Psicopatía, psicosis y violencia ¿suponen un peligro?

 Con frecuencia establecemos automáticamente una relación implícita entre psicopatía, psicosis y violencia pero ¿Qué hay de cierto en esta asociación? ¿Son realmente los trastornos psicóticos causa de los casos de violencia? ¿La esquizofrenia provoca violencia en los enfermos? ¿Corremos peligro ante un psicópata? ¿Conocemos realmente la psicosis y la psicopatía? A continuación analizaremos las diferencias entre psicópatas y psicóticos. Después repasaremos las verdades y falacias en relación al peligro real que suponen psicopatía y psicosis.

psicopatía, psicosis y violencia

Psicopatía, psicosis y violencia  ¿existe tal relación?

¿Qué es la psicosis?

A menudo, el término psicosis es incorrectamente utilizado como sinónimo de psicópata. Las personas con un trastorno mental psicótico pueden presentar diversos síntomas. Entre los síntomas de las psicosis están alucinaciones, delirios, cambios en la personalidad y pensamiento desorganizado.

La psicosis se define como un trastorno mental grave, con o sin daño orgánico. Los trastornos psicóticos se caracterizan por la pérdida de contacto con la realidad en ocasiones y un funcionamiento social normal.

Los trastornos psicóticos recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), son los siguientes: esquizofrenia (paranoide, desorganizada, catatónica, residual, indiferenciada), trastorno esquizofreniforme, trastorno psicótico breve, trastorno psicótico compartido, trastorno esquizoafectivo, trastorno delirante, trastorno psicótico debido a enfermedad médica y trastorno psicótico inducido por sustancias.

En el tratamiento de la psicosis se suele utilizar medicación antipsicótica. La medicación antipsicótica favorece que los síntomas remitan. Al margen del tratamiento psiquiátrico también es fundamental contar con terapia psicológica, además del apoyo psicosocial, para lograr una mejoría.

Michael Stone, en relación con el peligro real de que una persona aquejada de un trastorno mental ejerza violencia sobre los demás, realizó las siguientes declaraciones:

“La gente suele creer que los enfermos mentales tienen más probabilidades de asesinar, porque sus crímenes provocan grandes titulares en los periódicos, y porque desconoce el porcentaje de actos delictivos cometidos por estas personas en relación con otros grupos de población”

No implica que los enfermos mentales no puedan representar un peligro si se dan las circunstancias. De hecho, un 3 % de personas con trastorno mental comete actos violentos.

¿Qué es la psicopatía?

La etimología de la palabra psicopatía viene de “psico” (mente) y “patía” (enfermedad). Sin embargo, la psicopatía no constituye un trastorno mental y mucho menos un trastorno psicótico. Se trata de un patrón de personalidad peculiar.

Las personas psicópatas se caracterizan por realizar conductas antisociales, tienen un carácter desinhibido y falta de empatía o remordimiento. Los psicópatas tienen conocimiento de los usos sociales y se adaptan a las situaciones por lo que generalmente pasan desapercibidos. ¿Quieres saber cómo detectar a un psicópata?

No existe en los psicópatas pérdida de contacto con la realidad y no experimentan los síntomas característicos de la psicosis (alucinaciones, delirios, profundo malestar subjetivo, desrealización y desorientación).

Existen psicópatas no violentos que se adaptan, se camuflan, manipulan y desacreditan. Pueden ser personas tóxicasvampiros emocionales, pero no ejercen violencia de ningún tipo.

En la inserción de los psicópatas en la vida cotidiana juega un papel primordial el medio social. El entorno del individuo inhibe o fomenta sus conductas psicopáticas relacionadas con la violencia. Si bien es cierto que llevar a cabo conductas psicopáticas no implica que esa persona sea un/a psicópata. Crecer en una subcultura criminal puede llevar a asumir sus normas y valores sin padecer un trastorno o ser psicópata.

“No soy un psicópata”

Actualmente el 20 % de los encarcelados por actos violentos son psicópatas. Detrás de la psicopatía se esconde un estigma social. Nadie quiere que se le llame psicópata, parece que ha adoptado la cualidad de ser sinónimo de asesino. Pero al igual que no todos los individuos con un trastorno psicótico son asesinos, existen psicópatas que no cometen crímenes. Es posible que sean seductores, chantajistas, manipuladores, ambiciosos, narcisistas. Pero los psicópatas pueden estar perfectamente integrados y no cometer crimen alguno.

“No soy un psicópata” fueron las palabras pronunciadas por José Bretón en una entrevista para el diario El Mundo. Bretón fue declarado culpable de matar y calcinar los cadáveres de sus hijos. Sin embargo, los peritos psiquiatras y psicólogos declararon que “es reservado, obsesivo, acaparador, excesivamente rígido. Y eso se trasluce en su conducta, poniendo normas a sus niños y a su mujer”. También aclararon que esos rasgos de personalidad no constituyen un trastorno mental.

Psicopatía, psicosis y violencia ¿Cómo nos afectan las noticias?

Los actos criminales o la violencia se explican por un complejo entramado de factores biológicos, sociales, culturales, económicos y políticos. Parte de la culpa de la asociación que se establece entre psicopatía, psicosis y violencia proviene de los mass media.

Lo cierto es que si nos fijamos en los datos oficiales, podemos observar que los actos antisociales cometidos en España por enfermos mentales son del 3% del total anual. Las razones por las que tenemos asociada la idea de que una persona con un trastorno mental es peligrosa, tiene mucho que ver con los medios de comunicación.

  • Las noticias sobre crímenes cometidos por enfermos mentales venden y producen morbo.
  • En los medios de comunicación le dedican mucho tiempo a aquellas noticias relacionadas con la crónica negra o de sucesos. En muchas ocasiones se prolonga el seguimiento de esa noticia en el tiempo. Lo que se convierte en una investigación, donde suele salir a relucir que el presunto criminal padece un trastorno mental.
  • A veces que la persona padezca un trastorno mental no está del todo contrastado. Esto contribuye a perpetuar la idea de que los enfermos mentales suponen un peligro.

Existe en el ser humano una necesidad de buscar una respuesta a cualquier hecho de la vida. Y mayoritariamente se suele asumir que cualquier acto inexplicable es producto de una enfermedad mental.

Para facilitar que se conozcan los trastornos mentales, la divulgación psiquiátrica juega un papel esencial. Así no cometeríamos tantos errores de juicio debido a nuestra concepción errónea de lo que supone padecer un trastorno mental.

psicopatía, psicosis y violencia

Los casos recientes más mediáticos y más violentos

En los medios de comunicación han aparecido recientemente casos de crímenes cometidos por personas que padecían, en ocasiones sólo se barajaba esa posibilidad, un trastorno mental. Pero ¿hasta qué punto el hecho de que el criminal padeciera un trastorno mental era relevante? A continuación analizamos algunas de estas noticias en las que el protagonista padecía, supuestamente, un trastorno mental.

José Bretón mató y quemó a sus hijos.

Según el informe, que ha trascendido a los medios, el forense responde que “José Bretón no tiene ninguna patología psiquiátrica, ningún trastorno mental y ningún retraso mental”. Además “rechaza que Bretón tenga algún trastorno de personalidad”. Si los especialistas afirman rotundamente que José Bretón no padecía ningún trastorno mental y especifican que no era un psicópata ¿por qué necesitamos ponerle un nombre a algo que le motive a llevar acabo semejante crimen? Desde luego, este constituye un ejemplo de alguien que supone un peligro. Sin embargo, no se trata de una persona que padece un trastorno mental.

La tragedia de Germanwings.

Un copiloto alemán estrelló un avión deliberadamente con 150 pasajeros. A día de hoy se desconoce si su intención fue únicamente suicidarse, aunque se llevó con él a 150 inocentes. Inicialmente entre los datos sobre el copiloto trascendió a los medios que Lubitz, ese era su nombre, padecía depresión. Pudo existir quien pensase que la depresión fue la causa de su homocidio/suicidio. Pero parece claro que se trata de una mezcla de factores y no exclusivamente la depresión . Sin embargo, recientemente se ha desvelado que el copiloto fue diagnosticado de un posible trastorno psicótico unas semanas antes. Y esto, paradójicamente, centra la atención mucho más en el trastorno mental como causante de la tragedia de Germanwings. El estigma de los trastornos psicóticos vuelve a aparecer y convierte un caso aislado en la norma.

Una médica mata a puñaladas a tres personas.

En 2003, la MIR Noelia De Mingo mata a una compañera, una paciente y un visitante durante un brote psicótico. Actualmente está ingresada en el psiquiátrico alicantino de Fontcalent y cuenta con periodos de «vacaciones terapéuticas». Está medicada y vigilada por profesionales y familiares que se encargan de su custodia. Después de años bajo tratamiento se puede decir que se ha integrado bien en el día a día del centro.

Una mujer mata a su amiga para cobrar el seguro de vida.

María Ángeles Molina adormeció a su amiga y la asfixió tras suplantar su identidad durante dos años. Intentó simular un móvil sexual impregnando la escena con semen de dos gigolos. Aunque no existen informes psicológicos sobre esta mujer —ya que ni la defensa ni la acusación lo requirieron—, el abogado de la familia apuntó en el juicio que los rasgos de personalidad de la acusada coinciden con los que Vicente Garrido reserva para los psicópatas en su libro homónimo. “Es una persona ensimismada, fría, sin empatía ni sentimiento de culpa”.

Un casero en Majadahonda asesina a su inquilina.

En 2015, se denuncia la desaparición de una argentina alquilada en Majadahonda. Tras una meticulosa investigación se averigua que Bruno, el arrendatario, ha matado a la joven y ha intentado deshacerse del cadáver metiéndolo en una picadora de carne. Posteriormente se ha revelado que Bruno padecía esquizofrenia y que pudo estar detrás de la muerte de su tía, la dueña del piso donde se llevó a cabo el crimen.

Conclusión.

La psicopatía y los trastornos psicóticos, especialmente la esquizofrenia, están a menudo relacionados con la violencia. Personas sin trastorno psicótico ni psicopatía también pueden cometer crímenes como el caso de Jose Bretón. La violencia no es exclusiva de algunos psicópatas o algunas personas con trastorno psicótico. Tampoco ser un psicópata o padecer un trastorno psicótico es garantía de ser agresivo o llevar a cabo conductas violentas.

Factores asociados con la agresión en personas con trastorno mental

El consumo de drogas predispone a llevar a cabo una conducta agresiva cuando existe un trastorno mental.  La drogadicción puede provocar desórdenes de conducta e incapacidad para controlar los impulsos. El doctor Fuertes asevera “El abuso de sustancias por parte de los esquizofrénicos multiplica por dieciséis la probabilidad de ser detenido y condenado por un delito”.

El incumplimiento de la terapia lleva a que aumente la probabilidad de agresión en enfermos mentales. La ayuda farmacológica se ha demostrado excepcionalmente válida para evitar el padecimiento del paciente y el sufrimiento social. El peligro surge cuando el individuo no sigue las recomendaciones médicas por falta de supervisión o exceso de confianza debido a que se encuentran mejor. Cuanto más grave es la enfermedad mayor es la tasa de incumplimiento de la prescripción farmacológica. Aunque en España más de la mitad de quienes necesitan un tratamiento psiquiátrico no lo reciben y a los que sí les llega se produce en muchas ocasiones iatrogenia (tiene efectos nocivos para la salud por culpa del profesional) como por ejemplo en los casos en los que se prescribe un determinado medicamento cuando no es necesario o de forma inadecuada.

El historial previo de conductas delictivas influye en la posibilidad de que se repita una agresi1ón en personas aquejadas de un trastorno mental.

Cuanta más violencia haya ejercido en el pasado una persona que padece un trastorno mental, mayor riesgo existe de que vuelva a desarrollarla en el futuro. Especialmente una persona con trastorno mental va a ser violenta si es varón (las mujeres por lo general demuestran un comportamiento violento infinitamente menor) y si además tiene un nivel socioeconómico bajo.

Las personas con un trastorno psicótico son víctimas, no verdugos

En un estudio llevado a cabo por Kevin S. Douglas, Laura S. Guy y Stephen D. Hart : “La psicosis puede aumentar el riesgo de que una persona cometa actos de violencia, pero no debe considerarse como una condición necesaria ni suficiente para determinar que esa posibilidad sea alta”.

Las personas con trastorno mental son generalmente víctimas y no agresoras. El enfermo mental, debido a su minusvalía, está más expuesto a que la sociedad lo maltrate. De hecho, las personas que padecen un trastorno mental se encuentran con mayores dificultades. Especialmente a la hora de encontrar trabajo, crear y mantener relaciones en general y que les sean otorgadas responsabilidades.

La esquizofrenia es la enfermedad mental más estigmatizada

De entre los trastornos psicóticos asociados con conductas violentas, la esquizofrenia se lleva la palma en cuanto a estereotipos. En parte por los medios de comunicación, y en parte por el desconocimiento general acerca de la enfermedad, los pacientes más temidos son los que padecen esquizofrenia. Hay que dejar claro que esta población una vez medicada no supone casi peligro. El 20 % de los pacientes con esquizofrenia han llevado a cabo una agresión en el pasado (incluyendo episodios de violencia verbal como gritar o insultar que no suponen gran riesgo para la integridad física). Y en un estudio español, publicado en 2009 en la revista especializada Acta Psychiatrica Scandinavica, se demostró que sólo el 5% de los sujetos esquizofrénicos que reciben tratamiento son agresivos.

Los casos de esquizofrenia van aumentando progresivamente con los años. La esquizofrenia podría llegar a la cota del 1% de la población (1 de cada 100 habitantes padecerá esquizofrenia), una tasa de prevalencia (casos totales en la población) similar a la hallada desde hace mucho en EEUU.

En relación a este dato hay un documental interesantísimo sobre esta temática que recibe el mismo nombre: “Uno por ciento, esquizofrenia” (2007) disponible en YouTube.

Soluciones para un problema en auge.

En nuestro país la prevención y el tratamiento de estas enfermedades continúan siendo asignaturas pendientes. Estados miembros de la Unión Europea dedican un 20% del gasto sanitario mientras que en España solamente se dedica un 5% a este propósito. A menudo se manda a los enfermos mentales a casa con sus familiares en lugar de tutelarlos en centro específicamente diseñados para esta labor de reinserción porque estos centros de salud mental se han quedado sin medios.

El abandono por parte de la salud pública de los enfermos mentales puede derivar en situaciones peligrosas. Esto se debe a que los familiares no están formados para lidiar con este tipo de peligro. Por eso es importante aprender las claves acerca de cómo ayudar a un esquizofrénico en una crisis psicótica y conocer una serie de consejos que pueden ayudarnos a desarrollar la resolución de problemas con personas esquizofrénicas. Los individuos que sí suponen un peligro tienden a desarrollar su agresividad en situaciones no reguladas con familiares y las personas más cercanas.

Para acabar con esta lacra sería preciso prevenir la enfermedad y disminuir sus efectos individuales y sociales. También es necesario, con el fin de disminuir el peligro de aquellas personas con trastorno mental susceptibles de cometer actos delictivos, incrementar el gasto sanitario e incluir tratamiento psicológico dentro del sistema nacional de salud.