El miedo a morir te impide vivir: Por qué tenemos miedo a la muerte y cómo superarlo

Miedo a la muerte. El miedo persistente, anormal e injustificado a la muerte es conocido como tanatofobia y es muy común ya que millones de personas en el mundo lo padecen.  Tener cierto temor a la muerte entra dentro de la normalidad, sobre todo, en casos de enfermedades o accidentes, pero ¿cuándo el miedo a morir se convierte en un problema?

¿Qué levante la mano quien no ha fantaseado alguna vez con la idea de su muerte? ¿Quién no se ha sentido un poco nervioso o angustiado al pensar en su propia muerte o la de algún ser querido? ¿Por qué sentimos ese miedo irracional a la muerte? ¿Es normal sentir miedo a morir? ¿Podemos hacer algo para evitar sentir miedo a la muerte? ¡Sigue leyendo! Mairena Vázquez, psicóloga, contesta a todas estas preguntas.

Miedo a la muerte. Qué es.

Miedo a la muerte. Qué es.

Miedo a la muerte ¿Qué es?

Todos nosotros somos conscientes de que ahora mismo mientras leemos estas líneas estamos vivos pero también sabemos que llegará algún día en el que nuestras vidas tocarán a su fin. Pensar en el fin de nuestros días o en nuestra propia muerte puede provocarnos diferentes sentimientos como terror, angustia, pánico, ansiedad,…

Ante estos sentimientos y emociones generadas por el miedo a morir, podemos actuar de diferentes maneras. Unas personas fantasean con lo que ocurrirá después de morir,  la “vida después de la muerte”, mientras que otras, intentan alejarse lo máximo posible de estos pensamientos, tratando de evitar la realidad.

Sentir miedo a la muerte es normal y forma parte de nuestra vida. El miedo a la muerte es incluso adaptativo, ya que nos ayuda a estar alerta, y a protegernos de las posibles amenazas o situaciones de peligro. El miedo a morir, nos lleva a realizar conductas de evitación de peligros (Gala et al., 2002). ¿Para qué sirve el miedo?

Según el filósofo Jean-Paul Sartre, solemos tener miedo a la muerte porque es algo “que viene a nosotros desde el exterior y nos transforma en el exterior”.

El problema comienza cuando este miedo se intensifica tanto, que se torna desadaptativo, e irracional en nuestro día a día, creando una fobia con todo lo que se encuentre relacionado con la muerte.

El miedo a la muerte suele ir acompañado de otros miedos como el miedo a la oscuridad, miedo a lo desconocido, miedo a perder el control, miedo al dolor, miedo a la soledad,… y todo esto puede hacer que el miedo a la muerte sea muy incapacitante para que las personas que lo sufren.

¿Por qué tenemos miedo a la muerte?

Como ya hemos comentado, tener cierto temor a la muerte es normal si nos enfrentamos a una enfermedad o a una situación peligrosa. En la sociedad en la que vivimos, el miedo a la muerte se traspasa de generación en generación, y es algo con lo que convivimos desde que nacemos hasta que, baste la redundancia, morimos.

El miedo a la muerte varía entre culturas y países. En la cultura occidental, la muerte se ha convertido en un tema considerado un poco tabú, en el que la palabra “muerte” se asocia con definiciones tales como “algo inevitable”, “castigo”, “traspaso”, “la voluntad de Dios”, etc. La muerte al tener un carácter desconocido, y al no tener la más remota idea de lo que sucederá después, provoca sobre todo en la cultura occidental miedos relacionados con el más allá, el juicio de Dios, el “cielo y el infierno”, el miedo relacionado con dejar a los seres queridos, el miedo a sufrir dolores y agonías insoportables… (Viguera, 2005).

Según este artículo  las personas mayores sufren un miedo a morir mayor debido a que a lo largo de su vida han ido presenciando muertes de personas cercanas con sus respectivos duelos, han vivido enfermedades y diferentes pérdidas, etc. Al miedo a la muerte en las personas mayores se suma el miedo a volverse incapaz de hacer cosas por sí solo y depender de los demás. Las personas más mayores son conscientes de que están llegando al final de sus días y es aquí donde pueden surgir mayores temores y mayor ansiedad (Vilches, s.f).

Las personas mayores superan su miedo a la muerte cuando aceptan que sus funciones se han ido debilitando poco a poco, y son capaces de aceptar la muerte de manera positiva y sin temores. Está claro que esto no es ninguna tarea fácil, pero una vez que las personas mayores han superado sus miedos, se ven capaces de enfrentarse a su realidad con calma y entusiasmo, poniendo una mayor predisposición a disfrutar de lo que les brinde la vida en su etapa final, ganando con esto una mayor calidad de vida.

Miedo a la muerte ¿Se puede dejar de sentir miedo a morir?

El miedo a morir es un miedo muy incapacitante para el día a día de las personas que lo sufren. Las estrategias de afrontamiento varían entre todos nosotros y mientras que unas personas tienden a evitar los pensamientos relacionados, otras dejan de realizar ciertas acciones o frecuentar ciertos lugares por miedo a que les ocurra algo, otras personas se vuelven hipocondríacas y al mínimo pequeño síntoma ya sea un ligero dolor de cabeza piensan que les ocurre algo grave y van a morir, etc. Así es como empieza la agorafobia.

Sea cual sea la estrategia de afrontamiento de la persona que sufre un miedo excesivo e irracional a morir, puede acabar desencadenando síntomas de ansiedad y angustia.

Llegados a este punto, y siendo conscientes de que todos vamos a morir, ¿por qué no tomamos conciencia de que ahora, en este preciso momento, estamos vivos y disfrutamos de cada segundo de nuestros días?

Cómo vencer el miedo a morir

1. Tómate la vida con calma.

Muchas personas piensan que el hecho de evitar los pensamientos relacionados con el miedo a la muerte les ayuda a superarlo. No tiene tanta importancia el pensar en lo que puede pasar, sino cómo lo pensamos y cómo nos sentimos tras pensarlo.

Es vital mantener la calma cuando nos sobrevienen estos pensamientos.

2. Escribir es una buena opción para tomar conciencia de tu miedo.

Una buena estrategia para superar el miedo a la muerte es escribir con el mayor número de detalles todas las veces en las que piensas en algo relacionado con la muerte, ya sean los momentos en los que te sientas más ansioso, los actos que realizas cuando sientes este temor,….

De este modo podrás tener una mayor conciencia de cómo este miedo afecta a tu día a día y tendrás más claves para solucionarlo. Una vez que seas consciente de que tu miedo no es tan terrible como parece, te darás cuenta de que a veces el miedo a la muerte es peor que la muerte en sí.

3. Es imposible controlar lo incontrolable.

Si sabes que por mucho que intentes controlar tu vida vas a morir, ¿por qué te aterra tanto este proceso? Es conveniente que aprendas a prestar atención e intentes “controlar” solo aquello que esté en tu mano.

A modo de ejemplo, imagina que te aterra morir en un accidente de tráfico y el solo hecho de pensar en ello, te genera un temor y ansiedad profundos. En lugar de obsesionarte con esta idea, es recomendable que te centres en “controlar” las variables que estén en tu mano como respetar los límites de velocidad, usar siempre el cinturón de seguridad, etc.

Toma las riendas de tu vida pero deja que lo inesperado fluya. Cuídate y evita actividades poco saludables para que te sientas más seguro contigo mismo.

4. Una mente negativa nunca podrá darte una vida positiva.

Si eres de los que constantemente sientes miedo a que ocurran posibles desastres, te preguntas casi a diario “¿Qué ocurriría si…?” o tiendes a magnificar las consecuencias pensando siempre en negativo, es posible que tengas pensamientos catastrofistas.

Estos pensamientos te generan unos niveles de ansiedad más elevados ya que la forma en la que interpretamos una situación dará como resultado una emoción derivada y forman un círculo vicioso del cual es cada vez más complicado salir. Sustituye este tipo de pensamientos por unos más positivos.

Imagina que odias que llegue tu cumpleaños porque sientes que te queda un año menos de vida. En lugar de pensar eso podrías sentirte feliz y agradecido ya que es un año más el que has podido vivir rodeado de tus seres más preciados. Descubre lo que es la gerascofobia.

5. Utiliza el humor y la risa como tus principales aliados.

Si cada noche al acostarte, tu cabeza no para de imaginar escenarios donde podrías morir, pregúntate sobre las posibilidades de que eso que imaginas ocurriese. Observa de qué manera eres capaz de obsesionarte y exagerar tus preocupaciones e intenta reírte hasta de tu sombra. La risa tiene múltiples beneficios psicológicos.

6. Aléjate de las personas tóxicas.

Es frecuente que nuestros pensamientos vengan influidos por los pensamientos de las personas que nos rodean ya sean amigos, familiares, pareja,… Los pensamientos y el estado de ánimo de las personas con quien más tiempo pasamos se ve reflejado en nosotros.

El miedo irracional a la muerte puede ser “contagioso”, por lo que intenta huir de conversaciones, o personas que “alimenten” tus miedos. Pasa tiempo con tus seres queridos, y con todas aquellas personas que te hagan feliz y sobre todo, aléjate de las personas tóxicas.

7. Piensa en cómo te gustaría morir.

Una de las preocupaciones más frecuentes relacionadas con el miedo a la muerte viene derivada de la incertidumbre, la inseguridad y el miedo al dolor. Nos aterra pensar que podemos perder el control de la situación, y que la responsabilidad de nuestra vida (o en su defecto nuestra muerte) caiga en manos de nuestros seres queridos.

Algo que te puede tranquilizar es pensar en cómo te gustaría que fuese el final de tus días, o que te gustaría que hiciesen contigo en el caso de que llegado un momento desafortunado, tú no tuvieses la opción de elegir. A modo de ejemplo puedes pensar, “¿Qué me gustaría que hiciesen conmigo si entrase en coma?”, “¿Cuánto tiempo me gustaría permanecer en el hospital?”, “¿Si tuviese la opción de elegir, dónde preferiría morir, en el hospital o en casa?”, “¿Me gustaría que una vez hubiese fallecido mis familiares donasen mis órganos?”, etc.

8. Cuestión de fe.

A algunas personas les ayuda el mero hecho de pensar que la vida no tiene sentido sin el “Más Allá”. Los pensamientos relacionados con “la vida después de la muerte” son de lo más variados, y van desde pensar que existe la reencarnación, el reencuentro con los seres queridos que ya han fallecido, la vida en el cielo donde estaríamos en un lugar de felicidad plena, etc. Este tipo de creencias puede generar la aceptación de la muerte y producir una actitud de mayor cercanía.

Las creencias varían en función de la religión a la que se pertenezca y muchas personas encuentran consuelo y alivio refugiándose en su fe.

9. No tengas miedo de pedir ayuda.

Cuando creas que no puedes más y veas tu situación como un pozo sin fondo, no tengas miedo ni reparo en pedir ayuda. Desahógate con tus personas de confianza explicando lo que piensas y lo que sientes cuando surge en tu cabeza el miedo a morir o busca ayuda psicológica de alguien especializado.

Un psicólogo puede ayudarte a que entiendas el porqué de ese miedo irracional que sientes y entre los dos conseguiréis aprender estrategias para afrontarlo y superarlo.  Además, puedes buscar la ayuda de grupos de apoyo donde se encuentren personas con tus mismos miedos y emociones. Entre todos podréis ayudaros a sentiros mejor.

10. V-I-V-E.

Si vivimos cada uno de nuestros días con miedo a morir, llegará el día de nuestra muerte, y ese miedo que hemos sentido a lo largo de nuestra vida, habrá hecho que hayamos desaprovechado nuestro tiempo.

No tiene ningún sentido vivir con miedo a morir, pensando que cada día puede ser el último de nuestra existencia, u obsesionándonos con la idea de que vamos a desaparecer.

Debemos intentar ver la vida como un regalo que se nos ha dado del que hay que aprovechar cada segundo, cada pequeño detalle, y ver que, hasta en los días más oscuros siempre se puede ver algo de luz.

Miedo a la muerte. Se puede dejar de sentir miedo a morir.

Miedo a la muerte. Se puede dejar de sentir miedo a morir.

De manera irónica el miedo a la muerte no nos deja vivir. Nos pasamos la vida preocupándonos sintiendo miedo a la muerte y nos olvidamos de las pequeñas alegrías que nos brinda la vida.

Hace poco un profesor explicó su método para hacer que sus pacientes sean conscientes de lo bueno de cada día y orienten su mirada a captar lo positivo. Te invito a que cojas un papel y escribas la fecha del día de hoy. A continuación escribe de manera ordenada y específica de manera detallada todas las cosas buenas que ocurran en tus rutinas diarias. Por ejemplo: 1. El olor a café recién hecho al levantarme. 2. Asomarme a la ventana y ver que ha salido el sol. 3. Escuchar la risa de la persona que quiero. (…)

Estamos rodeados de elementos positivos pero si no somos capaces de captarlos, no surten efecto en nosotros. Al final del día, pon una nota a tu estado de ánimo de 0 a 10 y realízalo todos los días. Con este ejercicio serás consciente de las pequeñas alegrías que se esconden detrás de los pequeños detalles, y podrás valorar y centrarte en todo lo que te hace feliz de vivir, en lugar de obsesionarte con pensamientos negativos.

Si os parece interesante el tema y queréis profundizar más, aquí os dejo unos libros que pueden resultar útiles.

  • Mirar al sol. La superación del miedo a la muerte” (Irvin D. Yalom)
  • El tránsito. Vida más allá de la vida y experiencias cercanas a la muerte”. (Emilio Carrillo)
  • No temas: Los miedos impiden vivir”. (Carlos G. Vallés).
  • Sin miedo. Como afrontar la enfermedad y el final de la vida”. (Miguel Ángel Monge).
  • La prueba del cielo. El viaje de un neurocirujano a la vida después de la vida” (Doctor Eben Alexander)

 

¿Qué importa lo que ocurrirá mañana si hoy estás vivo?

Deja abajo tus comentarios relacionados con este tema, estaré encantada de leerlos. 😉

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