Pesimista: Guía para dejar de ver el vaso medio vacío

 

¿Te consideras pesimista? ¿Ves el vaso siempre medio vacío? Muchos de nosotros tenemos la tendencia de ver los fallos, los problemas y las dificultades antes que las oportunidades. En esta guía completa te contamos qué es el pesimismo, cómo son las personas pesimistas, las ventajas y desventajas de ser pesimista, diferencias entre una persona pesimista y una optimista, cómo el pesimismo se relaciona con una baja autoestima, cómo ayudar a una persona pesimista, cómo ser más optimista y hablamos del pesimismo en los niños.

Pesimista

Pesimista

¿Qué significa ser pesimista? Definición y significado

¿Qué quiere decir la palabra pesimista?

El pesimismo puede describirse como la tendencia a pensar de forma negativa. Una persona con tendencias pesimistas se centra en los aspectos negativos de una situación más que a los positivos. Es la expectativa de un resultado negativo o la falta de esperanza en el futuro. Se considera lo opuesto al optimismo.

Las personas pesimistas o negativas pueden tender a sentirse indefensos y creer que es poco probable que cualquier acción que lleven a cabo tenga un impacto en el resultado. Se sienten como agentes pasivos en el mundo, y atribuyen el éxito a factores externos que no pueden ser controlados.

El pesimismo es muy común debido al “sesgo de negatividad” que tenemos tan arraigado. Es una distorsión cognitiva que consiste en la tendencia a poner más atención y valorar los comentarios y experiencias negativas que las positivas. Es algo que a todos nos pasa. Según algunos teóricos, nuestra supervivencia depende de ello, ya que algo negativo nos puede matar y debemos estar preparados para ello, mientras que algo positivo no pone en riesgo nuestra vida.

El pesimismo tiende a desalentar que actuemos y puede favorecer la depresión.

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¿Cómo es una persona pesimista? Actitud pesimista

El pesimismo puede ser circunstancial o actitudinal. Es decir, hay épocas o situaciones que pueden disparar nuestro pesimismo (sin ser pesimistas generalmente) o puede ser algo de nuestra actitud ante la vida, un rasgo de personalidad.

El pesimismo como rasgo o pesimismo crónico, al igual que todos los rasgos de personalidad, están parcialmente influidos por la genética. Los genes influyen en cómo percibimos el mundo, amplificando las experiencias y emociones negativas. Aunque factores ambientales como el aprendizaje también juegan un papel fundamental en la tendencia optimista o pesimista.

Aunque el pesimismo puede ser una perspectiva que afecta a la visión del mundo, no tiene por qué ser un rasgo estable que permanece intacto a lo largo de la vida. De hecho, las personas pueden aprender a ser optimistas.

Características de una persona pesimista

¿Te has preguntado qué rasgos caracterizan a una persona pesimista?

1. Asumes que las cosas no saldrán bien

Antes de haber empezado, no importa qué, inmediatamente asumes que no saldrá bien. Puedes aplicarlo a algo en el trabajo, a tu vida doméstica o cualquier ámbito. Puede ser algo sencillo como “Seguro que hoy pierdo otra vez el tren”.

2. No te sorprendes cuando las cosas sale mal

Como las personas pesimistas asumen que algo no saldrá bien, no se sorprende si se cumple su predicción. Piensan: “Si y lo sabía yo“. A medida que las cosas continuan yendo mal, la mentalidad del pesimista se irá reforzando. El problema es que las cosas positivas no se tienen en cuenta, debido al ya mencionado “sesgo de negatividad”.

3. Crees que eres realista, no pesimista

A menudo las personas pesimistas creen que tienen una visión realista del mundo. Pero no es así. Es cierto que nos pasan cosas desagradables, pero también positivas, y no deberíamos menospreciar estas. Sin embargo, el realismo no es pensar que sucederá lo peor, sino tener en cuenta que entra dentro de las posibilidad, prepararnos para ello, pero confiar en que salga bien.

4. Asumes que si ayudas a otros, no obtendrás nada a cambio.

Los pesimistas creen que si ayudas a otra persona, no obtendrán nada a cambio, así que , para qué molestarse. Incluso pueden creer que se van a aprovechar de él o te la van a jugar, independientemente de la persona a la que se refieran.

5. Los buenos resultados son cuestión de suerte

Como los pesimistas creen que las cosas no saldrán como quieren, cuando salen bien lo atribuyen a la suerte, a esto se le llama “locus de control externo”. Tendrá la sensación de que no tienen control de nada en su vida, ya que lo negativo es lo más probable, lo positivo es suerte y no tienen nada que hacer ante ello.

6. Encuentras difícil perdonar a la gente.

A los pesimistas les cuesta perdonar. Es posible que la causa esté en la sensación de control que sienten aferrándose a los fallos de otras personas. Además piensan que si les han decepcionado una vez, lo harán una segunda, y para qué esforzarse en perdonar.

Ejemplos de persona pesimista

Las siguientes situaciones pueden ilustrar cómo es una persona pesimista:

  • Una persona escucha el teléfono y asume que será un vendedor de algo.
  • Una persona va a una fiesta asumiendo que va a ser aburrido.
  • Alguien va a ser entrevistado para un trabajo y cree que va a salir mal y que le darán el trabajo a otra persona.
  • Una persona que está dejando de fumar, recae. Y en lugar de volver a intentarlo, se rinde al tabaco.

Estas personas suelen tener poca flexibilidad cognitiva para poder ver los aspectos positivos de las diferentes situacions. Esta habilidad cognitiva se puede entrenar y reforzar para así poder ver la vida con menos pesimismo. CogniFit ofrece la posibilidad de entrenar esta habilidad cognitiva, entre otras, ofreciendo múltiples beneficios.

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Diferencias entre las personas optimistas y pesimistas

Puede considerarse el pesimismo y el optimismo los dos polos de un continuo. Una persona puede tener actitud optimista en algunas áreas de su vida y pesimista en otras.

La diferencia esencial entre un optimista y un pesimista tiene que ver con la forma de interpretar lo que ocurre en sus vidas. Una persona optimista tendrán en cuenta los acontecimientos positivos y les dará importancia, minimizando las situaciones o aspectos negativos. Una persona pesimista hará lo contrario, se centrará en lo negativo minimizando lo positivo.

Los optimistas tienden a seguir intentándolo y no previenen ni se preparan para las dificultades. Pero tienen esperanza en épocas difíciles. Los pesimistas se rinden pronto, las situaciones difíciles les pueden hundir con facilidad, pero están preparados para que las cosas salgan mal. 

Los beneficios de ser pesimista

¿Tiene ventajas ser pesimista? La investigación apunta a que un tipo particular de pesimismo puede traernos beneficios.

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¿Tiene ventajas ser pesimista?

El pesimismo defensivo

Hay un tipo particular de pesimismo, llamado pesimismo defensivo, que puede ser útil, ya que funciona como un medio para alcanzar nuestras metas. Según un estudio, esta forma de pensar nos ayuda no solo a tener éxito, sino que nos aporta algunos beneficios inesperados. Al contrario que las otras formas de pesimismo, que implican culparse a uno mismo por los resultados negativos.

Y es que en esta sociedad, que encumbra el optimismo y el pensamiento positivo, no a todo el mundo le sirve esta forma de pensar, y algunos tipos de pesimismo no son tan malos como los pintan.

1. Nos ayuda a manejar la ansiedad

El pesimismo defensivo es una estrategia que alguna gente usa para manejar su ansiedad. La clave es tener unas expectativas muy bajas del resultado de un plan o una situación, como esperar no ser contratado en una entrevista de trabajo. Imaginarse todas las formas en las que la situación puede ir mal, permite crear un plan de acción para evitarlo, por ejemplo practicar la entrevista y llegar pronto.

2. Mejora nuestro desempeño

Los beneficios del pesimismo defensivo se extienden al desempeño. Un estudio muestra que tiene que ver con el estado de ánimo negativo. Cuando motivaban un estado de ánimo positivo, los pesimistas defensivos tenían un peor desempeño en una serie de ejercicios de palabras. Pero cuando se les ponían de mal humor, imaginando cómo una situación podría tener resultados negativos, su desempeño mejoraba significativamente. De alguna manera, el mal humor motiva a hacerlo mejor, por paradójico que suene.

3. Nos prepara para las malas noticias

En situaciones en las que estas esperando un resultado y no hay oportunidad de influir en él (como esperar los resultados de una entrevista de trabajo), el pesimismo puede ser más beneficioso que el optimismo. Cuando el resultado no es tan bueno como un optimista había esperado, se llevan un mayor golpe a su bienestar, decepción y estado de ánimo negativo que los pesimistas (que ya se lo esperaban).

Sin embargo, creo que esperar un mal resultado nos hace sentir tristes o preocupados antes de tiempo y de forma innecesaria.

4. Puede aumentar nuestra confianza

Aunque pueda parecer extraño el pesimismo puede aumentar nuestra confianza y autoestima. Eso dice este estudio, que hizo un seguimiento de estudiantes universitario y aquellos que eran pesimistas defensivos experimentaron niveles significativamente altos de autoestima, comparados con otros estudiantes con ansiedad. De hecho, su autoestima aumento hasta casi el nivel de los optimistas durante los cuatro años de universidad. Esto puede deberse a que se pudieron anticipar y evitar con éxito los resultados negativos que imaginaron.

5. Nos ayuda a prevenir enfermedades

La estrategia del pesimista defensivo de estar preparado ante las posibles situaciones negativas puede aportar beneficios a su salud. Ya que cierta preocupación por enfermar (sin llegar al extremo de la hipocondría) les permite llevar a cabo acciones preventivas.

La diferencia clave de los pesimistas defensivos de otras personas que piensan de forma negativa, como los que tienen ansiedad o depresión, es la forma de manejarlo. Mientras las personas tienden a evitar los problemas que se anticipan cuando se tiene ansiedad o depresión, los pesimistas defensivos usan sus expectativas negativas como motivación para sentirse más preparados o con mayor control sobre los resultados.

Por ello, el pesimismo no es necesariamente negativo, es lo que haces con él lo que importa.

Inconvenientes de ser pesimista

¿Cuáles son las desventajas de ser pesimista?

Recientemente, la psicología positiva se ha vuelto muy popular, y se ha escrito mucho acerca de las formas en las que, mantener una perspectiva positiva y esperanzada puede mejorar la salud física y mental. Sin embargo, los resultados de investigaciones sobre los efectos del pesimismo en la salud física son contradictorios. Mientras algunos encuentran que el optimismo puede conducir a una vida larga, otros encuentran que el pesimismo sobre el futuro puede aumentar también la longevidad. Y es que, como hemos mencionado, la tendencia a anticipar los resultados negativos puede conducir a que la gente tome más precauciones, lo que puede influir en una mejora de la salud.

El pesimismo se ha relacionado con problemas de salud como ansiedad, estrés y depresión. Una persona que anticipa constantemente acontecimientos negativos puede que se sienta triste o preocupada con más probabilidad. Pero como hemos visto, no es el pesimismo en sí, sino cómo actuemos ante él.

Pesimismo y baja autoestima ¿Cómo se relacionan?

Pensar siempre en negativo, creer que todo va a salir irremediablemente mal, y que lo positivo ha sido por suerte, que no tengo la capacidad de afectar a los resultados… todo ello deteriora nuestra autoestima.

También funciona al revés. Si tengo una baja autoestima, es más probable que piense que las cosas van a salir mal, que no tengo la capacidad de cambiar mi situación, etc.

Sin embargo, como hemos dicho, el pesimismo defensivo no se relaciona con una baja autoestima porque implica que, aunque puedan pasar cosas malas, tengo poder para hacer que la balanza se incline a mi favor, aumentando la autoeficacia y sensación de control.

Descubre aquí cómo mejorar tu autoestima.

¿Cómo ayudar a una persona pesimista?

¿Te preocupa el pesimismo de alguien? ¿Alguien a tu alrededor es tan pesimista que te llega a arrastrar a ti también?

Hablar con un pesimista puede ser un gran desafío. No solo tiene argumentos para contradecir todo lo que dices, sino que te deja con un sentimiento de desesperanza. Su negatividad parece ser contagiosa. Quieres ser un buen amigo, pero a veces comunicarse con esa persona no es fácil. ¿Cómo lidiamos con una persona pesimista?

1. Practica la escucha empática

Entiende y escucha. Parafrasea las preocupaciones del pesimista para asegurarte de que entiendes lo que dice. Esto no solo es útil a la hora de hablar con pesimistas, sino para todas las áreas de la vida.

Los pesimistas están acostumbrados a que los demás menosprecien o ignoren sus ideas negativas. Por tanto si se da cuenta de que realmente estás prestando atención a lo que dice, esto te coloca en una categoría diferente, has generado un vínculo, como alguien que se preocupa por él.

2. Evita ser demasiado positivo

Evita caer en una positividad excesiva. De forma instintiva las personas intentamos responder a la negatividad intentando equilibrarlo, pasándonos de optimistas. Esto, lo único que hará es disminuir tu credibilidad a ojos del pesimista.

3. Reconoce cuando ha hecho una buena aportación

A veces los pesimistas señalan problemas que los optimistas quieren ingnorar. Ya que tu amigo pesimista tiende a preocuparse porque las cosas salgan mal, puede ser bueno en identificar los puntos débiles de un plan y puede ayudarte a prevenir dificultades. Hazle saber cuando esto resulta de ayuda.

4. Anímale a ver las cosas de forma más positiva

Los pesimistas hacen predicciones negativas como: “Las cosas siempre serán igual de malas”. Sin embargo, es poco probable que su predicción sea cierta. Puede que se abra a verlo de una forma más positiva si le animas a ello.

5. Pídele que sea específico

Por ejemplo, si está buscando trabajo y te dice: “He mirado en todas partes, y no hay ningún trabajo disponible”, pidele que te diga exactamente donde ha mirado. Puede que haya mirado en una sola plataforma, o solo para un tipo de empleo. Pregúntale cuáles son sus cualificaciones. Los pesimistas tienden a infravalorar sus habilidades.

6. Explícale cómo influye en ti su negatividad

Dile cómo te afecta su negatividad, y si lo has visto como afecta a otras personas. Algunos pesimistas no se dan cuenta de que su forma de comunicarse, a veces se percibe como una forma crítica de negación.

Aplica la asertividad y di algo así: “Cuando predices algo negativo tan a menudo, realmente me desanima” Muchos pesimistas no son conscientes de cómo los demás les perciben.

7. Anímale a que cambie su lenguaje

Invítale a dejar de usar las palabras “nunca” o “siempre” de su discurso, ya que son palabras que usa para generalizar de una situación no deseadaa todo su futuro. Pidele que añada un “pero” a sus afirmaciones negativas como:”No puede encontrar trabajo, pero voy a seguir buscando”.

8. Acéptalo

Acepta que, aunque puedes influir en y apoyar a tu amigo, no puedes forzar a que cambie su forma de pensar. Es algo muy arraigado en la persona y no va a cambiar de forma instantánea sólo por que tú quieras que sea más optimista.

9. Se un buen modelo

Se un modelo de conducta realista, positivo y esperanzado, y anima a que otras personas pesimistas a hacerlo también. Si experimentas, por ejemplo, una dificultad en tu vida, dicutelo con el pesimista y describe como planeas recuperarte y evitar esa situación difícil en el futuro. Céntrate en lo que has aprendido de ello, más que en lo injusto que ha sido.

¿Cómo dejad de ser pesimista?

Aunque hemos visto que el pesimismo no tiene por qué ser negativo, ver las cosas de forma más positiva aumenta nuestro bienestar. ¿Cómo superar el pesimismo? Aquí te damos 5 formas de contrarrestar el pesimismo.

1. Resalta los aspectos positivos de tu vida

Dedica un tiempo cada día para revisar aquellos acontecimientos del día que fueron bien y por los que te sientes agradecido. Puede ser útil empezar un diario donde cada día escribas 3 cosas. No tienen por qué ser logros enormes, pueden ser tan simples como que tenemos agua corriente o una cómoda cama donde dormir. Puede ser apreciar que tu familia se encuentra bien hoy, que tienes un trabajo, o que alguien te quiere y se preocupa por ti. Esto permite cambiar nuestro foco atencional y empezar a tener en cuenta aquello positivo.

2. Toma perspectiva

Una discusión no tiene por qué ser el fin de la relación. Los desacuerdos normalmente se pueden resolver. Un fallo en clase o en el trabajo no tiene por qué ser una razón para rendirse. Muchos errores pueden reconocerse, corregirse y aprender de ellos.

Mientras estés vivo puedes responder ante los contratiempos y trabajar en aquello que encontramos difícil.

3. Realiza actos de bondad

Estate alerta cada día para encontrar formas de hacer el mundo un poco mejor para alguien. Dona algo a la caridad, ten un detalle con quien fue amable contigo…

4. Motiva a los demás

Busca razones para animar a la gente, para reconocer cuando han sido de ayuda y pilla a la gente siendo buena y valiosa. Se agradecido con quien lo merece, cuando alguien es cooperativo y un apoyo para nosotros o los demás, haz cumplidos.

5. Rodéate de personas optimistas

La compañía importa. Si te rodeas de gente que siempre encuentra el lado bueno, nuestra tendencia natural es a hacer lo mismo. Si buscamos personas alegres, es normal que nos invada esa positividad y encontremos razones para estar alegres también.

6. Deja de esperar y empieza a aceptar

A veces dejar de ser pesimista pasa por dejar de esperar que las cosas saldrán mal, o saldrán de una determinada manera. Cuando pienses “seguro que esto sale X”, dale la vuelta: “Puede salir X, pero también puede salir Y o Z. Ya veremos que pasa. En cualquier caso me servirá para aprender. Será una experiencia más”.

El pesimismo infantil ¿Cómo educar niños optimistas?

Puede haber muchas razones para una actitud pesimista en un niño, puede ser signo de depresión o ansiedad.

1. Averigua de donde viene la negatividad

Habla con ti hijo e intenta encontrar por qué está siendo tan negativo y de donde viene eso. Puedes hacerle estas preguntas:

  • ¿Qué es lo peor que puede pasar?
  • ¿Por qué estás tan seguro de cómo van a salir las cosas?
  • ¿Qué pasaría si en lugar de esperar lo peor, esperamos lo mejor?

En muchas ocasiones el fracaso escolar, y la sensación de frustración en el colegio puede causar pesimismo, es importante revisar si su hijo sufre de algun trastorno escolar como dislexia, discalculia o incluso TDAH.

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2. Refuerza lo positivo

Modela el dialogo interno positivo siendo tú quien se lo dice. Hazle notar lo bien que ha ido tal actividad, el tiempo en familia que hemos disfrutado, o que tal situación no ha ido tan mal como él creía. Puedes animarle a que cada noche, te diga 3 cosas positivas que han pasado durante el día, o que ha disfrutado.

3. Premia el proceso

Puede que tenga una mentalidad fija, es decir, que sus habilidades están fijadas y no pueden cambiar. Pero sabemos que no es cierto, nadie nace sabiendo nada, y aunque se nos puedan dar mejor unas cosas que otras es la práctica y la persistencia lo que hace que dominemos una actividad.

Enfatiza el proceso y el esfuerzo, más que el resultado. Hazle reflexionar acerca de qué le reporta practicar una actividad, sin centrarse en el resultado. “Me gusta pintar porque me gustan los colores y me relajo”, no porque me salgan unas pinturas magníficas.

4. Hazle tomar el control

Si tu hijo dice algo negativo como: “Seguro que me va a salir mal”, puedes potenciar el pesimismo defensivo diciendo “¿Qué podemos hacer para que sea menos probable que salga mal?”

5. Se un modelo

De poco va a servir que enseñes a tu hijo a ser más positivo si tu te muestras muy pesimista. Cada día le transmites a tu hijo una forma de ver el mundo. Será muy diferente decir: “Seguro que encontramos aparcamiento pronto” que “Nunca vamos a encontrar sitio, esto es terrible”.

6. Ayúdale a verlo de otra manera

Ante una predicción negativa puedes preguntarle: “¿Y tú como sabes eso?”. O ayudarle a verlo con perspectiva, como si un amigo se lo dijera: “Si Pedro te dijera que no quiere hacer una tarea porque le va a salir mal, ¿tú que le dirías?”.

¿Eres pesimista? ¿Te cuesta ver el lado positivo? Deja tu comentario abajo.

Psicóloga General Sanitaria y sexóloga. Deseosa de mejorar la calidad de vida de las personas mediante la práctica clínica y la comunicación a través de la red.