Todo sobre la serotonina: Qué es, para qué sirve, y cómo se genera

 

¿Qué es la serotonina? Esta sustancia química que produce nuestro cuerpo humano, es considerada la responsable de nuestra felicidad y de nuestro estado de ánimo. Unos bajos niveles de serotonina pueden conducir a la depresión. Descubre todo sobre esta sustancia: Sus funciones, trastornos asociados a un déficit de serotonina, y cómo podemos aumentar, de forma natural, nuestros niveles de serotonina.

Qué es la serotonina

Qué es la serotonina. Imagen: National Institue on Drug Abuse

¿Qué es la serotonina?

La serotonina es un neurotransmisor producido por el cuerpo humano. Los neurotransmisores son sustancias que ayudan a transmitir señales químicas de una neurona a la siguiente. Existen varios tipos de neurotransmisores con distintas funciones en nuestro organismo. La serotonina es una sustancia química encargada de mantener el equilibrio de nuestro estado de ánimo. Como veremos a lo largo del artículo, su función es bastante compleja. Los niveles que presentemos de este neurotransmisor tienen una relación directa con nuestro bienestar y felicidad.

  • Bajos niveles de serotonina en el cuerpo, pueden conducir a la depresión, fatiga, actitud negativa, irritabilidad, cambios de humor, ira, insomnio o dificultad para conciliar el sueño, problemas de memoria, dolor de cabeza, síntomas de ansiedad, hipersensibilidad emocional, distimia, etc..
  • Presentar altos niveles de serotonina también pueden resultar perjudiciales. Presentar demasiada serotonina en el cuerpo, puede provocar el síndrome serotoninérgico. Este síndrome suele aparece como consecuencia del consumo de drogas (éxtasis, anfetaminas, etc..) o algunos antidepresivos y analgésicos.

¿Cómo se produce la serotonina? Esta sustancia química se genera en nuestro propio cuerpo. se genera mediante un proceso bioquímico de conversión único. Las células encargadas de producirla utilizan la enzima triptofano hidroxilasa. El triptófano combinado con esta enzima forma el 5-hidroxitriptófano, también conocido como serotonina.

¿Qué funciones tiene la serotonina?

De los 40 millones de células cerebrales, muchas de ellas están influenciadas directa o indirectamente por la serotonina.

Esta sustancia química está implicada en muchos procesos relacionados con la salud: el control del apetito y el sueño, la regulación del estado de ánimo, la activación, media en la excitación sexual, la regulación del dolor.

  • Regulación del estado de ánimo. Un desajuste en la producción de esta sustancia puede tener efectos muy negativos en nuestro bienestar, en nuestra manera de sentir y comportarnos. Bajos niveles de serotonina nos llevan a enfadarnos más, mostrarnos mas irascibles, estar de peor humor, presentar comportamientos mas impulsivos, etc… Las personas con depresión tienden a presentar bajos niveles de esta sustancia. Además, se cree que el motivo por el cual algunas personas están de mal humor al despertar, es el descenso de esta sustancia al amanecer.
  • Control del apetito. Ante un nivel adecuado de serotonina sentimos saciedad y dejamos de comer. Si por el contrario los niveles son bajos, sentimos la necesidad de comer carbohidratos y cualquier alimento calórico. Niveles demasiado altos de esta sustancia pueden están también asociados a la aparición de diarreas, sin embargo, un déficit excesivo de esta sustancia puede ocasionar estreñimiento.
  • Regula el sueño. A lo largo de nuestro día los niveles de serotonina fluctúan en base a nuestro reloj interno y curvas del ritmo circadiano. Estas curvas determinan el horario interno que sigue nuestro cuerpo para saber cuando tenemos que dormir, comer, etc… Así, los niveles de 5-HT (receptores de serotonina) tienden a llegar a su máximo en los momentos mas soleados del día, mientras que bajan durante el sueño profundo. Lo adecuado es que exista un equilibrio en sus niveles, de lo contrario se producirá, problemas para dormir, o insomnio.
  • Mediador en el deseo sexual y libido. La serotonina guarda una relación directamente proporcional con el deseo sexual. Altos niveles de esta sustancia se asocian con una falta de libido o deseo sexual. Mientras que unos bajos niveles tienden a asociarse con conductas orientadas a la búsqueda de la satisfacción del deseo sexual. Esto es debido a que después de eyacular o tener un orgasmo, aumenta considerablemente la cantidad de serotonina en el cerebro lo que provoca un estado de placer y tranquilidad. Por lo tanto, niveles excesivamente elevados de serotonina, se asocian con un bajón en la libido, menos relaciones sexuales, pero una conexión emocional superior con su pareja.
  • Regulación del dolor: El cerebro utiliza esta sustancia para perpetuar las señales de dolor crónico en los nervios locales. Al producirse daño local se libera serotonina, produciendo en nuestro cerebro una señal de dolor transitorio y ligero por la activación de las neuronas aferentes. Esta sustancia está implicada en la señal neuronal de dolor e interviene también en el dolor crónico.
  • Serotonina y control de nuestra temperatura corporal: Otra de las funciones de la serotonina es la regulación térmica. Esta sustancia participa de forma importante en la homeostasis corporal permitiendo modular la temperatura corporal. Aunque los factores internos o externos de nuestro cuerpo promuevan un cambio de temperatura, esta sustancia se encarga de mantener una regulación térmica para permitir la supervivencia de las nuestras células.
  • Minimiza los niveles de agresividad: Otra de las funciones de la serotoninia es estabilizar nuestro estado emocional ante situaciones de tensión. Esta sustancia ayuda a inhibir la impulisvidad, conductas violentas y agresividad. Las personas que presentan frecuentemente conductas agresivas o violentas pueden tener menos niveles de serotonina.

La conexión entre serotonina y enfermedad mental

La serotonina también ha sido denominada “la hormona de la felicidad” por sus cualidades relacionadas con aportar bienestar, mejorar autoestima, relajar y ayudar a concentrarse. Muchas de las alteraciones en sus niveles afectan a nuestra salud mental de distintas maneras. Así, dadas las funciones que cumple en nuestro organismo, los fármacos que interactúan con ella se utilizan en múltiples trastornos. Algunos de estos trastornos son: depresión, fobia o ansiedad social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de pánico, trastorno explosivo intermitente, demencia y el síndrome serotoninérgico.

Es frecuente que estos trastornos cursen con déficits cognitivos específicos, por lo que en algunos casos es recomendable realizar una valoración neuropsicológica que ayude a reconocer nuestros puntos fuertes y débiles. Normalmente el primer paso de cualquier diagnóstico o intervención es evaluar si existe algún problema en nuestras principales funciones cognitivas.

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Depresión y su relación con los niveles de serotonina

Se cree que la depresión la causa un desequilibrio en los niveles de serotonina. El proceso implicado es la regeneración neuronal, en el que está implicada. Según el neurólogo Barry Jacobs la depresión ocurre cuando no existe regeneración neuronal suficiente. Los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) ayudan a producir nuevas células cerebrales y levantar el ánimo. Aunque sería ideal poder medir sus niveles en el cerebro, esto no es posible. A pesar de ello, sí podemos medir los niveles en sangre y ha mostrado ser inferior en individuos con depresión. Tampoco si se hallara la cantidad sabríamos si fue antes la depresión o el descenso de serotonina. De hecho, se sabe que los antidepresivos ISRS e ISRSN (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noardrenalina) funcionan, pero no el por qué.

Ansiedad social y su relación con la serotonina

Desequilibrios en los niveles de este neurotransmisor, podrían ocasionar la aparición de trastornos relacionados con la ansiedad. Algunos de estos son: trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad social o fobia social, trastorno de ansiedad generalizada, etc. No queda claro si lo que produce los síntomas ansiosos es un déficit o un exceso de este neurotransmisor. Hasta ahora se creía que bajos niveles de serotonina eran la causa, pero investigaciones recientes parecen desmentirlo. JAMA Psychiatry ha publicado que las personas que padecen ansiedad social tienen niveles más altos de lo normal. Y en la Universidad de Uppsala han demostrado que en la amígdala (estructura cerebral implicada en el miedo) hay un exceso de serotonina en pacientes con ansiedad social. Por supuesto esto puede ser exclusivo del trastorno de ansiedad social pero habrá que seguir investigando.

Trastorno obsesivo compulsivo y su relación con la serotonina

La relación del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y este neurotransmisor viene dada por la influencia de los antidepresivos ISRS en la mejora del trastorno. Los ISRS son inhibidores de la recaptación de serotonina, es decir, son fármacos que facilitan su disponibilidad para que no haya bajos niveles del neurotransmisor. Igual que un resfriado no tiene como causa un déficit en ácido acetil salicílico, no podemos afirmar que el TOC se produzca por un déficit de esta sustancia. Sin embargo, parece que cumple alguna función en el curso del trastorno. Déficits de estaLa serotonina ayudaría con síntomas como un bajo estado de ánimo, la impulsividad y la agresividad.

Trastorno de pánico y niveles de serotonina

La causa del trastorno de pánico, como ya ocurría en el caso del TOC, se desconoce. Aunque se han hallado niveles bajos de serotonina en pacientes que sufren ataques de pánico tampoco se sabe qué fue primero. Lo único que sabemos es que los ISRS también funcionan en el caso de las personas aquejadas de trastorno de pánico. Por el momento, y hasta que haya más investigación al respecto, sabemos que aquellos psicofármacos que la contienen contribuyen a mejorar los síntomas ansiosos en general y los de las crisis de pánico en particular.

El trastorno explosivo intermitente y la serotonina

El trastorno explosivo intermitente es un trastorno de la conducta caracterizado por explosiones de ira injustificada. La serotonina es un neurotransmisor que ayuda a regular el estado de ánimo y contribuiría a reducir esos ataques en número e intensidad. Por este motivo, el tratamiento farmacológico para este trastorno son los antidepresivos ISRS que interactúan con este neurotransmisor. Se considera que el trastorno explosivo intermitente es de por sí incurable. Pero sí se puede tratar al paciente mediante psicoterapia y medicación, de manera que se reduzca la conducta agresiva y la sensación de frustración y rabia interna.

Demencia y bajos niveles de serotonina

Como consecuencia de la edad se produce un deterioro cognitivo asociado a la pérdida de conexiones neuronales. La actividad de los neurotransmisores, encargados de la transmisión de información neuronal, se ve reducida. Envejecer no es sinónimo de demencia, aunque sí existen casos en los que se observa un deterioro cognitivo significativo. La más conocida de las demencias es la enfermedad de Alzheimer. En un estudio internacional publicado en 2006, investigadores de todo el mundo hallaban una deficiencia serotoninérgica en pacientes de Alzheimer. Hipotetizaron que los problemas de memoria del Alzheimer se deben a una malfunción de los receptores de serotonina. Los receptores son las células capaces de recibir las transmisiones de los neurotransmisores. No existe evidencia que muestre que incrementando los niveles de serotonina se prevenga o retrase el Alzheimer. Sin embargo, si se continua investigando al respecto puede que estemos cerca de hallar una solución para combatir la demencia. Cómo prevenir la demencia.

Síndrome serotoninérgico

Un exceso de serotonina puede ser perjudicial. Los antidepresivos ISRS son considerados seguros. Sin embargo, pueden causar el síndrome serotoninérgico por altas concentraciones de este neurotransmisor. Suele ocurrir cuando se emplean simultáneamente dos medicamentos en los que está implicada la serotonina. Los problemas acontecen al empezar con la medicación o al incrementar la dosis; al utilizar IMAOs (inhibidores de la enzima monoaminooxidasa, enzima que degrada la serotonina) con ISRS; o consumir LSD o éxtasis. Los síntomas son agitación, alucinaciones, aumento de la temperatura corporal, taquicardia, sudoración, pérdida de coordinación, espasmos, náuseas, vómitos, diarrea y cambios en la presión arterial. No se considera peligroso pero es necesario tratarlo por si derivara en una condición médica grave. El tratamiento consiste en la retirada del fármaco, relajantes musculares por vía intravenosa y bloqueadores de la producción de serotonina.

¿Podemos modificar nuestro nivel de serotonina?

Si estás pensando ¿cómo puedo evitar tener un nivel de serotonina crónicamente bajo? a continuación te ofrecemos varias maneras naturales de aumentar tu nivel de serotonina.

1- Cuida tu dieta para aumentar la serotonina:

La serotonina no está presente en ningún alimento. Para aumentar sus niveles tenemos que recurrir al triptófano. Este es el aminoácido desde el que se produce la serotonina. Las dietas ricas en triptófano aumentan los niveles de esta sustancia. No es producido por nuestro cuerpo y necesitamos introducirlo en nuestra dieta. Los suplementos de este aminoácido son un buen complemento pero nunca un sustituto de la dieta. Alimentos como la soja, las carnes magras (pavo y pollo), atún, salmón, piña, plátano, alcachofa, huevo, chocolate y queso aportan una dosis de triptófano necesaria para aumentar los niveles de este neurotransmisor. Otra manera de contribuir a aumentar sus niveles es a través de la vitamina B-6. La vitamina B-6 puede influir en la velocidad a la que el triptófano se convierte en serotonina. Alimentos ricos en vitamina B-6 son las patatas, las legumbres, los cereales integrales, pollo, pavo, atún y salmón. Vitaminas para el cerebro.

2- Ejercicio para aumentar nuestra serotonina

La práctica de ejercicio es un potenciador de los niveles de este neurotransmisor. Estudios han demostrado que el ejercicio regular puede ser tan efectivo como un tratamiento antidepresivo psicofarmacológico o psicoterapéutico. Se creía que para observar los beneficios antidepresivos del deporte era necesario un período de varias semanas. Sin embargo, según un estudio de la Universidad de Texas en Austin, un período de tan sólo 40 minutos tiene un efecto beneficioso sobre el estado de ánimo. Aunque se desconoce el mecanismo por el que esto tiene lugar parece que la serotonina puede estar implicada. Cómo empezar a hacer ejercicio.

3- Relájate y medita

Tan importante es mover el cuerpo como parar la mente para aumentar los niveles de serotonina. El yoga o la meditación son dos prácticas que contribuyen a mejorar el estado de ánimo además de relajar. Qué es la meditación Mindfulness.

4- La novedad te ayuda a producir serotonina

Introducir novedad en nuestra vida tiene un efecto positivo sobre el sistema serotoninérgico. Cuando emprendemos un nuevo proyecto nos sentimos más animados y de mejor humor. Este efecto placentero sobre nuestro sistema nervioso lo produce la serotonina. Cómo pensar fuera de la caja.

5- La risa incrementa los niveles de serotonina

La relación de la serotonina con el estado de ánimo es de doble vía. Podemos aumentar el estado de ánimo mediante el aumento de este neurotransmisor pero también al contrario. La inducción de estados de ánimo a través de psicoterapia es muy común, la risoterapia es quizá la más conocida (beneficios de la risa). Otra alternativa son las clases de teatro, quedar con los amigos, ver un espectáculo cómico o recordar sucesos agradables.

Serotonina en hombres y mujeres

Según estudios recientes, los hombres cuentan con mayor cantidad de serotonina en el organismo que las mujeres. Esta diferencia es tan pequeña que apenas es significativa.

Sin embargo, en 2007 se publica un estudio que viene a matizar este dato. Un estudio de la revista Biological Psychiatry mostró que existen diferencias en la reacción ante una reducción de serotonina. Ante una reducción de este neurotransmisor en el cerebro los hombres suelen actuar con impulsividad y no tanto con síntomas depresivos. Las mujeres experimentan un estado de ánimo deprimido y se vuelven más cautelosas. Esta diferencia puede estar detrás del motivo por el cual las mujeres sean más propensas a la depresión. Pero no sólo, también podría explicar por qué las mujeres sufren más trastornos del estado de ánimo (ansiedad y/o depresión); mientras los hombres son más propensos al alcoholismo, TDAH y trastornos del control de impulsos (todos relacionados con la impulsividad).

Existe evidencia a favor de la interacción de las hormonas con la serotonina relacionada con las características anteriormente descritas. Esta interacción puede causar que los síntomas depresivos y del estado de ánimo empeoren en períodos clave. Etapas como la premenstrual, el postparto y la menopausia son períodos en los que las hormonas están en proceso de cambio. Los hombres, por el contrario, experimentan un nivel constante de secreción hormonal hasta la mediana edad.

La serotonina podría aumentar la paciencia

Estudios recientes de la Fundación Champalimaud de Lisboa sostienen que la posible función de la serotonina sería aumentar la paciencia. Esto supone un giro importante en la concepción que hasta ahora se tenía de este neurotransmisor.

Al parecer, según un estudio publicado en la revista Current Biology la serotonina estaría más relacionada con la paciencia que con el bienestar. Los científicos llegaron a esta conclusión a través de una investigación con ratones. La tarea consistía en que los ratones debían esperar un tiempo determinado a recibir una recompensa. Se halló que los ratones esperaban durante más tiempo bajo los efectos de la serotonina.

Según Zachary Mainen, quien lidera la investigación “Hay una impresión generalizada de que la serotonina causa felicidad, pero nuestras investigaciones muestran que esa afirmación es contradictoria”.

Por el momento habrá que esperar para conocer más efectos de la serotonina y si está más relacionada con la felicidad o con la paciencia.

Psicóloga en continua formación. Ha llevado a cabo labores de investigación en Psicología Básica y actualmente se está preparando para orientar su carrera hacia el campo de la Psicología Clínica.

Amante del arte en todas sus representaciones (teatro, cine, literatura, artes plásticas, etc.) e interesada en hacer llegar la psicología al mayor número de personas posible.

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