Síndrome de Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

Adultos inmaduros que se resisten a crecer. Adultos que continúan comportándose como si fueran niños o adolescentes. Adultos que no son capaces de responsabilizarse de sus actos, que no se sienten preparados para tener pareja, para ser padres o incluso para afrontar con decisión un trabajo… El Síndrome de Peter Pan se extiende como una plaga. Es un trastorno de la personalidad que afecta a personas de todas las edades. Quién lo sufre presenta una actitud ante la vida libre de responsabilidades y compromisos. ¿Te suena? Adultos inmaduros, siempre “jóvenes” ¡Conoce a fondo a estos ejemplares empeñados en no crecer, con pánico al compromiso y responsabilidades!

 

Síndrome Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

Síndrome Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

El adulto-infantil ¿Qué es el Síndrome de Peter Pan?

Este término fue acuñado en 1983 por el psicólogo Dan Kiley, en su libro “El Síndrome de Peter Pan: Los hombres que nunca crecen” y desde entonces ha formado parte de la psicología popular.

El Síndrome de Peter Pan se caracteriza por la inmadurez y se refiere a esos adultos que están atrapados en la adolescencia o juventud y no aceptan envejecer. Las personas que padecen este trastorno suelen presentar rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, arrogancia, narcisismo, etc… Normalmente, adoptan estas conductas por inseguridad y miedo a no ser aceptados. Muchas veces, terminan siendo personas solitarias.

¿Cómo reconocer el Síndrome de Peter Pan?

  • Las personas que padecen el Síndrome de Peter Pan son muy inseguras, evitan a toda costa las responsabilidades y no soportan las críticas.
  • Podrían definirse como un “adulto-infantil”. No quieren (o pueden) ver la realidad que le rodea. Están por encima del bien y del mal y de las normas o leyes sociales.
  • No se ponen límites, ni entra en sus planes trabajar duro o esforzarse para conseguir aquello que desean. Son más del tipo, “vamos a esperar a que caiga del cielo”.
  • Cuando algo sale mal, culpabilizan a los demás (como un niño a sus padres).
  • El adulto-infantil es plenamente consciente de la realidad. Su máxima es el Carpe Diem, y vive de acuerdo a él. Simplemente, toman lo que quieren aquí y ahora, sin involucrarse y adquirir responsabilidades.

Hay adultos que toda su vida son inmaduros, no llegan a alcanzar la responsabilidad que supone el ser mayor. No existe evidencia que demuestre que el Síndrome de Peter Pan sea una enfermedad psicológica, pero este síndrome cada vez está más extendido en occidente.

Síndrome de Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

Cuando tu pareja padece el síndrome de Peter Pan

Les cueste lo que les cueste. Las personas que padecen el síndrome de Peter Pan se caracterizan por ser incapaces de asumir los roles que el momento y el entorno demanda de ellos. Tienen un miedo tremendo a crecer, por lo que se convierten en niños atrapados en cuerpos de adultos.

“El principal problema de un Peter Pan es que no entiende la diferencia entre ser adulto y haber crecido”

En el fondo, son personitas con una inmadurez emocional muy grande, y unas carencias afectivas, probablemente, no cubiertas del todo en su infancia.  Por lo que de adultos buscan su propia satisfacción, inmediata y tristemente, efímera.

Síndrome de Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

La sociedad actual hace que proliferen más, dado que nos invita obtener cosas con la ley del mínimo esfuerzo, en la que consumimos para rellenar vacíos emocionales, y que no nos genera ningún tipo de compromiso.

¿Lo quiero? Lo tengo. El problema es cuando inconscientemente lo hacen con las personas de su alrededor. Un Peter Pan no es intrínsecamente malo, simplemente no es consciente de tus necesidades afectivas o emocionales, y pueden recordar a los vampiros emocionales. Él es el ombligo del mundo, y tú estarás ahí para satisfacerle cualquier demanda, por infantil o ridícula que sea.

En su vida de frenesí, es habitual que consuman alcohol o drogas, puesto que no se preocupan en absoluto del mañana. No obstante cuidan su aspecto y su imagen hasta el más mínimo detalle, y suelen gozar de ese estilo informal y casual que tanto gusta.

Son el alma de las fiestas, y siempre habrá un Peter Pan donde se huela un buen sarao. Don juanes empedernidos, adoran ser el centro de atención y fascinarte.

Síndrome de Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

En el mercado podrás encontrar ejemplares para todos los gustos y edades, desde los 30 años hasta los 60 y los hay que mueren siendo Peter Pan.

Los reconocerás por su sempiterna sonrisa, su jovialidad, te contagiarán su pasión por las aventuras y sin darte cuenta terminarás con la melena al viento volando de su mano por mundos de fantasía. Además siempre será él el que te guíe. No se te ocurra tomar las riendas del vuelo tú porque te arriesgarás a que desaparezca de tu vida como por arte de magia. Recuerda que en su mundo todo es posible.

Síndrome de Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

No sin su Wendy

Un buen Peter Pan que se precie tendrá a su lado a una infatigable Wendy, conocida por las tres “B”: bonita, buena y barata. Una Wendy que no cuestionará su forma de vida, puesto que siempre ha deseado a un personaje de cuento, y vive obsesionada con la pareja perfecta.

Estas Wendys se caracterizan porque ya que son incapaces de controlar su propia vida, bajo una actitud maternal, anhelan controlar la de su pareja.

Y si tú eres una bonita Campanilla con algo de cabeza pero le implicas en planes de futuro, tu Peter Pan echará a volar… pero sin tí.

Síndrome de Peter Pan: Jóvenes por Siempre Jamás

“Sigue la segunda estrella, a la derecha y todo recto hasta el amanecer”

“Nunca ha abandonado su feísima costumbre de escuchar las conversaciones sin ser visto. Así que aquello que oísteis mientras duraba esta historia no fue el sonido de las páginas del libro, sino el propio Peter Pan que lo estaba escuchando todo.

Si le contáis un cuento, a cambio tal vez os enseñe su posesión más valiosa: el mapa del País de Nunca Jamás.

A cambio de una sonrisa, tal vez os enseñe, incluso, el País de Nunca Jamás.” 

(Peter Pan de rojo escarlata, Geraldine McCaughrean)

¡Déjalos volar y ahórrate sufrimientos!

No me malinterpretes. Un Peter Pan mola, siempre y cuando seas consciente de lo que implica ser su compañera de viaje. Si estás dispuesta a asumir cero compromisos y cien por cien diversión, entonces será tu compañero ideal.

Por otro lado, las mujeres deberíamos asumir la responsabilidad que tenemos en esto y las mamis, novias, hermanas y amigas dejar de producir Peter Panes por doquier. Aquí puedes leer sobre otros trastornos con nombre de cuento de hadas.

Tenemos que tener muy presente que mientras sigan existiendo sumisas Wendys, nunca se acabarán los fascinantes Peter pan…

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