Nostalgia: qué es, por qué la sentimos y cómo superarla

 

¿Quién no ha echado nunca de menos etapas pasadas? ¿Hay alguien que no rememore tiempos felices a veces? Nadie es ajeno a este sentimiento. La nostalgia puede ser negativa, pero también tiene grandes beneficios. En este artículo te hablaremos sobre sus características, causas e historia. Además, te daremos algunos consejos para superar la nostalgia excesiva.

Qué es la nostalgia

Qué es la nostalgia

¿Qué es la nostalgia?

Cuando leemos o escuchamos la palabra nostalgia, solemos pensar en conceptos como pena, tristeza, melancolía o morriña. Asociamos este término a una pérdida que nos causa malestar. La nostalgia es un sentimiento que nos invade cuando pensamos en el pasado. De hecho, proviene del griego nóstos ‘regreso’ y álgos ‘dolor’. Su etimología no puede ser más explicativa. Sin embargo, a menudo nos olvidamos de que la nostalgia también tiene su lado bueno. Descúbrelo a continuación.

Nostalgia: Características

La nostalgia es ambigua y se produce en varias situaciones de distintas formas. Aquí te presentamos sus rasgos definitorios.

  • Es un sentimiento: Esta característica es evidente. Pero utilizamos con frecuencia la palabra “sentimiento” y a veces se desvirtúa su significado original. Un sentimiento es la experiencia subjetiva que acompaña a las emociones. Es decir, se trata de una impresión ligera y breve. No obstante, es posible perpetuar la nostalgia.
  • Es común a todas las personas: La nostalgia nos afecta a todos independientemente de nuestro género, edad, nivel socioecónomico, cultura, etc. Todos hemos dejado atrás épocas que revisamos de vez en cuando con cariño e ilusión. No hacerlo sería bastante infrecuente y desadaptativo.
  • Unas personas son más propensas que otras a sentir nostalgia: Tal vez nos guste mirar sólo hacia delante. O a lo mejor somos de los que guardan todas y cada una de las cosas que pueden; los juguetes de la infancia, la camiseta de nuestro primer concierto, el billete de aquel viaje, etc. Las personas somos muy distintas en este aspecto (y en la mayoría de los ámbitos). La propensión a la nostalgia depende bastante de nuestra personalidad y nuestra forma de ver la vida.
  • Idealizamos el objeto de nuestra nostalgia: La expresión “cualquier tiempo pasado fue mejor” tiene que ver con nuestra tendencia a quedarnos con el lado positivo de nuestras vivencias. La memoria nos protege guardando los buenos recuerdos y desechando gran parte de los negativos. Este sesgo memorístico es sumamente adaptativo. Aunque a veces nos haga olvidar errores que no debemos cometer de nuevo, como volver con una expareja tras olvidar su desproporcionado mal humor, nos da oportunidades para ser más felices la mayoría de las ocasiones.
  • Puede ser provocada por diferentes causas: No hace falta que la nostalgia se produzca tras un evento reciente. Basta con oler el perfume que llevaba nuestro abuelo, probar unos pasteles que tomábamos de pequeños, escuchar una canción ligada a un momento íntimo o pasar por nuestro instituto para sentirnos nostálgicos. Los sentidos nos hacen revivir asociaciones establecidas por nuestro cerebro previamente.
  • Nos ayuda a crecer personalmente: Los recuerdos nos guían a lo largo de la vida. Rememorar tiempos felices nos puede alegrar aunque ya hayan pasado. Es maravilloso reflexionar sobre lo afortunados que hemos sido para saber cómo queremos evolucionar y actuar en consecuencia. La nostalgia nos permite conocernos más profundamente, sacar lo mejor de nosotros mismos, eleva la autoestima, nos protege de la soledad y nos da fuerzas para enfrentarnos a los nuevos retos. La clave está en saber utilizar este sentimiento para progresar. Agradecer los eventos positivos que nos han formado es una parte esencial de nuestro bienestar.
  • Es un tema reflejado en numerosas manifestaciones artísticas: La nostalgia resulta tremendamente inspiradora para muchas personas. Es un sentimiento capaz de motivarnos para crear. En artes como la música, la pintura o la literatura hallamos abundantes ejemplos sobre relaciones rotas o viejos paisajes que ahora nos resultan inaccesibles.

Por cierto, la nostalgia también se utiliza con el fin de vender. Sentirnos nostálgicos nos inclina a gastar más dinero. Los expertos en mercadotecnia, medios de comunicación o creación de productos explotan el marketing de la nostalgia para conectar con nosotros a un nivel más emocional.

Esto explica la aparición de nuevas ediciones de viejos clásicos o el rescate de tendencias de décadas pasadas. La nostalgia, con moderación y apostando por elementos que hayan resultado trascendentales, es un arma muy potente para estimular la compra de bienes y servicios.

Nostalgia: Características

Nostalgia: Características

¿Por qué sentimos nostalgia?

Según un estudio de la Universidad de Southampton, la nostalgia incrementa el optimismo hacia el futuro. Sus investigadores llevaron a cabo un experimento en el que pedían a los sujetos que escribieran sobre un acontecimiento de sus vidas que asociaran a este sentimiento.

Otro grupo tuvo que redactar algo sobre una experiencia cualquiera. El resultado fue que la mayoría de las palabras positivas pertenecieron a los escritos de los primeros participantes. Además, en otra investigación de esta universidad, se descubrió que las canciones que nos producen nostalgia elevan nuestro optimismo.

La nostalgia es una respuesta común a los cambios. Situaciones como la pérdida de un amigo, una ruptura sentimental o el cambio de ciudad alteran nuestra rutina, nos obligan a adaptarnos a las nuevas circunstancias y provocan reflexiones ineludibles. De hecho, no hace falta que las modificaciones sean recientes, podemos acordarnos un lustro después de lo agradable que era la mascota de nuestros vecinos.

Este sentimiento ha sido asociado con frecuencia a situaciones adversas. No obstante, es posible recordar con añoranza los recreos en la infancia a pesar de que hayamos formado una familia maravillosa, nuestra situación laboral sea favorable y disfrutemos de buena salud y unos ingresos económicos satisfactorios. ¿Quién no recuerda lo fácil que era todo antes?

Cada etapa tiene sus ventajas y sus desventajas. A veces tenemos que hacer elecciones y es imposible avanzar sin que algunos elementos positivos de nuestras vidas se pierdan por el camino. Esto puede provocarnos una gran insatisfacción o simplemente un poco de añoranza y levantar nuestro ánimo al revivir momentos felices. No obstante, nosotros tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos sentirnos.

Nostalgia: Historia

¿La nostalgia te parece una enfermedad? Tal vez tengas la respuesta muy clara o es probable que te surjan tantas dudas como a los especialistas que la han estudiado a lo largo de la historia. Este término fue propuesto por primera vez a finales del siglo XVII por Johannes Hofer. Este estudiante de medicina consideró que se trataba de una enfermedad exclusivamente suiza de origen psicológico.

En este vídeo se expone cómo la nostalgia pasó de ser considerada una enfermedad mental ocasionada por motivos como los cencerros de las vacas a ser apreciada como un sentimiento vital para nuestro bienestar:

10 consejos para superar la nostalgia excesiva

Si sentimos nostalgia con demasiada frecuencia, es probable que sea una señal de que algo no funciona bien en nuestras vidas. La añoranza excesiva puede estar relacionada con problemas como descenso del rendimiento, problemas de concentración, insomnio, depresión o incluso puede repercutir en nuestro bienestar físico. A continuación te daremos algunas recomendaciones para que superes la nostalgia extrema y mejores tu calidad de vida.

Nostalgia: Consejos. Imagen: Up

Nostalgia: Consejos. Imagen: Up

1. Sé realista

Todos establecemos comparaciones entre etapas pasadas y las actuales. Tómate tu tiempo para adaptarte a nuevas fases de la vida. Un cambio de piso o de grupo de amigos puede ser beneficioso aunque al principio nos cueste ajustarnos a la actual realidad.

2. Explora tus sentimientos

A veces acciones tan sencillas como poner nombre a lo que sucede nos tranquiliza. Autoevaluarnos de vez en cuando nos guía para cambiar las cosas que no funcionan en nuestras vidas y buscar alternativas en consecuencia. La inteligencia intrapersonal nos ayuda a bucear dentro de nuestros procesos mentales para conocernos mejor a nosotros mismos.

3. Comunícate con gente positiva

La evitación, el aislamiento y la falta de comunicación cronifican la nostalgia. Conversar sobre los motivos de este sentimiento es necesario para lograr nuestro bienestar. Mantener el contacto con amigos y familiares puede ser la clave para vencer nuestro malestar. ¿Quién no necesita apoyo de vez en cuando?

No importan las circunstancias. Es indiferente si vivimos en el extranjero o cambiamos de centro de estudios, una buena charla puede ser totalmente curativa. Es preciso que nos desahoguemos, siempre que no entremos en un bucle infinito de lamentaciones. Si te cuesta manifestar tus inquietudes, no te preocupes. Nuestras habilidades comunicativas pueden desarrollarse para que logremos exteriorizar mejor nuestros pensamientos.

4. Es preferible no recrearse en los estímulos que nos producen dolor

Existen varias formas de recrearse en vivencias pasadas que nos impiden avanzar. Por ejemplo, hay personas que almacenan en una caja todos los objetos relacionados con sus relaciones sentimentales; cartas, entradas de cine, peluches, fotografías, etc.

Obviamente, esto no es malo. De hecho, elementos como una fotografía de nuestra familia pueden darnos fuerza si estamos lejos. Pero si alguien se obsesiona con estas pertenencias tras una ruptura definitiva, su recuperación se dificultará.

Cuando revisar este tipo de recuerdos nos produce un malestar excesivo, es preferible que los dejemos de lado durante un tiempo. Incluso podemos pedir a un amigo que los esconda o deshacernos de ellos si creemos que ha llegado el momento. Aunque lo más importante es que seamos autónomos a la hora de gestionar nuestros sentimientos y que dominemos nuestro autocontrol.

5. Recuerda que tú puedes cambiar la situación

No todas las coyunturas son reversibles. La muerte de una persona cercana es un evento trágico sin solución. Aún así, esto no implica que debamos hundirnos en la miseria. Es normal que recordemos con cariño y nostalgia los momentos que pasamos juntos.

Es lógico y saludable que guardemos un duelo y no nos olvidemos nunca de nuestro ser querido. Pero somos libres de cambiar nuestro enfoque y fortalecernos ante las adversidades. Podemos seguir hablando sobre el difunto. Guardar sus cosas e indagar en nuestros sentimientos de forma saludable es adecuado para afrontar estas circunstancias.

Por otro lado, si la situación que nos provoca nostalgia es un evento como la pérdida de un empleo o dejar de pertenecer a un equipo deportivo, debemos centrarnos en solucionar estas dificultades o buscar otras alternativas. Hay infinitas técnicas de resolución de problemas asequibles para cualquier persona.

Asimismo, debemos recordar que no hay mal que por bien no venga (aunque en ocasiones cueste encontrar un nuevo enfoque). Nunca es tarde para incrementar nuestra resilencia. Es cuestión de tiempo y fuerza de voluntad.

6. Proponte nuevos retos

La nostalgia no debería forzarnos a quedarnos en la cama añorando los viejos tiempos. Nada puede quitarnos el poder de establecer nuevas metas que nos permitan aumentar nuestra autoconfianza y autoeficacia. Por ejemplo, podemos ir al gimnasio y aumentar progresivamente la dificultad de nuestros ejercicios o comenzar a escribir una novela. Cumplir nuestros objetivos mejorará la percepción que tenemos sobre nuestra situación actual.

7. Mantén unos hábitos saludables

Este consejo es prácticamente aplicable para cualquier situación. Nuestra salud mental y física es lo primero. Cuidarnos nos permitirá encontrarnos mejor y hacer una valoración más positiva de nuestras vidas. Acciones como llevar una dieta equilibrada, desarrollar nuestros procesos cognitivos, descansar, cuidar nuestra autoestima y hacer ejercicio nos permitirán contar con más energía y recursos a la hora de superar las adversidades.

8. Ten en cuenta que cada uno lleva su nostalgia a su manera

No existen las soluciones definitivas para los nostálgicos. Algunas personas disimulan y se sumen en su tristeza mientras otras necesitan hablar cada vez que se encuentran ante una dificultad. Lo importante es que todos dediquemos un tiempo libre a lo que nos gusta para desconectar de nuestros problemas y sentirnos más felices.

Parece evidente, pero recrearse en la culpabilidad por haber dejado atrás tiempos pasados o centrarse en pensamientos de ira o tristeza, nos hace olvidar la importancia de tomarse un respiro y dejar la mente en blanco (puedes probar técnicas de relajación si te resulta difícil). Seas como seas, disfrutar de tu ocio aumentará tu bienestar y disminuirá los sentimientos negativos.

9. No trates de evitar por completo la nostalgia

Es imprescindible que aceptemos nuestros sentimientos. Reprocharnos por sentir nostalgia sólo nos hará sentir más desdichados. A lo largo de este artículo hemos repetido varias veces que la añoranza por eventos pasados nos ayuda a progresar. Podemos detener la nostalgia cuando llega a un punto excesivo, pero no deberíamos desterrarla.

10. Busca ayuda si no puedes frenar tu nostalgia

Cuando este sentimiento sólo nos provoca malestar y nos sentimos abrumados, es preciso que nos planteemos hasta qué punto la añoranza repercute en nuestro día a día. Los profesionales de la salud mental están preparados para atenderte en casos de excesiva nostalgia. Es muy posible que mejoren considerablemente tu calidad de vida.

En ocasiones, la vergüenza o pensar que nadie nos va a comprender nos frena para solicitar apoyo a nivel profesional. Es vital que busquemos personas con la titulación necesaria. Expertos con experiencia como psicólogos o psiquiatras posibilitan encontrar salidas a una gran diversidad de problemas psicológicos como la nostalgia excesiva.

 

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿sientes nostalgia? Si te has quedado con alguna duda o deseas hacer una aportación, te invitamos a comentar.

Redactora con formación en diversas áreas como la psicología, la sociología y la comunicación. Especialmente interesada en psicología social.