Cómo es el síndrome opuesto al autismo: los niños que confían en todo el mundo

Ya hemos hablado en otras ocasiones de los comportamientos antisociales que se dan en niños con autismo, pero también existen niños con una enfermedad que les provoca el comportamiento contrario, ser excesivamente sociables. Hablamos del síndrome de Williams, un trastorno muy curioso que es conocido como el síndrome opuesto al autismo, esta es la historia de Chris Steel.

Cómo es el síndrome opuesto al autismo

Cómo es el síndrome opuesto al autismo

Chris es una de las personas más amables y sociales del planeta, puede que en teoría esto no sea malo, pero en la práctica tiene bastantes complicaciones. Chris confía en cualquier persona, no ve los riesgos, y sufre muchísimo si siente que le dejan de lado. Además tiene una empatía fuera de lo común y pone el bienestar de los demás muy por encima del suyo, llegando a dejarlo todo con tal de consolar a alguien.

Lizzie Hurts, la presidenta de la Fundación del Síndrome de Williams en Reino Unido, dice que los que tienen este problema “se comportan de una forma que los hace extremadamente vulnerables. No tienen la habilidad cognitiva para coincidir con su edad lingüística. Existe un perfil clásico en el que el SW es el opuesto del autismo. La persona puede evaluar el estado de ánimo de una multitud y adaptarse a la situación sin entender los matices”.

El síndrome de Williams es mucho más complejo y difícil de llevar de lo que parece, por eso Chris necesita estar supervisado en todo momento ya que no puede valerse por sí mismo ni ver los límites sociales. Es capaz de acercarse a alguien que no conoce de nada y darle un enorme abrazo, sólo porque le ve andar cabizbajo.

Estas conductas pueden parecer muy extrañas, pero si tienes este síndrome te parecen de lo más habituales. Te damos una lista con los síntomas más habituales del síndrome de Williams, para que puedas entender mejor cómo es la vida de Chris.

Síntomas del síndrome de Williams

-Los que lo tienen necesitan ser el centro de atención siempre, no es una actitud egoísta, sino de una profunda necesidad de afecto.

-Muchos de los que sufren este trastorno también padecen TDAH.

Son demasiado sensibles a los ruidos fuertes, que pueden llegar hasta a provocarles dolor.

Sienten amor por la música y por los sonidos armónicos, al contrario que lo que sienten por el ruido.

Tienen problemas de desarrollo y problemas fisiológicos como hernias, problemas renales, etc.

Hoy en día Chris es un adulto y aún no puede valerse por sí mismo, pero su familia le apoya y se siente muy orgullosa de él. Cuentan que siendo sólo un niño decidió escaparse de casa para ir a ayudar en un hospital. Casi 100 personas fallecieron por una avalancha y Chris no dudó en ofrecerles consuelo y en hacer todo lo que estaba en su mano para ayudar. Su forma de actuar fue tan impresionante que la propia Margareth Thatcher reconoció su labor premiándole con una medalla.