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Información, noticias y artículos útiles sobre salud cerebral. Diferentes profesionales te proponen consejos, trucos y recomendaciones muy interesantes que te ayudarán a mantener un buen equilibro mental y salud cerebral.

15 Claves para mejorar la Inteligencia Emocional: Una guía imprescindible

¿Podemos aprender y/o mejorar nuestra inteligencia emocional, o viene configurada de serie en nuestro equipaje genético? Autocontrol, perseverancia, empatía, confianza, motivación, entusiasmo… ¿estas cualidades que nos vienen dadas, o se pueden perfeccionar e incluso aprender a lo largo de nuestra vida? Descubre estos 15 consejos que te ayudarán a desarrollar y mejorar la inteligencia emocional.

Cada vez se escucha más hablar de éste término, pero, ¿sabes realmente qué es la inteligencia emocional? La inteligencia emocional puede definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos de comprender y gestionar eficazmente nuestras propias emociones y las de los demás. Es una característica intrínsecamente humana. A diferencia del cociente intelectual (que permanece bastante estable a lo largo de nuestra vida) el cociente emocional es moldeable. Osea, que puedes desarrollarlo y mejorarlo si utilizas los métodos adecuados.

Te contamos 15 estrategias (incluyendo ideas de Dan Bobinski) que pueden ayudarte a mejorar tu inteligencia emocional. ¡Desarrolla tu capacidad emocional y disfruta de una vida satisfecha y feliz!

La inteligencia emocional se puede mejorar

15 Estrategias para mejorar tu inteligencia emocional:

Hoy en día, las empresas ya no se fijan únicamente en un buen currículum. Cada vez valoran más que tengas aptitudes sociales, y habilidades relacionales. Resulta vital que aprendamos a conocernos, comprendernos y contemos con algunas estrategias que nos permitan regular nuestras emociones:

1-Deja de juzgar las cosas como “buenas” o “malas”

Tendemos a juzgar a la gente en base a nuestras ideologías o códigos morales, de tal manera que lo que se sale de nuestro patrón lo consideramos inapropiado, cuando menos, y amoral en los peores casos. Las personas son diferentes, y ahí radica la belleza del ser humano. La empatía es la clave. Recuerda que no puedes juzgar a nadie sin haber llevado puestos sus zapatos…

Aprender a descartar de nuestro pensamiento los dogmas de bueno o malo nos ayudará a tener una visión más enriquecedora de las personas que nos rodean.

 2- No confundas lo diferente con lo difícil

Asociamos lo diferente con lo difícil (esto, normalmente, es debido a los patrones de enseñanza que hemos tenido a lo largo de nuestra vida) pero no debería ser así. Lo diferente puede ser un reto, puede ser excitante, pero no por ello complicado. La palabra difícil incluye unas connotaciones negativas que nos pueden hacer tener miedo a salir de nuestra zona de confort y aprender cosas nuevas. Trabaja tu mente para ser flexible, y procura no ponerte barreras con el lenguaje. Recuerda que somos lo que pensamos.

3- Identifica tus fortalezas y debilidades

Todas las personas tenemos fortalezas y debilidades. Lo divertido es que cada fortaleza va unida a una debilidad, y cada debilidad va unida a una fortaleza. Elegir a qué extremo queremos prestarle atención es nuestra responsabilidad. La autocompasión nos hace un flaco favor. Utiliza tus fortalezas y aprende de tus debilidades.

4- Interioriza que todas las personalidades suman

En un trabajo de equipo, en un grupo de amigos, en tu familia, todas las personalidades suman al grupo. Si aprendes a identificar las fortalezas de los demás, tendréis una visión más compleja y rica, de la misma manera que si identificas sus debilidades podrás acceder a sus fortalezas. Todo suma.

5- Hazle frente a tus emociones negativas

Aborda tus sentimientos negativos como la ira, la decepción, frustración… de frente, de manera resolutiva y sin victimismo. Evadirlas para no pensar en ellas a la larga te causará más problemas.

6- Mantén la calma

Ante situaciones en las que te sientas desbordado o al límite de tus fuerzas, para. Respira. Se consciente de lo que estás sintiendo en ese momento. Aprende a escuchar las señales de tu cuerpo, y respétalas.

7- Busca y comprende tus fortalezas

Esto conlleva un esfuerzo constante y hay que trabajarlo. No nos viene incluido de serie. Conforme lo trabajes cada vez te saldrá más natural, pero para ello es imprescindible reconocer previamente tus fortalezas.

8- Encuentra la manera de ser más eficiente

Nunca conseguirás ser eficiente si quieres que el resto de las personas estén en tu mismo terreno.

9- Se asertivo para desarrollar tu inteligencia emocional

La asertividad es la manera más eficaz de gestionar los conflictos. No lo confundas con pasividad o evitación. La asertividad es una forma de vida que puedes poner en práctica para gestionar mejor situaciones de confrontación. Aprende a decir “no” de una manera asertiva y establece tus prioridades.

Un truco; utiliza la técnica XYZ: “Me siento X, cuando haces Y en Z”.

10-Pregunta para potenciar tu inteligencia emocional

Ante la duda, pregunta. No presupongas en los demás intenciones, o sentimientos. Este concepto es vital para el trabajo en equipo. Las personas inteligentes son curiosas, tienen deseos de aprender y no dan por hecho nada. Los niños poseen esta capacidad que los adultos tristemente vamos perdiendo con el tiempo. Desentierra la curiosidad por el mundo que te rodea.

11- Plantéate la importancia de tus objetivos personales

Si antepones tus objetivos personales a los del grupo, se creará una división en la que será más difícil generar buenos resultados. Hay veces en las que ceder es ganar. Piensa en el resultado grupal y se más generoso.

12- Efectividad VS eficiencia

La efectividad consiste en hacer lo correcto, y la eficiencia, en hacerlo rápidamente.

Paradójicamente cuando trabajamos en grupo, lo efectivo no siempre es lo eficiente. Tómate tu tiempo, y respeta que los demás también lo hagan.

13- Expresa tus emociones para mejorar tu inteligencia emocional

Parece sencillo de entender, pero es quizá la clave donde más gente se confunde. Expresar tus emociones no significa ser desagradable, o desconsiderado con los demás. Se trata de saber expresarlas de una manera constructiva, tanto las positivas como las negativas.

La mayoría de las relaciones personales fracasan por errores en la expresión de emociones.

14- Descifra correctamente las señales sociales

Solemos tender a enjuiciar las conductas de los demás (Recuerda la clave 1). Ante un comportamiento, por ejemplo una llamada de teléfono en la que no recibes respuesta, puedes interpretarla de diversas maneras. Puedes sentir que la persona no quiere hablar contigo, o por el contrario, que está ocupado y te devolverá la llamada más tarde. Si aprendes a despersonalizar las actuaciones, te evitarás malos ratos y malentendidos.

15- Lo más importante: ¡Llévalos a cabo!

El esfuerzo y la constancia son fundamentales para realizar estos cambios en tu vida e incorporarlos de forma permanente. Una cosa es comprenderlos y otra aceptarlos en nuestra forma de vida…

Recuerda que el camino más largo pueden ser los 45 centímetros que separan a la mente del corazón…

Por último, os dejo un corto animado en clave de humor que nos hará comprender un poquito más el poder de la empatía (no simpatía) para conectar con los demás, y la importancia de la inteligencia emocional para poder entender realmente sus sentimientos.

Procrastinar ¿Qué sucede en tu cerebro para que siempre dejes para mañana lo que puedes hacer hoy?

¿Eres de los que dejan siempre las cosas para última hora? ¿Has tenido dos semanas para comenzar ese proyecto pero no ha sido hasta el día de antes cuando te has puesto con él? ¿En el trabajo pospones las tareas difíciles o que menos te gusta hacer?, ¿Te pones a buscar los regalos de cumpleaños la tarde antes, o incluso, en el mismo día? ¿Cada año, tus propósitos de año nuevo caen en saco roto? Entonces, eres procrastinador. ¿Por qué nos saboteamos a nosotros mismos? En este artículo te explicamos qué es procrastinar y te damos 11 consejos para dejar de hacerlo. Y es que, como dice el refrán: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Procrastinar: posponer una tarea

Parece que la tendencia general de la población es dejar las cosas para el último momento. Todos procrastinamos alguna vez, pero hay unas personas que lo hacen más que otras. Da igual que nos den un mes o una semana para hacer las cosas, que la mayoría de la gente lo hará el día de antes. Esto no supone un problema para muchas personas. De hecho, hay algunas que trabajan mejor bajo esa presión adicional. Sin embargo, a otras les genera frustración y estrés, además de la realización de un trabajo mediocre debido al poco tiempo que han podido dedicarle.

Esto sucede cuando tenemos fecha de entrega, pero también sucede cuando no la tenemos. Cuando no hay una fecha límite para hacer algo, lo más probable es que no lo hagamos. ¿Qué ocurre con nuestras pretensiones de empezar a hacer ejercicio, dejar de fumar o ponernos a dieta?

¿Qué es procrastinar?

“Dejar para mañana lo que puedes hacer hoy”. Es la tendencia a posponer o evitar una acción o tarea que debe hacerse. En su lugar, nos centramos en otras tareas de menos importancia y más agradables.

Por ejemplo, debería ponerme a estudiar para los exámenes finales pero en su lugar me pongo a mirar Facebook. Solo 5 minutillos. Y cuando me quiero dar cuenta, han pasado 3 horas. O incluso más ridículo aún. Prefiero fregar todos los platos de la casa, y los de la casa de al lado, que ponerme a estudiar.

¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué unas personas procrastinan más que otras? ¿Por qué nos saboteamos a nosotros mismos?

Descubre el interior de la mente de un procrastinador en el siguiente vídeo. ¿Qué les pasa por la mente a los procrastinadores? ¿Es su cerebro diferente al de los demás? ¡Activa los subtítulos!

¿Por qué procrastinamos? ¿Qué sucede en nuestro cerebro?

Dificultad para aplazar las recompensas

Las tareas que solemos posponer son tareas aburridas o las cuales nos aportarán satisfacción o recompensas a muy largo plazo. Las personas, como el resto de animales, tendemos a realizar mejor tareas que conllevan una recompensa a corto plazo. Y es que desde un punto de vista evolutivo, la impulsividad y la búsqueda de una gratificación instantánea ha beneficiado a nuestros ancestros. Lo mejor era comerte el suculento buey hoy, ya que el de mañana era incierto.

Hoy esto no parece funcionar de la misma manera. El futuro ya no es tan incierto. Tenemos bastante seguridad en nuestras vidas y poco a poco hemos sido capaces de dominar nuestro autocontrol. Nuestro cerebro ha evolucionado para poder aplazar las recompensas. Sin embargo, sigue siendo mucho más tentador obtener un beneficio inmediato que esperar por él. Y es que, el poder aplazar un premio no es una tarea nada fácil. Los niños tardan un tiempo en poder vencer la impulsividad, controlarse y aprender que, a veces, es mucho mejor aplazar la recompensa y centrarse en el beneficio a largo plazo. Aún así, hay algunos que nunca lo consiguen.

La impulsividad está muy ligada a la procrastinación. Es un rasgo de personalidad que consiste en la tendencia sistemática a buscar la satisfacción a corto plazo, sin pensar mucho en las consecuencias. Si somos impulsivos y nos dejamos distraer por esas acciones que nos llevan una gratificación inmediata, seremos más propensos a procrastinar.

La impulsividad y la procrastinación son rasgos bastante heredables, según este estudio. Además, según los investigadores, ambos rasgos se solapan, siendo la procrastinación una manifestación moderna de la impulsividad que manifestaron nuestro ancestros.

La prueba del Malvavisco

En el siguiente vídeo podeis ver “La prueba del Malvavisco”, un estudio que se hizo acerca del aplazamiento de la recompensa. A niños de 4 años se les daba un malvavisco, o nube de golosina, y se les decía que se la podía comer, pero si esperaban 15 minutos se les daría otra. ¿Qué crees que hicieron los niños?

https://www.youtube.com/watch?v=y83qQ3jMRqo

15 años después, se les hizo un seguimiento a estos niños y vieron que la mayoría de los que consiguieron resistir a la tentación eran más exitosos, habían entrado a la univesidad y tenían buenas notas. La mayor parte de los que se comieron la nube, no tuvieron tanta suerte.

Las características de la tarea

Según un estudio de la Universidad de Konstanz, Alemania, será más probable que procrastinemos si vemos la tarea de forma abstracta. Por el contrario, si nos centramos en concretar los cómo, cuando y dónde de la tarea, será menos probable que la pospongamos.

También influye en que procrastinemos o no la dificultad percibida de la tarea. Cuanto más difícil veamos la tarea, o menos capaces nos veamos de llevarla a cabo, será más fácil que la aplacemos. La motivación y el compromiso con la tarea también determinarán nuestra procrastinación.

La ansiedad y el estrés

¿La ansiedad y el estrés influyen en la procrastinación? A veces tenemos tantas cosas que hacer que no sabemos por dónde empezar. La ansiedad a veces nos paraliza tanto que no logramos llevar a cabo ninguna acción.

¿Por qué procrastinamos? Tener muchas cosas que hacer nos paraliza y terminamos por no hacer nada.

La procrastinación alivia nuestra tensión

La conducta procrastinadora tiene una función. El saber que tenemos que hacer algo, un proyecto, un trabajo o cualquier otra cosa, nos genera algo de ansiedad (mucha o poca, dependiendo de la persona y las características de la tarea). Posponer esa tarea y hacer otra cosa más placentera aliviará nuestra tensión. De esta manera, también se reforzará la conducta de procrastinación, creando una huella de aprendizaje y haciéndola más probable en un futuro.

Cuando vuelves a recordar la tarea que tenías que hacer, te generará de nuevo ansiedad y el ciclo volverá a empezar. Por ello es tan difícil deshacerse de este tipo de conductas.

Nunca es el momento adecuado

A veces procrastinamos, simplemente, porque no vemos el momento adecuado para hacer la tarea. Por ejemplo, puede que no encontremos el momento para decirle a nuestra pareja lo que sentimos, o para visitar a nuestros familiares, o para disculparnos con alguien. Comunicar algo incómodo o desagradable a alguien que nos importa siempre resulta difícil, tenemos miedo de cómo reaccionará.

¿Cómo dejar de procrastinar?

1. Haz listas de las cosas que tienes que hacer

Pero incluye en ellas sólo las que tiendes a posponer. No incluyas las cosas que harás igualmente. Tampoco pongas demasiadas tareas. Se realista. Si pones más tareas de las que vas a poder llevar a cabo, cuando veas que no has podido hacerlas todas te vas a desmotivar. Más vale poner pocas tareas y hacerlas todas, que abrumarte por todo lo que tienes que hacer y no hacer nada finalmente.

¿Cómo dejar de procrastinar? Haz una lista de tareas

2. Divide la tarea en partes

Si la tarea es compleja, divídela en tareas más sencillas. Esto te ayudará a concretarla y a verla más alcanzable. Planea cómo la harás, cuándo y dónde. Además, ir consiguiendo estos pequeños objetivos fáciles de realizar te motivará a continuar.

3. Prioriza las tareas

No todas tareas son igual de importantes. Prioriza para asegurarte de que haces lo importante primero.

4. Haz una cosa a la vez

La multitarea no es eficaz si queremos lograr un buen resultado. Céntrate en una sola cosa a la vez y tu atención no se distraerá. Además, así lograrás controlar tu ansiedad.

5. Evita las distracciones

Si eres de los que procrastinan porque se distraen fácilmente, lo mejor es que evites esas distracciones. Quítale el sonido al móvil, elimina las notificaciones de móvil o del ordenador. Si tienes las redes sociales en los marcadores del explorador de internet, mételos en carpetas para hacerlos más inaccesibles.

¿Cómo dejar de procrastinar? Evita las distracciones

6. Primero la tarea y luego el ocio

Esto es algo que muchas madres nos han dicho siempre y tienen toda la razón. Evita eso de “miro Facebook cinco minutos y luego me pongo”. Ponte primero con la tarea y cuando la acabes, recompénsate con un rato de resarcimiento y diversión.

7. Visualiza la meta

Tener en mente lo que conseguirás haciendo la tarea te motivará para llevarla a cabo. También puedes reflexionar acerca de las consecuencias de seguir posponiendo la tarea, por ejemplo, no acabarlo a tiempo, obtener un resultado pobre o mediocre, decepcionar a alguien…

8. Pide ayuda

Si crees que la tarea es demasiado difícil no dudes en pedir ayuda.

9. Controla tu ansiedad

Si la tarea o tareas que tienes que realizar te generar ansiedad y te paralizan, relájate. Descubre como controlar la ansiedad con la relajación progresiva. También puedes probar la meditación Mindfulness, además de controlar tu ansiedad también te ayudará a mejorar tu atención y concentración.

10. Haz públicas tus intenciones

Si compartes con los demás la tarea que tienes que realizar, te sentirás más comprometido con ella. La vergüenza ante el fracaso ante los demás puede ser un gran motivador.

11. Nunca es un buen momento

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Si procrastinas porque no encuentras el momento adecuado, ten en mente que si no encuentras el momento adecuado, posiblemente no lo haya. Si esperas que éste llegue, nunca lo harás.

Además, las consecuencias de postergar cosas como decirle a nuestra pareja cómo nos sentimos o disculparnos con alguien, son muy negativas. Cuanto más tiempo esperes más se agravará el problema y menos posibilidades tendrás de solucionarlo. Así que, ten en mente que cualquier momento es bueno para este tipo de cosas.

Aislamiento social o Hikikomori ¿Cómo solucionar el aislamiento?

El aislamiento social es una solución a la que algunas personas han recurrido en caso de estrés, frustración o incapacidad de afrontar problemas propios. El fenómeno Hikikomori, que empezó a producirse en Japón, ha llegado a otras partes del mundo incluyendo a España. ¿Por qué se aíslan estas personas de la sociedad y dejan de mantener cualquier tipo de relación con su entorno? ¿Cómo vencer este aislamiento social? ¿Cómo sacar a alguien que está viviendo en su habitación? ¿Qué papel juega la tecnología en el aislamiento?

Aislamiento social o Hikikomori qué es

¿Causas del aislamiento social o Hikikomori?

El origen de esta afección no es preciso. En los primeros casos acaecidos en Japón generalmente los afectados se encerraban al verse incapaces de afrontar una situación difícil; en algunos casos era el bullying, en otros la presión de los padres sobre los estudios que podía derivar en ansiedad social.

No es de extrañar que en una sociedad donde reina la competencia extrema, el estrés y la frustración sean compañeros habituales. Japón fue cuna de este particular trastorno, pero en países como Italia, EE.UU y España también se están recogiendo casos.

Síntomas de aislamiento social ¿Cómo empieza a manifestarse el Hikikomori?

Como he dicho antes el “Hikikomori” no se manifiesta ante unas causas determinadas. Los síntomas del aislamiento social, sin embargo, suelen ser los mismos. Ya que estamos hablando de una afección que provoca un completo aislamiento social, ésta empieza a manifestarse cuando la persona comienza a aislarse. En un principio los afectados dejan de salir de casa y dejan de ver a gente fuera de la familia. Pero más adelante el aislamiento se va agravando hasta recluirse en su propia habitación. Dejan de salir a otras estancias de la casa, empiezan a querer comer en la habitación, hasta el punto de no salir bajo ningún concepto. Salen algunas veces si necesitan ir al baño, pero en ocasiones descuidan la propia higiene durante meses. Sólo salen de la habitación si es estrictamente necesario.

¿Se puede tratar el aislamiento social? ¿Cómo superar el síndrome Hikikomori?

En este aspecto se ofrecen dos soluciones provenientes de diferentes vertientes. Los psicólogos orientales fueron los primeros en estudiar el síndrome de Hikikomori ya que les tocó más de cerca. Ellos apuestan por una política de comprensión con el paciente, intentando que sea éste el que se dé cuenta de su situación y salga por sus propios medios. “Nada más se den cuenta de que su hijo tiene Hikikomori, hay que tranquilizarlo y aceptar su situación […] no hay que forzarle a salir” asegura el Dr. Tamaki Saito.

Por otro lado, cuando estos casos de aislamiento social llegaron a psicólogos occidentales, éstos apostaron por una política más agresiva. Nada más se den indicios de aislamiento, hay que “tirar la puerta abajo”. No hay que permitir el aislamiento. “El tiempo es el peor enemigo de los aislados, a medida que pasa es más difícil que salgan de su encierro” asegura el Dr. Henry Grubb de la Universidad de Maryland.

Ambos métodos aciertan en ciertos aspectos y fallan en otros. Por un lado dejar a la persona entender su propia situación es la terapia óptima. “Hacer que el enfermo supere su enfermedad”. Sin embargo, es peligroso dejar que la persona se acostumbre al aislamiento. Si su zona de confort en el momento de aislarse ya es pequeña, al pasar meses en su habitación no se sentirá cómodo ni saliendo de su cuarto. ¿Cómo empieza el trastorno de pánico por agorafobia?. Por otro lado, “tirar la puerta abajo” obliga a la persona a salir de golpe de esa zona de confort, a enfrentarse al mundo. Si bien este “ímpetu” puede ser efectivo en ciertos casos, en otros donde la situación emocional del individuo es más compleja, puede empeorar el aislamiento, convirtiendo una necesidad de aislamiento en un miedo patológico al “exterior”. Detecta los síntomas de agorafobia.

Hikikomori o aislamiento social soluciones

¿Cómo solucionar el aislamiento social?

En realidad un acoplamiento de ambos enfoques sería lo ideal. Por un lado ir exhortando a la persona a superar esa zona de confort cada día, paso a paso. Por otro lado no permitirle “acomodarse” en el aislamiento. Es importante que el propio individuo reconozca que tiene un problema y conseguir que tenga voluntad de superarlo.

¿Nos aísla la tecnología?

Desde el boom tecnológico, nuestro ritmo de vida ha dado un cambio radical sin precedentes. Uno de los cambios más impactantes de esta nueva era tecnológica ha sido la creación de plataformas virtuales que simulan las relaciones sociales de cada individuo. La posibilidad de compartir una vida a través de la red y la de poder ver la vida de los demás reduce la construcción de una entera vida social a un solo “clic”.

Estas plataformas sin embargo son un gran acompañamiento y enriquecimiento de las relaciones sociales tal y como las conocemos, además de abrir la posibilidad de conocer personas en diferentes puntos del planeta. No obstante, el “mal uso” de estas plataformas puede tener graves consecuencias.

En el caso que nos concierne, estas plataformas son especialmente problemáticas. Si a una persona que empieza a repudiar el mundo externo y las relaciones sociales directas se le abre la posibilidad de construir la personalidad virtual y la vida social que uno quiera, el aislamiento tiene más probabilidad de triunfar.

Las personas que sufren Hikikomori o un aislamiento parecido, tienden a utilizar estas plataformas como vía de escape. Se aíslan físicamente del mundo pero mantienen una vida social activa en la red. Muchos la utilizan incluso para crear perfiles falsos o maquillados para “vivir la vida que no pueden vivir en el mundo real”.

¿Los videojuegos favorecen el aislamiento social?

Por otra parte, además de esta ventana virtual a las relaciones sociales, el boom tecnológico ha dejado a partir de la generación de los 90 en adelante, un sistema de entretenimiento sorprendente.

La llegada de los videojuegos ha supuesto un cambio enorme en los hábitos de muchas familias, sobre todo en los niños (¿le das a tu hijo el teléfono o la tablet para que se calme?), que han tenido la oportunidad de crecer junto a iconos de los videojuegos que ahora forman parte de su infancia.

Sin embargo, esta nueva plataforma virtual ofrece una nueva forma de ocio desde casa, algo que es realmente bueno si no se abusa de ello. Las personas que sufren de Hikikomori encuentran una alternativa a la realidad bastante apetecible en los videojuegos y en las redes sociales, lo cual puede encadenarlos más a su celda. Como siempre todo en exceso es malo. La tecnología no tiene por qué aislarnos y, en muchas ocasiones, es un gran complemento para establecer nuevas relaciones sociales, o incluso para aprender y estimular tu cerebro. Sin embargo, en el caso del Hikikomori, o del aislamiento social en general, es cierto que es un gran aliciente para permanecer en la habitación, al fin y al cabo, allí no falta de nada.

Puede que en estos casos, el enfoque occidental del que hablamos antes, pueda tener más efectividad. Si no queremos que una persona se aísle, no hay que darle más motivos para encerrarse. Es más fácil recluirse en el cuarto con distracciones como consolas (aunque también libros y cómics), que si se está en una habitación vacía. No hay que presionar demasiado a la persona, pero tampoco favorecer su reclusión.

Hikikomori en España y en otros países

Tras aparecer los casos de los jóvenes aislados en Japón, salieron otros casos parecidos alrededor del mundo. Países como España, Italia o EE.UU. han recogido casos similares. Sin embargo, hay que tener cuidado con generalizar el término Hikikomori. A pesar de que el término Hikikomori se traduce literalmente como “apartado de la sociedad” o “aislado”, éste se construye en una sociedad y una cultura determinada, la japonesa.

El Hikikomori describe en Japón a personas mayoritariamente jóvenes que se aíslan de la sociedad debido a una presión excesiva y a una carencia de apoyo. La cultura nipona se caracteriza por una construcción de valores muy severa, con una competencia enorme. Los jóvenes en estos casos se encuentran completamente solos y tremendamente presionados, ya sea por la escuela, por los padres o por la propia sociedad que marca los estándares del éxito muy altos.

En general el Hikikomori es una afección que actúa desde el exterior. Las condiciones y situaciones en las que vive una persona le hacen tomar la decisión de aislarse. Si nos vamos a España, el panorama cambia. La edad media de los que padecen el síndrome asciende hasta los 36 años. El panorama cultural y social es completamente distinto entre ambos países.

Si bien se puede denominar el síndrome con un mismo nombre, a la hora de tratarlo hay que tener en cuenta la cultura y la sociedad en la que se está manifestando.

¿Tengo Hikikomori?

Como se ha dicho antes, no hay que generalizar el término Hikikomori. El aislamiento social se produce por multitud de causas, algunas patológicas. En cada caso hay que saber cómo tratar al paciente y saber en todo momento qué es realmente lo que se está tratando. Pero siempre hay que pedir ayuda profesional.

Documental: Hikikomori, jóvenes invisibles.

¿Para qué sirve el miedo? ¿Por qué sentimos temor?

  Si te preguntas para qué sirve el miedo éste es el lugar adecuado. El miedo está definido como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. En general, todos hemos sentido miedo alguna vez y conocemos su sensación. El miedo es una de las seis emociones primarias (según las define la psicología experimental: la ira, la sorpresa, la alegría, la tristeza, el asco y, por último, el miedo). El miedo es un sentimiento tremendamente humano y, aunque no lo parezca, extremadamente útil. Para qué sirve el miedo, sus funciones y efectos. 

¿Para qué sirve el miedo?

¿Por qué sentimos temor? Funciones del miedo

Al detectar un peligro potencial, nuestro cuerpo entra en un estado determinado denominadoEstado de ansiedad”. Este estado, que también está presente en los animales, es detectado por estímulos innatos o aprendidos y nos ayuda, por ejemplo, a detectar la presencia de un depredador cercano mediante su olor.

Cuando nuestro organismo recibe algún estímulo asociados al miedo, adoptamos una conducta denominada como Evaluación de riesgo”. La evaluación de riesgo puede observarse cuando, por ejemplo, un animal explora los alrededores de un lugar nuevo para detectar posibles peligros. Pero también se observa en nuestra vida cotidiana, cuando, por ejemplo, antes de cruzar la calle, miramos a ambos lados para asegurarnos de que no viene ningún coche.

La evaluación de riesgo, como su propio nombre indica, evalúa el posible peligro que tiene una conducta, un comportamiento. Mientras que el estado de ansiedad se caracteriza por ser una respuesta fisiológica y psicológica particular (pulso acelerado etc.) ante un peligro inminente o potencial.

No obstante, cuando el peligro está presente y cercano, el conjunto de respuestas que predominan en el individuo se denomina Miedo”.

Diferencias entre ansiedad y el miedo: Las respuestas fisiológicas dadas por el miedo son muy similares a las observadas en los estados de ansiedad (síntomas de la ansiedad), sin embargo, las respuestas comportamentales sí que cambian.

  • Ansiedad: La respuesta comportamental que se suele presentar ante el estado de ansiedad es la ya descrita evaluación de riesgo.
  • Miedo: la respuesta en cuanto al miedo, suele ser variable en la medida que la amenaza se encuentre más lejana o más próxima. Cuando la amenaza está próxima, las respuestas presentadas suelen ser más bruscas, desde una huida descontrolada a una lucha desesperada (ej. Una presa de un depredador o una persecución en plena noche).

El miedo en el cerebro humano ¿Por qué sentimos temor?

Una parte de los miedos que tenemos son inherentes en nuestra especie, como puede ser el miedo a la muerte o el miedo a la oscuridad. No obstante, muchos de los miedos que tenemos los hemos “aprendido”.

El condicionamiento clásico nos dice que si ante un estímulo neutro recibimos una respuesta agradable o desagradable, aprenderemos que dicho estímulo produce una determinada respuesta. Un claro ejemplo es el relámpago que precede al trueno.

Podemos incluso llegar a aprender sobre un estímulo solamente observando. Es lo que se denomina aprendizaje vicario, porque aprendemos viendo a los demás reaccionar. Descubre la importancia de las neuronas espejo.

Al presentarnos un estímulo que nos produce miedo, nuestro cuerpo entra en un estado de ansiedad. El eje principal del “sistema del miedo” depende del sistema límbico. Una parte del cerebro donde se producen las respuestas de miedo estimulando el hipotálamo y la amígdala. Toda la información que envían los sentidos pasan por la amígdala y ésta detecta si hay algún peligro.

Existen dos vías para que el estímulo que indica el peligro llegue a la amígdala: las vías principal y secundaria. La vía principal es una vía más lenta ya que actúa a nivel superior. El estímulo sensorial pasa a través del tálamo y la corteza hasta llegar a la amígdala, no sin antes dejar una huella de memoria en el aprendizaje. Esta vía estaría implicada cuando por ejemplo queremos tocar una olla en el fuego y nos quemamos.

La vía secundaria es más rápida porque tiene un recorrido más corto. El estímulo sensorial pasa directamente del tálamo a la amígdala, sin aprendizaje. Esta vía no permite responder a un estímulo parcialmente peligroso sin saber qué tipo de estímulo es. Un ejemplo donde esta vía actuaría, sería cuando alguien nos da un susto por detrás.

Utilidad adaptativa ¿Para qué sirve el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El ser humano ha desarrollado tres respuestas ante el miedo o ante un peligro inminente. Esas respuestas son quedarse quieto, atacar o huir.

  • Quedarse quieto tiene como finalidad pasar inadvertido, alguna vez os habrá pasado en una situación de “miedo” o de tensión que el cuerpo se os bloquea y os quedáis inmóviles por unos instantes. Esa es la utilidad adaptativa de la primera respuesta.
  • Huir o atacar: dependen de la evaluación del riesgo del peligro. No es lo mismo enfrentarse a un adversario que a cinco. No obstante, a pesar de que estas respuestas sean opuestas en cuanto a conducta, se producen mediante mecanismos muy parecidos dentro de nuestra cabeza. Tanto para huir de un peligro como para enfrentarse a él se producen ciertos procesos adaptativos dentro de nuestro cuerpo.

Es el SNA (Sistema Nervioso Autónomo) el encargado de desencadenar el proceso, aumentando las concentraciones de catecolaminas en sangre (adrenalina y noradrenalina). La adrenalina y la noradrenalina preparan nuestro cuerpo para luchar o huir. Con ese fin, favorecen la desviación de la sangre desde partes no esenciales como la piel o los intestinos, hacia los músculos. Por otro lado aceleran el pulso y la respiración. La digestión se interrumpe, se vacían los intestinos y la vejiga y los sentidos se agudizan (un ejemplo son las pupilas dilatadas).

En cuanto al plano hormonal (tipos de hormonas), la amígdala activa mediante el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (o eje corticotropo) un proceso que deriva en la producción de cortisol, que potencia la respuesta comportamental y los efectos antes vistos de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina).

El miedo prepara nuestro cuerpo para una posible confrontación

¿Qué beneficios tiene el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El miedo nos ayuda a sobrevivir. Si todavía te sigues preguntando para qué sirve el miedo recalcamos aquí su importancia. Es cierto que quizás la utilidad adaptativa del miedo haya disminuido con la evolución del ser humano, la instauración de sociedades, de estilos de vida y de una forma de vivir, en su mayor parte exenta de peligro.

No obstante, a pesar de que las situaciones de peligro no son tan habituales como lo podían ser antaño, éstas no han desaparecido. El miedo no es más que un botón que nos prepara para la acción, y eso es tremendamente útil ya que nos sirve para sobrevivir. Ya sea para huir de un problema, enfrentarnos a un peligro amenazante o quedarnos inmóviles para pasar desapercibidos el miedo es una herramienta vital, y sigue siendo muy adaptativo.

¿Que para qué sirve el miedo dices? Pues para seguir garantizando nuestra seguridad y nuestra supervivencia.

Todo sobre la Memoria Semántica: “Lo tengo en la punta de la lengua”

“Lo tengo en la punta de la lengua” La memoria semántica almacena nuestros conocimientos sobre el mundo y el lenguaje. Cuando queremos recordar ciertos conocimientos que hemos adquirido, como por ejemplo: “¿Cuál es la capital de Francia?” o, “¿Cómo se llama el actual presidente de EEUU?”, estamos haciendo un uso eficaz de nuestra memoria semántica.  Gracias a ella, podemos recordar en pocos segundos las respuestas. Descubre en este artículo qué es la memoria semántica, para qué sirve, qué ejercicios podemos practicar para evaluar y mejorar nuestra memoria semántica, y algunos de los trastornos asociados a un déficit en su procesamiento.

La memoria semántica. Foto: Tachina Lee. Unsplash.com

¿Qué es la memoria semántica?

¿Qué es la memoria semántica? Tulving fue el primero en establecer el término de memoria semántica. La memoria semántica se puede definir como un tipo de memoria de significados y conocimientos generales en la que no intervienen nuestras experiencias concretas, ni el recuerdo de sucesos puntuales.

Por ejemplo, para responder a la pregunta “cuantas horas tiene un día” no es necesario evocar ningún momento concreto de nuestra vida en el que hayamos aprendido ese conocimiento. La memoria semántica nos permite recordar “automáticamente” que un día tiene 24 horas, sin necesidad de evocar sucesos concretos que nos recuerden ese conocimiento.

La memoria semántica es necesaria para recordar los conceptos que tenemos sobre el mundo, y también, es necesaria para hacer un uso adecuado del lenguaje. Además, es una clase de memoria que está almacenada a largo plazo, por lo que una vez adquirido un conocimiento, podrá incluso, mantenerse toda la vida.

La memoria semántica es tan extensa como los conocimientos que podamos tener. Por ejemplo, si queremos recordar que el león es un animal mamífero y tiene 4 patas, no será necesario relacionarlo con ningún acontecimiento específico que nos haya ocurrido con leones, nuestra cabeza va mucho más rápido.

  • La memoria semántica es un tipo de memoria a largo plazo: Nos permite almacenar recuerdos durante días, décadas o años. No tiene límite de capacidad ni duración.
  • La memoria semántica es declarativa: Esto significa que accedemos a ella de forma consciente.
  • Diferencias entre la memoria episódica y la memoria semántica: La memoria episódica es la encargada de proporcionarnos recuerdos autobiográficos, como por ejemplo, “¿qué he desayunado hoy?” o “¿Qué hice el fin de semana?”. Por tanto, la gran diferencia entre estos dos tipos de memoria, es que la memoria semántica, es un diccionario de palabras y sucesos del mundo sin necesidad de recurrir a nuestra experiencia, y la memoria episódica es como un diario personal, formado por nuestras experiencias.

¿Donde se ubican las palabras en nuestro cerebro?  Un equipo científico ha creado un mapa interactivo que muestra qué áreas del cerebro se activan al escuchar diferentes palabras. Este mapa cerebral semántico, revela como el lenguaje se distribuye a través del cortex y los dos hemisferios cerebrales, agrupando las palabras por significados, y construyendo un enorme diccionario cerebral.

¿Para qué nos sirve la memoria semántica?

La memoria semántica nos sirve a modo de diccionario mental, para organizar esa cantidad de palabras, conceptos, y símbolos que almacenamos, dándoles un significado. La memoria semántica nos permite ahorrar recursos cognitivos, y ser capaces de interpretar en poco tiempo, y con pocas palabras, el mundo en el que vivimos.

La memoria semántica es fundamental para nuestro día a día. Por ejemplo, la memoria semántica, nos permite saber “automáticamente” que un león es un mamífero, sin necesidad de que tengamos que repasar mentalmente todos los leones que hemos visto en nuestra vida, ni pensar en los tipos de leones que existen.

Nuestra memoria semántica nos permite proporcionar un significado general a la palabra “león”: Animal mamífero de cuatro patas, grande, con mucho pelo rodeando su cabeza, etc.

Si tuviéramos que pensar en todos los leones que existen en el mundo para poder recordarlos y describirlos, sería imposible. Por tanto, la memoria semántica es la mayor garantía de que podamos englobar múltiples conceptos concretos (animales, personas, objetos…) en un solo con concepto general. Esto se organizará mediante infinidad de categorías (animales, objetos, seres vivos, seres no vivos, mamíferos, reptiles, etc).

Alteraciones de la memoria semántica: Trastornos de acceso y almacenamiento semántico

  • Personas con demencia semántica: Tienen problemas para poder encontrar el significado de los conceptos. Hay gran diversidad entre unos pacientes y otros, la demencia semántica se caracteriza por pacientes que pueden tener dificultades para acceder a los significados de los conceptos , pero no tienen por qué tener problemas en utilizar esquemas (por ejemplo, planchar)
  • Personas con lesiones en la corteza prefrontal: Se han encontrado evidencias de que pacientes con una lesión en la corteza prefrontal pueden tener dificultades para desarrollar un esquema, pero no para el significado de las palabras (al contrario del ejemplo anterior). Estas personas por tanto, son incapaces de utilizar un esquema como por ejemplo, ir al dentista cuando tienen un problema en la boca, o hacer la colada cuando quieren lavar la ropa, pero en cambio pueden acceder a los conceptos de las palabras.
  • En la enfermedad de Alzheimer una característica típica es un fallo en la memoria episódica (en los recuerdos autobiográficos), pero sin duda, también se ve afectada la memoria semántica, ya que estos pacientes tienden a desarrollar trastornos en el lenguaje y en el uso de esquemas.

Ejercicios para mejorar la memoria semántica

1- CogniFit, plataforma líder en evaluación y estimulación cognitiva

El acceso rápido y fluido a las palabras es una de nuestras habilidades cognitivas principales. Todos hemos sentido algunas veces esa sensación de “tener algo en la punta de la lengua”. En algunos casos, la selección rápida y sin esfuerzo se altera y aparecen dificultades.

CogniFit es una herramienta profesional que permite evaluar y mejorar el acceso al léxico. El estudio de la plasticidad cerebral nos ha enseñado que cuanto más utilizamos un circuito neuronal, más fuerte se hace. Y esto, es aplicable a las redes neuronales que intervienen en la memoria: Acceso al léxico, memoria de trabajo, memoria a corto plazo, memoria visual, memoria auditiva a corto plazo, memoria contextual

La capacidad de encontrar la palabra adecuada en el momento indicado se puede mejorar si se entrena adecuadamente. La batería de ejercicios clínicos que ofrece CogniFit, permite evaluar y entrenar el acceso al léxico, y otras habilidades cognitivas implicadas en la memoria.

¿Cómo funciona CogniFit? El programa primero evalúa de forma precisa el acceso al léxico (la capacidad del individuo para reproducir nombres de objetos) y otras habilidades cognitivas. En base a los resultados obtenidos en el ejercicio, CogniFit ofrece de forma automatizada un completo régimen de entrenamiento cognitivo personalizado.

Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que se pueden practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución del estado cognitivo. ¡Solamente tienes que registrarte!

2- Recordar los hechos del mundo que nos rodea

Es bueno recordar hechos del mundo que nos rodea: Si una persona quisiera fortalecer la memoria semántica, los ejercicios más eficaces son ir recordando una serie de palabras, e ir incrementando la cantidad, y también la dificultad. Por ejemplo, aprenderse las provincias de España, después las capitales de Europa, e ir incrementando hasta poder saberse todas las capitales del mundo. Aquí puedes encontrar otros ejercicios de gimnasia cerebral muy útiles.

3- Aprender nuevos idiomas y viajar

Aprender otro idioma nos obliga a empezar un nuevo vocabulario, una nueva estructura, nuevas reglas en el idioma. La memoria semántica es imprescindible para todo ello. Descubre las ventajas de ser bilingüe.

Viajar puede ayudar, además, a aprender nuevos esquemas, y nuevos guiones, ya que las costumbres y la cultura de cada país pueden variar mucho y los esquemas y guiones nos ayudan a adaptarnos según la situación.

4- Establecer significados entendiendo qué es lo que aprendemos

¿Cómo aprende el cerebro? Todas las investigaciones han apuntado que se aprende mejor, y más rápido, otorgando un significado a los conceptos. Por ejemplo, para estudiar, recordamos mucho mejor algo a lo que hemos dado significado, que a lo que hemos aprendido por mera repetición de palabras. Descubre estas técnicas de estudio.

5- Ejercicios para pacientes con trastorno en la memoria semántica

Existen ejercicios sencillos en los que se escriben una serie de preguntas básicas, a las que el paciente tiene que contestar, y si se equivocan, se corrige delante de ellos. Por ejemplo, preguntas como: “¿Cuáles son las cuatro estaciones del año?”, “¿Cuáles son los meses?”, “¿Cuáles son los números del 1 al 15?”.

También en personas con trastorno en la memoria semántica es muy eficaz empezar frases incompletas para que ellos continúen, y después corregirlo: “Los limones son de color…”, “La capital de España es…”, etc.

La memoria semántica es tan importante en nuestras vidas, que si pensáramos por un momento todas las veces que la utilizamos al día, nos sorprenderíamos. Nos ayuda a hablar, a comunicarnos, a aprender qué significa cada concepto del mundo y poder entenderlo dándole un significado.Por todo ello, parece un milagro que tengamos un diccionario tan amplio y tan bien organizado, frente a la multitud de estímulos que nos rodean. Si tuviéramos que aprender todos los días todo de nuevo , sin poder recordar lo que percibimos y sin darle un significado, sería un esfuerzo casi inasumible. La memoria semántica supone el mayor ahorro cognitivo, ya que gracias ella, podemos almacenar el mundo que percibimos, en nuestra cabeza.

Nos ayuda a saber qué esquemas hay que tener cada día (si tengo un problema de salud, voy al médico), y a seguir guiones que hacemos casi de forma automática (ir a un restaurante, esperar a que te atiendan, pedir, etc).

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos para cuando no te salen las palabras

 Las malas noticias causan dolor tanto a quien las recibe, como a quien las da. Comunicar malas noticias es una tarea difícil, que suele generar mucha ansiedad porque implica hacer frente a las emociones y reacciones del otro. Desgraciadamente, a lo largo de nuestra vida, nos tocará tanto recibir malas noticias como darlas.

¿No quieres dañar a nadie pero te sientes obligado a transmitir un mensaje doloroso? ¿Cómo damos malas noticias de la mejor manera posible? Aprende algunos consejos: Mairena Vázquez, psicóloga, te explica por qué es importante saber cómo transmitir las malas noticias.

Cómo comunicar malas noticias

¿Qué es una mala noticia?

Podemos entender por “malas noticias” miles de acontecimientos que varían en severidad. Las malas noticias pueden ser desde las noticias más severas, como la muerte de un familiar o el diagnóstico de una enfermedad, hasta malas noticias menos graves como la pérdida de un trabajo, o un peor rendimiento, querer terminar una relación amorosa, o el suspenso de algún examen.

Una mala noticia es una noticia que altera las expectativas de futuro de quien la recibe“.

Que una noticia sea, o no, mala, depende de las características personales de cada persona, del grado de maldad de la noticia, y de la realidad de la situación junto con las expectativas de futuro que le generaba esa noticia.

Sea cual sea la mala noticia que haya que dar, es primordial ponerse en el lugar de la persona que la va a recibir y hacerlo de manera sincera, honesta y clara.

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos de una psicóloga

Una vez hemos visto lo importante que es saber comunicar malas noticias, vamos a ver cómo hacerlo.

Hablamos de malas noticias como muerte de un familiar, despido de un empleado de la empresa, comunicación de un diagnóstico médico, ruptura con una pareja… Está claro que no es lo mismo comunicarle a tu pareja el fallecimiento de un familiar que decirle a tu hijo que te han echado del trabajo y por eso no le puedes comprar ese móvil que tanto quería.

Una mala noticia siempre es mala. El objetivo principal de comunicar bien una mala noticia es que la persona sufra el menor impacto psicológico posible.

Consejo nº 1: ¿Debo ser yo quien dé la mala noticia?

Antes de ponerte manos a la obra, debes preguntarte si eres la persona correcta e indicada para comunicar la mala noticia. Aprende a tomar decisiones difíciles.

 Para ello debes tener la suficiente confianza con la persona al mismo tiempo que darte cuenta si esa noticia te afecta de alguna manera.

Si crees que no eres capaz de dar la noticia de la manera adecuada porque estás implicado emocionalmente, ni lo intentes ya que puede que sin quererlo, hagas que la situación se complique.

Si finalmente eres tú quien da la mala noticia, debes ir preparado para las diferentes emociones y reacciones que puedas encontrarte. Por ejemplo, si la persona te culpa de lo que ha ocurrido o carga su rabia contra ti, no reacciones de manera negativa. Mantente relajado y preparado para cualquier circunstancia.

Consejo nº 2: Para dar bien una mala noticia, elige un buen entorno.

Nada de redes sociales ni llamadas telefónicas (se puede llamar solo en casos muy puntuales). Es fundamental elegir un lugar donde ambos os podáis sentar y nada ni nadie pueda molestaos (televisión/radio apagada, móviles desconectados, puertas cerradas,…).

Y te preguntarás, ¿es tan importante que las dos personas estén sentadas?

Sí, es muy importante porque al estar sentado, el cuerpo tiende a relajarse, se puede prestar más atención y es más fácil de controlar en caso de que se pierdan los nervios. En caso de desmayos, bajadas de tensión o pérdidas de equilibrio, se evita que la persona caiga al suelo. Además, cuando se le pide a alguien que se siente para hablar, indirectamente se predispone a esa persona a que se prepare para escuchar una mala noticia.

El lugar debe ser tranquilo y sin demasiadas distracciones. Si te sientes más seguro, puedes pedirle a algún familiar/amigo que te acompañe (por si las moscas).

Consejos para comunicar malas noticias. Elige un buen entorno.

Consejo nº 3: ¿Cuándo debo dar la mala noticia?

Si se trata de algo que puede derivar en una noticia mucho peor, lo mejor es comunicar a la otra persona todas las posibilidades que pueden ocurrir. De este modo si al final ocurre la peor posibilidad, comunicarlo será una tarea más fácil para el emisor y más fácil de asimilar para el receptor.

Es conveniente elegir un momento adecuado en que la persona a la que vamos a dar la mala noticia esté receptiva, disponible y descansada. Obviamente esto son factores que a veces no podemos controlar, ya que es preferible que le demos nosotros la noticia a que se entere por rumores.

Es importante que la persona no esté ni muy estresada ni muy cansada en esos momentos (por ejemplo, al salir del trabajo) ya que puede aumentar el impacto emocional de la noticia y hacer que se recuerde con más intensidad.

Si es urgente que conozca ya la noticia, se habla con esa persona en ese mismo momento comenzando con un “Tengo que hablar contigo, es importante” o “No puedo esperar, necesito hablar contigo”.

Las malas noticias deben darse siempre en persona pero si (por causas extremas) se ha de decir por teléfono, se debe aconsejar a la otra persona que se siente, se pide que sea acompañada por alguien y se le da la noticia con respeto, claridad y seriedad.

Consejo nº 4: La empatía es la clave.

Debes saber si la persona a la que vas a comunicar la mala noticia sabe algo, se lo espera o es totalmente desconocido. Conforme vas contando la mala noticia, observa los gestos y emociones de la otra persona. Es importante que sepas reconocerlas y sobre todo, actuar frente a ellas.

Con que seas empático, no me refiero a que te pongas a llorar cuando comuniques la noticia. ¡Error! Debes intentar controlar tus emociones ya que esa persona necesita a alguien que le apoye y le transmita seguridad.

Muestra a la persona que eres capaz de ponerte en su lugar y que puedes imaginar el dolor que siente. No juzgues, no supongas nada y por supuesto, no intentes minimizar sus emociones.

Consejos para comunicar malas noticias. La empatía es la clave.

Consejo nº 5: Para comunicar la mala noticia debes ser claro y directo, pero con mucho tacto.

¡No te andes por las ramas y ve al grano! Es muy importante que seas claro y directo. Una buena forma de empezar es diciendo “Ha pasado una cosa muy triste”, “Tengo una noticia triste que contarte”, “No es sencillo decirte esto, pero…”,… Elige alguna expresión que prepare a la persona para lo que viene a continuación.

Sé directo pero no brusco (ni se te ocurra resumir la noticia en una sola frase), es decir, empieza hablando del tema pero poco a poco. Empieza desde lo más sencillo a lo más complejo dando tiempo a que la persona pueda asimilar lo que le estás contando.

Si la persona te empieza a hacer preguntas del tipo: “¿Cómo está?” o ¿Qué ha pasado?”, en caso de muerte lo más conveniente es que respondas: “Lo siento, pero ha fallecido”.  Los detalles deben darse cuando la persona a la que le estamos comunicando la mala noticia esté lista para escucharlos, antes no.

Consejo nº 6: El lenguaje (verbal y no verbal) es muy importante.

No es conveniente dar nuestra opinión justo en ese mismo momento ya que se puede interpretar como una forma de ocultar algo o como una información sesgada.

Se deben narrar los acontecimientos de una manera objetiva siendo sinceros y transparentes. Ten cuidado con lo que dices ya que la persona en cuestión estará más susceptible y esos momentos lo recordará siempre. No es lo mismo decir “Sé cómo te estás sintiendo, es muy duro” que “Es una situación muy dura, entiendo que lo estés pasando mal” (te puedes imaginar el dolor por el que está pasando esa persona pero no sabes cómo lo está pasando, cuidado con los matices).

El lenguaje no verbal es muy importante: toma una actitud próxima que demuestre cercanía y seguridad y mantente cerca mostrando comprensión e interés. En ningún momento dejes sola a la persona a la que le estás comunicando la mala noticia. No te olvides de hablar mirando a los ojos y de mantener un tono calmado y tranquilo.

Consejo nº 7: ¡No habla! ¡No se mueve! ¿Qué hago?

Cuando a una persona se le comunica una mala noticia puede reaccionar de diferentes formas. Hay personas que hacen muchas preguntas porque quieren saber todo lo que ha pasado en ese momento,… otras gritan, dan golpes y no dejan de llorar y finalmente otras se quedan calladas, en shock. Si no para de llorar, no te preocupes… llorar es una expresión positiva.

Sea cual sea su reacción al contarle la mala noticia, es conveniente dar un tiempo para sí misma. Así favorecemos que se enfrente mejor a los problemas.

Si la persona en cuestión no emite ninguna palabra, no pasa nada. No la fuerces a decir nada, mantente a su lado y pon tu brazo en sus hombros mostrándole empatía y solidaridad. Muchas veces, un gesto vale más que mil palabras. Cuando no sepas qué decir,… calla, escucha y apoya.

¡Ojo! Podemos tocar a la persona para mostrar apoyo y comprensión una vez hayamos dado la noticia. No es aconsejable tocar a la persona (poner el brazo en sus hombros o cualquier gesto similar) antes de darle la noticia. La persona puede alterarse y no prestaría bien atención a lo que le vamos a comunicar.

Consejo nº 8: Después de dar la mala noticia ¿Ahora qué hago?

Una vez se ha dado la mala noticia, debemos hacer que la persona se encuentre lo más cómoda posible dentro de la situación. Podemos intentar dirigir a la persona hacia un camino más positivo y estar a su lado en lo que necesite. Siempre podemos recordarle que los golpes nos hacen más fuertes.

La persona que acaba de recibir la mala noticia necesita ayuda (aunque no te lo exprese). Tu eres la persona idónea para acompañarla a cualquier sitio donde necesite ir (hospital, comisaría, casa,…) o llamar a alguien de confianza que le acompañe en ese momento.

Puedes aconsejarle acudir a un psicólogo ya que será la persona idónea para atenderle en esos duros momentos. Descubre la diferencia entre psicólogo y psiquiatra.

Finalmente, es necesario que mantengas una situación más o menos tranquila: evita acciones que puedan perjudicar a la persona (por ejemplo, que no coja el coche con ese estado emocional), procura que la persona esté tranquila (prepara tilas, acompáñala,…), etc….

¿Por qué debemos aprender a dar malas noticias?

Puede que alguna persona que lea esto piense… “Si da igual cómo lo comuniquemos, la noticia va a ser mala de todas formas, ¿no? Si se ha muerto, se ha muerto” o “si le han despedido del trabajo, se le dice y punto”.

¡Error! Cuando recibimos malas noticias recordamos muy vívidamente las palabras que nos dijeron y la sensación que tuvimos en ese preciso momento. La forma de comunicar las noticias cambia las sensaciones y sirve de ayuda para que la persona en cuestión asimile mejor la noticia.

Cómo nunca debemos comunicar las malas noticias: “Esta mañana encontramos a su hija en la carretera. Ha sufrido un terrible accidente y ha muerto”.Fórmula más adecuada:“Esta mañana ha ocurrido un grave accidente en la carretra el que se encontraba su hija y ha resultado herida. La ambulancia llegó de inmediato y todos los sanitarios han hecho un gran esfuerzo con ella pero tenía lesiones muy graves y siento comunicarle que no ha sobrevivido”.

Estos ejemplos son generalizables a cualquier contexto.

Es importante comunicar malas noticias de manera que la persona sea capaz de asimilarlas. Para ello debemos tener tacto en dar la noticia pero sin llegar a mentir teniendo en cuenta los consejos del siguiente apartado.

¿Quiénes se suelen encargar de dar las malas noticias?

Hay personas que debido a su profesión tienen mayor responsabilidad de dar malas noticias.

Este es el caso de los profesionales de la salud y del cuerpo de seguridad que cada vez más, intentan prepararse para hacer el menor daño y el menor impacto a las personas a las que les dan las malas noticias. Tarea nada fácil debido a todas las connotaciones que tienen que tenerse en cuenta.

Entre los miedos que tienen estos profesionales destacan: miedo a lo desconocido, miedo a no saber cómo actuar y hacerlo mal, miedo a causar dolor, miedo a ser culpado, miedo a expresar emociones,…

Ya lo dijo Sófocles: “Nadie ama al mensajero que trae malas noticias”.

El Colegio Brains incorpora a su departamento de Psicología las herramientas de CogniFit

 

  • El Colegio Internacional Brains de Madrid incorpora a su departamento de psicología la herramienta de Evaluación Cognitiva para Colegios S-CAB.
  • El departamento de orientación y psicología formado por diferentes psicólogas especialistas en la educación, utilizarán la plataforma de CogniFit para evaluar el rendimiento cognitivo de algunos de sus alumnos.
  • La evaluación S-CAB proporciona valiosa información relacionada con las habilidades cognitivas medidas en CogniFit y con las distintas competencias académicas del alumno.

 

 

El Colegio Internacional Brains ha incorporado la Herramienta de Evaluación y Estimulación Cognitiva de CogniFit con el objetivo de ofrecer a sus alumnos y a sus familias gran información sobre la relación entre las habilidades cognitivas y su progreso académico en cada una de las asignaturas.

La Evaluación Cognitiva para Colegios S-CAB, ha sido elegida por el Colegio Brains por diferentes motivos. Principalmente porque les permite conocer el perfil cognitivo de sus alumnos, porque les permite conocer la relación del perfil cognitivo con las asignaturas y contenidos curriculares, porque les permite conocer el grado de motivación escolar de los alumnos y, además, les permite detectar síntomas relacionados con trastornos de aprendizaje y del neurodesarrollo (dislexia, discalculia, TDAH…). Por otro lado, la aplicación de las nuevas tecnologías en el área de evaluación a través de un proceso de informatización (Tecnología de las cosas, IoT) supondrá un gran avance para el centro y el profesional.

Esta evaluación tiene la peculiaridad respecto a las tradicionales, de que el alumno puede realizar las pruebas mediante un ordenador de manera online. Los resultados obtenidos los recibe el profesional a través de un informe completo compuesto por signos cognitivos, motivación hacia la escuela y resultados competitivos ante las diferentes asignaturas.

Gracias al avance de las técnicas de neuroimagen, se conocen cada vez más las estructuras y circuitos neuronales que están implicados en las diferentes tareas académicas como resolver problemas, realizar cálculos, leer, escribir, pensamiento abstracto, comprensión del lenguaje o la lógica. El modelo en el que se basa esta evaluación ha sido creado por el equipo de científicos de CogniFit, el cual ha relacionado las competencias que tienen los alumnos en cada asignatura junto con el nivel de cada habilidad cognitiva.

La incorporación de la batería de evaluación cognitiva S-CAB supone grandes ventajas para el departamento de psicología del Colegio Brains. La batería se aplica con rapidez, con una duración de unos 30 minutos aproximadamente, y el profesional recibe un informe completo con los resultados que pueden entregarse a los familiares del alumno mostrando gran información sobre su hijo.

Si tu colegio quiere incorporar la tecnología de CogniFit para sus alumnos, no dudes en contactarnos en support@cognifit.com

 

¿Qué pasaría si usáramos el 100 % de nuestro cerebro?

Está muy extendida la creencia de que usamos sólo un 10% o 20% de nuestra capacidad cerebral. Y claro, nos asalta la pregunta: ¿Qué pasaría si usáramos el 100% de nuestro cerebro? En este artículo desgranamos en qué se basa esta creencia y si es cierta o no.

En el 2014 estrenaron la película Lucy protagonizada por Scarlett Johanson, cuya premisa principal se basaba en que usábamos un 10% de nuestro cerebro y de lo que ocurriría si usáramos el 100% cerebro.

Es una creencia ampliamente extendida, que yo misma llegue a considerar cierta antes de mi paso por la Facultad de Psicología. Se ha creído que podríamos mover objetos con la mente y poseer todo tipo de habilidades sobrenaturales. Lo cierto es que esta creencia no tiene ninguna base científica (siento defraudarte).

El argumento de Lucy, para una película de ciencia ficción, puede funcionar muy bien. Sin embargo, el problema de hacer propaganda de ciertos mitos muy arraigados en la sociedad es que estos no desaparecerán y la gente seguirá teniendo creencias equivocadas, a pesar de haber sido desmentida por la ciencia en multitud de ocasiones.

El origen del mito de que únicamente utilizamos el 10% de nuestro cerebro

No está muy claro cómo surgió esta creencia. Algunos piensan que fue Albert Einstein, algo que no ha podido llegar a confirmarse.

También se le ha atribuido a William James, quien en el artículo Las energías del hombre  en 1906 apunta que “Sólo usamos una pequeña parte de nuestros recursos físicos y mentales”.

También es posible que haya surgido a raíz de las investigaciones neurológicas de finales del siglo XIX. Estos estudios demostraron que las neuronas, las células cerebrales que transmiten mediante impulsos eléctricos toda la información que recibimos y generamos, sólo constituyen una pequeña parte del volumen cerebral. El resto del volumen lo compone la glía, tejido que sirve mayoritariamente como sostén y alimento de las células neuronales.

¿Por qué no es cierto?

A continuación se exponen varios argumentos para intentar desmontar este mito que afirma que únicamente utilizamos el 10% del potencial de nuestro cerebro.

  • Durante la evolución de nuestra especie, si no usáramos todo el cerebro, éste habría ido menguando, cuando la realidad es que ha ido aumentando su volumen. No tendría sentido, desde el punto de vista evolutivo, mantener un órgano que no se utiliza, como ha ocurrido con las muelas del juicio o el apéndice. Si algo no se usa, tiende a desaparecer.
  • El cerebro es el órgano que más energía consume de nuestro cuerpo. Gasta un 20% de la energía total de nuestro organismo. Si sólo se utilizara un 10% de éste, no tendría sentido que consumiera tanta energía.
  • Las pruebas de neuroimagen muestran que, aunque no simultáneamente, utilizamos todas las zonas de nuestro cerebro. Además, se conoce bastante bien las funciones de cada zona del cerebro, aunque queda mucho por saber todavía. Dependiendo de la complejidad de la actividad que estemos llevando a cabo se usarán más o menos recursos. Incluso durante el sueño, utilizamos una gran parte del cerebro, es curioso saber que cuando dormimos podemos llegar a utilizar más partes del cerebro que cuando estamos despiertos.

El caso es que, a fuerza de la repetición de que sólo utilizamos un 10% de nuestro cerebro, esta creencia ha ido arraigando en nuestra sociedad de tal forma que ni los esfuerzos de la ciencia por desmentirlo han hecho que desaparezca. Son este tipo de mitos y creencias los que fomentan la ignorancia y el pensamiento mágico.

Os invito a ser más críticos con los mensajes que nos transmiten los medios de comunicación, reflexionar acerca de lo que nos están contando y la verosimilitud de lo que se nos cuenta, ya que no por el mero hecho de aparecer en ellos tiene por qué ser verdad. Además, en esta era de la comunicación, en la que somos bombardeados por información por todas partes, es aún más importante desarrollar la capacidad de distinguir la información de la desinformación, la realidad de la ficción.

Pensamiento crítico: Qué es, cómo potenciarlo y educarlo

¿Qué es el pensamiento crítico? Es una forma de razonar y cuestionarse las cosas que nos ayuda a tomar mejores decisiones. Aquí te explicamos qué es el pensamiento crítico y cómo lo potenciamos. Descubre también cómo ayudar a los niños a potenciar su pensamiento crítico en el contexto educativo.

Pensamiento crítico

¿Qué es el pensamiento crítico? El pensamiento crítico puede definirse como la habilidad de pensar con claridad y racionalmente, comprender la conexión lógica entre ideas. Es la habilidad de implicarse en un pensamiento independiente y reflexivo.

Pensar de forma crítica requiere usar la habilidad de razonar. Consiste en aprender activamente, en lugar de ser un recipiente pasivo de información.

Las personas que hacen uso del pensamiento crítico se cuestionan las ideas, en lugar de asumirlas y aceptarlas tal y como nos llegan. También buscan determinar si sus ideas, argumentos y hallazgos representan el panorama general y están abiertos a encontrar información que los contradiga.

Características de una persona con pensamiento crítico. Una persona con la habilidad de pensar de forma crítica:

  • Entiende las conexiones entre ideas
  • Determina la importancia de los argumentos e ideas
  • Reconoce, construye y evalúa los argumentos
  • Identifica inconsistencias y errores en el razonamiento
  • Aborda los problemas de forma consistente y sistemática
  • Reflexiona acerca de la justificación de sus propias creencias, pensamientos y valores.

El pensamiento crítico es una buena herramienta para tomar mejores decisiones. Sin embargo, no tenemos por qué usarlo todo el tiempo. No todas las decisiones que tomamos son relevantes. En estos casos, no es necesario ser críticos, sino intuitivos, de esta manera ahorraremos tiempo y recursos psicológicos. Descubre cómo son los niños inteligentes.

¿Cómo potenciar el pensamiento crítico?

1. No des las cosas por sentado

El primer paso para potenciar nuestro pensamiento crítico es evaluar aquella información que nos llega. Antes de hacer algo porque es lo que siempre has hecho o aceptar lo que te han dicho que es la verdad, piensa. Piensa acerca de cual es el problema y cuales son las soluciones posibles. Por supuesto tu tienes que decidir en que creer y que hacer. Pero al evaluar las cosas es mas probable que tomes mejores y mas razonadas decisiones.

2. Define tus objetivos

¿Qué quieres conseguir? ¿Cuál es tu propósito? Definir el objetivo que quieres alcanzar es esencial para establecer el plan de acción y los pasos que vas a seguir para conseguirlo.

3. Investiga

Estamos bombardeados de información que nos llega continuamente, pero también puede ser una herramienta muy poderosa a la hora de tomar mejores decisiones. Cuando tengas un problema que resolver, una perspectiva que evaluar, o una decisión que tomar, busca información en Internet, investiga, lee sobre el tema. Busca todo tipo de argumentos y opiniones. Investiga si hay información contradictoria. Cuanta más información tengas, mejor preparado estarás para llegar a una respuesta razonable.

4. No asumas que tienes razón

Es gratificante saber que tienes razón. Todos disfrutamos con ello. Pero creer que tus argumentos son los válidos nos cierran las puertas a conocer y considerar otros puntos de vista. Tus pensamientos, creencias y argumentos son solo una posible explicación, pero hay muchas otras igual de válidas. Abre tu mente a otras perspectivas.

5. Ve a lo simple

Hay una línea de pensamiento que se suele usar en investigación científica para averiguar cuál de las hipótesis es la correcta, llamado la Navaja de Occam. Consiste en que siempre vamos a tener preferencia por la explicación más simple posible, hasta que se pruebe que es falsa.

6. Divide el problema en partes

A la hora de enfrentarse a un problema complejo, prueba a dividirlo en partes. De esta manera será más fácil evaluar y abordar cada cada parte de forma individual, y luego conectar cada para llegar a una solución.

Desarrollar el pensamieto crítico en el aula

Nuestro sistema educativo va mucho por detrás del de otros países europeos. La forma de enseñar en el aula se basa en un aprendizaje pasivo de conocimientos, que puede que les sirvan a los alumnos en el futuro, pero puede que no.

Uno de los objetivos primordiales que deberían establecerse en educación es, más que enseñarles conocimientos específicos, es enseñarles a pensar, argumentar, investigar y recabar información acerca de muy diversos temas. Es fundamental para su vida de adulto que aprendan a cuestionarse las cosas, a no dar todo por sentado y ni creerse cualquier cosa que leen, ven u oyen, de personas con autoridad, medios de comunicación, amigos o familiares.

Entonces, ¿cómo podemos enseñarle a los alumnos a pensar críticamente? ¿Cómo potenciar el pensamiento crítico en el aula?

1. Fomenta el trabajo en grupo

Los contextos grupales son perfectos para que los niños aprendan a pensar. Cuando se rodean de compañeros y trabajan juntos se exponen a diversos procesos de pensamiento, diferentes perspectivas y opiniones. Aprenden a entender cómo los demás piensan y que su forma de pensar no es la única ruta posible. También aprenden a cuestionarse sus propias creencias y a respetar las opiniones de los demás.

2. Anímales a usar su creatividad

La creatividad es una habilidad muy útil que nos ayuda a encontrar nuevas formas de actuar y de abordar problemas. Por ello, su fomento en el aula es importante. En lugar de darles a los niños las instrucciones precisas para hacer las cosas, déjales que intenten averiguarlo ellos primero. Déjales espacio para que cada uno llegue a la solución de diferentes maneras, sin tener un protocolo o un plan definido. Descubre el pensamiento creativo.

3. No prestes ayuda inmediatamente.

Los niños se acostumbran a que les demos las cosas hechas. Cada vez que tienen una dificultad piden ayuda y se lo resolvemos enseguida. Para fomentar el pensamiento crítico, permítele que resuelva su problema por sí mismo. Por ejemplo, si tiene problemas para encontrar la solución en un ejercicio de matemáticas, en lugar de decirle los pasos a seguir, hazle preguntas y que él solo llegue a la solución.

4. Utiliza el Brainstorming en el aula

El Brainstorming o la lluvia de ideas antes de comenzar cualquier lección estimula el pensamiento crítico. Les ayuda a razonar, a ver diferentes posibilidades. Hazles preguntas como: ¿De qué creeis que trata este libro? o ¿Qué creeis que vais a aprender en este tema?

5. Compara y contrasta con tus alumnos

Una buena manera de ayudarles a pensar de forma crítica es permitiendoles hacer comparaciones y contrastando la diferente información que tenemos a nuestro alcance. Puede ser sobre cualquier tema. Para potenciar su pensamiento crítico, déjales que comparen dos métodos de resolver un mismo problema, dos libros… También pueden pensar en los pros y los contras de algún tema.

6. Hazles preguntas

Hacer preguntas a los alumnos a menudo les ayuda a reflexionar, a estar atentos, a aplicar lo aprendido y a consolidarlo mejor. Pregúntales: ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo?, ¿Qué opción crees que es mejor?, Explícame por qué crees que ocurre esto. Evita las preguntas que conduzcan a una única respuesta. Fomenta la autoestima de los niños.

7. Propón debates y discusiones

Los debates son una herramienta muy buena para hacerles pensar y reflexionar sobre un tema, a construirse opiniones y conocer y respetar las opiniones de los demás.

Una manera eficaz de promover el pensamiento crítico mediante debates es proponiendo a los alumnos a que defiendan las dos posturas contrapuestas.

Descubre en el siguiente vídeo algunos consejos para mejorar tu pensamiento crítico. ¡Activa los subtítulos!

Poca memoria ¿de qué depende tener buena o mala memoria?

“Estoy estudiando y tengo poca memoria, me cuesta mucho trabajo retener la información, siento que tengo que esforzarme más que el resto para aprobar”. “Estoy dando clases de baile, y no consigo retener los pasos que nos enseña el profesor ¡tengo muy poca memoria!”. “He notado que tengo más olvidos que antes, ¿debería preocuparme por la pérdida de memoria?”

Poca memoria. Foto: stux. Pixabay.com

A muchos de nosotros nos preocupa tener poca memoria. Este problema, suele ser la primera señal de algún tipo de demencia como la enfermedad de alzheimer. En este artículo definimos qué significa tener poca memoria, qué podemos hacer para mejorarla, y cuándo deberíamos preocuparnos.

¿Qué es tener poca memoria?

Nuestra memoria no es una capacidad fija e inmóvil. La memoria es diferente en cada persona, no todos recordamos de la misma forma, ni somos capaces de retener la misma cantidad de información. Existen múltiples factores que hacen que recordemos mejor o peor en cada momento.

¿Qué significa tener poca memoria? La memoria es la función de nuestro cerebro que nos permite procesar, almacenar y recuperar información. Es nuestro diario de experiencias, es el producto de nuestro aprendizaje y de nuestro paso por la vida.

Hace un tiempo se creía que nuestras ideas y conocimientos, estaban almacenados en nuestro cerebro a través de módulos, como en los distintos estantes de una librería. No obstante, esta idea fue rebatida rápidamente por el concepto de red neuronal.

Según el neurocientífico Joaquim Fauster: “La red neuronal es la base de todo el conocimiento y de toda la memoria”. Las redes neurales del conocimiento se forman a partir de la asociación y la experiencia (neuroplasticidad). Esto quiere decir que el código de la memoria y del conocimiento es un “código relacional”. El conocimiento nace de distintas relaciones y conexiones entre neuronas que no engloban un contenido específico, sino que comparten células y grupos celulares o, dicho de otro modo, un grupo celular puede ser parte de muchas redes.

En conclusión, la base del conocimiento en el cerebro no se puede reducir a la estructura neuronal, no podremos hallar un recuerdo o una experiencia en un “cajón” de nuestro cerebro, sino que la relación de las distintas redes neuronales a través de enlaces sináptico es lo que crea y da forma al conocimiento, la experiencia o el recuerdo. En otras palabras, el todo es mucho más que la suma de las partes.

Tengo poca memoria ¿Qué puedo hacer?

La memoria es un proceso cognitivo que se puede mejorar si se entrena adecuadamente. La batería de ejercicios clínicos que ofrece CogniFit, está al alcance de todos y es muy recomendable para aquellas personas que se quejan de tener poca memoria. CogniFit es una herramienta profesional que permite, a través de sencillos juegos clínicos (que pueden practicarse online), evaluar y entrenar las funciones cerebrales implicadas en la memoria.

El estudio de la plasticidad cerebral nos ha enseñado que cuanto más utilizamos un circuito neuronal, más fuerte se hace. Y esto, es aplicable a las redes neuronales que intervienen en la memoria.

El programa de estimulación cognitiva de CogniFit, ha sido creado por un completo equipo de científicos, neurólogos y psicólogos cognitivos. Y está especialmente indicado para personas que creen que pueden tener poca memoria. El programa, primero evalúa de forma precisa los problemas de memoria y otras funciones cognitivas fundamentales y, en base a los resultados obtenidos, ofrece de forma automatizada, un completo régimen de entrenamiento cognitivo personalizado. CogniFit está recomendado para niños a partir de 6 años y adultos. Este programa es accesible vía online.

Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que se pueden practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución del estado cognitivo. ¡Solamente tienes que registrarte!

Utiliza CogniFit, el programa líder en evaluación y estimulación cognitiva para niños y adultos

Entrenamiento personalizado de CogniFit

Estimular nuestro cerebro es tan importante como estimular nuestro cuerpo. La estimulación desemboca en un cerebro más sano y, por ende, menos propenso a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. El neurocientífico Francisco Mora nos ofrece 12 consejos para mantener un cerebro sano y solucionar la poca memoria:

  • Comer menos: Comer demasiado aumenta el estrés oxidativo de nuestro organismo. Menos comida potencia la producción de neuronas en el hipocampo, aumenta la sinapsis y favorece los mecanismos de reparación neuronal. Descubre los alimentos que aportan vitaminas para el cerebro.
  • Entrenar tu cerebro de forma profesional: 
  • Deporte de forma regular: Al practicar deporte segregamos sustancias que favorecen una mayor plasticidad de nuestro cerebro.
  • Ejercicio mental: Debemos estimular la mente con desafíos y nuevos retos.
  • Viajar: Viajar es aprender, memorizar nuevos entornos, vivir nuevas experiencias y sentir emociones que son, al fin y al cabo, el motor de nuestro aprendizaje.
  • Vivir acompañado: Una buena salud mental pasa por tener buenas relaciones con los demás.
  • Adaptarse a los cambios: Si ante un cambio preferimos escondernos que aprender, estaremos disparándonos en el pie. El aprendizaje es un proceso posible a cualquier edad.
  • Evitar el estrés crónico: El estrés tiene efectos muy negativos sobre nuestro cerebro, lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte
  • No fumar: fumar puede provocar pequeños infartos cerebrales. Por otra parte, la nicotina produce una reducción de la memoria y la muerte de la memoria, además de aumentar el estrés oxidativo en el cerebro.
  • Dormir bien: Necesitamos 7 u 8 horas de sueño cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar la información innecesaria, reforzar y asentar los conocimientos aprendidos y reparar tejidos dañados.
  • Evitar el apagón emocional: La emoción, la ilusión, nos impulsan a vivir y a aprender.
  • Agradecimiento: Sobre todo en la época de la vejez, agradecer es algo vital y sano, ya sea por los lazos emocionales o por la reducción del estrés.
  • Las pequeñas cosas: disfrutar de lo que ofrece esta época sin crear necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.

Por qué hay recuerdos que duran para siempre

A pesar de que a lo largo de la vida haya un deterioro de las funciones cognitivas, sintamos que tenemos poca memoria, y nuestras capacidades cognitivas vayan menguando poco a poco, todos tenemos algún o algunos recuerdos que son prácticamente fijos. Esto se produce porque la calidad de un recuerdo depende también de las circunstancias en que éste se adquirió, de las emociones asociadas a ese recuerdo. Es por eso que ciertos acontecimientos importantes en nuestra vida los recordamos de forma mucho más nítida que otros acontecimientos más mundanos: no es lo mismo recordar el nacimiento de nuestro hijo que lo que cenamos hace dos semanas.

Poca memoria y cambios cognitivos relacionados con la edad

Experimentar poca memoria en alguna fase de nuestra vida, pude ser como consecuencia un proceso normal de envejecimiento. A medida que vamos cumpliendo años, nuestro cuerpo va cambiando, y también lo hace nuestro cerebro. Como resultado, algunas personas pueden notar que les cuesta más tiempo aprender una nueva información, tienen olvidos y poca memoria para recordar diferentes cosas. Algunas personas mayores se sienten más “torpes” que las personas jóvenes a la hora de realizar tareas de aprendizaje o memoria. Sin embargo, los científicos han descubierto que si se les da tiempo y las herramientas necesarias, las personas mayores saludables, pueden desempeñar esas tareas igual de bien.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se creía que que a medida que alcanzábamos la edad madura (30 o 40 años) nuestras neuronas empezaban a morir. Sin embargo, hoy sabemos que, nuestro cerebro tiene la capacidad de regenerase y crear nuevas conexiones nuronales a lo largo de toda nuestra vida.

Diferentes equipos de neuropsicólogos que estudian los procesos de plasticidad cerebral y neurogéneses, han demostrado que la batería de estimulación cognitiva de CogniFit puede ayudar a fortalecer areas cognitivas fundamentales. Una adecuada estimulación cognitiva, puede fomentar la creación de nuevos circuitos neuronales, capaces de recuperar las funciones dañadas y promover la transmisión de capacidades compensatorias, mininizando la poca memoria. 

El deterioro cognitivo asociado a la edad suele presentarse como un leve trastorno de la memoria sobre todo para hechos recientes. No obstante, las manifestaciones clínicas de este deterioro varían en un rango amplio, yendo desde los olvidos cotidianos hasta trastornos serios de la capacidad de recordar que rozan la demencia.

El deterioro cognitivo sin alcanzar la demencia que sufren las personas de avanzada edad se engloban en los siguientes dos conceptos: “deterioro cognitivo muy leve o sin demencia, y el deterioro cognitivo leve o con demencia dudosa”.

En el caso del deterioro cognitivo leve, la persona suele ofrecer repetidas quejas de fallos de memoria o algunos olvidos frecuentes, pero sin otras afectaciones de otras áreas cognitivas. Este déficit se manifiesta sobre todo cuando, por ejemplo, la persona quiere recordar hechos recientes, una lista de objetos o el nombre de alguien. Estos casos de deterioro no suelen interferir con la vida diaria de las personas que los sufren.

Por otro lado, en el segundo caso está presente la existencia de un trastorno de la memoria más pronunciado con además alguna otra área cognitiva afectada de forma discreta. Estas áreas pueden ser la atención, la concentración, el aprendizaje, el lenguaje etc. Este déficit sin embargo no interferirá en el funcionamiento normal del individuo a nivel social u ocupacional. Sin embargo, cuando el deterioro repercute de forma significativa en las actividades funcionales de la vida cotidiana, es muy probables que nos encontremos delante de un síndrome demencial.

Poca memoria: Problemas no asociados a la edad

Algunas de las personas que se aquejan de poca memoria, pueden en realidad estar experimentando algún problema de amnesia. La amnesia es la pérdida total o parcial de la memoria y puede ser anterógrada (el paciente no puede recordar información posterior al episodio) o retrógrada (el paciente no puede recordar información anterior al episodio).

  • Síndrome de Korsakof: Es un síndrome que aparece por déficit de tiamina y provoca apatía, pasividad, falsos reconocimientos y confabulaciones. A menudo se asocia a la Encefalopatía de Wernicke. Un 30% aproximadamente recupera completamente la memoria, sin embargo un 25% no mejora de la sintomatología a pesar del tratamiento.
  • Blackouts alcohólicos: Aparece en personas que abusan severamente del alcohol. El paciente se despierta por la mañana sin poder recordar un periodo de la noche anterior, aun sin mostrar síntomas de intoxicación. Consecuencias del alcohol en el cerebro.
  • Amnesia postraumática: Suele acompañarse con la pérdida de memoria de los momentos previos al accidente (amnesia retrógrada) y con amnesia del accidente y posterior (amnesia anterógrada). La severidad del síndrome amnésico se relaciona con el daño cerebral sufrido.
  • Amnesia global transitoria: Es un trastorno amnésico de inicio brusco. Suele durar entre 6 y 24 horas y, una vez finalizado el episodio, el paciente no recordará lo sucedido durante el mismo.
  • Terapia electroconvulsiva (TEC): “Aparece amnesia retrógrada de unos pocos minutos antes del tratamiento y amnesia anterógrada después del tratamiento que se resuelve en las 5 horas siguientes. Déficits leves de memoria pueden permanecer durante 1-2 meses después del curso de TEC y desaparecen completamente a los 6-9 meses después del tratamiento”.
  • Demencia: “Existe deterioro de la memoria reciente y remota. A diferencia del síndrome amnésico, el trastorno de memoria en la demencia se acompaña de un déficit importante de otras funciones cognitivas: trastornos del lenguaje (afasias). Alteración de habilidades motoras y constructivas (apraxias) y de la capacidad de reconocer objetos (agnosias)”.
  • Delirium: “Se encuentra afectada principalmente la memoria inmediata y reciente. El trastorno de memoria es secundario a la alteración del nivel de conciencia y disminución de la capacidad de mantener la atención”.

¿Es correcto decir que tenemos “poca memoria”?

Se suele decir “tengo poca memoria” como si la memoria fuese un concepto general, sin embargo, es importante saber que no es un proceso único. Existen muchos tipos de memoria. La memoria es un proceso muy complejo que se ejecuta mediante distintos subprocesos, en distintas fases.

Podemos distinguir según su función y características, tres tipos de memoria principales: La memoria a corto plazo, la memoria a largo plazo, y la memoria de trabajo o “Working Memory”.

  • La memoria a corto plazo (MCP) es nuestra memoria activa, la que nos ayuda a recordar por ejemplo un número de teléfono que acaban de darnos. La MCP tiene una capacidad limitada.
  • La memoria a largo plazo (MLP) es nuestra base de datos permanente, la que contiene nuestras experiencias y conocimientos almacenados. Gracias a ella puedo recordar por ejemplo un episodio de mi infancia como puede ser un cumpleaños o unas vacaciones en familia etc.
  • La memoria de trabajo o Working Memory es muy importante, tanto que muchos científicos postulan que puede ser el ingrediente fundamental de la inteligencia humana. La memoria de trabajo es la que nos permite enlazar nuestros conocimientos y experiencias vividas (de la MLP) con la situación que estamos viviendo en el presente para que podamos actuar en consecuencia. Es la memoria que utilizamos por ejemplo cuando estamos charlando con alguien o cuando alguien nos pregunta algo. Nuestro cerebro procesa la información recibida y busca en nuestra base de datos otra información relacionada con el suceso presente y que nos permiten responder a la conversación.

Resiliencia Humana: Consejos para desarrollarla a través de la Fábula del helecho y el bambú

Resiliencia Humana ¿Eres capaz de superar la adversidad? ¿De sobreponerte a periodos de dolor emocional? En la vida todos en algún momento experimentamos alguna desgracia o sufrimiento, y esto es tan cierto como tristemente inevitable. Ahora bien, dependiendo de la manera de cómo afrontemos estas dificultades que se nos presentan, podremos construir un futuro con más sabiduría, aprender de nuestro pasado y crecer.

Cuándo la vida te lo pone difícil, qué quieres ser; ¿Helecho o bambú? A través de una fábula inspiradora, hoy conocerás el poder de la resiliencia humana, o cómo no sucumbir a las adversidades.

Te invito a que reflexiones con este pequeño cuento, y te propongo una serie de consejos para que potencies esa resiliencia humana que está en el interior de cada uno de nosotros.

Conoce tu resiliencia humana

¿Qué es la Resiliencia humana?

La resiliencia humana puede definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar las adversidades, asumirlas con flexibilidad, y lo más importante de todo; salir fortalecido de ellas.

Es algo mucho más profundo y espiritual que la resistencia. La resistencia consiste en aguantar vientos y mareas de una manera más o menos heroica, pero con una fortaleza de tipo pasiva. La resiliencia humana consiste en dejar atrás ese sufrimiento y trascender.

Una persona resiliente emocionalmente sabe obtener un aprendizaje y una sabiduría de cada situación adversa que atraviesa, de manera que no sólo le reporte efectos negativos.

Seguro que conoces a más de una persona que al verla, con su buen humor y su sonrisa, te preguntas cómo es posible después de todo lo que ha pasado. Probablemente esa persona sea un ejemplo de superación y resiliencia humana.

Lo importante de la resiliencia humana es que no es una característica intrínseca y exclusiva de determinadas personas, sino que todos y cada uno de nosotros podemos potenciarla y desarrollarla, ya que la resiliencia humana puede ser aprendida.

Las personas resilientes emocionalmente no nacen, se hacen. Esto implica que para desarrollar su resiliencia humana han tenido que experimentar diversas situaciones duras en su vida. Por supuesto que experimentan dolor y sufrimiento, pero la clave que utilizan estas personas es convertir en sufrimiento en virtud. Para mí, no hay manera más sencilla y directa de entender la resiliencia humana que con el famoso refrán: Lo que no te mata te hace más fuerte.

“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última” Martin Luther King

Resiliencia humana: La fábula del helecho y el bambú

Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.

-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?

-Sí, respondí.

-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…

-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.

-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…

La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

(Cuento oriental)

¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?

Aprende a desarrollar tu resiliencia humana interior: 10 consejos para ser una persona resiliente emocionalmente

Resiliencia Humana Consejo 1: Establece relaciones enriquecedoras con tu entorno

Las personas resilientes poseen un entramado afectivo y social pleno. Son conscientes de que a veces no sólo es necesario pedir ayuda, sino que resulta positivo para las dos partes. Se crean y fortalecen los vínculos afectivos. Busca personas positivas en tu vida y aléjate de los vampiros emocionales.

Resiliencia Humana Consejo 2: No te tomes ninguna crisis como insuperable

La palabra crisis en japonés está formada por los caracteres Peligro + Oportunidad. Así que aprovecha esta oportunidad para salir fortalecido de las dificultades.

Mentalízate de que cualquier problema en esta vida es temporal, menos la muerte. De esta manera las personas resilientes capean la tormenta lo mejor que pueden mientras dure.

La clave está en asumir esta crisis como una oportunidad para generar el cambio, para aprender y para crecer.

Resiliencia Humana Consejo 3: Acepta que el cambio es parte de la vida

Inevitablemente, todo cambia y transmuta, tanto para bien como para mal. Aceptar los eventos que no puedes modificar por el momento te ayudará a centrarte en las cosas que sí puedes hacer. Cuando un jarrón se rompe, no intentes pegarlo, ya que nunca será el mismo. Una persona resiliente hará un mosaico con los trozos rotos de ese jarrón. Busca la belleza en las dificultades.

Resiliencia Humana Consejo 4: Muévete hacia tus metas

Las personas resilientes, saben canalizar las adversidades para dirigirlas hacia sus objetivos. Aprender a salir de tu zona de confort, Ser tenaz y perseverante en tus metas no es sinónimo de ser idiota. En vez de ser como el salmón que nada en contra de la corriente, aprovecha esa corriente para fluir con ella.

La intención es tan necesaria como la disposición. Te invito a que eches un vistazo a mi artículo: Las 10 reglas de la Buena Suerte: ¡Aprende a crearla! En el que aprenderás todo lo necesario para incorporar la Buena Suerte (la de verdad) en tu vida diaria.

La resiliencia y tus metas

Resiliencia Humana Consejo 5: Toma decisiones sin miedo. Y si lo tienes, aún con él decide igual

La procastinación es el peor enemigo de la resiliencia. El posponer decisiones o actos no soluciona nunca el problema, generalmente alargarlo en el tiempo sólo lo empeora. Toma decisiones y hazte responsable de ellas.

Resiliencia Humana Consejo 6: Aprende a verte a ti mismo desde un prisma positivo

Esfuérzate por comprenderte y se consciente de tus fortalezas. (Pero también de tus debilidades) Las personas resilientes saben utilizar sus fortalezas a su favor. La autoconfianza en tus capacidades te permitirá utilizar tus recursos emocionales de la manera más eficaz y promoverá una actitud resiliente ante los problemas. Puede que te interesen estos trucos de psicología positiva.

Resiliencia Humana Consejo 7: Descúbrete a ti mismo

Trabaja en ti. Cualquier adversidad es una oportunidad idónea para profundizar en ti mismo y valorar el daño que te ha producido y lo que has aprendido de la experiencia. Habitualmente tras un duro golpe emocional las personas suelen buscar su lado más espiritual. Si esto te ocurre, escúchate y déjate llevar.

Resiliencia Humana Consejo 8: Desarrolla tu perspectiva

Te permitirá ver las situaciones adversas desde un marco más amplio de manera que no te sumerjas en ellas irremediablemente. Se consciente de cual es el problema, delimítalo, y no permitas que afecte a otras facetas bonitas de tu vida.

Resiliencia Humana Consejo 9: Cuídate y respétate

Escúchate y dale la importancia que se merecen a tus sueños y deseos. Se consciente de tus necesidades y sobretodo prioriza el descansar. La vida no es sólo trabajo. Cuida tambien tu procesamiento cognitivo con CogniFit.

Resiliencia Humana Consejo 10: Nunca pierdas la esperanza

El último consejo y el que aúna todos los demás es el que más me gusta. Nunca pierdas la esperanza, y cuando flaqueen tus fuerzas recuerda la fábula que te he contado sobre el helecho y el bambú.

Recuerda siempre que si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

Calmar a los niños con el móvil o tablet ¿Qué riesgos tiene?

¿Cuántas veces hemos visto a unos padres darle el móvil o la tablet a un niño para que se calle o deje de montar un escándalo en público? ¿Eres de esos padres que les da el móvil a sus hijos a la primera de cambio? Aquí te explicamos cuáles son las consecuencias de calmar a los niños con el móvil y qué podemos hacer en su lugar.

Está claro que las nuevas tecnologías nos facilitan la vida. Tienen muchísimos usos y utilidades beneficiosas para nosotros. En las aulas cada vez se usan más las Tablets y plataformas educativas de neuroeducación como herramientas de aprendizaje. Además, se ha demostrado que el uso de la tecnología ayuda a niños autistas y con discapacidad a aprender y comunicarse.

Sin embargo, la utilización de los móviles o tables como medio para que nuestro hijo se calle y nos deje en paz no es la mejor forma de educarle.

Niños y móviles

Calmar a los niños con el móvil o tablet

A los niños les gusta la tecnología. Los estímulos novedosos, coloridos y musicales de los juegos los hacen muy atractivos para los más pequeños. Por ello, cada vez que tienen una rabieta, es tentador darles el móvil. Es sencillo y se callan al instante.

Según un estudio de la Universidad de Michigan, los padres de niños con dificultades sociales y emocionales en hogares con bajos ingresos, tienden utilizar más a menudo tecnología móvil para calmarles y mantener la paz en casa. Esto implica que los niños sigan con esas dificultades sociales y emocionales e incluso empeoren.

Según los investigadores, cuanto menos control y más frustración sientan los padres en relación al comportamiento de sus hijos, es más probable que les den los móviles para calmarles. Usan estos dispositivos como una estrategia de afrontamiento.

Otros estudios muestran que mucho tiempo de televisión puede dificultar en niños pequeños el desarrollo de la empatía, habilidades sociales y el lenguaje. Y es que estas habilidades se desarrollan jugando e interactuando con adultos y otros niños. Esto también se puede aplicar al uso excesivo de Tablets,  Smartphones y videojuegos ya que reducen, del mismo modo que la televsión, las interacciones con otros seres humanos.

Consecuencias de calmar a los niños con el móvil

¿Qué ocurre si sistemáticamente le damos al niño el teléfono móvil cada vez que llora o se enfada?

1. Estaremos premiando su comportamiento. Por tanto, será más probable que el niño utilice la rabieta como un modo para conseguir lo que quiere.

2. No aprenderá a manejar la frustación. El motivo de la rabieta seguirá ahí. El niño no aprenderá a afrontar un “No” y tampoco aprenderá como controlar sus emociones.

3. Pasará demasiado tiempo delante de la pantalla. Esto afecta a sus niveles de atención, acostumbrándolo a recibir una gran cantidad de estimulación, desmotivándose al volver al ritmo de la vida real. No estarán interactuando con otros niños de su edad y tampoco disfrutarán de tiempo de calidad con sus padres.

¿Debemos educar con o sin móviles?

¿Cómo manejar una rabieta?

Una rabieta es una reacción exagerada con gritos y lloros para conseguir algo. ¿Qué hacemos para pararla y que sea menos probable que vuelva a suceder?

  • Lo primero que hay que hacer es hacerles entender que mientras griten no podremos entender lo que nos quieren decir.
  • Dar ejemplo manteniendo la calma y no alzando la voz.
  • Hablar con ellos para gestionar la demanda. Saber qué es lo que quieren es esencial. Puede ser que tengan un malestar real o que sea un simple capricho. Si es un capricho, es importante no ceder a lo que nos piden. Si no, se acostumbrarán a tener todo lo que quieren, convirtiéndose en niños tiranos y desarrollando el Síndrome del emperador.
  • Hacerle saber que con la rabieta no conseguirá nada y que soló logrará sentirse mal.

¿Cuánto tiempo deben pasar los niños enfrente de una pantalla?

Los niños americanos pasan un total de 5 o 7 horas al día enfrente de una pantalla, ya sea televisión, ordenador, tableta o teléfono móvil. Esto le deja muy pocas horas al juego interactivo con otros niños y tiempo de calidad con sus padres.

El cerebro inmaduro de un niño es como una esponja que se adapta a la estimulación que recibe. Si un niño se acostumbra a recibir la gran cantidad de información que los teléfonos móviles permiten a una edad muy temprana, la realidad les parecerá aburrida. Sus niveles de atención disminuirán en las situaciones del mundo real, mucho más lentas que en el mundo virtual. No serán capaces de concentrarse en el colegio y rendirán mucho peor.

El uso excesivo de la tecnología, debido a las características placenteras de ella, hace a los niños muy proclives a las adicciones. Además, las pantallas y los juegos activan a los niños, dificultando y empeorando su sueño. El uso excesivo de las nuevas tecnologías también se relaciona con el aumento de la obesidad y el sedentarismo.

Entonces, ¿cuanto tiempo deben pasar delante de la pantalla? Los expertos recomiendan que los niños menores de 2 años no pasen más de 30 minutos al día. Esto se debe a que es ese el tiempo que los niños pasan normalmente jugando con un juguete. Para niños más mayores entre 1 y 2 horas es lo recomendable.

¿Cómo limitamos a los niños el uso de las pantallas?

A veces es difícil limitar el uso de la tecnología, estamos rodeados de ella. Sin embargo hay cosas que sí podemos hacer.

  • Los niños no deberían tener una televisión u ordenador en su habitación.
  • No permitir el uso de dispositivos electrónicos o ver la televisión durante las comidas.
  • No dejarle comer mientras hace uso de la tecnología, ya que las pautas alimentarias podría verse afectadas, haciendole comer más cantidad y alimentos poco saludables.
  • Sugiere actividades en familia que no impliquen tecnología, como juegos de mesa, puzles o actividad física.
  • La mejor manera de limitar el uso de la tecnología es dando ejemplo. Aplícate estas mismas normas.

Los golpes nos hacen más fuertes: Sufrir esculpe tu cerebro

A todos nos gusta sentir alegría, felicidad, paz, amor… Pero ya no nos gustan tanto emociones como la rabia, el miedo o la ansiedad. Hay quien en un acto más o menos heroico consigue convivir con ellas, pero también hay quienes las reprimen, las estigmatizan o incluso se medican contra ellas. ¿Es realmente eficaz para nuestro bienestar emocional suprimir estas emociones? Los estudios más recientes sugieren que no. Al contrario. De hecho los golpes nos hacen más fuertes. Para que nuestro cerebro funcione correctamente, necesita nutrirse tanto de emociones positivas como de emociones negativas. Al final, y como en la mayoría de cosas vitales, nuestro cerebro es sabio y busca un equilibrio, una dualidad.

La literatura científica más reciente afirma que el abanico de emociones del ser humano, incluyendo las emociones negativas, suponen una ventaja adaptativa.

Los golpes nos hacen más fuertes: Sufrir esculpe tu cerebro

“Quien no conoce el dolor, tampoco conoce la paz verdadera”

¿Son las emociones negativas tan malas como parecen?

De hecho, las etiquetas sobre si una emoción es “buena” o “mala” proviene de nuestro propio lenguaje y somos nosotros junto a la sociedad los que hemos creado un paradigma de nomenclatura del universo de las emociones, creyéndonos con un conocimiento absoluto sobre las emociones y sus efectos en nuestro organismo.

¿Soy malo por sentir lo que siento?

¿Qué son las emociones? Hemos catalogado una serie de emociones como “malas” e indeseadas, generando en los pobres individuos una sensación de inutilidad emocional, desadaptación y desconcierto.

¿Por qué lloramos? Llorar tiene beneficios, el enfado potencia el coraje y la valentía, la culpa ayuda a las personas a seguir el camino ético correcto, y la ansiedad te previene de los peligros que te acechan.

El problema surge cuando confundimos estas emociones con sus hermanas; y es que el enfado no es ira, la ansiedad no es pánico, y la culpa no es remordimiento.

De hecho, hay evidencias de que quienes ven el mundo de color de rosa presentan un “vago pensamiento”, que correlaciona con una pobre creatividad e ingenio.

Se dice que las almas más torturadas son las que han creado obras de arte más bellas, han escrito las partituras más exquisitas, y han escrito las novelas atemporales de todos los tiempos.

¿Significa esto que para desarrollar todo nuestro potencial hay que ser un atormentado? Pues tampoco. Con esto se pone de manifiesto que las emociones positivas necesitan de las emociones negativas para poder experimentarse con plenitud, y viceversa.

Encontrar el equilibrio entre nuestras emociones es una tarea ardua que necesita de un profundo conocimiento de ti mismo, de tus sentimientos y de tu manera de afrontarlos.

Sufrir esculpe tu cerebro

Los golpes nos hacen más fuertes

El enfado es una emoción compleja, que tristemente hemos estigmatizado en la sociedad. Asociamos enfado con violencia, y lo curioso es que sólo en un 10% de los casos en enfado lleva a agresión. Conoce cual son las causas de la agresividad en niños.

El enfado es una emoción natural que surge en las personas cuando nos sentimos tratados injustamente. Cumple una función adaptativa, y hay evidencias empíricas de que la emoción del enfado incrementa el optimismo, correlaciona con la creatividad y mejora el desempeño laboral, ya que potencia tu capacidad de buscar nuevas soluciones ante esa sensación de injusticia.

El fascismo de la sonrisa

¿Los golpes te hacen más fuerte? Los psicólogos Todd Kashdan y Robert Biswas-Diener, autores del libro The power of Negative Emotions (El poder de las emociones negativas), acuñan este término que lo considero vital para entender qué está pasando hoy en día.

Desde la psicología positiva, se ha propuesto el paradigma de la búsqueda de la felicidad desde el prisma de las emociones positivas, y poco a poco las personas hemos pasado a buscar únicamente el lado bueno de la moneda.

Lo que empezó con un inocente intento de recalcar el poder de las emociones positivas, ha degenerado en un Fascismo de la sonrisa.

Las personas tienen la necesidad de sentirse bien todo el tiempo, algo biológica y cognitivamente sencillamente imposible.

Esto genera frustración, enojo e indefensión aprendida, ya que tenemos grabado en lo más hondo de nuestro ser que está “prohibido” sentir emociones negativas, que nos destruyen el cuerpo y que nos alejan de la felicidad.

Y este concepto, tristemente está muy lejos de la realidad.

“Sufrir es el gran maestro del que aprender, pero a veces puede resultar el más despiadado”

Trucos para convertir tus emociones negativas en emociones a tu favor

¿Qué hago con el enfado?

Cuando expresas en enfado o la rabia, estás transmitiendo en las situaciones sociales arrojo y valor. Los demás perciben que tienes fuerza y resolución. Exprésala siempre desde una faceta asertiva. Te invito a que leas mi artículo: Técnicas de asertividad para mejorar tus relaciones sociales.

A través de él aprenderás a ser honesto con tus propias emociones (incluidas las catalogadas como negativas) y aprenderás a expresarlas de una manera constructiva e inteligente.

¿Qué hago con la culpa?

La culpa puede ser tu aliada a la hora de enmendar un daño causado a otra persona. Cuando las personas sentimos culpa, es una motivación intrínseca estupenda para encarrilar y reconducir tu comportamiento.

Gracias a esta emoción, las personas se hacen responsables de sus actos y desarrollan su empatía (siendo capaces de sentir el dolor de la otra persona)

¿Qué hago con la ansiedad?

Cuando nuestra ansiedad se activa, capacidades cognitivas como la percepción, la visión, y la capacidad de resolución de problemas se disparan hasta un rendimiento espectacular. Aprovecharlos para realizar trabajos pendientes es una buena manera de aprovechar la ansiedad activada.

¿Qué hago con la envidia?

La envidia es una emoción muy compleja, ya que surge cuando deseamos algo que otra persona tiene. Las posibilidades de actuación que nos abre la envidia son muy interesantes a nivel de crecimiento personal: la envidia es el motor que nos hace fijarnos unos objetivos y metas.

La envidia tiene el potencial de disparar el deseo y la motivación para lograr esa fortaleza que se admira en el otro.

Convierte tus emociones negativas en emociones a tu favor

¿Qué hago con el tedio?

El hastío o el tedio es una emoción asociada a una sensación muy desagradable. La sociedad de hoy en día no nos permite estar tediosos, ociosos o aburridos. Siempre hay algo nuevo que hacer, y además deberás hacerlo. Pero lo interesante del tedio es que en estos momentos de aburrimiento es cuando pueden visitarnos las musas, y tener grandes momentos de insight o ideas innovadoras.

Ten presente que ningún mar en calma hizo experto a un marinero…

Aprender a tomar decisiones difíciles: 7 pasos para lograr tus metas

Cómo aprender a tomar decisiones difíciles. Tomar decisiones inteligentes en momentos difíciles suele ser todo un reto ¿Alguna vez te has quedado paralizado/a sin saber cómo reaccionar? ¿O has tomado una decisión que no te acerca a la meta que quieres conseguir? La toma de decisiones es una habilidad cognitiva que se puede entrenar: En este artículo conocerás las herramientas, estrategias y recursos, que te ayudarán a reaccionar de de forma más rápida, inteligente y eficaz ante los momentos difíciles. ¡Conseguir lo que deseas es más fácil si sabes tomar las decisiones adecuadas!

Hay muchos tipos de decisiones. Las personas adultas, desde que nos levantamos hasta que nos vamos de nuevo a dormir, afrontamos miles de decisiones diarias. Aprende a reconocer qué decisiones tendrán mayor repercusión y a actuar en consecuencia.

La terapia de solución de problemas que veremos, te permitirá mejorar tus habilidades en la toma de decisiones, y afrontar mejor las situaciones estresantes en tu día a día. Cualquier decisión que tomes encadena nuevos eventos ¡Aprende a tomar mejores decisiones!

Cómo aprender a tomar mejores decisiones en momentos difíciles

La toma de decisiones es una constante en nuestras vidas. Unas decisiones nos llevarán a otras, y en muchas ocasiones no dejarán de ser anécdotas de nuestro día a día: A qué hora nos levantamos un domingo, coger un paraguas cuando vemos nubes grises en el cielo, subir por las escaleras o en ascensor… A priori, no se trata de decisiones que podamos considerar difíciles. Pero, sin dejar de subestimar las pequeñas elecciones diarias, hay un grupo selecto de decisiones que tendrán una gran importancia a medio y largo plazo en nuestras vidas. Por esta razón, aprender a decidir lo que nos conviene en esas situaciones que resultan más difíciles requiere ejercitar el pensamiento racional y lógico.

Por ejemplo, apuntarse al gimnasio, matricularse en una universidad, aceptar un trabajo en otra ciudad a cientos de kilómetros de casa, y elegir el nombre de un hijo o hija son el tipo de decisiones que requerirán un mayor esfuerzo y tiempo de reflexión por nuestra parte.

En Psicología, la toma de decisiones se describe como un proceso cognitivo superior, es decir, que se apoya en otros procesos psicológicos como la atención, la memoria operativa, la capacidad y velocidad de procesamiento, el lenguaje, el pensamiento deductivo, la planificación, la supervisión, la creatividad… Como ves, tomar una decisión inteligente y racional es algo complejo para nuestro cerebro. Pero, gracias a la plasticidad cerebral, y a nuestra capacidad de aprendizaje, podemos mejorar las funciones cerebrales y procesos cognitivos, y aprender nuevas estrategias cerebrales que nos permitan tomar mejores decisiones. 

Cualquier persona tiene la capacidad de entrenar y mejorar sus habilidades cognitivas para afrontar los problemas o decisiones cotidianas de forma más adaptativa. ¡Conoce las estrategias TSP o Terapia de Solución de Problemas.

La TSP o Terapia de Solución de Problemas nos enseña desde una perspectiva cognitivo-conductual a afrontar los conflictos de la vida cotidiana. La persona se involucra de manera activa en un proceso, que comienza mucho antes desde su motivación, para afrontar las diferentes situaciones (novedad, riesgo, incertidumbre), tipos y síntomas de estrés.

Cómo tomar mejores decisiones

7 sencillos pasos para aprender a tomar decisiones difíciles


1. Identificar la decisión a tomar. 2. Definir un objetivo. 3. Orientación positiva hacia el problema. 4. Recopilar información relevante. 5. Generar alternativas. 6. Evaluación de las alternativas. 7. Toma de decisiones.

Esta estrategia, resumida aquí en 7 sencillos pasos, te ayudará a activar la vía del pensamiento racional. El pensamiento racional te permitirá tomar de forma más efectiva decisiones importantes.

Cada persona es diferente. La idea, desde la TSP (Terapia de solución de problemas), es que personalices tu propia estrategia. Puedes hacer el proceso con más o menos pasos hasta que llegues a utilizarlo de forma espontánea cuando te haga falta. Ten en cuenta que el entorno, y las situaciones en las que tendrás que afrontar la toma de decisiones serán complejas y cambiantes. Por tanto, no es una fórmula infalible que te dará la respuesta al problema. Esto es un esquema de acción.

1. ¿Cuál es la decisión a la que te enfrentas?

Definir el problema. Este paso inicial puede parecer bastante evidente pues se supone que ya estamos cara a cara ante el problema y sabemos de que se trata. Sin embargo, la toma de consciencia tiene dos ventajas: por un lado, permitirá que te acerques a esa situación concreta y situarte en el momento presente; y por otro lado, abrirá las puertas para que se inicie el proceso de toma de decisiones, es decir, que serviría de “disparador” para el resto de pasos dentro de una secuencia de acción encadenada.

2. En esta decisión ¿Cuál va a ser tu objetivo o meta?

Pensar en tus intereses en términos de corto, medio y largo plazo. Por ejemplo, ante una pequeña molestia en un diente ¿Qué elementos podrían influir a corto plazo para no acudir al dentista? Ansiedad, anticipación del dolor, miedo, dejadez, evitación, ahorro… Si consideramos la situación a largo plazo veremos que retrasar la visita al dentista puede suponer mayores complicaciones futuras: un aumento de las molestias, una mayor duración e intensidad del tratamiento médico y un coste económico más alto. Veremos que a veces, no requiere de un profundo y exhaustivo análisis o de una alta capacidad intelectual, simplemente se trata de ampliar las perspectivas.

3. ¿Tienes una visión positiva acerca de la decisión que tienes que afrontar?

Efectivamente, es muy importarte intentar tener una actitud positiva. Pero esto no significa que hay que verlo todo de color de rosa. Las personas con una actitud positiva en la toma de decisiones creen en sus capacidades y encuentran en cada situación de la vida una nueva oportunidad para aprender.

4. ¿Has buscado información significativa para la resolución del problema?

Para asegurarse que la información que estás valorando es realmente relevante, sería recomendable:

  • Centrarse en los hechos objetivos y sólo en los hechos.
  • Evitar considerar interpretaciones de tipo subjetivo y juicios con fuerte carga emocional.
  • Evitar posibles sesgos cognitivos.

El “sesgo de confirmación es la tendencia a consultar solamente con personas próximas a nosotros que comparten y apoyan nuestras opiniones. Imagínate que buscas nuevos puntos de vista para decidir si vas un paso más allá en la relación con tu pareja y le preguntas a una amiga con quien compartes opiniones sobre la vida muy similares ¿Crees que vas a obtener una visión más amplia de lo que está ocurriendo?.

Otro sesgo cognitivo es mantener “creencias resistentes”, esto son, opiniones basadas en experiencias previas sin considerar la situación actual. Por ejemplo, yo he conocido a una persona adulta a quien le preguntaron: Tu padre, ¿qué es? Y él respondió: Mi padre es banquero. La realidad era que su padre después de estar 30 años trabajando en un banco hacia dos años que estaba jubilado, y ya estaba en una nueva etapa de su ciclo vital.

5. ¿Serías capaz de pensar varias salidas para resolver una misma situación?

  • Potencia la creatividad. Se trata de generar opciones u alternativas a la situación presente, y cuántas más y más variadas mejor. Al principio no importa que sean válidas, alocadas o perfectas. ¿Has probado la Tormenta de Ideas?
  • No es momento todavía de usar el pensamiento racional o deductivo, así que no hay que juzgar ni desechar ninguna idea inicialmente por disparatada o absurda que te parezca. Es posible que algunos elementos de la idea te sean útiles para hallar una solución a posteriori.
  • Adoptar varios puntos de vista. Para ello puedes recurrir al pensamiento lateral o divergente.

6. ¿Cómo seleccionar la mejor opción?

Cada persona es diferente, ¡pero eso tú ya lo sabes! En la selección de una de las opciones posibles influirán factores personales y socio-culturales. De forma genérica, la evaluación de cada alternativa incluye:

  • Probabilidad de que la característica que estamos considerando finalmente se cumpla. Te pondré un ejemplo. Imagina que decides aceptar un nuevo trabajo porque las oportunidades de crecimiento personal que te ofrece la nueva empresa son más altas que las actuales ¿Cuál es la probabilidad que dentro de unos años tu perfil profesional mejorase y se hayan cumplido tus expectativas?
  • Evaluar las consecuencias en términos de costes-beneficios globales. Se trata de un proceso muy exhaustivo basado en la maximización, es decir, elegir la opción que tenga una puntuación más alta en todas las características comparadas posibles. Sin embargo, para una persona hacer esto es poco probable. En la vida real usamos en mayor medida un criterio de satisfacción, incluyendo en el proceso de evaluación sólo algunas características, por ejemplo, aquellas que nos parecen más deseables o accesibles.

Otros criterios que utilizamos son la satisfacción, el riesgo y la utilidad.

Aquí te dejo un enlace a un video cortito de unos 15 min. (subtitulado en castellano) donde la filósofa Ruth Chang nos enseña, de modo muy simple, una perspicaz manera de mesurar nuestras decisiones en la vida. En el fondo: “eres lo que decides”.

7. ¿Ya has tomado una decisión?

¡OK! Pues llegado a este punto te toca decidir. Elige la opción que consideres más conveniente. Recuerda lo que comentamos anteriormente: las decisiones dependen de la persona y del momento en que se toman. Es posible que dentro de unos años veas las cosas de forma diferente, desde otro tiempo y perspectiva. Pero no te atormentes por esto. No te dejes caer en el bloqueo o en la evitación.

Antes de “pasar a la acción” lleva a cabo un proceso de monitorización o revisión de la opción seleccionada mediante preguntas del tipo: ¿Responde a las necesidades planteadas?, ¿Se adecua a mis intereses u objetivos?, ¿Tengo los recursos necesarios?…

Es tiempo de pasar a la acción: ¿Cómo ejecuto la decisión que he tomado?

Elabora un buen plan con los pasos y tiempos necesarios para llevar a cabo la decisión que has tomado. No hay una regla para esto. Que sea personal y adaptado a la situación.

Por último, te recomiendo algunas técnicas de monitorización. Es conveniente estar sensible al proceso durante todas las fases pero especialmente en la ejecución:

  • Observar tu propia conducta. Supervisar lo que haces y cómo lo haces. Importante mantener la concentración.
  • Programar auto-evaluaciones. Comparar a cada fase si los resultados se van correspondiendo con lo que habías anticipado. En caso negativo, revisa de nuevo el plan.
  • Querese un poquito. Utilizar recompensas si los resultados son los esperados. A veces un refuerzo verbal inmediato es suficiente, ¡Muy bien hecho! También puede funcionar como un anticipo de una recompensa posterior, ¡Muy bien hecho te mereces una cerveza bien fría! O sino, que mejor que celebrar una decisión… ¡con otra decisión!

Aprender a tomar decisiones: auto-recompensas

Esta sería a grandes rasgos una aproximación a la toma de decisiones desde un punto de vista cognitivo-conductual. Aprender a tomar decisiones, buenas decisiones en momentos difíciles, es posible ¿Qué? ¿Qué no se parece mucho a cómo tomas tus decisiones? No te preocupes. Seguramente lo haces de forma muy parecida aunque no te das cuenta, o, quizás no sigues un proceso tan mecánico. Precisamente, el objetivo de la Terapia de solución de problemas (TSP) es que la persona llegue a automatizar el proceso y tomar decisiones, aparentemente, de forma espontánea.

Siendo sinceros, la verdad es que las personas no siempre tenemos tiempo y ganas para comportarnos de un modo tan racional y programado. Así que, en ocasiones, empleamos algo llamado “heurísticos”. Una especie de “atajos” o “intuiciones” que ahorran energía mental. Y además, no siempre lo más lógico es lo más adecuado en ese momento o aquello que finalmente decidimos hacer ¿Por qué nos comportamos así? Para saber más de cómo tomamos decisiones y cómo nos comportamos, hablaremos del papel de las emociones en la toma de decisiones en un próximo post…

Referencias: González Labra (2012). Psicología del Pensamiento. Ruiz, Díaz, y Villalobos (2012). Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales.

¿Estás anclado en tu zona de confort? Qué es y 10 consejos para salir de ella

Llevamos una vida tranquila, sin demasiados imprevistos, controlamos la situación y eso nos hace sentir seguros. Sin embargo, en lo más profundo de nuestra mente aparece esa incómoda fantasía que anhela una vida más emocionante, más plena, más satisfactoria… una vida MEJOR.

Si alguna vez has sentido ese pensamiento, seguramente necesitas un cambio. ¡Salir de tu zona de confort es la única manera de avanzar en tu desarrollo personal y conseguir tus sueños

La zona de confort es nuestra propia burbuja

Tal vez, alguna de estas situaciones te sea familiar…. Estás asqueado con tu trabajo pero no mueves un dedo por cambiarlo o, tal vez, sientes que tu pareja no te llena pero no rompes la relación por la “comodidad” que supone estar a su lado, te gustaría aprender idiomas, hacer deporte, emprender una aventura… pero, ains… ¡Es que se está tan agustito en el sofá! Sigue leyendo, puede que este artículo te de la fuerza que necesitas para emprender el primer paso del resto de tu vida.

¿Qué es la “zona de confort”?

La “Zona de confort” es el estado mental formado por los lugares en los cuales nos sentimos cómodos, protegidos y seguros con la vida que llevamos. Es diferente en cada persona dependiendo de los valores y aspiraciones de cada uno. La zona de confort p

uede ser positiva durante un tiempo, pero si nos acostumbramos a ella nos puede generar pereza y pasividad a la hora de actuar ante situaciones nuevas y esto frena nuestro desarrollo personal y a la larga nos puede generar frustración y vacío.

¿Sabías que este “apego” a nuestra zona de confort, se produce porque nuestro cerebro, en concreto nuestra “Formación Reticular” (que es la zona que regula el sueño, dolor, movimientos, etc…) se acomoda?. Si amigos, nuestro cerebro es vago por naturaleza: Cuando sales de tu rutina (o zona de confort) tu cerebro gasta más energía porque debe estar alerta y procesar mayor cantidad de información que si la tarea es repetida.

Por eso, a tu cerebro le encanta que hagas tareas repetidas, así, puede conectarse siempre de la misma manera y esto le permite ahorrar energía. A modo de ejemplo práctico…

Imaginaos que lleváis años comprando pan en la misma panadería y  un día os la encontráis cerrada. ¿Qué haríais? ¿No compraríais ese día pan y utilizarías el pan que sobró ayer o iríais a esa tienda que está bastante lejos pero que seguro que está abierta?

Si la respuesta es “iría a la tienda que está lejos a pesar de no saber ni cómo llegar” estamos haciendo que nuestra “Formación reticular” realice otros caminos neuronales. O dicho de otro modo, estaríamos aumentando nuestra zona de confort asumiendo “riesgos” y tomando nuevas decisiones. 

(Este sencillo ejemplo se puede comparar con cualquier ámbito de nuestra vida).

Salir de la zona de confort nos abre nuevos caminos

¿Por qué deberíamos salir de nuestra “zona de confort”?

Os preguntaréis cual es la necesidad de salir de nuestra zona de confort si es un lugar donde parece que  nos encontramos tan bien, ¿no? Vamos a reflexionar sobre ello.

Imaginaos una familia de nivel económico pobre pero que viven cómodos en su propia zona de confort. Un día caen en la más absoluta miseria y se ven obligados a hacer cosas y desarrollar determinadas habilidades para salir adelante. Al principio, todos lo pasaron bastante mal pero ahora han alcanzado el éxito y su vida ha dado un giro de 360º.

Esta familia se vio obligada a cambiar por necesidad y gracias a que se esforzaron y salieron de su zona de confort han evolucionado y llevan una vida mucho mejor.

¡Cuidado! Con esto no solo me refiero al tema económico, sino a las aspiraciones que cada uno tenga como: aspiraciones a viajar, aspiraciones a trabajar en X cosa, aspiraciones amorosas, aspiraciones a hacer cosas que te dan miedo… y una  vez conseguido nuestro objetivo, seguir subiendo escalones.

Debemos salir de nuestra zona de confort para cumplir nuestros sueños y aspiraciones

¡Decidido! Quiero salir de mi “zona de confort”, ¿cómo lo hago? Consejos

Salir de la zona de confort no siempre es fácil y vas a necesitar mucho esfuerzo hasta conseguirlo. Recuerda que nada es imposible y que… ¡Si quieres, puedes!

Consejo nº 1. Toma conciencia de los límites de tu zona de confort.

Pregúntate las cosas que te provocan miedo o rechazo. Piensa en tu pasado, tu presente y del que quieres que sea tu futuro.  Hazte preguntas del tipo ¿Me conformo con lo que tengo o prefiero conseguir mi sueño aunque me cueste trabajo? ¿Soy feliz con la vida cómoda que llevo o prefiero asumir nuevas metas y desafíos?

Piensa en tu trabajo o tu pareja. ¿Quieres mantenerte en tu trabajo cómodo y aburrido o conseguir un trabajo que realmente te llene? ¿Prefieres seguir con tu pareja de hace años aunque no te haga feliz o arriesgarte a conocer una persona que consiga darte un futuro feliz?

Consejo nº 2. Búscate un objetivo y esfuérzate en conseguirlo.

Los objetivos son personales e independientes de cada persona. Piensa en lo que quieres conseguir y refuerza cada pequeño logro que consigas, eso te ayudará a mejorar tu autoestima, ganar confianza y conseguir una mejor versión de ti mismo.Estoy consiguiendo algo que jamás imaginé”.

Consejo nº 3. Acepta tus errores.

Los comienzos siempre son complicados y es normal que sientas miedo. Sé positivo y acepta que no eres perfecto y que hay algunas situaciones que no puedes controlar. Si te caes, te levantas. Piensa que de los errores se obtienen grandes lecciones. Eso sí, cuidado con no presionarte en exceso.

Consejo nº 4. Cambios, cambios, cambios…

No solo me refiero a cambios en nosotros mismos, a nivel psicológico, sino al ambiente. Busca situaciones novedosas, muévete por entornos distintos, cambia la decoración de tu casa o habitación, cambia tu color de pelo,… Hay miles de opciones, todo depende de ti. Incluso puedes probar los beneficios del Mindfulness para mejorar tu estado de ánimo y conseguir mayor bienestar emocional.

Consejo nº 5. Haz todas aquellas cosas que te causan rechazo.

¿Qué te da miedo conocer gente nueva? Piensa en las excusas que te pones y las barreras que te pones para no hacer algo y actúa en consecuencia. Enfréntate a tus miedos poco a poco. De este modo, cada vez te sentirás más cómodo porque sentirás que tienes el control de tu vida.

Recuerda que un poco de ansiedad puede llegar a ser positiva para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, solo hay que saber llevarlo.

Consejo nº 6. El apoyo es importante.

Pide a tu familia y amigos que te ayuden a superar tus miedos y a eliminar tus barreras. El apoyo, admiración y respeto por su parte, te ayudarán mucho. Si haces el camino solo llegarás rápido, si haces el camino acompañado llegarás lejos.

Consejo nº 7. Hacer el ridículo NO es malo.

A veces no decimos o hacemos algo por miedo a que la gente nos juzgue. Pero, ¿sabes qué? Lo que piense u opine la gente sobre ti, es algo que no te tiene que importar demasiado. Aprende a reírte de ti mismo, deja que tus amigos se rían de ti y no solo eso, ríete con ellos.

Consejo nº 8. Corre riesgos.

Además, asumir determinados riesgos es vital para conseguir nuestro propósito. Como dijo Muhammad Ali: “El que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida”. Y nunca te arrepientas de nada de lo que hagas, seguro que a lo largo de tu vida te arrepentirás más de aquellas cosas que no hiciste por miedo a…

Consejo nº 9. Disfruta de lo desconocido.

¿Cuánto tiempo hace que no haces cosas nuevas? Esa incertidumbre y esa adrenalina que liberamos ante aquellas cosas a las que no estamos acostumbrados. Da un salto hacia tu nueva vida y disfruta de nuevas experiencias, recuerda que la vida solo es una y que no hay segundas oportunidades para VIVIR. ¡Cuidado! Con disfrutar de lo desconocido, no quiero decir que seas imprudente.

Consejo nº 10. Lucha por tus sueños y no te dejes vences por nada ni por nadie.

Las grandes cosas se consiguen con mucho sacrificio y tenacidad. Aunque a veces sientas que te falta motivación para continuar, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma. Además, cuando hayas conseguido tu objetivo servirás de ejemplo para muchas personas que han visto tus progresos.Una vez conseguido, proponte nuevos desafíos.

Sueña con lo que quieres conseguir en tu futuro, trabaja duro y lo conseguirás porque todo depende de lo que tú creas ya que tú eres el protagonista indiscutible de tu vida.

“¡Lo mejor de tu vida comienza cuando termina tu zona de confort!”

Paciencia, confianza y perseveración son las claves del éxito. ¿Te atreves a conseguirlo?

¡Si tienes alguna pregunta, por favor, déjamela abajo, estaré encantada de responderla! 😉

Psiquiatra VS Psicólogo ¿Cual es la diferencia? ¿A quién debo acudir?

Cuando tenemos un problema psicológico muchas veces no sabemos quién es el profesional idóneo que lo podrá resolver mejor. ¿Cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra? ¿Son lo mismo que un coach que un psicoterapeuta? ¿A cuál acudimos? Es una duda bastante común, que con este artículo esperamos esclarecer

Psiquiatra VS Psicólogo ¿A cuál acudimos?

La psiquiatría es una especialidad médica que aparece en el siglo XIX. Nació con el propósito de tratar las enfermedades mentales, asumiendo que estas tenían las mismas características que las físicas.

La psicología, por su parte, siempre ha estado unida a la filosofía y ha sido en la segunda mitad del siglo XX cuando ha comenzado a realizar las funciones de tratamiento de los trastornos y problemas mentales.

No fue hasta Sigmund Freud, a principios del siglo XX cuando, desde la medicina, se comienza realizar un abordaje más terapéutico, más similar a lo que conocemos ahora por psicoterapia. En aquella época, los estudiosos de la psicología se dedicaban a investigar, no trataban directamente a la gente con problemas psicológicos. Por ello, los primeros abordajes de los trastornos y problemas mentales fueron desde la psiquiatría.

En el panorama actual, hay bastante rivalidad entre los psiquiatras y psicólogos. Una posible causa es que, hasta hace muy poco, la psicología no era una profesión sanitaria regulada. Y todavía quedan muchos vacíos legales. Ambas son disciplinas muy afines, y sus competencias a menudo se solapan, dificultando mucho la diferenciación de ambas.

Psiquiatra VS Psicólogo ¿A cuál acudimos?

Psiquiatra VS Psicólogo

Psiquiatra:

El psiquiatra es un médico que ha estudiado medicina y posteriormente la especialidad de psiquiatría. Los psiquiatras son los únicos que pueden recetar fármacos y tienen un conocimiento muy profundo de la estructura biológica del cerebro y su funcionamiento.

La intervención de los psiquiatras se centra en la fisiología y la química cerebral. Es decir, se encargan de tratar a personas con trastornos emocionales o enfermedades mentales a través de medicación o prescripción de recetas médicas.

Los psiquiatras, per se no tienen la formación necesaria para dar terapia psicológica. Es decir, el tratamiento que realizan no puede estar dirigido a enseñar a los pacientes estrategias y técnicas que les ayuden en la resolución de sus problemas emocionales y conductuales.

Algunos psiquiatras realizan una formación adicional en algún tipo de terapia para también poder ofrecer ayuda en esta línea.

Psicólogo:

Los psicólogos son profesionales formados en el área de la psicología. Están especializados en el tratamiento de problemas emocionales y del comportamiento a través de la enseñanza de determinadas estrategias y técnicas. Los psicólogos no pueden recetar fármacos.

Regulación de la Psicología: A partir del año 2013, de los nuevos profesionales que se formen, sólo el Psicólogo General Sanitario (el que ha realizado dicho Máster) y el Psicólogo Especialista en Psicología Clínica (acceso mediante oposiciones a una formación hospitalaria) tendrán las competencias necesarias para llevar a cabo un diagnóstico, evaluación y tratamiento de todo tipo de problemas psicológicos.

Diferencias entre psicólogo y psiquiatra

Por tanto, el psiquiatra se encarga de recetar medicamentos pero no da terapia y el psicólogo no receta fármacos pero puede, a través de terapia, enseñar al paciente estrategias y técnicas para resolver sus problemas emocionales y de conducta.

La acción del psiquiatra y el psicólogo habitualmente es conjunta, ya que el tratamiento de determinados trastornos sólo puede ser eficaz de esta manera, pero no siempre es necesario.

Terapeuta VS Coach

Terapeuta:

Un término que genera bastante confusión es el de terapeuta. Un terapeuta o psicoterapeuta es una persona que realiza cualquier tipo de terapia (obvio, ¿no?), sea cual sea, y tenga la validez y eficacia que tenga. Por ello, hay que tener mucho cuidado en las manos de quién nos ponemos e investigar bien acerca de qué tipo de psicoterapias son las más eficaces y fiables. Una persona que se anuncie como psicoterapeuta, a secas, lo más probable es que no tenga la formación ni los conocimientos necesarios para tratar los problemas psicológicos de las personas.

Coach:

Un coach, en castellano se traduce como entrenador. Es una persona cuya función es ayudar a conseguir las metas y objetivos que nos propongamos. No realiza tratamiento psicológico. Por tanto, las personas que acudan a estos profesionales no deberían tener ningún trastorno o problema psicológico. Un hecho curioso es que el psicólogo ya tiene las competencias para ejercer de coach pero no al contrario. Lo que indica que los conocimientos del coach pueden ser más limitados.

 

Psiquiatra VS Psicólogo ¿A cuál acudimos?

¿A cuál acudimos: psiquiatra, psicólogo, terapetua o coach?

 

La decisión de acudir a un profesional u otro es totalmente personal. Sin embargo, no obtenemos los resultados que queremos por el hecho de no estar lo suficientemente bien informados. De ahí mi motivación a escribir este artículo.

Mi recomendación es que si tenemos algún tipo de malestar psicológico investiguemos un poco acerca de las terapias más eficaces que existen, y acudamos en primer lugar a un psicólogo clínico (o General Sanitario). Es éste quien, según las características del problema, nos aconsejará acudir a un psiquiatra de forma adicional a nuestro tratamiento psicológico.

Si no tenemos ningún malestar y simplemente queremos mejorar en algún aspecto o conseguir algo, podemos acudir a un coach o a un psicólogo (clínico o no), ya que ambos tienen la formación necesaria para esta labor.

 

Presión social en la adolescencia ¿Debo preocuparme si la conducta de mi hijo ha cambiado?

La presión social en la adolescencia no es nada fácil. ¿Cómo influyen las amistades en los jóvenes? ¿Debemos preocuparnos cuando los adolescentes cambian su forma de vestir, su forma de ser o fuman su primer cigarrillo?

Algunos adolescentes ceden a la presión y tienden a cambiar su comportamiento porque quieren ser aceptados por sus compañeros. A veces, ocurre, que acaban haciendo cosas de las que se arrepienten, solo por la necesidad de no sentirse rechazados. La presión social puede ejercer su influencia en la toma de decisiones y en sus actos. Pero no todos sus efectos son negativos también podemos encontrar algunos positivos.

La presión de grupo nos lleva a realizar actos con los que no estamos de acuerdo

¿Por qué los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo para sentirse bien acerca de quién son?

A menudo la presión del grupo nos obliga a lo largo de nuestra vida a hacer cosas y a adoptar ciertas conductas y  comportamientos que sabemos que no son buenas o que están equivocadas. En el caso de los jóvenes o adolescentes, cada vez se sienten más presionados para cometer actos como: burlarse de un compañero, romper materiales ajenos al suyo, consumir alcohol, fumar… Estas conductas pueden ocurrir debido a que el adolescente no tiene el valor para diferenciarse de sus amigos y hacerles frente.

La presión social provoca que las personas, en este caso, los jóvenes o adolescentes no sean realmente libres, y vivan en un mundo en el que tienen que cumplir ciertos estándares sociales y llevar a cabo lo que la sociedad espera de ellos.

Son diversos los experimentos y estudios lanzados para recabar información acerca de este fenómenos social.

El experimento de Asch: Influencia de la mayoría y la conformidad

El experimento de Asch, que hemos visto en el vídeo, ha sido uno de los más replicados en psicología. El experimento fue realizado en 1951.

Todos los participantes del experimento, excepto uno, eran cómplices del experimentador. El experimento consistía realmente en ver cómo ese estudiante reaccionaba frente al comportamiento de todos los demás.

El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

En el experimento, se pidió a los participantes que dijeran, según lo que ellos creían, cuál de las líneas que se les presentaba era más larga que otra. Los cómplices habían sido preparados para dar una respuesta errónea y así ver la influencia en la respuesta del otro estudiante.

¿Qué crees que paso? Pues que el experimento de Asch demostró que las personas nos “dejamos llevar” por lo que el resto del grupo diga, aún sabiendo que no es correcto.

Ahora, imagínate esto pero siendo un adolescente… parece difícil decir que no, o imponerse ante cualquier injusticia ¿verdad?.

Los adolescentes son el grupo social más afectado por este fenómeno porque, no sólo se sienten presionados por sus amistades, sino también por sus padres y profesores. Todos hemos sido adolescentes y, lo que más nos apetecía en esa época, era experimentar cosas nuevas. Sobre todo, si implicaban llevar la contraria a nuestros padres.

Un excesivo control sobre nuestros hijos adolescentes, suele provocar la reacción contraria a la que esperamos.

Los adolescentes se ven como adultos, pero actúan y piensan como niños.

Las consecuencias de la presión social en la adolescencia

La adolescencia es una fase de nuestra vida se caracteriza por un debate interno constante. Durante la adolescencia, los jóvenes, empiezan a depender, cada vez, más de sus amistades. Se vuelven permeables e influenciables:  En sus opiniones, costumbres y hábitos (fumar, beber, alcohol, tener sexo, hacer dietas excesivas, comer alimentos poco saludables….)

La presión social en la adolescencia puede ser muy poderosa y difícil de resistir.

Los adolescentes pueden sentirse presionados o influenciados a hacer algo solamente porque las otras personas del grupo lo están haciendo o digan que lo están haciendo y tan sólo el pensamiento de sentirse excluidos y solos a estas edades pesa mucho en la identidad de los jóvenes.

La presión de grupo puede llevar a que hagan cosas aparentemente superficiales como usar cierta ropa que los identifique respeto al resto de las personas o grupos hasta acciones francamente peligrosas y con consecuencias más serias como se ha comentado antes.

Pero tranquilos, la presión social también aporta o tiene su lado positivo. Los adolescentes aprenden las normas sociales de sus iguales y pueden aprender cómo encajar y comunicarse bien con lo demás si observan e imitan a otros adolescentes. También, los adolescentes seguros de sí mismos pueden actuar como modelos positivos y dar un buen ejemplo a los demás. Debemos de pensar que estar en un grupo en el que encajemos nos permite aumentar y mejorar nuestra autoestima y  además nos ayuda a prevenir que nos involucremos en comportamientos dañinos o arriesgados.

Desarrollo personal e identidad gracias al grupo

No sucumbir a la presión social en la adolescencia: La importancia de comunicación entre padres-hijos

Cómo ser uno mismo en la adolescencia, y no caer preso de la presión social es algo que depende de muchísimos factores. Ya no sólo de factores internos de la personas sino también de su entorno. Es muy importante que exista y que sea fluida la comunicación entre padres e hijos. Es bueno hablar, y que los padres sepan que actividades hacen sus hijos. Es recomendable que se mantengan conversaciones abierta, y que expongamos medios a través de los cuales podemos reducir las posibilidades de que se junte con el grupo equivocado, o adopte hábitos indeseables (como fumar o beber, acercarse a las drogas…). Hay que hablar de los riesgo que tienen ciertos hábitos y también hay que saber cuáles son los valores que queremos que nos definan.

El grupo y su influencia positiva siendo uno mismo.

En algunos casos, tropezaremos y acabaremos en el grupo menos idóneo y, tal vez nuestros familiares y nuestras amistades de toda la vida tengan que intervenir, y restringir el contacto con algunas malas influencias. Pero, lo más importante para combatir la presión social es conocerse a uno mismo y saber cuales son nuestros valores y creencias. Y sobre todo, pensar que a veces lo que el grupo diga o haga no tiene porque ser lo mejor. ¡Piensa por ti mismo!

¿Qué es la memoria eidética? ¿Tienes buena memoria fotográfica? ¡Descúbrelo!

La memoria eidética, popularmente nombrada “memoria fotográfica” puede definirse como la habilidad de recordar imágenes, sonidos u objetos con un nivel de detalle muy alto. Puede que conozcas el caso de alguna persona que con leer un texto una sola vez pueda repetirlo con asombrosa precisión después de un tiempo. Sin embargo, este fenómeno y gran misterio del cerebro humano se presenta en un reducido grupo de niños, y escasamente se encuentra en adultos. A continuación te explico en qué consiste este fenómeno de la memoria. ¡Al final del artículo encontrarás un pequeño test para averiguar si puedes tener memoria fotográfica!

Las personas con memoria eidética lo recuerdan absolutamente todo

¿Qué es la memoria eidética o memoria fotográfica? Un poquito de teoría

Aquellas personas que tienen una memoria eidética recuerdan con sumo detalle cosas como: dónde se sentaba una persona, qué palabras pronunció exactamente, pueden recordar cada palabra o símbolo ortográfico de libros de hasta 500 páginas, o los hechos de una determinada fecha de hace meses o incluso años sin apenas esfuerzo.

Si a una persona que posee memoria eidética (o memoria fotográfica) le muestras durante un momento una imagen que no haya visto previamente, es capaz de “ver” esa misma imagen mentalmente y recordar todo, como el número de las ventanas de un edificio, cuantas personas había…

Además, lo que caracteriza a las personas con memoria eidética es que sus ojos se mueven como si estuvieran escaneando la imagen o libro que ven u oyen.

Se han dado casos en los que este tipo de memoria se manifiesta de forma espontánea, y la persona recuerda con un detalle espectacular una determinada cuestión, pero es incapaz de retener información de otra.

Actualmente no existe una explicación científica acerca de este fenómeno, incluso existe un gran debate que se ha desatado en las últimas décadas en relación sobre si la memoria eidética existe realmente.

El estudio más reciente que existe sobre la memoria eidética es el realizado por los investigadores de la Universidad de Málaga que afirman que la memoria fotográfica o memoria eidética podría deberse a un aumento en la producción de una proteína llamada “RGS-14” que incide en el área cerebral encargada del procesamiento de la información visual, aumentando la capacidad de la memoria a largo plazo.

La memoria, como todos sabemos, es la capacidad cognitiva que se encarga de almacenar, retener y recordar información. Existen distintos tipos de memoria. La memoria eidética nace de capacidades extraordinarias tanto en la memoria a corto plazo como en memoria a largo plazo.

Los niños y personas con Síndrome de Asperger tienen más memoria fotográfica que el resto de la población

Memoria eidética: Niños, personas con Autismo y Síndrome de Asperger

Se ha observado que la memoria eidética o memoria fotográfica está más desarrollada en los niños que en los adultos. Al parecer los niños tiene mayores capacidades retentivas y mayor precisión en imágenes de forma eidética que los adultos.

Diversos estudios han demostrado que las conexiones en los cerebro de niños entre el lado derecho (pensamiento intuitivo) y el lado izquierdo (pensamiento racional) cambia sobre los cuatro años aproximadamente.

El cerebro de un niño esta conectado de manera diferente que el cerebro de un adulto, y parece que las técnicas de memoria eidética de un niño desaparecen junto con sus capacidades de pensamiento intuitivos alrededor de los 4 años. Es por ello que solo entre un 2 y 10% de los niños en edades tempranas experimenta este tipo de memoria.

La conclusión a la que se ha llegado es que los niños conforme se hacen mayores aprenden nuevos métodos para procesar la información y para desarrollar su memoria. Esta es la razón por la que este fenómeno es tan escaso en adultos.

La mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos no poseen la habilidad de construir imágenes eidéticas. Al parecer, esto se debe a que cuando somos adultos tendemos a codificar todo lo que observamos visual y verbalmente, lo que dificulta la formación de una imagen eidética. Es decir, tendemos a darle un significado para que así sea más fácil su almacenamiento y posterior recuerdo.

Como hemos comentado, hasta el momento parece que la memoria eidética es más común entre los niños y adolescentes, y que con la edad, va disminuyendo la capacidad para recordar los detalles. Otro hecho a resaltar es que se han encontrado muchos casos de memoria fotográfica entre personas que padecen el síndrome de asperger y autismo.

Autistas con memoria eidética

¿Has visto alguna vez la película de Rain Man, protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise? Si no la has visto, te recomiendo que la veas. ¡Es increíble! Además muestra a la perfección el fenómeno de la memoria eidética.

El personaje interpretado por Dustin Hoffman está inspirado en Kim Peek. Un hombre de 53 años diagnosticado de trastorno del espectro autista. Kim Peek memorizó cada página de los 9.000 libros que se leyó.

Peek dice que tarda entre 9 y 12 segundos en leer una página y afirma que cada uno de sus ojos lee una página independientemente.

Otro caso curioso es el Stephen Wiltshire que con tan solo diez minutos puede captar todos los detalles del ambiente, incluso en sitios con muchos estímulos visuales como el Piccadilly Circus de Londres. Después es capaz de dibujar con gran sumo detalle todo basándose sólo de su memoria.

A Stephen le diagnosticaron autismo con tres años y desde entonces demostró un talento natural por la pintura. Inicialmente se apasionaba con las imágenes de animales y autobuses pero posteriormente su interés se centró en los edificios y en temáticas mucho más complejas. En su página web puedes ver los dibujos que realiza. ¡Son increíbles!

Test de memoria fotográfica o memoria eidética

Para terminar te propongo un breve test. ¿Quieres saber si posees buena memoria eidética? Fíjate detenidamente durante 30 segundo en la siguiente imagen:

Test de memoria eidética o fotográfica – Fuente: psicotecnicostest

Ahora sin hacer trampas (no mires la imagen) contesta a estas preguntas:
1. Cuantas ruedas había en la fotografía
2. De que color es el remolque que lleva el tractor
3. Cuantas personas ves en la imagen
4. Cuantas líneas de cultivo se ven en la imagen
5. Cuantos animales hay en la imagen
Comprueba tus respuestas ¿Acertaste todas?

Qué es la superstición. La psicología de la conducta supersticiosa

Horóscopos, gatos negros, espejos rotos, tocar madera, trébol de cuatro hojas… Las supersticiones nos rodean y guían muchas de nuestras decisiones cotidianas. Pero, ¿por qué somos supersticiosos? Aquí te explicamos qué es la superstición y los mecanismos psicológicos de la conducta supersticiosa.

Qué es la superstición

¿Eres una persona supersticiosa? La mayoría de nosotros lo somos en alguna medida, unos más y otros menos. Las conductas supersticiosas están por todas partes. Cada cultura tiene las suyas propias. Por ejemplo en la cultura china cortarse las uñas por la noche es símbolo de mala suerte, ya que atraerás a los fantasmas. Además, cada individuo también puede desarrollar supersticiones personales e idiosincrásicas derivadas de su propia experiencia.

De entre las supersticiones de buena suerte podemos encontrar: el trébol de cuatro hojas; en las bodas algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul; tocar madera; cruzar los dedos; tirar monedas a una fuente; pedir deseos cuando se te cae una pestaña, al soplar una vela o al ver una estrella fugaz; las herraduras…

Las supersticiones de mala suerte en nuestra cultura son: pasar debajo de una escalera, vestir de amarillo en un escenario, que un gato negro se te cruce, derramar la sal, romper un espejo, abrir un paraguas en el interior de una habitación, los días martes y 13…

Qué es la superstición

La superstición es la creencia de que un evento (evento 1) influye de alguna manera en otro evento (evento 2), sin estar esta relación demostrada. Algunos ejemplos de superstición:

  • Podemos creer, por ejemplo, que llevar nuestra camiseta de la suerte (evento 1), va influir en la probabilidad de que una cita romántica sea un éxito (evento 2).
  • Otro ejemplo de superstición, sería creer que soplar las velas en un cumpleaños (evento 1), va a causar, que se cumpla mi deseo (evento 2).
  • También puedo creer que llevar un trébol de cuatro hojas (evento 1), va evitar que me pase algo malo (evento 2).
Pedir un deseo al soplar las velas es una conducta supersticiosa

¿Cómo se crean las supersticiones? La teoría de Skinner: Condicionamiento Operante

Bajo la superstición yace un fenómeno muy importante en psicología llamado Condicionamiento Operante, mencionado por primera vez por B.F. Skinner.

Skinner llevó a cabo un experimento con palomas a las que, durante unos minutos al día, un mecanismo de sus jaulas les daba comida a intervalos regulares. Lo que se observó es que las palomas desarrollaron una conducta supersticiosa, creyendo que al actuar de una manera determinada o realizando alguna acción, el alimento iba a llegar.

Al final del estudio tres cuartos de las palomas se habían vuelto supersticiosas.

¿Cómo ocurrió esto? ¿Por qué las palomas de Skinner se volvieron supersticiosas? En el momento en el que apareció la comida la paloma estaba realizando una conducta, bastante aleatoria, por ejemplo mover la cabeza de un lado a otro. Al aparecer la comida, se refuerza o premia esa conducta. De esta manera, se conectan los dos eventos (comida y movimiento de cabeza), haciendo creer a la paloma que es el movimiento de cabeza el que causó la aparición de comida. Entonces la paloma seguirá moviendo la cabeza para que vuelva a aparecer dicho alimento.

Esto mismo ocurre en humanos. Si, por ejemplo, durante una cita romántica que ha sido un éxito he llevado una camiseta determinada puedo llegar a creer que ha sido el hecho de ponerme esa camiseta lo que ha determinado ese éxito. Por tanto tenderé a ponerme esa camiseta para que todas mis citas sean exitosas.

Aunque también se da otro fenómeno, el sesgo de confirmación. Por este sesgo las personas tendemos a confirmar nuestras creencias prestándole atención a aquellos datos a favor de estas y obviando los datos en contra. De esta manera “nos olvidaremos” de las veces en las que se nos cruzó un gato negro y no nos ocurrió nada malo y recordaremos más aquellas veces que se nos cruzó un gato negro y sí nos ocurrió algo. Así la creencia supersticiosa se mantendrá.

¿Por qué somos supersticiosos?

Según un estudio de la Universidad de Kansas hay tres razones por las cuales las personas somos supersticiosas:

  • Para ganar control sobre situaciones inciertas (o creer que lo ganan).
  • Para reducir los sentimientos de indefensión e impotencia.
  • Porque es más sencillo recurrir a conductas supersticiosas que aprender habilidades de enfrentamiento.

¿Cómo son las personas supersticiosas?

Según estos investigadores, es más probable que las personas que creen en el destino y en el control que este ejerce en sus vidas sean supersticiosas.

La superstición es más habitual en personas con locus de control externo, es decir, en personas que tienden a atribuir la causa de lo que les ocurre al exterior, a las demás personas, a la situación… Asimismo, las personas con locus de control interno, que asumen que son responsables de lo que les ocurre, son menos supersticiosas.

Las mujeres tienden a ser más supersticiosas que los hombres. Esto puede deberse al bagaje cultural de la mujer, tradicionalmente recluida en casa, dependiente del hombre. La falta de oportunidad para tomar decisiones y de tener la iniciativa ha llevado a las mujeres a percibir una falta de control de su propia vida.

Los gatos negros: símbolo de mala suerte

Problemas de la superstición

La mayoría de las veces la superstición es inocua, no es perjudicial en sí misma. Incluso muchas veces nos ayuda a manejar la ansiedad. Sin embargo, llevada a ciertos niveles puede perjudicarnos. 

  • La superstición puede crearnos dependencia a algún objeto o amuleto, que si lo perdemos o lo olvidamos puede llevar a un aumento de nuestra ansiedad.
  • Si ese objeto preciado lo solemos llevar a situaciones importantes como entrevistas o exámenes, el hecho de no llevarlo con nosotros puede perjudicar nuestro desempeño, ya que pensaremos que no somos capaces de hacerlo sin él.
  • La superstición puede llevarnos a creer que ciertas pseudociencias y pseudoterapias funcionan cuando realmente no lo hacen. Este es el caso de la homeopatía, flores de bach, el feng shui, la astrología… El problema de esto aparece cuando algunas personas sustituyen los tratamientos médicos, los únicos que se han demostrado que pueden curar nuestras enfermedades, por este tipo de terapias que no funcionan, poniendo en peligro su salud y en muchos casos la vida.

Esto es lo que le ocurrió a Steve Jobs, fundador de Apple, quien quiso tratar su cáncer con una terapia pseudocientífica y cuando quiso ponerse en manos de la medicina ya era demasiado tarde.

¿Cómo evitamos la conducta supersticiosa?

Según el investigador Donald Saucier hay algo que podemos hacer para evitar la conducta supersticiosa.

1- Toma el control de tu vida

Para evitar la conducta supersticiosa hay que dejar de creer en la mala suerte y tomar el control de lo que hacemos, asumir que controlamos las situaciones. A veces usamos la mala suerte para liberarnos de la culpa, pero en lugar de eso debemos centrarnos en primer lugar en lo que podemos hacer para evitar situaciones difíciles.

2- Se decisivo y proactivo

Las personas que son menos decisivas, que les cuesta tomar decisiones, tienden a las creencias supersticiosas. Las personas proactiva toman el control de su vida, toman decisiones y toman la iniciativa son menos supersticiosas. ¡Tú eres quien crea la buena suerte con tus acciones, no con rituales y objetos!

3- Evita situaciones en las que dependas de la mala suerte

La mala suerte no ocurrirá si sólo pasan cosas buenas. Si algo malo ocurre y lo llamas mala suerte, hazlo como un mecanismo de afrontamiento después de que el hecho haya ocurrido, en lugar de antes del evento.

4- Controla tu ansiedad de otra forma

Deshazte de tus conductas y rituales supersticiosos. Si el hecho de no llevar tu camiseta o bolígrafo de la buena suerte a un examen te pone nervioso prueba técnicas de relajación o meditación Mindfulness para controlar tu ansiedad. También puedes poner en práctica estos consejos para aprobar un examen y dar lo máximo de ti.

Los 7 pecados de la memoria: ¡Tu cerebro te engaña!

Si crees que tu memoria es de elefante, que puedes recordar todo con exactitud, y que nada escapa a ella; siento decepcionarte.  Nada más lejos de la realidad.  Y es que a nuestro cerebro le encanta cometer travesuras con nuestros recuerdos y modificarlos de vez en cuando. Descubre los 7 pecados de la memoria y ¡no te dejes engañar!

Nuestro cerebro es como un gran baúl con millones de compartimentos en los que atesoramos recuerdos, vivencias, emociones y aprendizajes. Nuestra forma de ser, pensar y actuar hoy es producto de las interacciones entre estos recuerdos y aprendizajes, de forma que nuestra memoria guía nuestra conducta de una manera que casi no podemos ni sospechar.

La manera en que construimos nuestro mundo esta intrínsecamente conectada con este inmenso baúl, y la forma en que incluimos esas vivencias es determinante para nuestro futuro. La neuropsicología ha puesto en evidencia que el concepto de que sin memoria no hay pasado es incompleto. Sin memoria nuestro futuro peligra gravemente.

Nuestro cerebro es como un baúl con millones de compartimentos

Pero el cerebro no es un fiel diario de nuestro pasado, sino que tiene la capacidad de reinventar y sobre-escribir nuestras experiencias vitales para dotarlas de un significado, de dar una coherencia a nuestra vida.

Podríamos incluso observar este fenómeno como una unificación de nuestro “Yo”, es decir, una estrategia adaptativa para aunar nuestro pasado, presente y futuro.

Es importante señalar que aunque a estos errores se les llama pecados, no sólo tienen un efecto negativo en nosotros, sino que también pueden contemplarse de una manera positiva. Estos pecados tienen una función adaptativa en nuestro organismo: Necesitamos olvidar y deshacernos de recuerdos para poder seguir adelante y dejar espacio para recuerdos más importantes.

El Dr. Daniel Sachter, catedrático en Harvard y experto en neuropsicología, nos da unas pautas para reconocer estos engranajes de la memoria, entender las malas pasadas que nos puede jugar, y aprender a conocernos un poquito más, sobre cómo entendemos, procesamos y codificamos la información de nuestro mundo.

¡Conoce los 7 pecados de la memoria!

Así pues, podemos diferenciar entre errores de omisión, que son los tres primeros. Estos pecados consisten en diferentes maneras de olvidar. Por otro lado los errores de comisión, los cuatro últimos, son los que cometemos nosotros a la hora de recuperar la información almacenada en nuestro baúl.

1er Pecado de la Memoria: Pecado de transcurso

Hace referencia a la progresiva pérdida de recuerdos que experimentamos con el paso del tiempo. Este pecado, si se produce con asiduidad e intensamente, puede ser un indicador de la enfermedad de Alzheimer.

2º Pecado de la Memoria: Pecado de distractibilidad

Sucede cuando nuestra atención no está totalmente focalizada en el material a recordar. Por ejemplo cuando olvidamos dónde hemos dejado las llaves. Es importante señalar que esta información no se ha perdido, simplemente o no se ha registrado o se ha registrado con fallos, por problemas de atención.

3er Pecado de la Memoria: Pecado de bloqueo

Conocido también como el fenómeno “Lo tengo en la punta de la lengua”.

A diferencia de los pecados anteriores, esta información sí que existe y está codificada en nuestra memoria, pero tenemos un desfase entre la evocación del recuerdo y la producción: Por ejemplo, cuando somos incapaces de recordar el nombre de un restaurante.

Cuando esto te ocurra no sigas insistiendo; relaja la mente e intenta conectarlo con sensaciones vividas en ese momento para facilitar el recuerdo.

4º Pecado de la Memoria: Pecado de Atribución errónea

Esto se produce cuando somos capaces de recordar correctamente un hecho, pero confundimos la fuente o la situación. Un ejemplo conocido de la atribución errónea es lo que le ocurrió a un psicólogo en Estados Unidos acusado de violación. La mujer dio una descripción tan precisa de él que la policía fue a detenerlo. Resulta que en el momento de la violación él estaba concediendo una entrevista por televisión. La mujer vió el programa, pero atribuyó (erróneamente)  su cara a la del violador. Aunque este es un ejemplo extremo, todos cometemos este pecado, dado que es bastante frecuente.

5º Pecado de la Memoria: Pecado de Sugestibilidad

La sugestibilidad sucede cuando voluntaria o involuntariamente alguien manipula nuestros recuerdos. Mediante preguntas hechas por personas más o menos hábiles pueden hacernos llegar a recordar como ciertas vivencias no ocurridas.

También puede ocurrir cuando nos “apropiamos” de una situación no vivida en primera persona. Suele ser característico de las personas egocéntricas, que necesitan una participación “activa” en el recuerdo.

6º Pecado de la Memoria: Pecado de Persistencia

Este pecado ocurre cuando, aunque intentemos borrar un recuerdo o hecho traumático de nuestra memoria, este persiste de forma continuada, haciéndonos revivir sensaciones negativas o angustiosas.

Este pecado está relacionado con la depresión, o con el trastorno de Estrés Postraumático.

7º Pecado de la Memoria: Pecado de Propensión

Nuestra conciencia es la responsable de este pecado, ya que nos provoca la reevaluación y transcripción de nuestros recuerdos, de manera que sean coherentes con nuestro “Yo” actual. Las personas tendemos a adaptar el pasado en base a nuestro presente. Esto explica por qué una situación vivida por dos personas puede ser tan diferente cuando se recuerda.

Si quieres profundizar un poquito más en el mundo de la memoria, te recomiendo este artículo: ¿Cómo mejorar tu memoria y tu capacidad de observación? 10 formas de entrenar tu cerebro

Si admitimos que nuestra memoria es vulnerable, podremos ser conscientes de cuando un recuerdo nos está atormentando, y seremos más versátiles a la hora de juzgarnos.

No te angusties por los pecados de omisión, vigila los pecados de comisión y recuerda:

Cuando se te olvide donde dejaste el coche, puedes tranquilizarte: tu cerebro está ocupado en retener información más importante

¿Qué son los niños ferales o niños salvajes? Descubre casos reales de niños criados por animales

¿Qué son los niños ferales o niños salvajes… ¿Te imaginas cómo sería ser criado por lobos, monos, perros u otro tipo de animales? ¿Cómo sería crecer como ellos? Si lo que se te viene a la cabeza es alguna de esas películas de Disney, estás muy equivocado. Las historias reales de niños ferales o niños salvajes no se parecen en nada a los dibujos animados. Descubre en este artículo cómo es el desarrollo de los niños que han sido criados por animales y algunas historias y casos reales.

Los niños ferales

¿Qué son los niños ferales o niños salvajes?

Los “niños ferales” son aquellos niños que han crecido sin tener ningún contacto con humanos, aunque han podido convivir con otro tipo de animales (monos, lobos,…).

Los “niños salvajes” son aquellos niños que al igual que los “niños ferales” no han tenido ningún contacto con humanos pero no han sido criados por animales, sino que han permanecido en soledad y aislamiento.

Se conocen como “salvajes” porque cuando se les localiza y después de pasar tanto tiempo alejados del contacto social no parecen humanos, sino fieras.

Algunas características de los niños ferales. Problemas de desarrollo

Falta de habilidades sociales propias del ser humano.

Al crecer sin contacto humano ninguno no han tenido la estimulación social necesaria  y por tanto, muestran un comportamiento propio de animales.

Falta de lenguaje.

Como todos sabemos, para relacionarnos el lenguaje es fundamental.  En los niños ferales, uno de los mayores impedimentos para adaptarse es que son incapaces de comunicarse.

¿Por qué? Sin el factor social es imposible que se aprenda el lenguaje y si el lenguaje no se produce de manera temprana (0-3 años) es difícil de producirse.

Sentidos muy desarrollados.

Audición, visión nocturna y olfato muy bien desarrollado, olfatean todo lo que encuentran a su paso. En cuanto al gusto, se adaptan a la alimentación de los animales con los que conviven (por ejemplo, carne cruda). En lo referente al tacto, no tienen sensibilidad al frío, lluvia o calor.

Capacidad para imitar y repetir las conductas de los animales con los que han convivido.

Por ejemplo, los niños que han convivido con lobos tienden a aullar, a comer carne cruda,… Es por esto también que no son capaces de caminar erguidos. Suelen caminar como animales y poseen una habilidad increíble para correr de modo muy veloz.

¿Por qué les pasa esto a los “niños ferales o a los niños salvajes”?

Estos fenómenos ocurren en los niños durante su desarrollo y coincide con lo que se conoce como “períodos críticos”.

Los períodos críticos son los momentos en los que el sistema nervioso es más susceptible de aprendizaje y van desde los dos años hasta la pubertad. Si en este momento no se produce la estimulación ambiental adecuada es complicado que la conducta se aprenda. Las funciones intelectuales, las conductas sociales y la personalidad son las más perjudicadas por la deprivación ambiental.

Períodos críticos en los niños ferales o niños salvajes

Según Itard: “Nuestra especie es especial porque sus miembros se necesitan entre ellos”. Si el niño permanece aislado o privado de estimulación, las funciones del cerebro y su desarrollo se debilitan y puede ocurrir:

  1. Que el cerebro no crezca y por tanto el cuerpo se quede atrofiado. Se produce falta de materia en el cerebro.
  2. Esto afecta al modo en que procesan la información como cuando escuchan gente hablando o ven diferentes cosas en movimiento.
  3. No son capaces de actuar como deberían ante las demandas del ambiente.
  4. Una vez que son conscientes de que no responden como deberían hacerlo, se pueden poner agresivos o por el contrario, enmudecer.
  5. Todas estas circunstancias les provocan sentimientos negativos y problemas comportamentales y emocionales.

Casos reales de niños ferales y salvajes

A lo largo de la historia se han descrito muchos casos de niños ferales, tanto reales como inventados.

Sí, ya sé que todo esto parece increíble, por eso os voy a mostrar de modo muy resumido algunos casos que por más inverosímiles que parezcan, han ocurrido en la vida real.

Historia de Víctor de Aveyron el pequeño salvaje

Adolescente salvaje francés descubierto cerca de los Pirineos por tres cazadores. El doctor Itard se encargó de estudiar su evolución y comportamiento. A pesar de que se trabajó con él intensamente no se lograron grandes avances y no se consiguió que tuviera un comportamiento más o menos civilizado. Murió con alrededor de 40 años.

Historia de Amala y Kamala, “las niñas lobo”

Se las conoce por ser dos niñas (no hermanas, ya que se dice que fueron acogidas en momentos distintos) criadas por una manada de lobos en India alrededor de 1920. Cuando se las descubrió, su comportamiento era semejante al de los lobos, aullaban, tenían muy desarrollados los sentidos, tenían dificultades para caminar erguidas y no eran capaces de hablar. Se observó que incluso se quitaban la ropa a bocados.

Historia de Genie la niña salvaje

El caso de Genie es el de una “niña salvaje” no criada por animales sino que pasó su infancia en aislamiento en unas condiciones pésimas y maltratada por su padre. Cuando la encontraron, se descubrió que caminaba con muchas dificultades, tenía un vocabulario de alrededor de unas 20 palabras y se comportaba como un animal (escupía, arañaba,…).

¿Es posible la rehabilitación de los niños ferales o de los niños salvajes?

Los retos de la rehabilitación de los niños ferales o niños salvajes son muy grandes. Se intenta reinsertarlos en la sociedad pero es complicado que aprendan a hablar y a relacionarse de forma totalmente “civilizada”.

De todo esto se obtiene como conclusión, que somos lo que vivimos y estamos formados por las situaciones que forman parte de nuestra vida.

Relacionarse con otras personas en los primeros años de vida es imprescindible para aprender todas las capacidades que nuestro entorno nos demanda para sobrevivir.

He aquí la importancia de vivir en sociedad y de la cultura para formarnos como personas.  Somos humanos porque vivimos en sociedad.

O como dijo Aristóteles: “El ser humano es un ser social por naturaleza y el insocial por naturaleza y no por azar o es mal humano o más que humano… La sociedad es por naturaleza y anterior al individuo… el que no puede vivir en sociedad o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios”.

Si os ha parecido interesante, aquí os dejo algunas películas para que saquéis vuestras propias conclusiones:

  • Tarzán
  • El libro de la Selva
  • Entre lobos (2010)
  • El pequeño salvaje
  • Mamá (2012)

Resiliencia: El arte de aprender a vivir

¿En algun momento te has visto agobiado por todo lo que te está pasando y aún así sacas fuerzas de donde no sabes y sigues adelante? Eso podría deberse a la resiliencia.

La resiliencia es un proceso psicológico de adaptación que surge ante la adversidad. Tanto como proceso o rasgo es muy importante el papel del contexto, la cultura y la sociedad en el desarrollo de ésta.  En este artículo encontrarás respuesta a ¿qué es la resiliencia, qué factores influyen en ella, cúales son los factores neurobiológicos y cómo podemos ser más resilientes?

“Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios”- Lewis.

Definición de Resiliencia

Resiliencia: Definición y relación con otros términos psicológicos.

La resiliencia, Becoña la define como la capacidad superar los eventos adversos y tener un desarrollo exitoso a pesar de las circunstancias adversas. Es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Es decir, la resiliencia es la capacidad de adaptarse positivamente a situaciones adversas. Es lo que nos permite no rendirnos cuando las cosas están difíciles, lo que nos mantiene luchando por los objetivos que nos hayamos marcado.

Muchos autores han dado definiciones a este término, Koferl la define como “enfrentamiento efectivo de circunstancias y eventos de la vida severamente estresantes y acumulativos”. Asimismo, Garmenzy la define como la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante.

Por su parte, el Institute on Child Resilience and Family, establece que la resiliencia es la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productividad.

“La resiliencia es un proceso que surge de los ordinario, de lo cotidiano”. Masten y Powell (2003)

Para hablar de resiliencia tenemos que tener en cuenta que para que se desarrolle la persona tiene que haberse expuesto a una adversidad o trauma y al mismo tiempo seguir funcionando correctamente en esta situación, es decir, evitando los resultados negativos a partir de recursos psicológicos que afrontan la adversidad inicial. 

Esta variedad de definiciones se debe a la similitud con otras dimensiones psicológicas. Entre estas dimensiones las más destacadas son:

  • Competencia: esta dimensión forma parte de la resiliencia. La competencia está relacionada con el CI y el rendimiento académico.
  • Crecimiento postraumático: No se trata de un proceso de resiliencia sino de un aprendizaje del trauma, un aprendizaje a través del proceso de lucha provocando cambios en uno mismo, en las relaciones interpersonales, en la espiritualidad y en la filosofía de vida.
  • Recuperación: la diferencia entre resiliencia y recuperación es la trayectoria temporal, puesto que durante el proceso de resiliencia la persona mantiene un equilibrio estable durante todo el proceso cuando la recuperación es un retorno gradual hacia la normalidad funcional.

Origen del término de resiliencia e inicios de su estudio en psicología

El origen del término “Resiliencia” proviene de la palabra en latín “Resilio” y “Resilium”, siendo más común el segundo término. Ambas significan “volver atrás”, “volver al estado inicial”. 

El término de resiliencia proviene del campo de la física: “capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”. Y un material resiliente es el que es capaz de absorber y almacenar la energía sin deformarse. En la actualidad el término resiliencia hace referencia a una dimensión psicológica, como hemos dicho al inicio del artículo.

El estudio de resiliencia como dimensión psicológica comenzó cuando Werner y Smith iniciaron un estudio del desarrollo de niños en Hawaii que crecían en condiciones extremas de pobreza y en un contexto marginal. Para su sorpresa, hallaron que solo un tercio de los niños en estas condiciones se convirtieron en adultos muy competentes, descartando su hipótesis de que todos estos niños presentarían problemas de aprendizaje o enfermedades físicas y mentales, o incluso comportamientos delictivos y de relaciones afectivas en su adolescencia y adultez.

Resiliencia

Después de varios estudios diferenciaron tres factores de protección en estos niños: factores protectores dentro del individuo, factores protectores familiares y factores protectores de la comunidad en la que crecen.

Dentro de los factores individuales destacaba el tener una madre afectiva en la infancia, y también una mayor competencia escolar en la adolescencia. Por otro lado, dentro de los factores protectores familiares es de suma importancia el efecto protector de la buena interacción con un familiar. Por último, dentro de los factores protectores de la comunidad está el efecto protector de la relación entre factores individuales y contextuales.

Resiliencia: Factores protectores determinantes.

¿Cómo reaccionan las personas ante los eventos estresantes/traumáticos que le suceden? Lo que hace que unas personas sean más resilientes que otras es el efecto de los factores protectores que modifican los efectos negativos.

Resiliencia: Factores protectores individuales

El factor individual al cual se la ha dado más importancia es la “sensibilidad al estrés”. Cuando hablamos de sensibilidad hacemos referencia tanto a aspectos psicológicos como biológicos de los individuos. También tenemos que tener en cuenta los factores:

  • Personalidad o temperamento. Dentro de esta personalidad destacar por ejemplo la capacidad de autonomía.
  • Recursos cognitivos:
    • Inteligencia: Permite una mayor habilidad en resolución de problemas y una mayor probabilidad de conducta exitosa.
    • Flexibilidad mental: Cuanta mayor flexibilidad muestre el individuo, mayor capacidad de afrontamiento y adaptación.
    • Capacidad de experimentar emociones positivas: Expresar emociones positivas disminuye la experiencia al dolor, ante situaciones de estrés protege la salud mental.  
    • Tener metas y propósitos en la vida: Alimentado por los valores y objetivos individuales.
    • Otros: extraversión, autoeficacia y autoestima, creatividad y capacidad de planificación, creencia, práctica religiosa, espiritualidad.

Como ejemplos de factores protectores en la infancia está el “tener una madre afectiva y con buen carácter” y “la presencia de un cuidador responsivo y competente”, en resumen, el efecto protector de la buena interacción con un familiar o apego. En la adolescencia otros factores serían:

  • Poseer buenas habilidades comunicativas y de resolución de problemas.
  • Mayor inteligencia.
  • Mayor competencia escolar.
  • Presencia de una adecuada creencia de autoeficacia.

Resiliencia: Factores protectores sociales

De estos factores el más importante es la cohesión familiar (o apoyo parental) muy importante en el desarrollo del apego. Cuando hablamos de apego hacemos referencia al vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o figura de cuidador, por ejemplo, un profesor). El apego proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Un apego seguro potencia la capacidad de resiliencia. Otro factor protector importante es el apoyo parental. Este apoyo evita la aparición de síntomas depresivos y de conductas hostiles y delictivas.

Resiliencia: Factores protectores de la comunidad

Estos factores son el resultado de la relación entre los factores individuales y contextuales. El efecto protector es la consecuencia de la interrelación positiva. Dentro de estos factores destacar el sistema político y social.

Lo más importante de estos tres factores no es que actúan de manera independiente sino que se produce una interrelación entre ellos, siendo esto de suma importancia a la hora de intervenir para incrementar los niveles de resiliencia ya que estos factores se retroalimentan.

Resiliencia: Fundamentos neurobiológicos

Cuando hablamos de fundamentos neurobiológicos en resiliencia hacemos referencia a los factores neurobiológicos. Estos son muy importantes porque actúan de mediadores de los conductuales. Por ejemplo, los niveles cerebrales de oxitocina y de prolactina han sido relacionados con un estado de ánimo positivo. Nos encontramos con el efecto neuroprotector de la testosterona, el Neuropéptido Y y deshidroespiandrosterona (DHEA), que ante situaciones de estrés disminuye su nivel. Se han realizado muchos estudios que relacionan altos niveles de deshidroespiandrosterona (DHEA) con una mejor respuesta adaptativa al estrés.

Al contrario, el cortisol aumenta su concentración ante situaciones de estrés y provoca un efecto contrario a los anteriormente nombrados. A mayor nivel de cortisol nos encontramos con una menor nivel de resiliencia presentando el individuo una menor capacidad de sobreponerse a la situación traumática.

También se pueden describir neuroanatómicamente determinadas regiones de interés para la resiliencia. Estos mecanismos están implicados con la regulación de la recompensa y de las emociones sociales como son la vergüenza, la empatía y la culpa. También regulan las emociones de manera general y la motivación.

Resiliencia en niños. ¿Cómo educar en la resiliencia?

En los casos de resiliencia infantil enfocamos sucesos más extendidos en el tiempo.

Todos podemos ayudar a nuestros hijos o niños más cercanos a que desarrollen también esta capacidad. Algunos consejos que podemos llevar a cabo para desarrollar la inteligencia son:

  • Enseñarles a cómo hacer amigos sobretodo promoviendo la capacidad de empatía en sus relaciones. Es muy importante que ningún niño se sienta aislado. Con esta capacidad de empatía enseñarle también a que ayuden a otros niños y que no permitan que otros niños se encuentren aislados.
  • Desarrolle una red familiar como seguridad para él o ella. Es recomendable que sea sincero con sus hijos, responda a sus preguntas ajustando la respuesta a la edad de estos, pero nunca les mientas, eso crearan desconfianza y no sentirá el vínculo tan seguro.
  • Establecer una rutina diaria ya que esto resulta reconfortante para los niños. Es muy importante que ellos también participen en el establecimiento de esta rutina. En esta rutina tienen que estar incluidos los periodos de descanso, que también es muy importante para su desarrollo y para el desarrollo de la resiliencia.
  • No descuidar el desarrollo cognitivo del niño. Es importante que los procesos cognitivos sean entrenados regularmente. CogniFit ofrece la oportunidad de entrenar al menos 20 habilidades cognitivas. 

  • Enseñarles a cuidarse a sí mismos. Para ello, lo mejor es darles un ejemplo a través de nuestra conducta. Es importante enseñarles que cuidarse es algo también divertido.
  • Ajuste la cantidad de noticias que escuchan los niños o que ven, y sobre los temas que se tratan delante de ellos porque si no están preparado para ese tema eso le creará más confusión y dudas que tal vez no podamos resolverle aun por el nivel de desarrollo del niño.
  • Ayudarles a establecer metas realistas y establecer los pequeños pasos para ir consiguiéndolas y que aprendan a reforzarse en estos pasos. Lo mismo podemos realizar con las tareas de la escuela, estableciendo pequeñas pautas que puedan ir cumpliendo.
  • Fomentemos una autoestima positiva. Recordémosle sus capacidades y como pueden ayudarles estas para superar las situaciones. Para ello también podemos dar ejemplo con nuestra actitud positiva ante el afrontamiento de problemas.
  • Enseñarles que los momentos difíciles son oportunidades de aprendizaje y que el cambio también es parte de la vida. Es importante enseñarles que el cambio es parte de la vida y que las metas son reemplazables y siempre se pueden reajustar a nuestras posibilidades.
  • Tener en cuenta que la escuela puede ser estresante para los niños puesto que supone exigencia para ellos. Ayudarles en lo que podamos y reforzarles para que se sientan seguros.
  • Hablar con los niños sobre nuestros propios sentimientos ante situaciones de estrés, y mostrarles seguridad ante la expresión de ellos. Pídale también su opinión para resolver un conflicto propio o de la familia para que en el proceso aprendan ellos también.
  • Educar siempre en emociones sobre todo si estamos ante adolescentes porque con esta edad sienten las emociones de manera muy intensa y les cuesta sobrellevar los eventos que le rodean. Explicarles que muchas de las cosas que sienten están intensificadas por las hormonas. Es definitiva, haga de un hogar un lugar seguro para la expresión emocional.

Resiliencia en adultos y mayores ¿Cómo ser más resilientes?

Existen diferentes estudios que han aportado evidencias sobre la diferencia en niveles de resiliencia respecto a la edad. La mayoría de ellos defienden que a mayor edad existe una mayor capacidad de resiliencia puesto que han tenido más tiempo para exponerse a diferentes adversidades y por tanto, han podido desarrollar más esta capacidad de afrontamiento y crecimiento.

En los casos de resiliencia adulta se procede ante sucesos más eventuales pero como hemos hablado con anterioridad, los adultos afrontan mejor los sucesos estresantes porque poseen mayor estrategias de afrontamiento que han ido adquiriendo a lo largo de su vida.

Para aumentar nuestro nivel de resiliencia es muy importante poner en práctica las siguientes pautas:

  1. Establecer vínculos con otras personas. Es importante establecer buenas relaciones de amistad y con familiares cercanos u otras personas del entorno. Ayudar y aceptar el apoyo de las personas que muestran interés por ti. También es muy importante forma parte de grupos sociales que le faciliten el apoyo social.
  2. Ver la crisis como un evento puntual, no como algo que se mantendrá en el tiempo. En nuestro día a día tendremos que afrontar diferentes situaciones estresantes y eso no lo podremos cambiar, pero si la manera en la que las afrontamos. Para ello podemos cambiar la manera en que interpretamos las situaciones y  su vez la manera en la que reaccionamos. Considerar el problema como algo temporal que en un futuro ya no estará presente y buscar maneras positivas de resolverlo. Es muy importante afrontar las situaciones adversas más que ignorarlas o esperar a que esta cambien por si solas
  3. Aceptar que la vida es un continuo cambio. Aceptar que las cosas que no podemos cambiar nos enseñaran estrategias y herramientas que pondremos en práctica en otras circunstancias en las cuales si podremos hacer algunos cambios que os beneficien y salgamos exitosos de ellos. Es muy importante ver las situaciones estresantes o negativas desde una perspectiva más amplia. Como decía Dalai Lama: “Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”.
  4. Focalizarnos en las metas para conseguirlas. A la hora de seguir una meta lo más importante es establecerla. Tenemos que trazar metas realistas y posibles. Podemos también dividir esta meta en metas más pequeñas para poderlas ir alcanzando poco a poco y usarlas como motivación para continuar en el proceso. Además es una manera más de conocernos a nosotros mismos y de crecer y a apreciar más las cosas buenas de la vida y los aprendizajes.
  5. Confiar en nuestras capacidades y tener una actitud positiva. Creer en nuestra capacidad para resolver problemas. Además una actitud positiva permite tener esperanza sobre las cosas buenas que están por venir. Es decir, la clave es enfocarnos más en lo que queremos y dejar de centrar nuestra preocupación en lo que nos ocasiona malestar o lo que tememos
  6. Mejora tus habilidades sociales y tus estrategias de solución de problemas. De esta manera, aprenderemos mejor como resolver los conflictos interpersonales que nos surjan y nos supondrá un menor estrés al afrontarlos. Aprender a ver qué conflictos podemos resolver y cuales es mejor evitar o enfocarlos de otra manera.
  7. Cuídate. Ten en cuenta tus propios sentimientos y necesidades. Planifica actividades que te gusten y que te relajen. Entrena tu cuerpo con regularidad. Haz lo mismo con tu mente y sentimientos, por ejemplo, realizando un diario de emociones y pensamientos, o realizando meditación de manera regular. Esto ayudará a que estés en buenas condiciones para cuando se presente un evento estresante

Teniendo en cuenta las perspectivas futuras, sería de suma importancia la adaptación al contexto de las intervenciones en resiliencia. Para incrementar la intervención en resiliencia también sería necesaria una mayor investigación sobre este concepto.

Resiliencia: Conclusiones y perspectiva futuras.

Respecto al factor contexto, hay que tener en cuenta esta adaptación porque este es uno de los tres factores protectores más importantes en el proceso resiliente, como hemos visto anterioridad. Cuando hablamos de contexto también tenemos que tener en cuenta los factores culturales y todos los posibles contextos de riesgo posible y la actuación en cada uno de ellos.

La intervención en resiliencia es importante ante contextos de riesgo pero también es necesario la intervención en otros contextos, y sería una manera más de estudiar cómo se produce este proceso en individuos sanos y circunstancias no tan extremas como las que se han estudiado hasta ahora promoviendo el movimiento de la psicología positiva. Es decir, ampliar los contextos de intervención en resiliencia en diferentes niveles de riesgo.

Intolerancia a la frustración: Qué es, síntomas y 8 estrategias para combatirla

La frustración es un sentimiento cotidiano y normal cuando las cosas no salen como esperamos o queremos que salgan. Todos hemos sentido frustración en algún momento. El problema está cuando nuestras reacciones a esto que nos frustra nos genera excesivo malestar y nos aleja de conseguir aquello que queremos. Aquí te explicamos qué es la intolerancia a la frustración y te damos algunas estrategias para combatirla.

Intolerancia a la frustración

¿Qué es la intolerancia a la frustración? Las personas con baja tolerancia a la frustración, tienen una sensibilidad excesiva hacia todo aquello que les resulta desagradable: No toleran la incomodidad, los contratiempos, las trabas o problemas. No soportan la demora en la satisfacción de sus deseos, ni ningún sentimiento o circunstancia que pueda resultarles desagradable. Estas personas, suelen presentar estados estrés, enfado, ansiedad, tristeza, resentimiento. Normalmente, tienden a victimizarse y a culpar a otros de lo que les pasa.

Es frecuente que los adultos que sufren intolerancia a la frustración se rindan antes de conseguir sus metas. Los niños tienden a tener baja tolerancia a la frustración, pero esto es debido a su propia inmadurez cognitiva. Por ello es importante enseñarles desde  pequeños a aceptar la frustración, a perseverar y a no darse por vencidos, a que no siempre van a tener aquello que quieren.

La tolerancia a la frustración hace referencia a cómo nos enfrentamos y manejamos la frustración. Como hemos dicho, la frustración es un sentimiento normal y cotidiano, que no tiene nada de malo. Es un indicador de que las cosas no han salido como queremos.

Pero cuando la no consecución de nuestras metas no nos deja ver más allá, nos obsesiona, nos enfada y hace que desistamos de nuestro objetivo, es cuando tenemos problemas. La baja tolerancia a la frustración puede, incluso, llevarnos a evitar emprender tareas o proyectos, simplemente por la posibilidad de no conseguir llevarlas a cabo como a nosotros idealmente nos gustaría.

Según un estudio, la intolerancia a la frustración puede también llevarnos a la procrastinación con facilidad, y todo lo que ello conlleva.

Rasgos de las personas con poca tolerancia a la frustración

Las personas con intolerancia a la frustración tienen ciertas creencias irracionales. Son pensamientos que surgen de forma automática, que nos hacen sentir mal y suelen ser drásticos y dramáticos (“no puedo soportar esto”,”esto es intolerable”, “debería…”, “siempre”, “nunca”). Por ejemplo, creen que si no consiguen lo que se proponen o las cosas no van como se supone que deben ir, las consecuencias serán horribles.

Albert Ellis fue el primero en hablar de las creencias irracionales e incluirlas en su terapia Racional Emotiva como ámbito de intervención. Según él las personas tenemos ideas irracionales acerca de nosotros mismos, los demás y el mundo:

  • “Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de los demás por mis actuaciones”
  • “Los demás deben actuar de forma agradable, considerada y justa”
  • “La vida debe ofrecerme unas condiciones buenas y fáciles para que pueda conseguir lo que quiero sin mucho esfuerzo y comodidad”

En la vida no podemos evitar las dificultades y las frustraciones, por mucho que lo intentemos. Es parte de la vida. Por ello debemos aprender a manejar estas emociones, para transformarlas en algo constructivo y que no nos amarguen la vida.

Ejemplos de tolerancia a la frustración

Una persona con una alta tolerancia a la frustración no se va a desanimar a la primera dificultad que se encuentre. Va a persistir, va a probar diferentes estrategias para resolver el problema, hasta que lo consiga. Una persona con intolerancia a la frustración, es probable que desista en el primer intento.

Por ejemplo, si te has propuesto aprender a tocar el piano, no te va a salir a la primera. Te va a costar aprenderte las canciones, las notas… Al principio no serás capaz de tocar piezas complejas. Pero una persona con alta tolerancia a la frustración, va a seguir practicando, a pesar de las dificultades y el esfuerzo.

Si eres un opositor u opositora, necesitas tener bastante tolerancia a la frustración. Mucha veces, por mucho que estudies, no vas a conseguir una plaza. Pero tampoco depende de ti totalmente. Estas personas van a seguir presentándose, van a estudiar más y más, hasta conseguir la plaza deseada. Se van a frustrar, por supuesto, se van a sentir desanimadas. Pero no van a dejar que esos sentimientos negativos les alejen de lo que quieren conseguir.

Estrategias para aumentar la tolerancia a la frustración

1. Cambia tu actitud hacia la no consecución de tus metas

¿Cómo mejorar la baja tolerancia a la frustración? La gran mayoría de las veces, las cosas no son tan catastróficas como podemos pensar. Y somos bastante capaces de lidiar con lo que se nos pone en el camino. Además podemos aprender de las frustraciones, nos enseñan que eso que hemos hecho no funciona. Busca otras estrategias, otros caminos.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: Reflexiona si realmente sería tan horrible que las cosas no salieran como lo planeado, o no consiguieras lo que te has propuesto. Pregúntate qué es lo más horrible que podría suceder. O si realmente, esa situación es tan intolerable. También, prueba a calificar del 1 al 10 cuan terrible es la situación, siendo 10 lo peor que puedas imaginarte. ¿Es tan terrible como un accidente de coche o ser despedido? Esto te puede ayudar a darte cuenta de que esperar 10 minutos a ser atendido no es algo tan terrible.

2. Cambia tu actitud hacia la frustración

La frustración es una emoción normal, que nos indica que no vamos por donde nos gustaría. La frustración es incómoda, pero es tolerable.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: No huyas del sentimiento de frustración, pero tampoco te recrees en el. Acéptalo y déjalo pasar. Céntrate en otra cosa. Prueba a buscar 5 estrategia diferentes para conseguir aquello que quieres, con sus ventajas e inconventientes. Ten en cuenta que la solución ideal no existe.

3. Identifica tus creencias irracionales

Las creencias irracionales son pensamientos que aparecen sin que nosotros queramos, que nos hacen sentir mal, tristes y enfadados. Además, no tienen base racional. Como hemos dicho, estas creencias irracionales suelen encontrarse en la base de la intolerancia a la frustración.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: Cada vez que te encuentres molesto o frustrado, atiende a tus pensamientos. ¿Qué clase de pensamientos y afirmaciones surgen? Apúntalas en un papel. Identifica tus debería, siempre, nunca, no puedo, no soporto, es intolerable… Anota también cómo te hacen sentir esos pensamientos y cuestiona su utilidad. Por último, busca alternativas más plausibles y que te hagan sentir mejor. En lugar de “es intolerable que me hagan esperar tanto en la cola, deberían tener más personal trabajando” puedes pensar “esperar no es lo es lo más deseable, pero no puedo hacer otra cosa. Puedo aprovechar a leer o llamar a un amigo mientras espero”.

4. Practica la frustración

Las personas con intolerancia a la frustración suelen evitar las situaciones en las que creen que van a frustrarse. Cuanto más se evitan las situaciones que teme, más nos cuesta luego enfrentarnos a ellas, además de que le damos más importancia de la que tienen.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: La mejor estrategia para dejar de temerle a la frustración es enfrentarse con esas situaciones frustrantes. Exponte a ellas. Haz una lista de situaciones que suelen frustrarte. Comprométete a exponerte a al menos una de ellas a la semana. Comienza con las más fáciles y ve aumentando su dificultad. En esas situaciones prueba a realizar algunas de las estrategias que aquí te proponemos.

5. Toma medidas

Una vez que hemos identificado aquellas cosas que suelen frustrarnos, el siguiente paso es tomar medidas para adaptar esas situaciones y que nos resulten menos frustrantes en la medida de lo posible.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: Si te resulta frustrante, por ejemplo, esperar a la gente impuntual, o esperar en colas, o perder el tiempo en el transporte público, piensa en algo que puedas hacer durante ese tiempo para que no sea una pérdida de tiempo. Prueba a leer, escuchar la radio… Piensa en cómo puedes modificar esa situación para reducir su frustrabilidad.

6. El retroceso no es fracaso

Hay veces, en las que en el camino para llegar a nuestro objetivo, se producen retrocesos, recaídas. Las personas con intolerancia a la frustración creen que en un proceso todo tiene que salir bien y cada vez mejor. Por ello es importante que se den cuenta de que esto forma parte de un proceso normal. La vida se compone de altibajos. Los momentos bajos nos hacen apreciar mejor los momentos de éxito y felicidad. Pero, en absoluto, un momento de retroceso significa que hayas fracasado.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: Permítete fallar, retroceder. A veces es necesario retroceder para coger carrerilla. En los momentos de retroceso, mantén la calma y huye de los pensamientos negativos (“soy un inútil”, “nunca lo voy a conseguir”). Practica la paciencia y la constancia.

7. Diferencia los deseos de las necesidades

Todos tenemos preferencias y deseos. Nos gustaría que todos nos trataran como queremos, que las cosas salgan de una determinada manera. Pero no dejan de ser deseos. No son necesidades primarias. Las necesidades son algo sin lo que no podemos vivir, como alimentos, sueño, relaciones sociales…

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: Haz una lista con tus deseos y otra con tus necesidades. Luego analiza bien cada elemento de las listas: ¿Es esto realmente una necesidad? ¿Qué ocurriría si no obtuviera esto? ¿Sería tan grave?

8. Analiza la situación

Muchas veces nos  frustramos porque no sabemos cómo ha podido salir mal o no sabemos qué hacer.

¿Como mejorar la tolerancia a la frustración?: Cuando te no hayas obtenido los resultados esperados en alguna situación analiza lo que has hecho. Identifica lo que has hecho bien y lo que has podido hacer mal. Piensa en posibles alternativas al comportamiento menos adecuado e intenta incluir las cosas positivas de la conducta inadaptada. Poco a poco llegarás a la mejor alternativa de acción.

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios, experiencias sobre la intolerancia a la frustración y preguntas 🙂

 

Diferencias psicológicas entre hombres y mujeres. ¿Mito o realidad?

¿Es cierto que existen diferencias psicológicas entre hombres y mujeres? ¿Quién no ha oído alguna vez eso de que los hombres son mejores al volante o que las mujeres se emocionan fácilmente ante una película romántica? ¿Mitos o realidades?
Los mitos son ideas o creencias que asumimos como verdaderas sin tener evidencias reales. Son habituales en la mayoría de culturas…

¿Los hombres son de marte y las mujeres son de venus?

Algunos mitos sobre las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres

Se dice que los hombres…

  • Se orientan mejor
  • Son más simples
  • No pueden hacer dos cosas al mismo tiempo
  • Aman el riesgo
  • No suelen lloran
  • No escuchan

Parece ser que las mujeres…

  • Somos complicadas
  • Tenemos peor autoestima
  • Lloramos a menudo
  • Buscamos el drama
  • Hablamos demasiado
  • Podemos hacer varias cosas a la vez

¿Realmente son ciertos estos mitos?¿O podemos decir que son estereotipos de un sexo con respecto al otro?

¿Qué son los estereotipos? Son todas las características que los hombres atribuyen a las mujeres y viceversa. Por ejemplo, esperamos que la mujer sea cariñosa o que el hombre sea valiente. Los aprendemos desde nuestra infancia en el colegio, en casa, en los medios de comunicación, incluso en el uso que hacemos del lenguaje o en las canciones que escuchamos…

¡Están en todas partes!

Estereotipos atribuidos a los hombres:

  • Agresivos
  • Independientes
  • Seguros
  • Menos emocionales

Estereotipos atribuidos a las mujeres:

  • Amables
  • Dependientes
  • Emocionales
  • Sociales

Pero, ¿Realmente existen diferencias psicológicas entre hombres y mujeres? ¡Lo analizamos!

En las sociedades más primitivas los hombres cazaban y las mujeres recolectaban y cuidaban de sus hijos. La mujer resolvía los problemas en la tribu y el hombre exploraba el territorio. Por ello cuerpo y mente han ido evolucionando de manera diferente.

Según la neurobióloga Louann Brizendine, todos nacemos con circuitos cerebrales femeninos, y es alrededor de la octava semana de gestación cuando las hormonas intervienen para diferenciar la estructura cerebral de ambos sexos. Por ejemplo, el área relacionada con el impulso sexual de los varones dobla en tamaño a la de las féminas. Es esta variación en la concentración hormonal la que parece ser la base de las diferencias psicológicas. Los estrógenos hacen que las chicas en la pubertad sean más sociales y maternales y que los chicos, como consecuencia de la influencia de la testosterona, sean algo menos sensibles a las emociones.

Un estudio realizado por la investigadora Melisa Himer en el año 2002 demostró que, desde la infancia, los niños muestran predilección por jugar con camiones o pelotas, y las niñas prefieren las muñecas y las sartenes. Ellas inventan personajes y asumen diferentes roles, “tu serás la mamá y yo seré la hija“; mientras, ellos corren, exploran y luchan contra posibles enemigos. Esto demostraría que niños y niñas, desde muy temprana edad, se decantan más por los juguetes atribuidos a su sexo.

En otro estudio con bebés recién nacidos una investigadora mostraba a cada uno de ellos un objeto mecánico. Comprobaron que los niños pasaban más tiempo mirando el objeto y que las niñas mostraban mayor interés por las expresiones faciales de la investigadora. Esto podría ser indicador de que el cerebro masculino tiende a realizar funciones espaciales, y el femenino es más propenso a funciones relacionadas con el lenguaje y la expresión emocional.

Todos nosotros tenemos una parte innata regulada por genes y hormonas y otra parte que se va modificando a lo largo del tiempo como consecuencia del ambiente socio-cultural, la educación y las experiencias que vivimos.

Diferencias en la estructura cerebral entre hombres y mujeres

El cerebro masculino supera en tamaño al femenino. Y aunque esto parece indicar una mayor capacidad no implica en absoluto una mayor inteligencia. Según el psicólogo Howard Gardner existen ocho tipos de inteligencia que intervienen en la realización de diferentes tareas: lingüística, lógico-matemática, viso-espacial, musical, interpersonal, intrapersonal, corporal-kinestésica y naturalista. El cerebro femenino presenta mayor número de conexiones neuronales por lo que transmite con mayor rapidez la información.

Las mujeres tienen más desarrolladas las regiones cerebrales relacionadas con la toma de decisiones o con la resolución de problemas, contradiciendo la creencia popular de que no interpretan bien los mapas. Los hombres presentan mayor tamaño en zonas cerebrales implicadas en la percepción del espacio o en el control de las emociones, confirmando la creencia popular de que son menos emocionales que las mujeres.

Las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres no se pueden negar… ¡Aunque nos parecemos más de lo que imaginamos!. Numerosos estudios demuestran que son más significativas las diferencias psicológicas entre dos personas que pertenecen al mismo sexo que las encontradas entre individuos de diferente sexo.

Psicológicamente el mundo está cambiando y cada vez hay más mujeres cazadoras y más hombres recolectores.

¿Los hombres son de marte y las mujeres son de venus?

¿Vosotros qué pensáis?