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Qué es el autoconocimiento y cómo conseguirlo

Ya Sócrates nos lo decía: “Conócete a ti mismo”. Pero, ¿qué utilidad tiene conocernos a nosotros mismos? ¿Qué ganamos con ello? Llegar al autoconocimiento no es tarea fácil, por ello cabe preguntarse si merece la pena el esfuerzo. Aquí te contamos todo sobre el autoconocimiento, qué es, sus beneficios, su relación con la autoestima y cómo alcanzarlo.

¿Qué es el autoconocimiento? Photo by Laurenz Kleinheider on Unsplash

¿Qué es el autoconocimiento? Definición y significado

El autoconocimiento consiste en conocer nuestros propios estados mentales, procesos psicológicos, disposiciones y preferencias. Es decir, conocernos psicológicamente, como funciona nuestra mente, nuestras emociones, nuestra personalidad.

El estudio del autoconocimiento se remonta a 1972 con los psicólogos Duval y Wicklund, que desarrollaron una teoría del autoconocimiento. Propusieron que:

“Cuando centramos nuestra atención en nosotros mismos, evauluamos y comparamos nuestra conducta presente con nuestros estándares internos y valores. Nos volvemos auto-conscientes como evaluadores objetivos de nosotros mismos”.

En definitiva, consideran que el autoconocimiento es un mecanismo principal de auto-control.

También Daniel Goleman, aclamado por su libro “Inteligencia Emocional” habla del autoconocimiento, definiéndolo como “conocer nuestros estados internos, preferencias, recursos e intuiciones”. Pone más énfasis a nuestra habilidad de monitorizar nuestro mundo interno, pensamientos y emociones a medida que van surgiendo.

A medida que nos vamos dando cuenta de lo que ocurre dentro de nosotros, podemos reconocerlo y aceptarlo como una parte inevitable de ser humano, más que castigarnos por ello. Es por eso por lo que la aceptación y la auto-compasión son habilidades esenciales para llegar al autoconocimiento.

Barreras para el autoconocimiento

Entenderse y conocerse a uno mismo es una tarea más difícil de lo que pueda parecer. Y es que, no hay nadie a quien conozcamos mejor que a uno mismo, ya que estamos presentes en todo los aspectos de nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene acceso a nuestros pensamientos privados, emociones no expresadas y secretos que nadie más sabe. Sin embargo, esto no lo hace más fácil, porque tenemos ciertas barreras para conocernos.

1. Estamos en piloto automático

La mayoría del tiempo, simplemente no estamos “ahi” para observarnos a nosotros mismos. Es decir, no estamos prestando atención a lo que está pasando dentro de nosotros.

Los psicólogos Mathew Killingsworth y Daniel T. Gilbert encontraron que más de la mitad del tiempo funcionamos en “piloto automático”, o de forma inconsciente a lo que hacemos y sentimos, donde nuestra mente vaga lejos del aquí y ahora.

2. Sesgo de confirmación

Algunos sesgos cognitivos, como el sesgo de confirmación supone también una barrera para nuestro autoconocimiento. Este sesgo implica la creencia en determinados datos que apoyan la idea previa que tenemos, en este caso, de cómo somos, y dando menos importancia o ignorando los datos que apoyan la idea contraria. Por ejemplo, si creemos firmemente que somos unos amigos buenos y leales, es más probable que interpretemos situaciones donde quizá no lo hemos sido como una anomalía o una excepción. Esto evita que nuestro autoconcepto, la idea que tenemos de nosotros mismos, cambie o evolucione.

¿Qué sucede cuando no nos conocemos lo suficiente?

La investigacion psicológica sugiere que un pobre autoconocimiento puede tener consecuencias negativas, como una toma de decisiones inadecuada, baja capacidad para conseguir lo que nos proponemos, dificultades emocionales e interpersonales y una baja satisfacción con la vida.

A continuación describimos las consecuencias de un bajo autoconocimiento.

1. Un bajo autoconocimiento fomenta la inseguridad

El bajo autoconocimiento fomenta la inseguridad. Photo by Moose Photos from Pexels

Si no nos conocemos bien, vamos a tender a compararnos con los demás, fiarnos de las opiniones que tienen los demás sobre mi y vamos a intentar buscar la aprobación externa. No vamos a tener un concepto de nosotros mismos equilibrado y objetivo, vamos a tender a una imagen distorsionada y negativa.

2. Si no nos conocemos tendremos dificultad para eliminar hábitos indeseados

Muchas conductas adictivas o compulsivas tienen la función de sobrellevar un malestar interno, o huir de ciertas emociones. El autoconocimiento nos permite reconocer y aceptar emociones y experiencias dolorosas y tratarnos con compasión. Entonces no tendremos tantos motivos para huir de ellas y nos será más fácil desprendernos de todas esas conductas indeseadas.

El autoconocimiento también nos ayudaría a detectar en qué situaciones es más fácil que realicemos esas conductas, preparándonos para poder evitarlas.

3. La falta de autoconocimiento influye de forma negativa en nuestras relaciones

Si no nos conocemos será más probable que ignoremos cuando estamos proyectando en el otro emociones que son nuestras, o que responsabilicemos a los demás de cómo nos sentimos.

También puede suceder que, debido a nuestras experiencias pasadas, repitamos patrones de relación poco saludables, eligiendo parejas que nos frustran de forma similar, porque es lo que hemos conocido, o lo que de forma inconsciente creemos merecer.

Es a través del autoconocimiento cuando podremos ser conscientes de todo ello, romper antiguos patrones y responsabilizando de nuestras propias emociones.

4. Si no nos conocemos elegiremos trabajos y proyectos que no encajan con nosotros.

Si no sabemos bien cuáles son nuestros puntos fuertes, habilidades y valores elegiremos trabajos que quizá complacen a otras personas, o que nos dan prestigio a ojos de la sociedad. Esto nos llevará a una profunda insatisfacción y una gran desmotivación.

Aunque por nuestras circunstancias no siempre podremos trabajar de aquello que más nos llene, sí podremos elegir ciertos empleos que sean mínimamente adecuados para nosotros.

5. Un bajo autoconocmiento nos llevará a invertir tiempo en dinero en cosas que no nos satisfacen.

En esta sociedad capitalista y del consumismo es fácil caer en comprar cosas que nos hacen creer que nos darán felicidad y éxito. Igualmente a veces invertimos mucho tiempo y esfuerzo en relaciones de amistad o de pareja que no nos aportan nada. Sólo cuando somos conscientes de aquello que realmente nos da felicidad, dejaremos de malgastar nuestro tiempo y dinero en aquello que no nos satisface.

Cómo nos puede ayudar tener un mejor autonocimiento. Beneficios

Los griegos antiguos lo tenían muy claro. Es muy importante conocerse a uno mismo. Sócrates lo decía, y también estaba escrito en la entrada del Oráculo de Delphi, donde la gente peregrinaba para preguntar acerca de su futuro.

1. El autoconocimiento mejora nuestra autoestima y seguridad en nosotros

El conocernos a nosotros mismos, saber, aceptar y no juzgar nuestros aspectos positivos y negativos nos devuelve una imagen equilibrada y realista de cómo somos, hace que estemos en paz con quiénes somos, fomentado una sana autoestima. Lo que no se traduce en un estatismo y en el no querer evolucionar, sino que nos acerca al cambio desde una actitud de aceptación, más que de lucha, algo que es esencial a la hora de cambiar.

2. El autoconocimiento fomenta el cambio y el desarrollo personal

El autoconocimiento fomenta el crecimiento personal. Photo by freestocks.org from Pexels

El autoconocimiento requiere de consciencia de nosotros mismo y al mismo tiempo fomenta la sensación de control sobre nosotros mismos. Es decir, dejaremos de responsabilizar a los otros por todo lo que nos pasa o lo que sentimos, y nos haremos cargo de ello. Tampoco se trata de que nos culpemos de todo, sino de vernos como sujetos activos en nuestra propia vida, más que sujetos pasivos.

Esto va a fomentar nuestra capacidad de cambiar y desautomatizar nuestras tendencias automáticas de conducta, emoción y pensamiento. Ya que podremos predecir cómo vamos a reaccionar y quizá podremos evitar ciertas respuestas que no nos gustan, fomentando nuestro crecimiento personal.

3. El autoconocimiento mejora nuestras relaciones

El conocernos a nosotros mismos y aceptarnos completamente fomenta la compasión hacia nosotros mismos y los demás. El responsabilizarnos de nuestras emociones, pensamientos y conductas y no culpar a los demás va a ahorrarnos infinidad de conflictos. Tenderemos a juzgar menos a otras personas y sus conductas, mejorando nuestras relaciones sociales.

4. Nos ayuda a recibir mejor las críticas

El autoconocimiento favorece nuestra autoestima y seguridad en nosotros mismos. Cuando una persona no recibe bien las críticas se debe en gran medida a una baja autoestima, la persona reacciona de forma agresiva porque teme que eso pueda ser cierto. Cuando nos conocemos y sabemos nuestro puntos fuertes y débiles sabremos si eso que nos dicen es cierto o no. Si alguien los llama “egoísta” y nosotros somos conscientes de que no es cierto, la ignoraremos y no nos afectará. Cuando, por el contrario, creemos que es cierto, nos lo tomaremos bien, no nos pillará de sorpresa porque ya tendremos reconocidos y aceptados esos “defectos”, y será probable que estemos trabajando en ellos.

Descubre aquí cómo comunicarnos de forma asertiva y aprender a hacer y recibir críticas.

Autoconocimiento emocional

El autoconocimiento emocional implica ser conscientes y reconocer las distintas emociones que experimentamos tal y cómo van surgiendo.

Esto es particularmente difícil cuando no nos han educado en inteligencia emocional. No sabemos reconocer las emociones, no sabemos ponerles nombre. Muchas personas sólo reconocen dos emociones: sentirse bien o sentirse mal. Si no sé ponerle nombre a la emoción, difícilmente sabré encontrar su origen y gestionarla.

También es frecuente luchar contra nuestras emociones. Pensamos que algunas emociones son erróneas, especialmente las negativas. “Si tengo todo lo que quiero, no debería sentirme mal”, o aquellos mensajes sociales que transmiten que todo se arregla con una sonrisa. Sin embargo, todas las emociones tienen su utilidad y son importantes, nos dan información sobre nosotros mismos y el mundo. La clave es saber cómo expresarlas. Por ejemplo, si yo siento ira, quizá es que haya sido testigo o víctima de una injusticia, y esa emoción puede que me impulse a ponerme en mi lugar (de forma asertiva sería lo ideal).

El autoconocimiento emocional es reconocer y aceptar esas emociones, lo que a su vez nos servirá para comprender de donde vienen y trabajar para, o bien perpetuarlas o regodearnos en ellas (en las positivas) o bien para disminuir su intensidad y duración (en las negativas).

Autoconocimiento y autoestima

Muy a menudo, basamos la opinión que tenemos de nosotros mismos en lo que otros piensan de nosotros. O más concretamente, lo que creemos que los demás piensan. Si fuimos criticados con frecuencia en la niñez, puede que de mayores desarrollemos una baja autoestima y una sensibilidad al rechazo. Si, por el otro lado fuimos muy elogiados, puede que hayamos desarrollado una necesidad de aprobación.

Descubre aquí cómo elogiar a los niños para fomentar su autoestima.

Nuestra mente crea ideas acerca de cómo somos, y tendemos a creernos lo que dice a pies juntillas. A veces ni nos lo cuestionamos. El autoconocimiento nos permite aproximarnos a nuestra esencia con curiosidad y sin juicios, permitiéndonos cuestionar aquello que tenemos por cierto. De esta manera podremos crearnos un autoconcepto flexible pero realista y ajustado, lo que mejorará nuestra autoestima y nos hará más resistentes frente a la comparación con los demás.

¿Cómo podemos desarrollar nuestro autoconocimiento? Ejercicios de para el autoconocimiento

1. Autoconocimiento a través del mindfulness

La meditación y el mindfulness fomenta el autoconocimiento. Photo by Jared Rice on Unsplash

El mindfulness es una técnica que se reconoce por sus efectos positivos en salud mental, e implica prestar atención a las experiencias presentes (pensamientos, emociones), observándolas sin juzgarlas.

Según este estudio esta técnica podría ser útil para aumentar nuestro autoconocmiento. Carlson, la autora, los componentes del mindfulness (atención y observación sin juicios) pueden derribar las barreras principales para conocernos a nosotros mismos. Ella argumenta que uno de los mayores obstáculos para el autoconocimiento es el hecho de querer vernos de forma positiva, de ahí que a veces sobrestimemos nuestra virtudes para preservar nuestra autoestima. Sin embargo, una observación no juiciosa de nuestros pensamientos, emociones y conductas reduce esa reactividad emocional y nos abre al conocimiento de todas las facetas de nosotros mismos.

La dificultad de acceso a la información es otra barrera. Por ejemplo a veces tenemos dificultad para ser conscientes de nuestra conducta no-verbal, lo que nos podría dar mucha información de nuestros estados internos. Yo puedo creer que estoy muy relajada, pero estoy apretando los puños o la mandíbula y no me estoy dando cuenta. Y es que, el cuerpo nos habla y tenemos que aprender a escucharlo. Para ello, el Mindfulness y el Yoga pueden ser de gran ayuda, ya que se asocian con una mayor consciencia corporal.

Lo mismo ocurre con nuestras emociones. El mindfulness nos ayuda a ser conscientes de lo que sentimos de una forma no juiciosa. Lo que nos permitiría tener mas autoconocimiento emocional.

Descubre cómo aquí cómo practicar el Mindfulness .

2. Empieza un diario

Si te gusta escribir, mantener un registro de nuestros pensamientos, emociones, cosas que no resultan difíciles, puede sernos de ayuda, no solo para conocernos mejor, sino para amortiguar el impacto emocional de ciertas experiencias y procesar mejor situaciones difíciles de nuestra vida.

Escribe un diario para mejorar tu autoconocimiento. Photo by JESHOOTS.com from Pexels

3. Pide feedback

A veces nosotros no tenemos todas las respuestas acerca de nosotros mismos, y la visión externa de otras personas puede ser de gran ayuda. Algunas personas de confianza pueden ver cosas que nosotros no hemos visto.

Atrévete a preguntar a alguien cercano acerca de algún aspecto de nosotros en el que nos interese profundizar o trabajar. Mantén una actitud abierta y muéstrate dispuesto a escuchar lo que tienen que decir. A veces no es fácil escuchar ciertos aspectos de nosotros mismos, especialmente si son negativos, pero recuerda que sólo así vamos a evolucionar.

Sin embargo, hay ocasiones que el feedback nos viene de formas poco adecuadas o agradables, por ejemplo desde el enfado o el resentimiento. En esas ocasiones intenta no aferrarte a esa crítica y cuando el enfado haya pasado, pedirle a la persona aclaraciones.

4. Haz registros

Los registros emocionales nos pueden dar mucha información acerca de nuestros patrones automáticos de pensamiento y conducta y sobre qué influye y qué no en nuestra experiencia emocional.

En una tabla registra diferentes situaciones del día con su hora y fecha, qué emoción sentiste, su intensidad, que pensabas, hiciste después. También puedes registrar emociones, estrategias para manejarlas y su efectividad. Registrar tus pensamientos negativos repetitivos, el malestar que te causan y una alternativa más racional.

Estos registros son muy útiles para hacernos conscientes de nuestros patrones emocionales y de pensamiento, lo que luego nos ayuda a modificar aquellos que son indeseados.

5. Analiza tus acciones

No se trata de que lo analices todo, ya que podría abrumarnos. Pero comienza a preguntarte por qué reaccionas de la forma que reaccionas, sobre todo si ha sido una reacción intensa. ¿Por qué le he contestado así a mi pareja? ¿Me he sentido atacado? ¿Es un tema sensible para mi? ¿Me ocurre con más personas o situaciones?

De esta manera podremos ir descubriendo patrones de conducta que pueden responder a traumas o heridas emocionales, al aprendizaje…

Hijos de familias homoparentales ¿Cómo son y cómo prevenimos la discriminación?

Parece mentira que aún haya dudas acerca del desarrollo de los hijos de parejas del mismo sexo. Y es que, el desconocimiento es el origen de muchas creencias erróneas acerca de estas familias. ¿Cómo son estos niños? ¿Es cierto que los hijos criados por padres gays o lesbianas pueden tener problemas en el desarrollo? ¿Los hijos de padres homoparentales serán, también, homosexuales? ¿Sus compañeros de clase se burlarán y reirán de ellos? Aquí te explicamos cómo son los hijos de familias homoparentales y desmentimos ciertos mitos.

Hijos de familias homoparentales

Las familias homoparentales son aquellas compuestas por dos personas del mismo sexo, es decir, por una pareja homosexual (gay o lesbiana). Pero más allá de eso hay otras muchas estructuras familiares: Madre lesbiana soltera o padre gay soltero, familias homoparentales reestructurada con hijos de una relación heterosexual anterior…

Las estadísticas estiman que un 15% de las parejas homosexuales del mundo tienen hijos, ya sean biológicos u adoptados.

Muchas veces la gente se pregunta si los hijos de este colectivo (gay-lesbianas) se desarrollarán correctamente, o si por el contrario, que tus padres sean homosexuales puede crearte algún tipo de trauma o disfunción.

¿Cómo son los hijos de familias homoparentales (padres gays-lesbianas)?

Podemos encontrar ya una gran cantidad de estudios acerca de este tema. Todos ellos apuntan a que no hay diferencias entre los hijos de parejas homosexuales y los de parejas heterosexuales. Son más importantes los procesos y las relaciones intrafamiliares que la estructura familiar. Es decir, para un buen desarrollo infantil es mucho más relevante la enseñanza en valores y evitar caer en los errores que nos llevarán a criar a un pequeño delincuente, la importancia de comunicación con nuestros hijos y el manejo emocional que la estructura familiar.

Esta creencia de que los hijos de parejas homosexuales van a tener un peor desarrollo y un peor ajuste en su vida adulta se genera por el desconocimiento, pero también por la labor de desacreditación de algunos organismos de corte religioso.

A menudo, para argumentar que las parejas del mismo sexo no son buenos padres se ha citado un estudio de la Universidad de Texas en 2012, dirigido por el investigador Mark Regnerus. Este estudio afirmaba que los hijos de padres y madres homosexuales obtenían un peor desempeño social, emocional y relacional que los hijos de “familias biológicamente intactas”. Estos resultados contradijeron la investigación previa.

Sin embargo, en un estudio más reciente, investigadores de las universidades de Indiana y Connecticut han analizado esos mismos datos y han llegado a una conclusión diferente. Según estos, la mejor manera para juzgar un estudio, especialmente los que arrojan resultados controvertidos, es volviendo a analizar los datos. Y es que encontraron errores en la forma en que estos datos fueron codificados y clasificados. Por ejemplo, un cuarto de los jóvenes supuestamente criados por progenitores del mismo sexo, vivieron con estos un año o menos. Además, se encontraron con que, una gran cantidad de respuestas a las encuestas en las que se basaron los datos, eran inconsistentes, ilógicas y con contradicciones. Estas se deberían haber eliminado del análisis.

Una vez solventados estos errores, se encuentran que las diferencias son muy pequeñas, prácticamente inexistentes, entre los hijos criados por parejas del mismo sexo y los de fueron criados por parejas heterosexuales.

Hijos de familias homoparentales, iguales que los de las familias heteroparentales

Otro estudio muestra que entre hijos de familias homosexuales y los de familias heterosexuales no hay diferencias de salud. Sí se encuentran diferencias en la cohesión familiar. Las familias homoparentales muestran una mayor igualdad a la hora de repartir las tareas domésticas que las familias heteroparentales. También se encuentra que sus decisiones en el ámbito de la familia y el trabajo se basan más en las circunstancias del momento que de los roles de género preconcebidos.

Según el estudio del economista Douglas Allen, sí se encuentran diferencias en el desempeño académico universitario entre los hijos de padres homosexuales y hijos de padres heterosexuales. También menciona que los hijos varones de padres gays, obtienen mejores resultados que las hijas de padres gays. Este estudio fue muy controvertido y no se sabe todavía el por qué de estos resultados, ya que contradice todo lo que se ha investigado. También es probable que estos resultados se deban a la discriminación dentro de las aulas. Está claro que se necesita seguir investigando en este ámbito.

Algunos estudios también muestran que estos niños criados por padres gays o madres lesbianas, tienen actitudes más positivas hacia la diversidad y son más sociables. Además, se encuentra que la homosexualidad en niños de familias homosexuales se da con la misma frecuencia que en familias heterosexuales. Esto ocurre así, con la diferencia que las familias homosexuales son mucho más abiertas y flexibles en relación a la sexualidad de sus hijos.

Desgraciadamente, estas familias tienen que convivir habitualmente con el estigma y la discriminación. Y lo cierto es que esto tiene un impacto negativo en la salud mental y emocional, que a menudo lleva a problemas de conducta. Sin embargo, algunos estudios muestran que en familias homoparentales no hay diferencia en la incidencia de acoso comparado con familias heteroparentales. Las personas que acosan a otras siempre van a encontrar un motivo para discriminar y humillar, bien porque seas gordito, porque lleves gafas o porque tus padres sean homosexuales. Aunque es cierto que esta es una población sensible y proclive a sufrir este tipo de comportamientos.

¿Cómo prevenir y manejar la discriminación de hijos de lesbianas o gays en la escuela?

El trabajo principal habría que hacerlo mentalizando a la sociedad, informando y normalizando, no sólo este tipo de familias, sino todas las formas familiares que difieren de la familia “tradicional” (en la que la que hay una madre y un padre, casados y que conviven con los niños en la misma casa). Sin embargo, hasta que las escasas estrategias que se llevan a cabo puedan tener un impacto masivo en las creencias de la sociedad hay que trabajar en el ámbito intrafamiliar.

El estigma por orientación sexual sigue estando a la orden del día

Afortunadamente, podemos desarrollar estrategias para minimizar el impacto de la discriminación hacia este colectivo.

  • Hacerles comprender que no hay nada de malo en la vida de sus progenitores (gays y lesbianas). Que todas las familias son diferentes a su manera y que ningún tipo de familia es mejor que otro.
  • Cultivar su autoestima y sus habilidades sociales. Ya que un niño seguro de sí mismo y con recursos podrá hacer frente mucho mejor a situaciones de acoso o estigmatización.
  • Fomentar la comunicación en el núcleo familiar. No ocultarle sus orígenes u otra información es vital. Creando un buen vínculo de cariño, apoyo, aceptación y buena comunicación será mucho más sencillo detectar situaciones de discriminización.
  • Fomentar la expresión emocional en las situaciones de discriminación. Si al niño le han discriminado en la escuela o le han acosado por pertenecer a una familia homoparental, es muy importante darle espacio para que exprese lo que siente.

Salud emocional: Guía práctica para esta área de crecimiento personal

Cada segundo que pasa la importancia que social y profesionalmente se da a la salud emocional es mayor. La educación emocional permite que los más pequeños adquieran habilidades del manejo de los estados emocionales. Así, son capaces de reducir las emociones y los sentimientos negativos y aumentar aquellos positivos. Los niños y niñas con salud emocional son más felices y confiados, tienen más éxito y, como consecuencia, se convierten en adultos de gran responsabilidad, atentos y productivos. En este articulo hablaremos de ¿qué es la salud emocional, su relación con la salud física, cúales son los factores de riesgo, entre otras?

Salud emocional, un área de crecimiento personal

¿Qué es la salud emocional?

La salud emocional se refiere al manejo responsable de los sentimientos, pensamientos y comportamientos. Una persona emocionalmente saludable, es capaz de reconocer estos elementos, darles nombre, aceptarlos, integrarlos y aprovechar la energía que generan con el fin de que estos les ayuden en su día a día.

En resumen, la salud emocional está relacionada con la inteligencia emocional que, además, dota a la persona de las capacidades de reconocer, entre otras cosas, sentimientos, pensamientos y comportamientos de otras personas.

La salud física y su relación con la salud emocional

La salud física es el óptimo funcionamiento fisiológico de un organismo. Para poder tener un organismo con una buena salud física, es necesario trabajar nuestro cuerpo cuidando la alimentación, haciendo deporte o ejercicios físicos y, sobre todo, cuidando nuestra salud emocional.

Si somos capaces de convivir con nuestro mundo interior, seremos más felices en nuestro mundo exterior. Una persona que considera satisfactoria su salud emocional, se mantiene más estable y sana en lo que se refiere a salud física.

Resiliencia y salud emocional

La resiliencia, es decir, la capacidad de una persona para enfrentarse a las adversidades, es uno de los fenómenos más estudiados hoy en día en psicología. Esta habilidad proporciona herramientas personales que mejoran tanto la salud emocional como la salud física. La vulnerabilidad de una persona, contraria a la resiliencia, puede llevarle a contraer enfermedades tanto físicas como psicológicas, dañando así el mundo interno y externo del sujeto. La resiliencia, además, proporciona una visión de la vida mucho más positiva. Como consecuencia, las personas son capaces de enfrentar sus vivencias con mayor positividad.

En resumen, la salud emocional (e incluso la física) guardan gran relación con la resiliencia. Por ello, para mejorar la salud emocional, es imprescindible trabajar en contra de nuestra vulnerabilidad.

Salud emocional en la familia

La familia es uno de los entornos sociales más importante para la maduración de una persona. En nuestro entorno familiar, aprendemos a comunicarnos y a relacionarnos. Además, es el lugar donde nuestros allegados nos proporcionan un cuidado y una estimulación suficiente para que seamos capaces de desarrollar una salud psicológica adecuada.

En caso de que no se proporcione el aporte afectivo suficiente al niño o niña, su salud emocional se verá afectada. Como consecuencia, podrá sufrir trastornos psicológicos de mayor o menor gravedad, dependiendo de su vulnerabilidad-resiliencia.

Salud emocional en el trabajo

En rasgos generales, las prioridades de las empresas son la rentabilidad y la productividad de la misma. La salud emocional y física de los trabajadores son para los directivos, en la mayoría de los casos, irrelevantes. Sin embargo, los estudios demuestras que aquellos empleados cuyos niveles de salud física y emocional son positivos, tienen menor absentismo y son más eficientes, competentes y, como resultado, más productivos.

En resumen, para poder mejorar el funcionamiento de las empresas, es recomendable llevar a cabo medidas que aumenten la salud emocional de los empleados. Para ello, se debe promover la participación activa de los trabajadores, apoyar su toma de decisiones, ayudar a la conciliación de la vida laboral y personal, promover el respeto, evitar las discriminaciones, gestionar las cargas de trabajo, apoyar la formación continuada y reconocer el trabajo y las aportaciones de los trabajadores.

Salud emocional en nuestro círculo social

Nuestro círculo social está conformado por distintas agrupaciones sociales. Conocemos, a lo largo de nuestra vida, a centenares de personas que afectan, de una forma u otra, a nuestro desarrollo. Los médicos aseguran que, una buena red social, nos brinda una buena salud mental y emocional. Nuestro círculo de amistades, por ejemplo, es un lugar donde, debido a la complicidad existente, nuestra salud emocional mejora. Relajamos tensiones, disminuimos nuestra ansiedad y dejamos de lado aquellas preocupaciones que atormentan a nuestra mente. Nos encontramos en una zona de confort donde somos capaces de abrirnos emocionalmente y recibir un feedback efectivo.

Sin embargo, la importancia que damos a unas u otras personas no tiene por qué estar relacionada con el impacto que estas ejercen en nuestra salud emocional. Por ello, es necesario reconocer el trabajo indirecto e inconsciente que muchas personas han llevado a cabo en nuestra vida. Si analizamos nuestras vivencias pasadas, encontraremos a personas que, por diferentes razones, ya no están a nuestro lado y que nos han aportado experiencias imprescindibles para el buen desarrollo de nuestra salud emocional.

Salud emocional en nuestro círculo social

Salud emocional en niños y niñas

A diferencia de lo que muchas personas creen, los niños y niñas son capaces, a muy temprana edad, de desarrollar trastornos psicológicos. Estos, suelen estar relacionados con la autoestima, el autoconcepto, las relaciones sociales, etc. Si estos problemas no son detectados por sus cuidadores, pueden desencadenar problemas futuros, sobre todo en la adolescencia, relacionados, por ejemplo, con la alimentación.

Con el fin de no poner en riesgo la salud de los más pequeños, es recomendable aportarles seguridad y confianza. Han de establecerse normas con el fin de que sepan controlar sus impulsos y, además, muestren respeto hacia otros. Asimismo, es importante trabajar la autoestima, la cual les ayudará a resolver sus problemas de manera más autónoma.

Factores de riesgo para la salud emocional

Las personas con buena salud emocional, son capaces de controlan sus sentimientos de manera asertiva. Por ello, se sienten bien consigo mismos, sus relacionas personales son más satisfactorias y tienen más capacidad para enfrentarse al estrés y a las situaciones de la vida cotidiana que generan, por ejemplo, ansiedad.

Por otro lado, muchos de los problemas sociales que hoy en día nos afectan (drogadicción, violencia, terrorismo…) tienen como base una falta de salud emocional. Es decir, la salud emocional negativa en la sociedad pone en riesgo la salud de aquellas personas afectas y las de su entorno.

Los factores de riesgo de la salud emocional se ponen en marcha desde la más temprana edad. Una infancia con faltas de cuidado, de cariño y de cercanía impide que los pequeños sean capaces de poner en marcha los mecanismos cerebrales relacionados con las respuestas emocionales.

Para poder desarrollar una salud emocional satisfactoria, es necesario hacer acompañamiento emocional y crear respuestas emocionales sanas ante los acontecimientos que surgen a lo largo de nuestra vida. Esto, les proporcionará a los más pequeños las herramientas necesarias para desarrollar su propia inteligencia y salud emocional.

12 consejos para trabajar la salud emocional

Reconocer sus propias emociones

Para que una niña o niño pequeño sea capaz de reconocer sus emociones, es necesario que las conozca primero. Por ello, es imprescindible que aprenda un lenguaje que incluya expresiones emocionales y sentimentales. Así, podrá ser capaz de conocer y nombrar distintas emociones y a reconocer cuando sufren unas y otras.

Manejar sus propias emociones

Anular emociones es una práctica bastante común y muy poco saludable que llevan a cabo muchas personas. Esto se debe a que nunca se les ha enseñado a cómo manejarlas. Para poder manejar una emoción es necesario aceptarla y aprender a no dejarse influir por la misma, sobre todo en caso de que sea negativa. Debe enseñarse, además, a expresar sentimientos de forma adecuada suavizando la ira, la irritabilidad, etc. Así, podrán aprender a controlar su comportamiento.

Reconocer las emociones de los demás

A partir del primer año de vida, un bebé puede comenzar a desarrollar acciones empáticas. Por ejemplo, llorar cuando ve a un niño o niña llorar. Esto se debe a que reconoce el sentimiento y la acción que desencadena el mismo. La empatía se desarrolla en dos fases. En la primera fase (hasta los seis años), los niños y niñas desarrollan la capacidad de reaccionar emocionalmente hacia los demás. A partir de los seis años, en la segunda fase, aprenden a realizarlo de manera inconsciente.

Normas familiares

Establecer unas normas familiares claras y coherentes tiene como consecuencia un aumento de la responsabilidad. Las normas deben cambiar con el paso del tiempo, aumentando las tareas y actividades que los más pequeños deben llevar a cabo. Un aumento gradual de las responsabilidades tendrá como consecuencia un aumento gradual de la responsabilidad. Cuando un niño o niña cumple la tarea cometida, no se le debe otorgar premios. Es necesario que comprenda que la realización de la tarea es por el bien de funcionamiento del hogar y porque está dentro de una normativa cuyo fin es el de ayudarse los unos a los otros.

Tolerancia a la frustración

Cuando un niño o una niña quiere conseguir algo y no lo logra, actúa con una rabieta. Si esto no se controla, en la edad adulta podrá presentar intolerancia a la frustración. Si conseguimos retrasar de forma gradual las demandas del niño, la tolerancia aumentará. El aumento de la tolerancia a la frustración puede trabajarse a partir de los cinco años. Sin embargo, las probabilidades de éxito dependerán de lo acontecido con anterioridad: las experiencias de éxito y fracaso, las promesas realizadas, la confianza en sus cuidadores…

Capacidades sociales

Estimular las relaciones sociales es una forma efectiva de aumentar la competencia social y la capacidad de liderazgo y popularidad. Es importante impulsar el desarrollo de la comunicación y la escucha activa. Una persona con gran introversión tiene dificultades para mantener relaciones sociales. Estos casos suelen darse cuando la comunicación familiar no ha sido suficiente. Es importante trabajar las capacidades sociales desde edades muy tempranas, porque trabajarlas con personas introvertidas es mucho más complejo. De hecho, NO es recomendable exponer a personas introvertidas a situaciones donde no se encuentra a gusto. Esto podría tener consecuencias negativas.

Autoestima y el respeto

En edades tempranas, trabajar la autoestima es indispensable. Como cuidadores, es necesario que brindemos apoyo emocional. Para ello, hay que darles con frecuencia mensajes de felicitación y alegría. No podemos castigarles siempre que hacen algo mal, pero no elogiarles cuando hacen algo bien. Se ha de mostrar respeto al niño o a la niña, valorando su trabajo e interesándose por sus actividades.

Buena alimentación

Llevar una alimentación sana y equilibrada tiene como consecuencia una mejora en la salud física y emocional. No hay dietas milagro, ya que el organismo de cada persona es distinto y, por tanto, sus necesidades difieren. Sin embargo, una correcta hidratación aumenta la concentración y proporciona un mejor funcionamiento del mundo cerebral. Además, cuando el nivel de azúcar sanguíneo es bajo, puede aumentar la ansiedad. Si se quiere conseguir una mejor salud emocional y física a través de la alimentación, es imprescindible acudir a un centro de nutrición.

salud emocional y la alimentación equilibrada

Realizar actividad física

Realizar actividad física, debido a la conexión directa mente-cuerpo, tienen efectos positivos en la salud emocional. Por un lado, nos sentimos físicamente más saludables, lo que aumenta nuestra salud emocional. Crea, además, optimismo, canaliza la tensión muscular y eleva el espíritu. Además, aumenta nuestra autoestima y nuestra competitividad.

Impulsar la felicidad

Es fácil decirlo, aunque no lo es hacerlo. La felicidad es uno de los pilares fundamentales de la salud emocional. Ser feliz nos ayuda a ver la vida de forma más positiva, aumenta nuestra resiliencia y aumenta nuestras emociones positivas.

Crear una red social de apoyo

Tener gente de confianza a la cual acudir en momentos de estrés o ansiedad es muy positivo para nuestra salud emocional. Nuestro circulo de social nos podrá facilitar un apoyo que será bien recibido por nuestra parte. La carga emocional disminuirá y seremos capaces de ver con más claridad nuestra situación y las vías de actuación disponibles. En situaciones como esta, NO es recomendable dar consejos a quienes vienen en busca de ayuda. La persona es lo suficientemente autónoma como para poder realizar su propia valoración de la situación.

Ayudar a otras personas

Recibir ayuda, amor y apoyo es beneficioso para nuestra salud emocional, pero también lo es darlo. Realizar acciones sin ánimo de lucro con el objetivo de ayudar a otras personas tiene efectos positivos en nuestro organismo. Nuestra autoestima y autoconcepto aumentan cuando nos damos cuenta del gran valor humano que tenemos.

En resumen, es necesario recalcar la importancia de la salud emocional. Esta está íntimamente relacionada con la salud física y, por su puesto, con la mental. La salud emocional es un campo que puede trabajarse, sin mucho esfuerzo, desde los primeros años. Ayudar a nuestros hijos e hijas a trabajar su salud emocional va a tener como consecuencia una mejor adaptación al mundo adulto. En estas edades, ellos y ellas tendrán que seguir realizando acciones a favor de su salud emocional, pero este camino será mucho más fácil si nosotros y nosotras se lo allanamos desde pequeños.

¿Estás anclado en tu zona de confort? Qué es y 10 consejos para salir de ella

Llevamos una vida tranquila, sin demasiados imprevistos, controlamos la situación y eso nos hace sentir seguros. Sin embargo, en lo más profundo de nuestra mente aparece esa incómoda fantasía que anhela una vida más emocionante, más plena, más satisfactoria… una vida MEJOR.

Si alguna vez has sentido ese pensamiento, seguramente necesitas un cambio. ¡Salir de tu zona de confort es la única manera de avanzar en tu desarrollo personal y conseguir tus sueños

La zona de confort es nuestra propia burbuja

Tal vez, alguna de estas situaciones te sea familiar…. Estás asqueado con tu trabajo pero no mueves un dedo por cambiarlo o, tal vez, sientes que tu pareja no te llena pero no rompes la relación por la “comodidad” que supone estar a su lado, te gustaría aprender idiomas, hacer deporte, emprender una aventura… pero, ains… ¡Es que se está tan agustito en el sofá! Sigue leyendo, puede que este artículo te de la fuerza que necesitas para emprender el primer paso del resto de tu vida.

¿Qué es la “zona de confort”?

La “Zona de confort” es el estado mental formado por los lugares en los cuales nos sentimos cómodos, protegidos y seguros con la vida que llevamos. Es diferente en cada persona dependiendo de los valores y aspiraciones de cada uno. La zona de confort p

uede ser positiva durante un tiempo, pero si nos acostumbramos a ella nos puede generar pereza y pasividad a la hora de actuar ante situaciones nuevas y esto frena nuestro desarrollo personal y a la larga nos puede generar frustración y vacío.

¿Sabías que este “apego” a nuestra zona de confort, se produce porque nuestro cerebro, en concreto nuestra “Formación Reticular” (que es la zona que regula el sueño, dolor, movimientos, etc…) se acomoda?. Si amigos, nuestro cerebro es vago por naturaleza: Cuando sales de tu rutina (o zona de confort) tu cerebro gasta más energía porque debe estar alerta y procesar mayor cantidad de información que si la tarea es repetida.

Por eso, a tu cerebro le encanta que hagas tareas repetidas, así, puede conectarse siempre de la misma manera y esto le permite ahorrar energía. A modo de ejemplo práctico…

Imaginaos que lleváis años comprando pan en la misma panadería y  un día os la encontráis cerrada. ¿Qué haríais? ¿No compraríais ese día pan y utilizarías el pan que sobró ayer o iríais a esa tienda que está bastante lejos pero que seguro que está abierta?

Si la respuesta es “iría a la tienda que está lejos a pesar de no saber ni cómo llegar” estamos haciendo que nuestra “Formación reticular” realice otros caminos neuronales. O dicho de otro modo, estaríamos aumentando nuestra zona de confort asumiendo “riesgos” y tomando nuevas decisiones. 

(Este sencillo ejemplo se puede comparar con cualquier ámbito de nuestra vida).

Salir de la zona de confort nos abre nuevos caminos

¿Por qué deberíamos salir de nuestra “zona de confort”?

Os preguntaréis cual es la necesidad de salir de nuestra zona de confort si es un lugar donde parece que  nos encontramos tan bien, ¿no? Vamos a reflexionar sobre ello.

Imaginaos una familia de nivel económico pobre pero que viven cómodos en su propia zona de confort. Un día caen en la más absoluta miseria y se ven obligados a hacer cosas y desarrollar determinadas habilidades para salir adelante. Al principio, todos lo pasaron bastante mal pero ahora han alcanzado el éxito y su vida ha dado un giro de 360º.

Esta familia se vio obligada a cambiar por necesidad y gracias a que se esforzaron y salieron de su zona de confort han evolucionado y llevan una vida mucho mejor.

¡Cuidado! Con esto no solo me refiero al tema económico, sino a las aspiraciones que cada uno tenga como: aspiraciones a viajar, aspiraciones a trabajar en X cosa, aspiraciones amorosas, aspiraciones a hacer cosas que te dan miedo… y una  vez conseguido nuestro objetivo, seguir subiendo escalones.

Debemos salir de nuestra zona de confort para cumplir nuestros sueños y aspiraciones

¡Decidido! Quiero salir de mi “zona de confort”, ¿cómo lo hago? Consejos

Salir de la zona de confort no siempre es fácil y vas a necesitar mucho esfuerzo hasta conseguirlo. Recuerda que nada es imposible y que… ¡Si quieres, puedes!

Consejo nº 1. Toma conciencia de los límites de tu zona de confort.

Pregúntate las cosas que te provocan miedo o rechazo. Piensa en tu pasado, tu presente y del que quieres que sea tu futuro.  Hazte preguntas del tipo ¿Me conformo con lo que tengo o prefiero conseguir mi sueño aunque me cueste trabajo? ¿Soy feliz con la vida cómoda que llevo o prefiero asumir nuevas metas y desafíos?

Piensa en tu trabajo o tu pareja. ¿Quieres mantenerte en tu trabajo cómodo y aburrido o conseguir un trabajo que realmente te llene? ¿Prefieres seguir con tu pareja de hace años aunque no te haga feliz o arriesgarte a conocer una persona que consiga darte un futuro feliz?

Consejo nº 2. Búscate un objetivo y esfuérzate en conseguirlo.

Los objetivos son personales e independientes de cada persona. Piensa en lo que quieres conseguir y refuerza cada pequeño logro que consigas, eso te ayudará a mejorar tu autoestima, ganar confianza y conseguir una mejor versión de ti mismo.Estoy consiguiendo algo que jamás imaginé”.

Consejo nº 3. Acepta tus errores.

Los comienzos siempre son complicados y es normal que sientas miedo. Sé positivo y acepta que no eres perfecto y que hay algunas situaciones que no puedes controlar. Si te caes, te levantas. Piensa que de los errores se obtienen grandes lecciones. Eso sí, cuidado con no presionarte en exceso.

Consejo nº 4. Cambios, cambios, cambios…

No solo me refiero a cambios en nosotros mismos, a nivel psicológico, sino al ambiente. Busca situaciones novedosas, muévete por entornos distintos, cambia la decoración de tu casa o habitación, cambia tu color de pelo,… Hay miles de opciones, todo depende de ti. Incluso puedes probar los beneficios del Mindfulness para mejorar tu estado de ánimo y conseguir mayor bienestar emocional.

Consejo nº 5. Haz todas aquellas cosas que te causan rechazo.

¿Qué te da miedo conocer gente nueva? Piensa en las excusas que te pones y las barreras que te pones para no hacer algo y actúa en consecuencia. Enfréntate a tus miedos poco a poco. De este modo, cada vez te sentirás más cómodo porque sentirás que tienes el control de tu vida.

Recuerda que un poco de ansiedad puede llegar a ser positiva para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, solo hay que saber llevarlo.

Consejo nº 6. El apoyo es importante.

Pide a tu familia y amigos que te ayuden a superar tus miedos y a eliminar tus barreras. El apoyo, admiración y respeto por su parte, te ayudarán mucho. Si haces el camino solo llegarás rápido, si haces el camino acompañado llegarás lejos.

Consejo nº 7. Hacer el ridículo NO es malo.

A veces no decimos o hacemos algo por miedo a que la gente nos juzgue. Pero, ¿sabes qué? Lo que piense u opine la gente sobre ti, es algo que no te tiene que importar demasiado. Aprende a reírte de ti mismo, deja que tus amigos se rían de ti y no solo eso, ríete con ellos.

Consejo nº 8. Corre riesgos.

Además, asumir determinados riesgos es vital para conseguir nuestro propósito. Como dijo Muhammad Ali: “El que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida”. Y nunca te arrepientas de nada de lo que hagas, seguro que a lo largo de tu vida te arrepentirás más de aquellas cosas que no hiciste por miedo a…

Consejo nº 9. Disfruta de lo desconocido.

¿Cuánto tiempo hace que no haces cosas nuevas? Esa incertidumbre y esa adrenalina que liberamos ante aquellas cosas a las que no estamos acostumbrados. Da un salto hacia tu nueva vida y disfruta de nuevas experiencias, recuerda que la vida solo es una y que no hay segundas oportunidades para VIVIR. ¡Cuidado! Con disfrutar de lo desconocido, no quiero decir que seas imprudente.

Consejo nº 10. Lucha por tus sueños y no te dejes vences por nada ni por nadie.

Las grandes cosas se consiguen con mucho sacrificio y tenacidad. Aunque a veces sientas que te falta motivación para continuar, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma. Además, cuando hayas conseguido tu objetivo servirás de ejemplo para muchas personas que han visto tus progresos.Una vez conseguido, proponte nuevos desafíos.

Sueña con lo que quieres conseguir en tu futuro, trabaja duro y lo conseguirás porque todo depende de lo que tú creas ya que tú eres el protagonista indiscutible de tu vida.

“¡Lo mejor de tu vida comienza cuando termina tu zona de confort!”

Paciencia, confianza y perseveración son las claves del éxito. ¿Te atreves a conseguirlo?

¡Si tienes alguna pregunta, por favor, déjamela abajo, estaré encantada de responderla! 😉

El Efecto Pigmalión: ¿Qué es lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta?

¿Qué es el Efecto Pigmalión? “Es algo que todos sabemos de algún modo, pero puede que no te lo hayan explicado nunca. Si a tu hijo, antes de una carrera, le dices: ‘te vas a caer, tú no vales para esto’, ese niño se va a caer, no hay más opciones. Porque le has hecho creer que es posible. Y hay algo que le obliga a cumplir la profecía. Pero si en lugar de eso, a ese mismo niño le dices: ‘corre, vuela, no te detengas, y si te caes, aquí estoy para levantarte’. Ese niño jugará mejor que si nunca le hubieras dicho nada…” En este artículo te contamos cómo tus palabras tienen la fuerza para condicionar el comportamiento de tus hijos. ¡Descubre cómo utilizar ese poder!

Se conoce como Efecto Pigmalión, y funciona en cualquier momento de nuestras vidas. La confianza que depositan en nosotros los demás nos dará las fuerzas suficientes para conseguir objetivos más difíciles.

“Trata a una persona tal y como es y seguirá siendo lo que es; trátala como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser”

El Efecto Pigmalión – La leyenda

Cuenta la leyenda sobre el efecto Pigmalión….

La leyenda de Pigmalión proviene de la antigua Grecia. Ovidio nos narra cómo existió un rey, Pigmalión, aficionado a la escultura. No encontraba esposa, así que se dedicaba a crear estatuas de bellas mujeres. Un buen día, esculpió una estatua tan bella y de tan perfectas proporciones, que acabó enamorándose perdidamente de ella. Tanto es así, que suplicó a los dioses que la hicieran real. Afrodita, diosa del amor, se apiadó del pobre escultor y le dio la vida. Pigmalión la llamó Galatea, y se convirtió en su amante y compañera de vida.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión consiste en que las expectativas o creencias que una persona tiene acerca de nosotros modificarán nuestro comportamiento o rendimiento para que cumplamos esas expectativas.

De la misma manera, nosotros mismos podemos ejercer el efecto Pigmalión sobre los demás, pero hay que tener mucho cuidado al hacerlo. Si alentamos a una persona podemos conseguir que desarrolle todo su potencial, pero si ejercemos un efecto Pigmalión negativo podemos destruir las ilusiones de una persona.

Seguro que te suena el efecto placebo. Un simple caramelo de limón, dado por tu médico (o Pigmalión en este caso) puede llegar a curarte el dolor de cabeza. Simplemente porque el médico te dice que así será.

Como vemos, la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

La explicación científica confirma el Efecto Pigmalión: Cuando alguien confía en nosotros, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, haciéndonos más atentos y eficaces.

También conocido como la profecía auto-cumplida, si hay un alto deseo de que se cumpla, probablemente tenderá a cumplirse.

El Efecto Pigmalión – Qué es

“Lo que pensamos se hace real, y esto es un arma realmente poderosa.”

El poder del Efecto Pigmalión y las etiquetas que ponemos a nuestros hijos

En un pueblo de Ghana, África, poseen una tradición muy curiosa.  Cuando un niño nace se le dota de un nombre espiritual, basándose en su día de nacimiento. Cada día consta de una serie de características de personalidad que se les atribuyen a los niños.

Los que nacen en lunes, reciben el nombre de Kwadwoy, que significa paz. A estos niños se les considera tranquilos, calmados y pacíficos.

Por otro lado, los nacidos en miércoles son bautizados con el nombre de Kwaku, guerreros. Se les atribuye mal comportamiento e impulsividad.

El Efecto Pigmalión y el poder de las palabras

Un estudio examinó la frecuencia con que estos nombres aparecían en el Registro Juvenil Penal, por haber cometido algún delito. Se descubrió que había un porcentaje significativamente mayor de niños bautizados como Kwaku que como Kwadwoy en estos registros de delincuencia juvenil.

Estos resultados demostraron la influencia negativa que tiene la atribución de etiquetas tan tempranas a estos peques.

¿Es culpa realmente del nombre? Claro que no. La responsabilidad está en lo que la comunidad espera y atribuye inconscientemente a estos niños.

Cómo utilizar el efecto Pigmalión ¿Qué decir y qué no decir a tu hijo?

En la cultura occidental también percibimos el efecto Pigmalión de muchas maneras diferentes.

<< Mi hijo es que es muy tímido…>> << Es desobediente…>> <<Nunca se entera de nada…>>

Aunque los padres no sean conscientes, estas etiquetas que ponen sobre sus hijos pueden tener un efecto muy negativo a largo plazo en la autoimagen del niño. No sólo transmitimos con las palabras; los gestos, las miradas, los comentarios… también juegan un papel fundamental.

Lo paradójico de esto, es que probablemente esas expectativas que depositamos en ellos, a la larga se conviertan en rasgos de su personalidad, cuando contrariamente lo que queremos es que no ocurra eso.

Esto ocurre cuando no somos conscientes de que el auto-concepto de un niño se basa en las expectativas y creencias que los demás depositan en ellos, más frecuentemente figuras de autoridad como son los padres o los profesores.

El Efecto Pigmalión y el poder de las palabras

Imaginaros cuando ya empezamos con las comparaciones sobre sus diferentes hijos. << A ver si aprendes de tu hermano…>>

Incluso se puede llegar a automatizar el castigo, tendiendo a regañar al hijo que habitualmente se porta mal, incluso cuando en ese caso ha sido al revés. Este trato diferencial afecta no sólo a la autoestima del niño, sino que potencia ese mal comportamiento por el que es reñido.

En definitiva, lo que expresemos a un niño acerca de sus capacidades influye de manera directa en lo que se considera capaz de hacer.

Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón…”

Os dejo con un bello corto acerca del poder del Efecto Pigmalión…

Medidas de prevención de trastornos alimentarios. Un poquito de psicología

¿Podemos prevenir trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia? Los  trastornos de la conducta alimentaria, son un problema psicológico altamente prevalente en nuestra sociedad. Se reflejan principalmente en las conductas que realiza el afectado en el ámbito de la comida, pero van más allá. Descubre en este artículo qué son los trastornos alimentarios , sus posibles causas y las medidas de prevención que existen. ¡Actuar de manera precoz es fundamental!

Tradicionalmente los problemas de anorexia o bulimia se atribuían principalmente a chicas adolescentes, pero cada vez más hombres y mujeres de cualquier edad sufren esta patología. Nadie está a salvo, por eso resulta crucial informar a la población, ayudar a detectar, intervenir de forma precoz la anorexia o bulimia y fomentar la prevención de la bulimia y la anorexia.

En este artículo detallaremos estas medidas de prevención de trastornos alimentarios para que pueda servir de guía para padres, maestros, parejas, etc…

Medidas de prevención de trastornos alimenticios

En un mundo en el que la imagen está sobrevalorada y los medios de comunicación nos envían continuamente mensajes acerca de cómo debemos vestir y cómo debe ser nuestro cuerpo, no es difícil que se desarrollen problemas de auto-imagen y relaciones disfuncionales con la comida.

Conocer para poder prevenir: Qué son los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son problemas psicológicos complejos que consisten en una serie de conductas disfuncionales y alteradas relacionadas con la alimentación y el control de peso. Los trastornos más frecuentes y problemáticos que trataremos son la Anorexia y la Bulimia.

Aunque mucha gente también los denomina trastornos alimenticios, el término correcto es trastornos alimentarios o trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué es la Anorexia Nerviosa?

La Anorexia Nerviosa se caracteriza por una reducción drástica de la ingesta de alimentos, acompañada por una pérdida considerable de la masa corporal. Habitualmente esta restricción viene acompañada de comportamientos para compensar lo poco que ingieren, como el ejercicio excesivo, vómitos o consumo de laxantes y diuréticos.

Tienen una visión distorsionada de su propio cuerpo y un miedo muy intenso a engordar y subir de peso. Las características psicológicas que acompañan esta patología suelen ser el perfeccionsimo y una personalidad obsesiva.

¿Qué es la Bulimia Nerviosa?

La  Bulimia Nerviosa consiste en un patrón de atracones (ingesta desmedida de alimentos en un periodo muy corto de tiempo y acompañado por el sentimiento de pérdida de control) y conductas compensatorias como el vómito, consumo de laxantes y diuréticos, ejercicio excesivo.

También sienten una gran preocupación por el peso y el cuerpo. La psicología de esta personas suelen caracterizarse por la impulsividad y la inestabilidad emocional. Suelen tener una baja tolerancia a la frustración.

Estas dos patologías tienen puntos en común, siendo a veces imposible diferenciar una de otra. También es común pasar de una a otra. Las personas tanto con bulimia como con anorexia tienen una alta preocupación por el peso y la figura, además de una baja autoestima y una concepción muy pobre de sí mismas. Además, estos trastornos desencadenan una serie de problemas graves de salud en el caso de extenderse en el tiempo. Por ello es muy importante detectarlos lo más pronto posible, ya que también tendrán un mejor pronóstico de recuperación.

Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios (alimenticios) como la Anorexia y la Bulimia son complejos y pueden deberse a multitud de causas. En psicología hablamos de predisponentes (de riesgo) y precipitantes (los que hacen que aparezca el trastorno en ese momento determinado y no en otro).

La sociedad y los medios de comunicación tienen mucho que ver en esto, ya que nos mandan mensajes continuos acerca de cómo debemos comportarnos y cómo debe ser nuestro aspecto físico. A las mujeres se nos lanza la idea de que la delgadez y la juventud  son los requisitos fundamentales para que se nos tome en consideración y para triunfar en la vida, ya que sin estas características no valemos para nada y somos unas fracasadas. Véase la gran cantidad de anuncios publicitarios en los que todas las mujeres son guapas, jóvenes, delgadas (a veces delgadísimas), siempre perfectas, sin una falla o “imperfección”. Nos intentan vender todo tipo de productos para esconder, tapar, eliminar todo lo que nos hace ser imperfectas, porque no es tolerable que lo seamos.

A los hombres, por supuesto también les influyen los estándares de belleza, pero ellos suelen recibir otro tipo de mensajes: deben ser fuertes, seguros, independientes y poderosos en su trabajo. Esto les genera angustias y problemas, aunque en general con ellos la sociedad es algo más benévola.

Poco a poco esto va cambiando, pero nos queda un largo camino por recorrer. Por ello debemos protegernos de estos mensajes y ser más críticos con la publicidad y lo que se nos intenta vender.

Es importante entender que aunque la sociedad sea un factor muy relevante en el desarrollo de estos trastornos, no es el único. En una misma cultura, no todas las personas (afortunadamente) van a desarrollar estos problemas. Hay más factores que intervienen. La familia es fundamental en la transmisión de valores y actitudes, por ello es indispensable el trabajo familiar tanto para la prevención, como para el tratamiento una vez ya se ha desarrollado el trastorno.

Dentro del ambiente familiar de los afectados es habitual una alta exigencia, ideales de perfección, relaciones de dependencia entre miembros, problemas de comunicación… Por ello es importante hacer explícito el cómo estamos educando a nuestros hijos y qué les estamos transmitiendo para prevenir, no solo estos, si  cualquier trastorno.

Medidas de prevención de trastornos alimentarios

Para proteger a nuestros hijos/alumnos y a nosotros mismos de estas patologías, a pesar de la gran influencia de los medios de comunicación, realmente sí podemos hacer algo. No estamos totalmente a su merced.

También es importante recordar que la mejor manera de enseñar es predicar con el ejemplo. De nada servirá que le digamos a nuestros hijos: “tienes que comunicar tus sentimientos”, si ven que nosotros no lo hacemos. Pon en práctica estos consejos para la prevención de la anorexia y la bulimia.

1. Enseñar asertividad y comunicación asertiva

La asertividad es esencial en el aumento y mantenimiento de nuestra autoestima y es la base de una comunicación efectiva. Consiste en defender nuestros derechos, expresar nuestros deseos y rechazar aquello que no queremos de forma educada y respetando a lo demás.

2. Alimentar la autoestima

Los mensajes que recibimos de las personas que nos importan ejercen una enorme influencia en nosotros, por ello tenemos que tener cuidado con lo que  transmitimos a los demás, sobre todo a los más pequeños que no tienen todavía formada su personalidad y son muy influenciables.

Es importante que reciban muchos mensajes positivos, de las cosas que hacen bien, y reducir los mensajes negativos. Cuando haya que reprender a nuestros hijos, nos centraremos en lo que han hecho mal: “tienes la habitación muy desordenada”, en lugar de en ellos mismos “eres un desordenado”. Ya que los mensajes hacia su persona, con el tiempo los integran y pueden tener un impacto negativo en su autoestima. Además, cuando se haga una mención de algo negativo estaría bien acompañarlo de algo positivo: “Me gusta que juegues con tus juguetes, pero ahora la habitación está muy desordenada, y como eres un chico muy listo sé que puedes ordenarla muy bien”.

Aunque no solo hay que tener presente los mensajes que damos a los demás, sino también de las que nos damos a nosotros mismos. Estos suelen ser mucho más duros y exigentes que los que enviamos a otras personas. Ser conscientes de ello y darnos permiso para cometer errores es esencial para el mantenimiento de una sana autoestima.

También hay que hacerles conscientes de las cualidades y éxitos de las que se puedan enorgullecer.

Es necesario transmitir la idea de que no hay cuerpos mejores o peores, siempre dentro de lo que es saludable, cada cuerpo es diferente, tiene sus propias características y todos son perfectos a su manera. Aprender a comunicarte con tus hijos es fundamental.

3. Informarnos e informar acerca de una alimentación saludable

Muchas veces, la desinformación y los mitos relacionados con la nutrición favorecen las conductas disfuncionales con la comida. Por ello es importante desmontar estos mitos y dar a conocer en qué consiste una alimentación saludable.

4. Educación sexual

La autoestima está muy ligada a la conducta sexual. Sentirnos a gusto con nuestro cuerpo y sentirnos deseados influye directamente en la imagen que tenemos de nosotros mismos. Muchas veces, las chicas con anorexia sienten un rechazo hacia las formas femeninas que aparecen en la pubertad, dan la espalda a su desarrollo y deseo sexual, a menudo infantilizando sus conductas. Por ello es importante educar a nuestros hijos en sexualidad, hacerles sentir que mientras no dañe a otra persona, todas las conductas sexuales son naturales y aceptables. La comunicación es vital para el desarrollo de una sana sexualidad, sin culpabilidad ni miedo, Debemos estar abiertos a todo tipo de consultas que quieran hacernos. Librarnos de los tabúes nos permite ser más libres en aquello que hacemos.

5. Cuidar lo que decimos ante nuestros hijos

Comentarios como “He engordado”, “Mira cómo ha engordado Fulanita”, “Pepita ha adelgazado un montón, está muy guapa”, van calando hondo en la mente de nuestros hijos y aprenden que la apariencia física es fundamental para gustarle a los demás y que si adelgazamos estaremos más guapos y nos valorarán más. Esto es fundamental en el inicio de los trastornos de la conducta alimentaria.

Por ello hay que cuidarse de lo que decimos delante de nuestros hijos. No es recomendable hacer notar el peso o el volumen de nosotros mismos o de las personas de nuestro entorno en presencia de nuestros hijos, ni hacer comentarios sobre la nueva dieta que hemos comenzado o queremos empezar.

Tampoco es adecuado poner a dieta nuestros hijos a no ser que el pediatra nos lo recomiende. Antes de hacer comentarios acerca del aspecto físico de nuestros hijos, mejor comentar sus sentimientos, sus logros personales, su esfuerzo, su personalidad y cualidades psicológicas. Antes que decir “Que delgada y que guapa estás”, decir “Estas radiante, se te ve muy contenta”.

Autoeficacia: Qué es, y cómo aprender a creer en ti mismo

Teoría de la autoeficacia. Piensa en una meta que quieras alcanzar ¿Crees en ti mismo/a y en tus habilidades para lograr ese objetivo? Si confías en ti, seguramente tengas una buena autoeficacia. Sin embargo, muchas personas se quedan paralizadas en el devastador “no puedo”, “no soy capaz”, “no valgo”, “no soy suficiente”... Con el tiempo, estos pensamientos negativos van generando un cuadro de inutilidad crónica. El miedo a equivocarnos, nos lleva a rehuir actividades cada vez más sencillas: acudir a una reunión, llamar al seguro, llevar el coche al taller, etc… Realizar estas tareas puede llegar a ser una auténtica pesadilla. Y así, poco a poco, la inseguridad va minando nuestra autoestima y terminamos por convertirnos en unas personas totalmente dependientes. Descubre en este artículo qué es la autoeficacia, cómo se genera, y cómo puedes mejorarla.

Autoeficacia: Qué es y qué ejercicios podemos hacer para mejorarla

Cuando te enfrentas a un problema o una dificultad, ¿te desanimas enseguida o piensas que con un poco de esfuerzo lo vas a superar? ¿Los retos te motivan o, por el contrario, te hunden en la miseria? ¿Te propones muchas metas? Puede ser que, por el contrario no tengas ningún objetivo en tu vida, tienes miedo al fracaso. ¿Qué diferencia hay entre estos dos estilos de vida? La autoeficacia. Descubre aquí qué es, por qué es importante y cómo aumentarla.

¿Qué es la autoeficacia?

La autoeficacia fue nombrada por primera vez por el psicólogo Albert Bandura. Según él, la autoeficacia es la creencia que cada uno tiene acerca de su capacidad para organizar y ejecutar las acciones requeridas y para manejar las situaciones que se nos presentan. Es decir, es la creencia en nuestras habilidades para tener éxito en las diferentes situaciones. Estas creencias determinan cómo la gente piensa, se comporta, y se siente.

Todos en general somos capaces de identificar las metas y objetivos que queremos conseguir, lo que queremos cambiar… Pero también somos conscientes, de que muchas de estas cosas tampoco son sencillas.La autoeficacia de cada persona juega un papel fundamental en cómo nos relacionamos con nuestras tareas y desafíos.

Se relaciona mucho con la autoestima. La autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos. Es lógico que nos demos más valor, si nos percibimos como capaces de realizar las tareas que se nos presentan en el día a día. Descubre en este otro artículo consejos para mejorar la autoestima.

¿En qué se diferencian las personas con alta y baja autoeficacia?

Personas con alta autoeficacia:

  • Ven los problemas difíciles como tareas que tienen la oportunidad de dominar.
  • Desarrollan un gran interés en las actividades en las que participan.
  • Desarrollan un gran compromiso con sus actividades e intereses.
  • Se recuperan rápidamente de las decepciones y los contratiempos.

Personas con baja autoeficacia:

  • Evitan las tareas difíciles.
  • Creen que las tareas y las situaciones complicadas están por encima de sus capacidades, que no van a poder resolverlas ni soportarlas.
  • Se centran en los fracasos personales y en los resultados negativos.
  • Rápidamente pierden las confianza en las habilidades personales.

Cómo se construye la autoeficacia

¿Cómo se construye la autoeficacia? Estas creencias se comienzan a formarse en la infancia temprana, a medida que los niños se van encontrando diferentes situaciones y van construyendo su experiencia.

Aunque, a medida que crecemos las autoeficacia sigue desarrollándose e incluso cambiando, a medida que vamos adquiriendo nuevas habilidades, experiencias y conocimiento.

Según Bandura hay cuatro fuentes principales de autoeficacia.

  1.  Logros de ejecución: Una de las maneras más efectivas de desarrollar un gran sentido de la autoeficacia es mediante los logros de ejecución. Es decir, superando desafíos, realizando tareas de forma eficaz. Por el contrario, no logrando lidiar con los desafíos puede dañar y debilitar nuestra autoeficacia.
  2. Modelado social: Ver a otros completar tareas con éxito es otra fuente de autoeficacia. Si vemos a otros tener éxito mediante un esfuerzo mantenido, los observadores creerán también que ellos tienen esa capacidad. Potencia la creencia de “si tu puedes, yo también”.
  3. Persuasión verbal: Las personas también pueden ser persuadidas para que crean que tienen habilidades y capacidad para tener éxito. Si no, recuerda alguna vez que alguien te dijo algo positivo y alentador que te ayudó a lograr un objetivo. Ser animado y estimulado verbalmente por otros nos ayuda a disipar las dudas acerca de nuestra capacidad para lograrlo y podemos centrarnos en esforzarnos y dar lo mejor de nosotros mismos.
  4. Respuestas psicológicas: Nuestras propias respuestas y reacciones emocionales también influyen mucho en la autoeficacia percibida. El estado de ánimo, las reacciones físicas, el estrés, impactan en nuestras habilidades para enfrentarnos a situaciones concretas.

Una persona que se ponga muy nerviosa antes de hablar en público puede desarrollar una baja autoeficacia en esa situación. No influye tanto la intensidad de esas reacciones, sino cómo las interpretamos. Por ejemplo, esa persona que se pone nerviosa, puede interpretar los nervios como que no se lo ha preparado lo suficiente o que no tiene la capacidad necesaria para hacerlo.

Por el contrario, si interpretamos esos nervios como “es una situación importante, la gente me mira y es normal que me ponga nervioso. Pero yo lo tengo bien preparado y soy capaz de hacerlo”, nuestro nivel de autoeficacia será muy diferente.

¿Cómo potenciamos nuestra autoeficacia?

Aunque adquirimos nuestro concepto de autoeficacia desde muy temprano, estas creencias evolucionan, se desarrollan y cambian. No son inamovibles. ¿Qué podemos hacer para potenciarla?

Hay tres maneras principales de hacerlo, una mediante las pruebas empíricas, otra desechando las creencias que dañan nuestra autoeficacia, y realizando acciones para desafiar esas creencias. Descubre estos ejercicios para mejorar la autoeficacia:

1. Pruebas empíricas

  • Haz una lista de tus logros. A veces, las creencias de autoeficacia y autoestima están tan distorsionadas que no somos capaces de ver lo que hemos logrado. Por ello viene bien que un ser querido nos ayude. Este podrá ver de manera más objetiva lo que has conseguido en tu vida.
  • Haz una lista de tus habilidades o de cosas en las que eres bueno. En este punto, al igual que en el anterior, puedes pedir ayuda a un amigo o familiar.

Teniendo estas pruebas empíricas de que realmente has conseguido cosas en tu vida te será más fácil realizar el paso siguiente

2. Eliminando creencias irracionales

¿Qué son las creencias irracionales? Son pensamientos acerca de cómo soy yo, los demás y el mundo que son rígidos y poco ajustados a la realidad. Y además, nos hacen sentir mal.

Estas creencias tan alejadas de la realidad se caracterizan por ser categóricas (todo, siempre, nunca, nada), algo es inaceptable, insoportable, horroroso, terrible. Son irracionales porque las cosas no son o blancas o negras y tampoco suelen ser tan terribles como solemos decir.

Algunas creencias irracionales que puedes tener acerca tu autoeficacia son:

  • No tengo ninguna habilidad especial.
  • No conseguiré nunca eso.
  • Ese problema está por encima de mis capacidades.
  • Debo ser capaz de llevar a cabo eso sin ningún error.
  • Los fallos son inadmisibles.

Haz un ejercicio de reflexión y crea tu lista de creencias irracionales. Cuando ya lo tengas, piensa en su veracidad (¿hay evidencia e esto?), en si es realmente tan terrible y la utilidad de ese pensamiento. A partir de esto, crea alternativas más racionales, más ajustadas a la realidad y que no te hagan sentir tan mal.

Las creencias irracionales aparecen en todos los ámbitos de la vida. Aquí nos hemos centrado en las relacionadas con nuestra autoeficacia pero sería una buena idea que identificarámos otros de estos pensamientos e intentáramos neutralizarlos también.

3. Acciones de autoeficacia

En este punto vamos a intentar desafiar las creencias que tenemos acerca de si somos capaces o no de hacer ciertas cosas.

  • Si tienes la autoeficacia muy dañada, proponte primero pequeños objetivos a corto plazo. Estos no deben ser muy difíciles de cumplir. Incluso pueden ser los primeros objetivos dentro de objetivos más grandes y a largo plazo. De esta manera podrás ir viendo tu progreso y verás que eres capaz de acercarte a tus metas.
  • Si no sabes cómo aproximarte a tus objetivos, desmenúzalos. Define bien lo que quieres lograr y crea un plan de acción para ello, con lo que necesitas y lo que ya tienes para lograrlo.
  • Celebra tus logros siempre. Date algún capricho y di para tí mismo “eres estupendo!, mira lo que has conseguido”.
  • Nunca infravalores lo que consigues. Los logros, por pequeños que parezcan, siempre son de admirar y de reconocer.
  • No te compares con los demás. Muchas veces nuestra autoeficacia se ve mermada porque vemos que otros consiguen cosas que a nosotros nos resulta muy difícil. No desesperes. Cada persona tiene sus propias habilidades, sus propias experiencias y sus propias habilidades.
  • Aléjate de la gente que te critica, te hunde e infravalora todo lo que haces. Esto está dañando tu autoeficacia, te inutiliza y te bloquea. Rodéate de gente que valora tu esfuerzo y te anima aprender, crecer y conseguir lo que te propones.
  • Ten la visión de que los retrocesos o errores son oportunidades para aprender y ser más fuerte. Fallos los tiene cualquiera. No dejes que eso te aleje de tu camino. No existe un camino perfecto. Los errores son parte de él.

Otras cosas que podemos hacer, es mejorar nuestro estado de ánimo y reducir el estrés, para tener éxito en las situaciones complicadas y que nuestra autoeficacia no se vea mermada.

Si a pesar de estos consejos, tu autoeficacia no se restaura y tienes altos niveles de malestar, no dudes en acudir a un profesional. Descubre aquí la diferencia entre psicólogo y psiquiatra. ¿A quién acudimos?

¿Eres una persona dependiente? Cómo superar el síndrome de Cenicienta

Ya hemos hablado de varios síndromes con nombre de cuento de hadas, vamos a volver sobre este tema para repasar uno de los más curiosos, el síndrome de Cenicienta. Este síndrome tiene dos variantes:

  • La primera variante del Síndrome de Cenicienta sucede cuando el afectado siente rechazo por su madrastra.
  • La segunda, y más extendida, generalmente hace referencia únicamente a las mujeres. Se dice que una persona padece el Síndrome de Cenicienta cuando tiene miedo a la independencia y desea de manera inconsciente ser atendida y cuidada por otra, al igual que Cenicienta fue salvada por el príncipe azul. Vamos a analizar este segundo caso y a contarte cómo superar el síndrome de Cenicienta.
Cómo superar el síndrome de Cenicienta

¿Cómo superar el Síndrome de Cenicienta? El papel de la autoestima

Para saber cómo superar el síndrome de Cenicienta, antes tienes que comprender el trastorno. Las mujeres que sufren el síndrome de Cenicienta tienen la necesidad inconsciente de ser cuidadas. Este deseo está provocado por el miedo a tomar responsabilidad de sus actos y a cuidar de si mismas, o por una necesidad patológica de ser protegidas por otro.

Este síndrome tiene un componente de fantasía de rescate, las afectadas suelen estar insatisfechas con su vida, familia y relaciones y en vez de actuar por sí mismas para solucionar sus problemas, esperan que llegue un príncipe azul que las saque de esa situación. Es por eso que estas mujeres no luchan por mejorar ni por cambiar las cosas y se pasan toda su vida esperando a que su fantasía de rescate se haga realidad, algo que no suele suceder. La clave para dejar atrás este síndrome es aceptar la realidad y entender que el mundo no es perfecto, pero que pese a todo se puede dejar atrás este problema y llevar una vida feliz.

Por otra parte, el síndrome de Cenicienta también puede afectar a las mujeres que se sienten solas o infelices por no tener pareja. En este caso, las afectadas tienen que aprender que uno no es feliz por el mero hecho de tener pareja, la felicidad y el bienestar nacen de uno mismo. Hay que aprender a ser feliz en base a lo que uno tiene, aceptar la realidad y no esperar a que la felicidad nos llegue mágicamente. Para superar este trastorno hay que superar la ilusión de un amor idear para poder tener relaciones reales y empezar a ver el mundo tal y como es.

La psicoanalista María Michelena nos habla sobre la dependencia propia de este síndrome: “El síndrome de Cenicienta, que es cuando el hombre viene con su zapatito y tú tratas de adaptarte a él. En el cuento de los hermanos Grimm una de las hermanastras de Cenicienta se corta los dedos de los pies para entrar en el zapato, inútilmente, y la otra, al ver que esto no funciona, se rebana el talón para entrar en el zapato, también inútilmente. Las mujeres, con tal de entrar en el zapato que el otro nos presenta, somos capaces de sacrificios innombrables que cercenan lo que somos, lo que hacemos, lo que hemos conseguido, con tal de encajar en el zapatito.”

La solución no está en acudir al rescate de estas personas y cumplir su fantasía, ya que ellas siempre van a demandar más y más atención y cuando no puedas estar ahí para ellas o no cumplas sus expectativas se sentirán muy decepcionadas, lo que sólo empeorará sus problemas. Normalmente, se suele llegar a un punto en el que el “príncipe” se siente demasiado agobiado y se aleja de esa persona, lo que resulta un golpe muy duro para su autoestima. Por todo esto, conviene que en vez de reforzar sus fantasías, ayudemos a las que sufren síndrome de Cenicienta a olvidar sus ensoñaciones.

“Si tú no te sientes cómoda en tu relación, si sientes que tienes que desempeñar un determinado papel y que tienes que cumplir ciertas expectativas, algo falla.” “Si no te sientes cómoda en la relación porque te parece que te tienes que portar de una cierta manera, que tienes que aplacarlo y contentarlo, hay algo que no funciona. Uno se tiene que sentir cómodo, cómodo en tu vida, cómodo de ser la mujer que eres, con la profesión que tienes, con la vida social que llevas, con las amigas que has elegido…” argumenta Michelena.

Aceptar la realidad puede ser complicado para alguien que tiene este síndrome ya que las afectadas suelen haber sido educadas para ser sumisas o dependientes y es normal que al estar acostumbradas a serlo no busquen cambiar. Además, cuando las que sufren el síndrome no encuentran a su hombre ideal empiezan a sentirse inútiles y a tener menos autoestima, lo que refuerza su necesidad de dependencia, por lo que el trastorno empeora. Este síndrome no tiene una cura sencilla, para superarlo es necesario hacer psicoterapia para desarrollar una autoestima saludable y dejar atrás la dependencia.