Obsesiones: Guía completa sobre cómo detectarlas, trabajarlas y eliminarlas

 

Obsesiones. Nuestra mente es una fábrica de ideas, pensamientos e imágenes. ¿Pero son todos estos pensamientos reales? ¿Si tenemos esa idea es porque realmente queremos hacerlo? A veces consideramos estos pensamientos, ideas o imágenes como peligrosos y generan malestar, desencadenando un círculo de obsesión y ansiedad. En esta guía nos centraremos en qué son las obsesiones, cómo entender su mecanismo y trabajarlas hasta conseguir eliminarlas.

Qué es la obsesión como gestionar las obsesiones

Qué es la obsesión como gestionar las obsesiones

¿Qué es una obsesión? Definición.

Las obsesiones son ideas, imágenes o impulsos mentales que interrumpen con constancia la actividad mental del individual. El contenido y tipo de obsesión puede ser muy variado. Etimológicamente hablando, la palabra “obsesión” deviene del latín obsessio, un término que significa asedio. Estos pensamientos son normalmente desagradables porque tienen un contenido violento u obsceno, o también al ser neutros algunas veces son considerados carentes de sentido, por lo resulta desagradable el intento de deshacerse o resistirse a ellos.  El intento de resistirse a ellos provoca angustia y ansiedad, lo que genera mayor número de obsesiones y frecuencia de aparición.

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“Sólo lo que es irracional – lo que es inanalizable por los sentidos, pero que tiene cualidades sensibles -, puede ser obsesivo.”  Salvador Elizondo

En definitiva, la obsesión es un estado mental y emocional que deriva a estados de ansiedad y nerviosismo. Por otro lado, la compulsión es el acto o comportamiento que deriva de esta obsesión y que se realiza para disminuir la ansiedad o malestar.

Tipos de obsesiones más frecuentes

Se realiza una clasificación de las obsesiones según el tipo de estímulo desencadenante y según el contenido.

Los tipos de obsesiones según el tipo de estímulo desencadenante son: obsesiones autógenas y obsesiones reactivas.

Las obsesiones autógenas son de tipo egodistónico porque provocan repugnancia y se consideran inaceptables, inconscientes con el propio autoconcepto. Aparecen sin que se produzca o identifique un estímulo evocador. El tipo de obsesiones son: sexuales, agresivas inmorales.

Las obsesiones reactivas son pensamientos percibidos dentro de la racionalidad y el estímulo evocador si puede ser identificable. Este estímulo es a su vez externo. Este tipo de obsesiones está formado por pensamientos catastrofistas sobre contaminación, sobre orden, sobre asimetría…

Los tipos de obsesiones según el contenido son más variados.

  1. Obsesiones simétricas o de orden: las compulsiones asociadas a esta obsesión tienen como objetivo que todo esté en orden o colocado simétricamente, y si no estuviera así. Por ejemplo: que todo esté en orden y limpio en todo momento, tener todo impecable, sin marcas o manchas en ningún lado…
  2. Obsesiones por contaminación: las personas que tienen estas obsesiones tienen en mente que el entorno está contaminado. Por ejemplo: la persona piensa que si va a un lavado todo lo que entre en contacto con su piel o con su ropa puede provocarle una enfermedad. La consecuencia es que la persona presenta un comportamiento compulsivo de limpiarse y lavarse con demasiada frecuencia. Debido a la obsesión por contaminación las personas evitan utilizar baños públicos, exponerse a ciertos productos, tocar las manos de otras personas, usar teléfonos públicos, ir a centros médicos o hospitales…
  3. Obsesiones por contaminación mental: la idea obsesiva de contaminación mental hacen sentir a la persona que los sufre como maltratada físicamente o mentalmente a través de comentarios o actos de los demás. Cuando la persona siente que está siendo maltratada físicamente o psicológicamente hace que se sienta sucia internamente.
  4. Obsesiones sensoriomotoras: están focalizadas en una conciencia exagerada de las sensaciones corporales. Las sensaciones corporales que provocan más estos pensamientos son la respiración, el parpadeo, la deglución o salivación o conciencia de partes específicas del cuerpo. Por ejemplo: percepción del lado de la nariz mientras trata de leer.
  5. Obsesiones sexuales: estas obsesiones están centradas en causar daño sexual involuntario o un pensamiento o cuestionamiento constante de la propia sexualidad. Las personas que padecen estos pensamientos intrusivos evitan estar en contacto con la gente, evitan lugares públicos (centros comerciales, escuelas por la presencia de niños…). Las obsesiones típicas son el miedo a ser un pedófilo o sentir atracción sexual por los niños, miedo a sentirse atraído por un miembro de la misma familia, pensamientos sobre rituales religiosos…
  6. Obsesiones homosexuales: son pensamientos, imágenes o ideas obsesivas semejantes a los de sexualidad, pero el miedo característico a sentirse atraído por personas del mismo sexo. Algunas de las personas que tienen estos pensamientos obsesivos suelen ocultarlo porque se avergüenza de pedir ayuda.
  7. Obsesiones por cometer actos violentos: el miedo que provocan estas obsesiones es a cometer actos violentos hacia sus seres queridos, otras personas o hacia sí mismos. La consecuencia de estas obsesiones es evitar las situaciones en las que se puede producir los actos violentos o incluso llegar a evitar a las personas que son contenido de ese pensamiento. Por ejemplo, pensamientos sobre el uso de cuchillos de cocina, objetos afilados, dañar físicamente a seres queridos, matar a personas inocentes…
  8. Obsesiones religiosas: están centradas en alguna religión en la práctica religiosa. Este tipo de pensamientos o ideas provocan conductas compulsivas como orar continuamente o, por el contrario, miedo a blasfemar en voz alta en lugares públicos y religiosos. También existe miedo a no cometer pecados, ofender a dios, no rezar lo suficiente…
  9. Obsesiones de catastrofismo: en este tipo de obsesiones se caracterizan porque la persona piensa que algo malo va a ocurrir, sobre todo si no realiza la compulsión que compensa esa idea. Por ejemplo, miedo a cometer un error o un accidente grave y ser responsable de ello.
  10. Obsesiones por falta de control: el pensamiento obsesivo principal centra el miedo a perder el control. Por ejemplo: miedo a perder el control sobre sí mismo, miedo a perder el control de las situaciones, pensamientos de decir comentarios ofensivos…

Diferencia entre obsesión y compulsión

Ambos términos están relacionados, y a veces, son consecutivos. Pero existe diferencias entre ellos:

-Las obsesiones son pensamientos, imágenes o ideas egodistónicas, que causan malestar porque aparecen en nuestra conciencia sin que lo hayamos evocado y son muy persistentes, aunque nos esforcemos en deshacernos de ellos. Cuando hablamos de malestar hablamos de ansiedad, miedo, tensión, falta de concentración, duda, repulsión…

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-Las compulsiones son actos motores o rituales de pensamiento (recitar una frase, canción…). El objetivo de la compulsión es neutralizar el malestar (ansiedad, temor) provocado por la obsesión y aliviar la tensión psíquica generada por la obsesión u obsesiones.

Como podemos ver la relación, la obsesión provoca malestar o tensión lo que deriva en una acto motor o ritual de pensamiento que aliviar el malestar momentáneamente, hasta que vuelve a aparecer de nuevo el pensamiento.

Obsesiones: ¿Qué son los pensamientos obsesivos?

Los pensamientos obsesivos o también denominados pensamientos intrusos, emergen continuamente en nuestra conciencia sin ser evocados conscientemente. Además, al ser considerados intrusos existe un esfuerzo elevado de la persona por eliminarlo, lo que provoca a su vez que este pensamiento permanezca más tiempo o derive a compulsiones para neutralizar la ansiedad.

Los pensamientos con contenido negativo aparecen más por el mecanismo de la carga emocional, debido a la connotación negativa que le damos a estos pensamientos.

Tenemos conciencia de que si estos pensamientos aparecen es porque realmente pensamos eso, y no porque es un contenido más de nuestro cerebro, lo único que varía es la importancia o la interpretación que hacemos de ese contenido del pensamiento o de ese pensamiento en sí.

Obsesión vs preocupación

Ante la obsesión nos sentimos incapaces de eliminarla, tanto si es un pensamiento, imágenes o idea. Esta incapacidad es lo que nos genera ansiedad y malestar. En cambio, las preocupaciones son pensamientos sobre situaciones cotidianas que podemos considerar peligrosas.

Las preocupaciones aumentan en etapas de estrés o ante momentos de decisiones. Además, las preocupaciones no se consideran como intrusiones en el pensamiento, sino que incluso se les ve con el objetivo de solucionar lo que nos preocupa.

En el siguiente cuadro se resumen las principales diferencias entre preocupación y obsesión:

PREOCUPACIÓN OBSESIÓN
No interrumpen nuestras actividades y responsabilidades diarias Interrumpen el desempeño del trabajo, actividades de ocio, relaciones sociales. Algunas personas sienten la sensación de bloqueo y necesitan un tiempo para volver a reconectar
Sensación de control Sensación de descontrol. Aunque la persona se esfuerza en alejarse de ellas
Generan malestar aunque no causan angustia significativa Son molestas y estresantes
Número de preocupaciones diarias moderado

 

Número elevado con sensación de amenaza y peligro, incluso cuando no hay aparente razón para ello
Contenido realista Contenido variado más o menos realista
Duración limitada en el tiempo

 

Pensamiento diario y periodos largos (meses seguidos sin pausas)

Obsesiones vs amor (Diferencias, similitudes, etc.).

Tanto la obsesión como el amor provocan emociones intensas, por lo que a veces es complicado establecer los límites entre ambos. A veces no es fácil reconocer las diferencias entre amor y obsesión por alguien, porque comparten elementos en común pero el hecho de confundirlas puede ocasionar daños a nuestra vida social y en nuestras propias emociones o autoestima.

Por ello es tan importante la habilidad de detectar los tipos de emociones y pensamientos que nos afectan cada día para conocernos un poco más y actuar en base a este conocimiento.

La causa de que algunas veces confundamos el amor con la obsesión o viceversa, es debido a la concepción idealizada del amor romántico, que llevada al extremo puede llegar a ser destructiva y tóxica.

Se ha normalizado la idea de que el amor es sacrificio y dolor, que la angustia de estar en una relación es algo normal, que forma parte del proceso de estar en una relación. ¿Es normal entonces que confundamos amor con obsesión o viceversa?

Cuando en lugar de amor, hablamos de obsesión nos encontramos con las siguientes características:

  1. Experimentar celos cuando la pareja tiene su espacio propio, sintiendo que tiene la obligación de vigilar todos sus movimientos y establecer los límites de su libertad.
  2. Cosificación de la pareja, entendiendo que la pareja es propiedad de uno incluso sintiéndose en la obligación de tomar decisiones por la otra persona.
  3. Percibir a la pareja como un elemento más nuestro y cuando nos falta sentimos que es difícil vivir y que valemos menos sin su compañía (baja autoestima).
  4. Ante la ruptura no proceder en las fases de duelo, sin llegar a la aceptación de la pérdida de esa relación amorosa.
  5. No asumimos responsabilidad en la relación, sino que ante los inconvenientes utilizamos el chantaje emocional con la otra persona, haciendo que se sienta responsable o culpable de ello, sin asumir nuestra parte de responsabilidad.
  6. Actitud pasiva o agresiva con la otra persona, sin afrontar la raíz de los problemas que van surgiendo en la relación.

Es importante establecer la diferencia entre obsesión y amor para poder actuar en base a ello, por ejemplo, adquiriendo habilidades de comunicación con la pareja, empatía y establecimiento de límites sanos.

“Los celos son posesión, no importa como quieran pintarlos. Es asfixiar al otro en nombre de un amor enfermizo”. Walter Riso

Otros síntomas relacionados con las obsesiones

Es habitual que la obsesión aparezca junto con otros síntomas psicológicos que provocan un malestar añadido y que interaccionen a su vez con las obsesiones o incluso algunos están en la base de las causas de estas obsesiones.

Los síntomas asociados son los siguientes:

  1. Elevada creencia de perfeccionismo, ante sus propias acciones o las acciones de los demás.
  2. Excesivo grado de responsabilidad que no se ajusta a la situación o a la edad.
  3. Creencia de la importancia de los pensamientos y responsabilidad por ellos. Por ejemplo: si pienso esto, es porque realmente quiero hacerlo.
  4. Baja tolerancia a las emociones negativas, sobretodo, a la incertidumbre.
  5. Elevado grado de activación fisiológica y sobreestimación de la amenaza externa o interna (propios pensamientos).
  6. Poca flexibilidad mental y rigidez en rutinas (mentales y físicas).

Trastornos de las obsesiones

Cuando hablamos de obsesión, no nos referimos siempre a un síntoma aislado, sino que puede aparecer en trastornos definidos. Entre estos trastornos tenemos:

Trastorno obsesivo compulsivo: el TOC es un trastorno que se caracteriza por un patrón de pensamientos obsesivos que desencadenan una serie de comportamientos repetitivos (compulsiones). Estos pensamientos y compulsiones desencadenan en un comportamiento ritualista lo que es denominado como circulo vicioso del TOC. Los pensamientos obsesivos del TOC suelen hacer referencias a temas como la contaminación por gérmenes, orden simétrico de las cosas, pensamientos catastróficos…

Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad: es un trastorno cuya obsesión principal es el perfeccionismo llevado al extremo, es decir, obsesión por hacer las cosas tal y como deben ser hechas, sin experimentar cambios en los planes. El pensamiento de perfección causa malestar porque normalmente los planes no se ajustan a la realidad o las cosas no son tal y como espera la persona, desencadenando en ansiedad y un mayor intento por hacerlo a la perfección la próxima vez, creando un círculo vicioso.

Dependencia emocional: el síntoma principal es la necesidad de estar en contacto con la pareja y si no es así, sufrir de angustia, ansiedad o tristeza. Si no es en presencia de la otra persona no es capaz de disfrutar. Además, las personas con dependencia emocional tienen pensamientos obsesivos sobre la necesidad constante de tener gestos de aprobación, de reafirmar la relación, la amistad, el amor o la sensación de que nunca es suficiente lo que le aporta la otra persona. La obsesión aparece como una parte más de la dependencia emocional.

Trastorno dismórfico corporal: este trastorno es la obsesión por la imagen corporal y por la belleza física. El elevado nivel de malestar provocado por la idea de perfección desencadena en la percepción de una imagen distorsionada de uno mismo. En este trastorno también aparece la obsesión como un síntoma más.

-Tricotilomanía: este trastorno es la obsesión por arrancarse el pelo de forma recurrente, provocando un malestar significativo en diversas áreas de la persona derivando en interferencia en sus relaciones personales y sociales. Una vez más la obsesión aparece como un síntoma más, focalizado en un área, en este caso el pelo.

 

¿Cómo gestionar las obsesiones?

Ante todo, para gestionar las obsesiones hay que tener en cuenta que se trata de un problema temporal que puede superarse y trabajar la aceptación de las obsesiones.

Es muy importante en este caso acudir a un especialista que nos guíe en el proceso.

Las estrategias que se utilizan son:

a. Reducir la ansiedad de forma diferente a como lo estamos haciendo a través de las obsesiones y rituales. Esto lo conseguiremos adquiriendo estrategias de comportamiento alternativo que no desencadene el ritual obsesivo.

b. Exposición a los pensamientos obsesivos y el miedo que provocan. Se aprenderá a no perderles el miedo, y pensar que el pensamiento no se trata de un peligro real sino de un contenido más de nuestra mente.

c. Aprender a manejar la incertidumbre. Para ello pondremos en práctica técnicas para sentirnos cómodos en estos momentos de incertidumbre sin tener que buscar solución de manera instantánea

d. Entender que los pensamientos obsesivos son preocupaciones irracionales y que no tienen ninguna base real. Por ejemplo, si no llevamos a cabo los rituales lo único que puede ocurrir es que nos pongamos más nerviosos durante un tiempo, pero no va a ocurrir nada más

e. Aprender técnicas de distracción. Es decir, poner el foco de nuestra atención en otros eventos que nos resulten neutros o agradables.

Y lo más importante:

f. Aceptar las obsesiones y dejar de temerlas. El objetivo es aceptar las obsesiones como pensamientos, imágenes o ideas que aparecen en nuestra mente, sin que las hayamos evocado y sin identificarlas como señales de peligro. La forma catastrofista de interpretar estas imágenes o ideas es la que desencadena la ansiedad y por tanto el círculo de la obsesión.

Aceptar las obsesiones hará que desarrollemos una forma nueva y diferente de afrontarlas.

Conclusión sobre las obsesiones

Para finalizar, es muy importante que nos quedemos con el mensaje de “las obsesiones se superan”. Es una oportunidad de aprender a entender el funcionamiento de nuestra mente y a darle el lugar que le corresponde a la información que esta nos proporciona. La mente es un órgano creativo, y esto no es peligroso, sino la valoración que nosotros hacemos de todo lo que ella crea.

¡Tienes que tener en cuenta que tú eres mucho más que tu contenido mental! ¡Cree en ti!

Psicóloga General Sanitaria en Centro Clínico SER de AGUA, especialista en trastornos de ansiedad, de sueño y alimenticios. Diplomada en educación inglesa. Granada.