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¿Cómo mejorar las habilidades psicomotoras en niños? 10 juegos.

Las habilidades psicomotoras son un conjunto de destrezas que vamos adquiriendo desde que nacemos e implican las habilidades necesarias para un adecuado desarrollo motor, tanto a nivel de movimiento grueso (aprender a caminar, sentarse sin caerse, etc) como de movimiento fino (coger un objeto, pintar sin salirse de la ralla…), el desarrollo sensorial (responder a sonidos), el afectivo-emocional (imitar) y desarrollo cognitivo y del lenguaje (pronunciar bien  las palabras). Hay muchas patologías que cursan con un enlentecimiento psicomotor, lo que se traduce en algunas dificultades a nivel motor, cognitivo y afectivo de los niños. Por ejemplo, los niños con trastornos del desarrollo como el autismo, el retraso mental o el daño cerebral, pero también con dislexia, TDAH, o cáncer infantil pueden tener problemas en el desarrollo psicomotor. Por suerte, existen muchos juegos y/o ejercicios que pueden ayudar a mejorar las habilidades psicomotoras de tus hijos, te serán útiles tanto si existe un problema como si no.

¿Qué aspectos de la psicomotricidad trabajarás con estos juegos?

  • Trabajarás la coordinación de los miembros superiores
  • Trabajarás la motricidad fina
  • Coordinación óculo-manual
  • Integración viso-motora

10 juegos para mejorar las habilidades psicomotoras de tus hijos

 

  • Jugar con plastilina. Apretar, estirar y manipular la plastilina ayuda a desarrollar fuerza en los músculos implicados en la motricidad fina. Hacer figuras estimula la creatividad. Propón hacer diferentes figuras, puedes trabajar categorías: animales, comida, cosas de la naturaleza o dejarte sorprender por lo que te propone tu hijo. También podéis meter objetos dentro de la plastilina (botones, modenas, pajitas…) y luego sacarlos.
  • Realizar laberintos. Empieza por dar a tus hijos laberintos más sencillos y ves aumentando la dificultad. Otra manera de aumentar la dificultad es pedirle que los haga mentalmente primero.
  • Jugar al Tangram. La reproducción de figuras con el Tangram es un buen método para mejorar la psicomotricidad y percepción viso-espacial no solo de los pequeños sino de los más mayores también.
  • Jugar con las figuras geométricas. El reconocimiento de figuras geométricas como plantillas para que el niño haga dibujos.
  • Cortar. Utiliza un par de tijeras de punta de roma para que tu hijo recorte figuras. Empieza con figuras sencillas, luegolas podéis aprovechar y jugar con ellas.
  • Puzzles. Hacer puzzles no solo mejora nuestras habilidades motoras sino también las ejecutivas. Utiliza puzzles sencillos, adecuados a la edad de tu hijo o sus capacidades y ves aumentando la complejidad a medida que va mejorando.
  • Juegos con disfraces. Esto es divertido y a tu hijo le va a entusiasmar. Ponerse y quitarse ropa, con diferentes tipos de botones (grandes, pequeños, automáticos, de ojal…), velcros y cremalleras va a ayudar a tu hijo a desarrollar su motricidad fina.
  • Encestar pelotas. Coge una papelera de casa y juega a encestar pelotas con tu hijo. Utiliza diferentes alturas (sentado desde el sofá, de pie, subido a una silla…), diferentes distancias y también pelotas con diferentes pesos y tamaños (pelotas de papel, de goma grandes, pequeñas…).
  • Picado con punzón. Haced agujeros a una figura y cosedlos luego para que queden más bonitos.
  • Hacer pulseras. Además está de moda y será un bonito regalo para mamás, tías y abuelas. Usad gomitas o bolitas y cordones.

Cómo cuidar el cerebro de tus hijos: Guía para padres.

¿Cómo cuidar el cerebro de tus hijos? Como padres damos mucha importancia a la educación de nuestros hijos. Como padres, nos parece lógico y normal que una parte de esa educación sea enseñarles las pautas básicas de la higiene corporal o dental. Sin embargo, normalmente, los papás, se olvidan de que cuidar el cerebro de los más pequeños es muy importante para que cuando crezcan, sean unas personas equilibradas, sanas y felices. Todos podemos aprender unas sencillas pautas y consejos para cuidar el cerebro de los niños.

¿Por qué es tan importante aprender cómo cuidar el cerebro de niño? El cerebro es nuestro órgano más importante y sabemos que con la edad va envejeciendo y se va deteriorando. La incidencia de demencia e ictus aumenta a medida que nos hacemos mayores y se ha convertido en una de las mayores lacras de nuestra sociedad por los altos índices de dependencia que provocan. La buena noticia es que  también sabemos que hay muchas formas con las que podemos cuidar nuestro cerebro y prevenir, o al menos retrasar, ese envejecimiento cerebral anormal. El problema es que hasta que no llegamos a la cincuentena no nos empezamos a preocupar por nuestra salud cerebral. Es entonces cuando nos volvemos locos buscando información sobre cómo cuidar nuestro cerebro y cuando empezamos a poner en práctica las recomendaciones generales. ¿Empezar a cuidarlo a los 50 no será demasiado tarde? ¿No sería mucho mejor empezar a cuidar nuestro cerebro desde la infancia?

Obviamente la respuesta a la pregunta que planteábamos anteriormente es que SÍ. Del mismo modo que enseñamos a nuestros hijos a lavarse los dientes 3 veces al día, debemos enseñarles los hábitos que les ayudarán a tener un cerebro más sano desde la más tierna infancia.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao, autor de El cerebro del niño explicado a los padres,  nos habló sobre este tema en el último encuentro de  Gestionando Hijos, un proyecto dedicado a colaborar con papas y mamas en su labor educativa. En sus conferencias, pensadores, comunicadores y profesionales de diferentes ámbitos acercan sus conocimientos a la educación de los hijos y nos dan herramientas e ideas para  aplicar a la educación de nuestros hijos.

Consejos sobre cómo cuidar el cerebro de nuestros hijos

Según el neuropsicólogo, para cuidar la salud cerebral de nuestros niños solo tenemos que seguir cuatro indicaciones básicas:

Cómo cuidar el cerebro de un niño: Dar afecto

Según el neuropsicólogo dar afecto a nuestros hijos es lo más importante. Un cerebro que no haya recibido afecto durante los primeros años de vida, crecerá con serias dificultades emocionales e intelectuales.  Esto se explica porque el cerebro tiene tres niveles:

  1. Cerebro Primitivo (es el responsable de los instintos básicos como comer o dormir).
  2. Cerebro Emocional (es el que busca afecto).
  3. Cerebro Racional (se desarrolla la capacidad intelectual).

Cuando uno de estos niveles no se desarrolla adecuadamente, se impide la maduración óptima del nivel superior. Así “solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena” dice el neuropsicólogo.

Además, Álvaro Bilbao advierte que no se debe confundir dar afecto con ser sobreprotector y evitarle cualquier sufrimiento:  la manera de enseñar al niño a tomar buenas decisiones no es evitarle los problemas sino dejar que tenga aciertos y errores y ayudarle a aprender de ellos”.  La ciencia nos dice que ante un reto o una situación nueva se activan dos estructuras en el cerebro: por un lado la amígdala (que es la responsable de que tengamos miedo) y, por otro, la corteza prefrontal (que nos prepara para afrontar el reto y entrar en acción). Si como padres solucionamos todos los problemas de nuestros hijos para evitarles el sufrimiento, nuestros hijos crecerán activando solo la parte del miedo (la amígdala) y el miedo será lo único que les quedará. No aprenderán que también pueden actuar y resolver los problemas. Es importante que los niños aprendan a solucionar los contratiempos por sí mismos, dejarles espacio para que se equivoquen, para que aprendan de sus errores. Los padres tenemos que estar cerca para animarles a que se atrevan y para apoyarlos y guiarles cuando fracasen.

Cómo cuidar el cerebro de un niño: Hacer ejercicio

Otro aspecto importante en la educación de nuestros hijos debería ser fomentar y acostumbrar a nuestros hijos a que hagan ejercicio desde pequeños. ¿Por qué? Bueno, en realidad este punto casi no necesitaría una explicación ya que es de sobra conocido por todos los aspectos positivos que el ejercicio tiene sobre nuestra salud. Pero por poneros una explicación, os diré que para el buen funcionamiento cerebral se necesita mucho oxígeno. A pesar de que el cerebro solo representa el 2% del peso total del cuerpo, consume un 33% del oxígeno que nuestros pulmones respiran. Para que toda esta cantidad de oxígeno llegue a nuestro cerebro  necesita un corazón fuerte y sano que pueda bombearlo y transportarlo sin dificultad. La práctica de ejercicio diario ayuda a conseguir este corazón fuerte y sano, y por tanto favorece una correcta oxigenación cerebral.

Además, está demostrado que el ejercicio reduce el estrés (y sí, nuestros hijos también lo sufren) y que aumenta la BDNF, una proteína que permite recordar mejor.

La mejor manera de que nuestros hijos quieran hacer ejercicio es que nos vean a nosotros practicar algún deporte o hacer ejercicio diario. ¡No seamos vagos! Además, podemos aprovechar la excusa del ejercicio para pasar un rato con ellos. Podemos llevarlos a montar en bici, nadar a la piscina, jugar a algún deporte… ¡Hacer ejercicio es divertido!

Cómo cuidar el cerebro de un niño: Nutrición Neurosaludable

La nutrición es otro de los aspectos importantes, y de sobra conocidos, que afectan a la salud cardiovascular. Si conocemos qué alimentos son los más saludables para nuestra salud cerebral, ¿por qué no fomentar su consumo desde que son pequeños?

Es importante acostumbrar a nuestros hijos a comer sano con frutas y verduras, pescado azul, harinas integrales, limitando la cantidad de azúcar que consumen y evitando las conservas. Una alimentación sana ayudará a nuestros hijos a…

  • Aumentar su memoria y concentración (por el consumo de frutas y verduras)
  • Mejorar su agilidad mental (se ha demostrado que las grasas no saturadas facilitan el flujo de la información en el cerebro)

Para fomentar el consumo de estos alimentos ¿que tal si en vez de comprar la merienda en la sección de bollería, vamos a la de frutería? o ¿les preparamos un bocadillo vegetal?

Cómo cuidar el cerebro de un niño: Gestión del estrés y el autocontrol

¡Sorpresa! Nuestros hijos también tienen estrés. ¿Habéis visto el vídeo sobre el experimiento de los horarios laborales? [ATENCIÓN SPOILER] En él, un grupo de personas tiene que adivinar a qué se dedica un desconocido con el que hablan a través de un chat. La sorpresa viene cuando descubren quién es el desconocido: sus propios hijos. Esto da que pensar. Lo cierto es que mantenemos a nuestros hijos ocupados todo el tiempo: entre el colegio, los deberes, las actividades extraescolares… nuestros hijos no tienen tiempo para desarrollar el juego libre. Y jugar es muy importante para desarrollar la imaginación y conseguir un cerebro pleno.

El problema no solo está en la falta de tiempo libre y el estrés subyacente, sino en que también tienen muchas dificultades para enfrentarse a los contratiempos, sufren enormemente ante cualquier dificultad que se les presente. Álvaro destaca la importancia de enseñar autocontrol a nuestros hijos y dice que hoy en día “no estamos acostumbrando a nuestros hijos a esperar. Y esperar es muy importante”. Si lo pensamos es cierto. Estamos acostumbrando a nuestros hijos a que tengan todo lo quieren y que lo tengan al momento. Cuando hacemos un viaje en coche, les ponemos los dibujos o un videojuego en la tablet (o el móvil) para que no se aburran y no nos den la lata; o en casa les ponemos la tele con los dibujos para que se dejen de quejar. Tendemos a evitarles la frustración. Lo hacemos con buena intención pero no es del todo positivo.

Enseñarles autocontrol, y que aprendar a esperar recompensas, va a ejercitar el lóbulo frontal del cerebro y les va a permitir tener una mejor respuesta a cada situación: podrán autocontrolarse en las situaciones que lo requieran, y relajarse o divertirse en otras. Hay una frase que dice el especialista que me gusta mucho y en la que creo que debemos pensar: “para tener a hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a favor, hay que enseñarles también a navegar entre tempestades”. Algo que a los padres nos cuesta hacer porque no nos gusta ver sufrir a nuestros hijos, pero que debemos tener en cuenta si queremos que sean autonomos y aprendar a gestionar bien sus emociones a largo plazo. ¡Ojo! Esto no significa que tengamos que boicotearlos para que aprendan a navegar entre tempestades. Ni mucho menos. Simplemente se trata de que les dejemos espacio para equivocarse, para que sientan la frustración y la resuelvan, manteniéndonos siempre a su lado. Estando presentes.