Lóbulo frontal: áreas, funciones y patologías asociadas

 

El cerebro se encuentra dividido en cuatro lóbulos, diferenciados por su localización y funciones. En este caso se va a centrar la atención en uno de ellos: el lóbulo frontal. El lóbulo frontal es el de mayor superficie del cerebro, además, es considerado el lóbulo de mayor importancia funcional en la especie humana.

¿Por qué es tan relevante el lóbulo frontal?, ¿cuáles son sus funciones? A continuación se desarrollan las áreas en las que se encuentra dividido, así como las funciones que desempeña cada una de ellas, y la patología que puede desarrollarse al sufrir lesiones en esta zona.

Lóbulo frontal cerebro

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Lóbulo Frontal: Anatomía y funciones

El lóbulo frontal se sitúa en la parte anterior del cerebro, inmediatamente por delante del conocido como surco central. Se considera el lóbulo de mayor importancia funcional en la especie humana, ocupando una tercera parte del total del cerebro, mientras que en otras especies su extensión es inferior (17% en chimpancés, 7% en perros).

Las funciones que desempeña este lóbulo son diversas y dependen del área concreta de éste, encontrándose involucrado tanto en el control de movimientos, como en las funciones mentales de alto nivel o en el control de la conducta y emociones. El lóbulo frontal se divide en dos grandes territorios: corteza motora y corteza prefrontal.

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Corteza motora del lóbulo frontal

La función básica de la corteza motora es controlar los movimientos voluntarios, incluyendo entre éstos el lenguaje expresivo, la escritura y el movimiento ocular. Esta corteza se encuentra subdividida en tres áreas:

Corteza motora primaria

Transmite órdenes hacia las neuronas situadas en el tronco cerebral y la médula espinal. Se encuentran dirigidas a ejecutar movimientos voluntarios y especializados. En el interior de la corteza motora primaria, en ambos hemisferios, existe una representación de la mitad contralateral del cuerpo. Es decir, en cada hemisferio se halla una representación del lado opuesto del cuerpo. Esta representación se conoce como homúnculo motor y se encuentra invertida, de manera que la representación de la cabeza se sitúa en la parte inferior.

Corteza premotora

Se encarga de la preparación y programación del movimiento. La corteza premotora automatiza, armoniza y archiva programas de movimiento relacionados con las experiencias previas. Además, dentro de ésta se localizan dos áreas:

  • Área motora suplementaria: se encarga de los movimientos de naturaleza postural
  • Campo ocular: controla la desviación conjugada de la mirada a la hora de explorar un campo visual de manera voluntaria

Área de Broca

Se considera el centro del lenguaje expresivo. Su función es coordinar los movimientos de la boca, laringe, faringe y órganos respiratorios, los cuales controlan la expresión del lenguaje. Además, se ve implicada en los movimientos necesarios para la escritura.

Corteza prefrontal del lóbulo frontal

La corteza prefrontal se encuentra en la parte anterior del lóbulo frontal. Se considera la máxima expresión del desarrollo cerebral humano. Es la responsable última del control de la cognición, conducta y actividad emocional. La corteza prefrontal recibe información del sistema límbico (implicado en el control emocional) y actúa como mediador entre cognición y sentimientos a través de las funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas de orden superior, las cuales controlan nuestra conducta y emociones. Dentro de la corteza prefrontal pueden diferenciarse tres áreas o circuitos: dorsolateral, cíngulo anterior y orbital.

Área dorsolateral del lóbulo frontal

Establece conexiones con áreas temporales, parietales y occipitales (es decir, áreas pertenecientes a los otros tres lóbulos cerebrales) y transforma los pensamientos en decisiones, planes y acciones. El área dorsolateral es la encargada de capacidades cognitivas superiores como:

  • Control de la atención: focalización, inhibición de otros estímulos, alternancia del foco atencional.
  • Memoria de trabajo: mantenimiento y manipulación de información de manera mental.
  • Memoria temporal: ordenamiento temporal de los eventos.
  • Memoria prospectiva: programación de acciones que se van a producir en un futuro.
  • Generación de hipótesis: análisis de las posibles causas de una situación.
  • Metacognición: análisis de la propia actividad cognitiva a través del desempeño continuo.
  • Resolución de problemas: análisis de la situación y elaboración de un plan de acción.
  • Flexibilidad mental: capacidad de adaptar nuestras respuestas a nuevas situaciones.
  • Planificación: organización de la conducta dirigida a un objetivo.

Área cingulada del lóbulo frontal

Destaca por ser la responsable de regular los procesos motivacionales. Además, el área del cíngulo anterior se ve implicada en la detección y solución de conflictos, así como en la regulación y esfuerzo atencional (atención sostenida).

Área orbital del lóbulo frontal

El área orbitofrontal es la encargada del control de la afectividad y la conducta social. Interviene en el procesamiento y regulación de emociones y estados afectivos, controla y adapta la conducta en función del contexto y detecta situaciones ambientales cambiantes, tanto de riesgo como de beneficio.

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Lóbulo frontal: Patologías asociadas

Tal y como se ha explicado, el lóbulo frontal se ve implicado en una diversidad de procesos (motores, cognitivos, emocionales y conductuales). Por ello, la patología desarrollada a raíz de lesiones sufridas en este área puede ser muy variada.

Trastornos motores

Las lesiones en la corteza motora primaria y corteza premotora van a generar dificultades en la velocidad, ejecución y coordinación de movimientos, llegando a desarrollar diferentes tipos de apraxia. La apraxia es un trastorno por el cual la persona pierde la capacidad o adquiere una gran dificultad para realizar movimientos coordinados.

  • Apraxia ideomotora: Dificultad o incapacidad en la realización de movimientos aprendidos, especialmente en aquellos que requieren del uso de un instrumento. La dificultad se halla tanto en el uso del objeto como en la imitación o representación de este movimiento.
  • Apraxia de las extremidades: Dificultad o incapacidad en la ejecución de movimientos de precisión, por ejemplo a la hora de utilizar los dedos de manera coordinada tanto en uso como en representación o imitación.
  • Apraxia bucofacial: Dificultad o incapacidad para llevar a cabo movimientos con la cara, lengua, boca o mejillas.

Además de las apraxias pueden darse otros trastornos de origen motor debidos al daño frontal. La lesión producida en el campo ocular va a generar deficiencias en el control de la mirada voluntaria, así como una lentificación en los movimientos de rastreo y búsqueda visual.

Por otro lado, las lesiones en el área frontal pueden producir trastornos en el lenguaje:

  • Afasia transcortical motora: trastorno del lenguaje debido al cual la persona presenta falta de fluidez verbal (habla lenta con contenido reducido y mal organizado), limitado lenguaje espontáneo (falta de iniciativa) y dificultad o incapacidad en la escritura.
  • Afasia de Broca: trastorno del lenguaje que genera falta de fluidez verbal, anomia (incapacidad de acceso al léxico para evocar palabras), pobre construcción sintáctica en el discurso, dificultades en la repetición, y afectación de lectura y escritura.

Síndrome disejecutivo

El síndrome disejecutivo se desarrolla tras sufrir una lesión en el área prefrontal del lóbulo frontal. Este trastorno engloba una serie de síntomas, generalmente relacionados con una pérdida de capacidad cognitiva, lentificación de procesos cognitivos y motores, déficit atencional o dificultad en la regulación de emociones y conductas. No obstante, estos síntomas van a depender de la zona afectada:

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Área dorsolateral:

Los déficit relacionados con la lesión en este área prefrontal son, principalmente, de tipo cognitivo:

  1. Incapacidad para resolver problemas complejos: disminución de la inteligencia fluida (razonamiento, adaptación y resolución de situaciones novedosas, etc.).
  2. Rigidez cognitiva y perseveración: la persona mantiene un pensamiento o acción a pesar de que se le invite a cambiarlo.
  3. Disminución de la capacidad de aprendizaje: dificultad para adquirir y mantener nuevos aprendizajes.
  4. Afectación de la memoria temporal: déficit de la memoria relativa al orden de los acontecimientos ocurridos.
  5. Déficit en la programacióm motora y en la alternancia de actividades motoras: dificultades en la organización de secuencias de movimientos y a la hora de cambiar de actividad.
  6. Disminución de la fluidez verbal: capacidad de evocar palabras a partir de una consigna (por ejemplo, categoría semántica). Esta actividad requiere de capacidad de acceso al léxico, sin embargo, también es necesaria la organización y planificación cognitiva dirigida a una meta poco habitual, así como la atención selectiva y focalizada (enfocar la atención hacia un estímulo).
  7. Déficit de atención: dificultades en el mantenimiento de la atención (sostenida), en la inhibición de otros estímulos (selectiva) y en el cambio de foco atencional (alternante).
  8. Trastornos pseudodepresivos: síntomas similares a los característicos de una depresión (estado de ánimo bajo, apatía, etc.).

Zona cingulada:

  1. Reducción de la actividad espontánea: muestran una apariencia estática.
  2. Pérdida de iniciativa y motivación: presentan una apatía notable.
  3. Alexitimia: incapacidad en el reconocimiento y, por tanto, expresión de las propias emociones.
  4. Restricción en el lenguaje: con frecuencia sus respuestas son monosilábicas.
  5. Dificultad para el control de interferencias: dificultad en el control de la atención selectiva.
  6. Trastornos pseudodepresivos.

Zona orbital:

Los síntomas que caracterizan al trastorno disejecutivo relacionado con el área orbitofrontal son de tipo conductual. La persona destaca por su actitud desinhibida.

  1. Cambios de personalidad: inestabilidad en su manera de ser y de actuar.
  2. Irritabilidad y agresividad: reacciones emocionales exageradas ante situaciones de su vida cotidiana.
  3. Ecopraxia: imitación de movimientos observados en otra persona.
  4. Desinhibición e impulsividad: falta de autocontrol sobre su conducta.
  5. Dificultad para adaptarse a las normas sociales: lleva a cabo comportamientos socialmente inaceptables.
  6. Alteración en el juicio: razonamientos erróneos.
  7. Falta de empatía: incapacidad para comprender la situación de la otra persona, mantenimiento de una conducta y expresión emocional no acorde a la situación.
  8. Euforia: estado de ánimo exaltado.

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Psicóloga especializada en psicogerontología y neuropsicología. Siente vocación por la práctica clínica, especialmente por el ámbito del envejecimiento, el daño cerebral, la discapacidad y las dificultades de aprendizaje en niños.
Me encantaría poder ayudarte con cualquier consulta, no dudes en preguntarme.