Impulsividad: “Causas del comportamiento impulsivo”

 

“¡Es que tuve que comprarlo!… ¡no me pude resistir!…” “¡me arrepiento de haber dicho lo que dije!…” Son frases muy comunes que escuchamos todos los días y que quizá hayamos dicho en más de una ocasión. Encierran un trasfondo relacionado con la forma como auto regulamos o auto controlamos nuestras palabras, acciones y conductas, en otras palabras; hasta qué punto somos capaces de resistirnos y postergar las urgencias de nuestros impulsos y nuestras emociones. Descubre en este artículo qué es la impulsividad y cuales son las causas del comportamiento impulsivo, sus síntomas y como se evalúa la impulsividad.

Impulsividad causas del comportamiento impulsivo

Impulsividad causas del comportamiento impulsivo

¿Qué es la impulsividad? La impulsvidad se puede definir como una forma particular de percibir el mundo donde predomina una predisposición para reaccionar de forma incontrolada y veloz, en la presencia de un evento, o momento particular del exterior, o dentro del individuo, siendo la falla del juicio analítico su signo principal donde no se ponderan las consecuencias de los actos propios.

Causas del comportamiento impulsivo

Las neurociencias han develado la ruta cerebral (con imágenes PET: Positron emission Tomography) por medio de la cual un impulso y una idea se convierte en conducta visible y eventualmente en una compulsión incontrolable, con tendencia a la repetición y que indica la dificultad de algunas personas para someter el impulso a cambio de una recompensa o meta de más largo plazo.

¿Cuáles son las causas del comportamiento impulsivo? La conducta o comportamiento impulsivo está íntimamente relacionada al neurotransmisor dopamina, sustancia vinculada a los procesos de aprendizaje y de recompensa.

Investigadores como Idit Shalev de la Universidad de Yale y Michael Sulkowski de la Universidad de Florida han descrito como fallas en receptores del lóbulo frontal y específicamente en la corteza pre frontal del cerebro para orientar el proceso de toma de decisiones y aplicar un juicio apropiada como parte de las funciones ejecutivas de esta estructura cerebral, son la vía fisiológica que explican el comportamiento impulsivo instantáneo y repetitivo. (Ejercicios para mejorar las funciones ejecutivas)

En otras palabras, dentro de nosotros se produce una especie de desvío de los núcleos cerebrales donde se toman decisiones ajustadas a la realidad y con el mayor nivel de análisis para lograr obtener la recompensa que estamos buscando de forma rápida e irreflexiva. Otros investigadores como Yoshua Buckholtz de la Universidad Vanderbilt, propusieron en el 2009 que las personas impulsivas pudieran tener una menor cantidad de receptores activos de dopamina en la región media del cerebro, relacionada con la capacidad para tomar decisiones lógicas y bien reflexionadas y que puede aumentar la tendencia a la depresión y riesgo personal como parte de este modo de actuar.

Muy frecuentemente se da el arrepentimiento de la conducta, sin que esto detenga su continuación de forma reiterada o compulsiva, como en el caso de las adicciones a las sustancias, el juego patológico, las compras compulsivas, el tabaquismo y alcoholismo entre otras y con el detrimento y afectación adaptativa consecuente.

Síntomas de impulsividad

Por otra parte, investigaciones como la de Michalczuk, Bowden-Jones, Verdejo García, y Clark en el 2011 hacen referencia a cuatro componentes básicos de la impulsividad:

  • Incapacidad de planificación y previsión: Al actuar empujados por los impulsos, no podemos prever consecuencias esperadas y lógicas, por el contrario, la sorpresa es su característica, donde “cualquier cosa puede resultar”.
  • Baja capacidad de control: Otro cigarrillo, otro pedazo de tarta, otro comentario inapropiado e impertinente a la situación. Sin freno ni auto control.
  • Escasa perseverancia: procrastinar las tareas porque resultan poco atractivas. Se sigue el camino de la emoción exacerbada.
  • Búsqueda de nuevas y constantes experiencias y urgencia para obtenerlas, entendida como la tendencia a actuar a consecuencia de estados emocionales intensos positivos o negativos que distorsionan la capacidad para planificar y evaluar acciones alternativas y por ende, evitar el arrepentimiento consecuente, típico y posterior que invade a las personas que actúan dominadas por los impulsos irrefrenables.

Es de suponer que los impulsos pueden ser de diversa índole y de diversas consecuencias, desde comernos un trozo de pastel o tarta cuando no deberíamos hacerlo, hasta robar o romper cosas o auto lesionarnos. En la vorágine de los impulsos sin medida, incluso la vida propia o la de otros pueden correr peligro inmediato.

Fijémonos que el estado emocional es una clave en este tema, dado que el proceso cerebral mencionado, dispara emociones que matizan la percepción de la realidad, al experimentarse estas con fuerza irresistible que deben ser atendidas por la persona.

Podríamos decir que se rompe el proceso o flujo racional mediante el cual se ponen en la balanza las consecuencias de la propia conducta y por ende el sometimiento o restricción de impulsos inapropiados para la situación o momento específico.

¿Cómo se diganostica la impulsividad?

Si experimentamos estos estados de ánimo y padecemos de sus consecuencias, y apartando que los mismos se deben a otros trastornos más graves como la demencia, el TDAH o el Parkinson, entre otros síndromes; podemos acudir a los especialistas que hoy día disponen de herramientas diagnósticas que precisan el tipo y nivel de conducta impulsiva para proponer medidas terapéuticas efectivas (algunas con psicofármacos) e instrumentos y test especializados como CogniFit con su batería para evaluar el nivel de inhibición, entre otras, que pueden ofrecer ayuda para devolver a nuestros pensamientos la racionalidad y el juicio apropiado.

 

Referencias bibliográficas

Celma Merola, Jaume. Bases teóricas y clínica del comportamiento impulsive. Colección digital Profesionalidad. Ed. San Juan de Dios. Barcelona (2015).

Shalev, I., & Sulkowski, M.L. (2009). Relations between distinct aspects of self-regulation to symptoms of impulsivity and compulsivity. Personality and Individual Differences, 47,84-88.

Why Are You so Impulsive? Self-regulation and symptoms of impulsivity. Timothy A Pychyl Ph.D. Don’t Delay.  Psychology Today, Posted Jun 23, 2009

 

Behavioral scientist with extensive expertise in the OD & HR fields, developing organizational effectiveness projects to challenge human potential within organizations.

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