Perdonar, todo sobre el perdón: Qué es, cómo pedir disculpas, consejos…

 

Perdonar, una guía completa sobre el perdón: Qué es, su significado e importancia, cómo pedir disculpas y razones para hacerlo. ¿Cómo perdonar alguien que te hirió?, ¿cómo perdonarte a ti mismo/a?, ¿se puede perdonar una infidelidad? ¡Respondemos a todas tus dudas! Si tienes cualquier pregunta puedes dejarnos tu comentario abajo.

Cuando nos hacen daño, nuestra primera reacción es ponernos en contra de la persona que nos ha herido. Reclamar venganza, buscar justicia, la separación. Cuando recuerdas el daño que te han hecho, el sufrimiento, la rabia y la ira aparecen a flor de piel, y ese dolor intenso que sentimos hace que nuestra vida pierda alegría, fuerza y vitalidad. El rencor nos ancla en el pasado, nos impide continuar hacia adelante. Aprender a perdonar es un acto de liberación personal y de flexibilidad con un uno mismo. Sin embargo, perdonar requiere valentía y gran fortaleza personal.

Perdon - Perdonar

Perdón – Perdonar : Una guía útil – Psicología

¿Qué es el perdón? ¿Qué significa perdonar?

Los psicólogos definen generalmente el perdón como una decisión deliberada y consciente de liberarse del resentimiento o deseos de venganza hacia una persona o grupo de personas que te han dañado, independientemente de que se merezcan o no tu perdón.

Es importante aclarar lo que no es el perdón. Perdonar no significa pasar superficialmente por una ofensa o negarla. Perdonar no es olvidar, ni excusar o justificar el daño recibido. Aunque perdonar puede ayudar a reparar una relación dañada, no nos obliga a reconciliarnos con esa persona, o liberarlo de repercusiones legales.

El perdón trae paz a la mente del que perdona, lo libera de la ira y el rencor corrosivo. Existe debate acerca de si el perdón genuino requiere de sentimientos positivos hacia quien ha ofendido, pero sin duda sí implica deshacernos de las emociones negativas. De esta manera nos ayuda a reconocer el daño que nos han hecho, sin dejar que ese dolor nos defina, permitiéndonos curarnos y seguir con nuestras vidas.

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Según Fred Luskin, la esencia de perdonar es la resiliencia cuando las cosas no van como queremos, estar en paz con el “no”, aceptar lo que hay, lo que hemos vivido.

Pero no sólo lo aceptamos porque la vida “es muy perra” y no podemos hacer nada, aunque puede que sea cierto. Pero lo aceptamos de forma que estemos abiertos a nuevas oportunidades y posibilidades que nos ofrece la vida.

Podemos considerar el perdón como la última fase del duelo. Después de todo el dolor, llegamos a la integración de esa experiencia en nuestro ser, pero de forma en que ya no nos duele el recuerdo. El perdón sería la resolución del duelo.

Activa los subtítulos y mira este vídeo sobre pedir perdón y perdonar para encontrarse a uno mismo y ser más felices.

¿Por qué es importante perdonar?

A menudo pensamos que perdonar es un acto bondadoso, magnánimo, un acto de piedad o compasión hacia la persona que nos ha hecho daño. Sin embargo, la investigación sugiere que perdonar nos reporta enormes beneficios a nosotros, nuestras relaciones y nuestras comunidades. Aquí tienes algunas razones para perdonar a alguien que te hirió:

  • Perdonar nos hace más felices, según estudios como este. No solo las personas que son más felices es más probable que perdonen, sino que perdonar a otros nos hace sentirnos mejor, especialmente si perdonamos a alguien cercano.
  • Perdonar protege nuestra salud mental. Según este metanálisis, las personas que recibieron terapia para promover el perdón, reducen la depresión, ansiedad y aumentan su esperanza.
  • Perdonar mejora nuestra salud. Según este estudio, tanto el estrés de larga duración como bajos niveles de perdón predicen una peor salud mental y física. Y es que cuando vivimos en el resentimiento, se dispara una respuesta de estrés y estrés, ya que en nuestra mente esa persona sigue siendo una amenaza para nosotros. Cuando perdonamos, el estrés y la ansiedad desaparece. Esa persona ya no nos hace daño.
  • Perdonar mantiene nuestras relaciones. Cuando nuestros amigos inevitablemente nos hieren o decepcionan, mantener el rencor hace menos probable que nos sacrifiquemos o cooperemos con ellos, lo que mina nuestra confianza y compromiso, alejándonos de ellos. Según este estudio, el perdón puede detener la espiral negativa y reparar nuestra relaciones.
  • El perdón es (en la mayoría de los casos) bueno para las relaciones de pareja. Los miembros de la pareja son menos vengativos y son capaces de resolver mejor los conflictos. Sin embargo, cuando las ofensas son recurrentes, el perdón conduce a una menor satisfacción con la relación, como veremos más adelante.
  • Perdonar potencia la bondad y la conexión con los demás. Según este estudio, las personas que perdonan, no solo sienten más emociones positivas hacia quien las hirió. También es más probable que quieran hacer algún tipo de voluntariado o donar a asociaciones, y se sienten más conectados con los demás.
  • El perdón es bueno para tu lugar de trabajo. Según este estudio, los empleados que perdonaban eran más productivos, reducían su absentismo laboral, en parte por la reducción del estrés en sus relaciones.

¿Por qué debes perdonarte a ti mismo?

Antes de responder a esta pregunta es esencial aclarar lo que implica perdonarse a uno mismo. El perdón a uno mismo puede definirse como la disposición a abandonar el resentimiento a pesar de reconocer que se ha hecho algo mal, potenciando la compasión, la generosidad y el amor hacia uno mismo. Es reconocer que somos humanos, y como tales nos equivocamos.

Las personas que se perdonan a uno mismo tienden a tener mejor salud mental y física, según este estudio. También produce una mejora en las relaciones con los demás.

Y es que, la capacidad para perdonarnos por nuestros errores, tanto grandes como pequeños, es fundamental para nuestro bienestar socioafectivo.

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La vergüenza hacia uno mismo es muy problemática. Provoca baja autoestima y una conducta que refuerza esa imagen que tenemos de nosotros. Nos sentimos mal por ser quienes somos. La vergüenza promueve la auto-crítica, la culpabilidad, comportamientos autodestructivos (abuso de alcohol, drogas, comida, comportamientos auto-lesivos), auto-sabotaje, perfeccionismo, conducta antisocial, ataques de ira…

Perdonándonos a nosotros mismos podremos deshacernos de esa vergüenza, nos permite vernos a nosotros mismos claramente, reconociendo nuestros fallos y virtudes. Podremos reconocer y admitir cómo hemos nos hemos dañado a nosotros y a los demás. Nuestra relación con nosotros mismos mejorará.

Sin embargo, perdonarnos a nosotros mismos puede tener un lado oscuro, ya que al aliviar los sentimientos negativos de culpa y vergüenza, puede a veces reducir la empatía hacia los demás y la motivación para reparar el daño. Por eso es imprescindible reconocer  nuestra responsabilidad en lo que hemos hecho ponernos en el lugar del otro y enmendar el error.

Aprender a perdonar ¿Cómo deshacerse del rencor?

Perdonar

¿Cómo aprendemos a perdonar?

Perdonar a alguien que nos hirió no es tarea sencilla. Implica un proceso de muchos años, y hay veces en las que no se consigue. Pero aquí te mostramos algunos pasos y consejos que pueden ayudarnos a perdonar y continuar.

Perdonar es tanto una decisión como una habilidad que se puede entrenar y que se puede aprender. Y es que parece que el ser humano tiene una capacidad innata de perdonar, posiblemente debido a que nos ha servido, evolutivamente hablando, para sobrevivir como especie.

¿Cómo perdonar a alguien que te hirió?

  • Intenta ver el perdón como algo para ti, no como un regalo para otra persona El perdón te dará paz y reducirá tu sufrimiento. Es una decisión de uno mismo con uno mismo, no necesitas decirle a la persona que te hirió “te perdono”.
  • Reconoce que te han herido. Que te han negado algo que querías o necesitabas. A veces esto es muy difícil porque lo hemos negado, intentando olvidarlo.
  • Expresa tus emociones. Tanto si quieres perdonar como ser perdonado expresa cómo te sientes bien a ti mismo y a los demás. Escribirlo puede ayudarte, ¿cómo te ha hecho sentir? Pero expresarlo a los demás también es muy importante.
  • Mira el lado positivo. Esto puede ser un poco controvertido, pero estudios como este, muestran que reflexionar acerca de la ganancia o el aprendizaje que hemos hecho al ser dañados por alguien, puede ayudarnos a perdonar. Escribir acerca de estos “beneficios” puede ser útil, según este estudio.
  • Cultiva la empatía. Cuando alguien te hiere, es más fácil perdonarle y menos probable que contraataques, si eres capaz de sentir el malestar y el remordimiento de la persona que te hirió. También intenta entender por qué te ha herido, qué le ha llevado a hacerlo (un error, ignorancia, presión, trauma personal, incapacidad)
  • Practica el mindfulness. Puede ayudarnos a disminuir nuestro estrés y ayudarnos a perdonar según este estudio. Nos ayuda a ser más conscientes de nuestros sentimientos dolorosos y dejarlos ir.
  • Humaniza a la otra persona mediante el contacto. Contactar con quien nos hirió puede ayudarnos a reducir los sentimientos de ira y ver la humanidad de la otra persona, lo que nos ayuda a perdonar.
  • Busca la paz, no la justicia. Aunque perdonar no significa que no busquemos justicia para quien nos ha hecho daño (en ocasiones es muy necesario), ese no debe ser nuestro objetivo último ya que puede que la justicia nunca llegue. Por ello debemos centrarnos en perdonar y seguir con nuestra vida.
  • Entiende que el perdón es un proceso. No ocurre de forma instantánea. Requiere tiempo y energía y no es algo sencillo.
  • No pretendas perdonar a alguien que te acaba de hacer daño. Dependiendo del tipo de ofensa y de lo que eso ha repercutido en tu vida vas a necesitar un proceso de duelo, donde aceptes aquello que te han arrebatado. Sólo tras ello, podrás empezar a perdonar.
  • La terapia puede ayudarte. Si crees que todo esto es demasiado para ti y que no puedes conseguirlo tu solo, considera acudir a un profesional.

 

¿Cómo perdonarte a ti mismo? Consejos y pasos para perdonarte a ti mismo

¿Hay alguna forma sana de perdonarnos a nosotros mismos? A continuación explicamos algunos pasos para hacerlo. Esto se aplica principalmente a aquellas situaciones en las que la perosna se ha comportado de un modo dañino y no se ha responsabilizado por lo que ha hecho o ha enmendado el daño. Este proceso no sería relevante para aquellos que se culpan por algo de lo que no son responsables, como ser víctimas de abuso o violencia.

1. No te deshagas de la culpa

Sentirte mal por algo malo que has hecho es natural y puede que incluso útil. Sin este sentimiento no tendríamos la motivación para hacerlo mejor la próxima vez. Pero como hemos dicho, una cosa es sentir culpa si es cierto que hemos sido culpables (sentirnos mal por algo que hemos hecho) y otra cosa es sentir vergüenza (sentirnos mal por ser quienes somos). Según un estudio, el remordimiento, que no la auto-condena puede facilitar la conducta prosocial. De hecho, reconocer que hacer cosas mal no nos hace malas personas favorece el que no lo volvamos a hacer.

Por tanto, un sano perdón hacia nosotros mismos implica liberarnos de sentimientos destructivos como la auto-condena o la vergüenza mientras experimentamos un cierto grado de culpa y remordimiento. Aunque sólo deberíamos mantener la culpa de forma que nos ayude a realizar un cambio positivo. Cuando se mantiene en el tiempo puede ser perjudicial.

2. Admite lo que has hecho

Es esencial admitir lo que hemos hecho, admitir nuestra responsabilidad. Pero también es necesario admitir lo positivo que tenemos.

Un estudio muestra que las personas que tienen una visión equilibrada y realista de sí mismos es menos probable que usen estrategias contraproducentes como el auto-sabotaje que las personas que tienen tanto una visión inflada como muy negativa de sí mismos.

3. Repara el daño

Al igual que es difícil que perdonemos a alguien hasta que no han hecho algo para compensarlo, perdonarnos a nosotros mismos será más sencillo si sentimos que nos lo hemos ganado.

Pero, ¿Como sabemos que hemos “pagado nuestra deuda”? A veces puede estar claro, por ejemplo si hemos roto algo, pero en otros casos no está tan claro. Lo mejor es preguntar a la persona que hemos herido.

Algunas formas de auto-castigo pueden ser útiles, según un estudio, sobre todo si son motivadas por un deseo de mejorar como persona, siempre y cuando sean suaves y limitadas en el tiempo, y que no sean dañinas físicamente o psicológicamente. Por ejemplo un adolescente al que le han pillado robando en una tienda puede decidir donar gran parte de su ropa a la caridad.

4. Fomenta la empatía hacia la víctima

Como hemos mencionado, el perdón hacia uno mismo puede reducir los sentimientos de empatía hacia quien hemos dañado. Ya que es difícil sentir compasión por uno mismo y también hacia la persona dañada. Pero, nadie dijo que sería fácil perdonarse a uno mismo. La meditación de amor incondicional (loving kindness) puede ayudarnos a cultivar la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.

Perdonarnos a nosotros mismos es un proceso lento que puede que no resulte en una liberación completa de los sentimientos negativos. Es una forma de auto-indulgencia, un acto de humildad y un reconocimiento honesto de nuestra capacidad de causar daño al mismo tiempo que nuestro potencial de hacer el bien.

¿Se puede perdonar una infidelidad?

Perdonar una infidelidad no es una decisión sencilla y nadie puede decidir por alguien que ha vivido una situación así. Sin embargo, hay ciertos aspectos a tener en cuenta que pueden ayudarte a tomar una decisión.

En general, las personas que perdonan a sus parejas tienen relaciones más fuertes y más satisfactorias. Aquellos que no perdonan y siguen anclados en el rencor, tienen relaciones de pareja menos felices.

Sin embargo, en los casos en los que un miembro de la pareja maltrata al otro constantemente, insultándolo, ignorándolo, perdonarlo conduce a una menor satisfacción con la relación.

Esto puede explicarse porque una persona que sólo sabe relacionarse con su pareja de forma abusiva, perdonarlo no va a hacer que ese comportamiento pare, es más, empeorará. Quien abusa, va a pensar que es correcto comportarse así, y seguirá haciéndolo porque ve que no hay repercusiones.

Hay muchos factores que pueden llevar a un miembro de la pareja a cometer una infidelidad, y son estos los que hay que tener en cuenta a la hora de perdonar.

En ocasiones, las infidelidades puede ser un signo de que la relación tiene problemas. Puede entenderse como una forma de comunicación indirecta que muestra una insatisfacción, ira o frustración con la conducta o actitud de la pareja o la calidad de la relación. En estos casos puntuales de infidelidad, el perdón, el trabajo sobre la comunicación y sobre los problemas de la pareja pueden servir para fortalecer la relación. Pero primero debe reestablecerse la confianza dañada, un proceso que requiere esfuerzo, tiempo, motivación y un compromiso total.

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¿Se puede perdonar una infidelidad?

¿Cómo perdonar una infidelidad?

Reparar la confianza no es tarea fácil, por ello es importante que no haya más secretos. Durante un tiempo se va a tener que reducir la intimidad que tenga la persona que ha sido infiel.

Perdónate por sentir enfado, tristeza, odio, por no haberlo descubierto antes. No te culpes por quedarte, ni te avergüences de aquello que has sentido antes, durante o después de descubrir la infidelidad.

Las relaciones implican dos personas, no te culpes al pensar que no le has dado lo que necesitaba, porque tu pareja también te lo podría haber hecho saber antes de engañarte. Merecías saber que algo no iba bien, y merecías la oportunidad de reparar aquello que no funcionaba. Ahora tienes esa oportunidad.

Ahora has vivido un trauma. Date tiempo para perdonar y para volver a sentirte bien, estando dentro de la relación o fuera de ella. Se paciente y compasivo contigo mismo.

¿Cómo pedir perdón correctamente?

Aquí te damos algunos consejos para pedir perdón correctamente, de forma que sea más probable que la otra persona te perdone y lo sienta como una disculpa real. Aunque pueda parecer un poco infantil, tener algunas frases de perdón en la mente puede ayudarnos a construir nuestra disculpa. Aunque no tienen porqué seguir ese patrón fijo, es necesario que estén los siguientes elementos:

¿Por qué te estas disculpando?

Siento haber…: Se específico. Muestra a la persona que te estas disculpando y realmente entiendes por qué la otra persona está molesta. Por ejemplo:

Mal: Siento por haberme portado mal.

Bien: Siento haber dicho que nadie quiere ser tu amigo.

¿Por qué está mal lo que has hecho?

Eso está mal porque…: Esta parte es muy importante. Hasta que no entiendas por qué está mal lo que has hecho, o cómo eso ha herido a la otra persona, no vas a entender como se siente. A veces, más que una disculpa queremos que nos entiendan.

Explica las consecuencias de lo que has hecho, incluyendo las emociones de la otra persona, cuanto más específicas mejor. Nunca digas: “Perdona si te ha molestado”, porque claramente le ha molestado, y le estás haciendo saber que no le estás entendiendo.

Si eres una persona introspectiva, puede ser también de ayuda explicar qué rasgo negativo de tu carácter esa conducta ha alimentado, como el orgullo, la pereza, la impulsividad…

Mal: Esto está mal porque la he liado.

Bien: Esto está mal porque he herido tus sentimientos y he hecho que te sientas mal contigo mismo/a

¿Qué harás en el futuro?

A partir de ahora…: Utiliza un lenguaje positivo. No digas lo que no harás, sino lo que harás. Haz un plan de cambio. ¿De qué sirve disculparse si no vas a intentar no volver a hacerlo?

Mal: En el futuro, no volveré a decir esas cosas.

Bien: En el futuro me guardaré para mi las palabras desagradables.

Pide su perdón

¿Podrás perdonarme?: Esto es importante para intentar reparar la relación. La otra persona no tiene por qué perdonarte, pedir perdón no es garantía de ello. Es su decisión. Por ello, pedirlo explícitamente nos coloca en una posición de humildad que hace más probable ser perdonado.

También es importante que el lenguaje corporal vaya acorde con la disculpa, tanto el tono de voz, la expresión facial como la postura indique que nuestra disculpa es genuina.

 

Psicóloga General Sanitaria y sexóloga. Deseosa de mejorar la calidad de vida de las personas mediante la práctica clínica y la comunicación a través de la red.