Sesgos cognitivos que explican por qué tomamos decisiones estúpidas

10 sesgos cognitivos y 10 consejos para neutralizarlos ¿Crees que las decisiones que tomas son racionales? ¿Que son fruto de un ejercicio profundo de razonamiento? Lo cierto es que la mayoría no lo son. Las decisiones a las que nos enfrentamos en el día a día las tomamos casi de forma automática gracias a unos mecanismos llamados heurísticos y sesgos cognitivos. Descubre más acerca de los sesgos cognitivos, cómo nos ayudan a tomar decisiones, en ocasiones estúpidas y cómo reducir su impacto negativo en nuestras vidas. 

sesgos cognitivos

Sesgos cognitivos

¿Qué es un sesgo cognitivo? Un sesgo cognitivo puede definirse como una desviación de nuestro proceso de razonamiento que nos lleva a conclusiones ilógicas, distorsiones y errores de pensamiento. Los sesgos cognitivos distorsionan la forma en la que vemos la realidad. Son algo natural en los seres humanos y muchas veces pueden resultar útiles.

Los sesgos cognitivos son atajos mentales que nos ayudan a tomar decisiones rápidamente. Sin embargo, algunas veces, los sesgos cognitivos pueden tener consecuencias negativas al distorsionar de forma drástica la realidad. Los sesgos cognitivos, afectan a nuestras interacciones sociales diarias e, incluso, a los trabajos científicos.

Nuestro cerebro es ahorrador. Va a intentar hacer las cosas de la manera más fácil y rápida posible. Si tuviéramos que analizar todas las variables posibles cada vez que vamos a tomar una decisión menor nuestro cerebro se sobrecargaría. Por tanto, resulta útil usar los heurísticos, o atajos que puedan hacer nuestros procesos de toma de decisiones más ligeros cuando no podemos acceder a toda la información posible. Sin embargo, usamos estos atajos aún cuando tenemos mucha información fiable. Cuando estos heurísticos nos llevan a juicios incorrectos, entonces estamos ante los sesgos cognitivos. Estos sesgos nos hacen actuar de forma irracional y a tomar decisiones, a menudo, estúpidas.

Fueron Amos Tversky y Daniel Kahneman los primeros en hablar acerca de los heurísticos y sesgos cognitivos, lo que le valió a Kahneman un premio Nobel de Economía compartido con Vernon L. Smith.

Tipos de sesgos cognitivos y cómo evitarlos

¿Qué tipos de sesgos cognitivos usamos? ¿Cómo podemos dejar de utilizarlos o minimizar su uso para potenciar nuestro pensamiento crítico?

Existen una gran cantidad de sesgos que las personas usamos, aquí aparece una selección de los más usados, pero hay muchos más.

1. Sesgo cognitivo de efecto de Arrastre o Bandwagon

Este sesgo consiste en hacer o creer algo porque muchas personas lo hacen. La probabilidad de que una persona adopte una creencia o conducta aumenta en función del número de personas que la sostengan. Las personas tendemos a seguir a la multitud, sin pensar en si, realmente, aquello que estamos haciendo tiene sentido o no.

Sin embargo, el que algo lo haga mucha gente, no tiene por qué ser bueno. Mucha gente también se puede equivocar, como demuestran los mitos tan extendidos acerca del cerebro, como que sólo usamos el 10% del cerebro o el de los hemisferios cerebrales.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Antes de hacer algo “por moda” o porque la mayoría de la gente a nuestro alrededor lo hace, reflexiona primero si realmente es algo que quieres hacer o es simplemente por seguir a los demás. Sopesa toda la información posible, investiga si tiene sentido hacerlo o no.
Por ejemplo, antes de hacerte un batido detox o seguir la dieta que todos están haciendo, reflexiona e infórmate. ¿Es esa dieta saludable?

2. Sesgo cognitivo de confirmación

Es la tendencia a buscar e interpretar la información que nos llega de forma que confirme nuestras creencias y, de forma paralela, ignorar o darle menos importancia a la información que las contradice. Por ejemplo, si yo creo que tomar leche es malo le daré más importancia a los argumentos, investigaciones y noticias que digan que la leche es perjudicial y le restaré importancia a los que digan que la leche es beneficiosa. Incluso, si tomo leche y luego tengo molestias intestinales es más fácil que lo atribuya a la ingesta leche que a las legumbres que tomé a medio día.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Siempre considera toda la gama de opiniones, tanto las que están a favor como las que están en contra de tu creencia u opinión. De esta manera podrás ver la situación de forma más objetiva y podrás crearte una opinión, basándote en todos los datos posibles, en lugar de en información sesgada y parcial. También prueba a preguntarte cómo o por qué sabes algo, ¿de donde has sacado esa información? ¿Es veraz?

3. Sesgo cognitivo de error fundamental de atribución

El error fundamental de atribución consiste en dar explicaciones externas a nuestros errores e internas a nuestros éxitos. Por el contrario daremos explicaciones internas a los errores de los demás y externas a sus éxitos. Por ejemplo, si nuestro equipo favorito gana pensaremos “somos los más rápidos, tenemos a los mejores jugadores”. Si gana nuestro equipo rival pensaremos “el árbitro está comprado”. 

Cuando cometemos un error tendemos a darle una explicación externa a nosotros, por ejemplo, si llegamos tarde pensaremos: “había mucho tráfico”, “me han entretenido”. Si por el contrario llega tarde nuestro compañero, pensaremos “es un impuntual”, “se ha quedado dormido”.

Este error nos ayuda a proteger nuestra autoestima, sin embargo, no deja de ser un pensamiento erróneo.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Cuando alguien cometa un error, piensa que no siempre puede ser culpa suya, igual que no siempre es culpa tuya cuando te equivocas. De igual manera que tus éxitos a veces dependen de tu habilidad, también ocurre así con los demás. Los fallos y errores de las personas son un cúmulo de circunstancias que bien puede deberse a las circunstancias o a la capacidad y habilidad de cada uno. Cada caso y situación va a ser diferente y habría que analizarlo detenidamente para saber a qué se ha debido. Por tanto, no seas tan rápido en juzgar ni a los demás ni a ti mismo.

4. Sesgo cognitivo retrospectivo

Seguro que alguna vez, después de que sucediera algo, has pensado “Si es que lo sabía”. Y realmente nos creemos que sabíamos que iba a ocurrir.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Cuando creas que habías predicho algo, reflexiona acerca de las probabilidades que había de que eso sucediese. Si realmente había pocas probabilidades, es difícil que hubieses sabido que iba a ocurrir.

5. Sesgo cognitivo de anclaje

Es la tendencia de los seres humanos en “anclarlos” o centrarnos en la primera pieza de información que recibimos para luego hacer juicios o tomar decisiones. Diferentes puntos de anclaje van a dar resultados diferentes. Incluso si estos valores iniciales son aleatorios. Por ejemplo, imagina que vas a comprar un coche y al primer sitio que vas te piden 50.000 euros. Sabes que es una cifra demasiado alta, pero a los sitios que vayas después, aunque la reducción del precio sea mínima, comparándola con la primera, lo verás más razonable (aunque siga sin serlo).

Y esto no solo se aplica al ámbito financiero. Un médico puede anclarse al diagnóstico de alguna enfermedad por los primeros síntomas que ve, y obviar otros datos.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Reflexiona detenidamente si la oferta que nos han hecho es realmente razonable o lo estamos comparando con el precio inicial. Piensa si realmente crees que lo que estás haciendo se debe a que crees que es lo correcto o te estás “anclando” en algún dato o hecho y estás dejando de considerar otros datos.

6. Sesgo cognitivo de punto ciego

Es la tendencia a creer que estamos menos sesgados o tenemos menos prejuicios de lo que en realidad estamos. Lo que ocurre es que solemos pensar que lo que creemos es cierto, que son hechos, por tanto será más difícil que identifiquemos nuestros prejuicios.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Date cuenta de que todos tenemos prejuicios, en mayor o menor medida, nadie es inmune. Reflexiona acerca de lo que piensas. Preguntate: ¿Qué evidencia tengo de que esto sea así?, de esta manera podrás identificar tus prejuicios, al ser consciente de ellos serás capaz de no dejarte guiar por ellos.

7. Sesgo cognitivo de correlación ilusoria

Consiste en creer que dos acontecimientos están relacionados cuando en realidad no tenemos ninguna prueba de que sea así. Este es un sesgo relacionado con la conducta supersticiosa.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Que dos acontecimientos se den cercanos el tiempo no significa que estén relacionados. Por ejemplo: que llueva y yo me golpee con la mesa puede que se den en el mismo espacio de tiempo pero no tendrán ninguna relación el uno con el otro. Por tanto, es mejor ser cauteloso y no dar asumer rápidamente la relación entre dos eventos hasta tener más información.

8. Sesgo cognitivo de falso consenso

Es la tendencia a creer que nuestras creencias y opiniones están más extendidas de lo que en realidad están. Es la creencia de que nuestras actitudes y creencias son comunes y apropiadas.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Cada uno ve el mundo desde su propia perspectiva y a veces es difícil despegarnos de ella. Antes de asumir que todos los demás piensan igual, recuerda que cada uno tiene su propia mente, sus propias ideas, creencias y opiniones. Puede que compartamos algunas, pero eso sólo se puede saber hablando con los demás y conociéndolos.

9. Sesgo cognitivo de ilusión de control

Es la tendencia a creer que podemos controlar o influir en ciertas situaciones o acontecimientos, cuando en realidad no es así. Esta también está en la base de las conductas supersticiosas.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Siendo realistas acerca de lo que podemos o no controlar. Aprobaremos un examen gracias a nuestro estudio y esfuerzo, no por nuestro amuleto. Las personas no tenemos la capacidad de controlar el tiempo, o el resultado de un partido de fútbol.

sesgos cognitivos

Ilusión de control

10. Sesgo cognitivo heurístico de disponibilidad

Sobrestimamos la importancia de la información que tenemos más disponible y accesible. Veremos un hecho o situación como más frecuente y probable si tenemos a nuestra disposición información acerca de ese hecho.

Por ejemplo, podemos argumentar que el estilo de vida no es tan determinante en nuestra salud porque conocemos a alguien que fuma, bebe, no hace ejercicio y no come de forma saludable y ha llegado a los 90 años más sano que una manzana.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?: Piensa que la información más frecuente o la que más se nos presenta habitualmente no es la más representativa. Lo que realmente va a ser fiable a la hora de determinar la frecuencia de algo son las bases estadísticas.

Descubre más acerca de los sesgos cognitivos en las decisiones irracionales en el siguiente vídeo.