La teoría de la contrapuerta: ¿Es posible controlar la percepción del dolor?

 

¿Qué es el dolor? ¿Existe una única percepción del dolor común en todas las personas? Todos hemos experimentado la sensación de quemarnos, y  el primer impulso es retirar la mano y acto seguido agitarla para aliviar el dolor. Pero, ¿por qué actuamos de esta manera? ¿Realmente funciona para aliviar el dolor?. En el presente artículo hablamos sobre los mecanismos implicados en el dolor, los factores que influyen en su incremento o disminución y las bases y aplicación de la teoría de la contrapuerta.

La teoría de la contrapuerta: ¿Es posible controlar la percepción del dolor?
¿Qué es el dolor? ¿Cómo afecta la teoría de la contrapuerta?

¿Qué es el dolor?

El dolor se define como una percepción subjetiva de malestar que experimentan los individuos ante diversas situaciones generalmente negativas. A pesar de la connotación aversiva que lo caracteriza, el dolor cumple funciones fundamentales para la supervivencia. Por ejemplo, es el factor motivacional que empuja a un sujeto a retirar la mano del fuego cuando se quema. Además, el dolor funciona como una señal de alarma que manda el organismo al cerebro cuando detecta que algo no funciona correctamente.

Es una percepción completamente subjetiva puesto que no existe un único dolor, sino que es una experiencia individual, condicionada por factores fisiológicos, psicológicos y vivenciales, que hacen del dolor una experiencia única que cada persona percibe de una manera. Esta subjetividad da lugar al concepto de umbral del dolor.

El umbral del dolor se puede definir como la capacidad que tiene cada persona de soportar la sensación de dolor. Por ejemplo: cuando se dice que alguien tiene el umbral del dolor alto, quiere decir que tiene una capacidad mayor de tolerar la sensación de dolor que otra persona con el umbral más bajo. No obstante, el umbral del dolor puede variar dentro de una misma persona en función del contexto, las circunstancias y el estado físico y psicológico de la persona en cuestión.

A continuación, se enumeran los tipos de dolor existentes en función de su fuente de origen, duración, intensidad, curso y patogenia.

La teoría de la contrapuerta: ¿Es posible controlar la percepción del dolor?
Tipos de dolor: Físico, emocional…

Tipos de dolor:

En función de la fuente que origina el dolor:

  • Dolor físico

Es la percepción sensorial subjetiva, localizada, más o menos intensa, desagradable o molesta que se siente en una o varias partes del cuerpo. Es el resultado de una excitación o estimulación de terminaciones nerviosas sensitivas especializadas. Un ejemplo sería el dolor de muelas, una quemadura o un golpe.

  • Dolor emocional

Es un sentimiento subjetivo e intenso de tristeza, lastima o pena que se experimenta por motivos emocionales o anímicos. Independientemente de la causa que provoque el este tipo de dolor, el origen suele referirse a la imposibilidad para afrontar o gestionar un cambio de vida. Un ejemplo sería la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa o el despido de un trabajo.

  • Dolor psicológico

Es el que se conoce como somatización del dolor. Esto ocurre cuando un dolor originalmente de tipo emocional se refleja en un dolor físico. Lo más común es que la somatización del dolor se muestre a través de en problemas sexuales, estomacales, dolores continuados de cabeza o dolores en las articulaciones.

En función de la duración:

  • Dolor agudo

Es un dolor de corta duración que actúa como señal de alarma de un dolor real o inminente. Tiene una función principalmente fisiológica puesto que avisa al sistema nervioso de que una zona del organismo está expuesta a una situación que puede provocar una lesión más grave.  Un ejemplo sería una quemadura.

  • Dolor crónico

Un dolor se convierte en crónico cuando dura más de seis meses. El dolor crónico se inicia, y generalmente se mantiene, por una causa física, sin embargo, los factores ambientales y psicológicos de los que va acompañado pueden hacer que empeore. Un ejemplo de este dolor es el que sufren los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM)

En función de la intensidad:

  • Leve

Es el menos intenso. El individuo con este tipo de dolor puede realizar actividades cotidianas. El dolor puede llegar a ser tan leve que bajo ciertas circunstancias no es percibido y “desaparece” totalmente a causa de las distracciones a las que se ve expuesto el sujeto.

  • Moderado

Es un dolor con cierta intensidad que interfiere con las actividades cotidianas, si bien, no incapacita totalmente la realización de estas y por lo general, el sujeto puede seguir teniendo una vida autónoma en mayor o menor medida.

  • Severo

Es el más intenso. Interfiere con las actividades cotidianas y con el descanso de la persona, incapacitando su autonomía.

En función del curso:

  • Continuo

El dolor persiste en todo momento y no desaparece

  • Irruptivo

Es cuando se produce una intensificación del dolor de forma súbita y transitoria que aparece sobre la base de un dolor persistente y estable.

En función de la patogenia:

  • Nocioceptivo

Es el más común. Es un tipo de dolor beneficioso para el organismo ya que constituye una acción protectora para evitar daños mayores. Se define como una respuesta normativa que produce el organismo ante un estímulo ofensivo con la finalidad de prevenir un daño mayor.

  • Neuropático

Es un dolor punzante que suele caracterizarse por una sensación de aumento justo después de la lesión. Su causa es un estímulo directo en el sistema nervioso central. A diferencia del anterior, no se considera una respuesta adaptativa del organismo ya que puede desarrollarse sin necesidad de que existan un estímulo nocivo.

  • Psicógeno

Es un dolor que, a diferencia de los anteriores, tiene una causa psicológica. Algunas variables psíquicas que influyen en este dolor son ciertas creencias, miedos, memorias o emociones. Es un dolor real y, por tanto, requiere tratamiento psicológico de la causa que lo provoca.

La teoría de la contrapuerta: ¿Es posible controlar la percepción del dolor?

El funcionamiento del dolor: ¿Cómo lo percibimos?

Un error muy común instaurado en la denominada cultura popular es pensar que el dolor se genera en los tejidos donde se ha producido la amenaza o agresión. La realidad es que el dolor surge del cerebro, gracias a unos mecanismos llamados nocioceptores, estos detectan las variaciones que se producen en el organismo y envían señales mediante la médula espinal hacia el cerebro quien produce el dolor.

Por tanto, el sistema nervioso manda una señal que se manifiesta en forma de sensación desagradable, pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia, mediante la médula espinal hasta el cerebro y esta señal fomenta que el individuo focalice su atención hacia la zona afectada.

El sistema nervioso se divide a su vez en dos sistemas:

  • Sistema nervioso periférico: Son las fibras nerviosas que existen en nuestro cuerpo fuera del cerebro y de la médula espinal. Los nervios sensoriales son los que transportan la información y el dolor hacia la medula espinal desde distintas partes del cuerpo.
  • Sistema nervioso central: Abarca la médula espinal y el cerebro

La teoría de la contrapuerta:

La teoría de la contrapuerta, formulada por Melzack y Wall en 1965. Esta teoría afirma que los estímulos no dolorosos cierran las puertas a estímulos dolorosos evitando que la sensación de dolor viaje por el sistema nervioso central. Por tanto, esta teoría se basa en afirmar que la estimulación no nociva es capaz de suprimir el dolor. Constituye una explicación de cómo el cerebro desempeña un papel fundamental en la percepción del dolor.

Para poder entender de manera más detallada que sucede, es importante entender cómo interactúan cuatro neuronas diferentes en la médula espinal. Las neuronas noicoceptivas (o fibras C), son las encargadas de detectar estímulos peligrosos como el daño tras una quemadura. Las neuronas no noicoceptivas (O fibras Aβ) son las que envían la señal del tacto. A través de la médula espinal estas neuronas transmiten la información a las neuronas de proyección. Estas se encargaran de enviar la señal al sistema nervioso central. A parte de estas 3, existe una cuarta que son las llamadas interneuronas (llamada así por funcionar como intermediaria) que tiene efecto inhibidor sobre la neurona de proyección, es decir, la desactiva y hace que no envíe señal al sistema nervioso central.

La clave de la teoría de la contrapuerta es que las interneuronas inhibidoras se pueden controlar a través de las fibras C y las fibras Aβ: las fibras C (nociceptivas) la desactivan, haciendo que la neurona de proyección transmita el estímulo; y las fibras Aβ (no nociceptivas) la activan, haciendo que se transmita de forma más débil. Esto quiere decir que, cuando se recibe un estímulo dañino se pone en funcionamiento la fibra C y su señal es enviada por la neurona de proyección al sistema nervioso central donde se procesa y nos hace sentir dolor. Sin embargo, si simultáneamente se recibe un estímulo de tacto, como ocurriría cuando frotamos la zona después del golpe, la fibra Aβ activa a la interneurona inhibidora aunque la fibra C la esté desactivando, por lo que la señal que se transmite es menor y se percibe menos dolor.

Así pues, las fibras nociceptivas abren la compuerta al dolor y las no nociceptivas, la cierran. Es por ello que si nos frotamos una zona después de un golpe o si la sacudimos podemos aliviar en parte el dolor.

Factores que influyen en la teoría de la contrapuerta:

Existen factores que influyen en la percepción del individuo, que sirven para facilitar la capacidad de este para abrir o cerrar la puerta al dolor.

Factores físicos:

  • Abren la puerta (incrementan el dolor):tensión muscular, falta de actividad física, posturas inadecuadas, hipersensibilización de la zona dolorida
  • Cierran la puerta (disminuyen el dolor): medicación, práctica de ejercicio, realización de técnicas de relajación

Factores emocionales:

  • Abren la puerta (incrementan el dolor):ansiedad, depresión, ira y todo tipo de emociones negativas.
  • Cierran la puerta (disminuyen el dolor): relajación, alegría, ilusión y emociones positivas.

Factores psicológicos:

  • Abren la puerta (incrementan el dolor):pensamientos de impotencia, atención o pensamientos focalizados en el dolor, pensamientos catastrofistas, disonancias cognitivas
  • Cierran la puerta (disminuyen el dolor):  centrar la atención en cosas placenteras, mindfulness, pensamientos positivos o distractores, ejercicios de relajación.

Facteores sociales:

  • Abren la puerta (incrementan el dolor):aislamiento, falta de apoyo, falta de confianza en el entorno social (cuidadores, médicos, familia, amigos)
  • Cierran la puerta (disminuyen el dolor): sentirse comprendido, realización de actividades sociales, mantenimiento de relaciones interpersonales de calidad y apoyo social.

¿Cómo aplicar la teoría de la contrapuerta a situaciones de la vida cotidiana?

Un claro ejemplo de a aplicación popular de esta teoría sería el juego “sana, sana, culito de rana” que hacemos con los niños cuando se dan un golpe o cualquier estímulo que les produce algún tipo de dolor, con el fin de aliviarlo mediante caricias. También sería una aplicación instintiva de esta teoría cuando nos damos un golpe y de manera inmediata procedemos a frotarnos la zona golpeada con la finalidad de aliviar nuestro dolor, o incluso cuando soplamos para aliviar una quemadura. Estos estímulos (frotarse, acariciar) no dolorosos actuarían como una contrapuerta que controla el dolor.

Soy graduada en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en el itinerario clínico. Tengo experiencia en el trabajo y la investigación con colectivos en riesgo de exclusión social, especialmente menores. Además, trabajo como educadora social de menores con dificultades. Me siento particularmente interesada en la psicología social, el diseño de intervenciones y la neuropsicología.