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Curiosidades sobre nuestra salud, descubrimientos, artículos y noticias interesantes. Descubre patologías desconocidas, enfermedades raras, estudios sorprendentes, diagnósticos insólitos, tratamientos innovadores, etc…

Haz este test y averigua cómo estás envejeciendo

¿Te has preguntado alguna vez cómo estás envejeciendo?. Muchas veces no somos conscientes del paso del tiempo hasta que no llegamos a la vejez, donde casi siempre suele ser ya demasiado tarde para amortiguar los achaques de la edad.

Envejecer es un proceso natural, hoy día la esperanza de vida se ha alargado hasta el punto que una persona de 80-90 años puede tener una buena calidad de vida. Sin embargo, cómo vivimos nuestro envejecimiento será lo que determinará nuestra vejez.

El ejercicio físico, la alimentación, la actividad mental, así como las relaciones sociales y familiares, son muy importantes, ya que no solamente nos hacen estar más felices, sino que también nos ayudan a que los procesos de cambio no sean tan notables.

CogniFit, junto con la Universidad Autónoma de Madrid, ha querido llevar a cabo un test “Vivir con Vitalidad” para que puedas valorar de manera muy sencilla, cómo es tu calidad de vida y, de qué manera están influyendo aspectos clave de tu día a día en tu proceso de envejecimiento.


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Percepción subliminal ¿Realmente nos manipula?

¿Es la percepción subliminal la estrategia definitiva de marketing? ¿Cómo funciona? ¿De donde viene la controversia? En este artículo te lo contamos todo y te traemos algunos ejemplos de compañías que han querido manipularnos mediante mensajes subliminales ¿Realmente lo han conseguido?

Todo sobre la percepción subliminal

¿Qué es la percepción subliminal?

La palabra subliminal procede del latín sub, “debajo” y limen “umbral”. La percepción subliminal o mensajes subliminales son mensajes visuales o auditivos que se emiten justo por debajo del umbral de la consciencia humana. La percepción subliminal puede no ser lo suficientemente audible o visible como para que la mente consciente lo registre, pero sí de forma inconsciente.

Según esta definición asumimos que la mente consciente es diferente a la mente inconsciente. Sin embargo, puede ser un poco engañoso pensar que tenemos dos mentes trabajando de forma independiente, y esto no es exactamente así. Lo que ocurre es que ciertas partes de la mente son mejores percibiendo ciertos mensajes.

¿Cómo funciona la percepción subliminal?

Algunos psicólogos creen que la percepción subliminal funciona porque el mensaje es capaz de escapar de la mente consciente y pasar nuestras defensas.

Por ejemplo, si escuchas un mensaje subliminal que dice “Voy a ganar”, si tu mente consciente lo escucha, es más probable que sea capaz de desechar el mensaje y decir que no eres un ganador, que tienes la tendencia de perder en todo lo que haces. Sin embargo, si tu mente consciente no escucha ese mensaje no puede resistirse a él, tu mente inconsciente es más probable que tome ese mensaje y lo acepte.

Esta teoría está en la base de aquellos cursos y terapias de autoayuda subliminal que se escuchaban al dormir y que comenzaron a aparecer en los años 80, como hipnosis para dejar de fumar, para adelgazar, para aumentar la autoestima

Sin embargo, estudios como este y este no han encontrado evidencia de que los audios subliminales ayuden en aquello que prometen más allá del efecto placebo.

Características de la percepción subliminal

Como hemos mencionado la palabra subliminal significa literalmente por debajo del umbral (de la consciencia). Pero, ¿qué quiere decir eso?

El umbral de la consciencia es el punto en el cual el estímulo presentado se percibe el 50% del tiempo, y es personal para cada individuo. Por ejemplo pueden averiguar cuál es tu umbral de percepción reproduciendo sonidos a diferentes volúmenes e informar cuándo lo oyes. Controlando el volumen y la frecuencia del sonido los investigadores pueden averiguar a qué volumen oyes un estímulo la mitad del tiempo. Ese punto es tu umbral.

Percepción subliminal visual

Cuando a una persona le muestran una imagen rápidamente el cerebro mantiene una “huella” o “post-imagen”. Esto es, a pesar de que el estímulo ha desaparecido, esa imagen la seguimos “viendo” aun con los ojos cerrados.

¡Haz la prueba! Mira una imagen fijamente durante un minuto y luego mira a una pared lisa. Es posible que la sigas viendo durante un momento. Esto es posible que ocurra con la percepción subliminal pero de forma mucho más breve.

A menudo, se le ha atribuido propiedades subliminales a efectos perceptivos, descritos por la escuela Gestalt, como la ley figura-fondo.

En esta imagen puede verse un anuncio publicitario que según algunas personas entraría dentro de la percepción subliminal.

Según la ley figura-fondo no podemos ver la silueta de África y las dos personas mirándose al mismo tiempo, sería un juego perceptivo, pero con dudosas intenciones subliminales.

La controversia de la percepción subliminal

La percepción subliminal es controvertida, debido a la creencia de que este tipo de persuasión es una estrategia usada por marcas y empresas para influir al público. Se relacionan con la idea de control mental y de que nos hagan hacer cosas que normalmente no haríamos.

Desde la época de la Grecia Clásica existía el uso de la retórica como forma de influir a los demás. Emitiendo información persuasiva en las frases, las personas podrían ser manipuladas por el lenguaje que usan. Si se escuchan ciertas piezas de información situadas de forma estratégica se podía persuadir a las personas de una forma u otra (quizá sin saberlo).

Basándose en los hallazgos experimentales en psicología social y la forma en la que procesamos la información, la efectividad de la percepción subliminal ha sido examinada continuamente a lo largo de los años. Los mensajes subliminales y el control mental sigue siendo analizada para determinar si es capaz de hacer lo que pretende en la gente.

Al final de los años 50, hubo una gran preocupación pública cuando James Vicary afirmó que había incrementado sus ventas de Coca Cola y palomitas en el cine de Nueva Jersey, exponiendo al público con mensajes de milésimas de segundo que decían “Beba Coca Cola” y “Come palomitas” durante las películas. Esto resultó ser un bulo, y otros intentos de conseguir los resultados que Vicary supuestamente encontró, replicando el experimento, resultaron no tener ningún éxito. Es decir, cuando investigadores independientes intentaron persuadir a los espectadores de cine para que hicieran algo (llamaran por teléfono o compraran coca cola o palomitas), estos no lo hicieron, tal como cuenta Antoni Pratkanis en su artículo.

Aun así, todavía hay muchas personas que creen que la persuasión y percepción subliminal tiene mayores consecuencias de las que realmente tiene. Aunque la percepción subliminal existe, la investigación ha mostrado que los efectos tienden a ser pequeños y a corto plazo. No hay ninguna razón científica para creer que puede cambiar la conducta del consumidor sustancialmente.

El que distintos mecanismos de la mente perciban la realidad de formas diferentes (mente consciente e inconsciente) no significa que los mensajes subliminales tengan una influencia mayor en nuestra conducta que el que alguien nos pregunte si nos apetecen palomitas.

Ejemplos de percepción subliminal

1. Mensajes invertidos

Un ejemplo de mensaje auditivo subliminal podría ser cuando en los años 20 la BBC comenzó a emitir por radio por primera vez. Muchas personas de entonces creían que la radio era siniestra y la consideraban la voz del diablo. La BBC quiso cambiar esta actitud, así que colocó varias frases puestas al revés en las sintonías. Cuando la canción se emitía sonaba completamente inocente, pero si la reproducías al revés revelaba su propósito real. Las palabras eran “Esto no es una trampa, no lo es”. La BBC creía que la mente subconsciente puede percibir los mensajes invertidos en el discurso normal.

2. Mensajes en la música

En 1979 aparecieron mensajes subliminales anti-robo de la música de Musak. Se vio que disminuía el robo (también la disminuición de inventario interno) un 37%. Pero si esto se debía realmente a las palabras de la música o a otras fuentes, no podemos estar seguros.

En 1985, las familias de dos hijos que se suicidaron denunciaron al grupo de música Judas Priest, afirmando que colocaron el mensaje subliminal “Do it” (“Hazlo”), en la canción “Better By You, Better Than Me” incitando al suicidio. Al final el caso fue ganado por el grupo musical. No encontraron evidencia de que fuera producido para incitar el suicidio.

3. Mensajes visuales

Cuando prohibieron los anuncios de tabaco, la tabacalera Marlboro intentó, durante un breve periodo de tiempo saltarse la ley usando un código de barras en los coches de Fórmula 1, que a simple vista no quieren decir nada, pero que a la gran velocidad de los coches, podría reconocerse la marca, casi como el logo en sí mismo.

Mensaje subliminal de Marlboro. Fuente: www.wordstream.com

Cómo mejorar la concentración en el teletrabajo

Después de este confinamiento muchas empresas han optado por el trabajo remoto o teletrabajo. Muchas personas han comenzado a trabajar desde sus casas, o ha aumentado el tiempo semanal dedicado al teletrabajo. Aunque esto tiene muchos beneficios, también han comenzado a surgir algunos problemas y dificultades, sobre todo de concentración. Aquí te explicamos por qué y cómo mejorar la concentración en home-office.

¿Cómo mejoramos la concentración en el teletrabajo?

Dificultades de trabajar en casa

Trabajar en casa es una bendición para muchos, y una pesadilla para otros. Las dificultades pueden ser muchas:

  • problemas familiares
  • dificultades con las tecnologías
  • problemas de conexión a internet
  • sistemas de conexión remota que den fallos
  • ausencia de documentos físicos y dificultad en los trámites
  • falta de contacto social
  • falta de desconexión de los problemas de casa
  • problemas de concentración
  • distracciones

¿Por qué nos cuesta concentrarnos mientras teletrabajamos?

1. El hogar suele ser un lugar de desconexión y no suele estar asociado a lo laboral.

Cuando en un lugar hacemos siempre las mismas cosas, ese lugar se asocia en nuestra mente a esas actividades. Si en nuestra casa nos relajamos, lo dedicamos al ocio y a la desconexión, cuando queramos trabajar en él, nos va a ser más difícil, porque nuestra mente ya está en “modo relax”. Y sobre todo si la parte de la casa que hemos elegido para trabajar, no tiene únicamente esa función, por ejemplo la habitación o la cocina.

2. La rutina previa

Cuando nos preparamos para ir a la oficina realizamos un montón de rituales que nos preparan mentalmente para estar activos, alerta y en “modo trabajo”. Por ejemplo, ducharnos, vestirnos, tomarnos el café…

Cuando teletrabajamos esta rutina no se hace tan necesaria porque podemos trabajar sin vestirnos o sin ducharnos, ya que no necesitamos tener buen aspecto o causar buena impresión, al no acudir presencialmente. También podemos desayunar mientras trabajamos.

Al igual que en los espacios la ropa y el aspecto físico se asocia a ciertas cosas. El pijama se asocia a la relajación y a irse a dormir, y la ropa de calle a la activación. Nuestro aspecto físico también nos pone en un estado de ánimo determinado, ya que no vestirse ni cuidar nuestro aspecto puede influir en nuestra autoestima, puede hacernos sentir poco importantes, poco productivos y por tanto, poco motivados.

3. Las distracciones del entorno

En casa no se tiene el mismo ambiente que en el trabajo, donde todo el mundo está trabajando y concentrado (generalmente). En casa podemos tener niños, mascotas u otros miembros de la familia que requieran atención, o que reclamen nuestra atención. Esto puede ocurrir en mayor medida si el área destinada a trabajar es una zona de paso, concurrida o que tiene otras funciones además de trabajar.

A veces trabajar desde casa con niños pequeños puede ser todo un reto

4. Falta de supervisión

Hay personas que la falta de supervisión o de superiores les hace disminuir mucho su motivación y productividad. Aunque el contacto con jefas y jefes se mantiene mediante llamadas, reuniones virtuales e e-mails para algunas personas esto no es suficiente. Y su falta de presencia que motive el trabajo hace que les cueste mucho más realizarlo, bien sea porque la relación es buena o motivante o por miedo a una llamada de atención.

La falta de contacto social que el entorno laboral puede proporcionar también puede influir en ese estado de ánimo, bajando la motivación.

5 consejos para mejorar la concentración en el teletrabajo

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra concentración e incrementar nuestra productividad cuando trabajamos desde casa?

1. El espacio

Es importante dedicar un espacio concreto al trabajo desde casa, e intentar que sea siempre el mismo. Lo ideal es poder crear una pequeña oficina, quizá con una mesa plegable en una zona de la casa que no se use demasiado o que no esté destinada a la relajación.

Mantén el orden en tu despacho casero, ya que un área ordenada y limpia te ayudara a organizarte mejor, te dará sensación de paz y de control y ayudará a tu motivación. Seguro que te da menos pereza ponerte a trabajar si tu escritorio está ordenado, tiene luz natural, es bonito y tiene plantas, por ejemplo.

Si tiene que ser en una habitación es importante delimitar bien el espacio de descansar y de trabajar. ¡Nada de trabajar desde la cama o desde el sofá!

El espacio físico de nuestra oficina en casa es importante

2. El aspecto físico

Quítate ese pijama. Se que una de las ventajas de trabajar desde casa es poder estar cómodo, pero dejarte el pijama puesto no te va a ayudar a concentrarte. Tampoco tienes por qué renunciar a la comodidad. Elige ropa cómoda con la que puedas ir a comprar tranquilamente. No es necesario ponerse traje o tacones o echarse perfume para trabajar desde casa (a menos que eso te ayude a sentirte bien, productivo y motivado).

Mantén una higiene corporal y capilar aceptable, o estarás en riesgo de verte como alguien poco válido.

3. La rutina

Mantén una rutina. A veces, el trabajar desde casa modifica nuestra rutina existente o la destruye. Esto puede generar en nosotros una sensación de caos y descontrol. Es importante que mantengamos nuestros rituales, si estos nos ayudan a generar ese “modo trabajo”.

Es posible trabajar desde casa te permite dormir algo más porque evitas el tiempo de desplazamiento. Pero intenta despertarte siempre a una hora, desayunar o tomarte el café, ducharte a la misma hora, dejar de trabajar a la misma hora y acostarte a la misma hora. Evita restar horas de sueño, con la excusa de que te levantas más tarde. El sueño sigue siendo esencial.

4. Los descansos

Igual que necesitas descansos en la oficina, los necesitas trabajando en casa. Y estos descansos pueden ser más motivantes, ya que puedes hacer cosas que en el trabajo quizá no podrías, como ponerte un capítulo de una serie corta, un vídeo de you tube, leer, practicar música, hacer ejercicio, cocinarte un tentempié, jugar con tu mascota…

Pero intenta que estos descansos sean planificados, a horas concretas, por ejemplo cada hora y media 15 minutos. O media hora cada 2 horas. Cuanto más frecuentes los descansos, más breves tienen que ser, para no perturbar el ritmo de trabajo.

Evita las pausas aleatorias ya que puede fomentar la distracción.

Puede ayudarte a tomarte descansos algunas aplicaciones de móvil o de escritorio o alarmas.

5. Las distracciones

A veces no podemos evitar todas las distracciones, pero tenemos que intentar disminuirlas al máximo.

Elige una zona tranquila para trabajar, si es posible separada del resto, que no sea una zona de paso o muy transitada. Si hay otras personas conviviendo en la casa y te suelen distraer, puedes colocar un signo en la puerta o sobre tu escritorio en el que puedas poner: Disponible/no disponible. De esta manera sabrán cuando pueden hablar contigo y así no molestarte.

Utiliza auriculares o cascos si esto te ayuda a abstraerte o los tapones de los oídos pueden ser de gran ayuda.

¿Qué es la memoria fotográfica o eidética? 5 claves para entenderla y test

La memoria eidética, popularmente nombrada “memoria fotográfica” puede definirse como la habilidad de recordar imágenes, sonidos u objetos con un nivel de detalle muy alto. Sin embargo, este fenómeno y gran misterio del cerebro humano se presenta en un reducido grupo de niños, y escasamente se encuentra en adultos. Y a menudo se duda de su existencia. Descúbrelo todo sobre la memoria fotográfica en este artículo, y te traemos un pequeño test al final.

Las personas con memoria fotográfica puede recordar cosas con gran nivel de detalle

1. ¿Qué es la memoria eidética o memoria fotográfica?

La memoria, es la capacidad cognitiva que se encarga de almacenar, retener y recordar información. Existen distintos tipos de memoria. La memoria eidética nace de capacidades extraordinarias tanto en la memoria a corto plazo como en memoria a largo plazo.

Todo el mundo tiene memoria eidética en cierto grado. La memoria eidética es la habilidad de ver un objeto en tu mente justo después de haber dejado de verlo. Para la mayoría de personas, la imagen mental sólo dura unos segundos o menos. Para hacerte una idea de cómo usa tu cerebro la memoria eidética mira un objeto, cierra los ojos y observa durante cuánto tiempo puede seguir viéndolo con tu ojo mental. Las personas con memoria eidética o fotográfica afirman poder seguir viendo esa imagen durante mucho más tiempo.

La memoria eidética es controlada por el área cerebral donde son procesados los estímulos visuales y son retenidas las imágenes (corteza parietal posterior del lóbulo parietal). Para la mayoría de personas esas imágenes son sólo retenidas durante pocos segundos antes de ser descartadas, o enviadas a la memoria a corto plazo.

Aquellas personas que tienen una memoria eidética recuerdan con sumo detalle cosas como: dónde se sentaba una persona, qué palabras pronunció exactamente, pueden recordar cada palabra o símbolo ortográfico de libros de hasta 500 páginas, o los hechos de una determinada fecha de hace meses o incluso años sin apenas esfuerzo.

Si a una persona que posee memoria eidética (o memoria fotográfica) le muestras durante un momento una imagen que no haya visto previamente, es capaz de “ver” esa misma imagen mentalmente y recordar todo, como el número de las ventanas de un edificio, cuantas personas había…

Además, lo que caracteriza a las personas con memoria eidética es que sus ojos se mueven como si estuvieran escaneando la imagen o libro que ven u oyen.

Se han dado casos en los que este tipo de memoria se manifiesta de forma espontánea, y la persona recuerda con un detalle espectacular una determinada cuestión, pero es incapaz de retener información de otra.

El estudio más reciente sobre la memoria eidética es el realizado por los investigadores de la Universidad de Málaga que afirman que la memoria fotográfica o memoria eidética podría deberse a un aumento en la producción de una proteína llamada “RGS-14” que incide en el área cerebral encargada del procesamiento de la información visual, aumentando la capacidad de la memoria a largo plazo.

2. ¿Existe la memoria fotográfica?

Muchos expertos se preguntan si la memoria fotográfica es real. ¿Qué sabe la ciencia sobre esto?

La noción intuitiva de a “memoria fotográfica” es que la memoria puede ser como una fotografía y que puedes recuperar un recuerdo y observarlo con detalle como una foto. Sin embargo, muchos expertos afirman que así no funciona la memoria, ya que nunca puede alcanzar ese grado de perfección y exactitud.

Es por ello por lo que se ha puesto en duda la existencia de la memoria eidética, habiendo muy poco consenso científico .

Y es que, la mayoría de la población tenemos una memoria visual más desarrollada que otros tipos de memoria, como la memoria táctil, auditiva u olfativa. La forma más común que tenemos las personas de aprender es mediante memoria visual, por lo que es probable que las personas que afirman tener memoria fotográfica tenga simplemente una muy buena memoria visual, y que utilice de forma innata ciertas estrategias de almacenamiento y recuerdo (como la asociación o el agrupado de piezas de información) que les permiten tener una memoria excelente.

De hecho, el recuerdo de imágenes eidéticas muestran diferencias o huecos entre lo que se ha visto y lo que se ha recordado, indicando que la memoria puede ser una reconstrucción de lo que se ha visto, más que un recuerdo exacto y preciso.

Los niños y personas con Síndrome de Asperger tienen más memoria fotográfica que el resto de la población

3. Memoria fotográfica e inteligencia

La memoria fotográfica se ha asociado frecuentemente a una inteligencia superior.

Un grupo de investigadores ha estudiado los diarios e historias de varias personas, de entre ellos Darwin, quien afirmaba tener memoria fotográfica. Sus estudios les hicieron llegar a la conclusión de que la habilidad de la memoria fotográfica está directamente relacionada con la inteligencia.

Sin embargo, otro estudio sobre la memoria fotográfica, encontró resultados opuestos. Los investigadores evaluaron tres grupos de personas con diferencias en su inteligencia. El grupo de alta inteligencia y el grupo de inteligencia media no mostraban ninguna habilidad para retener imágenes por más de unos pocos segundos. Sin embargo, curiosamente, el grupo con una inteligencia baja era capaz de recordar las imágenes mucho tiempo después de haberlas visto.

Por tanto, aunque la memoria fotográfica no esté relacionada con la inteligencia, si parece haber una estructura y funcionamiento cerebral particular común a personas con autismo, niños y personas con baja inteligencia.

4. Memoria eidética: Niños, personas con Autismo y Síndrome de Asperger

Se ha observado que la memoria eidética o memoria fotográfica está más desarrollada en los niños que en los adultos. Al parecer los niños tiene mayores capacidades retentivas y mayor precisión en imágenes de forma eidética que los adultos.

Diversos estudios han demostrado que las conexiones en los cerebro de niños entre el lado derecho (pensamiento intuitivo) y el lado izquierdo (pensamiento racional) cambia a los cuatro años aproximadamente.

El cerebro de un niño esta conectado de manera diferente que el cerebro de un adulto, y parece que las técnicas de memoria eidética de un niño desaparecen junto con sus capacidades de pensamiento intuitivos alrededor de los 4 años. Es por ello que solo entre un 2 y 10% de los niños en edades tempranas experimenta este tipo de memoria.

La conclusión a la que se ha llegado es que los niños conforme se hacen mayores aprenden nuevos métodos para procesar la información y para desarrollar su memoria. Esta es la razón por la que este fenómeno es tan escaso en adultos.

La mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos no poseen la habilidad de construir imágenes eidéticas. Al parecer, esto se debe a que cuando somos adultos tendemos a codificar todo lo que observamos visual y verbalmente, lo que dificulta la formación de una imagen eidética. Es decir, tendemos a darle un significado para que así sea más fácil su almacenamiento y posterior recuerdo.

Como hemos comentado, hasta el momento parece que la memoria eidética es más común entre los niños y adolescentes, y que con la edad, va disminuyendo la capacidad para recordar los detalles. Otro hecho a resaltar es que se han encontrado muchos casos de memoria fotográfica entre personas que padecen el síndrome de asperger y autismo.

Autismo y memoria eidética

Se han observado casos de memoria fotográfica, o que puede parecerlo en personas con autismo y síndrome de asperger.

La película de Rain Man, protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise, retrata muy bien lo que vive una persona autista y también muestra a la perfección el fenómeno de la memoria eidética.

El personaje interpretado por Dustin Hoffman está inspirado en Kim Peek. Un hombre de 53 años diagnosticado de trastorno del espectro autista. Kim Peek memorizó cada página de los 9.000 libros que se leyó. Peek dice que tarda entre 9 y 12 segundos en leer una página y afirma que cada uno de sus ojos lee una página independientemente.

Otro caso curioso es el Stephen Wiltshire que con tan solo diez minutos puede captar todos los detalles del ambiente, incluso en sitios con muchos estímulos visuales como el Piccadilly Circus de Londres. Después es capaz de dibujar con gran sumo detalle todo basándose sólo de su memoria. A Stephen le diagnosticaron autismo con tres años y desde entonces demostró un talento natural por la pintura. Inicialmente se apasionaba con las imágenes de animales y autobuses pero posteriormente su interés se centró en los edificios y en temáticas mucho más complejas. En su página web puedes ver los dibujos que realiza.

5. ¿Cómo desarrollar la memoria eidética?

No hay evidencia científica de que la memoria fotográfica o eidética se pueda entrenar o aprender. Sin embargo, la memoria visual, como todas las capacidades cognitivas se puede entrenar.

Puedes mejorar tu memoria mediante el uso de técnicas mnemotécnicas, dormir bien y hacer actividad física.

Descubre aquí el entrenamiento cerebral personalizado de Cognifit, donde podrás entrenar esta y otras capacidades cognitivas.

6. Test de memoria fotográfica o memoria eidética

Para terminar te propongo un breve test. ¿Quieres saber si posees buena memoria fotográfica o más bien, visual? Fíjate detenidamente durante 30 segundos en la siguiente imagen:

Test de memoria eidética o fotográfica – Fuente: psicotecnicostest

Ahora sin hacer trampas (no mires la imagen) contesta a estas preguntas:  

  1. Cuantas ruedas había en la fotografía
  2. De que color es el remolque que lleva el tractor
  3. Cuantas personas ves en la imagen
  4. Cuantas líneas de cultivo se ven en la imagen
  5. Cuantos animales hay en la imagen  

Comprueba tus respuestas ¿Acertaste todas?    

Como hemos dicho, la memoria eidética es muy poco común, y si has acertado muchas de las preguntas, lo más probable es que simplemente tengas una buena memoria visual.

8 consejos útiles para prepararnos para el fin de la cuarentena

Parece que el fin de la cuarentena por coronavirus cada vez está más cerca. Sin embargo, volver a la “vida normal” puede llevarnos todavía un tiempo. El estrés y la ansiedad derivados de esta difícil situación puede mantenerse todavía un tiempo. Aquí te contamos que dificultades es posible que encontremos a la hora de volver a nuestra rutina habitual y algunos consejos para superar el trauma vivido de esta situación y volver a la normalidad de la mejor manera posible.

Cambios de hábitos y mente

Hemos estado el tiempo suficiente en cuarentena como para haber formado ciertos hábitos. Es posible que nos hayamos acostumbrado a madrugar menos, a pasar más tiempo con nuestra familia y a estar más en contacto con amigos y familiares (por llamada o videollamada). Incluso es posible que hayamos estado haciendo más ejercicio ahora que antes.

Cuando llegue el fin de la cuarentena es necesario volver a habituarnos a esa otra forma de vida y es posible que nos cueste al principio. Para ello es importante ser amables con nosotros mismos, darnos tiempo y ser conscientes de que es necesario un periodo de adaptación, y que es normal sentirnos desanimados, tristes, irritables o frustrados.

Dificultades para volver a la vida diaria después de la cuarentena

Volver a madrugar y desplazarse al trabajo

Quizá, una de las mayores dificultades del fin de la cuarentena sea volver al trabajo. Para muchos, poder trabajar desde la comodidad del hogar es una ventaja, y consideran tener que desplazarse a la oficina, perdiendo tiempo de transporte y haciendo un trabajo que pueden hacer desde casa puede ser frustrante.

Dificultades económicas

Algunas personas con suerte han podido mantener sus trabajos intactos mediante teletrabajo. Sin embargo, muchas otras personas han sido despedidas, otras personas han visto sus empresas dañadas económicamente. La interrupción de la actividad laboral da lugar a grandes dificultades económicas, que se ven agravadas por la duración de la cuarentena, y favoreciendo situaciones muy estresantes.

Miedo a nuevos contagios

Esta pandemia por coronavirus ha aumentado inevitablemente el miedo general a la enfermedad. Es posible que muchas personas sigan con miedo a contagiarse bastante tiempo, o trastornos como el TOC o la hipocondría se vean agravados.

Cuando llegue el fin de la cuarentena es muy posible que la gente siga mostrando conductas de evitación, como acercarse a otras personas y se alejen de aquellas que tosan o estornuden, eviten espacios públicos o llenos de gente. También el lavado de manos frecuente se mantuvo a largo plazo.

Problemas de salud mental

El personal sanitario y personas que han pasado la cuarentena totalmente aislados en espacios pequeños son personas vulnerables. Según varios estudios (este y este), la situación de cuarentena en personal sanitario, en personas que han tenido un amigos o familiares que han contraído el virus o personas que han sido puestas en cuarentena, totalmente aisladas favorece el desarrollo de síntomas de estrés postraumático, y abuso de alcohol incluso 3 años después.

Personas que ya padecen algún trastorno es posible que este se haya agravado. Los conflictos por pasar la cuarentena en familia también pueden haber fomentado nuestro estrés y malestar general. Esta situación incrementa sentimientos de desánimo, desesperanza y decepción con el mundo y los gobiernos.

En definitiva, el estado de confinamiento favorece, sobre todo, un bajo estado de ánimo e irritabilidad.

Estigma

Tanto personal sanitario como personas que han sido aisladas por haber sido infectadas por coronavirus es posible que vayan a sufrir estigma y rechazo por parte de su entorno. Es posible con el fin de la cuarentena comiencen a ser tratados diferente, que les eviten y les traten con miedo y sospecha.

También es posible que aumenten situaciones de rechazo y odio hacia ciertas poblaciones o autoridades, a quienes se les culpe de todo lo sucedido.

Aislamiento de los demás

Es posible que algunas personas se sientan más aisladas y alejadas de los demás a raíz de la cuarentena. Si bien algunas personas han tenido una intensa vida social mediante videollamadas, quizá otras personas a vivido un cierto distanciamiento de sus relaciones por la imposibilidad de verse cara a cara.

¿Porqué debemos hacer una adaptación por fases o paulatina?

La Organización Mundial de la Salud propone un fin de la cuarentena paulatino, donde en un primer momento se incorporen los trabajadores a sus puestos de trabajo, luego se reabran las escuelas, y luego todo lo demás. De esta forma se evitará el efecto “avalancha”, donde todo el mundo querrá salir a la vez, creando un nuevo pico de contagios por coronavirus.

Una adaptación por fases también nos ayudará a concienciarnos de nuestra nueva situación, habituándonos poco a poco a nuestra nueva libertad.

Consejos para el fin de la cuarentena

Para superar esta pandemia por coronavirus y salir fortalecidos es importante cultivar y promover la resiliencia. La resiliencia es el proceso de adaptación y superación de las dificultades vitales y traumas.

Esta situación que estamos viviendo es fuente de traumas y estrés psicológico. La cuarentena, el confinamiento, el duelo y la enfermedad son experiencias difíciles y dolorosas para muchas personas. Sin embargo, esto no determina el resultado de tu vida. Hay muchos aspectos que puedes controlar, modificar y puedes utilizar para crecer. Ese es el papel de la resiliencia. Volverse más resiliente no solo te ayuda a superar circunstancias difíciles, sino que también te empodera para crecer y mejorar tu vida por el camino.

A continuación, te damos algunos consejos para llevar el fin de la cuarentena lo mejor posible y para fomentar la resiliencia.

1. Mantener medidas de higiene

Cuando acabe la cuarentena es importante mantener las medidas de higiene establecidas por la Organización Mundial de la Salud para evitar un repunte en los contagios. Además nos ayudará a paliar el miedo al contagio.

2. Mantener los buenos hábitos creados

Muchas personas habrán creado buenos hábitos, cómo la actividad física en casa, ejercicios para controlar el estrés, horarios estructurados, tiempo familiar, menos consumo innecesario… Podemos utilizar esta experiencia de cuarentena para incorporar a nuestra vida diaria aquellos hábitos que hemos creado y que son positivos para nosotros. Está en nuestra mano que esta difícil experiencia se convierta en algo que nos sirva de algo.

3. Controlar la ansiedad

A muchas personas es posible que les quede estrés y ansiedad residual, por ello es importante aprender a controlar la ansiedad. Hay muchas estrategias, como realizar yoga y meditación mindfulness, ejercicios de respiración, la actividad física, la reestructuración cognitiva para cambiar nuestros pensamientos…

Descubre en el siguiente vídeo cómo relajarte mediante la relajación muscular progresiva de Jacobson.

Es muy importante también crear espacios para nosotros, para el autocuidado.

4. Tener buena actitud

Una buena actitud es esencial para poder superar con éxito las situaciones díficiles que se nos presentan. Para ello, vamos a intentar ver lo que ha pasado desde una perspectiva positiva, preguntándonos: ¿qué aspectos positivos puedo sacar de esta situación? ¿Qué información he obtenido sobre cómo soy yo? ¿Qué puedo aprender de esto?

Respondiendo a estas preguntas podrás darte cuenta de que, aunque vivimos situaciones complicadas y dolorosas, no todo es tan horrible como pensamos, y en todas las situaciones hay rayos de luz, aunque nos cueste verlos.

5. Expresa cómo te sientes

La expresión y desahogo emocional son beneficiosos para reducir el impacto de esas emociones. En lugar de embotellarlas y reprimirlas, cosa que podría hacer que empeoren, exprésalas de una forma adecuada. Por ejemplo, cuéntaselo a un amigo, escríbelo en un diario, utiliza la expresión artística, acude a un terapeuta.

Es importante que aceptes tus emociones, que las observes y que tengas en cuenta que terminarán pasando.

6. Contacto y apoyo social

Estar cerca de nuestros familiares y amigos es esencial para nuestro bienestar, y más aún en periodos de crisis. Por ello, tras esta cuarentena apóyate en tus seres queridos y reúnete con tus amigos. Además, el contacto social puede ser muy eficaz para reducir la ansiedad.

7. Encuentra un propósito y ponte metas

Muchas veces, tras una experiencia traumática, perdemos el timón de nuestra vida, no encontramos motivación ni sentido a nuestra vida. Para ello es importante que busques algo que te guste, que te apasione.

A veces es difícil encontrarlo. Piensa en qué es lo que valoras de la vida, de las personas. Define tus valores, quizá es ayudar a personas o animales vulnerables, o la búsqueda espiritual, o enseñar. Y ponte metas de acuerdo con esos valores vitales.

8. Terapia psicológica

La terapia psicológica puede ser de gran ayuda para superar estos momentos de crisis.

También hay muchos servicios gratuitos de atención psicológica en estos tiempos de Coronavirus y el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid que pueden ser de gran ayuda a personal sanitario y a aquellos que han perdido seres queridos.

Crisis de pareja: Cómo mejorar la convivencia en pareja durante la cuarentena

El confinamiento puede poner a prueba muchas relaciones de pareja. Pasar mucho tiempo en casa sin poder salir, sumado al estrés de esta situación, favorece los conflictos. Aquí te contamos cómo hacer que la convivencia en pareja en la cuarentena por coronavirus sea lo mejor posible.

Problemas de convivencia en pareja en la cuarentena

En principio, estar “atrapado” en casa con tu pareja puede no sonar del todo mal. Podemos pensar que va a ser como una luna de miel, en la que podremos pasar el tiempo de calidad con el que soñábamos.

Sin embargo, puede ser arma de doble filo, ya que, como todos sabemos, la cuarentena por coronavirus no son vacaciones. Además, súmale el tener hijos en casa y tener que entretenerles, trabajar en casa, desempleo y problemas económicos, miedo al contagio, preocupación por seres queridos, duelos por fallecimiento, estar confinado en un sitio pequeño, no tener acceso al aire libre para despejarnos… La lista es muy larga. Todo ello provoca, frustración, estrés, impotencia, incertidumbre, deteriorando la convivencia en pareja en la cuarentena .

En esta situación de cuarentena por covid19 va a ser más difícil gestionar estas emociones negativas, ya que no podemos hacer muchas de las actividades que a menudo nos relajan, como la actividad física, el aire libre, tomar algo con amigos, por lo que va a ser más fácil, volcar esas emociones con quien tengamos más cerca.

Riesgo de violencia

Esta situación de estrés y frustración, además, pone en riesgo a las mujeres de sufrir violencia de género. Por ello es importante saber que no existen sanciones por salir de casa en situaciones de peligro por violencia machista.

Además del número de teléfono de siempre, el 016, para atender a mujeres que sufren este tipo de violencia, se han habilitado dos números para dar apoyo emocional y psicológico por Whatsapp para las mujeres que lo necesiten: 682916136 y 682508507. En el siguiente enlace puedes consultar más información acerca de los recursos contra la violencia de género que hay en tu comunidad.

Consejos para mejorar la convivencia en pareja en la cuarentena

1. Compasión

Es importante ser comprensivo y compasivo con la pareja. Sentir empatía y entender que todos tenemos nuestras limitaciones, nuestra forma de ser, nuestros miedos y traumas. Y esto es así para todas las personas, aunque algunas lo sepan ocultar muy bien. Aunque intentar entender a la otra persona no significa justificarle todo ni callarnos lo que nos molesta. Significa ser un poco más tolerante ante pequeñas cosas y comunicarnos de forma amable.

2. Espacio

Es importante, incluso en espacios pequeños, crear cierta separación y distancia. Todas las parejas necesitan cierta cantidad de conexión y cercanía, así como cierta cantidad de distancia.

Se puede desginar una zona específica de la casa como su área privada donde pueden pasar tiempo solos. Si no tienes el espacio, haz una actividad solitaria durante un rato y darle libertad a la pareja también.

Puedes designar otros puntos de la casa para actividades específicas. Por ejemplo si trabajas desde casa, un punto de la cocina o del comedor puede ser tu oficina. No te lleves la oficina a tu habitación o a la de los niños. Esto ayuda a definir los tiempos y espacios: ahora es hora de trabajo, ahora hora familiar, hora de dormir y hora de conectar con tu pareja.

3. Resolución de conflictos

En esta situación de aumento de emociones negativas va a aumentar nuestra vulnerabilidad a situaciones de abuso y violencia, especialmente para las mujeres. ¿Cómo podemos reducir y mitigar conflictos y reducir ese riesgo?

Comprueba los recursos a los que puedes acceder en tu país o tu comunidad. Ya hemos mencionado los que funcionan en España, pero no está de mas informarte para saber cómo actuar en la zona donde vives.

Cuando sintáis que aumenta la frustración, la tristeza o la ansiedad, daros espacio, haced algo que os relaje, como escuchar música, hacer algo de actividad física en casa como cardio, yogaEspera a que la emoción se vaya disipando y te vayas calmando.

Descubre aquí técnicas para controlar la ansiedad.

Una vez que la emoción se ha calmado es momento de volver y tenr una conversación productiva. Mediante una comunicación asertiva, donde no se grite, no se ataque ni se juzgue, cada uno puede asumir su parte de responsabilidad, cada uno cede un poco, se negocia y se intenta resolver el conflicto.

Es importante evitar intentar resolver nada cuando hay alta intensidad emocional.

4. Dividir el cuidado de los hijos

Puede ser una buena idea también dividir el cuidado de los hijos para asegurar que hay tiempo de trabajo, tiempo de niños, tiempo individual y tiempo familiar. Por ejemplo uno puede encargarse de ellos por la mañana, otro por la tarde y que por la noche sea tiempo familiar conjunto. En la división de las tareas debería haber algún momento individual cuando poder relajarse. Si cada día no es posible, al menos varias veces a la semana.

5. Erótica

Aunque con niños por casa sea más difícil tener encuentros eróticos, la cuarentena puede darnos más tiempo para reconectar físicamente. Además puede ayudarnos a despejarnos y mantener el estrés a raya.

Sin embargo, el estrés es una de las principales causas de disminución del deseo sexual. Por ello, esta es una razón más para la corresponsabilidad de tareas de la casa y compartir la carga mental.

Los encuentros eróticos a veces pueden ser simplemente pequeñas muestras de cariño como besarse, abrazarse o acurrucarse. Además esto se puede hacer delante de los niños ya que da buen ejemplo, aprenden a dar muestras de afecto y ver que sus padres se quieren, y no sólo se gritan o discuten.

Empezad con acercamientos de ese tipo y ved qué tipo de deseo sigue. A veces el deseo no surge espontáneamente sino como respuesta a estímulos eróticos, como los besos y las caricias. Ved si desde ahí podéis ir trabajándolo.

Si es posible, sería una buena idea tener algún momento a la semana dedicado sólo a la pareja. Por ejemplo, cuando los niños estén durmiendo o bien entretenidos, tener alguna “mini-cita”. De esta forma se invierte también en la relación, creando interacciones positivas, ayudando a disminuir conflictos y mejorando convivencia en pareja en la cuarentena. Estas citas pueden ser cocinar algo juntos, o hacer una cena romática, apuntarse a un curso online juntos, hacer actividad física juntos… Sed creativos y divertíos.

6. Buen descanso

El tener horarios más flexibles y no tener que ir a la oficina puede hacer que nos acostemos más tarde y como consecuencia perdamos horas de sueño. La falta de sueño y el cansancio puede volvernos irritables durante el día dañando la convivencia en pareja en la cuarentena.

Es importante mantener una rutina parecida a la que teníamos antes, no sólo para descansar bien, sino para que luego no nos cueste tanto volver a la rutina normal cuando todo esto pase. Además, tener hora fija de acostarse y levantarse nos ayuda también a estructurar nuestro día.

Convivencia con tu expareja durante la cuarentena

Si la vida en pareja en confinamiento puede ser difícil, la vida con tu expareja puede serlo más todavía.

Hay personas que se ven obligadas a convivir con sus exparejas por motivos económicos, o habrá situaciones en las que es la propia cuarentena la que motive la ruptura de la relación.

Cuando no estábamos de cuarentena por coronavirus la convivencia con tu expareja podría ser algo más llevadera, porque, al fin y al cabo, podías salir y no ver a la otra persona, pasando la mayor parte del día en el trabajo, por ejemplo. Sin embargo, ahora, en muchos casos no es así. ¿Cómo podemos convivir con la que ya no es nuestra pareja?

1. Mantener la cordialidad

Ya que va a seguir habiendo contacto y convivencia es importante para nuestro bienestar intentar que ese contacto no sea hostil. Para ello es importante aprender a gestionar nuestras emociones y tener una buena comunicación.

No es el momento de recriminar, ni de culpar. Es importante comunicar cómo nos sentimos, sin atacar. Reducid vuestras interacciones a lo mínimo necesario.

Descubre aquí nuestros consejos para una buena comunicación asertiva.

2. Gestiona tus emociones y cultiva la compasión

En las rupturas a menudo podemos sentir rabia e ira hacia la otra persona, porque no nos ha dado lo que necesitábamos o lo que esperábamos. Podemos sentirnos arrepentidos también, quizá creemos que no deberíamos haber hecho algo.

Puede ayudarte escribir todo lo que sientes, para ganar conciencia y poder trabajar en ello. Identifica todas las emociones que sientes hacia la otra persona, hacia la situación y hacia ti mismo. Identifica también tus expectativas y si tienes sentimiento de decepción.

Cultiva tu compasión y autocompasión. No busques culpables sino reconoce la responsabilidad por ambas partes. Se consciente de que los problemas de la pareja se han dado porque ni uno ni otro ha sabido o ha podido hacerlo de otra manera, porque si no lo habríais hecho. Se compasivo contigo mismo y con el otro, ya que todos tenemos nuestras dificultades y limitaciones y eso a veces daña nuestras relaciones.

Aprende aquí a cultivar tu inteligencia emocional.

3. Establecer espacios independientes

Cuando hay rupturas, los psicólogos recomendamos minimizar todo el contacto posible con la ex-pareja, sobre todo al principio. Y si es posible que el contacto sea cero. Sin embargo, en esta situación atípica esto no es posible. Y si la casa es pequeña, es más difícil todavía.

Estableced espacios y tiempos para poder estar solos. Dividíos partes de la casa, negociad y sed lo más comprensivos posible. Por ejemplo, por la mañana uno va a estar teletrabajando en el comedor y otro en la cocina. Por la tarde uno se va a relajar en el sofá y otro en la habitación.

Evitad dormir juntos, comprad un colchón o uno hinchable si es necesario. Ya que, como no sois pareja, es importante minimizar la incongruencia y la confusión (también la de los niños).

4. Relación “compañeros de piso”

Vuestra relación debería ser como de compañeros de piso. Cada uno tiene su vida independiente pero favoreciendo una buena comunicación para la correcta gestión de la casa, como tareas, compras, comidas…

Cómo gestionar la decepción

Todos nos hemos sentido decepcionados alguna vez. Algo no salió como pensábamos, o alguien no actuó como creías que lo haría. Es una emoción común, pero también puede llegar a ser muy dolorosa. Aquí te contamos en qué consiste y cómo lidiar con ella.

¿Cómo gestionar la decepción?

¿Qué es la decepción?

Los investigadores describen la decepción como una emoción, una forma de tristeza, bien como un sentimiento de pérdida, un espacio incómodo o doloroso entre nuestra expectativas y la realidad.

Cuando creemos que hay algo que debemos tener para sentirnos felices y satisfechos, la decepción es muy fácil. Aunque es algo desagradable, nuestras experiencias de decepción nos aportan una información muy valiosa sobre nuestras creencias sobre nosotros, otra gente y lo que nos hace realmente felices.

Causas de la decepción

La decepción resulta del hecho de que nuestros pensamientos y expectativas no estén en línea con la realidad. Quizá sean demasiado altas. En algunas ocasiones, son expectativas más o menos lógicas, pero no todo el mundo puede tener los mismos estándares ni todos tienen por qué comportarse según nuestras expectativas.

Decepciones repetidas pueden ser el resultado de un patrón de pensamientos irracionales o distorsiones cognitivas. Si crees que este es tu caso, evalúa lo que estás pensando e intenta cambiar ese patrón de pensamiento mediante la reestructuración cognitiva.

Decepción en la amistad

A veces son nuestros amigos los que nos decepcionan, cuando creíamos que teníamos su apoyo, o no sentimos que esa persona haya valorado tanto esa amistad como nosotros, puede que nos quedemos “en shock”, tristes y desanimados.

No es fácil entender las acciones de otra persona, incluso es más difícil entender que alguien muy cercano nos haya hecho daño. Pero antes de reaccionar rápido a una situación, date tiempo para calmarte y no tomes decisiones impulsivas basadas en tus emociones iniciales

Plantéate las siguientes preguntas:

  • Dónde quieres que ese amigo que te ha herido esté en tu vida.
  • ¿Qué puedes aprender de esta experiencia?
  • ¿Merece la pena intentar salvar esta amistad?

La respuesta a estas preguntas debería guiarte en los siguientes pasos. Unas amistades son más profundas que otras. Determina el nivel de la amistad y cuánto la valoras.

Decepción amorosa

Es frecuente ser decepcionado por nuestras parejas o exparejas. En estos casos merece la pena distinguir dos tipos de decepción: La específica y la general.

La primera se relaciona con el dolor que aparece cuando nuestra pareja no se comporta según nuestros deseos. Por ejemplo, cuando se pasan gran parte del tiempo juntos con el móvil, o cuando no mantienen el orden en la casa que deseamos.

El segundo tipo de decepción se refiere a la sensación de que las cosas no son como te gustaría que fueran. Como una voz que nos dice: “No es como yo creía”, o “Es así como se supone que tiene que ser?

Dependiendo del tipo de decepción que sea, actuaremos de una forma u otra.

La decepción tiene que ver con nuestras expectativas

1. ¿Qué te decepciona?

¿Estás triste porque le has dicho de forma repetida a tu pareja algo que te molesta de lo que hace, pero sigue haciendo? ¿Sientes que la relación se ha vuelto rancia y aburrida? ¿Tu pareja ha revelado una preferencia de vida particular que no encaja con tus sueños?

Saber por qué te sientes como te sientes es clave para conocer la mejor manera de lidiar con la situación.

2. ¿Cómo sientes la decepción?

Hay diferentes formas de sentir la decepción. Puede mostrarse como tristeza, o como ira o incluso vergüenza por cómo ha resultado la relación.

Identificar la mezcla concreta de emociones es importante, ya que tendrás que dirigirte a cada una de ellas.

3. Ponte en el lugar de tu pareja

Si tu decepción se relaciona con algo específico que tu pareja ha hecho, es una buena idea preguntar por qué lo ha hecho. Puede haber muchas razones, y normalmente no son fastidiarnos precisamente.

A veces las personas se comportan de forma que no reflejan su carácter real, y luego pueden arrepentirse. Puede haber muchas razones. Pueden estar estresados, cansados, ansiosos por algo que va a pasar, problemas de salud mental…

Antes de dejar que tu decepción afecte mucho a la relación, intenta ponerte en los zapatos de tu pareja y sentir cómo se pueden estar sintiendo. Utilizando tu empatía para ayudar a explicar, aunque no justificar, su conducta, puede ayudarte a entenderlo y a combatir tu decepción. También puede ayudarte a apoyarle en aquello que le esté sucediendo

Pasos para lidiar con la decepción de pareja

1. Evita los “debería”

A menudo nos decepcionamos porque tenemos unas ideas muy rígidas acerca de cómo debería ser la conducta del otro. Nadie debe comportarse de una forma determinada, salvo para respetar la ley. Todos somos diferentes y nuestra conducta, valores y creencias puede ser diferente. Piensa más bien, en términos de “me gustaría”.

¿Crees que tu pareja debería darse cuenta de cómo te sientes e intentar remediarlo? Quizá es mejor idea decírselo explícitamente. ¿Crees que la relación debería hacerte feliz todo el tiempo, en lugar de los altibajos que sientes?

Analiza esos “debería” que tienes acerca de tu pareja, su conducta o la relación y piensa si son realistas. ¿Es el resultado tan negativo como crees? Por su puesto que preferimos que las cosas salgan como queremos, pero realmente no es algo horrible, y tampoco lo podemos evitar. Por tanto la aceptación suele ser una buena estrategia.

2. Sopesa lo negativo y positivo

Considera toda la situación

No mires lo que te ha decepcionado de forma aislada. Recuerda lo bueno que tiene tu pareja. Todos tenemos defectos, y todos cometemos errores, no podemos ser perfectos todo el tiempo. ¿Es tu pareja atenta y considerada en otras ocasiones? ¿Cuáles son sus puntos fuertes? Las relaciones no son sencillas y requieren de compromiso. ¿Crees que lo positivo puede contrarrestrar lo negativo?

¿Cómo de grande aquello que te ha decpecionado? ¿Es algo pequeño que encuentras irritante o es algo serio por lo que te cuestionas tu relación? Dale una puntuación del 1 al 10, donde 1 es una molestia menor y 10 una traición seria.

Si le das una puntuación de 2 o 3, ¿Merece la pena molestarse por eso? Las pequeñas cosas importan pero no tanto como las grandes. ¿Es lo positivo mayor que lo negativo?

Esta reflexión puede ayudarte a darte cuenta de que no todo es tan malo como crees. O bien puede confirmar que sí lo es.

3. Piensa en qué puedes hacer

Todos tenemos poder para cambiar e influir en nuestras relaciones. Por ello si hay algo en la relación que no te gusta, pregunta cómo puedes remediarlo. ¿Reajustar el reparto de tareas domésticas? Muchas veces se trata de que los dos miembros de la pareja cedan en algo.

4. Tu felicidad no depende de tu pareja

Es una expectativa poco realista creer que tu felicidad depende de tu pareja. Una relación puede hacerte feliz y aportarte cosas positivas, pero no depende de ella. La felicidad no una responsabilidad que le puedas pasar a otra persona, es una carga demasiado grande.

Tú debes responsabilizarte de tu propia felicidad.

7. Fomenta una buena comunicación

Una buena comunicación es esencial.

Muchas veces nos sentimos decepcionados porque damos por hecho cosas, que no se han hablado, y nos hemos creado unas expectativas sin fundamento. Si algo es muy importante para nosotros, es mejor hablarlo explícitamente. Otras veces esperamos que los demás nos den algo porque creemos que es su obligación saber lo que necesitamos en cada momento. Pero lo cierto es que, aunque tenemos la capacidad de intuir ciertas cosas, no siempre es evidente, y la telepatía todavía no existe. Si necesitas algo, simplemente pídelo.

Es importante no juzgar a la otra persona, no atacarla ni culparla. Crea un espacio seguro en el que los dos podáis comunicaros abiertamente. Hablad desde el “Yo siento X” y no “Tú haces X”. Escucha y valida lo que el otro siente.

Descubre aquí qué es la asertividad y cómo comunicarse de forma asertiva.

6. Cuando lo has intentado todo

No todas las relaciones funcionan. Cuando ha habido una decepción, y habéis intentado solucionarlo, o la decepción es tan grande que se ha roto la confianza hemos de aceptar el fin de la relación.

Piensa en lo que te ha hecho aprender. Has podido aprender lo que quieres y lo que no quieres en una relación.

Decepción familiar

1. Cuando los hijos no cumplen nuestras expectativas

Es posible que cuando un familiar nos decepciona duela más que cualquier otra decepción. En nuestra cultura el peso familiar es bastante importante, y esperamos mucho de nuestra familia. Si nuestros amigos, no están ahí, si nuestra pareja nos decepciona, parece que es la familia quien siempre estará ahí. Y es cierto que los lazos familiares pueden ser muy fuertes. Pero no son a prueba de decepciones, y también se pueden romper.

Los padres vuelcan muchos deseos y esperanzas en sus hijos, sueñan en lo geniales que serán de mayores. Las expectativas son altísimas. Intentan que vayan por el camino que a ellos les parece el mejor, ya que desean lo mejor para ellos.

Volcamos nuestros deseos y esperanzas en nuestros hijos, que a veces no se cumplen.

Sin embargo, sólo cada uno de nosotros sabemos qué es lo mejor para nosotros y tenemos derecho a elegir nuestro propio camino, sólo así conseguiremos ser totalmente felices.

Si elegimos una profesión que no nos gusta por complacer a los padres, una pareja porque es la que a los padres le agrada, un tipo de vida porque es lo que los padres creen que es mejor, nos arriesgamos a tener una vida infeliz, por no decepcionar a los demás. Siendo algo que no podemos controlar, ya que hay veces que hagamos lo que hagamos vamos a decepcionar a alguien.

2. Cuando nuestros padres nos decepcionan

Otras veces son nuestros padres los que nos decepcionan, cuando no nos dan aquello que sentimos que necesitamos y nos vemos indefensos. Estas heridas emocionales pueden ser muy profundas, y esas necesidades insatisfechas las podemos arrastrar toda la vida.

Aunque es duro, debemos entender las circunstancias de nuestros padres, que no siempre son fáciles. Debemos entender sus limitaciones y sus propias heridas. Los padres y todos nosotros actuamos cómo podemos, porque si supiéramos actuar de otra forma, lo haríamos así. La empatía y la aceptación son claves.

Cómo gestionar la decepción

1. Cuestiona tus expectativas

Las expectativas juegan un papel esencial en la decepción y en el estrés resultante. Evalúa qué esperas de las personas de tu alrededor, o de esa persona que suele decepcionarte. ¿Son justas y razonables?

Determina si tu decepción es específica hacia una persona o situación, o en la mayoría de aspectos en tu vida. Puedes preguntar a otras personas si creen que tus expectativas son razonables y factibles, y escucha lo que tienen que decir.

2. Redirige tu pensamiento

Aunque no podemos controlar la conducta de los demás, podemos cambiar nuestra actitud y nuestro pensamiento sobre el tema. Si alguien, de forma continuada no puede darnos lo que queremos, una vez que hemos analizado esa necesidad nuestra y visto si es razonable o no, tendremos que aceptar a la persona tal y como es. Como último recurso podemos elegir no pasar tiempo con ella.

Recrearse en la decepción no nos ayuda. A veces creemos que cuantas más vueltas le demos antes solucionamos el problema y sólo va a servir para generar más estrés.

Además, sentir decepción nos da información acerca de cómo nos vemos a nosotros mismos, los demás y el mundo. Si examinamos la causa de la decepción aprenderemos lo que es de verdad importante para nosotros.

3. Ponte en el lugar de otro

Intenta entender qué ha llevado a la persona a actuar así, y ejercita tu empatía. ¿Qué limitaciones y circunstancias personales le han llevado a hacer eso que te ha herido? ¿Ha habido alguna situación en la que te ha pasado algo parecido?

4. Comunica a la persona cómo te sientes

Deja de lado las rumiaciones y pasa a la acción. De forma asertiva explica a la persona que te ha decepcionado cómo su conducta te ha hecho sentir. Pon ejemplos concretos, no juzgues ni ataques a la persona. Escucha lo que te tenga que decir. Propón soluciones para el futuro.

5. Acepta el cambio en la relación

Muchas veces la decepción provoca un cambio en nuestra actitud que impacta en el tipo de relación. A veces la relación puede romperse, otras veces distanciarse. Acepta la tristeza que pueda aparecer por lo que has perdido, puede que no sea la relación, pero sí el nivel de confianza que había. Puedes trabajar tu aceptación mediante meditaciones específicas como esta:

6. Intenta perdonar

Aunque no es sencillo, el perdón puede aportarnos beneficios no solo en la relación con el otro sino hacia nosotros mismos también. Descubre en este artículo todo sobre el perdón.

¿Cómo potenciar la inspiración desde la motivación?

¿Te encuentras en falto de inspiración? ¿Estás pasando un bache creativo? ¿Crees que has perdido la motivación? Si bien estos términos no son sinónimos están bien relacionados. Aquí te explicamos qué es la inspiración, su relación con la creatividad y con la motivación y cómo potenciarlas.

¿Cómo potenciamos la inspiración?

¿Qué es la inspiración?

La inspiración tiene dos acepciones en el diccionario, la primera se refiere a la acción de inhalar aire hacia los pulmones. La segunda, y es la que nos compete en este artículo se refiere al estímulo que anima la labor creadora, aunque se podría considerar como la “inhalación” repentina de una idea novedosa.

Según el trabajo de los psicólogos Todd M. Trash y Andrew J. Elliot, la inspiración tiene 3 componentes: la evocación, la transcendencia y motivación de acercamiento. Según ellos, la inspiración es evocada de forma espontánea, sin intención. Transciende a nuestras preocupaciones ordinarias y limitaciones de la acción humana. Esto implica un momento de claridad y el descubrimiento de nuevas posibilidades.

Este momento de claridad suele ser vívido y puede tomar la forma de una “visión” de algo que no se ha visto antes. Finalmente, la inspiración implica una motivación al acercamiento, en la que la persona pretende transmitir, expresar o actualizar una nueva idea o visión. Según Trash y Elliot, la inspiración implica tanto ser inspirado por algo como actuar en esa inspiración.

Características de las personas inspiradas

Según los mencionados psicólogos, las personas que tienden a tener momentos de inspiración comparten ciertas características.

1. Son más abiertas a nuevas experiencias

Encuentran que las personas inspiradas están más abiertas a nuevas experiencias, y sus tareas les absorben más. El rasgo de personalidad “Apertura a la experiencia” habitualmente es previo a la inspiración, lo que sugiere que es un rasgo facilitador de la inspiración.

2. No son especialmente meticulosas

Además, las personas inspiradas no eran más meticulosas, es decir, no tenían puntuaciones más altas en escrupulosidad que las personas menos inspiradas, lo que apoya la visión de que la inspiración es algo que te sucede y no es voluntaria.

3. Son menos competitivas y tienen más motivación interna

Estas personas también informa de tener una mayor motivación para dominar su trabajo, pero eran menos competitivas, tienen mayor motivación interna y menos motivación externa. Es decir, quieren mejorar en su trabajo sólo por el placer de hacerlo y satisfacción personal, y no por superar a sus competidores u obtener más beneficios. Esto a su vez aumenta su rendimiento profesional.

4. Tienen mayor autoestima

Las personas inspiradas informan de mayores niveles de recursos psicológicos, como la confianza en sí mismos, autoestima y optimismo. Y esto se relaciona con el aspecto motivacional de la inspiración. Es decir, una persona con confianza en sí misma será más probable que lleve a cabo el objeto de su inspiración.

5. Tienen experiencias positivas

Algunas de las consecuencias de la experiencia inspiradora son: dominio en el trabajo, absorción, creatividad, percepción de competencia, auto-estima y optimismo. Es decir, la inspiración facilita experimentar todo ello.

Algo interesante es que el dominio del trabajo o proyecto es previo a la inspiración, lo que sugiere que no es algo totalmente pasivo sino que necesita de una mente preparada. Y es que, los momentos “eureka” de los científicos famosos no han sucedido por generación espontánea, sino que llevan mucho trabajo detrás.

¿Cómo es un episodio de inspiración?

¿Cómo es un episodio de inspiración?

Thrash y Elliot también investigaron la inspiración como estado, no como rasgo. Independientemente de quién seas, todos podemos experimentar inpsiración y los resultados asociados a este estado particular.

Dichos investigadores preguntaron a un número de personas acerca de sus experiencias inspiradoras. Estas diferían bastante unas de otras: sentirse animado por un entendimiento artístico o científico repentino, el descubrimiento del propio propósito o el impacto de modelos a seguir que le hicieron darse cuenta de que el éxito es posible.

Comparadas con experiencias de la vida cotidiana, la inspiración implica altos niveles de emociones positivas, la implicación en tareas y niveles bajos de emociones negativas. La inspiración, además, estaba fuertemente relacionada con un aumento en la espiritualidad y el significado.

Diferencia entre inspiración y motivación

La motivación es lo que nos impulsa a la acción, nos sirve para cubrir necesidades y puede venir desde fuera o desde dentro (motivación intrínseca o extrínseca) Descubre más sobre la importancia de la motivación en este artículo.

La inspiración consiste en la unión repentina de ideas creativas. Tras esto tu puedes estar o no motivado para llevarlo a cabo. Habitualmente la motivación sucede a la inspiración, pero son procesos separados.

¿Por qué la inspiración es tan importante para la fomentar la creatividad?

La inspiración es impulsora de la creatividad. Un conjunto de estudios dirigido por Trash y sus colaboradores investiga la relación entre la inspiración y la creatividad. Sus resultados sugieren que las personas inspiradas se ven a sí mismas como más creativas.

Encuentran que los participantes que han registrado patentes informan de experiencias de inspiración más frecuentes y más intensas. Así como más ocasiones de inspiración cuantas más patentes registradas tienen.

Lo mismo ocurre con la creatividad en piezas de escritura (escritura científica, poesía y ficción). Los escritores inspirados son más eficientes y productos, y tienen menos pausas y pasan más tiempo escribiendo.

La creatividad en la escritura

El vínculo entre inspiración y creatividad es consistente con el componente mencionado anteriormente de transcendencia, ya que la creatividad implica ver posibilidades sin límites. Podría considerarse como una desinhibición.

Curiosamente, la inspiración y el esfuerzo predicen diferentes aspectos de una actividad. Individuos que mostraban más esfuerzo en la escritura pasaban más tiempo parando, eliminando palabras y escribían más frases por párrafo, resultando en un mayor mérito técnico y uso de poemas con rima, pero su trabajo no se consideraba más creativo. Dicho de otro modo, parece que el esfuerzo extremo disminuye, en cierto modo, la creatividad.

10 maneras de fomentar la inspiración de un equipo de trabajo

En su trabajo, Gregory Dess y Joseph Picken afirman que la economía global necesita líderes que hagan un mayor uso de los recursos humanos y el potencial de sus trabajadores más que el uso de recursos tangibles , poniendo mayor énfasis en la motivación y la inspiración, dando una mayor libertad creativa a los empleados. Según ellos hay 5 acciones clave para lograrlo.

1. Usar visión estratégica para motivar e inspirar

Usar una visión estratégica para facilitar la adaptación a un entorno complejo y cambiante y aumentar la comunicación, la participación y el compromiso de los empleados.

2. Empoderar a los empleados a todos los niveles

Esto requiere dar a los empleados las herramientas para que tengan éxito, especialmente cuando adquieren mayores responsabilidades. Se habla de que los jefes deben tomar el rol de mentores o “coaches”.

3. Acumular y compartir conocimiento interno

Según los autores, cuanto más sepan los empleados de lo que ocurre en la empresa, más motivación tendrán de ayudar a resolver los problemas. “La información no es poder, es una carga”, y esto ayuda a repartir el peso de esa carga, fomentando la implicación en un objetivo común.

4. Reunir e integrar información externa

Fomentar que todos los empleados estén atentos a la competencia y posibles amenazas externas y reconociendo oportunidades.

5. Desafíar el status quo fomentando la creatividad.

Los autores están en contra de la rigidez en las organizaciones. Cuanta más experimentación más posibilidad de éxito.

Creatividad, motivación e inspiración en la empresa

¿Cómo mantener la motivación e inspiración en épocas de estrés?

1. Reduce tus niveles de estrés

Vivimos en una sociedad estresada. Si queremos seguir motivados e inspirados, lo primero que tenemos que hacer es aprender a controlar el estrés. Descubre en este artículo cómo manejar el estrés.

2. Reduce el exceso de información

El exceso de estímulos e información a la que estamos expuestos reduce nuestra inspiración y motivación. Recibir una información inabarcable nos bloquea. ¿No te ha pasado tener tantas cosas que hacer que al final te paralizas y no haces ninguna? Una forma de solventar esto, es ordenar la información de forma que la podamos manejar. Ordena tus tareas de las más urgentes a menos urgentes, o tareas que tienes que hacer hoy, esta semana y este mes.

También es importante mantener tus espacios ordenados y despejados. Demasiados papeles o herramientas de trabajo y desorden da sensación de caos y de muchas cosas pendientes, aumentando el estrés y reduciendo la inspiración y motivación.

3. Prueba cosas nuevas

Hemos dicho que uno de los factores que potencia la inspiración es la apertura a la experiencia. Prueba cosas nuevas, embárcate en nuevas experiencias y actividades, ve a sitios nuevos, prueba comida diferente, habla con gente distinta. Todo ello va a motivar tu inspiración.

4. Busca tu motivación

Cuando crees que la has perdido, reflexiona por qué te has embarcado en ese proyecto, o por qué haces lo que haces. ¿Tiene un propósito? O ese propósito inicial se ha perdido o ha cambiado. Reflexiona si necesitas un cambio de rumbo. Busca tu motivación interna.

5. No compitas con otros

No compitas

Como hemos mencionado al principio, la motivación sucede más fácilmente cuando la motivación es interna, cuando queremos mejorar nuestras habilidades y nuestro trabajo, y no por superar a nuestros competidores. Además, la competición nos genera una ansiedad totalmente innecesaria en la mayoría de casos.

6. Mejora tu autoestima

Podemos tener experiencias de inspiración, pero si no hacemos algo con ello, no las ejecutamos, es como si no hubieran pasado. Y para ello, tenemos que tener la suficiente autoestima y confianza en nosotros mismos. Descubre en el siguiente artículo cómo mejorar tu autoestima.

Pirámide alimenticia: La nutrición tiene forma triangular

También conocida como pirámide alimenticia o pirámide nutricional, esta figura con forma triangular es un modelo de nutrición que tiene que ir actualizándose a medida que se investigan las propiedades de los alimentos, pero que supone un excelente acercamiento al mundo de la comida sana.

Pirámide alimenticia y nutrición

¿Qué es la pirámide alimenticia?

La pirámide alimenticia es un gráfico que sirve de guía para llevar una dieta saludable y equilibrada. En ella vienen indicados gran cantidad de alimentos diferentes que se consideran necesarios para una dieta equilibrada.

Según diversas investigaciones, deberíamos preocuparnos por seguir, diariamente, una alimentación compuesta por un 55% de carbohidratos, un 30% de grasas y un 15% de proteínas, vitaminas, minerales y fibras; aproximadamente.

Así pues, la pirámide nutricional tiene como objetivo principal:

  • Propiciar la ingesta de alimentos más variados.
  • Reducir la toma de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol.
  • Fomentar el deseo de comer de frutas, vegetales y cereales.
  • Moderar la cantidad de azúcar, sal y alcohol que consumimos.

Además, se recomienda practicar ejercicio físico con el fin de mantener un peso saludable y de prevenir enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis o afecciones cardiovasculares.

En definitiva, la pirámide alimentaria muestra de manera clara y objetiva las necesidades calóricas y nutricionales de la población utilizando los alimentamos que manejamos de forma cotidiana.

Evolución de la pirámide alimenticia actual

Historia de la pirámide nutricional

La idea de agrupar jerárquicamente los alimentos en una figura piramidal proviene de Suecia. En la década de los 70, a causa de la inflación de precios, las autoridades suecas propusieron un sistema de alimentación asentado sobre productos nutritivos esenciales y baratos. Los estadounidenses tomaron este planteamiento y, en 1992, tras comprobar que este tipo de representación era el más sencillo de aceptar y comprender, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (United States Department of Agriculture, USDA) difundió una nueva versión de la pirámide alimenticia. En este modelo encontramos al trigo y al arroz en la base, y a las grasas saturadas y dulces en la cima.

13 años más tarde, en 2005, el propio organismo reformula la pirámide nutricional, intentando colocar todos los alimentos al mismo nivel, pero aconsejando la ingesta de mayores cantidades de algunos de ellos, como los cereales y las verduras.

Paradigmas del pasado

La forma piramidal sigue vigente en las guías dietéticas de distintas organizaciones nacionales, aunque con destacables variaciones y matices, como el énfasis en la adopción de estilos de vida saludables. Un ejemplo reciente es el de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), que en 2015 publicó la siguiente versión de la pirámide alimentaria:

Pirámide alimenticia (Fuente: SENC)

Esta nueva versión, ha recibido críticas por parte algunos nutricionistas por los siguientes motivos:

  1. No es acertado considerar que ciertos alimentos son más importantes que otros. Resulta prejuicioso por nuestra parte ingerir legumbres o cereales como si de “calorías vacías” se tratase, mientras dejamos de lado otros productos que podrían ayudar a prevenir enfermedades.
  2. Cuando se habla de la importancia los cereales, no suelen incluir a las harinas integrales. Como tampoco se pone especial cuidado en detallar que es preferible que las frutas y las verduras estén frescas.
  3. No todos los productos son estrictamente imprescindibles. Por ejemplo, una dieta podría llegar a ser equilibrada eludiendo el grupo de los lácteos.
  4. Si tenemos en cuenta la presencia de nutrientes, la clasificación no es del todo precisa. Pareciera que las proteínas sólo se encuentran en el pescado o en la carne, cuando no es cierto.
  5. Las carnes procesadas, los dulces y el alcohol no son saludables, aunque aparezcan bajo la premisa de tomarse de forma ocasional.

Las nuevas alternativas

Actualmente vivimos un momento en el que ha dejado de existir una única referencia nutricional. Si bien es cierto que determinados nutricionistas defienden la actualización de la pirámide alimenticia conservando la forma clásica, otras organizaciones proponen una reinterpretación del modelo piramidal. Veamos las tres alternativas más modernas:

  • Healthy Eating Plate: La escuela médica de Harvard ha diseñado un sistema de alimentación con forma de plato, en el cual las verduras, las hortalizas y las frutas ocupan la mitad del círculo. Este patrón señala la relevancia de los cerales integrales e invita, desde el apartado de contenido protéico, a evitar completamente la carne procesada.
  • My Plate: El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha reinventado su clásica pirámide nutricional siguiendo la línea del Healthy Eating Plate.
  • El Triángulo Invertido: Nutricionistas como el español Juan Revenga destacan otros esquemas, como el del Instituto Flamenco de Vida Saludable (Vlaams Instituut Gezond Leven) ubicado en Bélgica. En este modelo se sitúan fuera del triángulo aquellos productos que en la pirámide convencional se colocan en la cúspide, con la sugerencia de tomarlos lo menos posible.
¿Qué alimentos hay en la pirámide alimeticia?

¿Cómo interpretar la pirámide alimenticia?

Como acabamos de ver, no hay una sóla guía de alimentación saludable. Es posible que la pirámide alimenticia de hace un par de años se haya quedado algo anticuada, pero es un modelo al que conviene acercarse para comenzar a adquirir conocimientos nutricionales básicos. Nuestro organismo, empezando por nuestro cerebro, necesita de superalimentos para poder aguantar el ritmo de vida diario y la pirámide puede ser una buena guía.

Antes de pasar a la interpretación de cada escalón que conforma la pirámide alimentaria estándar, conviene tener en cuenta algunas cuestiones:

  • La recomendación de los nutrientes puede variar entre poblaciones, con lo que sería necesario realizar un ajuste en los productos dependiendo del país o la región que se habite. Con este objetivo, la pirámide suele organizarse distribuyendo los grupos de alimentos entre cuatro y seis niveles.
  • Ningún grupo es más importante que otro. Cada conjunto de alimentos se asocia a ciertos elementos nutritivos, pero, para el buen funcionamiento del cuerpo, es necesario incluir en la dieta todos los nutrientes.
  • La cantidad recomendada de los alimentos de cada grupo depende de la demanda energética de cada individuo, que está relacionada con la edad, el peso, la altura y la actividad física que practique. Por lo tanto, cada persona puede organizar su plan alimenticio en función de las porciones valoradas para cada alimento; y dependiendo de las porciones ingeridas, el número de calorías puede oscilar entre 1600 y 2400.

Grupos de alimentos en la píramide alimenticia

1.Primer escalón: Carbohidratos

La base de la pirámide está compuesta por alimentos ricos en carbohidratos. Los hidratos de carbono (como la glucosa, la fructosa, la sacarosa, la maltosa, la lactosa o el almidón, entre otros) son la principal fuente de energía para el cuerpo. La glucosa, por ejemplo, es esencial para mantener la integridad funcional del tejido nervioso y, en circunstancias normales, supone el único aporte energético para el cerebro. Además, la presencia de carbohidratos es necesaria para el metabolismo corriente de las grasas. Se recomienda el consumo de 6 a 11 porciones diarias. El pan, los cereales, las masas o el arroz son algunos ejemplos de los alimentos que constituyen este primer nivel.

2.Segundo escalón: Vegetales y verduras

Aquí se encuentran los vegetales y las verduras. Ambos son ricos en vitaminas, minerales y fibra. Disponen de nutrientes esenciales para muchas funciones del organismo, como las reacciones metabólicas. Es preferible el consumo de verduras de hoja oscura como el brócoli, la zanahoria, la calabaza o la remolacha. Se aconseja ingerir entre 3 y 5 porciones al día.

3.Tercer escalón: Frutas

En el tercer nivel están las frutas, también encargadas de aportar las vitaminas, los minerales y la fibra necesarias en la dieta, especialmente cuando se consumen de manera natural. Se recomienda comer entre 2 y 4 piezas de fruta diariamente.

4.Cuarto escalón: Proteínas

Este grupo lo conforman las carnes, los huevos, las legumbres y los frutos secos. Imprescindibles para la construcción y el mantenimiento de los tejidos del cuerpo, la formación de enzimas, hormonas y diversos fluidos corporales; así como la preservación del sistema inmunológico. Incluye alimentos ricos en proteínas, vitamina B12 y minerales (como el zinc y el hierro). Se aconseja ingerir de 2 a 3 porciones al día.

5.Quinto escalón: Lácteos

En el quinto peldaño encontramos la leche y los derivados lácteos. Son los mayores proveedores de calcio, un mineral que interviene en la formación de huesos y dientes, la contracción muscular y la acción del sistema nervioso. Además, estos productos son fuentes de proteínas. Lo recomendable es tomar entre 2 y 3 porciones cada día.

6.Sexto escalón: Grasas

La cúspide de la pirámide está formada por los lípidos (grasas y aceites), una fuente más concentrada de energía que los carbohidratos y las proteínas. Además, sirven para almacenar energía una vez convertidos en tejido graso. Algunos ejemplos alimenticios son la crema, la mantequilla, la manteca, los aceites, etc. Se debe consumir con moderación, en la menor cantidad posible.

¿Por qué es importante conocer la pirámide alimenticia?

Tener conocimientos sobre la pirámide nutricional es importante porque, además de clasificar los alimentos según su grupo alimenticio y sugerir la moderación en el consumo de grasas, sal y azúcares agregados, incluye al ejercicio físico regular como un elemento fundamental para llevar un estilo de vida saludable. Una nutrición adecuada comienza con la compra de los alimentos y continúa con su correcta preparación para el consumo.

La pirámide alimenticia es una herramienta muy útil a la hora de seguir una dieta equilibrada. Nos permite distinguir fácilmente cuales son los alimentos que debemos consumir en mayor cantidad, los que conforman la base de nuestra alimentación y los que deben estar presentes sólo de manera esporádica, como los dulces, la bollería o los refrescos.

Nutrición equilibrada

Además, esta pirámide de la alimentación nos indica el número de raciones que debemos consumir de cada alimento. Así, podemos dividir las cinco comidas diarias de este modo:

Desayuno: Es considerada la comida más importante del día. 10-15 minutos son suficientes para sentarse a la mesa y desayunar tranquilos, sin prisas ni presiones. Un desayuno completo y sano incluye fruta, lácteos y cereales.

Almuerzo: Suele ser más ligero que el desayuno. El almuerzo es un tentempié que nos recarga de energía hasta la hora de la comida. Nuestro consejo: tomar alguna fruta, yogur o un sandwich.

Comida: Una comida completa está compuesta por un primer y un segundo plato, ensalada y postre. El primer plato podría constar de: arroz, pasta, patatas, legumbres o vegetales. El segundo, de un alimento rico en proteínas como carnes magras, pescado o huevos. Y para el postre, una pieza de fruta.

Merienda: Se trata de otro tentempié que nos permite aguantar hasta la hora de cenar. Al igual que el almuerzo, puedes prepararte un pequeño bocadillo, tomar una pieza de fruta o un yogur con un puñado de frutos secos.

Cena: Similar a la comida, pero más ligera. La cena puede constar de una ración de verduras y otra de carne, pescado o huevo. En este caso, tendremos en cuenta que hemos tomado durante la comida, para no repetir y conseguir que nuestro menú diario sea lo más variado posible. También es interesante incluir alimentos ricos en melatonina, para ayudarnos a conciliar el sueño.

Además, conocer los alimentos que comemos y los nutrientes contenidos en ellos es sumamente relevante para ayudarnos a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Beneficios de la pirámide alimenticia

A parte de guiarnos para seguir una alimentación balanceada, la pirámide alimentaria propicia la construcción de una sociedad más sana a través de un método asequible para las diferentes culturas.

Podemos dividir las ventajas de seguir una dieta basada en la pirámide nutricional en dos grandes grupos según la edad de los consumidores:

Beneficios en niños y adolescentes

Una alimentación saludable hará que los niños destaquen académicamente, pues su organismo dispondrá de todos los nutrientes necesarios para realizar actividades de alto requerimiento energético como estudiar. Además, el consumo de alimentos en cantidades supervisadas por un especialista hará que se encuentren en un peso adecuado. Por si fuera poco, el uso de la pirámide alimenticia ayudará a prevenir enfermedades que se desarrollan en la adultez como la diabetes tipo 2 y la hipertensión. Por otro lado, os expertos han determinado que, en los países desarrollados, una de las causas de obesidad o descontrol alimenticio en adolescentes es la falta de conocimientos y concienciación sobre la importancia de tomar diariamente un menú sano y equilibrado.

Beneficios en adultos

Una nutrición apropiada en adultos es esencial para el óptimo funcionamiento de su organismo, ya que se necesitan numerosos antioxidantes, vitaminas y minerales para alargar y hacer más próspera la vida. El consumo de antioxidantes previene el deterioro de los órganos internos, favorece a la circulación sanguínea y ayuda a la regeneración de tejido.Por otra parte, la fibra facilita el proceso digestivo, de modo que el cuerpo pueda expulsar las toxinas y absorber los nutrientes de mejor manera. También, el consumo abundante de frutas o verduras es indispensable en la actividad e hidratación del organismo en general, pues aportan la energía y los nutrientes esenciales para ayudar al sistema óseo. Igualmente, el consumo, en menor medida, de carne y productos lácteos es beneficioso para el sistema inmunológico, fomentando la prevención de infecciones u enfermedades.

¿Qué es la dopamina y para qué sirve? Preguntas y respuestas

Seguro que todos hemos oído hablar alguna vez de la dopamina. Se ha dicho es la hormona de la felicidad, o la del placer, o la responsable de las adicciones… Pero, dejando de lado mitos y leyendas ¿Qué sabemos de la dopamina? Hoy respondemos a algunas preguntas que quizás alguna vez han pasado por tu mente. Qué es la dopamina y para qué sirve ¡Descúbrelo!

¿Qué es la dopamina y para qué sirve?

¿Qué es la dopamina y para qué sirve?

La dopamina es una molécula que produce nuestro cuerpo de forma natural. Se localiza en el Sistema Nervioso Autónomo (SNA). Se trata de un mensajero químico, es decir, un neurotransmisor. Los neurotransmisores son los encargados de propagar las señales nerviosas entre las neuronas, conectadas entre sí.

Sus principales funciones son el placer (en especial si este es anticipatorio), la motivación (el «querer hacer»), la coordinación de movimientos, la toma de decisiones, el aprendizaje, etc. En el siguiente apartado profundizaremos en estas y otras más.

¿Qué funciones tiene la dopamina?

1. Dopamina y sensación de placer

Los sistemas cerebrales de recompensa se ven activados ante la presencia de dopamina y responden ante estímulos con carga emocional (ya sea positiva o negativa, es decir, lograr algo bueno o evitar algo malo). Una de las estructuras más potentes en este ámbito es el núcleo accumbens, considerado el principal centro del placer en el cerebro.

Así, cuando se libera dopamina en estos sistemas, sentimos placer, bienestar, relajación… Son sensaciones de gran importancia a lo largo de nuestra evolución y están presentes en las necesidades básicas de supervivencia (por ejemplo, la alimentación y el sexo).

2. Dopamina, aprendizaje y memoria

En varios estudios como este apuntan a que la  dopamina  es clave para el aprendizaje y la memoria. La dopamina es un elemento esencial para el recuerdo de la información. Y es que el núcleo accumbens se comunica con aquellas áreas cerebrales encargadas de la memoria. De hecho, los aprendizajes que contienen carga emocional duran más. Aquello que nos emociona permanece más tiempo en nuestra memoria.

Por otro lado, cuando aprendemos algo que nos produce satisfacción, la dopamina activa el hipocampo y retenemos la información durante más tiempo.

¿Qué funciones tiene la dopamina?

También se relaciona con el aprendizaje asociativo. Se ha comprobado que, si se estimulan las vías dopaminérgicas mientras se recibe una recompensa, aumenta la tendencia a repetir la estimulación que originó dicha recompensa.

3. Dopamina y motivación

Muchos estudios, como este, apuntan a la función motivacional de la dopamina. Parece ser que este neurotransmisor no solo nos recompensa cuando hemos llevado a cabo una acción placentera, sino que actúa antes de eso. La dopamina es liberada para lograr algo bueno y evitar algo malo. La falta de dopamina que cursa en muchas enfermedades se refleja en sintomas como la baja motivación o anhedonia.

4. Dopamina y curiosidad

Podemos situar la curiosidad dentro de la motivación intrínseca. Nos mueve a hallar la respuesta a incógnitas, conseguir información que desconocemos. Para ello exploramos, investigamos y aprendemos, tres aspectos fundamentales para la supervivencia.

También está regulada por la dopamina: existe implicación de los mecanismos de recompensa, así como activación del núcleo accumbens.

En el reciente trabajo de Grubber sobre la curiosidad y la memoria, se ha visto que en la curiosidad intervienen las conexiones y estructuras implicadas en los mecanismos de recompensa como el sistema dopaminérgico y la activación del núcleo accumbens. Por ello podemos decir que la memoria también se relaciona con la curiosidad. Recordamos mejor la información de aquello que nos intriga, aunque sea poco importante.

5. Dopamina y creatividad

La  creatividad y el pensamiento divergente se relacionan con la dopamina. Tanto es así que se estima que los receptores dopaminérgicos de las personas muy creativas se asemejan a los de las diagnosticadas de esquizofrenia. Ambos perfiles poseen menos densidad de estos receptores en el tálamo, encargado de filtrar la información que recibimos. ¿Cuál es la consecuencia? Si se filtra menos, más información llega al cerebro. Esto aumenta la probabilidad de que tengan lugar conexiones inusuales, generando esa creatividad a la hora de, por ejemplo, solucionar problemas o afrontar situaciones.

6. Dopamina y personalidad

La extraversión es un rasgo de personalidad presente en muchas personas. Los individuos extravertidos se inclinan hacia el mundo exterior y la gente, procurando una mayor interacción social. También incluye niveles más altos de impulsividad, característica modulada por la dopamina.

Según varios estudios, las personas con mayor tendencia a la impulsividad y a la búsqueda de nuevas sensaciones también muestran mayor activación de los circuitos dopaminérgicos. Suelen presentar una mayor inclinación a las adicciones y a las conductas de riesgo: unas altas cantidades de dopamina aumentan las expectativas de éxito a la hora de buscar emociones fuertes.

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7. Dopamina y status social

Se estima que cuando un individuo tiene mayor estatus social, más cantidad de receptores dopaminérgicos posee. Esto significa que produce una mayor cantidad de dopamina, por lo que su tendencia al bienestar es mayor.

8. Dopamina y obesidad

Se piensa que aquellas personas que tienden a la obesidad

poseen menor cantidad de receptores dopaminérgicos. Por eso, necesitan ingerir más cantidad de alimentos adictivos (como los dulces) para obtener un nivel aceptable de satisfacción.

Enfermedades asociadas a la falta o exceso de dopamina 

La dopamina no siempre se mantiene en niveles óptimos. Cuando se produce un desequilibrio de este neurotransmisor, los efectos pueden ser diversos, llegando incluso a desembocar en trastornos.

Falta de dopamina

Los motivos de este déficit pueden ser varios: mala alimentación, problemas estructurales, ciertos medicamentos, algunas drogas, etc.

Ciertas enfermedades están asociadas a niveles bajos de dopamina. A continuación, exponemos algunas de ellas:

  • Depresión. Bajos niveles de dopamina alteran el humor, inclinándolo hacia la tristeza, la anhedonia (ya no se disfruta de cosas que antes nos gustaban), la desmotivación y la angustia.
  • TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). El déficit de dopamina causa problemas atencionales y de falta de concentración, además de dificultades para encontrar algo que motive a quienes lo padecen (recordemos que la motivación influye en la atención y aprendizaje).
  • Enfermedad de Parkinson. Esta enfermedad va destruyendo poco a poco las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, por lo que la cantidad de dopamina se ve reducida. Como esta se encarga de mandar información a los músculos y de la coordinación del movimiento, los niveles bajos causarán los problemas motores del Parkinson.

Otros trastornos causados por el déficit de dopamina son la fobia social, el síndrome de piernas inquietas y el hipertiroidismo.

Los fármacos utilizados para subir los niveles de dopamina deben ser recetados por el médico. Se administran a dosis bajas y controladas, pues pueden convertirse en sustancias igual de adictivas que otras clases de drogas.

Sin embargo, la dopamina externa no será demasiado eficaz si los pensamientos y las actitudes se mantienen disfuncionales. Una terapia psicológica cognitiva ayuda a afrontar e interpretar la realidad de un modo más adaptativo. Conseguido, es más fácil volver a establecer unos adecuados niveles del neurotransmisor.

Exceso de dopamina

Existen ciertos trastornos mentales asociados a una cantidad exagerada de dopamina:

  • Esquizofrenia. Niveles anormalmente altos de dopamina parecen ser los causantes de los síntomas positivos de la esquizofrenia (es decir, la sintomatología añadida, que antes no se poseía): delirios, alucinaciones, desorganización cognitiva, etc.
  • Trastorno bipolar. Se cree que la mayor cantidad de dopamina en las personas diagnosticadas con trastorno bipolar es la causante de las fases de manía e hipomanía.

Una vez más, debe ser el médico quien prescriba los medicamentos adecuados para la reducción de dopamina. Inhiben la acción del neurotransmisor para que se encuentre durante menos tiempo en el espacio sináptico.

En cualquier caso, no debemos automedicarnos para tratar el exceso o el déficit de dopamina. Puede ser contraproducente y peligroso: pueden aparecer efectos secundarios que quizá compliquen aún más nuestra situación.

¿Cómo se mide la dopamina?

¿Y cómo podemos saber si tenemos déficit o exceso de dopamina? Los procedimientos más usuales son los análisis de sangre u orina. No obstante, el método más preciso es la cromatografía líquida de alta presión con detección electroquímica en el plasma (HPLC).

¿Cómo interviene la dopamina en las adicciones?

La Real Academia Española define adicción como «hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas […]». Es decir, se trata de un deseo intenso que implica pérdida de control, a pesar de las consecuencias indeseadas.

Las adicciones cambian el cerebro: modifican el modo de registrar el placer. Y no solo eso, sino que alteran el normal funcionamiento de la motivación y el aprendizaje.

Las drogas aumentan la producción de dopamina, y además inhiben su vía natural de recaptación (eliminación). ¿Cuál es el resultado? La acumulación exagerada de este neurotransmisor. Dicho de otra forma, se acumula más del 150% de la dopamina en el espacio sináptico (espacio entre neuronas).

La exposición repetida a sustancias adictivas provoca que se comuniquen las neuronas del núcleo accumbens y las de la corteza prefrontal (área encargada de la toma de decisiones y otras funciones ejecutivas). Así, asociamos el «me gusta» con «lo quiero» y nos motivamos para buscar aquello que nos produce placer.

El exceso de dopamina provoca la creación de nuevos receptores dopaminérgicos. Esta adaptación hace que, para lograr el mismo efecto, se necesiten más cantidades de dopamina. A este fenómeno lo conocemos como tolerancia.

Adicciones conductuales

No solo debemos pensar en sustancias tóxicas cuando hablamos de adicciones, sino que existen diversas conductas que también se consideran como tales. Llevarlas a cabo de forma desproporcionada puede llegar a acarrear efectos similares que una sustancia. A estas condiciones se las denomina trastornos del control de impulsos. Son ejemplos la adicción al juego, a las compras, al sexo, a la comida rápida, etc. También se realizan asociaciones con este tipo de comportamientos compulsivos (por ejemplo, «si me siento ansioso, comprar X conseguirá calmarme»).

No aumentan la dopamina de forma artificial como sí hacen las drogas, por lo que los efectos dañinos para el cerebro son menores. Aun así, no debemos subestimar las consecuencias nocivas que traen consigo las conductas adictivas.

Estímulos naturales vs drogas

La dopamina generada por los estímulos naturales no es suficiente para crear una adicción. Algunos los hemos nombrado más arriba: aprendizaje, motivación, curiosidad, etc. Se hace un poco raro pensar en volvernos adictos, por ejemplo, al aprendizaje, ¿verdad? La dopamina generada en estos casos alcanza niveles razonables, sin excesos, y se va eliminando a un ritmo adecuado. Existe equilibrio.

Emocionarnos con una escena en el cine, experimentar bienestar ante un paisaje bello, ilusionarnos al encontrar ese libro que tanto andábamos buscando, enamorarnos… La dopamina se encuentra presente en todos y cada uno de esos momentos. Plantearnos renunciar a ella es como negarnos la felicidad. En su justa medida y por sí misma, no genera adicción.

Ahora bien, si lo que buscamos es, con sustancias o conductas, conseguir niveles altos y continuos de dopamina, la adicción sí aparece. Esto es lo que debemos evitar.

Adicción a las redes sociales

No es descabellado catalogarlo como uno de los problemas que han traído las nuevas tecnologías, ¿verdad? Y es que, cuando vemos un «me gusta» o un comentario positivo en Facebook, Twitter, Instagram, etc., liberamos dopamina. Esta actúa en el sistema límbico, estructura encargada de interpretar y procesar nuestras emociones. También interviene en la aceptación de grupo y en la cognición social. Por tanto, sentimos sensaciones agradables de placer y satisfacción ante interacciones digitales positivas. La adicción aparece cuando sentimos la necesidad imperativa de repetir estas interacciones para sentirnos bien.

Tratamiento contra las adicciones

Una vez que la persona afectada reconozca que tiene una adicción y acepte que necesita tratamiento, este debe llevarse a cabo por profesionales cualificados. Un equipo multidisciplinar, que contará con atención psicológica, se encargará del proceso de desintoxicación, así como de la corrección cognitiva y de conducta en el caso de los problemas con el control de impulsos.

Diferencias entre la Dopamina y la Serotonina

La dopamina y la serotonina son dos neurotransmisores fundamentales para el funcionamiento adecuado de nuestro cerebro. Un desequilibrio en cualquiera de ellas puede acarrear diversas disfunciones. Pero ¿cuáles son las diferencias entre ambas?

Dopamina

  • A nivel cerebral, su papel es excitatorio.
  • Cuanta más dopamina, más motivación y felicidad.
  • Cuanta menos dopamina, más apatía y decaimiento.
  • A partir del aminoácido tirosina, se sintetiza en la sustancia negra (mesencéfalo) y el hipotálamo.

Serotonina

  • A nivel cerebral, su papel es inhibitorio.
  • Cuanta más serotonina, menos dolor y tristeza.
  • Cuanta menos serotonina, más irritabilidad, sensibilidad, ansiedad, depresión, etc.
  • A partir del aminoácido triptófano, se sintetiza en los núcleos del rafe (en la columna medial del tallo encefálico).

¿Cómo podemos aumentar nuestros niveles de dopamina?

Controlar los niveles de estrés

El estrés crónico inhibe la liberación de dopamina, lo que puede desembocar en una apatía, tristeza y anhedonia crónicas. Para evitarlo, tenemos que procurar desconectarnos de vez en cuando.

El deporte es una de esas actividades que no solo nos hará reducir el estrés y evadirnos, sino que también favorecerá la creación de los neurotransmisores implicados en la felicidad (entre ellos, la dopamina). Dar un paseo o actividades al aire libre también sirven para este fin.

Las actividades como yoga, taichí, meditación o incluso el baile también propician la producción de dopamina.

Disfrutar de las aficiones

Aunque pueda parecer obvio, hay que recordarlo. Aquello que más nos gusta activa los centros del placer en nuestro cerebro, por lo que generaremos dopamina de forma natural.

La música, por ejemplo, es una gran potenciadora. ¿Has sentido alguna vez cómo te recorre un escalofrío al escuchar tu parte favorita de una canción? Estás experimentando la acción de la dopamina.

Cuidar la alimentación

En el punto anterior desvelábamos que la dopamina procede de la tirosina (procedente, a su vez, de la fenilalanina; la tirosina también es precursora de la adrenalina y la noradrenalina). Nuestra alimentación no nos va a proporcionar dopamina directamente, sino que la obtendremos a partir del consumo de alimentos ricos en este aminoácido. ¿Dónde podemos encontrar la tirosina? En los lácteos, la soja, el té verde, el chocolate, las almendras, la carne y en frutas como el plátano, la sandía, los arándanos, el aguacate, etc.

Los alimentos ricos en antioxidantes también contribuyen a la formación de la dopamina. ¿En qué ayudan? En la neutralización de los radicales libres dañinos para nuestras células. Las verduras y las frutas tienen un papel importante en esta función.

En la medida de lo posible, hay que evitar el consumo de azúcar o café. A corto plazo, estas sustancias producen un incremento rápido, pero, como ya sabemos, terminan interfiriendo en la recaptación normal de la dopamina. Esto ocurre con la mayoría de las sustancias adictivas (tabaco, alcohol, drogas, etc.).

Orientarse a los demás

La cooperación, por encima de la competición, favorece las recompensas sociales. Es por eso que se trata de una gran forma de generación de dopamina.

La gratitud es otra buena opción para crear este neurotransmisor, fomentando unas mayores cuotas de felicidad. Además, afrontar con gratitud nuestro día a día (por lo que tenemos, por lo que hacen por nosotros, por lo que nosotros hacemos, por aquellos que nos rodean, etc.) nos ayudará a conseguir una perspectiva más positiva.

Disfrutar de las pequeñas cosas

Parece un cliché, pero es en las pequeñas cosas donde residen la mayoría de las alegrías. Ve al cine a ver la película que tanto te llama la atención, date un baño de burbujas con música relajante, contempla la lluvia desde el calor de tu casa, canta tu canción favorita, ríete con tus amigos… ¡Te sorprenderás de lo bien que te sienta!

Es importante que también procures terminar las tareas que empiezas. Los objetivos cumplidos y la satisfacción por el trabajo bien hecho aumentan la cantidad de dopamina en el cerebro.

Mantener las rutinas

Cumplir con unos horarios regulares y respetar los ciclos de luz y oscuridad, de sueño y de vigilia, es beneficioso. Nos proporciona sensaciones de placer y más niveles de dopamina. Es otra forma de ir cumpliendo objetivos a lo largo del día. Sin embargo, no olvides que introducir novedades a la rutina también es positivo y un buen modo de saciar la curiosidad.

Por supuesto, esto incluye una buena higiene del sueño. Recuerda que lo óptimo es dormir entre 7 y 9 horas diarias y en condiciones favorables (temperatura, luminosidad, tranquilidad, etc.). ¡Tu dopamina te lo agradecerá!

Pirámide de Maslow: Qué es y sus aplicaciones prácticas

Nuestras necesidades nos mueven para superar todos los retos que se nos presentan en el día a día. ¿Qué es la pirámide de Maslow? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus niveles? ¿Cuáles son las necesidades básicas? ¿En qué consiste la autorrealización? En este artículo haremos un recorrido por todos los peldaños de la pirámide de Maslow y resolveremos estas preguntas. Descubre los fundamentos de la motivación humana según esta teoría motivacional.

Pirámide de Maslow: Necesidades humanas. Imagen: Triangulum.com

¿Qué es la pirámide de Maslow?

La Real Academia Española define «necesidad» como «carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida» o «aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir», entre otras acepciones.

En este contexto, una de las aportaciones más importantes para la psicología es la llamada pirámide de Maslow. En ella, el autor ordenó las necesidades humanas en una jerarquía.

Para poder ir subiendo escalones, es necesario que se vayan satisfaciendo las necesidades de los peldaños anteriores. Nuestro progreso dependerá de nuestras propias acciones, de la actitud activa que adoptemos para seguir avanzando. ¿Cómo? A través de la motivación.

Los tres primeros escalones de la pirámide corresponden a las necesidades del déficit (D-needs), y las necesidades del ser (B-needs) se emplazan en los dos escalones de la cúspide.

La conducta humana se puede alterar si las diferentes necesidades no están satisfechas. Cuanto más bajo sea el escalón a satisfacer, más incide en el comportamiento.

Estas necesidades, además, pueden ser satisfechas por medios distintos del pensado inicialmente, o puede ocurrir que no se satisfagan del todo porque al mitigarse surgen otras nuevas.

Lo que un hombre puede ser, debe serlo. 

Abraham Maslow

Pirámide de Maslow: Los cinco estratos de necesidades

1. Necesidades fisiológicas o básicas

Son las primeras que se deben cubrir, las primigenias. Hacen referencia al mantenimiento de la salud, la respiración, la temperatura corporal, la alimentación, el sueño, las relaciones sexuales, etc. El resto de las necesidades surge con el tiempo, pero las básicas nacen desde el principio. Permiten la homeostasis, definida como el conjunto de procesos que autorregula nuestro cuerpo para alcanzar el equilibrio.

Si estas necesidades no están cubiertas, poco nos importa alcanzar otras. Por ejemplo, ¿cómo podemos dedicarle tiempo a querer sentirnos respetados si no tenemos nada con lo que llenar nuestro estómago?.

2. Necesidades de seguridad y protección

En este segundo escalón yacen las necesidades relativas a sentirse seguro y protegido. Esto incluye la propiedad privada (como la vivienda), el empleo, la seguridad física, etc.

Por ejemplo, ¿qué ocurre si se pierde un empleo que era la única fuente de ingresos de una familia? La inestabilidad de sus miembros aumenta.

3. Necesidades de afiliación y afecto

El tercer nivel está compuesto por las relaciones sociales, como la asociación, la amistad, el afecto, el amor, la aceptación de terceros, la intimidad, etc. Y es que necesitamos mantener contactos saludables y positivos con las personas que nos rodean.

Dicen que, para que el resto nos acepte, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos. Sin embargo, el apoyo de los demás también supone un impulso muy importante en la búsqueda de nuestra mejor versión.

4. Necesidades de reconocimiento o estima

Se refieren a aquellas relacionadas con aspectos más profundos del yo, como la confianza, el autorreconocimiento, el éxito, el respeto, etc. La autoestima es clave para nuestro desarrollo personal. Una pobre autoestima o la falta de esta suele generar complejos de inferioridad, así como diferentes psicopatologías.

Las necesidades de reconocimiento se dividen en dos tipos:

    • Inferiores. Se basan en el respeto de los demás, en el aprecio y la atención que muestran hacia uno. Esto se relaciona con la reputación, el estatus y la posición que se logra en la sociedad.
    • Superiores. Se basan en el respeto hacia nosotros mismos. Nos permiten valorarnos, aceptarnos, comprendernos y cuidarnos. ¿Cómo pretendemos alcanzar la cima si no somos capaces de querernos a nosotros mismos?.

¿Cuáles son los estratos de la Piramide de Maslow?

5. Necesidades de autorrealización o autoactualización

Se encuentran en la cúspide de la pirámide, tan ansiada en la existencia humana. Necesita cubrir los cuatro estratos anteriores. ¿Qué es lo que encontramos aquí? El desarrollo potencial: moralidad, creatividad, espontaneidad y aceptación. Desaparecen los prejuicios. La visión positiva que se mantiene de la vida da ganas de vivirla al máximo.

Este nivel se reserva para las personas más exitosas, pero el éxito es subjetivo. Las metas pueden ser tan variadas como lo somos cada uno de nosotros. Tal vez alguien encuentra la realización en un voluntariado, otro siendo el capitán de su equipo de fútbol y un tercero formando una familia.

¿Cómo son las personas autorrealizadas?

Las personas que han logrado alcanzar el último nivel de la pirámide de Maslow se caracterizan por los siguientes rasgos:

    • Orientan los problemas hacia sus soluciones, más allá del propio interés
    • Su sentido del humor no conlleva crueldad.
    • Se respetan tal y como son, así como a los demás y a la naturaleza.
    • Muestran espontaneidad, creatividad y originalidad.
    • Pueden llegar a disfrutar de la soledad.
    • Sus relaciones personales no son muy numerosas, pero sí cercanas (rechazan la superficialidad).
    • Evitan las convenciones sociales y los estereotipos, confiando más en sus experiencias y juicios individuales.
    • No creen que el fin justifique los medios.
    • Suelen gozar las experiencias con más intensidad.
    • Son inconformistas e independientes.

Breves apuntes sobre el autor: ¿quién fue Abraham Maslow?

Nacido en Estados Unidos, Abraham Maslow (1908-1970) es considerado uno de los psicólogos más influyentes en la corriente humanista. Como hemos visto, las aspiraciones y motivaciones de las personas, así como el significado de sus vidas son varios de los aspectos que aborda. El humanismo es una muy buena vertiente para estudiar a las personas de forma holística: vernos como un todo en lugar de la simple suma de las partes.

¿Cómo se relaciona la pirámide de Maslow con la depresión?

Existen estudios que han hallado relación entre la depresión y los primeros niveles de la pirámide de Maslow. La insatisfacción de estas necesidades básicas y de seguridad, sobre todo, conduciría a estados depresivos. Sin embargo, esta no es una relación causa-efecto, sino que otras variables biopsicosociales intervienen en el desarrollo de este trastorno.

Con relación a esto, destacamos las llamadas necesidades irreales (virtuales o falsas). No tenemos que cubrirlas para alcanzar la felicidad, puesto que no son relevantes para la vida. De hecho, satisfacerlas puede implicar precisamente caer en esta depresión. Por ejemplo, los que consiguen más éxitos que otros y se avergüenzan de ello, los que confeccionan sus necesidades al compararse con los logros de los demás, los que se anticipan para acontecimientos que nunca ocurren, etc.

Pirámide de Maslow: Ventajas y desventajas

La pirámide de Maslow sigue siendo estudiada como referente cada vez que se habla sobre la motivación y su importancia. No obstante, también suscita críticas y su validez es cuestionada.

Ventajas de la pirámide de Maslow

    • Sencilla. Es muy fácil de entender y de ponerla en práctica en diferentes ámbitos.
    • De visualización comprensible. La pirámide gráfica es explicativa en sí misma, fácil de memorizar.
    • Muy aplicable a la realidad. Muchas personas de diversos perfiles encuentran útil e inspirador aplicar la pirámide a su vida cotidiana.
    • Innovadora. Frente al mecanicismo y reduccionismo de las corrientes conductistas, aporta flexibilidad e integración de planteamientos.

Desventajas de la pirámide de Maslow

    • Bastante ambigua. Algunas necesidades son fáciles de medir (como la respiración, la alimentación, etc.), pero otras son más abstractas (como el afecto o la autorrealización). Por eso, la teoría resulta discutible en el entorno científico.
    • Secuencialidad cuestionada. Existen muchas personas que por distintos motivos (éticos, ideológicos, etc.) no satisfacen sus necesidades básicas y, sin embargo, aspiran a otros escalones más elevados. Por ejemplo, el artista arruinado que lucha por terminar su obra como sea.
    • Teorías más sofisticadas. Autores como McGregor (1969) o Alderfer (1972) propusieron, posteriormente, otras explicaciones sobre la motivación. Ambas se basaban en la propia pirámide de Maslow.
    • Optimismo exagerado. Maslow creía fervientemente en la voluntad y la capacidad humanas. Es más, sus palabras fueron «cuando la gente parece ser otra cosa que buena y decente, es solo porque están reaccionando al estrés o a la deprivación de necesidades como la seguridad, amor y autoestima». De este modo, dejaba muchas otras variables psicosociales fuera de la ecuación.

¿En qué ámbitos podemos aplicar la pirámide de Maslow?

Su uso se ha extendido tanto que se puede emplear en diferentes ámbitos de la vida humana, tanto personal como profesional.

Pirámide de Maslow y la terapia psicológica

La priorización de las necesidades permite que el psicoterapeuta pueda comprender la situación de un paciente, entender su conducta y planificar una terapia concreta. Si se conocen las necesidades exactas de una persona, se le puede orientar mejor para ir logrando la satisfacción de estas.

Si la terapia sigue una corriente humanista, estará enfocada al crecimiento personal mediante el amor, la esperanza y el altruismo, entre otros. Siguiendo la pirámide, busca conseguir la autorrealización. Considera activos a los pacientes, capaces de encaminarse en su propio desarrollo, responsables de alcanzar los cambios que anhelan. En este recorrido, el psicoterapeuta tan solo es un guía.

Entonces, ¿cómo podemos embarcarnos en el desarrollo personal? Tratando de examinar en qué escalón de la pirámide estamos y cuáles son las necesidades que debemos ir cubriendo para poder progresar. Y será en este camino al progreso, más que en la meta, donde hallaremos el bienestar y se reducirán tanto la tensión como los conflictos internos.

Pirámide de Maslow y la vida personal

La familia suele jugar un papel muy importante en nuestras vidas, por lo que ocupa un lugar esencial dentro de la pirámide. Suele estar presente en varios de los niveles y ocupará diferentes necesidades según la relación concreta de cada individuo con su familia.

Bajo este prisma, ¿cómo podemos mejorar estas relaciones? Conociendo las necesidades de cada uno y mostrando interés en ellas. De este modo, será más fácil brindarles comprensión y ayuda.

Pirámide de Maslow y la educación

Es conveniente que los profesionales de la educación conozcan las necesidades de las personas a las que quieren educar. Dependiendo de cada etapa, estas van cambiando. Descubrir los estímulos que captan el interés permitirá utilizarlos en la enseñanza. ¿Por qué? Aprendemos mejor si nos sentimos bien, si nuestra curiosidad se despierta y si —según Maslow— tendemos a la autorrealización.

Para un buen aprendizaje, es evidente que primero necesitamos cubrir nuestras necesidades básicas. ¿Cómo pretendemos aprender en una situación, por ejemplo, bélica? Prima la supervivencia, lo demás es secundario.

Para que los estudiantes sean conscientes de esto, es útil explicarles en qué consiste la pirámide de Maslow. Después se les pide que rellenen cada nivel según su percepción. Veremos variaciones individuales, pero las necesidades suelen coincidir.

Pirámide de Maslow y las necesidades sociales

Las necesidades también se pueden provocar en grandes masas poblacionales. Buena parte de la población mundial no puede satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, las empresas de producción se centran en las necesidades sociales de poblaciones menores pero con mayor poder adquisitivo. ¿Por qué? Estas últimas generan más dinero.

En los países desarrollados, los dos primeros escalones están satisfechos para la mayoría de los habitantes. Por eso, surgen productos orientados a peldaños más altos. Por ejemplo, un coche de alta gama no busca satisfacer la necesidad de movilidad, sino las asociadas al éxito y prestigio social (nivel 4). Y es que la mayoría de las sociedades se mueven por los beneficios económicos, por las necesidades impuestas, no por las necesidades reales de los individuos.

Pirámide de Maslow y el marketing

Las necesidades de los consumidores son fundamentales para saber qué productos serán líderes de ventas. Las empresas adaptan su producto, su mensaje y la comunicación de este al nivel de necesidades que pueden satisfacer. Para ello, utilizan distintas estrategias y herramientas de diseño y publicidad. A través de estudios de mercado descubren qué artículos cubren mejor las necesidades de una población determinada.

Por ejemplo, si queremos cubrir la necesidad de protección en la propiedad privada (nivel 2), se nos podría ocurrir un sistema de alarmas. Si queremos abastecer un barrio con más variedad de alimentos (nivel 1), podríamos abrir un supermercado. También podemos ofrecer un perfume como un producto asociado en su publicidad a la afiliación, el éxito y la autorrealización (niveles 3, 4 y 5).

Cuanto más bajos sean los niveles que ocupa un servicio o un producto, más imprescindible se vuelve en la vida de los consumidores.

Esta línea de pensamiento se puede extrapolar a la atención al cliente, puesto que el comercial deberá conocer las necesidades del potencial comprador a la hora de ofrecer y vender su producto.

Pirámide de Maslow y la economía

La economía es uno de los campos donde más se aplica la pirámide de Maslow. Esta estudia el modo de satisfacer las necesidades humanas en un entorno donde los recursos son limitados, por lo que deben ser priorizados. Así, la priorización de las necesidades seguiría el mismo orden mantenido en los estratos de la pirámide. ¿Qué significa esto? Que es más probable, por ejemplo, que alguien gaste su dinero en comprar comida que en una escultura.

Siguiendo esta lógica, cabe señalar que cuanto más alto es el precio de un producto, los compradores se situarán en escalones más elevados de la pirámide. Los precios bajos, por otro lado, aseguran un consumismo inmediato.

Aplicaciones prácticas de la Pirámide de Maslow

 

Pirámide de Maslow y el ámbito laboral

Las empresas y organizaciones, tanto públicas como privadas, precisan que sus trabajadores se encuentren motivados y que sepan motivar a las personas a su cargo. Por eso, unas condiciones favorables para los empleados están relacionadas positivamente con su rendimiento. ¿Por qué? Se ha comprobado que la felicidad y la motivación incrementan la productividad.

Huelga decir que buenas condiciones salariales, políticas de empresa de conciliación de la vida familiar con la laboral, flexibilidad horaria, buen ambiente en el trabajo e instalaciones salubres, entre otros, son fuentes potentes de motivación para los trabajadores.

Así pues, ¿cómo podríamos enfocar una pirámide de Maslow laboral?

    1. Tener un empleo que me permita vivir.
    2. Que mi empleo sea fijo y con un sueldo bueno.
    3. Tener buenos compañeros de trabajo.
    4. Que reconozcan mi experiencia y logros en el trabajo.
    5. Asumir retos que sean de mi interés en el trabajo.

Ejemplo de las diferentes necesidades de la pirámide de Maslow

Imaginemos a María, una chica adolescente de clase socioeconómica baja. Vive con sus padres desempleados en un barrio pobre y apenas pueden llevar una vida digna.

La familia de María hace que en casa no puedan pagar la calefacción y apenas llegan a fin de mes. Pasa hambre, sed y frío (necesidades básicas). Entonces, sus padres consiguen sendos trabajos. A las pocas semanas, pueden acceder a los recursos esenciales.

El barrio en el que viven sufre un elevado índice de delincuencia. Salir a la calle puede implicar ser víctima de un delito (necesidades de protección). Con el tiempo, consiguen ahorrar y acceder a un alquiler en un barrio más seguro.

Pero el barrio nuevo hace que María no tenga amigos y se sienta sola (necesidades de afiliación). Poco a poco, se vaya relacionando más en su nuevo instituto. Entra en un grupo donde pronto empieza a entablar amistades.

La nueva situación económica hace que pueda apuntarse a las clases de pintura que siempre quiso. Se adapta rápido y se le da bien. Su profesora la halaga delante del resto de la clase (necesidades de reconocimiento). Asiste a varios concursos de pintura y queda en buenas posiciones, llegando a ganar varias veces.

Con el tiempo, María se gradúa en Bellas Artes. Consigue un buen trabajo, lo que le permite encontrarse sana y segura, así como ayudar a su familia. Se siente bien consigo misma. Comienza a hacerse un nombre en el mundo de la pintura. Incluso se dedica a la venta benéfica de varios cuadros para destinar el dinero recaudado a asociaciones contra el cáncer (necesidades de autorrealización).

María puede ser cualquiera de nosotros. Esfuerzo, esperanza y motivación son los componentes que, junto a una actitud positiva, nos ayudarán a conquistar la pirámide.

Indagar en lo que nos mueve es esencial para cumplir nuestros deseos de una forma más eficaz. Nuevas hipótesis seguirán intentando descifrar las bases de las necesidades humanas en los próximos años.

La adaptación como modo de supervivencia: Tips para afrontar cambios

Sabemos que la vida no es estática, sino dinámica. Está en constante cambio, y nosotros tenemos que adaptarnos a esas variaciones para sobrevivir. La adaptación es una característica esencial de los seres vivos. Y como tal, resulta interesante conocer las diferentes formas de adaptación asociadas a los cambios evolutivos de las especies animales, además de la principal adaptación experimentada por los seres humanos en la actualidad: la tecnología. ¿Crees que te adaptas con facilidad a los cambios? ¿Te consideras una persona versátil? ¡Apunta las claves de los últimos apartados y estarás preparado para afrontar cualquier cambio!

 

Adaptación biológica

¿Qué es la adaptación?

Como sucede con muchas de las palabras del castellano, el término adaptación proviene del latín. Dentro de la mencionada lengua su origen reside en la palabra adaptare que es un verbo compuesto por dos partes. Así, en primer lugar está el prefijo ad, que significa “hacia”, y en segundo lugar nos encontramos con el verbo aptare que vendría a traducirse como “ajustar” o “equipar”.

Partiendo de esta explicación hay que subrayar que, por tal motivo, en el pasado el término adaptare se definía como ajustar una cosa a otra. Un significado que se asemeja al actual.

Adaptación es un concepto que está entendido como la acción y el efecto de adaptar o adaptarse, un verbo que hace referencia a la acomodación o ajuste de algo respecto a otra cosa. La noción, como se desprende de la práctica, posee diferentes acepciones según al ámbito donde se aplique: por ejemplo, la adaptación es hacer que un objeto o un mecanismo cumpla con distintas funciones a aquellas para las que fue construido.

Cuando se habla de la adaptación de un ser vivo, en cambio, se hace mención al hecho de que un organismo ha podido acomodarse a las condiciones de su entorno. Dicho de una persona, la adaptación se produce cuando el individuo se habitúa a múltiples circunstancias y condiciones.

La adaptación como forma de entender la evolución

La adaptación evolutiva va asociada a la famosa adaptación biológica descrita por Charles Darwin. Una adaptación biológica es el proceso, y el resultado, de la evolución natural de un organismo, a través de la selección natural mediante modificaciones en la estructura anatómica, en los procesos fisiológicos o en comportamientos específicos.

Una adaptación biológica termina en una mejor adaptación de una población a su hábitat. Y este proceso tiene lugar entre varias generaciones poblacionales.

La adaptación es uno de los principales mecanismos que explican la diversidad de las especies, pues todas las adaptaciones ayudan a los organismos a sobrevivir en su nicho ecológico.

Adaptaciones morfológicas

Son los cambios que presentan los organismos en su estructura externa y que le permiten confundirse con el medio, imitar formas, colores de animales más peligrosos o contar con estructuras que permiten una mejor adaptación al medio. Los dos principales ejemplos de las adaptaciones morfológicas son el camuflaje y el mimetismo ocasionados por los cambios del ambiente o de hábitat.

El camuflaje es el mecanismo que permite a los organismos hacerse poco visiblemente para sus depredadores o para sus presas ya que de otra forma serian detectados por estos últimos, pues cuando la forma o color del organismo es similar al medio donde vive, se confunde fácilmente con él.

El mimetismo es un fenómeno que consiste en que un organismo se parece a otro con el que no guarda relación y obtiene de ello alguna ventaja funcional. Se puede entender como la semejanza en apariencia que desarrollan algunos organismos inofensivos para parecerse a otros que son peligrosos o desagradables.

Adaptaciones funcionales

Son aquellas que guardan relación con el metabolismo y funcionamiento interno de diferentes órganos o partes del individuo, es decir representan un cambio en el funcionamiento de su organismo para resolver algún problema que se les presenta en el ambiente. Los ejemplos principales de las adaptaciones fisiológicas son la hibernación y la estivación.

La hibernación es un estado de hipotermia (disminución de la temperatura corporal) regulada durante algunos días o semanas, lo que permite a los animales conservar su energía durante el invierno, es el ejemplo más claro de la adaptación fisiológica ya que es un estado de latencia o somnolencia que como consecuencia reduce las funciones metabólicas.

La estivación, al igual que la hibernación, es un estado de somnolencia que presentan algunos organismos como consecuencia de la reducción de sus funciones metabólicas durante la estación cálida, en regiones como el desierto.

Adaptaciones sociales

Son aquellas que implican alguna modificación en el comportamiento de los organismos por diferentes causas como asegurar la reproducción, buscar alimento, defenderse de sus depredadores o trasladarse periódicamente de un ambiente a otro cuando las condiciones ambientales son desfavorables para asegurar su sobrevivencia. Los más claros ejemplos de este tipo de adaptación son la migración y el cortejo.

La migración es el movimiento periódico de salida y regreso a un área determinada que llevan a cabo algunas especies para buscar alimento, pareja o cuando las condiciones climatológicas hacen difícil la supervivencia. Para ello se organizan en grupos con el fin de protegerse, pues muchos depredadores no se atreven a atacar a sus presas cuando éstas se encuentran agrupadas.

El cortejo consta de una serie de exhibiciones que realiza el macho para atraer a la hembra, con lo cual se facilita el encuentro de la pareja para lograr el apareamiento. En los mamíferos están mucho menos desarrolladas que en las aves. Este grupo animal suele tener conductas de cortejo espectaculares, predominando los despliegues de las alas de diversos colores, los cantos y las danzas.

¿Cómo adaptar al cambio y buscar un objetivo?

¿Cómo adaptarse a los cambios?

Las personas que son capaces de adaptarse, también pueden organizar sus pensamientos de manera que generan acciones productivas y positivas. La capacidad de adaptación es necesaria cuando se producen cambios en las personas y las circunstancias que lo rodean.

Las conductas adaptativas dependen de las habilidades cognitivas y las habilidades sociales. Ambas habilidades bien conjugadas, nos permiten participar de manera exitosa en las actividades de la vida diaria a lo largo de nuestras vidas. También podemos pensar en las conductas adaptativas como las habilidades que nos permiten ser flexibles cuando se producen en nuestras vidas cambios personales o profesionales, así como a tomar decisiones que nos lleven al éxito.

Al poseer una correcta conducta adaptativa, vamos a reaccionar a eventos inesperados o a acciones poco frecuentes de manera creativa y constructiva. Una persona que se sabe adaptar, será capaz de ser resiliente y volver a centrar la mente en la búsqueda de nuevas direcciones basándose en los resultados deseados. Quien está abierto al cambio sabe que lo que importa no son las velas del barco sino la dirección en que corre el viento.

Toma en cuenta las siguientes cinco habilidades para lidiar de manera constructiva con los cambios o circunstancias desfavorables que se presenten en tu vida diaria:

  1. Detente y tómate unos minutos para meditar. Date tiempo para analizar las situaciones a fin de observa las acciones y las circunstancias desde diferentes ángulos y perspectivas para obtener una comprensión exacta de lo que ha sucedido y no caigas en malas interpretaciones. Si hay personas involucradas, comunícales tus inquietudes y haz las preguntas necesarias para obtener la información que pueda no ser aparente. Esto te permitirá tomar decisiones estando bien informado.
  2. Piensa a largo plazo. Pregúntate a ti mismo ¿Qué pasaría si…?. Piense en las consecuencias de resolver una situación de varias maneras. Pregúntate: ¿Qué voy a perder? y ¿Qué voy a ganar? ¿Cómo podría esta elección afectar a mi familia, amigos, o pareja? ¿Me traerá un beneficio a futuro?
  3. Prepárate para el aprendizaje continuo que el cambio te traerá. El cambio es una constante en la vida de todos. Las habilidades necesarias para satisfacer las diversas necesidades cambiarán en todas las etapas de la vida. Constantemente vamos a seguir necesitando conocimientos actualizados en áreas tales como cuidado personas, preparación profesional, relaciones sentimentales, etc.
  4. Mira más allá de la superficie. Dale la bienvenida a los desafíos. Cada situación desafiante te traerá la oportunidad de crecer, ganar sabiduría y desarrollo de habilidades. En algún lugar del mundo, alguien ha afrontado con éxito la misma situación. Incluso las circunstancias que parecen más devastadoras lleven dentro de sí la semilla de una nueva bendición. Aquellos que buscan estas bendiciones al final las encontrarán.
  5. Ten en claro tus valores. Los principios deben guiar tus acciones. Al cumplir tus objetivos debes mantenerte siempre fiel a tus valores. Plantéate varias cuestiones: ¿Mi reacción es un intento de satisfacer una necesidad personal de una manera sana? ¿Hay alguna otra solución creativa para este problema? Luego pregúntate si as acciones que elegiste son acordes a tus valores fundamentales.
  6. Entrena tu mente. Trabajar las funciones ejecutivas es de las mejores maneras de mejorar la resolución de situaciones novedosas o cambiantes de una forma efectiva. Adaptarse al cambio pasa por saber como reformular metas, adaptar planes y crear nuevas estrategias.

Analizando a conciencia y poniendo en práctica estas habilidades lograrás tomar decisiones positivas en situaciones que requieren una mayor capacidad de adaptación y de resolución de problemas. Cada nuevo reto es una oportunidad de volverse más sabio, más hábil, adaptable, actualizado y mejor preparado para el futuro.

Tips para ser una persona versátil

La versatilidad es la principal característica de la adaptación. Aquí aparecen algunas de las claves que te pueden ayudar a adaptarte mejor a cada momento y seguir avanzando hacia tus metas:

  • No seas perfeccionista. El perfeccionismo es el mayor enemigo a la hora de adaptarte a cualquier circunstancia. No puedes alargar las horas del día, y si tratas de hacer todo perfecto, no podrás compaginar muchas tareas. Cualquier contratiempo en tu jornada te impedirá alcanzar el resultado que deseas y te sentirás frustrado. Si quieres ser versátil, deja de ser perfeccionista.
  • Cualquier momento es bueno. Haz que tu agenda sea flexible. En ocasiones puede que tengas que hacer algunas tareas en horarios que, en principio, no serían tus preferidos. Pero si no lo haces así, tendrás que renunciar a algunos de tus objetivos. No seas inflexible con tus horarios. Lo que cuenta son las metas alcanzadas.
  • Busca herramientas móviles para trabajar. Una de las mejores cosas con las que contamos hoy en día para mejorar nuestra productividad y ser más adaptables son las herramientas móviles. Actualmente podemos acceder a cualquier documento desde el móvil, lo que ofrece una libertad de movimientos casi absoluta, con la única restricción de tener siempre una conexión a Internet disponible.
  • Calcula la dosis mínima efectiva. Hagas lo que hagas, siempre se puede mejorar, pero deberías vigilar el esfuerzo y el tiempo que dedicas a cada asunto. Si quieres ser adaptable, ajusta tu esfuerzo al nivel mínimo que te proporcione un resultado suficientemente bueno. Pero no pases de ahí. Emplearás demasiado tiempo, y no mejorarás mucho más el resultado.
  • Mantén tu equilibrio personal. Todo esto es posible mientras seas capaz de mantenerte en equilibrio. Si no duermes lo suficiente, si  comes de manera desequilibrada y precaria, si no atiendes nunca tus proyectos más personales, y demás, llegará un momento en que no podrás seguir adelante, te verás bloqueado y colapsado por las circunstancias. Hagas lo que hagas por ser más flexible y versátil, siempre ten como una de tus máximas prioridades mantener tu equilibrio.

La adaptación en la actualidad: Organizaciones

Los negocios, como actividad social, no están exentos de la afectación de la cuarta revolución industrial: la digitalización. Las organizaciones, sus medios, sus recursos, sus actividades y su gente están altamente expuestos al cambio.

Obviamente, cuando se está dentro de la turbulencia revolucionaria propia de un cambio profundo en progreso no se puede observar o inferir el final del mismo, ni el estado de cosas posterior a él o cómo ha de ser su resultado. Tener una respuesta a esa interrogante es tan difícil como estimar si la velocidad de la evolución se acelerará o se frenará.

Frente a lo expuesto, las organizaciones empresariales deben generar estrategias de supervivencia y crecimiento para cumplir estos objetivos últimos enclavados en su esencia. Por lo tanto deben generar mecanismos adaptativos frente a la turbulencia. De allí que ya se habla de empresas adaptables o empresas ágiles como sinónimos.

Pero la agilidad estratégica no es un patrimonio exclusivo de las grandes empresas o de las empresas tecnológicas. Todas las compañías, tanto las pequeñas como las medianas y grandes, y por igual las de todos los sectores económicos, deben ser ágiles. El precio a pagar por carecer de esta habilidad es la desaparición.

 

El desarrollo de la Era de la tecnología ha supuesto la mayor adaptación para el ser humano en la actualidad

La importancia de la agilidad aparece frente a organizaciones que compiten, algunas en forma tradicional, otras tratando de ser disruptivas para establecer diferencias, pero ambas buscan triunfar en un entorno altamente competitivo en el que las ventajas competitivas son efímeras como nunca antes.

Las formas competitivas basadas en lo tradicional o en la disrupción no se gestan sobre una industria, se gestan sobre los consumidores que son también muy cambiantes en sus hábitos y preferencias. De ahí que se trate de manejar cuestiones volátiles, complejas y de alta velocidad de cambio. Por lo tanto, el tiempo se transforma en un elemento valioso y debe ser aprovechado por la rapidez de la organización, pues el mundo no se detiene mientras los planes de la empresa se cumplen.

No obstante, la adaptabilidad, desde Darwin hasta hoy, no es solo para ser pensada a nivel de empresas. Todas las profesiones deberán mostrar agilidad frente a los cambios. La tecnología es una herramienta muy útil, pero no lo es todo. No basta con trabajar empleando una computadora. La clave está en la capacidad de ser ágil ante las transformaciones que se observan y el conocimiento que se adquiere en el proceso adaptativo. Los ejemplos abundan, pero tomemos dos: por un lado las impresoras 3D, empleadas por los tecnológicos médicos para lograr avances fundamentales en el desarrollo de prótesis; por el otro, las bases de datos, los abogados ahora cuentan con programas para la búsqueda de información legal.

La adaptabilidad implica un proceso de aprendizaje, lo que a su vez implica que aquella es función del conocimiento. En efecto, las organizaciones están frente a un cambio de paradigma que las lleva desde la eficiencia al aprendizaje. Las organizaciones ágiles aprenden todo el tiempo, la eficiencia ya no está en el centro de la escena como paradigma dominante como sí lo está el conocimiento.

Inteligencia Emocional: entrena tus emociones

Todos conocemos el concepto de Inteligencia Emocional, pero ¿cómo la entrenamos?. Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro día a día. ¿De qué manera influyen las emociones en nuestras decisiones diarias? ¿en las decisiones de nuestro trabajo ponemos en marcha nuestra Inteligencia Emocional? ¿y en la educación de nuestros hijos? La Inteligencia Emocional es una capacidad con la que nacemos pero que se debe trabajar cada día. En este artículo aprenderemos nuevas maneras de conocer nuestras emociones.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional?

¿Qué es la Inteligencia Emocional? 

El concepto de inteligencia emocional ha sido definido de múltiples maneras, sobre todo debido a los dos términos que la forman: inteligencia y emoción. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, aprender a través de nueva información y crear nueva información. Por otro lado, la emoción es una alteración del ánimo producido por factores externos (al recibir una sorpresa, al darnos una noticia…) o internos (cuando nos preocupa alguna cosa, tenemos un mal día…), y en base a este acontecimiento nuestro cuerpo produce una acción adaptativa. Por tanto, la inteligencia emocional sería la capacidad de conocer y gestionar nuestras propias emociones, y reconocerlos tanto en nosotros mismos como en los demás.

El termino fue popularizado por Daniel Goleman, pero este concepto surgió hace varias décadas y tiene sus inicios con Thorndike quien la define como la habilidad para comprender y dirigir a las personas. Goleman divide la inteligencia emocional en cinco componentes: autoconciencia, autorregulación, automotivación, empatía y habilidades sociales.

 Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar. Frederick Dodson

Este concepto también fue incluido dentro de la teoría de las inteligencias múltiples, en las dos inteligencias denominadas intrapersonal e interpersonal. La inteligencia intrapersonal es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos y dirigir nuestra propia vida. Por otro lado, la inteligencia interpersonal es la capacidad de percibir, en base a personas o factores externos, diferencias en relación a sus estados de ánimo, motivaciones o temperamento.

En definitiva, la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para procesar la información sensorial y, adaptar nuestra conductas y pensamiento a una determinada situación o contexto.

Elementos de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está formada por cinco componentes:

Autoconocimiento emocional

Es el conocimiento de nuestras propias emociones y en cómo estas nos afectan. Es importante reconocer como nuestro estado de ánimo puede influir en nuestros comportamientos, nuestra capacidad, y cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles.

Autocontrol emocional

Es la capacidad que nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y llegar cómo poder llegar a dominarla. Esta habilidad permite detectar cómo son nuestros patrones emocionales y cómo actuar ante ellos.

Automotivación 

Consiste en la capacidad para enfocar las emociones hacia unos objetivos, y así ser capaces de mantener la emoción durante todo el proceso. Es importante esta iniciativa para la proactividad y para la resolución de imprevistos.

Reconocimiento de emociones en los demás o empatía

La empatía es la habilidad para la detección de emociones ajenas. Esta aptitud nos permite establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas que nos relacionamos en nuestro entorno.

Relaciones interpersonales  o habilidades sociales

El establecer buenas relaciones con los demás es importante para la propia felicidad y salud emocional. Para ello es importante no sólo la capacidad de empatía, sino otras habilidades sociales más como la asertividad, la escucha activa…

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Tipos de Inteligencia Emocional

Cuando hablamos de inteligencia emocional podemos hacer referencia a dos tipos de inteligencia: inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal o personal.

La inteligencia interpersonal implica la capacidad de establecer relaciones con otras personas. En cambio, la inteligencia intrapersonal es el conocimiento de uno mismo y todos los procesos relacionados, como la autoconfianza ya automotivación.

La inteligencia intrapersonal o personal

Está formada por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Para ello tendríamos que tener en cuenta cuatro componentes:

  • Conciencia de uno mismo: tomar conciencia de uno mismo y de nuestras capacidades (fortalezas y debilidades), nuestras emociones e impulsos, cómo influyen en los demás nuestras emociones y conductas.
  • Autorregulación o regulación de nuestras propias emociones: es la habilidad de gestionar nuestras propias emociones e impulsos para enfocarlos hacia un foco concreto. Para ello es importante tomar conciencia de nuestra responsabilidad, darnos un tiempo para responder ante los demás (no acción-reacción), encontrar soluciones, afrontar las situaciones etc.
  • Automotivación: capacidad de alcanzar y mantenerse en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, hacer frente a los problemas y encontrar soluciones.
  • Autorrefuerzo: bondad y pericia para darse recompensas ante determinadas situaciones y de esta manera conseguir mantener la motivación, un estado de ánimo adecuado etc.

La inteligencia interpersonal

Está compuesta por otras competencias y habilidades que determinan el modo en que nos relacionamos con los demás:

  • Empatía: es una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando también la comprensión de los motivos de su comportamiento. Este rasgo nos permite prevenir importantes conflictos. No nacemos siento empáticos, sino que vamos adquiriendo esta capacidad en nuestro desarrollo emocional y social comenzando a desarrollarse desde nuestra infancia. La empatía presupone tres condiciones básicas: vivir como pensamos, aceptación incondicional positiva del otro y esfuerzo por ponernos en el lugar del otro sin dejar de ser uno mismo.
  • Habilidades sociales: Es la cualidad que tenemos para relacionarnos con los demás. Dentro de estas habilidades nos encontramos la asertividad que es una estrategia de comunicación que nos permite defender nuestros derechos y expresar nuestra opinión, gustos e intereses, de manera libre y clara, sin agredir a otros y sin permitir que nos agredan.

Cómo se utiliza la Inteligencia Emocional

El propósito final de todas nuestras acciones como ser humano es la búsqueda del equilibrio emocional. El balance a nivel emocional se obtiene cuando cada emoción y sentimiento crea en nosotros la función para la cual ha sido desarrollada. Por ello es importante el saber distinguir entre nuestras diferentes emociones, saber trabajarlas, aceptarlas y expresarlas.

La importancia del trabajo de la inteligencia emocional se debe a la necesidad de encontrar una estabilidad ante las diferentes situaciones de nuestro día a día. Por ejemplo, ¿qué hacer ante un enfado? Una persona con inteligencia emocional sabría que el enfado tiene como objetivo el poner límites o tomar decisiones y trabajaría en el enfoque hacia ello. También aprenderían a expresar el enfado de manera saludable tanto para sí mismo como para los demás.

La inteligencia emocional ha sido relacionada positivamente con otros conceptos muy importantes. Se ha establecido que las personas con alta inteligencia emocional presentan una mayor extraversión, mayor amabilidad, mayor estabilidad emocional, mayor apertura o conciencia. En cambio, se relaciona de forma negativa con el neuroticismo, consumo de sustancias y problemas psicosociales. En relación con otros conceptos, si presentamos un nivel adecuado de inteligencia emocional se observará:

  • Confianza
  • Curiosidad
  • Intencionalidad
  • Autocontrol
  • Creatividad
  • Capacidad de comunicación y cooperación con los demás: mejora las relaciones personales y ayuda a desarrollar la empatía, la integridad y el respeto hacia los demás.

En definitiva, la inteligencia emocional es una herramienta con la cual obtenemos un mejor funcionamiento emocional en nosotros mismos, y el establecimiento de mejores relaciones sociales con los demás.

Tipos de Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está compuesta por diferentes factores. Solovey lo clasificó denominándolo “esferas de la inteligencia emocional”: conocer las propias emociones, manejar las emociones, la propia motivación, reconocer las emociones de los demás y manejar las emociones.

Entrenamiento de la Inteligencia Emocional

El entrenamiento de la inteligencia emocional no suele ser un proceso único, sino que aparece de manera complementaria a un desarrollo dividido por fases donde se trabajan todas las emociones. Aquí se trabajan los tres pilares fundamentales de la psicología, entre ellos, las sensaciones enfocadas desde la educación emocional y el entrenamiento en inteligencia emocional.

El proceso de puede dividir en 4 etapas:

1. Educación emocional

Es muy importante el procedimiento de psicoeducación donde se aclararía lo que es una emoción, la evolución de éstas y cómo sacarles provecho.

2. Conciencia de la localización de las emociones

Las emociones forman parte de nuestro cuerpo y es importante detectarlas en nuestro cuerpo para escucharlas y aprender a gestionarlas. Por ejemplo: el enfado a veces se detecta por un pequeño dolor de cabeza y la tristeza se detecta como un vacío en la zona del estómago. Aunque tenemos que tener en cuenta que esto es algo muy personal por lo que el terapeuta tiene que individualizar mucho el proceso y ayudar a cada persona a crear su propia enciclopedia de las emociones.

3. Regulación emocional

Esto se llevaría a cabo a través de herramientas psicológicas, como ejercicios de liberación de enfado, aceptación de las emociones (Mindfullness), etc

4. Aprendizaje en habilidades sociales

Dentro de estas habilidades incluiríamos las que hemos hablado anteriormente en el artículo. Principalmente se trabajaría la asertividad y la empatía, redirigiéndolo hacia otras situaciones que hayan surgido a lo largo de las sesiones de terapia. Por ejemplo: cómo gestionar una discusión, tomarme un tiempo para contestar etc.

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¿Por qué entrenar la Inteligencia Emocional?

Entrenar la inteligencia potencia muchas de nuestras capacidades como hemos visto anteriormente. Estas ventajas no sólo se presentan a nivel individual sino también a otros niveles.

Ventajas de la inteligencia emocional para el trabajo

Tenemos que tener en cuenta la variable emocional en el trabajo organizacional. Durante mucho tiempo las emociones han sido ignoradas en el contexto laboral ya que sólo se ha tenido en cuenta que un trabajo está bien hecho en base a pruebas de desempeño (técnica del trabajador) o de su currículo (preparación académica).

En la actualidad las empresas no sólo buscan competencias profesionales, sino también competencias personales, entre ellas destaca la inteligencia emocional y otras capacidades que también se podrían englobar dentro de inteligencia emocional.

En el entorno laboral actual, caracterizado por un ambiente altamente competitivo y una fuerte presión por los resultados y la eficacia, algunos de los aspectos más demandados por las empresas son: tener capacidad de escucha activa y comunicar de manera efectiva, creatividad ante obstáculos y capacidad de resiliencia, capacidad para trabajar en equipo, para negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del contexto laboral, confianza en uno mismo, motivación para trabajar…

Como podemos ver, engloba aspectos de la inteligencia emocional, es decir, la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.

Muchas empresas se han dado cuenta de que es importante que sus trabajadores conozcan y controlen sus emociones, y sepan reconocer las de los demás. Por ello a día de hoy se realizan actividades en la empresa para incrementar esta capacidad en sus trabajadores.

Las ventajas de la aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones:

  • Optimizar el desenvolvimiento laboral y la productividad
  • Mejora la comunicación y el trabajo en equipo
  • Reduce el nivel de conflicto entre trabajadores y trabajadores con empresa.
  • Mayor adaptación en los procesos de cambio en la empresa (mayor flexibilidad).
  • Disminuyen los abandonos de puesto de trabajo y despidos.
  • Mayor autoestima grupal, incremento en la satisfacción personal y el rendimiento general

Importancia de educar la inteligencia emocional desde la infancia

Es positivo educar a los niños en emociones porque durante los primeros años de vida es destacable la plasticidad cerebral. En esta etapa se producen experiencias y aprendizajes muy importantes para el enriquecimientos y adecuado desarrollo de la cognición y la afectividad.

Educamos a nuestros hijos a nivel intelectual, físico y social, pero es de igual importante la emoción. Es necesario enseñar al niño a expresar y manejar adecuadamente sus emociones a través del juego, y permitirles que vayan incorporando este aprendizaje en las situaciones de su vida cotidiana.

Importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo infantil

Un niño o una niña con inteligencia emocional presenta una mayor confianza en sus capacidades, mantiene relaciones satisfactorias, comunica lo que piensa y lo que siente. Este tipo de niños tienen más en cuenta los pensamientos y los sentimientos de los otros, tiene recursos para la solución de conflictos etc. Esto a su vez influye en su desarrollo académico escolar. El progresivo desarrollo de la capacidad cognitiva en el niño permite que las emociones se conviertan en herramientas que ayudan a la atención y el uso del pensamiento de modo racional lógico y creativo.

Importancia de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es cada acto de aprendizaje consciente requiere la voluntad de sufrir una lesión a la propia autoestima. Es por eso que los niños pequeños aprenden tan rápido antes de ser conscientes de su propia importancia. Thomas Szasz.

Una herramienta que nos abre puertas y nos conduce hacia el desarrollo como individuos y como sociedad. Esta habilidad la podemos poner en práctica en muchos contextos y situaciones. Nos permiten conocernos un poco más cada día.

Podemos aprender y desarrollar a lo largo de nuestra vida esta capacidad, acercándonos hacia el autoconocimiento, la autorregulación, la motivación y las habilidades sociales.

¡Entrenar la inteligencia emocional es un paso más hacia la felicidad¡

Victimismo: ¿Qué es?, personalidad victimista, causas y consecuencias

El victimismo es una forma tóxica de estar el mundo, por la cual no aceptamos la responsabilidad de nuestras acciones o actitudes y vivimos en una queja constante. Aquí te contamos qué es el victimismo, cómo es la personalidad victimista, las causas del victimismo, las consecuencias.

¿Qué es el victimismo?

¿Qué es el victimismo? Definición y significado

El victimismo o mentalidad victimista es una forma habitual de ver la vida, una orientación automática hacia las situaciones que vive uno como injustas. Bien como mala suerte o que los demás se aprovechan de uno mismo. Esta mentalidad nos conduce a sentirnos sin poder para afrontar las circunstancias. El victimista, asegura, pase lo que pase, que la culpa o responsabilidad nunca es de uno mismo, así se protege su autoestima a corto plazo. Debido a que las personas tienden a ser y actuar de forma consistente a cómo ven el mundo (para evitar la disonancia cognitiva) una persona con esta mentalidad, actuará como una víctima.

La mayoría de personas que actúan con victimismo, no lo hacen a propósito. Es una forma aprendida de actuar que se ha vuelto automática. Pero no es un rasgo de personalidad, es un patrón de conducta, y como tal es modificable.

Causas del victimismo

Nadie elije conscientemente ser una víctima. Más bien caemos ahí porque nos funciona de una una forma  otra. Se convierte una estrategia, posiblemente la única que conocemos, para desenvolvernos en la vida, bien sea quedarnos en nuestra zona de comfort, encontrar compañía y atención, evitar responsabilizarnos de algo…

Hay personas que no pueden soportar lo que ellos perciben como un fracaso en su vida, que esta no es como ellos quieren. Les resulta demasiado doloroso. Por ello, para soportarlo, mantienen esta actitud victimista, externalizando la responsabilidad, no afrontando el poder que tienen para cambiar la situación.

La atención, la simpatía y el tiempo que una persona consigue del victimismo actúa como refuerzo. Se nos valida como buenas personas, y si las circunstancias fuera diferentes nuestra vida sería próspera. Es una forma de guardar las apariencias ante cualquier tipo de fallo.

Esta forma de actuar es probable que haya sido modelada por los padres o cuidadores, y que haya sido la única forma de lidiar con las cosas que no salen como uno quiere.

Esta mentalidad, también es posible que se haya creado debido a preocupaciones legítimas que no han sido afrontadas, como la indefensión aprendida. Hay situaciones extremas, como el maltrato, abuso o situaciones realmente difíciles en las que la persona no ha tenido ningún poder para cambiar nada. La persona aprende que por mucho que haga nada cambiará.

Muchas personas adopta el victimismo porque temen mostrar sus emociones negativas como el enfado. Niegan su existencia en ellos mismos y la proyectan en otros, anticipando una agresión o daño de ellos. Puede que distorsionen comentarios y expresiones faciales de otros imaginando que tienen intenciones maliciosas. Ese enfado que habrían expresado en respuesta al estrés o la frustración se transforma en miedo y desconfianza de los otros y en miedo de ser dañado.

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Perfil victimista

¿Cómo es una persona que cae en el victimismo? A continuación, te contamos 12 características de las personas victimistas.

1. Cree que le han dañado

La víctima es descrita como alguien que ha sido dañada, que no es responsable del incidente y no pudo haberlo prevenido, por ello merece empatía. Las personas con mentalidad de víctima siempre tienen la sensación de que han sido tratados injustamente, y han sido dañados sin tener ellos ninguna responsabilidad, incluso cuando hay clara evidencia de que han sido responsables en cierta medida por lo ocurrido.

2. Cree que no tiene control sobre su vida

Creen que no tienen control sobre nada en su vida y ceden su responsabilidad también. Cuando se encuentran con cualquier obstáculo en la vida, se niegan a hacer nada. En su lugar, se centran en lo negativo y se recrean en el drama.

3. Anticipa lo peor

Las personas que adoptan una mentalidad victimista tienden a ser muy pesimistas. Ven todas las situaciones como potenciales fracasos. Se niegan a probar cosas nuevas e intentan desanimar a los demás con su negatividad. Siempre hay sospechas acerca de las intenciones de los demás

4. Espera la compasión de los demás

Espera compasión por todo lo malo que ha vivido. Busca atención y validación constante de los demás, porque ha sufrido mucho y no se lo merece, o por lo valiente que ha sido y cómo todavía sigue adelante.

5. Le echa la culpa a los demás

En ningún punto la persona asume ningún tipo de responsabilidad por lo que ha vivido. En su lugar, le echa la culpa a los demás.

6. Siente pena por sí mismo

Uno de los rasgos más característicos es el sentimiento de lástima por uno mismo. Cree que la vida ha sido injusta y se lamenta constantemente con frases como “¿Por qué yo?”. Además cree que otros tienen más suerte, son más felices, tienen mejores vidas que él y que el está sufriendo más que nadie.

7. Es exageradamente dramático

Cuenta una versión exagerada de lo que ha ocurrido o directamente mienta. Necesita hacerlo porque se ha acostumbrado a vivir en la sombra de la compasión y necesita seguir provocando la misma respuesta de los demás.

Perfil Victimista

8. Actúa a la defensiva

La víctima desarrolla una actitud negativa, creyendo que todo el mundo está ahí para hacerle daño. Da igual cuál sea el comentario que,para él siempre tendrá una intención maliciosa, y por tanto responde con actitud defensiva.

9. Se menosprecia

Tiene una tendencia a menospreciarse. Muestra la baja autoestima con auto-humillaciones. Usa términos como “no puedo” y “debo”.

10. No se analiza ni intenta mejorar

Cuando alguien le hace notar esta actitud de víctima , se niega a analizar sus actos y no es capaz de mejorar. En su lugar, actúa de forma defensiva y niega cualquier sugerencia, desarrollando una actitud negativa hacia cualquiera que le sugiere un cambio.

11. Tiene tendencias pasivo-agresivas

Estas personas suelen ser pasivo-agresivas en su comunicación con los demás. El hecho de creernos sin control para cambiar nuestra situación nos deja sin herramientas para comunicarnos bien. No pediremos lo que necesitamos, o diremos lo que sentimos porque creemos que no va a servir de nada, pero a la vez estamos enfadados por la situación en la que estamos. Por ello, de forma verbal estas personas no dirán nada y parece que están actuando con pasividad, pero su lenguaje corporal, el tono de decir las cosas será agresivo.

12. Se auto-sabotea

Realizan acciones contraproducentes, se hacen auto-sabotaje más o menos inconsciente. Se meterán en situaciones que les conducen a un daño, incluso cuando hay mejores opciones. Así, están reafirmando su posición de víctima.

Trastorno victimista

No existe un trastorno victimista en sí, sino que el trastorno paranoide de la personalidad comparte muchas similitudes con el victimismo. La creencia que otros nos van a dañar o a aprovecharse de nosotros se convierte en un patrón paranoico de estar en el mundo. Una conducta victimista muy arraigada puede desembocar en este trastorno.

Consecuencias del victimismo

El victimismo tiene consecuencias “positivas” para el individuo, sobre todo a corto plazo. Es por ello por lo que la conducta se mantiene. Pero también tiene consecuencias poco deseables.

“Beneficios” del victimismo

  • No asumes la responsabilidad de nada, por tanto tu autoestima se mantiene por la evitación del malestar que conlleva ser responsable del propio fracaso.
  • Atención de la gente
  • Compasión de los demás
  • Es menos probable que otros te critiquen o te hagan sentir triste, para evitar tu actitud victimista.
  • Te reafirmas en tu derecho a quejarte.
  • Es más probable que obtengas lo que quieres, ya que los demás no quieren verte triste o quejarte.
  • Te sientes interesantes porque le puedes contar a los demás muchas historias.
  • No te aburres si hay mucho drama a tu alrededor.

El victimismo te da poder para eludir la responsabilidad, para sentirte con derecho a mostrar tristeza, manipular otras personas y obtener su simpatía y compasión.

Desventajas del victimismo

  • Las personas cercanas pueden sentirse como marionetas, manipulados.
  • Enmascara emociones desagradables pero necesarias como el enfado, el arrepentimiento.
  • Te quedas atascado en tu situación actual, no tomas el control de tu vida. Vas a seguir sintiendo insatisfacción con tu vida.
  • Tu forma pasivo-agresiva de comunicarte no va a contribuir a tener relaciones sanas.
  • No vas a sentir con frecuencia emociones positivas.
  • No vas a desarrollarte como persona.
  • Vas a ser una persona tóxica para los demás, y es posible que se alejen de ti.

Victimismo, chantaje emocional y manipulación

Las personas victimistas utilizan esa actitud para conseguir lo que quieren. No van a pedir lo que quieren directamente, sino que van a hacer sentir culpable a la otra persona para obtenerlo. Como hacen responsables a los demás por lo que hacen y sienten, también les responsabilizan para solucionarlo. Van a exigir esa solución y te hacen sentir culpable y egoísta si no lo haces. También manipulan mediante la actitud pasivo-agresiva, una hostilidad velada y más sutil.

Todo ello es una forma de abuso emocional, que daña las relaciones.

Ejemplos y frases de victimismo

Hay algunas frases características de las personas victimistas:

  • ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
  • ¿Por qué a mi?
  • No es justo, no merezco esto.
  • Él debería X.
  • No me tienen en cuenta.
  • Siempre me pasa lo mismo, tengo muy mala suerte.
  • Soy una persona desgraciada, pobre de mi.
  • Nunca voy a encontrar pareja/trabajo/estabilidad
  • No me valoran, no me tienen en cuenta.

El victimismo en pareja

Las personas victimistas suelen atraer a personas que actúan como salvadores, ya sean en pareja o en relaciones de amistad. Esto genera patrones de relación poco saludables.

Los salvadores son personas muy empáticas que sienten la negatividad y el dolor que la persona victimista muestra. Además, como la víctima elude toda la responsibilidad, de alguna manera espera que los demás se hagan cargo de su emociones, que le salve de su estatus de víctima. Es cuando el salvador entra en el ciclo.

Los salvadores asumen la responsabilidad de emociones, valores y problemas que no son suyos. Tienden a ser personas que buscan la aprobación, complacientes.

Sin embargo, nadie tiene el control de cómo los demás se sienten con respecto a su vida. El “salvador” no tiene ese poder, aunque se lo crea. Además, aunque la víctima busque un salvador, una persona que se haga cargo de su infortunio, está cómoda en ese papel victimista, es lo que conoce y no va a salir de ahí a menos que se de cuenta y quiera cambiarlo.

Por ello se da otra dinámica que es la de perseguidor. La víctima, cuando intenta ser salvada sacándola de la posición de víctima, ésta ataca a su salvador, culpándolo de todo lo malo y poniendose de nuevo en su cómoda silla victimista.

La víctima y el salvador se complementan en una relación insana. Ambos evitan crear un fuerte sentido del yo, y no llegan a desarrollar una madurez emocional. Esto resulta  en que sus relaciones son superficiales e insatisfactorias.

La persona victimista culpa a los demás de sus emociones y acciones porque piensan que si muestran lo que están sufriendo, alguien les va a salvar y les dará el amor que desean. El salvador responde a esto porque realmente piensa que va a arreglar los problemas de la persona y terminar su sufrimiento, y esto les aportará el amor y la admiración deseada. Sin embargo, esto suele resultar en un fallo para cumplir las expectativas de la otra persona, culpándose mutuamente y afectando la autoestima de ambas partes. Mientras sigan buscando el valor personal en otras personas, sus necesidades nunca se van a ver satisfechas.

Nadie necesita ser salvado

¿Cómo romper el patrón víctima-salvador?

En cualquier relación es necesario que cada persona asuma la responsabilidad de uno mismo, y comience a decir: “Este es mi problema, no tienes que arreglarlo por mi. Sólo apóyame hasta que lo haga”. Estos mensajes expresan amor a uno mismo y hacia la otra persona. Para romper el patrón de salvador hay que empezar a decir “Estoy aquí, te apoyo, pero tienes que cuidar de ti mismo. Yo no lo puedo hacer por ti”. Ayudar a los demás a ayudarse a sí mismo es más efectivo que hacerlo directamente.

En este tipo de patrones, cada persona está más pendiente de la otra persona que de si misma. Estas dinámicas se rompen cuando una o ambas personas dejan de poner tanto esfuerzo en cambiar al otro y empiezan a centrarse en su propio crecimiento personal.

Presta atención a tus relaciones, el papel que juegas en ellas, no para juzgarte pero par darte de cuenta de cuál es tu contribución. Serás más consciente de tus acciones. No necesitas rescatar a nadie, ni ser rescatado.

¿Cómo superar el victimismo crónico?

Se puede dejar de ser victimista, ya que no deja de ser una conducta aprendida y como tal se puede “desaprender”. Aquí te damos algunos consejos, pero la consulta profesional siempre es la opción más deseada.

1. Identifica la voz crítica interna que fomenta el victimismo

Identifica la voz interna negativa que se centra en las injusticias como “Esto no es justo. No debería estar pasándome. ¿Qué he hecho yo para merecer esto?”. Estos pensamientos destructivos fomentan la pasividad y desalientan las acciones que pueden cambiar la situación.

Otras voces pueden aparecer para decir que no les gustamos a otras personas o que no les importamos, que no nos tienen en cuenta. “Nunca tiene en cuenta tus emociones”, “a la gente no le importa nada”.

Todas estas afirmaciones victimistas no dejan de ser pensamientos irracionales, basados en generalizaciones, catastrofizaciones, predicciones… En consulta se abordan estos pensamientos irracionales mediante la reestructuración cognitiva.

2. Cambia tu forma de hablar

En primer lugar, desecha las palabras “justo”, “debería”, “bien”, “mal”. En una relación “debería” implica obligación. Nadie está obligado a satisfacer las necesidades de nadie y cuando usamos este término caemos en el victimismo.

Cambiando la forma de hablar podemos descubrir nuevas formas de comunicarnos, que implica que asumamos la responsabilidad de nuestras acciones y nos permite explorar alternativas.

3. Aprende a comunicarte de forma asertiva

La asertividad es una habilidad básica para todo. En lugar de caer en la pasivo-agresividad, aprende a comunicar de forma adecuada lo que quieres o necesitas. No culpabilices ni ataques a la otra persona. No exijas. Comunica cómo la conducta del otro te hace sentir, asume parte de la responsabilidad y trabajad juntos para solucionar el problema.

4. Reconoce tus emociones y exprésalas correctamente

Mucho del resentimiento y la actitud de la persona victimista viene de la incapacidad de expresar emociones como la ira o el enfado. Estas emociones son tan necesarias como las otras, ya que nos permite darnos cuenta de que hemos sufrido algún tipo de amenaza, que algo no anda bien.

En lugar de decir “me siento mal”, intenta etiquetar esa emoción. ¿Qué tipo de malestar sientes? ¿Es frustración? ¿Enfado, decepción, tristeza, humillación…? No te juzgues por la emoción que sientes, ya que ninguna emoción es errónea o equivocada. Son las formas de actuar ante esa emoción las que pueden beneficiarnos o perjudicarnos. Pero las emociones no tienen por qué determinar nuestra conducta. Esto es difícil de entender y realizar pero si visualizamos nuestros objetivos continuamente podremos actuar en función de ellos y no de nuestra emoción.

5. Asume el control de tu vida

Actuar para cambiar las situaciones con las que uno no está contento desafía la filosofía victimista. Reflexiona cómo tu conducta ha podido influir en una determinada situación, y cómo puedes solucionarlo. Puedes pedir consejo para ello, pero evitando la queja y la búsqueda de compasión.

6. Mejora tu posición corporal

Las personas que creen que no tienen control sobre su vida suelen tener una posición replegada sobre sí mismas. Si te mantienes erguido, como si te tiraran de un hilo, los hombros que quieren alejarse el uno del otro, será menos probable que quieras actuar de forma victimista. En este artículo te contamos cómo transmitir poder y seguuridad con tu lenguaje corporal.

¿Cómo ayudar a una persona victimista?

Para ayudar a que una persona deje de ser victimista es hacerle ver que tiene poder de decisión, genera responsabilidad en la otra persona. Para que estos consejos funcionen es importante que tu relación con la persona victimista sea de cariño y apoyo genuino.

¿Cómo ayudar a una persona victimista?

1. Evita las etiquetas y reflexiona sobre ti mismo

Evita la mentalidad anti-víctima. Frases como “Es una victimista, no quiero tratar con ella” o “los victimistas son agotadores”. Para lidiar con estas personas eficazmente debes dejar de lado la actitud de superioridad sobre esa persona. Ponte en una posición genuina de apoyo para que acabe con su sufrimiento y lleve a cabo acciones productivas, en lugar de terminar tu malestar de ver su victimismo.

Tampoco menosprecies a las víctimas reales, ya que estas no son culpables de lo que les ha pasado y necesitan ser escuchadas.

2. Realiza una escucha activa

Escucha lo que la persona te está diciendo. No es darle la razón. Es hacerle saber que le estás escuchando “Entiendo lo que dices” y valida sus emociones “Entiendo que te sientas frustrado/triste” Aunque su hilo de pensamiento sea irracional, las emociones no se equivocan, si pienso que la gente me va a hacer daño, es normal sentirme enfadado o triste.

3. Fomenta el compromiso y la acción

No le trates como a una víctima, sino a una persona comprometida y capaz de generar una respuesta. Ante una queja victimista puedes decirle: “Debe ser una situación difícil ¿Has pensando qué hacer al respecto? ¿Quieres que hablemos sobre cómo puedes solucionarlo?”

Una vez que se haya comprometido a cambiar algo vamos a intentar que actúe de forma consistente al cambio que quiere ver. Para ello podemos hacer algunas preguntas dependiendo de la situación:

  • ¿Cómo quieres ser visto en tu vida, independiente de tu situación?
  • ¿A qué te has dado por vencido? Si las circunstancias fuera diferente, ¿qué te gustaría que sucediera? ¿Estás dispuesto a hacer que eso ocurra, incluso si parece injusto a veces o requiere mucho esfuerzo prolongado?
  • Aunque esta situación no cambiara, cómo querrías ser a pesar de todo?

La clave es que, aunque crea que la situación es tan terrible, vamos a intentar que lo acepte y deje de quejarse y que piense qué valores quiere perseguir. Vamos a animarle a que haga algo, que no se quede inmóvil.

4. Apoya la acción

Anímale a que piense qué plan puede seguir o qué acciones llevar a cabo. Tened en mente qué objetivos tiene o qué quiere lograr, pregunta qué haría para conseguir que las cosas fuera diferentes. Tomáoslo como un experimento y llevadlo a cabo.

También podéis reflexionar acerca de qué otras personas cercanas harían en esas situaciones, o cómo podría expresar determinado valor (generosidad, respeto…), o si supiera que no puede fallar qué haría.

Recuerdale que acciones aisladas puede que no tengan un efecto, pero sí la práctica continua.

5. Refuerza el logro

Habla con la persona de su plan de acción, comprueba como le va. No te sorprendas si no ha hecho nada, sólo recuérdale lo hablado. Felicítale por cada paso dado u obstáculo superado.

Empatía, una guía útil: ¿Eres capaz de ponerte en la piel de los demás?

Seguro que has conversado o escuchado hablar sobre ella, pero, ¿conoces realmente las implicaciones del concepto de empatía y su significado? La empatía es mucho más que ponerse en el lugar del otro. La empatía es una herramienta del sentir y del pensar maravillosa y realmente necesaria en la convivencia en sociedad. ¿Te consideras una persona empática? Sigue leyendo para averiguar si tus características se asemejan a las de alguien empático. 

Descubre todo sobre la empatía: Qué es, definición y concepto, características de las personas empáticas, tipos de empatía, diferencias entre empatía y asertividad, sus beneficios,  cómo mejorarla o practicarla y mucho más. Si quieres compartir tu experiencia o preguntarnos cualquier duda puedes dejarnos tu comentario abajo y te responderemos.

Empatía: Qué es y Concepto – Una guía útil

¿Qué es la empatía? Definición y Concepto

El término ‘empatía’ procede del griego ἐμπάθεια: empátheia, y el diccionario de la Real Academia Española (RAE) recoge las siguientes acepciones para explicar su significado:

  1. La empatía se puede definir como un sentimiento de identificación con algo o alguien.
  2. f. La empatía se puede definir como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

La primera descripción de empatía es la que usamos habitualmente y hace referencia a lo emocional.

La segunda, es causa de la primera, puesto que nos sería imposible sentir si nuestra cognición no nos lo permitiese. En definitiva, podríamos decir que la empatía es la habilidad, tanto sentimental como intelectual, para ponerse en el lugar del otro. Así, el verbo ‘empatizar‘ apela a la acción de comprender afectivamente la realidad de los demás.

Pero el arte de entender las emociones es más complejo de lo que puede parecer, ya que además, como indica un estudio de la Universidad de Ámsterdam, la empatía es bidireccional. Esta investigación llevada a cabo en los Países Bajos advierte que la interacción empática es significativa para ambos individuos, tanto para quien provoca el sentimiento como para quien lo siente (no sólo para este último). Es fácil observar que no somos empáticos en la misma medida con todas las personas, pues dependerá de esa faceta diádica.

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Características de las personas empáticas

Las personas que sienten empatía comparten entre ellas una serie de rasgos de personalidad o de patrones de comportamiento que fomenta el desarrollo de la capacidad empática. Echa un vistazo al siguiente listado para conocer las principales características de las personas empáticas:

  • Tienen la sensibilidad a flor de piel. Las mujeres y los hombres empáticos saben escuchar, poseen una mente abierta a nuevas vivencias, son amables y desinteresados. Por lo general, están atentos a las necesidades de los demás y no dudan a la hora de echarles una mano. Luego, no es de extrañar que tengan una habilidad fascinante para transmitir buenas vibraciones en la interacción con el otro. No obstante, el lado malo de la sensibilidad puede jugar en su contra, pues la empatía vuelve más susceptible a quien la siente. De esta forma, cualquier ofensa o gesto feo que puedan recibir les hiere más facilmente que al resto.
  • Captan la emocionalidad de las personas. Como si de una esponja se tratase, alguien empático es capaz de absorber las emociones de los demás. El estado de ánimo que emite el otro influye notablemente en el de una persona con alto nivel de empatía, de tal manera que su emocionalidad se adecúa intensamente tanto a los sentimientos negativos como a los positivos. De este modo, se les hace complicado no sentir agobio si se encuentran con alguien que está pasando por un momento de ansiedad y estrés, o no contagiarse de la alegría de una persona feliz.
  • Su bondad puede afectar a su propio bienestar. Tener un gran corazón y preocuparse sinceramente por los demás son virtudes indiscutibles. El inconveniente fruto de ello es que personas empáticas llegan a dedicarse más a los problemas del resto que a los suyos propios, lo que suele generarles frustración y dificultades en la gestión de su vida.
  • Cuidan su lenguaje. La comunicación es fundamental para demostrar las habilidades empáticas. Cuando sentimos empatía hacia los demás, repasamos dos veces nuestras palabras antes de pronunciarlas porque somos conscientes del impacto que el lenguaje puede causar en el estado anímico de la otra persona, tanto para bien como para mal. Así que, los individuos empáticos cuidan sus expresiones para no dañar a los demás y atender a aquello que les gustaría escuchar.
  • Evitan los extremos. Las personas con empatía prefieren la variedad de los matices, un modo extremista de pensar no va con ellos. Por ello, cuando se rodean de quien sitúa sus creencias en un polo o en el otro, son capaces de enseñarles que no todo es blanco o negro, sino que existen multitud de colores desde los que percibir las cosas y lo más apropiado es estar abiertos a esa diversidad que nos ofrece la vida.
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Tipos de empatía

No hay un sólo tipo de empatía, según distintos criterios de clasificación podemos discernir entre:

  • Empatía afectiva: también llamada empatía emocional, consta de de tres elementos diferenciados. Para empezar, es necesario sentir la misma emoción que la otra persona. Después, aparece un componente angustioso como reacción natural al percibir vívidamente los sentimientos del otro. Finalmente, llega la característica compasión.
  • Empatía cognitiva: hace referencia al potencial intelectual para percibir y comprender las emociones de los demás. Podría decirse que la empatía cognitiva es el paso previo a sentir empatía afectiva, debido a que es indispensable, en primer lugar, aprender a reconocer emociones y, en segundo lugar, entender la repercusión de las mismas sobre el estado anímico de cada uno; y ambas funciones son propias de este tipo de empatía.
  • Empatía inconsciente: empatizar de manera inconsciente supone un elevado nivel de implicación. Implicarse excesivamente con la emocionalidad de la otra persona lleva a la confusión causada por un contagio emocional. La gente inconscientemente empática se impregna de las emociones de otros, haciéndolas suyas. En conscuencia, controlar, gestionar o manejar las propias emociones se vuelve tremendamente complejo.
  • Empatía consciente: esta clase de empatía conlleva una implicación emocional menor.  La empatía consciente permite observar al otro desde la objetividad y la perspectiva que te aporta mantener cierta distancia, esencial para favorecer la autorregulación emocional y permitir una mejor comprensión de las necesidades de la otra persona. Quien empatiza de forma consciente es más eficaz a la hora de ayudar a los demás porque los acompaña sin sentirse abrumado por los sentimientos ajenos.

En síntesis, el modo más saludable de empatizar es el que se da desde la consciencia, porque de esta forma no acarreas con pesos de emociones que realmente no te corresponden porque son las del otro, y así es como mejor puedes ayudar.

Empatía intercultural

Desde la empatía se aprende a respetar y a valorar las decisiones ajenas, y también a entender las preocupaciones y aspiraciones de los demás. Y este proceso ocurre del mismo modo entre culturas. Empatizar con las demás culturas supone conocer y comprender la importancia que cada persona otorga a sus costumbres, tradiciones y producciones artísticas.

Reconocer la multiculturalidad es aceptar la diversidad humana, pues no todas las personas somos iguales ni hemos crecido en el mismo ambiente. Es deseable y conveniente para manejar la vida en sociedad darnos cuenta de que existen multitud de culturas, idiomas, religiones, profesiones, maneras de pensar, tonos de piel o formas de vestir; y todas son igualmente válidas.

Empatía intercultural

Es fundamental inculcar esta clase de empatía desde el contexto educativo, pues unos niños y niñas educados en la diversidad de etnias desarrollarán una forma de pensar mucho más sana y abierta. Además, aprender a aceptar lo diferente y no a confrontarlo evitará numerosos problemas sociales en el futuro, y permitirá a cada uno enrriquecerse como personas.

Empatía y asertividad

Es importante establecer una clara distinción entre la empatía y la asertividad, dadas las confusiones que ambos términos pueden provocar.

Para empezar, las similitudes que se observan denotan que, tanto empatía como asertividad, se consideran habilidades sociales potencialmente desarrollables en todos los seres humanos, pues ambas se pueden aprender en diferentes contextos de forma intencionada, casual o debido a las experiencias de la vida diaria.

Las dos habilidades necesitan del respeto para ponerlas en práctica: respeto hacia los demás (porque lo último que se pretende siendo empáticos o asertivos es dañar los sentimientos del otro o herirles de algún modo) y respeto hacia uno mismo (porque estamos defendiendo los derechos del ser humano). Además, son importantes otras cualidades como la honestidad, la integridad y la coherencia.

Las diferencias son más perceptibles. Mientras que la asertividad implica el yo de cada uno, y se preocupa por no agredir a los demás con las palabras, al mismo tiempo que permite que los demás opinen sobre sus pensamientos y opiniones expuestas, en la empatía se expresan sin restricciones de ningún tipo, los sentimientos y opiniones de los demás, y se ofrece hablar sobre ellos. En la asertividad se defienden las palabras que se pronuncian, y en la empatía se entienden las palabras que los demás pronuncian.

A modo de conclusión, cuando existe la capacidad de decir lo que se piensa sin herir los sentimientos de los demás, y también existe la capacidad de entender a los otros dándoles la oportunidad de hablar, y exponer lo que piensan, se establece un diálogo enriquecedor, donde ambas partes aprenden de los otros, y donde la comunicación fluye claramente hacia el objetivo que se haya establecido.

Se trata de dos habilidades muy útiles para el aprendizaje y la comunicación, que se relacionan en algunos aspectos, pero que se diferencian en otras tantas facetas, por lo que se concluye que se complementan, pero no se necesitan. Aquí puedes aprender alguna técnica de asertividad.

Beneficios que aporta la empatía

La empatía tiene abundantes beneficios. Veamos algunos ejemplos:

1 – Facilita la sintonía emocional:

Las personas empáticas conectan rápidamente con los demás, logrando hacer sentir cómodos a la gran mayoría y consiguiendo que las relaciones interpersonales parezcan más sencillas.

2- Nos ayuda a ser más objetivos y justos:

La mejor manera de ganarse el respeto de los demás es mostrándolo nosotros mismos, aún a pesar de nuestras posibles divergencias con los puntos de vista que expongan nuestros interlocutores.

3- Mejora la autoestima y estimula nuestro aprendizaje:

Sentir que provocamos un efecto positivo en los demás funciona como un poderoso reforzador personal. Además, el ejercicio empático nos permite aprender de la visión ajena, enriqueciendo el prisma de la realidad con perspectivas diferentes.

4- Transmite generosidad:

Aquellas personas que demuestran empatía se orientan a la colaboración y gozan de mayor éxito en sus grupos de referencia. Funcionan como brillantes catalizadores del cambio a la hora de influir en los demás para alcanzar objetivos comunes

5- Consolida las relaciones profesionales y las mantiene en el tiempo:

Obrar empáticamente aumenta la fortaleza de los vínculos. Este aspecto adquiere una relevancia singular en negociación. También en aquellos casos en los cuales es preciso sellar alianzas a corto, medio y largo plazo basadas en la confianza.

6- Ofrece nuestra vertiente más pacífica y constructiva:

Existen numerosas evidencias científicas que corroboran que empatía y violencia son, neuropsicológicamente, incompatibles entre sí. Mientras nuestra comprensión aumenta, decrece nuestra inclinación a la beligerancia y mejora la manera en la que somos percibidos socialmente.

Claves para practicar la empatía

Como toda habilidad, la empatía puede entrenarse. A continuación, se expone una serie de tips para practicar la empatía:

  • Escuchar con la mente abierta y sin prejuicios. Ser respetuososcon los demás.
  • Prestar atención y mostrar interéspor lo que nos están contando, ya que no es suficiente con saber lo que el otro siente, sino que tenemos que demostrárselo.
  • No interrumpir mientras nos están hablandoy evitar convertirnos en expertos que se dedican a dar consejos, en lugar de intentar sentir lo que el otro siente.
  • Aprender a descubrir, reconocer y recompensar las cualidades y logros de los demás. Esto va a contribuir, no solamente a fomentar sus capacidades, sino que descubrirán también nuestra preocupación e interéspor ellos.
  • Cuando tengamos que dar nuestra opiniónsobre lo que nos están contando, es muy importante hacerlo de forma constructiva, ser sinceros y procurar no herir con nuestros comentarios.
  • Ten buena predisposición para aceptar las diferencias que hay con los demás, ser tolerantes y pacientescon los que nos rodean y con nosotros mismos.

Responsabilidad: ¿Qué es? Concepto y claves para ser más responsable

Una guía útil sobre la responsabilidad: Qué es, qué significa ser una persona responsable, en qué nos beneficia, cómo puedo ser una persona más responsable. Descubre la diferencia entre la responsabilidad y la culpa, y todo lo que necesitas saber sobre la responsabilidad social. Si tienes cualquier pregunta, o quieres compartir tu experiencia con nosotros, puedes dejar tu comentario abajo y te responderemos. 

Responsabilidad Guía Completa

¿Qué entendemos por responsabilidad? Si te paras a pensar, este concepto, seguramente, lleva revoloteando encima de nuestras cabezas desde que somos pequeños. Casi desde el momento en el que empezamos a decidir si obedecer o no, y si queremos “desafiar a la autoridad” (papá y mamá). “Tienes que ser responsable”.

Si le preguntas a un niño, que significa ser responsable, dirá algo como “hacer las cosas bien”, “hacer lo que dice papá y mamá” “hacer los deberes”. Los adultos utilizan el término responsabilidad para que los niños entiendan y asuman que hay que portarse bien y cumplir con las tareas que dicen los adultos.

¿Crees que el termino responsabilidad engloba algo más que obligaciones?, ¿qué es lo que te viene a ti a la cabeza cuando hablamos de responsabilidad?

¿Qué es responsabilidad? Definición

Si nos fijamos en el origen etimológico, el significado de responsabilidad no tiene tanto que ver con las tareas a realizar o las obligaciones. Sino con el compromiso.

Convertirse en una persona responsable significa ser capaz de tomar decisiones conscientemente, llevar a cabo conductas que persigan mejorarse a uno mismo y/o ayudar a los demás. Y lo más importante, una persona responsable acepta las consecuencias de sus propios actos y de sus propias decisiones.

La palabra responsabilidad, proviene del latín “responsum” (el obligado a responder de algo o de alguien). Los verbos linos “Respondere y Spondere” están estrechamente relacionados y se utilizaban mucho en el ámbito jurídico. El primero, significaba defender o justificar un hecho en un juicio y el segundo, jurar, prometer o asumir una obligación”.

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Por tanto, podemos definir a una persona responsable como aquella que asume los resultados de las decisiones que acepte o tome. La RAE la define responsabilidad como: “Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.”

La definición de responsabilidad que realiza la RAE, hace especial hincapié en la necesidad de que la persona que asume la responsabilidad cumpla con las consecuencias negativas de sus actos.

Por lo que vemos, es un término que tiene distintas valoraciones y que puede resultar bastante abstracto, pero que todos damos por hecho y utilizamos de forma cotidiana.

Bajos niveles de responsabilidad, podrían estar relacionados dificultad a la hora de planificar y controlar o inhibir comportamientos.  Si quieres conocer tu funcionamiento cerebral en profundidad, te recomiendo que realices el Test Cognitivo Online de CogniFit: Evalúa de forma clínica y rápidamente tu funcionamiento cerebral, identifica debilidades y fortalezas cognitivas en las áreas de la memoriaatención y concentraciónfunciones ejecutivascoordinaciónplanificación, etc… Los resultados que proporciona este test neuropsicológico son muy útiles para ayudar a determinar si los cambios cognitivos que experimenta una persona son normales, o pueden ser reflejo de algún trastorno neurológico. Obtén tus resultados en menos de 30-40 minutos. CogniFit es la herramienta de evaluación cognitiva más recomendada y utilizada por profesionales.

¿Para qué nos sirve ser responsables?

Ser responsables nos aporta muchos beneficios. Te puede ayudar a conseguir tus objetivos y metas en cualquier ámbito de tu vida. La responsabilidad te permite crear valores y te ayuda a dirigir las riendas de tu vida.  Ser una persona responsable nos ayuda a:

  • Ser más honestos: Cuando tendemos a decir la verdad, y cumplir nuestras promesas, las personas que nos rodean nos van a creer y nos van a ver como una persona honesta.
  • Ser más autónomos: Asumir las consecuencias de nuestros actos, nos ayudará a decidir mejor.
  • Ser personas más confiables: Al ser responsables, nos ganamos la confianza de los otros. Pero lo que es más importante, también ganaremos en confianza en nostros mismos. Hacer lo correcto, nos hará sentir bien. Y aunque nos equivoquemos, estaremos satisfechos porque sabemos que lo hemos hecho lo mejor que hemos podido.

El valor de la responsabilidad

La responsabilidad se enseña desde la infancia. Tanto en las familias como en la escuela, se busca educar en valores.

Está claro que todo el mundo quiere una pareja que se comprometa y sea responsable, hijos responsables que no se metan en líos, padres y profesores responsables que cuiden de los niños, profesionales que hagan su trabajo con responsabilidad. ¿Por qué?

Porque tener personas así a nuestro alrededor nos genera confianza, nos da seguridad. Pensamos, “si, es una persona responsable, cumplirá, y las cosas saldrán bien”. Sentirnos seguros es una de las necesidades básicas en la pirámide de Maslow.

Este es uno de los motivos por los que en nuestra sociedad, se valora la responsabilidad de una forma tan positiva. Por que nos proporciona seguridad, confianza y cierta estabilidad.

¿Cómo puedo ser más responsable?

No existe una fórmula mágica que nos haga ser más responsables. Sin embargo, la responsabilidad se puede entrenar.

Si quieres cumplir con tus propósitos, tus obligaciones y compromisos, lo que necesitas es, en gran medida, predisposición y motivación. Ahora bien, si sigues aquí conmigo, es que esto existe, así que te propongo estas pautas para conseguirlo:

  1. Ponte metas: Es importante conocer para qué hacemos las cosas. Tener un sentido y una dirección nos ayuda a ser consecuentes y a continuar cumpliendo con el deber. Si consideras que el objetivo es muy a largo plazo, ponte objetivos pequeñitos para conseguirlo. Te aconsejo que los escribas. Parece una tontería, pero plasmarlo en papel, los hace real. Si sólo están en tu cabeza, si no cumples contigo mismo, nadie se entera.¡Escribir tus metas puede ayudarte a ser más responsable!
  2. Objetividad: ¿Qué está en mi mano y qué no? Elabora una lista de las cosas que dependen de ti y puedes controlar. Tu atención debe ir dirigida a esos aspectos, pues lo que no depende de ti, no es tu responsabilidad.
  3. Rutinas: Si te cuesta mucho esfuerzo “ponerte”, es mejor que te organices. Si tienes una rutina, sabrás lo que tienes que hacer en cada momento. Pero no solo eso, a veces, saber cuánto tiempo tienes que esforzarte también ayuda. “Va, solo es una hora de estudio antes de ir al cine!
  4. Recompensate: Aquí entran en juego las atribuciones internas. Si has conseguido lo que te habías propuesto, ¿por qué no reconocértelo?. Es tu momento, date un homenaje.
  5. Se sincero contigo mismo: ¿Has fallado?, ¿estaba en tu mano que el resultado hubiera sido otro?. Hazte responsable, asume las consecuencias y analiza, ¿qué podrías haber hecho de otra manera?, ¿cómo lo mejorarías en otra ocasión?.
  6. Comparte tus planes: No hablo de publicar en redes sociales. No, me refiero a algo más íntimo. Coge a tu hermano, tu madre o tu mejor amigo y cuéntale lo que vas a hacer, cuándo y como… además, hazle saber que esperas que te pregunte que tal. ¡Ya no tienes escapatoria, hay que cumplir!.
  7. Operacionaliza: Esto significa que las cosas que tu puedes asumir como responsabilidad son actos. Por ejemplo, recoger tu habitación, entregar un trabajo, preparar la comida, hacer un halago. Son conductas concretas que puedes asumir como responsabilidad y obligaciones a cumplir, pero no puedes asumir la responsabilidad de las consecuencias. Por ejemplo, que el profesor te ponga un 10, que la comida le guste a la gente o que el halago sea bien recibido. Esto no depende de ti. Por tanto, concreta actividades y tareas que tengas recursos y predisposición para realizar y ¡ponte con ello!

No te voy a engañar. Convertirte en una persona responsable no vendrá de la noche a la mañana. Además, supone un esfuerzo y un compromiso.

Recuerda, la clave del éxito es la constancia. Te animo a que te centres y lo consigas.

Puedes empezar escribiendo tus objetivos finales en mayúsculas y sus subtipos o subobjetivos con guiones más abajo. Empieza poco a poco, asumiendo responsabilidades y pasito a pasito.

Recuerda la responsabilidad de tus actos (no de las consecuencias arbitrarias). Si un día no obtienes el resultado que obtenías o no has encontrado las claves para usar tu fuerza de voluntad, no te castigues. Analiza, piensa que vas por buen camino, porque te estás dando cuenta de las dificultades y retoma.

Responsabilidad vs culpa

La culpa no es lo mismo que la responsabilidad. Ser responsable de algo, no quiere decir culpable. Esto que parece tan de cajón, en nuestro día  día, no lo es tanto. Y si no… ¿cuántas veces te has sorprendido diciendo “¡Es que no es culpa mia!”

Para entendernos, voy a contarte una historia, que incluso puede que te resulte familiar:

“Te has encontrado este whatsapp nada más levantarte. Tienes que terminar y entregar el proyecto para las 13.00h. Además, es primordial ser puntual y hacer las cosas perfectas, porque es un cliente muy importante. Inviertes toda la mañana en este encargo, todo tu esfuerzo. Al salir de casa, coges el cercanías, pero va con retraso. “Tendría que haber salido antes, voy a andar pillado”. Ya llevas 5 minutos de retraso. Sales del cercanías y hay una manifestación que atraviesa la avenida “¡será posible! ¿Tenía que ser hoy?”. Consigues atravesar a la otra acera, entre todo se te han hecho 15 minutos tarde. Llegas a la oficia, esperas al ascensor… Cuando subes, miras el reloj antes de entrar pero… 20 minutos de retraso. El cliente se ha marchado, Vanesa va a matarte.”

  • ¡Te dije que era importantísimo que llegaras a la hora!. ¡Mira que hora es!, ¡El cliente se ha ido enfadadísimo por tu culpa!. ¡Era tu responsabilidad!
  • ¿Crees que lo he hecho a propósito? ¡No es culpa mía que el cercanías fuera tarde y hubiera una manifestación cortando la avenida!

¿Que está pasando aquí?

Todo lo que hiciste, fue con buena intención, esfuerzo e interés. Sin embargo, diferentes factores han provocado que no llegaras a tiempo a entregar el proyecto. Vamos a valorar esta historia

  • ¿Cuál es tu responsabilidad real?: Entregar el proyecto terminado a las 13.00h
  • ¿De quien es la responsabilidad de que el cliente se enfade?: Solamente del cliente, porque nosotros no podemos controlar las emociones que siente otra persona.

La culpa lleva componentes implícitos que no nos ayudan en nada. Por ejemplo, no es lo mismo ser responsable de una decisión que culpable de una decisión. ¿Que implica la culpa?

  • Acción voluntaria: Para que alguien sea culpable de algo, necesita una búsqueda activa para obtener dicho resultado.
  • El resultado va a ser negativo. Si eres culpable de algo, ese algo va a ser un producto negativo.
  • Totaliza: Que echemos la culpa a alguien de un suceso, significa que, la única forma de evitar que ese hecho ocurriera, sería eliminar al culpable del mapa. Sin embargo, ser responsable quiere decir que realizó ciertas conductas que ayudaron a que se produjera ese resultado.
  • La culpa nos lleva a pensar en la causa – consecuencias:No todo en la vida pasa en razón de causa-efecto. La mayoría de las cosas dependen de multitud de factores, como en la historia que hemos visto antes… Incluso a veces, cambiar uno de ellos, no hace que obtengamos un resultado diferente. Por ejemplo,  si el protagonista hubiera cogido el metro en lugar del cercanías, la manifestación hubiera estado ahí…y no hubiera podido cumplir con su responsabilidad (entregar el proyecto a tiempo).

Es importante que tengamos esto en cuenta, porque a veces nos responsabilizamos de cosas que no podemos controlar, que no podríamos cambiar ni aun deseándolo con todas nuestras fuerzas. Sentirnos culpables de eventos, resultados o situaciones que no dependen de nosotros, afecta a nuestro estado de ánimo, nos frustra y muchas veces, nos enfada.

Lo mismo pasa cuando nos hacen culpables. Lo vemos injusto porque lo que ha pasado tampoco estaba dentro de nuestros planes. Antes de culpabilizar a alguien, pregúntate si los resultados negativos obtenidos han sido buscados de una forma intencionada por la otra persona o no. Aseguraté de ha hecho todo lo que estaba en su mano para cumplir con su responsabilidad.

¿Por qué me siento mal cuando no soy una persona responsable?

En psicología social, nos encontramos con la teoría de Wiener, la “teoría de las atribuciones” se habla de atribuciones, para referirse a las explicaciones que le da cada uno a las causas, razones o cuando explicamos el por qué de un resultado, utilizamos las atribuciones. Las atribuciones influyen ampliamente en la forma en la que nos sentimos, en el modo de relacionarnos con los demás e incluso en la forma en la que actuamos. Y como no, influye en nosotros a la hora de asumir responsabilidades.

Podemos hablar de :

  1. Atribuciones externas: Cuando la explicación/causa de los hechos lo trasladamos a algo externo. Nosotros no tenemos responsabilidad. Por ejemplo, cuando decimos que “me pones de los nervios”, como si nosotros no tuviéramos control y fuera inevitable sentirnos así. Muchas personas utilizan este tipo de atribución para eludir responsabilidades, haciéndolo de forma errónea como en el ejemplo que he puesto. Otro caso podría darse cuando decimos “ha sido la mala suerte”, dando a entender, que nosotros tenemos todas las capacidades y habilidades necesarias para obtener un resultado óptimo, sin embargo, el azar ha influido negativamente en el resultado = responsabilidad cero.
  2. Atribuciones internas: La explicación / causa de los hechos está en nosotros mismos. Puede utilizarse cuando se consiguen éxitos “ha sido gracias a mi”, “sin mi esfuerzo no hubiera sido posible”. Pero también en situación en las que sabemos que ha habido consecuencias negativas para otro y asumimos que nos hemos visto implicados. Pedimos perdón haciéndonos cargo de la responsabilidad “Lo siento mucho”, “Perdona, no me he dado cuenta”.

Está claro, que el estilo de atribución de una persona puede influir mucho en su autoestima, su autoconcepto y, por qué no, su felicidad. Por ejemplo, alguien que no se responsabiliza de sus logros por exceso de modestia, tendrá un autoconcepto bajo. Dando la sensación de que los logros que obtiene nunca dependen de él. Por el contrario, una persona que siempre se atribuye los méritos, dará sensación de persona prepotente y narcisista.

¿Que crees que pasará si utilizamos atribuciones internas para los resultados negativos y externas para los positivos? Exactamente los mismo.

Hay que ser coherente y objetivo. Está bien seguir los valores y responsabilizarnos de las consecuencias de las cosas que hacemos mal, pero también ser objetivos y darnos el “gustazo” de tomar la responsabilidad de las cosas que hacemos bien. Eso nos dará un equilibrio emocional y favorecerá nuestra autoconfianza.

Responsabilidad como valor social

Cuando hablamos de valor social, nos estamos refiriendo a ciertas pautas específicas que se fijan en una sociedad determinada, con el objetivo de que el funcionamiento sea correcto, pacífico y conlleve al bienestar.

La responsabilidad como valor social, afecta a las relaciones con los demás, pero también con uno mismo:

Compromiso

Uno de los ángulos de la responsabilidad como valor social es el compromiso. Nos comprometemos continuamente. En nuestro trabajo, con la familia, con los amigos, con las parejas… Comprometerse significa prometer a alguien algo y cumplir.

Es curioso, porque en muchas ocasiones, nos hacemos promesas a nosotros mismos y nos las saltamos. “Este lunes, sí o sí, empiezo a cuidarme”, “Hoy trabajo, pero mañana me pongo a estudiar”, “voy a ir al gimnasio 3 días a la semana, sin excusas”. Estoy totalmente segura de que alguna de estos propósitos te suena, y también, de que alguno no lo has cumplido. ¿No te parece extraño que aunque ese compromiso sea por nosotros mismos, no los llevemos a cabo?. ¿Somos demasiado benévolos y nos lo perdonamos todo?. Imagina que pasaría si esas promesas se las hicieras a alguien:

  • “Este lunes sí o sí abuela, voy a cuidarte: Pero no vas.
  • “Hoy trabajo, pero mañana te ayudo a estudiar hijo”: Pero no le ayudas.
  • “Voy a impartir clases en el gimnasio 3 días a la semana”: Pero no apareces.

¿Por qué parecen más importantes las responsabilidades ante otros que ante nosotros mismos?

Obligaciones

El segundo ángulo de la responsabilidad como valor social es el de oblicaciones. Sobre este aspecto, ya he mencionado algo al empezar el artículo. Son las que nos inculcan desde pequeños. A cada edad y en cada etapa de la vida, nos va correspondiendo aprender e incorporar en nuestro repertorio distintas tareas, para adaptarnos a la sociedad en la que nos desarrollamos y su modo de vida. Son nuestras responsabilidades y/o obligaciones.

Muchas veces, estas obligaciones no se dicen en voz alta, se asumen sin mas. ¿No os ha pasado nunca que haces algo, en casa por ejemplo, porque en ese momento te apetece y a partir de ahí, los demás miembros del hogar asumen que lo harás siempre?. Por ejemplo, mamá siempre pone la lavadora, papá siempre hace la compra, mi hermano siempre saca al perro, yo pongo la mesa. 

¿Que pasa si un día mamá sale tarde del trabajo? – No hay ropa limpia

¿Qué pasa si un día mi hermano se olvida de sacar al perro? – Se hace pis en casa

¿Qué pasa si papá ese día no tiene coche para ir a la compra? – No hay comida

Pueden parecer ejemplos extremos, porque por lo general, lo que ocurre es que las responsabilidades rotan entre unos y otros. Sin embargo, a veces esto pasa y nos encontramos situaciones como “¡Mamá, no tengo ropa!”, ¡Papá, no me has comprado las galletas que me gustan!”, ¡Juan, castigado porque el perro se ha hecho pis!

Os invito a que os pongáis ejemplos en los que las personas de vuestro alrededor tenían unas obligaciones y unas responsabilidades implícitas, no pactadas, han fallado en su cumplimiento, y ha habido conflicto a la hora de asumir las consecuencias. ¿De quien es responsabilidad?, ¿De quien es culpa?

Fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad podría definirse cuando nosotros continuamos haciendo esfuerzos y sacrificios, para conseguir una meta u objetivo, que nos reportará una elevada satisfacción al conseguirlo.

Esto cobra mayor relevancia cuando son metas a corto plazo. Es más fácil mantener la fuerza de voluntad. Por eso, viene bien fijarse pequeños objetivos cuando el esfuerzo tiene que mantenerse muy constante durante un largo periodo de tiempo.

También ayuda preguntarse ¿por qué?: ¿por qué decidí hacer esto? ¿sigo queriendo eso? ¿qué tengo que hacer para conseguirlo?. Contestarte a estas preguntas te dará fuerza y te hará reafirmarte en tu decisión, impulsándote a continuar. ¡Adelante!

Como siempre, te invito a que comentes debajo del artículo, ¿qué te ha parecido?. ¿Tienes alguna otra idea sobre qué es la responsabilidad?. ¿Qué haces tú para ser responsable?. Si tienes alguna duda o quieres compartir tu opinión, adelante.

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Miedo: Una guía práctica. Y tú, ¿de qué tienes miedo?

Miedo cantaba Amaia Romero en prime time la noche que conseguía hacerse con el título de ganadora del popular concurso Operación Triunfo (OT). La canción, Miedo, original del grupo M Clan, fue versionada por la talentosa concursante para la gala final y conmocionó a millones de espectadores. Queda claro que el miedo es tan cotidiano y está tan presente en nuestras vidas que incluso se cuela, a través de la música, en las noches que pasamos sentados en el sofá viendo el show televisivo del momento. No estoy diciendo con esto que tengamos que encariñarnos con el miedo, pero tampoco debemos enemistarnos con él. El miedo, como la mayoría de las emociones, es adaptativo y demanda ser sentido. ¿Por qué? ¡Veámoslo! Este artículo es una guía útil sobre qué es el miedo, qué ocudde cuando sentimos miedo, para qué sirve, miedos universales, miedos patologicos, qué hacer cuando tengo miedo y mucho más.

Miedo
 

¿Qué es el miedo?

El término ‘miedo’ procede del latín metus: ‘temor’, y el diccionario de la Real Academia Española (RAE) recoge las siguientes acepciones para explicar su significado:

  1. m. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.
  2. m. Recelo o aprensión que tiene alguien de que le suceda algo contrario a lo que desea.

La primera descripción es la que manejamos con mayor frecuencia y está ligada a la supervivencia, mientras que la segunda está relacionada con las expectativas. Por lo general, tememos a todo aquello que podría hacernos daño y/o truncar nuestro bienestar, ya sea físico o psicológico.

¿Qué nos ocurre cuando tenemos miedo?

Nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios cuando nos enfrentamos a una situación amenazante. Estos cambios se pueden clasificar en tres niveles:

A nivel cognitivo

El miedo se percibe como una sensación desagradable vinculada a pensamientos negativos. La mente y, especialmente, la memoria, juegan un papel fundamental cuando nos sentimos atemorizados, pues podemos asociar peligro con casi cualquier cosa, persona o situación. De esta forma, dejamos una huella en nuestro recuerdo, que se reactivará cada vez que captemos algo similar o relacionado.

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A nivel fisiológico

En el circuito de procesamiento del miedo intervienen fundamentalmente dos estructuras cerebrales: la amígdala y la corteza prefrontal. La amígdala actúa como radar, pues se encarga de detectar estímulos peligrosos. Cuando se activa, con la ayuda de la corteza prefrontal, pone en funcionamiento al Sistema Nervioso Autónomo (SNA), es decir, aquel que se ocupa de las tareas involuntarias, no conscientes o automáticas. El SNA se divide en Simpático y Parasimpático, y ambos tendrán su papel en función del momento temporal en el que nos encontremos.

Primero, percibimos la amenaza y nos asustamos: interviene el SNA Simpático.

  • Las pupilas de los ojos se dilatan para captar toda la luz posible, mejorando así la percepción visual.
  • Favorece la rigidez muscular, los músculos contraídos son necesarios para cualquier actuación de defensa o ataque.
  • Acelera el latido cardíaco y aumenta la presión sanguínea para facilitar la oxigenación de los órganos vitales.
  • Relaja los bronquios, lo que permite una respiración más acelerada.
  • Inhibibe la actividad digestiva y la salivación, con lo que la necesidad de alimento pasa a un segundo plano.
  • El hígado libera mayor cantidad de glucosa para darnos el aporte energético necesario.
  • Nuestro sistema inmunitario se desactiva temporalmente para ahorrar el desgaste energético que supone.

Después, cuando nos damos cuenta de que estamos a salvo, todo vuelve a la calma: interviene el SNA Parasimpático.

  • Disminuye la apertura de las pupilas de los ojos y la cantidad de líquido lacrimal aumenta, pudiendo dar lugar a llantos.
  • El corazón vuelve a bombear la sangre a su ritmo habitual y la presión sanguínea desciende.
  • Contrae los bronquios, los pulmones vuelven a respirar progresivamente con normalidad.
  • Reactiva el sistema digestivo y la salivación. Es posible sentir un apetito repentino.
  • Descienden los niveles de glucosa, pudiendo producir consecuentes mareos.
  • Volvemos a contar con nuestro sistema inmunitario.

A nivel motor

Antes del control parasimpático, es imprescindible que el SNA Simpático se ponga en marcha para permitirnos responder ante el estímulo amenazante. Como seres humanos que somos, hemos sido preparados evolutivamente para reaccionar de dos formas posibles: mediante la huída o mediante la lucha. Fisiológicamente, nuestro cuerpo está en disposición de atacar, defenderse o salir corriendo; y es lo que ocurre en la mayoría de los casos. Por el contrario, también puede suceder que nos quedemos paralizados en este tipo de situaciones. Dependiendo del grado de amenaza y de la sensación de miedo experimentados, es posible que la rigidez de los músculos favorezca la parálisis en lugar del movimiento.

¿Para qué sirve el miedo?

El psicólogo estadounidense Paul Ekman incluye el miedo en su Teoría de las emociones básicas: seis emociones primarias y universales (el miedo, la tristeza, la alegría, la ira, el asco y la sorpresa). A través del estudio de la conducta y de las expresiones faciales, Ekman concluyó que existen emociones más relevantes que otras a nivel comunicativo. Y las más importantes serían aquellas que todo el mundo sería capaz de reconocer.

Sin duda, que el miedo se codeé con la élite de las emociones nos da una pista de su indudable valor, pero, ¿qué utilidad tiene el miedo? Sentimos miedo para sobrevivir, esa es su misión. El miedo nos quiere vivos, por eso nos avisa de cualquier riesgo, nos grita que tengamos cuidado, hace saltar las alarmas y nos mantiene en estado de alerta. Podría decirse que al miedo le debemos nuestra seguridad.

Miedos universales

A lo largo de la historia y en base a las diferentes culturas, el abanico de los principales miedos del ser humano ha ido cambiando. Sin embargo, existe un conjunto de miedos naturales y evolutivos en nuestra especie. Los miedos universales se van desarrollando de acuerdo a la edad:

  • Durante los primeros meses de vida, es habitual que el bebé sienta miedo ante personas desconocidas, ruidos fuertes u objetos que aparecen súbitamente.
  • Al año, tememos separarnos de nuestros padres o figuras de apego.
  • Más tarde, surgen el miedo a la oscuridad y a los animales, entre otros.
  • A partir de los 8 años se forman miedos más complejos, como el miedo a la soledad.
  • Y de los 12 años en adelante se definen los miedos que nos acompañarán de por vida. Conservamos el miedo a la soledad y a los animales peligrosos, y se manifiestan otros miedos básicos, como el miedo a la muerte o a la pérdida de libertad o autonomía.

Durante la adolescencia, además, suelen aflorar o volverse más intensos aquellos miedos que son propios de cada persona.

Cuando el miedo se vuelve patológico: Fobias

Ya hemos aprendido que el objetivo del miedo es nuestra supervivencia, así que, como seres humanos, no podemos prescindir de esta emoción, la necesitamos. El problema aparece cuando el temor se desata de forma irracional y desproporcionada frente al estímulo que lo ha provocado. Entonces, el miedo se vuelve desadaptativo, porque brota cuando el riesgo real es mínimo como para causar pánico.

El DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), el manual diagnóstico de los psicológos por excelencia, coloca las fobias dentro del bloque de Trastornos de ansiedad. Los términos ‘miedo’ y ‘ansiedad’ muchas veces son empleados indistintamente, pero sería conveniente diferenciarlos. Tal y como explica el DSM-5:

Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Es evidente que ambas respuestas se solapan, aunque también se pueden diferenciar, estando el miedo frecuentemente asociado a accesos de activación autonómica necesarios para la defensa o la fuga, pensamientos de peligro inminente y conductas de huida, y la ansiedad está más a menudo asociada con tensión muscular, vigilancia en relación a un peligro futuro y comportamientos cautelosos o evitativos.

Las personas con fobia específica presentan miedo y ansiedad exagerados frente a situaciones, animales u objetos determinados. El componente ansioso de este trastorno hace que la reacción típica ante el estímulo fóbico sea evitativa o de huída, y no de lucha o ataque. Y como todo trastorno, origina un malestar en la persona que lo padece y va a condicionar, en mayor o menor medida, su vida. Pero, ¿cómo se convierte el miedo en enfermedad? Los investigadores explican que las fobias pueden estar causadas por:

  • Una experiencia directa y traumatizante con el estímulo fóbico (por ejemplo, el ataque de un perro).
  • Una falsa alarma activada por nuestra mente en una situación concreta. Una situación que realmente no suponía ninguna amenaza, pero se interpretó como tal (por ejemplo, comenzar a estresarte en una calle abarrotada de gente).
  • Un aprendizaje vicario, también llamado aprendizaje por imitación. Casi sin darnos cuenta, somos capaces de reproducir conductas de los demás que observamos regularmente (por ejemplo, se nos puede “pegar” la fobia de alguien cercano).
  • Un peligro narrado. Esto supone recrear una situación de riesgo en nuestra imaginación de un modo lo suficientemente intenso como para quebrar nuestra psique (por ejemplo, al contarnos una experiencia traumática con todo lujo de detalles).

Los datos apuntan que 1 de cada 23 personas presenta algún tipo de fobia, siendo más frecuente en mujeres. Con una cifra tan impactante, sólo nos queda preguntarnos qué es lo que infunde tanto temor entre la gente. ¡Aquí tenemos el ranking de las fobias más habituales!

  1. Aracnofobia (miedo a las arañas)
  2. Herpetofobia (miedo a las serpientes)
  3. Astratofobia o brontofobia (miedo a los rayos o las tormentas eléctricas)
  4. Tripanofobia (miedo a las agujas)
  5. Claustrofobia (miedo a los espacios cerrados)
  6. Dentofobia (miedo al dentista)
  7. Aerofobia (miedo a volar)
  8. Acrofobia (miedo a las alturas)
  9. Cinofobia (miedo a los perros)
  10. Agorafobia (miedo a los espacios abiertos)
La aracnofobia es el miedo a las arañas.

¿Cómo controlar el miedo?

De todos los problemas psicopatológicos, los trastornos de ansiedad son los que se dan con mayor frecuencia. El Trastorno de pánico, el Trastorno por ansiedad social, el Trastorno por ansiedad generalizada o las Fobias específicas que acabamos de ver constituyen enfermedades que deberían ser tratadas de manera profesional para poder superarse por completo. No obstante, podemos aparcar nuestros peores temores y empezar por aquellos que nos resulten más manejables. Para ello, es aconsejable seguir una serie de pautas:

  • Reconoce tus miedos. El primer paso para el cambio siempre es la aceptación del problema.
  • Confía en ti mismo. La autoconfianza te ayudará a mantenerte firme en tu deseo de vencer al miedo, aumentando tu motivación y reduciendo las posibilidades de fracaso o abandono.
  • Deshazte de falsas creencias. Gran parte de los miedos son aprendidos, encuentra la irracionalidad de los tuyos y combátela con pensamientos lógicos y coherentes.
  • Despierta a tu curiosidad. Aunque suene chocante o absurdo, interésate por tus temores. El conocimiento es poder, conoce bien a tu “enemigo” antes de enfrentarte a él. De esta forma, no sólo te parecerá más fácil controlarlo, sino que aprenderás a mirarlo con otros ojos.
  • Exponte a tus temores. Está demostrado que la estrategia más efectiva consiste en una exposición progresiva al estímulo fóbico. Acércate a lo que te da miedo mientras mentalmente repasas las razones por las que no puede hacerte daño, y aunque pudiera, sé consciente de que tienes las herramientas para enfrentarlo.
  • Utiliza técnicas de respiración. Los ejercicios de respiración pueden ser nuestros mejores aliados cuando atravesamos momentos de ansiedad. Lo más importante es evitar huir de aquello que nos produce pavor, por mucha ansiedad que sintamos, porque si nos escapamos, estaremos tirando por la borda todos los avances conseguidos. Así que, elije la técnica de respiración que mejor se adecúa a tus necesidades y no dudes en ponerla en práctica.

El miedo transformado en arte

Parece mentira, pero el miedo también tiene su lado divertido, e incluso, es motivo de celebración. La noche de Halloween (31 de octubre) nos disfrazamos de nuestros mayores temores para satirizarlos y sacar provecho de ellos. Durante esta popular y extendida fiesta, cristiana en sus inicios y de origen celta, recordamos a nuestros difuntos desde el respeto, pero también desde la alegría. Además de los disfraces, otras actividades típicas de esa noche son: jugar al memorable ‘Truco o trato’, encender hogueras, contar historias terroríficas o ver películas de miedo.

Las calabazas y los murciélagos son característicos de Halloween.

Los mejores libros de terror

Mediante la lectura se puede infundir mucho miedo. Figuras tan relevantes como Edgar Allan Poe (El Gato NegroLos Crímenes de la Calle Morgue, La Máscara de la Muerte Roja, La Caída de la Casa Usher), Howard Phillips Lovecraft (La Llamada de Cthulhu, El Horror de DunwichLa Sombra sobre Innsmouth), Bram Stoker (Drácula) o Mary Shelley (Frankenstein o el Moderno Prometeo) nos transportaron a mundos oscuros, de los cuáles no queríamos salir. Historias que, como telas de araña, se iban tejiendo en la imaginación y, cuando querías darte cuenta, estabas atrapado.

Autores como los mencionados han servido de inspiración a los escritores del género más actuales. A día de hoy, el novelista de terror más aclamado es Stephen King. ¿Quién no ha oído hablar de este maestro del suspense? Es posible que alguno de sus libros adorne las estanterías de vuestra casa. Si no es así, estáis tardando en leer sus best sellers. A continuación, os dejo una lista de algunas de sus mejores obras para ir abriendo vuestro apetito lector:

  1. It (Eso) (1986)
  2. El Resplandor (1977)
  3. Misery (1987)
  4. Carrie (1974)
  5. Saga La Torre Oscura (1982 en adelante)
  6. El Misterio de Salem’s Lot (1975)
  7. La Milla Verde (1996)
  8. Cementerio de Animales (1983)
  9. La Zona Muerta (1979)
  10. Doctor Sueño (2013)

Las mejores películas de terror

It (Eso), la obra que lidera el ranking anterior, ha sido llevada recientemente al cine en una nueva y remasterizada versión que se ha ganado la crítica del público. Está claro que los efectos especiales del séptimo arte han progresado una barbaridad, ofreciéndonos joyas terroríficas como las sagas The Ring, [•REC]Expediente Warren, Annabelle o Insidious. Historias demoníacas que nada tienen que envidiar a los clásicos del género. Pero tampoco debemos olvidarnos de ellos, ¡echa un ojo a algunos de los éxitos más espeluznantes que los ha dejado la historia del cine!

El Exorcista (William Friedkin, 1973)

https://www.youtube.com/watch?v=ZgR2W5G41yM

Alien, el Octavo Pasajero (Ridley Scott, 1979)

El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980)

La Semilla del Diablo (Roman Polanski, 1968)

La Noche de Halloween (John Carpenter, 1978)

Poltergeist (1982, Tobe Hooper)

La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)

Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984)

Scream (Wes Craven, 1996)

Al Final de la Escalera (Peter Medak, 1980)

Y tú, ¿de qué tienes miedo? Deja tu comentario

Día Internacional de la Mujer: Mujeres que han cambiado el mundo.

El día 8 de marzo se celebra el día Internacional de la Mujer. Un año más debemos recordar que aún hoy la desigualdad de género es una realidad y que sigue arraigada en nuestra sociedad.  A pesar de que parece que las cosas, y nuestra mentalidad, está cambiando sigue habiendo desigualdad laboral y los cargos importantes o visibles de nuestra sociedad sigue siendo mayoritariamente de hombres. A veces es difícil encontrar ejemplos de mujeres influyentes en el campo de las ciencias y es por eso que hoy queremos rescatar y homenajear el trabajo que hacen miles de mujeres en el campo de la neurología y psicología.

Rita Levi Montalchini (Turín, 1909-Roma, 2012) fue una gran neuróloga e investigadora, pero también una gran feminista que rompió los esquemas de su época y luchó por los derechos de la mujer.  Fue una revolucionaria en el sentido que desafió los cánones de la época y eligió no tener familia y dedicar toda su vida a su trabajo y vocación, sintiéndose plena y realizada con ello. Luchó por el empoderamiento de la mujer y defendió la emancipación femenina y la importancia del rol de la mujer.  Consiguió el Premio Nobel de medicina por el descubrimiento del factor de crecimiento del sistema nervioso que ha servido para afrontar patologías neuronales degenerativas, como la esclerosis múltiple.

Virginia Satir (US, 1916-US,1988) fue una notable trabajadora social y psicoterapeuta, conocida por su enfoque en terapia familiar. Creó el modelo de “proceso de cambio de Virginia Satir” desarrollado a través de su investigación en estudios clínicos, y que aún hoy se aplica al cambio en organizaciones. Además, escribió diversos libros sobre la terapia familiar y las relaciones humanas que fueron traducidos a diversos idiomas.

Anne Moir (Leeds, 1950) es una neuróloga, especializada en neuropsicología, que ha escrito y participado en varios documentales de la BBC sobre las diferencias neurológicas entre sexos. Es una gran divulgadora e investigadora que aboga por un nuevo modelo de educación basado en las diferencias entre sexos para potenciar y rescatar los aspectos diferenciales con el fin de minimizar las diferencias de género.

Mary-Britt Moser (Fosnavag, 1963) es una profesora, neurocientífica y psicóloga noruega que ha sido galardonada recientemente con el Premio Nobel en Medicina (2014) por sus descubrimientos de un GPS interno en el cerebro que hace posible que nos posicionemos en el espacio.  Los investigadores descubrieron un nuevo tipo de células que permiten el posicionamiento preciso y generación de mapas mentales.

Todas estas mujeres y muchas más hacen posible que el conocimiento avance. Por eso, hoy, se lo dedicamos a ellas. Gracias!

 

Vencer el miedo: 20 consejos imprescindibles para lograrlo

¿El miedo te impide avanzar? ¿Hay algo que te aterrorice? Es frecuente que amenazas de la vida cotidiana, como hacer el ridículo hablando en público, encontrarnos ante un desagradable insecto o dañar nuestra salud, nos horroricen. No obstante, vencer el miedo es posible. Sean cuales sean las situaciones que te preocupan, en este artículo encontrarás estrategias para enfrentarte a ellas. Descubre aquí la causa de esta emoción y qué nos impide superarla. Además, te daremos veinte consejos para vencer el miedo.

¿Qué es el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El miedo es una emoción básica que nos advierte de un riesgo inminente. Nos invade para que no pasemos por alto peligros cercanos. ¿Alguna vez te has quedado paralizado ante una situación que te aterroriza? ¿Has sentido tanto pánico que has huido corriendo antes de pensar las consecuencias? Es lógico reaccionar así, son respuestas habituales ante este estado emocional.

Es preciso diferenciar el miedo de los síntomas de la ansiedad. El primer concepto aparece ante un evento concreto y cercano, como un desconocido que parece seguirnos en una calle vacía. En cambio, la ansiedad es una emoción más vaga e inespecífica que surge cuando pensamos en circunstancias menos delimitadas. Una muestra es la angustia que nos asalta al pensar en nuestro futuro profesional o en que nos critique la gente.

El miedo es una reacción adaptativa ante peligros de naturaleza física o psicológica. Sin embargo, no siempre se produce ante una dificultad real. A veces, causas como los sesgos cognitivos son las responsables. El nivel de intensidad del miedo puede variar desde la carencia absoluta de alarma hasta el pánico más absoluto. De hecho, esta emoción puede llegar a convertirse en una auténtica pesadilla.

¿Cuándo se convierte el miedo en una fobia?

Cuando un miedo ante un estímulo determinado es excesivamente desproporcionado se transforma en una fobia. Una fobia es un trastorno psicológico mientras el miedo es una emoción habitual y saludable.

Hay diversos tipos de fobias; miedo a las alturas, a los payasos, miedo a envejecer, miedo a la muerte, etc. A pesar de que cambie el elemento que causa estas reacciones, todos ellos empeoran el bienestar de las personas que padecen estos trastornos, llegando a interferir seriamente en todos los ámbitos de su vida. ¿Te imaginas tener tanto miedo a salir a la calle que te sientas obligado a vivir encerrado en casa?

No es necesario tener una fobia para que el miedo disminuya nuestro bienestar. Estos trastornos psicológicos pueden dificultarnos realizar incluso realizar las tareas más cotidianas. En este artículo encontrarás recomendaciones para vencer el miedo independientemente de cuál sea tu nivel de terror y el objeto de tus temores.

¿Por qué sentimos miedo?

El miedo es una emoción común a todos nosotros, nos acompaña en cada fase de nuestro ciclo vital. Nos obliga a reaccionar rápidamente y a protegernos de cualquier peligro. Notar una elevada activación fisiológica que nos presione para luchar o huir cuando subimos a un lugar demasiado escarpado es tremendamente adaptativo. Nos motiva para sobrevivir.

Hay dos teorías principales que explican cómo adquirimos los miedos. La primera, el condicionamiento clásico, afirma que si asociamos elementos (serpientes, lugares elevados, etc.) a sucesos perjudiciales para nosotros (heridas, ansiedad, etc.), estableceremos una asociación entre ambos estímulos y adquiriremos una respuesta condicionada de miedo.

Por otra parte, según la teoría del aprendizaje social de Bandura, aprendemos mediante el aprendizaje vicario. Es decir, tras observar a determinados modelos (el vecino, un actor, etc.), interiorizamos su conducta y la imitamos. Si un día somos testigos de cómo pica una avispa a nuestro hermano pequeño y nos fijamos en su reacción de pánico, es posible que cada vez que veamos a ese molesto insecto huyamos despavoridos. Según esta teoría, somos activos a la hora de decidir si queremos adoptar determinados comportamientos o no, aunque no siempre sea sencillo.

El miedo también nos provoca sensaciones positivas. Nos agrada que aumenten nuestras palpitaciones, sentir la tensión, quedarnos inmovilizados en el asiento y chillar cuando vemos una película de terror desde la comodidad del sofá o cuando nos subimos en una montaña rusa. De hecho, buscamos estas sensaciones cuando confiamos en que conservaremos nuestra seguridad.

Es necesario que aprendamos a gestionar esta emoción desde la infancia. Aún así, se puede comenzar a tener miedo a ciertos estímulos a cualquier edad. Por otra parte, algunas personas son más propensas a sentir esta emoción que otras. Asimismo, nuestras experiencias pasadas son fundamentales a la hora de explicar cómo nos enfrentamos a la realidad. Independientemente cuál sea nuestro caso, lo primordial es que sepamos que nunca es tarde para vencer el miedo.

Vencer el miedo: Consejos

20 consejos para vencer el miedo

En este apartado te daremos veinte recomendaciones que podrás aplicar sencillamente a tu rutina. Lo más importante es que confíes en que el miedo está dentro de nosotros, nada ni nadie puede obligarnos a sentirlo. Tal vez pensar esto sea complicado ante un examen importantísimo, pero somos los responsables de nuestro propio crecimiento personal. Vencer el miedo es posible con un poco de planificación y fuerza de voluntad.

1. No intentes anular todos tus miedos

Como hemos comentado previamente, el miedo es un regalo que favorece nuestra supervivencia. Podemos observarlo también en los animales ante graves riesgos. Afortunadamente, nuestro cuerpo nos alerta cuando una amenaza se aproxima. ¿Te imaginas no alterarte si vieras un tigre en tu salón? Aprender a convivir con esta emoción es esencial. Por mucho que nos juegue malas pasadas, es preciso agradecerla.

2. Conócete a ti mismo

Autoevaluarnos aumenta nuestro bienestar. Nos permite comprender aspectos elementales sobre qué sentimos o cómo deseamos ser para actuar en consecuencia. No es necesario que exploremos obsesivamente cuál fue la raíz de nuestro miedo a las serpientes. Pero definir cuáles son los estímulos que nos provocan reacciones desagradables contribuirá a que tracemos estrategias efectivas para enfrentarnos a ellos con precisión.

3. Reconoce tu miedo

Eres humano. Actuar como si tu miedo no existiera es sumamente contraproducente. No vas a ser menos fuerte ni serás menospreciado por sentir esta emoción. Da igual si el objeto de tu temor es insólito o te avergüenza, seguro que es comprensible y hay gente que puede apoyarte. Nuestro miedo no desaparecerá por mucho que lo ignoremos. Aceptarlo es el primer paso para superarlo.

4. Racionaliza tus miedos

El miedo al fuego es perfectamente comprensible si estamos ante un incendio. No obstante, si cada vez que encendemos la vitrocerámica pensamos que la casa puede arder, estaremos actuando de forma ilógica. Pensar en las posibilidades de que ocurran esos eventos y actuar de forma coherente nos permitirá alejarnos de procesos cognitivos desagradables.

5. Observa cómo afrontan sus miedos otras personas

Hay miedos relativamente frecuentes como el que se siente a ser despedido o a la sangre. No importa si lo que te provoca reacciones de pánico no es común, recuerda que esta emoción nos produce una sensación similar a todos. La diferencia está en la intensidad, que descienda nuestro nivel está en nuestras manos. Naturalizar nuestro miedo y observar que la gente puede convivir perfectamente con esta emoción y afrontarla es beneficioso para nosotros.

6. Mima tu autoestima

Algunos miedos, como el que sienten algunas personas a interactuar con los demás, son tremendamente frustrantes para sus víctimas. Esta dificultad puede repercutir negativamente sobre su autoestima y generar pensamientos como “soy un fracasado y un incompetente” o “nadie va a querer a un blando como yo”. De hecho, puede originar sesgos cognitivos que nos amarguen la vida inquietándonos ante la más mínima nimiedad.

En ocasiones, estas creencias sobre uno mismo son la causa de un profundo malestar que puede desencadenar problemas psicológicos graves. Los miedos no son incompatibles con la autoestima. Es preciso que tengamos en cuenta que cualquier persona puede tener miedo, es humano y nosotros somos lo suficientemente competentes para intentar buscar la mejor solución a cualquier adversidad.

7. Cuídate

Evidentemente, mimar nuestra salud mental y física repercutirá positivamente en todos los ámbitos de nuestras vidas. Adoptar unos hábitos saludables posibilitará que nos encontremos estupendamente y se eleve nuestra autoeficacia (siempre que no nos obsesionemos con temas como el deporte o la alimentación). Miedos como enfermar o disminuir nuestro rendimiento laboral decrecen si nos sentimos sanos y capacitados para cuidar de nosotros mismos.

8. No evites el objeto de tu miedo

Si por miedo a volar no cogemos un avión o por sentir terror al fracaso nos encadenamos a una vida mediocre, nos estaremos autoboicoteando innecesariamente. Puede que simplemente pensar en acercarte a lo que te angustia te cause un potente desasosiego. Probablemente, la evitación te resulta satisfactoria a corto plazo, pero sólo mantiene estas reacciones. Es indispensable que te enfrentes a tus miedos.

9. Prueba técnicas de relajación

Cuando esta emoción nos paraliza y sentimos unas ganas irrefrenables de salir huyendo, podemos emplear técnicas para mantener la calma como hacer ejercicios de respiración o contar lentamente hasta que nos sintamos mejor. De esta manera reduciremos los síntomas del miedo y nos distraeremos de los pensamientos negativos.

10. Proponte pequeños retos

Vencer el miedo requiere tiempo y un esfuerzo progresivo. Podemos empezar imaginándonos las coyunturas que nos espantan. Por ejemplo, si hacer deporte te da miedo, puedes comenzar imaginándote botando una pelota. Visualizarte realizando adecuadamente una conducta que te produzca tensión permitirá que adquieras seguridad.

Es probable que te cueste al principio, pero cada vez serás más capaz de verte ejecutando esa acción en la práctica. Esta es la base de las terapias de exposición, que presentan gradualmente estímulos que puedan provocar reacciones de miedo al paciente para que él aprenda a controlar sus emociones. Por ejemplo, una persona que tenga un problema con las serpientes puede comenzar viendo un dibujo de una pequeña culebra hasta encontrarse al lado de una cobra real.

11. No te enfrentes directamente a tu peor miedo

Es admirable que decidas vencer el miedo, pero no es recomendable hacerlo de forma brusca. La exposición a los temores requiere un acercamiento progresivo y suele ser guiada por profesionales. Una confrontación demasiado brusca con el miedo en situaciones como tocar una tarántula o cantar en un escenario ante mil personas puede resultar totalmente contraproducente y desencadenar reacciones adversas.

Céntrate en las recompensas que vencer el miedo te aportará. Por ejemplo, si tienes miedo a los coches, reflexiona sobre lo grato que tiene que ser hacer un viaje largo sin depender de otra persona y lo maravilloso que sería hacer una excursión que siempre has deseado. Es complicado concentrarse en esto en el momento de sentarse en el automóvil. Pero si pensamos en el premio, no imaginaremos catástrofes ni nos distraeremos con otros pensamientos negativos.

13. Prémiate por tus avances

Imagina que te agobian profundamente los ascensores y te desagrada pensar que pueden pararse. El día que subas en uno de ellos sin alterarte, te merecerás darte un capricho. Tú escoges si te prefieres concederte una bolsa de gominolas o ir al cine. Lo importante es que reconozcas tus méritos y mantengas las ganas de seguir avanzando.

14. Anota tus progresos

Llevar un registro de tu evolución te permitirá echar un vistazo a tu libreta cada vez que tu ánimo decaiga, ya sea por una situación que te haya producido miedo o por cualquier circunstancia, te permitirá sentirte orgulloso de tus adelantos y elevar tu autoeficacia. El progreso a la hora de vencer el miedo no siempre es lineal, puede haber recaídas. Aún así, es posible mejorar con perseverancia y determinación. Además, escribir sobre tus emociones te ayudará a desahogarte.

15. Apóyate en tus seres queridos

Tal vez tus amigos o familiares no tengan el mismo miedo que tú. Aún así, esta emoción no es desconocida para nadie. Comunicar cómo te hace sentir conducir con niebla o hablar con tu jefe te aliviará. Asimismo, es probable que tus interlocutores hayan pasado por experiencias similares y te den valiosas recomendaciones. Aunque simplemente con su afecto y su tiempo percibirás que tus recursos para afrontar cualquier adversidad aumentan.

16. Conversa con personas que compartan tu miedo

Encontrar a gente que pase por la misma situación que nosotros es beneficioso en prácticamente todos los ámbitos de la vida. Si creemos que lo que nos sucede es poco común y nos sentimos incomprendidos o nos cuesta hablar sobre estos problemas, hallarnos frente a otra persona que tenga que afrontar las mismas circunstancias (o comunicarnos con ella virtualmente) nos permitirá abrirnos y compartir experiencias que nos permitan adquirir estrategias que no se nos habrían ocurrido de otra forma.

17. No temas las críticas

A veces, independientemente de que nuestro miedo sea montar en bicicleta, hablar inglés o caernos al suelo, no damos los pasos importantes para afrontar nuestras dificultades por las críticas ajenas si nos quedamos en el intento o nos equivocamos.

Todos nos tropezamos alguna vez. Lo más probable es que el resto de la gente no esté tan pendiente de nosotros como creemos. Y en el caso de que alguien hable mal sobre nosotros, perdemos más evitando cumplir nuestras metas que escuchando comentarios negativos.

18. Saca partido a las nuevas tecnologías

Los avances tecnológicos nos posibilitan de muchas maneras a superar nuestros miedos. Ya existen terapias que utilizan la realidad virtual para exponer a los pacientes al objeto de su pánico de forma segura y eficaz. Aún así, no hace falta ir tan lejos. Podemos descargar apps ideadas con este fin.

Por ejemplo hay apps diseñadas para las personas que se sienten aterrorizadas cuando tienen que viajar en avión. Éstas aplicaciones aportan datos sobre la seguridad del viaje u ofrecen ejercicios que reducen la ansiedad. También es posible encontrar alguna para favorecer que los niños superen el temor a la oscuridad mediante juegos u otras para que superemos nosotros el miedo a hablar en público.

19. No te fíes de cualquier fuente

Hay una notable cantidad de información en Internet sin contrastar sobre asuntos que incrementan nuestros miedos (y sobre todos los temas, en general). Por ejemplo, si te agobian profundamente las enfermedades o los atentados, no hagas caso a la mayoría de los datos alarmistas y poco recomendables. Este barullo de referencias incoherentes dificulta que comprendamos adecuadamente determinados temas y a veces nos incita a tomar decisiones erróneas.

20. Pide ayuda profesional si es necesario

Vencer el miedo no siempre depende por completo de nosotros mismos. Si tienes un problema como una fobia que te incapacite en varias áreas de tu vida, es recomendable que consultes a un profesional con experiencia como un psicólogo o psiquiatra.

No debe darte vergüenza a pedir ayuda a este nivel. Numerosas personas acuden a especialistas y consiguen grandes avances con sus problemas. Las terapias para vencer el miedo son realmente efectivas y están en continua revisión.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿te sientes capaz de vencer el miedo? No dudes en comentar si te has quedado con alguna pregunta o deseas hacer una aportación.

Ególatra: Una guía completa sobre esta característica problemática

Ególatra: ¿Alguna vez te has preguntado que tienen Adolf Hitler, Napoleón Bonaparte, Gengis Khan y Josif Stalin en común? Aparte de ser personajes históricos, los une un carácter marcadamente ególatra. ¿En algún momento te has encontrado haciendo un trabajo grupal y en tu grupo hay alguien que exagera sus propios logros y puede menospreciar los logros de los demás? Esta persona puede tener una actitud ególatra. En este artículo hablaremos sobre qué es ser ególatra, diferencia con egocentrismo, ególatra y narcisismo, caracterísitcas de una persona ególatra y mucho mas. 

¿Qué es un ególatra?

¿Qué es un ególatra?

Ególatra es un término que hace referencia a un tipo de personalidad que destaca por mantener una actitud de veneración y adoración exagerada hacia sí mismo.

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Ególatra es una persona que tiene una adoración exagerada hacia si mismo, llegando a despreciar las características y valores de las demás personas. Las personas ególatras presentan problemas de socialización porque no respetan a las demás personas y necesitan continuamente ser reforzados en sus logros y cualidades.La palabra ególatra proviene del latín y deriva de “ego” que significa yo y de “latría” que significa adoración.

Uno de los problemas principales que tienen estas personas es el de empatizar con los demás. Las personas ególatras son su propia prioridad y se colocan en primer lugar en todo sin tener en consideración a las demás personas.

Este término ha sido relacionado con otros términos como “egoísta”, “egocéntrico” o “narcicismo”. Aunque exista esta relación entre los términos no son sinónimos.

Las personas ególatras pueden despertar rechazo social y como consecuencia tener una menor red social de apoyo. También algunos pasan desapercibidos, rodeándose de personas más pasivas que no sean conscientes de tu alta exigencia, llegando entre ambos a una sintonía.

Diferencia entre ególatra y egocéntrico.

Mirar a los espejos distrae la atención de los problemas. -Dean Acheson.

Especificando un poco más, nos ponemos a diferenciar entre los términos que pueden dar lugar a confusión. Es muy importante la diferencia entre los términos ególatra y egocéntrico porque el matiz puede ser leve.

Una persona ególatra es aquella que tiene una excesiva veneración por sí misma. Esta persona tiene culto por si propia personalidad, físico, actividad… todo lo que le rodea y está relacionado con él o ella. Es decir, piensa y siente que no hay nada por encima de él o ella, que no existe otra persona que lo supere en algo.

Por otro lado, una persona egocéntrica es la persona que exalta hasta los extremos su personalidad con el objetivo de ser el centro de atención o de la actividad que se esté realizando. Es decir, su comportamiento es excesivo con los demás para lograr conseguir su objetivo: ser el centro del universo, o al menos, de su entorno. Otro objetivo que intentan conseguir es que las demás personas piensen en ellos y ellos destacar en todo, sea el tema que sea.

Ególatra y el trastorno de la personalidad narcisista

Si nos remontamos a la historia de Narciso nos encontramos ante el primer ególatra empedernido, o al menos, el primero en poner su nombre a un conjunto de síntomas entre los cuales se encuentra cierto rasgo de egolatría.

¿De donde viene el primer ególatra?

Narciso era un joven muy guapo, de los más guapos del imperio griego. Se trataba de un chico muy apuesto, pero también muy alegre. Sus ojos brillaban como estrellas. Por ello, este joven volvía locas a las jóvenes griegas de la época.Sin embargo, no todo brillaba en Narciso, uno de sus grandes defectos es que no sabía querer a nadie. Él tan sólo poseía amor para sí mismo. Su ego y su vanidad le impedían ver más allá de su propia belleza.

Eco, una ninfa, cayó bajo el hechizo de la belleza de Narciso e intento agasajarlo. Pero Eco tenía una maldición de Hera, que celosa de su belleza, le arrebató la voz y provocando que sólo pudiera articular la última palabra con la persona que estaba conversando. Pero eso no freno a Eco que un día intentó mostrarle que lo amaba. Como no podía hablar, le demostró a través de la naturaleza y los animales. El objetivo es que Narciso supiera cuando lo amaba.

Narciso se ofendió con esta declaración de amor, ¿cómo se iba a enamorar de una chica muda? Él podía tener a las chicas más guapas de toda Esparta, Corinto o Atenas. Narciso contestó a Eco con burlas y desprecio.

Tras esta reacción, Eco se marchó para sufrir del desamor, pero antes de morir pidió a Némesis que maldijera a Narciso. La maldición consistía en que él solo pudiera enamorarse de su propio reflejo. Un día, Narciso paseaba por el rio Estigia y al acercarse para refrescarse al agua, vio su propio reflejo. Narciso se acercó al borde para admirar tal belleza…tanto que cayó al agua y finalmente murió ahogado.

Por ello, debido a este rasgo principal de “propia adoración ciega”, se ha puesto su nombre a un trastorno de la personalidad.

Una persona ególatra puede tener actitudes ególatras o ser un ególatra empedernido. Cuando esto llega a niveles patológicos se convierte en un trastorno narcisista de la personalidad. Estas personas tienen la idea de que las demás personas tienen que anticiparse a sus necesidades, ven a otros como alguien de quien sacar algo de utilidad o alguien que debe satisfacer sus propias necesidades. Si alguien de su entorno no le sigue esta idea, adoptan comportamientos agresivos para defender su propia idea de idealización de sí mismos.

Según el DSM V las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad deben cumplir los siguientes criterios:

Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  • Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  • Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  • Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
  • Exige una admiración excesiva.
  • Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  • Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  • Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

Características de la persona ególatra

Una persona ególatra reúne algunas de las siguientes características:

  • Su modo de hacer las cosas es el único, y todas las demás maneras son erróneas. Como consecuencia, presentan muchos conflictos con las demás personas al intentar imponer su propio criterio.
  • Se sienten sólo cómodas si son el centro de atención, por ejemplo, en una reunión social, conversación… Este mecanismo es un método para validarse a sí mismos, y su posición se ve reforzada.
  • Evitan rodearse de gente que les confronten y crean vínculos más fuertes con personas que le refuerzan su imagen de persona con éxito y que no duden de ello.
  • Necesitan ser continuamente reconocidos y que se le reconozca todo lo que hacen. Su ego se ve alimentado con los halagos de los demás.
  • Se comparan continuamente con los demás y necesitan salir ganando siempre. Es muy reforzante para ellos sentirse por encima de los demás.
  • Están siempre “a la defensiva”. Esto deriva de la característica anterior, del hecho de que la continua comparación hace que sientan ansiedad y frustración cuando no consiguen lo que quieren. Sus reacciones suelen estar desorbitadas con la situación.
  • Tienden a humillar a las personas que tienen cerca, si la situación lo requiere, para quedar ellos por encima o para cumplir su propio objetivo.
  • No cuidan las relaciones sociales. Para las demás personas es difícil estar compartiendo tiempo con alguien que continuamente se está comparando. Las personas ególatras olvidan que la amistad es una relación bidireccional y que debe existir interés por las dos partes. Como consecuencia acaban teniendo relaciones sociales artificiales y con ausencia de emotividad.
  • Son un espejo. Su mayor tendencia es a identificar sus propias carencias en los demás y proyectarlas.
  • Presentan un gran número de distorsiones cognitivas, distorsionando la realidad para interpretarla según su propia visión teniendo graves problemas para realizar un análisis racional de cada una de las situaciones.
  • No soportan las críticas debido a la imagen idealizada que tienen de sí mismos. No tienen tolerancia para escuchar sus debilidades y mucho menos para aceptarlas.
  • Exhiben constantemente sus logros, sus bienes materiales, su imagen personal y su status social.
  • Están orgullosos de despertar envidia porque al desencadenar este tipo de sentimientos ven reforzada su idea de superioridad frente al resto del mundo.
  • Se sienten las personas más especiales y existen pocas personas especiales como ellos.

Causas y motivaciones de un ególatra

Para hablar de una persona ególatra tendríamos que hacer referencia a varias posibles explicaciones de su origen y cómo llegó a ello. El origen variaría mucho según la persona en concreto de la que estemos hablando o del contexto de la persona de la que estemos hablando.

Algunas de las causas reconocidas han sido:

  • Estilo de crianza. Se entiende que este tipo de conducta es consecuencia del estilo de crianza que la persona ha recibido en su infancia. Hablamos de que la persona ególatra ha sido criada bajo un estilo educativo de sobreprotección e imposiciones. La persona ególatra ha crecido con pocos límites y han vivido desde pequeños la sensación de sentir la emoción de orgullo.
  • La egolatría es reflejo de la sociedad en la que vivimos, debido a que la sociedad valora todo aquello material y compara constantemente a las personas a través de sus logros, incluso desde que son pequeños. Muchas de las culturas actuales son individualistas y esto puede haber fomentado este tipo de personalidad ególatra.

Ególatra y relaciones sociales.

Una persona ególatra tiene pocas relaciones sociales intimas ya que la gran mayoría son relaciones superficiales, basadas en la continua adulación de los éxitos de la persona egocéntrica.

Buscan relacionarse con gente pasiva, que se deje llevar por ellos y a los que poder manipular fácilmente para conseguir su objetivo: ser el centro de atención y salir ganando en todas las comparaciones.

Las personas ególatras olvidan que las relaciones sociales, tanto de amistad, pareja o incluso familiares, son bidireccionales y que por ambas partes tienen que existir interés. Este interés no puede estar centrado solo en una de las personas de la relación porque si no puede acabar agotando a la otra persona con el tiempo, o porque incluso, debido a los comportamientos agresivos de la persona ególatra, acaban alejándose para no sufrir la ira cuando no consiguen lo que quieren.

Normalmente, la gente cuando descubre que se está relacionado con una persona con estas características decide alejarse, porque supone una gran inversión de energía. Es muy desgastante el estar satisfaciendo a una persona con un ego tan elevado que tiene que ser reafirmado continuamente.

¿Cómo lidiar con ególatras?

En la historia se ha hablado de muchas personas ególatras, entre ellos, Napoleón.

Un ejemplo más cotidiano, sería, cuando nos encontramos ante una persona ególatra cuando ante cualquier actividad (un juego en grupo) y esta persona exagera sus propios logros. No sólo exagera su propio éxito, sino que también deprecia el papel que han ejercido las demás personas en esa situación. Su objetivo una vez más es despreciar el papel de los demás en esa situación para que su papel sea el más importante.

A la hora de enfrentarte con un ególatra lo ideal es no reaffirmar sus pensamientos de grandiosidad, evita tener conversaciones conflictivas con esta persona, ante su avalancha de halagos intenta actuar aburrido o desinteresado y siempre mantén la confianza en ti mismo.

Tratamiento psicológico para un ególatra

No solo estamos hablando de un tratamiento para una persona ególatra sino también para consecuencia de esta personalidad mantenida a largo plazo. El tratamiento más adecuado sería un procedimiento terapéutico cognitivo-conductual centrado en:

  • Cambio de distorsiones cognitivas que tienen sobre sí mismo. Esto se realizaría a través de reestructuración cognitiva centrada en las ideas que tienen sobre sí mismos y del mundo que les rodea.
  • Trabajar la hipersensibilidad ante la evaluación. Esto se trabajaría a través del procedimiento de desensibilización sistemática.
  • Entrenamiento en habilidades sociales, entre ellas la empatía y la asertividad. En empatía se trabajaría el aumentar niveles de esta capacidad para poder conectar con los demás. La asertividad en terapia estaría enfocada en la conducta agresiva, orientándola hacia la asertividad.

Definitivamente, el objetivo sería desarrollar estrategias que se centren en la identificación y análisis del patrón desadaptativo en términos de esquemas, creencias disfuncionales de grandiosidad, estilos y déficits de habilidades.

En un segundo plano, el proceso terapéutico continúa con el cuestionamiento de ese patrón y la búsqueda de su sustitución por otro más adaptativo

En la terapia con una persona ególatra tenemos que tener en cuenta que puede aparecer cierta resistencia por esta persona ante el cambio. Sería recomendable que los objetivos estuvieran claros y con conciencia de la persona del problema, se consigue.

¿Conoces a alguien ególatra? Deja tu comentario.

¿Qué es la soberbia? Características de las personas soberbias, sus rasgos psicológicos y mucho más

¿Qué es la soberbia? Seguro que te habrás topado con alguien soberbio y arrogante alguna vez. Aquellos que sólo hablan de sí mismos y que se creen mejores que los demás. Aquí te contamos todo acerca de este rasgo de personalidad. Conoce las características de las personas soberbias, sus rasgos psicológicos y cómo tratar con ellas. Descubre el significado de soberbia, qué tiene que ver con la autoestima y algunos consejos. Si quieres compartir tu experiencia o dudas con nosotros, puedes dejarnos tu pregunta abajo y te responderemos. 

¿Qué es la soberbia? Definición y significado

¿Qué es la soberbia? Se puede definir a una persona soberbia como aquella que actúa como si fuera superior, más valiosa o importante que los demás y los menosprecia. Sin embargo, al mismo tiempo, la persona soberbia quiere ser admirada y respetada por todas las grandes cosas que ha hecho o las cualidades especiales que tiene. La soberbia implica un deseo de dominar y una confianza excesiva por sus habilidades, así como una visión sobre uno mismo como merecedor del éxito.

La soberbia generalmente sirve como un mecanismo de compensación de una gran inseguridad y poca confianza en uno mismo. Es un rasgo de personalidad que se va forjando en la infancia. Aunque cualquier persona puede comportarse de forma soberbia en un momento determinado por ciertas situaciones en su vida, lo más común es que sea un patrón estable de responder ante la vida.  En el caso de que sea una característica de personalidad, va a ser difícil de modificar, aunque no es imposible.

Como todos los rasgos de personalidad, la soberbia se pueden tener en mayor o menor medida. Uno puede ser más o menos extrovertido, más o menos responsable… Y en el extremo de la soberbia se encuentra el Trastorno Narcisista de la Personalidad.

El narcisismo es el término psicológico para la soberbia. Y pueden distinguirse dos tipos: el narcisista vulnerable, y el grandioso. El primero es el que utiliza la soberbia para compensar su inseguridad, y el segundo, realmente se cree tan perfecto como se muestra.

Descubre en el siguiente vídeo más acerca del narcisismo. No olvides activar los subtítulos en español desde “cc” de configuración.

Causas de la soberbia

No existe una única causa de la soberbia. En algunos casos, una persona se puede volver soberbia por ciertas experiencias que haya vivido, sin embargo, otras veces no existe un motivo psicológico, o causa determinada que pueda explicarlo.

1- Has hecho grandes cosas

En muchos casos, una persona se vuelve arrogante porque ha conseguido llegar muy lejos y ha obtenido logros que el resto de personas no suele alcanzar. Hacer algo extraordinario que casi nadie puede conseguir estimula nuestro sentimiento de auto-valía, a veces hasta el punto de ver a los demás como menos importantes.

Esto se debe a que estamos comparándonos con los demás de forma inconsciente todo el tiempo, para medir el progreso que estamos haciendo en aquello que nos importa.

2- Inseguridad, baja autoestima

La soberbia y la arrogancia sirve como un mecanismo de defensa. Es una forma de proteger nuestra autoestima y auto-valía. Es una forma de esconder y compensar la inseguridad, inferioridad, falta de confianza en uno mismo.

La soberbia nos ayuda a rechazar a otros antes de que puedan rechazarnos a nosotros. Es una forma de prevenirlo, de evitar que nos hagan daño. Por ello es más común comportarse de forma soberbia con extraños, por el miedo al rechazo.

Si somos emocionalmente inseguros, mostrarnos como superiores al resto o afianzar nuestras cualidades o logros va a ayudarnos a sentirnos algo mejor a corto plazo. Sin embargo no es una estrategia eficaz a largo plazo, por varias razones:

  1. Una vez que estemos solos, nos vamos a sentir igual de inseguros.
  2. A nadie le gusta estar al lado de alguien soberbio, por tanto la gente se va a ir alejando de ti, haciéndote sentir cada vez peor.
  3. Puede que de esta manera no te rechacen, pero tampoco vas a tener amistades y vínculos íntimos verdaderos.

3- Necesidad de aprobación

A las personas soberbias y arrogantes les importa mucho lo que piensen los demás de ellas. Dependen de la aprobación de los demás. A veces, las personas se comportan de forma soberbia para ganar una atención que no saben conseguir de otra manera.

Es es cierto para aquellas personas que siendo arrogantes y soberbios han conseguido mucha atención en el pasado, por lo que han continuado haciéndolo. En estos casos, una vez que dejan de conseguir esa atención, dejan de comportarse de esa manera.

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Características de una persona soberbia ¿Cómo la identificamos?

¿Cómo es una persona soberbia? A continuación te detallamos las principales características de las personas soberbias. No siempre se dan todas estas características o signos a la vez. Existen diferentes grados de soberbia y se puede ser arrogante en mayor o menor medida, como cualquier otro rasgo de personalidad.

1- Deseo desmesurado de recibir halagos y alabanzas de los demás

Una característica de las personas soberbias es que buscan constantemente la admiración de los demás, muestran todo lo que han logrado o lo que tiene para que los demás les halaguen. Quiere a la gente que le adora y desprecian a quien no lo hace.

2- Habla constantemente de sí mismo y de sus logros

Su tema favorito es sobre sí mismo, lo que ha hecho, lo que ha comprado, lo que le ha pasado. También le encanta ser el centro de atención. Tienden a acaparar la atención en cualquier reunión social. Toda la conversación gira a su alrededor. Si alguien comienza a hablar de otras cosa, enseguida intenta que la atención vuelva hacia sí mismo, si es necesario, interrumpiendo a los demás.

3- Caen bien al principio

Una persona soberbia y arrogante suele ser encantadora cuando la conoces. Su extroversión y carisma cautiva a muchos. Pero esto no suele durar mucho porque detrás de ello está la falta de empatía, el desprecio, el egoísmo y el rencor.

4- Sobrecompensan sus debilidades

Normalmente hablan alto, andan contoneándose, se visten y maquillan de forma que llamen la atención… De esta forma esconden sus inseguridades, ejecutando conductas que muestren su poder.

5- Tienen problemas para crear relaciones

La soberbia y la arrogancia aparta a los demás. No solo por que a nadie le guste estar cerca de alguien que se cree más que nosotros o nos trate con desprecio, sino porque estas personas a menudo piensan que no necesitan a nadie. Ellos mismos se bastan.

Aunque lo cierto es que el aislamiento, a la larga nos provoca mucho malestar.

6- No reconocen los errores y no reciben bien las críticas.

Para las personas soberbias y arrogantes todo lo que hacen está bien. No se equivocan nunca, y siempre encuentran una justificación para sus errores “Es que he recibido la información tarde”, “No me lo has explicado con claridad”…

Si reciben una crítica, estos actúan a la defensiva y ni siquiera escuchan lo que le están diciendo.

7- Les cuesta pedir perdón

Como las personas soberbias, según ellas no hacen nada mal, tampoco pedirán perdón, ni se disculparán. Para ellos el problema es de la otra persona.

8- Son intolerantes con quienes no son como ellos

Las personas arrogantes critican a los demás rápidamente, enfatizando los errores y puntos débiles de quienes no cumplen sus altos estándares. Necesitan corregir los fallos de los demás, e incluso hacer que los demás fallen para recalcar sus debilidades.

Las personas soberbias sólo hablan con aquellos que consideran que merecen su presencia.

Soberbia Vs Autoestima

Parece lógico pensar que tener mucha autoestima puede desencadenar una conducta soberbia. Que la soberbia y la seguridad en uno mismo forma parte de un continuo, es decir, si tengo poca autoestima y la voy incrementando cada vez más llegará un punto en el que pueda convertirme en una persona arrogante. Pero esto no funciona así.

Como hemos visto, una persona soberbia y arrogante, en el fondo tiene una gran inseguridad en sí mismo y una falta de autoestima. Por tanto, la soberbia es contraria a una buena autoestima. Si una persona con una baja autoestima acude a terapia para aumentarla, no se va a convertir en una persona arrogante, sino alguien que confía en sus habilidades y virtudes, pero también reconoce sus puntos débiles y trabajar para compensarlos de forma saludable.

Descubre aquí 10 consejos para mejorar tu autoestima.

¿Cómo tratar con alguien soberbio?

Todos nos hemos encontrado con una persona soberbia o arrogante en nuestro camino. Descubre aquí algunos consejos que puedes aplicar en tu día a día:

  • Si te dicen algo hiriente, díselo. No te lo calles. Las personas soberbias suelen estar tan pendientes de sí mismos que ni se dan cuenta del daño que hacen.
  • Remarca que lo que dice es su opinión y que otras personas pueden tener otros puntos de vista, que no tiene la verdad absoluta.
  • Te interrumpe y sólo habla de sí mismo, dile: “Perdona que te corte, pero me gustaría contarte yo algo.”
  • Si dice algo arrogante, no temas decírselo, pero sin atacarle y haciendo ver que no era su intención (aunque sí lo fuera): “Eso ha sonado un poco arrogante”, o “Seguro que no querías sonar tan arrogante, ¿verdad?” o “¿Te das cuenta de lo soberbio que ha sonado eso?
  • Ten compasión y paciencia con una persona soberbia, ya que realmente no sabe actuar de otra manera.

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Consejos para una persona soberbia

Después de leer todo esto ¿crees que puedes ser una persona soberbia o arrogante? Darte cuenta de ello ya es un gran paso.

  • Solo porque hayas hecho algo genial no significa que eres mejor que nadie. Tienes tus defectos como todo el mundo, y eso no te hace peor persona. A veces asusta reconocer nuestras debilidades porque nos sentimos vulnerables y es normal. Pero si no las reconocemos y no nos enfrentamos a ellas vamos a acabar solos, aislados, sin nadie con quien contar.
  • Entiende y acepta que otros tengan sus propios puntos de vista, que pueden ser muy diferentes al tuyo. Nadie tiene la verdad absoluta. Tener diferentes opiniones puede ser muy enriquecedor. No desprecies a los demás porque piensen diferente. Escucha lo que tengan que decir, pueden sorprenderte.
  • Cultiva tu autoestima. No necesitas despreciar a los demás o dominarlos para sentirte válido. Todos somos valiosos.
  • Acude a un profesional si no sabes cómo frenar tu soberbia.

Escucha activa: Una guía práctica para fortalecer la comunicación

Escuchar es el compromiso de entender dejando de lado prejuicios y creencias. Saber escuchar es imprescindible para comunicar de manera eficaz. Practicar una escucha activa no siempre es fácil. Implica atención y esfuerzo por comprender el mensaje del otro. Tener el poder de la escucha activa garantiza el éxito en las relaciones interpersonales. En este artículo explicaremos que es la escucha activa, la importancia de saber escuchar, niveles de la escucha activa, recomendaciones para potenciar esta habilidad y mucho más.  

Escucha Activa. Una persona que escucha es una persona con éxito; si eres bueno en esta materia, notarás que las personas se sienten atraídas por ti, confían en ti y como resultado, tus relaciones son muy profundas. Tienes éxito porque escuchas y entiendes a las personas. Por ello, las personas a tu alrededor te quieren y aprecian.

Aquellas personas que no saben escuchar y no están interesadas más que en sí mismas son pesadas ante los ojos del mundo. Por ello, pierden amistades. Se sienten solos y aislados y, por más que se esfuerzan, no encuentran su fallo.

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es una técnica y estrategia específica de la comunicación humana. La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. Se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

“Un término genérico para definir una serie de comportamientos y actitudes que preparan al receptor a escuchar, a concentrarse en la persona que habla y a proporcionar respuestas (feedback)”- Rost

Existen dos grandes mitos alrededor del mundo de la escucha.

  • Escuchar y oír son la misma cosa: podemos oír, pero no escuchar. El primer proceso hace referencia al suceso fisiológico que ocurre cuando las ondas recibidas causan una serie de vibraciones que son transmitidas al cerebro. Escuchar, sin embargo, ocurre cuando nuestro cerebro reconstruye estos impulsos electromagnéticos. Así, se le da un significado real a la representación del sonido original que se forma.
  • Escuchar es un fenómeno natural: muchos creen que escuchar es como respirar, un fenómeno natural e inconsciente automatizado. Más lejos de la realidad, la escucha es un aprendizaje que, al igual que la respiración, se puede trabajar y mejorar. Todo el mundo sabe escuchar y respirar, ¿pero somos capaces de realizar estas tareas de la forma más óptima? Los colegios enseñan a sus pupilos a leer, escribir y hablar en público, pero no a esuchar activamente.

Con el fin de mejorar las relaciones terapéuticas, los psicólogos y psicólogas han estado empleando la escucha activa en sus sesiones desde hace años. La escucha activa NO es una capacidad, por lo que es necesario, si queremos contar con ella, adquirirla, desarrollarla y trabajarla.

Los cinco niveles de la escucha activa

Hay cinco niveles de la escucha activa que se dividen según las actitudes que la persona receptora muestra.

  1. Valorativa: la persona valora lo que ha escuchado y le sugiere al locutor cómo debería actuar según su criterio.
  2. Interpretativa: la persona que escucha instruye a la otra sobre sí misma, intentando demostrarle las razones de su problema o situación.
  3. Tranquilizadora: la persona se esfuerza en calamar la excitación y aliviar la angustia de quien presenta una problemática.
  4. Explotaroria: la persona que escucha dirige la conversación de forma sutil de tal manera que es capaz de ahondar de forma profunda en el estado emocional de la otra persona.
  5. Comprensiva: la persona que habla es comprendida por la que escucha, tanto en el nivel comunicativo básico como en el relacionado con el mundo de los sentimientos. Este nivel se corresponde a la empatía avanzada.

La escucha activa

10 bloqueos a evitar en la escucha activa

Hay una gran cantidad de bloqueos a la hora de escuchar. Esto es debido a que todas las personas, consciente o inconscientemente, hacemos uso de ellos. Es importante reconocerlos e intentar que salgan a la luz lo menos posible. Por ello, le brindamos la oportunidad de conocerlos y ser más consciente de ellos.

1.Comparar o identificarse

Si nos comparamos con la persona a la que estamos escuchando, no estaremos escuchando en absoluto. Nos intentaremos medir ante ella y tendremos pensamientos cómo “¿podría yo hacer esto? bueno… he pasado por cosas peores que no sabe cuan duras han sido…”. Compararnos a nosotros mismos con la persona que estamos intentando escuchar bloquea nuestro proceso de escucha activa porque nos centramos más en nosotros mismos que en la persona que habla. En ocasiones, también podemos identificarnos con el locutor, lo que nos llena de emociones, sentimientos y pensamientos pasados que bloquean la entrada de los que deberíamos estar escuchando.

2.Leer el pensamiento

Cuando leemos el pensamiento no prestamos atención a lo que la persona dice, nos dedicamos a intentar averiguar qué piensa y siente. No nos fiamos, en cierto modo, del testimonio que nos narra y sacamos conclusiones precipitadas que pueden derivar en error. Como consecuencia, podemos llevar a cabo actos o dedicar palabras que no se ajusten a la realidad o a lo que la persona demanda.

3.Ensayar

El tiempo de escucha activa se ve reducido si ensayas lo que vas a decir. Preparar un comentario o intervención en un debate o conversación disminuye el tiempo que dedicas a reflexionar y entender los argumentos, historias y puntos de vista de las personas que te acompañan.

4.Filtrar

Los filtros en la escucha se activan cuando decidimos prestar atención solo cuando se dan ciertas condiciones. Por ejemplo, cuando una persona está feliz o, por el contrario, enfadada. Cuando piensas que no hay nada en la comunicación que requiera de tu atención, tu mente desconecta y la escucha activa desaparece. En ocasiones, filtramos información, sobre todo aquella que es amenazante, negativa o que simplemente no queremos escuchar. Las oímos, pero no escuchamos, así que nos olvidamos de ellas.

5.Juzgar

Cuando etiquetamos de forma negativa (y en ocasiones, incorrecta), prejuzgamos a alguien según nuestra idea previa de cómo debe ser, comportarse, hablar… Por este motivo, la escucha activa se ve distorsionada. En ocasiones, lo hacemos de forma automática, según vemos a alguien. En otras ocasiones, sin embargo, lo hacemos después de un comentario, tras el cual, construimos una personalidad completa.

6.Soñar despierto

Esto se da en aquellas ocasiones en las cuales nuestra mente hace una asociación de ideas desde lo que ha dicho la otra persona, hemos visto, pensado, etc. De esta forma, la mente empieza a divagar. Soñar despierto es muy común en los niños y niñas cuando acuden a la escuela. Sin embargo, las personas adultas no somos inmunes a hacerlo. Es posible, de hecho, que alguien lo haga con bastante regularidad, lo que puede ser entendido por otra persona como falta de compromiso, apreciación, etc.

7.Aconsejar

Aconsejar a una persona no es sinónimo de haberla entendido. Muchas personas son expertas en resolver los problemas de los demás y en dar consejos a quienes ni los piden. En muchas ocasiones, lo que le interesa a la persona que habla no es que le demos una salida a sus problemas, sino que nos mostremos a su lado, escuchando sus sentimientos.

8.Apaciguar

En ocasiones, solo queremos ser amables y, para ello, apaciguamos los sentimientos de las personas. Lo único que conseguimos con ello es quitarle hierro al asunto, asunto que la otra persona vive con gran emotividad. Por ello, sentirá que no entiendes su dolor, sufrimiento y situación.

9.Tener razón

Algunas personas sienten que deben tener razón en todo, por ello, son capaces de tergiversar los hechos, gritar, excusarse, acusar a otras personas, entre otras cosas. Por este motivo, no son capaces de escuchar las críticas. Así, carecen de feedback con el que mejorar y cambiar.

10.Descarrilar

Este bloqueo se lleva a cabo cuando, en una misma conversación, cambiamos de tema constantemente con el fin de no aburrirnos. En ocasiones, buscamos conversaciones cómodas o decidimos quitarle importancia al asunto haciendo alguna broma. Esto disminuye la ansiedad y la incomodidad que, en ocasiones, sentimos durante la escucha activa.

8 recomendaciones para la escucha activa

Para que nuestra escucha activa sea percibida por la persona que nos está hablando, existen una serie de recomendaciones que a continuación mostramos.

Contacto visual: el contacto visual óptimo transmite una conexión sincera que debe mantenerse durante toda la conversación. Sin embargo, no debe ser una mirada inquisitoria o estática, debe ser natural.

Postura corporal: mantener una posición ligeramente inclinada hacía la persona que está hablando muestra interés y receptividad.

Reflejo automático: el reflejo automático se da de manera inconsciente cuando repetimos acciones (movimientos de mano, inclinaciones de cabeza) que la persona que habla realiza. Si mantenemos una escucha activa, estás se darán de forma automática. Si las fingimos, sin embargo, pueden verse como acciones demasiado forzadas.

Parafraseo y síntesis: repetir conceptos que la persona ha expresado con el fin de aclarar la comprensión de los mismos, deja claro que a la persona que habla que la estás escuchando. Además, si hemos entiendo algo mal, esta puede aclarárnoslo. Asimismo, en cierto momento de la conversación, pueden llevarse a cabo resúmenes, siempre coherentes, que pretendan poner en su lugar distintos sentimientos, pensamientos o situaciones. Estos nunca deben adelantarse en el testimonio o incluir información no expresada verbalmente, aunque si pueden conectarse aspectos de la historia de tal forma que el locutor pueda ver la historia hilada y desde un punto de vista distinto.

Preguntas: la realización de preguntas puede tener consecuencias tanto positivas como negativas. Debemos tener cuidado, pues podríamos estar haciendo una pregunta no relevante o inquisitoria. Para evitar encontronazos, es recomendable, si queremos conocer algún dato, esperar a que la persona continúe con la narrativa, puede que pronto nos brinde esa información. Si queremos aclarar alguna cosa porque no nos ha quedado clara, ha de hacerse en espacios de silencio, puesto que jamás debe interrumpirse a la persona que habla. Finalmente, las preguntas exploratorias deben hacerse siempre con el fin de ayudar a la comunicación y a la persona que nos transmite su historia, nunca por placer propio.

Tono de voz: mantener un tono de voz adecuado para la conversación es de gran ayuda para la persona que habla. Si está enfadado, no debemos enfadarnos con él, pero sí podemos mostrar disgusto. Esta relación de emociones favorecerá la comunicación.

Comentarios vagos: no es recomendable hacer comentarios ambiguos, poco claros o sin ningún sentido, puesto que desviarán la atención del interlocutor quien, además, puede sentirse perdido en su propia conversación.

Comunicación no verbal: toma nota de aquella comunicación no verbal que seas capaz de recibir, pues puede transmitir información muy valiosa. Sin embargo, no debemos hacer juicios rápidos basándonos en ella, sobre todo si no estamos entrenados en dicho ámbito.

Llevar a cabo estas recomendaciones, junto con la evitación de los bloqueos, puede ayudarnos a mantener un gran número de conversaciones donde la escucha activa cobre protagonismo.

La importancia de la escucha activa

Mantener una escucha activa es importante en nuestro día a día. Nos permitirá conocer de forma profunda a aquellas personas con las que convivimos y nos relacionamos. Es necesario, para ello, trabajar en su desarrollo.

En el mundo profesional, la escucha activa también es una herramienta que nos proporcionará una buena imagen, información valiosa y un ambiente positivo.

En el mundo empresarial, contar con directivos expertos en la escucha activa mantendrá un ambiente de trabajo óptimo, que tendrá como resultado una mejor relación y comunicación entre las distintas esferas y los diferentes empleados. Además, la escucha activa puede ser una gran impulsora de talentos. Así mismo, la calidad de la convivencia puede tener como consecuencia mejores resultados económicos y de producción y puede dar cabida a nuevos métodos de innovación.

En la profesión de psicología es, como hemos comentado, de vital importancia. Existen un gran número de corrientes teóricas que los profesionales adecuan a sus distintos ámbitos de trabajo. A pesar de ello, la escucha activa es un método indispensable en las relaciones terapéuticas que estas personas llevan a cabo.

En el mundo de la educación, es interesante que los profesores y profesoras mantengan una escucha activa con sus alumnos y los padres y/o madres de estos. La comunicación escuela-familia es indispensable para que la educación se lleve a cabo de forma correcta. Dentro del entorno escolar, la comunicación entre el personal docente y los estudiantes tendrá como resultado un mejor conocimiento de las necesidades educativas de los alumnos y alumnas. Además, es necesario que la educación se centre también en dotar a sus estudiantes de una capacidad de escucha adecuada. En mundo al que nos enfrentamos escuchamos más que hablamos o, al menos, así debería ser. Por ello, es de vital importancia que las personas nos desarrollemos en la escucha activa.

En resumen, hay distintas profesiones y situaciones en las cuales la escucha activa puede tener consecuencias muy beneficiosas. Por ello, es recomendable ponerlo en práctica. ¿Has ejercitado tu escucha activa? Deja tu comentario.

¿Ansiedad y estrés en exámenes? 13 consejos que pueden ayudarte a aprobar

Sudores, mareos, la mente en blanco, nauseas, temblores, dolor de tripa, creo que he olvidado todo lo estudidado…. ¿Ansiedad y estrés en exámenes? Cada vez queda menos para esa prueba tan importante que marcará tu destino. ¡Ahhh! De ella depende tu futuro, de ella depende tu vida. Descubre estos 13 consejos para combatir la ansiedad y el estrés en exámenes, y que todo te salga según lo planeado ¡Sigue leyendo!

¿Ansiedad y estrés en exámenes? Descubre estos consejos

Ansiedad y estrés ante los exámenes finales

En época de exámenes, las noches sin dormir, los litros de “café en vena” y los nervios a flor de piel son los protagonistas de la vida de la mayor parte de los estudiantes.

Creemos que la ansiedad que padecemos ante los exámenes es mala pero ¡cuidado! La ansiedad no es más, que una emoción natural adaptativa que nos ayuda a mantenernos alerta ante una posible amenaza.

Cuando la ansiedad se produce de manera moderada aumenta la motivación y facilita nuestro rendimiento. Es necesaria porque nos aporta energía y nos ayuda a mantenernos activos.

Debemos preocuparnos por la ansiedad que sentimos cuando alcanza niveles elevados y se convierte en desadaptativa afectando a nuestra vida diaria.

La ansiedad ante los exámenes es un conjunto de reacciones emocionales negativas que algunos alumnos sienten en época de exámenes. Si se produce en niveles altos puede afectar a la vida diaria de la persona a nivel físico (alteraciones del sueño, náuseas, dolores,…), nivel comportamental (práctica de conductas inadecuadas como dormir demasiado, fumar,…) y a nivel psicológico (pensamientos negativos, bloqueo mental,…).

13 consejos para sobrevivir a la ansiedad y al estrés de los exámenes finales

1. Consejo: Busca tu propio ambiente de estudio

Para un buen ambiente de estudio, es necesario una buena iluminación para evitar que nuestra vista y cerebro se cansen rápidamente, encontrarnos cómodos utilizando una silla confortable y un escritorio amplio y utilizar un ambiente sin ruidos para evitar desconcentrarnos.

2. Consejo: ¡Planifícate! Prepara un buen plan de estudios

Organiza en tu calendario personal el tiempo que vas a invertir para estudiar cada temario de tu examen. Utiliza colores, dibujos, post-it … lo que quieras para conseguir organizar tus exámenes de la mejor forma posible.

Consejo: Haz un buen plan de estudios para unos mejores resultados en tus exámenes

3. Consejo: Esquemas para una buena preparación

Desde pequeños nos han intentado enseñar la importancia de unas buenas técnicas y hábitos de estudio para conseguir unos buenos resultados en nuestra vida académica.

Entre las ventajas de utilizar esquemas encontramos un mayor aprovechamiento de nuestra memoria visual, estudiamos mientras los realizamos, son el resultado de todo lo que debemos aprender en el menor número de palabras, aumenta nuestra atención y concentración y nos ahorra tiempo de repaso de estudio. Nos genera menos estrés estudiar esquemas que textos y textos. Echa un ojillo a estas técnicas de estudio y memorización.

4. Consejo: Música, incienso…

Cada persona es un mundo y nuestros niveles de concentración varían dependiendo de diferentes factores. Para los que no soporten los silencios, se recomienda que escuchen algo de música tranquila mientras estudian (en Spotify hay playlists creadas para escuchar en momentos de estudio).

Estímulos externos como el olor puede aumentar también la capacidad de concentración, por eso algunas personas utilizan incienso para crear su propio ambiente de estudio ideal.

La música tranquila ayuda a reducir la ansiedad ante los exámenes

5. Consejo: Usa tu propio estrés para conseguir mejores resultados en los exámenes

Evita que el estrés y los nervios te dominen y en lugar de quejarte o agobiarte con todo lo que tienes que estudiar, utiliza esa energía para prepararte bien el examen y motivarte.

Además, puedes intentar aprender técnicas de relajación y respiración para aquellos casos en los que notes que el estrés domina tu cuerpo. Keep calm!

6. Consejo: Sé consciente de tus errores

Hasta cierto punto, es bueno ser perfeccionista y crítico con uno mismo pero debemos saber relativizar los errores y aprender de nuestros fallos. “De los errores se aprende”.

En época de exámenes nos ponemos más irascibles y el mayor error que cometemos es pagar nuestros problemas con los demás. Cuidado con eso.

7. Consejo: El café, tu gran aliado

Para muchas personas, los momentos de estudio son sinónimos de litros y litros de café. Esto es así, porque el café contiene una sustancia psicoactiva denominada cafeína que nos ayuda a mantenernos despiertos.

Si combinamos el café con algo de azúcar, se producen un aumento en la motivación, aprendizaje y en la capacidad de atención y memoria.

Para aquellos a los que no les guste el café, el es un buen sustituto. ¡Ojo! Todo debe tomarse en su justa medida, de lo contrario puede producir nerviosismo o ansiedad, lo cual es contraproducente a la hora de hacer nuestros exámenes.

No debemos olvidar que el “momento del café” es importante para todos los que aprovechan ese momento de descanso para desconectar del estudio y hablar con los amigos, escuchar música,… Benditos cafés.

El café aumenta la motivación, aprendizaje, atención y memoria

8. Consejo: Evita las distracciones.

Ya seas de los que estudian en la biblioteca o en tu propia casa, evitar las distracciones es fundamental.

Intenta que en tu zona de estudio no haya elementos que te puedan desconcentrar y que solo esté lo imprescindible que necesites para estudiar, ordenador apagado y móvil guardado (¡la excusa de utilizar el móvil para saber la hora no vale! Para ello utiliza reloj) e informa a tus amigos y familia de que no quieres que en ese momento te molesten.

Si te molestan mucho los ruidos, puedes probar a usar tapones.

¡Truco! Para concentrarte más mientras estudias, es recomendable escribir lo que vas estudiando.

9. Consejo: Intenta descansar

Dormir bien por las noches es fundamental para estar despejados al día siguiente. Es recomendable dormir entre 6 y 8 horas para afianzar los conocimientos aprendidos.

Además debemos hacer descansos cada 1-2 horas de estudio. De nada nos sirve pelearnos con nuestros apuntes durante horas y horas sin enterarnos de nada.

10. Consejo: Come de manera saludable y mantente hidratado

¿Sabías que el agua ayuda a mejorar tu memoria y mantiene tu capacidad cerebral?

Cuando estudies, procura tener siempre una botella de agua a mano y algo de comida para mantener tu azúcar en sangre estable. No quiero decir que te atiborres a calorías, pero sí que son recomendables las frutas, cereales o galletas (bajas en calorías). Estos son los mejores alimentos para tu cerebro.

Come sano y mantente hidratado

11. Consejo: Muévete para conseguir unos mejores resultados.

Hacer cualquier tipo de ejercicio físico aumenta la concentración y memoria, hace que liberemos endorfinas y nos encontremos mejor con nosotros mismos y disminuye la tensión muscular. Además, nos sirve para hacer descansos.

12. Consejo: ¡Los pensamientos positivos son la clave del éxito!

Sustituye tus pensamientos negativos y derrotistas (“Seguro que suspendo”o “No valgo para estudiar”) por pensamientos positivos y realistas (“Sé que puedo” o “He estudiado mucho para este examen y sé que estoy preparado para aprobar”).

Confía en ti mismo y en tus posibilidades. ¿Has escuchado la expresión “Si quieres, puedes”? Pues aplícatelo.

13. Consejo: Cuando todo haya terminado, mímate, quiérete y date un caprichito.

Ya está hecho. Has hecho todo lo que estaba en tu mano para sobrevivir a los exámenes finales y ahora es tu momento.

Aprovecha para hacer realidad todas las fantasías que se te pasaban por la cabeza en tus momentos de estudio. ¡Esta vez tienes que organizar tu agenda y planificarte para salir y disfrutar de tus resultados!

Si los resultados de tus exámenes no han salido del todo como esperabas, no te desanimes ni te preocupes y relativiza las consecuencias.

Siempre hay segundas oportunidades para demostrar tus conocimientos, intenta sacar el lado positivo de la situación y busca hacerlo mejor la próxima vez.

Recuerda… ¡Con esfuerzo y perserverancia podrás alcanzar tus metas!

Un poquito de humor para terminar… y ahora ¡ponte de nuevo a estudiar!

El Efecto Halo en tu vida diaria: 10 trucos para manejarlo eficazmente

El Efecto Halo es un fenómeno mediante el cual tendemos a atribuir características de la personalidad a alguien basándonos únicamente en su atractivo. Dicho de otra manera, el que es guapo consideramos además que será simpático e inteligente.

Es un fenómeno que se produce de manera inconsciente, y que tiene una gran repercusión en la sociedad; desde la elección de pareja, pasando por la educación, el márketing, e incluso procesos judiciales.

¿Crees que eres capaz de evitar el Efecto Halo? ¿Crees que eres totalmente libre en tus juicios? La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te invita a reflexionar a través de este artículo.

Efecto Halo

¿Qué es el Efecto Halo? Para entender el Efecto Halo podríamos definirlo como un “atajo” que utiliza nuestra habilidad perceptiva, nuestro cerebro. Valoramos a las personas o productos sobre un rasgo sobresaliente de ellos y lo extrapolamos al resto de características personales, que muy pocas veces tienen relación.

Se hace de este modo indispensable conocer este fenómeno psicológico con vistas a ser más libres y exactos en nuestros juicios y librarnos de los sesgos cognitivos.

El Efecto Halo aparece por primera vez definido por Thorndike, en 1920. Thorndike, tras realizar diversos experimentos en el Ejército, acuña este término que cada vez cuenta con más presencia en nuestra sociedad, a través de la publicidad.

Y no es que seamos tontos, es que evolutivamente nuestro cerebro está preparado para la simplificación de los procesos perceptivos; muy eficaz en algunos casos, y haciéndonos cometer errores de juicio en muchos otros, como en el Efecto Halo.

“Nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión. Oscar Wilde”

Ejemplos de Efecto Halo

El Efecto Halo puede tener un efecto devastador en cuanto a las expectativas que depositamos o quitamos en diferentes personas. Lo bello es bueno, y no salimos de ahí.

Un ejemplo muy reciente de un Efecto Halo en masa fue el producido por la cantante Susan Boyle, en el programa de televisión Britain´s got talent.

Si ya has visto el vídeo, piensa en la primera impresión que te causó ella.

Si no lo has visto, pon a prueba tu resistencia al Efecto Halo:

Esta mujer no llamo nada la atención ni al público ni a los jueces cuando salió al escenario. No era una mujer atractiva, no desprendía carisma ni tenía “tablas” en el escenario. Entonces abrió la boca y se puso a cantar.

La reacción del público y del jurado lo dice todo. Nadie esperaba nada bueno de ella, por eso fue tan espectacular su actuación. Dejo absolutamente cautivado a todo el estudio y a las miles de personas que la escucharon en directo. Para mí, es el ejemplo que mejor resume lo que es el Efecto Halo, y cómo nos afecta a los seres humanos.

¿Y tú, has reaccionado como el auditorio, o diferente?

El Efecto Halo y la publicidad

El Efecto Halo no se limita únicamente a las personas, sino que también se puede extrapolar a objetos “necesarios”. Es por eso que muchas marcas buscan a alguien famoso, atractivo e influyente como imagen de sus productos. ¿Te has preguntado alguna vez porque George Clooney vendé café? ¿O por qué Rafa Nadal nos vende desde coches hasta seguros? Pues porque el equipo completo de publicistas, psicólogos y todo el equipo de marketing saben aprovechar este Efecto Halo para aumentar sus ventas.

Elegir a una persona atractiva, carismática y  cercana es una apuesta segura por las compañías de marketing, que saben que iremos a las tiendas a comprar el café que toma George Clooney.

El Efecto Halo en las entrevistas de trabajo

En las entrevistas de trabajo, el Efecto Halo juega un papel muy importante. Todos conocemos desgraciadamente casos en el que alguien idóneo por el puesto ha sido descartado en el departamento de Recursos Humanos por ir desarreglado, y viceversa. Personas muy guapas han podido obtener un puesto de trabajo para el que realmente no están preparados, o no sirven en absoluto.

A continuación te explicaré unos consejos para sacarle el máximo beneficio al Efecto Halo en una futura entrevista de trabajo.

El Efecto Diablo o el Efecto Halo invertido

¿Qué es el efecto diablo? No hay blanco sin negro. El Efecto Diablo consiste en justamente lo contrario que el efecto Halo. Es decir, El Efecto Diablo sucede, cuando nos dejamos guiar en nuestros juicios personales basados en una característica negativa de una persona u objeto, atribuyéndole muchas más características negativas de las que probablemente en realidad posee.

Si tienes una cara difícil de mirar, seguramente, tendrás más barreras que una persona bella. Y esto es tan triste como cierto.

El Efecto Diablo también tiene mucha repercusión en la política. Cuando nos hemos formado una mala imagen de un político en concreto, nos cuesta más valorar los beneficios que ha podido causar, debido a la mala imagen que nos hemos creado de esa persona.

Parece mentira que con los equipos de asesoramiento de imagen que cuentan, no sean capaces de proyectar un Efecto Halo en vez del Efecto Diablo que producen, que lo ves y apagas la televisión…

Recomendaciones para no dejarte manipular por el Efecto Halo

1- Se consciente de los juicios que realizas

El primer paso para frenar los prejuicios del Efecto Halo es ser consciente de ellos. Y el problema es que cuando se produce el Efecto Halo raramente somos conscientes de lo que nos está pasando. Si aprendes a hacer una valoración más precisa de la persona u objeto sin dejarte seducir u horripilar por el atributo físico, serás más justa con la valoración.

Ejemplo de Efecto Halo: Te puede ocurrir que cuando ves a una persona muy obesa, le atribuyas además otras características negativas bajo el juicio “Cómo puede estar así de gordo” “Eso tiene que ser dejadez”… como pueden ser la pereza o la glotonería. Tu no sabes nada a primera vista de las circunstancias de esa persona; si es realmente vaga o tiene una enfermedad, o sencillamente es así y punto.

2- Dale una segunda oportunidad a tus primeras impresiones

Como resulta casi imposible no formarse una primera impresión de la persona que acabas de conocer, al menos, se crítico con esa primera impresión para no sucumbir a los efectos del Efecto Halo.

Intenta respaldar esa primera impresión con argumentos, y si ves que te cuesta encontrarlos, dale una segunda oportunidad para poder profundizar más en tu primera impresión.

3- Tú también eres prejuzgado, reflexiona

Amigo mío, tu también produces un Efecto Halo o si tienes mala suerte, un Efecto Diablo. Tómate un tiempo para reflexionar acerca de lo que proyectas a los demás, porque generalmente vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Ejemplo de Efecto Halo: Pregúntale a alguien de confianza que primera impresión tuvo de ti, y reflexiona sobre la respuesta porque puede ayudarte mucho.

4- Cuida tu higiene personal

Dejando de lado el peso, la belleza, o la altura, es imprescindible para crear un Efecto Halo positivo tener una higiene personal minuciosa. El pelo sucio, el olor corporal, las uñas negras; desde luego no están ayudándote en esa primera impresión.

Esto te puede sonar muy básico, pero te sorprenderías de las personas que son capaces de acudir a una entrevista de trabajo con la camisa manchada.

5- La sonrisa potencia el Efecto Halo

Una sonrisa proyecta cercanía, respeto y simpatía. Además los estudios demuestran que cuando sonreímos se produce un fenómeno de causa- efecto: La otra persona también tiende a sonreírnos. ¿Conoces las neuronas espejo?

Una persona que sonríe tiende por lo general a caerte bien, si la sonrisa es franca. Tampoco es cuestión que vayas como el Joker todo el día porque quedaría absolutamente forzado, pero intenta sonreír más a menudo.

Te sorprenderás si no lo practicas de la cercanía que inspiras en el resto de las personas.

La sonrisa para potenciar el Efecto Halo

6 – Se coherente

La coherencia es esencial para potenciar el Efecto Halo. Ser coherente significa ser fiel a tus principios morales, códigos éticos, gustos y aficiones. Eres coherente cuando dices lo que piensas, y además cumples tu palabra. Si proyectas una imagen incoherente, tu Efecto Halo se reducirá notablemente porque la persona capta la trampa, y puedes llegar a producir el indeseado Efecto Diablo.

Ejemplo de Efecto Halo: Cuando un político hace campaña afirmando que subirá el salario mínimo interprofesional, y cuando llega al poder no solo no lo sube sino que lo baja.

7- Vigila tu lenguaje no verbal

La importancia del lenguaje no verbal en lo que proyectamos de nosotros mismos y lo que comunicamos supone más del 70% de la información de lo que recibe la otra persona.

Tu manera de moverte, tu tono de voz, mirar a los ojos o esquivar la mirada, saludar, o escuchar, dice mucho más de ti de lo que eres consciente.

Si quieres aprender un poco más sobre el lenguaje no verbal te invito a que leas mi artículo: Lenguaje corporal: Aprende 9 trucos de los líderes políticos. Seguramente también te interese la postura del poder.

8- Hazte preguntas

Cuestiónate. Cada vez que emitas un juicio sobre una persona o un objeto, pregúntate sinceramente cual sería tu opinión si la imagen fuese diferente.

Ejemplo de Efecto Halo: Vas a comprarte un nuevo móvil, y automáticamente te enamoras del último modelo de la marca más famosa que te va a costar un riñón y medio. La pregunta sería: ¿Pagaría yo este dinero si este móvil fuese de otra marca? ¿Realmente las características que me ofrece son tan superiores a sus homólogos de otras marcas?

Lo malo es que igual no te gustan las respuestas. Es lo que tiene empezar a trabajar para ser libre en tus juicios…

9- Evita las generalizaciones, tanto positivas como negativas

No debes dejarte llevar por las opiniones de los demás. Trata de tener en cuenta únicamente los consejos y recomendaciones de las personas que son buenas en el área en el que tu quieres triunfar, y que tienen el nivel de autoridad suficiente para dar opiniones fundadas. Trata de evitar las generalizaciones.

Ejemplo de Efecto Halo: “Total, a nadie le cae bien la chica nueva que han contratado para el trabajo, ¿por qué me voy a molestar en ir a hablar con ella?”

10- Aprende a utilizar tu intuición con equilibrio

Para finalizar, lo más importante para tener éxito en nuestra vida es el equilibrio en todo. Tras leer este artículo sobre el Efecto Halo, no debes dudar de ti mismo y de tus intuiciones, que pueden ser muy certeras. Lo que pretendo es invitarte a que reflexiones de manera constructiva sobre tus primeras impresiones. ¿Te imaginas la cantidad de gente que te estás perdiendo por no darle una segunda oportunidad a tu primera impresión? ¿Y lugares? ¿Y productos? Las posibilidades son infinitas.

Intenta crear una armonía personal entre tus intuiciones y tu cerebro racional, y podrás disfrutar mucho más de la vida y de lo que te ofrece.

Muchas gracias por leer, ¡No dudes en dejar abajo tus comentarios y preguntas!