superdotados y problemas emocionales

Superdotados y problemas emocionales ¿Cómo debemos afrontarlos?

Tener un hijo superdotado a menudo se ve como un orgullo y podemos creer que tiene ya el futuro asegurado. Sin embargo, no todo es un camino de rosas para los niños con una alta inteligencia. Y es que tienen un mayor riesgo de sufrir problemas emocionales, estrés, y dificultades de adaptación social. Te contamos aquí las características de las personas con altas capacidades y cómo afrontar los problemas emocionales de un niño superdotado.

¿Cuáles son los rasgos de una persona superdotada?

Además de tener una puntuación en tests de inteligencia por encima de la media, las personas superdotadas tienden a compartir ciertos rasgos. Aunque los rasgos que vamos a enumerar a continuación pueden darnos pistas de que estamos ante alguien con alta inteligencia, hay que tener en cuenta que hay muchos tipos de inteligencia, y reconocer muchos o pocos rasgos de estos en nosotros mismos no tiene por qué significar que tenemos alta o baja inteligencia, y no deben usarse a modo de diagnóstico.

Al final, las puntuaciones en inteligencia de los test, son un mero número, y eso no nos dice nada acerca de cuáles son sus puntos fuertes o débiles ni cómo se desenvuelve en su día a día.

1. Son adaptables

La mayoría de psicólogos están de acuerdo en que la inteligencia implica en cierta medida ser capaz de cambiar la conducta para lidiar de forma más eficaz con el entorno, solucionar problemas o hacer cambios a este entorno.

2. Son curiosos

Según este estudio, hay una relación entre inteligencia en la infancia y apertura a la experiencia (que incluye curiosidad intelectual) en la adultez.

3. Leen mucho

Posiblemente por su curiosidad intelectual, tienden a educarse a si mismos y leer todo lo que pueden.

4. Son abiertos de mente

Según algunos expertos, las personas abiertas de mente, aquellos que son capaces de aceptar y considerar otros puntos de vista, tienden a puntuar más alto en los tests de inteligencia.

5. Les gusta su propia compañía

La idea popular que se tiene acerca de los superdotados suele ser que tienden a la soledad. Y parece ser así. Según un estudio, las personas muy inteligentes sienten más satisfacción vital con menos interacciones sociales, comparado con personas de inteligencia media.

6. Tienen autocontrol

Las personas con alta inteligencia son capaces de superar la impulsividad, planificando, explorando estrategias y considerando las consecuencias antes de hacer algo. De hecho, este estudio mostró que aquellos participantes que mostraban más auto-control, puntuaban más alto en tests de inteligencia.

7. Tienen humor

Las personas con con altos niveles de inteligencia son más divertidas, y entienden y disfrutan el” humor negro”. Así lo sugieren este y este estudio.

Las personas que escriben viñetas más divertidas y los cómicos profesionales, según este estudio, puntúan más alto en medidas de inteligencia verbal.

8. Son sensibles a las experiencias de otras personas

Las personas con una alta inteligencia emocional son capaces de sentir empatía, de comprender las necesidades y emociones de uno mismo y de los demás.

9. Tienen pensamiento divergente

Las personas inteligentes tienden a tener creatividad, y a encontrar soluciones a los problemas que se salen de lo “cotidiano”, esto es lo que se denomina pensamiento divergente o “pensar fuera de la caja”.

¿Tienen los superdotados unas características emocionales diferentes?

Según algunos estudios, como este, las personas con alta inteligencia tienen un mayor riesgo de padecer problemas emocionales, ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), autismo e incluso enfermedades inmunológicas, que personas de inteligencia media.

A raíz de los resultados de este estudio, los investigadores propusieron su teoría de la integración cuerpo-cerebro, que sugiere que las personas con capacidad cognitiva superior, reaccionan emocional y conductualmente de forma mucho más intensa a su entorno. Debido a una consciencia mayor ante su entorno, estas personas tienden a tener un sistema nervioso mucho más reactivo. Esto se traduce en que, ante una incomodidad menor, como una etiqueta de la ropa, o un sonido desagradable, se puede disparar una respuesta de estrés crónico, que puede fomentar trastornos del estado de ánimo, ansiedad, e incluso alteraciones de la respuesta inmunitaria.

Esa tendencia a la reactividad excesiva hace a las personas con alta inteligencia más sensibles al rechazo, a sentir más presión y estrés, lo que empeora la situación de niños que ya de por sí tienen una mayor presión por rendir y dificultad en la adaptación social por el hecho de ser “diferentes” al resto.

Emociones, rechazo y adaptación social

A los estresores habituales de los niños, los niños superdotados tienen dilemas únicos que aumentan su estrés.

Debido a sus altas capacidades cognitivas, estos niños tienden a ser más perceptivos que otros al detectar información del ambiente, por lo que pueden ser más sensibles a los juicios de los demás (tanto reales como percibidos), y también se pueden sentir sobrecargados de información. Esto puede dificultar la adaptación social en la escuela, y pueden sentirse aislados.

Presión y miedo al fracaso personas superdotadas

Los niños superdotados suelen sentir mucha presión escolar. Aunque muchos necesitan cierto tipo de presión para evitar el aburrimiento en clase, las demandas y la competición con otros niños superdotados les puede provocar un estrés excesivo.

Los padres pueden tener también unas altas expectativas con respecto a su hijo, lo que le añade más presión por intentar cumplirlas.

Puede que trabajen muy duro por mantener el ritmo, y mantenerse al frente de la clase, esto puede ser un estado muy perjudicial tanto físicamente como mentalmente. El estrés puede crear un círculo vicioso, ya que dificulta la concentración, la memoria, y el aprendizaje.

Por ello es importante saber cómo detectar el estrés en niños.

Algunos de los síntomas de estrés pueden ser:

  • Síntomas físicos como dolor de tripa, de cabeza, tartamudear, tics…
  • Negatividad hacia el colegio.
  • Problemas de sueño, baja energía, cansancio (en adolescentes los cambios en los patrones del sueño son normales).
  • Irritabilidad, inseguridad, bajo estado de ánimo, problemas para tomar decisiones.
  • Sobre-reacciona ante dificultades del día a día.
  • Busca constantemente apoyo y consuelo.
  • Problemas de conducta, agresividad, intenta llamar la atención.
  • No se muestra emocionado o contento ante logros, actividades o amigos.

Los niños superdotados puede intentar gestionar este estrés y presión de distintas maneras:

  • El niño puede dejar de intentar cosas por miedo a fallar. Vinculan la valía personal y su identidad con grandes logros. Y cualquier fracaso es golpe duro a su autoestima.
  • Intentar ir por el camino “facil”. Algunos niños intentan simplemente ocultar sus altas capacidades para fomentar la aceptación social o ir por el camino más fácil. Esto les hace aburrirse en la escuela y fomentar sensación de culpa y fracaso más adelante en su vida.
  • Intentarlo demasiado, con muchas actividades, y buscando la perfección en cada detalle.
  • El escape, mediante drogas, alcohol, comer demasiado, dormir mucho o muy poco, aislamiento…

¿Cómo evitar los problemas emocionales con los niños con alta capacidad?

Los niños superdotados pueden mostrar una gran madurez en algunos aspectos, pero también tienen un mayor riesgo de sufrir dificultades socio-emocionales si sus necesidades no se ven satisfechas.

Los niños con una gran inteligencia pueden mostrar una mayor consciencia de su entorno, ansiedad, perfeccionismo, estrés y dificultades con las relaciones con sus iguales y preocupaciones con su identidad. Es por ello por lo que los padres, adultos y cuidadores han de ser sensibles a las necesidades específicas del niño y ayudarle a fomentar una buena salud socio-emocional.

Es importante tener en cuenta que:

  • Un niño superdotado en algunas áreas, no significa que lo sea en todas.
  • No todos los niños superdotados son iguales, cada uno tiene características y necesidades particulares.
  • No hay una receta única para mantener el equilibrio emocional.
  • Los progenitores necesitan modelar una buena gestión emocional y guiar a su hijo y darle herramientas para reducir su ansiedad y estrés.
  • Pon el foco en el esfuerzo, más que en el talento innato. A menudo, los niños superdotados están acostumbrados a tener buenos resultados sin esforzarse demasiado. Pero cuando se enfrentan a una tarea que necesita más dedicación, pueden sentirse que han llegado a su límite y sentirse frustrados.
  • No compares a tu hijo con otros. Asegúrate de que tu hijo sabe que le quieres tal y como es y aprecias su singularidad. Apoya el camino que quiera tomar, aunque no sea el más prestigioso.
  • Encuentra un equilibrio en el horario de tu hijo, entre actividades y diversión. Ayúdale a encontrar actividades que disfruten y promuevan su expresión, como la escritura, el arte, la música o actividad física. Favorece oportunidades de tiempo no estructurado (sin normas ni objetivos concretos), y evita que el tiempo libre o el ocio se convierta en una presión más.
  • Piensa si el ambiente educativo de tu hijo encaja con sus necesidades, temperamento y estilo de aprendizaje. Pregúntale acerca de sus profesores y materias favoritas, y sobre lo que le gusta más y menos del colegio.
  • Aunque sea un niño inteligente, sigue necesitando una educación emocional. Descubre aquí consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos.

¿Qué debemos hacer para ayudar con los problemas emocionales si nuestro hijo es superdotado?

¿Cómo ayudar a nuestro hijo superdotado con sus problemas emocionales?

Una dosis de perspectiva, apoyo, humor y motivación pueden marcar la diferencia. Anima a tu hijo a:

  • Tomarse un descanso. Planifica momentos de diversión, de actividades agradables como salir a dar un paseo, escuchar música. Apoya a tu hijo a no hacer nada, para variar, aunque sea solo un rato.
  • Rebajar su perfeccionismo. Céntrate en el esfuerzo y en la mejora personal más que la comparación con otros. No tiene por qué ser excelente en todo, o perfecto. Recuérdale que es valioso por quien es, no por lo que hace o consigue.
  • Pasar tiempo con su familia y amigos. Ayúdale a desarrollar habilidades sociales, animándole a pasar tiempo con personas con las que pueda ser él mismo, que le apoyen, que puedan escucharle y ayudarle a encontrar soluciones.
  • Ser asertivo, aprender a decir que no y a comunicarse correctamente.
  • Encontrar soluciones a sus problemas
  • A hacer ejercicio y alimentarse de forma saludable. La actividad física es una manera estupenda de liberar estrés, mejorar su estado de ánimo y su concentración. La alimentación saludable nos asegura que tenemos los nutrientes adecuados para enfrentarnos al día a día, y mucho más si la alimentación se realiza en familia. Descubre aquí cómo le afecta al cerebro lo que comemos.
  • Seguir siendo un niño. Aunque parezca muy maduro y se pueda hablar de muchas cosas con él, sigue siendo un niño, y necesita límites, valores, y guía por nuestra parte. Está muy bien ayudarles a tomar sus propias decisiones y fomentar su independencia, pero todavía no han vivido lo suficiente como para saber que sus actos tienen consecuencias, y que es importante valorarlas. Tu ayuda y guía va a contribuir a reducir su estrés e inseguridad.