El estrés y las diferentes situaciones que lo provocan ¿Puede ser el estrés adaptativo?

 

“Estoy estresado/a”. Todos hemos sentido estrés en alguna ocasión. El estrés es probablemente una de las respuestas innatas al ser humano más perturbadoras de nuestra vida, pero a la vez, totalmente necesaria. ¿Cuáles son las diferentes situaciones que nos pueden causar estrés? Y en contra de todo mito, ¿puede el estrés ser adaptativo e incluso beneficioso para la salud? Descubre qué situaciones pueden provocar estrés y reconoce cuándo el estrés es bueno y/o malo para tu salud. 

qué nos produce estrés

¿Qué nos provoca estrés? ¿Puede ser el estrés ser adaptativo?

¿Qué es el estrés? El estrés es una respuesta general de nuestro organismo a un daño o una amenaza que produce una serie de cambios, tanto psicológicos, como fisiológicos, y  cuya finalidad principal es facilitar el afrontamiento de la situación amenazante, o al menos, la adaptación a ella.

Cualquier preocupación puede provocar estrés. Cada día nos enfrentamos a preocupaciones necesarias (una entrevista de trabajo que quiero que salga bien, emprender un proyecto nuevo, llegar puntual…). Pero también existen otras situaciones, o preocupaciones más subjetivas que también nos provocan estrés (seguro que hago el ridículo, voy a fracasar…), y situaciones difíciles que directamente no podemos solucionar (mi novio/a me ha dejado, me han diagnosticado una enfermedad…)

¿Qué situaciones pueden provocar estrés?

En general, decimos que las situaciones que tienen gran trascendencia para las personas pueden causarnos estrés ya sea porque impliquen cambios significativos en nuestra  vida cotidiana, o porque sean novedosas, ambiguas, conflictivas, o simplemente, nos resulten difíciles de resolver. Esto significa que el estrés nos ayudaría a adaptarnos a esas situaciones, aunque a veces nos puedan resultar desagradables o dolorosas.

Ejemplos de situaciones difíciles que pueden provocarnos estrés:

Los diferentes acontecimientos que vivimos, producen en nosotros una emoción. El estrés se produce cuando el organismo se prepara para afrontar un hecho temible: En nuestra vida nos enfrentamos a algunas situaciones especialmente complicadas de sobrellevar que pueden provocarnos estrés, algunos ejemplos serían:  La pérdida de un ser querido, una enfermedad, problemas laborales (despido), problemas con la pareja (una ruptura), o sentirse poco respetado. Realmente, el estrés es un mecanismo necesario del ser humano para aprender a gestionar y hacer frente a esas dificultades.

Ahora bien, os he puesto algunos ejemplos de situaciones difíciles que puedan causar estrés, pero nos encontramos con que no todas las situaciones que nos resulten estresantes tienen por qué ser negativas, también hay situaciones positivas que pueden provocar estrés.

Ejemplos de situaciones positivas que pueden provocarnos estrés:

Algún ejemplo de situaciones que pueden provocarnos estrés “beneficioso” es sin ir más lejos, el ascender en el trabajo a un puesto de dirección más alto, algo que en principio es positivo, pero puede suponer una mayor responsabilidad, más horas de trabajo… Por lo tanto, nos puede resultar muy estresante. Más ejemplos: Una entrevista, un examen, resolver problemas de matemáticas… (Si, ya se que alguno pensaréis que eso no es tan positivo). Pero como os decía, hay que romper con ciertos mitos: El estrés es necesario y no siempre es perjudicial.

¿Exponernos a situaciones que nos provocan estrés es bueno o malo?

Estrés en positivo: ¿Qué es el estrés adaptativo?

¿Qué es el estrés adaptativo? Para que el estrés sea adaptativo la clave está en el tiempo. Podríamos decir que el estrés es productivo siempre y cuando sea en pequeñas dosis, y a corto plazo.

Si el estresor permanece durante largos periodos de tiempo, se convierte en estrés crónico, y los cambios psicológicos y fisiológicos adaptativos que lo caracterizan, pueden causar daños graves pudiendo asociarse con trastornos como la ansiedad, la depresión y el TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático).

Hans Selye, fue pionero en hacer un modelo biológico sobre el tema y estableció tres etapas en el desarrollo del estrés:

  1. Una primera fase inicial llamada reacción de alarma, en la que la persona se prepara para la defensa o la huida ante el estresor,
  2. La segunda etapa, que según el autor, se denomina resistencia y es en la que se produce la adaptación del organismo, ya que ninguna persona puede mantener el estado inicial de alarma: Por ello, en la segunda etapa de resistencia, el organismo se adapta al estresor junto con la consecuente mejora y desaparición de los síntomas.
  3. Y ya por último, la tercera etapa, la de agotamiento, en ella reaparecen los síntomas de activación (iguales que en la primera etapa) debido a permanecer prolongadamente el estresor, y dejando de ser adaptativo.

En relación con estas etapas, hay que aclarar que el estrés es adaptivo siempre y cuando sea una reacción puntual, no muy duradera, a un estímulo concreto que nos provoca estrés (un examen, entrevistas, un problema…). Este estrés puntual puede aparecer en cualquier momento en la vida de cualquier persona.

Estrés en negativo: Estrés crónico

A diferencia del estrés puntual, el estrés crónico se da cuando la situación que nos provoca estrés no desaparece fácilmente. En el estrés crónico se da un estado constante de alarma en el organismo, y el estrés deja de cumplir su función adaptativa para volverse perjudicial. Durante el estrés crónico, se produce el agotamiento que corresponde con la tercera etapa del modelo de Hans Selye. El estrés crónico puede tener graves consecuencias para nuestro cerebro.

Qué nos provoca estrés crónico

Qué nos provoca estrés crónico

Con todo esto, pensad un momento la cantidad de veces o situaciones que os han provocado estrés en las que os habréis sentido preocupados, o quizá un poco agobiados. Más de una, ¿verdad?, no os tenéis que preocupar en exceso.

Es importante saber que eso que nos ocurre con relativa frecuencia es normal, ya que el estrés afecta a varias áreas de nuestro cerebro, como la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo. Las investigaciones hasta ahora, concluyen que con un estrés puntual a corto plazo los efectos del estrés pueden resultarnos beneficiosos, ya que aumenta el nivel de cortisol, y como resultado hay aumento en la concentración y en las capacidades cognitivas.

Es decir, esos pequeños nervios o preocupación que sentís ante una situación que consideráis estresante, difícil, o novedosa, en realidad es una defensa y respuesta que juega a nuestro favor. Después de numerosas investigaciones se sabe que con el estrés puntual la activación es óptima y podemos alcanzar el mejor rendimiento en el trabajo, en los estudios en época de examenes, incluso en situaciones de huida o de afrontamiento hacia algo que amenaza nuestro querido estado de tranquilidad. El estrés no ayudará a afrontar ese cambio.

Pero como casi todo en esta vida, todo en exceso es malo, por eso es importante saberle dar el justo valor a las cosas, ya que cada persona interpreta de manera diferente las amenazas potenciales. Así que, cuidado con que se nos vaya de las manos la preocupación.

¿Estáis nerviosos por un examen, un nuevo trabajo, un viaje importante o un cambio en vuestras vidas? No tengáis miedo.

En general nos hemos vuelto tan hedonistas, que a veces no sabemos digerir la frustración, el esfuerzo, las derrotas, los triunfos, y todo cambio que amenace nuestro estado idílico de tranquilidad, y de felicidad, la llamada zona de confort. Eso no puede ser eterno. Como dijo el filósofo Heráclito: La vida en sí es cambio constante” y tenemos que ser capaces de adaptarnos tanto a los cambios “buenos”, como a los “malos”. Los golpes nos hacen más fuertes.

Lo que ocurre es que, a menudo, no nos enseñan a perder, a intentar mejorar, no nos enseñan a insistir para lograr unas metas, a levantarnos aunque cometamos errores. Es importante aprender a dejar de pensar en negativo. 

Muchas veces no estamos preparados para asumir ciertas preocupaciones cotidianas, ni experimentar emociones negativas totalmente naturales como puede ser la tristeza, o el sufrimiento.

Es frecuente que a consulta del psicólogo vs psiquiatra lleguen personas con altos niveles de ansiedad (que a diferencia del estrés, la ansiedad anticipa amenazas y no tienen por qué ser reales), y también con depresión después de que la persona haya exprimido al máximo sus recursos y haya tenido estrés por largos periodos de tiempo (estrés crónico). Para no llegar a este punto, es mejor coger el toro por los cuernos cuanto antes.

¿Cómo afrontar las situaciones que nos provocan estrés?

¿Cómo afrontar situaciones que nos provocan estrés?

Afrontar situaciones que nos provocan estrés

  • Lo más importante es saber dar prioridad a las situaciones. Nos ahorra tiempo y recursos. A veces hay estresores que podrían ser prescindibles y nos preocupan demasiado.
  • Expresar los sentimientos ya sea con la pareja, amigos o familia, o alguien que sea de nuestra confianza. Aunque os suene muy típico, solo el hecho de expresaros, os aliviará y os dará otros puntos de vista.
  • Llevar una vida saludable. Lo que comemos afecta a nuestro cerebro, tanto el sueño como la alimentación  son muy importantes, si tenemos malos hábitos, complicará la situación.
  • Permitirnos nuestro momento de intimidad, de querernos y darnos algún capricho: leer un libro que te apetezca, ver una serie de la que solo tú eres fan, o ir a dar un paseo. Dedicarse entre media hora o una hora al día a uno mismo, sienta fenomenal.
  • No desatender tu vida social. El estrés en el trabajo, o algún ámbito de tu vida, puede hacer que estés algo más irritable, lo que podría ocasionarte malentendidos con las personas cercanas y es necesario que pases algún tiempo con las personas con las que te apetece compartir buenos momentos o distraerte.
  • Darle el justo valor a las cosas, a veces somos muy complicados, no lo podemos evitar, pero hay veces que todo es más sencillo de lo que parece.
  • Practicar meditación mindfulness mejora nuestra atención y reduce los pensamientos intrusivos en bucle, puede ayudarte a relajarte y reducir el estrés.

Así que, ya sabéis, el estrés en muchas situaciones, y en numerosos momentos de nuestra vida, podrá ser un gran aliado para lograr nuestras metas. Pero es fundamental saber que si vivimos constantemente bajo estrés, y no lo afrontamos como es debido a tiempo, nos podrá pasar factura.

Psicóloga en continua formación académica y profesional. Especializada en terapia familiar donde ha estado formándose como coterapeuta en consulta. Apasionada de la psicología social y la neuropsicología. Otros intereses son la filosofía, y la literatura. Tiene muy en cuenta la medicina, viene de familia de médicos: “Es importante no excluir diferentes disciplinas, que a menudo se complementan, así como aportar conocimientos de la medicina y la psicología para tener un buen conocimiento de la misma”.

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