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Concepto de respeto: Qué es, tipos, ejemplos, aprende y enseña a respetar

Guía útil sobre el concepto de respeto: Aprende qué es y su definición, por qué es importante, tipos y ejemplos. Descubre interesantes consejos sobre cómo educar en la igualdad y enseñar a respetar. ¿Qué hacer cuando nos faltan al respeto? ¿Cómo aprender a respetarse a uno mismo? ¿Como respetar a los demás? En este artículo respondemos a todas tus preguntas, si te queda duda puedes dejarnos tu comentario abajo

¿Qué es el respeto? Concepto y definición

El respeto es un componente muy importante tanto de la identidad personal como de las relaciones interpersonales. Sentirse respetado podría considerarse un derecho humano básico. La falta de respeto es algo muy importante que puede traer consigo rupturas de relaciones e incluso violencia.

La palabra respeto viene del latín respectus que significa ‘atención’ o ‘consideración’. Puede definirse como “la consideración y valoración especial que se le tiene a alguien o a algo, al que se le reconoce valor social o especial diferencia”.

El respeto es un concepto que hace referencia a la capacidad de valorar y honrar a otra persona, tanto sus palabras como sus acciones, aunque no aprobemos ni compartamos todo lo que haga. El respeto es aceptar a la otra persona y no pretender cambiarla. Respetar a otra persona es no juzgarla por sus actitudes, conductas o pensamientos. No se le reprocha nada ni esperamos que sea de otra forma.

La diferencia entre las personas es positiva porque crea nuestra identidad. Respetar a los otros es ser capaz de comprender y aceptar que existen esas diferencias individuales pero, sobre todo, entender que como miembros de una sociedad somos iguales. A todas las personas se les debe respeto por el simple hecho de ser personas.

La igualdad está en el equilibrio. Por eso es muy importante enseñar a los niños desde pequeños el valor del respeto mutuo. La mejor forma de enseñar a respetar, es convertirnos en el modelo de nuestros hijos.

El respeto por los demás es muy importante, pero el respeto por uno mismo es fundamental, puesto que valorarás a los demás en la medida que seas capaz valorarte a ti mismo.

«no hagas lo que no quieres que te hagan», y «respeta y valora»

Algunos sinónimos de respeto serían: consideración, deferencia, obediencia, atención, cortesía, tolerancia, acatamiento o admiración.

¿Por qué es importante el respeto?

Sin respeto las relaciones interpersonales se llenarán de conflictos y de insatisfacción. Si no respetamos a los demás, no van a respetarnos a nosotros, y si no nos respetamos a nosotros mismos tampoco vamos a ser respetados por los demás.

El respeto es esencial para sentirnos seguros, para poder expresarnos tal como somos sin miedo a ser juzgados,  humillados o discriminados.

Ser respetuosos con los demás, ser respetados y respetarnos a nosotros mismos aumenta nuestra autoestima, autoeficacia, nuestra salud mental y nuestro bienestar.

¿Cómo educar a los niños en respeto? Enseñar a respetar

Descubre en el siguiente vídeo cómo transmitimos respeto a nuestros hijos:

1. Mantén la calma y no grites

Si quieres enseñar a respetar es importante dar ejemplo y mantener siempre un tono calmado. Gritar a una persona es una falta de respeto también. Aunque puede resultar difícil en algunos momentos de frustración con los hijos, hay que intentar no gritar.

2. No utilices etiquetas negativas o insultos

Decirle a nuestro hijo: “eres un niño malo” o “eres un inútil” es muy perjudicial para la autoestima pero también fomenta una actitud irrespetuosa en él. Por ello, cuando se comporte mal, es mejor decirle: “Eso que has hecho está mal”, centrándonos en su acción no juzgando al niño. Descubre el poder del efecto Pigmalión. Las profecías hechas realidad.

3. Entiende por qué te ha faltado al respeto

Cuando tu hijo cometa faltas de respeto es mejor entender por qué lo ha hecho y ayudarle a explorar sus sentimientos. Por ejemplo, si tu hijo te llama “malo”, le preguntaremos por qué lo ha dicho, si es porque está enfadado o triste. Tenemos que pensar qué es lo que le ha podido enfadar, y decirle “¿Estás enfadado por esto?”. Debemos ser compresivos con su enfado y hacerles entender que no por ese enfado una persona es mala, y que herir a los demás no es una manera de solucionar los problemas. Una vez que lo entienda podemos negociar con él cómo solucionar su enfado.

4. Respétale

Respeta sus gustos y preferencias. No le obligues a algo que no quiere, igual que no le obligarías a un adulto. Sugiere, anima, aconseja, pero no obligues. Si tu hijo tiene su propia manera de hacer las cosas, déjale que lo haga. No pretendas tener un control completo sobre el comportamiento de tus hijos o preferencias. Respeta sus decisiones y deja que tome sus propias decisiones.

Cuando aceptamos las diferencias de los niños, se sienten escuchados y respetamos. Aprenden en sus propias carnes cómo tratar a otros que tienen diferentes opiniones y a respetar a los demás a pesar de sus diferencias.

5. No permitas que te falten al respeto

No permitas que ni tus hijos ni nadie te falten al respeto. Se un buen modelo para ellos, no permitiendo que nadie se aproveche de ti o que no te acepte tal como eres.

6. Pon límites

Al enseñar respeto es importante poner límites a los niños acerca de lo que es correcto e incorrecto. Cuando se comporte de forma irrespetuosa, llámale la atención, de forma calmada, sin gritar, como hemos mencionado antes. Y enséñale las consecuencias de ese comportamiento: a él le tratarán igual, no le harán caso, se enfadarán con él… Sin embargo, si hay mucha activación emocional, si el niño está muy alterado, es mejor esperar a que se calme, o incluso ayudarle a ello.

7. Discúlpate cuando te equivocas

¿Cómo enseñar respeto a los niños? Cuando te equivocas, no cumples lo que prometes o eres demasiado duro con tu hijo es importante disculparse con él. No solo le transmitiremos humildad y la importancia de pedir perdón, sino también le enseñaremos respeto.

8. Felicitarle cuando sea respetuoso

Es importante que aprenda las acciones que están bien y que son respetuosas. Hazle saber que aquello que ha hecho está bien, porque así será más probable que lo repita.

En el siguiente vídeo se explica por qué es mejor transmitir respeto y no tolerancia, ya que la tolerancia implica adoptar una posición de superioridad con respecto al otro.

¿Qué hacer si siento que no me respetan? Falta de respeto

¿Sientes que los demás no te respetan y que se aprovechan de ti? Te dejamos una serie de consejos para superar la falta de respeto

1. Trata a los demás como quieres que te traten

Es una frase bastante tópica pero es cierto. Si quieres que te respeten, empieza respetando tú a los demás. Las personas tendemos a ser recíprocas en el trato.

2. Respétate a ti mismo

¿Una falta de respeto? Si los demás ven que te respetas a ti mismo también te respetarán. Considérate una prioridad para ti mismo.

3. Utiliza el lenguaje corporal

El lenguaje corporal es muy importante, porque ayuda a transmitir mucha información. Aunque muchas veces la información que mandamos con el cuerpo es contradictoria con nuestras palabras. Por ello, si damos nuestras opinión pero con voz temblorosa, y en una voz tenue y con una postura cerrada es más probable que nadie tenga en cuenta aquello que estamos diciendo. Pero por el contrario si expresamos lo que pensamos con voz firme, mirando a los ojos a los demás y seguros de nosotros mismos es más probable que la respeten.
Descubre aquí consejos para transmitir poder y seguridad con el lenguaje corporal.

4. Habla de forma positiva

Aunque no te comportes de forma arrogante o soberbia, no te menosprecies, ni te quites importancia.

5. Rodéate de la gente adecuada

Hay personas que son irrespetuosas y faltan al respeto. A veces, hagamos lo que hagamos no vamos a hacer que nos respeten. Estas personas cuanto más lejos las tengamos mejor. Y si no puedes evitar tratar con ella, aprende a ignorar sus comentarios, que te afecten lo menos posible porque no merece la pena llevarse un mal trago por ello.

6. Defiéndete ante las faltas de respeto

Si te faltan al respeto o no te toman en serio, defiéndete. No lo permitas. Tampoco ataques o respondas de la misma forma. Con un “Eso que has dicho me ha dolido”, “Ese comentario es muy poco adecuado” o “No permito que me hables así”, será suficiente y será menos probable que se vuelva a repetir.

7. Potencia tu autoestima

Muchas veces no somos respetados porque no nos consideramos dignos de respeto. Esto puede ser consciente o inconsciente. Aunque nosotros racionalmente sepamos que sí merecemos respeto, a veces de forma inconsciente no terminamos de creérnoslo. Esto se debe a una baja autoestima. Descubre aquí consejos para mejorar tu autoestima.

8. Desarrolla la asertividad

La asertividad es una forma de defender nuestros derechos respetando los de los demás. Siendo asertivo nos haremos respetar y evitaremos que los demás se aprovechen de nosotros, además de aumentar nuestra autoestima. Para ello es importante aprender a decir que no cuando algo no te apetece o no te viene bien. Descubre aquí técnicas de asertividad.

Aprende a respetarte a ti mismo

A veces es difícil conseguir que los demás nos respeten si no guardamos respeto con nosotros mismos.

  • Valora tu trayectoria educativa u otras formas de educación que hayas tenido. Si no has tenido la suerte de tener una educación formal valora tu experiencia en la vida y tus aprendizajes vitales.
  • Respeta tu cuerpo y escúchalo. Cuídalo sin forzarlo, haz ejercicio físico y aliméntate correctamente para estar sano.
  • Escúchate, atiende a tus necesidades, bien sean necesidad de descanso, desconexión o de diversión.
  • Aprende a comunicarte de forma asertiva, como hemos mencionado previamente.
  • Aléjate de las personas que no te hacen bien y de las relaciones tóxicas.
  • Descubre cuáles son tus objetivos y metas en la vida y trabaja para lograrlos.

¿Cómo respetamos a los demás? Ejemplos de respeto

¿Cómo mostramos respeto hacia los demás?

¿Como mostramos respeto hacia los demás?
  1. Escuchando a la otra persona.
  2. Siendo empático, entendiendo al otro y poniéndonos en su lugar.
  3. Utilizando la comunicación asertiva, es decir, defendiendo nuestros derechos respetando los derechos de los demás, de forma educada y no agresiva.
  4. Tener en cuenta que nuestros planteamientos, ideas y opiniones pueden diferir de los de otras personas y ninguno es erróneo. Nadie tiene la verdad absoluta.
  5. Disculpándonos cuando nos equivocamos o cometemos errores.
  6. Guardando los secretos de los demás.
  7. Cumpliendo y respetando las leyes y normas
  8. Cuidando los espacios comunes y el medio ambiente.
  9. Interesándote por el estado de los demás, por su día a día y por cómo se sienten.
  10. Respetando la privacidad e intimidad de los demás.
  11. Respetando los espacios y las pertenencias de los demás, no invadir ni usar aquello que no es nuestro sin permiso.
  12. Respeta el espacio personal.
  13. Asegurándonos de que incluimos en lugar de excluir a los demás.
  14. Ayudando a los demás cuando esté en nuestra mano hacerlo.
  15. Siendo agradecido.

Tipos de respeto con ejemplos

Existen muchos tipos tipos de respeto, los más importantes son: el respeto propio o por uno mismo, el respeto hacia los otros, hacia las normas sociales, el respeto por la naturaleza, por los valores, por las leyes y normas, por la cultura y por la familia.

El respeto consiste en aprender a tolerar, a no discriminar y a evitar realizar acciones que puedan ofender a otros. Algunos ejemplos de respeto en la vida diaria son: Saludar o hablar a los demás de forma amable y respetuosa, ceder el asiento en los lugares públicos, ceder el paso, tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti, etc..

  • Respeto propio: Este tipo de respeto hace referencia a la capacidad de respetarse a si mismo, de valorarse y apreciarse. Aceptarse a uno mismo sin importar lo que los demás opinen.
  • Respeto hacia los demás: Este tipo de respeto hace referencia al acto de tolerar aceptar y considerar a otra persona, a pesar de que puedan existir  diferencias entre ellos, o entre la forma de pensar. Algunos ejemplos serían; respeto a los padres, a los hombres y mujeres de manera igualitaria, a los profesores o maestros, a las personas mayores, a las creencias religiosas de los demás, respeto a las personas que tienen diferente orientación sexual (lesbianas, transexuales, gays, bisexuales, intersexual, etc..), respetar a los compañeros de clase, o del trabajo, etc..
  • Respeto a las normas sociales: Este tipo de respeto hace referencia a la capacidad de respetar el conjunto de normas que rigen la sociedad. Algunos ejemplos de este tipo de respeto serían; Respeto de las normas de cortesía, horario laboral, pertenencias ajenas, dejar hablar y escuchar, respetar otras opiniones.
  • Respeto hacia la naturaleza: Este tipo de respeto hace referencia al aprecio que se le tiene al medio ambiente (animales, plantas, ríos, etc..). Algunos ejemplos de este tipo de respeto serían; no tirar basura en ríos, bosques, ni campos, no arrancar plantas o maltratar a la naturaleza, no malgastar agua, no dañar a animales ni insectos, reciclar, utilizar medios de transporte respetuosos con el medio ambiente, etc..
  • Respeto a la familia: Este tipo de respeto implica ser capaces de entenderse y respetarse dentro del núcleo familiar, e implica ser capaces de seguir un conjunto de normas de convivencia.
  • Respeto a los valores: Este tipo de respeto hace referencia a la capacidad de hacer honor a nuestros propios principios.
  • Respeto a la cultura: Este tipo de valor hace referencia a la capacidad de reconocer que existen otras creencias y ser capaces de respetarlas. Algún ejemplo de este tipo de respeto sería; intentar imponer nuestras creencias a otros, evitar realizar juicios sobre las opiniones de otros, etc..
  • Respeto por los símbolos patrios: Este tipo de respeto hace referencia a la capacidad de valorar y apreciar los símbolos de una nación. Por ejemplo, su himno, bandera..
  • Respeto a la vida de los seres humanos: Este tipo de respeto hace referencia a la capacidad de cumplir con las normas jurídicas, respetar las leyes, etc..

Berrinches y pataletas en niños de 2 y 3 años. Manual para sobrevivir a los “terrible twos”

 ¿Cada vez que prohíbes algo a tu hijo/a se enfurece y chilla sin parar? Los “terrible twos” o “terribles dos años” atacan a los niños alrededor de los 24 meses de edad, transformando a nuestros “angelitos” en pequeñas bestias histéricas.”No quiero dormir”, te grita cuando le vas a acostar, “No me gusta”, cada vez que es la hora de comer, “Yo solita” cuando vais a cruzar la calle, “Es mío” si su hermano alcanza un juguete… Pide las cosas gritando, protesta y se enfada constantemente, te desafía, llora sin control, pega a los demás, es testarudo/a, no obedece ni escucha. Y cuando le impedimos algo explota en un berrinche. Alejandra Salazar, psicóloga clínica especialista en intervención en niños, ha desarrollado un completo manual para ayudarnos a comprender mejor el comportamiento de nuestros hijos. Superar con éxito los berrinches, pataletas y rabietas en niños de 2 y 3 años es posible si sabes cómo. Descubre estrategias y pautas concretas que te permitirán mantener el control en situaciones conflictivas y técnicas para establecer límites en el hogar. ¡Sigue leyendo!

Berrinches y pataletas – Terrible Twos

Un completo manual para padres y madres: Los “terrible twos”o terribles dos años son una fase por la que suelen atravesar todos los niños de entre 2 y 3 años. Podemos verles atacar en plena calle, retorciéndose por el suelo, en un mar de lágrimas, enfrentándose a sus padres y a otros niños en el parque.

Y es que, a partir de los dos años los niños se descontrolan, buscan los límites, tratan de conquistar su independencia, de conocer el mundo, y parece que se desarrollan a pasos de gigante. Pasar de ser un bebé a convertirse en niño no es tarea fácil. Los terribles dos años forman parte del proceso de convertirse en adulto. De pronto, te entienden cuando les hablas, cuando corren no les pillas, se dan cuenta de que tienen opinión y son capaces de elegir, de hacer cosas solos.

En este artículo descubrirás los cambios que vive el pequeño en esta etapa. Ármate de paciencia y prepárate para comprender y acompañar a tu hijo en este cambio. Esta etapa de crecimiento suele ser un poco complicada para los padres, en este artículo aprenderás técnicas, estrategias y consejos prácticos que podrás aplicar en situaciones concretas.

Terrible Twos: Normas básicas para disciplinar a nuestros hijos

Es normal que los berrinches, pataletas y el sentimiento de falta de control, generen en nosotros angustia, ansiedad o agobio. Muchas veces, nuestros pequeños nos llevan al límite, y en algunas situaciones no es fácil mantener la calma. Es posible que tengamos tentaciones de ponernos a su altura, y gritar más fuerte que él o ella para vencer la batalla. Sin embargo, controlar tus propias emociones será lo único que te ayude a ganar. En la relación con tu hijo el adulto eres tú.

Educar a un hijo conlleva mucha responsabilidad. Todos queremos hacerlo bien porque tenemos la idea de que si fallamos podemos perjudicar a nuestros hijos de por vida. A pesar de que este pensamiento es normal, debemos tener en cuenta que somos humanos y que errar forma parte de la vida.

En este artículo hablaremos de las conductas más comunes entre los niños de 2 a 3 años y como manejarlas de manera efectiva. Sin embargo antes de comenzar a nombrarlas es importante hablar de unas reglas básicas que debemos mantener presentes siempre que disciplinamos a nuestros hijos.

  1. Todos tenemos responsabilidades. Debemos enseñarles desde pequeños que su contribución es importante, por ejemplo recogiendo sus juguetes, ayudando a poner la mesa, etc. Cuando él también colabora, la familia se convierte en un sistema de protección. El niño se siente útil dentro de la familia y ayuda a reducir los llamados de atención típicos de los terrible two (berrinches, pataletas, enfados excesivos).      
  2. El respeto es mutuo. Es importante desde el inicio dar un buen ejemplo a tu hijo. Si tu hijo/a te quiere decir algo, interrumpe lo que estés haciendo y ponle atención, de este modo, más adelante podrás exigirle lo mismo ya que lo ha aprendido a través de ti.
  3. Enséñales que la vida no siempre es justa. El esperar un turno, compartir juguetes, sentir desilusiones o algun otra situación que les pueda causar malestar a nuestros hijos nos causa mucho dolor. Sin embargo, se ha comprobado que sin éstas vivencias, los niños no podrán desarrollar las habilidades psicológicas esenciales para su felicidad ni aprender a postergar la satisfacción adecuadamente. Aquí también es importante recalcar que cuando fallamos como padres debemos pedir perdón a nuestros hijos, de tal modo que el niño aprende a que no hay nada malo en fallar y será capaz de perdonar en el futuro.
  4. La constancia es clave. Ser constante y firme en cuanto a las normas y reglas que pongas es muy importante. Ser firme y constante le enseña que esperas algo de ellos y que esto se mantiene en el tiempo. Les proporciona una estructura segura y es el mejor reflejo de la adaptación a las normas de la sociedad.

Ahora bien, ya que tenemos esas reglas generales en cuanto a la disciplina de nuestros hijos, vamos adentrarnos en las situaciones más comunes que suelen ocurrir de 2 a 3 años de edad. Aprende a gestionar las rabietas y pataletas y a estimular las capacidades cognitivas de los niños.

Terrible Twos: Pataletas, rabietas y problemas comunes en niños entre 2 y 3 años

Mi hijo/a se comunica y pide las cosas mediante el llanto o gritando

Pedir las cosas gritando, o llorando es muy común en niños de entre dos y tres años de edad. Es precisamente esta conducta la que nos hace referirnos a estas edades como los “terrible twos” o terribles dos años.

Cuando los pequeños alcanzan esta edad, el llanto, las rabietas, los berrinches y pataletas se convierten en su forma de comunicación. Esta conducta suele darse cuando el niño quiere algo que no está a su alcance, por ejemplo, quiere un juguete que tiene otro niño, quiere subirse al columpio y no llega o está ocupado, quiere otro programa de televisión pero no sabe ponerlo, etc.

Estas rabietas se producen para llamar la atención del adulto y su estrategia les funciona. Cuando el pequeño comienza a gritar o a llorar, resulta irritante y desesperante. Es frecuente que nosotros mismos caigamos en la tentación de gritar para pedirle que por favor, deje de hacerlo. También es posible que, para no escucharlo, le demos aquello que reclama con sus gritos. Y es que, el pequeño sabe cuales son sus armas y las utiliza.

Si esto ocurre, independientemente de la razón que llevó a esta conducta, no debemos ponernos a su altura, debemos mantener estas pautas:

1- No ceder:

Si su hijo le grita o llora porque quiere algo, es importante que no se lo dé ya que si se lo da estará reforzando que el niño se comunique de esa forma ya que obtuvo lo que quería. Le resultó efectivo gritar y llorar porque obtuvo su petición. Aprendió que con esa conducta podrá obtener el objetivo que se proponga. Si esto ocurre en un sitio público, mantente firme en no ceder. No cedas por evitar las miradas o comentarios de los demás, y recuerda siempre que la educación de tu hijo solo depende de ti y más nadie debe opinar al respecto.

2- Calmar: 

Cuando el niño comience con los gritos y el llanto, háblele en un tono suave pero firme y dígale “no puedo escucharte si me lo pides de esa manera, cuando te calmes un poco me explicas que te sucede o que quieres”. Aunque suena muy fácil muchos padres de la desesperación prefieren darle al niño lo que pide, sin embargo si nos tomamos un momento para razonar con él y lo dejamos para que se calme, éste podrá explicarnos qué pasa.

3- Escuchar y Explicar:

Una vez su hijo se calme, comenzará a contarle lo que le pasa. Es importante agacharse para que él pueda verlo, y así le asegura que lo está escuchando y está prestando toda su atención. En caso de no poder darle lo que pide, explicar en palabras sencillas el porqué y orientar su atención hacia otra actividad o situación. Si comienza a gritar y llorar de nuevo, repita el paso anterior.

4- Analizar la causa:

Una de las cosas más importantes como padres es que debemos analizar si estamos haciéndolo correctamente. Este tipo de rabietas suele ocurrir porque el niño siente que no le prestan suficiente atención. Por ello, es imprescindible que analicemos si pasamos mucho tiempo en el móvil, si por la llegada de un hermano el niño se siente desplazado, si no hemos compartido lo suficiente con él/ella, etc.

5- Coordinarse:

Sabemos que un niño siempre tiene contacto con muchos otros adultos, profesores, cuidadores, abuelos, etc. Es importante que todos estén en la misma página con respecto a no ceder, ya que si algún adulto cede ante esta rabieta, el niño intentará con los demás, y la posibilidad de eliminar la conducta será más difícil.

Mi hijo/a llora y no es capaz de tolerar que se le niegue algo o se tira al suelo, llora y grita cuando quiere algo

Este tipo de berrinche va muy ligado a enseñar a nuestros hijos que la vida a veces no es justa y que no siempre se obtiene lo que queremos. Desde pequeños, los niños aprenden que las necesidades básicas van satisfechas casi de inmediato, por ejemplo si tengo hambre, lloro y me dan de comer.

Durante los terrible twos a los niños les cuesta entender que hay que esperar o que simplemente no se puede tener lo que quieren, lo cual conlleva a la frustración. Esta gratificación inmediata de las necesidades básicas, lo generalizan a otras conductas como las de querer algún juguete, hacer alguna actividad, etc. En caso de que la necesidad, en este caso ya no tan básica, no sea satisfecha, realizan berrinches y pataletas en aras de conseguirlo.

Las rabietas por muy diferente que sea la causa, se erradican encaminando la conducta hacia una expresión emocional más adaptativa y sana.

Algunas estrategias para estos casos son:

1- Prevenir: 

Los padres sabemos qué situaciones pueden desencadenar la frustración de nuestros hijos y por ende el berrinche. Por esto es importante prever cuando puedan ocurrir. No pasa nada por no pasar delante de la tienda de juguetes o de chuches que tanto le gusta para así evitar que se desencadene una pataleta. Incluso, es importante también tomar en cuenta que un niño en edad de terrible twos o 3 años cuando están cansados, hambrientos o aburridos pueden ponerse más irritables, haciendo más propensas las rabietas.

2- Distraer:

Antes de que aparezca el berrinche en todo su esplendor, todo niño tiene pequeños cambios de conducta que indican que viene en camino. Por ejemplo algunos signos podrían ser ponerse muy serios, el enrojecimiento de la cara, apretar los puños, dar pisotones, moverse más de lo normal,etc. Como padres, debemos estar atentos a estos signos, y si vemos alguno, proceder a distraer al niño con otra cosa que nos permita desviar su atención. Marta sabe que a Beatriz no le gustan los viajes largos en coche, sin embargo debían visitar a los abuelos a 4 horas de su ciudad. Marta al ver que Beatriz comenzó apretar los puños, le dice “Bea, vamos a contar cuantos coches rojos pasan!” Esto distrajo a la niña de no poder bajarse de la silla y evitó la rabieta.

3- Premiar:

Esto es algo que debe hacerse sólo esporádicamente y con mucha cautela ya que puede tener el efecto contrario de reforzar una conducta equivocada. Esto se refiere a que una manera de anticipar una rabieta es “premiando” al niño con lo quiere. Por ejemplo, Juan quería subir al coche de juguete enfrente a la farmacia, la madre comienza a ver que el niño está inquieto y le dice “cómo te portaste muy bien en el doctor, podrás subir en unos minutos al coche”. Esto debe realizarse como consecuencia de un comportamiento positivo reciente, y la recompensa debe realizarse al poco tiempo de decirlo ya que sino podría derivar en un berrinche más fuerte. Ojo, esto podría hacerse de vez en cuando, sin embargo, es mejor solo usar esta estrategia en casos puntuales cuando de verdad se quiera premiar por alguna conducta positiva.

4- Ignorar:

Esta es, probablemente, la estrategia más difícil de cumplir, sin embargo, aplicarla correctamente nos aportará muchos beneficios. No prestar atención al pequeño cuando está bajo los efectos de una pataleta neutraliza el refuerzo del berrinche. Lo que los pequeños persiguen cuando con las rabietas, es llamar nuestra atención. Ignorar al pequeño cuando realiza esta conducta (se tira al suelo, llora, chilla, etc…) es más fácil cuando estamos en casa. Puedes irte a otra habitación y seguir a lo tuyo. Es bastante probable que el niño te persiga por toda la casa. Una rabieta sin alguien que la escuche, anula su propósito que es salirse con la suya. Que le des lo que el pequeño quiere. Por eso, aunque te persiga, conviene mantenerse firme. Al final la conducta cesará por falta de audiencia.

Realizar la estrategia de “ignorar” cuando estamos en la calle, en el supermercado, en el parque, no es tan fácil. Para poder aplicarla con seguridad, hay que asegurarse de que el pequeño no corre peligro, una vez que comprobemos que estará bien, podemos alejarnos un poco de el, conviene no mirarlo, y actuar como si no lo escucháramos.

Cuando la pataleta pare, es importante decirle que ahora lo escucharán y que con esos berrinches no logrará nada. De este modo, evitamos que se sienta inseguro por nuestra “momentánea huida” pero no cedimos a la petición.

Si esta situación sucede en un espacio cerrado, como un restaurante, cine, etc. se debe retirar al niño con firmeza del sitio y esperar a que se calme. En alguna ocasión cederemos ante la petición y eso es normal, sin embargo siempre cuidando que no sea la norma.

5- Dejar ir: 

Muchas veces los padres nos sentimos avergonzados y hasta mosqueados por el mal rato del berrinche, lo cual es normal. Sin embargo, debemos dejar ir y seguir como antes, ya que el rencor solo les enseña a ellos mismos a en el futuro ser rencorosos.

6- Reforzar lo positivo:

Muchas veces pasamos mucho tiempo tratando de cambiar las pataletas que se nos olvida reforzar lo positivo. En este caso, cuando logre calmarse el niño, es importante darle un abrazo y felicitarlo por haberse calmado. Podemos decirle “Estoy muy contenta/a de que lograses calmarte”. “Me gusta mucho cuando eres capaz de pedir las cosas sin llorar ni tirarte al suelo”.

7- Darle otras opciones para que sienta que puede elegir:

Es importante que aunque se le niegue lo que quiere, en algunas ocasiones tenga otras opciones a elegir. Por ejemplo, si el niño está molesto porque quería chocolate de postre y necesita algo más saludable, se le puede dar otras opciones: ¿qué quieres de postre, un yogurt o un plátano?

Mi hijo muerde o pega constantemente a otros niños y/o no le gusta compartir

Este comportamiento o conducta es bastante frecuente en niños de 2 y 3 años de edad. ¿Qué estrategias o técnicas podemos llevar a cabo para minimizar la agresividad en nuestro pequeño y enseñarle a compartir?

1- Explicar por qué su comportamiento es inapropiado:

Lo primero que se nos viene en mente cuando se nos presenta esta clase de problema es regañar a nuestro hijo. Sin embargo, el regaño solo lo frustrara a tu hijo aún más llevándolo al borde de una rabieta o berrinche.

Lo primero que debemos hacer es esperar que se calme, podemos usar la estrategia de calmar mencionada anteriormente, y luego explicarle porque el comportamiento que ha tenido es inapropiado.

Por ejemplo “Hijo, entiendo que te sientas molesto o frustrado porque no quieres compartir tus juguetes, pero eso no es razón para pegar a tus amigos, imagina que Pedro no quiera prestarte su coche nuevo y te pegue, ¿es algo que te gustaría?” Esto incentiva la empatía y además la reflexión sobre sus propias acciones.

Luego de darle espacio para responder, se le dice cual es la conducta que se espera de él. Por ejemplo, “ahora hijo, préstale tu coche a Pedro y jugáis los dos sin pelear”.

2- Estrategia de “tiempo fuera”:

La estrategia de “tiempo fuera” es muy utilizada para disciplinar a los más pequeños. No es un castigo propiamente dicho, está orientada a que el niño baje su nivel de frustración. El tiempo fuera o tiempo de descanso, es un periodo durante el cual el niño está a solas consigo mismo y tranquilo por un momento. Cualquier forma de atención que se le brinde, positiva o negativa, solo servirá para reforzar el mal comportamiento, por lo cual es importante dejarlo solo.

Durante los terrible twos o tres años de edad, para que la estrategia de “tiempo fuera” se efectiva, debemos aplicarla de inmediato (mientras el niño se esté portando mal). Esta estrategia es fácil de aplicar, consiste en decirle al pequeño, calmadamente,  que debe permanecer sentado y apartado mientras piensa en lo que acaba de hacer.  

Dos errores comunes que cometemos al aplicar esta estrategia es enfadarnos y hablar mucho. Esto no debe hacerse bajo ningún motivo, se debe mantener la calma y la explicación debe ser breve y firme.

Una vez que el castigo termine, se aconseja que des al pequeño un abrazo que le demuestre amor y refuerce el haber completado el tiempo fuera.

para realizar la estrategia de “tiempo fuera” se recomienda que el niño permanezca sin ninguna actividad 1 minuto por cada año de vida, sin embargo mantente flexible ya que depende mucho de cada niño. Lo más relevante es que el niño pueda salir de la situación y calmarse y entender que actuó mal.

3- Comunicación:

Cuando un niño se siente frustrado, no obtiene lo que quiere y no se expresa correctamente puede llegar agredir al otro niño o no querer compartir. En estos casos es importante comunicarse con nuestro hijo de una manera sencilla.  

Se recomienda usar frases cortas y repetirlas. Así como repetir los gestos para mostrarle al niño que entiendes perfectamente lo que él quiere o piensa.  

Por ejemplo, tu hijo le quita el juguete de las manos a su amiguito, y lo muerde. Si ya has tratado de aplicar la estrategia de “tiempo fuera” y no ha funcionado, ¿qué puedes hacer? En esta situación, conviene que de nuevo, repitas en alto lo que crees que pueda estar pasando o sintiendo tu pequeño: “Estás enfadado porque quieres el juguete”. Al reconocer sus sentimientos, lo ayudas a tranquilizarse y una vez que se haya calmado, podrás disciplinarlo con palabras sencillas “Arrancar, no. El juguete es de Pablo”.

Aunque esta estrategia parezca un poco mecánica y extraña, suele funcionar ya que se mantiene la sencillez y la firmeza en el mensaje.

Cuando mi hijo se enfada tira las cosas al suelo o se autoagrede, se da cabezazos o se pega a sí mismo

Enfadarse es una expresión emocional normal, sobre todo en la etapa de los terrible twos o terribles dos y tres años. Sin embargo, cuando esta “rabia emocional” no es expresada como se debe podría traducirse en agresión tanto a otros como a él mismo. Las auto-agresiones vienen por la sobreexigencia que tiene el niño, es posible que esta sobreexigencia esté generada por sus cuidadores o por su propio temperamento.

Lo primero primero que debemos hacer ante estas situaciones es separarlo de los objetos con los que pueda agredirse o tirar, y validar la rabia y frustración que siente, diciéndole “ Hija entiendo que te sientes muy frustrada porque no puedes encajar la pieza del puzzle” mientras la coges firmemente para que no se haga daño.

Esto valida sus sentimientos y luego continúa “pero lanzar las cosas o pegarte no es la solución porque te puedes hacer daño”. Luego le puedes decir que si siente la necesidad de llorar que llore y eso la ayudará a desahogarse.

Refuerza lo positivo que tiene la situación y el esfuerzo anterior y reasegura que no pasa nada por no poder lograrlo. Esto hace que le des la atención que tu hija necesita y válidas su mundo emocional al transmitirle que tener rabia es legítimo y que se puede expresar pero que no todo es aceptable, como pegarse o tirar las cosas.

Mi hijo dice que NO a todo

Una de las primeras palabras que aprenden nuestros hijos es “NO” y sabemos que como padres puede llegar a ser fastidioso esa negativa constante. Una buena estrategia para manejar el “no” en los terrible twos y lidiar con las rabietas y pataletas en los 2 y 3 años de edad, es hacerles caso cuando utilicen el “no” para que puedan darse cuenta de las implicaciones que eso conlleva.

Veamos el siguiente ejemplo:  tu hijo tiene el pañal sucio pero está muy entretenido jugando. Aunque tu sabes que debes cambiarle el pañal, puedes probar a preguntarle: “¿Andrés quieres que te cambie el pañal?” la respuesta viene cargada y rápida “NO”, entonces debes esperar unos minutos, y vuelves a preguntar, la respuesta sigue siendo no, vuelves a esperar unos minutos más y vuelves a preguntar.

El pequeño se dará cuenta de que su respuesta tiene peso. El pañal le va a molestar y es bastante probable que tras preguntarle tres o cuatro veces, cambie su “no” rotundo por una respuesta afirmativa. Esto aplica para cualquier situación en donde la respuesta sea no, al tomarlo en serio tu hijo se dará cuenta de la consecuencia de la palabra y la comenzará a usar con más cautela.

Mi hijo no controla esfínteres

¿Cuando empiezan a controlar los niños sus esfínteres? Debemos saber que cada pequeño tiene su tiempo y ritmo de madurar. A continuación te propongo unos consejos prácticos que te ayudarán a detectar si si tu hijo/a está preparado para dejar el pañal:

  • Se siente incómodo cuando el pañal está sucio o mojado.
  • Podemos notar cuando está evacuando, pues realiza comportamientos como: caminar de un lado a otro, se acomoda constantemente el pañal, etc.
  • Sabe en qué momento va a hacer pis o caca, y se esconde detrás de un sillón o desaparece un tiempo.
  • Muestra interés por las actividades que se realizan en el baño.
  • Las evacuaciones ya no son irregulares: pis a ciertas horas del día más o menos fijas.
  • Cuando lo ponemos en el WC por probar en ocasiones ha logrado hacer alguna de las necesidades.

Si ves que tu hijo cumple con estas pautas es posible que ya esté listo para comenzar a retirar el pañal. Recuerda que es importante no presionarlo ya que esto puede ser contraproducente.

Consejos para quitar el pañal y enseñar a tu hijo/a a controlar los esfínteres:

  1. Retira el pañal durante el día y no se lo pongas de nuevo.
  2. Sienta a tu hijo en el WC u orinal durante cinco minutos máximo, cada dos horas por los 15 primeros días. En este paso es imprescindible recordarle que si tiene que hacer pis que te avise.
  3. Cada vez que haga pis en el WC, es importante que le refuerces con algo que le guste o con gestos de alegría.
  4. Después de los 15 días, si ves que controla bien puedes comenzar a ponerlo cada tres horas en el WC. En cambio si ves que no controla sigue solo cada dos horas.  
  5. A partir de ahora, se reforzará cada dos veces que haga pis en el WC.
  6. A los 15 días de controlar y pedir cuando tenga ganas de ir WC, se refuerza solo al final del día.
  7. El último paso, una vez que vemos que el pequeño puede controlar los esfínteres solito, será retirar el refuerzo positivo. 

Pasos para el control de esfínteres nocturno

  1. Una vez conseguido el control de esfínteres durante el día, le retiraremos definitivamente el pañal por la noche.
  2. Debemos acostumbrar al niño hacer pis antes de acostarse.
  3. Los primeros días debemos despertar la niño a medianoche para que haga pis conscientemente en el WC. Trata de calcular el tiempo para despertarlo antes de que se moje, aunque habrán ocasiones en las que se haga pis.
  4. Para ayudarle a controlar el pis durante más tiempo, es conveniente que cada vez que vaya al baño durante el día, juegue a soltar y retener el pis varias veces. Este ejercicio también le ayudará a darse cuenta de que controla.

Mi hija ya controla esfínteres, pero a veces se hace pis y siento que es para hacerme rabiar y llamar la atención

Mi hijo controla perfectamente los esfínteres, aunque a veces parece que da pasos hacia atrás y se hace pis esporádicamente para hacerme rabiar, o llamar la atención.

Lo primero a considerar es que si ya controla esfínteres y se nota un retroceso, es ideal que el pediatra la evalúe para descartar cualquier patología.

Si, en efecto, no tiene ninguna infección o condición médica, pues entra en juego la conducta. Podría estar ocurriendo que después de reforzar tanto para que nuestro hijo controle esfínteres, ese exceso de atención lo eche en falta. Por lo que recomendamos seguir los siguientes pasos:

  • Presta atención a lo que tu hijo reclama o quiere.
  • Felicita otros pequeños logros (sin exagerar) como por ejemplo, poner su abrigo en su sitio, lavarse las manos, ayudarte en algo, portarse bien cuando salen a comer, etc.
  • Dedícale tu tiempo y amor.
  • Que el refuerzo sea compartir. Muchas veces cuando premiamos lo hacemos con cosas que le gustan a nuestros hijos (dibujos, juguetes, etc.) sin embargo, en estos casos los niños lo que buscan es nuestra compañía, y poder jugar con nosotros. De este modo, refuerza prestándole atención a lo que quiere.
  • No tengas miedo. Muchos padres tienen miedo de darle demasiada atención al niño y sufrir el riesgo de mimarlo demasiado. Sin embargo, de 0-3 años el niño necesita de tu atención para sentirse seguro, poco a poco irá mejorando la seguridad en sí misma y esto a su vez la hará más independiente en el futuro.
  • Sé el mejor referente para ella. Enséñale poco a poco a ser autónoma y a encontrar en ti un modelo a seguir.

Mi hijo no quiere comer

Una alimentación sana es básica e importante a lo largo de la vida, sin embargo durante la infancia debido al proceso de crecimiento adquiere más relevancia. Es por esto que es importante que nuestros hijos se alimenten correctamente y en horas apropiadas.

Aquí te relatamos unos consejos prácticos para que puedas enseñar a tu hijo a comer con hábitos adecuados.

  1. Antes de las comidas, hacer descansar al niño unos minutos. Un niño excitado por juegos tiende a distraerse más fácilmente lo cual dificulta que se concentre en la comida.
  2. No inviertas demasiado tiempo en la comida. Entre 30 a 45 minutos es suficiente, si el niño no ha comido es mejor abandonar hasta la siguiente comida. No te preocupes que dejarlo sin comer una comida no se va desnutrir, sino enseñará que el tiempo de comer es específico y ayudará a instaurar el hábito.
  3. Refuerza la forma adecuada de comer solo y las normas básicas de comportamiento en la mesa. El adulto debe ofrecer un modelo adecuado, enseñándole a comer de todo y de forma correcta.
  4. Acostumbra a tus hijos a diferentes sabores y texturas, ya que esto hará que esté dispuesto a comer más variedad, proporcionando más nutrientes.
  5. Si se distrae fácilmente, hay que retirar todo aquello con lo que el niño pueda desviar su atención y animarlo a terminar para que pueda ir a jugar.  
  6. Convertir las horas de comida en momento para compartir en familia, en estos momentos la comunicación es fundamental.
  7. Poner poca comida en el plato, esto ayudará al niño asumir el reto y pensará que podrá lograrlo. En ocasiones esto puede hasta llevar a que pida más.

Cosas que debemos evitar:

  • Darle comida entre horas en especial si nuestro hijo es de mal comer.
  • Ofrecerle platos diferentes y distraerle de distintas maneras mientras se le da de comer.
  • Si como padres nos sentimos frustrados al darle de comer a nuestro hijo es mejor delegar la tarea a otra persona que tenga un poco más de paciencia o buscar ayuda de un especialista.
  • No forzarle a comer más de lo que necesita
  • No darle de comer con prisa

No me funciona a ninguna estrategia con mi hijo ¿Qué puedo hacer?

Cada niño es un mundo, por lo que no todas las estrategias van a funcionar a la perfección. Por eso es importante conocer a nuestros hijos y saber que estrategia encajaría mejor para su temperamento y estados emocionales.

Si sientes que ninguna estrategia funciona y las has intentado todas, sería recomendable ver una especialista que pueda hacer un plan de intervención personalizado. Estos planes son buenos para niños cuyos temperamentos fluctúan mucho y necesitan algo más estructurado para intervenir. Así que prueba todas las estrategias pero no te frustres si no funcionan que siempre hay una solución.

Berrinches pataletas en niños de dos y tres años – Terribles dos

¿Por qué se dan estas conductas en los terrible twos?

En los últimos años la psicología infantil ha avanzado mucho sobretodo en cómo manejar muchos comportamientos y emociones de los niños y lidiar con los berrinches y pataletas en los terrible twos o terribles dos. Sin embargo, no existe un manual de instrucciones para padres que nos indique qué hacer en cada preciso momento, aunque sería genial y nos ahorraría muchos ensayos y errores.

Una de las razones por las que este manual sería difícil de crear es porque cada niño tiene un temperamento diferente. El temperamento es una reacción emocional que caracteriza a cada persona desde el nacimiento. Éste incluye la susceptibilidad en las relaciones, la fuerza de sus hábitos, la rapidez de sus respuestas, la calidad de su carácter y su estado de ánimo. El temperamento es uno de los factores determinantes de la conducta de nuestros hijos y es la razón por la que muchas veces escuchamos “no pareciera que son hermanos porque son muy diferentes”.

Cuando un niño reacciona ante un estímulo o tiene un objetivo en mente, el temperamento hace que el niño se active y ayuda a su vez a que pueda autorregular la expresión de esa activación. Por ejemplo: Mamá le pide a Dani que permanezca sentado un momento mientras le ata los cordones, aunque Dani quiere ir a jugar con Pedro logra autorregular su activación y acepta la petición de su madre de permanecer sentado un momento.

Esta conducta o esfuerzo de control se comienza a observar a partir de los 24 meses o 2 años de edad. El niño es capaz de realizar determinadas acciones contrarias a sus deseos y podrá comportarse de acuerdo a las normas y límites que pongamos. Los terrible twos o el conflicto o rabietas aparece cuando el niño no es capaz de hacer el esfuerzo de control y antepone sus inclinaciones o deseos a nuestras demandas.

Esta falta de autorregulación puede tener expresiones conductuales diferentes en los niños. Volviendo al ejemplo anterior, supongamos que Dani no es capaz que autorregular su activación. La respuesta de Dani podría ser de salir corriendo y decirle a su mamá que no quiere estar sentado, o podría hasta morder la mano de su mamá para que esta lo suelte y pueda salir corriendo. Ambas son conductas de poco control en donde las inclinaciones o deseos del niño priman por encima de la petición o límite del cuidador.

Disciplinar a nuestros hijos no es tarea sencilla sin embargo ante las fallas de temperamento es importante poner y saber mantener los límites y normas claras para así estructurar un poco más la conducta de nuestros hijos y brindar un ambiente socio-estimular y afectivo seguro para su crecimiento. Lo importante es recordar que educar con amor y paciencia no significa no tener límites, sino hacerlo incentivando la inteligencia emocional.

Todos estos son consejos prácticos para situaciones puntuales, sin embargo, si tiene alguna dificultad o problema no dude en contactar con un especialista, psicólogo, pediatra, etc. que pueda orientarlo.

Modificación de conducta: 5 Técnicas que reducen conductas rebeldes en niños

La modificación de conducta tiene como objetivo minimizar o cambiar conductas “desadaptadas” o rebeldes. Cada vez es más frecuente que nos encontremos con niños que desobedecen, mienten, insultan, que se muestran agresivos y retadores, etc… Estos comportamientos, son claros síntomas de que existe un problema de conducta. Tanto los padres como los profesores debemos tratar de corregir y controlar estas comportamientos antisociales en la infancia si no queremos que se intensifiquen en la adolescencia. Descubre estas 5 técnicas y estrategias de modificación de la conducta que te ayudarán a controlar la conducta agresiva y retadora. Como huir del castigo físico y educar sin violencia. 

Modificación de conducta

La modificación de conducta no se consigue a través de la violencia. Todos los padres y profesores deben tener claro que la violencia no tiene cabida en la educación. La violencia como medida disciplinaria es inútil, pues sólo perjudica el desarrollo del pequeño. La modificación de conducta solo se consigue a través de “reglas” que ayuden a los niños a conocerse mejor, entender qué es lo que se espera de ellos, y lo que pueden o no hacer.

¿Cómo no se debe educar a un niño? Descubre el efecto Pigmalión. La modificación de conducta persigue el cambio de comportamiento a través de técnicas y estrategias psicológicas dirigidas a mejorar el comportamiento de los niños. Estas estrategias, pueden ayudar a que los pequeños desarrollen todo su potencial, manejen la frustración, se adapten a los cambios, y seleccionen conductas útiles para lograr sus metas y objetivos. La aplicación de estos métodos que presentamos más abajo, ayudará a controlar la conducta en la infancia y promover el bienestar, satisfacción y competencia personal en la infancia.

Técnicas de modificación de conducta

Cuando se trata de modificar conductas en niños, son muchos los padres que se sienten perdidos. A continuación, proponemos algunas técnicas útiles de modificación de conducta que se pueden aplicar en casa o en la escuela para conseguir que los niños controlen o corrijan comportamientos antisociales.

Utilizando estas técnicas de una manera adecuada se puede obtener buenos resultados desde edades muy pequeñas. Es importante valorar que técnica debe usarse en cada momento y no realizar una mezcla de varias sin conseguir el objetivo propuesto. Lo más importante a la hora de modificar la conducta de los niños, es crear en ellos la menor insatisfacción posible, y que puedan cumplir con los estándares pedidos por los padres de una manera adecuada, y sin sentirse frustrados por estar sometidos a castigos y broncas diarias.

1. Técnica de “tiempo fuera” para modificar conductas

La primera técnica de modificación de conductas, es muy sencilla y de fácil aplicación. El “tiempo fuera” es una técnica que puede aplicarse para modificar muchas conductas. La esencia de esta técnica consiste en apartar al niño a un sitio que carezca de estímulos positivos para el/ella, un lugar donde no tenga juegos o compañía con la que pueda entretenerse. No se trata de buscarle un sitio hostil, sino un lugar que le resulte aburrido. Debemos conseguir que esté en ese sitio que no le gusta durante un periodo de tiempo.

Pongamos un ejemplo, un niño lleva mucho tiempo viendo la tele, su padre decide apagar el televisor, y es entonces cuando el pequeño coge una gran rabieta ¿Cómo podemos gestionar la situación? Para aplicar correctamente la técnica de “tiempo fuera” debemos retirar al pequeño a un lugar que resulte poco gratificante para el/ella. Lo haremos inmediatamente después de que aparezca la conducta indeseable. Sin discutir con el, y de forma pausada y tranquila, explicándole detalladamente que cuando corrija su conducta, nosotros estaremos ahí para jugar con el, o realizar una actividad gratificante y divertida.

Esta técnica de modificación de conductas es muy sencilla, pero tiene un factor muy importante que se debe considerar, y es el tiempo que el niño debe de estar en la situación de “tiempo fuera”. El tiempo debe ser proporcional a la edad del niño, por lo tanto, a cada año que tenga el niño se le sumará un minuto, lo que viene a ser, en niños de 5 años, 5 minutos en “tiempo fuera”. Este dato es muy importante ya que si no se realiza de esta manera, la técnica puede ser aversiva para el niño, y por lo tanto, puede no tener los beneficios que deseamos. La edad en el desarrollo del niño juega un gran papel en la conducta del pequeño. Descubre las etapas del desarrollo del niño.

2. Técnica de “extinción” para modificar la conducta

Otra técnica importante, pero que no se suele aplicar correctamente es la “extinción”. Esta técnica de modificación de conductas, consiste en suprimir las recompensas que el pequeño espera conseguir con su conducta. La mayor parte de nosotros presta atención a las transgresiones, es algo que nos resulta difícil de ignorar, y los pequeños lo saben y lo utilizan en su beneficio. Si nuestro hijo nos contesta mal consigue nuestra atención: emprendemos una discusión, intentamos dar explicaciones, hacerle entrar en razón y convencerle…. La técnica de extinción consiste en eliminar todo aquello que refuerza la conducta indeseada del pequeño.

Por ejemplo, un niño que este haciendo chantaje emocional a su madre para no ir al cole con comentarios del tipo “me llevas al cole para librarte de mí”, “¿es que no quieres que pase tiempo contigo?”, etc… En esta ocasión, aplicaríamos la técnica de extinción de conductas, sustituyendo esos comentarios por algo gratificante. Una práctica adecuada, sería, por ejemplo, preguntar al pequeño sobre sus dibujos animados favoritos, ignorando el comentario que el niño había hecho anteriormente. Hacer como si no le hubiéramos escuchado y quisiéramos iniciar una conversación con el.

En la “extinción” es muy importante que siempre aparezca un sustituto gratificante ya que si esta técnica se lleva a cabo sin ser acompañada por un estímulo positivo, puede que el pequeño se sienta ignorado, repercutiendo negativamente en sus emociones. Esta técnica no se debe utilizar ante conductas peligrosas. Descubre los tipos de aprendizaje cognitivo.

3. Técnica de “modelamiento” para modificar la conducta

Otra técnica muy útil, a la par que práctica, y que se puede aplicarse en diversas áreas, es el “modelamiento”. Esta técnica para modificar la conducta, consiste en imitar a la otra persona haciendo exactamente lo mismo que ha hecho ella. Aquí las neuronas espejo cobran gran importancia.

Un ejemplo útil en el que podemos utilizar esta técnica de modificación de conductas, es a la hora de enseñar al niño una nueva habilidad, como puede ser, por ejemplo, poner la mesa. Primero la madre o el padre debe realizar la tarea explicando cada paso que da, desde poner el mantel hasta sentarse a esperar la comida. Para ello, debe explicárselo al niño de la manera más didáctica posible para que preste atención.

Por ejemplo, un niño que le gustan los dibujos animados sobre superhéroes se puede imaginar que cada elemento que coloca en la mesa (vasos, cubiertos, servilletas..) es un superhéroe que va a reunirse a la base (la mesa) con el resto e amigos. Los padres deben de ponerle el mismo ímpetu que pondría el niño para que así sea más entretenido. Una vez el padre o madre que ha realizado el modelamiento debe recoger todo lo que había puesto y dejarle al niño que él lo repita ahora sin ayuda.

Si el pequeño se equivocará en algo es bueno no reprenderle y esperar a ver si a la siguiente vez consigue acordarse de lo que anteriormente no había hecho bien. Importancia de la motivación en el aprendizaje.

4. Técnica de “economía de fichas” para modificar la conducta

La “economía de fichas” es otra técnica de modificación de conductas que puede ser muy divertida para padres y niños. Se trata de establecer un sistema de recompensas en el cuál, para obtener un premio (comida favorita, juguete, excursión, juegos mentales, etc…) deberá desarrollar determinadas conductas deseadas (los deberes, ordenar su habitación, lavarse los dientes, ayudar a poner la mesa, etc…) y dejar de hacer otras que deben concretarse.

Un ejemplo útil, cada vez que el pequeño realiza la conducta deseada se le entregará inmediatamente un reforzador (fichas, puntos, etc…) el niño irá recogiendo estas recompensas hasta llegar al número que hemos determinado, momento en el que le entregaremos el premio final. Lo importante de esta estrategia para modificar la conducta, es que el niño se de cuenta de que obtiene muchos más beneficios y privilegios cuando se comporta de forma adecuada.

Es importante que contemos con una pizarra o cartulina que esté visible para todos los miembros de la familia, donde se pueda ver el estado de los puntos obtenidos semanalmente. Debemos fijar y pactar de antemano los premios que entregaremos. Deben ser recompensas claras y que resulten realmente atractivas para el niño, y deben aparecer reflejadas en la pizarra.

Cada vez que entreguemos una ficha o punto, debemos acompañarlo de comentarios positivos “Estoy muy contento porque te has esforzado”. Descubre las diferentes formas de elogiar que fomentan la autoestima en niños.

Descubre en este vídeo como puedes aplicar la técnica de la economía de fichas para la modificación de una conducta.

Además en esta técnica se puede incorporar la pérdida de puntos cuando el niño no cumple con el objetivo que tenía establecido. De esta forma se controla muy bien que el niño cumpla con sus obligaciones y no sea castigado con nada aversivo cuando no lo haga. Este sistema es muy útil en los colegios y en la mayoría de ellos se aplica pero tiene mucha eficacia también aplicado en casa.

5. Técnica de “intención paradójica” para modificar la conducta.

La última técnica de modificación de conducta de la que vamos ha hablar es de la “intención paradójica”. Es una técnica con muy buenos resultados pero resulta compleja, ya que se trata de pedirle al niño que haga aquello que justamente nosotros queremos evitar.

Por ejemplo, cuando un niño desobedece continuamente la orden de recoger sus juguetes, y siempre se niega sistemáticamente a ordenar. El niño cada día entra en una dinámica de provocación. Qué sucedería si un día los padres le dijeran: Hoy no quiero que recojas, quiero que no hagas absolutamente nada.

La primera sensación que le vendrá al niño a la cabeza será satisfactoria porque no tiene que esforzarse en hacer lo que no le gusta hacer. Sin embargo, en ese momento los padres deben de ingeniar alguna actividad divertida con el resto de los hijos, o entre sí. Como por ejemplo, cocinar una receta divertida, contar cuentos, reírse mucho. El niño querrá participar, sin embargo los padres deben decirle que no, que siga sin hacer nada, que era lo que el quería.

Esta técnica tiene varias limitaciones y debe valorarse antes la idoneidad del perfil del niño ya que puede causar la acción contraria y por ello no resultar del todo útil.

Si después de aplicar estas técnicas de modificación de conductas, el niño sigue sin responder correctamente, siempre se puede acudir a especialistas para que realicen una exploración neuropsicológica completa y puedan descartar cualquier tipo de desorden neurológico.

El bienestar y desarrollo conductual en la infancia, depende de los padres y educadores. Los niños no responden como los adultos, por lo que siempre debe adaptarse todas las modificaciones de conducta a lo que ellos necesiten.

Como dijo Jean Jacques Rousseau:La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”.

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios con preguntas, dudas, o las estrategias de modificación de conducta que a ti te funcionan 🙂

Teorías del aprendizaje: Aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje? ¿Qué opinan los conductistas como Pavlov? ¿Y los constructivistas como Piaget? ¿En qué consiste la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel? ¿Y la teoría del aprendizaje social de Bandura? Además de responder estas preguntas, en este artículo veremos cómo conectar las respuestas con nuestra vida cotidiana.

Teorías del aprendizaje: Las principales y sus aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje?

Estas teorías son un diverso conjunto de explicaciones que tratan de profundizar en un fenómeno tan vital como el aprendizaje.

¿Y qué es el aprendizaje? ¿Cómo aprende el cerebroTodos lo sabemos, pero si lo intentamos definir… surgen dudas. Esto se debe a que es un concepto difícil de delimitar, que puede ser interpretado de varias formas. Llevamos experimentándolo en primera persona desde nuestra más tierna infancia y lo observamos diariamente, tanto en nosotros mismos como en los demás. En este artículo nos centraremos en las siguientes:

1) Cambios que podemos observar en la conducta.

2) Cambios que tienen lugar en nuestra mente.

Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Todo en la vida es aprendizaje. Si no interiorizásemos ciertas cosas, nos veríamos obligados a perder una inmensa cantidad de tiempo en realizar acciones tan sencillas como encontrar nuestra casa, hacer las cuentas al comprar en el supermercado o encontrar la palabra exacta para decir qué queremos comer. ¿Qué pasaría si tuviésemos que hacer esto paso a paso cada día?

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

¿Para qué lo hacen?

El aprendizaje es indispensable para nuestro bienestar. Es urgente teorizar sobre él para alcanzar logros tan importantes como diseñar programas educativos que se ajusten mejor a las necesidades de las futuras generaciones. Pero también es imprescindible conocer sus bases para solucionar de forma más eficiente los retos del día a día y adaptarnos mejor al mundo que nos rodea.

¿Cómo lo hacen?

Lo más probable es que nos imaginemos a expertos trabajando con niños en una clase. Además de utilizar métodos como entrevistas, cuestionarios o la observación, en los laboratorios también se experimenta con personas y otros seres vivos como conejos o ratas (respetando las normas éticas). Los animales son esenciales para explicar los actos más básicos.

Obviamente, las circunstancias a las que se tiene que adaptar un conejo (labores como no hacerse daño o encontrar comida) difieren mucho de las que se presentan en nuestro día a día (interactuar con centenares de conocidos en las redes sociales o procurar no caer mal a nuestro jefe), que nos ofrecen una infinidad de posibilidades y quebraderos de cabeza. Pero algunos resultados pueden extrapolarse a nuestras vidas.

Principales teorías del aprendizaje

En este apartado conoceremos lo que dicen las teorías más estudiadas sobre este tema en la actualidad.

1. Teoría del aprendizaje de Pavlov

Pavlov es un psicólogo y fisiólogo ruso célebre en la historia de la psicología por sus aportaciones al conductismo. Esta vertiente psicológica predominó en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Buscaba las respuestas del secreto del aprendizaje en laboratorios bajo condiciones tremendamente estrictas.

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.

Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado. El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.

Por ejemplo, si cuando pruebo una receta de pasta (estímulo condicionado), me duele el estómago (estímulo incondicionado), es posible que relacione mi malestar con los macarrones. Posteriormente, se producirá una respuesta condicionada, que es mi recién adquirido disgusto hacia ese plato.

Esta teoría también explica otros procesos como la generalización de los estímulos, saber que todos los semáforos en verde nos dicen que podemos cruzar, o la extinción, cuando dejamos de dibujar porque ya no nos dan premios en el colegio.

Estas ideas han dado lugar a innumerables investigaciones posteriores, pero también han suscitado diversas y agudas críticas. Este tipo de aprendizaje es demasiado rígido para explicar gran parte de las conductas humanas. Nuevos modelos siguen revisando estos pensamientos.

2. Teoría del aprendizaje de Piaget

Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

El aprendizaje existe gracias a los cambios y a las situaciones novedosas. Nuestra percepción del mundo se renueva a medida que crecemos. Este proceso está compuesto por esquemas que nosotros ordenamos mentalmente. La adaptación tiene lugar mediante un proceso de asimilación, que modifica la realidad externa, y otro de acomodación, que cambia nuestras estructuras mentales.

Por ejemplo, si acabamos de conocer a un vecino nuevo y hemos tenido malas experiencias previas, pensaremos “es un cotilla” (asimilación). No obstante, si vemos que es discreto y prudente, nos veremos obligados a alterar nuestra clasificación previa (acomodación) y reconocer que también hay vecinos agradables.

Por otra parte, la organización procura integrar las diferentes adaptaciones a lo largo de nuestro desarrollo entre diferentes estadios del desarrollo (de forma vertical) o dentro del mismo estadio de desarrollo (de forma horizontal). Adaptación y organización se complementan mediante la “equilibración“, que autorregula nuestro aprendizaje.

3. Teoría del aprendizaje significativo de Ausubel

Ausubel es uno de los máximos exponentes del constructivismo y fue muy influido por Piaget. Este psicólogo y pedagogo opinaba que para que la gente aprenda es preciso actuar sobre sus conocimientos previos. Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo comprenda lo que es un mamífero, primero tendré que comprobar que sabe lo que es un perro y saber cómo piensa para actuar en consecuencia. Estos conceptos se integran mediante organizadores previos que buscan la coherencia en nuestro cerebro.

Esta teoría está muy centrada en la práctica. El aprendizaje significativo contrasta con el aprendizaje de memoria (retener largas listas sin discurrir) porque produce conocimientos mucho más duraderos que se interiorizan mejor. Con el tiempo los conceptos se van relacionando y jerarquizando para ahorrarnos muchos pasos cada vez que queramos hablar sobre un tema determinado o hacer cosas como jugar al baloncesto.

4. Teoría del aprendizaje social de Bandura

La teoría de Bandura hizo hincapié en el papel de las variables sociales y unió la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.

Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

Los más pequeños pueden saber que no está bien pegar a sus compañeros, pero si interiorizan la violencia de su serie favorita es posible que mantengan conductas agresivas en contextos y momentos diferentes. Es decir, si ven en la tele que un problema se solucionó con un puñetazo, tal vez den un empujón a un amigo la semana siguiente para conseguir un juguete en la escuela.

Aplicar las teorías del aprendizaje en la educación

Frecuentemente, cuando nos hablan de aprendizaje pensamos en los niños y los colegios. Este proceso influye en todas las etapas de la vida, pero lo que aprendemos en nuestra infancia y cómo lo hacemos nos marcará para siempre. Es complicado encontrar un solo padre que no desee descubrir las claves del aprendizaje para mejorar la educación de sus hijos.

Vivimos en un entorno cambiante, estamos expuestos a numerosos personajes y situaciones que abarcan desde lo más rutinario hasta lo más excéntrico que podamos imaginar. Los profesionales del futuro deberán ser capaces de enfrentarse a una sociedad que se transforma cada día a una velocidad mayor y estar a la altura.

Se debe encontrar una manera de educar a los miembros de la próxima generación para que sepan desenvolverse en un entorno cada vez más virtual y globalizado. En primer lugar, hay que seguir investigando estas teorías y proponiendo otras alternativas que se adapten a la realidad. Esto nos permitirá avanzar y rediseñar las medidas educativas que no permiten a la gente desarrollar su máximo potencial.

Hacer descubrimientos en este campo es una tarea ambiciosa y complicada. Pero sí podemos observar las reacciones de nuestros hijos al combinar varios métodos de enseñanza para ver qué se adapta mejor a ellos.

Por ejemplo, si queremos que nuestro pequeño aprenda a hablar inglés podemos probar a que cante canciones en ese idioma o a darle pequeñas recompensas en un juego por cada acierto. Con un sistema de aprendizaje flexible que contemple las necesidades particulares de cada persona se puede alcanzar un extra de motivación que logre excelentes resultados.

¿Cuál es la mejor teoría del aprendizaje?

Es lógico que al encontrarnos con posturas tan diferentes nos surjan dudas. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado? Para resolver estas cuestiones podemos imaginar las teorías como si fuesen personas. No hay dos iguales. Cada una contempla la realidad desde su punto de vista particular.

Hay que recordar que estos modelos han sido ideados y desarrollados por gente como nosotros, con sus diferentes experiencias, puntos de vista, contextos, objetivos, etc.

De momento no se puede explicar completamente el aprendizaje desde ninguna de ellas. Estas explicaciones van surgiendo a medida que los profesionales hacen descubrimientos o proponen nuevos rumbos y los debaten entre ellos. Son modelos dinámicos que no podemos dar por definitivos.

Consejos prácticos para emplear las teorías del aprendizaje en la vida cotidiana

1. Observa los resultados del aprendizaje

Da igual si quieres mejorar tu aprendizaje o el de tus conocidos. Por ejemplo, imagina que tu pareja quiere hacer deporte, pero le cuesta adquirir hábitos saludables y es un poco patosa. Podéis intentar buscar una hora en la que esté relajada, ir estableciendo paralelismos entre sus actividades favoritas y el nuevo deporte, señalar pequeñas metas, etc. De esta forma veremos qué funciona y qué no.

2. No te preocupes si no funciona un determinado método de aprendizaje

No olvidemos que no solo importa el resultado, también podemos disfrutar del proceso de aprendizaje. Tal vez el problema es que no has encontrado la mejor forma de aprender. Es probable que, a medida que vayas intentándolo y conociéndote, acabes encontrando la estrategia óptima para tus objetivos.

3. No te obsesiones con las teorías

Estas explicaciones nos ayudan a establecer una buena base teórica. Pero debemos recordar que cada persona es distinta y que dependiendo de la situación igual necesita un procedimiento u otro. El proceso que tiene lugar a la hora de intentar eliminar una fobia no es el mismo que se lleva a cabo para memorizar la lista de la compra.

4. Busca retos

El aprendizaje no es un proceso independiente, ya que está intensamente relacionado con otros, como la memoria, la atención o la motivación. Por mucho que deseemos aprender algo y lo conectemos a las teorías, si no lo intentamos de verdad no lo conseguiremos. Todos hemos experimentado la diferencia que existe entre aprender solo para el examen una asignatura que nos aburre y desear saber más sobre un tema que nos apasiona, como todos los resultados de nuestro equipo de toda la vida o las canciones de nuestro grupo favorito.

5. Si algo va mal, busca ayuda

Si estás preocupado por ti o sospechas que alguno de tus allegados tiene un problema especial con el aprendizaje, es prioritario que busques la ayuda y el apoyo de un profesional. Seguro que consigue ayudaros.

Muchas gracias por leer este artículo acerca de las Teorías de aprendizaje. Si te ha gustado, o tienes alguna duda, deja un comentario en el recuadro de abajo.

Medidas de prevención de trastornos alimentarios. Un poquito de psicología

¿Podemos prevenir trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia? Los  trastornos de la conducta alimentaria, son un problema psicológico altamente prevalente en nuestra sociedad. Se reflejan principalmente en las conductas que realiza el afectado en el ámbito de la comida, pero van más allá. Descubre en este artículo qué son los trastornos alimentarios , sus posibles causas y las medidas de prevención que existen. ¡Actuar de manera precoz es fundamental!

Tradicionalmente los problemas de anorexia o bulimia se atribuían principalmente a chicas adolescentes, pero cada vez más hombres y mujeres de cualquier edad sufren esta patología. Nadie está a salvo, por eso resulta crucial informar a la población, ayudar a detectar, intervenir de forma precoz la anorexia o bulimia y fomentar la prevención de la bulimia y la anorexia.

En este artículo detallaremos estas medidas de prevención de trastornos alimentarios para que pueda servir de guía para padres, maestros, parejas, etc…

Medidas de prevención de trastornos alimenticios

En un mundo en el que la imagen está sobrevalorada y los medios de comunicación nos envían continuamente mensajes acerca de cómo debemos vestir y cómo debe ser nuestro cuerpo, no es difícil que se desarrollen problemas de auto-imagen y relaciones disfuncionales con la comida.

Conocer para poder prevenir: Qué son los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son problemas psicológicos complejos que consisten en una serie de conductas disfuncionales y alteradas relacionadas con la alimentación y el control de peso. Los trastornos más frecuentes y problemáticos que trataremos son la Anorexia y la Bulimia.

Aunque mucha gente también los denomina trastornos alimenticios, el término correcto es trastornos alimentarios o trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué es la Anorexia Nerviosa?

La Anorexia Nerviosa se caracteriza por una reducción drástica de la ingesta de alimentos, acompañada por una pérdida considerable de la masa corporal. Habitualmente esta restricción viene acompañada de comportamientos para compensar lo poco que ingieren, como el ejercicio excesivo, vómitos o consumo de laxantes y diuréticos.

Tienen una visión distorsionada de su propio cuerpo y un miedo muy intenso a engordar y subir de peso. Las características psicológicas que acompañan esta patología suelen ser el perfeccionsimo y una personalidad obsesiva.

¿Qué es la Bulimia Nerviosa?

La  Bulimia Nerviosa consiste en un patrón de atracones (ingesta desmedida de alimentos en un periodo muy corto de tiempo y acompañado por el sentimiento de pérdida de control) y conductas compensatorias como el vómito, consumo de laxantes y diuréticos, ejercicio excesivo.

También sienten una gran preocupación por el peso y el cuerpo. La psicología de esta personas suelen caracterizarse por la impulsividad y la inestabilidad emocional. Suelen tener una baja tolerancia a la frustración.

Estas dos patologías tienen puntos en común, siendo a veces imposible diferenciar una de otra. También es común pasar de una a otra. Las personas tanto con bulimia como con anorexia tienen una alta preocupación por el peso y la figura, además de una baja autoestima y una concepción muy pobre de sí mismas. Además, estos trastornos desencadenan una serie de problemas graves de salud en el caso de extenderse en el tiempo. Por ello es muy importante detectarlos lo más pronto posible, ya que también tendrán un mejor pronóstico de recuperación.

Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios (alimenticios) como la Anorexia y la Bulimia son complejos y pueden deberse a multitud de causas. En psicología hablamos de predisponentes (de riesgo) y precipitantes (los que hacen que aparezca el trastorno en ese momento determinado y no en otro).

La sociedad y los medios de comunicación tienen mucho que ver en esto, ya que nos mandan mensajes continuos acerca de cómo debemos comportarnos y cómo debe ser nuestro aspecto físico. A las mujeres se nos lanza la idea de que la delgadez y la juventud  son los requisitos fundamentales para que se nos tome en consideración y para triunfar en la vida, ya que sin estas características no valemos para nada y somos unas fracasadas. Véase la gran cantidad de anuncios publicitarios en los que todas las mujeres son guapas, jóvenes, delgadas (a veces delgadísimas), siempre perfectas, sin una falla o “imperfección”. Nos intentan vender todo tipo de productos para esconder, tapar, eliminar todo lo que nos hace ser imperfectas, porque no es tolerable que lo seamos.

A los hombres, por supuesto también les influyen los estándares de belleza, pero ellos suelen recibir otro tipo de mensajes: deben ser fuertes, seguros, independientes y poderosos en su trabajo. Esto les genera angustias y problemas, aunque en general con ellos la sociedad es algo más benévola.

Poco a poco esto va cambiando, pero nos queda un largo camino por recorrer. Por ello debemos protegernos de estos mensajes y ser más críticos con la publicidad y lo que se nos intenta vender.

Es importante entender que aunque la sociedad sea un factor muy relevante en el desarrollo de estos trastornos, no es el único. En una misma cultura, no todas las personas (afortunadamente) van a desarrollar estos problemas. Hay más factores que intervienen. La familia es fundamental en la transmisión de valores y actitudes, por ello es indispensable el trabajo familiar tanto para la prevención, como para el tratamiento una vez ya se ha desarrollado el trastorno.

Dentro del ambiente familiar de los afectados es habitual una alta exigencia, ideales de perfección, relaciones de dependencia entre miembros, problemas de comunicación… Por ello es importante hacer explícito el cómo estamos educando a nuestros hijos y qué les estamos transmitiendo para prevenir, no solo estos, si  cualquier trastorno.

Medidas de prevención de trastornos alimentarios

Para proteger a nuestros hijos/alumnos y a nosotros mismos de estas patologías, a pesar de la gran influencia de los medios de comunicación, realmente sí podemos hacer algo. No estamos totalmente a su merced.

También es importante recordar que la mejor manera de enseñar es predicar con el ejemplo. De nada servirá que le digamos a nuestros hijos: “tienes que comunicar tus sentimientos”, si ven que nosotros no lo hacemos. Pon en práctica estos consejos para la prevención de la anorexia y la bulimia.

1. Enseñar asertividad y comunicación asertiva

La asertividad es esencial en el aumento y mantenimiento de nuestra autoestima y es la base de una comunicación efectiva. Consiste en defender nuestros derechos, expresar nuestros deseos y rechazar aquello que no queremos de forma educada y respetando a lo demás.

2. Alimentar la autoestima

Los mensajes que recibimos de las personas que nos importan ejercen una enorme influencia en nosotros, por ello tenemos que tener cuidado con lo que  transmitimos a los demás, sobre todo a los más pequeños que no tienen todavía formada su personalidad y son muy influenciables.

Es importante que reciban muchos mensajes positivos, de las cosas que hacen bien, y reducir los mensajes negativos. Cuando haya que reprender a nuestros hijos, nos centraremos en lo que han hecho mal: “tienes la habitación muy desordenada”, en lugar de en ellos mismos “eres un desordenado”. Ya que los mensajes hacia su persona, con el tiempo los integran y pueden tener un impacto negativo en su autoestima. Además, cuando se haga una mención de algo negativo estaría bien acompañarlo de algo positivo: “Me gusta que juegues con tus juguetes, pero ahora la habitación está muy desordenada, y como eres un chico muy listo sé que puedes ordenarla muy bien”.

Aunque no solo hay que tener presente los mensajes que damos a los demás, sino también de las que nos damos a nosotros mismos. Estos suelen ser mucho más duros y exigentes que los que enviamos a otras personas. Ser conscientes de ello y darnos permiso para cometer errores es esencial para el mantenimiento de una sana autoestima.

También hay que hacerles conscientes de las cualidades y éxitos de las que se puedan enorgullecer.

Es necesario transmitir la idea de que no hay cuerpos mejores o peores, siempre dentro de lo que es saludable, cada cuerpo es diferente, tiene sus propias características y todos son perfectos a su manera. Aprender a comunicarte con tus hijos es fundamental.

3. Informarnos e informar acerca de una alimentación saludable

Muchas veces, la desinformación y los mitos relacionados con la nutrición favorecen las conductas disfuncionales con la comida. Por ello es importante desmontar estos mitos y dar a conocer en qué consiste una alimentación saludable.

4. Educación sexual

La autoestima está muy ligada a la conducta sexual. Sentirnos a gusto con nuestro cuerpo y sentirnos deseados influye directamente en la imagen que tenemos de nosotros mismos. Muchas veces, las chicas con anorexia sienten un rechazo hacia las formas femeninas que aparecen en la pubertad, dan la espalda a su desarrollo y deseo sexual, a menudo infantilizando sus conductas. Por ello es importante educar a nuestros hijos en sexualidad, hacerles sentir que mientras no dañe a otra persona, todas las conductas sexuales son naturales y aceptables. La comunicación es vital para el desarrollo de una sana sexualidad, sin culpabilidad ni miedo, Debemos estar abiertos a todo tipo de consultas que quieran hacernos. Librarnos de los tabúes nos permite ser más libres en aquello que hacemos.

5. Cuidar lo que decimos ante nuestros hijos

Comentarios como “He engordado”, “Mira cómo ha engordado Fulanita”, “Pepita ha adelgazado un montón, está muy guapa”, van calando hondo en la mente de nuestros hijos y aprenden que la apariencia física es fundamental para gustarle a los demás y que si adelgazamos estaremos más guapos y nos valorarán más. Esto es fundamental en el inicio de los trastornos de la conducta alimentaria.

Por ello hay que cuidarse de lo que decimos delante de nuestros hijos. No es recomendable hacer notar el peso o el volumen de nosotros mismos o de las personas de nuestro entorno en presencia de nuestros hijos, ni hacer comentarios sobre la nueva dieta que hemos comenzado o queremos empezar.

Tampoco es adecuado poner a dieta nuestros hijos a no ser que el pediatra nos lo recomiende. Antes de hacer comentarios acerca del aspecto físico de nuestros hijos, mejor comentar sus sentimientos, sus logros personales, su esfuerzo, su personalidad y cualidades psicológicas. Antes que decir “Que delgada y que guapa estás”, decir “Estas radiante, se te ve muy contenta”.

Cómo aprende el cerebro: Factores que favorecen el aprendizaje

Entender cómo aprende el cerebro nos ayuda a vislumbrar nuevas estrategias de aprendizaje. El método de enseñanza tradicional ha quedado obsoleto y es hora de buscar alternativas en la neuroeducación. En este artículo te contamos cómo aprende el cerebro, te damos algunos consejos que te ayudarán a favorecer el aprendizaje.

Cómo aprende el cerebro. Foto: Natasha Connnell, Unsplash.com

¿Cómo aprende el cerebro? Repetir una y otra vez diferentes datos, hasta que logramos memorizar una determinada información, no es la mejor forma de aprender. Diferentes estudios científicos han demostrado que factores cómo la sorpresa, la motivación, la emoción, el deporte, la novedad, o el trabajo en equipo, son ingredientes indispensables para favorecer y fomentar el aprendizaje y conocimiento.

La estrategia de educación que seguimos actualmente no es la adecuada. Para ayudar a educar y a aprender mejor, debemos comenzar a aplicar en las escuelas los descubrimientos sobre cómo aprende nuestro cerebro. Procesar secuencias monótonas de información no nos enseña a enfrentarnos al mundo. No aprendemos al memorizar, sino al experimentar, al involucrarnos y al practicar con nuestras manos.

Para aprender es necesario introducir una novedad que logre sacar del letargo a nuestro cerebro. De esa manera, favorecemos no sólo la atención sino también la memoria. La información nueva y llamativa se almacena en nuestro cerebro de manera más profunda. Según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la actividad cerebral registrada durante una clase, es similar a la hallada viendo la televisión, es decir, prácticamente nula. Con interminables charlas en las que se bombardea a los alumnos con información estamos consiguiendo el efecto contrario al buscado.

Según el neuropsicólogo J.R. Gamo el cerebro necesita emocionarse para aprender. Cuando el cerebro adquiere información novedosa lo procesa el hemisferio derecho del cerebro (relacionado con la intuición, las imágenes y el pensamiento creativo).

Por tanto, el lenguaje, y la charla que un profesor puede dar a sus alumnos en clase, no juega un papel importante en el aprendizaje. Justo al contrario, fomenta que los alumnos desconecten y se distraigan con mayor facilidad.

Para comprender cómo aprende el cerebro, es importante conocer cómo siente, cómo procesa y almacena información.

Plataforma Neuroeducación de CogniFit: Cómo aprende el cerebro

Recientemente, cada vez es más frecuente encontrar el prefijo “neuro-” asociado a distintas ciencias. Esto ha generado la creación de nuevas disciplinas como el neuromarketing, la neurotecnología, la neurolingüística y la neurodidáctica. Y es que la neurociencia cada vez tiene un papel más relevante en la explicación de la realidad científica. Conocer el funcionamiento cerebral ayuda a comprender mejor fenómenos como el que nos ocupa: cómo aprende el cerebro.

¿Te gustaría ver una demostración de cómo funciona esta herramienta líder en neuroeducación? Clickando en este enlace, puedes concertar una cita para hablar directamente con Rafael Domenech. Este profesional de CogniFit resolverá todas tus dudas, y te explicará todo lo que necesitas saber sobre cómo la tecnología educativa puede ayudarte a identificar posibles trastornos del aprendizaje, y rehabilitar las principales habilidades cognitivas de los alumnos.

La neurodidáctica aúna los conocimientos y métodos de la neurociencia encaminados a favorecer el proceso de aprendizaje para ayudarnos a enseñar y aprender de una manera más eficaz. Desde CogniFit y con miras a favorecer la atención a distintas necesidades educativas se ha creado la plataforma neuroeducativa para colegios y profesores. Se trata de una plataforma de neuroeducación creada por especialistas en neuropsicología, que pretende ayudar a educadores no especializados en psicopedagogía a evaluar los procesos de aprendizaje y conseguir los mejores resultados en sus alumnos.

CogniFit Neuroeducación: Cómo aprende el cerebro

Factores que favorecen el aprendizaje. Aprender a aprender

1- En el aprendizaje una imagen vale más que mil palabras

En situaciones muy conocidas o rutinarias el cerebro se vuelve vago. La clave es aprovechar la búsqueda de novedad del cerebro humano. Para aprender el cerebro necesita estímulos nuevos.

¿Cómo aprende el cerebro? Una buena idea a la hora de enseñar consiste en pasar de lo lingüístico a lo visual. Sustituir el discurso teórico oral por una charla apoyada por imágenes, mapas conceptuales, vídeos y demás material audiovisual estimula al alumno, y favorece su participación en el aprendizaje.

Ante estímulos novedosos se activa toda la corteza cerebral. Se trata de una característica fisiológica que sirve para afrontar cualquier tipo de estímulo independientemente de su naturaleza. Esta peculiaridad juega a nuestro favor en el aprendizaje. Y es tan simple como introducir cambios durante nuestro discurso como gestos, expresiones faciales, contacto ocular o cambios en la entonación. Pero no hay nada que active más el cerebro que una imagen nueva o un vídeo entretenido. Si logramos que se active toda la corteza estaremos favoreciendo un pensamiento más integrado que poco tiene que ver con la memorización forzosa y está muy relacionado con un aprendizaje eficaz y duradero.

2- Emocionarse es vital para el aprendizaje

Seguramente todos recordemos a ese profesor o profesora que nos marcó para bien o para mal. Si atendemos a cómo aprende el cerebro según la neurociencia esto tiene una explicación muy sencilla.

La emoción y la cognición están estrechamente relacionadas y el diseño anatómico cerebral es coherente con esta relación. La información que captamos viaja primeramente por sistemas como el límbico, la parte primitiva o emocional del cerebro. Después, es enviada a la corteza; la parte más analítica y más nueva filogenéticamente.

La parte más emocional está conectada con estructuras relacionadas con la supervivencia como la amígdala. Por este motivo, la amígdala está destinada a consolidar un recuerdo de una manera más eficaz. Es importante conseguir llegar a esta parte emocional para que la información permanezca y el aprendizaje sea eficaz. Cómo aprende el cerebro: Por ejemplo, contar historias es una manera magnífica de activar estructuras subcorticales y aprender mejor.

A este respecto el neurólogo mexicano Jaime Romano ha diseñado un modelo conocido como neuropirámide. El modelo, cuenta con seis peldaños en los que se plantea qué sucede con la información sensorial hasta que se convierte en aprendizaje. Descubrió que el procesamiento de la información está muy ligado a procesos emocionales.

Según Romano: “Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fijar su atención”.

2- Trabajar con compañeros es estimulante

El cerebro se estimula cuando interactuamos con los demás y la motivación aumenta. Si tenemos alumnos motivados, tenemos alumnos atentos; y si tenemos alumnos atentos, es más probable que ese aprendizaje sea significativo y lo recuerden de por vida.

Cómo aprende el cerebro: El aprendizaje cooperativo resulta de gran utilidad en el desarrollo de habilidades sociales, sentimientos de autoeficacia, favorecimiento de la empatía y la habilidad de escucha entre otras. Este tipo de tarea tiene muchos beneficios siempre y cuando se plantee desde la perspectiva cooperativa y no competitiva ni individualista. Para ello, es necesario que cada uno alcanza sus objetivos solo si los otros alcanzan los suyos. Investigaciones al respecto han concluido que las situaciones cooperativas son superiores tato a las competitivas como a las individualistas.

3- Las TICs (nuevas tecnologías), un aliado en el aprendizaje

Las tecnologías de la información y la comunicación favorecen la atención sostenida y estimulan las partes más creativas de nuestro cerebro.

Marc Prensky, experto en educación, afirma que el sistema educativo actual es anacrónico y debería ser reemplazado por otro acorde a la realidad actual. No es sensato contar con tecnología del siglo XXI y seguir enseñando como desde hace 200 años.

Cómo aprende el cerebro: Para conectar con las emociones y utilizar un material que resulte significativo para los alumnos es imprescindible hacer uso de las TICs. Tenemos que ser conscientes de que estamos tratando con nativos digitales y por ende el formato digital es más atractivo.

Lo interactivo que tienen las tecnologías de la información favorecen que la atención no decaiga. El material audiovisual que manejan también favorece el almacenamiento de la información.

Todo son ventajas si sabemos hacer un buen uso de las TICs para estimular y complementar el aprendizaje en el aula.

3- Jugar o practicar deporte también es aprender

La actividad física favorece que los músculos segreguen una proteína que al llegar al cerebro favorece la plasticidad neuronal. Esta plasticidad se traduce en un aumento del número de conexiones neuronales y sinapsis.

Supone un error desapuntar a los alumnos de actividades deportivas, porque éstas favorecen el aprendizaje y la memorización. Según el profesor de la Universidad de Barcelona David Bueno, tan necesario es aprender a enseñar en las aulas como otorgarle peso al desarrollo y ocio personal.

4- El cerebro aprende a través del contacto con la naturaleza

Es un error mantener al alumno sentado, estático, escuchando información de forma pasiva. El alumno ha de ser agente activo de su aprendizaje. Pero al igual que queremos que los alumnos estén activos intelectualmente también es importante que lo estén físicamente. Por ello, en la medida de lo posible, es muy ventajoso salir del aula para aprender. Si bien con salir del aula conseguimos empezar a movilizar nuevas estructuras cerebrales muy positivas para el aprendizaje; lo ideal seria poder llevarlo a cabo en la naturaleza.

Si nos fijamos en cómo aprende el cerebro, la naturaleza es un entorno perfecto de aprendizaje, especialmente en edades tempranas.

En el mundo de la naturaleza podemos encontrar infinidad de estímulos con distintas formas, colores, movimiento, profundidad. Esta diversidad de características sumado a lo beneficioso de hacer vida al aire libre favorecen el aprendizaje eficiente. De esta manera, lograríamos los mejores resultados en la enseñanza al menor coste posible.

5- Un buen descanso es fundamental en el aprendizaje

En ocasiones pasamos por alto la importancia de una buena alimentación para el cerebro (el cerebro necesita vitaminas), o un buen descanso en el aprendizaje. El descanso está íntimamente relacionado con procesos implicados en el aprendizaje tan importantes como la memoria, la atención y la motivación.

Los horarios académicos son por lo general matinales y generalmente no están sincronizados con los ritmos biológicos de los alumnos. Esto se debe en parte a que las rutinas (televisión, cena, videojuegos, irse a dormir tarde) no favorecen el descanso. Ver la televisión antes de dormir implica una alta estimulación del sistema nervioso que dificulta el sueño. Ocurre de manera similar con los videojuegos, el ordenador, el móvil y demás gadjets tecnológicos. La cena muy cercana a la hora de dormir impide hacer una adecuada digestión que dificulta el descanso. E irse a dormir tarde implica dormir menos horas y por lo tanto al madrugar el cuerpo se resiente.

De esta manera, nos encontramos con alumnos que como zombies acuden sin ganas al colegio. Podemos evitar que acudir a clase sea tan aversivo si instauramos una rutina al irse a dormir. Hay que evitar una excesiva estimulación, dormir poco o comer antes de dormir.

¡Muchas gracias por leer! Espero que el artículo sobre cómo funciona el cerebro, os resulte interesante, no dudéis en dejarme abajo vuestros comentarios y preguntas.

Educación emocional ¿cómo enseñar emociones?

Podemos sobrevivir un día sin hablar, sin salir, sin dormir… pero ¿podemos estar un día sin sentir? Las emociones nos acompañan en todo momento. Cada estímulo, situación o pensamiento genera un gran abanico de sensaciones que alteran nuestro ánimo. Conoce esta guía útil sobre la educación emocional: Qué es, por qué es importante y cómo trabajarla a cada edad. La enseñanza emocional modela nuestra personalidad y es una competencia fundamental para nuestra vida. ¡Aprende a gestionarla! 

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional se puede definir como la herramienta que proporciona la capacidad para identificar las propias emociones y las de los demás; regularlas, fomentando la experimentaciones positivas y evitando los efectos de las negativas.

La educación emocional no persigue que todo individuo experimente una misma emoción de igual forma ante un mismo hecho, sino que perminte trabajar nuestros sentimientos, acercándonos a ellos y maximizando los beneficios que pueden aportarnos. El principal objetivo de la educación emocional es conceder a cada sujeto las herramientas necesarias para experimentar de forma provechosa sus emociones.

Las emociones son variaciones en nuestro ánimo, gratificantes o no, que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. En sí mismas son naturales, universales y adaptativas; sin embargo cada estímulo puede provocar en cada individuo una emoción completamente diferente.

El término educación se referiere, en un contexto formal, a una formación reglada y previamente planificada de contenido generalmente académico (educación física, musical, matemática, lingüística…). También hablamos de educación para referirnos a instrucciones menos formales, pero que persiguen impartir contenidos similares. Por otro lado, la educación también se refiere a la adquisición de pautas de cortesía y modales adecuados. En principio, parece que trabajando todos estos aspectos un individuo conseguirá desarrollarse de forma adecuada. ¿Son en estos casos trabajadas nuestras emociones?

Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.

Robert Fripp.

¿Por qué trabajar la educación emocional?

Los niños nacen con una larga lista de tareas. A los pocos meses de vida, los padres se encuentran en una expectante espera por escuchar las primeras palabras de sus hijos. Se esfuerzan por impulsar su desarrollo lingüístico; repitiendo cada palabra, gesticulando e intensificando cada vocalización. Después esperan sus primeros pasos, facilitándole instrumentos y apoyos que facilitan esta labor.

Cuando el niño crece comienza una exhaustiva búsqueda de una escuela que le proporcione una buena educación. Dentro del aula quedan desde el inicio establecidos los contenidos mínimos apropiados para cada etapa educativa. Los niños deben aprender a leer, escribir, sumar… en un curso determinado. Cada tres meses se evalúa si cada alumno progresa o no adecuadamente; y al final de cada año se cuestiona si debe avanzar de nivel junto al resto de sus compañeros o debe por el contrario reforzar conocimientos.

Si un alumno no alcanza los contenidos mínimos estipulados para su edad en matemáticas, lengua, ciencias o inglés nos preocupamos. No está al mismo nivel que el resto de sus compañeros. ¿Qué ocurre cuando un niño no es capaz de empatizar con el resto de miembros del grupo aula? ¿Y cuando no es capaz de autorregular sus emociones de forma favorable? Probablemente nada, ya que estos aspectos no son consideradas en la evaluación educativa de los más pequeños. Normalmente, en la escuela hay poco espacio para la educación emocional.

Un niño con una adecuada instrucción académica tendrá grandes posibilidades de desarrollar favorablemente su inteligencia. De la misma manera, un niño con una adecuada instrucción emocional será emocionalmente inteligente. Es decir, tendrá consciencia de sus emociones y aprenderá a canalizarlas, para experimentarlas de manera saludable. Sabrá enfrentar la frustración y las dificultades que puedan presentarse. Además, será proactivo con su entorno y con quienes le rodean; siendo capaz de detectar y comprender los sentimientos de los demás.

Educación emocional. ¿Cómo trabajarla en cada etapa?

1- Educación emocional en niños de 0 a 3 años

El niño es capaz de experimentar emociones desde el primer momento de su vida. Esta etapa se caracteriza principalmente por la novedad y la indefensión. El niño se enfrenta desde que nace a continuos estímulos novedosos capaces de despertar en él multitud de respuestas. Dichas respuestas nos muestran sus gustos, preferencias y sensaciones de forma perceptible. En esta etapa ya comenzamos a observar claros indicios del futuro carácter y temperamento de cada niño, aunque es cierto que estas características son aun muy moldeables. Es por ello que es esencial una educación emocional temprana. A los tres años el niño no ha adquirido una identidad estable; sin embargo, la estrategias de trabajo emocionales que se le concedan tendrán un peso fundamental en su futura capacidad para motivarse y en su tolerancia ante la frustración.

Pautas para trabajar la educación emocional de 0 a 3 años:

  • Establecer vínculos afectivos cálidos, que les permitan sentirse seguros y protegidos. Conoce la teoría del apego, y los diferentes estilos de apego que existen.
  • Servirles de apoyo en su exploración del mundo, fomentando la búsqueda de situaciones novedosas y permitiéndoles experimentar por si mismos.
  • Atender sus necesidades, ayudándoles a resolver dificultades.
  • Fomentar en su entorno un ambiente positivo, alegre y animado.
  • Dejar espacio para la comunicación, incluso antes de que esta sea verbal o claramente perceptible.

2- Educación emocional en niños de 3 a 6 años

En esta etapa del desarrollo del niño se produce un importante desarrollo de los distintos procesos cognitivos (atención, memoria, percepción, pensamiento y lenguaje). Dicho desarrollo produce una gran explosión emocional. El niño ya ha definido distintas emociones. Es capaz de razonar sobre sus sentimientos y explicar sus sensaciones. Además vincula las distintas emociones que siente a distintas causas e incluso modifica su expresión para cada contexto. Por ejemplo, no es nada extraño encontrar a unos padres que se sorprendan con el comportamiento de su hijo en el aula, muy diferente al demostrado en otras situaciones.

Pautas para trabajar la educación emocional de 3 a 6 años:

  • Promover un comunicación activa y cercana, que les anime a compartir sus emociones con quienes les rodean. ¿Cómo educar en valores a nuestros hijos?
  • Reflexionar de forma conjunta sobre los estados detectados en los demás.
  • Aportarles progresivamente estrategias para superar fracasos y dificultades de forma cada vez más autónoma.
  • Animarles a compartir con los iguales sus deseos e inquietudes; y motivarles para interesarse por los deseos e inquietudes de los demás.
  • Inculcarles la importancia de valorar los pequeños detalles y fomentar una actitud positiva hacia el futuro.

3- Educación emocional en niños de 6 a 12 años

Esta etapa se caracteriza por la pérdida progresiva de creencias fantasiosas, que son substituidas por razonamientos más realistas. Los niños comienzan a comprender, expresar y percibir la realidad de forma mucho más fiel al contexto; por tanto, detectan mucho mejor las emociones propias y ajenas, y las transmiten de forma más coherente. Esta etapa se caracteriza también por una pérdida paulatina de la espontaneidad que caracteriza la niñez. Estos cambios son efectos naturales del desarrollo madurativo de cada individuo; sin embargo, sin una educación emocional adecuada, estas alteraciones en su forma de percibir el mundo pueden provocar el padecimiento de emociones negativas.

Pautas para trabajar la educación emocional de 6 a 12 años:

  • Impulsar la autoconfianza; la seguridad en sí mismos y en sus decisiones. ¿Cómo mejorar la autoestima?
  • Dejar progresivamente espacio para que comiencen a resolver sus dificultades por si mismos, haciéndoles saber que siempre tendrán con quien contar.
  • Promover la comunicación intrapersonal, él diálogo interno y la reflexión sobre uno mismo.
  • Evitar cohibir la expresión de sus emociones negativas, ayudándoles a experimentarlas de forma justificada y con una intensidad adecuada.
  • Fomentar una vivencia tan natural de las emociones que no de lugar a avergonzarse de experimentarlas.

Educación emocional en adolescentes

La educación emocional en esta etapa tiene una importancia sobresaliente. En la adolescencia los niños dejan de ser niños y se preparan para la vida adulta. Es un periodo cargado de desafíos; enfrentan nuevos derechos, obligaciones y responsabilidades. Además experimentan numerosos cambios físicos y psicológicos que provocan numerosas emociones que deben encajar. Una adecuada educación emocional en este momento permitirá que no se sientan solos ante dichos cambios, sepan enfrentarlos y los vivan con entusiasmo.

Pautas para trabajar la educación emocional en la adolescencia:

  • Vigilar que los cambios experimentados no afectan de forma negativa a su autoestima.
  • Enseñarles a controlar la impulsividad, ayudándoles a ser cada vez más conscientes de las consecuencias de sus actos.
  • Trabajar profundamente la empatía, fomentando su interés para detectar emociones ajenas.
  • Fomentar su capacidad de colaboración comunitaria y trabajo en equipo, haciéndoles ver los beneficios de su implicación en la sociedad.
  • Ayudarles a fortalecer su identidad personal, firmeza y autorespeto; aunque esto suponga a veces ir en contra de la mayoría.

Educación emocional en Adultos

Aunque es cierto que en esta etapa cada individuo manifiesta mayor estabilidad emocional, no es menos importante seguir trabajando este aspecto. Este periodo se caracteriza por la presencia de multitud de compromisos (profesionales, sociales, familiares, intrapersonales…) a los que hacer frente. El individuo debe lograr conciliar estos deberes con su principal objetivo vital, la búsqueda de la felicidad. Esta conciliación provocará en algunas ocasiones la experimentación de emociones satisfactorias y placenteras, y en otras las más desagradables y frustrantes. Trabajando la educación emocional el individuo logrará afrontar de forma saludable los distintos contratiempos que puedan presentarse.

Pautas para trabajar la educación emocional en Adultos:

  • Buscar tiempos de encuentro con uno mismo, espacios de reflexión y meditación personal.
  • Trabajar la capacidad para reconocer las propias limitaciones, ante los demás y ante sí mismos, trabajando la humildad para ser capaces de pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Promover una escucha activa que les permita, además de atender las comunicaciones de quienes les rodean, aportar propias ideas, pensamientos y consejos que enriquezcan a otras personas.
  • Adquirir estrategias de combate contra la monotonía y el conformismo, fomentando la ilusión y el entusiasmo. Impulsar la creación continua de nuevos sueños y aspiraciones.
  • Fomentar la apertura mental y la flexibilidad, asumiendo un papel dinámico permanente en su desarrollo.

Educación emocional en la tercera edad

La última etapa de la vida adulta muestra grandes evidencias del paso del tiempo. Esta etapa está fuertemente marcada por el desarrollo de las anteriores, por tanto existen maneras muy diversas de vivirla. Sin embargo podemos destacar una característica bastante significativa de este periodo, la presencia de emociones melancólicas producidas por frecuentes pérdidas que se experimentan, y la inquietud por el desenlace de la propia vida. Una educación emocional adecuada permitirá que la persona viva su vejez de forma plena, encarando los temores propios y naturales de este momento.

Pautas para trabajar la educación emocional en la tercera edad:

  • Promover las capacidad expresiva emocional; para que resulte fácil compartir miedos y preocupaciones, y no tratar de afrontarlos en soledad.
  • Trabajar la autoestima, para que los deterioros físicos y psicológicos propios de la edad sean comprendidos de manera natural y no provoquen emociones dañinas.
  • Participar en comunicaciones interpersonales con frecuencia, incluso cuando se hayan perdido habilidades sociales o comunicativas.
  • Adquirir estrategias de adaptación al cambio, para que comprendan las novedades de su entorno y de las nuevas generaciones; y estas no les causen malestar.
  • Aprender a canalizar el desconsuelo y fomentar la superación y recuperación emocional tras las adversidades.

Ventajas de la educación emocional en la personalidad

Hasta ahora hemos expuesto el por qué es necesaria una adecuada educación emocional y hemos concretado distintas pautas adecuadas a cada etapa del desarrollo evolutivo. Pero, ¿qué consecuencias se producen en nuestra personalidad tras trabajar estos aspectos?

Un individuo que ha educado sus emociones…

  • Reconoce y comprende sus sentimientos y es capaz de justificarlos.
  • Desarrolla habilidades para dominarlas, graduarlas y adecuarlas.
  • Predice las consecuencias que producirán en si mismo.
  • Reconoce las emociones que los demás manifiestan y es capaz de actuar en consecuencia de manera productiva.
  • Previene emociones negativas, evitando los efectos dañinos que produce.
  • Adopta una actitud positiva ante la vida.
  • Aumenta su capacidad de emprendimiento y automotivación.
  • Es capaz de tolerar la frustración y gestionar conflictos con habilidad.
  • Desarrolla su capacidad de liderazgo.
  • Establece relaciones interpersonales satisfactorias y es capaz de construir vínculos intensos y seguros con los demás.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿crees que es importante la educación emocional? ¿Qué estrategias utilizas? Comparte con nostros tus dudas y experiencia.

Estilos y tipos de apego: Cuáles son, sus consecuencias, y cómo generar correctos vínculos afectivos

Cuántos estílos de apego existen, cómo se desarrrolla cada uno de ellos, qué consecuencias tiene el tipo de apego en nuestra vida adulta, por qué es importante un correcto vínculo afectivo en nuestros primeros años de vida. Aquí encontrarás consejos para papás y mamás, y mucho más. Descubre esta guía útil sobre los diferentes tipos de apego que existen. ¡Respondemos a todas tus tus dudas! 

Tipos de apego: Guía completa

La teoría del apego, descifró la necesidad humana de establecer vínculos profundos y duraderos con nuestros coetáneos para así asegurar nuestra supervivencia. Bowlby, explicó las cualidades que un cuidador debía tener para vincularse sanamente con la figura dependiente, a saber:

  • Empatía: esto es, capacidad para ponerse en el lugar del otro y percibir como si se fuera el otro pero con la distancia suficiente como para sentir que el problema es del otro y no de uno.
  • Sensibilidad: entendida ésta como la habilidad para captar incluso las señales menos perceptibles del menor, que subyacen a una necesidad.
  • Disponibilidad: para poder satisfacer sus necesidades de forma adecuada. La presencia o ausencia de estos elementos en el conjunto de interacciones entre el menor y sus cuidadores, son los ingredientes que determinan los modelos operativos internos, es decir, los organizadores intrapsíquicos que determianrán las formas de relaciones futuras  del menor, y por ende, el tipo de apego que tenderá a construir en su relación con los otros.

Siguiendo las investigaciones de J. Bowlby, Mary Ainsworth junto con su grupo de investigación en Baltimore, lograron dilucidar tres tipos de apego enmarcables en dos grandes grupos de tipos de apego: Apego Seguro y Apegos Inseguros (apego evitativo y apego ambivalente), a través de lo que denominaron la “situación extraña”, que consistía en exponer al menor a una situación carente de familiaridad, con la finalidad de conocer cómo era su reacción cuando su madre marchaba de la habitación y éste se quedaba a solas con un extraño (un miembro del grupo de investigación) y cuáles eran los comportamientos que exhibía en el momento del reencuentro. Finalmente, gracias a otro grupo de investigación, se añadió a los tipos de apego inseguros, el apego desorientado-desorganizado.

Quedando por tanto, la clasificación de los tipos de apego, del siguiente modo:

¿De qué color verá el mundo? -me pregunto alguna vez cuando me encuentro frente a un paciente e intento dilucidar las “telarañas neuronales” que se interconectan para dar sentido a todo cuanto le ocurre- ¿Qué impresión suele tener de los otros? ¿Se protege aislándose, o por el contrario, muestra una actitud abierta ante la vida?– son otras de las preguntas que concurren por mi cabeza mientras relatan sus historias y trato de dilucidar los tipos de apego que predominan en esa historia. Veamos a continuación unas pinceladas de cada uno de los tipos de apegos:

Tipos de apego: El Apego Seguro

“Es vivir con la certeza de que tras de mí, hay personas a quienes mirar sabiendo que me darán aliento cuando lo necesite, sonreirán cuando me vean sonreír y se lamentarán al verme llorar. Pero siempre que lo necesite, sé que estarán ahí, ofreciéndome sus manos.”

Ainsworth, definió la seguridad del apego como un estado de ausencia de preocupación por la disponibilidad de una figura de apego. En la situación extraña, observó cómo los niños que habían consolidado un tipo de vínculo seguro con su cuidador, exploraban el entorno con curiosidad y alegría. Y cuando el progenitor desaparecía de la sala, manifestaban su malestar con lloros y gestos de preocupación; pero fácilmente se consolaban una vez regresaba su figura de apego.

Los niños con apego de tipo seguro, son niños más felices cuyos padres han sabido satisfacer sus necesidades en las diferentes etapas evolutivas, haciéndoles sentir queridos e integrados en el sistema familiar, a través de la empatía, la disponibilidad y la sensibilidad. En cada encuentro, entre padre e hijo, éste último ha podido regular las emociones del otro, desde el afecto y la aceptación incondicional, aunque ello conllevara dolor, lágrimas y malestar. Sintiendo que el bienestar de uno es satisfacción para el otro.

En consecuencia, en cada interacción dada, el menor ha ido matizando una representación del otro (y de los otros) como predecible y optimista; y definiéndose a sí mismo con parámetros como: digno de ser amado, autoestima positiva, confianza en sus habilidades y en su valía, y facilidad para comunicar sus estados emocionales.

Así, crecen con la idea de que el mundo es un lugar seguro y confiable, vivenciando las experiencias que les interpone la vida, como retos estimulantes de los que adquirir, cuanto menos, un nuevo aprendizaje sino una oportunidad.

Los niños que han tenido un apego de tipo seguro, en su vida adulta, tienden a ser personas emocionalmente más estables y coherentes, con narrativas de sus vidas bien integradas; que confían en sí mismos y en los otros; y que acostumbran a establecer vínculos de apego profundos, y en general, a relacionarse con naturalidad, haciendo uso de la empatía e interpretando las experiencias y las acciones de los otros, desde un prisma más optimista y positivo.

En mi opinión, son aquellas personas que uno encuentra en su camino y que le hacen sentir bien acogido y aceptado, transmitiendo una buena imagen del otro e interpretando sus acciones y sus palabras desde un foco más optimista, de tal manera que, uno tiene la sensación de que nada cuanto se diga o cuanto se haga, será distorsionado con segundas intenciones que amenazarán la estabilidad del vínculo.

Tipos de Apego: Los apegos Inseguros

¿Qué sucede cuando los cuidados parentales no son del todo satisfactorios, cuando no se ha dispuesto de alguno de los ingredientes esenciales para procurar un vínculo sano? Es entonces cuando hablamos de tipos de apego inseguros, es decir, de lazos afectivos profundos, generadores de malestar, a consecuencia de la falta de empatía y de sensibilidad hacia las necesidades del menor, y que cristalizan en la internalización de una representación del mundo como poco confiable y predecible.

En el mejor de los casos, son niños cuyos padres ejercen sus labores de crianza con empatía y preocupación, pero fracasan en el entender de sus necesidades y en el despliegue de las estrategias resolutivas. Por lo que cada intento de búsqueda de calor emocional, seguridad y entendimiento, han podido desembocar en un mayor ahondamiento del dolor e intensificación del sentimiento de extrañeza y confusión hacia el entendimiento del mundo.

Imaginemos por un momento que aterrizamos en otro planeta, un lugar que nos es totalmente desconocido y extraño, y que a nuestro alrededor, hay seres de ese planeta que no saben leer en nuestro rostro el temor que estamos sintiendo al encontrarnos frente a ellos. Algunos, quizá se acerquen en busca de satisfacer su curiosidad y miren con detenimiento cada parte que compone nuestro cuerpo. Otros, quizá ignoren nuestra presencia. Posiblemente, tendremos tanto miedo que no sabremos qué hacer ni a dónde ir, tratando de entender el sinfín de estímulos desconocidos que accederán a nuestra conciencia. Miraremos ese mundo con desconfianza y desconcierto.

Los niños con un apego de tipo inseguro, desde la infancia han vivenciado sus relaciones con los otros con insatisfacción, ya fuera por haberse sentido ignorados o porque aun habiéndoselos tenido en cuenta, sus cuidadores han adoptado pautas educativas inconsistentes, dependientes de sus estados de ánimo y de sus propias necesidades. Son aquellos padres que desde lejos parecen estar preocupados por las necesidades de sus hijos, pero que cuando se someten sus conductas a un análisis más detallado, se evidencian motivaciones internas que responden al egocentrismo.

En consecuencia, estos niños que experimentan un apego de tipo inseguro crecen internalizando modelos operativos impregnados de una carga emocional negativa que a menudo desemboca en elevados niveles de ansiedad. Sus historias de apego, les han llevado a concluir que en la interacción con el otro, uno obtiene más dolor que beneficio, por lo que no es de extrañar, que desarrollen estrategias defensivas como el aislamiento, la retracción o la evitación, en un intento de evadir el dolor que les comporta la interacción con los otros. Así mismo, en cada interacción dada con sus significantes, se le ha intensificado un sentimiento de incomprensión, ignorancia y desvalía, que le han conducido a la construcción de una de identidad poco definida y fragmentada, revestida de tristeza y fuertes sentimientos de soledad.

En la adultez, acostumbran a ser personas con un bajo concepto de sí mismo, que esperan poco de la vida, y que en la interacción con los otros, inicialmente, se muestran reticentes y desconfían de su buen hacer. Viven arraigados a la seguridad, temiendo la su autonomía e independencia, y fácilmente experimentan episodios de ansiedad cuando creen estar siendo amenazados los vínculos que satisfacen su apego.

Algunos, huyen del malestar que les generan las relaciones, otros en cambio, en un intento de deshacerse del temor al desapego y de los profundos sentimientos de soledad, establecen múltiples vínculos indiscriminados con muchas personas, pero ninguno de ellos, constituido por esa sensación de “conexión profunda” que diferencia el apego.

En las líneas anteriores, he hecho mención de una descripción general de los tipos de apego inseguro. Sus características, así como su gravedad, pueden variar en función de las particularidades de las relaciones de apego que haya habido en la historia de la persona.  En la situación “extraña”,  Ainsworth pudo detallar aún más la especificidad de estos tipos de apego inseguro:

  • Apego de tipo Evitativo: niños que no lloran ni dan muestras claras de disgusto ante la ausencia de la madre. Y a su regreso, evitan la proximidad con ella y ocultan sus sentimientos de malestar y de necesidad, previendo que no le van a ser satisfechos.
  • Apego de tipo Ambivalente: niños en quienes coexisten sentimientos ambivalentes, por un lado, buscan el consuelo materno a su regreso, pero al mismo tiempo, sienten un dolor tan profundo que manifiestan a través de la rabia y que les convierte en niños sumamente irritables y muy difíciles de consolar.
  • Apego de tipo Desorientado-Desorganizado: sin lugar a dudas, es el más grave de todos. Son niños traumatizados desde edades muy tempranas. En la situación extraña, no tienen un patrón claro de comportamiento, sino que tan pronto manifiestan una conducta de apego muy fuerte, como buscan la evitación o se quedan paralizados como en un estado de congelación. Oscilan entre la angustia, la búsqueda de respuesta emocional en su madre, el enfado, la evitación y el alejamiento. Perciben a sus padres como figuras atemorizantes e impredecibles, ya que éstos, adoptan estrategias de cuidado totalmente incoherentes. En consecuencia, el menor interioriza una representación del mundo como caótico y desorganizado; y en un intento de protegerse de él, manifiesta comportamientos aparentemente inconexos y faltos de sentido, que no son sino, más que estrategias defensivas para combatir el dolor asociado a aquellas figuras que deberían tranquilizarlo y aliviarlo. Los niños que experimentan este tipo de apego, crecen teniendo grandes dificultades en regular sus estados emocionales y en mantener relaciones sanas. Sin lugar a dudas, de los tipos de apegos inseguros, este es el que más se ha asociado al desarrollo de cuadros psicopatológicos.

Consejos: ¿Cómo construír un apego de tipo seguro?

¿Qué hacer para vincularnos sanamente y crear un apego de tipo seguro? Como “dadores de cuidados”, tenemos la misión de asegurar un sano desarrollo de nuestro hijo. Y como bien deducirá el lector tras leer estas páginas, el vículo, es quizá la piedra angular que engrana el resto de la maquinaria psíquica. Por ello, no quiero dar fin a este breve artículo sobre los tipos de apegos, sin clarificar algunas claves que pueden contribuir a crear y fortalecer un vínculo sano y duradero. Veamos algunas de ellas:

  • Establecer normas y límites bien definidos. Los niños necesitan normas, el mundo funciona a través de normas, algunas de ellas infranqueables. Por ello, es importante que dentro de nuestro esquema educativo, incorporemos el establecimiento de estas normas, y que el cumplimiento de alguna de ellas, puedann negociarse en conjunto con nuestro hijo. Este artículo propone interesantes técnicas de modificación de conducta que puedes probar.
  • Mantener altos niveles de comunicación. Nada debe hacerse “porque sí” ni “porque yo lo digo”, no sin antes haber explicado y dialogado las motivaciones de la norma o la regla. Es importante incitar al menor a reflexionar acerca de su comportamiento, sobre cómo se siente, etc. Y nosotros, podemos ayudarle poniendo palabras a las sensaciones confusas que nos intentará transmitir. El diálogo es parte esencial de una educación con valores. Incluso en los momentos en los que su comportamiento no es adecuado, encontrar un lugar donde hablar y reflexionar acerca de lo ocurrido, puede resultar en una experiencia de gran aprendizaje. Es en esos espacios donde padre e hijo, intercambian puntos de vista y vivencias, de las que aprenden y se dan a conocer el uno al otro. Una buena comunicación requiere de una escucha ACTIVA. Dejemos hablar al otro, transmitamos interés en lo que nos dice y respetemos su opinión aunque no estemos de acuerdo con ella. No se trata de imponer nuestra verdad o un conocimiento, sino de ayudarle a que sea él mismo quien llegue hasta allí dotándole de alguna herramienta de utilidad. “No hay verdades irrefutables, tan sólo historias, luego, ¿Por qué no escuchar su historia? y en el caso de haber fragmentos de ella que hayamos vivido con él o cuando nuestros conocimientos nos lo permitan, aportémosle nuestro fragmento a su historia para completarla”.
  • Que no falte el calor emocional. Algo tan necesario, incluso más que el alimento, es recibir altas dosis de afecto a través de palabras y gestos. Un buen desarrollo afectivo, caricias armoniosas, palabras que alimentan la autoestima del niño, miradas en cuyos ojos uno percibe la grandiosidad y la aceptación con las que el otro le mira. Incluso cuando interponemos un límite o sancionamos una conucta, debe estar impregnada de calor emocional y de aceptación. ¿Cómo podemos manejar la frustración en niños?
  • “Sancionamos conductas, no a personas”. Uno debe sentir que es lo que ha hecho, aquello que está mal. Sin que ello genere una calificación negativa hacia su identidad. Para ello, debemos clarificar el comportamiento que no nos has gustado. Nuestro poder en la relación con el otro, es a veces tan imperceptibe que no nos damos cuenta de las repercusiones que pueden tener nuestras palabras acompañadas de nuestros gestos. Es muy diferente decir “no me ha gustado que le tiraras la pelota de esa manera a tu hermana” con tono firme, que suscita malestar por la acción; que decir “eres malo, la pelota no se tira así”, mientras emociones de rabia, dolor y rechazo acompañan a nuestras palabras. La primera, sanciona una conucta, la segunda, estigmatiza a una persona “eres malo”. Hasta cuando castigamos, no debemos olvidarnos de la comunicación, el afecto y la aceptación.
  • Cicatricemos nuestros traumas. Uno tiene presente su presente, pero también tiene presente parte de su pasado, y es que ante todo, somos memoria y nos guiamos a través de ésta para entender nuestro presente y nuestro porvenir. Sanar nuestras heridas emocionales del pasado, es un elemento esencial para poder interpretar las vivencias presentes sin verse asociadas a un sufrimiento pasado. Los patrones de apego tienden a ser intergeneracionales, esto es, se transmiten de padres a hijos mediante la imitación, el modelado, etc. Un niño que no ha conocido la empatía por parte de sus progenitores, aun habiendo sufrido por ello, puede convertirse en un padre carente de esta herramienta con la que educar a su hijo, haciéndole sentir incomprendido a su hijo e imposibilitando la consolidación de un tipo de vínculo saludable. De otro modo, miedos irracionales y patológicos de un padre o una madre, puedes ser transferido a su hijo mediante la interacción con éste. De ahí, la importancia de conocernos y pulir nuestros malestares.

Pero ante todo, que no falten los ingredientes necesarios: empatía, sensibilidad y disposición. Ellos, son los que van a permitir que desarrollemos un correcto tipo de apego, y que podamos ver al otro como una “personita” con su forma particular de entender el mundo, y con unas necesidades que nada tengan que ver con las nuestras, y puede que ni tan siquiera, con las que nosotros teníamos a su edad. Reconocer esas necesidades y satisfacerlas a lo largo de su historia, es posiblemente el mejor el aliciente que promueve el vínculo sano.

Como hemos podido ver, las personas, no desarrollan una única tendencia a relacionarse de determinada manera, sino que pueden establecer vínculos seguros con unos e inseguros con otros; más aún, pueden consagrar un vínculo seguro con una persona, y éste evolucionar hasta convertirse en inseguro en un momento histórico diferente. Lo que es ineludible, es que las experiencias tempranas tienen un peso inigualable en el desarrollo de nuestro cerebro, de ahí que haya huellas de memoria adquirida en la infancia prácticamente imborrable, pero que no por ello conducen de forma indefectible a todo un porvenir.

Quizá, tras leer estas palabras entiendas mejor cómo es tu relación con los otros. Quizá, ahora te toque a ti preguntarte… ¿de qué color veo el mundo? ¿qué impresión tiendo a tener de los otros nada más conocerles?, ¿me protejo aislándome o evitando el contacto con los otros, o por el contrario, muestro una actitud de estar abierto a la vida?

Muchas gracias por leer. Si te has quedado con alguna duda sobre los tipos de apego, puedes preguntarme dejando un comentario a continuación. También te animamo a compartir tu caso o realizar alguna otra aportación.

Teoría del Apego: claves para el desarrollo de un correcto vínculo afectivo

La teoría del apego se centra en el vínculo emocional, en las relaciones y lazos que unen a las personas. La necesidad de niño/a de estar junto a su madre, de ser protegido y atendido. El apego es de vital importancia para el desarrollo personal. La forma en la que los padres establezcan el vínculo afectivo con su hijo, determinará la personalidad del niño a lo largo de su vida. Repercutirá de forma global en su comportamiento, en su autoestima y desarrollo. Unas figuras de apego inseguras, fomentan la baja autoestima, la inseguridad, frustración, y falta de confianza en uno mismo.

Descubre en este artículo qué es la teoría del apego, la importancia de fomentar vínculos estables, y un caso clínico en el que veremos el dolor que produce unas figuras de apego inseguras. ¡Qué curioso cómo se entrelazan las conductas generación tras generación, como aquellos actos que creemos insignificantes, puede ser el desencadenante que inicie todo un porvenir!

Teoría del Apego

La teoría del apego da respuesta a cómo los patrones de comportamiento y de cuidado, pueden contribuir notablemente a la salud y a la enfermedad; así como también, a la necesidad de establecer vínculos cercanos con los otros.

No podemos hablar de la teoría del apego, sin mencionar a John Bowlby, psicólogo y psicoanalista, cuya labor científica eclosionó en una de las teorías más importantes del campo del comportamiento humano. Bowlby, dedicó gran parte de su trabajo al desarrollo infantil, estaba interesado en conocer cómo los patrones familiares podían influenciar en el desarrollo cognitivo del niño. Durante su trabajo, otorgó un papel especial a los cuidados maternos como proveedores de buena salud y se percató de la importancia de la consolidación de vínculos estables y duraderos a través del cuidado emocional.

Teoría del apego: Un vínculo emocional necesario

Si tuviera que equiparar el apego con algún otro fenómeno, lo haría sin duda alguna con la magia. El apego, es aquel lazo invisible que todo ser humano (y muchas otras especies del reino animal) necesita, y que hace que dos personas puedan sentirse conectadas la una con la otra; un vínculo profundo y duradero que garantiza que uno para el otro es fuente de protección, seguridad y bienestar, alguien a quien acudir en los momentos turbios de la vida con la firmeza de ser bien acogido y emocionalmente aliviado.

En la teoría del apego, la generación del vínculo, no es un proceso arbitrario, sino más bien, un proceso selectivo que se inicia en la más tierna infancia y perdura a lo largo de nuestra vida. Cuando el bebé nace, éste ya se encuentra dotado de un sistema que le motiva a la búsqueda del contacto con los demás y al establecimiento de vínculos sólidos con personas allegadas que velan por su cuidado. Inicialmente, su aparato psíquico es demasiado rudimentario como para consagrar vínculos con más de un cuidador, por lo que al principio, únicamente se vincula a su cuidador principal, tejiéndose un hilo invisible entre el uno y el otro, donde uno, se convierte en “dador” de cuidados y el otro, en “receptor” de los mismos, de tal manera que, de haber armonía en la interacción, ambos se sintonizan en un lenguaje casi mudo, repleto de miradas compenetradas y gestos afectuosos.

Desde ese instante, el cuidador se convierte en lo que en la teoría del apego se denomina “base segura”, esto es, alguien a quien el infante acudirá en busca de seguridad, reclamando respuestas afectuosas que aliviarán su angustia y su malestar. Al poco tiempo, irá expandiendo sus fronteras para “conectar” con otros en un espacio íntimo compartido, a través de gestos y respuestas plagadas de empatía, sensibilidad y afecto,  tres ingredientes esenciales para construir un apego saludable.

Una vez se consolida el vínculo, éste muta a través del tiempo en función de la calidad de las interacciones entre ambos participantes. Y es que su magia, reside en la capacidad que uno tiene para captar y decodificar adecuadamente las necesidades del otro a lo largo de su crecimiento y actuar de tal manera que, alivie su malestar.

Por ello, un padre puede haberse vinculado fuertemente junto a su hijo en la niñez, y sin embargo, llegada la adolescencia, ver peligrar el vínculo entre ellos, al no entender el progenitor las necesidades que abarcan esa etapa evolutiva.

Vincularse, es mucho más que una unión profunda que consuela en los momentos de dolor y nutre de calor emocional. Siguiendo a la teoría del apego, uno construye y consolida un modo de ver el mundo, en gran parte, a partir de los “ojos interiores” con los que los otros le miran.

Cada gesto, cada respuesta que tienen los padres con sus hijos, y en definitiva, cada experiencia que el menor tiene con sus figuras significativas, sientan los rudimentos de la futura personalidad del menor, así como sus gustos y temores, y sus formas futuras de relacionarse.

Es como si dibujarán en su mente las trazadas de un boceto, a partir del cual, se concibe a sí mismo y al mundo que le rodea. Por lo tanto según la teoría del apego, si la suma del promedio de las interacciones resulta positiva, uno adquirirá un sentido íntegro de su identidad y una visión del mundo y de las personas optimista y confiada.

Por el contrario, si al sopesar la balanza, ésta se inclina hacia las experiencias negativas, en las que uno no ha sido adecuadamente consolado ni aliviado, sino más bien, en las que ya en la infancia, se le ha hecho sentir poco importante, desvalido de cualidades y una carga para sus cuidadores; la identidad aparecerá desdibujada y confusa, y el mundo, se vivenciará como peligroso y amenazante.

Teoría del apego: Los modelos operativos internos

Bowlby en su teoría del apego, señaló bajo el término “modelos operativos internos” a aquellos patrones de interacción, que uno ha interiorizado dentro de sí y normativizado como una forma de definirse a sí mismo y de interpretar sus vivencias experienciales, y que provienen del resultado del cúmulo de experiencias con sus figuras significativas.

Los modelos operativos internos consisten en representaciones internas, esquemas mentales que se forjan a raíz de la experiencia, y que constituyen las beses esenciales que nos permiten dotar de significancia cada acontecimiento y definir la forma en la que nos posicionamos en el mundo.

Nuestros comportamientos, nuestras motivaciones, nuestras preferencias y un largo etc., están impregnados de las sensaciones residuales que han quedado en la memoria y que devienen de nuestra historia de apegos. Pensemos por un momento en el inicio de la infancia, una etapa donde uno no entiende de necesidades ni de ideas, sólo tiene sensaciones. De nuestro cuidado, depende que esas sensaciones se reconozcan como verdaderas necesidades, o en cambio, se ignoren y dejen de sentirse.

Si cuando un bebé llora, nos acercamos y tratamos de “conectar” sensiblemente con su malestar, olvidándonos por un instante de nuestras necesidades y conjeturas, preguntándonos desde la empatía -¿qué le puede ocurrir?- mientras tratamos de descifrar su malestar adoptando un tono cariñoso, mirándole como cuando alguien mira algo a lo que quiere, algo que para uno es un tesoro, y nos comportamos de forma afectiva; no sólo lograremos apaciguar su malestar sino que estaremos contribuyendo a que en su mundo interno, esa sensación desdeñada, vaya adquiriendo una representación definida de su funcionalidad. Así, en las veces futuras el infante sabrá reconocer la necesidad y demandar lo que necesita.

Más aún, cuando su desarrollo le provea de la capacidad empática, e incluso cuando adquiera la madurez, reaccionará a la percepción en el otro de una necesidad que le parezca similar, de la misma forma que aprendió, a partir de las respuestas afectivas de sus significantes en la infancia.

¡Qué curioso cómo se entrelazan las conductas generación tras generación, como  aquellos actos que creemos insignificantes, puede ser el desencadenante que inicie todo un porvenir!

El dolor de la falta de apego

Si entendemos la personalidad, como la resultante de una ecuación donde la historia de apegos es una de las variables intervinientes que interactúa junto con elementos biológicos, ¿qué sucede cuando los vínculos afectivos no son sanos?

Me atrevo a decir, que hay pocas experiencias más dolorosas que sentirse solo y aislado, incomprendido y sin lugar en el mundo, día tras día. La teoría del apego, sostiene que la ausencia de vínculos saludables, interfiere en el curso del desarrollo aproximando a la persona hacia la psicopatología mientras lo aleja de la salud. Son muchas las investigaciones que han confirmado dicha hipótesis, y que incluso, sitúan las alteraciones en los vínculos, como la génesis de los comportamientos violentos, de las disrupciones en el sistema familiar y de algunos trastornos emocionales.

Teoría del apego: Un caso clínico

Creo que nunca olvidaré aquel adolescente que un día entró en mi consulta a petición de su madre, ya que estaba preocupada por su bajo rendimiento escolar y porque consumía cannabis.

Se sentó y comenzó la sesión. Desde el principio me di cuenta que tenía que reconfigurar la imagen que me había formado de él a raíz de lo que su madre me había narrado en una primera sesión. Tenía 16 años, había emigrado a España para reunirse con su madre tras haber permanecido en su país con su familia extensa y con su padre, de quien había recibido malos tratos durante años.

Recuerdo como me relataba su historia entre lágrimas y aquella frase, aparentemente superflua que me dijo y que sin embargo estaba llena de connotaciones: “Samuel, yo sólo quiero llegar un día a casa, sentarnos a cenar todos y que mi madre me pregunte- ¿qué tal hijo, cómo te ha ido el día?”.  Se sentía solo e incomprendido, teniéndose que proteger de unas de las figuras más importantes que nuestra vida, su padre. Desde luego que fue caso que me conmovió mucho, sobre todo, el hecho de que su madre acudiera buscando ayuda para su hijo por la falta de motivación hacia el estudio y por el consumo de marihuana, y no fuera capaz de relacionarlo con los déficits emocionales  que su hijo había padecido.

No podría imaginar, el poder que tienen los gestos y las palabras de personas significativas para nosotros, en momentos de necesidad. Un abrazo, unas palabras revitalizantes de quienes queremos, alguien con quien llorar sabiendo que no cambia su mirada incondicional hacia nosotros, en los momentos de fragilidad, a veces, puede ser la única y mejor ayuda que más nos puede sanar.

https://www.youtube.com/watch?v=HcTdx0OJjl4

Frustración en los niños: Qué es y cómo enseñar a nuestro hijo a lidiar con ella

La dificultad en tolerar adecuadamente la frustración en los niños, es quizá una de las consecuencias que más pueden desgastar a padres y madres en su labor parental. En las siguientes líneas, explicamos qué es la frustración y qué podemos aportar a nuestros hijos para que adquieran una habilidad tan importante como ésta.

Frustración en los niños

¿Qué entendemos por frustración? La frustración, puede definirse como un estado psíquico que a menudo experimentamos en la vida al vernos privados o imposibilitados de poder satisfacer un deseo o una necesidad en el momento sentido, y que a menudo se acompaña de sentimientos como tristeza, angustia o, en el peor de los casos, ira.

Desde que nacemos, nuestro cerebro se las ingenia para lograr la satisfacción de nuestras necesidades y procurar la supervivencia mediante el cuidado de los otros. Así, el bebé responde a cada necesidad insatisfecha a través del llanto, la forma más arcaica de comunicación que tenemos los humanos, para captar la atención del cuidador y que éste pueda satisfacer su necesidad.

Al principio, el bebé tan sólo reclama la satisfacción de sus necesidades más básicas (llora cuando tiene hambre, cuando le incomoda el pañal, cuando tiene sueño y cuando se siente desprotegido), que, de posponerlas, podríamos incluso poner en peligro el buen desarrollo de nuestro hijo. Pero a medida que su sistema nervioso madura y se despliegan estructuras cerebrales, el niño adquiere nuevos logros como la intencionalidad en sus acciones, el pensamiento, el lenguaje y una mayor autonomía con el desarrollo del aparato locomotor.

Es entonces, cuando las motivaciones que movilizan el comportamiento, se hacen más complejas y las necesidades básicas se conjugan con el capricho y el deseo. Ya no sólo manifiesta desagrado porque tiene hambre o ingiere algún alimento que le resulta extraño y desagradable, sino que ahora también muestra enfado y frustración ante la insatisfacción de tener que ingerir un alimento que, aunque le gusta, prefería otro en ese momento.

Enseñar a los niños a tolerar su frustración

Tolerar la frustración, significa saber demorar la gratificación o postergar el deseo, es un logro indispensable en nuestra cultura. Uno no puede ser ni tener cuanto quiere, cuando lo desea.

Como seres inmersos en una cultura, estamos limitados por el funcionamiento de una estructura social, que determina el modo como debemos proceder para ser y tener cuanto deseamos.

Uno no puede comprarse un coche si no lo puede pagar, ni tampoco puede ser ingeniero si no adquiere el título, y por más que no le guste, uno tendrá que pagar impuestos que no entiende y multas que considerará injustas y, en definitiva, vérselas con una sociedad que a veces no pone las cosas fáciles para que podamos sentirnos a gusto con nosotros mismos.

Por tanto, no dudéis que una herramienta indispensable para asegurar el buen futuro de nuestros hijos, es enseñarles a lidiar de forma adaptativa con los sentimientos que subyacen al “muro de la frustración”. Enseñarles, que hay deseos y necesidades, que en ocasiones deben postergarse tras la elaboración de un cuidadoso plan que uno debe ejecutar con tenacidad y perseverancia. No olvidemos, que la infancia es un espacio de tiempo en el que los niños deben prepararse para que puedan funcionar exitosamente y de forma autónoma en nuestra sociedad cuando se hagan adultos. Por lo tanto, debemos hacer de la infancia un simulacro de la vida adulta real, adaptada a las necesidades de cada etapa evolutiva, donde haya lugar para la felicidad y la alegría, pero también para la tristeza y la insatisfacción.

Los niños que van adquiriendo la habilidad de postergar el deseo, tienden a ser niños mejor integrados en su grupo de iguales, con expectativas más realistas acerca de la realidad y que, de adultos, serán capaces de seguir una secuencia lógica que les permitirá obtener logros mayores que los que no han logrado un buen manejo de esta habilidad. Por no decir, cuántos problemas futuros podrán ahorrarse, si lejos de exhibir un comportamiento impulsivo, logran manejárselas con la frustración.

¿Cómo ayudar a superar la frustración en los niños?

Veamos qué podemos hacer para ayudar a nuestros hijos a adquirir este aprendizaje y superar el muro de la frustración. Deciros, que no desesperéis en el intento, ya que a veces, los resultados de la dura tarea de educar difícilmente son inmediatos y durante mucho tiempo, puede que los resultados a nuestros esfuerzos por encarrilar a nuestro hijo, sean casi imperceptibles. Tratemos de no frustrarnos nosotros por ello.

Me atrevo a decir que educar es, probablemente, de las labores más difíciles a las que puede enfrentarse el ser humano, así que cojamos aire y tratemos de descifrar junto con nuestro hijo qué es lo que está sintiendo.

  • No sería de extrañar, que ni tan siquiera él mismo conociera el verdadero motivo de su comportamiento y su frustración. Ayudémosle poniendo nombre a lo que siente, incluso, si fuera necesario, a detectar su malestar en alguna parte del cuerpo.
  • A menudo, al estado de frustración del niño, le acompañan correlatos fisiológicos, es decir, es posible que sienta opresión en el pecho, dolor de barriga,… Por lo que una buena forma de empezar a entendernos, podría ser ayudar a localizar su malestar en alguna parte del cuerpo.
  • Claro está, quizá un paso previo a poder dialogar con él, será el de aprender a contener su malestar y frustración. No nos olvidemos que incluso cuando nuestro hijo se comporta con ira, nosotros, aun riñéndole, seguimos siendo, sin darnos cuenta, modelos de los que aprenderá a comportarse, a quien imitar. Por lo tanto, si queremos que aprenda a auto-controlarse, de nada sirve ser nosotros quienes nos frustramos ante su reacción descontrolada y reaccionamos con enfado e ira ante su actitud. Mantengamos la cordura, comportémonos con firmeza sin olvidarnos que no es un adulto con quien estamos tratando, y que su comportamiento, escapa a toda intencionalidad.
  • La empatía, la firmeza y el afecto, son tres cualidades que básicas para manejar la frustración infantil, que nunca debemos dejar de lado como cuidadores.
    • Empatía: para tratar de ponernos en la piel de nuestro hijo, entender, ver y sentir como él lo haría.
    • Firmeza: porque educar, requiere que cada comportamiento inapropiado tenga una consecuencia acorde a esa falta.
    • Afecto: porque incluso cundo le reprendemos, debemos ingeniárnoslas para hacerle sentir querido y aceptado.
  • Queremos transmitirle que esa conducta concreta es inaceptable y no que el inaceptable es él o ella. No es necesario descargar nuestro malestar a voces, puede que incluso, tras hacerlo, nos sintamos mal por el efecto que ha tenido nuestra conducta en él. Necesitamos transmitirle que eso que hace, que así como lo manifiesta, no es apropiado.
  • No nos olvidemos de tratar de satisfacer su deseo en el intervalo de tiempo que hayamos señalado. Queremos demostrarle que hay lugar para el cumplimiento de los deseos, pero eso sí, en el momento preciso. Pensad, que los valores internos que un día gobernarán sus conductas, son “inversiones” que hemos realizado durante sus años de educación y cuidado. Aquellas voces que en nuestra infancia retumbaban de nuestros padres- “¡esto no se hace, debes hacerlo así!”, en la adultez, son el discurso interno que a veces mantenemos con nosotros mismos cuando evaluamos nuestro comportamiento determinando cuánto de bien lo hemos hecho.
  • Cada vez que ayudamos a nuestro hijo a determinar qué le ocurre, contenemos su malestar, le ayudamos a superar la frustración infantil, y le enseñamos otras formas cómo podría expresarlo, estamos contribuyendo a su regulación emocional para que un día, sea él mismo quien pueda auto-regularse, esto es, entender que le sucede y saber poner una solución más adaptativa a esa emoción que aparentemente le desborda.

¡Qué sencillas pueden resultar mis palabras y qué fácil es estar detrás del papel, escribiendo estas líneas y no ser, quien día a día, a de lidiar con la frustración de mi hijo!- puede pensar algún lector.

La frustración en los niños

Un ejemplo con el que podemos aprender a manejar la frustración en los niños

Quizá un ejemplo real de frustración infantil, nos pueda enseñar mejor a manejar los conceptos: Ana, es la madre de María, una niña de 7 años, a quien su madre define como encantadora pero incontrolable cuando se encuentra con alguna negativa. María es hija única y muy deseada por el matrimonio.

A lo largo de su historia -cuenta Ana- han intentado que a su hija no le faltara cuanto cariño y afecto le hayan podido dar. Ya no sólo ellos, sino sus familiares, que también han acogido a María con gran entusiasmo.

Cuando no estaba en los brazos de uno, estaba en los brazos de otro y difícilmente se encontraba con un ¡NO! -cuenta Ana-. Con 7 años, María es una niña con muy baja tolerancia a la frustración.

A menudo, los padres temen traumatizar a sus hijos cuando ven en ellos el sufrimiento y frustración que les producen las repuestas negativas. Por ello, caen en el error de tratar de minimizar esas respuestas e intercambiarlas por afirmaciones positivas en cuanto perciben malestar en sus hijos.

En la vida hay normas, límites y muros que uno no puede derribar a su antojo. Por lo que en la infancia, uno debe encontrarse también con esos elementos. Ana, relató la siguiente experiencia de frustración infantil:

Estaba en el supermercado con María cuando ella, que caminaba a sus anchas, cogió una muñeca y se volvió hacia mí diciendo que se la comprara. Le dije que no era posible, que teníamos prisa y que en otro momento la cogeríamos. María empezó a gritar que la quería, insistí en que no era posible en ese momento, temía que reaccionara de ese modo y que finalmente todos nos mirasen, y eso fue lo que pasó. No sabía cómo contenerla, no sabía qué hacer para dejar de sentir cómo las miradas de los otros se clavaban en nosotras, así que finalmente, accedí a comprarle la dichosa muñeca”.

Sin darse cuenta, Ana premió el comportamiento de María, por lo que una vez más, María interiorizó que ese modo de actuar tenía su recompensa. ¿Qué pueda hacer Ana para que María deje de comportarse así? Ante todo, hacerle ver a María que con ese comportamiento aleja la posibilidad de satisfacer su deseo. Veamos algunas recomendaciones que podríamos sugerirle a Ana:

1- Contener el malestar de su hija y reafirmarse en el límite que ha interpuesto creyendo que lo que hace es para su beneficio y forma parte de la dura tarea de educar: Que María no sepa controlar sus emociones en determinados momentos y sufra por ello, no quiere decir que seamos buenos o malos padres. Ana debería haber continuado con su negativa a comprarle la muñeca, indistintamente a la reacción de María. No sólo son importantes las palabras, sino también el tono que adoptamos. No se trata de excedernos en el tono de voz. A los niños puede aterrarles que les gritemos, se trata de comportarnos con firmeza, adquirir una posición y que ésta sea inamovible mientras nos hacemos conscientes de que nuestro hijo no sabe hacerlo mejor, pero tenemos que enseñarle. Nos mostramos empáticos con su malestar, sabemos que desea algo y que todavía no ha aprendido a postergar el deseo, pero nos mantenemos firmes en el límite y la norma establecida.

2- Proponerle alguna forma o día en el que podrá adquirir la muñeca y CUMPLIRLO:

“la semana que viene es tu cumpleaños y vendremos a comprarla” o “si nos vamos del supermercado sin que te enfades ni llores y esta tarde haces los deberes, mañana la compramos”.

Si se dice y se hace, SE CUMPLE. De lo contrario, enseño a mi hijo que no son más que palabras lo que digo.

3- Si María está descontrolada y no atiende a las palabras de Ana: un simple y firme “¡ahora no, vamos!” debería ser suficiente. No malgastemos en esos momentos muchos esfuerzos en ganarnos la comprensión de nuestro hijo ya que hasta que no disminuya su activación emocional, no será capaz de atender a razones. Probablemente tengamos que caminar sin él unos pocos metros, o volver atrás y cogerlo de la mano y marcharnos mientras llora con fervor.

4- Cuando el disgusto disminuye, es quizá el momento en que María y Ana puedan reflexionar acerca de lo sucedido. Ana debe expresar sus sentimientos y tratar de ayudar a María a entender los suyos y ofrecerle algún comportamiento alternativo:

“estoy enfadada por cómo te has comportado, entiendo que quieres la muñeca, ya hemos dicho que (mañana, la semana que viene,…) vendremos a comprarla. Pero no me gusta que llores y grites de esa manera”, “sé que estás enfadada porque querías la muñeca, pero tampoco sirve de nada que te pongas como te has puesto. Con decirme que deseas tener esa muñeca, podemos mirar qué podemos hacer para que la tengas. Ahora, no sólo no tienes la muñeca, sino que también estamos las dos enfadadas”.

La empatía, también debe servirnos cuando nuestro hijo nos expresa con enfado que no nos quiere o que somos malos. No es un adulto quien dice estas palabras, son formas que tienen los niños de ilustrar sus emociones y, hacer más caso a esas palabras del que debiéramos, puede tener connotaciones negativas en el menor.

A frases como “no te quiero mamá, eres tonta”, debieran seguir expresiones que transmitieran aceptación y afecto en todo momento. Estar enfadado por cómo se ha comportado, no debe suponer la retirada de afecto ni de cariño. El mensaje subliminal que siempre debe quedar es:

“estoy enfadada por cómo te has comportado, pero te sigo queriendo como siempre y hay muchos motivos por los que sigo estando orgullosa de ti por cuantas cosas haces bien”.

5- Si María cumple lo pactado con Ana, ella debería cumplir con la otra parte del trato y mientras lo hace, transmitirle cuánto de contentas están las dos por haberlo hecho de esta forma: al cumplimiento de una norma o de un límite negociado, debe seguirle la recompensa que habíamos pactado. Si queremos que nuestro hijo cumpla con los límites y normas establecidos, y por consiguiente, que maneje adecuadamente su frustración, debemos hacerle ver que con su comportamiento negativo no va a conseguir el objeto deseado, al contrario de si cumple con lo propuesto.

En definitiva, ayudar a nuestro hijo a vérselas con la frustración, puede suponer: proponer límites adecuados para su edad; negociar y conceder lo prometido; y comportarse de forma empática y con firmeza, pero sin olvidarnos del afecto, para que nos permita transmitirle aceptación.  Ya que nuestro objetivo es sancionar una conducta inapropiada, que sabemos que carece de premeditación. Y ante todo, no olvidar que incluso cuando reprendemos a nuestros hijos, somos modelos a quien imitar en el futuro.

Método Doman para enseñar a leer a bebés ¿Es tan bueno como parece?

El método Doman para enseñar a leer a bebés y a niños ya cuenta con muchísimos seguidores en todo el mundo que confían plenamente en el programa para enseñar a sus bebés a ser unos genios. Pero; el Método Doman, ¿es tan bueno como parece? En este artículo la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te expone los principios del programa, y te invita a que reflexiones de forma responsable antes de empezar a utilizarlo con tu bebé.

Método Doman

Método Doman: ¿Qué es?

El Método Doman recibe su nombre de su creador Glenn Doman, y su equipo de Investigación en los años 50 en Philadelphia (EE.UU).

Originariamente, el método Doman se creó para ayudar a niños con parálisis cerebral, pero tras una serie de resultados satisfactorios, Doman decidió extrapolar su uso al resto de niños, modificando y completando el programa.

En su libro “Cómo enseñar a leer a tu bebé”, afirma que el método tradicional de enseñanza de la lectura por medio de sílabas es erróneo, ya que sostiene que un bebé antes de los 3 años es capaz de aprender a leer si es expuesto a letras suficientemente grandes.

En el método Doman el objetivo es potenciar el aprendizaje, aprovechando al máximo y tempranamente la disposición natural y espontánea de los bebés para el aprendizaje. Mediante la estimulación de diferentes áreas sensoriales, se pretende el desarrollo integral y máximo del bebé; desde el plano intelectual, pasando por el físico, emocional y social.

Glenn Doman fundó en Philadelphia el Instituto para el Potencial del Desarrollo Humano, iniciando de esta manera lo que él y sus discípulos denominan una “revolución pacífica”.

Método Doman para enseñar a leer a bebés y niños

Método Doman: ¿En qué consiste el Programa?

Actualmente se ha situado como uno de los programas alternativos de educación infantil que más adeptos utilizan y confían para educar a sus hijos desde casa, como complementación a la educación reglada en colegios.

El Dr. Doman parte de la base de 5 principios en el desarrollo del Método Doman:

  1. Desarrollar la atención y estimulación temprana en los niños para prevenir posibles deficiencias, facilitar los procesos de enseñanza y los procesos de aprendizaje y aminorar las diferencias de desarrollo.
  2. Los niños de corta edad quieren y pueden aprender.
  3. El cerebro infantil es capaz de absorber gran cantidad de información.
  4. El proceso de aprendizaje tiene que ser divertido.
  5. Se tienen que seguir las instrucciones al pie de la letra.

El método Doman se subdivide a su vez en varias áreas; como son el Programa de lectura, el Programa de Inteligencia, el Programa musical, el Programa de escritura, el Programa de matemáticas, el Programa de excelencia física y el Programa de segundo idioma.

Estos programas se basan en inputs (entrada de información) y outputs (salida de información) con el que el niño demuestra la adquisición de un nuevo conocimiento. Los inputs que presentamos son de cualquier naturaleza, pueden ser inputs sensoriales, visuales, auditivos, etc.

A través de éste articulo voy a intentar que conozcas un poquito más acerca del Programa de Lectura, ya que es el más extendido y el que goza de mayor reputación.

Quiero señalar que el método Doman no cuenta con ninguna evidencia científica; esto quiere decir que no hay estudios que avalen su eficacia o no.

Es tarea y responsabilidad de cada padre el valorar los diferentes programas alternativos educacionales y decidir de manera sabia si utilizarlos o no con sus hijos.

El programa de lectura del Método Dolman

El programa de lectura del método Doman se basa en que el bebé puede aprender cómo se interrelacionan las letras sin necesidad de haberse aprendido ya el abecedario. De este modo, el método Doman consiste en la presentación de una serie de bits.

Los bits son unidades de información, que los padres presentan en modo de gráficos o cartulinas. Es imprescindible que el tamaño del bit presentado sea acorde a la madurez visual del bebé, y el tipo de letra y el color deben ser adecuados. Para que el bit funcione como estímulo deberá ser novedoso, representar sólo un dato y el niño tiene que enfrentarse por primera vez a él. Por ejemplo si ofrecemos como bit la palabra silla, y el niño ya sabe lo que es una silla, éste caso no funcionaría como estímulo.

¿Cómo aplicar el programa de lectura del método Doman?

Para que el método funcione, Doman insiste en que hay que ser muy riguroso. Si quieres ponerlo en práctica, presentarás a tu bebé una serie de cartulinas con palabras (bits de inteligencia) escritas con letras grandes y que pertenezcan a una misma categoría (jardín: flores, perro, árbol, columpio…) y repetirlo durante 3 veces al día.

  • Tienes que escoger 5 series de 5 bits cada uno.
  • Entre bit y bit de inteligencia no dejes pasar más de un segundo.
  • Tras la exposición de una serie completa, deja unos segundos y empieza con la siguiente.
  • Finaliza la exposición de los bits alabando la conducta de tu hijo.
  • Nunca le examines.

A tu hijo le vas a presentar estos ejercicios como un juego, y le leerás en voz alta y clara cada cartulina. Es imprescindible que estas sesiones sean muy breves para que el niño no pierda su atención o de lo contrario no surtirá ningún efecto. Es mucho más beneficioso que el bebé se quede con ganas de más, y que hagamos estos ejercicios de una manera lúdica y divertida.

El Método Doman: Ventajas y desventajas

Ante todo prudencia. Puede que tras leer este artículo se te ilumine la cara y quieras hacer de tu bebé el próximo Einstein.

No existen las fórmulas mágicas, y desde luego, el Método Doman no es una excepción. Hay que tener en cuenta que este programa ha sido diseñado para desarrollar el potencial de tu bebé de una forma temprana, por lo que debes ser prudente al creer que si lo aplicas, la inteligencia de tu hijo aumentará drásticamente. La Teoría de Piaget determina las diferentes etapas del desarrollo de los niños.

Invito a todos los papás y futuros papás a una reflexión mesurada antes de volveros “Domaníacos”. ¿¡Realmente es tan importante para ti que tu hijo sepa leer con 12 meses?! Si queremos criar a un niño inteligente, tal vez nos interese conocer estos consejos.

Si tu objetivo primordial es realmente estimular a tu bebé de una forma temprana, y enfocar el programa como una diversión lúdica más que una clase magistral, entonces puede que el programa te sirva para algo.

Si lo que quieres es presumir de hijo precoz y para ello lo vas a atosigar con cartulinas desde que se levanta, mejor olvídate de este método. Ya que si tu único objetivo es que tu bebé aprenda a leer lo más pronto posible, vivirás frustrado a la espera de resultados y le contagiarás esa frustración a tu bebé, que lo percibirá aunque sea muy pequeño, no lo dudes.

Y esta frustración puede ser muy perjudicial para tu pequeño, y conseguir efectos devastadores con los próximos aprendizajes, así que mucho cuidado.

Método Doman: ¿Es tan bueno como parece?

Desde mi punto de vista como neuropsicóloga, creo que el verdadero aporte beneficioso de este método es la relación de cariño, vínculo emocional, y el tiempo que vamos a dedicar a estar con nuestro bebé, más que quizá los resultados mesurables que pueda producir la aplicación del método Doman.

Insisto en que no hay evidencia científica ni empírica que respalde la efectividad del Método Dolman. Pero si podemos quedarnos con características y premisas que propone, que desde el punto de vista científico y neuropsicológico pueden ser muy beneficiosos para tu bebé.

Si tu bebé pasa tiempo contigo, varias veces al día, oyendo tu voz y tu tono cariñoso, será muy beneficioso para crear una vinculo emocionalmente sano con él. Además, tu pequeño no reclamará tu atención tan continuamente ya que aprenderá que por muy ocupado o ocupada que estés vas a sacar varios ratitos al día para “jugar al juego de las cartulinas”. Descubre como mejorar la autoestima de los niños.

Si reforzamos cada sesión al finalizar alabando la conducta y no los resultados obtenidos, podremos incidir de manera directa en la autoestima de nuestro bebé y en su percepción de autoeficacia. Es muy importante que nuestros elogios vayan dirigidos a su actitud: “¡Qué atento has estado cuando mamá/papá hablaba…!” “Me gusta mucho cuando te sientas a escucharme….”

Te recomiendo que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta. En el conocerás la importancia que tienen tus palabras en el desarrollo emocional e intelectual de tu bebé.

“Si realmente eres un padre responsable, sabrás obtener lo mejor de este programa para mejorar tu vínculo emocional con tu bebé, y desarrollar su curiosidad y sus ganas de aprender de una manera divertida y enriquecedora para los dos”

Si quieres más información de este programa, puedes encontrarla aquí. ¡Espero que os sirva de ayuda!

Recuerda ante todo que tu bebé es un niño, y no le pidas ni exijas más de lo que puede ni debe hacer…

No exijas a tu hijo más de lo que debe hacer

Autoestima en niños: 6 Formas de elogiar que fomentan el desarrollo de tus hijos

 Los elogios, utilizados correctamente, pueden convertirse en un arma muy poderosa para fomentar la autoestima de los más pequeños. Un niño que es elogiado de la forma correcta, se sentirá valorado, y aprenderá a conseguir aquello que se proponga. En cambio, sobreproteger y alabar continuamente a nuestros hijos, puede generar, justo, el efecto contrario. ¿Cómo debemos elogiar los logros de nuestros hijos para fomentar su autoestima y seguridad? 10 formas de potenciar la autoestima en niños:

Autoestima en niños: cómo fomentarla a través del elogio

¿Cómo podemos expresar a nuestro hijo/a lo orgulloso que nos sentimos por el/ella? Cuando el niño realiza una proeza, de inmediato, tendemos a alabarle por su logro. ¡Bravo! eres un valiente, que listo, inteligente, el más guapo, etc… Este reconocimiento, nos sale de forma innata, sin pensar. Sin embargo, muchas veces estos elogios pueden tener un efecto negativo en los niños.

Autoestima en niños:

Autoestima en niños ¿qué es? La autoestima es la forma en la que nos valoramos y apreciamos a nosotros mismos y si nos sentimos capaces o no de afrontar las adversidades.

Las muestras de autoestima comienzan a percibirse desde muy temprano. Una autoestima sana va a prevenir multitud de problemas psicológicos en la vida futura del niño. Por tanto, es vital cultivarla desde los primeros años de nuestros hijos. Consejos para mejorar la autoestima.

Las personas podemos desarrollar dos tipos de mentalidad: Mentalidad fija, o mentalidad de crecimiento. Que nos inclinemos hacia uno u otra, a va a depender, en gran medida, del tipo de elogios que hemos recibido en nuestra infancia:

  • La mentalidad fija: consiste en pensar que nuestros rasgos y habilidades son innatos (que nacemos con ellos y no se pueden cambiar). La mentalidad fija nos lleva a creer que si no somos buenos en algo, no hay nada que hacer. Las personas que desarrollan este tipo de mentalidad, ven sus errores como fracasos.
  • La mentalidad de crecimiento: consiste en pensar que los rasgos y habilidades se conforman por la experiencia (los desarrollamos). La mentalidad de crecimiento nos lleva a creer que si se nos da mal algo, se puede mejorar con la práctica. Los errores son oportunidades de aprender.

Según un estudio, el que los padres sientan inquietud y ansiedad ante los errores de los niños (como una mala nota en el colegio) y vean esos errores como algo negativo, hace a los niños proclives a tener una mentalidad fija.

En cambio, los padres que se centran en aprender de esos resultados, ayudarán a sus hijos a construir una mentalidad de crecimiento. La inteligencia de esos niños se construirá en base al esfuerzo y aprendizaje.

Formas de elogiar para fomentar la autoestima en niños:

1. Fomenta su independencia

Lo primero de todo, para poder elogiarlos tenemos que dejarles que sean independientes, asuman riesgos, que hagan cosas por sí mismos, que acaben lo que empezaron, que tomen decisiones y que aprendan que sus acciones tienen consecuencias y que empiecen a responsabilizarse de éstas. A veces es más fácil hacérselo todo nosotros, ya que lo haremos más rápido y mejor, y más cuando no nos sobra el tiempo.

Fomentar la autoestima en niños: Permítele que haga las cosas cuando su capacidad motora lo permita. Déjale que coma solo en el momento en que sea capaz de sostener bien la cuchara, déjale que se ate los zapatos solo, que ayude a poner la mesa… Que no te importe que tarde en hacerlo, podéis levantaros más pronto por la mañana y así no llegareis tarde al colegio.

Fomenta su independencia

2. Elogia el proceso y el esfuerzo, no en su resultado

Es importante no centrarse en el resultado que ha obtenido, sino en el proceso que le ha llevado hasta allí. De esta manera estaremos fomentando el esfuerzo y el trabajo, no el resultado, ya que este a veces está fuera de nuestro control. Por ejemplo, en un examen puede que nos despistemos, que la profesora se equivoque, que el examen sea demasiado difícil… Lo importante es que nos hayamos esforzado y lo hayamos hecho lo mejor que hemos podido.

Fomentar la autoestima en niños: No le digas: “que buena nota has sacado”, sino “se nota que te has esforzado mucho en este examen”. No le digas “que dibujo tan bonito, que artista eres”, dile “me gusta mucho tu dibujo, sobre todo la cantidad de detalles que has puesto”.

3. Haz elogios concretos

Si tu elogio es general como “Bien hecho”, el niño no sabrá a qué te estás refiriendo, ¿qué de todo está bien hecho? No aporta nada de información y no ayudará al niño a mejorar. Descubre el efecto Pigmalión en los niños.

Fomentar la autoestima en niños: Si el niño, por propia iniciativa, ha ayudado a otro niño, en lugar de decirle “Qué bueno eres”, dile “Has visto que necesitaba ayuda y le has ayudado, es un gesto muy bueno por tu parte”.

4. No lo elogies de forma excesiva

Los elogios constantes pueden perjudicar la autoestima de los niños. Si se acostumbran a recibir alabanzas por todo se volverán dependientes de estas. Lo harán todo buscando el elogio de los demás, y se sentirán muy mal cuando no lo reciban.

Además, un exceso de elogios puede hacerles pensar que, o bien son perfectos o bien tienen que ser perfectos todo el tiempo. Ninguna de estas cosas son deseables.

Decirle al niño que es el más listo, el más guapo, o el mejor fomenta en él un sentimiento ególatra, pero tarde o temprano se dará cuenta de que no es cierto, afectando negativamente a su autoestima. Descubre el Síndrome del Emperador.

Fomentar la autoestima en niños: Siempre se sincero. Los niños detectan cuando una alabanza no lo es y esto les va a afectar negativamente. Elógiale sólo cuando realmente se haya esforzado en algo.  Si no lo ha hecho puedes decirle: “Es un buen comienzo” o “Como me gusta que dibujes. ¿Como crees que se podría mejorar?”. Para que no dependa del eleogio haz de la alabanza algo ocasional e impredecible.

5. Observa más y elogia menos

Los niños se acostumbran al elogio y lo esperan, cada vez necesitan dosis mayores y actúan buscándolo.

Fomentar la autoestima en niños: En lugar de elogiar, señala los hechos. No hagas juicios acerca de lo que ha hecho. Di: “¡Has acabado los deberes!” o “¡Cuántos colores has usado en este dibujo!” De esta manera les motivas y haces que se sientan orgullosos de sus logros.

6. Que el tono acompañe al elogio

Si nuestro tono de voz no concuerda con lo que estamos diciendo, haremos más caso al tono que a las palabras. Si un niño no ve concordancia entre los dos elementos sabrá que no estás siendo sincero, lo percibirá como una mentira. Esto daña mucho su autoestima, por ello hay que tener mucho cuidado, no solo con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos. Conoce la Teoría de Piaget y las diferentes etapas del desarrollo de los niños.

Fomentar la autoestima en niños: Cuando le digas a tu hijo cuánto se ha esforzado, díselo con un tono positivo y alegre. Así se dará cuenta de que estamos contentos por lo que ha hecho. Ya que si lo decimos con un tono brusco y apagado, pensará que lo que ha hecho lo ha hecho mal.

En el siguiente vídeo podemos ver cómo Carol Dweck nos explica más acerca de cómo podemos influir en la mentalidad de nuestros niños mediante el elogio. Dependiendo de cómo sean los elogios, tendremos una mentalidad más fija o más de crecimiento. No olvides activar los subtítulos en castellano desde los “settings” del vídeo.

Niño inteligente: 10 consejos para que tu hijo desarrolle todo su potencial intelectual

¿Cómo criar a un niño inteligente y feliz? A los padres les preocupa el desarrollo de sus hijos, y más cuando tiene que ver con su desarrollo intelectual. Todos queremos que nuestros hijos sean inteligentes, pero pocos saben cómo fomentarlo. Aquí te desvelamos una serie de consejos para criar a un niño inteligente.

La inteligencia es una cualidad muy deseada. Parece que las personas más inteligentes son las que tienen más éxito en la vida. Aunque esto no siempre es así. En el éxito intervienen otros muchos factores. Pero lo cierto es que la inteligencia nos ayuda mucho. ¿Qué podemos hacer para fomentar la inteligencia en nuestros hijos?

Cómo criar a un niño inteligente

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia puede definirse como la capacidad de adaptarse al medio y resolver eficazmente los problemas que nos encontramos. Es un habilidad mental implicada en el razonamiento, en el aprendizaje, en la percepción de relaciones entre las cosas.

De alguna manera, la inteligencia es una garantía de supervivencia. Los seres humanos nos habríamos extinguido de no haber sido por nuestra inteligencia.

La inteligencia es un concepto controvertido y existen multitud de teorías que la explican. Inicialmente se pensaba que existía un factor general que explicaba la inteligencia básica (factor g). En esta época se decía que “la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia (CI)”. Esta es una definición tautológica que no aporta nada de información, y deja clara la ignorancia y el poco consenso acerca de lo que es la inteligencia.

Pero más tarde, los psicólogos establecieron que la inteligencia es un concepto mucho más complejo que eso, y no podía determinarse a partir de un método tan simplista. Algunos psicólogos dividieron la inteligencia en categorías. Una las teorías más conocidas es la de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Según Gardner, tenemos 7 tipos de inteligencia: musical, lógico-matemática, lingüistica, espacial, interpersonal, intrapersonal y corporal-cinestésica.

Consejos para criar a un niño inteligente

1. Cuida la alimentación

¿Como criar a un niño inteligente? El desarrollo del niño comienza en el vientre materno. Es ahí donde los genes y el ambiente uterino influido por la conducta de la madre van a tener un gran peso en el desarrollo posterior, tanto físico como cerebral y cognitivo.

La alimentación de la madre durante el embarazo influye en el desarrollo cognitivo del niño, según un estudio. Además, alimentar al bebé con leche materna es la mejor garantía de un correcto desarrollo físico y mental. Según este  estudio, alimentar a tu hijo con leche materna, realmente aumenta los niveles de inteligencia.

Además se ha visto que una malnutrición durante los primeros años del niño conduce a un menor cociente intelectual y a conductas agresivas y antisociales. Es importante cuidar el cerebro de los niños.

Niño inteligente: Cuida su alimentación

2. Promueve la actividad física

Una recomendación clave para fomentar la inteligencia del niño/a es la actividad física. El ejercicio estimula el desarrollo cognitivo. En concreto en un estudio de la Universidad de Griffith, se ha visto que los niños que aprenden a nadar con temprana edad adquieren antes un gran rango de habilidades. Además de adquirir antes hitos físicos del desarrollo (aprender a andar, control de esfínteres…), también puntuaban más alto en pruebas viso-motoras como cortar papel, colorear, trazar líneas y forma y muchas pruebas relacionadas con las matemáticas. También su expresión oral era mucho mejor.

3. Llévale a la guardería

Llevar a tu hijo a la guardería puede ayudarle a ser un niño más inteligente. Un contacto temprano con ambientes que estimulen el lenguaje, que le lleven a relacionarse con otros niños, desarrollar la sociabilidad y fomentar su independencia tienen un impacto positivo en su rendimiento e inteligencia posterior.

4. Anímale a ir a clases de música

Bastantes estudios (como este y este) apuntan a que un entrenamiento musical temprano puede incrementar el desarrollo intelectual de los niños preescolares. En concreto, influye positivamente en la memoria, en habilidades de lectoescritura, habilidades visoespaciales y espacio-temporales.

Este otro estudio enfatiza la importancia de que el niño disfrute con estas clases. Todos estos beneficios del aprendizaje musical sólo se obtendrán si es una experiencia placentera. Por ello, anímale a ir a clases de música, no le obligues.

Cómo criar a un niño inteligente: Anímale a ir a clases de música

5. Motívale

Motívale a esforzarse, a aprender de los errores y a no rendirse. Estas son una de las claves para el éxito. Enséñale que no pasa nada por equivocarse, si luego aprendemos de los errores. Prémiale el esfuerzo, no por lo resultados: “Se nota que te has esforzado y has estudiado mucho para este examen. Sigue así”. No dejes que se rinda a la primera dificultad: “Es una tarea difícil, pero si te rindes tan pronto no conseguirás lo que deseas. Prueba a hacerlo de otra manera”.

6. Lee con tu hijo

Criar a tu hijo en un ambiente estimulante es uno de los factores clave para fomentar su desarrollo intelectual. Leer cuentos con él, además de propiciar el gusto por la lectura, le va a enseñar valores, incentivará su imaginación, estimulará la adquisición del lenguaje y fomentará la reflexión. Además, no deja de ser tiempo de calidad en familia, que tiene un impacto positivo en su desarrollo emocional.

7. Selecciona juegos estimulates

¿Cómo criar a un niño inteligente? No hay mejor manera de desarrollarse cognitivamente que mediante el juego. Pero, ojo, hay juegos mejores que otros. Fomenta el uso de juegos educativos, constructivos, que fomenten el razonamiento y la imaginación. Por ejemplo, son ideales los juegos de construcción tipo lego, juegos de memoria como el juego de las parejas, puzles…  A veces los juegos más sencillos son los más divertidos. Dale una caja grande y que se imagine qué puede ser (un cohete, una casa, un barco…). Aquí puedes encontrar una lista de juegos de siempre que ayudan a estimular las capacidades psicomotoras de los niños.

Existen programas específicos que permiten, a través del juego, evaluar y estimular el cerebro de los más pequeños. La plataforma educativa de neuroeducación de CogniFit está dirigida a medir y mejorar más de 20 funciones cognitivas fundamentales que abarcan el área de la atención, memoria, planificación, etc…

Estimula el juego

8. Háblale

¿Cómo criar a un niño inteligente? Tanto si es pequeño y no ha adquirido el lenguaje todavía, como si ya lo tiene, la comunicación es esencial. Hablar con los niños más pequeños estimulan la adquisición del lenguaje y el aprendizaje de vocabulario nuevo. Cuando son mayores, hablar con ellos y preguntarles cómo están, cómo se sienten, qué es lo que más les ha gustado y lo que menos del día, les ayuda a ser más comunicativos y a expresar lo que sienten.

9. Fomenta la inteligencia emocional

Cultivar la inteligencia emocional de nuestros hijos es fundamental para un buen desarrollo. La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar nuestras propias emociones y las de los demás.

Ayuda a tu hijo a reconocer sus sentimientos y lo que ello conlleva. Por ejemplo: “Se te ha roto el juguete, es un juguete que te gusta mucho y es normal sentirse triste y enfadado. Pero si estás mucho tiempo así no vas a poder disfrutar de los otros juguetes que tienes”. Tus palabras tienen un gran poder en ellos. Descubre el Efecto Pigmalión.

10. Un niño inteligente debe asumir responsabilidades

Dar a tu hijo pequeñas responsabilidades, siempre acordes a su edad, es muy beneficioso para el desarrollo de su independencia, capacidad de resolución de problemas, autoestima. Si acostumbras a tu hijo a dárselo todo hecho, pensará que no es capaz de hacer las cosas, aprenderá mucho más tarde a hacerlas, y crecerá siendo dependiente de los demás.

Déjale que coma solo desde el momento en que pueda sostener la cuchara, déjale que recoja sus propios juguetes, anímale a que piense para resolver los pequeños problemas a los que se enfrente…

¿Conoces la teoría de las inteligencias múltiples? 8 tipos de inteligencia según Gardner

¿Mi hijo es inteligente? Esta es una pregunta que todo padre se cuestiona. Además, todos sabemos que nuestros hijos poseen talentos, habilidades, experiencias e intereses variados. También, sabemos que algunos alumnos aprenden los conceptos con rapidez y otros necesitan más tiempo o repetición. Estas diferencias entre unos y otros son las que nos llevan a plantearnos esta cuestión. Sin embargo, cabría destacar otra cuestión que nos respondería a la anterior ¿Conoces la teoría de las inteligencias múltiples?. En este post le explicamos en qué consiste.

Inteligencias múltiples: Qué cual son según Gardner

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia es una facultad de la mente que nos permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formar una idea determinada de la realidad. Algunos creen que solamente existe una inteligencia, observando que diferentes componentes, todos ellos presumiblemente relacionados con la inteligencia, están correlacionados. Sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que, por ejemplo, un artista está dotado o tiene muy desarrolladas las capacidades y habilidades necesarias para alguna de las bellas artes y sin embargo puede tener problemas para realizar los cálculos más sencillos. Por ello, como decíamos antes, algunos niños poseen talentos, habilidades, experiencias e interesas variados y además, algunos niños aprenden los conceptos con rapidez y otros necesitan más tiempo o repetición. Por ello, podemos asumir que existen múltiples formas de inteligencia independientes unas de las otras.

¿Qué es la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner?

Uno de los que apoya esta teoría de las múltiples formas de inteligencia es Howard Gardner.  Gardner creó la teoría de las inteligencias múltiples en contraposición a lo que se creía como “una única inteligencia”. Para este autor, la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino que cree en múltiples inteligencias interrelacionadas. Defiende que, así como hay muchos tipos de problemas que resolver, hay diferentes tipos de inteligencias que se pueden adaptar reticularmente a su solución. Hoy en día, Gardner y su equipo creen que cada individuo posee, al menos, ocho habilidades cognoscitivas (inteligencia lingüística, lógico-matemática, cinético-corporal, musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal) que no presentan valor en sí mismas. Ocho inteligencias, al menos, ya que este autor después plantea la existencia de otras dos: la inteligencia existencial y la inteligencia pedagógica o capacidad de comunicar el saber. Estos 8 tipos de inteligencia (al menos) son:

  • 1- Inteligencia linguística:

    Esta inteligencia implica la capacidad para comprender el orden y el significado de las palabras en la lectura, la escritura, hablar y escuchar. Por lo tanto, esta relacionada con la capacidad de nuestros hijos para hablar y escribir eficazmente. Grandes escritores tienen muy desarrollada esta habilidad.

  • 2- Inteligencia lógico-matemática:

    Implica la capacidad para identificar modelos abstractos en el sentido estrictamente matemático, calcular numéricamente, formular y verificar hipótesis, utilizar el método científico y los razonamientos inductivo y deductivo. Ingenieros y matemáticos son los que tienen muy desarrollada esta capacidad y por tanto esta inteligencia lógico-matemática.

  • 3- Inteligencia espacial o visual:

    Capacidad para presentar ideas visualmente,crear imágenes mentales, percibir detalles visuales, dibujar y confeccionar bocetos. El perfil profesional que encaja con este tipo de inteligencia son grandes arquitectos, diseñadores…que tienen grandes habilidades para realizar creaciones visuales y visualizar con precisión.

  • 4- Inteligencia musical:

    Implica la capacidad para escuchar, cantar, tocar instrumentos así como analizar sonido en general. Esta capacidad esta relacionada con crear y analizar música y por tanto grandes compositores y críticos musicales tienen muy desarrollada esta habilidad.

  • 5- Inteligencia corporal-kinestésica:

    Inteligencia que implica la capacidad para realizar actividades que requieren fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio. Grandes deportistas tendría muy desarrollada esta habilidad y por tanto gran capacidad para utilizar las manos para crear o hacer reparaciones, expresarse a través del cuerpo.

  • 6- Inteligencia intrapersonal:

    Capacidad para plantearse metas, evaluar habilidades y desventajas personales y controlar el pensamiento propio. Esta capacidad está relacionada con habilidades para meditar, exhibir disciplina personal, conservar la compostura y dar lo mejor de sí mismo. Por tanto, Individuos maduros que tienen un autoconocimiento rico y profundo tendría muy desarrollada esta habilidad.

  • 7- Inteligencia interpersonal:

    Habilidades para trabajar con gente, ayudar a las personas a identificar y superar problemas y por tanto relacionada con la capacidad para reconocer y responder a los sentimientos y personalidades de los otros. Psicólogos y docentes tendrían muy desarrolladas estas habilidades.

  • 8- Inteligencia naturalista:

    Competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y semejanzas entre ellos. Los naturalistas suelen ser hábiles para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso, para descubrir nuevas especies.

inteligencias múltiples

Por ello, no debemos limitarnos a considerar a nuestro hijo inteligente por el hecho de que se “le den bien los problemas de mates” o ” tenga grandes habilidades en la lectoescritura”, cada niño, como hemos dicho antes posee talentos, habilidades, experiencias e intereses diferentes y no por ello debemos considerar a unos más inteligentes que a otros. En la vida, además del CI (cociente intelectual) existen otras muchas formas de inteligencia. Actualmente, existen test cognitivos diseñados por neurocientíficos que nos permiten medir con precisión las habilidades cognitivas.

 

 

11 consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para conocer y manejar nuestras emociones y para poder interpretar los sentimientos de los que nos rodean. Es vital aprender a usar la inteligencia emocional desde que somos pequeños, para poder interactuar con los demás con seguridad y tener confianza en nosotros mismos. Por eso queremos darte una lista de 11 consejos para que ayudes a tus hijos en el desarrollo de esta capacidad.

Consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

1. Ayúda a tus hijos a expresar sus sentimientos

Muchas veces los niños no saben controlar sus emociones y llegan a gritar o a romper cosas. Es importante que les hagamos saber que hay otras formas de lidiar con nuestras emociones y que es preferible expresar lo que sienten hablando antes que con una rabieta.

2. Enséñales a fijarse unas metas

Ayuda a tus hijos a que se pongan sus propios objetivos y a ser constantes y responsables para cumplirlos.

3. Cultiva su empatía

Si quieres conseguirlo, tendrás que preguntarles sobre los sentimientos de los demás: ¿por qué crees que tu hermano está triste? ¿Crees que eso hace a tu madre feliz?

4. Favorece la comunicación con tus hijos

Es muy importante enseñar a los niños a expresarse y a preguntar las cosas que no entienden. Aprender a dialogar es un pilar básico de la educación infantil.

5. Controlar sus enfados

Los niños necesitan sobre todo cariño y afecto hasta que llegan a los 18 meses, así consiguen sentir seguridad para adaptarse a su entorno, manejarse y controlar sus miedos. Aunque hay que saber que pasados los 6 meses van a comenzar el desarrollo de emociones como la ira, por lo que también es importante enseñarles a controlar sus reacciones y a rectificar sus malos actos. Es necesario establecer unos límites y dialogar con los niños para razonar con ellos y que aprendan a controlar sus enfados.

6. Enséñales a reconocer emociones

Los niños empiezan a interactuar de forma más abierta cuando llegan a los 2 años, esta es la edad indicada para enseñarles a reconocer emociones básicas como la alegría y la tristeza. Para ello puedes mostrarles fotos o dibujos de caras y preguntarles qué emociones ven en ellos, así desarrollarán mejor su empatía y aprenderán a relacionarse.

7. Enséña a tus hijos a escuchar

Haz que tus hijos aprendan a escuchar y a no interrumpir mientras otros están hablando. Enséñales a escuchar activamente hablándoles con calma y preguntando si han entendido las cosas que les acabas de contar.

8. Muéstrales las emociones secundarias

Cuando un niño cumple 10 años, empieza a experimentar más emociones secundarias como la vergüenza y el amor. Hay que ser abierto a la hora de hablar de estos temas y tener una buena comunicación entre padres e hijos.

9. Intenta que el diálogo con tus hijos sea democrático

Hay que enseñar a los niños a que den su brazo a torcer y a admitir cuando otra persona tiene razón. Aprender a llegar a un acuerdo es algo muy importante para la vida familiar y adulta.

10. Aníma a tus hijos a interesarse por los demás

Haz que se preocupe por los sentimientos de los que le rodean, que llegue a interesarse por lo que siente su familia, para que con el tiempo pueda aprender a ser más empático con los que le rodean en otros ámbitos sociales.

11. Asegúrate de que tengan confianza para expresar sus emociones

Hay que dar seguridad a los niños para que puedan expresar sus preocupaciones y sentimientos, lo que les pone tristes y lo que les hace felices. Esto les enseñará a desenvolverse mejor en el colegio y en su entorno.

Estimula a tu hijo: cómo criar niños para que sean inteligentes

El desarrollo cerebral de un niño tiene mucho que ver con la experiencia y la estimulación que reciba del exterior. Los distintos sentidos estimulan las conexiones que existen entre neuronas y esto ayuda a que se creen conexiones nuevas. Cuantas más conexiones se creen más inteligente será el niño, por eso conviene estimularle desde que es pequeño para favorecer su desarrollo cerebral. Te contamos algún consejo sobre cómo criar niños para que sean inteligentes.

Cómo criar niños para que sean inteligentes

Consejos para criar a niños inteligentes

-Interactúa con el niño: los niños que no juegan y que no reciben el suficiente cariño cuando son pequeños, tienen más problemas para desarrollar su cerebro. Interactuar con tus hijos y ser cariñoso con ellos es de mucha ayuda para que desarrollen su inteligencia.

-Habla con el niño: aunque aún no se exprese bien, habla y escucha al niño, esto le motivará a mejorar su forma de comunicarse y a usar el lenguaje. Además, también ayudará a que el niño se interese por la lectura, algo que le hará desarrollar su inteligencia aún más.

-Acostumbra al niño a hacer ejercicio: la actividad física y el ejercicio no sólo sirven para mejorar las capacidades físicas del niño, también aumentan el flujo de sangre que va al cerebro, lo que favorece la creación de células cerebrales.

-Anima al niño a escuchar música: la música tiene efectos muy positivos en el cerebro, mejora la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje. Además, la música combate el estrés, que es dañino para las células cerebrales. Aprender a tocar algún instrumento puede ser muy bueno para el desarrollo cerebral.

-Sé un ejemplo para el niño: si tu hijo te ve leyendo y haciendo cosas creativas, él también tendrá ganas de hacer ese tipo de cosas, ya que los niños aprenden imitando a sus padres.

-Pon a tu hijo juegos educativos: hay muchos juegos para mejorar la memoria y las capacidades cerebrales en internet, además de ejercicios de letras, matemáticas, etc. Si el niño juega con ellos se divertirá y estimulará su cerebro.

-Aliméntale bien: asegúrate de que tu hijo tenga una dieta saludable. Las proteínas que hay en alimentos como la carne, los huevos, el pescado y la leche, sirven para mejorar su atención. Los carbohidratos que hay en la comida integral y en la fruta darán energía a su cerebro. Evita las comidas procesadas ya que provocan el efecto opuesto en el cerebro, reducen la atención y la actividad cerebral.

-Lleva al niño a hacer actividades fuera de casa: salir de excursión a ver museos y otros sitios de interés también es muy bueno para el desarrollo cerebral. Intenta llevar al niño a sitios educativos y que a la vez sean entretenidos para él.