismos sobre el sistema circulatorio son contrarios a los necesarios para el desempeño sexual.

2- Frases hechas no, por favor

Los clichés típicos son muy perjudiciales desde el punto de vista psicológico. Frases como “no te preocupes”, “esto le pasa a muchos hombres”, “a mí el sexo me da igual” pueden minar aún más la autoestima y afianzar el problema. ¿Por qué? Porque muchas veces se emplean como forma de quitar hierro al asunto (otro doble sentido), pero son tan conocidos que suenan condescendientes y poco creíbles.

3- No seas cabezota

Como ya hemos dicho, los problemas gordos nos los creamos nosotros mismos. Intentamos poner solución a un contratiempo puntual, pero a pesar de que no funciona, lo seguimos haciendo. Como dijo Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Si estas con tu pareja y siempre que intentas consumar (o piensas en consumar) se te desmonta el chiringuito… La moraleja está clara: deja de intentar consumar.

Algunas buenas prácticas sexuales contra la disfunción eréctil

Como colofón a todo lo anterior, queremos daros algunos consejos de utilidad.

1- Descartemos otros problemas

La gran mayoría de casos de Disfunción Eréctil tienen un origen psicógeno. Se alimentan de los pensamientos circulares que hemos comentado anteriormente. En otros casos, el problema tiene una base biológica que impide conseguir una erección satisfactoria. Si de la noche a la mañana aparece el problema (acompañado de muchos nervios), lo más probable es que no tenga ningún origen biológico. De todas formas, es aconsejable acudir a un médico, por si las moscas.

2- Lee este artículo

Que remedio llegados a este punto. Y si no es este, lee otros. Dentro de toda la morralla de información que existe en internet, tenemos la posibilidad de estudiar y aprender sobre casi cualquier tema. Una parte fundamental en cualquier terapia es la de Psicoeducación. Aprendiendo el funcionamiento del soldadito (en este caso) podremos entender mejor el problema.

3- No evitar el tema

Las frases hechas comentadas anteriormente son perjudiciales porque evitan el tema y le quitan importancia. Tiene importancia, al menos para lo hombres (que culturalmente debemos ser salvajes sementales). Si sabemos que la causa son los nervios, será útil la siguiente fórmula: “estas cosas pasan por estrés, ¿Qué es lo que te tiene tan nervioso?”. Hablar el tema sin tapujos.

4- Prescripción del síntoma

Esto es plausible dentro de una relación de pareja. Ya hemos hablado de la paradoja provocada por querer rendir. Para romper con ella, debemos ser nosotros los que decidamos practicar el coito.

5- ¡Tranquilo todo el mundo!

El punto anterior es una cuestión temporal. El coito es una forma de tener sexo, pero no la única. Sin embargo, es lo que normalmente genera estrés en una situación de disfunción eréctil. El sexo en general empieza a asociarse con algo negativo y ansiógeno. Es necesario cambiar esa asociación, y para ello sería conveniente elaborar un contrato con la pareja: “vamos a darnos todo el amor del mundo, pero sin penetración (odio esta palabra)”.

6- Tiempo

Basta que nos prohíban algo para que sea más apetecible. Entre los momentos de pasión sin estrés -ya que no existe la presión de cumplir- y el contrato de “coitus interruptus”– lo que lo hace más irresistible-, la paradoja creada desaparecerá en poco tiempo.

Disfunción eréctil: breve guía de tratamiento

Disfunción eréctil: breve guía de tratamiento

Conclusión – Romper el hechizo de la difunción eréctil

Hemos roto el hechizo de la disfunción eréctil. El gatillazo ha sido desterrado a través de un mecanismo de contracondicionamiento. La traducción del trabalenguas que acabo de usar es la siguiente: algo que se asociaba con algo negativo (sexo con estrés) se asocia de nuevo, con algo positivo (sexo con placer).

No podemos hacer milagros y un post no puede hacer el papel de un terapeuta. Menos aún en los casos donde el problema es biológico. Con que resulte útil y pueda ayudaros a entender mejor este fenómeno ya será suficiente. El sexo es un bien preciado, natural y sano. Es algo para disfrutar, y es la causa y la consecuencia de la vida. Haced el amor y no la guerra hermanos. PAZ

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