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Responsabilidad: ¿Qué es? Concepto y claves para ser más responsable

Una guía útil sobre la responsabilidad: Qué es, qué significa ser una persona responsable, en qué nos beneficia, cómo puedo ser una persona más responsable. Descubre la diferencia entre la responsabilidad y la culpa, y todo lo que necesitas saber sobre la responsabilidad social. Si tienes cualquier pregunta, o quieres compartir tu experiencia con nosotros, puedes dejar tu comentario abajo y te responderemos. 

Responsabilidad Guía Completa

¿Qué entendemos por responsabilidad? Si te paras a pensar, este concepto, seguramente, lleva revoloteando encima de nuestras cabezas desde que somos pequeños. Casi desde el momento en el que empezamos a decidir si obedecer o no, y si queremos “desafiar a la autoridad” (papá y mamá). “Tienes que ser responsable”.

Si le preguntas a un niño, que significa ser responsable, dirá algo como “hacer las cosas bien”, “hacer lo que dice papá y mamá” “hacer los deberes”. Los adultos utilizan el término responsabilidad para que los niños entiendan y asuman que hay que portarse bien y cumplir con las tareas que dicen los adultos.

¿Crees que el termino responsabilidad engloba algo más que obligaciones?, ¿qué es lo que te viene a ti a la cabeza cuando hablamos de responsabilidad?

¿Qué es responsabilidad? Definición

Si nos fijamos en el origen etimológico, el significado de responsabilidad no tiene tanto que ver con las tareas a realizar o las obligaciones. Sino con el compromiso.

Convertirse en una persona responsable significa ser capaz de tomar decisiones conscientemente, llevar a cabo conductas que persigan mejorarse a uno mismo y/o ayudar a los demás. Y lo más importante, una persona responsable acepta las consecuencias de sus propios actos y de sus propias decisiones.

La palabra responsabilidad, proviene del latín “responsum” (el obligado a responder de algo o de alguien). Los verbos linos “Respondere y Spondere” están estrechamente relacionados y se utilizaban mucho en el ámbito jurídico. El primero, significaba defender o justificar un hecho en un juicio y el segundo, jurar, prometer o asumir una obligación”.

                                                                                    Hispanoteca – Lengua y cultura

Por tanto, podemos definir a una persona responsable como aquella que asume los resultados de las decisiones que acepte o tome. La RAE la define responsabilidad como: “Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.”

La definición de responsabilidad que realiza la RAE, hace especial hincapié en la necesidad de que la persona que asume la responsabilidad cumpla con las consecuencias negativas de sus actos.

Por lo que vemos, es un término que tiene distintas valoraciones y que puede resultar bastante abstracto, pero que todos damos por hecho y utilizamos de forma cotidiana.

Bajos niveles de responsabilidad, podrían estar relacionados dificultad a la hora de planificar y controlar o inhibir comportamientos.  Si quieres conocer tu funcionamiento cerebral en profundidad, te recomiendo que realices el Test Cognitivo Online de CogniFit: Evalúa de forma clínica y rápidamente tu funcionamiento cerebral, identifica debilidades y fortalezas cognitivas en las áreas de la memoriaatención y concentraciónfunciones ejecutivascoordinaciónplanificación, etc… Los resultados que proporciona este test neuropsicológico son muy útiles para ayudar a determinar si los cambios cognitivos que experimenta una persona son normales, o pueden ser reflejo de algún trastorno neurológico. Obtén tus resultados en menos de 30-40 minutos. CogniFit es la herramienta de evaluación cognitiva más recomendada y utilizada por profesionales.

¿Para qué nos sirve ser responsables?

Ser responsables nos aporta muchos beneficios. Te puede ayudar a conseguir tus objetivos y metas en cualquier ámbito de tu vida. La responsabilidad te permite crear valores y te ayuda a dirigir las riendas de tu vida.  Ser una persona responsable nos ayuda a:

  • Ser más honestos: Cuando tendemos a decir la verdad, y cumplir nuestras promesas, las personas que nos rodean nos van a creer y nos van a ver como una persona honesta.
  • Ser más autónomos: Asumir las consecuencias de nuestros actos, nos ayudará a decidir mejor.
  • Ser personas más confiables: Al ser responsables, nos ganamos la confianza de los otros. Pero lo que es más importante, también ganaremos en confianza en nostros mismos. Hacer lo correcto, nos hará sentir bien. Y aunque nos equivoquemos, estaremos satisfechos porque sabemos que lo hemos hecho lo mejor que hemos podido.

El valor de la responsabilidad

La responsabilidad se enseña desde la infancia. Tanto en las familias como en la escuela, se busca educar en valores.

Está claro que todo el mundo quiere una pareja que se comprometa y sea responsable, hijos responsables que no se metan en líos, padres y profesores responsables que cuiden de los niños, profesionales que hagan su trabajo con responsabilidad. ¿Por qué?

Porque tener personas así a nuestro alrededor nos genera confianza, nos da seguridad. Pensamos, “si, es una persona responsable, cumplirá, y las cosas saldrán bien”. Sentirnos seguros es una de las necesidades básicas en la pirámide de Maslow.

Este es uno de los motivos por los que en nuestra sociedad, se valora la responsabilidad de una forma tan positiva. Por que nos proporciona seguridad, confianza y cierta estabilidad.

¿Cómo puedo ser más responsable?

No existe una fórmula mágica que nos haga ser más responsables. Sin embargo, la responsabilidad se puede entrenar.

Si quieres cumplir con tus propósitos, tus obligaciones y compromisos, lo que necesitas es, en gran medida, predisposición y motivación. Ahora bien, si sigues aquí conmigo, es que esto existe, así que te propongo estas pautas para conseguirlo:

  1. Ponte metas: Es importante conocer para qué hacemos las cosas. Tener un sentido y una dirección nos ayuda a ser consecuentes y a continuar cumpliendo con el deber. Si consideras que el objetivo es muy a largo plazo, ponte objetivos pequeñitos para conseguirlo. Te aconsejo que los escribas. Parece una tontería, pero plasmarlo en papel, los hace real. Si sólo están en tu cabeza, si no cumples contigo mismo, nadie se entera.¡Escribir tus metas puede ayudarte a ser más responsable!
  2. Objetividad: ¿Qué está en mi mano y qué no? Elabora una lista de las cosas que dependen de ti y puedes controlar. Tu atención debe ir dirigida a esos aspectos, pues lo que no depende de ti, no es tu responsabilidad.
  3. Rutinas: Si te cuesta mucho esfuerzo “ponerte”, es mejor que te organices. Si tienes una rutina, sabrás lo que tienes que hacer en cada momento. Pero no solo eso, a veces, saber cuánto tiempo tienes que esforzarte también ayuda. “Va, solo es una hora de estudio antes de ir al cine!
  4. Recompensate: Aquí entran en juego las atribuciones internas. Si has conseguido lo que te habías propuesto, ¿por qué no reconocértelo?. Es tu momento, date un homenaje.
  5. Se sincero contigo mismo: ¿Has fallado?, ¿estaba en tu mano que el resultado hubiera sido otro?. Hazte responsable, asume las consecuencias y analiza, ¿qué podrías haber hecho de otra manera?, ¿cómo lo mejorarías en otra ocasión?.
  6. Comparte tus planes: No hablo de publicar en redes sociales. No, me refiero a algo más íntimo. Coge a tu hermano, tu madre o tu mejor amigo y cuéntale lo que vas a hacer, cuándo y como… además, hazle saber que esperas que te pregunte que tal. ¡Ya no tienes escapatoria, hay que cumplir!.
  7. Operacionaliza: Esto significa que las cosas que tu puedes asumir como responsabilidad son actos. Por ejemplo, recoger tu habitación, entregar un trabajo, preparar la comida, hacer un halago. Son conductas concretas que puedes asumir como responsabilidad y obligaciones a cumplir, pero no puedes asumir la responsabilidad de las consecuencias. Por ejemplo, que el profesor te ponga un 10, que la comida le guste a la gente o que el halago sea bien recibido. Esto no depende de ti. Por tanto, concreta actividades y tareas que tengas recursos y predisposición para realizar y ¡ponte con ello!

No te voy a engañar. Convertirte en una persona responsable no vendrá de la noche a la mañana. Además, supone un esfuerzo y un compromiso.

Recuerda, la clave del éxito es la constancia. Te animo a que te centres y lo consigas.

Puedes empezar escribiendo tus objetivos finales en mayúsculas y sus subtipos o subobjetivos con guiones más abajo. Empieza poco a poco, asumiendo responsabilidades y pasito a pasito.

Recuerda la responsabilidad de tus actos (no de las consecuencias arbitrarias). Si un día no obtienes el resultado que obtenías o no has encontrado las claves para usar tu fuerza de voluntad, no te castigues. Analiza, piensa que vas por buen camino, porque te estás dando cuenta de las dificultades y retoma.

Responsabilidad vs culpa

La culpa no es lo mismo que la responsabilidad. Ser responsable de algo, no quiere decir culpable. Esto que parece tan de cajón, en nuestro día  día, no lo es tanto. Y si no… ¿cuántas veces te has sorprendido diciendo “¡Es que no es culpa mia!”

Para entendernos, voy a contarte una historia, que incluso puede que te resulte familiar:

“Te has encontrado este whatsapp nada más levantarte. Tienes que terminar y entregar el proyecto para las 13.00h. Además, es primordial ser puntual y hacer las cosas perfectas, porque es un cliente muy importante. Inviertes toda la mañana en este encargo, todo tu esfuerzo. Al salir de casa, coges el cercanías, pero va con retraso. “Tendría que haber salido antes, voy a andar pillado”. Ya llevas 5 minutos de retraso. Sales del cercanías y hay una manifestación que atraviesa la avenida “¡será posible! ¿Tenía que ser hoy?”. Consigues atravesar a la otra acera, entre todo se te han hecho 15 minutos tarde. Llegas a la oficia, esperas al ascensor… Cuando subes, miras el reloj antes de entrar pero… 20 minutos de retraso. El cliente se ha marchado, Vanesa va a matarte.”

  • ¡Te dije que era importantísimo que llegaras a la hora!. ¡Mira que hora es!, ¡El cliente se ha ido enfadadísimo por tu culpa!. ¡Era tu responsabilidad!
  • ¿Crees que lo he hecho a propósito? ¡No es culpa mía que el cercanías fuera tarde y hubiera una manifestación cortando la avenida!

¿Que está pasando aquí?

Todo lo que hiciste, fue con buena intención, esfuerzo e interés. Sin embargo, diferentes factores han provocado que no llegaras a tiempo a entregar el proyecto. Vamos a valorar esta historia

  • ¿Cuál es tu responsabilidad real?: Entregar el proyecto terminado a las 13.00h
  • ¿De quien es la responsabilidad de que el cliente se enfade?: Solamente del cliente, porque nosotros no podemos controlar las emociones que siente otra persona.

La culpa lleva componentes implícitos que no nos ayudan en nada. Por ejemplo, no es lo mismo ser responsable de una decisión que culpable de una decisión. ¿Que implica la culpa?

  • Acción voluntaria: Para que alguien sea culpable de algo, necesita una búsqueda activa para obtener dicho resultado.
  • El resultado va a ser negativo. Si eres culpable de algo, ese algo va a ser un producto negativo.
  • Totaliza: Que echemos la culpa a alguien de un suceso, significa que, la única forma de evitar que ese hecho ocurriera, sería eliminar al culpable del mapa. Sin embargo, ser responsable quiere decir que realizó ciertas conductas que ayudaron a que se produjera ese resultado.
  • La culpa nos lleva a pensar en la causa – consecuencias:No todo en la vida pasa en razón de causa-efecto. La mayoría de las cosas dependen de multitud de factores, como en la historia que hemos visto antes… Incluso a veces, cambiar uno de ellos, no hace que obtengamos un resultado diferente. Por ejemplo,  si el protagonista hubiera cogido el metro en lugar del cercanías, la manifestación hubiera estado ahí…y no hubiera podido cumplir con su responsabilidad (entregar el proyecto a tiempo).

Es importante que tengamos esto en cuenta, porque a veces nos responsabilizamos de cosas que no podemos controlar, que no podríamos cambiar ni aun deseándolo con todas nuestras fuerzas. Sentirnos culpables de eventos, resultados o situaciones que no dependen de nosotros, afecta a nuestro estado de ánimo, nos frustra y muchas veces, nos enfada.

Lo mismo pasa cuando nos hacen culpables. Lo vemos injusto porque lo que ha pasado tampoco estaba dentro de nuestros planes. Antes de culpabilizar a alguien, pregúntate si los resultados negativos obtenidos han sido buscados de una forma intencionada por la otra persona o no. Aseguraté de ha hecho todo lo que estaba en su mano para cumplir con su responsabilidad.

¿Por qué me siento mal cuando no soy una persona responsable?

En psicología social, nos encontramos con la teoría de Wiener, la “teoría de las atribuciones” se habla de atribuciones, para referirse a las explicaciones que le da cada uno a las causas, razones o cuando explicamos el por qué de un resultado, utilizamos las atribuciones. Las atribuciones influyen ampliamente en la forma en la que nos sentimos, en el modo de relacionarnos con los demás e incluso en la forma en la que actuamos. Y como no, influye en nosotros a la hora de asumir responsabilidades.

Podemos hablar de :

  1. Atribuciones externas: Cuando la explicación/causa de los hechos lo trasladamos a algo externo. Nosotros no tenemos responsabilidad. Por ejemplo, cuando decimos que “me pones de los nervios”, como si nosotros no tuviéramos control y fuera inevitable sentirnos así. Muchas personas utilizan este tipo de atribución para eludir responsabilidades, haciéndolo de forma errónea como en el ejemplo que he puesto. Otro caso podría darse cuando decimos “ha sido la mala suerte”, dando a entender, que nosotros tenemos todas las capacidades y habilidades necesarias para obtener un resultado óptimo, sin embargo, el azar ha influido negativamente en el resultado = responsabilidad cero.
  2. Atribuciones internas: La explicación / causa de los hechos está en nosotros mismos. Puede utilizarse cuando se consiguen éxitos “ha sido gracias a mi”, “sin mi esfuerzo no hubiera sido posible”. Pero también en situación en las que sabemos que ha habido consecuencias negativas para otro y asumimos que nos hemos visto implicados. Pedimos perdón haciéndonos cargo de la responsabilidad “Lo siento mucho”, “Perdona, no me he dado cuenta”.

Está claro, que el estilo de atribución de una persona puede influir mucho en su autoestima, su autoconcepto y, por qué no, su felicidad. Por ejemplo, alguien que no se responsabiliza de sus logros por exceso de modestia, tendrá un autoconcepto bajo. Dando la sensación de que los logros que obtiene nunca dependen de él. Por el contrario, una persona que siempre se atribuye los méritos, dará sensación de persona prepotente y narcisista.

¿Que crees que pasará si utilizamos atribuciones internas para los resultados negativos y externas para los positivos? Exactamente los mismo.

Hay que ser coherente y objetivo. Está bien seguir los valores y responsabilizarnos de las consecuencias de las cosas que hacemos mal, pero también ser objetivos y darnos el “gustazo” de tomar la responsabilidad de las cosas que hacemos bien. Eso nos dará un equilibrio emocional y favorecerá nuestra autoconfianza.

Responsabilidad como valor social

Cuando hablamos de valor social, nos estamos refiriendo a ciertas pautas específicas que se fijan en una sociedad determinada, con el objetivo de que el funcionamiento sea correcto, pacífico y conlleve al bienestar.

La responsabilidad como valor social, afecta a las relaciones con los demás, pero también con uno mismo:

Compromiso

Uno de los ángulos de la responsabilidad como valor social es el compromiso. Nos comprometemos continuamente. En nuestro trabajo, con la familia, con los amigos, con las parejas… Comprometerse significa prometer a alguien algo y cumplir.

Es curioso, porque en muchas ocasiones, nos hacemos promesas a nosotros mismos y nos las saltamos. “Este lunes, sí o sí, empiezo a cuidarme”, “Hoy trabajo, pero mañana me pongo a estudiar”, “voy a ir al gimnasio 3 días a la semana, sin excusas”. Estoy totalmente segura de que alguna de estos propósitos te suena, y también, de que alguno no lo has cumplido. ¿No te parece extraño que aunque ese compromiso sea por nosotros mismos, no los llevemos a cabo?. ¿Somos demasiado benévolos y nos lo perdonamos todo?. Imagina que pasaría si esas promesas se las hicieras a alguien:

  • “Este lunes sí o sí abuela, voy a cuidarte: Pero no vas.
  • “Hoy trabajo, pero mañana te ayudo a estudiar hijo”: Pero no le ayudas.
  • “Voy a impartir clases en el gimnasio 3 días a la semana”: Pero no apareces.

¿Por qué parecen más importantes las responsabilidades ante otros que ante nosotros mismos?

Obligaciones

El segundo ángulo de la responsabilidad como valor social es el de oblicaciones. Sobre este aspecto, ya he mencionado algo al empezar el artículo. Son las que nos inculcan desde pequeños. A cada edad y en cada etapa de la vida, nos va correspondiendo aprender e incorporar en nuestro repertorio distintas tareas, para adaptarnos a la sociedad en la que nos desarrollamos y su modo de vida. Son nuestras responsabilidades y/o obligaciones.

Muchas veces, estas obligaciones no se dicen en voz alta, se asumen sin mas. ¿No os ha pasado nunca que haces algo, en casa por ejemplo, porque en ese momento te apetece y a partir de ahí, los demás miembros del hogar asumen que lo harás siempre?. Por ejemplo, mamá siempre pone la lavadora, papá siempre hace la compra, mi hermano siempre saca al perro, yo pongo la mesa. 

¿Que pasa si un día mamá sale tarde del trabajo? – No hay ropa limpia

¿Qué pasa si un día mi hermano se olvida de sacar al perro? – Se hace pis en casa

¿Qué pasa si papá ese día no tiene coche para ir a la compra? – No hay comida

Pueden parecer ejemplos extremos, porque por lo general, lo que ocurre es que las responsabilidades rotan entre unos y otros. Sin embargo, a veces esto pasa y nos encontramos situaciones como “¡Mamá, no tengo ropa!”, ¡Papá, no me has comprado las galletas que me gustan!”, ¡Juan, castigado porque el perro se ha hecho pis!

Os invito a que os pongáis ejemplos en los que las personas de vuestro alrededor tenían unas obligaciones y unas responsabilidades implícitas, no pactadas, han fallado en su cumplimiento, y ha habido conflicto a la hora de asumir las consecuencias. ¿De quien es responsabilidad?, ¿De quien es culpa?

Fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad podría definirse cuando nosotros continuamos haciendo esfuerzos y sacrificios, para conseguir una meta u objetivo, que nos reportará una elevada satisfacción al conseguirlo.

Esto cobra mayor relevancia cuando son metas a corto plazo. Es más fácil mantener la fuerza de voluntad. Por eso, viene bien fijarse pequeños objetivos cuando el esfuerzo tiene que mantenerse muy constante durante un largo periodo de tiempo.

También ayuda preguntarse ¿por qué?: ¿por qué decidí hacer esto? ¿sigo queriendo eso? ¿qué tengo que hacer para conseguirlo?. Contestarte a estas preguntas te dará fuerza y te hará reafirmarte en tu decisión, impulsándote a continuar. ¡Adelante!

Como siempre, te invito a que comentes debajo del artículo, ¿qué te ha parecido?. ¿Tienes alguna otra idea sobre qué es la responsabilidad?. ¿Qué haces tú para ser responsable?. Si tienes alguna duda o quieres compartir tu opinión, adelante.

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Teoría de la mente: Qué es, test para evaluarla y actividades para potenciarla

¿Te has parado a pensar cómo sería tu mundo si no fueses capaz de intuir o imaginar las intenciones y pensamientos de los demás? La capacidad que nos permite tomar cuenta de aspectos como este se conoce como Teoría de la Mente. Sin embargo, existen ciertos trastornos en los que esta capacidad del ser humano se ve afectada ¿Qué pasaría si no fueses capaz de suponer, o imaginar lo que otros están pensando? Rocío Gracía Tribaldo, psicóloga, resuelve todas nuestras dudas y nos recomienda un test e interesantes actividades para trabajar la Teoría de la Mente

Teoría de la mente: Qué es y actividades para potenciarla

 

En este artículo te explicamos qué es la teoría de la mente, cómo se desarrolla, y su relación con el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Finalmente, te mostramos una herramienta para detectar dificultades en el desarrollo de la Teoría de la Mente, y te damos herramientas para trabajar esta habilidad desde casa.

Teoría de la Mente: ¿Qué es y cómo se desarrolla?

El concepto de Teoría de la Mente fue utilizado por primera vez por Premack y Woodruff en 1978 para explicar el comportamiento de un chimpancé tras realizar una serie de experimentos donde le presentaban diferentes situaciones problema y se le daban dos alternativas para resolverlas (una correcta y otra incorrecta). Finalmente, concluyeron que la chimpancé era capaz de resolver de forma correcta las situaciones problema porque era capaz de de reconocer el problema y el deseo de los experimentadores por resolverla, o lo que es lo mismo, era capaz de atribuirles un estado mental, el deseo. Para dar cuenta de éste hecho, acuñaron el concepto de Teoría de la Mente:

“Al decir, que un sujeto tiene una Teoría de la Mente, queremos decir que el sujeto atribuye estados mentales a sí mismo y a los demás,… Un sistema de inferencias de este tipo se considera, en un sentido estricto, una teoría; en primer lugar, porque tales estados no son directamente observables, y en segundo lugar, porque el sistema puede utilizarse para hacer predicciones, de forma específica, acerca del comportamiento de otros organismos (…)” Premack y Woodfruff, 1978 (p. 515-526)

Por ejemplo, si estamos hablando con un grupo de personas, y de repente, una de ellas se levanta y se va, casi automáticamente tratamos de comprender su comportamiento (el que observamos). Para ello, somos capaces de inferir que éste puede estar dirigido por un estado mental (por ejemplo, le han molestado mis comentarios), por una creencia (por ejemplo, cree que hemos terminado), o porque tiene otro plan. En definitiva, estamos realizando una especie de teoría de la mente al inferir estados mentales o creencias que expliquen la conducta.

El desarrollo de la Teoría de la Mente se debe de dar entre los tres y los cinco años, aunque se sigue perfeccionando durante los años siguientes. Cuando el niño “descubre la mente” es capaz de tomar consciencia de que las personas (y el mismo) tienen mente, y que dentro están los deseos, las emociones, las creencias, y las intenciones (estados mentales), y que a su vez éstos son capaces de guiar sus comportamientos.

En los últimos años, el concepto de Teoría de la Mente ha ido adquiriendo gran relevancia en la investigación y en la práctica clínica, sobre todo en relación al desarrollo y abordaje de los trastornos del espectro autista (TEA).

Teoría de la Mente y Trastorno del Espectro Autista (TEA)

El Trastorno del Espectro Autista (que incluye el Síndrome de Asperger) se caracteriza principalmente por la afectación de:

  • Relaciones sociales (Teoría de la Mente, Dificultad para comprender las emociones de los demás, empatía, problemas de comunicación)
  • Desarrollo del lenguaje (en algunos casos incluso ausencia del lenguaje y de los gestos de compensación)
  • Comunicarse (problemas para iniciar una conversación, problemas en la entonación de la palabras…)
  • Imaginar

Centrándonos en las implicaciones que tiene para el niño un déficit en el desarrollo de la Teoría de la Mente, podemos destacar su (Baron Cohen, 1999):

  • Falta de sensibilidad hacia los sentimientos de los demás.
  • Incapacidad para tener en cuenta la información que los demás saben.
  • Incapacidad para detectar el grado de interés que una persona muestra por lo que está diciendo.
  • Dificultades para detectar la ironía o el sentido figurado.
  • Incapacidad para anticipar lo que otras personas pueden pensar sobre sus conductas.
  • Incapacidad para tomar cuenta de los malentendidos.
  • Incapacidad para comprender el engaño y para engañar.
  • Incapacidad para comprender las razones que llevan a las personas a realizar un determinado comportamiento

Todos estos déficits van a dificultar notablemente la adaptación del niño a su entono, por lo que es de suma importancia proveer al niño de herramientas que le permitan desenvolverse en su entorno de la forma más adaptativa posible. En el último apartado veremos algunas técnicas para poder trabajar Teoría de la mente desde casa.

A continuación, veremos un método que te permitirá de forma rápida y sencilla obtener indicios de que existen dificultades en el desarrollo de la Teoría de la Mente.

Test de Sally y Anne: Una forma de detectar dificultades en Teoría de la Mente en niños

Como hemos dicho en apartados anteriores, la Teoría de la Mente es una habilidad que comienza a desarrollarse alrededor de los tres años.

Existe un Test, llamado Test de Anne y Sally, que nos permitirá detectar que algo está fallando en el desarrollo de la Teoría de la Mente del niño.

Por lo general, es normal que un niño de 3 años no responda correctamente a las demandas del test, pero con poco más de 4 años, el niño debería poder responder sin dificultades.

Para realizar el test no necesitas ser un profesional, ya que sigue una metodología bastante sencilla y cotidiana. Además, para realizarlo, solo necesitas dos muñecos, dos cajitas diferentes y una bola.

Para realizar el test, necesitas plantear una especie de teatro, cuyos personajes son Sally y Anne (los dos muñecos). Cada uno tiene una cajita (las cajitas que citábamos). La historia que debes representar (y narrar a la vez) es la siguiente:

Sally y Anne tienen una cajita cada una. Sally coloca una bola en su cesta antes de irse de la escena (metemos la bola en la cesta de Sally). Una vez fuera de escena Sally, Anne cambia la bola a su cesta sin que esta se dé cuenta.

Después, Sally vuelve a entrar en escena, y le preguntamos al niño, ¿Dónde buscará Sally la bola que estaba es su cajita?

Un niño que está desarrollando una buena Teoría de la Mente dirá que Sally buscará la bola en su cajita porque no ha visto que Anne la ha cambiado.

En cambio, un niño que presenta Trastorno del Espectro Autista, dirá que Sally buscará en la cajita de Anne, porque no entiende como Sally puede pensar todavía que la bola está donde la había dejado (no comprende que las acciones de Sally están basadas en su pensamiento equivocado). En definitiva, a un niño con TEA le resulta difícil comprender que los demás tienen sus propios pensamientos (estados mentales) que pueden ser diferentes a los nuestros, o incluso diferentes a la realidad.

Como podéis comprobar, se trata de un test sencillo de aplicar, pero la información que nos aporta resulta muy significativa.

Si detectas problemas en el niño para realizar este Test es necesario que de inmediato contactes con un especialista, aunque probablemente, ya lo hayas hecho. Y es que si el niño presenta dificultades para realizar el Test de Sally y Anne, también tendrá dificultades para adaptarse a su entorno de forma exitosa, con lo cual es probable detectar que algo no va bien incluso antes de los 3 años.

Para terminar, os dejo algunas técnicas para que podáis ayudar al niño a mejorar su Teoría de la Mente desde casa.

Técnicas para trabajar Teoría de la Mente en niños con Trastorno del Espectro Autista

Pese a que probablemente conozcáis la mayoría de éstos recursos si tenéis un niño con TEA en el entorno, creo que es importante realizar una recuperación de las que, bajo mi criterio, son las más eficaces.

  1. ARASAAC: En esta página podréis descargar de forma totalmente gratuita infinidad de recursos y actividades para trabajar Teoría de la Mente. Además, hay otras muchas actividades destinadas a trabajar diferentes aspectos relacionados con las dificultades que aparecen en los niños con TEA.
  2. Manual de La Teoría de la Mente para niños con Autismo: este libro contiene todo un conjunto de fichas, técnicas y trabajos a realizar con un niño o niña, pero que es accesible para TODO el mundo, tanto profesionales como madres y padres.
  3. Por último, os recomiendo realizar diferentes actividades que simulen situaciones. A continuación os dejo con un ejemplo que os puede servir como guía, y os puede ayudar a crear diferentes actividades similares:
    1. Preparamos una foto del niño o niña y otra nuestra.
    2. En un folio escribimos las siguientes preguntas: ¿Qué te gusta? ¿Qué te interesa? ¿Qué te molesta?
    3. Comenzamos con la primera pregunta, ambos respondéis, y lo escribís.
    4. Posteriormente, elegimos los pictogramas que representan cada gusto e interés, y le pedimos al niño que ponga cada pictograma en el gusto o interés de cada uno.

Con este tipo de actividades estaremos fomentando la mejora de las habilidades sociales del niño para entender que los intereses y gustos de los demás  no son iguales a los suyos, o lo que es lo mismo, estaríamos ayudándole a comprender que los estados mentales de los demás son diferentes a los nuestros.

Espero que este artículo os sea de gran utilidad. Si necesitáis más información acerca de éste tema, abajo podéis dejarme vuestros comentarios.