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Información, noticias y artículos útiles sobre cómo mejorar la memoria. Descubre los consejos, trucos y recomendaciones de diferentes profesionales que nos hablarán sobre alimentación, vitaminas, ejercicios, técnicas, trucos y métodos para ejercitar, desarrollar y potenciar adecuadamente tu memoria.

21 actividades para mejorar la memoria

«¿Dónde he dejado las gafas? ¿Cuál era el número de teléfono de mi hermano?» Si tuvieras que responder a estas preguntas, ¿sabrías hacerlo? Parece fácil, ¿verdad? Damos la memoria por supuesta. Pero no siempre es así. Múltiples factores hacen que los recuerdos vayan perdiendo consistencia en nuestra mente. ¿Podemos evitarlo? ¿Podemos entrenar la memoria? En este artículo te explicamos 21 actividades para mejorar la memoria

Entrenamiento cognitivo para mejorar la memoria

¿Qué es la memoria?

La memoria es aquel proceso cognitivo superior que codifica, almacena y posteriormente recupera la información que aprendemos y que ya sabemos. No se trata de un único procedimiento, sino que está constituida por tipos de memoria diferentes que nos permiten una adecuada adaptación al entorno en el que vivimos.

Factores que perjudican la memoria

No necesitamos estar diagnosticados con algún tipo de trastorno de la memoria (de los cuales hablaremos más adelante) para que tengamos problemas a la hora de recordar. Existen ciertas situaciones que nos obstaculizan el buen cauce de nuestra memoria.

Déficit de sueño

Produce cansancio y agotamiento, los cuales no son nada buenos para nuestras capacidades cognitivas. En concreto, el sueño interviene en la recuperación del cuerpo en general y del sistema nervioso en particular, además de en la consolidación de los recuerdos. Por tanto, la escasez de sueño afectará no solo a la memoria, sino a otros procesos cognitivos superiores como la atención y la concentración.

Problemas de atención

Lo que a veces creemos que pueden ser problemas de memoria son en verdad problemas de atención. Si no nos concentramos correctamente en un estímulo, difícilmente podremos memorizarlo. Igual sucede cuando atendemos a varios estímulos a la vez.

Interferencias en la memorización

Si hemos aprendido algo justo antes o justo después de aquello que debemos recordar, es muy posible que no lo hagamos bien. Por ejemplo, nos aprendemos una lista A de animales y a continuación leemos una lista B donde coinciden algunos con la A y otros son distintos; si nos piden que nombremos los que recordamos de la lista A, es muy posible que se cuele alguno de la lista B. Esto es lo que conocemos por interferencia.

Envejecimiento

Uno de los primeros motivos que se nos vienen a la mente cuando pensamos en problemas de memoria es, inevitablemente, el envejecimiento. Según las personas se van haciendo mayores, se van dando cuenta de que cada vez les cuesta más recordar cierta información o aprender cosas nuevas. Además, los despistes tienden a hacerse más habituales (¿dónde he dejado las llaves?). Por lo general, las dificultades en las tareas de recuerdo o aprendizaje en las personas mayores se pueden contrarrestar si se les deja más tiempo para realizarlas.

Emociones negativas

La depresión, la ansiedad o el estrés conllevan sentimientos de soledad, preocupación, tristeza y angustia. Estos contribuyen a desarrollar problemas atencionales y un peor recuerdo. Esta propensión al olvido suele ser temporal, desapareciendo cuando las emociones negativas también lo hacen. Además, se tiende al sesgo hacia los recuerdos negativos, es decir, que solemos recordar más aquellos aspectos malos de nuestras vidas y desestimamos el resto.

Consumo de alcohol

El alcoholismo causa graves problemas de memoria a largo plazo. En concreto, puede hacer que se desarrolle el síndrome de Korsakoff, que genera amnesia tanto anterógrada como retrógrada (las veremos más adelante), lo que termina convirtiendo al afectado en alguien sin pasado ni futuro. Es posible que trate de compensar estas deficiencias de memoria con historias y datos inventados. Provoca, además, problemas de coordinación motora, somnolencia, confusión, nerviosismo, pérdida de audición, depresión y, en algunos casos, incluso alucinaciones.

Problemas físicos

Coágulos de sangre en el cerebro, infecciones, tumores, una carencia de vitamina B12, anemia o trastornos de la tiroides también pueden influir en el déficit de memoria. Es importante visitar al médico si estamos diagnosticados de estas enfermedades o si creemos que podemos tenerlas.

Los accidentes cerebrovasculares y los traumatismos craneoencefálicos son otra de las causas de fallos en la memoria. Suelen generar amnesia y pueden terminar desembocando en una demencia vascular (la veremos en el siguiente apartado).

Los medicamentos utilizados para ciertas dolencias también pueden interferir con la memoria. Los ansiolíticos, los antiepilépticos y aquellos contra la hipertensión son algunos ejemplos.

Trastornos de la memoria más habituales

Como ya sabemos, la vejez es uno de los elementos que trae consigo ciertos problemas de memoria. Sin embargo, a veces la gravedad es mayor de la que consideramos propia de la edad. En estos casos, las actividades cotidianas, la autonomía y la funcionalidad de la persona se suelen ver seriamente perjudicadas y po ello, realizar actividadaes para mejorar la memoria se vuelve casi una necesidad diaria. Estos problemas también pueden aparecer en personas más jóvenes por razones muy diferentes.

La senectud puede generar problemas de memoria, pero no es la única causa

¿Qué se puede hacer para evaluar si la pérdida de memoria se debe a causas más serias? Un examen médico es fundamental. El historial personal y familiar del paciente, análisis de sangre y orina, así como pruebas físicas y neurológicas permitirán un diagnóstico correcto.

Deterioro cognitivo leve

Los problemas de memoria en este trastorno son mayores que los que presentan las personas de la misma edad. No obstante, los afectados pueden realizar sus tareas cotidianas sin muchos contratiempos. Con todo, suelen olvidarse de citas, perder cosas con frecuencia, mostrar dificultades para encontrar las palabras para expresarse, etc.

Padecer esta condición hace a los diagnosticados más propensos a desarrollar la enfermedad de Alzheimer posteriormente.

Demencia

Implica la pérdida de la capacidad satisfactoria de recordar, pensar y razonar. Además, interfiere en el comportamiento. No se pueden llevar a cabo correctamente las tareas cotidianas. Esta no es una enfermedad propiamente dicha, sino más bien se define como un conjunto de síntomas:

  • Incapacidad para recordar cierta información.
  • Desorientación general (lugares, tiempo y personas).
  • Perderse en sitios familiares.
  • Preguntar o contar lo mismo varias veces.
  • Problemas para acatar instrucciones.
  • Dificultades para utilizar el dinero.
  • Incremento de la agresividad y/o de la ansiedad.

En cuanto a los tipos más habituales de demencia, destacamos los siguientes:

  • Demencia vascular. Los vasos sanguíneos que riegan el cerebro sufren lesiones que desembocan en la muerte del tejido cerebral. Normalmente ocurre a partir de uno o varios derrames cerebrales. La memoria, el razonamiento, la coordinación, el lenguaje, la personalidad y/o el estado de ánimo son aspectos que pueden verse perjudicados.
  • Enfermedad de Alzheimer. Conlleva la muerte de muchas células cerebrales. A medida que estas van desapareciendo, los síntomas van empeorando, llegando a la incapacidad de reconocer a las personas allegadas, pérdida severa de memoria, imposibilidad de realizar las tareas diarias, etc. En los estadios más avanzados, el paciente necesitará cuidados constantes.

Amnesia

De carácter transitorio o permanente, de mayor o menor duración, distinguimos dos tipos de amnesia:

  • Amnesia retrógrada: incapacidad de recordar vivencias e información pasada; suele ocurrir por causas psicológicas y/o emocionales.
  • Amnesia anterógrada: incapacidad para la codificación y posterior almacenamiento de nueva información; suele ocurrir por los accidentes cerebrovasculares o por traumatismos craneoencefálicos.

Una variante es la paramnesia. En este caso, la persona sí es capaz de recordar, pero tales recuerdos se encuentran alterados. Así, es habitual el fenómeno de confabulación, por el que la mente añade elementos a los recuerdos fragmentados para rellenarlos.

Por otro lado, la criptoamnesia consiste en la convicción de que un recuerdo es en realidad una vivencia que se está experimentando ahora como nueva.

¿Por qué es importante realizar actividades para mejorar la memoria?

Muy sencillo: porque no hacerlo significa ir perdiéndola poco a poco con el paso del tiempo. Si no la entrenamos podría sucedernos que, en algún momento, nos damos cuenta de que somos menos eficientes a la hora de recordar datos específicos, que las tareas en las que antes éramos habilidosos ahora nos cuestan más. Nuestras estructuras neuronales se debilitan.

Entonces, ¿el entrenamiento cognitivo es útil para mejorar nuestra memoria? Definitivamente, sí. Practicando a diario ejercicios que requieran esfuerzo mental conseguiremos buenos resultados: una memoria más potente y mejor. Además, la constancia crea rutinas, y las rutinas fortalecen las conexiones neuronales. ¡Todo son ventajas!

Actividades para mejorar la memoria

La plasticidad neuronal de la que hablábamos permite que el cerebro pueda seguir asimilando información durante toda la vida. Recordamos que así se crean, modifican y eliminan conexiones entre neuronas que posibilitan el aprendizaje. Por supuesto, se puede entrenar el cerebro tanto para mantenerlo activo como para perpetuar lo aprendido. A continuación, os dejamos algunas actividades que nos ayudarán a mantener la mente ágil y a que nuestra memoria nos acompañe en el tiempo. Ya sea con problemas de memoria o sin ellos, ¡la memoria se puede ejercitar!

Actividades memorísticas

1. Palabras encadenadas

En este juego popular, se empieza la siguiente palabra a partir de la última sílaba de la anterior. Vocabulario y agilidad mental, ¡dos por uno!

2. Objetos ocultos

Coloca diez objetos en una mesa, contémplalos durante un minuto y después tápalos con un trapo grande. Recita en voz alta todos aquellos que recuerdes. Puedes subir el número de objetos a esconder para aumentar la dificultad. Puedes realizar este ejercicio también con palabras: se lee una lista durante un minuto, se le da la vuelta a la hoja y se intentan recordar todos los elementos.

3. Dibuja mapas

Intenta plasmar en papel las rutas que has seguido ese día o el día anterior para regresar a casa. Pueden ser caminos conocidos o nuevos. Trata de indicar los establecimientos que encuentras, las estaciones, nombres de calles, etc.

4. El palacio de los recuerdos

Se le conoce también por el «método loci», por el que dibujamos un recorrido en nuestra mente (por ejemplo, las paradas de metro que hacemos siempre o las habitaciones de nuestra casa). Si tenemos que recordar una lista, asociar cada ítem a una parada o a una habitación nos ayudará a hacerlo.

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Actividades para mejorar la memoria específicas

5. Ejercicio de memoria visual

Observa un dibujo durante un minuto. No debe ser una composición excesivamente enrevesada. Pasado este tiempo, intenta reproducir la imagen en un papel con todos los detalles posibles.

6. Ejercicio de memoria espacial

Además del ya mencionado «método loci», intenta llevar a cabo diferentes actividades en casa a oscuras o con los ojos vendados. No solo trabajas la memoria, sino también la orientación.

7. Ejercicio de memoria a corto plazo

Encontrar las diferencias entre dos imágenes potencia este tipo de memoria.

8. Ejercicio de memoria a largo plazo

Se trata de responder preguntas sobre tu vida, directa o indirectamente. Por ejemplo: ¿qué cené ayer?, ¿cómo se llama el presentador de mi programa favorito?, ¿en qué año terminé mis estudios?, ¿qué día es el cumpleaños de mi padre?

9. Ejercicio de memoria selectiva

Se colocan parejas de cartas boca a bajo y mezcladas. Se le da la vuelta a una carta y si al voltear la siguiente es la misma, se dejan ambas boca arriba. Si no, se vuelven a poner boca abajo. También ejercita la memoria de trabajo.

10. Ejercicio de memoria olfativa

Relacionar una tarea específica con un olor permite que posteriormente se recuerde mejor. Por ejemplo, si masticas un chicle de menta a la hora de estudiar, en el examen accederás mejor a esa información si también lo haces.

11. Ejercicio de memoria semántica

Aunque interpretar la hora resulte sencillo, no lo es tanto para quienes padecen demencia leve. Practicar la lectura de la hora es una buena forma de entrenar su memoria.

Interpretar la hora es un buen ejercicio para la memoria semántica en la demencia leve

Actividades para la vida diaria

12. Mantén vivas tus aficiones

Continuar con nuestros pasatiempos y actividades preferidas nos mantiene activos, y nunca está de más desarrollar unos nuevos. ¿Qué tal aquel curso que te gusta y que nunca te animaste a hacer? ¿O aquel voluntariado que tanto te llamó la atención? Siempre es buen momento.

13. Las agendas, calendarios y las listas son muy útiles

Y si contienen distintos colores para diferentes actividades, están relacionados con tus aficiones y se encuentran a la vista cada día, su efectividad se potencia.

14. Escucha música

Además de que recordar las letras es en sí un ejercicio de memoria, es común que se asocien recuerdos a canciones. ¿Recuerdas alguna vez que, oyendo una melodía, hayas viajado a un momento concreto del pasado?

15. Escribe a mano

La era de la tecnología está consiguiendo que cada vez utilicemos más las teclas y menos los bolígrafos. Escribir a mano de vez en cuando no solo hará que recordemos cómo era nuestra caligrafía, sino que desarrolla la motricidad fina.

16. Calcula con la mente

Sí, es muy tentador utilizar el móvil o la calculadora incluso para las operaciones más sencillas. Y precisamente porque son sencillas prueba a calcularlas a mano, como cuando las aprendiste a hacer. Siempre puedes comprobar el resultado después.

17. Leer

Además de proporcionar conocimientos y aprendizajes nuevos, la lectura es un hábito muy productivo para la memoria.

18. Higieniza tu sueño

Un buen clima de descanso y no menos de seis horas de sueño marcarán la diferencia en tu memoria. Intenta llegar a dormir las ocho horas establecidas para maximizar los beneficios. Tampoco olvides las famosas siestas de veinte minutos si te las puedes permitir.

19. Mens sana in corpore sano

La actividad física en general es muy beneficiosa para cualquier proceso cognitivo, memoria incluida. Ayuda a asimilar la información previamente aprendida, además de aliviar los síntomas de la depresión y la ansiedad.

20. Cuida tu alimentación

Una dieta sana es una muy buena forma de optimizar las capacidades de nuestro cerebro. Por supuesto, esto incluye la eliminación (o, al menos, la limitación) del consumo de alcohol.

21. Utiliza tu otra mano

Si eres diestro, la izquierda; si eres zurdo, la derecha. Realizar tareas sencillas como coger el tenedor, usar el peine o cocinar pueden contribuir enormemente al desarrollo de tu cerebro.

El arte de recordar: ¿cómo almacena los recuerdos el cerebro?

Nos encontramos en constante interacción con el medio en el que vivimos. Desde que llegamos al mundo, cada día nuestra memoria almacena información: desde cómo atarnos los cordones hasta qué ocurrió en el Desembarco de Normandía, desde recordar la secuencia de un número de teléfono hasta cuáles son los pasos para preparar una tortilla. Pero de poco sirve toda la información que nos rodea si nuestro cerebro no la registra. ¿Cómo funciona nuestra memoria? ¿Cómo almacena los recuerdos el cerebro? Resuelve tus dudas con este artículo.

¿Cómo se almacenan los recuerdos en nuestro cerebro?

¿Qué entendemos por memoria?

La memoria se define como la capacidad mental destinada a compilar información y recuperarla posteriormente. Se lleva a cabo gracias a las millones de neuronas y las billones de conexiones sinápticas entre ellas.

La memoria nos permite adaptarnos al entorno, es producto de la evolución y se halla al servicio de la supervivencia. Aunque es un proceso sujeto a errores, determina quiénes somos a partir de lo que aprendemos y de todas las experiencias que atravesamos a lo largo de nuestras vidas.

Fases básicas de la memoria

No podemos reducir algo tan complejo como la memoria a un único procedimiento. De este modo, la dividimos en tres fases:

  • Codificación. La información se elabora para poder almacenarla posteriormente. Procesos como la motivación, la atención y la concentración son claves en esta etapa.
  • Almacenamiento. Se guardan los datos a corto o largo plazo para que se puedan utilizar más tarde.
  • Recuperación. Se trata del rescate de la información en el momento en el que precisamos de ella. Es lo que denominamos «recordar».

Cómo almacena los recuerdos el cerebro: Tipos de memoria

Existen diferentes vías por las que llegar a las tres fases explicadas en el punto anterior. De esta forma, hablamos de tipos de memoria. Todos son necesarios para el registro completo de información en nuestra mente, por ello, tener buena o mala memoria, dependerá de cómo almacena los recuerdos el cerebro.

Memoria sensorial

Se la conoce también por «memoria inmediata» y llega a nosotros mediante los sentidos con elevada exactitud. Con una duración de tan solo 200-500 milisegundos, puede desaparecer inmediatamente después o, por el contrario, transferirse a la memoria a corto plazo. Cada sentido tiene su propia ruta de registro y almacén de recuerdos.

Estamos recibiendo una cantidad enorme de estímulos a cada momento. Prestar atención a todos es imposible. Lo mismo ocurre con el almacenamiento. Los que sí son registrados son los que forman parte de esta memoria sensorial. Distinguimos entre:

  • Memoria ecoica. Utiliza la vía auditiva. Un ejemplo de su uso son las conversaciones, por lo que es vital para la comunicación interpersonal.
  • Memoria icónica. A través de la vía visual, permite retener imágenes segundos después de que estas desaparezcan.
  • Memoria olfativa. Es la más poderosa en cuanto a la evocación de recuerdos.
  • Memoria háptica. Almacena sensaciones táctiles: picor, calor, dolor, cosquilleo, etc. Permite las interacciones con los objetos y el reconocimiento de estos mediante el tacto.
  • Memoria gustativa. Relaciona los sabores y los gustos. Depende de elementos como consecuencias gastrointestinales, el grado de expectación o de saciedad ante un alimento.

Memoria a corto plazo

Se crea a partir de la memoria sensorial después de un proceso de atención. Dura entre 30 y 45 segundos y su capacidad de retención es de 7+-2 ítems. Mantiene los datos en la mente durante unos instantes sin necesidad de que estos estén presentes y es la base para otros tipos de memorias y procesos cognitivos.

Memoria de trabajo

Conocida también como «memoria operativa», es un subtipo de memoria a corto plazo. Se encarga de la información que se debe retener y la manipula para llevar a cabo labores importantes (por ejemplo, la solución de problemas, la toma de decisiones, el razonamiento o la comprensión).

Memoria a largo plazo

A diferencia de la memoria a corto plazo, esta posibilita el almacén de manera prolongada. Puede permanecer el cerebro semanas, meses, años e incluso el resto de nuestra vida. Este «cajón de recuerdos» está, a su vez, subdividido en compartimentos:

Memoria implícita

También conocida como «memoria procedimental» o «memoria instrumental», se centra en el aprendizaje de habilidades o patrones de acciones de manera inconsciente. Se activa automáticamente y una de sus peculiaridades es que existen dificultades a la hora de verbalizar las secuencias (es más fácil enseñarlo haciéndolo que explicando cómo se hace). Son ejemplos anudarse la corbata o patinar (¡incluso después de años!).

  • Memoria incidental. Este subtipo, también conocido como «priming», consiste en el aumento de la identificación o el procesamiento de un ítem porque este ya se ha presentado con anterioridad. Por ejemplo, cuando se escucha un nombre hace poco, es más probable que aparezca en la mente más rápido que otros.

Memoria explícita

Se le llama «memoria declarativa» y se refiere al conocimiento que tenemos acerca de las cosas, los lugares y los significados de ambos. Se accede a ella de un modo consciente y las verbalizaciones son más fáciles.

La memoria explícita se divide, a su vez, en otros dos subtipos:

  • Memoria semántica. Es el conjunto de información almacenada con el paso de los años. La temática es muy variada: cultural, histórica, literaria, científica, geográfica, etc. También se incluyen los nombres asociados a personas, las palabras por las que se conocen a los distintos objetos y lo que significan, etc. Por ejemplo, saber que un perro es un mamífero, que el Sena es el río que atraviesa París, que el hielo es el estado sólido del agua o que Barack Obama fue presidente de Estados Unidos.
  • Memoria episódica. Llamada «memoria autobiográfica», se refiere al recuerdo de experiencias o sucesos determinados. Por ejemplo, el día del nacimiento de un hijo, el momento de recibir un paquete en casa o el día de la boda.
La memoria episódica o autobiográfica es un subtipo de memoria a largo plazo

Otros tipos de memoria

Memoria retrospectiva

Los recuerdos que se evocan pertenecen al pasado. En esta categoría se pueden incluir todos los tipos que hemos visto anteriormente.

Memoria prospectiva

Se utiliza cuando somos conscientes de que debemos recordar algo en el futuro y nos esforzamos por ello. Por ejemplo, cuando pensamos que al día siguiente tenemos que enviar un correo importante, o cuando ponemos la lavadora y tenemos en cuenta que deberemos tenderla dentro de un rato.

Memoria de reconocimiento

Se activa cuando un elemento nos resulta familiar y por qué es así. Por ejemplo, en un examen con preguntas tipo test donde debemos reconocer la opción verdadera.

Memoria de recuperación

A diferencia de la anterior, la empleamos cuando debemos recordar algo y no contamos con ninguna clave para ello. Por ejemplo, ante preguntas abiertas de examen como «escribe todo lo que sepas sobre la Revolución Industrial».

Áreas cerebrales relacionadas con el almacenamiento de recuerdos

Mientras que el hipocampo es la región del cerebro donde se produce la memoria a corto plazo, la corteza cerebral es la que almacena los recuerdos a largo plazo. Se han encontrado evidencias científicas de que, a diferencia de lo que se creía anteriormente, ambos tipos de recuerdos se generan de forma simultánea.

Además, existen regiones especializadas en tipos de recuerdos o aprendizajes concretos. Veamos algunos ejemplos:

  • Cerebelo. Se encarga de los procesos automáticos que necesitamos a diario (desde la coordinación motora hasta la conducción de un coche, pasando por el equilibrio, entre otros).
  • Lóbulos frontales. Relacionados con las funciones ejecutivas, es decir, aquellas que nos otorgan la racionalidad (el lenguaje, la socialización, la capacidad de improvisación, el control de impulsos, etc.)
  • Córtex temporal. Se ha visto asociación con los recuerdos registrados en la infancia.
  • Sistema límbico. Implicado en los recuerdos asociados a emociones.

¿Por qué la repetición se asocia con el aprendizaje?

Todos sabemos que una de las técnicas de estudio más utilizadas es la repetición (interna o verbalizada) hasta la memorización. Cada vez que aprendemos algo, se crean nuevas conexiones entre neuronas. Para acceder a los recuerdos de estos nuevos aprendizajes y que estén disponibles con mayor facilidad, es necesario reforzar estas vías neuronales en varias ocasiones. Así, cuanto más repetición, más consolidación del recuerdo.

¿Existe relación entre las emociones y la memoria?

Como hemos visto, así es. Un aprendizaje con una carga emocional grande resultará casi imposible de olvidar. En otras palabras, lo que nos emociona mucho queda en nuestra memoria durante largos períodos de tiempo. Esto es aplicable tanto para emociones positivas como para las negativas.

Los recuerdos asociados a emociones duran mucho más tiempo

Por otro lado, recordamos con más intensidad nuestras primeras veces en aquello que es importante para nosotros (por ejemplo, el primer día de la universidad, el primer beso o la primera vez que se viaja al extranjero).

Aquí podríamos destacar la memoria flash, encargada de recuerdos autobiográficos muy detallados y vívidos en momentos impactantes, sorprendentes o de fuerte carga emocional. Por ejemplo, en el caso de accidentes o atentados.

«Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidarse es difícil para quien tiene corazón» — Gabriel García Márquez

¿Qué es el olvido y cómo funciona? 

Los recuerdos no son permanentes, en especial si no se refuerzan, por lo que algunos terminan desapareciendo. Esto se conoce como olvido. Se debe a que el tejido cerebral cambia constantemente: neuronas que mueren y/o conexiones que cambian o se vuelven más débiles. El paso del tiempo, el contexto de aprendizaje con respecto al contexto de recuperación, las interferencias a la hora de aprender, la intensidad de la consolidación del recuerdo, etc., son algunos de los motivos por los que somos incapaces de acceder a cierta información registrada con anterioridad.

Hay veces en las que el recuerdo se pierde para siempre, pero en otras nos encontramos con la incapacidad temporal de acceder a la información. Por ejemplo, «tener una palabra en la punta de la lengua» o cuando nos suena la cara de una persona y no logramos saber de qué.

También puede producirse olvido a causa de un suceso traumático, tanto orgánico como funcional, lo que conocemos por amnesia. Al igual que este, existen otros problemas de memoria a los que hay que prestar atención para intervenir lo antes posible y minimizar así las consecuencias derivadas.

Estrategias para una mejor recuperación de los recuerdos, ¿Por qué es importante entrenar la memoria?

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Una de las propiedades más hermosas de nuestro cerebro es su plasticidad. Esta nos permite seguir aprendiendo toda la vida y evitar perder, con el tiempo, los recuerdos que nos importan. Debemos aprovechar esta capacidad y trabajar en nuestro cerebro. ¿Cómo?

  • Entrena los recuerdos. Practicar con frecuencia el recuerdo de aquellas cosas que no queremos olvidar ayuda a fortalecer sus conexiones. Nombres de allegados, fechas especiales o la alineación de nuestro equipo favorito. ¡Todo vale!
  • Utiliza el chunking. Ya hemos visto que la memoria a corto plazo puede retener hasta 7+-2 ítems. La técnica del chunking consiste en la agrupación de elementos, así que permite recordar algo más. Por ejemplo, en lugar de memorizar las nueve cifras de un número de teléfono, hacerlo en paquetes de tres. ¡Notarás la diferencia!
  • Ejercita la memoria de trabajo. Apuesta por los juegos que te hagan pensar, planificar, tomar decisiones. Los sudokus, sopas de letras, crucigramas o el ajedrez son algunos ejemplos. El entretenimiento no está reñido con los cuidados del cerebro.
  • Respeta tus horas de sueño. Tendemos a subestimar el poder de un buen descanso, pero es el momento en el que nuestro cerebro aprovecha para estabilizar y consolidar recuerdos. Por esta razón, le hacemos un flaco favor a la memoria cuando nos quedamos estudiando toda la noche antes del examen en lugar de dormir.
  • Cuida tu alimentación. Se ha visto que la restricción calórica no solo mejora la salud, sino que retrasa el envejecimiento cerebral y el declive cognitivo asociado. Por tanto, una alimentación sana favorece la conservación de la memoria.
  • Di sí al deporte. Lo decimos siempre: la actividad física beneficia enormemente al organismo, procesos cognitivos incluidos. Ayuda a las neuronas en la codificación y recuperación de los recuerdos, mejorando además el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento.
  • Apuesta por la lectura. Dicen que los libros son la mejor forma de viajar sin movernos de casa, y si además nos ayudan a mantener activa la mente, se disfrutan por dos. Es muy importante no aburrirse leyendo, porque perdemos el interés, así que tenemos que escoger aquellas lecturas que realmente nos gusten. ¿Solo valen los libros? ¡No! Periódicos, revistas, incluso la etiqueta del champú. No importa, pero lee.
  • Aprende idiomas. Con el tiempo, la flexibilidad mental y las capacidades cognitivas parecen encontrarse mejor en las personas bilingües. Pero no hace falta dominar a la perfección dos o más idiomas para que el cerebro trabaje, saber defendernos en otra lengua ya implica un trabajo mental. El freno no lo marca la edad, sino la actitud.

¿Ansiedad y estrés en exámenes? 13 consejos que pueden ayudarte a aprobar

Sudores, mareos, la mente en blanco, nauseas, temblores, dolor de tripa, creo que he olvidado todo lo estudidado…. ¿Ansiedad y estrés en exámenes? Cada vez queda menos para esa prueba tan importante que marcará tu destino. ¡Ahhh! De ella depende tu futuro, de ella depende tu vida. Descubre estos 13 consejos para combatir la ansiedad y el estrés en exámenes, y que todo te salga según lo planeado ¡Sigue leyendo!

¿Ansiedad y estrés en exámenes? Descubre estos consejos

Ansiedad y estrés ante los exámenes finales

En época de exámenes, las noches sin dormir, los litros de “café en vena” y los nervios a flor de piel son los protagonistas de la vida de la mayor parte de los estudiantes.

Creemos que la ansiedad que padecemos ante los exámenes es mala pero ¡cuidado! La ansiedad no es más, que una emoción natural adaptativa que nos ayuda a mantenernos alerta ante una posible amenaza.

Cuando la ansiedad se produce de manera moderada aumenta la motivación y facilita nuestro rendimiento. Es necesaria porque nos aporta energía y nos ayuda a mantenernos activos.

Debemos preocuparnos por la ansiedad que sentimos cuando alcanza niveles elevados y se convierte en desadaptativa afectando a nuestra vida diaria.

La ansiedad ante los exámenes es un conjunto de reacciones emocionales negativas que algunos alumnos sienten en época de exámenes. Si se produce en niveles altos puede afectar a la vida diaria de la persona a nivel físico (alteraciones del sueño, náuseas, dolores,…), nivel comportamental (práctica de conductas inadecuadas como dormir demasiado, fumar,…) y a nivel psicológico (pensamientos negativos, bloqueo mental,…).

13 consejos para sobrevivir a la ansiedad y al estrés de los exámenes finales

1. Consejo: Busca tu propio ambiente de estudio

Para un buen ambiente de estudio, es necesario una buena iluminación para evitar que nuestra vista y cerebro se cansen rápidamente, encontrarnos cómodos utilizando una silla confortable y un escritorio amplio y utilizar un ambiente sin ruidos para evitar desconcentrarnos.

2. Consejo: ¡Planifícate! Prepara un buen plan de estudios

Organiza en tu calendario personal el tiempo que vas a invertir para estudiar cada temario de tu examen. Utiliza colores, dibujos, post-it … lo que quieras para conseguir organizar tus exámenes de la mejor forma posible.

Consejo: Haz un buen plan de estudios para unos mejores resultados en tus exámenes

3. Consejo: Esquemas para una buena preparación

Desde pequeños nos han intentado enseñar la importancia de unas buenas técnicas y hábitos de estudio para conseguir unos buenos resultados en nuestra vida académica.

Entre las ventajas de utilizar esquemas encontramos un mayor aprovechamiento de nuestra memoria visual, estudiamos mientras los realizamos, son el resultado de todo lo que debemos aprender en el menor número de palabras, aumenta nuestra atención y concentración y nos ahorra tiempo de repaso de estudio. Nos genera menos estrés estudiar esquemas que textos y textos. Echa un ojillo a estas técnicas de estudio y memorización.

4. Consejo: Música, incienso…

Cada persona es un mundo y nuestros niveles de concentración varían dependiendo de diferentes factores. Para los que no soporten los silencios, se recomienda que escuchen algo de música tranquila mientras estudian (en Spotify hay playlists creadas para escuchar en momentos de estudio).

Estímulos externos como el olor puede aumentar también la capacidad de concentración, por eso algunas personas utilizan incienso para crear su propio ambiente de estudio ideal.

La música tranquila ayuda a reducir la ansiedad ante los exámenes

5. Consejo: Usa tu propio estrés para conseguir mejores resultados en los exámenes

Evita que el estrés y los nervios te dominen y en lugar de quejarte o agobiarte con todo lo que tienes que estudiar, utiliza esa energía para prepararte bien el examen y motivarte.

Además, puedes intentar aprender técnicas de relajación y respiración para aquellos casos en los que notes que el estrés domina tu cuerpo. Keep calm!

6. Consejo: Sé consciente de tus errores

Hasta cierto punto, es bueno ser perfeccionista y crítico con uno mismo pero debemos saber relativizar los errores y aprender de nuestros fallos. “De los errores se aprende”.

En época de exámenes nos ponemos más irascibles y el mayor error que cometemos es pagar nuestros problemas con los demás. Cuidado con eso.

7. Consejo: El café, tu gran aliado

Para muchas personas, los momentos de estudio son sinónimos de litros y litros de café. Esto es así, porque el café contiene una sustancia psicoactiva denominada cafeína que nos ayuda a mantenernos despiertos.

Si combinamos el café con algo de azúcar, se producen un aumento en la motivación, aprendizaje y en la capacidad de atención y memoria.

Para aquellos a los que no les guste el café, el es un buen sustituto. ¡Ojo! Todo debe tomarse en su justa medida, de lo contrario puede producir nerviosismo o ansiedad, lo cual es contraproducente a la hora de hacer nuestros exámenes.

No debemos olvidar que el “momento del café” es importante para todos los que aprovechan ese momento de descanso para desconectar del estudio y hablar con los amigos, escuchar música,… Benditos cafés.

El café aumenta la motivación, aprendizaje, atención y memoria

8. Consejo: Evita las distracciones.

Ya seas de los que estudian en la biblioteca o en tu propia casa, evitar las distracciones es fundamental.

Intenta que en tu zona de estudio no haya elementos que te puedan desconcentrar y que solo esté lo imprescindible que necesites para estudiar, ordenador apagado y móvil guardado (¡la excusa de utilizar el móvil para saber la hora no vale! Para ello utiliza reloj) e informa a tus amigos y familia de que no quieres que en ese momento te molesten.

Si te molestan mucho los ruidos, puedes probar a usar tapones.

¡Truco! Para concentrarte más mientras estudias, es recomendable escribir lo que vas estudiando.

9. Consejo: Intenta descansar

Dormir bien por las noches es fundamental para estar despejados al día siguiente. Es recomendable dormir entre 6 y 8 horas para afianzar los conocimientos aprendidos.

Además debemos hacer descansos cada 1-2 horas de estudio. De nada nos sirve pelearnos con nuestros apuntes durante horas y horas sin enterarnos de nada.

10. Consejo: Come de manera saludable y mantente hidratado

¿Sabías que el agua ayuda a mejorar tu memoria y mantiene tu capacidad cerebral?

Cuando estudies, procura tener siempre una botella de agua a mano y algo de comida para mantener tu azúcar en sangre estable. No quiero decir que te atiborres a calorías, pero sí que son recomendables las frutas, cereales o galletas (bajas en calorías). Estos son los mejores alimentos para tu cerebro.

Come sano y mantente hidratado

11. Consejo: Muévete para conseguir unos mejores resultados.

Hacer cualquier tipo de ejercicio físico aumenta la concentración y memoria, hace que liberemos endorfinas y nos encontremos mejor con nosotros mismos y disminuye la tensión muscular. Además, nos sirve para hacer descansos.

12. Consejo: ¡Los pensamientos positivos son la clave del éxito!

Sustituye tus pensamientos negativos y derrotistas (“Seguro que suspendo”o “No valgo para estudiar”) por pensamientos positivos y realistas (“Sé que puedo” o “He estudiado mucho para este examen y sé que estoy preparado para aprobar”).

Confía en ti mismo y en tus posibilidades. ¿Has escuchado la expresión “Si quieres, puedes”? Pues aplícatelo.

13. Consejo: Cuando todo haya terminado, mímate, quiérete y date un caprichito.

Ya está hecho. Has hecho todo lo que estaba en tu mano para sobrevivir a los exámenes finales y ahora es tu momento.

Aprovecha para hacer realidad todas las fantasías que se te pasaban por la cabeza en tus momentos de estudio. ¡Esta vez tienes que organizar tu agenda y planificarte para salir y disfrutar de tus resultados!

Si los resultados de tus exámenes no han salido del todo como esperabas, no te desanimes ni te preocupes y relativiza las consecuencias.

Siempre hay segundas oportunidades para demostrar tus conocimientos, intenta sacar el lado positivo de la situación y busca hacerlo mejor la próxima vez.

Recuerda… ¡Con esfuerzo y perserverancia podrás alcanzar tus metas!

Un poquito de humor para terminar… y ahora ¡ponte de nuevo a estudiar!

Todo lo que necesitas saber sobre el Neurofeedback: ¿Qué es? ¿En qué se basa? ¿Sirve para algo?

Claves sobre el Neurofeedback: ¿Qué es? En los últimos años existen cada vez más profesionales y centros que ofertan entre sus recursos el Neurofeedback. Debido a su pomposo nombre y al misterio que suscita se convierte en un reclamo muy útil, más es así, cuando se nos presenta como una solución a un listado de problemas y trastornos de diversa variedad. Nuestro propósito es aclarar ciertos aspectos, y arrojar algo de luz sobre este desconocido. Explicaremos de una forma breve qué es y qué no es el Neurofeedback. 

Qué es el neurofeedback

¿Qué es el Neurofeedback? Definición y significado

El Neurofeedback es una técnica que nos permite modular la actividad del cerebro gracias al entrenamiento. Esta terapia pertenece al conjunto de técnicas terapéuticas llamadas “Técnicas de Biofeedback”. Esta nueva clasificación no nos aclara demasiado, ya que seguimos teniendo un término anglosajón bastante parecido a aquél con el que empezamos. Si traducimos Neurofeedback al castellano sería algo así como Bioretroalimentación… ¡no suena tan bien!, ¿verdad? Aún podemos hacer un análisis epistemológico más completo, dividiendo la palabra en dos; Bio hace referencia señales producidas por el cuerpo humano y Retroalimentación apunta a un continuo intercambio de información de estas señales. Por lo tanto, y como resumen simplificado, podríamos definir el Neurofeedback como una técnica que utiliza las señales del cuerpo. En concreto, las señales de nuestras neuronas.

Las neuronas crean corrientes eléctricas cuando se comunican entre ellas. Es un proceso muy complicado y difícil de explicar, pero lo que nos interesa es que esas corrientes pueden registrarse. El Electroencefalograma (EEG) es la principal forma de registrar dichas corrientes del cerebro. El Neurofeedback utiliza el EEG junto con un software informático que convierte las ondas del cerebro en información visual o auditiva. El técnico configura el programa para que nos premie cuando estamos trabajando en un rango de onda concreto. Estos rangos de onda van de mayor a menor actividad del cerebro. La menor actividad predomina cuando nos relajamos o estamos dormidos y, por el contrario, mayor actividad cerebral equivale a mayor concentración o estados de actividad mental de alerta.

Si se nos presenta en la pantalla (por ejemplo) el capítulo de una serie que nos gusta, esta avanzará normalmente mientras nuestro cerebro esté trabajando en las ondas que el profesional ha configurado, y se parará cuando no sea así. La fluidez de lo que vemos es un reflejo de nuestra actividad cerebral. De esta forma y, gracias a la práctica repetida, aprendemos a rebajar nuestra activación cerebral voluntariamente. Es un mecanismo basado en el Condicionamiento Operante, basado en que, cuando hacemos algo que conlleva un premio (dinero, un aplauso, risas), aumenta la probabilidad de que esa conducta se repita en el futuro, bajo circunstancias similares. Una vez concluida la explicación de las bases (espero que no haya sido demasiado rebuscado), vamos a pasar a analizar los mitos que se ciernen sobre el Neurofeedback.

Los mitos o, ¿Qué NO es el Neurofeedback?

1- “El Neurofeedback es algo novedoso”

Pues no, no es algo novedoso ¡Al contrario!, el Neurofeedback comenzó sus andanzas a finales de los años 60. Las primeras publicaciones, de la mano de Joe Kamiya datan de 1968. En ellas se empieza a hablar sobre la posibilidad del control de las ondas cerebrales a través del entrenamiento. Bien es verdad, que hubo un período de tiempo en el que se perdió el interés, mantenido únicamente en algunos centros de Estados Unidos y Alemania.

2- “El Neurofeedback sólo se puede realizar a través de EEG”

La realidad es que, aunque el EEG es el método más utilizado y económico, podemos realizar Neurofeedback con cualquier tecnología que aporte información en tiempo real sobre la actividad cerebral. Estudios recientes han aplicado técnicas como la Resonancia Magnética Funcional (RMF) o Ecografía de Doppler Transcraneal (ECT), entre otras.

3- “El Neurofeedback lo cura TODO”

El Neurofeedback es una herramienta más. Igual que un martillo puede ayudarnos a construir un chalet adosado, el Neurofeedback nos va a ayudar a mejorar alguna patología, pero necesitamos que forme parte de una estructura terapéutica mayor.

Cuando un profesional de la psicología considera que alguien necesita trabajar el control sobre la ansiedad puede optar por el Neurofeedback, de entre una gran variedad de técnicas; relajación muscular, respiración diafragmática, etc. Existe evidencia de su utilidad en algunos trastornos psicológicos, como forma de reducir ciertos síntomas:

  • Síndrome de Atención con Hiperactividad y Neurofeedback: a través del entrenamiento los niños mejoran en el control de impulsos y en las funciones ejecutivas.
  • Epilepsia y Neurofeedback: existe una disminución de los ataques presentados.
  • Trastornos del Espectro Autista y Neurofeedback: mejora las capacidades de neuroregulación y la función metabólica.
  • Insomnio y Neurofeedback: aumenta el tiempo total de sueño en personas con Insomnio Primario (está provocado por causas biológicas).

4- “El Neurofeedback no sirve para nada”

Este mito sería la contrapartida del anterior. Son muchos los detractores y escépticos que dudan del NF (neurofeedback), aún sin conocer los mecanismos por los que funciona. Más allá de la práctica clínica, las investigaciones se están centrando en las posibilidades del NF para potenciar ciertas capacidades en personas que no sufren ningún trastorno, entre ellas figuran las siguientes:

Conclusión: ¿Para qué es útil el neurofeedback?

Esta herramienta permite el control de la activación cerebral general. Esto significa que puede llegar a ser muy útil como técnica de relajación o de reducción de ansiedad. También puede ayudar a mejorar los niveles de concentración.

A pesar de todo, hay que tener presente el complejo mecanismo por el que funciona, por lo que debe ser administrado por un profesional de la Psicología. Lo ideal sería que contara con extensos conocimientos sobre el funcionamiento cerebral. Para finalizar, ¿Es eficaz el Neurofeedback? La única forma de contestar a la pregunta de forma contundente es haciéndonos otras preguntas; ¿Quién lo va a utilizar? ¿Es un profesional cualificado? ¿Que formación le avala? ¿Forma parte de una terapia más amplia? ¿Que objetivos concretos se persiguen dentro de dicha terapia?

Cómo desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización

 ¿Cómo desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización? Seguro que alguna vez te has preguntado cómo puedes motivar y aumentar la creatividad, e imaginación de tu hijo. Te proponemos algunas ideas y actividades fáciles que te ayudarán a fomentar la creatividad de los más pequeños

Desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización

Estimula la creatividad y curiosidad de tus hijos

Los niños que desarrollan desde pequeños habilidades sociales (hacer amigos, hablar con otros, compartir con otros, etc…) demuestran unos mayores niveles de creatividad e imaginación. Sabemos que los niños son como “pequeñas esponjas” que todo lo absorben y por ello necesitan estar rodeados continuamente de mucha y muy variada estimulación.

Con estimulación no sólo me refiero a tipos de actividades sino a variedad en cuanto a la gente con la que se rodean, es decir, gente mayor, gente de su cole, de su barrio, de diferentes culturas, idiomas…

Una de las principales características de las personas creativas no es otra que su curiosidad y ésta se fomenta estando en contacto con diferentes ambientes y entornos a los cotidianos.

 

Descubrir lo desconocido es lo que nos hace crecer. La curiosidad es motivada por nuestro aspecto emocional que nos provoca el deseo de investigar y aprender.

Siempre hemos oído que la gente que viaja alrededor del mundo y está en constante  contacto con otras culturas y con otros ambientes distintos al suyo hace que crezcan en todos los aspectos, tanto emocionales como cognitivos. Es más, seguro que todos tenemos conocidos que se han ido de viaje a otro país o continente y vienen con una perspectiva nueva o ampliada

Estrategias para estimular la creatividad de tus hijos y su capacidad de socialización:

 

Ya que los niños no pueden irse solos a dar la vuelta al mundo, existen diversas alternativas que podemos poner en práctica de forma sencilla que permiten a los niños el contacto con gente diferente a la cotidiana  y fomentar su creatividad como por ejemplo:

  1. Apúntale a actividades extraescolares para que tenga que relacionarse con niños de otras clases, cursos, edades… aumentando así el repertorio conductual de los niños al interactuar con gente diferente.
  2. Los campamentos de verano son una buena opción porque permiten una mayor socialización con niños de otras ciudades y además fomentan en un ambiente nuevo diversas actividades que incrementan la creatividad.
  3. Actividades en los centros culturales del barrio.
  4. Intercambios escolares.
  5. Cuando viajemos dejarles libertad para que congenie con la gente local.
  6. Que participen en voluntariados ayudando a gente mayor, gente con dificultades económicas…

 

Todo sobre la Memoria Semántica: “Lo tengo en la punta de la lengua”

“Lo tengo en la punta de la lengua” La memoria semántica almacena nuestros conocimientos sobre el mundo y el lenguaje. Cuando queremos recordar ciertos conocimientos que hemos adquirido, como por ejemplo: “¿Cuál es la capital de Francia?” o, “¿Cómo se llama el actual presidente de EEUU?”, estamos haciendo un uso eficaz de nuestra memoria semántica.  Gracias a ella, podemos recordar en pocos segundos las respuestas. Descubre en este artículo qué es la memoria semántica, para qué sirve, qué ejercicios podemos practicar para evaluar y mejorar nuestra memoria semántica, y algunos de los trastornos asociados a un déficit en su procesamiento.

La memoria semántica. Foto: Tachina Lee. Unsplash.com

¿Qué es la memoria semántica?

¿Qué es la memoria semántica? Tulving fue el primero en establecer el término de memoria semántica. La memoria semántica se puede definir como un tipo de memoria de significados y conocimientos generales en la que no intervienen nuestras experiencias concretas, ni el recuerdo de sucesos puntuales.

Por ejemplo, para responder a la pregunta “cuantas horas tiene un día” no es necesario evocar ningún momento concreto de nuestra vida en el que hayamos aprendido ese conocimiento. La memoria semántica nos permite recordar “automáticamente” que un día tiene 24 horas, sin necesidad de evocar sucesos concretos que nos recuerden ese conocimiento.

La memoria semántica es necesaria para recordar los conceptos que tenemos sobre el mundo, y también, es necesaria para hacer un uso adecuado del lenguaje. Además, es una clase de memoria que está almacenada a largo plazo, por lo que una vez adquirido un conocimiento, podrá incluso, mantenerse toda la vida.

La memoria semántica es tan extensa como los conocimientos que podamos tener. Por ejemplo, si queremos recordar que el león es un animal mamífero y tiene 4 patas, no será necesario relacionarlo con ningún acontecimiento específico que nos haya ocurrido con leones, nuestra cabeza va mucho más rápido.

  • La memoria semántica es un tipo de memoria a largo plazo: Nos permite almacenar recuerdos durante días, décadas o años. No tiene límite de capacidad ni duración.
  • La memoria semántica es declarativa: Esto significa que accedemos a ella de forma consciente.
  • Diferencias entre la memoria episódica y la memoria semántica: La memoria episódica es la encargada de proporcionarnos recuerdos autobiográficos, como por ejemplo, “¿qué he desayunado hoy?” o “¿Qué hice el fin de semana?”. Por tanto, la gran diferencia entre estos dos tipos de memoria, es que la memoria semántica, es un diccionario de palabras y sucesos del mundo sin necesidad de recurrir a nuestra experiencia, y la memoria episódica es como un diario personal, formado por nuestras experiencias.

¿Donde se ubican las palabras en nuestro cerebro?  Un equipo científico ha creado un mapa interactivo que muestra qué áreas del cerebro se activan al escuchar diferentes palabras. Este mapa cerebral semántico, revela como el lenguaje se distribuye a través del cortex y los dos hemisferios cerebrales, agrupando las palabras por significados, y construyendo un enorme diccionario cerebral.

¿Para qué nos sirve la memoria semántica?

La memoria semántica nos sirve a modo de diccionario mental, para organizar esa cantidad de palabras, conceptos, y símbolos que almacenamos, dándoles un significado. La memoria semántica nos permite ahorrar recursos cognitivos, y ser capaces de interpretar en poco tiempo, y con pocas palabras, el mundo en el que vivimos.

La memoria semántica es fundamental para nuestro día a día. Por ejemplo, la memoria semántica, nos permite saber “automáticamente” que un león es un mamífero, sin necesidad de que tengamos que repasar mentalmente todos los leones que hemos visto en nuestra vida, ni pensar en los tipos de leones que existen.

Nuestra memoria semántica nos permite proporcionar un significado general a la palabra “león”: Animal mamífero de cuatro patas, grande, con mucho pelo rodeando su cabeza, etc.

Si tuviéramos que pensar en todos los leones que existen en el mundo para poder recordarlos y describirlos, sería imposible. Por tanto, la memoria semántica es la mayor garantía de que podamos englobar múltiples conceptos concretos (animales, personas, objetos…) en un solo con concepto general. Esto se organizará mediante infinidad de categorías (animales, objetos, seres vivos, seres no vivos, mamíferos, reptiles, etc).

Alteraciones de la memoria semántica: Trastornos de acceso y almacenamiento semántico

  • Personas con demencia semántica: Tienen problemas para poder encontrar el significado de los conceptos. Hay gran diversidad entre unos pacientes y otros, la demencia semántica se caracteriza por pacientes que pueden tener dificultades para acceder a los significados de los conceptos , pero no tienen por qué tener problemas en utilizar esquemas (por ejemplo, planchar)
  • Personas con lesiones en la corteza prefrontal: Se han encontrado evidencias de que pacientes con una lesión en la corteza prefrontal pueden tener dificultades para desarrollar un esquema, pero no para el significado de las palabras (al contrario del ejemplo anterior). Estas personas por tanto, son incapaces de utilizar un esquema como por ejemplo, ir al dentista cuando tienen un problema en la boca, o hacer la colada cuando quieren lavar la ropa, pero en cambio pueden acceder a los conceptos de las palabras.
  • En la enfermedad de Alzheimer una característica típica es un fallo en la memoria episódica (en los recuerdos autobiográficos), pero sin duda, también se ve afectada la memoria semántica, ya que estos pacientes tienden a desarrollar trastornos en el lenguaje y en el uso de esquemas.

Ejercicios para mejorar la memoria semántica

1- CogniFit, plataforma líder en evaluación y estimulación cognitiva

El acceso rápido y fluido a las palabras es una de nuestras habilidades cognitivas principales. Todos hemos sentido algunas veces esa sensación de “tener algo en la punta de la lengua”. En algunos casos, la selección rápida y sin esfuerzo se altera y aparecen dificultades.

CogniFit es una herramienta profesional que permite evaluar y mejorar el acceso al léxico. El estudio de la plasticidad cerebral nos ha enseñado que cuanto más utilizamos un circuito neuronal, más fuerte se hace. Y esto, es aplicable a las redes neuronales que intervienen en la memoria: Acceso al léxico, memoria de trabajo, memoria a corto plazo, memoria visual, memoria auditiva a corto plazo, memoria contextual

La capacidad de encontrar la palabra adecuada en el momento indicado se puede mejorar si se entrena adecuadamente. La batería de ejercicios clínicos que ofrece CogniFit, permite evaluar y entrenar el acceso al léxico, y otras habilidades cognitivas implicadas en la memoria.

¿Cómo funciona CogniFit? El programa primero evalúa de forma precisa el acceso al léxico (la capacidad del individuo para reproducir nombres de objetos) y otras habilidades cognitivas. En base a los resultados obtenidos en el ejercicio, CogniFit ofrece de forma automatizada un completo régimen de entrenamiento cognitivo personalizado.

Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que se pueden practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución del estado cognitivo. ¡Solamente tienes que registrarte!

2- Recordar los hechos del mundo que nos rodea

Es bueno recordar hechos del mundo que nos rodea: Si una persona quisiera fortalecer la memoria semántica, los ejercicios más eficaces son ir recordando una serie de palabras, e ir incrementando la cantidad, y también la dificultad. Por ejemplo, aprenderse las provincias de España, después las capitales de Europa, e ir incrementando hasta poder saberse todas las capitales del mundo. Aquí puedes encontrar otros ejercicios de gimnasia cerebral muy útiles.

3- Aprender nuevos idiomas y viajar

Aprender otro idioma nos obliga a empezar un nuevo vocabulario, una nueva estructura, nuevas reglas en el idioma. La memoria semántica es imprescindible para todo ello. Descubre las ventajas de ser bilingüe.

Viajar puede ayudar, además, a aprender nuevos esquemas, y nuevos guiones, ya que las costumbres y la cultura de cada país pueden variar mucho y los esquemas y guiones nos ayudan a adaptarnos según la situación.

4- Establecer significados entendiendo qué es lo que aprendemos

¿Cómo aprende el cerebro? Todas las investigaciones han apuntado que se aprende mejor, y más rápido, otorgando un significado a los conceptos. Por ejemplo, para estudiar, recordamos mucho mejor algo a lo que hemos dado significado, que a lo que hemos aprendido por mera repetición de palabras. Descubre estas técnicas de estudio.

5- Ejercicios para pacientes con trastorno en la memoria semántica

Existen ejercicios sencillos en los que se escriben una serie de preguntas básicas, a las que el paciente tiene que contestar, y si se equivocan, se corrige delante de ellos. Por ejemplo, preguntas como: “¿Cuáles son las cuatro estaciones del año?”, “¿Cuáles son los meses?”, “¿Cuáles son los números del 1 al 15?”.

También en personas con trastorno en la memoria semántica es muy eficaz empezar frases incompletas para que ellos continúen, y después corregirlo: “Los limones son de color…”, “La capital de España es…”, etc.

La memoria semántica es tan importante en nuestras vidas, que si pensáramos por un momento todas las veces que la utilizamos al día, nos sorprenderíamos. Nos ayuda a hablar, a comunicarnos, a aprender qué significa cada concepto del mundo y poder entenderlo dándole un significado.Por todo ello, parece un milagro que tengamos un diccionario tan amplio y tan bien organizado, frente a la multitud de estímulos que nos rodean. Si tuviéramos que aprender todos los días todo de nuevo , sin poder recordar lo que percibimos y sin darle un significado, sería un esfuerzo casi inasumible. La memoria semántica supone el mayor ahorro cognitivo, ya que gracias ella, podemos almacenar el mundo que percibimos, en nuestra cabeza.

Nos ayuda a saber qué esquemas hay que tener cada día (si tengo un problema de salud, voy al médico), y a seguir guiones que hacemos casi de forma automática (ir a un restaurante, esperar a que te atiendan, pedir, etc).

¿Qué pasaría si usáramos el 100 % de nuestro cerebro?

Está muy extendida la creencia de que usamos sólo un 10% o 20% de nuestra capacidad cerebral. Y claro, nos asalta la pregunta: ¿Qué pasaría si usáramos el 100% de nuestro cerebro? En este artículo desgranamos en qué se basa esta creencia y si es cierta o no.

En el 2014 estrenaron la película Lucy protagonizada por Scarlett Johanson, cuya premisa principal se basaba en que usábamos un 10% de nuestro cerebro y de lo que ocurriría si usáramos el 100% cerebro.

Es una creencia ampliamente extendida, que yo misma llegue a considerar cierta antes de mi paso por la Facultad de Psicología. Se ha creído que podríamos mover objetos con la mente y poseer todo tipo de habilidades sobrenaturales. Lo cierto es que esta creencia no tiene ninguna base científica (siento defraudarte).

El argumento de Lucy, para una película de ciencia ficción, puede funcionar muy bien. Sin embargo, el problema de hacer propaganda de ciertos mitos muy arraigados en la sociedad es que estos no desaparecerán y la gente seguirá teniendo creencias equivocadas, a pesar de haber sido desmentida por la ciencia en multitud de ocasiones.

El origen del mito de que únicamente utilizamos el 10% de nuestro cerebro

No está muy claro cómo surgió esta creencia. Algunos piensan que fue Albert Einstein, algo que no ha podido llegar a confirmarse.

También se le ha atribuido a William James, quien en el artículo Las energías del hombre  en 1906 apunta que “Sólo usamos una pequeña parte de nuestros recursos físicos y mentales”.

También es posible que haya surgido a raíz de las investigaciones neurológicas de finales del siglo XIX. Estos estudios demostraron que las neuronas, las células cerebrales que transmiten mediante impulsos eléctricos toda la información que recibimos y generamos, sólo constituyen una pequeña parte del volumen cerebral. El resto del volumen lo compone la glía, tejido que sirve mayoritariamente como sostén y alimento de las células neuronales.

¿Por qué no es cierto?

A continuación se exponen varios argumentos para intentar desmontar este mito que afirma que únicamente utilizamos el 10% del potencial de nuestro cerebro.

  • Durante la evolución de nuestra especie, si no usáramos todo el cerebro, éste habría ido menguando, cuando la realidad es que ha ido aumentando su volumen. No tendría sentido, desde el punto de vista evolutivo, mantener un órgano que no se utiliza, como ha ocurrido con las muelas del juicio o el apéndice. Si algo no se usa, tiende a desaparecer.
  • El cerebro es el órgano que más energía consume de nuestro cuerpo. Gasta un 20% de la energía total de nuestro organismo. Si sólo se utilizara un 10% de éste, no tendría sentido que consumiera tanta energía.
  • Las pruebas de neuroimagen muestran que, aunque no simultáneamente, utilizamos todas las zonas de nuestro cerebro. Además, se conoce bastante bien las funciones de cada zona del cerebro, aunque queda mucho por saber todavía. Dependiendo de la complejidad de la actividad que estemos llevando a cabo se usarán más o menos recursos. Incluso durante el sueño, utilizamos una gran parte del cerebro, es curioso saber que cuando dormimos podemos llegar a utilizar más partes del cerebro que cuando estamos despiertos.

El caso es que, a fuerza de la repetición de que sólo utilizamos un 10% de nuestro cerebro, esta creencia ha ido arraigando en nuestra sociedad de tal forma que ni los esfuerzos de la ciencia por desmentirlo han hecho que desaparezca. Son este tipo de mitos y creencias los que fomentan la ignorancia y el pensamiento mágico.

Os invito a ser más críticos con los mensajes que nos transmiten los medios de comunicación, reflexionar acerca de lo que nos están contando y la verosimilitud de lo que se nos cuenta, ya que no por el mero hecho de aparecer en ellos tiene por qué ser verdad. Además, en esta era de la comunicación, en la que somos bombardeados por información por todas partes, es aún más importante desarrollar la capacidad de distinguir la información de la desinformación, la realidad de la ficción.

Aprender a tomar decisiones difíciles: 7 pasos para lograr tus metas

Cómo aprender a tomar decisiones difíciles. Tomar decisiones inteligentes en momentos difíciles suele ser todo un reto ¿Alguna vez te has quedado paralizado/a sin saber cómo reaccionar? ¿O has tomado una decisión que no te acerca a la meta que quieres conseguir? La toma de decisiones es una habilidad cognitiva que se puede entrenar: En este artículo conocerás las herramientas, estrategias y recursos, que te ayudarán a reaccionar de de forma más rápida, inteligente y eficaz ante los momentos difíciles. ¡Conseguir lo que deseas es más fácil si sabes tomar las decisiones adecuadas!

Hay muchos tipos de decisiones. Las personas adultas, desde que nos levantamos hasta que nos vamos de nuevo a dormir, afrontamos miles de decisiones diarias. Aprende a reconocer qué decisiones tendrán mayor repercusión y a actuar en consecuencia.

La terapia de solución de problemas que veremos, te permitirá mejorar tus habilidades en la toma de decisiones, y afrontar mejor las situaciones estresantes en tu día a día. Cualquier decisión que tomes encadena nuevos eventos ¡Aprende a tomar mejores decisiones!

Cómo aprender a tomar mejores decisiones en momentos difíciles

La toma de decisiones es una constante en nuestras vidas. Unas decisiones nos llevarán a otras, y en muchas ocasiones no dejarán de ser anécdotas de nuestro día a día: A qué hora nos levantamos un domingo, coger un paraguas cuando vemos nubes grises en el cielo, subir por las escaleras o en ascensor… A priori, no se trata de decisiones que podamos considerar difíciles. Pero, sin dejar de subestimar las pequeñas elecciones diarias, hay un grupo selecto de decisiones que tendrán una gran importancia a medio y largo plazo en nuestras vidas. Por esta razón, aprender a decidir lo que nos conviene en esas situaciones que resultan más difíciles requiere ejercitar el pensamiento racional y lógico.

Por ejemplo, apuntarse al gimnasio, matricularse en una universidad, aceptar un trabajo en otra ciudad a cientos de kilómetros de casa, y elegir el nombre de un hijo o hija son el tipo de decisiones que requerirán un mayor esfuerzo y tiempo de reflexión por nuestra parte.

En Psicología, la toma de decisiones se describe como un proceso cognitivo superior, es decir, que se apoya en otros procesos psicológicos como la atención, la memoria operativa, la capacidad y velocidad de procesamiento, el lenguaje, el pensamiento deductivo, la planificación, la supervisión, la creatividad… Como ves, tomar una decisión inteligente y racional es algo complejo para nuestro cerebro. Pero, gracias a la plasticidad cerebral, y a nuestra capacidad de aprendizaje, podemos mejorar las funciones cerebrales y procesos cognitivos, y aprender nuevas estrategias cerebrales que nos permitan tomar mejores decisiones. 

Cualquier persona tiene la capacidad de entrenar y mejorar sus habilidades cognitivas para afrontar los problemas o decisiones cotidianas de forma más adaptativa. ¡Conoce las estrategias TSP o Terapia de Solución de Problemas.

La TSP o Terapia de Solución de Problemas nos enseña desde una perspectiva cognitivo-conductual a afrontar los conflictos de la vida cotidiana. La persona se involucra de manera activa en un proceso, que comienza mucho antes desde su motivación, para afrontar las diferentes situaciones (novedad, riesgo, incertidumbre), tipos y síntomas de estrés.

Cómo tomar mejores decisiones

7 sencillos pasos para aprender a tomar decisiones difíciles


1. Identificar la decisión a tomar. 2. Definir un objetivo. 3. Orientación positiva hacia el problema. 4. Recopilar información relevante. 5. Generar alternativas. 6. Evaluación de las alternativas. 7. Toma de decisiones.

Esta estrategia, resumida aquí en 7 sencillos pasos, te ayudará a activar la vía del pensamiento racional. El pensamiento racional te permitirá tomar de forma más efectiva decisiones importantes.

Cada persona es diferente. La idea, desde la TSP (Terapia de solución de problemas), es que personalices tu propia estrategia. Puedes hacer el proceso con más o menos pasos hasta que llegues a utilizarlo de forma espontánea cuando te haga falta. Ten en cuenta que el entorno, y las situaciones en las que tendrás que afrontar la toma de decisiones serán complejas y cambiantes. Por tanto, no es una fórmula infalible que te dará la respuesta al problema. Esto es un esquema de acción.

1. ¿Cuál es la decisión a la que te enfrentas?

Definir el problema. Este paso inicial puede parecer bastante evidente pues se supone que ya estamos cara a cara ante el problema y sabemos de que se trata. Sin embargo, la toma de consciencia tiene dos ventajas: por un lado, permitirá que te acerques a esa situación concreta y situarte en el momento presente; y por otro lado, abrirá las puertas para que se inicie el proceso de toma de decisiones, es decir, que serviría de “disparador” para el resto de pasos dentro de una secuencia de acción encadenada.

2. En esta decisión ¿Cuál va a ser tu objetivo o meta?

Pensar en tus intereses en términos de corto, medio y largo plazo. Por ejemplo, ante una pequeña molestia en un diente ¿Qué elementos podrían influir a corto plazo para no acudir al dentista? Ansiedad, anticipación del dolor, miedo, dejadez, evitación, ahorro… Si consideramos la situación a largo plazo veremos que retrasar la visita al dentista puede suponer mayores complicaciones futuras: un aumento de las molestias, una mayor duración e intensidad del tratamiento médico y un coste económico más alto. Veremos que a veces, no requiere de un profundo y exhaustivo análisis o de una alta capacidad intelectual, simplemente se trata de ampliar las perspectivas.

3. ¿Tienes una visión positiva acerca de la decisión que tienes que afrontar?

Efectivamente, es muy importarte intentar tener una actitud positiva. Pero esto no significa que hay que verlo todo de color de rosa. Las personas con una actitud positiva en la toma de decisiones creen en sus capacidades y encuentran en cada situación de la vida una nueva oportunidad para aprender.

4. ¿Has buscado información significativa para la resolución del problema?

Para asegurarse que la información que estás valorando es realmente relevante, sería recomendable:

  • Centrarse en los hechos objetivos y sólo en los hechos.
  • Evitar considerar interpretaciones de tipo subjetivo y juicios con fuerte carga emocional.
  • Evitar posibles sesgos cognitivos.

El “sesgo de confirmación es la tendencia a consultar solamente con personas próximas a nosotros que comparten y apoyan nuestras opiniones. Imagínate que buscas nuevos puntos de vista para decidir si vas un paso más allá en la relación con tu pareja y le preguntas a una amiga con quien compartes opiniones sobre la vida muy similares ¿Crees que vas a obtener una visión más amplia de lo que está ocurriendo?.

Otro sesgo cognitivo es mantener “creencias resistentes”, esto son, opiniones basadas en experiencias previas sin considerar la situación actual. Por ejemplo, yo he conocido a una persona adulta a quien le preguntaron: Tu padre, ¿qué es? Y él respondió: Mi padre es banquero. La realidad era que su padre después de estar 30 años trabajando en un banco hacia dos años que estaba jubilado, y ya estaba en una nueva etapa de su ciclo vital.

5. ¿Serías capaz de pensar varias salidas para resolver una misma situación?

  • Potencia la creatividad. Se trata de generar opciones u alternativas a la situación presente, y cuántas más y más variadas mejor. Al principio no importa que sean válidas, alocadas o perfectas. ¿Has probado la Tormenta de Ideas?
  • No es momento todavía de usar el pensamiento racional o deductivo, así que no hay que juzgar ni desechar ninguna idea inicialmente por disparatada o absurda que te parezca. Es posible que algunos elementos de la idea te sean útiles para hallar una solución a posteriori.
  • Adoptar varios puntos de vista. Para ello puedes recurrir al pensamiento lateral o divergente.

6. ¿Cómo seleccionar la mejor opción?

Cada persona es diferente, ¡pero eso tú ya lo sabes! En la selección de una de las opciones posibles influirán factores personales y socio-culturales. De forma genérica, la evaluación de cada alternativa incluye:

  • Probabilidad de que la característica que estamos considerando finalmente se cumpla. Te pondré un ejemplo. Imagina que decides aceptar un nuevo trabajo porque las oportunidades de crecimiento personal que te ofrece la nueva empresa son más altas que las actuales ¿Cuál es la probabilidad que dentro de unos años tu perfil profesional mejorase y se hayan cumplido tus expectativas?
  • Evaluar las consecuencias en términos de costes-beneficios globales. Se trata de un proceso muy exhaustivo basado en la maximización, es decir, elegir la opción que tenga una puntuación más alta en todas las características comparadas posibles. Sin embargo, para una persona hacer esto es poco probable. En la vida real usamos en mayor medida un criterio de satisfacción, incluyendo en el proceso de evaluación sólo algunas características, por ejemplo, aquellas que nos parecen más deseables o accesibles.

Otros criterios que utilizamos son la satisfacción, el riesgo y la utilidad.

Aquí te dejo un enlace a un video cortito de unos 15 min. (subtitulado en castellano) donde la filósofa Ruth Chang nos enseña, de modo muy simple, una perspicaz manera de mesurar nuestras decisiones en la vida. En el fondo: “eres lo que decides”.

7. ¿Ya has tomado una decisión?

¡OK! Pues llegado a este punto te toca decidir. Elige la opción que consideres más conveniente. Recuerda lo que comentamos anteriormente: las decisiones dependen de la persona y del momento en que se toman. Es posible que dentro de unos años veas las cosas de forma diferente, desde otro tiempo y perspectiva. Pero no te atormentes por esto. No te dejes caer en el bloqueo o en la evitación.

Antes de “pasar a la acción” lleva a cabo un proceso de monitorización o revisión de la opción seleccionada mediante preguntas del tipo: ¿Responde a las necesidades planteadas?, ¿Se adecua a mis intereses u objetivos?, ¿Tengo los recursos necesarios?…

Es tiempo de pasar a la acción: ¿Cómo ejecuto la decisión que he tomado?

Elabora un buen plan con los pasos y tiempos necesarios para llevar a cabo la decisión que has tomado. No hay una regla para esto. Que sea personal y adaptado a la situación.

Por último, te recomiendo algunas técnicas de monitorización. Es conveniente estar sensible al proceso durante todas las fases pero especialmente en la ejecución:

  • Observar tu propia conducta. Supervisar lo que haces y cómo lo haces. Importante mantener la concentración.
  • Programar auto-evaluaciones. Comparar a cada fase si los resultados se van correspondiendo con lo que habías anticipado. En caso negativo, revisa de nuevo el plan.
  • Querese un poquito. Utilizar recompensas si los resultados son los esperados. A veces un refuerzo verbal inmediato es suficiente, ¡Muy bien hecho! También puede funcionar como un anticipo de una recompensa posterior, ¡Muy bien hecho te mereces una cerveza bien fría! O sino, que mejor que celebrar una decisión… ¡con otra decisión!

Aprender a tomar decisiones: auto-recompensas

Esta sería a grandes rasgos una aproximación a la toma de decisiones desde un punto de vista cognitivo-conductual. Aprender a tomar decisiones, buenas decisiones en momentos difíciles, es posible ¿Qué? ¿Qué no se parece mucho a cómo tomas tus decisiones? No te preocupes. Seguramente lo haces de forma muy parecida aunque no te das cuenta, o, quizás no sigues un proceso tan mecánico. Precisamente, el objetivo de la Terapia de solución de problemas (TSP) es que la persona llegue a automatizar el proceso y tomar decisiones, aparentemente, de forma espontánea.

Siendo sinceros, la verdad es que las personas no siempre tenemos tiempo y ganas para comportarnos de un modo tan racional y programado. Así que, en ocasiones, empleamos algo llamado “heurísticos”. Una especie de “atajos” o “intuiciones” que ahorran energía mental. Y además, no siempre lo más lógico es lo más adecuado en ese momento o aquello que finalmente decidimos hacer ¿Por qué nos comportamos así? Para saber más de cómo tomamos decisiones y cómo nos comportamos, hablaremos del papel de las emociones en la toma de decisiones en un próximo post…

Referencias: González Labra (2012). Psicología del Pensamiento. Ruiz, Díaz, y Villalobos (2012). Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales.

¿Qué es la memoria eidética? ¿Tienes buena memoria fotográfica? ¡Descúbrelo!

La memoria eidética, popularmente nombrada “memoria fotográfica” puede definirse como la habilidad de recordar imágenes, sonidos u objetos con un nivel de detalle muy alto. Puede que conozcas el caso de alguna persona que con leer un texto una sola vez pueda repetirlo con asombrosa precisión después de un tiempo. Sin embargo, este fenómeno y gran misterio del cerebro humano se presenta en un reducido grupo de niños, y escasamente se encuentra en adultos. A continuación te explico en qué consiste este fenómeno de la memoria. ¡Al final del artículo encontrarás un pequeño test para averiguar si puedes tener memoria fotográfica!

Las personas con memoria eidética lo recuerdan absolutamente todo

¿Qué es la memoria eidética o memoria fotográfica? Un poquito de teoría

Aquellas personas que tienen una memoria eidética recuerdan con sumo detalle cosas como: dónde se sentaba una persona, qué palabras pronunció exactamente, pueden recordar cada palabra o símbolo ortográfico de libros de hasta 500 páginas, o los hechos de una determinada fecha de hace meses o incluso años sin apenas esfuerzo.

Si a una persona que posee memoria eidética (o memoria fotográfica) le muestras durante un momento una imagen que no haya visto previamente, es capaz de “ver” esa misma imagen mentalmente y recordar todo, como el número de las ventanas de un edificio, cuantas personas había…

Además, lo que caracteriza a las personas con memoria eidética es que sus ojos se mueven como si estuvieran escaneando la imagen o libro que ven u oyen.

Se han dado casos en los que este tipo de memoria se manifiesta de forma espontánea, y la persona recuerda con un detalle espectacular una determinada cuestión, pero es incapaz de retener información de otra.

Actualmente no existe una explicación científica acerca de este fenómeno, incluso existe un gran debate que se ha desatado en las últimas décadas en relación sobre si la memoria eidética existe realmente.

El estudio más reciente que existe sobre la memoria eidética es el realizado por los investigadores de la Universidad de Málaga que afirman que la memoria fotográfica o memoria eidética podría deberse a un aumento en la producción de una proteína llamada “RGS-14” que incide en el área cerebral encargada del procesamiento de la información visual, aumentando la capacidad de la memoria a largo plazo.

La memoria, como todos sabemos, es la capacidad cognitiva que se encarga de almacenar, retener y recordar información. Existen distintos tipos de memoria. La memoria eidética nace de capacidades extraordinarias tanto en la memoria a corto plazo como en memoria a largo plazo.

Los niños y personas con Síndrome de Asperger tienen más memoria fotográfica que el resto de la población

Memoria eidética: Niños, personas con Autismo y Síndrome de Asperger

Se ha observado que la memoria eidética o memoria fotográfica está más desarrollada en los niños que en los adultos. Al parecer los niños tiene mayores capacidades retentivas y mayor precisión en imágenes de forma eidética que los adultos.

Diversos estudios han demostrado que las conexiones en los cerebro de niños entre el lado derecho (pensamiento intuitivo) y el lado izquierdo (pensamiento racional) cambia sobre los cuatro años aproximadamente.

El cerebro de un niño esta conectado de manera diferente que el cerebro de un adulto, y parece que las técnicas de memoria eidética de un niño desaparecen junto con sus capacidades de pensamiento intuitivos alrededor de los 4 años. Es por ello que solo entre un 2 y 10% de los niños en edades tempranas experimenta este tipo de memoria.

La conclusión a la que se ha llegado es que los niños conforme se hacen mayores aprenden nuevos métodos para procesar la información y para desarrollar su memoria. Esta es la razón por la que este fenómeno es tan escaso en adultos.

La mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos no poseen la habilidad de construir imágenes eidéticas. Al parecer, esto se debe a que cuando somos adultos tendemos a codificar todo lo que observamos visual y verbalmente, lo que dificulta la formación de una imagen eidética. Es decir, tendemos a darle un significado para que así sea más fácil su almacenamiento y posterior recuerdo.

Como hemos comentado, hasta el momento parece que la memoria eidética es más común entre los niños y adolescentes, y que con la edad, va disminuyendo la capacidad para recordar los detalles. Otro hecho a resaltar es que se han encontrado muchos casos de memoria fotográfica entre personas que padecen el síndrome de asperger y autismo.

Autistas con memoria eidética

¿Has visto alguna vez la película de Rain Man, protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise? Si no la has visto, te recomiendo que la veas. ¡Es increíble! Además muestra a la perfección el fenómeno de la memoria eidética.

El personaje interpretado por Dustin Hoffman está inspirado en Kim Peek. Un hombre de 53 años diagnosticado de trastorno del espectro autista. Kim Peek memorizó cada página de los 9.000 libros que se leyó.

Peek dice que tarda entre 9 y 12 segundos en leer una página y afirma que cada uno de sus ojos lee una página independientemente.

Otro caso curioso es el Stephen Wiltshire que con tan solo diez minutos puede captar todos los detalles del ambiente, incluso en sitios con muchos estímulos visuales como el Piccadilly Circus de Londres. Después es capaz de dibujar con gran sumo detalle todo basándose sólo de su memoria.

A Stephen le diagnosticaron autismo con tres años y desde entonces demostró un talento natural por la pintura. Inicialmente se apasionaba con las imágenes de animales y autobuses pero posteriormente su interés se centró en los edificios y en temáticas mucho más complejas. En su página web puedes ver los dibujos que realiza. ¡Son increíbles!

Test de memoria fotográfica o memoria eidética

Para terminar te propongo un breve test. ¿Quieres saber si posees buena memoria eidética? Fíjate detenidamente durante 30 segundo en la siguiente imagen:

Test de memoria eidética o fotográfica – Fuente: psicotecnicostest

Ahora sin hacer trampas (no mires la imagen) contesta a estas preguntas:
1. Cuantas ruedas había en la fotografía
2. De que color es el remolque que lleva el tractor
3. Cuantas personas ves en la imagen
4. Cuantas líneas de cultivo se ven en la imagen
5. Cuantos animales hay en la imagen
Comprueba tus respuestas ¿Acertaste todas?

Los 7 pecados de la memoria: ¡Tu cerebro te engaña!

Si crees que tu memoria es de elefante, que puedes recordar todo con exactitud, y que nada escapa a ella; siento decepcionarte.  Nada más lejos de la realidad.  Y es que a nuestro cerebro le encanta cometer travesuras con nuestros recuerdos y modificarlos de vez en cuando. Descubre los 7 pecados de la memoria y ¡no te dejes engañar!

Nuestro cerebro es como un gran baúl con millones de compartimentos en los que atesoramos recuerdos, vivencias, emociones y aprendizajes. Nuestra forma de ser, pensar y actuar hoy es producto de las interacciones entre estos recuerdos y aprendizajes, de forma que nuestra memoria guía nuestra conducta de una manera que casi no podemos ni sospechar.

La manera en que construimos nuestro mundo esta intrínsecamente conectada con este inmenso baúl, y la forma en que incluimos esas vivencias es determinante para nuestro futuro. La neuropsicología ha puesto en evidencia que el concepto de que sin memoria no hay pasado es incompleto. Sin memoria nuestro futuro peligra gravemente.

Nuestro cerebro es como un baúl con millones de compartimentos

Pero el cerebro no es un fiel diario de nuestro pasado, sino que tiene la capacidad de reinventar y sobre-escribir nuestras experiencias vitales para dotarlas de un significado, de dar una coherencia a nuestra vida.

Podríamos incluso observar este fenómeno como una unificación de nuestro “Yo”, es decir, una estrategia adaptativa para aunar nuestro pasado, presente y futuro.

Es importante señalar que aunque a estos errores se les llama pecados, no sólo tienen un efecto negativo en nosotros, sino que también pueden contemplarse de una manera positiva. Estos pecados tienen una función adaptativa en nuestro organismo: Necesitamos olvidar y deshacernos de recuerdos para poder seguir adelante y dejar espacio para recuerdos más importantes.

El Dr. Daniel Sachter, catedrático en Harvard y experto en neuropsicología, nos da unas pautas para reconocer estos engranajes de la memoria, entender las malas pasadas que nos puede jugar, y aprender a conocernos un poquito más, sobre cómo entendemos, procesamos y codificamos la información de nuestro mundo.

¡Conoce los 7 pecados de la memoria!

Así pues, podemos diferenciar entre errores de omisión, que son los tres primeros. Estos pecados consisten en diferentes maneras de olvidar. Por otro lado los errores de comisión, los cuatro últimos, son los que cometemos nosotros a la hora de recuperar la información almacenada en nuestro baúl.

1er Pecado de la Memoria: Pecado de transcurso

Hace referencia a la progresiva pérdida de recuerdos que experimentamos con el paso del tiempo. Este pecado, si se produce con asiduidad e intensamente, puede ser un indicador de la enfermedad de Alzheimer.

2º Pecado de la Memoria: Pecado de distractibilidad

Sucede cuando nuestra atención no está totalmente focalizada en el material a recordar. Por ejemplo cuando olvidamos dónde hemos dejado las llaves. Es importante señalar que esta información no se ha perdido, simplemente o no se ha registrado o se ha registrado con fallos, por problemas de atención.

3er Pecado de la Memoria: Pecado de bloqueo

Conocido también como el fenómeno “Lo tengo en la punta de la lengua”.

A diferencia de los pecados anteriores, esta información sí que existe y está codificada en nuestra memoria, pero tenemos un desfase entre la evocación del recuerdo y la producción: Por ejemplo, cuando somos incapaces de recordar el nombre de un restaurante.

Cuando esto te ocurra no sigas insistiendo; relaja la mente e intenta conectarlo con sensaciones vividas en ese momento para facilitar el recuerdo.

4º Pecado de la Memoria: Pecado de Atribución errónea

Esto se produce cuando somos capaces de recordar correctamente un hecho, pero confundimos la fuente o la situación. Un ejemplo conocido de la atribución errónea es lo que le ocurrió a un psicólogo en Estados Unidos acusado de violación. La mujer dio una descripción tan precisa de él que la policía fue a detenerlo. Resulta que en el momento de la violación él estaba concediendo una entrevista por televisión. La mujer vió el programa, pero atribuyó (erróneamente)  su cara a la del violador. Aunque este es un ejemplo extremo, todos cometemos este pecado, dado que es bastante frecuente.

5º Pecado de la Memoria: Pecado de Sugestibilidad

La sugestibilidad sucede cuando voluntaria o involuntariamente alguien manipula nuestros recuerdos. Mediante preguntas hechas por personas más o menos hábiles pueden hacernos llegar a recordar como ciertas vivencias no ocurridas.

También puede ocurrir cuando nos “apropiamos” de una situación no vivida en primera persona. Suele ser característico de las personas egocéntricas, que necesitan una participación “activa” en el recuerdo.

6º Pecado de la Memoria: Pecado de Persistencia

Este pecado ocurre cuando, aunque intentemos borrar un recuerdo o hecho traumático de nuestra memoria, este persiste de forma continuada, haciéndonos revivir sensaciones negativas o angustiosas.

Este pecado está relacionado con la depresión, o con el trastorno de Estrés Postraumático.

7º Pecado de la Memoria: Pecado de Propensión

Nuestra conciencia es la responsable de este pecado, ya que nos provoca la reevaluación y transcripción de nuestros recuerdos, de manera que sean coherentes con nuestro “Yo” actual. Las personas tendemos a adaptar el pasado en base a nuestro presente. Esto explica por qué una situación vivida por dos personas puede ser tan diferente cuando se recuerda.

Si quieres profundizar un poquito más en el mundo de la memoria, te recomiendo este artículo: ¿Cómo mejorar tu memoria y tu capacidad de observación? 10 formas de entrenar tu cerebro

Si admitimos que nuestra memoria es vulnerable, podremos ser conscientes de cuando un recuerdo nos está atormentando, y seremos más versátiles a la hora de juzgarnos.

No te angusties por los pecados de omisión, vigila los pecados de comisión y recuerda:

Cuando se te olvide donde dejaste el coche, puedes tranquilizarte: tu cerebro está ocupado en retener información más importante

Juegos de concentración mental: 10 ejercicios imprescindibles para tu día a día

¿Tienes problemas para mantenerte concentrado/a en el trabajo o en el estudio? ¿No puedes mantener tu concentración durante mucho tiempo y sientes que te distraes con facilidad? Descubre estos 10 juegos de concentración para adultos y niños ¡Potencia tu actividad cognitiva!  La concentración es un elemento imprescindible a la hora de marcarnos objetivos, planificarlos, y llegar a la meta elegida. 

Juegos de concentración

Sin capacidad de concentración, eres como un barco a la deriva sin timón. A través de este artículo, la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te propone unos ejercicios muy efectivos y sencillos de realizar. Descubrirás unos juegos y técnicas muy interesantes para mejorar tu concentración, por lo que ya no tienes excusa para no entrenar tu cerebro.

“La concentración es la raíz de todas las capacidades del hombre. Bruce Lee.”

¿Cómo ser más inteligente? La capacidad de concentración es clave para el ser humano. Esta habilidad puede definirse como el proceso psíquico que nos permite centrar los recursos de nuestra mente en un único objetivo o tarea que se está realizado en un momento determinado.

La concentración nos permite fijar nuestro pensamiento en una única actividad, dejando a un lado las distracciones puedan interferir en nuestra atención, en la consecución de la tarea u objetivo.

Actualmente se nos demanda que procesemos más cantidad de información, y más rápido. Para poder sobrevivir a esta vorágine informativa es vital que tengamos la capacidad cognitiva de seleccionar y diferenciar aquello relevante de lo que no lo es, y centrarnos y focalizarnos únicamente en el estímulo seleccionado.

La concentración mental es una habilidad cognitiva que necesita del razonamiento para desarrollarse, y de la atención para centrar todos nuestros recursos en el objetivo o actividad que estamos realizando.

“Nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez.” Isaac Asimov

Si tienes dificultades para concentrarte en tu trabajo o en tus estudios, tengo una buena noticia para ti. La capacidad de concentración mental se puede mejorar. Con el entrenamiento adecuado, gracias a la plasticidad cerebral, podrás incrementar de manera notable y duradera tu capacidad de concentración mental, gracias a los divertidos juegos que te acerco en este artículo. No lo dudes, y ¡atrévete con los juegos de concentración que te propongo más abajo y verás como se potencia tu concentración mental!

  • El primer beneficio que notarás cuando practiques estos juegos de concentración, será la eficiencia. Serás capaz de realizar tus tareas de una manera mucho más eficaz, economizando tu tiempo y sin gastar recursos cognitivos innecesarios.
  • Otro beneficio significativo de estos juegos para potenciar tu concentración mental es que te permitirán reducir tu cansancio mental. Aunque parezca una paradoja, cuando realices una tarea de concentración mental la realizaras de una manera saludable, sin agotarte prestando atención a otras demandas o situaciones del entorno (multitasking) que antes te hacían perder tu concentración.
  • Además, una buena concentración mental te ayudará a vivir el presente de una manera más enriquecedora. Serás consciente del aquí y el ahora, porque aprenderás a prestar una atención plena al momento concreto que estás viviendo.
Beneficios de una buena concentración mental: El aquí y el ahora

10 Juegos de concentración mental

1-  Juego de concentración mental: El vaso de agua

Coge un vaso transparente y llénalo de agua hasta la mitad. A continuación cógelo con la mano que prefieras y estira tu brazo hasta la altura de tus ojos. El objetivo es mantener fijo e inmóvil el contenido del vaso, durante al menos 3 minutos.

2- Juego de concentración mental: La pared blanca

Visualiza en tu mente una pared, y píntala de blanco como tu prefieras; con una brocha, con un pincel, con un spray…. Cuando esté completamente de color blanco, dibuja en medio y grande el número 100. Bórralo como quieras y pasa al 99… y así en orden descendente. Al principio conseguirás pocos números sin distraerte, pero poco a poco y practicándolo a diario, serás capaz de llegar hasta el 0. Te recomiendo que este ejercicio lo realices cuando vayas a dormir. Si tienes muchos pensamientos rondándote la cabeza éste es el juego ideal para concentrarte únicamente en tu pared blanca.

3- Juego de concentración mental: El paseo de los aromas

Elige un parque o un camino que te guste especialmente y ve a dar un paseo. Mientras caminas, ve prestando atención a los diferentes olores y aromas que te rodean. Céntrate en uno en concreto que te guste y regodéate en él. Verás cómo se va intensificando a medida que aumenta tu concentración en ese olor.

4- Juego de concentración mental: La vela

Siéntate en el suelo, a ser posible con las piernas cruzadas sobre ti y la espalda lo más recta posible. Si esta posición resulta demasiado incómoda para ti, elige otra pero siempre sentado en el suelo, y con la espalda erguida. A continuación enciende una vela delante de ti. El objetivo de este juego es permanecer lo más quieto posible. Céntrate en el movimiento de la vela y aguanta el máximo tiempo posible en tu posición, y sin que la vela se apague. No es tan fácil como parece. Al principio aguantarás muy poco tiempo, pero con un poco de práctica conseguirás la quietud total durante al menos diez minutos.

5- Juego de concentración mental: La técnica de los dos minutos

Necesitarás un reloj con segundero. El juego consiste en que centres tu atención única y exclusivamente en la aguja del segundero, siguiendo con la vista su recorrido alrededor de la esfera del reloj. Te verás al principio sorprendido pensando en otras cosas. Cuando esto te ocurra, vuelve a empezar de nuevo e intenta pensar y concentrarte sólo en la aguja del reloj. Deberás hacer el recorrido dos veces; es decir, dos minutos.

6- Juego de concentración mental: El juego de la caja y el limón

Este ejercicio se utiliza habitualmente para preparar y concentrar a deportistas antes de su competición, pero tú también puedes beneficiarte de él. El juego consiste en visualizar una caja de cartón, simple y vacía, abierta por arriba. A continuación tienes que visualizar un limón. Concéntrate en su tamaño, aroma, textura de la corteza, simetría…

Mentalmente y sin utilizar tus manos o cualquier objeto en tu mente, transporta el limón al interior de la caja. Parece muy sencillo, pero realizarlo con atención plena requiere unas habilidades de concentración muy complejas. Es un ejercicio excelente para ir trabajando tu concentración mental.

7- Juegos de concentración: Colorea Mandalas

Los Mandalas son representaciones del macrocosmos. Su origen es indio y significa “rueda” o “círculo”. La tradición budista lo utiliza para la meditación. No te preocupes si no eres demasiado bueno realizándolos, existen multitud de cuadernillos o libros de ellos, y puedes bajarte diseños preciosos listos para colorear directamente de webs gratuitas.

Lo importante es que cuando dibujes o colorees un Mandala, te centres exclusivamente en él. Elige con cuidado los colores, escucha a tu cuerpo que es lo que quiere hacer y déjate de llevar. Saca 10 minutos al día para continuar con tu Mandala.

Además de relajarte y mejorar tu concentración, es un alimento excelente para tu cerebro y tu creatividad.

Colorea Mandalas

8- Juego de concentración mental: La figura geométrica

Busca un momento en el que estés relajado, y piensa en una figura geométrica. Ya sea un círculo, un cuadrado, un triángulo. Piensa y céntrate tan solo en la representación. Cuando tengas esta imagen bien fijada en tu consciencia, empieza por añadirle algo; por ejemplo un color. Rellénalo mentalmente, y cuando esté completo, añádele más características: Puedes jugar con el tamaño, el volumen, la densidad (puede flotar o bien ser muy pesado)

Este juego además de potenciar tu concentración mental es un aliado perfecto para desarrollar tu imaginación. Juega y crea lo que quieras a través de tu mente.

9- Juego de concentración mental: Haz sudokus

El cálculo mental es una de las actividades cognitivas que más fortalecen nuestra concentración. Sin embargo, actualmente, todos tenemos una calculadora a mano que realiza las operaciones matemáticas por nosotros. Utilizar la tecnología nos facilita el trabajo, pero también nos vuelve más vagos y distraídos. Es importante tratar de volver a manejar números mentalmente. Y los sudokus pueden ayudarnos. Si no estás familiarizado con este juego japonés, empieza con niveles para principiantes. El objetivo no es que realices los más complicados, sino que elijas adecuadamente el nivel que te suponga un reto mental, e ir aumentando su complejidad progresivamente. Puedes descargarlos de Internet de muchas páginas gratuitas y de todos los niveles.

10- Juegos de concentración para niños y adultos: Entrena tu cerebro con CogniFit

CogniFit es el programa líder en evaluación cognitiva y estimulación cerebral. Está validado por la comunidad científica y es utilizado por colegios, universidades y hospitales de todo el mundo. CogniFit permite medir y entrenar, de forma profesional y fiable, la capacidad de concentración, el nivel atencional y otras muchas áreas cognitivas fundamentales.

CogniFit programa líder en evaluación mental y entrenamiento cerebral adaptado a las necesidades de cada individúo

Los juegos clínicos para medir y mejorar la concentración mental, han sido diseñados por un equipo de neurólogos y psicólogos cognitivos que estudian la cognición y los procesos plasticidad cerebral. Algunas de las funciones cognitivas implicadas en la concentración son el control inhibitorio, enfoque, planificación, atención dividida, actualización, etc…)

A través de diferentes juegos mentales, CogniFit evalúa las debilidades y fortalezas cognitivas de la persona, y propone automáticamente un régimen de entrenamiento personalizado dirigido a mejorar la capacidad de concentración, y otras necesidades cognitivas del niño o adulto.

¡Solamente tienes que registrarte! Todos sus juegos de concentración están basados en estudios clínicos y baterías profesionales de estimulación y rehabilitación neuropsicológica.

Después de realizar los juegos de concentración, CogniFit te mostrará un gráfico con tus resultados y tu evolución. No sólo podrás entrenar y potenciar tu concentración mental, sino muchas otras capacidades cognitivas del ámbito de la memoria, percepción, coordinación, razonamiento, etc…

¡Atrévete y acepta el reto CogniFit!

Dicen que en un día alrededor de 30.000 pensamientos inundan tu cabeza, y cada uno de estos pensamientos produce una energía…

¡Imagínate concentrar la energía de todos estos pensamientos en una sola….!

Además, te animo a que leas el artículo de mi compañera Andrea García Cerdán que te propone ejercicios muy interesantes en su artículo: Gimnasia cerebral: 16 actividades que te ayudarán a mantener un cerebro sano por más tiempo

Actividades para personas mayores: Actividades recomendables, objetivos y recomendaciones.

¿Actividades para personas mayores? Ay, esos pequeños olvidos a los que aparentemente no les damos demasiada importancia, que aparecen con el paso de los años. Conforme las personas nos hacemos mayores, vamos notando ligeros cambios en nuestra manera de percibir, pensar, razonar, memorizar, hablar… Esto puede hacernos sentir desprotegidos e indefensos, pero no debemos olvidar que tenemos a nuestra disposición un amplio abanico de oportunidades y actividades para personas mayores para hacer frente a un posible deterioro en los procesos cognitivos.

¿Quieres saber qué tipo de actividades pueden ser útiles en personas mayores? ¡Sigue leyendo! Mairena Vázquez, neuropsicóloga, te explica a qué nos referimos con actividades para personas mayores, qué tipo de actividades son más convenientes desarrollar y qué objetivos perseguimos con cada una. 

Actividades para personas mayores.

Actividades para personas mayores. ¿A qué nos referimos?

Actividades para personas mayores. Hoy en día la esperanza de vida en nuestro país ha aumentado de manera considerable y con ello aumentan los problemas de salud asociados a la tercera edad.

Conforme envejecemos, sufrimos un proceso de deterioro generalizado en el que, por diferentes procesos, nuestros tejidos se van degenerando. Esta degeneración depende de factores relacionados con lo biológico, ambiental, social, familiar y, de manera especial, con el grado de estimulación.

Imaginemos una persona mayor con una salud tanto física como psicológica vulnerable, con un estado de ánimo bajo, sin estudios… Todo ello puede interferir de manera negativa en sus funciones cognitivas, a lo que podríamos sumar si dicha persona no recibe una adecuada estimulación cognitiva.

CogniFit: Líderes en evaluación y estimulación cognitiva para el envejecimiento activo

Debido a ello, se deriva la necesidad imperiosa de implantar y trabajar con programas que garanticen una rehabilitación biopsicosocial para mejorar la calidad de vida de las personas mayores a través de una intervención multidisciplinaria.

No es necesario estar pasando por un deterioro cognitivo o  por algún tipo de demencia para beneficiarse de la estimulación cognitiva, psicoestimulación o realizar actividades cognitivas adaptadas a personas mayores.

Si al factor tiempo le sumamos unas condiciones ambientales poco estimulantes el riesgo de sufrir algún problema cognitivo aumenta considerablemente. De aquí se deriva la importancia de aplicar actividades para las personas mayores, adaptadas a los distintos procesos de estimulación de las funciones cognitivas.

La estimulación cognitiva ayuda a compensar la pérdida de las capacidades intelectuales a partir de la experiencia y los conocimientos adquiridos. Las actividades tanto sociales como intelectuales ayudan a mantener activa nuestra mente favoreciendo un envejecimiento de la manera más óptima.

Es fundamental llevar a cabo actividades para personas mayores para asegurar una adaptación correcta a los cambios ambientales, al mismo tiempo que se generan estrategias compensatorias para mantener las habilidades preservadas y paliar los déficits sufridos.

Actividades para personas mayores: Es fundamental llevar a cabo actividades dirigidas a personas mayores.

Actividades para personas mayores:¿Qué tipo de actividades es recomendable que realicen las personas mayores?

Respecto al área de la cognición es fundamental el hecho de realizar diferentes tipos de actividades, bien con profesionales, o bien con familia (tras haber recibido una formación y/o unas pautas) para, de este modo, poder obtener un mayor estado de bienestar tanto psicológico, como físico y social.

El cómo influye el envejecimiento en las personas no es un fenómeno homogéneo, es decir, dependiendo de la edad, estudios, reserva cognitiva, etc., los posibles déficits serán diversos y diferentes en cada persona. Es por ello que se requiere la realización de actividades para personas mayores, dirigidas a todos los procesos cognitivos para potenciar los puntos fuertes y disminuir o ralentizar el avance los déficits presentados. Gracias a la capacidad de reserva del organismo, los procesos cognitivos pueden entrenarse y potenciarse durante la vejez.

Cuando hablamos de realizar actividades para personas mayores es importante aclarar que NO consiste en repetir ejercicios una y otra vez utilizando siempre las mismas actividades.

Es recomendable dividir los ejercicios en distintas categorías para cubrir todos los objetivos buscando intervenir y estimular todas las áreas:

  • Orientación:En los casos de deterioro más avanzados se puede producir desorientación en las tres esferas, es decir a nivel personal, temporal y espacial. Es conveniente recordar todos los días a la persona el día de la semana, día del mes, año, lugar donde nos encontramos y quiénes somos para procurar siempre que se encuentre lo más orientada posible.
  • Atención: Cuando aparecen problemas atencionales en las personas mayores, aparecerían falta de persistencia, mayor tendencia a la distracción y pérdida de concentración, dificultades para estar alerta en casos más graves…
  • Percepción: Según avanza la edad, no sólo se deterioran los órganos sensoriales, sino que el procesamiento que hace el cerebro de la información visual o auditiva, por ejemplo, puede ser deficitaria.
  • Memoria: Es la principal queja de las personas mayores. Descubre qué son los problemas de memoria y cuándo debemos preocuparnos. Existen numerosos ejercicios y actividades adaptadas a cualquier persona para entrenar la memoria a corto plazo y a largo plazo.
  • Lenguaje: Debemos realizar actividades adaptadas tanto al lenguaje oral como escrito, al habla espontánea como a la denominación de diferentes objetos o situaciones, a la comprensión y a la repetición, a la lectura y a la escritura.
  • Funciones ejecutivas: Bajo este término nos referimos a funciones relacionadas con el lóbulo prefrontal de nuestro cerebro. Englobaría conductas encargadas de controlar los cambios que se producen en el ambiente y/o prevenirlos, conductas sociales adaptadas y adecuadas, capacidad de autocuidado, planificación, inhibición de respuestas…
  • Abstracción y cálculo: Englobaría lo que conocemos como Control Mental y hablaríamos de la capacidad que tenemos para leer, escribir, comprender y realizar diferentes operaciones aritméticas.
  • Praxias: Se refiere a la capacidad que tenemos de realizar diferentes movimientos con distintas zonas de nuestro cuerpo bien al realizar una orden o por imitación.
  • Estado de ánimo: A veces nos centramos en realizar actividades para trabajar los diferentes procesos cognitivos olvidándonos de lo importante que es mantener un estado de ánimo elevado. Con la realización de actividades adaptadas a personas mayores buscamos la mejora del estado de ánimo junto con el aumento de la autonomía y autoestima. Con ello se aumenta la flexibilidad mental e incluso repercute de manera positiva a la ejecución de las actividades básicas de la vida diaria.

Actividades para personas mayores. ¿Cuáles son los objetivos de que las personas mayores realicen actividades?

Ante la falta de conocimiento, muchas personas opinan que este tipo de actividades para personas mayores prácticamente no tiene utilidad, obviando que se ha demostrado de manera científica la utilidad e importancia de la estimulación cognitiva y el hecho de que las personas mayores realicen actividades de manera continua.

El objetivo principal es estimular y mantener las capacidades mentales preservadas para mantener o, si fuera posible, mejorar el funcionamiento cognitivo y reducir la dependencia en la medida de lo posible dentro de cada caso.

A modo de esquema podemos hablar de los siguientes objetivos perseguidos:

  • Estimular y mantener las capacidades mentales.
  • Evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales.
  • Dar seguridad e incrementar la autonomía personal.
  • Estimular la propia identidad y autoestima.
  • Minimizar el estrés y evitar reacciones psicológicas anómalas.
  • Optimizar el rendimiento cognitivo.
  • Mejorar el rendimiento funcional.
  • Incrementar la autonomía personal en las actividades de la vida diaria.
  • Mejorar el estado y sentimiento de salud.
  • Aumentar la calidad de vida del paciente y de los familiares y/o cuidadores.

Actividades para personas mayores. Otro tipo de actividades que pueden realizar las personas mayores.

Actualmente dentro de la Neuropsicología podemos contar con diferentes tipos de estrategias para realizar actividades para personas mayores, todas ellas avaladas de manera científica. Podemos destacar:

Actividades para personas mayores 1: Reminiscencia

Se trata de un medio o actividad efectiva para comunicarse con personas mayores que empiezan a sufrir demencias. Descubre cómo prevenir la demencia. Consiste en realizar actividades en grupo donde se estimula a los participantes a que hablen acerca de eventos pasados con ayuda de fotografías, música, objetos y vídeos del pasado.

Actividades para personas mayores 2: Orientación a la realidad

Constituye una técnica o actividad dirigida a mejorar la calidad de vida de las personas mayores que presentan problemas de confusión y desorientación. Se les presenta información relacionada con la orientación (tiempo, espacio y persona) proporcionando a las personas mayores una mayor comprensión de todo lo que les rodea para así aumentar su autoestima y su sensación de control.

Actividades para personas mayores 3: Actividades con validez ecológica

O, lo que es lo mismo, realizar actividades con un material lo más parecido posible al de la vida cotidiana de las personas mayores. Por ejemplo, si se hace una actividad para entrenar la memoria es mucho más cercano intentar aprenderse una lista de la compra que una lista de palabras sueltas, abstractas y sin valor emocional para la persona.

Actividades para personas mayores 4: Programas de estimulación cognitiva llevados a cabo por neuropsicólogos

Se pueden realizar de manera individual o en pequeños grupos con personas mayores con un nivel cognitivo o deterioro semejante. Aquí se incluirían las actividades con mayor carga terapéutica dentro del plan general de abordaje de las personas mayores afectadas por deficiencias cognitivas. Se utilizan diferentes tipos de materiales de manera programada combinando todas las áreas de estimulación.

Descubre otras 10 actividades de estimulación cognitiva para demencias.

Actividades para personas mayores 5: Brain training on-line para personas mayores

La estimulación cognitiva de CogniFit es el tratamiento no farmacológico más utilizado en casos de deterioro cognitivo leve y alzheimer, o demencias en su etapa temprana. Además, de esto, también dispone de entrenamientos enfocados a personas mayores de 55 años. La tecnología de CogniFit está normalizada y validada por la comunidad científica. El programa se centra en la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales, recuperarse y reestructurarse, permitiendo ralentizar la evolución de la enfermedad, y preservar, por más tiempo, las habilidades cognitivas de la persona, mejorando su calidad de vida.

CogniFit es el programa clínico líder en entrenamiento cerebral. El programa consta de divertidos juegos científicos, basados en estudios clínicos, que pueden practicase online.

La batería de juegos de CogniFit, permite evaluar y medir de forma precisa las debilidades y fortalezas cognitivas de cualquier persona (con o sin demencia). Después de practicar los ejercicios, CogniFit mostrará un gráfico con los resultados cognitivos y presentará automáticamente el régimen de entrenamiento personalizado que mejor se adapta a las necesidades cognitivas de cada individuo.

Actividades para personas mayores. Cuántas más actividades realizan las personas mayores, mejor será la lucha contra el deterioro cognitivo.

Se ha demostrado que las personas que reciben una cantidad inferior de estímulos de su entorno, tienden a padecer de manera más rápida el declive de sus facultades mentales en comparación con aquellas personas que se exponen de manera diaria a grandes estimulaciones sensoriales. En definitiva, a mayor estimulación cognitiva, mayor autonomía. O, lo que es lo mismo, cuántas más actividades realizan las personas mayores, mejor será la lucha contra el deterioro cognitivo.

Si tienes alguna duda, pregunta o sugerencia escríbela aquí abajo. Estaré encantada de leerla y responderla. 🙂

Procesos cognitivos: Qué son y cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales

Detectar cambios a nuestro alrededor, recordar la lista de la compra, decidir qué apartamento queremos alquilar, atender a un amigo que nos está contando un problema… ¿Qué tienen en común todas estas acciones? Somos capaces de llevarlas a cabo gracias a nuestros procesos cognitivos o mentales. Si deseas saber qué tipos de procesos cognitivos existen, cómo intervienen en la educación, cómo mejorarlos y mucho más, te invitamos a  descubrirlo aquí.

¿Qué son los procesos cognitivos o mentales?

La definición de los procesos mentales abarca un elevado número de tareas que nuestro cerebro lleva a cabo continuamente. Son los procedimientos encargados de procesar toda la información que recibimos del ambiente. Gracias a ellos tiene lugar la cognición, que nos posibilita conocer el mundo.

Imagina es estás tranquilamente en el sofá mientras ves una película. A pesar de tu ensimismamiento con la historia, empiezas a detectar que huele a quemado. ¿¡Qué vas a hacer!? Afortunadamente, tu cerebro centrará toda tu atención en el peligro al que te enfrentas.

Recordarás que has dejado una pizza desamparada en el horno. Correrás hacia la cocina lo más rápido posible y coordinarás una serie de movimientos para sacar tu cena. Entonces decidirás si vas a comer las partes más chamuscadas o no y regresarás al salón. Los procesos cognitivos han guiado toda esta sucesión de acciones.

Una interacción armoniosa entre los procesos mentales es fundamental para que analicemos adecuadamente la realidad y respondamos en consecuencia. Gracias a ellos podemos adaptarnos flexiblemente a las demandas de cada situación. Nuestras funciones ejecutivas se encargan de coordinar estos procedimientos.

A pesar de que los procesos mentales interaccionan entre ellos; también actúan por separado. Por ejemplo, podemos observar cómo personas con alteraciones en el lenguaje o en la memoria son capaces de percibir perfectamente estímulos o resolver problemas matemáticos.

¿Quiénes estudian los procesos cognitivos?

Los procesos cognitivos son analizados desde diversas ciencias como la lingüística, la sociología, la neurología, la antropología, o la filosofía. En cuanto a la psicología, es la psicología cognitiva el campo dedicado a investigarlos y a procurar que seamos capaces de mejorar nuestros procesos mentales.

En los sesenta, gracias a profesionales de diversas disciplinas, emergió la revolución cognitiva, que propició el estudio de estos procedimientos. Los procesos mentales en psicología son investigados en profundidad. Actualmente su estudio está en auge y se investigan para aplicarlos en campos tan dispares como la psicoterapia o el marketing.

De hecho, las técnicas de neuroimagen resultan una gran ayuda a la hora de indagar en cómo procesamos la información. Podemos confiar en que presenciaremos grandes avances en la comprensión de los procesos cognitivos. En este artículo profundizaremos en ellos de forma que sepas cómo influyen en diversos contextos como tu vida cotidiana.

Tipos de procesos cognitivos ¿Cuáles son los procesos cognitivos?

Procesos cognitivos inferiores o básicos

Sensación y percepción

Las sensaciones son provocadas por los diversos estímulos existentes en nuestro entorno. Nos llegan a través de nuestros sentidos y nos permiten conocer información del mundo exterior. Son datos inmediatos que recibimos del ambiente o de nuestro propio cuerpo. En cambio, el proceso mental básico de percepción implica cierta interpretación de los elementos percibidos.

Continuamente percibimos diferentes eventos, a menudo sin realizar ningún esfuerzo. Somos conscientes del movimiento de las personas que nos rodean, los mensajes que nos envían al móvil, los sabores de los alimentos que comemos, la disposición de los muebles de una habitación, nuestras posturas corporales, etc. Nuestras experiencias previas son elementales a la hora de otorgar significado a estos estímulos.

Los psicólogos de la Gestalt realizaron grandes aportaciones al campo de estudio de la percepción. Ellos creían que “el todo es mayor que la suma de sus partes”. Es decir, consideraban que somos seres activos a la hora de procesar nuestra realidad. Asimismo, elaboraron las célebres leyes de la Gestalt, que explican fenómenos de nuestra percepción como las ilusiones ópticas.

Atención

A pesar del desorbitado número de elementos que nos acompañan en cada momento, somos capaces de atender a un gran número de estímulos y también de dirigir nuestra atención en función de nuestros intereses.

Algunas acciones como caminar o masticar prácticamente no requieren atención. En cambio, debemos centrarnos lo máximo posible en medir todas las palabras que decimos y nuestro lenguaje corporal si estamos exponiendo públicamente un proyecto trascendental ante una audiencia exigente.

Afortunadamente, logramos automatizar ciertos procesos que hemos repetido varias veces. Por ejemplo, a pesar del gran esfuerzo que cuesta coordinar todas las tareas que requiere conducir al principio, posteriormente se consigue de una forma infinitamente más fluida y sencilla.

Memoria

¿Cuál es la capital de Francia? ¿Quién fue tu mejor amigo en el colegio? ¿Cómo se toca la flauta? Nuestra memoria tiene las respuestas para estas cuestiones y para un sinfín de preguntas más. Nos permite codificar los datos que recibimos del ambiente, consolidarlos y recuperarlos posteriormente.

Tenemos diversos tipos de memoria; como la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo, la memoria semántica, la memoria autobiográfica, etc. Estas clases interactúan entre ellas, pero no todas dependen de las mismas partes del cerebro. Una muestra de esto son las personas que padecen amnesia y pueden recordar cómo caminar pero no quién es su pareja.

Procesos cognitivos: Inferiores o básicos y superiores o complejos

Procesos cognitivos superiores o complejos

Inteligencia

La inteligencia es un concepto escurridizo que nos ayuda a resolver diferentes tipos de problemas. Hoy en día la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner goza de una gran aceptación. Gardner mantiene que no existe un único tipo de inteligencia y que es preferible contemplar diversas capacidades en distintos ámbitos.

La inteligencia intrapersonal, la lingüística, la lógico-matemática o la musical son ejemplos de las clases de este proceso cognitivo superior. Actualmente también se enfatiza notablemente la relevancia de la inteligencia emocional, que es esencial para que seamos capaces de manejar las coyunturas que se nos presentan en nuestro día a día.

Existen ciertas características más habituales en las personas inteligentes. Sin embargo, podemos poner en práctica estrategias para desarrollar nuestra inteligencia. Este proceso mental superior no es estático y no puede limitarse a un número obtenido en un test para medir nuestro cociente intelectual.

Pensamiento

La complejidad y heterogeneidad de nuestros pensamientos resulta fascinante. Este proceso mental superior se encarga de tareas relativas a la resolución de problemas, el razonamiento, la toma de decisiones, el pensamiento creativo, el pensamiento divergente, etc.

Para simplificar estas funciones, nuestro cerebro tiende a crear conceptos. Necesitamos agrupar ideas, objetos, personas o cualquier otra clase de elementos que se nos ocurra. Generalmente esto nos ayuda a agilizar nuestros procesos mentales. No obstante, intentamos ser lógicos y a menudo ignoramos lo irracionales que somos.

Utilizamos atajos para no analizar toda la información y pensar rápidamente. Esto nos conduce a cometer sesgos cognitivos, que son desviaciones del proceso normal de razonamiento. Por ejemplo, a veces creemos que somos capaces de averiguar lo que va a suceder en un juego de azar.

De hecho, incluso en ocasiones los sesgos cognitivos dan lugar a las distorsiones cognitivas, que son pensamientos extremadamente negativos e irracionales como “todo el mundo me odia”. No obstante, nosotros mismos podemos detener nuestros pensamientos obsesivos.

Lenguaje

Asombrosamente, somos capaces de producir y comprender diversos sonidos y palabras, combinar un sinfín de letras y frases, expresar con precisión lo que deseamos comunicar, etc. Asimismo, acompañamos nuestras palabras de nuestro lenguaje corporal. Incluso podemos dominar más de un idioma.

El desarrollo del lenguaje se produce a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Las competencias comunicativas de cada persona varían notablemente y se pueden mejorar practicando. Algunos trastornos del lenguaje dificultan especialmente la comunicación por diferentes causas, aunque también es posible ayudar a las personas con estos problemas.

Procesos cognitivos en la educación: Aplicaciones y ejemplos

Los procesos mentales en psicología son analizados con el fin de ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Es elemental que aprendamos a desarrollarlos y a gestionarlos desde que nacemos. En el aula nos enfrentamos a diversas actividades que ponen a prueba nuestras capacidades de interiorizar conocimientos, escuchar a nuestros compañeros o resolver obstáculos imprevisibles.

Procesos cognitivos en el aprendizaje

Existen diversas teorías del aprendizaje. Sin embargo, exceptuando algunos defensores del aprendizaje asociativo, ninguna ignora los procesos mentales. Por otra parte, ningún proceso cognitivo en el aprendizaje suele actuar de forma independiente. Nos esforzamos por integrar todos nuestros recursos para mejorar nuestros hábitos de estudio y lograr un aprendizaje significativo.

Procesos cognitivos en la lectura

Cuando nos encontramos ante un libro debemos reconocer las letras, evitar distraernos con estímulos irrelevantes, recordar las palabras que vamos leyendo, asociar lo que leemos con otros contenidos que aprendimos previamente, etc.

No obstante, no procesaremos la información de la misma manera si únicamente pretendemos encontrar un fragmento que nos interesa especialmente, si estamos estudiando para un examen o si deseamos disfrutar de una historia.

Procesos cognitivos en la escritura

En cuanto a los procesos mentales implicados en la escritura, sucede lo mismo que con los relativos a la lectura. Necesitamos ignorar los ruidos que nos dificultan redactar, procurar que nuestra letra resulte legible, recordar qué hemos escrito en los párrafos anteriores, preocuparnos por nuestra ortografía, etc.

Además, también es necesario que planifiquemos debidamente lo que deseamos escribir. ¿Esta expresión es demasiado coloquial? ¿Entenderán los demás lo que pretendo transmitir? ¿Este cero parece una o?

Consejos y actividades para mejorar procesos cognitivos ¿Cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales?

Independientemente de si estás buscando actividades y ejercicios de desarrollo cognitivo infantil o si deseas mejorar tus procesos mentales, aquí te damos algunas recomendaciones para que puedas lograrlo. Es posible entrenar nuestras capacidades cognitivas en cualquier etapa de nuestro ciclo vital.

1. Cuida tu salud

Nuestra salud mental y física es inseparable de nuestros procesos cognitivos. Existen diversos malos hábitos que perjudican nuestra mente y empeoran nuestro rendimiento en diversas áreas de nuestras vidas. Por ejemplo, hábitos como pegarnos a nuestro móvil antes de ir la cama, infravalorarnos, descuidar nuestras relaciones sociales o alimentarnos indebidamente repercuten en nuestros procesos mentales.

2. Benefíciate de la tecnología

Hoy en día existen numerosas actividades como los juegos mentales que posibilitan evaluar y entrenar nuestro cerebro de forma divertida y sencilla. La neuroeducación nos permite conocer mejor cómo aprende nuestro cerebro y desarrollar nuestros procesos mentales.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. A través de las entretenidas actividades que propone esta plataforma se pueden mejorar capacidades como la memoria, la planificación, el reconocimiento o la exploración visual. CogniFit ofrece actividades desarrollo cognitivo para adultos y también cuenta con ejercicios para el público infantil.

3. Reflexiona sobre tus progresos

Realizar una autoevaluación cada cierto tiempo nos permite descubrir nuestros progresos y saber cuáles son nuestras carencias para continuar avanzando. Es esencial que creamos en que es posible desarrollar procesos cognitivos como nuestra inteligencia o nuestro lenguaje. Es cuestión de practicar y también de confianza en nosotros mismos.

4. Desarrolla el pensamiento crítico

Formularnos preguntas y no aceptar cualquier argumento nos ayuda a ser más competentes y autónomos. El pensamiento crítico nos permite mejorar nuestra habilidad para razonar, realizar conexiones creativas entre ideas, desarrollar nuestro lenguaje, analizar en profundidad nuestro entorno, etc. La curiosidad es fundamental para explotar nuestro máximo potencial.

Si deseas desarrollar el pensamiento crítico de los más pequeños, existen numerosas opciones para conseguirlo. Puedes preguntarles cuáles son los motivos que han conducido a una persona a comportarse de una manera determinada, pedir que nos expliquen sus argumentos cuando toman una decisión o proponer que debatan con una persona que mantenga una postura opuesta a la suya. También puedes probar tú a poner en práctica estas actividades.

5. Lee

Como hemos comentado previamente, la lectura implica numerosos procesos cognitivos. Además de producir una gran satisfacción y transmitirnos abundantes conocimientos, leer es una forma estupenda de que aprendamos a atender a una sola tarea o mejoremos nuestras capacidades comunicativas.

6. Dedica tiempo a actividades creativas

Pintar, escribir cuentos, componer canciones, crear coreografías, participar en una obra de teatro… No importa qué actividades prefiramos, lo importante es que reservemos un momento al día para nuestra creatividad. Cualquier persona nace con la capacidad de crear, es cuestión de práctica y confianza que la saquemos a la luz.

Las tareas creativas presentan innumerables beneficios para nuestros procesos cognitivos. Nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia, la concentración, nuestra habilidad para encontrar respuestas más originales para los problemas, centrar nuestra atención, nos permiten relajarnos, etc.

7. Evita la multitarea

En ocasiones no sabemos cómo vamos a lograr cumplir con todas nuestras obligaciones. Es lógico que intentemos hacerlo todo a la vez para acabar antes. Sin embargo, esta costumbre suele ser contraproducente. Es perjudicial que los niños aprendan a estar a demasiadas cosas al mismo tiempo y a no dedicarse a ninguna en concreto.

Resulta maravilloso que podamos coordinar varios procesos mentales. Pero cuando intentamos ver una película, contestar un mail, redactar un informe para el trabajo, recordar las actividades que anotamos en nuestra agenda y prestar atención al horno a la vez… lo más probable es que no realicemos adecuadamente en ninguna tarea.

Es preferible centrarse en el presente para poder disfrutar cada momento y ser más eficiente. Es la mejor manera de realizar adecuadamente las actividades futuras. Si te cuesta prestar atención a lo que estás haciendo y te distraes con tus preocupaciones continuamente, puedes probar el mindfulness.

8. Si deseas ayudar a los niños, deja que resuelvan solos sus dificultades

Es necesario apoyar a los pequeños y que sepan que pueden contar con nuestra ayuda. Pero si un niño se acostumbra a que los demás resuelvan sus problemas con una simple petición, no se molestará en realizar tareas que incrementen su inteligencia o en agudizar sus procesos cognitivos básicos para descubrir otras alternativas.

Es preferible que actuemos únicamente en el caso de que sea necesario. Dar pistas es una buena técnica para que los niños sean capaces de ir avanzando hacia la solución poco a poco y esforzarse mientras son conscientes de que pueden contar con nosotros.

Si te apetece saber más sobre este tema o repasar algunos conceptos que hemos tratado en este artículo, te invitamos a ver este ameno curso sobre la cognición que trata los procesos mentales en psicología.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿sueles ejercitar tus procesos cognitivos?

Gimnasia cerebral: 17 actividades para mantener un cerebro sano por más tiempo

Gimnasia cerebral para un cerebro sano. Hace unos años empezamos a ser conscientes de la importancia de ejercitar nuestro cuerpo. Hoy sabemos que para disfrutar de una vida plena, también necesitamos mantener una buena forma mental. Descubre en este artículo 17 ejercicios de gimnasia cerebral que te ayudarán a mejorar tu salud cerebral.

La esperanza de vida ha aumentado y, a medida que cumplimos años, el cerebro humano se va deteriorando. Unos buenos hábitos de vida pueden ralentizar el proceso de envejecimiento cognitivo y ayudar a mantener nuestro cerebro en forma. En este artículo te proponemos diferentes estrategias de gimnasia cerebral que te permitirán desarrollar nuevas conexiones neuronales y potenciar tu reserva cognitiva. Nuestras acciones y estilo de vida juegan un papel decisivo en cómo nuestro cerebro cambia físicamente. Cuando antes comiences a ejercitar tu cerebro más tiempo se mantendrá en forma. ¡Apúntate a la gimnasia cerebral!

¿Es realmente posible mejorar una capacidad concreta entrenando nuestro cerebro con una rutina de gimnasia cerebral? Algunas veces nos preguntamos si entrenando nuestro cerebro y practicando algunas rutinas de gimnasia cerebral, podríamos ser capaces de mejorar nuestra memoria, capacidad de planificación, orientación espacial, velocidad de procesamiento, nuestra habilidad para razonar, nuestra creatividad…  Aunque no existe una receta mágica para detener el envejecimiento cognitivo, si que puedes poner en marcha diferentes ejercicios para activar tu plasticidad cerebral y mejorar tu reserva cognitiva. Diferentes estudios han demostrado que el deterioro cognitivo que se da forma natural con la edad, se puede compensar si mantenemos a lo largo de nuestra vida nuestro cerebro en forma (es lo que se conoce como plasticidad funcional compensatoria).

Tómate tu cerebro en serio y practica los ejercicios de gimnasia cerebral que te proponemos más abajo. ¡Verás lo que pasa!

Gimnasia cerebral para activar tu plasticidad cerebral. El cerebro tiene una gran capacidad de adaptación, puede cambiar en función de nuestras experiencias. Puede adaptarse y mejorar si lo estimulamos correctamente, la plasticidad cerebral es la capacidad que tiene nuestro cerebro para cambiar su funcionamiento y estructura, adaptándose al entorno y a las circunstancias de la persona. Se ha visto que las personas que estimulan adecuadamente su cerebro a lo largo de su vida

La gimnasia cerebral contribuye a que el cerebro se adapte. El cambio de hábitos, y la práctica de actividades mentalmente desafiantes, ayudan a mantener el cerebro activo, facilitando la creación de nuevas neuronas y conexiones entre ellas. Descubre estas propuestas de gimnasia cerebral y ponlas en marcha.

Gimnasia cerebral: 10 formas de mantener tu cerebro sano

Ejercitando poderosas habilidades generas nuevas conexiones neuronales. La gimnasia cerebral puede ralentizar e incluso revertir el declive cognitivo. Retrasar los efectos de las enfermedades neurodegenerativas, es posible gracias a la creación de una mayor reserva cognitiva.

1. Viaja

¡Qué mejor gimnasia para tu cerebro que viajar! Viajar estimula nuestra mente, nos pone en contacto con culturas nuevas, lugares nuevos y lenguas desconocidas. Según un estudio, estar en contacto con culturas distintas nos da la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos culturales, lo que fomenta nuestra creatividad y nos aporta beneficios cognitivos.

Gimnasia cerebral: Si dispones de los recursos suficientes como para viajar, no dudes en hacerlo. Visita lugares desconocidos, sumérgete en la cultura y aprende de los nativos. Si no puedes viajar, rodéate de diferentes culturas, conoce a gente de otros países, o visita nuevos lugares en tu propia ciudad.

2. Escucha música

Escuchar música es una excelente actividad de gimnasia cerebral. La música es un estímulo muy potente para el cerebro. Ciertos estudios muestran cómo al escuchar música, se activa la transmisión de información a través de las neuronas, la capacidad de aprendizaje, y memoria. Escuchar música puede ayudar a ralentizar el proceso neurodegenerativo (este efecto sólo tenía lugar en personas que estaban familiarizadas con la música).

Además, escuchar música tiene un impacto positivo en nuestro estado de ánimo y activa casi todo nuestro cerebro. Por tanto es un gran estimulante cerebral. Escuchar música también puede ayudarte a combatir el insomnio.

Gimnasia cerebral: No dejes de escuchar música cuando estés en casa cocinando o leyendo, en el coche, en el trabajo, cuando haces ejercicio, etc… ¡Nunca es tarde para aprender a cantar o tocar algún instrumento! Hay cientos de videotutoriales en Youtube que te pueden ayudar.

3. Contacta con la naturaleza

El mejor gimnasio cerebral es estar en contacto con la naturaleza. Nos ayuda a desconectar de nuestras obligaciones diarias, reduce nuestro estrés y ansiedad. Según este estudio, el contacto con la naturaleza, bien en un parque o viendo alguna zona verde desde nuestra ventana, nos ayuda a reducir nuestra fatiga atencional. Vivir en zonas con más zonas verdes mejora nuestra atención, nuestra capacidad de retrasar la recompensa e inhibir nuestros impulsos. Además, estar en contacto con la naturaleza nos impulsa a aumentar nuestros niveles de actividad física, a estar en contacto con otras personas y a realizar actividades placenteras.

Gimnasia cerebral: El contacto con la naturaleza nos aporta bienestar y salud. No hace falta que te vayas a vivir al campo. Dar paseos por parques cercanos, e incluso rodearte de cuadros de naturaleza, ya nos aporta ciertos beneficios. Trata de escaparte los fines de semana y realizar alguna ruta de senderismo o actividad en la naturaleza.

4. Escribe a mano

Tomar notas a mano, en lugar de con un ordenador portátil, es una buena gimnasia cerebral porque beneficia a tu cerebro. Incrementa la memoria y potencia el aprendizaje según este estudio. Escribir a mano nos ayuda a procesar mejor la información y a elaborarla.

Gimnasia cerebral: Deja el portátil en casa y llévate un cuaderno de notas. También puedes aprovechar las nuevas tecnologías y usar las nuevas tabletas que te permiten escribir a mano, para luego digitalizar el texto y por poder editarlo.

5. Utiliza CogniFit: El programa líder en evaluación cognitiva y gimnasia cerebral

Este programa clínico de entrenamiento cerebral está normalizado y validado por la comunidad científica. Se trata de una herramienta profesional de gimnasia cerebral que evalúa las fortalezas y debilidades cognitivas de la persona y propone automáticamente un entrenamiento personalizado a las necesidades de cada individuo.

La tecnología de CogniFit se basa en la neuroplasticidad. Esta capacidad de nuestro cerebro nos permite prevenir un futuro deterioro cognitivo y nos proporciona la base para solucionar problemas existentes.

Gimnasia cerebral: CogniFit es muy fácil de utilizar ¡solamente tienes que registrarte! todos sus juegos están basados en estudios clínicos y baterías profesionales de estimulación y rehabilitación neuropsicológica. Han sido creados por profesionales para ayudarte a poner a prueba tu capacidad mental y retar a tu cerebro. ¡Empieza hoy mismo!

6. Realiza actividad física

Según muchos estudios, como este, hacer ejercicio y disfrutar de él potencia la creación de nuevas neuronas, mejora el aprendizaje y el rendimiento cognitivo y potencia la plasticidad cerebral.

El ejercicio moviliza la expresión de los genes que beneficia los procesos de plasticidad cerebral.

Gimnasia cerebral: Según algunos estudios, el ejercicio aeróbico es el más beneficioso. Por tanto, anímate a correr, bailar, nadar, patinar e incluso andar. Descubre aquí cómo empezar a hacer ejercicio.

Realiza actividad física y mantendrás tu cerebro sano

7. Mantén tu lugar de trabajo limpio y ordenado

Un reciente estudio muestra, no solo trabajar en actividades poco desafiantes para la mente, sino que que trabajar en un lugar sucio perjudica a largo plazo la salud cerebral, fomentando el deterioro cognitivo.

Gimnasia cerebral: Un entorno limpio y ordenado nos transmite serenidad y nuestra mente puede trabajar mejor. Tira papeles y cosas que no necesites. Limpia el entorno y despeja las superficies.

8. Aprende idiomas

Según un estudio, hablar dos o más idiomas protege al cerebro del deterioro cognitivo. Se encontó que las personas bilingües obtuvieron mayor puntuación en inteligencia. Además obtuvieron mejor puntuaciones en test cognitivos de lo que era de esperar por edad. Esto ocurre, incluso cuando el idioma se ha aprendido en la adultez.

Gimnasia cerebral: Apúntates a clases de inglés, frances… del idioma que sea. Intenta ver películas en versión original (no importa si tienes que poner subtítulos), tu oído se acostumbrará y el esfurezo adicional por entender será un buen estímulo para tu mente.

9. Duerme lo necesario

Según un estudio, dormir demasiado o demasiado poco está asociado al envejecimiento cognitivo. En la madurez, tanto dormir menos de 6 horas como más de 8, estaba asociado a peores puntuaciones en pruebas cognitivas, como consecuencia del envejecimiento prematuro del cerebro.

Una adecuada calidad de sueño es fundamental para el buen funcionamiento del organismo y nuestro bienestar. Tanto la falta de sueño como la somnolencia excesiva tienen efectos adversos en el rendimiento, tiempos de respuestas, la comisión de errores y atención.

Gimnasia cerebral: Para mantener una adecuada higiene del sueño lo mejor es tener cierta rutina. Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora. Si tiendes a dormir poco, paulatinamente ve acostándote un poco antes. Olvídate de las tecnologías antes de dormir, ya que la luminosidad de la pantalla puede afectar a tu sueño. Una temperatura agradable, minimizar los ruidos (los tapones para los oídos puede ser una buena estrategia si no podemos eliminar el ruido ambiental) y un ambiente oscuro nos ayudan a dormir mejor.

10. Lee

Las personas que leen poco muestran un rendimiento cognitivo general inferior, según un estudio. Obtienen peores puntuaciones en velocidad de procesamiento, atención, lenguaje y pensamiento abstracto, que aquellas que tienen un alto nivel de lectura.

Según estos investigadores, este rendimiento peor en sujetos que leen poco, tiene un impacto directo en la capacidad del cerebro para adaptarse al daño cerebral. Las personas con mayor nivel educativo utilizan medidas cerebrales para compensar el deterioro cognitivo derivado de la edad, es decir, muestran una mayor plasticidad funcional compensatoria, como hemos mencionado anteriormente. Esto se puede aplicar de la misma manera a las personas que leen habitualmente.

Gimnasia cerebral: Si te gusta leer, lo tienes fácil. Si no te gusta la literatura, no hay problema. Hay multitud de géneros que puedes probar. Puedes leer teatro, mucho más fácil y ameno de leer. Puedes leer prensa, revistas, de las temáticas que más te gusten. Obtendrás el mismo beneficio de leer, tanto si lees Los pilares de la tierra como la revista National Geographic. La cuestión es mantener activa la mente.

Ejercicios mentales para un cerebro sano: Lee

11. Practica yoga y meditación

La práctica de meditación produce a largo plazo cambios en el cerebro, según este estudio. Las personas que llevan años meditando muestran una cantidad superior de giros en el cerebro, (dobleces en la materia cerebral, implicados en un procesamiento más rápido de la información). Esto es una prueba más de la plasticidad cerebral, cómo nuestro cerebro se adapta y cambia según nuestra experiencia.

Según otro estudio, 20 minutos de práctica de yoga mejora la velocidad y precisión en pruebas de memoria de trabajo y control inhibitorio (la capacidad par inhibir la conducta cuando sea necesario). Estas medidas del cerebro se asocian con la habilidad de mantener la atención, retener y usar nueva información.

La práctica de yoga y la meditación nos ayudan a una utilización más eficiente de nuestros recursos mentales. También reducen el estrés y la ansiedad, mejorando nuestro rendimiento.

Gimnasia cerebral: Hoy en día el yoga y la meditación están de moda. No te será difícil encontrar clases para aprender. Si no quieres apuntarte a clases en Youtube hay muchos instructores de yoga y meditación que te enseñará sin necesidad de moverte de casa.

12. Aliméntate bien y evita las drogas

Come saludable

Lo que comes afecta a tu cerebro. Llevar una alimentación saludable nos ayuda a mantener el cerebro joven y previene el deterioro cognitivo. Se sabe que cierto tipos alimentos o “superalimentos”, de manera aislada no aportan ningún beneficio extra a nuestra salud física o mental. Lo que sí se sabe, es que una dieta con alto contenido de frutas, verduras, hortalizas y legumbres y un bajo contenido de alimentos procesados, contribuyen a la mejora de nuestra salud. No solo previenen un gran número de enfermedades, sino que también retrasan el envejecimiento físico y cognitivo.

El alcohol, el tabaco y las drogas en general, además de contribuir al aumento de riesgo de todo tipo de enfermedad, contribuye al envejecimiento prematuro del cerebro.

Gimnasia cerebral: Si quieres aprender a comer saludable, lo mejor es consultar a los profesionales de la salud que se dedican a ello: los Dietistas-Nutricionistas. No te fíes de consejos o dietas milagro. Elige comer frutas, verduras y cereales integrales siempre que puedas. Vigila la ingesta de azúcar y grasas. Cuanto menos alcohol tomes, mejor, y pide ayuda para dejar de fumar.

13. Cuida tu salud mental ¡Controla los niveles de estrés!

Padecer trastornos mentales y tener patrones de pensamiento negativo afecta negativamente a nuestro bienestar. Sin embargo, se ha visto en un estudio que también influye en el estado de nuestro cerebro a largo plazo. Haber padecido depresión, trastornos de ansiedad u otro tipo de patologías, aumenta el riesgo de padecer demencia.

Gimnasia cerebral: Controla los niveles de estrés y la ansiedad mediante técnicas de relajación. Además el yoga, la meditación Mindfulness, escuchar música también puede contribuir a reducir la ansiedad. Cultiva tu autoestimadeja de pensar en negativo y escribe tus sentimientos en un papel (te ayudará a reevaluarlos y a reducir su intensidad). Si tienes algún problema psicológico, no dudes en acudir a un especialista de la salud mental.

14. Realiza actividades nuevas

Nuevos estudios muestran que la inmersión en actividades de ocio que supongan un esfuerzo y resulten desafiantes para la mente facilitan las funciones cognitivas y puede prevenir el deterioro cognitivo.

Además, el aprendizaje promueve la salud mental, según este estudio. Mantener la mente activa y aprender cosas nuevas a lo largo de la vida mantiene el cerebro sano. El cerebro es como un músculo, si no lo usas se atrofia.

Gimnasia cerebral: Aprende a hacer cosas nuevas, no importa si no eres bueno en ellas, lo importante es que te diviertas. Aprende a jugar al ajedrez, a tejer, aprende bricolaje, dibuja, escribe, aprende a tocar un instrumento musical…

15. Sal con tus amigos y seres queridos

Las relaciones sociales estimulan nuestro cerebro, lo ayuda a mantenerse activo y joven por más tiempo. Además, socializar reduce el estrés, mejora nuestro estado de ánimo, contribuyendo a la salud mental.

Gimnasia cerebral: Pasa más tiempo con tus seres queridos (sobre todo si son personas que te transmiten positividad), conoce a personas nuevas, forma parte de grupos sociales…

 16. Utiliza tu cerebro siempre que puedas

Utilizar tu cerebro es la mejor forma de no perderlo. Las nuevas tecnologías están muy bien porque nos han hecho la vida más fácil, pero también han hecho a nuestro cerebro más vago. Antes teníamos que esforzarnos en aprender y recordar. Ahora muchas tareas se han vuelto automatizadas. Trata de dar una oportunidad a tu cerebro antes de tirar de calculadora, GPS, o Google.

Gimnasia cerebral: Trata de resolver operaciones matemáticas sin tirar de calculadora, limita el uso del GPS, e intenta recordar datos por ti mismo/a.

El cálculo está implicado en la mayoría de actividades de la vida diaria: cuando vamos a comprar y tenemos que pagar y comprobar el cambio, para saber si una cantidad es mucho o poco.

Memoriza una lista de palabras, por ejemplo la lista de la compra, y cronometra el tiempo que has tardado en memorizarla.

17. Dale a tu cerebro un rato de silencio

Según un estudio, dos horas de silencio al día potencian la neurogénesis, el nacimiento de nuevas neuronas, en el área del hipocampo (la relacionada con la memoria, el aprendizaje y la emoción).  Además se ha visto que la exposición al ruido constante puede perjudicar el funcionamiento cognitivo.

Gimnasia cerebral: Intenta eliminar todas las fuentes de ruido innecesario. En la medida de lo posible, utiliza electrodomésticos silenciosos, no utilices la televisión como ruido de fondo… Dedícale 2 horas al día, o el tiempo que puedas, a estar en silencio total (los tapones de los oídos pueden ser una buena ayuda). Escucha música, pero también descansa de ella. Se ha visto que pausas de dos minutos entre canciones (lentas y tranquilas), potencian el efecto relajante de estas.

Descubre con el siguiente vídeo que más puedes hacer para ayudar a tu cerebro a funcionar correctamente y mantenerse joven. Realmente podemos ayudar a nuestro cerebro a crear nuevas neuronas, incluso siendo adultos. Sandrine Thuret nos explica qué podemos hacer para fomentar el nacimiento de nuevas neuronas.

¡Muchas gracias por leer! ¿Conoces más ejercicios de gimnasia cerebral? No dudes en dejarnos tus comentarios y preguntas.

Aprendizaje significativo: ¿Cómo interiorizamos la información?

¿Qué es el aprendizaje significativo? El aprendizaje es una parte esencial de nuestras vidas. Necesitamos adquirir constantemente nuevos conocimientos y ponerlos en práctica para adaptarnos correctamente al medio. A veces no basta con retener largas listas de datos, debemos interiorizarlos. La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel explica cómo integramos la información en nuestro cerebro. En este artículo te daremos consejos para que logres aprender significativamente.

Aprendizaje significativo: Definición y características

¿Qué es el aprendizaje significativo? Para responder a esta pregunta debemos tener claro qué significa “aprendizaje”. Este término no sólo abarca los conocimientos que nos enseñan en el colegio. Engloba cualquier cambio duradero que podamos observar en nuestra conducta o que tenga lugar en nuestra mente. El aprendizaje es esencial en cualquier ámbito de nuestras vidas. Comprender sus bases y comunicarlas es la clave del progreso.

Los psicólogos y otros profesionales tratan de elaborar teorías del aprendizaje para explicarnos cómo aprende el cerebro. Hay varias propuestas que abordan este tema desde diferentes enfoques. Actualmente se está intentando entender este proceso desde la neuroeducación. Es preciso buscar respuestas para proporcionar a las futuras generaciones una enseñanza mejor.

En este artículo hablaremos del aprendizaje significativo, que fue propuesto por el psicólogo norteamericano David Ausubel. Este autor es uno de los máximos exponentes de la vertiente constructivista. Esta perspectiva se basa en que cada persona construye su propio mundo a través de sus propias experiencias. Otro de sus máximos exponentes es Piaget, que influyó profundamente a Ausubel.

La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel afirma que añadimos y adaptamos la nueva información a nuestros conocimientos previos. Es un proceso realizado conscientemente. El aprendizaje significativo un proceso activo en el que el sujeto es el protagonista.

Este tipo de aprendizaje contrasta con el memorístico o mecánico, que es un procedimiento más pasivo. Esta teoría constructivista contrasta con otras propuestas centradas en las influencias externas, como las de los conductistas. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje significativo.

¿Qué necesitamos para aprender significativamente?

Es imprescindible que contemos con:

  • Una estructura cognitiva: La base existente con la que interactúan los últimos datos tiene una gran importancia. Está constituida por las ideas que tenemos, cómo se relacionan entre ellas y su grado de claridad.
  • Nuevos materiales que aprender: Es necesario que estén relacionados con nuestros conocimientos previos. Si nos cuesta encontrar un vínculo, debemos hacer un esfuerzo hasta conseguir un nexo que una los conceptos novedosos y los previos.
  • La voluntad del individuo: Lo más importante es la disposición que tenga la persona para formarse y estructurar los conocimientos. Nosotros somos los encargados de organizar la información en nuestro cerebro.

Aprendizaje significativo: Tipos y ejemplos

Este aprendizaje es útil en todas las facetas de nuestra vida. Aprender como máquinas nos puede ayudar en casos concretos como saber nuestro número de teléfono, nuestro DNI o recitar una poesía.

Si estamos interesados en un tema, tendremos que indagar en la materia y retenerla de una forma más profunda y duradera. De hecho, aunque no queramos ser expertos, los resultados mejorarán si aprendemos significativamente.

1. Aprendizaje por representaciones

Es el tipo de aprendizaje más básico. A partir de él surgen los demás. Consiste en conectar significados con determinados significantes. Por ejemplo, ocurre cuando nos enteramos de que un instrumento que nos indica la hora se llama “reloj”. No se trata de una simple asociación entre conceptos, la persona los conecta de forma sustantiva.

2. Aprendizaje por conceptos

Se basa en agrupar las diferentes representaciones en categorías. Se produce cuando descubrimos que a pesar de que existan diversos tipos de relojes, todos tienen atributos comunes.

3. Aprendizaje por proposiciones

Esta es la forma más elaborada de aprendizaje. Implica que los significados de los conceptos se procesen en profundidad para poder expresarlos en forma de proposiciones. Se trata de crear conexiones lógicas.

Por ejemplo, si nos preguntan todo lo que sabemos sobre los relojes, comentaremos su definición, sus usos, sus clasificaciones, pondremos ejemplos, etc. Para realizar esta tarea, debemos haber pasado por los dos tipos de aprendizaje anteriores.

Aprendizaje significativo: Sus aplicaciones

Aprendizaje significativo en el aula

El aprendizaje significativo infantil es vital para que adquiramos nuevos conocimientos posteriormente. A lo largo de nuestras vidas, nos encontraremos varias situaciones en las que tengamos que asentar profundamente nueva información en nuestras mentes para superar un desafío académico.

Da igual si lo hacemos en la universidad, para opositar o para conseguir un trabajo. Cuanto antes pongamos en práctica estrategias que nos permitan aprender significativamente, mejor.

Aquí te proponemos algunas a actividades de aprendizaje significativo en el aula que te permitirán retener más profundamente la información.

1. Haz mapas conceptuales

Así aclararemos y organizaremos nuestras ideas. Plasmar de forma visual los nuevos conceptos y enlazarlos con otros que conozcamos es una forma estupenda de asentar firmemente los últimos datos.

2. Explica la lección a un amigo

Si comenzamos a relatar el tema que estamos estudiando a otra persona, nos tomamos las molestias estructurar bien la información. Al responder a sus preguntas y buscar ejemplos, nuestra comprensión de la materia mejorará considerablemente.

3. Trabaja en equipo

Escuchar los puntos de vista de diferentes personas nos ayuda a interiorizar mejor la información. Asimismo, nuestros compañeros podrán beneficiarse de nuestras habilidades. Nosotros descubriremos nuevos métodos y datos que incorporar a nuestro proceso de aprendizaje.

Aprendizaje significativo en las empresas y organizaciones

Cualquier tipo de institución requiere que sus miembros adquieran nuevos conocimientos. Hay trabajos totalmente mecánicos. Otros implican una forma de pensar flexible que se amolde a continuos cambios. No obstante, en ningún empleo se deja de aprender.

Actualmente no podemos saber cuánto tiempo ocuparemos un mismo empleo y la tecnología se desarrolla tan rápido que no podemos dejar de mantenernos al día. El futuro es incierto y cambiante. Este contexto no implica que nuestro porvenir sea negativo, tan solo que debemos trabajar duro para ser eficientes y adaptarnos.

Empresas y organizaciones deben promover el aprendizaje significativo de sus empleados. Esto fomentará la implicación de los trabajadores y aumentará su productividad. Asimismo, si sabemos para qué sirve lo que estamos aprendiendo y lo enlazamos con nuestros conocimientos previos, estaremos más motivados.

Aprendizaje significativo en la vida cotidiana

No dejamos de aprender a lo largo del ciclo vital. La teoría de David Ausubel puede extrapolarse a un sinfín de situaciones. Por ejemplo, desde pequeños tenemos algunos conocimientos sobre cocina. Vemos a la gente preparar la comida e intercambiar recetas. Además, conocemos un gran número de platos y sabemos qué nos gusta y qué no. Esta es nuestra base.

Puede que un día nos independicemos y tengamos que poner en práctica todo lo que sabemos sobre cocina. Podemos pedirle a nuestro padre que nos enseñe sus mejores trucos. Él verá cuál es nuestro nivel y actuará en consecuencia. Así los consejos que nos dé se mezclarán con los que llevamos toda la vida aprendiendo.

En el día a día tenemos que aprender a convivir armoniosamente con nuestros compañeros de piso, a conducir en diferentes ciudades o a comportarnos en una fiesta. Las nuevas situaciones nos proporcionarán nuevos conocimientos que interactuarán con lo que ya sabíamos sobre cómo actuar en esos circunstancias.

Si estamos dispuestos, procesaremos las felicitaciones, los comentarios amistosos, las burlas o cualquier tipo de feedback e interpretaremos e incorporaremos la nueva información a nuestra manera.

Aprendizaje significativo: Beneficios

El aprendizaje significativo de Ausubel es una teoría sencilla que nos guía para mejorar tanto la educación como las relaciones interpersonales. Estos son algunos de los beneficios de aprender significativamente.

  • Mejor relación entre el alumno y el docente: Si el profesor se preocupa por conocer cuáles son los conocimientos del estudiante y se adapta a ellos, el alumno adoptará una actitud más proactiva, estará más motivado y estudiará mejor. Esto también puede aplicarse a otros contextos; como el familiar o el de los grupos de amigos. Todos podemos necesitar enseñar algo a nuestros conocidos en un momento determinado.
  • Facilita adquirir nuevos conocimientos: Consiste en “aprender a aprender”. Mejora nuestros hábitos de aprendizaje y nuestra comprensión del mundo.
  • La información se guarda en la memoria a largo plazo: Las conexiones que creamos así se asientan firmemente en nuestra estructura cognitiva. Así podremos recuperarlas con facilidad en el futuro.
  • Es personal: Cada persona ha pasado por unas experiencias previas que repercuten en su forma de percibir la realidad. Esto facilita que seamos capaces de formar nuestras propias asociaciones de forma activa y significativa. Sin embargo, requiere una educación más personalizada que precisa más tiempo y dedicación por parte de los educadores.

Aprendizaje significativo vs memorístico

Todos conocemos gente capaz de memorizar muy rápido listas inmensas sin hacer prácticamente el más mínimo esfuerzo (aprendizaje memorístico). Incluso puede que tú seas uno de ellos. O tal vez te encantaría tener esa habilidad. Por otra parte, hay personas que tras leer un texto saben resumirlo y explicarlo a la perfección, aunque no lo digan con las mismas palabras (aprendizaje significativo). ¿Qué es mejor?

Cada tipo de aprendizaje es más apropiado para un tipo de situaciones. Depende del contexto, de las capacidades de cada persona y de su motivación. Además, cada uno ha tenido unas experiencias diferentes que han potenciado que intente retener la información de una forma u otra.

Si deseamos aprobar una asignatura y olvidarnos de ella para siempre, es probable que intentemos memorizar lo más rápido posible sus contenidos para vomitarlos en el examen. A continuación, nos olvidaremos nada más acabar del tema. Por el contrario, si nos interesa especialmente un asunto, haremos lo posible por profundizar más en él e interiorizar todo lo que aprendamos.

Estos dos tipos de aprendizaje no son opuestos. Es posible memorizar de forma significativa. Pueden complementarse perfectamente entre ellos. De hecho, en tareas como aprendernos la historia de un país, hay partes que aprendemos significativamente y otras que memorizamos (como las fechas). Sin embargo, en la mayoría de los casos es preferible aprender significativamente para seguir avanzando.

Consejos para aprender significativamente

1. Adopta un estilo de vida saludable

Este consejo es válido para todos los ámbitos de nuestra vida. Los hábitos saludables son fundamentales para nuestra salud mental y física. Hacer deporte, alimentarse bien, llevar un horario regular y descansar lo suficiente nos ayudará a estar más frescos para aprender. Igualmente, el contacto con la naturaleza nos ayudará a desconectar y a crear asociaciones más novedosas.

2. Sé curioso

El asombro es la clave para desear indagar en el porqué de las cosas. Si formulamos preguntas y buscamos las respuestas, lograremos construir novedosas y perdurables asociaciones en nuestra memoria. Reflexionar nos impulsa a aprender más y mejor.

3. No pierdas la motivación

No siempre estamos motivados para aprender. Muchas veces nos da pereza interiorizar algo o directamente no vemos que pueda aportarnos nada. No obstante, nunca sabemos cuándo nos vendrán fenomenal unos conocimientos que adquirimos hace años. Adoptar una actitud flexible y aceptar todas las tareas como retos, nos aportará a largo plazo incontables beneficios.

4. Adquiere unos buenos hábitos de estudio

Si nos organizamos y tenemos unas costumbres bien establecidas, nos costará menos ponernos a estudiar o a llevar a cabo cualquier tarea parecida.

5. Evita la sobrecarga de información

Tenemos que enfrentarnos diariamente a un montón de retos a la vez. A veces sacrificamos hacer bien las cosas para realizar más actividades. No obstante, la multitarea empeora nuestro rendimiento. Es preferible que sepamos cuáles son nuestras prioridades, de cuánto tiempo disponemos para llevarlas a cabo y actuar en consecuencia. Si nos centramos en un solo asunto y tenemos claro qué tenemos que hacer, mejoraremos nuestro rendimiento.

6. Elabora tus propios resúmenes y esquemas

Si estás preparándote para un examen, el aprendizaje significativo es la clave para sobresalir. Puedes subrayar lo más relevante del texto tras leerlo un par de veces. Posteriormente, cuando tengas claro qué es lo más importante, prueba a elaborar tus propios apuntes con lo esencial.

Piensa qué sabes sobre el tema y conéctalo con la nueva información. Surgirán nuevas asociaciones que te ayudarán a dominar el contenido. Puedes utilizar la psicología del color para hacer tus resúmenes más memorables. De esta forma, lograrás vincular los contenidos a emociones y resaltar lo primordial.

7. Ejemplifica

Si cada vez que intentes aprender algo lo relacionas con experiencias o conocimientos previos, conseguirás establecer conexiones memorables. Así podrás pasar de memorizar un concepto a visualizarlo y saber explicarlo. Comprender un asunto es la base para aprender significativamente.

Busca ejemplos que te emocionen. Crearás asociaciones que lleguen directas a tu amígdala, que es una parte del cerebro asociada a la supervivencia y está muy relacionada con el aprendizaje.

8. Tómate tu tiempo

A veces, el cansancio o la falta de tiempo nos llevan a tomar el camino más rápido y evitamos centrarnos en aprender significativamente. Con las prisas lo más probable es que no retengamos lo más importante.

Si de verdad nos interesa aprender algo, es mejor que busquemos un momento en el que nadie nos agobie y centrar toda nuestra atención en este asunto. No siempre contamos con esta opción. Pero si hacemos un esfuerzo, nuestra concentración aumentará y lo agradeceremos tras ver los resultados.

9. Apóyate en las TIC

Las tecnologías de la información y la comunicación nos permiten mejorar nuestra atención y mantienen nuestra motivación para seguir aprendiendo. Continuamente se están desarrollando nuevos recursos que simplifican nuestras actividades cotidianas y mejoran nuestra calidad de vida. Cada vez hay más medios que permiten a las personas interactuar con ellos mientras desarrollan nuevas destrezas.

10. Benefíciate de la neuroeducación

CogniFit es la herramienta líder de estimulación y evaluación cognitiva. A través de una entretenida plataforma online de neuroeducación, permite tanto al público especializado como al general aprender más sobre el cerebro y entrenar habilidades cognitivas como la memoria, la atención, la percepción y el razonamiento.

Y tú, ¿intentas aprender significativamente? Si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema, no dudes en comentar. Muchas gracias por leer este artículo.

Mini-Mental. ¿Cómo realizar una valoración cognitiva?

 Mairena Vázquez, neuropsicóloga, te explica qué es el Mini-Mental, por cuántas pruebas está formado y cómo se administra. Nos descubre sus problemas e inconvenientes y nos explica cómo son los nuevos test cognitivos. El Mini-Mental ha desarrollado un importante papel en la historia de la neuropsicología. Sin embargo, es hora de dar paso a otros test cognitivos breves (TCB) más fiables, breves, sencillos y accesibles ¡Descúbrelos!

Minimental y las nuevas alternativas

Los test cognitivos breves (TCB) son instrumentos utilizados muy habitualmente en el campo de la neuropsicología y en la práctica clínica para el cribado y detección del deterioro cognitivo, la demencia y otras condiciones cognitivas. Estas pruebas deben estar validadas y cumplir unas características psicométricas.

El Mini-Mental ha sido uno de los TCB más utilizados en el campo de la medicina, sin embargo, tiene importantes limitaciones. En la actualidad, existen TCB más modernos y desarrollados que han mostrado mayor utilidad de ayuda al diagnóstico, cuentan con una mayor efectividad, e incluso que son más económicos y prácticos.

Mini-Mental. ¿Qué es?

El Mini-Mental es un instrumento práctico de screening o rastreo de alteraciones cognitivas. El Mini-Mental tiene un uso generalizado que permite la comparación entre diferentes grupos. Se trata de un método muy utilizado ya que se puede administrar en 5 – 10 minutos. Fue creado por Folstein y McHung en 1975 con la iniciativa de poder detectar o descartar un principio de demencia o deterioro cognitivo.

La persona que administra el Mini-Mental suele ser un neuropsicólogo o psicólogo que esté familiarizado con la prueba. Antes de iniciarla, debe realizarse una entrevista previa, preguntar el nombre completo, edad y escolaridad. Una buena idea es preguntar por el estado de ánimo al finalizar la prueba para tener una visión más detallada del sujeto.

El Mini-Mental está formado por un conjunto de ítems que forman un test que mide orientación (personal, espacial y temporal), memoria a corto y a largo plazo (fijación y recuerdo diferido), atención, lenguaje (expresión verbal y escrita, comprensión verbal y escrita) praxias, habilidades visoconstructivas… Permite evaluar de manera rápida la sospecha de déficit cognitivo, sin embargo no debe utilizarse como una evaluación clínica completa del estado mental ya que no permite estudiar de manera detallada la función cognitiva alterada ni conocer la causa del déficit.

Es recomendable realizar dicha prueba en un entorno tranquilo, libre de distractores y ruidos, confortable y debe ser llevado a cabo de manera individual y sin presionar al paciente para que tarde más o menos tiempo.

Dentro del Mini-Mental podemos encontrar diferentes escalas o versiones: una de ellas se hace sobre una puntación máxima de 30 puntos mientras que en la otra el puntaje máximo es de 35.

Pruebas del Mini-Mental y cómo se corrige

A continuación se exponen, en orden de presentación, las áreas cognitivas que exploran las diferentes pruebas de las que se compone el Mini-Mental:

1. Orientación

En primer lugar se hacen preguntas relacionadas con la fecha en la que nos encontramos y se interroga de manera específica sobre el año, la estación, el día de la semana, el lugar donde nos encontramos en el momento de administrar el Mini-Mental… El objetivo es observar si el paciente se encuentra orientado en tiempo y espacio. Se daría un punto por cada respuesta correcta, pudiendo obtener un máximo de 10 puntos.

  • ¿En qué año estamos?
  • ¿En qué estación del año?
  • ¿Qué día del mes es hoy?
  • ¿Qué día de la semana es hoy?
  • ¿En qué mes del año estamos?
  • ¿En qué país estamos?
  • ¿En qué provincia estamos?
  • ¿En qué ciudad estamos?
  • ¿Dónde estamos en este momento?
  • ¿En qué piso/planta estamos?

2. Fijación

Voy a decirle 3 palabras y usted tiene que repetirlas una vez que yo acabe” (Se repiten 3 veces las 3 palabras). Se asigna un punto por cada respuesta correcta pudiendo obtenerse un máximo de 3 puntos en la prueba.

  • Repita estas 3 palabras: Bicicleta, cuchara, manzana.

3. Atención y cálculo

Esta prueba se divide en dos partes. En la primera se le pide al sujeto lo siguiente: “¿Cuánto es 100 menos 7?” Una vez hayamos obtenido una respuesta, el sujeto debe ir restando de 7 en 7 hacia atrás en 4 ocasiones más. Se asigna un punto por cada número enunciado de manera correcta, siendo los números correctos 93, 86, 79, 72, 65.

En la segunda parte se le pide lo siguiente al sujeto: “Deletréeme la palabra MUNDO al revés”. (O-D-N-U-M). Esta vez se asignaría un punto por cada letra en orden inverso dicha de manera correcta.

4. Memoria

Se le pide al sujeto que recuerde las 3 palabras que le dijimos en pruebas anteriores (“bicicleta”, “cuchara”, “manzana”). “¿Puedo recordar las palabras que le dije antes?”  

Se le asignaría un punto por cada palabra recordada. En caso de que el sujeto no sea capaz de recordar ninguna palabra, no se le daría ninguna puntuación. A pesar de eso, se puede indagar en la memoria del sujeto haciendo preguntas del tipo semántico o fonológico (por ejemplo: “es un medio de transporte” o “empieza por la sílaba bi-“, respectivamente). De este modo podríamos obtener información sobre si el sujeto, al administrarle algunas claves, tendría mayor facilidad para acceder al recuerdo.

5. Lenguaje y praxias

  • Mostrar un lápiz. ¿Qué es esto? Se da un punto si lo reconoce.
  • Mostrar un reloj. ¿Qué es esto? Se da un punto si lo reconoce.
  • Repetición. “Escuche bien la frase que voy a decir y repítala: NI SÍ, NI NO, NI PERO”. Se da un punto si dice la frase de manera correcta.
  • Comprensión. “Coja este papel con la mano derecha, dóblelo por la mitad y déjelo encima de la mesa”. Se da un punto por cada acción bien realizada pudiendo obtener un máximo de 3 puntos si realiza bien las 3 acciones que se le piden.
  • Lea lo que pone en el siguiente folio y haga lo que esté escrito: CIERRE LOS OJOS”. Deben leerlo y realizar la acción de cerrar los ojos. Se asigna un punto si lo realizan de manera correcta.
  • Se solicita al sujeto que escriba una frase completa. “Escriba una frase. Si no sabe qué escribir, piense en lo que va a hacer esta tarde y escríbalo”. Se asigna un punto si realiza una frase de manera correcta.
  • Copia del dibujo. “Copie este dibujo” (se le da un folio y un lápiz y se muestra el dibujo, adecuado a la visión de cada usuario). Se asigna un punto si el sujeto realiza un dibujo en el que aparezca dos pentágonos y entre ellos exista una intersección.

El Mini-Mental administrado junto con otros tests como por ejemplo el Test del Reloj, es una prueba muy utilizada para realizar el seguimiento de pacientes con demencias o deterioro cognitivo ya que de manera rápida podemos observar funciones cognitivas importantes del sujetos como atención (sostenida, selectiva…), memoria (a corto plazo, a largo plazo, semántica…), praxias (ideomotoras, faciales…), orientación (temporal, espacial y personal), lenguaje (fluido, no fluido, coherente, denominación…), funciones ejecutivas (presencia de perseveraciones, inhibición, planificación, toma de decisiones,…), control mental, etc.

A quién va dirigido el Mini-Mental

El Mini-Mental State Examination (MMSE) va dirigido de manera frecuente al análisis y diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, a detectar deterioro cognitivo y su respectiva evolución permitiendo llevar a cabo un seguimiento en pacientes con alteraciones neurológicas, sobre todo realizada en población de ancianos.

Para qué sirve el Mini-Mental

Una observación exhaustiva de signos y síntomas junto con la aplicación de diferentes pruebas neuropsicológicas ayuda a detectar la aparición de problemas neurológicos. De vital importancia es determinar la existencia de fallos cognitivos a tiempo para un posterior tratamiento con el mayor éxito posible.

El Mini-Mental es muy útil para detectar deterioro cognitivo leve y/o posibles demencias en pacientes geriátrico (como Alzheimer). Se puede llevar a cabo un seguimiento individual de cada persona para de este modo, observar en mayor medida la evolución del deterioro cognitivo.

Interpretación Mini-Mental

La puntuación máxima del Mini-Mental se divide en los siguientes apartados:

  • Orientación temporal (5 puntos).
  • Orientación espacial (5 puntos).
  • Fijación (3 puntos).
  • Atención y cálculo (5 puntos).
  • Evocación (3 puntos).
  • Denominación (2 puntos).
  • Repetición (1 punto).
  • Comprensión (3 puntos).
  • Lectura (1 punto).
  • Escritura (1 punto).
  • Dibujo (1 punto).

En la totalidad del test la puntuación máxima que se puede obtener es de 30 puntos. La puntuación final es la suma de las puntuaciones de los diferentes subapartados y en función de cuántos números obtenga, así interpretaremos el final de la evaluación siendo entre 30 y 27= Sin Deterioro; Entre 26 y 25= Dudoso o Posible Deterioro; Entre 24 y 10 = Demencia Leve a Moderada; Entre 9 y 6 = Demencia Moderada a Severa y Menos de 6 = Demencia Severa.

Hemos de resaltar que esta prueba NO define de manera clara un diagnóstico y que, para ello, hace falta realizar una entrevista clínica previa, exploración física y diferentes pruebas diagnósticas complementarias.

Limitaciones del minimental

A pesar de todas las virtudes del Mini-Mental, es innegable que tiene una serie de inconvenientes. Estos problemas nos llevan a plantearnos la necesidad de nuevas pruebas diagnósticas breves. Las mayores trabas de este test de cribado son:

  • Poca especificidad: Uno de los síntomas más nuclear de la demencia (patología para la cual se emplea este test) es la pérdida de memoria. Sólo tres puntos de los totales hacen referencia a la recuperación de recuerdos. Además, las funciones ejecutivas tampoco están bien representadas en el test, por lo que es poco específico para los síndromes frontales.
  • Falta de estandarización en su versión original: Inicialmente, las tres palabras que había que repetir quedaban a gusto del profesional. Según el criterio de éste, la dificultad (y, por tanto, los resultados) podía variar dependiendo de las palabras elegidas. Además, puede haber una gran variabilidad en otras pruebas (como los dibujos)
  • Analfabetismo: Dado que la prueba requiere leer y escribir, además de papel y lápiz, dificulta o imposibilita el uso del Mini-Mental a pacientes analfabetos. Con este término, no sólo se hace referencia a las personas que no han aprendido a leer o escribir, sino a las personas que viven en países cuya lengua no es la del paciente. Esto hace posible que, aunque sepan leer y escribir en su lengua materna, no sepan hacerlo en la propia del país.
  • Utilidad diagnóstica limitada: El Mini-Mental no se ha mostrado especialmente útil para diagnosticar deterioro cognitivo, ni en atención primaria, ni en atención especializada.
  • Poco sensible a pacientes de menor nivel académico: Las personas con mayor nivel académico tienen puntuaciones más altas que las personas con un nivel menor de estudios.
  • Copyright: Aunque la importancia de este factor es variable dependiendo del lugar, el Mini-mental tiene copyright. Esto significa que, o se paga por su aplicación, o se emplea de manera fraudulenta.

Los nuevos tests cognitivos: CogniFit

Actualmente, existe una gran variedad de tests cognitivos breves. Algunos apuestan por la validez y las prestaciones diagnósticas, mientras que otros se enfocan a conseguir instrumentos fáciles y rápidos. No obstante, en el punto medio está la virtud: No se puede hacer un buen test de cribado sin aunar, en la medida de lo posible, todas estas características.

Además, el estilo de vida ha cambiado con los avances tecnológicos y, al mismo tiempo, ha cambiado la forma de realizar las evaluaciones. Los test de lápiz y papel, como el Mini-Mental, se van adaptando a los nuevos tiempos. Actualmente se diseñan evaluaciones pensadas para ser realizadas por Internet, desde un ordenador.

La herramienta líder en evaluaciones cognitivas computerizadas que recoge todas estas características es CogniFit. Dispone de la batería de evaluación computerizada para evaluar el nivel cognitivo o Cognitive Assesment Battery (CAB), que es un completo test neurocognitivo diseñado para proveer de recursos a los profesionales implicados en la salud. Gracias a la batería de evaluación, el profesional dispondrá de una herramienta para la detección de las áreas cognitivas deficitarias en personas con o sin patología mediante test mentales medidos a partir de pruebas cognitivas.

Esta herramienta de evaluación neurocognitiva ayuda a valorar un largo rango de habilidades cognitivas, como las funciones ejecutivas. Permite medir de forma precisa el nivel cognitivo y comprender el funcionamiento de diferentes áreas y funciones cerebrales a través de procedimientos basados en test cognitivos.

Los datos y resultados obtenidos tras la evaluación cognitiva contribuyen a reconocer y comprender determinados desórdenes cerebrales, alteraciones comportamentales, lesiones cerebrales, trastornos del neurodesarrollo o neurodegenerativos y permiten al profesional identificar eficazmente su diagnóstico y ayudar en el proceso de tratamiento. La evaluación neuropsicológica de CogniFit constituye la base para identificar y monitorizar la intervención del paciente y el seguimiento de su rehabilitación.

La evaluación neurocognitiva de CogniFit consta de varias áreas o bloques. En cada uno de ellos existen varias tareas que evaluarán el rendimiento en diferentes ámbitos neuropsicológicos. Son los siguientes:

Espero que haya quedado clara toda la información sobre este un de rastreo cognitivo tan utilizado. Si tenéis alguna duda, pregunta o sugerencia, dejadla aquí abajo, estaré encantada de leerla. 😉

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

¿¡Exámenes!? Son una fuente inagotable de problemas e incógnitas que nos acompaña a lo largo de una parte esencial de nuestras vidas. Pueden resultar realmente agobiantes. Pero también nos permiten alcanzar nuestras metas. Unos buenos hábitos de estudio nos ahorrarán tiempo y esfuerzo a la hora de prepararnos para estas ocasiones. Aquí te daremos unas pautas para que mejores tu rendimiento. Olvida las prisas de última hora. Descubre cómo simplificar tu vida y adquiere unos hábitos de estudio exitosos.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

Buenos hábitos de estudio: Definición

¿Cómo aprobar un examen? Los hábitos de estudio son prácticas habituales que nos permiten superar nuestras metas educativas. Tenemos miles de cosas que hacer a la vez y no suelen sobrarnos las ganas de estudiar. La principal consecuencia es que casi siempre nos vemos el día anterior con una pila inmensa de apuntes que memorizar. Lo más probable es que salgamos del paso de forma chapucera.

A veces damos por hecho que esto es lo más normal y que no hay otras alternativas. No obstante, hay una salida. Es posible adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si desde la infancia aprendemos qué, cuándo, cómo y dónde estudiar nos ahorraremos varios cafés y noches en vela. Aquí te daremos unas recomendaciones para que puedas llegar tranquilamente a los exámenes.

16 Hábitos de estudio de los estudiantes más exitosos

A lo largo de nuestra vida nos enfrentarnos a diversos tipos de retos que requieren que hinquemos los codos. Exámenes en el colegio, el instituto o la universidad, pruebas para acreditar idiomas, oposiciones y demás desafíos nos exigen mucho esfuerzo. No basta con que pongamos ganas. Además de ciertas capacidades intelectuales, hacen falta buenos hábitos de estudio, motivación, una actitud favorable y estrategias apropiadas.

Cada persona tiene unas habilidades distintas. Igualmente, vamos pasando por diversas experiencias que dan lugar a que usemos unos métodos u otros. Asimismo, no es lo mismo estudiar para un examen de matemáticas que intentar aprobar un test de biología o desarrollar diez temas de historia. Afortunadamente, hay ciertas semejanzas en los buenos hábitos de estudio que se precisan en cada caso.

1. Cuida tu salud

¿Ansiedad y estrés en exámenes? Vigila tanto tu cuerpo como tu mente. Todos conocemos la importancia de dormir bien. No siempre nos resulta posible, pero todos hemos experimentado los devastadores efectos que la carencia de sueño produce en la memoria. Adquirir unos buenos hábitos de estudio nos permitirá ganar tiempo para llegar descansados el día del examen.

Asimismo, tenemos que comer saludablemente para no perder la energía y hacer ejercicio para distraernos de vez en cuando. No olvides beber agua, aumentará tu rendimiento cognitivo. Tampoco debemos descuidar nuestra salud mental. Si estamos tristes o estresados nuestra atención descenderá impidiendo que nos centremos.

2. Sé organizado

Es cierto que algunas personas parecen planificar sus tareas de forma natural y que ser metódicos es parte de su personalidad. Tal vez a nosotros nos cueste más. Si pensamos en todas las tareas que se nos abalanzan y las fechas de entrega, es fácil que nos abrumemos. Esto no implica que tengamos que dar nuestros objetivos por perdidos, los buenos hábitos de estudio no son innatos. Podemos ser más ordenados.

Debemos saber cuáles son nuestras obligaciones para poder cumplirlas. Apuntar las tareas en una agenda resulta incómodo a algunas personas, pero puede ser realmente útil. Hay varios formatos, no es necesario que llevemos una de papel a todas partes. También podemos utilizar el móvil o el portátil. Hay numerosas apps que simplifican nuestra vida en este ámbito.

Uno de los primeros pasos para adquirir unos hábitos de estudio exitosos es saber cuáles son las tareas más importantes y de cuánto tiempo disponemos para realizarlas. Es vital que podamos visualizar nuestros objetivos para cumplir nuestros propósitos.

3. Encuentra un espacio adecuado

No todos nos sentimos cómodos en el mismo lugar. Por ejemplo, hay estudiantes que sólo se concentran en bibliotecas. Se sienten presionados por estudiar al estar en un ambiente de estudio, encuentran allí recursos que no tienen en casa o se ven obligados a no perder el tiempo tras haberse desplazado hasta allí. En cambio, otros son incapaces de dejar de mirar a la gente y no pueden evitar distraerse.

Es imprescindible que utilicemos un sitio bien ventilado, silencioso y que disponga de una iluminación adecuada. Incluso podemos adquirir buenos hábitos de estudio en casa. Debemos utilizar un lugar en el que nos sintamos cómodos. Lo suficiente como para no distraernos quejándonos sobre el frío o lo poco confortables que resultan los muebles. Igualmente, tampoco debe ser un sitio que nos invite a dormir sobre los apuntes. El simple hecho de tener una cama cerca resulta demasiado tentador.

4. Establece un horario

Si siempre nos sentamos en nuestro escritorio después de merendar y estamos allí dos horas hasta la cena, resultará más complicado que se nos olvide o nos de pereza. Incorporar unos buenos hábitos de estudio a nuestra rutina nos permitirá organizar mejor el tiempo.

5. Busca siempre fuentes válidas

Una de las cosas más importantes para estudiar es saber cuál es el contenido de la asignatura. No siempre contamos con un libro que reúna toda la información importante. A veces debemos tomar nuestros propios apuntes en clase y otras tenemos un acceso más complicado a lo que debemos estudiar.

Podemos tener buenos hábitos de estudio, pero si no sabemos qué aprender no nos van a servir para nada. Es básico que a principio del curso tengas claro qué se va a evaluar. Asiste a clase si es posible y reúne información que provenga de autores expertos en la materia. Además, si eres curioso y te formulas preguntas relativas a los contenidos, profundizarás más en el tema y lo retendrás mejor.

6. Practica el aprendizaje distribuido

Este tipo de aprendizaje consiste en separar los periodos de estudio. Es el opuesto al aprendizaje masivo, que implica hacerlo todo en una sola vez. Es mejor estudiar una asignatura una hora a la semana que siete en una sola noche. Estaremos más frescos y dispondremos de un tiempo extra si algo no sale como nos gustaría. Esto es posible si planificamos bien nuestro horario.

7. Trata de comprender, no de memorizar

Cuanto más interioricemos las ideas, más difícil resultará que las olvidemos. No es sencillo interesarnos por una asignatura que sólo nos importe para pasar el curso. Pero siempre podemos aprender algo relevante sobre cualquier tema.

Si haces mapas conceptuales o relacionas los contenidos con tu vida, mejorará tu recuerdo y puede que descubras que el tema te interesa más de lo que esperabas. Inventa reglas mnemotécnicas. Prueba a elaborar resúmenes y a buscar tus propios ejemplos. De esta forma los contenidos se instalarán más fácilmente en tu memoria a largo plazo.

8. Recuerda que no es lo mismo reconocer que saber

Podemos cometer un error si abrimos un libro y juzgamos por encima qué sabríamos explicar y qué no. La sensación de familiaridad no implica que tengamos una estructura coherente del asunto estudiado en nuestra mente.

Evalúa tus conocimientos. Hay exámenes disponibles de determinadas asignaturas y algunos libros plantean actividades de autoevaluación al final. Si no tienes la suerte de tener acceso a ningún recurso, puedes hacer un esquema o recitar el temario sin mirar a los apuntes.

9. Haz más visuales los contenidos

Vincula palabras con imágenes. Puedes poner pegatinas en los apartados más importantes, subrayar el texto con diferentes colores o buscar fotografías más ilustrativas que las palabras. Por otra parte, las imágenes en movimiento, muy inusuales o extremadamente fantasiosas son más memorables. Puedes establecer asociaciones que resulten imposibles de olvidar.

Cualquier recurso gráfico puede atraer nuestra atención hacia los contenidos y hacerlos más memorables. La psicología del color puede resultar tremendamente útil para crear conexiones más profundas y emocionales entre los estudios y nosotros.

10. No caigas en la multitarea

Realizamos incontables acciones a la vez a lo largo del día. Somos capaces de conducir mientras hablamos con un amigo, pensamos en el mail que tenemos que enviar, vigilamos el semáforo y masticamos chicle. En consecuencia, creemos que mientras estudiamos podemos escuchar música y contestar por WhatsApp. ERROR.

La multitarea fragmenta la atención y debilita nuestro recuerdo. Tenemos la sensación de que hemos cumplido, pero al final no hemos hecho nada correctamente. Es complicado resistirse a mirar el móvil cuando nos incitan sus pitidos. Lo mismo pasa con el portátil o cualquier distractor. Sin embargo, a veces tenemos que ponernos estrictos con nosotros mismos y apagarlos o dejarlos fuera de la habitación. Otros entretenimientos como las constantes excursiones al frigorífico también deben evitarse.

11. Proponte pequeños retos

Si vamos premiándonos (una pequeña tableta de chocolate o un rato libre para ver un vídeo), aumentará nuestra motivación. Si por cada tema aprendido nos damos un capricho, se incrementarán las posibilidades de que nos esforcemos.

Por cierto, no vale con leer los apuntes por encima. Es fundamental que establezcamos una forma de medir nuestro trabajo. Por ejemplo, podemos intentar explicarlo en voz alta cuando acabemos y contrastar nuestra respuesta posteriormente.

12 Tómate un respiro de vez en cuando

Si nos apoyamos en el aprendizaje distribuido será más sencillo. Aún así, vernos el día anterior al examen agobiados no es excusa. Los descansos son imprescindibles para que nuestro cerebro funcione adecuadamente.

Oblígate a pasear cierto tiempo. Impóntelo de forma obligatoria. Volverás más descansado y serás más consciente sobre qué tal va tu aprendizaje. Adquirir buenos hábitos de estudio no solo implica trabajar, también consiste en saber cuándo dejar de hacerlo.

13. Apóyate en tus seres queridos

Para tener unos buenos hábitos de estudio tenemos que estar mentalmente saludables. Esto será tremendamente complejo si nos aislamos o no mantenemos buenas relaciones con nuestros familiares y amigos. Necesitamos un contacto positivo con los demás para superar nuestros objetivos con energía y pensamientos positivos. Asimismo, no dudes en pedir ayuda para resolver dudas o hacer un buen repaso en voz alta.

14. Participa en grupos de estudio

Pertenecer a una unida comunidad de estudiantes que tengan que enfrentarse a la misma prueba que nosotros potencia nuestro rendimiento. Estos grupos permiten compartir apuntes, dudas e inquietudes. También son una fuerte impagable de apoyo. Sentirnos escuchados y comprendidos en situaciones de estrés es esencial.

No hace falta que el grupo esté compuesto por muchas personas, lo importante es que las interacciones entre ellas sean gratificantes y llevaderas. Un buen hábito de estudio podría ser incluso trabajar mano a mano solo con un compañero.

15. No te engañes a ti mismo

Ser realista es elemental para avanzar. Si nos infravaloramos nos distraerán pensamientos negativos que empeoren nuestro rendimiento y surgirán profecías autocumplidas. Es decir, si estamos seguros de que somos unos pésimos estudiantes y no tenemos remedio, haremos lo posible por corroborar esta creencia. En cambio, si nos consideramos personas competentes, haremos lo posible por no decepcionarnos a nosotros mismos.

Por otra parte, si sobreestimamos nuestras capacidades, nos quedaremos cortos a la hora de estudiar. Para dar la talla es básico que conozcamos nuestras posibilidades sin ser demasiado estrictos o permisivos. Los hábitos de estudio exitosos se encuentran en el término medio.

16.  Conoce tus puntos fuertes y débiles

¿Cómo aprende nuestro cerebro? La neuroeducación permite utilizar los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro para ayudarnos a desarrollar todo nuestro potencial y a aprender mejor.

La neurociencia y neurodidáctica cada vez tienen más peso en las escuelas y centros que buscan optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Actualmente existen herramientas clínicas de evaluación cognitiva que nos ayudan a identificar cuáles son nuestras debilidades y fortalezas cognitivas.

CogniFit es la herramienta de evaluación y estimulación cognitiva líder. Está dirigida a investigadores y profesionales médicos, pero también al público general que quiera conocer cual son sus puntos fuertes y débiles. Esta plataforma online cuenta con ejercicios clínicos de estimulación cognitiva en forma de sencillos juegos mentales que pueden ayudarnos a “entrenar” y mejorar aquellas áreas cognitivas que más lo necesitan.

5 Consejos para adquirir buenos hábitos de estudio

Tú sabes mejor que nadie cuáles son tus circunstancias. Cada persona funciona mejor de una forma determinada. Por lo tanto, conviene adaptar estos hábitos de estudio a nuestro entorno, el tipo de prueba a la que nos enfrentamos, nuestra manera de aprender, etc.

Es posible tener buenos hábitos de estudio en casa. No hace falta ir lejos para conseguirlos ni gastar enormes sumas de dinero en ellos. Las ganas y el esfuerzo son los principales requisitos para poner en práctica costumbres que nos permitan alcanzar nuestras metas.

1. Conócete bien

Analiza si de verdad estás adoptando unos buenos hábitos de estudio. No te empeñes en seguir técnicas que no te dan resultado por muy bien que funcionen con otras personas. El estudio debe ser un proceso activo y nosotros somos los encargados de amoldarlo a nuestras particularidades.

Busca el término medio. No hace falta que seas excesivamente perfeccionista. Pero un poco de exigencia te ayudará a hacer los ajustes pertinentes en tus hábitos de estudio en casa o en cualquier lugar. Si nos conocemos bien nos costará menos encontrar formas de modificar nuestras estrategias.

2. Experimenta

Si probamos una gran variedad de métodos distintos, nos resultará más sencillo saber cuáles van a ser hábitos de estudio exitosos para nosotros. No siempre hay tiempo para probar todas las técnicas que nos gustaría. Aún así, es necesario combinar varias estrategias para facilitar que los contenidos se alojen en nuestra memoria a largo plazo. Hacer varias pruebas puede resultar muy ameno y mejorar nuestros resultados.

3. No pierdas la motivación

Si no recordamos cuál es nuestro motivo principal para estudiar, puede que nos perdamos por el camino. Los buenos hábitos de estudio nos conducirán a nuestros sueños, pero para eso no tenemos que perder de vista lo que deseamos. Puedes poner en tu lugar de trabajo notas para recordarte para qué estás luchando tanto. Enorgullécete de tu esfuerzo.

Es lógico que a veces tengamos momentos de flaqueza. Las cosas no siempre salen como nos gustaría. Esto puede generar una inmensa fuente de sentimientos negativos relacionados con la tristeza, la ansiedad y el estrés. No obstante, debemos ser constantes. Las malas rachas se pasan y el esfuerzo tiene sus recompensas.

4. Si algo va mal, busca ayuda

Si notas que tus esfuerzos no dan su fruto, no te vendrá mal buscar apoyo. Puedes contar tus problemas a tus familiares o amigos (sin perder la independencia). No sientas vergüenza, es probable que ellos se hayan sentido así alguna vez y puedan compartir contigo cuáles son sus buenos hábitos de estudio. Si el problema persiste y sospechas que tienes dificultades especiales con el aprendizaje, no dudes en consultar a un profesional.

5. Diviértete

Con la presión y las noches sin dormir se nos olvida disfrutar del proceso. Los hábitos de estudio exitosos nos permiten disponer de tiempo para ver el lado más satisfactorio de la educación. Todos los contenidos que nos dan dolores de cabeza pueden convertirnos en personas más formadas y competentes. Quién sabe si algún día nos resultarán elementales para sobrevivir. No olvides valorar los aspectos positivos de cada paso que des.

Muchas gracias por leer este artículo. Esperamos que te haya resultado inspirador y que logres adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si conoces algún método que quieras compartir o deseas hacer alguna otra aportación, no dudes comentar.

40 tipos de memoria ¿Cómo guarda el cerebro humano los recuerdos?

 ¿Sabes cuántos tipos de memoria humana se han descubierto hasta la fecha? ¿Sabías que existe una memoria para los recuerdos y otras distinta para los comportamientos? ¿Conoces la memoria que te ayuda a llevar tu día a día sin problemas? ¿Has oído hablar de los miembros fantasma, los deja-vú o las falsas memorias? En este post “40 tipos de memoria humana” recogemos los principales tipos o sistemas de memoria y sus clasificaciones, así como algunas de sus funciones y fenómenos más interesantes. Descubre cómo almacena nuestro cerebro los recuerdos

Tipos de memoria

La memoria es una de las capacidades más prodigiosas del ser humano que nos permite sobrevivir, pero también disfrutar de nuestras vidas y hacernos interrogantes que alimentan nuestra curiosidad insaciable.

1. Memorias sensoriales

Utilizamos este tipo de memoria para archivar la información sensorial, que todavía no ha sido interpretada por el cerebro tales como formas, colores, sombras, volumen, textura, dureza… Las memorias sensoriales son extremadamente breves desapareciendo en cuestión de segundos. En cambio son capaces de almacenar posibilidad de contener mucha información.

Ejemplo de memoria de tipo sensorial: Al estar frente a un paisaje, la información sobre los contornos de las montañas y de los árboles, la intensidad del sonido del viento o el suave contacto de la tierra húmeda bajo nuestros pies recae en nuestra memoria sensorial.

2. Memoria icónica

La memoria ecoica es el principal registro sensorial centrado en captar y almacenar lo visual del entorno. La memoria icónica es un tipo de memoria sin significado. Se ha observado que tenemos capacidad para guardar hasta un 80% de la información que vemos en esta memoria… eso sí, tan sólo durante apenas 1 seg.

Ejemplo de memoria icónica: Contiene información en estado puro, como el color las cosas o sus formas. Por ejemplo, al ver un coche, esta primera memoria retiene información sobre su silueta, sus piezas, su color y brillo…

3. Memoria ecoica

¿Crees que podrías escuchar dos cosas al mismo tiempo? Los estímulos sonoros tienen la peculiaridad de sucerderse uno detrás de otro. La memoria ecoica es otra de las memorias sensoriales y se encarga de la información auditiva. Es sensible a las cualidades de los sonidos y no requiere de un analisis del significado.

Ejemplo de memoria ecóica: Gracias a la memoria ecoica distinguimos el tono de voz de una persona conocida del tono de otra desconocida o la velocidad a la que nos está hablando. Sin embargo, en este nivel aún no diferenciamos si estaría alegre, seria o triste.

4. Memoria háptica

Es la memoria sensorial para el tacto. Este tipo de memoria se encarga de todos aquellos datos que llegan desde los receptores sensoriales de la piel y el movimiento. Nuestra memoria háptica informa de aspectos relacionados con el tacto, la forma de los objetos o la temperatura. También es un registro para el dolor corporal.

 Ejemplo de memoria háptica: Por ejemplo, cuando entras en contacto con otra mano sientes su tamaño, su calor, su humedad, su presión… Todas esta información queda grabada durante breves instantes en tu memoria háptica.

5  Otras memorias sensoriales: El gusto y el olfato

Después de la vista y el oído, los otros sentidos son menos dominantes y han sido objeto de un menor número de teorías desde el enfoque del procesamiento de la información. Pero los sentidos como el gusto y el olfato tienen un gran interés a nivel biológico. Descubre la memoria de tipo sensorial.

Por ejemplo, la memoria gustativa tiene un rol fundamental para la superviviencia. Nos previene de ingerir sustancias dañinas o mortales. En cambio, el olfato estaría más relacionado a la conducta sexual. La atracción hacia una persona o nuestra primera impresión sobre alguien penetran de modo sutil en nuestro cerebro y se registran en nuestra memoria olfativa.

6. Memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo tiene una capacidad limitada entre 5 y 9 términos. Después de 20 o 30 segundos la información se pierde si no hacemos algo, como por ejemplo, repasarla o repetirla. Algunas personas pueden ampliar esta capacidad utilizando distintas estrategias de memorización, como la agrupación de elementos comunes.

Ejemplo de memoria a corto plazo: utilizamos este tipo de memoria especialmente cuando tenemos que recordar una dirección de email, un domicilio o un número de teléfono hasta que podemos anotarlo.

7. Memoria a largo plazo

En nuestra cerebro existe un enorme almacén de recuerdos, con una capacidad (casi) ilimitada y con contenidos (más o menos) permanentes. La memoria a largo plazo o duradera contiene muchos tipos de información que están ordenados en otro tipo de submemorias conscientes y no conscientes.

Ejemplo de memoria a largo plazo: Este tipo de memoria nos sirve para guardar cosas muy diversas, desde el significado de una palabra (¿Qué significa la palabra “diccionario”?), hechos (el año del descubrimiento de Ámerica) o experiencia personales (¿Quién fue nuestro primear amor?).

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8. Memoria emocional

Existe un tipo de aprendizaje por asociación en el que participa la amígdala, el centro emocional del cerebro. Por ejemplo, si recordamos a un ser amado nuestro estado emocional positivo se activa. Además, en la amígdala se generarán memorias que guardan las respuestas fisiológicas de nuestro organismo (activación cardíaca, expresión del rostro, liberación de hormonas…) que pueden reactivarse cuando la situación se repite y experimentamos la misma emoción.

Ejemplo de memoria emocional: Si pasamos por un sitio donde han intentado robarnos nuestro corazón se aceleraría, nuestra expresión se volvería más seria y rígida, y nuestros niveles de estrés aumentarían.

9. Memoria de trabajo

Este tipo de memoria, llamada también memoria operativa, nos permite realizar acciones que requieren de varios pasos. Está formada por múltiples componentes coordinados entre sí que realizan distintas funciones (visual, auditiva, de recuperación, de activación, de fusión…). Desde esta perspectiva, la memoria deja de ser un simple almacen de recuerdos para además tener la capacidad de gestionarlo y utilizarlos.

Ejemplo de memoria de trabajo: Este tipo de memoria está relacionada con el “qué vine yo a hacer aquí”. Es la que utilizamos cuando realizamos las actividades del día a día como leer, cocinar una receta o responder a una lista de emails.

10. Memoria procedimental

A diferencia de otros tipos de memoria que nos informan de “qué son las cosas”, la memoria procedimental es de tipo práctico. Se trata de la memoria que nos permite “saber cómo se hacen las cosas”. Una vez aprendemos algo después repetirlo una y otra vez se quedará grabado en esta memoria motora.

Ejemplo de memoria procedimental: Gracias a este tipo de memoria podemos andar en bicicleta, correr, nadar, escribir, tocar un instrumento musical o comer con palillos chinos… Y sin la necesidad de ser plenamente conscientes de ello.

11. Memoria episódica

Este tipo de memoria tiene una dimensión “temporal” que abarca pasado, presente y futuro. La memoria episódica abarca el mundo de la experiencia desde noticias y viajes… hasta personas, lugares y cosas. Nos permite concoer “Qué, cuándo o cómo ocurrieron las cosas”. Su desarrollo comienza en la infancia junto con el lenguaje y se va deteriorando con la vejez.

Ejemplo de memoria episódica: ¿Has viajado alguna vez a la India?, ¿A quién te has encontrado esta mañana de camina al trabajo?, ¿Tienes algún plan para el fin de semana?…. Todo esto y muchísimo más está almacenado en nuestra memoria episódica.

12. Memoria semántica

Se habla de que en nuestra memoria hay un diccionario mental o “lexicon” que puede llegar a contener xxxx palabras. La memoria semántica es el almacén para el significado de palabras como pez, memoria o galaxia. ¡Pero no se limita a esto! La memoria semántica también incluye otro tipo de conocimientos y cultura generales. Es un registro muy muy extenso y está organizado en redes de significado, categorías y conceptos.

Ejemplo de memoria semántica: Intenta responder a preguntas como ¿Cuál es la isla más grande del mundo?, ¿Qué es Internet? o ¿Qué es un “árbol?. Para responder a todas estas preguntas debes acceder al almacén semántico ubicado en tu memoria a largo plazo.

13. Memoria de tipo visual

Según el autor A. Paivo, las personas podemos identificar y recordar las cosas mediante dos códigos diferentes: un código visual y un código verbal. El código visual nos permite recordar a largo plazo experiencias sensoriales de los objetos y de la realidad.

Ejemplo de memoria visual: Intenta recordar una hamburguesa. Los primeros recuerdos visuales internos que surgirán estarían referidos a su forma y a sus ingredientes -el pan, el queso, la lechuga-. También aparecerían recuerdos de su sabor y de su olor que fueron asociados a la imagen de la hamburguesa anteriormente gracias a tus experiencias sensoriales.

14. Memoria verbal

Siguiendo con el autor A. Paivo, el otro código con el que estaría construida la memoria sería el código verbal. La forma de recuperar los recuerdos de la memoria por esta vía es a través de palabras y frases.

Ejemplo de memoria visual: Al recordar una hamburguesa diremos que “está hecha con carne de vacuno”, “es una comida muy popular entre la gente joven” o “que realmente no es un tipo de comida muy saludable”.

15. Memoria declarativa

El termino memoria declarativa se utiliza para definir un tipo de memoria que aparece o se recupera de forma “consciente”. Como puedes ver, el acceso a los contenidos de la memoria de esta forma necesita del control de la atención.

Ejemplo de memoria declarativa: Las memorias declarativas pueden ser referidas tanto a la memoria episódica (memoria de los hechos) como a la memoria semántica (memoria de los conceptos).

16. Memoria autobiográfica

Los recuerdos en primera persona son un tipo especial de memorias. Pertenecen a la memoria episódica (memoria de los hechos) y forman parte de la biografía de las personas. Los recuerdos autobiográficos son únicos, que pertenecen a un tiempo y un lugar concretos. Aunque se relacionan con el uso del lenguaje, algunos autores sostienen que es posible tener recuerdos de nuestra infancia más temprana gracias a las imágenes mentales.

Ejemplo de memoria autobiográfica: ¿Cuántos años tienes? ¿Dónde has estudiado? ¿En qué ciudades has vivido? ¿Dónde y cuándo te casaste? ¿En qué empresas has trabajado a lo largo de tu vida?…Toda tu experiencia personal esta registrada en este almacén.

17. Memoria de tipo fotográfica o eidética

A veces recordamos hechos con facilidad y durante mucho tiempo por su impacto o su significado emocional para nosotros. Estas memorias de tipo fotográficas o eidéticas se quedan grabadas en nuestro cerebro cual instantáneas fotográficas con infinidad de detalles y gran vividez. 

Ejemplo de memoria fotográfica: Las memorias fotográficas nos recuerdan a menudo de experiencias sorprendentes e inolvidables como el nacimiento de un hijo, un paisaje espectacular de auroras boreales o un accidente de tráfico.

18. Falsas memorias

Puesto que la memoria es un proceso reconstructivo, cada vez que accedemos a la memoria para recuperar un recuerdo, lo estamos reconstruyendo de nuevo. Así que, ese nuevo recuerdo será un poquito diferente cada vez, alejándose de lo que en realidad ha sucedidio. Las imprecisiones y las distorsiones son algo común en la memoria para rellenar las lagunas de la realidad.

Ejemplo de falsas memorias: ¿Nunca te ha pasado recordar algo que en realidad jamás sucedió?

19. Memoria implícita

Lo “implícito” para la memoria es aquello que no ha sido registrado o recordado de un modo consciente. Es decir, que o bien no ha habido atención o bien no ha habido intención por nuestra parte de memorizarlo. Además es un tipo de memoria muy resistente al olvido ¿Te ha pasado alguna vez que no recuerdabas de memoria cómo se hacia una receta de cocina, y al ponerte en la cocina no tuviste problemas para ello?

Ejemplo de memoria implícita: La memoria implícita puede “viajar” de unos sentidos a otros. Si tocas el cuerpo de una persona, o de una prenda de ropa como un jersey de lana, será más fácil que lo reconozcas al verlo… aunque nunca antes en tu vida lo hubieras visto.

20. Memoria explícita

Se podría decir que es cuando usamos la memoria (de forma intencionada). Al contrario que la memoria implícita se refiere a aquellas experiencias que son “guardadas” y recordadas de forma consciente o con intencionalidad por la persona.

Ejemplo de memoria de tipo explícita: Conocer la respuesta a una pregunta durante un examen. Significa hemos estudiado anteriormente, siguiendo técnicas de memorización consciente. Para ello hemos puesto en marcha nuestra memoria explícita.

21. Memoria de tipo prospectiva

Al pensar en memoria por lo general todos pensamos en el pasado, en los recuerdos. Sin embargo hay una parte de la memoria que se encarga de las predicciones futuras. La memoria prospectiva nos permite hacer cosas como “viajar” al futuro, hacer planes, anticipar situaciones o generar expectativas.

Ejemplo de memoria de tipo prospectiva: ¿En qué podremos trabajar al terminar los estudios?, ¿A dónde iremos de vacaciones el próximo año? ¿Cuántos hijo me gustaría tener?… Así funciona nuestra memoria prospectiva, seguro que la has utilizado muchas veces.

22. Sistemas de memoria

En psicología se considera un “sistema de memoria” a aquellas memorias vinculadas a una parte (anatómica) del cerebro. Para reconocer un sistema de memoria, éste no debe realizar funciones ya realizadas por otro sistema y debe poseer su propia estructura o región cerebral.

Ejemplo de sistema de memoria: En sentido extricto, sólo existirían 5 sistemas de memoria aceptados: la memoria de trabajo, la memoria procedimental, la memoria semántica, la memoria episódica y las memorias perceptivos/sensoriales. Y en este mismo post te contamos más cosas sobre ellas.

23. Procesos de memoria

Otro de los enfoques más populares entre la psicología científica al hablar de memoria humana es el procesamiento de la información. Los psicólogos utilizan la metáfora del “ordenador” para referirse a la memoria. Ademas de un “disco duro”, la memoria-ordenador realiza numerosas funciones: codificafición, almacenamiento y recuperación son las más importantes en la gestión de nuestros recuerdos.

Ejemplo de procesos de memoria: Por ejemplo, cuando nos encontramos con una persona en la calle. Procesamos su nombre, dónde nos hemos visto, de qué hemos hablado… Después lo almacenaremos en nuestra memoria. Así podremos recordar en el futuro. Es decir, no se trata tanto de lo que la memoria es capaz de guardar sino de lo que ésta es “capaz de hacer”.

24. Metamemoria

Tenemos capacidad para conocer nuestra propia mente y nuestra memoria: cómo funciona y que características tiene. Se llama metamemoria. En mayor o menor medida todos tenemos cierto control sobre nuestro procesos mnemónicos y su funcionamiento. Además esta es una capacidad que se puede mejorar con la práctica. Descubre qué es la metacognición.

Ejemplo de metamemoria: A veces decimos cosas como: “Es raro que se me olvide una cara”, “¿Ya lo había visto antes?” o “Últimamente se me olvidan más las cosas que de costumbre”. Son todas formas de acceso a nuestra memoria y regular nuestra actividad mental.

25. Memoria asociativa

Asociamos las cosas entre sí por diferentes motivos: por contigüidad, por su parecido físico, por su significado… y esto nos sirve para recordar mejor.

Ejemplo de memoria de tipo asociativa: Estas asociaciones pueden ser simples, como la cara de un amigo con su nombre, pero la mayoría de las veces son más complejas y cada recuerdo está unido a muchos otros: experiencias vividas juntos, lugares en lo que habéis estado, gustos y aficiones que compartís, personas conocidas en común…

26. Memoria de sensibilización

Ocurre que nuestros sensores perceptivos como los que hay en la piel, el oido, etc… van perdiendo su sensibilización a los estímulos. Entonces dejan de enviar señales hasta el cerebro para impedir una sobrecarga o liberar parte de sus recursos.

Ejemplo de memoria de sensibilización: ¿Alguna vez te ha pasado no recordar que llevas las gafas puestas?, ¿Qué tienes el reloj en la muñeca? o ¿Qué la música del vecino sigue sonando? No es que tú te hayas olvidado, es simplemente que el cerebro ha decido dejar de recordártelo todo el tiempo

27. Memoria secuencial

Tenemos también especial capacidad para recordar el orden de las cosas. Es este tipo de memoria es muy útil para la vida diaria y comprender la organización de la realidad.

Ejemplo de memoria secuencial: Sabemos que el nombre de una persona será Julio Ventura y no Ventura Julio, que tenemos que ir al trabajo después de levantarnos o que después del domingo viene el lunes.

28. Memoria corporeizada

Según esta perspectiva, los procesos mentales incluida la memoria estarían modelados por los órganos sensoriales, la forma del cuerpo y sus movimientos. El rol que desempeña nuestro cuerpo para la formación y recuperación de los recuerdos sería crucial.

Ejemplo de memoria de tipo corporeizada: Un ejemplo muy claro de este tipo de es cuando nacemos. En ese momento la memoria cognitiva aún no está desarrollada, y dependemos de la inteligencia y la memoria de nuestro cuerpo para sobrevivir.

29. Memoria de miembro fantasma

El fenómeno de este tipo memoria hace alusión a un tipo de recuerdo que aparece con la pérdida de un miembro o extremidad (una pierna, un brazo, un pecho). Las regiones del cerebro asociadas a dicha parte aún continúan activas, y algunas personas experimentan hechos sorprendentes.

Ejemplo de memoria fantasma: Alguien que haya perdido una mano puede llegar a experimentar la sensación de estar tocando un objeto con su mano perdida.

30. Memoria ecológica

La memoria no está en el interior de la mente de las personas; es la cultura que da forma a nuestros recuerdos. Se trata de un tipo de memoria resultado de las relaciones que tienen las personas y los grupos con los símbolos, los productos y objetos, los estereotipos, las convenciones sociales…

Ejemplo de memoria ecológica: Es una gigantesca memoria que alberga eventos que marcan el ritmo de nuestra sociedad como las Navidades, las Rebajas, los usos horarios o los productos de consumo que están más de moda.

31. Memoria colectiva

Recordamos una media de 10 eventos públicos relacionados con nuestra sociedad o cultura; son recuerdos que compartimos, pero los hechos que cada uno recordamos van a variar según el grupo social al que pertenezcamos, la geografía, el nivel económico, el tamaño de la población…

Ejemplo de memoria colectiva: Es más fácil que recordemos eventos clave para nuestra sociedad o país; tales como los atentados terroristas o las catástrofes naturales (un terremoto, un tornado, etc.).

32. Memoria para las caras

Este registro de memoria facial se encuentra en una región del hipocampo, el la corteza lateral del cerebro. Está en interacción con la memoria visual inmediata y la memoria a largo plazo.

Ejemplo de memoria facial: Imagina el reconocimiento del rostro de un amigo o de una personalidad pública. Nuestra memoria para las caras se activa al ver sus rasgos faciales, la forma de su craneo… Además este tipo de memoria, viaja a la memoria a largo plazo para recuperar información sobre su nombre, de que la conocemos, etc. para completar el reconocimiento.

33. Memoria para los nombres

La capacidad para para recordar o encontrar las palabras al ver objetos y personas es algo tan simple que nos parecería increíble no poder hacerlo. La conexión entre el almacén visual y el área de Brocca situado en el hemisferio izquierdo (una de las áreas de lenguaje) nos lo permite esta función.

Ejemplo de memoria para los nombres: Cuando falla esta conexión (que llamamos “agnosia visual” en los casos de lesión) algo tan simple como recordar el nombre de una manzana o el nombre de nuestros familiares no resulta posible.

34. Memoria de tipo espacial

En el hipocampo tenemos unas neuronas llamadas “células de lugar” que son las encargadas del recuerdo de los lugares y de la orientación en el espacio. El ejemplo más característico es el de los taxistas de Londres; se ha visto que después de memorizar todas las calles de la ciudad para el examen de acceso el número de células de lugar y las conexiones entre ellas en el cerebro de estos taxistas aumenta considerablemente.

35. Tipos de memoria: Hábitos

Según la RAE, un hábito es un modo especial de proceder adquirido por repetición e actos iguales u originado por conductas institivas. Tenemos tendencia a instaurar hábitos en nuestro comportamiento. Los hábitos repetitivos reducen la necesidad de prestar atención, liberamos espacio en la memoria, y nos proporcionan cierta tranquilidad mental.

Ejemplo de memoria de hábitos: ¿Alguna vez has salido del portal de tu casa en dirección al trabajo y por el camino te has dado cuenta que no ibas a trabajar, que tu dirección era otra?… ¡Los hábitos también tienen su lado oscuro!

36. Memorias de tipo ocultas

Las memorias ocultas son un tipo de memorias o recuerdos muy bien establecidos. Por lo general suelen ser de tipo traumático. Tienen la peculiaridad que retornan a la memoria consciente de una forma misteriosa y sin previo aviso, incluso después de 20 años más tarde del suceso vivido.

Ejemplo de memorias ocultas: Suelen ser sucesos ocurridos durante la infancia y que por diversos motivos quedan bloqueados. Sin embargo, los científicos todavía no han descubierto un mecanismo en el cerebro responsable de bloquear este tipo de experiencias.

37. Memorias de vida

En este tipo de memoria se recogen todas las acciones (karma) de nuestra vida, y según las tradiciones orientales, esta memoria pasa de una vida a las siguientes, guiando nuestro destino.

Ejemplo de memorias de vida: Hay personas que dicen haber recordado historias vividas por ellos mismos antes de nacer, en otras vidas; aunque no existen evidencias científicas de estos fenómenos.

38. Flashbacks

Es la activación que se produce en la memoria de algo que no está físicamente presente, pero que se vive como tal. Algunas personas pueden revivir recuerdos de una forma tan potente que sus sentidos se llegan a activar.

Ejemplo de flashbacks: El olor del coche familiar de cuando eras pequeño o escuchar la voz de un familiar lejano llamándote. En ocasiones tu memoria se activa de tal forma que parecería que estás reviviendo esa antigua situación de nuevo.

39. Tipos de memoria: Deja-vú

El deja-vú es un fenómeno de la memoria muy popular. Cuando aparece provoca una fuerte sensación de familiaridad o de recuerdo. En ese instante tenemos la impresión de haber pasado antes por una experiencia, pero que en realidad es la primera vez que nos está ocurriendo.

Ejemplo de Deja-vú: ¿Alguna vez hayas tenido la sensación de que el día se estaba repitiendo? ¿La sensación de que ya te habían tocado la mano? ¿O que ya habías estado en ese lugar cuando en realidad nunca antes visitado ni tan siquiera en aquel país?.

40. Memoria de tipo panorámica

Es un término muy popular gracias a las películas de cine. Describe un extraño fenómeno de la memoria que le ocurre a algunas personas que pasan por una situación de riesgo extremo. Estas personas pasan por la experiencia de ver toda su vida, y sus recuerdos, pasar frente a ellos en cuestión de segundos.

Ejemplo de memoria panorámica: Una adiós muy emotivo, el frenazo de un coche o el salto en paracaídas son eventos que pueden activar la película de tu vida.

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Cómo memorizar más rápido: 6 Estrategias infalibles

Cómo memorizar más rápido. La habilidad de memorizar es muy importante para nosotros: Utilizamos nuestra memoria para superar con éxito los estudios, para mejorar en nuestro trabajo, y para casi cualquier actividad de nuestra vida diaria. Hay a algunas personas afortunadas, que cuentan con la habilidad innata de recordarlo todo, sin embargo, para el resto de los mortales: la memoria es una habilidad que se puede mejorar si ejercita adecuadamente. 

Mediante el entrenamiento cerebral y el uso de técnicas memorísticas, harás de tu cerebro tu mejor aliado. En este artículo, la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda, te invita a que descubras las últimas investigaciones en capacidad memorística, y unas estrategias inteligentes para hacer que seas capaz de memorizar más rápido. ¿Estás preparado? ¡Allá vamos!

Cómo memorizar más rápido

Para empezar, tienes que tener en cuenta que la memoria no es un elemento en sí, sino que es un constructo muy complejo, que forma parte de nuestras habilidades cognitivas. De esta manera, el término memoria no podría entenderse sin una serie de capacidades que la conforman. La memoria está formada por una serie de funciones cerebrales que se complementan e interrelacionan entre sí dando lugar al proceso de memoria.

Elementos como la memoria verbal, la capacidad de denominación, la memoria visual, la memoria ecoica, la memoria de trabajo, la memoria contextual, la memoria visual, la atención dividida, selectiva, sostenida y voluntaria, el enfoque y la planificación son fundamentales para un buen funcionamiento de nuestra memoria en general, y de un buen proceso memorístico en particular.

Cada persona es única, y por consiguiente su proceso memorístico también lo es. Hay personas que son capaces de retener una información simplemente oyéndola por la radio. Otros, por el contrario, prefieren escribir la información que quieren almacenar, o repetirla en voz alta. Algunos otros optan por esquemas y colores para grabar en su memoria datos importantes.

El primer paso que debes dar si quieres aprender a memorizar más rápido es encontrar y definir tu estilo memorístico. Es decir, tienes que saber detectar cuál es tu punto fuerte a la hora de memorizar, con el fin de aprender técnicas adecuadas conforme a tu estilo memorístico. ¿Eres más de escribir, o por el contrario das vueltas por el salón repitiendo en voz alta lo que te interesa memorizar?

“La memoria es el centinela del cerebro. William Shakespeare”

Hay tantos estilos memorísticos como personas. Recuerdo a una compañera de la facultad que se grababa los temas leídos por ella en una grabadora, y se los ponía continuamente en casa mientras hacía las tareas domésticas. Ella aseguraba que le funcionaba genial.

Quizá descubrió que su memoria funcionaba mejor y retenía de manera más eficaz y sin esfuerzo la información por medio del canal auditivo, es decir, escuchando y prestando atención a lo que oye.

Cómo memorizar más rápido: Las mejores estrategias

Por eso, no existen trucos universales para memorizar más rápido, ya que la memoria de cada persona es un proceso único y personal. Pero si existen una serie de métodos avalados científicamente para que seas capaz de potenciar tu memoria y en consecuencia saber cómo memorizar más rápido.

La concentración también es un elemento crucial a la hora de memorizar más rápido. Si quieres mejorar tu concentración te invito a que leas mi artículo: Juegos de concentración mental: 10 ejercicios imprescindibles para tu día a día.

Cómo memorizar más rápido: 6 estrategias inteligentes

Estrategia 1:El muñeco alienígena, una investigación puntera para memorizar cualquier cosa más rápido

Hace apenas dos meses se ha publicado un estudio en la Revista Psychological Science, en el que dos investigadores parecen que han descubierto el método más eficaz para potenciar tu memoria, y apuestan por el muñeco alienígena.

Estos investigadores realizaron un estudio de campo en una cafetería de EE.UU, dando a la mitad de los clientes un descuento con su próxima consumición en los días siguientes. A la mitad de ellos se les dijo que en las cajas de pago estaría expuesto un mueco de la película Toy Story, el peluche alienígena, a la otra mitad simplemente se les dio el ticket descuento sin decirles nada.

Sorprendentemente, a los clientes que se les había avisado del muñeco alienígena solicitaron mucho más el descuento que a los que simplemente se les dio el ticket.

La conclusión de este experimento es que la mejor manera de potenciar tu memoria consiste en el uso de recordatorios por asociación.

¿Cómo podemos extrapolar estos datos y memorizar más rápido en nuestra vida diaria?

Los experimentadores te animan a que juegues con cualquier estímulo que para ti sea relevante: un olor, una imagen, un sonido…. (Recuerda tus puntos fuertes) para realizar la asociación entre lo que queremos recordar cuando ese estímulo esté presente. Mientras mas inusual sea, mucho mejor.

Así puedes desterrar viejas costumbres como escribirte cosas en la mano, las alarmas en el móvil, o los miles de post-it urgentes inundando tu mesa.

¿Te atreves a probarlo?

Estrategia 2: La técnica del Chunking para memorizar más rápido

La técnica del Chunking o grupos consiste en memorizar en pequeños grupos o unidades informaciones más complejas. Es especialmente útil en la memorización de números, pero no tanto para conceptos complejos o textos.

El agrupar visualmente números hará más fácil tu retención y posterior evocación del recuerdo.

Ejemplo: El número de la Casa Blanca esta optimizado para su memorización en grupos; siendo el Chunking los números 202, 456 y 1111, en vez de un solo número más complejo: 2, 024, 561,111.

Estrategia 3: La técnica del encadenamiento para memorizar más rápido

Cuando tienes que memorizar una serie de conceptos que no tienen nada que ver entre sí, esta técnica es la ideal.

Consiste en la agrupación de conceptos muy diferentes entre sí formando una frase, de manera que al memorizar esa frase puedas retener cada uno de esos conceptos sin que se te olvide ninguno.

Lo divertido es que mientras más extraña sea la frase que te inventas, mayor será la probabilidad de recordarla.

Estrategia 4: Las técnicas mnemotécnicas para memorizar más rápido

Una regla mnemotécnica consiste en formar una palabra con las iniciales o primeras sílabas del material a memorizar. Es la técnica perfecta para memorizar listas de palabras.

Ejemplo: Si necesitas memorizar la lista de la compra, y tienes que comprar SUavizante, PERfume, MERmelada, CArne y DOnuts, sería tan fácil como formar la palabra SU-PER-MER-CA-DO.

Te facilitará el recuerdo cuando estés dando vueltas por el súper. ¡Pruébalo!

Estrategia 5: Técnicas de la repetición para memorizar más rápido

Repite lo que necesites memorizar. Hasta la saciedad.

Especialmente útil si tienes problemas con los nombres de las personas que te acaban de presentar.

Por ejemplo, si tienes dificultad en una fiesta en la que te presentan a 7 personas en 10 minutos, la clave consiste en repetir el nombre de la persona cuando te la presentan, mirándole fijamente a la cara. ”Encantada de conocerte María” “Y tú María, ¿a qué te dedicas?” “¿Qué opinas de la fiesta, María”?

Además de facilitar tu memorización, llamar a esa persona por su nombre puede potenciar el vínculo recién creado ya que la persona es consciente de que te has fijado en ella.

Otra técnica curiosa para memorizar una palabra corta o un nombre es repetirlo 3 veces moviendo tu cabeza: tras decir la palabra girar la cabeza hacia la izquierda. Así tres veces. (Si esto te ocurre en una fiesta, procura hacerlo donde no te vean…)

Estrategia 6:Entrena tu memoria con Cognifit para memorizar más rápido

Existe una importante diferencia entre los juegos de memoria gratis, que no evalúan ni entrenan su memoria activa, y los juegos cerebrales online científicamente diseñados y los cuales son eficaces.

También es importante la utilización de un programa que pueda entrenar los diferentes tipos de memoria y no sólo uno de ellos.

CogniFit es el programa líder en evaluación cognitiva y estimulación cerebral. Está validado por la comunidad científica y es utilizado por colegios, universidades y hospitales de todo el mundo. CogniFit permite medir y entrenar, de forma profesional y fiable, la capacidad de concentración, el nivel atencional y otras muchas áreas cognitivas fundamentales del proceso memorístico.

Los ejercicios de memoria CogniFit están disponibles online para que puedas descubrir de inmediato tu nivel actual de memoria y obtener una mejor comprensión de tu nivel cognitivo actual.

Después de realizar los juegos de memoria, CogniFit te mostrará un gráfico con tus resultados y tu evolución. No sólo podrás entrenar y potenciar tu memoria, sino muchas otras capacidades cognitivas.

Si quieres aprender a memorizar más rápido, entrena tu memoria con Cognifit.

¡Atrévete y acepta el reto Cognifit!

Además, si quieres seguir profundizando en el tema, no te pierdas mi artículo: Cómo ser más inteligente: 10 estrategias que no te habían contado.

“Vive tu memoria y asómbrate. Jack Kerouac”

¿Cómo mejorar tu memoria? 10 consejos útiles para tu día a día

¿Cómo podemos mejorar nuestra memoria? Muchos de nosotros pensamos que nuestra memoria es innata y no hacemos nada por mejorarla. No apreciamos su importancia hasta que nos empieza a fallar. Sin embargo, es muy importante que seamos conscientes del papel fundamental que juega en nuestro día a día. Nuestra memoria es la que define quién somos: nuestros sentimientos, vivencias y recuerdos. Sin memoria, no tendríamos forma de recordar los nombres, lugares, personas, acontecimientos que hemos vivido…

¿Cómo mejorar tu memoria? Foto: meo, Pexels.com

Mantener una vida intelectualmente activa ayuda a evitar que nuestro cerebro se deteriore antes de tiempo. Es muy importante empezar a cuidar la mente antes de que aparezcan los primeros síntomas de declive cognitivo. Poner atención a los detalles, concentrarse, recordar cosas… todo esto implica muchos procesos cerebrales que pueden agudizarse con práctica y entrenamiento.

Puede que creas que eres demasiado mayor como para mejorar la memoria, pero lo cierto es que nuestro cerebro cuenta con una gran plasticidad. La plasticidad cerebral consiste en que, con una correcta estimulación, el cerebro puede crear nuevas vías y conexiones neuronales, alterar las conexiones ya existentes y adaptarse y reaccionar de formas nuevas. Nuestro cerebro puede desarrollarse, adaptarse y mejorar durante toda nuestra vida. Aquí te explicamos algunas actividades para mejorar la memoria.

10 Actividades para mejorar tu memoria

La memoria no sólo nos ayuda a ser más inteligentes y agudos, también son útiles para mejorar tu desempeño laboral y tus relaciones sociales. Esta habilidad se suelen dar por sentada y mucha gente no se molesta en entrenarla. No cometas este error y practica las siguientes actividades para mejorar tu memoria.

1. Mejora tu atención

La memoria se relaciona mucho con la atención. No podemos recordar algo a lo que no le hemos prestado atención. Por tanto mejorando nuestra capacidad atencional mejoraremos nuestra memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Céntrate en cada cosa que hagas. Si estás hablando con un amigo, préstale a él toda tu atención. Incluso parafrasea lo que dice de vez en cuando. De esta manera recordarás mejor de que estáis hablando y además, darás muestras de comprensión. Se ha comprobado que la meditación Mindfulness también mejora nuestra atención. Con diez minutos de meditación al día puedes llegar a modificar la estructura de tus conexiones neuronales y conseguir que tu mente se centre y se fije mejor en las cosas que te rodean, mejorando tu memoria, capacidad de atención, enfoque y capacidad de tomar decisiones.

2. Usa técnicas de memoria o reglas mnemotécnicas

Diferentes estudios, defienden que la “auto-imaginación” resulta muy útil para fomentar el aprendizaje y la memoria.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Repite la información, agrúpala, relaciónala con cosas que ya sepas y utiliza reglas mnemotécnicas. Utiliza ritmos o canciones para aprender la información (como aquella de las tablas de multiplicar), utiliza acrónimos o acrósticos. En el siguiente vídeo verás de forma más detallada alguna de estas técnicas.

3. Practica ejercicios de ingenio para mejorar tu memoria 

Diversas investigaciones publicadas demuestran los beneficios de entrenar el cerebro 15 minutos (2-3 veces por semana) con CogniFit. Los diferentes grupos de personas que entrenaron su cerebro con este programa de estimulación cerebral, mejoraron su rendimiento en tareas de memoria y otras 20+ habilidades cognitivas. Este programa de juegos de ingenio por ordenador nos permite fortalecer las funciones cerebrales, incrementar la vitalidad mental e impulsar la regeneración y reconexión neuronal.

4. Intenta recordar activamente las cosas

La memoria se refuerza al recordar hechos, acontecimientos, experiencias… Al recordar cosas de tu día a día como que has comido, nombres de personajes de libros que has leído… ejercitas cuatro partes de tu cerebro: la memoria, memoria de trabajo, razonamiento y análisis.

Pensar sobre muchas cosas también te ayuda a sacar más conocimientos de las experiencias pasadas y tener una perspectiva más madura y racional del pasado. Estas habilidades también se pueden aplicar a la prevención, a estar alerta y a observar con más atención lo que ocurre a tu alrededor.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Cada día recuerda lo que has hecho el día anterior, e intenta evocar a dónde fuiste y que hiciste en las vacaciones pasadas.

También puedes probar a hacer un pequeño ejercicio cada día. Coge un lápiz y un papel y sal del cuarto en el que estés. Cuando estés fuera apunta todos los objetos que recuerdes de la habitación, verás que no es tan fácil como creías. No hagas trampa y evita mirar a la habitación mientras apuntas los objetos. Después de apuntar todo lo que recuerdes vuelve al cuarto y fíjate en todas las cosas que te hayas dejado. Si haces este ejercicio todos los días verás como vas mejorando, puedes hacerlo también con la ropa que llevaba la gente que has visto durante el día, con los rasgos de esa gente, etc.

5. Dormir bien mejora la memoria

Durante el sueño consolidamos lo aprendido. Una correcta higiene del sueño nos permite tener la memoria en óptimas condiciones. Según un estudio la falta de sueño afecta de forma negativa a nuestra memoria.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Intenta mantener unos buenos hábitos de sueño. Dormir entre 7 y 8 horas al día es lo óptimo para un rendimiento óptimo. Descansa en un lugar oscuro, sin ruidos (puedes usar tapones de los oídos si no puedes evitar el ruido). Apaga todos los aparatos electrónicos y evita usarlos antes de dormir (la luz de sus pantallas puede afectar a nuestro sueño). No tomes café o bebidas con cafeína por la tarde. Intenta que el último café sea después de comer, ya que si no es así puedes tener problemas para conciliar el sueño. La rutina es importante, intenta acostarte y levantarte todos los días a la misma hora.

 6. Haz ejercicio físico para mejorar tu memoria

Son cada vez más los beneficios para el cerebro asociados a la actividad física. Según Kirk I. Ericson  de la Universidad de Pittsburgh en colaboración con un grupo de investigadores de distintas universidades norteamericanas, el ejercicio físico aeróbico aumenta el tamaño del hipocampo anterior y ello conlleva mejoras en la memoria espacial. Concluye que es una buena forma de revertir la pérdida de volumen asociada a la edad en esta estructura cerebral fundamental para la memoria.

La actividad física oxigena el cerebro y reduce el riesgo de enfermedades que conducen a una pérdida de memoria, como la diabetes y enfermedades cardiovasculares. También disminuye las hormonas del estrés. El ejercicio también juega un papel importante en la neuroplasticidad, potenciando la creación de nuevas conexiones neuronales.

¿Cómo mejorar la memoria?: Cualquier tipo de ejercicio aeróbico que te guste te ayudará a mejorar tu memoria. Lo importante es que disfrutes con él para mantener el hábito. ¿Te cuesta empezar a hacer ejercicio? Descubre cómo empezar aquí.

7. Come de forma saludable

Una dieta saludable es fundamental para mantener nuestro organismo en perfectas condiciones. Para que nuestro cerebro funcione correctamente es importante no tener ningún déficit nutricional. Y es que lo que comemos le afecta a nuestro cerebro.

¿Cómo mejorar la memoria?: Basa tu alimentación en frutas, verduras y legumbres. Los cereales, el pan y la pasta que sean integrales. Limita los alimentos muy procesados, el azúcar y la sal. El chocolate se asocia a una mejora en la memoria. Recuerda que debes tomarlo lo más puro posible (85% cacao).

8. Mantén tu mente activa

La memoria es como un músculo, si lo entrenas se fortalece, si no se atrofia. Con el tiempo, cuando ya hemos acabado nuestra formación académica nos hacemos cómodos. Ya sabemos como resolver la mayoría de los problemas, con relativamente poco esfuerzo. Y cada vez usamos menos nuestra mente y le damos menos estimulación de la que merece.

¿Cómo mejoramos nuestra memoria?: Cualquier actividad que suponga un desafío será efectiva para mantener nuestra memoria activa. Huye de las actividades en las que ya eres bueno. Aprende y desarrolla nuevas habilidades. Aprende a tocar un instrumento, o a tocar una canción difícil. Piensa en cualquier cosa que siempre has querido aprender, hablar un idioma, jugar al ajedrez…

9. Sal de casa y queda con tus amigos

Diversos estudios han demostrado que estar en contacto con tus amigos, y disponer de una amplia vida social está asociado con una mejor memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Dedícale tiempo a tus seres queridos. Disfruta de tiempo de ocio con los amigos. Mantén una buena red de apoyo y aléjate de las personas tóxicas que te hacen sentir mal. Socializa más, hazte voluntario o apúntate a grupos.

10. Deshazte del estrés

El estrés es uno de los mayores enemigos del cerebro. Con el tiempo, el estrés crónico destruye neuronas y daña los centros cerebrales de la memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Practica técnicas de relajación y meditación. Han demostrado ser muy eficaces para la reducción del estrés y la ansiedad. Establece expectativas realistas (y aprende a decir que no). Tómate descansos durante el día, expresa tus sentimientos en lugar de ocultarlos o reprimirlos. Equilibra el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. Centrate en una sola tarea al tiempo, ya que la multitarea puede aumentar nuestro estrés.

Ahora ya cuentas con diversos trucos y estrategias para mejorar tu memoria y capacidad de observación, ponerlos en marcha depende de ti. ¡Mantener tu cerebro joven y en forma está en tu mano!

18 técnicas de estudio eficientes para superar tus exámenes

Se acercan los exámenes y empiezan los nervios. ¿Cual son las mejores técnicas de estudio y memorización? Muchas veces se nos acumulan los exámenes y creemos que una maratón de estudio y unos cuantos termos llenos de café, serán suficientes para aprendernos todo el temario de carrerilla, llegar al examen y vomitar todos nuestros conocimientos sobre el papel, para poder volver a nuestra vida libre de ocupaciones. Esta “estrategia”, si se puede llamar así, es en realidad bastante contraproducente, ya que nos limita a meter conceptos a presión en nuestra cabeza que no serán bien procesados y por lo tanto difícilmente serán recordados.

Si se acerca la época de exámenes, te recomendamos probar distintas técnicas de estudio y memorización que te harán este proceso mucho más llevadero. Te contamos en que consisten.

Técnicas de estudio y memorización exámenes

María Luisa Delgado Losada, doctora en Psicología y profesora del Departamento de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, nos explica:

La memoria es considerada una de las principales aptitudes de un buen estudiante, pero meter la información a presión, repetir una y otra vez, no es útil, y en muchas ocasiones puede ser el origen de importantes dificultades en el aprendizaje.

El correcto funcionamiento de la memoria implica la realización adecuada de tres operaciones o procesos: registro, almacenamiento y recuperación de la información”.

Estos procesos pueden verse impulsados gracias al uso de técnicas de estudio que favorecen y mejoran su funcionamiento y hacen más sencillo el procesamiento de la información, estimulando la codificación, almacenamiento y recuperación de la información.

Por todos estos motivos, es muy recomendable que empleemos técnicas cuando estemos estudiando para hacer un examen. Si estás preparándote para un examen importante, es esencial que optimices tu tiempo de estudio y lo aproveches al máximo. Para conseguirlo es muy aconsejable que aprendas algunos métodos o trucos que pueden mejorar tu capacidad de estudio ¿Quieres saber cómo aprobar un examen? Estos consejos te ayudarán a dar lo máximo de ti.

Técnicas de estudio para exámenes

18 Técnicas de estudio

1. Centra tu atención en lo que haces:

Para que la información procesada pueda pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, es necesario que nos concentremos en esa información. La atención es uno de los componentes más importantes de la memoria y por eso cuando estamos estudiando es imprescindible que nos encontremos en un lugar en el que no haya distracciones que dispersen nuestra atención.

Técnica de estudio: Encuentra un lugar tranquilo en el que puedas concentrarte, puede ser la biblioteca, tu habitación… Pon fuera de tu alcance elementos que te puedan distraer como los dispositivos electrónicos, y ponlos en silencio. Evita los ruidos. Puedes usar tapones para los oídos si el ruido es inevitable.

2. Divide tu tiempo de estudio en sesiones regulares:

Está demostrado que las personas que estudian regularmente retienen mucho mejor la información que los que han hecho maratones de estudio unos días antes del examen. Si lo dejas todo para última hora sobrecargaras a tu mente y le dificultarás el procesamiento de la información. Un estudio breve pero regular permite al cerebro a consolidar la información y retenerla a largo plazo.

Técnica de estudio: Estudia un poco cada día y el día antes del examen sólo repasa lo aprendido. Crea una rutina de estudio para que te sea más fácil. Puedes usar recordatorios para acordarte de cuando tienes que estudiar. Bien puede ser una alarma o recordatorios que actúan como pistas, es decir, si decides estudiar todos los días después de comer, la comida es la pista que te llevará al estudio. Si por el contrario dices “estudiaré un rato por la tarde”, no tendrás ninguna pista que te lleve a estudiar y es más probable que se te olvide.

3. Organiza y estructura tus apuntes:

Los científicos han demostrado que organiza la información en grupos que se relacionan entre sí nos ayuda al aprendizaje.

Técnica de estudio: Redacta tus apuntes de forma estructurada. Agrupas los conceptos que son similares entre ellos. De esta manera, a tu mente le resultará más sencillo asociar la información que esté relacionada.

4. Relaciona la información nueva con lo que ya conoces:

Relacionar la información entre sí nos ayuda a elaborarla e integrarla, facilitando su aprendizaje.

Técnica de estudio: Cuando te enfrentes a un material de estudio nuevo y desconocido, piensa primero en cómo puedes relacionarlo con lo que ya sabes. Al establecer relaciones entre las nuevas ideas y los recuerdos previamente existentes conseguirás recordar la nueva información mucho mejor. También te pueden ayudar los mapas mentales a establecer relaciones entre conceptos.

5. Visualiza los conceptos:

La visualización es una técnica muy eficaz para memorizar conceptos.

Técnica de estudio: Para llevar a cabo esta técnica de memorización es importante que tus apuntes estén complementados con información visual como fotos, esquemas y gráficos, o que estén subrayados en distintos colores. Cualquier ayuda visual que nos evoque el recuerdo es válida.

6. Repasa en voz alta con otra persona:

La lectura en voz alta de la información mejora el proceso de memorización. Muchos educadores aseguran que cuando los estudiantes repasan en voz alta entre ellos, tardan menos tiempo en comprender y en recordar nuevos conceptos.

Técnica de estudio: Puedes usar esta técnica de memorización quedando con un compañero de clase para estudiar o pidiéndole ayuda a alguien de tu familia. En el caso de que no encuentres a nadie que te pueda ayudar a repasar, puedes recitar el temario en voz alta para ti mismo, o incluso usar tus peluches como audiencia. Puede que al principio te de algo de vergüenza, pero a muchas personas les resulta de ayuda.

7. Elabora la información

Elaborar y profundizar en un concepto de forma progresiva es una forma muy eficaz de procesar la información y codificarla en la memoria a largo plazo.

Técnica de estudio: Puedes empezar por leer la definición del concepto para familiarizarte con él y luego profundizar más leyendo información ampliada sobre el término. Igualmente, puede ayudarte buscar más información sobre el tema. Por ejemplo, puedes buscar vídeos explicativos, charlas o documentales que lo expliquen de manera distinta y te aporten curiosidades y anécdotas.

 8. Cambia tu rutina de estudio de vez en cuando:

Romper la monotonía y salir de la rutina de estudio puede aumentar la eficacia de tu memoria y ayudarte a recuperar más fácilmente la información a largo plazo.

Técnica de estudio: Puedes probar a cambiar el sitio en el que estudias, o cambiar tu horario de repaso. Tampoco hace falta que hagas un cambio radical en tus hábitos de estudio, con probar alguna novedad de vez en cuando será suficiente para relajar tu mente y aumentar tus ganas de trabajar.

9. Descubre qué tipo de estudiante eres:

Hay varios tipos de estudiantes con distintas peculiaridades, algunas personas tienen mayor capacidad de atención por la mañana y otras tienen la mente más activa durante la noche.

Técnica de estudio: Tienes que conocerte bien y saber cuáles son los momentos en los que más aprovechas el estudio para elaborar un horario de repaso. Si no te cuesta levantarte por la mañana y tiendes a acostarte tarde, probablemente seas más vespertino y te concentres mejor por la tarde o por la noche. Si te levantas con facilidad y por la noche te entra sueño enseguida, eres más matutino y probablemente te concentres mejor por la mañana y por la tarde temprano.

10. Escribe los conceptos a mano:

Normalmente solemos escribir nuestros resúmenes en el ordenador, pero está demostrado que escribir las cosas a mano ayuda a enfocarse en los datos que son más relevantes y a sintetizar la información, mientras que si escribimos en nuestro ordenador no nos concentramos tanto en lo que estamos redactando, haciéndolo de forma más automática.

Técnica de estudio: Escribe varias veces a mano los conceptos que quieres retener. Puedes ayudarte creando resúmenes, esquemas de diversos tipos…Tomar los apuntes a mano también te puede ayudar a interpretar y re-elaborar la información, de manera que se memoriza más fácilmente.

11. No escuches música

Escuchar música pone en marcha nuestra actividad cerebral, pero no siempre es beneficioso. Según una investigación cualquier tipo de música nos distrae y dificulta la memorización.

Técnica de estudio: Un rato antes de empezar a estudiar puedes probar a escuchar algo de música para activar tu cerebro. Pero cuando empieces a repasar apaga la música. Si te incomoda el silencio puedes probar a poner sonido ambiental, como el canto de los pájaros o ruido de cafetería.

 12. Usa la técnica de estudio de la cadena:

Esta técnica de memorización es muy útil y consiste en relacionar las palabras de un resumen y usarlas para crear una frase muy sencillas.

Técnica de estudio: Por ejemplo, si quieres recordar los elementos litio, berilio, boro, carbono, nitrógeno, oxígeno, fluor y neón, puedes crear la frase “La BBC no funciona”. También puedes usar este método para crear palabras inventadas que nos faciliten la memorización de un contenido. Por ejemplo, si quieres recordar el recorrido del río Tajo (Aranjuez, Toledo, Talavera de la Reina, Puente del Arzobispo, Alcántara) puedes inventarte las palabras Aratota Puental.

13. Haz pausas regulares

Los descansos son fundamentales para consolidar la información y que nuestra atención se recupere. Puede que pienses que no tienes tiempo para descansar, pero la verdad es que un descanso es la mejor inversión que puedes realizar.

Técnica de estudio: La planificación de los descansos dependen un poco de cuánto tiempo seguido puedas sostener la atención. Hay personas que a los 20 minutos empiezan a dispersarse y otras que pueden estar una hora entera. El tiempo de descanso debe ser proporcional al tiempo que has estado estudiando. Si estudias durante una hora seguida descansa 10 o 15 minutos. Si has sido media hora, con 5-7 minutos de descanso es suficiente.

Si te cuesta hacer descansos puedes probar a tener una botella de agua contigo y beber regularmente. Así tendrás la necesidad de ir al baño más a menudo y te obligaras a parar. Puedes aprovechar a dar una vuelta o estirar tu espalda.

También puedes ponerte alarmas o usar ciertas aplicaciones que te recuerden que tienes que parar y hacer un descanso.

14. Duerme bien

Dormir las horas suficientes es esencial para mantener nuestra atención y memoria a punto. El sueño consolida lo aprendido. Puede que creas que si le quitas horas al sueño para estudiar, estas aprovechando el tiempo. Sin embargo, tu mente va a funcionar peor.

Técnica de estudio: Duerme las horas necesarias, e incluso, duerme la siesta. Hay muchas investigaciones que apuntan a que una siesta corta mejora el aprendizaje y la memoria. Eso sí, con 15 o 20 minutos es más que suficiente. Si la siesta es más larga puede que la somnolencia perjudique tu posterior sesión de estudio.

15. Pon en práctica el método Leitner

El método Leitner es una manera muy eficaz e interactiva de pasar la información que tenemos que estudiar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Además, nos obligará a centrarnos en estudiar más la información que más difícil nos resulta aprender.

Técnica de estudio: Divide el material de estudio en fichas u hojas por temas, conceptos o con la estructura que quieras. Y consigue 5 cajas (de zapatos, por ejemplo). Cuando tengas todas las fichas, las pones en la caja 1.

El método consiste en ir sacando las fichas de la caja 1 y evocar mentalmente la información (nos diremos el contenido de la ficha a nosotros mismos. Si nos lo sabemos, lo pasamos a la caja 2. Si no, se queda en la 1. El objetivo es que el primer día pasemos todas las fichas a la caja 2.

Poco a poco pasaremos todos los temas de caja en caja hasta llegar a la caja 5, cuando nos los sepamos todos perfectamente. Nos tendremos que hacer un calendario para saber cada cuánto tiempo nos tenemos que repasar cada caja. Por ejemplo:

  • Caja 1: Repasar hoy.
  • Caja 2: En un día.
  • Caja 3: En dos días.
  • Caja 4: En una semana.
  • Caja 5: En un mes.

Este plan tiene que cuadrar de manera que repasemos la caja 5 días antes del examen. Si no recordamos bien una ficha, esta volverá a la primera caja, independientemente de la posición en la que se encontrara.

16. Haz exámenes para practicar

Hacer ejercicios o simulacros de examen nos ayuda a poner a prueba nuestros conocimientos y a consolidarlos mejor. Además, nos ayudará a saber que tal nos sabemos la lección.

Técnica de estudio: Si es posible, pídele a tu profesor modelos de examen o preguntas del tipo de las que saldrán en el examen. También prueba a hacer los ejercicios que te propone el libro de texto.

17. Medita para concentrarte mejor

La meditación mejora nuestra atención, pero también sirve para reducir nuestros niveles de estrés.

Técnica de estudio: Meditar entre 10 y 15 minutos al día es suficiente para mejorar la concentración. Puedes utilizar tus pausas de estudio para meditar unos minutos. Descubre más acerca de la meditación Mindfulness y cómo ponerla en práctica.

18. Prueba el método del Palacio de la memoria

Uno de los recursos de memorización más utilizados es el llamado Palacio de la memoria. Esta técnica de estudio te puede ayudar a almacenar gran cantidad de información de forma estructurada creando sitios ficticios en tu mente. Con la práctica cualquier persona puede aprender a usarlo. En este vídeo explican de forma detallada cómo poner este método de estudio en práctica.

Recuerda que, a veces, aunque hayas estudiado mucho, los nervios pueden jugarnos alguna mala pasada en el momento de hacer el examen. No eches todo tu esfuerzo por tierra y repasa estos consejos para realizar correctamente un examen.

Música para el cerebro: Descubre el poder de la música y las 7 formas en las que te influye

La música nos rodea. Somos seres musicales. La música nos alegra, nos da seguridad, nos emociona y nos hace llorar. Siempre hay un buen momento para escuchar música. Algunos hacen de la música su modo de vida y su profesión. Rara vez encontramos a alguien a quien no le guste ningún tipo de música. Pero ¿qué tiene la música que la hace tan importante para nosotros? ¿Cuál es el poder de la música para el cerebro?

Música para el cerebro

La música está presente en todas las culturas. Es algo esencial para el ser humano. Tiene un factor emocional, espiritual, social… En publicidad manipulan nuestra percepción hacia determinados productos simplemente con música, en el cine juegan con nuestro estado emocional con la música. Y, realmente, la música modula nuestro estado de ánimo, pero hay mucho más detrás.

Hay personas que ven colores, sabores u olores asociados a la música, fenómeno conocido como sinestesia. Y hay veces que no nos podemos sacar esa canción de la cabeza. ¿Qué tiene la música para que nos guste tanto? ¿Cómo nos influye? Aquí te lo desvelamos.

¿Qué es la Música Cerebral?

El Directorio de Ciencia y Tecnología del departamento de Seguridad Nacional Estadounidense ha comenzado un estudio llamado Música Cerebral (Brain Music).

El objetivo de este estudio ha sido ayudar a las personas que trabajan en labores relacionadas con situaciones o ayuda de emergencia. Lo que persigue la investigación, es reducir su nivel de estrés a través de la música y ayudarles a que su desempeño sea óptimo.

El concepto de Música Cerebral consiste en la utilización de la frecuencia, amplitud y duración de los sonidos musicales para trasladar al cerebro de un estado ansioso a otro más relajado. Esta música es creada a partir de nuestras propias ondas cerebrales y puede ayudarnos a tratar problemas como el insomnio, fatiga y dolores de cabeza provocados por estrés.

Los investigadores transformaron las ondas cerebrales registradas de los participantes del estudio en música. Y demostraron que las composiciones eran eficaces para relajar a los participantes o bien, para activar su atención. Las piezas musicales de relajación sonaban parecido a Chopin, y aquellas para mantener la atención eran parecidas a Mozart.

Música cerebral

Efectos de la música en el cerebro

1. La música activa los circuitos de recompensa del cerebro

Escuchar música relajante y placentera activa los circuitos de recompensa, de la misma manera que lo hacen ciertos estímulos que son relevantes biológicamente, según este estudio.

El circuito de recompensa está formado por diversas áreas cerebrales (área tegmental ventral y núcleo accumbens) pertenecientes al sistema límbico, que se encarga del procesamiento emocional. En esas zonas se produce una serie de procesos químicos, en los que actúa la dopamina y que están involucrados en los sentimientos de placer.

Estos sistemas de recompensa se activan de forma natural con los alimentos (con mucho azúcar y grasas), el sexo y el afecto. De esta manera, la naturaleza se asegura que buscaremos activamente la satisfacción de estas necesidades tan básicas para nuestra superviviencia. Sin embargo, también hay otros estímulos, como las drogas y el juego que también los activan. Estos estímulos, debido a la gran cantidad de placer que aportan, son propensos a generar adicción.

¿Qué es el circuito de recompensa y con qué se puede activar? Descúbrelo en el siguiente vídeo.

2. La música nos ayuda a prestar atención

Según un estudio de la universidad de Standford, escuchar música nos ayuda a anticipar acontecimientos y a los procesos de atención mantenida. Pero no podemos generalizar a todos los tipos de música ¿Qué música es beneficiosa para el cerebro? En concreto en este estudio se utilizó la música de corte barroco del compositor William Boyce.

3. La música reduce el estrés

Se ha demostrado en multitud de estudios que la música tranquila; con un tempo lento, tono bajo y sin letra; reduce los niveles de estrés y ansiedad. En concreto ¿Qué música es beneficiosa para el cerebro? Se ha visto que piezas de música meditativa reduce de forma significativa los niveles de cortisol en sangre (hormona liberada en situaciones de estrés). También, la música puede ayudarnos a combatir el insomnio.

Además, se ha visto que la música tiene un efecto analgésico y sedante en pacientes que va a someterse a una intervención quirúrgica. Esto puede deberse a la capacidad que tiene la música para modular el estado de ánimo o distraernos.

4. La música influye en nuestro estado de ánimo y nuestras emociones

Según un estudio, escuchar música clásica y la música New Age reduce la fatiga, tristeza y tensión.

Además, también se encuentra que, sea cual sea el estilo de música, si nos gusta, va a fomentar un estado de ánimo positivo, con excepción de la música Grunge rock. Este estilo de música provocó un aumento en los niveles de hostilidad y tensión, y un descenso de los niveles de relajación, vigor y claridad mental.

El tipo de música que tenía los efectos más beneficiosos era la “Música de diseñador”. Este tipo de música para el cerebro se refiere a aquella que es diseñada específicamente para producir un tipo de efecto en quien lo escucha. En el estudio se usó Speed of Balance, con el propósito de “facilitar el equilibrio mental y emocional para que las personas puedan experimentar emociones más clara y positivas”. Se demostró que en todos los participantes aumentaron los niveles de relajación, vigor, claridad mental… y disminuyó la hostilidad, la tensión, la fatiga y la tristeza.

Según este estudio, cuando ese escucha música desagradable se activan la zona cerebral relacionada con la sensación de conflicto y el dolor emocional.

Descubre más acerca de cómo afecta la música a nuestro cerebro y a nuestras emociones en el siguiente programa de Redes 2.0 con el neurocientífico Stefan Koelsch.

5. La música altera nuestra percepción visual

Según un estudio de la universidad de Groningen, la música altera la forma en la que vemos el mundo. ¿Cómo afecta la música a nuestro cerebro? Si una persona está escuchando música triste, será más probable que identifique las expresiones faciales de los demás como tristes. Por el contrario, si escucha música alegre verá a los demás con expresiones de alegría.

De esta manera, la música no solo afecta a nuestro estado de ánimo, sino que también influye en la manera de percibir el mundo.

6. La música potencia el funcionamiento cognitivo

Según este estudio escuchar La primavera de las Cuatro Estaciones de Vivaldi aumenta los niveles de alerta mental y medidas cerebrales de atención y memoria. Por el contrario, el concierto Otoño empeora las puntuaciones en las pruebas cognitivas.

Se vio que, también, la pieza La primavera activa de forma exagerada las zonas cerebrales encargadas del procesamiento emocional. Esto puede deberse, en parte, a que es una pieza conocida y utilizada mucho por la publicidad, lo que facilita la elicitación de sentimientos.

La música potencia el funcionamiento cognitivo

7. Nuestros gustos musicales hablan de nuestra personalidad

Según este estudio, nuestras preferencias musicales dependen de nuestra personalidad. La investigación se llevó a cabo con adolescentes y arroja datos tan interesantes como controvertidos. Las personas que prefieren música fuerte (heavy, rock…) es más probable que sean independientes o anticonformistas, lo que puede mostrar baja autoestima y duda hacia uno mismo. Estas personas suelen ser más conflictivas y tener una falta de conexión con los demás. Las personas que prefieren música ligera intentan hacer lo correcto y mantienen sus emociones a raya. Tienen dificultad en encontrar un equilibrio entre su independencia y la dependencia hacia sus iguales. Los adolescentes con gustos mixtos o variados son los que tienen menos problemas en su adolescencia, no tienen ningún conflicto relevante.

La música se relaciona con la personalidad

Este otro estudio establece una relación entre la música y los 5 factores de la personalidad. Muestra que las personas que prefieren Rock suelen ser bajas en Meticulosidad y altas en Apertura a la Experiencia. Aquellos que prefieren música Pop, Dance o música Urbana son altos en Extraversión y Afabilidad.

Según este estudio, esta asociación con la personalidad se puede deber a que la música satisface ciertas necesidades. Por ejemplo la música Dance y la música Pop en extrovertidos satisfacen su necesidad de socializar con sus amigos y pasarselo bien. Por el contrario, las personas con altos niveles de apertura a la experiencia buscarán en la música Rock no comercial y en otro tipos de música una estimulación intelectual y poco convencional. Las personas más abiertas de mente e interesadas en nuevas experiencias buscarán música más alejada de la cultura popular.

10 Estrategias para aprender cualquier cosa más rápido ¡Así funciona tu cerebro!

Mi intención es que conozcas un poquito más sobre tu cerebro, qué puede hacer y cómo funciona, para que te sea más fácil aprender cualquier cosa más rápido y con menos esfuerzo ¡Sácale provecho a todo tu potencial en situaciones de aprendizaje!

Aprender cualquier cosa más rápido

1. Haz una buena planificación

Muchas personas, a veces por cuestión de tiempo o falta de complejidad de la tarea, subestiman la importancia de la planificación mental. La estrategia más importante para aprender cualquier cosa de manera más rápida y eficaz, es esta etapa inicial: La planificación. Si eres capaz de organizar bien el trabajo, marcarte prioridades y medir adecuadamente el esfuerzo que debes llevar a cabo para cada tarea, conseguirás un rendimiento más alto y una mejor capacidad para la resolución de problemas. Es normal que al principio te pueda costar un poquito más planificar adecuadamente, pero no desesperes, esta habilidad cognitiva se mejora practicando.

¿Cómo puedo aprender cualquier cosa más rápido?
1º-  Recoge toda la información necesaria, investiga y prepara todos los materiales que creas que vas a tener que utilizar. Es importante que realices esta tarea antes de ponerte manos a la obra, recopilar toda la información te ayudará a poder planificar con criterio.
2º- No es lo mismo una prueba escrita que un test: Selecciona tus metas.
3º- Tormenta de ideas. Busca diferentes caminos que puedan llevarte hasta tu objetivo.
4º- Ten en cuenta el número de horas de que dispones, los plazos, posibles contratiempos, el tipo de material… y elabora un plan de estudio.
5º- Crea metas intermedias y objetivos diarios para ir “quemando etapas”.

2. Utilizar un método de estudio para aprender más rápido

Es recomendable seguir un esquema o plan de acción; existen diferentes técnicas de estudio y memorización. Uno de los métodos con los que se obtienen mejores resultados es el clásico PQRST (siglas del inglés que significan prever, preguntarse, leer, resumir, comprobar). Ha dado buenos resultados tanto en aprendices normales como en personas que presentan dificultades de aprendizaje como puede ser dislexia, TDAH, etc…

¿Qué método puede ayudarme a aprender más rápido?
El clásico método PQRST consiste en 5 pasos:
1º- Busca la idea general del texto o tema que quieres aprender, por ejemplo a partir de un resumen o de una introducción al tema, lee información sobre el autor…
2º- Genera preguntas sobre lo que esperas de la lectura antes de comenzar.
3º- Haz una lectura del texto, visualiza tutoriales, etc… e intenta responder a las preguntas objetivo.
4º- Escribe un resumen con las ideas principales.
5º- Repasa el material estudiado para afianzar tu memoria.

3. La curiosidad activa tu cerebro

¿Por qué cuando nos cuentan una historia, vemos una película o leemos una novela interesante somos capaces de recordar sin esfuerzo un montón de datos? La respuesta es muy sencilla: La curiosidad, que junto con la emoción, es la llave del aprendizaje.

Este artículo publicado en Neuron, defiende que la expectación que nos produce un tema, activa nuestro cerebro de tal forma que podemos aprender y retener cualquier tipo información. Tener curiosidad por algo activa el sistema de recompensa de nuestro cerebro, liberando dopamina, una sustancia relacionada con los sistemas de placer.

Sin duda, los seres más ávidos de aprendizaje y con mayor curiosidad por el mundo que podamos conocer son los “peques”

¿Cómo aprender más rápido?
Imagínate que eres un niño pequeño lleno de curiosidad por aprender y absorberlo todo. Pregúntate apasionadamente sobre lo que vas a estudiar. ¿Qué es? ¿Qué conoces del tema? ¿Qué crees que aprenderás? ¿Cómo puedes aplicarlo a la vida real? ¿Cómo será de difícil? ¿A quién se lo puedes contar? ¿Cómo se relaciona con otras cosas que estás aprendiendo?…

4. Atención Mindfulness

La práctica del Mindfulness o conciencia plena incrementa la función de los procesos cognitivos superiores. Esta técnica incluye diversos ejercicios como el body scan, vivir en el momento presente, controlar la ansiedad y regular las emociones, o concentración en la respiración.

¿Cómo integrar la práctica del mindfulness durante el aprendizaje?
Por ejemplo, puedes probar a sincronizar la respiración (inhalación-exhalación) con los movimientos sacádicos de los ojos (saltos) durante la lectura, para mantenerte presente durante la tarea.

5. Aplicar múltiples estrategias mejor que una

Las estrategias son actividades que sirven para mejorar el rendimiento y otorgan control sobre la tarea. El uso de estrategias de aprendizaje es un factor que influye directamente en el desarrollo de la memoria.

¿Qué tipos de estrategias puedo aplicar para aprender más rápido?
1. Las estrategias asociativas son las más simples. Su objetivo es el repaso del material mediante la repetición: repasar, copiar, subrayar, repetir en alto, etc.
2. Las estrategias organizativas permiten agrupar el material de estudio por su significado (“chunks” de información). Las principales son las categorías y los mapas conceptuales.
3. Las estrategias elaborativas requieren de mayor comprensión del texto por tu parte: esquemas, resúmenes, uso de palabras clave…
4. Las estrategias meta-cognitivas de planificación, monitorización, evaluación y revisión sirven para tener control y conciencia sobre el proceso de estudio.

6. Aprendizaje distribuido mejor que continuado

Tanto si estudias dos, cuatro u ocho horas cada día la distribución del tiempo y el material de aprendizaje serán un factor clave.

¿Cómo puedo aprender más rápido y eficazmente?
Por ejemplo, el estudio intensivo durante 5 horas de un mismo tema resulta peor que la repetición espaciada a razón de 1 h. / 5 días.

7. Los descansos son sagrados

Las investigaciones en psicología de la atención señalan que la capacidad para mantener la concentración en una tarea comienza a disminuir a partir de 20/25 min. Bebe agua en tus descansos, un cerebro hidratado es imprescindible para mantener una buena concentración y atención.

¿Cómo puedo aprender más rápido?
Este método de aprendizaje basado en el descanso fue diseñado por el neuropsicólogo Francesco Cirillo. Cirillo utilizó un reloj de cocina (con forma de tomate) para marcar tiempos de estudio de 20 min. seguidos de un breve descanso. En cada pausa el estudiante realiza una actividad reconfortante como hablar, comer, mirar el correo electrónico… y de vuelta al estudio.

8. Emoción positiva, experiencia positiva

Las emociones son clave durante el aprendizaje. Un estado emocional positivo mejora el rendimiento de la memoria y facilita el aprendizaje.

¿Cómo puedo aprender más rápido a través de las emociones positivas?
Intenta evitar una actitud negativa frente a la materia a estudiar aunque sea muy extensa o difícil. Siéntete bien contigo mismo y con lo que estás haciendo. Verás como una activación emocional positiva, moderada, favorece el estudio.

9. Utiliza auto-recompensas cada vez que alcances un logro

Los refuerzos positivos hacen que sintamos la actividad realizada como más placentera.

¿Cómo aplicar una auto-recompensa para aprender más rápido?
Se aplican inmediatamente después/a consecuencia de la tarea. El refuerzo puede ser verbal o físico: Desde unas palabras de congratulación por la tarea cumplida hasta una recompensa como un helado, o picar algo (es recomendable seleccionar alimentos que ayuden a cuidar tu cerebro), o llamar a un/a amigo/a….

10. Ten confianza en lo que haces ¡Vas a conseguirlo!

Tienes que dejar de pensar en negativo. Visualizar tu meta cuando estás desarrollando una tarea difícil, confiar en ti es fundamental para lograr aquello que nos propongamos. Descubre estos consejos para mejorar tu autoestima.

¿Cómo la confianza en ti puede ayudarte a aprender más rápido?
En mi etapa de estudiante, durante un año repetí un mantra para darme ánimos y para concentrarme. “Confía en ti y se feliz”. Lo repetía en todas formas y sentidos, hablado o cantado: “Confía”, “Confía en ti”, “en ti, confía”, “se feliz”, “ti, ti, ti, confía”… Te haces una idea de como funciona, ¿verdad?

Los procesos cognitivos se pueden agilizar y mejorar a través del entrenamiento. Actualmente, existen diferentes herramientas neurocientíficas que pueden ayudarte a medir y mejorar de forma precisa tus funciones cognitivas. Si quieres profundizar en este campo y entrenar tus procesos cognitivos de forma profesional, puedes informarte en CogniFit, el programa líder de evaluación y estimulación cognitiva. No es un entrenamiento cerebral cualquiera, es una herramienta validada y utilizada por la comunidad científica, colegios, universidades y diversos grupos de población en todo el mundo. CogniFit se adapta a tus necesidades específicas de aprendizaje.

¡Mucha suerte en tu aprendizaje!

 

¿Conoces la teoría de las inteligencias múltiples? 8 tipos de inteligencia según Gardner

¿Mi hijo es inteligente? Esta es una pregunta que todo padre se cuestiona. Además, todos sabemos que nuestros hijos poseen talentos, habilidades, experiencias e intereses variados. También, sabemos que algunos alumnos aprenden los conceptos con rapidez y otros necesitan más tiempo o repetición. Estas diferencias entre unos y otros son las que nos llevan a plantearnos esta cuestión. Sin embargo, cabría destacar otra cuestión que nos respondería a la anterior ¿Conoces la teoría de las inteligencias múltiples?. En este post le explicamos en qué consiste.

Inteligencias múltiples: Qué cual son según Gardner

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia es una facultad de la mente que nos permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formar una idea determinada de la realidad. Algunos creen que solamente existe una inteligencia, observando que diferentes componentes, todos ellos presumiblemente relacionados con la inteligencia, están correlacionados. Sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que, por ejemplo, un artista está dotado o tiene muy desarrolladas las capacidades y habilidades necesarias para alguna de las bellas artes y sin embargo puede tener problemas para realizar los cálculos más sencillos. Por ello, como decíamos antes, algunos niños poseen talentos, habilidades, experiencias e interesas variados y además, algunos niños aprenden los conceptos con rapidez y otros necesitan más tiempo o repetición. Por ello, podemos asumir que existen múltiples formas de inteligencia independientes unas de las otras.

¿Qué es la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner?

Uno de los que apoya esta teoría de las múltiples formas de inteligencia es Howard Gardner.  Gardner creó la teoría de las inteligencias múltiples en contraposición a lo que se creía como “una única inteligencia”. Para este autor, la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino que cree en múltiples inteligencias interrelacionadas. Defiende que, así como hay muchos tipos de problemas que resolver, hay diferentes tipos de inteligencias que se pueden adaptar reticularmente a su solución. Hoy en día, Gardner y su equipo creen que cada individuo posee, al menos, ocho habilidades cognoscitivas (inteligencia lingüística, lógico-matemática, cinético-corporal, musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal) que no presentan valor en sí mismas. Ocho inteligencias, al menos, ya que este autor después plantea la existencia de otras dos: la inteligencia existencial y la inteligencia pedagógica o capacidad de comunicar el saber. Estos 8 tipos de inteligencia (al menos) son:

  • 1- Inteligencia linguística:

    Esta inteligencia implica la capacidad para comprender el orden y el significado de las palabras en la lectura, la escritura, hablar y escuchar. Por lo tanto, esta relacionada con la capacidad de nuestros hijos para hablar y escribir eficazmente. Grandes escritores tienen muy desarrollada esta habilidad.

  • 2- Inteligencia lógico-matemática:

    Implica la capacidad para identificar modelos abstractos en el sentido estrictamente matemático, calcular numéricamente, formular y verificar hipótesis, utilizar el método científico y los razonamientos inductivo y deductivo. Ingenieros y matemáticos son los que tienen muy desarrollada esta capacidad y por tanto esta inteligencia lógico-matemática.

  • 3- Inteligencia espacial o visual:

    Capacidad para presentar ideas visualmente,crear imágenes mentales, percibir detalles visuales, dibujar y confeccionar bocetos. El perfil profesional que encaja con este tipo de inteligencia son grandes arquitectos, diseñadores…que tienen grandes habilidades para realizar creaciones visuales y visualizar con precisión.

  • 4- Inteligencia musical:

    Implica la capacidad para escuchar, cantar, tocar instrumentos así como analizar sonido en general. Esta capacidad esta relacionada con crear y analizar música y por tanto grandes compositores y críticos musicales tienen muy desarrollada esta habilidad.

  • 5- Inteligencia corporal-kinestésica:

    Inteligencia que implica la capacidad para realizar actividades que requieren fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio. Grandes deportistas tendría muy desarrollada esta habilidad y por tanto gran capacidad para utilizar las manos para crear o hacer reparaciones, expresarse a través del cuerpo.

  • 6- Inteligencia intrapersonal:

    Capacidad para plantearse metas, evaluar habilidades y desventajas personales y controlar el pensamiento propio. Esta capacidad está relacionada con habilidades para meditar, exhibir disciplina personal, conservar la compostura y dar lo mejor de sí mismo. Por tanto, Individuos maduros que tienen un autoconocimiento rico y profundo tendría muy desarrollada esta habilidad.

  • 7- Inteligencia interpersonal:

    Habilidades para trabajar con gente, ayudar a las personas a identificar y superar problemas y por tanto relacionada con la capacidad para reconocer y responder a los sentimientos y personalidades de los otros. Psicólogos y docentes tendrían muy desarrolladas estas habilidades.

  • 8- Inteligencia naturalista:

    Competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y semejanzas entre ellos. Los naturalistas suelen ser hábiles para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso, para descubrir nuevas especies.

inteligencias múltiples

Por ello, no debemos limitarnos a considerar a nuestro hijo inteligente por el hecho de que se “le den bien los problemas de mates” o ” tenga grandes habilidades en la lectoescritura”, cada niño, como hemos dicho antes posee talentos, habilidades, experiencias e intereses diferentes y no por ello debemos considerar a unos más inteligentes que a otros. En la vida, además del CI (cociente intelectual) existen otras muchas formas de inteligencia. Actualmente, existen test cognitivos diseñados por neurocientíficos que nos permiten medir con precisión las habilidades cognitivas.