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Inteligencia Emocional: entrena tus emociones

Todos conocemos el concepto de Inteligencia Emocional, pero ¿cómo la entrenamos?. Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro día a día. ¿De qué manera influyen las emociones en nuestras decisiones diarias? ¿en las decisiones de nuestro trabajo ponemos en marcha nuestra Inteligencia Emocional? ¿y en la educación de nuestros hijos? La Inteligencia Emocional es una capacidad con la que nacemos pero que se debe trabajar cada día. En este artículo aprenderemos nuevas maneras de conocer nuestras emociones.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional?

¿Qué es la Inteligencia Emocional? 

El concepto de inteligencia emocional ha sido definido de múltiples maneras, sobre todo debido a los dos términos que la forman: inteligencia y emoción. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, aprender a través de nueva información y crear nueva información. Por otro lado, la emoción es una alteración del ánimo producido por factores externos (al recibir una sorpresa, al darnos una noticia…) o internos (cuando nos preocupa alguna cosa, tenemos un mal día…), y en base a este acontecimiento nuestro cuerpo produce una acción adaptativa. Por tanto, la inteligencia emocional sería la capacidad de conocer y gestionar nuestras propias emociones, y reconocerlos tanto en nosotros mismos como en los demás.

El termino fue popularizado por Daniel Goleman, pero este concepto surgió hace varias décadas y tiene sus inicios con Thorndike quien la define como la habilidad para comprender y dirigir a las personas. Goleman divide la inteligencia emocional en cinco componentes: autoconciencia, autorregulación, automotivación, empatía y habilidades sociales.

 Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar. Frederick Dodson

Este concepto también fue incluido dentro de la teoría de las inteligencias múltiples, en las dos inteligencias denominadas intrapersonal e interpersonal. La inteligencia intrapersonal es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos y dirigir nuestra propia vida. Por otro lado, la inteligencia interpersonal es la capacidad de percibir, en base a personas o factores externos, diferencias en relación a sus estados de ánimo, motivaciones o temperamento.

En definitiva, la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para procesar la información sensorial y, adaptar nuestra conductas y pensamiento a una determinada situación o contexto.

Elementos de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está formada por cinco componentes:

Autoconocimiento emocional

Es el conocimiento de nuestras propias emociones y en cómo estas nos afectan. Es importante reconocer como nuestro estado de ánimo puede influir en nuestros comportamientos, nuestra capacidad, y cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles.

Autocontrol emocional

Es la capacidad que nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y llegar cómo poder llegar a dominarla. Esta habilidad permite detectar cómo son nuestros patrones emocionales y cómo actuar ante ellos.

Automotivación 

Consiste en la capacidad para enfocar las emociones hacia unos objetivos, y así ser capaces de mantener la emoción durante todo el proceso. Es importante esta iniciativa para la proactividad y para la resolución de imprevistos.

Reconocimiento de emociones en los demás o empatía

La empatía es la habilidad para la detección de emociones ajenas. Esta aptitud nos permite establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas que nos relacionamos en nuestro entorno.

Relaciones interpersonales  o habilidades sociales

El establecer buenas relaciones con los demás es importante para la propia felicidad y salud emocional. Para ello es importante no sólo la capacidad de empatía, sino otras habilidades sociales más como la asertividad, la escucha activa…

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Tipos de Inteligencia Emocional

Cuando hablamos de inteligencia emocional podemos hacer referencia a dos tipos de inteligencia: inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal o personal.

La inteligencia interpersonal implica la capacidad de establecer relaciones con otras personas. En cambio, la inteligencia intrapersonal es el conocimiento de uno mismo y todos los procesos relacionados, como la autoconfianza ya automotivación.

La inteligencia intrapersonal o personal

Está formada por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Para ello tendríamos que tener en cuenta cuatro componentes:

  • Conciencia de uno mismo: tomar conciencia de uno mismo y de nuestras capacidades (fortalezas y debilidades), nuestras emociones e impulsos, cómo influyen en los demás nuestras emociones y conductas.
  • Autorregulación o regulación de nuestras propias emociones: es la habilidad de gestionar nuestras propias emociones e impulsos para enfocarlos hacia un foco concreto. Para ello es importante tomar conciencia de nuestra responsabilidad, darnos un tiempo para responder ante los demás (no acción-reacción), encontrar soluciones, afrontar las situaciones etc.
  • Automotivación: capacidad de alcanzar y mantenerse en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, hacer frente a los problemas y encontrar soluciones.
  • Autorrefuerzo: bondad y pericia para darse recompensas ante determinadas situaciones y de esta manera conseguir mantener la motivación, un estado de ánimo adecuado etc.

La inteligencia interpersonal

Está compuesta por otras competencias y habilidades que determinan el modo en que nos relacionamos con los demás:

  • Empatía: es una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando también la comprensión de los motivos de su comportamiento. Este rasgo nos permite prevenir importantes conflictos. No nacemos siento empáticos, sino que vamos adquiriendo esta capacidad en nuestro desarrollo emocional y social comenzando a desarrollarse desde nuestra infancia. La empatía presupone tres condiciones básicas: vivir como pensamos, aceptación incondicional positiva del otro y esfuerzo por ponernos en el lugar del otro sin dejar de ser uno mismo.
  • Habilidades sociales: Es la cualidad que tenemos para relacionarnos con los demás. Dentro de estas habilidades nos encontramos la asertividad que es una estrategia de comunicación que nos permite defender nuestros derechos y expresar nuestra opinión, gustos e intereses, de manera libre y clara, sin agredir a otros y sin permitir que nos agredan.

Cómo se utiliza la Inteligencia Emocional

El propósito final de todas nuestras acciones como ser humano es la búsqueda del equilibrio emocional. El balance a nivel emocional se obtiene cuando cada emoción y sentimiento crea en nosotros la función para la cual ha sido desarrollada. Por ello es importante el saber distinguir entre nuestras diferentes emociones, saber trabajarlas, aceptarlas y expresarlas.

La importancia del trabajo de la inteligencia emocional se debe a la necesidad de encontrar una estabilidad ante las diferentes situaciones de nuestro día a día. Por ejemplo, ¿qué hacer ante un enfado? Una persona con inteligencia emocional sabría que el enfado tiene como objetivo el poner límites o tomar decisiones y trabajaría en el enfoque hacia ello. También aprenderían a expresar el enfado de manera saludable tanto para sí mismo como para los demás.

La inteligencia emocional ha sido relacionada positivamente con otros conceptos muy importantes. Se ha establecido que las personas con alta inteligencia emocional presentan una mayor extraversión, mayor amabilidad, mayor estabilidad emocional, mayor apertura o conciencia. En cambio, se relaciona de forma negativa con el neuroticismo, consumo de sustancias y problemas psicosociales. En relación con otros conceptos, si presentamos un nivel adecuado de inteligencia emocional se observará:

  • Confianza
  • Curiosidad
  • Intencionalidad
  • Autocontrol
  • Creatividad
  • Capacidad de comunicación y cooperación con los demás: mejora las relaciones personales y ayuda a desarrollar la empatía, la integridad y el respeto hacia los demás.

En definitiva, la inteligencia emocional es una herramienta con la cual obtenemos un mejor funcionamiento emocional en nosotros mismos, y el establecimiento de mejores relaciones sociales con los demás.

Tipos de Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está compuesta por diferentes factores. Solovey lo clasificó denominándolo “esferas de la inteligencia emocional”: conocer las propias emociones, manejar las emociones, la propia motivación, reconocer las emociones de los demás y manejar las emociones.

Entrenamiento de la Inteligencia Emocional

El entrenamiento de la inteligencia emocional no suele ser un proceso único, sino que aparece de manera complementaria a un desarrollo dividido por fases donde se trabajan todas las emociones. Aquí se trabajan los tres pilares fundamentales de la psicología, entre ellos, las sensaciones enfocadas desde la educación emocional y el entrenamiento en inteligencia emocional.

El proceso de puede dividir en 4 etapas:

1. Educación emocional

Es muy importante el procedimiento de psicoeducación donde se aclararía lo que es una emoción, la evolución de éstas y cómo sacarles provecho.

2. Conciencia de la localización de las emociones

Las emociones forman parte de nuestro cuerpo y es importante detectarlas en nuestro cuerpo para escucharlas y aprender a gestionarlas. Por ejemplo: el enfado a veces se detecta por un pequeño dolor de cabeza y la tristeza se detecta como un vacío en la zona del estómago. Aunque tenemos que tener en cuenta que esto es algo muy personal por lo que el terapeuta tiene que individualizar mucho el proceso y ayudar a cada persona a crear su propia enciclopedia de las emociones.

3. Regulación emocional

Esto se llevaría a cabo a través de herramientas psicológicas, como ejercicios de liberación de enfado, aceptación de las emociones (Mindfullness), etc

4. Aprendizaje en habilidades sociales

Dentro de estas habilidades incluiríamos las que hemos hablado anteriormente en el artículo. Principalmente se trabajaría la asertividad y la empatía, redirigiéndolo hacia otras situaciones que hayan surgido a lo largo de las sesiones de terapia. Por ejemplo: cómo gestionar una discusión, tomarme un tiempo para contestar etc.

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¿Por qué entrenar la Inteligencia Emocional?

Entrenar la inteligencia potencia muchas de nuestras capacidades como hemos visto anteriormente. Estas ventajas no sólo se presentan a nivel individual sino también a otros niveles.

Ventajas de la inteligencia emocional para el trabajo

Tenemos que tener en cuenta la variable emocional en el trabajo organizacional. Durante mucho tiempo las emociones han sido ignoradas en el contexto laboral ya que sólo se ha tenido en cuenta que un trabajo está bien hecho en base a pruebas de desempeño (técnica del trabajador) o de su currículo (preparación académica).

En la actualidad las empresas no sólo buscan competencias profesionales, sino también competencias personales, entre ellas destaca la inteligencia emocional y otras capacidades que también se podrían englobar dentro de inteligencia emocional.

En el entorno laboral actual, caracterizado por un ambiente altamente competitivo y una fuerte presión por los resultados y la eficacia, algunos de los aspectos más demandados por las empresas son: tener capacidad de escucha activa y comunicar de manera efectiva, creatividad ante obstáculos y capacidad de resiliencia, capacidad para trabajar en equipo, para negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del contexto laboral, confianza en uno mismo, motivación para trabajar…

Como podemos ver, engloba aspectos de la inteligencia emocional, es decir, la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.

Muchas empresas se han dado cuenta de que es importante que sus trabajadores conozcan y controlen sus emociones, y sepan reconocer las de los demás. Por ello a día de hoy se realizan actividades en la empresa para incrementar esta capacidad en sus trabajadores.

Las ventajas de la aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones:

  • Optimizar el desenvolvimiento laboral y la productividad
  • Mejora la comunicación y el trabajo en equipo
  • Reduce el nivel de conflicto entre trabajadores y trabajadores con empresa.
  • Mayor adaptación en los procesos de cambio en la empresa (mayor flexibilidad).
  • Disminuyen los abandonos de puesto de trabajo y despidos.
  • Mayor autoestima grupal, incremento en la satisfacción personal y el rendimiento general

Importancia de educar la inteligencia emocional desde la infancia

Es positivo educar a los niños en emociones porque durante los primeros años de vida es destacable la plasticidad cerebral. En esta etapa se producen experiencias y aprendizajes muy importantes para el enriquecimientos y adecuado desarrollo de la cognición y la afectividad.

Educamos a nuestros hijos a nivel intelectual, físico y social, pero es de igual importante la emoción. Es necesario enseñar al niño a expresar y manejar adecuadamente sus emociones a través del juego, y permitirles que vayan incorporando este aprendizaje en las situaciones de su vida cotidiana.

Importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo infantil

Un niño o una niña con inteligencia emocional presenta una mayor confianza en sus capacidades, mantiene relaciones satisfactorias, comunica lo que piensa y lo que siente. Este tipo de niños tienen más en cuenta los pensamientos y los sentimientos de los otros, tiene recursos para la solución de conflictos etc. Esto a su vez influye en su desarrollo académico escolar. El progresivo desarrollo de la capacidad cognitiva en el niño permite que las emociones se conviertan en herramientas que ayudan a la atención y el uso del pensamiento de modo racional lógico y creativo.

Importancia de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es cada acto de aprendizaje consciente requiere la voluntad de sufrir una lesión a la propia autoestima. Es por eso que los niños pequeños aprenden tan rápido antes de ser conscientes de su propia importancia. Thomas Szasz.

Una herramienta que nos abre puertas y nos conduce hacia el desarrollo como individuos y como sociedad. Esta habilidad la podemos poner en práctica en muchos contextos y situaciones. Nos permiten conocernos un poco más cada día.

Podemos aprender y desarrollar a lo largo de nuestra vida esta capacidad, acercándonos hacia el autoconocimiento, la autorregulación, la motivación y las habilidades sociales.

¡Entrenar la inteligencia emocional es un paso más hacia la felicidad¡

Ególatra: Una guía completa sobre esta característica problemática

Ególatra: ¿Alguna vez te has preguntado que tienen Adolf Hitler, Napoleón Bonaparte, Gengis Khan y Josif Stalin en común? Aparte de ser personajes históricos, los une un carácter marcadamente ególatra. ¿En algún momento te has encontrado haciendo un trabajo grupal y en tu grupo hay alguien que exagera sus propios logros y puede menospreciar los logros de los demás? Esta persona puede tener una actitud ególatra. En este artículo hablaremos sobre qué es ser ególatra, diferencia con egocentrismo, ególatra y narcisismo, caracterísitcas de una persona ególatra y mucho mas. 

¿Qué es un ególatra?

¿Qué es un ególatra?

Ególatra es un término que hace referencia a un tipo de personalidad que destaca por mantener una actitud de veneración y adoración exagerada hacia sí mismo.

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Ególatra es una persona que tiene una adoración exagerada hacia si mismo, llegando a despreciar las características y valores de las demás personas. Las personas ególatras presentan problemas de socialización porque no respetan a las demás personas y necesitan continuamente ser reforzados en sus logros y cualidades.La palabra ególatra proviene del latín y deriva de “ego” que significa yo y de “latría” que significa adoración.

Uno de los problemas principales que tienen estas personas es el de empatizar con los demás. Las personas ególatras son su propia prioridad y se colocan en primer lugar en todo sin tener en consideración a las demás personas.

Este término ha sido relacionado con otros términos como “egoísta”, “egocéntrico” o “narcicismo”. Aunque exista esta relación entre los términos no son sinónimos.

Las personas ególatras pueden despertar rechazo social y como consecuencia tener una menor red social de apoyo. También algunos pasan desapercibidos, rodeándose de personas más pasivas que no sean conscientes de tu alta exigencia, llegando entre ambos a una sintonía.

Diferencia entre ególatra y egocéntrico.

Mirar a los espejos distrae la atención de los problemas. -Dean Acheson.

Especificando un poco más, nos ponemos a diferenciar entre los términos que pueden dar lugar a confusión. Es muy importante la diferencia entre los términos ególatra y egocéntrico porque el matiz puede ser leve.

Una persona ególatra es aquella que tiene una excesiva veneración por sí misma. Esta persona tiene culto por si propia personalidad, físico, actividad… todo lo que le rodea y está relacionado con él o ella. Es decir, piensa y siente que no hay nada por encima de él o ella, que no existe otra persona que lo supere en algo.

Por otro lado, una persona egocéntrica es la persona que exalta hasta los extremos su personalidad con el objetivo de ser el centro de atención o de la actividad que se esté realizando. Es decir, su comportamiento es excesivo con los demás para lograr conseguir su objetivo: ser el centro del universo, o al menos, de su entorno. Otro objetivo que intentan conseguir es que las demás personas piensen en ellos y ellos destacar en todo, sea el tema que sea.

Ególatra y el trastorno de la personalidad narcisista

Si nos remontamos a la historia de Narciso nos encontramos ante el primer ególatra empedernido, o al menos, el primero en poner su nombre a un conjunto de síntomas entre los cuales se encuentra cierto rasgo de egolatría.

¿De donde viene el primer ególatra?

Narciso era un joven muy guapo, de los más guapos del imperio griego. Se trataba de un chico muy apuesto, pero también muy alegre. Sus ojos brillaban como estrellas. Por ello, este joven volvía locas a las jóvenes griegas de la época.Sin embargo, no todo brillaba en Narciso, uno de sus grandes defectos es que no sabía querer a nadie. Él tan sólo poseía amor para sí mismo. Su ego y su vanidad le impedían ver más allá de su propia belleza.

Eco, una ninfa, cayó bajo el hechizo de la belleza de Narciso e intento agasajarlo. Pero Eco tenía una maldición de Hera, que celosa de su belleza, le arrebató la voz y provocando que sólo pudiera articular la última palabra con la persona que estaba conversando. Pero eso no freno a Eco que un día intentó mostrarle que lo amaba. Como no podía hablar, le demostró a través de la naturaleza y los animales. El objetivo es que Narciso supiera cuando lo amaba.

Narciso se ofendió con esta declaración de amor, ¿cómo se iba a enamorar de una chica muda? Él podía tener a las chicas más guapas de toda Esparta, Corinto o Atenas. Narciso contestó a Eco con burlas y desprecio.

Tras esta reacción, Eco se marchó para sufrir del desamor, pero antes de morir pidió a Némesis que maldijera a Narciso. La maldición consistía en que él solo pudiera enamorarse de su propio reflejo. Un día, Narciso paseaba por el rio Estigia y al acercarse para refrescarse al agua, vio su propio reflejo. Narciso se acercó al borde para admirar tal belleza…tanto que cayó al agua y finalmente murió ahogado.

Por ello, debido a este rasgo principal de “propia adoración ciega”, se ha puesto su nombre a un trastorno de la personalidad.

Una persona ególatra puede tener actitudes ególatras o ser un ególatra empedernido. Cuando esto llega a niveles patológicos se convierte en un trastorno narcisista de la personalidad. Estas personas tienen la idea de que las demás personas tienen que anticiparse a sus necesidades, ven a otros como alguien de quien sacar algo de utilidad o alguien que debe satisfacer sus propias necesidades. Si alguien de su entorno no le sigue esta idea, adoptan comportamientos agresivos para defender su propia idea de idealización de sí mismos.

Según el DSM V las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad deben cumplir los siguientes criterios:

Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  • Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  • Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  • Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
  • Exige una admiración excesiva.
  • Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  • Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  • Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

Características de la persona ególatra

Una persona ególatra reúne algunas de las siguientes características:

  • Su modo de hacer las cosas es el único, y todas las demás maneras son erróneas. Como consecuencia, presentan muchos conflictos con las demás personas al intentar imponer su propio criterio.
  • Se sienten sólo cómodas si son el centro de atención, por ejemplo, en una reunión social, conversación… Este mecanismo es un método para validarse a sí mismos, y su posición se ve reforzada.
  • Evitan rodearse de gente que les confronten y crean vínculos más fuertes con personas que le refuerzan su imagen de persona con éxito y que no duden de ello.
  • Necesitan ser continuamente reconocidos y que se le reconozca todo lo que hacen. Su ego se ve alimentado con los halagos de los demás.
  • Se comparan continuamente con los demás y necesitan salir ganando siempre. Es muy reforzante para ellos sentirse por encima de los demás.
  • Están siempre “a la defensiva”. Esto deriva de la característica anterior, del hecho de que la continua comparación hace que sientan ansiedad y frustración cuando no consiguen lo que quieren. Sus reacciones suelen estar desorbitadas con la situación.
  • Tienden a humillar a las personas que tienen cerca, si la situación lo requiere, para quedar ellos por encima o para cumplir su propio objetivo.
  • No cuidan las relaciones sociales. Para las demás personas es difícil estar compartiendo tiempo con alguien que continuamente se está comparando. Las personas ególatras olvidan que la amistad es una relación bidireccional y que debe existir interés por las dos partes. Como consecuencia acaban teniendo relaciones sociales artificiales y con ausencia de emotividad.
  • Son un espejo. Su mayor tendencia es a identificar sus propias carencias en los demás y proyectarlas.
  • Presentan un gran número de distorsiones cognitivas, distorsionando la realidad para interpretarla según su propia visión teniendo graves problemas para realizar un análisis racional de cada una de las situaciones.
  • No soportan las críticas debido a la imagen idealizada que tienen de sí mismos. No tienen tolerancia para escuchar sus debilidades y mucho menos para aceptarlas.
  • Exhiben constantemente sus logros, sus bienes materiales, su imagen personal y su status social.
  • Están orgullosos de despertar envidia porque al desencadenar este tipo de sentimientos ven reforzada su idea de superioridad frente al resto del mundo.
  • Se sienten las personas más especiales y existen pocas personas especiales como ellos.

Causas y motivaciones de un ególatra

Para hablar de una persona ególatra tendríamos que hacer referencia a varias posibles explicaciones de su origen y cómo llegó a ello. El origen variaría mucho según la persona en concreto de la que estemos hablando o del contexto de la persona de la que estemos hablando.

Algunas de las causas reconocidas han sido:

  • Estilo de crianza. Se entiende que este tipo de conducta es consecuencia del estilo de crianza que la persona ha recibido en su infancia. Hablamos de que la persona ególatra ha sido criada bajo un estilo educativo de sobreprotección e imposiciones. La persona ególatra ha crecido con pocos límites y han vivido desde pequeños la sensación de sentir la emoción de orgullo.
  • La egolatría es reflejo de la sociedad en la que vivimos, debido a que la sociedad valora todo aquello material y compara constantemente a las personas a través de sus logros, incluso desde que son pequeños. Muchas de las culturas actuales son individualistas y esto puede haber fomentado este tipo de personalidad ególatra.

Ególatra y relaciones sociales.

Una persona ególatra tiene pocas relaciones sociales intimas ya que la gran mayoría son relaciones superficiales, basadas en la continua adulación de los éxitos de la persona egocéntrica.

Buscan relacionarse con gente pasiva, que se deje llevar por ellos y a los que poder manipular fácilmente para conseguir su objetivo: ser el centro de atención y salir ganando en todas las comparaciones.

Las personas ególatras olvidan que las relaciones sociales, tanto de amistad, pareja o incluso familiares, son bidireccionales y que por ambas partes tienen que existir interés. Este interés no puede estar centrado solo en una de las personas de la relación porque si no puede acabar agotando a la otra persona con el tiempo, o porque incluso, debido a los comportamientos agresivos de la persona ególatra, acaban alejándose para no sufrir la ira cuando no consiguen lo que quieren.

Normalmente, la gente cuando descubre que se está relacionado con una persona con estas características decide alejarse, porque supone una gran inversión de energía. Es muy desgastante el estar satisfaciendo a una persona con un ego tan elevado que tiene que ser reafirmado continuamente.

¿Cómo lidiar con ególatras?

En la historia se ha hablado de muchas personas ególatras, entre ellos, Napoleón.

Un ejemplo más cotidiano, sería, cuando nos encontramos ante una persona ególatra cuando ante cualquier actividad (un juego en grupo) y esta persona exagera sus propios logros. No sólo exagera su propio éxito, sino que también deprecia el papel que han ejercido las demás personas en esa situación. Su objetivo una vez más es despreciar el papel de los demás en esa situación para que su papel sea el más importante.

A la hora de enfrentarte con un ególatra lo ideal es no reaffirmar sus pensamientos de grandiosidad, evita tener conversaciones conflictivas con esta persona, ante su avalancha de halagos intenta actuar aburrido o desinteresado y siempre mantén la confianza en ti mismo.

Tratamiento psicológico para un ególatra

No solo estamos hablando de un tratamiento para una persona ególatra sino también para consecuencia de esta personalidad mantenida a largo plazo. El tratamiento más adecuado sería un procedimiento terapéutico cognitivo-conductual centrado en:

  • Cambio de distorsiones cognitivas que tienen sobre sí mismo. Esto se realizaría a través de reestructuración cognitiva centrada en las ideas que tienen sobre sí mismos y del mundo que les rodea.
  • Trabajar la hipersensibilidad ante la evaluación. Esto se trabajaría a través del procedimiento de desensibilización sistemática.
  • Entrenamiento en habilidades sociales, entre ellas la empatía y la asertividad. En empatía se trabajaría el aumentar niveles de esta capacidad para poder conectar con los demás. La asertividad en terapia estaría enfocada en la conducta agresiva, orientándola hacia la asertividad.

Definitivamente, el objetivo sería desarrollar estrategias que se centren en la identificación y análisis del patrón desadaptativo en términos de esquemas, creencias disfuncionales de grandiosidad, estilos y déficits de habilidades.

En un segundo plano, el proceso terapéutico continúa con el cuestionamiento de ese patrón y la búsqueda de su sustitución por otro más adaptativo

En la terapia con una persona ególatra tenemos que tener en cuenta que puede aparecer cierta resistencia por esta persona ante el cambio. Sería recomendable que los objetivos estuvieran claros y con conciencia de la persona del problema, se consigue.

¿Conoces a alguien ególatra? Deja tu comentario.

Técnicas de asertividad para mejorar tus relaciones sociales

Seguro que al menos alguna vez has podido sentir que una conversación se te ha ido de las manos, que de repente te ves envuelto en una situación que no te gusta nada. Y, es más, no sabes ni cómo has llegado hasta ella… 

Alguna vez también habrás sentido que deberías haber dicho no a tiempo… que realmente no sabes porque sigues quedando con esa persona…

En el trabajo has podido aceptar culpas o responsabilidades que no te correspondían. ¿Te suenan demasiado estas situaciones? ¿Te sientes identificado con algunas o varias de ellas? 

Entonces quizás ha llegado el momento de que aprendas algunas técnicas que te permitan desarrollar tu asertividad para mejorar tus habilidades sociales

Técnicas de asertividad

En este post aprenderás a identificar cual es tu patrón de conducta ¿Qué pasa si descubres que no es el más adecuado? Aquí te proponemos también, una seria de técnicas de asertividad que te permitirán mejorar tus habilidades sociales. ¡Toma el control y consigue que tus relaciones sociales sean más plenas y sanas! 

¿Qué es la asertividad y cómo utilizarla para mejorar tus habilidades sociales?

¿Qué es la asertividad? La asertividad consiste en la capacidad de expresar nuestros derechos y necesidades de una manera eficaz, sin dejarnos pisar, ni ser agresivos. Se trata de un comportamiento social que permite hacer nuestras relaciones sociales más favorables. ¿Qué ocurre cuando no somos capaces de comunicar nuestras necesidades de una manera asertiva? que incurriremos en estilos de afrontamiento erróneos, como el estilo pasivo o el agresivo.

Cuando no actuamos de forma asertiva, pueden darse dos tipos de conducta ineficaces:

  • Responder de una manera pasiva ante el entorno
  • O responder de una manera agresiva.

Ambas dos son herramientas ineficaces que a la larga te generarán más problemas en tus relaciones sociales. Cambiar de estilo no es una tarea fácil, pero te merecerá la pena.

Técnicas de asertividad para mejorar tus habilidades sociales

¿Qué es el estilo de conducta pasivo?

El estilo de conducta pasivo, sucede cuando la persona es incapaz de expresar abiertamente sus sentimientos, deseos, opiniones o necesidades. Si las expresan, incurren en la auto-justificación, y disculpas. El pánico que tienen al conflicto, es la base de este tipo de conducta, caracterizado además por una baja autoestima y un grado de frustración alto al ver que no respetan sus propios derechos. Estas personas no son conscientes del grado de vulnerabilidad al que llegan.

¿Qué es el estilo de conducta agresivo?

El estilo de conducta agresivo, se da cuando la persona si es capaz de expresar sus necesidades. No obstante, lo hacen de una manera poco apropiada o impositiva, de manera que las personas que interactúan con ellos pueden sentirse pisoteados o no respetados en sus derechos básicos. Pueden incurrir en la violencia verbal y en la amenaza, aunque muchas veces pueden actuar de manera mucho más sutil, como la humillación o la degradación progresiva.

El estilo de conducta pasivo se caracteriza por una violación de los derechos, el estilo agresivo por una defensa de ellos, El estilo asertivo consiste en la exposición directa de estos derechos propios, sin desconsiderar a los demás y sin crear o sentir vergüenza.

La comunicación con los demás puede suponer, a veces, una fuente de estrés al no saber expresar y defender nuestros derechos sin incurrir en los estilos de conducta descritos anteriormente. Aprender a ser asertivo te supondrá una relajación ante las situaciones sociales. El ser asertivo es una filosofía de vida en la que prima el respeto a los demás, y fundamentalmente a ti mismo.

El problema surge cuando entramos en conflicto entre lo que queremos hacer, y lo que creemos que “debemos” hacer.

Por ejemplo, ¿Alguna vez no te apetece nada acudir a una cena, y te sientes egoísta, y fatal, porque piensas que desatiendes a la otra persona si antepones tus necesidades a las suyas?

Este tipo de dilemas, a veces, puede suponer ansiedad o sentimiento de culpabilidad, lo que te deja sumamente vulnerable a manipulaciones emocionales de cualquier tipo. Si interiorizas el siguiente decálogo estarás más preparado para decir no, sin sentirte culpable. Conocer estas técnicas de asertividad te ayudará a mantener tu identidad, tener una autoestima positiva y ser capaz de responder asertivamente a los conflictos de intereses.

Para ser asertivo resulta fundamental que conozcas tus derechos. Muchos autores han elaborado listas más o menos complejas acerca de estos derechos. Yo quiero que conozcas la del psicólogo Manuel J. Smith, publicada por primera vez en su libro “Cuando digo no, me siento culpable”.

Smith, de una manera sencilla y directa, propone un decálogo que te servirá como guía en la que basar tu comportamiento asertivo.

Decálogo de los derechos asertivos Manuel J.Smith

  1. Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad en su iniciación y de sus consecuencias.
  2. Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
  3. Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.
  4. Tenemos derecho a cambiar de parecer.
  5. Tenemos derecho a cometer errores y a ser responsables de ellos.
  6. Tenemos derecho a decir “no lo sé”.
  7. Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos. (Tenemos derecho a ser independientes del afecto de los demás para relacionarnos con ellos).
  8. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
  9. Tenemos derecho a decir “no lo entiendo”.
  10. Tenemos derecho a decir “no me importa”.

Una vez que conocemos los estilos de conducta posibles, y el decálogo de los derechos asertivos universales, está en nuestra mano la manera en la que queremos dirigirnos al mundo. Si tu elección es desarrollar un estilo de conducta asertivo, no siempre te va a resultar fácil, pero te aseguro que es el más gratificante de todos ellos. Como al principio cualquier cambio cuesta, a continuación voy a contarte una serie de técnicas de asertividad que te ayudarán a ponerla en práctica de una manera efectiva, para que poco a poco vaya saliéndote más natural. Te serán sumamente eficaces ante situaciones en las que alguien intente imponerte sus criterios, y son una defensa vital contra la manipulación.

Técnicas de Asertividad ante confrontaciones o manipulaciones

1. Técnica del disco rayado para mejorar tu asertividad

Mantén tu punto de vista o tu opinión imperturbable, por mucho que el interlocutor intente llevarte a su terreno. Es fundamental que te mantengas tranquilo, sin cambios en la voz o en tu discurso. Para reconducir la dirección de la conversación provéete de muletillas como “si, pero…” “estoy de acuerdo, pero….” “Si, pero yo decía….” evita las trampas verbales y conseguirás tu objetivo.

2. Técnica del compromiso viable para mejorar tu asertividad

Cuando hay un enfrentamiento de posturas y el “perder” no se hace aconsejable. De esta manera antes que perder, dale un margen de maniobra al interlocutor, de tal manera que sea consciente de las pérdidas que puede acarrearle la discusión y de esta manera llegar a un acuerdo ambos cediendo en algunas partes.

3. Técnica del Fogging o “Banco de niebla” 

Esta técnica de asertividad, consiste en ceder aparentemente terreno, pero sin hacerlo realmente. Procura no negar lo que dice el interlocutor, pero tampoco le ataques. Puedes estar de acuerdo en parte, lo que te permite aceptar opiniones de otros sin compartirlas. Es muy eficaz en casos de manipulación abierta, pero no debes usarla muy a menudo porque perderá eficacia.

4. Técnica de la pregunta asertiva

Cuando estas siendo criticado por el interlocutor, ésta técnica de asertividad te otorgará ventaja. Básicamente lo que tienes que hacer es incitarle a que te critique para obtener más información, para saber si la crítica es constructiva, o por el contrario manipulativa. De esta manera consigues “desarmarle”, sabiendo si la persona pretende un ataque personal, consiguiendo además que se replantee si su crítica es objetiva.

5. Técnica del quebrantamiento del proceso

Si la conversación empieza a ir por derroteros que pueden llevar a la agresividad o la descalificación, es el momento de utilizar esta técnica de asertividad. El objetivo consiste en romper con la espiral de agresividad que genera el interlocutor. Contesta a la provocación con monosílabos; “si…” “quizá…” “no…”

6. Técnica del procesamiento del cambio

Esta técnica de asertividad consiste en desviar el foco de atención. Desplaza el tema para ver qué es lo que ocurre realmente entre el interlocutor y tú.

7. Técnica del aplazamiento asertivo

Utiliza esta técnica de asertividad cuando veas que estás a punto de perder el control de la situación. Si no eres capaz de mantener un tono de voz moderado, o crees que vas a entrar en descalificativos con la otra persona, lo mejor es el aplazamiento asertivo. Gana tiempo para poder responder de una manera inteligente y competente.

8. Técnica de la “XYZ + R” para mejorar tu asertividad

Esta técnica de asertividad, desarrollada por las psicólogas Bach y Forés, sintetiza en una fórmula la esencia del comportamiento asertivo.

Muchas veces la mejor técnica consiste en expresar, de una manera asertiva, que es lo que sentimos ante la actuación del otro, pero no limitarnos sólo a una crítica destructiva. Para convertirla en constructiva, explicaremos como nos hace sentir su comportamiento y además nos comprometeremos a mejorar también el nuestro, de manera que intentaremos que no vuelva a ocurrir esta situación en el futuro.

“Cuando haces o dices X, me siento Y, y me hubiese gustado que hicieses Z. Además, podemos incorporar a la ecuación la R, por mi parte me comprometo a…”

X “Cuando haces o dices…” Procura que al exponer lo que te ha molestado o herido hables del comportamiento y no de la persona. Intenta no utilizar palabras como “nunca” o “siempre” y juzga la conducta de una manera objetiva.

Y” Me siento…” es importante hacerlo sin dramatizar, y también deja que la persona te explique cómo se ha sentido ella ante esa misma conducta. Evita los juicios de valor y céntrate en el sentimiento que te ha producido.

Z “Me hubiese gustado que…” a este paso ya nos cuesta más llegar. Habitualmente nos centramos en la X y en la Y, no dando la oportunidad al interlocutor de saber qué es lo que nos hubiese gustado a nosotros. Nos centramos en la crítica y no vemos más allá, provocando que la misma situación se repita en el futuro. Si proponemos una alternativa de cambio, nos acercaremos más a la solución del problema.

R “Por mi parte me comprometo a…” el gran olvidado en las confrontaciones. Puede parecer que cedemos terreno al comprometernos a R, sin darnos cuenta que los primeros beneficiados vamos a ser nosotros. Es un ejercicio de autocrítica, y muchas veces nos cuesta hacerlo. Si lo conseguimos, adquiriremos responsabilidad ante la situación y aprenderemos a poner un poquito más de nuestra parte.

¿Lo ponemos en práctica?

Recuerda que los demás nos tratan como les enseñamos a tratarnos….

Los golpes nos hacen más fuertes: Sufrir esculpe tu cerebro

A todos nos gusta sentir alegría, felicidad, paz, amor… Pero ya no nos gustan tanto emociones como la rabia, el miedo o la ansiedad. Hay quien en un acto más o menos heroico consigue convivir con ellas, pero también hay quienes las reprimen, las estigmatizan o incluso se medican contra ellas. ¿Es realmente eficaz para nuestro bienestar emocional suprimir estas emociones? Los estudios más recientes sugieren que no. Al contrario. De hecho los golpes nos hacen más fuertes. Para que nuestro cerebro funcione correctamente, necesita nutrirse tanto de emociones positivas como de emociones negativas. Al final, y como en la mayoría de cosas vitales, nuestro cerebro es sabio y busca un equilibrio, una dualidad.

La literatura científica más reciente afirma que el abanico de emociones del ser humano, incluyendo las emociones negativas, suponen una ventaja adaptativa.

Los golpes nos hacen más fuertes: Sufrir esculpe tu cerebro

“Quien no conoce el dolor, tampoco conoce la paz verdadera”

¿Son las emociones negativas tan malas como parecen?

De hecho, las etiquetas sobre si una emoción es “buena” o “mala” proviene de nuestro propio lenguaje y somos nosotros junto a la sociedad los que hemos creado un paradigma de nomenclatura del universo de las emociones, creyéndonos con un conocimiento absoluto sobre las emociones y sus efectos en nuestro organismo.

¿Soy malo por sentir lo que siento?

¿Qué son las emociones? Hemos catalogado una serie de emociones como “malas” e indeseadas, generando en los pobres individuos una sensación de inutilidad emocional, desadaptación y desconcierto.

¿Por qué lloramos? Llorar tiene beneficios, el enfado potencia el coraje y la valentía, la culpa ayuda a las personas a seguir el camino ético correcto, y la ansiedad te previene de los peligros que te acechan.

El problema surge cuando confundimos estas emociones con sus hermanas; y es que el enfado no es ira, la ansiedad no es pánico, y la culpa no es remordimiento.

De hecho, hay evidencias de que quienes ven el mundo de color de rosa presentan un “vago pensamiento”, que correlaciona con una pobre creatividad e ingenio.

Se dice que las almas más torturadas son las que han creado obras de arte más bellas, han escrito las partituras más exquisitas, y han escrito las novelas atemporales de todos los tiempos.

¿Significa esto que para desarrollar todo nuestro potencial hay que ser un atormentado? Pues tampoco. Con esto se pone de manifiesto que las emociones positivas necesitan de las emociones negativas para poder experimentarse con plenitud, y viceversa.

Encontrar el equilibrio entre nuestras emociones es una tarea ardua que necesita de un profundo conocimiento de ti mismo, de tus sentimientos y de tu manera de afrontarlos.

Sufrir esculpe tu cerebro

Los golpes nos hacen más fuertes

El enfado es una emoción compleja, que tristemente hemos estigmatizado en la sociedad. Asociamos enfado con violencia, y lo curioso es que sólo en un 10% de los casos en enfado lleva a agresión. Conoce cual son las causas de la agresividad en niños.

El enfado es una emoción natural que surge en las personas cuando nos sentimos tratados injustamente. Cumple una función adaptativa, y hay evidencias empíricas de que la emoción del enfado incrementa el optimismo, correlaciona con la creatividad y mejora el desempeño laboral, ya que potencia tu capacidad de buscar nuevas soluciones ante esa sensación de injusticia.

El fascismo de la sonrisa

¿Los golpes te hacen más fuerte? Los psicólogos Todd Kashdan y Robert Biswas-Diener, autores del libro The power of Negative Emotions (El poder de las emociones negativas), acuñan este término que lo considero vital para entender qué está pasando hoy en día.

Desde la psicología positiva, se ha propuesto el paradigma de la búsqueda de la felicidad desde el prisma de las emociones positivas, y poco a poco las personas hemos pasado a buscar únicamente el lado bueno de la moneda.

Lo que empezó con un inocente intento de recalcar el poder de las emociones positivas, ha degenerado en un Fascismo de la sonrisa.

Las personas tienen la necesidad de sentirse bien todo el tiempo, algo biológica y cognitivamente sencillamente imposible.

Esto genera frustración, enojo e indefensión aprendida, ya que tenemos grabado en lo más hondo de nuestro ser que está “prohibido” sentir emociones negativas, que nos destruyen el cuerpo y que nos alejan de la felicidad.

Y este concepto, tristemente está muy lejos de la realidad.

“Sufrir es el gran maestro del que aprender, pero a veces puede resultar el más despiadado”

Trucos para convertir tus emociones negativas en emociones a tu favor

¿Qué hago con el enfado?

Cuando expresas en enfado o la rabia, estás transmitiendo en las situaciones sociales arrojo y valor. Los demás perciben que tienes fuerza y resolución. Exprésala siempre desde una faceta asertiva. Te invito a que leas mi artículo: Técnicas de asertividad para mejorar tus relaciones sociales.

A través de él aprenderás a ser honesto con tus propias emociones (incluidas las catalogadas como negativas) y aprenderás a expresarlas de una manera constructiva e inteligente.

¿Qué hago con la culpa?

La culpa puede ser tu aliada a la hora de enmendar un daño causado a otra persona. Cuando las personas sentimos culpa, es una motivación intrínseca estupenda para encarrilar y reconducir tu comportamiento.

Gracias a esta emoción, las personas se hacen responsables de sus actos y desarrollan su empatía (siendo capaces de sentir el dolor de la otra persona)

¿Qué hago con la ansiedad?

Cuando nuestra ansiedad se activa, capacidades cognitivas como la percepción, la visión, y la capacidad de resolución de problemas se disparan hasta un rendimiento espectacular. Aprovecharlos para realizar trabajos pendientes es una buena manera de aprovechar la ansiedad activada.

¿Qué hago con la envidia?

La envidia es una emoción muy compleja, ya que surge cuando deseamos algo que otra persona tiene. Las posibilidades de actuación que nos abre la envidia son muy interesantes a nivel de crecimiento personal: la envidia es el motor que nos hace fijarnos unos objetivos y metas.

La envidia tiene el potencial de disparar el deseo y la motivación para lograr esa fortaleza que se admira en el otro.

Convierte tus emociones negativas en emociones a tu favor

¿Qué hago con el tedio?

El hastío o el tedio es una emoción asociada a una sensación muy desagradable. La sociedad de hoy en día no nos permite estar tediosos, ociosos o aburridos. Siempre hay algo nuevo que hacer, y además deberás hacerlo. Pero lo interesante del tedio es que en estos momentos de aburrimiento es cuando pueden visitarnos las musas, y tener grandes momentos de insight o ideas innovadoras.

Ten presente que ningún mar en calma hizo experto a un marinero…

¿Estás anclado en tu zona de confort? Qué es y 10 consejos para salir de ella

Llevamos una vida tranquila, sin demasiados imprevistos, controlamos la situación y eso nos hace sentir seguros. Sin embargo, en lo más profundo de nuestra mente aparece esa incómoda fantasía que anhela una vida más emocionante, más plena, más satisfactoria… una vida MEJOR.

Si alguna vez has sentido ese pensamiento, seguramente necesitas un cambio. ¡Salir de tu zona de confort es la única manera de avanzar en tu desarrollo personal y conseguir tus sueños

La zona de confort es nuestra propia burbuja

Tal vez, alguna de estas situaciones te sea familiar…. Estás asqueado con tu trabajo pero no mueves un dedo por cambiarlo o, tal vez, sientes que tu pareja no te llena pero no rompes la relación por la “comodidad” que supone estar a su lado, te gustaría aprender idiomas, hacer deporte, emprender una aventura… pero, ains… ¡Es que se está tan agustito en el sofá! Sigue leyendo, puede que este artículo te de la fuerza que necesitas para emprender el primer paso del resto de tu vida.

¿Qué es la “zona de confort”?

La “Zona de confort” es el estado mental formado por los lugares en los cuales nos sentimos cómodos, protegidos y seguros con la vida que llevamos. Es diferente en cada persona dependiendo de los valores y aspiraciones de cada uno. La zona de confort p

uede ser positiva durante un tiempo, pero si nos acostumbramos a ella nos puede generar pereza y pasividad a la hora de actuar ante situaciones nuevas y esto frena nuestro desarrollo personal y a la larga nos puede generar frustración y vacío.

¿Sabías que este “apego” a nuestra zona de confort, se produce porque nuestro cerebro, en concreto nuestra “Formación Reticular” (que es la zona que regula el sueño, dolor, movimientos, etc…) se acomoda?. Si amigos, nuestro cerebro es vago por naturaleza: Cuando sales de tu rutina (o zona de confort) tu cerebro gasta más energía porque debe estar alerta y procesar mayor cantidad de información que si la tarea es repetida.

Por eso, a tu cerebro le encanta que hagas tareas repetidas, así, puede conectarse siempre de la misma manera y esto le permite ahorrar energía. A modo de ejemplo práctico…

Imaginaos que lleváis años comprando pan en la misma panadería y  un día os la encontráis cerrada. ¿Qué haríais? ¿No compraríais ese día pan y utilizarías el pan que sobró ayer o iríais a esa tienda que está bastante lejos pero que seguro que está abierta?

Si la respuesta es “iría a la tienda que está lejos a pesar de no saber ni cómo llegar” estamos haciendo que nuestra “Formación reticular” realice otros caminos neuronales. O dicho de otro modo, estaríamos aumentando nuestra zona de confort asumiendo “riesgos” y tomando nuevas decisiones. 

(Este sencillo ejemplo se puede comparar con cualquier ámbito de nuestra vida).

Salir de la zona de confort nos abre nuevos caminos

¿Por qué deberíamos salir de nuestra “zona de confort”?

Os preguntaréis cual es la necesidad de salir de nuestra zona de confort si es un lugar donde parece que  nos encontramos tan bien, ¿no? Vamos a reflexionar sobre ello.

Imaginaos una familia de nivel económico pobre pero que viven cómodos en su propia zona de confort. Un día caen en la más absoluta miseria y se ven obligados a hacer cosas y desarrollar determinadas habilidades para salir adelante. Al principio, todos lo pasaron bastante mal pero ahora han alcanzado el éxito y su vida ha dado un giro de 360º.

Esta familia se vio obligada a cambiar por necesidad y gracias a que se esforzaron y salieron de su zona de confort han evolucionado y llevan una vida mucho mejor.

¡Cuidado! Con esto no solo me refiero al tema económico, sino a las aspiraciones que cada uno tenga como: aspiraciones a viajar, aspiraciones a trabajar en X cosa, aspiraciones amorosas, aspiraciones a hacer cosas que te dan miedo… y una  vez conseguido nuestro objetivo, seguir subiendo escalones.

Debemos salir de nuestra zona de confort para cumplir nuestros sueños y aspiraciones

¡Decidido! Quiero salir de mi “zona de confort”, ¿cómo lo hago? Consejos

Salir de la zona de confort no siempre es fácil y vas a necesitar mucho esfuerzo hasta conseguirlo. Recuerda que nada es imposible y que… ¡Si quieres, puedes!

Consejo nº 1. Toma conciencia de los límites de tu zona de confort.

Pregúntate las cosas que te provocan miedo o rechazo. Piensa en tu pasado, tu presente y del que quieres que sea tu futuro.  Hazte preguntas del tipo ¿Me conformo con lo que tengo o prefiero conseguir mi sueño aunque me cueste trabajo? ¿Soy feliz con la vida cómoda que llevo o prefiero asumir nuevas metas y desafíos?

Piensa en tu trabajo o tu pareja. ¿Quieres mantenerte en tu trabajo cómodo y aburrido o conseguir un trabajo que realmente te llene? ¿Prefieres seguir con tu pareja de hace años aunque no te haga feliz o arriesgarte a conocer una persona que consiga darte un futuro feliz?

Consejo nº 2. Búscate un objetivo y esfuérzate en conseguirlo.

Los objetivos son personales e independientes de cada persona. Piensa en lo que quieres conseguir y refuerza cada pequeño logro que consigas, eso te ayudará a mejorar tu autoestima, ganar confianza y conseguir una mejor versión de ti mismo.Estoy consiguiendo algo que jamás imaginé”.

Consejo nº 3. Acepta tus errores.

Los comienzos siempre son complicados y es normal que sientas miedo. Sé positivo y acepta que no eres perfecto y que hay algunas situaciones que no puedes controlar. Si te caes, te levantas. Piensa que de los errores se obtienen grandes lecciones. Eso sí, cuidado con no presionarte en exceso.

Consejo nº 4. Cambios, cambios, cambios…

No solo me refiero a cambios en nosotros mismos, a nivel psicológico, sino al ambiente. Busca situaciones novedosas, muévete por entornos distintos, cambia la decoración de tu casa o habitación, cambia tu color de pelo,… Hay miles de opciones, todo depende de ti. Incluso puedes probar los beneficios del Mindfulness para mejorar tu estado de ánimo y conseguir mayor bienestar emocional.

Consejo nº 5. Haz todas aquellas cosas que te causan rechazo.

¿Qué te da miedo conocer gente nueva? Piensa en las excusas que te pones y las barreras que te pones para no hacer algo y actúa en consecuencia. Enfréntate a tus miedos poco a poco. De este modo, cada vez te sentirás más cómodo porque sentirás que tienes el control de tu vida.

Recuerda que un poco de ansiedad puede llegar a ser positiva para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, solo hay que saber llevarlo.

Consejo nº 6. El apoyo es importante.

Pide a tu familia y amigos que te ayuden a superar tus miedos y a eliminar tus barreras. El apoyo, admiración y respeto por su parte, te ayudarán mucho. Si haces el camino solo llegarás rápido, si haces el camino acompañado llegarás lejos.

Consejo nº 7. Hacer el ridículo NO es malo.

A veces no decimos o hacemos algo por miedo a que la gente nos juzgue. Pero, ¿sabes qué? Lo que piense u opine la gente sobre ti, es algo que no te tiene que importar demasiado. Aprende a reírte de ti mismo, deja que tus amigos se rían de ti y no solo eso, ríete con ellos.

Consejo nº 8. Corre riesgos.

Además, asumir determinados riesgos es vital para conseguir nuestro propósito. Como dijo Muhammad Ali: “El que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida”. Y nunca te arrepientas de nada de lo que hagas, seguro que a lo largo de tu vida te arrepentirás más de aquellas cosas que no hiciste por miedo a…

Consejo nº 9. Disfruta de lo desconocido.

¿Cuánto tiempo hace que no haces cosas nuevas? Esa incertidumbre y esa adrenalina que liberamos ante aquellas cosas a las que no estamos acostumbrados. Da un salto hacia tu nueva vida y disfruta de nuevas experiencias, recuerda que la vida solo es una y que no hay segundas oportunidades para VIVIR. ¡Cuidado! Con disfrutar de lo desconocido, no quiero decir que seas imprudente.

Consejo nº 10. Lucha por tus sueños y no te dejes vences por nada ni por nadie.

Las grandes cosas se consiguen con mucho sacrificio y tenacidad. Aunque a veces sientas que te falta motivación para continuar, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma. Además, cuando hayas conseguido tu objetivo servirás de ejemplo para muchas personas que han visto tus progresos.Una vez conseguido, proponte nuevos desafíos.

Sueña con lo que quieres conseguir en tu futuro, trabaja duro y lo conseguirás porque todo depende de lo que tú creas ya que tú eres el protagonista indiscutible de tu vida.

“¡Lo mejor de tu vida comienza cuando termina tu zona de confort!”

Paciencia, confianza y perseveración son las claves del éxito. ¿Te atreves a conseguirlo?

¡Si tienes alguna pregunta, por favor, déjamela abajo, estaré encantada de responderla! 😉

El Efecto Pigmalión: ¿Qué es lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta?

¿Qué es el Efecto Pigmalión? “Es algo que todos sabemos de algún modo, pero puede que no te lo hayan explicado nunca. Si a tu hijo, antes de una carrera, le dices: ‘te vas a caer, tú no vales para esto’, ese niño se va a caer, no hay más opciones. Porque le has hecho creer que es posible. Y hay algo que le obliga a cumplir la profecía. Pero si en lugar de eso, a ese mismo niño le dices: ‘corre, vuela, no te detengas, y si te caes, aquí estoy para levantarte’. Ese niño jugará mejor que si nunca le hubieras dicho nada…” En este artículo te contamos cómo tus palabras tienen la fuerza para condicionar el comportamiento de tus hijos. ¡Descubre cómo utilizar ese poder!

Se conoce como Efecto Pigmalión, y funciona en cualquier momento de nuestras vidas. La confianza que depositan en nosotros los demás nos dará las fuerzas suficientes para conseguir objetivos más difíciles.

“Trata a una persona tal y como es y seguirá siendo lo que es; trátala como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser”

El Efecto Pigmalión – La leyenda

Cuenta la leyenda sobre el efecto Pigmalión….

La leyenda de Pigmalión proviene de la antigua Grecia. Ovidio nos narra cómo existió un rey, Pigmalión, aficionado a la escultura. No encontraba esposa, así que se dedicaba a crear estatuas de bellas mujeres. Un buen día, esculpió una estatua tan bella y de tan perfectas proporciones, que acabó enamorándose perdidamente de ella. Tanto es así, que suplicó a los dioses que la hicieran real. Afrodita, diosa del amor, se apiadó del pobre escultor y le dio la vida. Pigmalión la llamó Galatea, y se convirtió en su amante y compañera de vida.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión consiste en que las expectativas o creencias que una persona tiene acerca de nosotros modificarán nuestro comportamiento o rendimiento para que cumplamos esas expectativas.

De la misma manera, nosotros mismos podemos ejercer el efecto Pigmalión sobre los demás, pero hay que tener mucho cuidado al hacerlo. Si alentamos a una persona podemos conseguir que desarrolle todo su potencial, pero si ejercemos un efecto Pigmalión negativo podemos destruir las ilusiones de una persona.

Seguro que te suena el efecto placebo. Un simple caramelo de limón, dado por tu médico (o Pigmalión en este caso) puede llegar a curarte el dolor de cabeza. Simplemente porque el médico te dice que así será.

Como vemos, la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

La explicación científica confirma el Efecto Pigmalión: Cuando alguien confía en nosotros, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, haciéndonos más atentos y eficaces.

También conocido como la profecía auto-cumplida, si hay un alto deseo de que se cumpla, probablemente tenderá a cumplirse.

El Efecto Pigmalión – Qué es

“Lo que pensamos se hace real, y esto es un arma realmente poderosa.”

El poder del Efecto Pigmalión y las etiquetas que ponemos a nuestros hijos

En un pueblo de Ghana, África, poseen una tradición muy curiosa.  Cuando un niño nace se le dota de un nombre espiritual, basándose en su día de nacimiento. Cada día consta de una serie de características de personalidad que se les atribuyen a los niños.

Los que nacen en lunes, reciben el nombre de Kwadwoy, que significa paz. A estos niños se les considera tranquilos, calmados y pacíficos.

Por otro lado, los nacidos en miércoles son bautizados con el nombre de Kwaku, guerreros. Se les atribuye mal comportamiento e impulsividad.

El Efecto Pigmalión y el poder de las palabras

Un estudio examinó la frecuencia con que estos nombres aparecían en el Registro Juvenil Penal, por haber cometido algún delito. Se descubrió que había un porcentaje significativamente mayor de niños bautizados como Kwaku que como Kwadwoy en estos registros de delincuencia juvenil.

Estos resultados demostraron la influencia negativa que tiene la atribución de etiquetas tan tempranas a estos peques.

¿Es culpa realmente del nombre? Claro que no. La responsabilidad está en lo que la comunidad espera y atribuye inconscientemente a estos niños.

Cómo utilizar el efecto Pigmalión ¿Qué decir y qué no decir a tu hijo?

En la cultura occidental también percibimos el efecto Pigmalión de muchas maneras diferentes.

<< Mi hijo es que es muy tímido…>> << Es desobediente…>> <<Nunca se entera de nada…>>

Aunque los padres no sean conscientes, estas etiquetas que ponen sobre sus hijos pueden tener un efecto muy negativo a largo plazo en la autoimagen del niño. No sólo transmitimos con las palabras; los gestos, las miradas, los comentarios… también juegan un papel fundamental.

Lo paradójico de esto, es que probablemente esas expectativas que depositamos en ellos, a la larga se conviertan en rasgos de su personalidad, cuando contrariamente lo que queremos es que no ocurra eso.

Esto ocurre cuando no somos conscientes de que el auto-concepto de un niño se basa en las expectativas y creencias que los demás depositan en ellos, más frecuentemente figuras de autoridad como son los padres o los profesores.

El Efecto Pigmalión y el poder de las palabras

Imaginaros cuando ya empezamos con las comparaciones sobre sus diferentes hijos. << A ver si aprendes de tu hermano…>>

Incluso se puede llegar a automatizar el castigo, tendiendo a regañar al hijo que habitualmente se porta mal, incluso cuando en ese caso ha sido al revés. Este trato diferencial afecta no sólo a la autoestima del niño, sino que potencia ese mal comportamiento por el que es reñido.

En definitiva, lo que expresemos a un niño acerca de sus capacidades influye de manera directa en lo que se considera capaz de hacer.

Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón…”

Os dejo con un bello corto acerca del poder del Efecto Pigmalión…

Medidas de prevención de trastornos alimentarios. Un poquito de psicología

¿Podemos prevenir trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia? Los  trastornos de la conducta alimentaria, son un problema psicológico altamente prevalente en nuestra sociedad. Se reflejan principalmente en las conductas que realiza el afectado en el ámbito de la comida, pero van más allá. Descubre en este artículo qué son los trastornos alimentarios , sus posibles causas y las medidas de prevención que existen. ¡Actuar de manera precoz es fundamental!

Tradicionalmente los problemas de anorexia o bulimia se atribuían principalmente a chicas adolescentes, pero cada vez más hombres y mujeres de cualquier edad sufren esta patología. Nadie está a salvo, por eso resulta crucial informar a la población, ayudar a detectar, intervenir de forma precoz la anorexia o bulimia y fomentar la prevención de la bulimia y la anorexia.

En este artículo detallaremos estas medidas de prevención de trastornos alimentarios para que pueda servir de guía para padres, maestros, parejas, etc…

Medidas de prevención de trastornos alimenticios

En un mundo en el que la imagen está sobrevalorada y los medios de comunicación nos envían continuamente mensajes acerca de cómo debemos vestir y cómo debe ser nuestro cuerpo, no es difícil que se desarrollen problemas de auto-imagen y relaciones disfuncionales con la comida.

Conocer para poder prevenir: Qué son los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son problemas psicológicos complejos que consisten en una serie de conductas disfuncionales y alteradas relacionadas con la alimentación y el control de peso. Los trastornos más frecuentes y problemáticos que trataremos son la Anorexia y la Bulimia.

Aunque mucha gente también los denomina trastornos alimenticios, el término correcto es trastornos alimentarios o trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué es la Anorexia Nerviosa?

La Anorexia Nerviosa se caracteriza por una reducción drástica de la ingesta de alimentos, acompañada por una pérdida considerable de la masa corporal. Habitualmente esta restricción viene acompañada de comportamientos para compensar lo poco que ingieren, como el ejercicio excesivo, vómitos o consumo de laxantes y diuréticos.

Tienen una visión distorsionada de su propio cuerpo y un miedo muy intenso a engordar y subir de peso. Las características psicológicas que acompañan esta patología suelen ser el perfeccionsimo y una personalidad obsesiva.

¿Qué es la Bulimia Nerviosa?

La  Bulimia Nerviosa consiste en un patrón de atracones (ingesta desmedida de alimentos en un periodo muy corto de tiempo y acompañado por el sentimiento de pérdida de control) y conductas compensatorias como el vómito, consumo de laxantes y diuréticos, ejercicio excesivo.

También sienten una gran preocupación por el peso y el cuerpo. La psicología de esta personas suelen caracterizarse por la impulsividad y la inestabilidad emocional. Suelen tener una baja tolerancia a la frustración.

Estas dos patologías tienen puntos en común, siendo a veces imposible diferenciar una de otra. También es común pasar de una a otra. Las personas tanto con bulimia como con anorexia tienen una alta preocupación por el peso y la figura, además de una baja autoestima y una concepción muy pobre de sí mismas. Además, estos trastornos desencadenan una serie de problemas graves de salud en el caso de extenderse en el tiempo. Por ello es muy importante detectarlos lo más pronto posible, ya que también tendrán un mejor pronóstico de recuperación.

Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios (alimenticios) como la Anorexia y la Bulimia son complejos y pueden deberse a multitud de causas. En psicología hablamos de predisponentes (de riesgo) y precipitantes (los que hacen que aparezca el trastorno en ese momento determinado y no en otro).

La sociedad y los medios de comunicación tienen mucho que ver en esto, ya que nos mandan mensajes continuos acerca de cómo debemos comportarnos y cómo debe ser nuestro aspecto físico. A las mujeres se nos lanza la idea de que la delgadez y la juventud  son los requisitos fundamentales para que se nos tome en consideración y para triunfar en la vida, ya que sin estas características no valemos para nada y somos unas fracasadas. Véase la gran cantidad de anuncios publicitarios en los que todas las mujeres son guapas, jóvenes, delgadas (a veces delgadísimas), siempre perfectas, sin una falla o “imperfección”. Nos intentan vender todo tipo de productos para esconder, tapar, eliminar todo lo que nos hace ser imperfectas, porque no es tolerable que lo seamos.

A los hombres, por supuesto también les influyen los estándares de belleza, pero ellos suelen recibir otro tipo de mensajes: deben ser fuertes, seguros, independientes y poderosos en su trabajo. Esto les genera angustias y problemas, aunque en general con ellos la sociedad es algo más benévola.

Poco a poco esto va cambiando, pero nos queda un largo camino por recorrer. Por ello debemos protegernos de estos mensajes y ser más críticos con la publicidad y lo que se nos intenta vender.

Es importante entender que aunque la sociedad sea un factor muy relevante en el desarrollo de estos trastornos, no es el único. En una misma cultura, no todas las personas (afortunadamente) van a desarrollar estos problemas. Hay más factores que intervienen. La familia es fundamental en la transmisión de valores y actitudes, por ello es indispensable el trabajo familiar tanto para la prevención, como para el tratamiento una vez ya se ha desarrollado el trastorno.

Dentro del ambiente familiar de los afectados es habitual una alta exigencia, ideales de perfección, relaciones de dependencia entre miembros, problemas de comunicación… Por ello es importante hacer explícito el cómo estamos educando a nuestros hijos y qué les estamos transmitiendo para prevenir, no solo estos, si  cualquier trastorno.

Medidas de prevención de trastornos alimentarios

Para proteger a nuestros hijos/alumnos y a nosotros mismos de estas patologías, a pesar de la gran influencia de los medios de comunicación, realmente sí podemos hacer algo. No estamos totalmente a su merced.

También es importante recordar que la mejor manera de enseñar es predicar con el ejemplo. De nada servirá que le digamos a nuestros hijos: “tienes que comunicar tus sentimientos”, si ven que nosotros no lo hacemos. Pon en práctica estos consejos para la prevención de la anorexia y la bulimia.

1. Enseñar asertividad y comunicación asertiva

La asertividad es esencial en el aumento y mantenimiento de nuestra autoestima y es la base de una comunicación efectiva. Consiste en defender nuestros derechos, expresar nuestros deseos y rechazar aquello que no queremos de forma educada y respetando a lo demás.

2. Alimentar la autoestima

Los mensajes que recibimos de las personas que nos importan ejercen una enorme influencia en nosotros, por ello tenemos que tener cuidado con lo que  transmitimos a los demás, sobre todo a los más pequeños que no tienen todavía formada su personalidad y son muy influenciables.

Es importante que reciban muchos mensajes positivos, de las cosas que hacen bien, y reducir los mensajes negativos. Cuando haya que reprender a nuestros hijos, nos centraremos en lo que han hecho mal: “tienes la habitación muy desordenada”, en lugar de en ellos mismos “eres un desordenado”. Ya que los mensajes hacia su persona, con el tiempo los integran y pueden tener un impacto negativo en su autoestima. Además, cuando se haga una mención de algo negativo estaría bien acompañarlo de algo positivo: “Me gusta que juegues con tus juguetes, pero ahora la habitación está muy desordenada, y como eres un chico muy listo sé que puedes ordenarla muy bien”.

Aunque no solo hay que tener presente los mensajes que damos a los demás, sino también de las que nos damos a nosotros mismos. Estos suelen ser mucho más duros y exigentes que los que enviamos a otras personas. Ser conscientes de ello y darnos permiso para cometer errores es esencial para el mantenimiento de una sana autoestima.

También hay que hacerles conscientes de las cualidades y éxitos de las que se puedan enorgullecer.

Es necesario transmitir la idea de que no hay cuerpos mejores o peores, siempre dentro de lo que es saludable, cada cuerpo es diferente, tiene sus propias características y todos son perfectos a su manera. Aprender a comunicarte con tus hijos es fundamental.

3. Informarnos e informar acerca de una alimentación saludable

Muchas veces, la desinformación y los mitos relacionados con la nutrición favorecen las conductas disfuncionales con la comida. Por ello es importante desmontar estos mitos y dar a conocer en qué consiste una alimentación saludable.

4. Educación sexual

La autoestima está muy ligada a la conducta sexual. Sentirnos a gusto con nuestro cuerpo y sentirnos deseados influye directamente en la imagen que tenemos de nosotros mismos. Muchas veces, las chicas con anorexia sienten un rechazo hacia las formas femeninas que aparecen en la pubertad, dan la espalda a su desarrollo y deseo sexual, a menudo infantilizando sus conductas. Por ello es importante educar a nuestros hijos en sexualidad, hacerles sentir que mientras no dañe a otra persona, todas las conductas sexuales son naturales y aceptables. La comunicación es vital para el desarrollo de una sana sexualidad, sin culpabilidad ni miedo, Debemos estar abiertos a todo tipo de consultas que quieran hacernos. Librarnos de los tabúes nos permite ser más libres en aquello que hacemos.

5. Cuidar lo que decimos ante nuestros hijos

Comentarios como “He engordado”, “Mira cómo ha engordado Fulanita”, “Pepita ha adelgazado un montón, está muy guapa”, van calando hondo en la mente de nuestros hijos y aprenden que la apariencia física es fundamental para gustarle a los demás y que si adelgazamos estaremos más guapos y nos valorarán más. Esto es fundamental en el inicio de los trastornos de la conducta alimentaria.

Por ello hay que cuidarse de lo que decimos delante de nuestros hijos. No es recomendable hacer notar el peso o el volumen de nosotros mismos o de las personas de nuestro entorno en presencia de nuestros hijos, ni hacer comentarios sobre la nueva dieta que hemos comenzado o queremos empezar.

Tampoco es adecuado poner a dieta nuestros hijos a no ser que el pediatra nos lo recomiende. Antes de hacer comentarios acerca del aspecto físico de nuestros hijos, mejor comentar sus sentimientos, sus logros personales, su esfuerzo, su personalidad y cualidades psicológicas. Antes que decir “Que delgada y que guapa estás”, decir “Estas radiante, se te ve muy contenta”.

Cómo tratar con gente difícil e irracional: 10 consejos

Las personas irracionales y difíciles pueden ser molestas y agotadoras de tratar. Suelen reaccionar exageradamente ante pequeñas dificultades. Nosotros sabemos que están siendo irracionales pero nada de lo que le digamos parece hacérselo ver. ¿Qué hacemos en estos casos? Descubre aquí cómo tratar con gente difícil.

Personas difíciles ¿Cómo lidiar con ellas?

Puede que estés ante un cliente que está reaccionando desmesuradamente porque el televisor que compró no funciona bien, o que estés hablando con tu pareja y te esté “montando el pollo” por una tontería. O quizá es un conductor que te está gritando furioso porque no le has cedido el paso en una zona en la que tú tenías preferencia. O que te enerve ese amigo que siempre llega tarde, o tu jefe/a que nunca tiene buenas palabras.

Estas personas que se comportan de forma irracional pueden parecernos frustrantes. Y es cierto que lo son. Pero el primer paso para aprender a tratar con ellas es darse cuenta que no son tan diferentes a ti. Todos tenemos una parte irracional, solo que algunos la controlan mejor que otros.

Si no son personas determinadas, sino que parece que todos se comportan de forma difícil, puede que seas tu el que actúa de forma irracional. Reflexiona acerca de tu conducta y si te está generando mucho malestar, no dudes en consultar a un psicólogo.

¿Qué diferencia hay entre el cerebro de una persona racional y otra irracional?

La amígdala es una estructura cerebral que se encarga de controlar nuestras emociones. Y es esta la que interviene en nuestra toma de decisiones. Decidimos emocionalmente la mayoría de las veces. Se ha visto en un estudio que las personas racionales tienen mayor activación en la zona del córtex prefrontal (que se encarga de la toma de decisiones, planificación…). Esto indica que son capaces de manejar las emociones de forma más óptima para tomar decisiones más racionales.

Estas personas también suelen ser más impulsivas. Las personas difíciles o irracionales a menudo no piensan en lo que dicen. Su impulsividad les lleva a decir lo primero que les pasa por la cabeza, sin pensar en cómo puede afectarle a los demás o cómo se pueden sentir. La mayor parte de las veces no lo hacen para dañarte.

Es decir, las personas irracionales se dejan llevar más fácilmente por las emociones y tienen un menor control sobre sus reacciones, por ello a veces llegan a comportarse de forma agresiva o impulsiva.

Por tanto, cuando estés ante una persona que se está comportando de forma irracional, piensa que tiene un gran cúmulo de emociones que no es capaz de gestionar correctamente y que no piensa realmente lo que está diciendo.

Cómo tratar con gente difícil

Cómo tratar con gente difícil

1. No te lo tomes a lo personal

Estas personas no tienen nada en tu contra. Se están dejando llevar por las emociones y no piensan en lo que están diciendo. El problema no va contigo, sino con ellos mismos.

Tomarse las cosas a lo personal sólo nos ayuda a tener más malestar y desarrollar un pensamiento negativo. Así que, relativiza y piensa qué evidencias tienes de que esa persona tenga algo en tu contra. ¿Realmente se está quejando de ti, tiene una necesidad suya que no puede satisfacer o está viviendo una situación difícil?

2. Escucha y empatiza

¿Cómo tratar con gente difícil? Escucha lo que te está diciendo e intenta entenderle. Pregúntale qué es lo que quiere y qué podemos hacer para ayudarle. Intenta ponerte en su lugar. Para ello, puedes completar la frase “no debe ser fácil”. Por ejemplo: “Mi jefe es muy exigente. No debe ser fácil llevar un puesto de tanta responsabilidad”.

3. No le lleves la contraria

No discutas nunca con una persona que se está comportando de forma irracional. Intentar convencerle de que está siendo irracional sólo agravará el problema. Tampoco actuar a la defensiva te va a ayudar. Recuerda que esa persona no te está atacando a ti directamente, simplemente se siente incómodo con una situación que no sabe manejar de forma apropiada.

5. Mantén la calma

Es importante que no respondas a la agresividad con más agresividad. Sólo agravarás el problema, provocando una escalada del conflicto. Relájate, haz varias respiraciones profundas. Técnicas de relajación y meditación Mindfulness te pueden ayudar a relajarte.

6. Se asertivo

A veces, simplemente no podemos tolerar ciertas conductas de los demás, como las faltas de respeto, insultos o ciertas exigencias inapropiadas. En estos casos, la mejor forma de reaccionar es con asertividad. No podemos ceder o permitir esas conductas, y tampoco podemos responder a ellas de forma agresiva. En cambio, podemos responder así: “Por favor, no me hable así”; “quiero ayudarle, pero no podré hacerlo hasta que deje de gritarme”, “Me encanta pasar tiempo contigo, pero la próxima vez que llegues tarde me iré sin ti”.

Cómo tratar con gente dificil

7. Date un tiempo

¿Cómo tratar con gente difícil? Si te ves incapaz de tratar con esa persona que se está comportando de manera irracional, date un tiempo para calmarte. A veces, el enfado nos dificulta ver las cosas de forma objetiva y poder manejar la situación. Aléjate de esa persona. Si es un desconocido, simplemente vete o pide a alguien que se encargue de él (si la situación se da en el contexto laboral). Si es un conocido puedes decirle: “Ahora mismo no puedo resolver esta situación contigo. Cuando los dos nos calmemos podremos hablar del tema”.

8. Evita a esa persona

Si no es una conducta irracional puntual, sino la actitud continua de esa persona, no eres capaz de manejarla, te genera mucho malestar y negatividad, lo mejor es evitar esa persona. Es una persona tóxica que no te aporta nada. Pasa el menor tiempo posible con ella.

9. Habla con alguien

Cuéntale a una persona de confianza el conflicto con esa persona difícil. Además de desahogarte, te ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva. Ese amigo ajeno al conflicto será más objetivo y te ayudará verlo con más objetividad.

Hablar con alguien te puede ayudar a reconsiderar la situación

10. No le juzgues

¿Cómo tratar con una persona difícil? A veces es fácil caer en juicios de valor hacia las conductas de los demás. Sin embargo, realmente no sabemos la razón profunda de por qué se está comportando así, no sabemos que hay detrás de esa irracionalidad. No sabemos por lo qué esa persona puede estar pasando, así que se comprensivo.