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Memoria sensorial: el motor de tus capacidades ocultas

¿Tienes el poder de ver con los ojos cerrados? ¿Puedes oír, en silencio, la voz de alguien a quien echas de menos? ¿Has viajado alguna vez al pasado envuelto por un aroma? Estos son algunos de los poderes de tu memoria sensorial, que utiliza tus cinco sentidos para captar, retener y recuperar tu mundo. Descubre en este artículo, qué es la memoria sensorial, los diferentes tipos que existen (ecoica, icónica, táctil, olfativa, gustativa) y cómo mejorarla. 

“Hay olores que huelen toda la vida por haberlos percibido por primera vez una tarde de tormenta.” – Marcel Proust –

Qué es la memoria sensorial

Qué es la memoria sensorial

Tenemos la capacidad ilimitada de percibir, registrar y  almacenar información sobre nuestro entorno; la memoria sensorial es la responsable de este proceso. Los sentidos dirigen la percepción, captando información sobre objetos y acontecimientos que suceden en nuestro contexto. El sistema de memoria sensorial prolonga unos instantes la información percibida, para que pueda ser captada por otros sistemas de memoria. De este modo, las distintas sensaciones comienzan a archivarse en nuestro almacén de recuerdos.

La información sensorial retenida no solo nos permite reconocer nuestro ambiente (oler un perfume y saber quién se acerca, reconocer quien nos llama al oír su voz…) también nos posibilita dar un sentido propio a futuros acontecimientos. Si presenciamos una escena violenta de un desconocido, y volvemos a cruzárnoslo en pocos días; podemos, al reconocer su rostro, sentir temor y rechazo. Sin embargo, su rostro no despierta ninguna sensación en el resto de personas que caminan a su alrededor y no presenciaron dicha situación. Almacenamos información sensorial vinculándola al grado de atracción o las distintas sensaciones que despertaron en el momento de su captación. Un estímulo catalogado como desagradable por un individuo, puede ser considerado gratificante y placentero por otra persona que se encuentre en su misma situación.

La memoria sensorial interviene también en el buen funcionamiento de otros sistemas de memoria. Advierte de forma rápida y eficaz estímulos que deben ser atendidos y resueltos por nuestra memoria a corto plazo; y conserva particularidades de los recuerdos de origen sensorial en nuestras memoria a largo plazo; para que podamos reconocerlos, valorarlos; y por tanto, responder ante ellos.

Tipos de memoria sensorial

Nuestros cinco sentidos conforman cinco tipos de memoria sensorial. Cada uno concede el poder de reconocer y rememorar impresiones percibidas,  junto a la valencia que les fue otorgada durante sus registro.

1. Memoria sensorial ecoica o auditiva

La principal función de la memoria sensorial de tipo ecoica o auditiva, es captar sonidos y experiencias auditivas para prolongar su presencia y puedan así ser captados por otros sistemas de respuesta. Este tipo de memoria, puede llegar a prolongar la presencia de un sonido hasta 10 segundos después de que este ya haya acabado.

En ocasiones solicitamos que nos repitan una pregunta, y cuando lo están haciendo notamos que realmente si sabíamos lo que nos habían preguntado. No hemos sido conscientes de escuchar, pero nuestros oídos si ha hecho su trabajo; nuestra memoria auditiva nos envía unos segundos más tarde esta información.

2. Memoria sensorial icónica o visual

La memoria sensorial de tipo icónica, interviene en el registro de experiencias sensoriales visuales. Nuestros ojos funcionan como una cámara fotográfica que realiza continuamente instantáneas. Este sistema prolonga unos instantes la duración de cada representación captada, para que pueda ser enlazada con otras imágenes. La capacidad de duración de la memoria icónica es más breve que la de la memoria ecoica, pudiendo prolongar la presencia de cada imagen hasta un máximo de 250 milisegundos aproximadamente. Esta brevedad evita que el sistema se sobrecargue. A veces, almacenamos en sistemas de memoria superiores, esta información sensorial, de forma inconsciente y no intencionada.

Imaginemos que viajamos en el metro durante un trayecto de 40 minutos. Durante dicho trayecto se encuentra sentado en el asiento de enfrente un pasajero desconocido al que, supuestamente, no prestamos atención. Al día siguiente encontramos al mismo individuo en el supermercado y lo reconocemos. Las instantáneas tomadas en el metro habían sido procesadas y enviada a otros sistemas de recuerdo.

3. Memoria sensorial táctil

La memoria sensorial de tipo táctil, permite el registro de información sobre características de los objetos que tocamos y las sensaciones que nos despiertan. Bliss, Crane, Mansfield y Townsendv (1966) encontraron en sus estudios diferencias en la capacidad de este tipo de memoria entre ciegos congénitos, ciegos tardíos e individuos con visión normal. Estas diferencias reflejan la gran capacidad de mejora con la práctica del sistema de memoria táctil.

Supongamos que necesitamos coger algo de ropa de nuestro armario, pero se han fundido las luces de nuestro dormitorio y nos encontramos totalmente a oscuras. Probablemente comprobemos que reconocemos muchas de nuestras prendas si las tocamos. Aunque nunca antes nos hayamos parado a procesar este dato de forma intencionada, nuestro sentido del tacto ha realizado su trabajo y hemos procesado dicha información.

4. Memoria sensorial olfativa

La memoria sensorial de tipo olfativo, registra información sobre los olores que desprenden distintos estímulos. Nuestro olfato tiene la capacidad de distinguir una amplia diversidad de aromas; detecta mayor variación de estímulos que ningún otro sentido.  Además es capaz de enlazarlos con distintas situaciones y retener ese enlace de forma muy prolongada en el tiempo.

Imaginemos que organizamos una cena en casa con varios amigos. Al día siguiente encontramos una chaqueta en la entrada que alguien ha olvidado. No sabes de quién es ya que su dueño se la quitó antes de entrar al salón y no la habías visto antes. Olerla es uno de los primeros recursos que podemos utilizar. Fácilmente podría suceder, que aunque en la fiesta no prestásemos especial atención al aroma de ninguno de los invitados, el olor de la chaqueta esté asociado en nuestra memoria a alguno de ellos.

5. Memoria sensorial gustativa

La memoria sensorial de tipo gustativa participa en la captación de sabores, y su posterior clasificación y retención en nuestra memoria. Las sensaciones que experimentamos las primeras veces que recibimos un estímulo gustativo, tienen a marcar de forma bastante permanente la valencia que les otorguemos. Además, la memoria sensorial gustativa, tiende al igual que la olfativa a crear fuertes vínculos entre emociones, sentimientos afectivos y recepción de estímulos; y mantenerlos en el tiempo de forma duradera.  Con frecuencia, probar un alimento nos transporta a otro momento temporal u otra situación concreta. Al igual que la memoria sensorial táctil, también se desarrolla bastante con la práctica, lo que explica por ejemplo los dotes de los catadores para distinguir y criticar sabores.

Supongamos que pasamos una temporada en Alemania y nos habituamos a beber con frecuencia una marca de cerveza. Al volver a España dejamos de consumirla. Después de varios años la encontramos en nuestro país y la compramos. Probablemente este hecho despierte sensaciones y recuerdos de lo experimentado durante nuestra estancia en Alemania, sensaciones no necesariamente relacionadas directamente con el sabor de la cerveza.

Memoria Sensorial – Cerebro

No debemos olvidar que, aunque existen cinco tipos de memoria sensorial, estos no trabajan necesariamente de forma independiente. En muchas ocasiones, dos o más sentidos registran información sobre un mismo acontecimiento de forma paralela. Por tanto, la huella de memoria que queda registrada en nuestro almacén se activará cuando se perciban dos sensaciones al mismo tiempo. Por ejemplo, el sabor del café cada mañana puede no despertar en nosotros ningún recuerdo; pero si hacerlo el sabor del café y el tacto de una taza de cristal fino).

¿Podemos mejorar nuestra memoria sensorial? Consejos

Existen individuos con talentos sensoriales notoriamente destacados, que encuentran gran facilidad para percibir y discriminar estímulos a través de algunos de sus sentidos (músicos, catadores…). No obstante, todos podemos mejorar nuestros diferentes tipos de memoria y capacidad sensorial trabajando con ella de forma adecuada. Si desarrollamos la capacidad de nuestros sentidos, aumentará también la eficacia memorística de los mismos.

Antes de empezar a entrenar los sentidos es importante conocer nuestras aptitudes. Detectar nuestras carencias para solventarlas y reconocer nuestras virtudes para aprovecharlas. Las personas que sufren deficiencias sensoriales en unos de sus sentidos, suelen compensar sus necesidades incrementando la funcionalidad de otro de ellos.

Una vez que conocemos la capacidad de cada una de nuestras memorias sensoriales, será útil combinarlas. Imaginemos que un compañero se ha comprado un libro que nos interesa. Si le preguntamos el nombre y nos dirigimos directamente a la librería será fácil olvidarlo antes de llegar. En cambio, si además de escuchar a nuestro compañero le pedimos que nos deje el libro, lo cogemos con nuestras manos y observamos el nombre escrito en su portada; tendremos muchos más datos sensoriales; y por tanto, mayor éxito en el recuerdo.

Por último, para llevar a cabo procesos de memoria sensorial es fundamental el desarrollo de nuestra atención. Actualmente existen programas profesionales que permiten realizar una evaluación cognitiva online. CogniFit es la herramienta neurocientífica más precisa y utilizada, con la que podemos medir con detalle nuestro nivel atencional y otros procesos cognitivos. Al jugar a diferentes juegos mentales, descubres tu estado cognitivo. Gracias a la base de datos y al desarrollo de algoritmos avanzados, CogniFit entiende cuál es la situación cognitiva particular de cada individuo y ofrece un programa de ejercicio cerebral personalizado. Las tareas seleccionadas y su nivel de dificultad son dinámicamente cambiadas basándose en las necesidades específicas del usuario.

La escasa atención dificulta la percepción, y sin percepción no hay recuerdo. Es cierto, como antes comentábamos, que nuestros sentidos captan en numerosas ocasiones información de forma inconsciente, pero esto no siempre es así. Muchas personas, con déficits de atención, aseguran que tienen muy mala memoria. Este no suele ser el problema, simplemente no están dando los pasos necesarios para que su memoria logre alcanzar lo que están percibiendo del medio.  No es lo mismo ver que mirar, ni oír que escuchar. Aportando intencionalidad a nuestros procesos sensoriales mejoraremos los resultados de este tipo de memoria.

Muchas gracias por leer este artículo, si te has quedado con dudas, tienes alguna pregunta sobre la memoria sensorial, o quieres compartir tus experiencias. No dudes en dejarme abajo tus comentarios . ¡Estaré encantada de leerlos y responder a ellos! 🙂

Referencias.

Bliss, J. C., Crane, H. D., Mansfield, P. K., & Townsend, J. T. (1966). Information available in brief tactile presentations. Attention, Perception, & Psychophysics, 1(4), 273-283.

El Efecto Halo en tu vida diaria: 10 trucos para manejarlo eficazmente

El Efecto Halo es un fenómeno mediante el cual tendemos a atribuir características de la personalidad a alguien basándonos únicamente en su atractivo. Dicho de otra manera, el que es guapo consideramos además que será simpático e inteligente.

Es un fenómeno que se produce de manera inconsciente, y que tiene una gran repercusión en la sociedad; desde la elección de pareja, pasando por la educación, el márketing, e incluso procesos judiciales.

¿Crees que eres capaz de evitar el Efecto Halo? ¿Crees que eres totalmente libre en tus juicios? La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te invita a reflexionar a través de este artículo.

Efecto Halo

¿Qué es el Efecto Halo? Para entender el Efecto Halo podríamos definirlo como un “atajo” que utiliza nuestra habilidad perceptiva, nuestro cerebro. Valoramos a las personas o productos sobre un rasgo sobresaliente de ellos y lo extrapolamos al resto de características personales, que muy pocas veces tienen relación.

Se hace de este modo indispensable conocer este fenómeno psicológico con vistas a ser más libres y exactos en nuestros juicios y librarnos de los sesgos cognitivos.

El Efecto Halo aparece por primera vez definido por Thorndike, en 1920. Thorndike, tras realizar diversos experimentos en el Ejército, acuña este término que cada vez cuenta con más presencia en nuestra sociedad, a través de la publicidad.

Y no es que seamos tontos, es que evolutivamente nuestro cerebro está preparado para la simplificación de los procesos perceptivos; muy eficaz en algunos casos, y haciéndonos cometer errores de juicio en muchos otros, como en el Efecto Halo.

“Nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión. Oscar Wilde”

Ejemplos de Efecto Halo

El Efecto Halo puede tener un efecto devastador en cuanto a las expectativas que depositamos o quitamos en diferentes personas. Lo bello es bueno, y no salimos de ahí.

Un ejemplo muy reciente de un Efecto Halo en masa fue el producido por la cantante Susan Boyle, en el programa de televisión Britain´s got talent.

Si ya has visto el vídeo, piensa en la primera impresión que te causó ella.

Si no lo has visto, pon a prueba tu resistencia al Efecto Halo:

Esta mujer no llamo nada la atención ni al público ni a los jueces cuando salió al escenario. No era una mujer atractiva, no desprendía carisma ni tenía “tablas” en el escenario. Entonces abrió la boca y se puso a cantar.

La reacción del público y del jurado lo dice todo. Nadie esperaba nada bueno de ella, por eso fue tan espectacular su actuación. Dejo absolutamente cautivado a todo el estudio y a las miles de personas que la escucharon en directo. Para mí, es el ejemplo que mejor resume lo que es el Efecto Halo, y cómo nos afecta a los seres humanos.

¿Y tú, has reaccionado como el auditorio, o diferente?

El Efecto Halo y la publicidad

El Efecto Halo no se limita únicamente a las personas, sino que también se puede extrapolar a objetos “necesarios”. Es por eso que muchas marcas buscan a alguien famoso, atractivo e influyente como imagen de sus productos. ¿Te has preguntado alguna vez porque George Clooney vendé café? ¿O por qué Rafa Nadal nos vende desde coches hasta seguros? Pues porque el equipo completo de publicistas, psicólogos y todo el equipo de marketing saben aprovechar este Efecto Halo para aumentar sus ventas.

Elegir a una persona atractiva, carismática y  cercana es una apuesta segura por las compañías de marketing, que saben que iremos a las tiendas a comprar el café que toma George Clooney.

El Efecto Halo en las entrevistas de trabajo

En las entrevistas de trabajo, el Efecto Halo juega un papel muy importante. Todos conocemos desgraciadamente casos en el que alguien idóneo por el puesto ha sido descartado en el departamento de Recursos Humanos por ir desarreglado, y viceversa. Personas muy guapas han podido obtener un puesto de trabajo para el que realmente no están preparados, o no sirven en absoluto.

A continuación te explicaré unos consejos para sacarle el máximo beneficio al Efecto Halo en una futura entrevista de trabajo.

El Efecto Diablo o el Efecto Halo invertido

¿Qué es el efecto diablo? No hay blanco sin negro. El Efecto Diablo consiste en justamente lo contrario que el efecto Halo. Es decir, El Efecto Diablo sucede, cuando nos dejamos guiar en nuestros juicios personales basados en una característica negativa de una persona u objeto, atribuyéndole muchas más características negativas de las que probablemente en realidad posee.

Si tienes una cara difícil de mirar, seguramente, tendrás más barreras que una persona bella. Y esto es tan triste como cierto.

El Efecto Diablo también tiene mucha repercusión en la política. Cuando nos hemos formado una mala imagen de un político en concreto, nos cuesta más valorar los beneficios que ha podido causar, debido a la mala imagen que nos hemos creado de esa persona.

Parece mentira que con los equipos de asesoramiento de imagen que cuentan, no sean capaces de proyectar un Efecto Halo en vez del Efecto Diablo que producen, que lo ves y apagas la televisión…

Recomendaciones para no dejarte manipular por el Efecto Halo

1- Se consciente de los juicios que realizas

El primer paso para frenar los prejuicios del Efecto Halo es ser consciente de ellos. Y el problema es que cuando se produce el Efecto Halo raramente somos conscientes de lo que nos está pasando. Si aprendes a hacer una valoración más precisa de la persona u objeto sin dejarte seducir u horripilar por el atributo físico, serás más justa con la valoración.

Ejemplo de Efecto Halo: Te puede ocurrir que cuando ves a una persona muy obesa, le atribuyas además otras características negativas bajo el juicio “Cómo puede estar así de gordo” “Eso tiene que ser dejadez”… como pueden ser la pereza o la glotonería. Tu no sabes nada a primera vista de las circunstancias de esa persona; si es realmente vaga o tiene una enfermedad, o sencillamente es así y punto.

2- Dale una segunda oportunidad a tus primeras impresiones

Como resulta casi imposible no formarse una primera impresión de la persona que acabas de conocer, al menos, se crítico con esa primera impresión para no sucumbir a los efectos del Efecto Halo.

Intenta respaldar esa primera impresión con argumentos, y si ves que te cuesta encontrarlos, dale una segunda oportunidad para poder profundizar más en tu primera impresión.

3- Tú también eres prejuzgado, reflexiona

Amigo mío, tu también produces un Efecto Halo o si tienes mala suerte, un Efecto Diablo. Tómate un tiempo para reflexionar acerca de lo que proyectas a los demás, porque generalmente vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Ejemplo de Efecto Halo: Pregúntale a alguien de confianza que primera impresión tuvo de ti, y reflexiona sobre la respuesta porque puede ayudarte mucho.

4- Cuida tu higiene personal

Dejando de lado el peso, la belleza, o la altura, es imprescindible para crear un Efecto Halo positivo tener una higiene personal minuciosa. El pelo sucio, el olor corporal, las uñas negras; desde luego no están ayudándote en esa primera impresión.

Esto te puede sonar muy básico, pero te sorprenderías de las personas que son capaces de acudir a una entrevista de trabajo con la camisa manchada.

5- La sonrisa potencia el Efecto Halo

Una sonrisa proyecta cercanía, respeto y simpatía. Además los estudios demuestran que cuando sonreímos se produce un fenómeno de causa- efecto: La otra persona también tiende a sonreírnos. ¿Conoces las neuronas espejo?

Una persona que sonríe tiende por lo general a caerte bien, si la sonrisa es franca. Tampoco es cuestión que vayas como el Joker todo el día porque quedaría absolutamente forzado, pero intenta sonreír más a menudo.

Te sorprenderás si no lo practicas de la cercanía que inspiras en el resto de las personas.

La sonrisa para potenciar el Efecto Halo

6 – Se coherente

La coherencia es esencial para potenciar el Efecto Halo. Ser coherente significa ser fiel a tus principios morales, códigos éticos, gustos y aficiones. Eres coherente cuando dices lo que piensas, y además cumples tu palabra. Si proyectas una imagen incoherente, tu Efecto Halo se reducirá notablemente porque la persona capta la trampa, y puedes llegar a producir el indeseado Efecto Diablo.

Ejemplo de Efecto Halo: Cuando un político hace campaña afirmando que subirá el salario mínimo interprofesional, y cuando llega al poder no solo no lo sube sino que lo baja.

7- Vigila tu lenguaje no verbal

La importancia del lenguaje no verbal en lo que proyectamos de nosotros mismos y lo que comunicamos supone más del 70% de la información de lo que recibe la otra persona.

Tu manera de moverte, tu tono de voz, mirar a los ojos o esquivar la mirada, saludar, o escuchar, dice mucho más de ti de lo que eres consciente.

Si quieres aprender un poco más sobre el lenguaje no verbal te invito a que leas mi artículo: Lenguaje corporal: Aprende 9 trucos de los líderes políticos. Seguramente también te interese la postura del poder.

8- Hazte preguntas

Cuestiónate. Cada vez que emitas un juicio sobre una persona o un objeto, pregúntate sinceramente cual sería tu opinión si la imagen fuese diferente.

Ejemplo de Efecto Halo: Vas a comprarte un nuevo móvil, y automáticamente te enamoras del último modelo de la marca más famosa que te va a costar un riñón y medio. La pregunta sería: ¿Pagaría yo este dinero si este móvil fuese de otra marca? ¿Realmente las características que me ofrece son tan superiores a sus homólogos de otras marcas?

Lo malo es que igual no te gustan las respuestas. Es lo que tiene empezar a trabajar para ser libre en tus juicios…

9- Evita las generalizaciones, tanto positivas como negativas

No debes dejarte llevar por las opiniones de los demás. Trata de tener en cuenta únicamente los consejos y recomendaciones de las personas que son buenas en el área en el que tu quieres triunfar, y que tienen el nivel de autoridad suficiente para dar opiniones fundadas. Trata de evitar las generalizaciones.

Ejemplo de Efecto Halo: “Total, a nadie le cae bien la chica nueva que han contratado para el trabajo, ¿por qué me voy a molestar en ir a hablar con ella?”

10- Aprende a utilizar tu intuición con equilibrio

Para finalizar, lo más importante para tener éxito en nuestra vida es el equilibrio en todo. Tras leer este artículo sobre el Efecto Halo, no debes dudar de ti mismo y de tus intuiciones, que pueden ser muy certeras. Lo que pretendo es invitarte a que reflexiones de manera constructiva sobre tus primeras impresiones. ¿Te imaginas la cantidad de gente que te estás perdiendo por no darle una segunda oportunidad a tu primera impresión? ¿Y lugares? ¿Y productos? Las posibilidades son infinitas.

Intenta crear una armonía personal entre tus intuiciones y tu cerebro racional, y podrás disfrutar mucho más de la vida y de lo que te ofrece.

Muchas gracias por leer, ¡No dudes en dejar abajo tus comentarios y preguntas!

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija?

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija? Aquí te presentamos los 15 fallos más habituales a la hora de educar a un niño. A veces cometemos errores al educar que son frecuentes pero que dificultan el proceso. Si estás encontrando algunos desafíos a la hora de enfrentarte a la difícil tarea de ser padre, estos consejos de cómo educar a un niño pueden serte de utilidad.

15 fallos al educar a un niño

Cómo educar a un niño- ¿Qué significa educar?

Educar es fundamental para el desarrollo de un niño o niña en las condiciones más adecuadas. El colegio es, sin duda, la institución oficial donde se realiza parte de su desarrollo, sin embargo, es clave que tengamos en cuenta que desde casa debemos ofrecer una educación basada en valores y comportamientos que serán básicos para su futuro.

El comportamiento de los padres será un modelo que muy útil para guiar la educación de los hijos. Para ello, el primer paso será determinar qué tipo de educación queremos ofrecer.

Cómo educar a un niño: Modelos educativos erróneos

Cómo educar a un niño: Padres muy restrictivos.

Se caracterizan por establecer muchos límites. Se suelen mostrar altamente sobreprotectores lo que impide que el niño o niña cometa y aprenda de sus propios errores. Además, recurren frecuentemente al castigo de las conductas negativas pero en pocas ocasiones se refuerza lo positivo.

Suelen causar frustración, mucha autoexigencia y poca sensación en ellos de estar haciendo las cosas bien.

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que exigen a sus hijos un alto rendimiento escolar y que nunca refuerzan que apruebe o saque un notable, ni siquiera cuando saca un sobresaliente “porque es su obligación”. Este modelo parental genera mucha frustración, una autoexigencia que puede llegar a ser patológica y un apego inseguro.

Modelos parentales erróneos al educar

Cómo educar a un niño: Padres que no ponen límites.

Encontramos el caso contrario, padres que no ponen ningún límite ante ninguna de las conductas. Este extremo tampoco es adecuado. Generalmente no castigan nunca lo malo, y es posible que refuercen incluso conductas negativas (con tal de que el niño no se enfade o permanezca feliz). Esto produce que el niño o niña no aprenda a manejar la frustración, no aprendan qué es o no correcto ni desarrollen un sentido de la responsabilidad o de dónde están los límites (primero en casa y después en la vida real).

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que no limitan el número de horas que su hijo pasa viendo la televisión. Posteriormente, cuando el niño tiene que estudiar al final de curso, tratarán de buscar en el él una responsabilidad o límites que no han desarrollado. Probablemente encontrarán que el niño responde de forma desafiante al no haber aprendido a responsabilizarse por sí mismo ni a responder ante la autoridad.

Aun cuando no nos encontramos en ninguno de los dos extremos se pueden estar cometiendo errores frecuentes que comentamos a continuación:

Cómo educar a un niño: los 15 fallos más habituales al educar:

01.Cómo educar a un niño: Regañar unas veces, reforzar otras.

Hay que tener claro qué cosas sí y qué cosas no. Ante las conductas que queramos evitar o eliminar, hay que mantenerse firmes y tener clara siempre cuál va a ser nuestra respuesta. Si queremos que el niño actúe siempre de la misma manera, debemos ser un modelo. Si queremos que nuestro hijo o hija no esté más de una hora jugando al ordenador, debemos mostrarnos siempre igual de firmes ante este aspecto (siendo quizá algo más flexibles los fines de semana o en vacaciones únicamente como refuerzo).

02. Cómo educar a un niño: No ser un modelo de cómo hacerlo correctamente.

Somos el primer modelo de cómo comportarse de nuestros hijos. Si nosotros no permitimos que el niño realice una conducta que sí que cometemos nosotros, entonces es probable que el niño no entienda por qué no debe hacerla. En caso de que sea cuestión de edad, hay que explicarle el porqué no puede hacer cosas por ese motivo y no porque estén mal. No tengas miedo de reflexionar con ellos.

Un ejemplo es el lenguaje, si no queremos que nuestros hijos digan palabrotas, trataremos de evitar que estén también en nuestro repertorio, al menos mientras estemos en casa. Si por otro lado, les pedimos que no estén muchas horas ante un ordenador pero nosotros debemos estarlo debido a nuestro trabajo, podemos explicarles que no es ocio, sino que es un asunto laboral e incluso, hacerles partícipes de nuestra tarea (que probablemente no le parezca muy estimulante) para que comprendan por qué en nuestro caso utilizamos algo que estamos restringiendo.

03. Cómo educar a un niño: Sobreprotección

No permitir que cometa sus propios errores. Ante algunas cosas, es mejor dejar que sean ellos los que se equivoquen y aprendan de sus errores. Deja que sean ellos quienes a través de su propia experiencia aprendan a qué tenerle miedo o qué no deben hacer. No trates de protegerlos de todo, no les transmitas los miedos que aprendiste tú bajo tu experiencia, pues la suya puede ser distinta.

Imaginemos un padre que cuando era pequeño fue mordido por un perro y desde entonces le da miedo acercarse a ellos. Si transmitimos ese temor a nuestros hijos, les estaremos privando de la oportunidad de disfrutar de su compañía y “contagiar” una fobia que no desarrollarían por sí mismos.

Para educar será importante reflexionar con nuestros hijos

04. Cómo educar a un niño: No saber apreciar cuando lo hace bien.

Cuando tratamos de inculcar algunas conductas en nuestros hijos, hay que reforzar todos los intentos por hacer esa conducta bien, incluso aunque al principio no sea exactamente lo que queremos. Tampoco podemos centrarnos sólo en castigar y entender que lo bueno “se debe dar por hecho” o “es su obligación”. A todos nos gusta que nuestro jefe nos diga que lo hemos hecho bien aunque nos pague por ello ¿verdad? pues extrapólalo a la sensación tan agradable de que las personas que son su referente le refuercen cada pequeño paso que da en el camino. Es muy importante para crear un apego seguro y una buena autoestima.

Cuando nuestro hijo o hija haga las cosas bien, incluso cuando el resultado no sea bueno pero haya demostrado su esfuerzo, es importante reforzarle. Si quizá tiene algunas dificultades con las matemáticas, pero después de una semana de duro trabajo ha conseguido alcanzar el aprobado, reforzaremos su conducta de responsabilidad, esfuerzo, constancia y compromiso, aunque el resultado académico no haya sido el que buscábamos (recuerda que tu hijo es mucho más que sus calificaciones académicas).

05. Cómo educar a un niño: No saber cómo comunicar la información con claridad.

En ocasiones el problema es que algo no nos parece correcto y nos limitamos a regañar o castigar sin haber explicado el porqué. Los niños entienden mejor las órdenes claras, simples y breves.

A medida que vayan creciendo, las explicaciones pueden ser cada vez más extensas, pero inicialmente lo mejor es dejar claro qué no deben hacer y ser concisos y estrictos con esa conducta específica que queremos eliminar.

Si nuestro hijo ha adquirido la conducta de pegar sin motivo a su hermano menor cuando éste le responde algo que no le gusta, debemos reflexionar con él el por qué esta conducta no es adecuada, darle una orden sencilla (“no puedes pegar a tu hermano bajo ninguna circunstancia”) y ser estrictos con esa orden específica.

06. Cómo educar a un niño: No reforzar los intentos.

Otro error es no reforzar los intentos parecidos de conductas que se aproximan a la que sí queremos conseguir. Imaginemos el caso de que queremos que nuestro hijo aprenda a vestirse solo pero no le reforzamos nunca su esfuerzo de ponerse la camiseta aunque no el pantalón (incluso le regañamos por ello). No lo estamos convirtiendo en una actividad agradable para él o ella (ni para nosotros).

Debemos ir reforzando y animándole en todas las conductas que vaya teniendo y le acerquen al objetivo (que se vista solo completamente).

07. Cómo educar a un niño: Gritar.

En el artículo educar sin gritar ya pudisteis ver cómo es posible educar sin recurrir a levantar la voz, algo que es incómodo y un desagradable tanto para nosotros como para nuestro hijo. No vuelques tu frustración en tu hijo y busca la manera de convertir el proceso de educar en algo entretenido para toda la familia.

08. Cómo educar a un niño: No llegar a un acuerdo entre ambos padres.

Otro problema que se da, tanto si los padres están separados como si conviven todos juntos, es que los padres no llegan a un acuerdo de qué cosas les parecen bien o mal de las conductas de sus hijos. A veces uno castiga, otro no y los padres se desacreditan mutuamente. Todo eso genera confusión en el niño sobre qué es lo correcto y también en los padres, que no saben cuándo sí o cuándo no regañarle. Además puede provocar discusiones entre los propios padres y empeorar el clima familiar. Es importante aclarar y llegar a acuerdos sobre qué conductas van a tolerar y cuáles no y usar ese acuerdo para educar a sus hijos y tener un objetivo común.

Los padres deben decidir juntos cómo educar

09. Cómo educar a un niño: No permitir que vaya adquiriendo responsabilidades.

A medida que el niño vaya creciendo, es importante que vaya adquiriendo responsabilidades. Esto le dará más sensación de autonomía, responsabilidad y autoestima, menos carga para los padres (no tener que ducharle, no tener que darle la comida en la boca, permitir que cruce solo la calle, etc). El niño lo tomará como un acto de confianza de sus padres en él que le reforzará a la hora de tomar sus propias decisiones.

Un ejemplo de ir desarrollando su autonomía podría ser a la hora de ducharse. Podemos inicialmente dejar que sea él o ella los que echen el gel en la esponja, posteriormente el champú y que sea él el que se lo extienda (primero bajo nuestra supervisión y después solos) hasta que acabe por realizar autónomamente todo el proceso.

10. Cómo educar a un niño: No establecer ningún límite.

Como decíamos al inicio del artículo, no poner ningún límite es un claro error. Seguramente porque si el niño termina por realizar conductas que no nos gustan, ya no habrá adquirido un sentido del respeto ante la autoridad y nos frustraremos en los intentos por tratar de corregirlo. Es más fácil que nos enseñen nuestros errores mientras vamos aprendiendo que cambiarlos cuando ya los tenemos automatizados en nuestro repertorio.

Si cuando llegan a la adolescencia tratamos de imponer todos esos límites que no hemos ido poniendo, lo más probable es que encontremos una gran resistencia. Por ello es importante ir motivándole en el camino antes de llegar a encontrar conductas que no queremos que desarrollen. Puede serte útil leer cómo fomentar la motivación en tus hijos.

11. Cómo educar a un niño: Permitir que sea el niño el que maneje la situación.

Muchas veces por miedo a rabietas, enfados, insistencia del niño, permitimos que acabe por hacer lo que él quiere, de forma que le reforzamos que utilice esas “armas” para agotarnos y manejar él la situación. Debemos permanecer todo lo firmes que podamos y no ceder, de forma que se vayan extinguiendo sus intentos por conseguir lo que quieren a base de insistencia.

Imaginemos el caso de un niño que cada vez que ve algo que le gusta en una tienda, explota en cólera haciendo que todas las personas miren con ojos de desaprobación. Es posible que el padre o madre por evitar el mal trago de que su hijo o hija llore y grite en público, acabe por comprarle lo que quiere. El único resultado será seguir reforzando esa conducta en el futuro y que la utilice para conseguir lo que desea.

12. Cómo educar a un niño: No comunicarte correctamente con él.

Creer que porque es pequeño o pequeña no podemos reflexionar es un grave error. Es importante que desde muy pequeños, reflexionemos sobre qué cosas están bien o están mal, explicarle el porqué de muchas situaciones y responder lo mejor posible ante sus curiosidades. Tu hijo o hija valorará enormemente que te tomes un tiempo para recapacitar juntos y además, desarrollarás sus habilidades de análisis y lenguaje.

Podemos dedicar todos los días un “rato de reflexión” como una tarea conjunta donde demos pie a que nos cuente qué tal en el colegio y también responder a sus preguntas. Crear un clima de confianza es fundamental para que nuestro hijo no nos vea como enemigos sino como un apoyo.

13. Cómo educar a un niño: Hacer comparaciones con otros (amigos, hermanos…)

Comparar con otros es otro frecuente error. Cada persona es única y esto será muy importante en el desarrollo de su autoestima. Cada uno tiene sus propios errores y no debemos basarnos en los otros para buscar que realice una conducta que queremos.

Debemos tratarle como a un ser único y entender qué motivos pueden estar llevando a que no se comporte de la forma correcta.

Al educar es importante que desarrollen su propia percepción de lo que está bien y lo que no

14. Cómo educar a un niño: No desarrollar su propio sentido de lo que es bueno o malo.

El niño o niña deberá desarrollar su propia ética de lo que es correcto o no, y no siempre por miedo a recibir un castigo por nuestra parte. Usando algunos de los puntos de antes, debemos comunicarnos con él, dejar que aprenda de sus propios errores y ser buenos modelos para guiar su conducta de forma adecuada siendo ellos los que deseen y entiendan por sus propios motivos qué camino seguir.

El objetivo es desarrollar que sea el niño el que entienda por sí solo que si no hace los deberes no podrá pasar de curso o que es necesario que haga él su mochila si quiere tener sus libros para el día siguiente.

15. Cómo educar a un niño: No pedir ayuda.

Por miedo a recurrir a otras personas y ser objeto de sus opiniones, tal vez no estamos pidiendo ayuda a amigos, familia o incluso profesionales cuando es necesario. No tratemos de monopolizar la educación de nuestros hijos, pues también será positivo para desarrollar su flexibilidad y reducir sus miedos, que compartamos la educación con abuelos, tíos, otras instituciones o recurrir a pedagogos y psicólogos cuando sea necesario.

En ocasiones es posible que nos veamos saturados en la educación de nuestros hijos y que esa carga no nos permita llegar hasta donde queremos. Sin embargo, nos negamos a dejarles con sus abuelos/tíos/primos por temor a que cometan algunos errores o se interpongan en nuestra educación. Echemos la vista atrás y recordemos que a nosotros también nos han consentidos nuestros familiares cercanos y no por ello nos educaron incorrectamente. Permite que otras personas que se ofrecen te ayuden. Estar mejor tú va a hacer que tu hijo o hija también esté mejor.

La importancia de educar correctamente desde que son muy pequeños.

Por último, añado que es importante que tomemos en cuenta estos consejos lo antes posible. No tengas miedo a que, porque sean muy pequeños (2 ó 3 años), no imponer ciertos límites o reforzar conductas que no son correctas. Cuanto antes vayamos estableciendo límites y permisos, antes empezaremos a sentirnos más satisfechos como padres y el niño aprenderá y disfrutará más de todo el proceso de aprendizaje y crecimiento.

¿Para qué sirve el miedo? ¿Por qué sentimos temor?

  Si te preguntas para qué sirve el miedo éste es el lugar adecuado. El miedo está definido como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. En general, todos hemos sentido miedo alguna vez y conocemos su sensación. El miedo es una de las seis emociones primarias (según las define la psicología experimental: la ira, la sorpresa, la alegría, la tristeza, el asco y, por último, el miedo). El miedo es un sentimiento tremendamente humano y, aunque no lo parezca, extremadamente útil. Para qué sirve el miedo, sus funciones y efectos. 

¿Para qué sirve el miedo?

¿Por qué sentimos temor? Funciones del miedo

Al detectar un peligro potencial, nuestro cuerpo entra en un estado determinado denominadoEstado de ansiedad”. Este estado, que también está presente en los animales, es detectado por estímulos innatos o aprendidos y nos ayuda, por ejemplo, a detectar la presencia de un depredador cercano mediante su olor.

Cuando nuestro organismo recibe algún estímulo asociados al miedo, adoptamos una conducta denominada como Evaluación de riesgo”. La evaluación de riesgo puede observarse cuando, por ejemplo, un animal explora los alrededores de un lugar nuevo para detectar posibles peligros. Pero también se observa en nuestra vida cotidiana, cuando, por ejemplo, antes de cruzar la calle, miramos a ambos lados para asegurarnos de que no viene ningún coche.

La evaluación de riesgo, como su propio nombre indica, evalúa el posible peligro que tiene una conducta, un comportamiento. Mientras que el estado de ansiedad se caracteriza por ser una respuesta fisiológica y psicológica particular (pulso acelerado etc.) ante un peligro inminente o potencial.

No obstante, cuando el peligro está presente y cercano, el conjunto de respuestas que predominan en el individuo se denomina Miedo”.

Diferencias entre ansiedad y el miedo: Las respuestas fisiológicas dadas por el miedo son muy similares a las observadas en los estados de ansiedad (síntomas de la ansiedad), sin embargo, las respuestas comportamentales sí que cambian.

  • Ansiedad: La respuesta comportamental que se suele presentar ante el estado de ansiedad es la ya descrita evaluación de riesgo.
  • Miedo: la respuesta en cuanto al miedo, suele ser variable en la medida que la amenaza se encuentre más lejana o más próxima. Cuando la amenaza está próxima, las respuestas presentadas suelen ser más bruscas, desde una huida descontrolada a una lucha desesperada (ej. Una presa de un depredador o una persecución en plena noche).

El miedo en el cerebro humano ¿Por qué sentimos temor?

Una parte de los miedos que tenemos son inherentes en nuestra especie, como puede ser el miedo a la muerte o el miedo a la oscuridad. No obstante, muchos de los miedos que tenemos los hemos “aprendido”.

El condicionamiento clásico nos dice que si ante un estímulo neutro recibimos una respuesta agradable o desagradable, aprenderemos que dicho estímulo produce una determinada respuesta. Un claro ejemplo es el relámpago que precede al trueno.

Podemos incluso llegar a aprender sobre un estímulo solamente observando. Es lo que se denomina aprendizaje vicario, porque aprendemos viendo a los demás reaccionar. Descubre la importancia de las neuronas espejo.

Al presentarnos un estímulo que nos produce miedo, nuestro cuerpo entra en un estado de ansiedad. El eje principal del “sistema del miedo” depende del sistema límbico. Una parte del cerebro donde se producen las respuestas de miedo estimulando el hipotálamo y la amígdala. Toda la información que envían los sentidos pasan por la amígdala y ésta detecta si hay algún peligro.

Existen dos vías para que el estímulo que indica el peligro llegue a la amígdala: las vías principal y secundaria. La vía principal es una vía más lenta ya que actúa a nivel superior. El estímulo sensorial pasa a través del tálamo y la corteza hasta llegar a la amígdala, no sin antes dejar una huella de memoria en el aprendizaje. Esta vía estaría implicada cuando por ejemplo queremos tocar una olla en el fuego y nos quemamos.

La vía secundaria es más rápida porque tiene un recorrido más corto. El estímulo sensorial pasa directamente del tálamo a la amígdala, sin aprendizaje. Esta vía no permite responder a un estímulo parcialmente peligroso sin saber qué tipo de estímulo es. Un ejemplo donde esta vía actuaría, sería cuando alguien nos da un susto por detrás.

Utilidad adaptativa ¿Para qué sirve el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El ser humano ha desarrollado tres respuestas ante el miedo o ante un peligro inminente. Esas respuestas son quedarse quieto, atacar o huir.

  • Quedarse quieto tiene como finalidad pasar inadvertido, alguna vez os habrá pasado en una situación de “miedo” o de tensión que el cuerpo se os bloquea y os quedáis inmóviles por unos instantes. Esa es la utilidad adaptativa de la primera respuesta.
  • Huir o atacar: dependen de la evaluación del riesgo del peligro. No es lo mismo enfrentarse a un adversario que a cinco. No obstante, a pesar de que estas respuestas sean opuestas en cuanto a conducta, se producen mediante mecanismos muy parecidos dentro de nuestra cabeza. Tanto para huir de un peligro como para enfrentarse a él se producen ciertos procesos adaptativos dentro de nuestro cuerpo.

Es el SNA (Sistema Nervioso Autónomo) el encargado de desencadenar el proceso, aumentando las concentraciones de catecolaminas en sangre (adrenalina y noradrenalina). La adrenalina y la noradrenalina preparan nuestro cuerpo para luchar o huir. Con ese fin, favorecen la desviación de la sangre desde partes no esenciales como la piel o los intestinos, hacia los músculos. Por otro lado aceleran el pulso y la respiración. La digestión se interrumpe, se vacían los intestinos y la vejiga y los sentidos se agudizan (un ejemplo son las pupilas dilatadas).

En cuanto al plano hormonal (tipos de hormonas), la amígdala activa mediante el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (o eje corticotropo) un proceso que deriva en la producción de cortisol, que potencia la respuesta comportamental y los efectos antes vistos de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina).

El miedo prepara nuestro cuerpo para una posible confrontación

¿Qué beneficios tiene el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El miedo nos ayuda a sobrevivir. Si todavía te sigues preguntando para qué sirve el miedo recalcamos aquí su importancia. Es cierto que quizás la utilidad adaptativa del miedo haya disminuido con la evolución del ser humano, la instauración de sociedades, de estilos de vida y de una forma de vivir, en su mayor parte exenta de peligro.

No obstante, a pesar de que las situaciones de peligro no son tan habituales como lo podían ser antaño, éstas no han desaparecido. El miedo no es más que un botón que nos prepara para la acción, y eso es tremendamente útil ya que nos sirve para sobrevivir. Ya sea para huir de un problema, enfrentarnos a un peligro amenazante o quedarnos inmóviles para pasar desapercibidos el miedo es una herramienta vital, y sigue siendo muy adaptativo.

¿Que para qué sirve el miedo dices? Pues para seguir garantizando nuestra seguridad y nuestra supervivencia.

10 consejos para superar los celos infantiles ¡Mi mamá es mía!

La llegada de un nuevo miembro en la familia es un acontecimiento emocionante para todos, en especial para el niño que va a tener un nuevo hermanito. Para prevenir y superar los inevitables celos infantiles entre ellos, Cristina Martínez de Toda, psicóloga, ha preparado esta guía de actuación para padres. 10 consejos muy útiles que te ayudarán  a contar con las estrategias necesarias para superar en familia los celos entre hermanos. ¡Ayuda a tu hijo mayor a madurar emocionalmente! 

¡Mi mamá es mía! 10 consejos para superar los celos infantiles

¿Por qué mi hijo siente celos de su hermano?

Los celos son sentimientos de envidia y resentimiento, que pueden surgir cuando el primogénito siente que su posición en la familia corre peligro, y percibe al nuevo hermanito como amenaza para conseguir el afecto de papá o mamá, que antes lo tenía para él solito.

Estos celos son una reacción completamente normal, que es necesaria para el desarrollo evolutivo del niño. Superar esta fase ayuda a los niños a madurar.

“Ayudar a los hijos a afrontar los celos, es ayudarles a desarrollar su autoestima”

La relación con un hermano es uno de los vínculos más especiales que existen en la vida, va a ser una relación única y especial. Pero para ello, se necesita un periodo de adaptación, ya que normalmente, no estamos preparados mentalmente para compartir, y mucho menos, si se trata del cariño de sus papás.

Los celos infantiles son un sentimiento perfectamente normal

Recuerda que los celos existen porque existís vosotros, papá y mamá, y simplificando, los celos no son más que rivalidad y competición por vuestro cariño y atención. Siendo parte de la ecuación, inevitablemente también sois parte de la solución.

Pero no todo va a ser negativo; piensa que cuando rivalizan por nuestro amor, están aprendiendo un montón de cosas.

“Dado que no podemos evitar estos celos, nuestra tarea como padres será la de enfocar esta rivalidad de manera que la manejen para aprender de ella”

Es muy importante que aprendamos que los celos entre hermanos no son malos. Si inconscientemente los juzgamos como negativos, estaremos transmitiendo a nuestro hijo mayor que su conducta es incorrecta.

Pedirle a un niño que no tenga celos es como prohibirle ser el mismo e involucrarse en las relaciones que le importan. Los niños menores de 7 u 8 años no disponen de la madurez necesaria para aceptar al hermanito como tal en vez de como un rival.

¿Cómo ayudo a mi hijo? 10 consejos para superar los celos infantiles

Consejo 1: Prepárale para la llegada del nuevo hermanito

Los psicólogos recomendamos que seáis vosotros mismos los que deis la noticia al pequeño. No debe ser muy pronto para que la espera no se haga muy larga. Alrededor del 4º mes es lo ideal. La mentalización y el prepararle para el nacimiento no evita los celos, pero ayudará a tu hijo a que vaya haciéndose a la idea, y no se sienta tan abrumado cuando llegue el momento de tener al nuevo bebé en casa.

Explícaselo de una manera cuidadosa y con mucho cariño, y dedícale tiempo a escucharle y responder a todas las preguntas que te va a hacer. Si tu pequeño tiene entre 4 y 6 años, es muy probable que haga muchas preguntas acerca de la reproducción, por lo que es un momento idóneo para comenzar una buena educación sexual.

También se recomienda que a partir del segundo trimestre de embarazo tu peque empiece a comunicarse con el bebé a través del ombligo. Que le cuente como ha ido su día en el cole o el último cuento que le leyó mamá es una buena manera de empezar a instaurar un vínculo de comunicación sano entre ellos.

Consejo 2: Hazle partícipe de los nuevos cambios

Explícale que es lo que va a pasar en tu cuerpo, y déjale que te vea y que te toque. Enséñale a acariciarte la tripa para darle cariño al nuevo bebé.

Permítele que te ayude a preparar la nueva habitación del bebé y que te acompañe de compras, que elija el color de la habitación, un peluche… enséñale a que sus actos y decisiones tienen mucha importancia en la vida de su hermanito.

Promueve los primeros vínculos entre ellos

Consejo 3: Mantén sus rutinas en la manera de lo posible

Cuando se aproxime el parto o cuando el bebé ya esté en casa, se hace vital que el pequeño sienta que su mundo no se desbarajusta. Si es posible, lo ideal sería que pasase esta etapa en su casa, rodeado de sus juguetes, y que sus rutinas de baños, comida, y hora de dormir no se vean afectadas. Piensa que su mundo emocional va a ser desconcertante los próximos meses, por lo que podemos ayudarle a que se sienta seguro en su rutina.

Si vas a pasar mucho tiempo en la maternidad, es importante que le llames por teléfono y le digas las ganas que tienes de ir a casa para estar con él. Aquí el papel del papá se hace imprescindible para ofrecer todo el cariño necesario al pequeño cuando su mamá no está. Cuando el bebé nazca es importante que el niño vaya al hospital a conocer a su nuevo hermanito.

Consejo 4: Habla a tu hijo mayor de “igual a igual” 

Si le hablas del bebé como si él fuese un adulto, tu hijo aprenderá a preocuparse y aceptar el rol de hermano mayor para cuidar al pequeño. Le puedes ayudar con frases como “Entiéndelo, el bebé llora mucho y te despierta por las noches porque no sabe lo que hace; tú ya eres mayor y puedes decirnos lo que necesitas”

Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que también pasó por esa etapa y le ayude a identificarse con el pequeño llorón.

También podemos animarle a que “escuche” al bebé: “Mira al pequeño Juan en su cunita, crees que puede estar queriendo el biberón? Que le hables..?”

Consejo 5: No hagas comparaciones entre tus hijos

Es muy triste oír decir a un padre, delante de los demás y delante del hijo mayor frases como “Este niño es un cielo, no da nada de guerra, no como el otro que lloraba a todas horas”

Estos comentarios afectan a la autoimagen de tu hijo primogénito, y nosotros como papás tenemos una responsabilidad muy grande con lo que decimos. Te animo que eches un vistazo a este artículo que te enseñará a utilizar tus palabras de una manera adecuada: El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta.

Evita las comparaciones entre tus hijos

Consejo 6: Valora su ayuda, que se sienta responsable de su hermanito

Es una manera estupenda de hacer que tu hijo se sienta útil e importante. Hacerle partícipe en tareas como bañar al pequeño, o cantarle canciones por la noche hará que tu hijo se sienta validado, y además querrá que se lo corrobores: “¿Verdad que te ayudo mucho con el bebé?”

En este caso los celos dan paso a una actitud de autocontrol y afecto. Esto significa que tu no ya tan pequeño está aprendiendo a compartir tu tiempo y a convivir. Manifiéstale lo mucho que valoras su ayuda.

Las “actitudes miméticas” (que el hijo mayor haga e imite las tareas que hace la madre) le ayudará a madurar rápidamente y su deseo de ser mayor eclipsará el ver al pequeño como un rival.

Consejo 7: Encuentra “vuestro momento”

Los estudios sugieren que dedicarle al hijo mayor una media de 15 minutos al día exclusivos para hacer algo los dos juntos es un factor importante a la hora de superar los celos. El niño aprende que aunque su mamá o su papá ahora está ocupado dándole de comer al bebé, luego va a tener tiempo para él. Y esta espera le reconforta y hace que no sienta ansiedad.

Es importante la calidad de estos momentos, más que la cantidad. Es bueno que salgáis de casa a dar un paseo o ir al parque juntos, sólo vosotros dos. Hazle sentir especial y único y demuéstrale que a ti te gustan esos ratos tanto o más que a él.

Consejo 8: Se tolerante con sus nuevas conductas

Ante la llegada del nuevo hermanito, pueden producirse dos casuísticas: Por un lado nuestro hijo mayor puede tener cambios de comportamiento que implican rabietas, se vuelven “contestones”, pueden mostrar agresividad con la mamá y con el bebé, y en general están mas irritados y nerviosos.

Ser tolerante no implica permitir estos comportamientos, ser tolerante significa aceptarlo como tal, y no manifestarle la frustración que os está provocando su comportamiento. Hay que demostrarle cuando le reñimos que estamos ahí y que no va perder nuestro amor.

Por otro lado, es habitual que se produzca un “retroceso” madurativo. Nuestro hijo mayor puede volver a comportamientos anteriores como chuparse el dedo, gatear, utilizar el “lenguaje bebé”, volverse a hacer pis en la cama…

Tienes que entender que aunque sea el mayor sigue siendo pequeño, y ahora os necesita más que nunca. Nosotros asumimos inconscientemente que ha crecido y por ello le exigimos que sea “un buen hermano”, que le quiera, que se comporte mejor…

Estas expectativas poco realistas impiden que el niño desarrolle ese estado por si solo porque aceleramos el proceso, por lo que el niño puede sentir mucha frustración.

Consejo 9: Celebra los logros de ambos

Cuando le reímos una gracia al pequeño, deberíamos también alabar al hermano mayor por su último logro: se ha atado muy bien los cordones, su último dibujo es muy bonito…

De esta manera conseguiremos que el niño no sienta tanta rivalidad hacia el pequeño al sentir que él también es reconocido y hace muchas cosas bien. No te canses de repetirle lo orgullosos que estáis de él.

Consejo 10: Edúcale en la solidaridad y el altruismo

Es quizá la tarea más complicada de todas. Enseñar a un hijo a compartir no es empresa fácil. Los niños deben ser educados en que los afectos no pueden ser exclusivos. Ningún hijo es el amor exclusivo de los papás, por lo que ninguno debe tener miedo a perder esa exclusividad que no existe.

Tenéis que tratar de hacer de vuestro peque una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás por el amor que recibe.

“Nadie dijo que ser papás fuese tarea fácil…”

Resiliencia Humana: Consejos para desarrollarla a través de la Fábula del helecho y el bambú

Resiliencia Humana ¿Eres capaz de superar la adversidad? ¿De sobreponerte a periodos de dolor emocional? En la vida todos en algún momento experimentamos alguna desgracia o sufrimiento, y esto es tan cierto como tristemente inevitable. Ahora bien, dependiendo de la manera de cómo afrontemos estas dificultades que se nos presentan, podremos construir un futuro con más sabiduría, aprender de nuestro pasado y crecer.

Cuándo la vida te lo pone difícil, qué quieres ser; ¿Helecho o bambú? A través de una fábula inspiradora, hoy conocerás el poder de la resiliencia humana, o cómo no sucumbir a las adversidades.

Te invito a que reflexiones con este pequeño cuento, y te propongo una serie de consejos para que potencies esa resiliencia humana que está en el interior de cada uno de nosotros.

Conoce tu resiliencia humana

¿Qué es la Resiliencia humana?

La resiliencia humana puede definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar las adversidades, asumirlas con flexibilidad, y lo más importante de todo; salir fortalecido de ellas.

Es algo mucho más profundo y espiritual que la resistencia. La resistencia consiste en aguantar vientos y mareas de una manera más o menos heroica, pero con una fortaleza de tipo pasiva. La resiliencia humana consiste en dejar atrás ese sufrimiento y trascender.

Una persona resiliente emocionalmente sabe obtener un aprendizaje y una sabiduría de cada situación adversa que atraviesa, de manera que no sólo le reporte efectos negativos.

Seguro que conoces a más de una persona que al verla, con su buen humor y su sonrisa, te preguntas cómo es posible después de todo lo que ha pasado. Probablemente esa persona sea un ejemplo de superación y resiliencia humana.

Lo importante de la resiliencia humana es que no es una característica intrínseca y exclusiva de determinadas personas, sino que todos y cada uno de nosotros podemos potenciarla y desarrollarla, ya que la resiliencia humana puede ser aprendida.

Las personas resilientes emocionalmente no nacen, se hacen. Esto implica que para desarrollar su resiliencia humana han tenido que experimentar diversas situaciones duras en su vida. Por supuesto que experimentan dolor y sufrimiento, pero la clave que utilizan estas personas es convertir en sufrimiento en virtud. Para mí, no hay manera más sencilla y directa de entender la resiliencia humana que con el famoso refrán: Lo que no te mata te hace más fuerte.

“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última” Martin Luther King

Resiliencia humana: La fábula del helecho y el bambú

Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.

-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?

-Sí, respondí.

-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…

-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.

-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…

La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

(Cuento oriental)

¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?

Aprende a desarrollar tu resiliencia humana interior: 10 consejos para ser una persona resiliente emocionalmente

Resiliencia Humana Consejo 1: Establece relaciones enriquecedoras con tu entorno

Las personas resilientes poseen un entramado afectivo y social pleno. Son conscientes de que a veces no sólo es necesario pedir ayuda, sino que resulta positivo para las dos partes. Se crean y fortalecen los vínculos afectivos. Busca personas positivas en tu vida y aléjate de los vampiros emocionales.

Resiliencia Humana Consejo 2: No te tomes ninguna crisis como insuperable

La palabra crisis en japonés está formada por los caracteres Peligro + Oportunidad. Así que aprovecha esta oportunidad para salir fortalecido de las dificultades.

Mentalízate de que cualquier problema en esta vida es temporal, menos la muerte. De esta manera las personas resilientes capean la tormenta lo mejor que pueden mientras dure.

La clave está en asumir esta crisis como una oportunidad para generar el cambio, para aprender y para crecer.

Resiliencia Humana Consejo 3: Acepta que el cambio es parte de la vida

Inevitablemente, todo cambia y transmuta, tanto para bien como para mal. Aceptar los eventos que no puedes modificar por el momento te ayudará a centrarte en las cosas que sí puedes hacer. Cuando un jarrón se rompe, no intentes pegarlo, ya que nunca será el mismo. Una persona resiliente hará un mosaico con los trozos rotos de ese jarrón. Busca la belleza en las dificultades.

Resiliencia Humana Consejo 4: Muévete hacia tus metas

Las personas resilientes, saben canalizar las adversidades para dirigirlas hacia sus objetivos. Aprender a salir de tu zona de confort, Ser tenaz y perseverante en tus metas no es sinónimo de ser idiota. En vez de ser como el salmón que nada en contra de la corriente, aprovecha esa corriente para fluir con ella.

La intención es tan necesaria como la disposición. Te invito a que eches un vistazo a mi artículo: Las 10 reglas de la Buena Suerte: ¡Aprende a crearla! En el que aprenderás todo lo necesario para incorporar la Buena Suerte (la de verdad) en tu vida diaria.

La resiliencia y tus metas

Resiliencia Humana Consejo 5: Toma decisiones sin miedo. Y si lo tienes, aún con él decide igual

La procastinación es el peor enemigo de la resiliencia. El posponer decisiones o actos no soluciona nunca el problema, generalmente alargarlo en el tiempo sólo lo empeora. Toma decisiones y hazte responsable de ellas.

Resiliencia Humana Consejo 6: Aprende a verte a ti mismo desde un prisma positivo

Esfuérzate por comprenderte y se consciente de tus fortalezas. (Pero también de tus debilidades) Las personas resilientes saben utilizar sus fortalezas a su favor. La autoconfianza en tus capacidades te permitirá utilizar tus recursos emocionales de la manera más eficaz y promoverá una actitud resiliente ante los problemas. Puede que te interesen estos trucos de psicología positiva.

Resiliencia Humana Consejo 7: Descúbrete a ti mismo

Trabaja en ti. Cualquier adversidad es una oportunidad idónea para profundizar en ti mismo y valorar el daño que te ha producido y lo que has aprendido de la experiencia. Habitualmente tras un duro golpe emocional las personas suelen buscar su lado más espiritual. Si esto te ocurre, escúchate y déjate llevar.

Resiliencia Humana Consejo 8: Desarrolla tu perspectiva

Te permitirá ver las situaciones adversas desde un marco más amplio de manera que no te sumerjas en ellas irremediablemente. Se consciente de cual es el problema, delimítalo, y no permitas que afecte a otras facetas bonitas de tu vida.

Resiliencia Humana Consejo 9: Cuídate y respétate

Escúchate y dale la importancia que se merecen a tus sueños y deseos. Se consciente de tus necesidades y sobretodo prioriza el descansar. La vida no es sólo trabajo. Cuida tambien tu procesamiento cognitivo con CogniFit.

Resiliencia Humana Consejo 10: Nunca pierdas la esperanza

El último consejo y el que aúna todos los demás es el que más me gusta. Nunca pierdas la esperanza, y cuando flaqueen tus fuerzas recuerda la fábula que te he contado sobre el helecho y el bambú.

Recuerda siempre que si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

¿Estás anclado en tu zona de confort? Qué es y 10 consejos para salir de ella

Llevamos una vida tranquila, sin demasiados imprevistos, controlamos la situación y eso nos hace sentir seguros. Sin embargo, en lo más profundo de nuestra mente aparece esa incómoda fantasía que anhela una vida más emocionante, más plena, más satisfactoria… una vida MEJOR.

Si alguna vez has sentido ese pensamiento, seguramente necesitas un cambio. ¡Salir de tu zona de confort es la única manera de avanzar en tu desarrollo personal y conseguir tus sueños

La zona de confort es nuestra propia burbuja

Tal vez, alguna de estas situaciones te sea familiar…. Estás asqueado con tu trabajo pero no mueves un dedo por cambiarlo o, tal vez, sientes que tu pareja no te llena pero no rompes la relación por la “comodidad” que supone estar a su lado, te gustaría aprender idiomas, hacer deporte, emprender una aventura… pero, ains… ¡Es que se está tan agustito en el sofá! Sigue leyendo, puede que este artículo te de la fuerza que necesitas para emprender el primer paso del resto de tu vida.

¿Qué es la “zona de confort”?

La “Zona de confort” es el estado mental formado por los lugares en los cuales nos sentimos cómodos, protegidos y seguros con la vida que llevamos. Es diferente en cada persona dependiendo de los valores y aspiraciones de cada uno. La zona de confort p

uede ser positiva durante un tiempo, pero si nos acostumbramos a ella nos puede generar pereza y pasividad a la hora de actuar ante situaciones nuevas y esto frena nuestro desarrollo personal y a la larga nos puede generar frustración y vacío.

¿Sabías que este “apego” a nuestra zona de confort, se produce porque nuestro cerebro, en concreto nuestra “Formación Reticular” (que es la zona que regula el sueño, dolor, movimientos, etc…) se acomoda?. Si amigos, nuestro cerebro es vago por naturaleza: Cuando sales de tu rutina (o zona de confort) tu cerebro gasta más energía porque debe estar alerta y procesar mayor cantidad de información que si la tarea es repetida.

Por eso, a tu cerebro le encanta que hagas tareas repetidas, así, puede conectarse siempre de la misma manera y esto le permite ahorrar energía. A modo de ejemplo práctico…

Imaginaos que lleváis años comprando pan en la misma panadería y  un día os la encontráis cerrada. ¿Qué haríais? ¿No compraríais ese día pan y utilizarías el pan que sobró ayer o iríais a esa tienda que está bastante lejos pero que seguro que está abierta?

Si la respuesta es “iría a la tienda que está lejos a pesar de no saber ni cómo llegar” estamos haciendo que nuestra “Formación reticular” realice otros caminos neuronales. O dicho de otro modo, estaríamos aumentando nuestra zona de confort asumiendo “riesgos” y tomando nuevas decisiones. 

(Este sencillo ejemplo se puede comparar con cualquier ámbito de nuestra vida).

Salir de la zona de confort nos abre nuevos caminos

¿Por qué deberíamos salir de nuestra “zona de confort”?

Os preguntaréis cual es la necesidad de salir de nuestra zona de confort si es un lugar donde parece que  nos encontramos tan bien, ¿no? Vamos a reflexionar sobre ello.

Imaginaos una familia de nivel económico pobre pero que viven cómodos en su propia zona de confort. Un día caen en la más absoluta miseria y se ven obligados a hacer cosas y desarrollar determinadas habilidades para salir adelante. Al principio, todos lo pasaron bastante mal pero ahora han alcanzado el éxito y su vida ha dado un giro de 360º.

Esta familia se vio obligada a cambiar por necesidad y gracias a que se esforzaron y salieron de su zona de confort han evolucionado y llevan una vida mucho mejor.

¡Cuidado! Con esto no solo me refiero al tema económico, sino a las aspiraciones que cada uno tenga como: aspiraciones a viajar, aspiraciones a trabajar en X cosa, aspiraciones amorosas, aspiraciones a hacer cosas que te dan miedo… y una  vez conseguido nuestro objetivo, seguir subiendo escalones.

Debemos salir de nuestra zona de confort para cumplir nuestros sueños y aspiraciones

¡Decidido! Quiero salir de mi “zona de confort”, ¿cómo lo hago? Consejos

Salir de la zona de confort no siempre es fácil y vas a necesitar mucho esfuerzo hasta conseguirlo. Recuerda que nada es imposible y que… ¡Si quieres, puedes!

Consejo nº 1. Toma conciencia de los límites de tu zona de confort.

Pregúntate las cosas que te provocan miedo o rechazo. Piensa en tu pasado, tu presente y del que quieres que sea tu futuro.  Hazte preguntas del tipo ¿Me conformo con lo que tengo o prefiero conseguir mi sueño aunque me cueste trabajo? ¿Soy feliz con la vida cómoda que llevo o prefiero asumir nuevas metas y desafíos?

Piensa en tu trabajo o tu pareja. ¿Quieres mantenerte en tu trabajo cómodo y aburrido o conseguir un trabajo que realmente te llene? ¿Prefieres seguir con tu pareja de hace años aunque no te haga feliz o arriesgarte a conocer una persona que consiga darte un futuro feliz?

Consejo nº 2. Búscate un objetivo y esfuérzate en conseguirlo.

Los objetivos son personales e independientes de cada persona. Piensa en lo que quieres conseguir y refuerza cada pequeño logro que consigas, eso te ayudará a mejorar tu autoestima, ganar confianza y conseguir una mejor versión de ti mismo.Estoy consiguiendo algo que jamás imaginé”.

Consejo nº 3. Acepta tus errores.

Los comienzos siempre son complicados y es normal que sientas miedo. Sé positivo y acepta que no eres perfecto y que hay algunas situaciones que no puedes controlar. Si te caes, te levantas. Piensa que de los errores se obtienen grandes lecciones. Eso sí, cuidado con no presionarte en exceso.

Consejo nº 4. Cambios, cambios, cambios…

No solo me refiero a cambios en nosotros mismos, a nivel psicológico, sino al ambiente. Busca situaciones novedosas, muévete por entornos distintos, cambia la decoración de tu casa o habitación, cambia tu color de pelo,… Hay miles de opciones, todo depende de ti. Incluso puedes probar los beneficios del Mindfulness para mejorar tu estado de ánimo y conseguir mayor bienestar emocional.

Consejo nº 5. Haz todas aquellas cosas que te causan rechazo.

¿Qué te da miedo conocer gente nueva? Piensa en las excusas que te pones y las barreras que te pones para no hacer algo y actúa en consecuencia. Enfréntate a tus miedos poco a poco. De este modo, cada vez te sentirás más cómodo porque sentirás que tienes el control de tu vida.

Recuerda que un poco de ansiedad puede llegar a ser positiva para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, solo hay que saber llevarlo.

Consejo nº 6. El apoyo es importante.

Pide a tu familia y amigos que te ayuden a superar tus miedos y a eliminar tus barreras. El apoyo, admiración y respeto por su parte, te ayudarán mucho. Si haces el camino solo llegarás rápido, si haces el camino acompañado llegarás lejos.

Consejo nº 7. Hacer el ridículo NO es malo.

A veces no decimos o hacemos algo por miedo a que la gente nos juzgue. Pero, ¿sabes qué? Lo que piense u opine la gente sobre ti, es algo que no te tiene que importar demasiado. Aprende a reírte de ti mismo, deja que tus amigos se rían de ti y no solo eso, ríete con ellos.

Consejo nº 8. Corre riesgos.

Además, asumir determinados riesgos es vital para conseguir nuestro propósito. Como dijo Muhammad Ali: “El que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida”. Y nunca te arrepientas de nada de lo que hagas, seguro que a lo largo de tu vida te arrepentirás más de aquellas cosas que no hiciste por miedo a…

Consejo nº 9. Disfruta de lo desconocido.

¿Cuánto tiempo hace que no haces cosas nuevas? Esa incertidumbre y esa adrenalina que liberamos ante aquellas cosas a las que no estamos acostumbrados. Da un salto hacia tu nueva vida y disfruta de nuevas experiencias, recuerda que la vida solo es una y que no hay segundas oportunidades para VIVIR. ¡Cuidado! Con disfrutar de lo desconocido, no quiero decir que seas imprudente.

Consejo nº 10. Lucha por tus sueños y no te dejes vences por nada ni por nadie.

Las grandes cosas se consiguen con mucho sacrificio y tenacidad. Aunque a veces sientas que te falta motivación para continuar, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma. Además, cuando hayas conseguido tu objetivo servirás de ejemplo para muchas personas que han visto tus progresos.Una vez conseguido, proponte nuevos desafíos.

Sueña con lo que quieres conseguir en tu futuro, trabaja duro y lo conseguirás porque todo depende de lo que tú creas ya que tú eres el protagonista indiscutible de tu vida.

“¡Lo mejor de tu vida comienza cuando termina tu zona de confort!”

Paciencia, confianza y perseveración son las claves del éxito. ¿Te atreves a conseguirlo?

¡Si tienes alguna pregunta, por favor, déjamela abajo, estaré encantada de responderla! 😉

Presión social en la adolescencia ¿Debo preocuparme si la conducta de mi hijo ha cambiado?

La presión social en la adolescencia no es nada fácil. ¿Cómo influyen las amistades en los jóvenes? ¿Debemos preocuparnos cuando los adolescentes cambian su forma de vestir, su forma de ser o fuman su primer cigarrillo?

Algunos adolescentes ceden a la presión y tienden a cambiar su comportamiento porque quieren ser aceptados por sus compañeros. A veces, ocurre, que acaban haciendo cosas de las que se arrepienten, solo por la necesidad de no sentirse rechazados. La presión social puede ejercer su influencia en la toma de decisiones y en sus actos. Pero no todos sus efectos son negativos también podemos encontrar algunos positivos.

La presión de grupo nos lleva a realizar actos con los que no estamos de acuerdo

¿Por qué los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo para sentirse bien acerca de quién son?

A menudo la presión del grupo nos obliga a lo largo de nuestra vida a hacer cosas y a adoptar ciertas conductas y  comportamientos que sabemos que no son buenas o que están equivocadas. En el caso de los jóvenes o adolescentes, cada vez se sienten más presionados para cometer actos como: burlarse de un compañero, romper materiales ajenos al suyo, consumir alcohol, fumar… Estas conductas pueden ocurrir debido a que el adolescente no tiene el valor para diferenciarse de sus amigos y hacerles frente.

La presión social provoca que las personas, en este caso, los jóvenes o adolescentes no sean realmente libres, y vivan en un mundo en el que tienen que cumplir ciertos estándares sociales y llevar a cabo lo que la sociedad espera de ellos.

Son diversos los experimentos y estudios lanzados para recabar información acerca de este fenómenos social.

El experimento de Asch: Influencia de la mayoría y la conformidad

El experimento de Asch, que hemos visto en el vídeo, ha sido uno de los más replicados en psicología. El experimento fue realizado en 1951.

Todos los participantes del experimento, excepto uno, eran cómplices del experimentador. El experimento consistía realmente en ver cómo ese estudiante reaccionaba frente al comportamiento de todos los demás.

El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

En el experimento, se pidió a los participantes que dijeran, según lo que ellos creían, cuál de las líneas que se les presentaba era más larga que otra. Los cómplices habían sido preparados para dar una respuesta errónea y así ver la influencia en la respuesta del otro estudiante.

¿Qué crees que paso? Pues que el experimento de Asch demostró que las personas nos “dejamos llevar” por lo que el resto del grupo diga, aún sabiendo que no es correcto.

Ahora, imagínate esto pero siendo un adolescente… parece difícil decir que no, o imponerse ante cualquier injusticia ¿verdad?.

Los adolescentes son el grupo social más afectado por este fenómeno porque, no sólo se sienten presionados por sus amistades, sino también por sus padres y profesores. Todos hemos sido adolescentes y, lo que más nos apetecía en esa época, era experimentar cosas nuevas. Sobre todo, si implicaban llevar la contraria a nuestros padres.

Un excesivo control sobre nuestros hijos adolescentes, suele provocar la reacción contraria a la que esperamos.

Los adolescentes se ven como adultos, pero actúan y piensan como niños.

Las consecuencias de la presión social en la adolescencia

La adolescencia es una fase de nuestra vida se caracteriza por un debate interno constante. Durante la adolescencia, los jóvenes, empiezan a depender, cada vez, más de sus amistades. Se vuelven permeables e influenciables:  En sus opiniones, costumbres y hábitos (fumar, beber, alcohol, tener sexo, hacer dietas excesivas, comer alimentos poco saludables….)

La presión social en la adolescencia puede ser muy poderosa y difícil de resistir.

Los adolescentes pueden sentirse presionados o influenciados a hacer algo solamente porque las otras personas del grupo lo están haciendo o digan que lo están haciendo y tan sólo el pensamiento de sentirse excluidos y solos a estas edades pesa mucho en la identidad de los jóvenes.

La presión de grupo puede llevar a que hagan cosas aparentemente superficiales como usar cierta ropa que los identifique respeto al resto de las personas o grupos hasta acciones francamente peligrosas y con consecuencias más serias como se ha comentado antes.

Pero tranquilos, la presión social también aporta o tiene su lado positivo. Los adolescentes aprenden las normas sociales de sus iguales y pueden aprender cómo encajar y comunicarse bien con lo demás si observan e imitan a otros adolescentes. También, los adolescentes seguros de sí mismos pueden actuar como modelos positivos y dar un buen ejemplo a los demás. Debemos de pensar que estar en un grupo en el que encajemos nos permite aumentar y mejorar nuestra autoestima y  además nos ayuda a prevenir que nos involucremos en comportamientos dañinos o arriesgados.

Desarrollo personal e identidad gracias al grupo

No sucumbir a la presión social en la adolescencia: La importancia de comunicación entre padres-hijos

Cómo ser uno mismo en la adolescencia, y no caer preso de la presión social es algo que depende de muchísimos factores. Ya no sólo de factores internos de la personas sino también de su entorno. Es muy importante que exista y que sea fluida la comunicación entre padres e hijos. Es bueno hablar, y que los padres sepan que actividades hacen sus hijos. Es recomendable que se mantengan conversaciones abierta, y que expongamos medios a través de los cuales podemos reducir las posibilidades de que se junte con el grupo equivocado, o adopte hábitos indeseables (como fumar o beber, acercarse a las drogas…). Hay que hablar de los riesgo que tienen ciertos hábitos y también hay que saber cuáles son los valores que queremos que nos definan.

El grupo y su influencia positiva siendo uno mismo.

En algunos casos, tropezaremos y acabaremos en el grupo menos idóneo y, tal vez nuestros familiares y nuestras amistades de toda la vida tengan que intervenir, y restringir el contacto con algunas malas influencias. Pero, lo más importante para combatir la presión social es conocerse a uno mismo y saber cuales son nuestros valores y creencias. Y sobre todo, pensar que a veces lo que el grupo diga o haga no tiene porque ser lo mejor. ¡Piensa por ti mismo!

Etapa del “NO” en niños: Aprende cómo manejar su resistencia

La etapa del “no” en niños: Cuando parece que la única respuesta que tu hijo sabe dar es siempre“no”. 

Mi hijo solo dice “no” y se niega sistemáticamente a realizar cualquier cosa que le dices. Se opone continuamente a todo, y parece que la única voluntad es desobedecer y terminar saliéndose con la suya ¿Qué le ocurre? Las rabietas se suceden a todas horas, en la comida, a la hora de vestirse, lavarse los dientes, recoger, irse a la cama, etc… ¡A veces puede decir que “no” hasta a cosas que le gustan! ¿Por qué mi hijo se ha vuelto tan cabezota? ¿Cómo debo actuar?

Edad del “no” en niños ¿Cómo superarla?

La fase del “no” suele darse en los niños y niñas entre las edades de 2 y 4 años. Muchas veces, esta fase de negación pone a prueba la paciencia de los padres más comprensivos. Si lo que antes tu hijo o hija hacía de buena gana y con una sonrisa en la cara, ahora supone berrinches y peleas; no desesperes. Las negativas constantes de tu pequeño son una fase fundamental de su maduración y desarrollo evolutivo. Su negativa se debe a que ha comenzado a tener conciencia de sí mismo como ser individual. Está aprendiendo a ser “independiente” y, cree que para reafirmarse, debe oponerse a todo lo que tu le digas.

Para que esta etapa del “no” siga su curso natural y desaparezca con el tiempo, es fundamental que comprendas a qué se debe y conozcas algunas estrategias que te ayudarán a encontrar el equilibrio. Aprende a actuar con astucia para lograr que tu  pequeño no pueda negarse a aquello que le pides.

¿Tu hijo te lleva la contraria por sistema? En este artículo Cristina Martínez de Toda, neuropsicóloga, te descubre una serie de consejos. ¡Aprende a manejar mejor la resistencia de tu pequeño!

Etapa del “NO” En niños ¿En qué consiste?

Sencillamente, tu hijo responde ¡no! porque puede. A determinada edad, en torno a los dos años o dos años y medio, los niños descubren que tienen voluntad, y su máxima es ejercerla.

Como padre, es probable que te quedes a cuadros la primera vez que tu hijo te desafía, puesto que esta conducta tiene una aparición brusca y sin motivo aparente. De repente, sin venir a cuento, tu hijo te suelta un ¡no! que te quedas mudo.

Lo bueno que tiene esta etapa es que tan pronto como llega puede irse, dando lugar a otro tipo de respuestas ya no tan rotundas como “no sé” “a lo mejor” o “puede”.

¿Por qué mi hijo me contesta a todo que no?

A partir de los 18 meses, tu hijo está aprendiendo a pensar. Esta etapa es fundamental en su desarrollo intelectual. Y aunque a esta corta edad ya tiene opiniones y voluntad propia, todavía carece de la facultad de razonar. Es tan simple como esto: Su cerebro todavía no ha desarrollado la capacidad de razonamiento de la que disponemos los adultos.

Entendiendo esta realidad, interiorizarás que tu niño no te está retando, sencillamente ejerce su voluntad sin ser consciente de cómo sus decisiones afectan a los demás. Todos los niños y niñas pasan por una etapa egocéntrica en la que priman sus sentimientos. Durante esta fase, los pequeños son incapaces de ceder.

De la misma manera de que no son conscientes de tu frustración ante su actitud, tampoco lo son ante el peligro de sus decisiones.

Tu pequeño madura, y está empezando a tomar conciencia de si mismo, comienza a sentirse autónomo y le gusta ser independiente. Esta adquisición de la capacidad de autoafirmación es, en definitiva, una búsqueda de poder. Comprender que tu hijo no te está desafiando, sino que está buscando formas de obtener el poder y salirse con la suya en sus deseos y actos, te ayudará a manejar de una manera más eficaz su resistencia.

Aprende a manejar su resistencia

Tienes que tener presente que esta etapa del “no”, forma parte del desarrollo evolutivo de tu peque, es sana y natural. Sin ella no podrían llegar a desarrollar su independencia. La clave está en armarse de paciencia y contar con alguna estrategia que pueda ayudarnos a manejar esta “edad del no”.

Para que que el pequeño supere esta fase de manera natural, es imprescindible que en casa existan unas normas y rutinas inquebrantables en las que no se va a tolerar un “¡no!”. Que las negativas formen parte de su desarrollo, no quiere decir que debamos excusar sus conductas. Tus límites evitarán que su “egocentrismo” se termine transformando en egoísmo y su “autoafirmación” en puro autoritarismo. Tal vez, te convenga conocer qué es el Síndrome del emperador, y cómo evitar criar a un pequeño tirano en tu propia casa.

Debe existir un equilibrio entre el poder de decisión que le ofreces y las normas inquebrantables que le impones. Porque, solo así podrá convertirse en un adulto feliz, autónomo y respetuoso. Toma nota de los siguientes consejos:

¿Qué puedo hacer? 8 Consejos para aprender a manejar la resistencia de tu pequeño

Consejo 1: Deja que exprese su rabia

Lo principal es que tú mantengas una situación serena, aunque es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Explícale su emoción y por qué se siente así; haz que vea que comprendes que llora desangeladamente porque no le has comprado un paquete de cromos. Entiende su rabia, pero de la manera más calmada posible le explicas que no se lo vas a comprar, por el motivo que sea.

Consejo 2: Vigila el uso de tus “noes”

Muchas veces los papás utilizamos el “no” sistemáticamente sin pararnos a pensar si es razonable lo que nuestro hijo nos está pidiendo. En algunas situaciones deberíamos replantearnos si nuestra negativa realmente le está protegiendo de un peligro, o es un acto reflejo. Quizás hace medio año ni se te ocurría dejarle tirarse solo por el tobogán. Pero, ¿y ahora? Tu hijo crece, y sus peticiones van a ir acordes a su crecimiento a medida que madure. Es bueno y necesario que aprenda y quiera hacer cosas él solo, por lo que quizá ese “no” podríamos cambiarlo por un “sí, pero papá/mamá va contigo para ayudarte si lo necesitas”.

Consejo 3: Permite el “no”

Nuestros hijos tienen derecho a decir no. Es más, deben aprender a decirlo y utilizarlo con responsabilidad si no queremos criar a un adulto sumiso y doblegado. La mejor forma de manejarlo es hacerle ver que comprendemos y respetamos su negativa, pero en este momento no podemos atender a su petición.

Decirle algo como “Entiendo que estás cansado del entrenamiento de fútbol, porque has corrido mucho. Pero ahora es el momento de bañarte. Más tarde podrás ver los dibujos

De esta manera tu peque se sentirá escuchado y comprendido, pero le muestras que la autoridad la tienes tú. Un niño que se siente respetado, respeta. Un niño que se siente escuchado, escucha.

Un niño que se siente escuchado, escucha

Consejo 4: Reorienta su conducta

En vez de pedirle tantas veces que deje de hacer algo, podemos empezar a pedirle que haga algo. Por ejemplo: “No veas tan cerca la televisión”, podemos reorientarlo a un “¿Por qué no te vienes a sentar aquí conmigo?” Lo primero es una orden, y tu hijo puede que reaccione tratando de autoafirmarse.  Lo segundo, al ser una orden encubierta disfrazada de sugerencia, no tiene una connotación tan negativa con la que tu hijo quiera rebelarse.

Consejo 5. Presta atención a sus “Sí”

Podemos reforzarles positivamente conductas diciendo por ejemplo “Cómo me gusta cuando dices sí ” Procura que estos refuerzos sean verbales o gestuales, como una sonrisa, un beso o un abrazo, y nunca materiales. Si premiamos las conductas en vez de reforzarlas, el niño puede perder de vista el objetivo primordial por la recompensa.

Elogia su conducta y tu hijo irá aprendiendo a sustituir “noes” por “síes” paulatinamente.

Consejo 6: Enséñale otras formas de responder

Uno de los motivos por los que tu peque puede decir “no” es porque todavía no conoce muchas palabras. Puedes ayudarle a mejorar su vocabulario, con juegos del tipo: Dime qué palabra puede estar entre el no y el sí. (Puede, quizás, a lo mejor…) Empléalas tú todas las veces que puedas cuando hablas con tu hijo. Recuerda que nuestros peques hacen lo que ven y nosotros somos su ejemplo de modelo. Además, enséñale a que el “no”, puede ser educado: “Lo siento pero no” “No, muchas gracias…”

Consejo 7: Ofrécele opciones para que pueda elegir

Con dos elecciones a esta edad será suficiente, y tu peque podrá desarrollar su capacidad de autoafirmación sin llevarte a ti a un ataque de nervios. Si siempre tenéis una trifulca a la hora de que se ponga el abrigo para ir a jugar al parque, prueba a decirle “¿Qué prefieres ponerte, el abrigo rojo o el azul con capucha?” De esta manera estás dejando claro de una manera asertiva que no existe la posibilidad de ir sin abrigo, sin embargo le permites a él la opción de elegir cuál de los dos prefiere.

Contar a veces funciona con los peques indecisos, como “Voy a contar hasta diez y entonces tendrás que haber elegido o elegiré yo por tí”. Lo más probable es que tu hijo te conteste en cuanto empiece la cuenta atrás.

De todos modos, procura no utilizarlo muy a menudo o corres el riesgo de que este truco pierda efectividad.

Consejo 8: Mantente firme y no pierdas la calma

Seguro que a pesar de tus titánicos esfuerzos, más de una vez no puedas evitar la rabieta de tu niño. Si esto ocurre, nunca cedas a su petición. Ten presente que un niño pequeño tiene voluntad pero no puede estar siempre ejerciéndola. De lo contrario, corremos el riesgo de criar a un pequeño delincuente en casa. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo: El Síndrome del Emperador: Consejos para criar a un pequeño delincuente en casa.

Mantente firme y no pierdas la calma

Y ante todo interioriza el flaco favor que le haces a tu peque permitiéndole todo.

“Es demasiado confuso para un niño pequeño tener siempre la última palabra…”

 

 

Las 10 Reglas de la Buena Suerte: ¡Aprende a crearla!

¿Existe la Buena Suerte? Esa suerte de la que parecen gozar los más exitosos, ¿es real? Y si existe, ¿Cómo puedo beneficiarme yo de ella? Pues sí amigos, estamos de enhorabuena. La Buena Suerte existe, y en este artículo te cuento las 10 Reglas de la Buena Suerte.

Deshazte de patas de conejo y deja de temer a los gatos negros. Porque la Buena Suerte depende de ti. ¡Aprende a crearla e incorpórala en tu vida!

Las 10 Reglas de la Buena Suerte: ¡Aprende a crearla!

A generaciones enteras les ha traído de cabeza el tema de la Buena Suerte, y no es para menos. Casi como la búsqueda del Santo Grial, millones de personas se han dedicado a desarrollar fórmulas mágicas para encontrar la Buena Suerte.

Esa suerte que parece sonreír a tan solo unos pocos elegidos, pero que es esquiva con nosotros…

Hoy os traigo un libro que leí hace tiempo pero me dejó un muy buen recuerdo grabado. Sorprendida como me hallo de la cantidad de trucos, hechizos, terapias naturales y rituales que hace la gente para atraer la Buena Suerte, creo que es el momento idóneo para hablaros de las 10 reglas de la Buena Suerte.

El mágico libro del que os hablo, “La Buena Suerte: Claves para atraer la prosperidad” escrito por Álex Rovira y Fernando Trias de Bes, cuenta la leyenda de los caballeros Sid y Nott, que van en busca del éxito y la prosperidad. A través de una narrativa de fábula sobre las aventuras de estos intrépidos caballeros animados por Merlín, los autores van desgranando de una manera sencilla y fácil las 10 Reglas de la Buena Suerte.

David le preguntó a Víctor:

—     De acuerdo, dime: ¿Cuál es la diferencia entre la suerte y la Buena Suerte?

Víctor meditó antes de contestar:

—Cuando a vuestra familia os tocó una herencia, tuvisteis suerte. Pero esa suerte no depende de uno, por eso tampoco dura demasiado. Solo tuviste algo de suerte, por eso ahora no tienes nada. Yo, en cambio, me dediqué a crear suerte. La suerte, a secas, no depende de ti. La Buena Suerte, solo depende de ti. La verdadera, es esta última. La primera, sencillamente, no existe.

David no podía dar crédito a lo que estaba oyendo.

—     ¿Me estás diciendo que la suerte no existe?

—Bueno… Si quieres digamos que sí que existe, pero es demasiado improbable como para esperar que te ocurra a ti. Y, en ese caso, no dura demasiado, es efímera. ¿Sabías que casi el 90% de las personas a las que les ha tocado la lotería, no han tardado más de diez años en arruinarse o en volver a estar como antes estaban? En cambio, la Buena Suerte es posible siempre que te lo propongas. Por eso se llama la Buena Suerte, porque es la Buena, la de verdad.

(Extracto del libro La Buena Suerte: Claves para atraer la prosperidad)

Descubre las 10 reglas de la Buena Suerte y ¡Aprende a crearla!

Descubre las 10 Reglas de la Buena Suerte

1ª Regla de la Buena Suerte: La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti. La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

Esa es la principal diferencia entre la suerte y la Buena suerte. La suerte es aleatoria y no te va a sonreír eternamente. La Buena Suerte depende exclusivamente de ti, por lo que tú decides si quieres hacerla permanente en tu vida.

La Buena Suerte es el resultado de la suma de preparación y oportunidad. Recuerda que el dinero que llega fácil, se va aún más fácil.

2ª Regla de la Buena Suerte: Muchos son los que quieren tener Buena Suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.

Es importante que sepas que no sólo tienes que tener iniciativa, sino que tienes que creer en ella.

Como bien dijo Séneca “No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va…”

NADIE va a llamar a tu puerta con una oferta de trabajo que te cambie la vida. Sal de tu zona de confort y busca tu Buena Suerte.

3ª Regla de la Buena Suerte: Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

Es tristemente conocido como nos quejamos habitualmente de los mismos problemas pero no hacemos nada por cambiarlos. Los aceptamos, nos resignamos, y nos compadecemos de nosotros mismos por “la mala suerte” que tenemos. Y así nos va. Las personas que creen tener mala suerte necesitan además que los demás se lo corroboren. Deja de quejarte. ¡Quizá te interese echar un vistazo a mi artículo!: 15 claves para mejorar la Inteligencia Emocional.

Es responsabilidad nuestra crear las circunstancias idóneas para atraer la Buena Suerte.

Walt Disney fue despedido de su trabajo porque “le faltaba imaginación”. Hoy en día lo consideramos el padre de la animación. ¿Qué hizo Disney? Simplemente cambió sus circunstancias. El pensamiento creativo y la meditación son básicos para hacernos preguntas acerca de nuestra vida (algunas probablemente incómodas) y nos planteemos y cambiemos nuestras circunstancias.

4ª Regla de la Buena Suerte: Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.

Se generoso. Las buenas acciones con los demás atraen circunstancias favorables de Buena Suerte.

Lo que envías al mundo es lo que recibes. Se positivo, envía buenas vibraciones y las recibirás. Es una de las Leyes principales del Karma, y también funciona con la Buena Suerte.

5ª Regla de la Buena Suerte: Si dejas para mañana la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizá nunca llegue. Crear circunstancias requiere dar un primer paso… ¡Dalo hoy!

No seas vago. Nunca va a ser el mejor momento para empezar a hacer deporte, dejar de fumar o comer más sano. Si buscas la circunstancia idónea esta no va a llegar nunca. Levántate del sofá y créala tú.

La Buena Suerte llega desde la acción, no sólo desde el pensamiento.

6ª Regla de la Buena Suerte: Aún bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la Buena Suerte no llega. Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias… ¡pero imprescindibles!

Se paciente y no desistas. El esfuerzo y la constancia son los mejores amigos de la Buena Suerte. persevera y triunfarás.

Dale la importancia que se merecen los pequeños detalles. Hay mil sitios webs con la misma información. Piensa en por qué prefieres uno y no otros, y data cuenta de que los pequeños detalles marcan la diferencia. Para que los pequeños detalles no te pasen desapercibidos, tienes que mostrar una actitud abierta y confiada.

7ª Regla de la Buena Suerte: A los que solo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

Y es que los que creen que merecen la suerte, piensan que no es necesario hacer nada para tenerla.

8ª Regla de la Buena Suerte: Nadie puede vender suerte. La Buena Suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte.

El verdadero éxito profesional, económico personal o social no es fácil de conseguirlo. Y quien te diga lo contrario miente.

9ª Regla de la Buena Suerte: Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la Buena Suerte llegue, confía.

Steve Jobs afirmaba que sino confías y crees en lo que haces, abandonarás en cuanto las cosas se pongan un poco feas.

Picasso decía: “Que la inspiración llegue no depende de mí. Lo único que yo puedo hacer es ocuparme de que me encuentre trabajando.”

10ª Regla de la Buena Suerte: Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí! Crear Buena Suerte únicamente consiste en… ¡crear circunstancias!

Ahora que conoces estas 10 estupendas reglas, sólo te queda ponerlas en práctica. Te comparto un vídeo de uno de los autores del libro para que profundices un poquito más en el tema de la Buena Suerte.

Te deseo éxito en tu vida y en tus metas, porque la suerte es para los mediocres.

¡Tengo miedo a volar! Qué es la aerofobia y 10 consejos para superarla

En época de vacaciones, muchos de nosotros al elegir nuestro próximo lugar de vacaciones nos vemos obligados a buscar vuelos en avión. Para algunos es una bonita experiencia, pero otros lo ven como una pesadilla. Ansiedad, pánico, angustia, sudores,… son algunas de las sensaciones que experimentan aquellas personas que padecer aerofobia o lo que es lo mismo, miedo a volar.

Alrededor del 25% de la población padece miedo a volar. ¿Crees que tienes aerofobia? ¿Conoces a alguien que lo padezca y quieres ayudarle? Mairena Vázquez, psicóloga, te explica qué es este miedo y te da algunos consejos para superarlo.

¿Qué es la aerofobia y quién la padece?

La aerofobia puede definirse como el miedo irracional a viajar en avión que se puede manifestar por diferentes causas:

  • Miedo a que haya un fallo mecánico
  • Miedo a que los pilotos se equivoquen
  • Miedo a sentirse “encerrados” en el avión y sentir ansiedad al querer salir y no poder (relacionado con la claustrofobia),
  • Miedo a las alturas (acrofobia – vértigo)
  • Miedo a unas condiciones meteorológicas adversas (se manifiesta sobre todo en invierno)
  • Miedo a nadar o al agua (hidrofobia) (se produce sobre todo cuando la persona sabe que el avión vuela por encima del mar)
  • Miedo a volar por primera vez (aquí influye el miedo a lo desconocido)
  • Miedo a volar de noche (nictofobia) (se tiende a pensar que hay una visibilidad peor y por eso hay mayor probabilidad de sufrir un accidente)
  • Miedo a volar solo
  • Miedo a los vuelos de muchas horas
  • Miedo al despegue, al aterrizaje y a las turbulencias

La aerofobia es el miedo irracional a viajar en avión

Se estima que la padecen miedo a volar entre un 15-30% de la población pero solo se considera fobia en una pequeña parte.

¡Cuidado! Si te sientes incómodo o manifiestas un ligero temor o incertidumbre a viajar en avión pero a la hora del vuelo eres capaz de afrontar bien la situación, no tienes aerofobia, simplemente tienes miedo a volar.

Se trata de una de las fobias más comunes que puede afectar a cualquier persona aunque se ha observado que la padecen con más frecuencia aquellas personas que necesitan tener todo bajo su control o aquellas personas que han tenido alguna experiencia negativa relacionada con viajar en avión. Pero… no se puede generalizar.

Si hablamos de los síntomas que se manifiestan con la aerofobia, podemos hablar de:

  • Síntomas fisiológicosmalestar general, temblores, sudoración, diarrea y otros problemas gastrointestinales, problemas para respirar, mareos…

  • Síntomas psicológicos: desorientación, irritabilidad, problemas para tomar decisiones o pensar de forma coherente, pesimismo y tristeza,…

Malestar general, problemas gastrointestinales, irritabilidad, desorientación,… son algunos de los síntomas que padecen las personas con aerofobia

¿La aerofobia se puede superar?

Cada persona es un mundo y por eso a la hora de intervenir en este problema hay que tener en cuenta las características personales de cada uno.

Cuando se sufre aerofobia y se necesitan realizar unos vuelos determinados, la persona puede sentirse incapaz de realizarlos, se bloquea y se siente cada vez más incapaz de hacer frente a las situaciones. En este momento es importante  acudir a la consulta de un psicólogo profesional que determinará el origen y las causas del problema e iniciará el tratamiento.

En el tratamiento psicológico se suelen utilizar técnicas como la hipnosis aunque lo más recomendable es realizar la terapia cognitivo-conductual y exponer a la persona a la situación que le genera fobia de manera gradual. Lo que se pretende con esto es que la persona consiga controlar la ansiedad poco a poco.

Es importante que la persona aprenda:

  • Técnicas de control de la respiración
  • Técnicas de relajación muscular progresiva para que tome conciencia de cuánta tensión ha ido acumulando en cada uno de sus músculos y sea capaz de eliminarla poco a poco
  • Técnicas de distracción

Es importante que la persona que sufra aerofobia aprenda técnicas de control de la respiración, relajación muscular progresiva y técnicas de distracción

Además hay algunos medicamentos que pueden ayudarte a relajarte. ¡Cuidado! No es bueno automedicarse pero sí es aconsejable acudir a tu médico de cabecera para que te diga cuál es el mejor remedio y la dosis necesaria que puedes tomar en situaciones así (ansiolíticos, pastillas para dormir,…)

Diversas compañías aéreas ofrecen cursos para superar el miedo a volar. En estos cursos se ofrece información sobre todo lo relacionado con el avión y los vuelos, apoyo psicológico para ayudar a superar la fobia y además en algunos cursos se ofrece un simulador para que las personas con este problema tomen un contacto directo con  el avión.

Consejos para superar el miedo a volar

Consejo nº 1: Si vas a volar, prepáralo todo con antelación.

Hacer la maleta a última hora, puede aumentar tu ansiedad y estrés, por eso lo más conveniente es que lo tengas todo preparado y listo para que te sientas seguro el día del vuelo. La noche de antes es recomendable que duermas y descanses bien. Es importante que llegues con tiempo de sobra al aeropuerto para evitar imprevistos de última hora que puedan aumentar tu ansiedad.

Consejo nº 2: Mantente entretenido para tener la ansiedad bajo raya.

Tienes muchas opciones para mantenerte entretenido durante un vuelo y evitar los pensamientos catastróficos. Puedes elegir desde escuchar música (en Spotify siempre encontrarás playlists con canciones relajantes o motivadoras), ver alguna de tus películas o series favoritas, leer libros de autoayuda como “Feliz vuelo” (Javier del Campo Martin), “Es fácil superar el miedo a volar” (Allen Carr) o “Yo amo volar, ¿y tú?” (Tomás Rubio), hacer crucigramas… Siempre puedes aprovechar el viaje para hablar con algún acompañante en caso de que vayas con alguien o con la persona que esté a tu lado en el supuesto de que viajes solo.

Consejo nº 3: Infórmate para sentirte con más seguridad.

Antes de realizar el vuelo, intenta informarte de todo, desde cómo funciona un avión, cómo es el terreno, cómo se produce el despegue y el aterrizaje, cómo actúan los pilotos, qué significan los “gestos raros” que hacen las azafatas,… Mucha parte del miedo que sentimos, se debe a lo desinformados que a veces estamos. Si nada te pilla de sorpresa, nada te generará tensión. Además es muy importante que sepas que el avión es el medio de transporte más seguro que existe y el que produce menos accidentes.

Consejo nº 4: Manifiesta tus emociones y sentimientos.

Tanto llorar como reír tienen múltiples beneficios.

Cuando sientas que algún pensamiento negativo ronda tu cabecita acuérdate de eso que tanta gracia te hizo la semana pasada. Sustituir los pensamientos negativos por algo positivo es la clave.

Piensa en los motivos que te impulsan a realizar ese viaje, ya sea por esas vacaciones tan ansiadas, reencontrarte con tus seres queridos, una nueva aventura,…

Consejo nº 5: Ante situaciones de estrés y ansiedad…

Si te entran dudas en mitad del vuelo que te generan estrés y ansiedad, habla y pregunta a las azafatas. Seguro que hacen que te sientas mejor. Como truquito te diré que si te dices frases de seguridad o relajantes te sentirás mejor y notarás como las sensaciones estresantes disminuyen. (“Lo estoy haciendo muy bien, ya queda poco para llegar”, “Estoy orgulloso de lo que estoy consiguiendo”, “En cuanto llegue me voy a dar un baño relajante y voy a comer mi comida favorita como premio”). Es mejor centrarse en los aspectos positivos… “al viajar en avión voy a llegar mucho más rápido y cómodo que si hubiera elegido el tren”.

Consejo nº 6. Si es el niño el que tiene miedo a volar… ¿cómo debo actuar?

Si el que tiene miedo a volar es un niño (hijo, sobrino, primo…) mantenle informado en la medida de lo posible de lo que puede ocurrir (explícale que es un avión, cómo vuela, háblale del lugar de destino,…) procura que se encuentre entretenido con cualquier juguete o libro y hazle sentir seguro ante todo.

Consejo nº 7: Dí no a los excesos.

Si eres de los que piensas que es bueno atiborrarte a comida antes de volar, que unas cervecitas de más te harán olvidar el miedo o que seguro que con una tabletita de tranquilizantes el viaje te irá mejor, estás muy equivocado. Se puede producir el efecto contrario y puede ser incluso perjudicial, por eso es mejor comer ligero incluso el día de antes, no beber en exceso y tener mucho cuidado con la sobremedicación.

Consejo nº 8: La elección de asientos es importante.

No todos los asientos son iguales. Si tienes miedo a volar, quizás lo mejor sea que intentes coger el sitio del pasillo para no estar pendiente de la ventanilla. Debes saber que el lugar más estable de los aviones se encuentra en los asientos que se encuentran entre las alas.

Consejo nº 9: Viste de manera cómoda.

Cuando vamos de viaje a veces solo pensamos en lo guapos que vamos sin tener en cuenta lo importante que es ir cómodos. Es muy importante que elijas ropa con la que te sientas cómodo y con la que puedas moverte sin problemas.

Consejo nº 10: Y en caso de turbulencias, ¿qué hago?

A la mayoría de las personas aunque no sufran aerofobia, les genera cierta preocupación o incertidumbre enfrentarse a las turbulencias (zonas de inestabilidad). Ante estas situaciones lo más recomendable es mantener la calma, respirar hondo y recordar que los pilotos son personas altamente cualificadas y entrenadas para todo tipo de situaciones.

Espero haberte servido de ayuda. Ante cualquier duda o pregunta, déjamela abajo que estaré encantada de responderla.

Teorías del aprendizaje: Aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje? ¿Qué opinan los conductistas como Pavlov? ¿Y los constructivistas como Piaget? ¿En qué consiste la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel? ¿Y la teoría del aprendizaje social de Bandura? Además de responder estas preguntas, en este artículo veremos cómo conectar las respuestas con nuestra vida cotidiana.

Teorías del aprendizaje: Las principales y sus aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje?

Estas teorías son un diverso conjunto de explicaciones que tratan de profundizar en un fenómeno tan vital como el aprendizaje.

¿Y qué es el aprendizaje? ¿Cómo aprende el cerebroTodos lo sabemos, pero si lo intentamos definir… surgen dudas. Esto se debe a que es un concepto difícil de delimitar, que puede ser interpretado de varias formas. Llevamos experimentándolo en primera persona desde nuestra más tierna infancia y lo observamos diariamente, tanto en nosotros mismos como en los demás. En este artículo nos centraremos en las siguientes:

1) Cambios que podemos observar en la conducta.

2) Cambios que tienen lugar en nuestra mente.

Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Todo en la vida es aprendizaje. Si no interiorizásemos ciertas cosas, nos veríamos obligados a perder una inmensa cantidad de tiempo en realizar acciones tan sencillas como encontrar nuestra casa, hacer las cuentas al comprar en el supermercado o encontrar la palabra exacta para decir qué queremos comer. ¿Qué pasaría si tuviésemos que hacer esto paso a paso cada día?

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

¿Para qué lo hacen?

El aprendizaje es indispensable para nuestro bienestar. Es urgente teorizar sobre él para alcanzar logros tan importantes como diseñar programas educativos que se ajusten mejor a las necesidades de las futuras generaciones. Pero también es imprescindible conocer sus bases para solucionar de forma más eficiente los retos del día a día y adaptarnos mejor al mundo que nos rodea.

¿Cómo lo hacen?

Lo más probable es que nos imaginemos a expertos trabajando con niños en una clase. Además de utilizar métodos como entrevistas, cuestionarios o la observación, en los laboratorios también se experimenta con personas y otros seres vivos como conejos o ratas (respetando las normas éticas). Los animales son esenciales para explicar los actos más básicos.

Obviamente, las circunstancias a las que se tiene que adaptar un conejo (labores como no hacerse daño o encontrar comida) difieren mucho de las que se presentan en nuestro día a día (interactuar con centenares de conocidos en las redes sociales o procurar no caer mal a nuestro jefe), que nos ofrecen una infinidad de posibilidades y quebraderos de cabeza. Pero algunos resultados pueden extrapolarse a nuestras vidas.

Principales teorías del aprendizaje

En este apartado conoceremos lo que dicen las teorías más estudiadas sobre este tema en la actualidad.

1. Teoría del aprendizaje de Pavlov

Pavlov es un psicólogo y fisiólogo ruso célebre en la historia de la psicología por sus aportaciones al conductismo. Esta vertiente psicológica predominó en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Buscaba las respuestas del secreto del aprendizaje en laboratorios bajo condiciones tremendamente estrictas.

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.

Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado. El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.

Por ejemplo, si cuando pruebo una receta de pasta (estímulo condicionado), me duele el estómago (estímulo incondicionado), es posible que relacione mi malestar con los macarrones. Posteriormente, se producirá una respuesta condicionada, que es mi recién adquirido disgusto hacia ese plato.

Esta teoría también explica otros procesos como la generalización de los estímulos, saber que todos los semáforos en verde nos dicen que podemos cruzar, o la extinción, cuando dejamos de dibujar porque ya no nos dan premios en el colegio.

Estas ideas han dado lugar a innumerables investigaciones posteriores, pero también han suscitado diversas y agudas críticas. Este tipo de aprendizaje es demasiado rígido para explicar gran parte de las conductas humanas. Nuevos modelos siguen revisando estos pensamientos.

2. Teoría del aprendizaje de Piaget

Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

El aprendizaje existe gracias a los cambios y a las situaciones novedosas. Nuestra percepción del mundo se renueva a medida que crecemos. Este proceso está compuesto por esquemas que nosotros ordenamos mentalmente. La adaptación tiene lugar mediante un proceso de asimilación, que modifica la realidad externa, y otro de acomodación, que cambia nuestras estructuras mentales.

Por ejemplo, si acabamos de conocer a un vecino nuevo y hemos tenido malas experiencias previas, pensaremos “es un cotilla” (asimilación). No obstante, si vemos que es discreto y prudente, nos veremos obligados a alterar nuestra clasificación previa (acomodación) y reconocer que también hay vecinos agradables.

Por otra parte, la organización procura integrar las diferentes adaptaciones a lo largo de nuestro desarrollo entre diferentes estadios del desarrollo (de forma vertical) o dentro del mismo estadio de desarrollo (de forma horizontal). Adaptación y organización se complementan mediante la “equilibración“, que autorregula nuestro aprendizaje.

3. Teoría del aprendizaje significativo de Ausubel

Ausubel es uno de los máximos exponentes del constructivismo y fue muy influido por Piaget. Este psicólogo y pedagogo opinaba que para que la gente aprenda es preciso actuar sobre sus conocimientos previos. Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo comprenda lo que es un mamífero, primero tendré que comprobar que sabe lo que es un perro y saber cómo piensa para actuar en consecuencia. Estos conceptos se integran mediante organizadores previos que buscan la coherencia en nuestro cerebro.

Esta teoría está muy centrada en la práctica. El aprendizaje significativo contrasta con el aprendizaje de memoria (retener largas listas sin discurrir) porque produce conocimientos mucho más duraderos que se interiorizan mejor. Con el tiempo los conceptos se van relacionando y jerarquizando para ahorrarnos muchos pasos cada vez que queramos hablar sobre un tema determinado o hacer cosas como jugar al baloncesto.

4. Teoría del aprendizaje social de Bandura

La teoría de Bandura hizo hincapié en el papel de las variables sociales y unió la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.

Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

Los más pequeños pueden saber que no está bien pegar a sus compañeros, pero si interiorizan la violencia de su serie favorita es posible que mantengan conductas agresivas en contextos y momentos diferentes. Es decir, si ven en la tele que un problema se solucionó con un puñetazo, tal vez den un empujón a un amigo la semana siguiente para conseguir un juguete en la escuela.

Aplicar las teorías del aprendizaje en la educación

Frecuentemente, cuando nos hablan de aprendizaje pensamos en los niños y los colegios. Este proceso influye en todas las etapas de la vida, pero lo que aprendemos en nuestra infancia y cómo lo hacemos nos marcará para siempre. Es complicado encontrar un solo padre que no desee descubrir las claves del aprendizaje para mejorar la educación de sus hijos.

Vivimos en un entorno cambiante, estamos expuestos a numerosos personajes y situaciones que abarcan desde lo más rutinario hasta lo más excéntrico que podamos imaginar. Los profesionales del futuro deberán ser capaces de enfrentarse a una sociedad que se transforma cada día a una velocidad mayor y estar a la altura.

Se debe encontrar una manera de educar a los miembros de la próxima generación para que sepan desenvolverse en un entorno cada vez más virtual y globalizado. En primer lugar, hay que seguir investigando estas teorías y proponiendo otras alternativas que se adapten a la realidad. Esto nos permitirá avanzar y rediseñar las medidas educativas que no permiten a la gente desarrollar su máximo potencial.

Hacer descubrimientos en este campo es una tarea ambiciosa y complicada. Pero sí podemos observar las reacciones de nuestros hijos al combinar varios métodos de enseñanza para ver qué se adapta mejor a ellos.

Por ejemplo, si queremos que nuestro pequeño aprenda a hablar inglés podemos probar a que cante canciones en ese idioma o a darle pequeñas recompensas en un juego por cada acierto. Con un sistema de aprendizaje flexible que contemple las necesidades particulares de cada persona se puede alcanzar un extra de motivación que logre excelentes resultados.

¿Cuál es la mejor teoría del aprendizaje?

Es lógico que al encontrarnos con posturas tan diferentes nos surjan dudas. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado? Para resolver estas cuestiones podemos imaginar las teorías como si fuesen personas. No hay dos iguales. Cada una contempla la realidad desde su punto de vista particular.

Hay que recordar que estos modelos han sido ideados y desarrollados por gente como nosotros, con sus diferentes experiencias, puntos de vista, contextos, objetivos, etc.

De momento no se puede explicar completamente el aprendizaje desde ninguna de ellas. Estas explicaciones van surgiendo a medida que los profesionales hacen descubrimientos o proponen nuevos rumbos y los debaten entre ellos. Son modelos dinámicos que no podemos dar por definitivos.

Consejos prácticos para emplear las teorías del aprendizaje en la vida cotidiana

1. Observa los resultados del aprendizaje

Da igual si quieres mejorar tu aprendizaje o el de tus conocidos. Por ejemplo, imagina que tu pareja quiere hacer deporte, pero le cuesta adquirir hábitos saludables y es un poco patosa. Podéis intentar buscar una hora en la que esté relajada, ir estableciendo paralelismos entre sus actividades favoritas y el nuevo deporte, señalar pequeñas metas, etc. De esta forma veremos qué funciona y qué no.

2. No te preocupes si no funciona un determinado método de aprendizaje

No olvidemos que no solo importa el resultado, también podemos disfrutar del proceso de aprendizaje. Tal vez el problema es que no has encontrado la mejor forma de aprender. Es probable que, a medida que vayas intentándolo y conociéndote, acabes encontrando la estrategia óptima para tus objetivos.

3. No te obsesiones con las teorías

Estas explicaciones nos ayudan a establecer una buena base teórica. Pero debemos recordar que cada persona es distinta y que dependiendo de la situación igual necesita un procedimiento u otro. El proceso que tiene lugar a la hora de intentar eliminar una fobia no es el mismo que se lleva a cabo para memorizar la lista de la compra.

4. Busca retos

El aprendizaje no es un proceso independiente, ya que está intensamente relacionado con otros, como la memoria, la atención o la motivación. Por mucho que deseemos aprender algo y lo conectemos a las teorías, si no lo intentamos de verdad no lo conseguiremos. Todos hemos experimentado la diferencia que existe entre aprender solo para el examen una asignatura que nos aburre y desear saber más sobre un tema que nos apasiona, como todos los resultados de nuestro equipo de toda la vida o las canciones de nuestro grupo favorito.

5. Si algo va mal, busca ayuda

Si estás preocupado por ti o sospechas que alguno de tus allegados tiene un problema especial con el aprendizaje, es prioritario que busques la ayuda y el apoyo de un profesional. Seguro que consigue ayudaros.

Muchas gracias por leer este artículo acerca de las Teorías de aprendizaje. Si te ha gustado, o tienes alguna duda, deja un comentario en el recuadro de abajo.

Fuerza de voluntad: Un completo manual para crear buenos hábitos

A menudo se piensa que las personas con obesidad, que fuman, que beben, que comen comida basura… tienen poca fuerza de voluntad. ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Cómo influye este pensamiento en las personas? ¿Qué diferencia hay entre las personas con “poca fuerza de voluntad” y con “mucha fuerza de voluntad”? También te damos algunos consejos para crear buenos hábitos. Descubre todo lo que necesitas saber sobre la fuerza de voluntad en este pequeño manual. ¡Sigue leyendo!

Fuerza de voluntad

¿Qué es la fuerza de voluntad? Definición

La fuerza de voluntad hace referencia a una capacidad interna e innata de conseguir lo que nos propongamos, a pesar de los inconvenientes u obstáculos que haya por el camino. Se trata de poder aplazar la recompensa inmediata (de un dulce, por ejemplo) en favor de metas a largo plazo (como tener una mejor salud).

La fuerza de voluntad se relaciona con la auto-disciplina y el auto-control. Así dicho suena muy bien, suena muy motivante y optimista. Sin embargo, en esa definición de la fuerza de voluntad viene implícita la creencia de que algunas personas tienen esa capacidad y otras no. O naces con ella, o estás abocado al fracaso. ¿Esto es realmente así?

La creencia de que realmente existe la fuerza de voluntad favorece que simplifiquemos cosas. Por ejemplo, si quieres adelgazar: come menos y haz ejercicio. Así de fácil. Y cuando no lo consigues, aparecen las connotaciones de fracaso, te conviertes en un vago, inútil, con falta de autocontrol…

Sin embargo, los hábitos poco saludables, o la pereza, no son influidos por la fuerza de voluntad, por que queramos o no hacerlo. Sino que en este proceso intervienen múltiples factores: Genéticos, ambientales, etc…

Un experimento clásico, llevado a cabo por primera vez en los años 60 en la universidad de Standford, nos muestra cómo funciona la fuerza de voluntad: “La prueba del malvavisco” o “la prueba del bombón”. En esta prueba el experimentador les pone a los niños una golosina frente a ellos y les dice que si no se la comen, cuando vuelva tendrán otra más. En el siguiente vídeo podemos ver cómo muchos niños son incapaces de resistirse a la golosina, aun cuando saben que pueden tener el doble de chuchería si solo esperan un poco.

Algunos de estos niños, sí que han tenido suficiente “fuerza de voluntad” y no se la han comido.

¿Qué diferencia a las personas con “Poca fuerza de voluntad” y con “mucha fuerza de voluntad”

La falta de fuerza de voluntad tiene una explicación psicológica

¿Por qué a algunas personas les falta “fuerza de voluntad”? Según este estudio, las personas que intentan llevar hábitos saludables desde la “obligación” (motivación extrínseca, o externa) o desde el “tengo que” van a poner mucho esfuerzo y “voluntad” pero también van a sentirse agotados de tener que mantener ese autocontrol, van a percibir más tentaciones y no van a conseguir sus objetivos.

Un factor que puede influir en la pérdida de “fuerza de voluntad” es la supresión y la restricción. ¿Qué ocurre cuando te dicen que no pienses en un elefante rosa? Pues que inmediatamente te pones a pensar en el elefante rosa. Esto ocurre con todo tipo de pensamientos y emociones. Cuando reprimes o niegas tu tristeza, es muy probable que luego esta se exprese en forma de ataque de ira, problemas de salud… Cuando intentas no pensar en algo, ocurre precisamente lo contrario de lo que quieres conseguir. Si tu propósito es no comer bollería y comida basura vas a pensar más en ellos. Y además, esa restricción te va a hacer desearlos más.

¿Cómo son las personas con mucha “fuerza de voluntad”?

Un estudio realizó un seguimiento durante una semana a 205 personas acerca de sus deseos, tentaciones y autocontrol. Descubrieron que las personas que afirmaban ser capaces de resistir las tentaciones, de hecho tenían menos tentaciones a lo largo del día. Por tanto, las personas que dicen que tienen autocontrol o fuerza de voluntad, no significa que realmente la tengan, sino que existen pocas cosas que realmente les tienten.

Una persona con “mucha fuerza de voluntad” es probable que disfrute de esas actividades saludables que a otras personas tanto les cuestan, como el ejercicio físico, la comida sana, que no le guste el alcohol… Es decir, van a tener una motivación intrínseca, que sale de ellos, un “quiero hacer” más que un “tengo que hacer”.

¿Qué ocurre si piensas que tienes que salir a correr pero es una actividad que odias? Pues que vas a salir el primer día y no más. Descubre aquí nuestros consejos para empezar a hacer ejercicio.

Estas personas que tienen mucha fuerza de voluntad, además, han aprendido mejores hábitos. Quizá en la infancia les han enseñado la importancia de dormir bien, hábitos de estudio, actividades saludables. Estos hábitos se han convertido en rutinas que se han establecido en su modo de vida y por ello son difíciles de romper.

Las personas con mucha fuerza de voluntad también tienen rasgos de personalidad particulares. Según este estudio, el factor de personalidad “Responsabilidad” influye en las conductas de salud. En este contexto la responsabilidad implicaría el control de impulsos, la planificación, la organización, la realización cuidadosa de las tareas, puntualidad…  Es posible que fuera este rasgo de personalidad el que influyera en las diferencias entre los niños que se comieron la golosina y los que no se la comieron en la “Prueba del malvavisco”.

Estos rasgos de personalidad tienen un fuerte componente genético, lo que no significa que no podamos modificar ciertos aspectos de nuestra personalidad.

Por tanto, no es que estas personas tengan fuerza de voluntad, sino que realmente no la necesita para llevar una vida sana.

¿Cómo aumentar tu fuerza de voluntad?

Según un estudio, la consecución de nuestras metas está influida en mayor medida por las experiencias con tentaciones, que por el hecho de resistirse a ellas o controlarlas. Por tanto, que consigamos crear hábitos saludables no está tanto en nuestra fuerza de voluntad, sino en nuestra capacidad de modificar o controlar nuestro ambiente para no exponernos a esas tentaciones.

¿Cómo podemos entrenar la fuerza de voluntad? Aunque, como hemos visto, la existencia de la fuerza de voluntad es más bien un mito que otra cosa, todos podemos aprender a resistir la tentación, o estar menos tiempo en contacto con estímulos que podrían tentarnos. Aquí enumeramos algunos consejos para aumentar la “fuerza de voluntad”

  1. Controla tu ambiente. Uno va tener más fuerza de voluntad si no se expone a tentaciones. Si no quieres comer insano, no compres galletas, chocolates, comida pre cocinada… Si quieres dejar de fumar quita todos los ceniceros.
  2. Rodéate de personas con buenos hábitos. El ambiente social también es muy importante. Cuando no tienes instaurado el hábito que quieres conseguir es muy frustrante que estés intentando comer más saludable y tus amigos te propongan todos los fines de semana ir a locales de comida rápida. Por tanto, si intentas ampliar un poco el círculo de amistades y rodearte más a menudo de aquellos que no te van a tentar, más fácil será aumentar tu fuerza de voluntad y conseguir tus objetivos.
  3. Comparte tu meta con las personas cercanas. En relación con el punto anterior, si a tus seres queridos les comentas tu deseo de comer más sano, de no fumar o de hacer ejercicio puede que te faciliten, en lugar de ponértelo más difícil, conseguir tu objetivo.
  4. Ve poco a poco para no saturar tu fuerza de voluntad. Si queremos instaurar un hábito no podemos pretender hacerlo de golpe. Es necesario ir creando pasos intermedios. Por ejemplo, primero voy a tomar de postre siempre fruta, o voy a empezar caminando 15 minutos. Cuando ese pequeño paso ya se haya convertido en hábito, podemos dar el siguiente.
  5. Averigua qué es lo que te hace caer en el mal hábito. Para ello puedes ir apuntando qué es lo que estabas haciendo y qué has sentido antes de “perder tu fuerza de voluntad”. De esta manera, identificando las situaciones que te hacen más propenso a los hábitos insanos podrás preverlas y ponerles remedio.

Motivación intrínseca: La motivación que aparece cuando hacemos algo que disfrutamos

¿Qué nos impulsa a pintar un cuadro o a apuntarnos a clases de baile? ¿Qué conduce a algunas personas a dejarse la vida en un asunto que no les aporta ningún beneficio económico? ¿Y qué nos proporciona la energía suficiente para luchar por alcanzar nuestras metas? La responsable de estas acciones en numerosos casos es la motivación intrínseca. En este artículo te hablaremos sobre la fuerza que nos ayuda a no rendirnos a la hora de satisfacer nuestras necesidades de crecimiento personal.

Motivacion intrinseca

¿Qué es la motivación intrínseca?

La motivación es un proceso psicológico que nos mueve a actuar de una forma determinada. Podemos estar motivados para presentarnos a un concurso, echar la siesta o huir de una amenaza. La motivación nos ayuda a adaptarnos al mundo y a afrontar las diferentes demandas de cada situación.

Las causas que dan lugar a los procesos motivacionales varían notablemente de unas personas a otras. Incluso difieren en nosotros mismos dependiendo de las circunstancias. En función de cuáles sean las razones que nos inviten a llevar a cabo una actividad, podemos distinguir entre la motivación intrínseca y la extrínseca.

La motivación intrínseca se origina en nuestro interior cuando estamos realmente interesados en comportarnos de cierta forma sin buscar una recompensa. Un ejemplo de motivación intrínseca es ser voluntario en una ONG aunque el tiempo que se dedique a esta actividad no sea remunerado y no reporte ningún beneficio además de la satisfacción personal.

En cambio, la motivación extrínseca es ocasionada por las recompensas externas (o por la evitación de castigos). Una demostración son los esfuerzos de una persona por obtener un aumento de sueldo. Existen varias diferencias entre la motivación intrínseca y la extrínseca, pero la principal son las expectativas de recibir recompensas o castigos.

La misma tarea puede ser motivada por razones extrínsecas o intrínsecas. Por ejemplo, algunas personas van al gimnasio para obtener un premio como adelgazar. En cambio, para otras su fin es el deporte en sí mismo.

En este artículo nos centraremos en la motivación intrínseca. Descubre aquí sus aspectos esenciales y cómo incrementarla.

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Motivación intrínseca: Características

  • Podemos influir en nuestra motivación intrínseca: En ocasiones cuesta descubrir cuáles son los retos que nos permiten dar lo mejor de nosotros mismos. No obstante, siempre estaremos a tiempo para encontrar actividades que despierten nuestra curiosidad y también podemos cambiar el enfoque con el que contemplamos nuestra rutina.
  • Los premios pueden provocar que la motivación intrínseca desaparezca: Se ha demostrado en diversos experimentos y en diferentes culturas que remunerar económicamente ciertas tareas disminuye el rendimiento de las personas. ¡¿Cómo es esto posible?! Según la teoría de la sobrejustificación, el interés por una labor decrece si nos premian extrínsecamente. Por ejemplo, si nos gusta dibujar y nos pagan por trabajar como ilustradores, es probable que pasemos de crear nuestras obras con pasión a pensar que son una obligación.
  • También existen recompensas que fomentan la motivación intrínseca: A pesar de lo que hemos comentado en la característica anterior, gratificaciones como las muestras de apoyo o el reconocimiento de la gente que nos importa pueden incrementar nuestras ganas de seguir dedicándonos a las labores que nos motivan. Los premios materiales y esperados son los que más nos dificultan continuar desarrollando nuestras habilidades y dedicándonos a tareas que nos entusiasman.
  • El grado de dificultad de la tarea repercute en la motivación intrínseca: Los retos nos invitan a ser perseverantes y a desarrollar al máximo nuestras habilidades. Sin embargo, también necesitamos creer que podemos superar los desafíos que se nos presentan. Por otra parte, las actividades demasiado fáciles directamente no llaman nuestra atención y tampoco nos interesan. Cuando encontramos el equilibrio perfecto y disfrutamos plenamente de una tarea, entramos en estado de flow, como afirma Csikszentmihalyi (hablaremos más sobre él en el último apartado).

Motivación intrínseca: Aplicaciones y ejemplos

Motivación intrínseca en el aula

Nuestra educación comprende numerosas materias que nos pueden resultar aburridas o que directamente nos desagraden. Por otra parte, incluso cuando nos dedicamos a lo que nos motiva se nos presentan obstáculos. ¿Qué podemos hacer para no abandonar?

En primer lugar, es esencial reforzar la conducta de estudiar de los niños en lugar de otorgar premios por acciones como hacer los deberes. Amenazar con castigos tampoco es un buen método. Lo elemental es tratar de lograr que aprender sea una actividad satisfactoria por sí misma y no un mero medio. La motivación es vital en el proceso de aprendizaje.

Es más sencillo aprender significativamente si valoramos los conocimientos, fomentamos la curiosidad, adoptamos buenos hábitos de estudio, conectamos los contenidos que estudiamos con nuestra vida cotidiana y descubrimos sus utilidades prácticas, etc.

Motivación intrínseca en el trabajo

La motivación intrínseca es una de las claves del éxito en el área laboral. Todos conocemos la sensación de mirar continuamente el reloj para que se acabe una actividad que nos disgusta y poder dedicarnos a actividades más divertidas. Sin embargo, también sabemos que así no solemos obtener resultados satisfactorios. Estas circunstancias nos conducen a sentirnos incluso más desganados para seguir trabajando.

No es tan sencillo ocupar el puesto de nuestros sueños. Sin embargo, existen maneras de estar más motivados en nuestra vida laboral; como tomarse los descansos adecuados, mantener buenas relaciones con los  compañeros, no estancarse en la rutina y buscar nuevas formas de realizar las funciones, etc.

Por otra parte, dedicarse a actividades altruistas dentro de la organización puede incrementar la motivación de los trabajadores. La responsabilidad social corporativa en las empresas genera beneficios para los destinatarios de la ayuda y también para los que la ofrecen.

Existen otras técnicas que utilizan las empresas para incrementar la motivación de sus empleados; como darles la oportunidad de desarrollar proyectos personales cada cierto tiempo, financiar su educación o reconocer sus méritos. Resultan notablemente útiles para que los trabajadores lleguen sonriendo al trabajo y se esfuercen en lugar de contar los minutos para escaparse.

Motivación intrínseca en la vida cotidiana

Existen numerosas situaciones en nuestro día a día que cumpliremos infinitamente mejor si estamos intrínsecamente motivados. Por ejemplo, nos dedicaremos con más cariño a cocinar si nos gusta que si únicamente deseamos alimentarnos y nos conformamos con precocinados.

Las relaciones personales también tienen un papel fundamental en nuestra motivación intrínseca. Crear vínculos con otras personas nos motiva en incontables ocasiones para involucrarnos en diversas actividades. Disfrutar con amigos viendo películas o asistiendo a exposiciones artísticas son poderosos motivos para que emerjan de nosotros las ganas de ir al cine o a museos.

Motivación intrínseca: Beneficios

  • Aumenta nuestra productividad: La motivación intrínseca favorece que realicemos asociaciones de ideas más originales y la resolución de problemas creativa. Asimismo, permite que nos cansemos menos trabajando y mantengamos una actitud más positiva hacia nuestras tareas.
  • Incrementa nuestro bienestar: Saber cuáles son las actividades que nos hacen más felices y dedicar un tiempo a ellas es una fuente inagotable de satisfacción personal y profesional.
  • Eleva nuestra autoestima y nuestra autoeficacia: El esfuerzo que invertimos en las tareas que nos motivan suele ser reforzado por grandes progresos que nos hacen sentir más competentes y satisfechos. ¿A quién no le agrada y le enorgullece observar sus avances en una actividad que le encanta?
  • Nos invita a ser más autónomos: La motivación intrínseca nos impulsa a desarrollar nuestros conocimientos en el área que nos interesa, a trabajar en una tarea sin que nadie nos lo pida y a tomar iniciativas que nos permitan continuar prosperando.
  • Es más duradera que la motivación extrínseca: En numerosas ocasiones, cuando obtenemos una recompensa dejamos de intentar alcanzar la meta que perseguíamos. Por ejemplo, si nuestro objetivo era simplemente aprobar Biología y sacamos un cinco en la calificación final, es bastante probable que nos olvidemos de esa asignatura nada más conocer nuestra nota. Sin embargo, si nos apasiona esta materia, seguiremos intentando saber todo lo que podamos sobre ella aunque no tengamos más exámenes.

Por cierto, a pesar de lo positiva que es la motivación intrínseca, la extrínseca también es necesaria. Por ejemplo, no se puede dejar de pagar a los empleados de una empresa por si disminuye su rendimiento.

Es posible combinar ambos tipos de motivación. De hecho, podemos comenzar a llevar a cabo una actividad, como ir a clase de yoga para relajarnos y acabar yendo porque nos encanta. Lo relevante es no situar las recompensas externas como nuestra meta principal.

¿Cómo desarrollar la motivación intrínseca? 5 consejos fundamentales

1. Evita la rutina

La sensación de monotonía nos provoca cansancio y aburrimiento. Por ejemplo, si te encanta ir a correr por las mañanas para despejarte, puedes probar a variar tu ruta y divertirte descubriendo nuevas alternativas. Los desafíos nos motivan para implicarnos en actividades que nos apasionan.

2. Adopta una actitud positiva

Es esencial centrarse en el proceso sin presionarse por alcanzar resultados excelentes. Confiar en nosotros mismos y valorarnos positivamente es fundamental para nuestro bienestar.  Además, es importante que no olvidemos que el fin de las tareas que realizamos impulsados por la motivación intrínseca es disfrutarlas sin presiones ni pensamientos negativos.

3. No seas demasiado exigente contigo mismo

Ponernos metas inalcanzables o juzgar negativamente nuestros resultados es contraproducente para la motivación intrínseca. Es necesario que seamos críticos con nosotros mismos. También es preciso que nos autoevaluemos de forma realista. Sin embargo, es preferible que nos centremos en qué podemos mejorar y pensemos en actividades concretas para progresar en lugar de pensar únicamente en nuestros fallos y condenarnos por ellos.

4. Premia tus progresos

Aunque hemos comentado que la motivación intrínseca no estriba en las recompensas, reconocer nuestros méritos y elogiarnos a nosotros mismos por nuestros avances es esencial. Incluso podemos concedernos pequeños caprichos o descansos por el trabajo bien hecho.

5. Conecta con personas con inquietudes similares a las tuyas

Si nos encanta bailar y además pertenecemos un grupo de amigos que disfruta ensayando nuevas coreografías, nuestro interés crecerá. Es importante que podamos compartir nuestras experiencias con gente que tenga las mismas aficiones que nosotros. Afortunadamente, hoy en día es sencillo encontrar un grupo de aficionados a cualquier actividad que se nos pueda ocurrir.

Motivación intrínseca: Autores

– Abraham Maslow

Maslow es uno de los teóricos más relevantes de la motivación. Este psicólogo humanista es especialmente conocido por haber creado la pirámide de Maslow, que jerarquiza las necesidades humanas. La motivación intrínseca está especialmente ligada a la cima de la pirámide, basada en las necesidades de autorrealización. En ella nuestra existencia alcanza su máximo sentido y se desarrolla todo nuestro potencial.

– Albert Bandura

Este psicólogo creó la teoría de la autoeficacia, que mantiene que la opinión que tiene una persona sobre su ejecución en una tarea depende de sus expectativas de éxito, su perseverancia y cuánto se dedique a ella. Por ejemplo, si vemos que tras esforzarnos duramente mejoramos nuestro dominio del inglés, nos sentiremos más orgullosos y capaces de perfeccionar nuestros conocimientos del idioma.

– Eduard Deci y Richard Ryan

Ambos propusieron juntos la teoría de la autodeterminación, que plantea que nos implicamos en las actividades que nos interesan en vez de dedicarnos a las que no nos resultan interesantes. Esta teoría es especialmente relevante y aplicada en el campo del deporte. Necesitamos ser autónomos a la hora de tomar nuestras decisiones. Nuestros gustos son muy variados y cada uno actúa en función de sus preferencias.

– Mihaly Csikszentmihalyi

Este especialista en psicología positiva se dedica a investigar el estado de flujo o flow, que tiene lugar cuando nos concentramos en una tarea que no es demasiado fácil ni demasiado difícil para nosotros. En estas circunstancias perdemos la noción del tiempo centrando toda nuestra atención en ella. Un clásico ejemplo de este estado son los pintores absortos en sus obras cuando las están creando.

Csikszentmihalyi es un experto en creatividad. Ha entrevistado a numerosos especialistas destacados en sus campos para comprender mejor el estado de flow. En este vídeo nos explica parte de sus descubrimientos y la importancia de la motivación intrínseca en ellos.

Muchas gracias por leer este artículo. Te invitamos a comentar si deseas contarnos qué te motiva intrínsecamente o si tienes alguna duda.

Procrastinar: ¿Eres un procrastinador? 20 consejos para dejar de aplazar tus tareas

¿No paras de aplazar un proyecto importante? ¿De postponer una tarea pendiente? En este artículo te explicaremos qué  significa procrastinar, las causas, sus consecuencias,  ventajas y desventajas. No te pierdas 20 consejos indispensables para dejar de ser un procrastinador.

Procrastinar

¿Qué significa procrastinar?

Según la RAE, procrastinar significa “ diferir, aplazar”. ¿Quién no se dedica a posponer una tarea que no le apetece? Da igual si pensamos en ordenar el garaje, escribir una novela, contestar un mail, aclarar un malentendido o cualquier labor que nos espera. Siempre hay alguna distracción acechándonos; como cambiar una bombilla, unas deliciosas galletas de chocolate o revisar todos los chistes que nos han enviado por un grupo de amigos de WhatsApp.

Seguro que estas situaciones te suenan (incluso es posible que ahora mismo estés procrastinando). La mayoría de nosotros hemos deseado en más de una ocasión no habernos dedicado a la procrastinación en lugar de terminar un trabajo y poder dormir satisfactoriamente la noche previa a la entrega. Descubre a continuación cómo evitar los arrepentimientos y conviértete en un exprocrastinador. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Procrastinar: Causas

Las causas de que nos pasemos una parte representativa de la vida procrastinando son variadas e inherentes a la naturaleza humana. Aunque nadie puede trabajar sin interrupciones durante todo el día, hay bastante variabilidad entre las personas a la hora de hablar sobre la frecuencia con la que procrastinan.

Hay personas más proclives a este hábito que otras. Para algunas es simplemente una pequeña costumbre en ciertos momentos (son “falsos procrastinadores”), mientras para otras es un grave problema que consume sus horas.

Las causas que empujan al procrastinador a aplazar sus tareas son diversas. No obstante, se postulan motivos como aburrimiento, dificultades de concentración, agotamiento, carencias de motivación, temor a fracasar en el intento, etc.

¿Conoces a alguien que no se haya dedicado a procrastinar alguna vez? Tenemos que enfrentarnos a una infinidad de labores que no nos apetecen o que incluso nos desagradan profundamente. Es más sencillo mirar a las musarañas o sumergirse en un bucle infinito de vídeos de gatos adorables. Incluso podemos tener tantas ganas de realizar tan bien una tarea que la pospongamos por no saber cómo comenzar o por no decepcionarnos a nosotros mismos.

A pesar de que generalmente sepamos cuáles son nuestros plazos de entrega, que es mejor distribuirse las tareas en pequeños plazos o que un buen trabajo requiere tiempo y calma, esto parece ser olvidado cuando nos hallamos frente a las innumerables distracciones que nos ofrecen instrumentos como nuestro ordenador, nuestro móvil o incluso un folio en blanco.

Además, con la incalculable variedad de distracciones que nos ofrecen las nuevas tecnologías, las posibilidades de que nos dediquemos a aplazar nuestras tareas se incrementan exponencialmente.

Procrastinar: Consecuencias

  • Culpabilidad: Es muy frecuente tener pensamientos como “no debería haber perdido el tiempo”.
  • Estrés: Tras contemplar la enorme montaña de tareas que nos aguardan tras una semana procrastinando, los signos y síntomas del estrés aparecen y nos recuerdan que tenemos que comenzar YA a trabajar en serio.
  • Menor rendimiento: Evidentemente, dedicar demasiado tiempo a labores como ver vídeos en Youtube ajenos a nuestra tarea o a ordenar los tickets de la compra, nos restará un rato valioso para la tarea que debíamos realizar. Asimismo, disminuirán también nuestra atención y nuestra motivación.
  • Reproches de compañeros o superiores: Comúnmente, a la gente no le gustan los procrastinadores cuando repercuten negativamente en su trabajo. Esto genera críticas y antipatías. Asimismo, una excesiva procrastinación puede desembocar en un suspenso o en la pérdida del empleo.
  • Vergüenza: El juicio social negativo de otras personas nos suele avergonzar. Esta evaluación negativa del yo y el deseo de esconderse es tan desagradable que generalmente interrumpe las tareas que deberían ser realizadas y dificulta su consecución. Además, esta emoción es perjudicial para nuestra salud mental.
  • Espiral de procrastinación: Si no recibimos recompensas en nuestro trabajo por nuestra falta de esfuerzo, incluso podemos llegar a reforzar nuestro hábito de procrastinar. Esto nos conduce a una espiral de quejas, reproches y sentimientos de odio hacia nosotros mismos, baja autoestimabaja autoeficacia y una larga gama de elementos que deseamos alejar de nuestras vidas.

Procrastinar es común en varios ámbitos de nuestras vidas. Incluso en nuestra vida cotidiana podemos estar aplazando tareas que nos producirían una gran satisfacción personal como dar un paso importante en una relación de pareja o apuntarnos a un gimnasio. A continuación trataremos dos de las áreas principales en las que se evade un procrastinador.

Procrastinación empresarial

La costumbre de procrastinar en las empresas es un grave problema para todo tipo de organizaciones. Utilizar el mail del trabajo para fines no laborales, hacer llamadas personales poco trascendentales desde la oficina o dedicarnos a funciones poco relevantes de nuestro puesto son hábitos que retrasan nuestras tareas. La empresa puede perder dinero y nosotros tal vez oportunidades de ascender o incluso podemos ser castigados.

Evidentemente, no pasa nada por dedicar un momento puntualmente a alguna de estas labores, pero no controlar estas actividades puede provocar que se conviertan en una rutina difícil de evitar.

Procrastinación en la escuela

¿Cómo afecta la procrastinación al estudio? Procrastinar en la educación es habitual. En bastantes ocasiones los contenidos que deben aprenderse no nos motivan nada o nos cuesta entenderlos. A menudo escuchamos testimonios de personas que comentan “preparé todo el examen la noche anterior”. Generalmente, si actuamos así, olvidaremos lo que hemos estudiado rápidamente.

Puede que a veces funcione pasar 24 horas ininterrumpidas subrayando y memorizando sin tregua o escribiendo sin parar. Aunque lo más común es que no obtengamos buenos resultados y desde luego, no lograremos un aprendizaje significativo.

Adquirir unos buenos hábitos de estudio es una de las claves del éxito para cualquier estudiante y futuro profesional. La procrastinación académica puede entorpecer las tareas y provocar que el estudiante adopte la idea de que estudiar no es para él y experimente sentimientos negativos que frenen su motivación para progresar en su aprendizaje.

En este vídeo, Tim Urban, el autor del popular blog Wait But Why, da una divertida charla sobre la procrastinación y sus causas y consecuencias. ¡No olvides activar los subtítulos en español!

20 consejos para dejar de procrastinar

Nos maravillan las personas que siempre cumplen con creces sus tareas en tiempo y forma, están metidas en mil actividades a la vez; van al gimnasio, a clases de baile, etc. ¿Cómo alcanzan ese grado de organización? ¿Son mejores que nosotros?

Dado que es poco probable que tengan superpoderes, lo más seguro es que logren vencer a menudo los impulsos que incitan a procrastinar. Tú también puedes comenzar a transformarte en uno de esos superhéroes hoy mismo. En este apartado te daremos algunas recomendaciones y consejos para dejar de procrastinar y que logres evitar las distracciones innecesarias.

1. Recuerda que sin esfuerzo será imposible

No existe ningún secreto que nos vaya a permitir terminar nuestros trabajos en la mitad del tiempo sin procrastinar, sin distracciones y además disfrutarlos sin poner algo de nuestra parte. No obstante, podemos escoger la actitud que adoptamos ante nuestras ocupaciones y cómo responderemos ante ellas.

Tal vez incluso dejemos de ver nuestras tareas como obligaciones y las concibamos como retos una vez que comencemos a sentirnos competentes realizándolas.

2. Anota tus prioridades

Si pensamos a la vez en comprar una mascota, poner la lavadora, redactar veinte páginas en una noche, comprar chicles, etc. Es posible que nos agobiemos y no tengamos claro por dónde empezar. Sin embargo, si jerarquizamos estas tareas (y nos centramos exclusivamente en ellas), tendremos la percepción de que es más fácil conseguir nuestros propósitos.

3. Sé realista

Es poco probable pasar de no tener ni idea de inglés a ser un total experto en dos semanas. Tampoco conseguiremos realizar el mejor proyecto de la clase si no entendemos ni cuáles son las pautas que nos han marcado. Es prácticamente tan importante saber qué deseamos como proponernos objetivos viables. Por otra parte, es adecuado delegar parte de las tareas en otras personas si es conveniente.

4. Recuérdate cuáles son tus motivaciones

Es necesario que tengamos claro qué deseamos lograr. No vale con tener una idea ambigua, si nuestra meta es terminar nuestra tesis o diseñar una página web, es importante que nos lo señalemos bien para no perdernos por el camino. Puedes enmarcarte estos objetivos en tu escritorio o poner post-its en tu puesto de trabajo. Lo importante es que no se queden en fantasías.

5. No temas fracasar en el intento

Vence el miedo a equivocarte. Muchas veces logramos nuestros objetivos mediante ensayo y error. De hecho, mejorar cada una de las pruebas que realizamos es elemental en la resolución de problemas. Fallar nos permite establecer conexiones de ideas más creativas y nos impulsa para intentar dar lo mejor de nosotros mismos.

Por otro lado, si realmente no estás preparado para una tarea o decides que no te hace feliz, también puedes abandonar. Lo esencial es que si determinas no continuar con la tarea sea por voluntad propia y tras meditar la decisión tranquilamente.

6. Planifica tus tareas

No vale con planificar, porque ésta puede ser otra forma de seguir procrastinando si sólo pensamos en qué haremos vagamente y no actuamos al respecto. Es prioritario concretar ciertas tareas tras pensar; ¿cuáles son las más relevantes?, ¿cuál es su nivel de dificultad aproximado?, ¿ cuánto tiempo tardaremos?, etc. Asimismo, es conveniente dividir nuestras labores en pequeños pasos para responder con mayor precisión a las cuestiones anteriores.

Por ejemplo, si deseas sacarte el carnet de conducir, no vale con pensar “algún día de estos aprobaré el examen” o “cuánto me apetece irme una excursión con mi pareja en mi nuevo coche”. Para dejar de procrastinar es preferible decidir firmemente “el próximo lunes me apuntaré a la academia”, “iré a clase en este horario”, “tengo un hueco para estudiar el examen teórico tales días y a estas horas”, etc. Fija pequeñas tareas sencillas que te guíen paso a paso.

7. Actúa con un tiempo de margen

Evidentemente, esto es complicadísimo para cualquier procrastinador profesional. Pero podemos probar a “engañarnos” con trucos como cambiar las entregas en el calendario. Si establecemos que un trabajo debería estar concluido el lunes, contaremos con un espacio para posibles imprevistos hasta el día real.

8. Reflexiona sobre tus actos y tus emociones

Si te detienes un momento tras acabar el día a día a evaluar lo que has conseguido y qué te ha quedado pendiente, tendrás una idea más adecuada sobre qué tendrás que hacer el día siguiente y cómo mejorar. Por otra parte, meditar sobre tus emociones te ayudará a gestionarlas mejor y a elevar tu autocontrol.

Es frecuente encontrar a algún procrastinador que no sabe hasta qué punto aplaza sus tareas y esto refuerza sus hábitos. No tardaremos nada en considerar cuáles han sido nuestros avances y además, nos empujará a alcanzar nuestra meta con una mayor precisión.

9. Recompénsate por el trabajo bien hecho

Tras realizar una autoevaluación de nuestros progresos, seguramente observaremos elementos que nos hagan sentir orgullosos. Podemos premiarnos de diversas maneras; un helado o unas entradas para un concierto son ejemplos de recompensas que nos pueden elevar nuestro ánimo y motivarnos para seguir trabajando duro. Advertir nuestras mejoras subirá nuestra autoestima y elevará nuestra autoeficacia.

10. Procura divertirte con tu trabajo

No siempre encontramos el trabajo de nuestros sueños ni nos pueden gustar todas las asignaturas del grado que cursamos. No obstante, ejercicios como crear una lista con las ventajas de la actividad que estamos posponiendo, trabajar en un ambiente agradable o centrarnos en las satisfacciones que nos producirán a largo plazo, son claves para dejar de procrastinar y estar más motivados para cumplir con las tareas. Además, una vez que logres comenzar, igual ves que lo que te parecía tan difícil no era para tanto o en realidad te agrada.

11. Cuida tus horarios de descanso

Dedicarnos a nuestras tareas cuando estamos agotados es totalmente contraproducente porque nos invita a procrastinar aún más. Es importante dormir lo suficiente y también hacerlo en el mismo horario aproximadamente todas las noches. Además, dormir bien mejora la memoria.

12. Descansa cada cierto tiempo

Incluso si nos queda poco tiempo para realizar una entrega, es esencial que nos tomemos unos minutos para distanciarnos de nuestro trabajo y detectar nuestros errores más fácilmente o encontrar nuevas perspectivas. Por otra parte, es preciso establecer un tiempo máximo de descanso. Si alargamos la pausa y no la controlamos, únicamente seguiremos procrastinando.

13. Establece un horario regular para comer

Nuestro horario laboral o estudiantil no siempre nos permite respetar nuestros turnos para comer. Sin embargo, para dejar de procrastinar es importante que intentemos fijar ciertas horas para no hacer más visitas de las necesarias al frigorífico y de paso darnos un paseo por cada rincón de la casa.

14. Ordena tu lugar de trabajo

Si tenemos sobre la mesa las llaves, las postales que nos trajo un amigo de su viaje a Cancún, apuntes de hace cuatro años, los calcetines nuevos, rotuladores de todos los colores imaginables y una retahíla de objetos mezclados sin ningún orden, es probable que perdamos una cantidad de tiempo innecesaria cuando tratemos de localizar un artículo necesario o que simplemente nos agobiemos viendo nuestro desorden.

Adquirir el hábito de colocar cada cosa en su sitio después de utilizarla es tremendamente complicado para las personas que nunca han tenido esa costumbre. Sin embargo, nunca es tarde para comenzar a organizar nuestras pertenencias. De todas formas, esto conlleva un periodo de adaptación, no podemos cambiar esta costumbre en dos días. Para dejar de procrastinar podemos empezar por despejar por lo menos nuestro espacio de trabajo.

15. Aleja las distracciones de tu vista

No sólo basta con trabajar o estudiar en un lugar recogido y agradable que nos invite a concentrarnos. También es urgente que sepamos cuáles son los distractores que nos dificultan prestar atención para retirarlos cuando no los necesitemos. Por ejemplo, ¿realmente necesitamos tener todas esas pestañas abiertas en el ordenador?, ¿y ese juego que nos regalaron? Lo más seguro es que no. Dejar de ver estos elementos no garantiza que no vayamos a juguetear con ellos, pero disminuirá las posibilidades.

16. No te despistes hablando con otras personas

Cuidar nuestras relaciones sociales es esencial para lograr un buen rendimiento. Pero también es elemental que nos concentremos cuando es debido. En cuanto a los trabajos en grupo, también es preciso que marquemos unas reglas y seamos conscientes entre todos de cuáles son nuestros objetivos.

Por cierto, el apoyo social es fundamental para lograr un objetivo. Nuestros amigos, familiares y pareja comprenderán que tenemos una meta y que podremos hablar con ellos posteriormente y sin remordimientos por procrastinar. Comunicar en persona nuestro reto a otras personas o publicarlo en redes sociales nos hará más conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos y nos facilitará la ayuda de los demás.

17. Silencia el móvil

El móvil es una de las distracciones más frecuentes y ha de ser especialmente considerada. Tal vez esto nos resulte imposible cuando esperamos una llamada importante. No obstante, la mayoría de nuestras distracciones relacionadas con este dispositivo se deben a asuntos como un audio de un amigo sobre lo que le ha sucedido mientras paseaba a su perro o la última foto que has subido una expareja a Instagram. Para dejar de procrastinar es recomendable distanciarnos del móvil o ponerlo en silencio o en avión cuando estemos ocupados.

18. Encuentra tu propio método

Puedes combinar todas las tácticas que hemos abordado en este apartado o descartar las que no te funcionen. Cada uno puede elaborar sus propios trucos. Registrar qué estrategias te funcionan y cuáles no te ayudará a que logres vencer este hábito.

19. No te castigues excesivamente por procrastinar

Tal vez lleves meses intentando sentarte para escribir tu trabajo de fin de grado, buscar otro empleo o cualquier acción que lleves un tiempo aplazando. Como hemos leído previamente, las consecuencias son devastadoras para nuestro bienestar y nos sentiremos incompetentes.

Es preferible que nos centremos en el futuro. Ya no podemos borrar el tiempo que pasamos procrastinando, pero sí elegir cómo afrontaremos nuestros retos posteriormente y nuestra actitud ante ellos.

20. Consulta a un profesional si necesitas ayuda

Procrastinar puede ser una de las consecuencias de otro problema psicológico como la depresión o la ansiedad. Si consideras que estás prorcastinando demasiado, notas las consecuencias adversas de este hábito y realmente has intentado evitarlo, es recomendable que visites a un especialista.

Si esta costumbre pasa a ser un obstáculo para el desarrollo profesional y personal, acudir a un experto puede ayudarnos a solucionar en profundidad el problema.

Procrastinar: ¿Tiene ventajas?

Ventajas y desventajas de la procrastinación

En este artículo nos hemos centrado en los efectos adversos de la procrastinación. Ya conocemos sus numerosas desventajas y hasta qué punto esta costumbre puede dificultar nuestras vidas. No obstante, no queremos que te vayas con una visión totalmente negativa de este hábito. También conlleva beneficios. Aquí te comentamos las principales ventajas de procrastinar.

  • A veces es necesario sentir un poco de presión: En ocasiones, cuando queda poco tiempo para que finalice nuestro plazo de entrega es cuando damos lo mejor de nosotros mismos.
  • Procrastinar puede darnos un tiempo para pensar: Interrumpiendo una tarea podemos darnos cuenta de que no estábamos tomando el camino correcto o que simplemente no es para nosotros. Distanciarnos de un trabajo es importante para verlo desde otra perspectiva más objetiva.
  • Fomenta nuestra creatividad: Tal vez mientras dibujemos la caricatura de nuestro compañero en nuestra mesa establezcamos una asociación de ideas novedosa que nos permita volver a nuestra tarea y contemplarla desde otra óptica.
  • Nos posibilita divertirnos: Dedicar un tiempo a las actividades que nos hacen felices nos permite ser más productivos. La cuestión es que no nos excedamos y no olvidemos nuestras otras responsabilidades.

En definitiva, lo importante es que procrastinar no repercuta negativamente en nuestras vidas.

 

Muchas gracias por leer este artículo. ¿Y tú, piensas comenzar a procrastinar menos hoy mismo o esperarás un poquito más? Si te has quedado con alguna pregunta o nos quieres contar tus trucos para no procrastinar, no dudes en comentar.

Distorsiones cognitivas: Todo lo que necesitas saber sobre ellas y cómo evitarlas

¿Qué son las distorsiones cognitivas? ¿Cuáles son sus características? ¿Y sus consecuencias? ¿Qué tipos de distorsiones cognitivas existen? En este artículo resolveremos estas cuestiones a través de varios ejemplos que te permitan identificarlas. Además, te daremos algunos consejos que te posibiliten enfrentarte a estas creencias erróneas e incrementar tu bienestar.

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Una cantidad inconcebible de estímulos nos rodea en cada momento. Tenemos que detectar los diferentes hechos que suceden en nuestro entorno, prestar atención a los relevantes para nosotros, tomar decisiones óptimas en función de las circunstancias, recordar ciertos datos que pueden resultarnos útiles en el futuro, etc.

Necesitamos atajos que nos permitan pensar y actuar rápidamente. Por lo tanto, es lógico que cometamos sesgos cognitivos, que son errores ocasionados al procesar la información. Tienen lugar cuando no analizamos detenidamente una situación y pasamos por alto datos básicos.

Por ejemplo, estaremos experimentando un sesgo cognitivo si afirmamos que no es necesario estudiar para un examen tipo test porque una vez aprobamos eligiendo arbitrariamente las respuestas.

Las distorsiones cognitivas son un tipo de sesgo negativo. Son tendencias que conducen a las personas a interpretar el mundo de forma irracional y desadaptativa para ellas. Si alguien opina que todas las personas se apartan de él en el metro por su físico sin motivo aparente, estaría bajo los efectos de una distorsión cognitiva.

Es pertinente que sepamos que nuestros pensamientos influyen notablemente en nuestra manera de percibir cualquier evento de nuestro día a día. Nuestra actitud ante los hechos es prácticamente tan importante como lo que nos sucede. A continuación, te daremos recomendaciones para que seas capaz de evitar los pensamientos negativos que deforman tu realidad y te impiden ser feliz.

Distorsiones cognitivas: Características

  • Están relacionadas con problemas mentales: Estas desviaciones del razonamiento son frecuentes en personas con trastornos psicológicos y perpetúan problemas como la depresión o las fobias.
  • No son trastornos mentales: Cualquiera de nosotros puede tener una distorsión cognitiva en un momento dado. ¿Quién no se ha sorprendido con un pensamiento desmedidamente catastrofista alguna vez?
  • Son difíciles de reconocer: Solemos estar tan centrados en nuestra manera de ver la vida que a veces nos cuesta reflexionar sobre la racionalidad de nuestros pensamientos.
  • Es posible vencerlas: Con fuerza de voluntad, en ocasiones con ayuda profesional, las distorsiones cognitivas pueden ser neutralizadas.

Distorsiones cognitivas: Causas y consecuencias

Cada persona interpreta el mundo a través de una perspectiva distinta. No podemos ser totalmente objetivos. No obstante, sí tenemos unas creencias comunes y somos capaces de advertir cuándo alguien está desarrollando conductas desadaptativas o tiene una percepción bastante errónea de la realidad. Por otra parte, unas personas son más propensas a las distorsiones cognitivas que otras.

En cuanto a las causas de las distorsiones cognitivas, es posible aprender a malinterpretar la realidad. Desde la infancia construimos esquemas que nos ayudan a entender cómo funciona el mundo. Si tras una mala experiencia comenzamos a dar por hecho que cada vez que alguien se ríe es porque se está burlando de nosotros, tal vez arrastremos esta creencia a lo largo de los años. Esta situación incluso puede dar lugar a problemas psicológicos graves.

Además, dado que no somos capaces de procesar todos los estímulos presentes en cada momento, es probable que directamente empleemos la información que nos aportan las distorsiones cognitivas sin cuestionarnos su veracidad. En consecuencia, estas desviaciones del proceso de razonamiento perduran.

Los resultados de las distorsiones cognitivas son ira, frustración, tristeza, miedo, baja autoestima, bajo autocontrol, síntomas de ansiedad, etc. Su principal efecto es un profundo malestar que repercute en varias áreas de la vida de los que las sufren con asiduidad.

Asimismo, dado que solemos ser coherentes con nuestros pensamientos a la hora de actuar, estos errores generan comportamientos bastante perjudiciales para el afectado y también para sus relaciones con los demás.

Por ejemplo, si estamos convencidos de que alguien está siendo agresivo con nosotros (aunque no existan evidencias), probablemente reaccionaremos como si la confrontación con la otra persona fuera real. Por lo tanto, seremos desagradables con nuestro interlocutor.

Distorsiones cognitivas: Tipos y ejemplos

Estos son los 17 tipos de distorsiones cognitivas más frecuentes según Yurica y DiTomasso con un ejemplo que ilustra cada una.

1. Inferencia arbitraria/saltar a las conclusiones

Son originadas cuando se llega a una deducción sin analizar previamente los diferentes elementos a tener en cuenta.

“Mi pareja me engaña porque se ha comprado una camisa nueva”.

2. Catastrofismo

Es la tendencia a imaginarse que una situación ha sido provocada por un evento excesivamente negativo sin haber observado evidencias previamente.

“Seguro que no ha vuelto a casa todavía porque ha tenido un accidente”.

3. Comparación

Consiste en pensar repetidamente que uno es inferior a los demás tras compararse con ellos.

“No tengo ni la mitad de talento que la gente que me rodea”.

4. Pensamiento dicotómico/blanco o negro

Se basa en valorar todas las situaciones de forma reduccionista y rígida. Las personas que piensan así sólo conciben que unas circunstancias sean absolutamente favorecedoras o totalmente adversas, buenas o malas, etc.

“Si no se lo pasa bien todo el mundo en la fiesta seré el peor anfitrión de la historia”.

5. Descalificación de lo positivo

Estriba en despreciar y no reconocer lo que uno ha hecho bien o las cosas buenas que le pasan.

“Bah, es la suerte de los tontos”.

6. Razonamiento emocional

Consiste en extraer consecuencias a través de las emociones que uno siente.

“Hablar en público es perjudicial para la salud porque sentí mucha vergüenza en aquel discurso”.

7. Construir la valía personal en base a opiniones externas

Se basa en juzgarse a través de los comentarios de los demás (o las interpretaciones que hacemos de ellos).

“Soy un completo desastre porque mi jefe me riñó por llegar tarde”.

8. Adivinación

Estos errores tienen lugar cuando una persona cree que es capaz de predecir el futuro.

“Ya estoy viendo cómo la gente se reirá de mí si asisto al partido”.

9. Etiquetado

Se basa en calificarse despectivamente.

“Los perdedores inseguros como yo lo seguirán siendo siempre”.

10. Magnificación

Es la inclinación a centrarse excesivamente en un hecho o una característica personal y exagerar sus rasgos negativos.

“Desmayarme en el supermercado es lo peor que me ha pasado en la vida”.

11. Leer la mente

Tendencia a suponer que uno sabe lo que los demás están pensando sin tener la más mínima prueba.

“Sé que piensa que estoy feo me ponga lo que me ponga”.

12. Minimización

Estriba en minusvalorar los la relevancia de los hechos positivos que le suceden a uno mismo o sus rasgos personales.

“Todos los comentarios que hago son insignificantes”.

13. Sobregeneralización

Sucede cuando se realizan deducciones a partir de sucesos poco representativos.

“Todos los insectos son tremendamente peligrosos porque una vez una avispa me picó”.

14. Perfeccionismo

Es la tendencia a desear e intentar desesperadamente que todo salga según las expectativas de la persona con esta distorsión cognitiva.

“Cualquier examen en el que mi nota baje del diez es tremendamente mediocre”.

15. Personalización

Ocurre cuando un individuo piensa que otra persona se ha comportado de determinada manera por su culpa sin tener motivo alguno.

“Seguro que esa señora se ha cambiado de acera por no cruzarse conmigo”.

16. Abstracción selectiva

Es la tendencia a valorar una situación centrándose únicamente en un aspecto negativo.

“Me equivoqué de palabra un par de veces mientras exponía, fijo que nadie entendió nada de lo que dije”.

17. Afirmaciones con “debería”

Son las creencias inflexibles de una persona sobre lo que supuestamente tendrían que hacer otras personas o ella misma.

“Debería ser tan encantador como ese actor”.

¿Has pensado en alguna persona en concreto al leer este apartado? ¿Sueles tener ideas similares frecuentemente?

Distorsiones cognitivas: Terapia Cognitiva

Aaron Beck es un psiquiatra estadounidense que creó la terapia cognitiva en los años sesenta. Su descontento con el psicoanálisis fue uno de sus motivos para desarrollar esta alternativa. Padeció una depresión y otros problemas psicológicos. Estudió científicamente diversos trastornos como la depresión y las fobias a través de métodos como la observación de sus pacientes e incluso mediante la autoobservación.

La terapia cognitiva es bastante popular en la actualidad y es un método bastante efectivo para modificar las distorsiones cognitivas de los pacientes. Se centra en la repercusión de los procesos cognitivos en nuestra salud mental. Una forma pesimista de percibir la realidad puede ser un elemento básico en el origen de un trastorno psicológico y una de las culpables de su mantenimiento.

No obstante, los profesionales de esta terapia afirman que los elementos cognitivos no son los únicos responsables de los problemas mentales, otros factores como el ambiente también son considerados por ellos.

Beck y sus seguidores opinan que las personas sienten malestar por la interpretación de los hechos, más que por lo que los sucesos son en realidad. En consecuencia, el objetivo de los especialistas que adoptan esta perspectiva es que sus pacientes reconozcan sus distorsiones cognitivas y les proporcionan alternativas para que logren adaptarse de una forma más realista y positiva al mundo. Varias investigaciones han demostrado empíricamente su validez.

Aprende a identificar distorsiones cognitivas

Tú puedes comenzar a detectar distorsiones cognitivas hoy mismo, independientemente de si deseas buscarlas entre tus propios pensamientos o si te preocupa especialmente uno de tus seres queridos. A continuación te proponemos unos sencillos ejercicios que te posibilitarán adoptar un punto de vista más racional.

Ejercicios para identificar las distorsiones cognitivas

  • Reflexiona sobre tus pensamientos: Realizar una autoevaluación nunca viene mal (mientras no nos juzguemos obsesivamente). De hecho, si adviertes que aparecen constantes distorsiones cognitivas entre tus pensamientos, puedes registrarlas para ser más consciente sobre ellas. Un diario puede ser una buena herramienta para explorar estas desviaciones del proceso de razonamiento. Comprender que no tienes motivos para pensar que “tienes la peor suerte del mundo” o que “deberías lucir un cuerpo perfecto”, racionalizar estas creencias y detenerlas cada vez que aparezcan es más sencillo si las examinas y profundizas en ellas.
  • Hazte preguntas: Aunque no estemos acostumbrados, es posible adquirir el hábito de detenerse a cuestionar nuestras opiniones para detectar posibles distorsiones cognitivas. Así evitaremos dar por hecho datos erróneos.
  • Procura conocer el punto de vista de los demás: Tengamos distorsiones cognitivas o no, considerar las perspectivas de otras personas siempre nos enriquecerá. Además, considerar las afirmaciones de los otros nos hará menos proclives a dejarnos llevar por equivocaciones.
  • Busca fuentes de información fiables: No es recomendable fiarse de cualquier página de Internet o de algún informante poco serio. Igualmente, nosotros o nuestros conocidos también podemos estar equivocados. Por lo tanto, es aconsejable contrastar la información que tenemos para evitar distorsiones cognitivas como las catastrofistas.
  • Desarrolla tu pensamiento críticoNunca es tarde para comenzar a pensar más analíticamente. Así conseguirás ver las situaciones de una manera holística sin dejarte llevar por los datos más simples y evidentes. Por ejemplo, busca las ventajas y las desventajas cuando te enfrentes a una decisión o te enfrentes a un reto.
  • Pregunta a tus seres queridos: Si sospechas que puedes estar dejándote llevar por las distorsiones cognitivas, también puedes abordar este tema con alguien de confianza. Te ayudará a contemplar tu situación más objetivamente.

Por cierto, a veces no es sencillo tratar con personas con distorsiones cognitivas. Aún así, es preciso que recordemos el malestar que estos errores del razonamiento causan y seamos empáticas con ellas. Cualquiera puede tener estos pensamientos irracionales en un momento dado. Ser demasiado críticos con los demás en estos casos, presionarlos o enfadarnos con ellos probablemente empeore la situación.

Consejos para evitar las distorsiones cognitivas

1. Recuerda que es posible cambiar tu forma de pensar

Las malas experiencias por las que pasamos a lo largo del ciclo vital pueden marcarnos. Algunas son especialmente duras y es imposible olvidarlas de un día para otro. No podemos cambiar el pasado, pero sí escoger nuestra actitud y qué enfoque deseamos adoptar en el futuro.

No conseguiremos deshacernos de nuestras distorsiones cognitivas sin esfuerzo, aunque es posible lograrlo con perseverancia y muchas ganas. Puedes probar a buscar argumentos positivos que contradigan tus pensamientos negativos o irracionales. Seguro que acabas adoptando otro punto de vista más beneficioso.

2. Cuida tu lenguaje

Cómo nos expresamos verbalmente tiene más repercusión sobre nuestra conducta y nuestros pensamientos de lo que solemos creer. Decir demasiado a menudo frases como “qué asco de vida” o “tendría que…” nos predisponen a tener una actitud inflexible y pesimista hacia nosotros mismos. Cambiar estas expresiones por otras que nos permitan imaginarnos como personas más competentes y acercarnos a lo que nos gustaría ser es conveniente para incrementar nuestro bienestar.

3. Mantén hábitos mentalmente saludables

Nuestra salud mental es tan imprescindible como la física. De hecho, ambas son indispensables para lograr un completo bienestar. Hay ciertos hábitos que te ayudarán a cuidarte; procura desarrollar tu inteligencia intrapersonal y tu inteligencia emocional, no pretendas aparentar algo que no eres, aliméntate de forma saludable, descansa suficientemente, etc. ¡Y no olvides dedicar tiempo a las actividades que te hacen feliz!

4. Apóyate en tus seres queridos

Tal vez pienses que tus amigos o familiares no van a entender cómo te sientes, que no tienes tiempo para hablar sobre estos temas, que no es importante desahogarte, etc. Sin embargo, mantener unas relaciones sociales positivas es una de las mejores armas para prevenir cualquier tipo de malestar psicológico. Expresar nuestros sentimientos y dialogar sobre nuestras creencias es esencial para sentirnos bien y alejar los pensamientos negativos.

5. Si necesitas ayuda, confía en un profesional

En algunos casos, aunque procuremos seguir las recomendaciones comentadas previamente, es preciso contactar con un especialista. Existen soluciones realmente eficaces para superar estos problemas. No dudes en ponerte en manos de un experto si lo necesitas. Mejorar tu calidad de vida es posible.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿observas frecuentemente distorsiones cognitivas? Te invitamos a comentar si te has quedado con alguna duda o deseas hacer alguna aportación sobre este tema.

La principal fuente de este artículo es:

RUIZ, M. A., DÍAZ, M. I. & VILLALOBOS, A. (2012). Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales. Bilbao: Desclée De Brouwer

Autoevaluación: Aplica esta técnica para mejorar tu rendimiento

¿Qué es una autoevaluación? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas? En este artículo responderemos estas cuestiones y muchas más. Además, te daremos consejos para que seas capaz de aplicar las autoevaluaciones a cualquier ámbito de tu vida. Esta técnica no sólo es beneficiosa para los estudiantes. Todos necesitamos estimar cuáles son nuestras competencias en determinadas áreas para dar lo mejor de nosotros mismos.

Autoevaluación

Autoevaluación: Significado e importancia

¿Qué es una autoevaluación? Una autoevaluación es un método que consiste en que nosotros mismos comprobemos cuál es nuestro nivel en una tarea determinada. Se diferencia de otros tipos de evaluación que pueden causarnos confusión como heteroevaluación (efectuada por otra persona, generalmente un superior) y coevaluación (en grupo).

Es posible llevar a cabo autoevaluaciones a través de diferentes recursos. Son una herramienta elemental para enfrentarse con seguridad a un desafío. Si deseamos que resulten efectivas, es preciso que realicemos una introspección para extraer las conclusiones convenientes y actuar en consecuencia.

Los tests de las autoescuelas, las preguntas de repaso que suelen aparecer al final de los temas en los libros de texto o los exámenes de conciencia son ejemplos de autoevaluaciones. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber para estimar adecuadamente tus conocimientos y tu desempeño en diferentes dominios.

¿Para qué sirven las autoevaluaciones?

Todos hemos realizado una autoevaluación alguna vez, el motivo que nos ha invitado a hacerlo puede ser completamente diferente; causar una buena impresión hablando en público, comprobar nuestra memoria, indagar en nuestros puntos fuertes y débiles como amigos o pareja, etc.

En este apartado te exponemos los principales ámbitos en los que realizar una autoevaluación resulta fundamental. Si sabemos utilizar esta herramienta, no tardaremos apreciar cómo repercute positivamente en nuestro bienestar.

Autoevaluación en la educación

Independientemente de la etapa académica que estemos atravesando, evaluar nuestro nivel de conocimientos o aptitudes es esencial para superar cualquier asignatura. Generalmente, aunque no hayamos realizado una autoevaluación previamente, cuando entregamos un ejercicio o nos presentamos a un examen, tenemos una idea más o menos vaga sobre nuestro resultado.

No obstante, comprobar con antelación cuál es nuestro grado de adaptación a lo que se nos exigirá (o a lo que nos exigimos), nos ayudará a superar nuestros desafíos académicos con precisión y eficacia. Las autoevaluaciones permiten a cada alumno aprender a su ritmo y actuar de forma responsable.

Los nervios ante un reto son algo natural independientemente de nuestra preparación. Sin embargo, si hemos practicado y hemos corregido nuestras carencias, podremos enfrentarnos a la tarea con más seguridad y autocontrol. Por otra parte, los profesores también pueden beneficiarse de este recurso para mejorar su labor docente o proponer a sus alumnos realizar autoevaluaciones como una tarea más.

La neurodidáctica y neurociencia cada vez tienen más peso en las escuelas que buscan mejorar sus procesos formativos y sistema de autoevaluación de los alumnos. La tecnología educativa de CogniFit, basada en la neuroeducación, es el programa informático de neuroeducación más innovador y utilizado. Se lleva aplicando en diferentes centros escolares en todo el mundo resultando altamente efectiva para todos los alumnos, pero sobre todo, para aquellos que tienen necesidades específicas o dificultades del aprendizaje.

Autoevaluación – CogniFit Herramientas Neuroeducación

Este recurso científico diseñado para optimizar los procesos de autoevaluación y enseñanza, ha sido creado para educadores, y resulta altamente efectivo para explorar los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.

La herramienta de neuroeducación de CogniFit, permite evaluar diferentes áreas cognitivas. Esta información, puede ayudar a profesores, padres y alumnos, a conocerse mejor, y a identificar alguna de las causas neurológicas relacionadas con el fracaso escolar.

Además, a través del entrenamiento y rehabilitación cognitiva personalizada que propone CogniFit, los niños pueden trabajar online tareas que mejoren sus funciones ejecutivas, atención, memoria, concentración, planificación y otras áreas cognitivas fundamentales para el aprendizaje y desempeño de las diferentes asignaturas.

¿Cómo funciona? Esta herramienta es muy facil de utilizar, lo primero que deben hacer los estudiantes, es completar la evaluación cognitiva que propone CogniFit. Esta autoevaluación, e informe de resultados determinará de forma precisa cuáles son sus áreas cognitivas fuertes y débiles de cada individuo. Todos los juegos mentales de CogniFit Neuroeducación, han sido diseñados y validados clínicamente para identificar las debilidades y fortalezas cognitivas implicadas aprendizaje.

Además, utilizando los resultados de esta evaluación inicial, CogniFit diseña y programa automáticamente una dinámica de estimulación cognitiva personalizada a las necesidades específicas de cada niño.

El fracaso escolar es una de las preocupaciones más relevantes en el sistema educativo. Por eso es sumamente importante aplicar los conocimientos sobre el cerebro a la educación. Contar en los centros escolares con herramientas de neuroeducación que permitan integrar procedimientos para que todos los alumnos puedan desarrollar adecuadamente su potencial de aprendizaje.

Autoevaluación en el Trabajo

Realizar autoevaluaciones periódicamente en el área laboral es un buen hábito para prosperar. Algunas organizaciones piden a sus empleados que las realicen con asiduidad mientras en otras depende de la iniciativa de sus trabajadores.

Ante circunstancias como luchar por un ascenso o descubrir que no estamos siendo eficientes, es preciso reflexionar sobre nuestros puntos fuertes y débiles para potenciar nuestras competencias y subsanar nuestros fallos. Elaborar razonadamente un diagnóstico previo de la situación es un paso básico en la resolución de problemas.

Por otra parte, no sólo es necesario hacer una autoevaluación si nos encontramos ante un reto o una adversidad. Evaluar nuestro desempeño puede ayudarnos a incrementar nuestra motivación, autoeficacia y autocontrol si sabemos elaborar análisis certeros y beneficiarnos de ellos. A veces damos por hecho que nuestro rendimiento es correcto y que sólo existe una manera de hacer las cosas. Es sencillo estancarse en la zona de confort cuando todo funciona aparentemente bien.

Sin embargo, preguntarnos si somos responsables, puntuales, cooperadores, organizados o disponemos de otras cualidades que sean relevantes en nuestro empleo, nos ayudará a encontrar más oportunidades. Detenerse un momento a contemplar la situación de forma holística y objetiva puede descubrirnos un método más rápido de cumplir nuestras funciones, mejorar nuestras relaciones con nuestros compañeros, enmendar errores que no habíamos percibido antes, etc.

En la Salud

Hay signos y síntomas relativos a nuestra salud mental y física que podemos observar nosotros mismos. Comprobar de vez en cuando que nuestro cuerpo funciona adecuadamente es imprescindible para detectar algunas enfermedades. Un par de muestras son las reflexiones sobre nuestros pensamientos negativos y los autoexámenes que permiten explorar si existen bultos o anomalías en la piel.

Sin embargo, si advertimos algo inusual tras la observación, es preciso no sacar conclusiones precipitadas y consultar al médico, al psicólogo o al experto pertinente. No podemos sustituir a los profesionales sanitarios, que son los encargados de diagnosticar profesionalmente.

Actualmente existen programas clínicos de evaluación cognitiva online, que nos permiten valorar de forma precisa un largo rango de habilidades cognitivas y comprender el funcionamiento de diferentes áreas y funciones cerebrales.

En nuestra vida cotidiana

A menudo cuestionamos nuestros actos y pensamientos. ¿Se habrá sentido ofendido por mis palabras? ¿Mi camisa es lo suficientemente elegante para la entrevista? Es totalmente recomendable y saludable que reflexionemos sobre nuestras acciones del día a día (a menos que seamos irracionales o excesivamente duros con nosotros mismos).

En este caso, no disponemos de tantos parámetros como los comúnmente establecidos en los anteriores ámbitos. Cada individuo es libre de escoger cuáles son sus aspiraciones y sus referentes. Nuestro bienestar depende en gran medida de qué consideramos importante y cómo nos gustaría ser. En consecuencia, nuestras autoevaluaciones varían notablemente de una persona a otra.

No hallaremos una guía fiable, válida y justa sobre qué modelos deberíamos seguir cada uno. Pero no podemos dejarnos llevar por la subjetividad. Aspectos como nuestras relaciones sociales, cuánto tiempo dedicamos a lo que realmente nos hace felices, si nos comportamos coherentemente con nuestros valores y demás aspectos relativos a nuestra vida personal han de ser revisados periódicamente para propiciar nuestro desarrollo personal.

Autoevaluación: Ejemplos

En este apartado te explicaremos algunas formas de autoevaluación con ejemplos. Así podrás aplicar estos métodos sencillamente a las áreas que te interesen. Lo importante es que te sientas cómodo y encuentres procedimientos que se adapten a tus objetivos. Cumplir con creces tus metas es más sencillo si adaptas flexiblemente tu conducta a tus habilidades y a tu nivel.

  • Libro: Usualmente, los libros de texto suelen finalizar las lecciones con unas preguntas que permiten a los lectores responderlas libremente, reflexionar sobre ellas y profundizar en los aspectos que no dominen. Estas cuestiones pueden ser abiertas para que el alumno las desarrolle, tipo test, en forma de juegos, etc. En este soporte podemos realizar una autoevaluación todas las veces que queramos y acceder de nuevo a los contenidos que deseemos.
  • Recursos digitales: Las webs y las aplicaciones que nos permiten evaluar nuestros conocimientos de forma rápida y sencilla se incrementan a una velocidad pasmosa. Las autoevaluaciones online proporcionan respuestas inmediatas, las preguntas son más variadas, son accesibles en cualquier momento y además son cómodas. Lamentablemente, la mayoría tienen respuestas cerradas y no permiten responder de forma creativa. Por ejemplo, podemos descargar apps que nos posibiliten hacer tests para conocer nuestro dominio reconociendo emociones, cuántas preguntas acertamos sobre el tema que acabamos de estudiar de Biología o nuestra capacidad de atención.
  • Hoja de autoevaluación: Podemos escribir en un papel cómo creemos que hemos realizado una actividad, qué áreas pensamos que podemos mejorar, cuáles son nuestros puntos fuertes, cómo hemos progresado desde la última autoevaluación, etc. Es posible encontrar un documento que contenga los ítems necesarios para llevar a cabo una reflexión o podemos planificar nosotros mismos esta tarea. Pensar detenidamente ciertos aspectos que sean relevantes para nosotros como “soy amable con los desconocidos” o “no pierdo el tiempo frecuentemente”, ordenarlos y puntuarlos, puede ayudarnos a componer una autoevaluación personalizada que nos sirva de referencia.

Independientemente del formato, lo sustancial es que sepamos interpretar los resultados que obtengamos y sigamos motivados para continuar practicando. Cualquier recurso que nos permita aprender significativamente, interiorizando los contenidos, contribuirá a que desarrollemos nuestras habilidades en el ámbito que nos interese.

Autoevaluación: Beneficios

Las autoevaluaciones cuentan con más beneficios que inconvenientes. Además, sus principales problemas se derivan de una mala utilización. Si son realizadas correctamente, combinadas con otras estrategias y se enmiendan los fallos que se encuentren en la evaluación, resultaran un recurso fantástico. A continuación te explicamos sus principales beneficios.

  • Son aptas para personas de cualquier edad: Incluso los estudiantes de infantil pueden beneficiarse de este recurso y aprender a ser críticos (saludablemente) con ellos mismos desde la infancia. En cada etapa de la vida tenemos intereses y misiones distintas. Además, debemos valorarnos en diferentes ámbitos. Sin embargo, una autoevaluación apropiada es provechosa en cualquier caso.
  • Nos permiten conocer aproximadamente nuestro nivel en una tarea determinada: En ocasiones creemos haberlo intentado todo para alcanzar nuestros objetivos; hemos sido simpáticos con todos nuestros conocidos, resumido todas las veces posibles un tema, leído todos los libros que hemos encontrado sobre liderazgo, etc. No obstante, tal vez no nos estemos ajustando a las demandas necesarias. Si una autoevaluación ha sido bien diseñada, nos acercaremos de forma realista a nuestras capacidades reales en el ámbito que estemos examinando.
  • Son una forma útil de que practiquemos: Una autoevaluación facilita adquirir conocimientos y habilidades de una manera práctica y flexible que se puede adaptar a nuestras necesidades. Son un complemento perfecto para otras actividades que llevemos a cabo, independientemente de que nuestra meta sea aprender a dibujar, ser un buen emprendedor o ser más empáticos con los demás.
  • Refuerza el aprendizaje: Cuando dedicamos un momento a pensar en los asuntos que deseamos estimar, nos obligamos a repasar los contenidos que hemos estudiado o a centrarnos en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. Mientras realizamos una autoevaluación establecemos valiosas conexiones entre ideas y facilitamos que la información que estamos procesando pase a nuestra memoria a largo plazo.
  • Nos ayudan a conocernos mejor: Esta técnica favorece la autorreflexión. No sólo posibilita que profundicemos en nuestros conocimientos, también nos conduce a que valoremos aspectos más personales sobre nosotros mismos independientemente del fin de la autoevaluación. Por ejemplo, podemos indagar en cuestiones como nuestro grado de organización, responsabilidad, nuestras virtudes y nuestros defectos, etc.
  • Fomenta nuestra autonomía: Establecer un momento cada cierto periodo de tiempo para controlar nuestros avances y déficits, es un hábito aconsejable que nos ayudará a ser más responsables e independientes a la hora de llevar a cabo nuestras taras.
  • Incrementan nuestra motivación: Recibir un feedback nos motiva para seguir trabajando con el fin de mejorar nuestras competencias. Detectar con precisión nuestras carencias y animarse por los buenos resultados es un gran acicate para continuar avanzando. ¿Te animas a autoevaluarte?

Autoevaluación: Consejos para mejorar tu aprendizaje

Realiza las autoevaluaciones relajado

Si estás cansado, estresado o por algún motivo no puedes concentrarte en la autoevaluación, será mejor que la pospongas. Si la realizas en alguno de estos estados o en otro similar, tu rendimiento decrecerá y los resultados no serán representativos.

Sé realista

Simplemente con realizar una autoevaluación no vamos a progresar en la tarea que deseemos. Por ejemplo, si nuestra meta es mejorar nuestra memoria y sólo la estimamos, no lograremos nuestros objetivos.

Sé honesto contigo mismo

Es tentador realizar una autoevaluación con un libro a mano que contenga las respuestas, un amigo que nos ayude a contestar, una búsqueda en Internet o que simplemente mintamos para sentirnos mejor. No obstante, sólo son maneras de engañaros. Si queremos aprovechar todo lo que este recurso puede ofrecernos, es necesario que seamos sinceros.

Adopta una actitud positiva ante los fallos

Es natural fallar y que nuestras primeras autoevaluaciones no salgan como esperábamos. No te etiquetes ni te reduzcas a una puntuación. Es tan importante detectar nuestros fallos como reconocer nuestros méritos. Es preciso que conozcamos el peso que nuestros propios juicios tienen sobre nuestras acciones. El pesimismo sólo repercutirá negativamente en nuestro rendimiento.

Anota tus progresos

Llevar un registro de tu desarrollo posibilita profundizar más en nuestro desempeño. Así es posible acercarse de una forma más realista a la meta deseada.

Sé organizado

Si realmente deseamos progresar en cualquier aspecto, es necesario que seamos metódicos y nunca paremos de buscar nuevos retos. Si te cuesta detenerte a meditar estos aspectos, puedes fijar periódicamente un hueco en tu agenda para autoevaluarte. No se tarda mucho tiempo y las ventajas son numerosas.

Prueba diferentes tipos de autoevaluación

Tal vez no te agrade el formato de los tests y prefieras poder explayarte al hablar sobre tus características o tus conocimientos. No importa, puedes probar otros métodos. De hecho, incluso es posible combinarlos para obtener una perspectiva más amplia de nuestro aprendizaje y nuestro rendimiento.

Aprovecha las TIC

Actualmente la neuroeducación está en auge. Gracias a los avances en este campo y en las tecnologías se están creando numerosos recursos que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida. Cada día conocemos mejor cómo aprende nuestro cerebro.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. Esta herramienta se dirige principalmente a médicos e investigadores. No obstante, cualquiera puede acceder a esta plataforma online. A través de los diversos y entretenidos juegos mentales que ofrece es posible detectar y entrenar las áreas cognitivas que necesitan un poco más de ejercicio.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿realizas de vez en cuando una autoevaluación?, ¿te parece un buen método?, ¿cuáles son tus estrategias? Te invitamos a comentar si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema.

Resolución de problemas: ¿Estás preocupado por algo?

¿Algún dilema te quita el sueño? ¿Estás estresado? ¿No sabes qué hacer? No existe una solución definitiva para todas nuestras inquietudes. Sin embargo, podemos adquirir una metodología de resolución de problemas eficaz y flexible que se adapte a diferentes contextos. En este artículo te hablaremos sobre los diferentes tipos de problemas y estrategias para afrontarlos. Además, te daremos consejos para que mejores tus técnicas a la hora de enfrentarte a cualquier contratiempo.

Resolución de problemas: Definición e importancia

¿Quién no ha experimentado en primera persona las molestias que causan los problemas? No nos dejan dormir, nos ponen de mal humor, nos estresan, provocan que nos metamos en discusiones e incluso nos hacen llorar de vez en cuando. No siempre llegamos a estos extremos, pero siempre son incómodos y requieren que dediquemos un tiempo a solucionarlos. Tener una buena metodología de resolución de problemas es básico en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Y qué son los problemas? La RAE afirma que un problema es una “cuestión que se trata de aclarar”, una “proposición o dificultad de solución dudosa” o un “conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin”. Son acepciones bastante ambiguas que abarcan una inmensidad de circunstancias diferentes.

Según Newell y Simon (1972), los problemas se enmarcan en un espacio determinado y están compuestos por:

1. Estado inicial: Se refiere a cuál es nuestro problema. ¿No sabemos cómo pagar el coche? ¿Estamos enfadados con nuestra pareja?

2. Estado meta: Consiste en saber qué queremos lograr. ¿Deseamos engordar un par de kilos? ¿Tenemos que entregar un proyecto importantísimo en una hora y no se nos ocurre nada?

3. Operadores que nos permiten pasar del primer estado al segundo: Son las acciones que debemos llevar a cabo. Pueden ser labores como pedir ayuda a nuestro vecino o encontrar la página idónea en Internet.

4. Restricciones: Engloban todo tipo de condicionantes e imprevistos. Hay una gran diversidad de posibles limitaciones; como tener suficiente dinero o haber perdido el móvil.

Por otra parte, la solución puede ser el método utilizado para llegar al objetivo o el resultado que hemos obtenido. En cambio, la resolución es el proceso que llevamos a cabo para lograr nuestra finalidad.

Las dificultades se suceden continuamente a lo largo de nuestras vidas. Algunas son previsibles. En cambio, otras son inevitables o no hemos hecho lo suficiente para impedirlas a tiempo. No obstante, la mayoría tienen solución. En este artículo te daremos unas pautas para llegar a una meta cuyo camino desconocemos. Descubre aquí algunas técnicas de resolución de problemas.

Tipos de problemas

Todos nuestros procesos psicológicos básicos se ven implicados cuando nos enfrentamos a una dificultad. Facultades como la memoria, la atención, la percepción, el aprendizaje y la inteligencia nos ayudan a buscar una manera de salir airosos de nuestras preocupaciones. Es preciso conocer los diferentes tipos de problemas para tener más claro qué podemos hacer cuando debamos solventar uno de ellos.

Clasificar la gran diversidad de problemas es una tarea complicada. Además, cada persona los concibe de una manera diferente y muchas veces no hay una guía que nos ayude a tipificarlos.

La resolución de problemas es un asunto que ha interesado considerablemente a los psicólogos. Generalmente, se dividen en problemas abiertos (bien definidos) y cerrados (mal definidos). Hay diversos modelos. Aquí seguiremos la clasificación de Greeno y Simon (1988).

1. Problemas bien especificados

En estos casos sabemos qué tenemos que hacer y cuál es nuestro objetivo. Comprendemos en qué punto nos encontramos y conocemos los pasos que debemos seguir. Los problemas de matemáticas que hacemos en la escuela son un ejemplo. Hay que llevar a cabo una secuencia de acciones predefinidas para resolverlos.

2. Problemas de diseño y reordenación

El proceso para solucionarlos es más abierto que en el tipo anterior. Aquí contamos con unos elementos. Nuestra misión es combinarlos de manera que se adapten a unas condiciones que hayan sido previamente especificadas. Puede sonar un poco abstracto, pero tenemos varias muestras en la vida cotidiana; como jugar al ajedrez o escribir una redacción.

3. Problemas de inducción

Este es el tipo más complejo de problemas. Demandan que se encuentren analogías entre conceptos pertenecientes a diferentes contextos. Imagina que quieres captar la atención de una persona y no sabes cómo. Tras pensarlo detenidamente, puede que se te ocurra utilizar las técnicas que utilizan los publicistas y hacer un cartel con lo que deseas comunicar.

Los tres tipos de problemas pueden abarcar una infinidad de situaciones distintas. Dentro de cada clasificación los problemas pueden ser más o menos complejos y en todos ellos hay que pensar cuáles pueden ser las posibles repercusiones de nuestras acciones. Hay diversas variables que pueden afectarnos. Es preciso preverlas y tenerlas en cuenta. No obstante, no debemos obsesionarnos, la gran mayoría de los problemas tienen solución.

Proceso de resolución de problemas: ¿Cómo nos enfrentamos a ellos?

Profesionales con enfoques tan distintos como los conductistas y los psicólogos de la Gestalt han intentado descifrar cómo intentamos resolver las dificultades. Para los primeros, la resolución de problemas es un procedimiento mecánico basado en asociaciones entre estímulos y respuestas. Pasaban por alto la riqueza de la vida mental de las personas. Esta es una explicación demasiado reduccionista para analizar algunas situaciones como qué carrera escoger.

Los gestaltistas opinaban que “el todo es más que la suma de sus partes”. Es decir, las diferentes circunstancias están compuestas por un gran número de factores. Todos los componentes están relacionados y puede encontrarse armonía entre ellos. Para los psicólogos de la Gestalt, una condición confusa se resuelve a través de la reorganización de sus constituyentes.

Wertheimer, uno de los máximos representantes de la Gestalt, afirmaba que existen el pensamiento reproductivo y el productivo. El primero es mecánico y trata de aplicar los conocimientos previos en la resolución del problema de forma pasiva. Por ejemplo, sería el que utilizamos para montar un mueble.

Por otra parte, el pensamiento productivo requiere un procedimiento más activo que permite realizar asociaciones más creativas. Cuando pensamos así, es probable que tengamos un insight, que es el clásico momento ¡eureka!

El pensamiento reproductivo puede dar lugar a la temida fijación funcional, que es un bloqueo creativo que nos impide ver la solución. A veces nos empeñamos en resolver un asunto de la misma forma una y otra vez. Esto inhibe que contemplemos otras alternativas más eficaces. En el siguiente apartado te contaremos cómo evitar estos impedimentos.

Técnicas para resolver problemas: Ejemplos

Se pueden emplear varias alternativas para resolver un solo problema. De hecho, es recomendable utilizar varios recursos distintos para desarrollar una metodología flexible y funcional. Aquí te contaremos cinco acciones que pueden ayudarte a enfrentarte a cualquier situación.

1. Piensa antes de actuar

Puede parecer una obviedad. Pero a veces con las prisas (más aún cuando tenemos que arreglar algo urgentemente), intervenimos antes de saber cuáles pueden ser las consecuencias. Es preciso tener una visión global del panorama antes de agobiarnos o decir algo inapropiado.

2. Utiliza recursos gráficos

Plasmar nuestros pensamientos en un papel puede ser una gran ayuda para ordenar nuestras ideas. Podemos hacer esquemas o mapas conceptuales en los que incluyamos el problema principal, los diferentes condicionantes, las posibles soluciones, sus consecuencias, etc.

3. Haz listas de ventajas y desventajas

Hay problemas que no parecen tener una solución definitiva a la primera. Podemos pensar varias formas de resolverlos y considerarlos de manera individual. Puede que así descubramos que una opción que descartamos al principio sea la más beneficiosa.

4. No pierdas de vista el objetivo principal

Es preciso que tengamos claras nuestras metas. A lo largo del proceso de resolución podemos perder de vista nuestro propósito y ponernos a arreglar otros asuntos. Es necesario que mantengamos una mentalidad flexible y contemplemos varias alternativas. Pero no debemos olvidar la definición de nuestro problema para tomar las decisiones adecuadas.

5. Evalúa los resultados

Da lo mismo si el obstáculo al que nos enfrentamos parece haberse resuelto o no. Es esencial que nos preocupemos por hacer un seguimiento de la situación. Esto nos permitirá aprender para la próxima vez que nos enfrentemos a un reto similar o darnos cuenta de que aún no lo hemos arreglado todo para actuar en consecuencia.

Resolución de problemas: Expertos vs novatos

El estudio de las diferencias entre expertos y novatos en un tema es fundamental para estudiar las formas de resolución de problemas más efectivas. Estas son las principales diferencias entre ambos:

1. Los expertos son más rápidos: Necesitan menos tiempo y esfuerzo para obtener buenos resultados.

2. Localizan antes los datos relevantes: Con la práctica aprendemos a filtrar lo que realmente importa y dejamos de distraernos con información que no nos aporta nada.

3. Se detienen a analizar cuidadosamente la situación: Tardan más en examinar el problema, pero actúan mejor y más rápido.

4. Toman las decisiones idóneas: Conocen los métodos más adecuados y los emplean acertadamente.

5. Necesitan esforzarse menos: Ya han interiorizado todos los pasos del proceso. Si la situación es novedosa, encuentran analogías rápidamente con otras circunstancias similares.

6. Su autocontrol es más elevado: Dominan sus emociones, controlan sus habilidades y son capaces de mantener la concentración.

7. Saben detectar las oportunidades: Descubren inmediatamente las circunstancias que pueden resultar beneficiosas y saben cómo propiciarlas.

Hacen falta mucho tiempo y esfuerzo para llegar a ser un experto en una materia. Además, se logra a partir de resolver problemas y más problemas. Si te encuentras ante una nueva situación, es posible que estés abrumado. Lo importante es perseverar y ser precavido. No obstante, nunca debemos tener un miedo excesivo a equivocarnos. La constancia y una planificación adecuada son las claves del éxito.

Consejos para solucionar problemas eficientemente

En este apartado te daremos algunas recomendaciones para que apliques las técnicas de resolución de problemas a tu metodología. Hay dificultades que no sólo dependen de nosotros. Sin embargo, nosotros elegimos cuál será nuestra actitud para hacer frente a las adversidades.

1. Descansa

Dormir lo suficiente y tomarse un respiro de vez en cuando es fundamental para evitar los bloqueos funcionales y motivar la resolución de problemas. En ocasiones pensamos que cuanto más tiempo pasemos pegados al escritorio, antes zanjaremos cualquier dificultar. ERROR. Una pausa puede tener un efecto más beneficioso que cualquier jornada intensiva agotadora. Los insights ocurren en momentos de relax.

Hay veces que los problemas no nos dejan descansar por mucho que intentemos distanciarnos de ellos. Aún así, no debemos dejar de intentar relajarnos. Así nuestro bienestar se incrementará y evitaremos fijarnos en la información irrelevante o presuponer datos erróneos. Hay técnicas para mantener la calma que te vendrán fenomenal sea cual sea tu situación.

2. No descartes ideas

A veces nos decantamos por lo más típico cuando nos enfrentamos a un problema. Tal vez esta sea la mejor respuesta. Pero en otras coyunturas esto puede ser un error o no ser lo suficientemente bueno. Por ejemplo, si nos proponen un dilema en una entrevista de trabajo y contestamos lo mismo que la mayoría de los aspirantes, es probable que no nos seleccionen.

Hay técnicas como el brainstorming (o tormenta de ideas), que consisten en anotar todo lo que se nos ocurra al pensar en un tema. Pueden utilizarse en un gran número de situaciones. Por ejemplo, si queremos buscar un nombre para una mascota, podemos ir registrando todo lo que se nos pase por la cabeza. No debemos descartar ninguna propuesta, esto inhibiría la creatividad. Cuando acabemos, tendremos una nutrida variedad de opciones y estaremos listos para decidir.

3. Mantén la mente abierta

Los prejuicios también facilitan que nos hallemos ante un bloqueo funcional y que no seamos capaces de resolver un problema. La educación y la práctica nos ayudan a contemplar las situaciones desde un punto de vista holístico. Aunque también nos limitan cuando creemos que nuestro método funciona y ya lo sabemos todo. Tomarnos un tiempo para pensar y no decir que no antes de tiempo enriquecerá nuestra vida y nos hará más eficientes.

4. Dedica un tiempo a las actividades creativas

A medida que crecemos vamos restando importancia a la creatividad. Solemos creer que no valemos para asuntos relacionados con ella (exceptuando los creativos profesionales y otras excepciones). No obstante, esto coarta nuestras posibilidades.

Intentar mantener un pensamiento divergente y creativo nos permitirá encontrar alternativas novedosas en cualquier contexto. Encontrar un tiempo para dibujar, componer canciones o escribir poesías repercutirá positivamente en otros ámbitos de nuestra vida. Expresarnos artísticamente nos hace más felices y libera nuestra mente.

5. Busca ayuda

No debemos renunciar a nuestra independencia ni a nuestra autonomía. No hace falta que preguntemos por cada contratiempo que se nos presente. Sin embargo, a veces pensamos que los demás no nos van a entender, nos van a rechazar o nos da vergüenza.

El resto de la gente también puede haber pasado por la misma situación que nosotros y haberla resuelto. O simplemente pueden ser una fuente imprescindible de apoyo para nosotros. Comunicar tus preocupaciones es elemental para tu bienestar.

Muchas gracias por leer este artículo sobre resolución de problemas. Esperamos que este artículo te haya resultado útil para solventar tus preocupaciones. Si tienes alguna duda o quieres saber más, no dudes en comentar.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

¿¡Exámenes!? Son una fuente inagotable de problemas e incógnitas que nos acompaña a lo largo de una parte esencial de nuestras vidas. Pueden resultar realmente agobiantes. Pero también nos permiten alcanzar nuestras metas. Unos buenos hábitos de estudio nos ahorrarán tiempo y esfuerzo a la hora de prepararnos para estas ocasiones. Aquí te daremos unas pautas para que mejores tu rendimiento. Olvida las prisas de última hora. Descubre cómo simplificar tu vida y adquiere unos hábitos de estudio exitosos.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

Buenos hábitos de estudio: Definición

¿Cómo aprobar un examen? Los hábitos de estudio son prácticas habituales que nos permiten superar nuestras metas educativas. Tenemos miles de cosas que hacer a la vez y no suelen sobrarnos las ganas de estudiar. La principal consecuencia es que casi siempre nos vemos el día anterior con una pila inmensa de apuntes que memorizar. Lo más probable es que salgamos del paso de forma chapucera.

A veces damos por hecho que esto es lo más normal y que no hay otras alternativas. No obstante, hay una salida. Es posible adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si desde la infancia aprendemos qué, cuándo, cómo y dónde estudiar nos ahorraremos varios cafés y noches en vela. Aquí te daremos unas recomendaciones para que puedas llegar tranquilamente a los exámenes.

16 Hábitos de estudio de los estudiantes más exitosos

A lo largo de nuestra vida nos enfrentarnos a diversos tipos de retos que requieren que hinquemos los codos. Exámenes en el colegio, el instituto o la universidad, pruebas para acreditar idiomas, oposiciones y demás desafíos nos exigen mucho esfuerzo. No basta con que pongamos ganas. Además de ciertas capacidades intelectuales, hacen falta buenos hábitos de estudio, motivación, una actitud favorable y estrategias apropiadas.

Cada persona tiene unas habilidades distintas. Igualmente, vamos pasando por diversas experiencias que dan lugar a que usemos unos métodos u otros. Asimismo, no es lo mismo estudiar para un examen de matemáticas que intentar aprobar un test de biología o desarrollar diez temas de historia. Afortunadamente, hay ciertas semejanzas en los buenos hábitos de estudio que se precisan en cada caso.

1. Cuida tu salud

¿Ansiedad y estrés en exámenes? Vigila tanto tu cuerpo como tu mente. Todos conocemos la importancia de dormir bien. No siempre nos resulta posible, pero todos hemos experimentado los devastadores efectos que la carencia de sueño produce en la memoria. Adquirir unos buenos hábitos de estudio nos permitirá ganar tiempo para llegar descansados el día del examen.

Asimismo, tenemos que comer saludablemente para no perder la energía y hacer ejercicio para distraernos de vez en cuando. No olvides beber agua, aumentará tu rendimiento cognitivo. Tampoco debemos descuidar nuestra salud mental. Si estamos tristes o estresados nuestra atención descenderá impidiendo que nos centremos.

2. Sé organizado

Es cierto que algunas personas parecen planificar sus tareas de forma natural y que ser metódicos es parte de su personalidad. Tal vez a nosotros nos cueste más. Si pensamos en todas las tareas que se nos abalanzan y las fechas de entrega, es fácil que nos abrumemos. Esto no implica que tengamos que dar nuestros objetivos por perdidos, los buenos hábitos de estudio no son innatos. Podemos ser más ordenados.

Debemos saber cuáles son nuestras obligaciones para poder cumplirlas. Apuntar las tareas en una agenda resulta incómodo a algunas personas, pero puede ser realmente útil. Hay varios formatos, no es necesario que llevemos una de papel a todas partes. También podemos utilizar el móvil o el portátil. Hay numerosas apps que simplifican nuestra vida en este ámbito.

Uno de los primeros pasos para adquirir unos hábitos de estudio exitosos es saber cuáles son las tareas más importantes y de cuánto tiempo disponemos para realizarlas. Es vital que podamos visualizar nuestros objetivos para cumplir nuestros propósitos.

3. Encuentra un espacio adecuado

No todos nos sentimos cómodos en el mismo lugar. Por ejemplo, hay estudiantes que sólo se concentran en bibliotecas. Se sienten presionados por estudiar al estar en un ambiente de estudio, encuentran allí recursos que no tienen en casa o se ven obligados a no perder el tiempo tras haberse desplazado hasta allí. En cambio, otros son incapaces de dejar de mirar a la gente y no pueden evitar distraerse.

Es imprescindible que utilicemos un sitio bien ventilado, silencioso y que disponga de una iluminación adecuada. Incluso podemos adquirir buenos hábitos de estudio en casa. Debemos utilizar un lugar en el que nos sintamos cómodos. Lo suficiente como para no distraernos quejándonos sobre el frío o lo poco confortables que resultan los muebles. Igualmente, tampoco debe ser un sitio que nos invite a dormir sobre los apuntes. El simple hecho de tener una cama cerca resulta demasiado tentador.

4. Establece un horario

Si siempre nos sentamos en nuestro escritorio después de merendar y estamos allí dos horas hasta la cena, resultará más complicado que se nos olvide o nos de pereza. Incorporar unos buenos hábitos de estudio a nuestra rutina nos permitirá organizar mejor el tiempo.

5. Busca siempre fuentes válidas

Una de las cosas más importantes para estudiar es saber cuál es el contenido de la asignatura. No siempre contamos con un libro que reúna toda la información importante. A veces debemos tomar nuestros propios apuntes en clase y otras tenemos un acceso más complicado a lo que debemos estudiar.

Podemos tener buenos hábitos de estudio, pero si no sabemos qué aprender no nos van a servir para nada. Es básico que a principio del curso tengas claro qué se va a evaluar. Asiste a clase si es posible y reúne información que provenga de autores expertos en la materia. Además, si eres curioso y te formulas preguntas relativas a los contenidos, profundizarás más en el tema y lo retendrás mejor.

6. Practica el aprendizaje distribuido

Este tipo de aprendizaje consiste en separar los periodos de estudio. Es el opuesto al aprendizaje masivo, que implica hacerlo todo en una sola vez. Es mejor estudiar una asignatura una hora a la semana que siete en una sola noche. Estaremos más frescos y dispondremos de un tiempo extra si algo no sale como nos gustaría. Esto es posible si planificamos bien nuestro horario.

7. Trata de comprender, no de memorizar

Cuanto más interioricemos las ideas, más difícil resultará que las olvidemos. No es sencillo interesarnos por una asignatura que sólo nos importe para pasar el curso. Pero siempre podemos aprender algo relevante sobre cualquier tema.

Si haces mapas conceptuales o relacionas los contenidos con tu vida, mejorará tu recuerdo y puede que descubras que el tema te interesa más de lo que esperabas. Inventa reglas mnemotécnicas. Prueba a elaborar resúmenes y a buscar tus propios ejemplos. De esta forma los contenidos se instalarán más fácilmente en tu memoria a largo plazo.

8. Recuerda que no es lo mismo reconocer que saber

Podemos cometer un error si abrimos un libro y juzgamos por encima qué sabríamos explicar y qué no. La sensación de familiaridad no implica que tengamos una estructura coherente del asunto estudiado en nuestra mente.

Evalúa tus conocimientos. Hay exámenes disponibles de determinadas asignaturas y algunos libros plantean actividades de autoevaluación al final. Si no tienes la suerte de tener acceso a ningún recurso, puedes hacer un esquema o recitar el temario sin mirar a los apuntes.

9. Haz más visuales los contenidos

Vincula palabras con imágenes. Puedes poner pegatinas en los apartados más importantes, subrayar el texto con diferentes colores o buscar fotografías más ilustrativas que las palabras. Por otra parte, las imágenes en movimiento, muy inusuales o extremadamente fantasiosas son más memorables. Puedes establecer asociaciones que resulten imposibles de olvidar.

Cualquier recurso gráfico puede atraer nuestra atención hacia los contenidos y hacerlos más memorables. La psicología del color puede resultar tremendamente útil para crear conexiones más profundas y emocionales entre los estudios y nosotros.

10. No caigas en la multitarea

Realizamos incontables acciones a la vez a lo largo del día. Somos capaces de conducir mientras hablamos con un amigo, pensamos en el mail que tenemos que enviar, vigilamos el semáforo y masticamos chicle. En consecuencia, creemos que mientras estudiamos podemos escuchar música y contestar por WhatsApp. ERROR.

La multitarea fragmenta la atención y debilita nuestro recuerdo. Tenemos la sensación de que hemos cumplido, pero al final no hemos hecho nada correctamente. Es complicado resistirse a mirar el móvil cuando nos incitan sus pitidos. Lo mismo pasa con el portátil o cualquier distractor. Sin embargo, a veces tenemos que ponernos estrictos con nosotros mismos y apagarlos o dejarlos fuera de la habitación. Otros entretenimientos como las constantes excursiones al frigorífico también deben evitarse.

11. Proponte pequeños retos

Si vamos premiándonos (una pequeña tableta de chocolate o un rato libre para ver un vídeo), aumentará nuestra motivación. Si por cada tema aprendido nos damos un capricho, se incrementarán las posibilidades de que nos esforcemos.

Por cierto, no vale con leer los apuntes por encima. Es fundamental que establezcamos una forma de medir nuestro trabajo. Por ejemplo, podemos intentar explicarlo en voz alta cuando acabemos y contrastar nuestra respuesta posteriormente.

12 Tómate un respiro de vez en cuando

Si nos apoyamos en el aprendizaje distribuido será más sencillo. Aún así, vernos el día anterior al examen agobiados no es excusa. Los descansos son imprescindibles para que nuestro cerebro funcione adecuadamente.

Oblígate a pasear cierto tiempo. Impóntelo de forma obligatoria. Volverás más descansado y serás más consciente sobre qué tal va tu aprendizaje. Adquirir buenos hábitos de estudio no solo implica trabajar, también consiste en saber cuándo dejar de hacerlo.

13. Apóyate en tus seres queridos

Para tener unos buenos hábitos de estudio tenemos que estar mentalmente saludables. Esto será tremendamente complejo si nos aislamos o no mantenemos buenas relaciones con nuestros familiares y amigos. Necesitamos un contacto positivo con los demás para superar nuestros objetivos con energía y pensamientos positivos. Asimismo, no dudes en pedir ayuda para resolver dudas o hacer un buen repaso en voz alta.

14. Participa en grupos de estudio

Pertenecer a una unida comunidad de estudiantes que tengan que enfrentarse a la misma prueba que nosotros potencia nuestro rendimiento. Estos grupos permiten compartir apuntes, dudas e inquietudes. También son una fuerte impagable de apoyo. Sentirnos escuchados y comprendidos en situaciones de estrés es esencial.

No hace falta que el grupo esté compuesto por muchas personas, lo importante es que las interacciones entre ellas sean gratificantes y llevaderas. Un buen hábito de estudio podría ser incluso trabajar mano a mano solo con un compañero.

15. No te engañes a ti mismo

Ser realista es elemental para avanzar. Si nos infravaloramos nos distraerán pensamientos negativos que empeoren nuestro rendimiento y surgirán profecías autocumplidas. Es decir, si estamos seguros de que somos unos pésimos estudiantes y no tenemos remedio, haremos lo posible por corroborar esta creencia. En cambio, si nos consideramos personas competentes, haremos lo posible por no decepcionarnos a nosotros mismos.

Por otra parte, si sobreestimamos nuestras capacidades, nos quedaremos cortos a la hora de estudiar. Para dar la talla es básico que conozcamos nuestras posibilidades sin ser demasiado estrictos o permisivos. Los hábitos de estudio exitosos se encuentran en el término medio.

16.  Conoce tus puntos fuertes y débiles

¿Cómo aprende nuestro cerebro? La neuroeducación permite utilizar los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro para ayudarnos a desarrollar todo nuestro potencial y a aprender mejor.

La neurociencia y neurodidáctica cada vez tienen más peso en las escuelas y centros que buscan optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Actualmente existen herramientas clínicas de evaluación cognitiva que nos ayudan a identificar cuáles son nuestras debilidades y fortalezas cognitivas.

CogniFit es la herramienta de evaluación y estimulación cognitiva líder. Está dirigida a investigadores y profesionales médicos, pero también al público general que quiera conocer cual son sus puntos fuertes y débiles. Esta plataforma online cuenta con ejercicios clínicos de estimulación cognitiva en forma de sencillos juegos mentales que pueden ayudarnos a “entrenar” y mejorar aquellas áreas cognitivas que más lo necesitan.

5 Consejos para adquirir buenos hábitos de estudio

Tú sabes mejor que nadie cuáles son tus circunstancias. Cada persona funciona mejor de una forma determinada. Por lo tanto, conviene adaptar estos hábitos de estudio a nuestro entorno, el tipo de prueba a la que nos enfrentamos, nuestra manera de aprender, etc.

Es posible tener buenos hábitos de estudio en casa. No hace falta ir lejos para conseguirlos ni gastar enormes sumas de dinero en ellos. Las ganas y el esfuerzo son los principales requisitos para poner en práctica costumbres que nos permitan alcanzar nuestras metas.

1. Conócete bien

Analiza si de verdad estás adoptando unos buenos hábitos de estudio. No te empeñes en seguir técnicas que no te dan resultado por muy bien que funcionen con otras personas. El estudio debe ser un proceso activo y nosotros somos los encargados de amoldarlo a nuestras particularidades.

Busca el término medio. No hace falta que seas excesivamente perfeccionista. Pero un poco de exigencia te ayudará a hacer los ajustes pertinentes en tus hábitos de estudio en casa o en cualquier lugar. Si nos conocemos bien nos costará menos encontrar formas de modificar nuestras estrategias.

2. Experimenta

Si probamos una gran variedad de métodos distintos, nos resultará más sencillo saber cuáles van a ser hábitos de estudio exitosos para nosotros. No siempre hay tiempo para probar todas las técnicas que nos gustaría. Aún así, es necesario combinar varias estrategias para facilitar que los contenidos se alojen en nuestra memoria a largo plazo. Hacer varias pruebas puede resultar muy ameno y mejorar nuestros resultados.

3. No pierdas la motivación

Si no recordamos cuál es nuestro motivo principal para estudiar, puede que nos perdamos por el camino. Los buenos hábitos de estudio nos conducirán a nuestros sueños, pero para eso no tenemos que perder de vista lo que deseamos. Puedes poner en tu lugar de trabajo notas para recordarte para qué estás luchando tanto. Enorgullécete de tu esfuerzo.

Es lógico que a veces tengamos momentos de flaqueza. Las cosas no siempre salen como nos gustaría. Esto puede generar una inmensa fuente de sentimientos negativos relacionados con la tristeza, la ansiedad y el estrés. No obstante, debemos ser constantes. Las malas rachas se pasan y el esfuerzo tiene sus recompensas.

4. Si algo va mal, busca ayuda

Si notas que tus esfuerzos no dan su fruto, no te vendrá mal buscar apoyo. Puedes contar tus problemas a tus familiares o amigos (sin perder la independencia). No sientas vergüenza, es probable que ellos se hayan sentido así alguna vez y puedan compartir contigo cuáles son sus buenos hábitos de estudio. Si el problema persiste y sospechas que tienes dificultades especiales con el aprendizaje, no dudes en consultar a un profesional.

5. Diviértete

Con la presión y las noches sin dormir se nos olvida disfrutar del proceso. Los hábitos de estudio exitosos nos permiten disponer de tiempo para ver el lado más satisfactorio de la educación. Todos los contenidos que nos dan dolores de cabeza pueden convertirnos en personas más formadas y competentes. Quién sabe si algún día nos resultarán elementales para sobrevivir. No olvides valorar los aspectos positivos de cada paso que des.

Muchas gracias por leer este artículo. Esperamos que te haya resultado inspirador y que logres adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si conoces algún método que quieras compartir o deseas hacer alguna otra aportación, no dudes comentar.

Fallos de memoria, no todo lo que recordamos es cierto

Nuestra memoria no representa fielmente la realidad, hay fallos de memoria que provocan que modifiquemos nuestros recuerdos. No todo lo que recordamos es cierto. Un recuerdo nunca será un retrato perfecto de una experiencia, siempre estará algo modificado debido a la propia construcción de nuestra memoria. Los falsos recuerdos y los fallos de memoria son más habituales de lo que pensamos. Descubre en este artículo cómo nos engaña nuestra memoria. 

Recordamos ciertas cosas que no son verdad

Una gran mayoría de gente piensa que nuestra memoria es lo más parecido a una cámara de vídeo que graba nuestras experiencias. Nada más lejos de la realidad. Nuestra memoria trabaja con las ideas principales de lo que percibe, aquello que considera importante, no retrata la realidad tal y como es.

 “La memoria, más que a un dispositivo de grabación, se parece a la página de Wikipedia, donde puedes cambiar la información que contiene la página. Y no solo tú, sino que los demás también pueden cambiarla”.

Elizabeth Loftus

Nuestro cerebro trabaja con ideas principales. La información que considera vital e importante se graba en nuestro cerebro, pero los detalles se eliminan, quedando así un recuerdo incompleto de la experiencia. Nuestra memoria no representa una realidad objetiva y fidedigna, sino más bien una realidad percibida, llena de “huecos”.

Nuestra memoria es constructiva. Almacenamos recuerdos con ideas clave, conceptos de una experiencia. Pero a la hora de rememorarlos, nuestro cerebro intenta encontrar una coherencia en la historia. Para ello rellena los huecos que hay entre esas ideas clave con deducciones e inferencias a partir de nuestro conocimiento previo. Nosotros no recordamos, construimos recuerdos, una y otra vez. Por eso nuestra memoria tiene fallos.

Fallos de memoria y falsos recuerdos ¿Cómo se generan?

Que nuestra memoria sea constructiva tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado nos evita sobrecargas, pero por otra, vuelve nuestros recuerdos muy manipulables.
No todo lo que recordamos es cierto. En mayor o menor medida nuestros recuerdos tienen algo de inventado. A la hora de recuperar la información de los huecos entre las ideas principales de un recuerdo, se puede “colar” nueva información que distorsione nuestra memoria. En ese momento se ha creado un falso recuerdo, una distorsión de un recuerdo verdadero o directamente la creación de un recuerdo a partir de una experiencia no vivida realmente.

Nuestra memoria funciona con ideas generales

¿Cómo saber si un recuerdo es falso?

No podemos, una vez que nuestro cerebro acepta una nueva información, no se deshace de ella fácilmente. Es lo que hace que los falsos recuerdos nos parezcan tan reales. Una vez aceptados, distorsionan el recuerdo verdadero y éste desaparece. La nueva historia se convierte en realidad y se recuerda como tal. Son fallos de memoria imperceptibles.

¿Nos engañan nuestros recuerdos?

En general, nuestra memoria refleja bien la realidad, sin embargo, como hemos visto, existen fallos de memoria. En general, consideramos a nuestra memoria como un testigo fiel de la realidad, pero no siempre acierta. Al trabajar con las ideas principales, nuestra memoria omite todo aquello que no es importante, todos los detalles. Si recordamos haber ido a una fiesta recordaremos ciertas cosas como quién nos invitó, o qué amigos habían ido. Pero flaquearemos al intentar recordar el tipo de música que había, si hacía frío o calor, con cuántas personas hablamos etc. Para encontrar coherencia en la historia, haremos deducciones sobre esos puntos flacos del recuerdo, y comenzará a distorsionarse.

¿Cuánto nos podemos fiar de la memoria?

Hemos dicho que nuestra memoria es un buen espejo de la realidad, pero no es perfecta. No tanto como para darle la autoridad que se le da.

Un caso donde la memoria ocupa un lugar inadecuado es el de los juicios. A los testigos de un crimen se les dota de una importancia enorme para decidir el caso, sin embargo, hay varios factores que desacreditan la veracidad de este tipo de testimonios: el tiempo, las experiencias posteriores, las preguntas que se hacen sobre el suceso etc. Todo ello puede sesgar un recuerdo y convertir la imagen de una persona en otra completamente distinta.

Existen muchos casos de condena por delitos no cometidos por culpa de falsos recuerdos. La memoria es frágil y hay que tener en cuenta esa fragilidad.

¿Cómo podemos manipular un recuerdo?

Tan solo cambiando ciertos elementos de una historia se pueden obtener versiones muy distintas de la misma. A través de versiones alternativas o cambiando ciertos detalles nuestro cerebro empieza a mezclar la información real con la alternativa. Lo que hará que recordemos una historia diferente.

Como hemos dicho antes, hay que tener en cuenta que cada vez que recuperamos la información de un recuerdo, de una experiencia vivida, volvemos a construir la historia con los elementos que tenemos, deduciendo los espacios o los huecos donde no hay información.

Esos huecos se rellenan con conocimiento propio pero también externo. Basta que un amigo cuente su versión de la historia, para modificar la nuestra. Es muy difícil mantener intacto un recuerdo.

La memoria y la ética en los falsos recuerdos

Se ha demostrado que se puede implantar un falso recuerdo que tenga repercusiones duraderas en el comportamiento del sujeto. Se ha conseguido con un éxito considerable implantar falsos recuerdos sobre un ahogamiento en la niñez, o un ataque de un animal feroz etc. Y estos falsos recuerdos han tenido repercusiones reales. Sin embargo, un falso recuerdo también puede ser usado con fines “buenos”, al igual que se puede crear una experiencia desagradable hacia un animal por ejemplo, se puede crear una experiencia agradable hacia la comida saludable por ejemplo.

¿Es suficiente ese fin como para tener la libertad de manipular los propios recuerdos?

Charla TED Elizabeth Loftus: La ficción de la memoria.

 

Cómo controlar la ira: 11 consejos para aprender a controlar las explosiones de rabia

Cómo controlar la ira. Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas, nos habremos hecho esta pregunta. “Necesito controlar esta rabia que tengo por todo el cuerpo, pero no soy capaz” o “Siento que exploto por dentro en esta situación determinada” son algunas de las afirmaciones de las personas cuando les preguntamos qué se les pasa por la cabeza (o por el cuerpo) en momentos de ira. En este artículo, Mairena Vázquez, psicóloga, te aporta 11 consejos prácticos para que seas capaz de controlar la ira en tu día a día.

Todos hemos experimentado alguna vez la ira en nuestros cuerpos como consecuencia de diferentes situaciones incontrolables, problemas personales que nos generan frustración o cansancio, envidias e inseguridades, recuerdos traumáticos, situaciones en las que no aceptamos lo que está ocurriendo o incluso determinadas personas cuya forma de actuar nos molesta o no nos representa,…  A veces tenemos unas expectativas determinadas que al no ser cumplidas nos producen frustración y pueden desencadenar ira o agresividad. Pero ¿sabemos definir la ira?

La ira se puede definir como una reacción emocional (una emoción) violenta que puede ir acompañada de cambios tanto biológicos como psicológicos. La intensidad de la ira varía desde un disgusto hasta sentir rabia o furia.

Entre los cambios que se producen en nuestro cuerpo cuando sentimos ira podemos encontrar un aumento de la presión sanguínea, del ritmo cardíaco y de la respiración, daños en el sistema circulatorio, sudor, mayor tensión muscular, enrojecimiento, dificultades en el sueño y/o en la digestión, menor capacidad para razonar y pensar de manera coherente,…

A nivel fisiológico, la ira está relacionada con un conjunto de reacciones químicas en nuestro cerebro. A modo resumen:

Cuando algo nos enfada o irrita, la amígdala (una parte del cerebro, encargada del procesamiento y almacenamiento de las emociones) pide ayuda al hipotálamo (que se encarga de regular el estado de ánimo entre otras funciones). En este momento se comienza a liberar adrenalina para preparar al cuerpo ante una posible amenaza. Por eso, cuando estamos enfadados o irritados, nuestro ritmo cardíaco aumenta, y nuestros sentidos se vuelven más agudos.

Todas las emociones son necesarias, útiles y tienen una función específica en nuestra vida. Sí, la ira es necesaria y útil porque nos ayuda a  reaccionar ante cualquier situación que interpretamos como una amenaza, o nos ayuda a hacer frente a cualquier situación que interfiera de algún modo con nuestros objetivos. Nos da el valor  y energía necesarios, y reduce nuestro miedo para poder enfrentarnos de mejor manera a las adversidades e injusticias.

En muchas ocasiones la ira aparece oculta tras otras emociones (tristeza, dolor, miedo,…) y se manifiesta como una especie de mecanismo de defensa. Descubre qué son las emociones. La ira es una emoción muy fuerte que se convierte en un problema cuando no somos capaces de mantener el control sobre ella. Si no somos capaces de controlarla, la ira es capaz de destruir a la persona que la siente o incluso a su entorno impidiendo pensar de manera coherente e impulsando a la persona a actuar de forma violenta y hostil. Experimentar una ira de manera extrema puede perjudicar tanto tu salud física como mental, poner barreras en tus relaciones sociales y afectar de manera general a tu calidad de vida.

Tipos de Ira

La ira puede presentarse de 3 maneras diferentes:

  1. IRA INSTRUMENTAL: Cuando no somos capaces de conseguir nuestros objetivos, a veces utilizamos la violencia como el “método fácil” para conseguirlos. O dicho de otro modo, utilizamos la rabia y la violencia como un instrumento para conseguir eso que tanto ansiamos. La ira instrumental se suele producir sobre todo en aquellas personas que poseen un autocontrol pobre y unas habilidades de comunicación escasas. Descubre estas técnicas de asertividad. Hay otras formas de convencer a alguien.
  2. IRA COMO DEFENSA: Esta manera de sentir la ira se produce en aquellas ocasiones en las que de manera intuitiva interpretamos los comentarios, comportamientos… de los demás como un ataque, ofensa o dificultad hacia nuestra persona. Nos sentimos ofendidos por cualquier cosa (muchas veces sin motivo aparente) y sentimos el impulso irrefrenable de atacar. ¿Cómo? Utilizando la violencia lo cual es un gran error. En las situaciones difíciles conviene mantener la calma.
  3. IRA EN FORMA DE EXPLOSIÓN: Cuando aguantamos durante largos periodos de tiempo demasiadas situaciones que consideramos injustas e intentamos reprimirnos para aguantar aún más si cabe, caemos en un peligroso círculo vicioso del que salimos cuando somos incapaces de aguantar más. A la mínima aparece “esa gota que colma el vaso” y es ahí cuando el vaso rebosa. O dicho de otro modo, cuando aguantamos tantas cosas, aparece ese “pequeño momento sin demasiada importancia” que nos impide seguir aguantando y nos hace reaccionar con ira y violencia rebosando… como una olla exprés.

Las personas que sienten ira de manera más habitual suelen ser personas con unas características personales específicas como una baja tolerancia a la frustración (no pueden entender que sus deseos no siempre serán satisfechos cuándo y cómo ellos digan; son personas muy egocéntricas), baja autoestima que da lugar a sentir inseguridades, poco control sobre sus emociones, falta de empatía (no son capaces de ponerse en el lugar de la otra persona), altos niveles de impulsividad (no piensan antes de actuar),…

El modo de educar a los niños también influye en la manera de lidiar con la rabia cuando son adultos. Es necesario enseñarles desde pequeños a expresar todas las emociones para que aprendan a canalizarlas y manejarlas de la mejor manera posible. Conviene que los más pequeños aprendan a no responder con violencia ante determinadas situaciones. Descubre el síndrome del emperador, y lo que nunca debes hacer si quieres que tu hijo tenga unos valores y respeto cuando sea adulto. El entorno familiar afecta ya que se ha observado que las personas que controlan peor la ira suelen proceder de familias problemáticas y sin apenas comunicación emocional. ¿Qué es lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta? Descubre el Efecto Pigmalión.

Cómo controlar la ira. La ira es una reacción emocional que puede ir acompañada de cambios biológicos y psicológicos.

Cómo controlar la ira: 11 Consejos prácticos

La manera intuitiva y natural de expresar la ira y rabia contenida que solemos tener la mayoría de personas es utilizando la violencia y agresividad, bien rompiendo o golpeando cosas, gritando,… Pero esta NO es la mejor manera. ¡Sigue leyendo! Aquí van 11 consejos prácticos para saber cómo manejar la ira en tu día a día.

1. Sé consciente de la situación o situaciones que te generan ira

Es normal que sientas ira o rabia en alguna ocasión extrema, pero debes aprender a manejar esa situación. Para afrontar la situación y saber manejar la ira, debes conocer el problema en cuestión, qué situaciones/personas te provocan mayor irritación, en caso de poder evitar esas circunstancias (casos puntuales) cómo hacerlo de la mejor manera,… En definitiva, aprender a trabajar con nuestras propias reacciones.

¡Cuidado! Con evitar situaciones o personas me refiero solamente a casos puntuales y concretos. No podemos ir por la vida evitando todo tipo de situaciones, personas y momentos que nos hagan sentir mal. Si no nos enfrentamos a la ansiedad que nos producen estos momentos, nunca seremos capaces de enfrentarnos a ellos.

Cómo manejar la ira: Es de vital importancia que entiendas que la violencia y agresividad no te lleva a ninguna parte, sino que puede agravar el problema y hacer que te sientas peor contigo mismo. Presta especial atención a tus reacciones y a cómo tu cuerpo te manifiesta el estado en el que se encuentra (te empiezas a notar más agitado, notas que el corazón se te va a salir del pecho, parece que no puedes controlar tu respiración,…) para poder actuar a tiempo.

2. Cuidado con lo que dices cuando estás enfadado. Borra las palabras “nunca” y “siempre” de tu diccionario

Cuando nos enfrentamos a momentos de ira, podemos decir verdaderas barbaridades que no sentimos en nuestro estado normal. No sentirás lo mismo una vez que te hayas tranquilizado, así que cuidado con lo que dices. Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

Cómo manejar la ira: Debes aprender a racionalizar la situación e intentar verla de la manera más objetiva posible. Hay dos palabras que deberías dejar de decir: “nunca” y “siempre”. Cuando la ira se apodera de ti y piensas “cuando me pasa esto, siempre me cabreo” o “nunca pueden salirme las cosas del todo bien”, estás cometiendo un error. Intenta por todos los medios ser objetivo y optimista en cada situación. La vida es un espejo que nos devuelve el reflejo con el que lo miremos. Si miras la vida con una sonrisa, te responderá de la misma manera.

3. Cuando sientas que ya no puedes más, tómate un respiro

Todos y cada uno de nosotros debemos ser conscientes de nuestras limitaciones. Nadie nos conoce mejor a nosotros que nosotros mismos. Está claro que en nuestro día a día nos vamos a enfrentar a situaciones, momentos, personas… que nos sacarán de nuestras casillas.

Cómo manejar la ira: Cuando creas que no puedes más, que estás rozando tu límite personal, date un respiro. Sal de la situación, si estás en el trabajo aléjate un momentito al baño hasta que se te pase; si estás en casa, date una ducha relajante que calme esos pensamientos intrusivos,… Esto es lo que se conoce como tiempo fuera (time-out) y funciona realmente bien en momentos de tensión.

Si puedes permitirte una escapada, intenta salir de tu rutina diaria y deja de pensar en los problemas que te producen ira. Busca la mejor manera para calmar tu ánimo. Una escapada a la naturaleza siempre es una buena opción. Descubre cómo influye la naturaleza en el cerebro.

El objetivo principal es que te mantengas distraído hasta que la situación se calme para evitar reacciones agresivas y no hacer algo de lo que después te puedas arrepentir. Incluso si sientes la necesidad de llorar, no te reprimas. El llanto apacigua la ira y calma la tristeza. Descubre los beneficios psicológicos de llorar.

4. ¿Conoces la “reestructuración cognitiva”?

En psicología, el método de la reestructuración cognitiva es muy utilizado. Se trata de cambiar nuestros pensamientos más inapropiados (como la manera de percibir las intenciones de los demás) por otros que nos puedan ser de mayor utilidad. O dicho de otro modo, cambiar un pensamiento negativo por uno positivo. De este modo se busca eliminar el malestar provocado a raíz de diferentes situaciones o momentos y que la ira desaparezca rápidamente.

A modo de ejemplo: Imagina que te has visto en la obligación de quedar con ese compañero de trabajo que no te cae del todo bien. Has tenido que esperarle una hora hasta que por fin, aparece. Como no se trata de una persona de tu agrado ya estás pensando que se ha retrasado para fastidiarte, que es un irresponsable, y comienzas a notar como la rabia se apodera de ti.

Cómo manejar la ira: Es importante que llevemos a cabo un entrenamiento con nuestros pensamientos para evitar, por ejemplo, pensar que los demás hacen una determinada cosa con la intención de hacernos daño. Dale una oportunidad y ponte en su lugar. Seguro que si le das la oportunidad de que se explique, te da unos motivos razonables (en este caso) de por qué se ha retrasado. Intenta actuar de manera racional y objetiva.

5. Aprende técnicas de relajación y respiración para un mejor manejo de la ira

Es un tópico repetir cómo afecta la respiración cuando nos encontramos en momentos de tensión, ansiedad, ira,…

Cómo manejar la ira: Realizar una buena respiración te ayudará a bajar la tensión y a tener unos pensamientos más coherentes y ordenados. Cierra los ojos, cuenta hasta 10 despacio y no hables hasta que no te hayas calmado. Respira de manera profunda, lenta y despacio mientras intentas mantener la mente en blanco y libre de malos pensamientos… poco a poco. Las técnicas de respiración más utilizadas son la respiración abdominal y  la relajación muscular progresiva de Jacobson. ¿Cómo relajarme cuando tengo ansiedad?

También puedes aprender a meditar ya que es una buena técnica de mantener el control sobre las emociones y frenar los problemas relacionados con la ira y la agresividad. Aprende lo qué es la meditación mindfulness.

Si sigues teniendo dificultades para relajarte, visualiza en tu mente una imagen que te inspire calma y que te relaje o prueba a escuchar música que te aporte serenidad. ¿Cómo mantener la calma?

Además, procura dormir lo suficiente por las noches (7-8 horas diarias) ya que el descanso y el sueño ayudan a que seamos capaces de controlar nuestras emociones, mejora nuestro humor y reduce los niveles de ira.

6. Las habilidades sociales te ayudarán a enfrentarte mejor a momentos de ira. Tú controlas tu ira y no al contrario

Cada situación que vivimos en el día a día requiere del dominio de unas habilidades o conductas necesarias que hacen que interaccionemos mejor con los demás y que nuestra vida fluya de mejor manera. Es necesario que sepamos escuchar a los demás al mismo tiempo que seamos capaces de mantener conversaciones de manera fluida, sepamos agradecer cuando nos hacen un favor, ayudar y dejar que nos ayuden cuando lo necesitemos, afrontar y aceptar las críticas por muy negativas que sean,…

Cómo manejar la ira: Para manejar y controlar la ira mejor es importante ser capaz de canalizar la información de nuestro alrededor, saber escuchar a las personas que nos rodean y por tanto, saber interpretar las diferentes situaciones que vivimos, aceptar las críticas y no dejar que la frustración se apodere de nosotros. Además hay que ser cuidadosos con la manera en la que nos comunicamos con los demás para evitar acusaciones inoportunas. Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.

7. Cómo manejar la ira si lo que la causa es una persona

A veces más que las situaciones que vivimos, son algunas personas las que nos causan momentos de ira. ¡Fuera personas tóxicas!

Si es tu caso, lo más recomendable es que cuando notes que te sientes más agitado de lo normal, te alejes de la persona en cuestión hasta que tu mente se enfríe. Recuerda siempre que al hacer daño a los demás, también te estás haciendo daño a ti mismo y es justo eso lo que no queremos conseguir.

Cómo manejar la ira: Expresa tu enfado de manera sosegada y tranquila, no lleva más razón la persona que más grita sino aquella que es capaz de expresar lo que piensa y siente de manera tranquila y con argumentos, identificando los problemas y buscando soluciones. Es muy importante ser lo suficientemente maduro como para saber escuchar la versión de la otra persona e incluso llegar a un acuerdo entre ambos (siempre que sea posible).

8. El ejercicio físico te ayuda a liberar energía y alejar los malos pensamientos

Cuando nos movemos para realizar algún tipo de actividad física liberamos endorfinas que nos ayudan a tranquilizarnos y nos ofrecen una salida para liberar la ira.

Cómo controlar la ira: Muévete, haz cualquier tipo de ejercicio… Sube y baja escaleras, ponte a limpiar la casa, sal a correr, coge la bicicleta y piérdete por tu ciudad,… lo que sea que creas que puede hacerte liberar adrenalina de una u otra forma.

Hay personas que cuando sufren un ataque de ira no pueden evitar emprenderla a golpes con lo primero que pillan. Si sientes la necesidad imperiosa de golpear algo porque necesitas liberar energía de manera rápida, puedes optar por golpear un saco de boxeo o algún objeto semejante.

9. Un buen método para “dejar volar tu mente” es escribiendo

Y pensarás, ¿cómo algo tan “simple” como escribir puede ayudar a controlar la ira que siento después de la bronca monumental que acabo de tener con mi pareja?

Cómo controlar la ira: Cuando nos sentimos en pleno momento de ira, podemos notar como nuestros pensamientos se dispersan y no somos capaces de centrarnos en el tema que nos irrita. Quizás tener un diario te ayude a ser consciente de qué es lo que más ira te genera, la forma en la que te sientes, en qué tipo de situaciones te vuelves más vulnerable, cómo no actuar y como sí debemos afrontar los problemas y manejar la ira, cómo te sentiste después,… Cuando pase un tiempo y hayas escrito algunas experiencias, te servirá para hacer comparaciones entre unas experiencias y otras y saber identificar mejor todos los factores relacionados.

Por ejemplo: “No puedo más. Me acabo de pelear con mi pareja porque no soporto que me llame “maleducada”. Ahora me siento mal porque le he gritado y he golpeado la puerta al salir de la habitación. Me avergüenza mi comportamiento”. En este ejemplo, la persona en cuestión al leerlo se dará cuenta de que reacciona de manera errónea cada vez que la llaman “maleducada” y aprenderá a no reaccionar con ira y violencia ya que después esos comportamientos le ocasionarán vergüenza y arrepentimiento.

Puedes incluso escribir frases de ánimo o consejillos que te tranquilicen y que creas que te son útiles en esas situaciones. A modo de ejemplo: “Si respiro y cuento hasta 10, me habré calmado y veré las cosas desde otra perspectiva”, “Sé que soy capaz de controlarme”, “Soy fuerte, valgo más que todo esto y no voy a hacer nada de lo que quizás en un futuro me arrepienta”,…

También puedes probar a dejar salir tu energía dibujando, haciendo crucigramas o pasatiempos,…

10. Ríete hasta de tu sombra

¿Qué mejor manera de calmar la tensión y los ánimos que con una buena dosis de risas? Es cierto que cuando nos encontramos en pleno ataque de ira, lo que menos nos apetece es reírnos. Creemos que el mundo y todas las personas en ese momento conspiran en nuestra contra (nada más lejos de la realidad).

Como controlar la ira: Aunque sea difícil, los problemas se ven de otra manera con una actitud positiva y una buena dosis de humor. Por eso ríete hasta de tu sombra e intenta sacar el lado gracioso de todo lo que se te pase por la cabeza en esos momentos. Una vez que te hayas calmado, intenta ver el lado positivo de la situación.  Imagínate a la persona con la que estás teniendo un enfrentamiento en alguna situación graciosa o acuérdate de aquella vez que te dio aquel ataque de risa. Seguro que de esta manera controlas la ira mucho mejor. La risa tiene múltiples beneficios, no lo olvides. ¡Ríete de la vida!

11. Si crees que tienes problemas serios a la hora de controlar tu ira, te recomiendo la ayuda de un profesional

No tengas miedo de reconocer tus problemas ni te sientas por ello una persona más débil. Las personas más fuertes y con más valores son aquellas que reconocen lo que les pasa y demuestran su valentía al saber pedir ayuda. Puedes probar compartiendo tus preocupaciones con alguien de confianza, ya sea familia, amigos, pareja o incluso autoridades (en los casos más graves).

Si sueles reemplazas otras emociones por la ira, si notas como tu ira interfiere en tus actividades del día a día, si te puedes sentir violento incluso por cosas insignificantes, si no puedes reprimir los gritos o dar golpes cuando te enfadas, si a veces te sientes incapaz de controlar tu ira, si no sabes cómo reaccionar ante determinadas situaciones, momentos o personas… te aconsejo que pidas ayuda a un profesional.

Cómo controlar la ira: Un psicólogo especializado evaluará tu problema desde el inicio y determinará cuál es la mejor manera de ayudarte.  Intentará que seas capaz de controlar tu ira ofreciéndote pautas (por ejemplo, entrenamiento en habilidades sociales) y técnicas (por ejemplo, técnicas de relajación)  para que poco a poco seas capaz de afrontar las situaciones que te irritan y te generan tensión. Incluso puedes optar a acudir a clases grupales donde conocerás personas con tu mismo problema y te servirá de gran ayuda ya que te sentirás acompañado y comprendido.

En resumen, debemos aprender a controlar todas nuestras emociones, especialmente la ira. Recuerda siempre que la ira nunca se puede utilizar como una excusa para hacer daño a los demás ya sea de manera física o verbal.

Ya sabes que no es más valiente el que más grita, ni más cobarde el que más calla. Aplícate el refrán “A palabras necias, oídos sordos” y adopta una nueva actitud ante los problemas. Recuerda siempre que al hacer daño a los demás, también te estás haciendo daño a ti mismo.

Cómo ser más inteligente: 10 estrategias que no te habían contado

Cómo ser más inteligente. ¿Podemos mejorar nuestra inteligencia, o viene configurada de serie en nuestro equipaje genético? ¿Te has preguntado alguna vez cómo podrías ser más inteligente? La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda echa por tierra mitos y te ayuda a conocer técnicas científicamente comprobadas que mejorarán tu cerebro y te ayudarán a ser más inteligente.

Como ser más inteligente

¿Qué es la inteligencia? La inteligencia se ha considerado tradicionalmente desde un plano unidimensional, desde un punto de vista meramente cognitivo, en el que tu cociente intelectual y por ende “tu inteligencia” era un número obtenido que determinaba tu futuro. El famoso IQ o IC en español era como un tatuaje de por vida.

Por suerte, hoy en día y gracias a la investigación científica podemos afirmar que las personas inteligentes poseen un compendio de muchas habilidades, tanto innatas como aprendidas.  En general, y sin entrar en diferentes constructos teóricos, podemos definir la inteligencia como la capacidad que tiene el ser humano para adaptarse al medio y resolver problemas.

Ahora bien, lejos del concepto tradicional de inteligencia como un único factor, actualmente se diferencian hasta ocho tipos de inteligencias diferentes; y son una serie de inteligencias interrelacionadas propuestas por el psicólogo Howard Gardner. De esta manera, Gardner diferencia entre:

–          Inteligencia lingüística

–          Inteligencia lógico-matemática

–          Inteligencia espacial

–          Inteligencia musical

–          Inteligencia corporal- cinestésica

–          Inteligencia naturista

–          Inteligencia intrapersonal

–          Inteligencia interpersonal

¿Cómo ser más inteligente? Gracias a esto, por fin podemos desterrar el mito de que el que es bueno en matemáticas es necesariamente más inteligente que los demás. Y viceversa. Una persona que tiene una habilidad sorprendente tocando un instrumento musical, puede tener dificultades para expresarse con un vocabulario rico y variado. Si quieres conocer más acerca de la Teoría de las Inteligencias Múltiples no te pierdas este artículo: ¿Conoces la teoría de las Inteligencias Múltiples? 8 tipos de inteligencia según Gardner.

No podemos olvidar la Inteligencia Emocional, que también juega un papel fundamental en nuestra adaptación al medio y solución de problemas. Para que profundices en este concepto tan importante y aprendas un poquito más sobre él te invito a que leas mi artículo: 15 claves para mejorar la Inteligencia Emocional: Una guía imprescindible.

En definitiva, nuestra inteligencia es un constructo complejo formado por una serie de habilidades y talentos que nos permiten adaptarnos al medio de una manera eficaz, garantizando nuestra supervivencia.

“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es estúpido. Albert Einstein”

Además, la investigación pone de relieve que la inteligencia no es un constructo estático e inmutable, sino que puede variar, tanto para bien como para mal. Gracias a la plasticidad cerebral, nuestro cerebro puede reforzar o dejar en desuso conexiones entre neuronas según su uso.

Gracias a la plasticidad cerebral o neuroplasticidad podemos potenciar nuestra inteligencia, el cerebro puede cambiar su estructura y funcionamiento. La plasticidad cerebral nos permite crear nuevas conexiones cerebrales y aumentar los circuitos neuronales, mejorando su funcionalidad.

Si algo nos ha enseñado la neurociencia y el estudio de la plasticidad cerebral es que cuanto más usamos un circuito neuronal, más fuerte se hace.

“Estamos aquí para darle un mordisco al Universo. ¿Sino, para qué estamos aquí? Steve Jobs.

¡Vamos a por una serie de consejos para aprovecharnos de esta plasticidad cerebral y sacar el máximo potencial a nuestra capacidad intelectual!

Cómo ser más inteligente: 10 consejos que nunca te han contado

1-  Para ser más inteligente ten un cerebro hambriento

¿Te has preguntado alguna vez cómo ser más inteligente? Perfecto, ese es el primer paso. Desea el conocimiento. Se curioso. Si no sabes cómo vuela un avión, documéntate acerca de ello. Si te fascinan los trucos de magia, intenta aprenderlos y descubrir el truco. Devora documentales.

Alimenta a tu cerebro de información y conocimientos interesantes para ti, no ya por obtener sabiduría, sino por el simple hecho de sentirte bien contigo mismo.

Recuerda que tu cerebro necesita fomentar y utilizar las conexiones neuronales para estar en su pleno rendimiento, por lo que  cualquier información nueva ayudará a tu agilidad mental en memorización y recuperación.

Nunca te vayas a la cama sin haber aprendido algo nuevo.

2-  Para ser más inteligente lee más, ¡mucho más!

Está científicamente demostrado que la lectura, además de enriquecer nuestro vocabulario y por consiguiente aumentar nuestra inteligencia lingüística, nos ayuda a desarrollar nuestra imaginación y nuestro cerebro vuela, sumergiéndonos en las historias, y sintiendo y empatizando con los personajes, no sólo mejora nuestra inteligencia lingüística, sino también la inteligencia intra-personal y la inteligencia emocional. Si quieres ser más inteligente, devora libros. Leer es una de las actividades de gimnasia cerebral más recomendadas.

3- Mejora tus técnicas de asertividad y mejorará tu inteligencia

¿Cómo ser más inteligente? Como ya sabes, la inteligencia emocional es como mínimo tan importante para el éxito en la vida como la inteligencia racional. Trabajar y mejorar tu inteligencia emocional mejorará notablemente tu capacidad intelectual para adaptarte al medio y resolver los problemas que te surjan de la manera más eficaz.

No te pierdas mi artículo técnicas de asertividad para mejorar tus habilidades sociales, en el que aprenderás una serie de trucos para manejar tu vida personal con una alta inteligencia emocional.

4- Para mejorar tu inteligencia haz las cosas de manera difícil

¿Cómo ser más inteligente? Te parecerá una tontería, pero cepillarte los dientes con la mano contraria es una buena forma de entrenar tu cerebro. Cuando hacemos cualquier rutina de una manera diferente, obligamos a nuestro cerebro a obtener rutas diferentes para obtener el mismo resultado. De esta manera evitamos la oxidación neuronal y conseguimos habilitar y fortalecer nuevas conexiones.

5-  No delegues tanto en la inteligencia en subcontratada

La inteligencia subcontratada es aquella en la que estamos inmersos hoy en día. Con sólo pulsar un botón obtenemos 83645776 definiciones y maneras de hacer las cosas y resultados.

¿Cómo ser más inteligente? Debes evitar dejar toda tu actividad intelectual en mano de los traductores, gps, calculadoras, o buscadores de internet. Deja de ser un vago intelectual, aunque la sociedad te lo ponga tan fácil.

¿Hace cuanto que no haces una operación matemática, por ejemplo dividir el precio de la cena entre los amigos de cabeza?

6- Entrena tu cerebro con CogniFit

Este programa de estimulación cerebral está validado por la comunidad científica, y ha sido diseñado por un completo equipo de neurólogos, y psicólogos cognitivos, que estudian los procesos de plasticidad sináptica y neurogénesis. Únicamente son necesarios 15 minutos al día (2-3 días por semana) para estimular las capacidades y procesos cognitivos.

CogniFit es una herramienta profesional de entrenamiento cerebral accesible vía online y muy fácil de utilizar. A través de diferentes juegos clínicos, la herramienta evalúa las debilidades y fortalezas cognitivas de la persona, y propone automáticamente un régimen de entrenamiento cognitivo adaptado a la las necesidades únicas de cada individuo.

¡solamente tienes que registrarte! todos sus juegos están basados en estudios clínicos y baterías profesionales de estimulación y rehabilitación neuropsicológica. Han sido creados por profesionales para ayudarte a poner a prueba tu capacidad mental y retar a tu cerebro. Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que puedes practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución de tu estado. ¡Empieza hoy mismo!

7- Para ser más inteligente habla contigo mismo

Aunque tradicionalmente se ha asociado a las personas que murmuran (o gritan) solas como dementes, la ciencia ha demostrado que el auto-diálogo es muy beneficioso para tu actividad cerebral. Cuando nos dirigimos auto-instrucciones a nosotros mismos, conseguimos simplificar y resumir la tarea que tenemos entre manos, optimizando nuestros recursos y habilidades para resolver el problema de una manera eficaz.

¿Cómo ser más inteligente? No lo dudes y háblate de vez en cuando. Tu cerebro te lo agradecerá.

8- ¿Cómo ser más inteligente? Utiliza Twitter

Como lo lees. Estudios recientes han demostrado que twittear ayuda y mejora nuestra capacidad de síntesis. En Twitter, tenemos que resumir y sintetizar nuestra opinión sobre algo de una manera concisa y coherente en tan sólo 140 caracteres.

Si no quieres utilizar Twitter, puedes simplemente coger papel y lápiz y plantear un pensamiento con esa limitación de espacio. Si lo haces a menudo te sorprenderás de como poco a poco consigues decir en pocas palabras lo que pasa por tu mente.

9- Para ser más inteligente, aprende otro idioma

Sí, es un consejo muy manido, pero yo lo reitero porque realmente te va a ayudar. Ser bilingüe tiene muchas ventajas. Lo ideal es aprender un segundo idioma desde niños.

Cuando aprendes un nuevo idioma, aumenta la densidad de la materia gris de tu cerebro, e intercalas tareas mentales mejor que las personas que sólo saben un idioma. Pensar en otro idioma nos ofrece otro punto de vista y por ende soluciones distintas para un mismo problema, ya que el lenguaje estructura nuestro pensamiento.

Del mismo modo, ver la televisión y leer en un idioma diferente mejora la plasticidad cerebral y te ayuda a ser más inteligente. Cómo ser más inteligente: ¿Por qué no pruebas a ponerte las series o películas en versión original?

10 – ¿Cómo ser más inteligente? Rodéate de personas inteligentes

Dicen que todo se pega, menos la belleza. Si estás rodeado de personas inteligentes, tú mismo te reforzarás para ser más inteligente: Para seguir la conversación o decir tu opinión sobre el tema del que estáis hablando. Además, el rodearte de personas inteligentes hace que cada día puedas aprender algo nuevo e interesante. Si por el contrario en tu entorno habláis de cosas tan trascendentes como el famoso de turno, probablemente tu cerebro se oxide, convirtiéndote en un zombie de cerebro lavado más. Cómo ser más inteligente: Huye de personas banales e intrascendentes, intenta ver menos la tele y leer y viajar más. Tu cerebro te lo agradecerá enormemente.

Cómo ser más inteligente: Recuerda que para ser más inteligente se requiere esfuerzo y dedicación. Mejorar tus capacidades cognitivas para ser más inteligente no es tarea fácil, pero si muy satisfactoria. Anímate poniendo en práctica estos consejos; ¡Y presume de cerebro!

Cómo transmitir poder y seguridad con tu lenguaje corporal: 10 Consejos

¿Alguna vez te has preguntado qué podrías hacer para transmitir más seguridad? ¿Temes fracasar en entrevistas de trabajo por falta de confianza? ¿Quieres influir en los demás y que te tomen en serio? Si te sientes identificado con estas situaciones no dudes en seguir leyendo. En este artículo te explicamos cómo transmitir poder y seguridad modificando tu postura corporal.  

Cómo transmitir poder con tu lenguaje corporal

¿Alguna vez te has preguntado por qué fracasaste en esa entrevista de trabajo si dijiste todo lo que querían escuchar? ¿Por qué no lograste conquistar a esa persona que te hacía “tilín”? Los motivos pueden ser muchos, pero no descartes la posibilidad de que tu lenguaje no verbal te haya jugado una mala pasada y haya transmitido lo contrario a lo que tú querías transmitir.

El lenguaje corporal, al igual que la expresión facial, son esenciales en nuestra comunicación cara a cara. Lo que expresamos con nuestro cuerpo es el 90% de la información que  transmitimos y puede ser crucial en en conseguir o no un empleo o en atraer a esa persona que nos gusta. Por ello es importante dominarlo.

Tu lenguaje corporal habla por ti

Existen dos tipos de comunicación: el lenguaje verbal y el no verbal. El verbal es lo que expresamos con las palabras. El no verbal se compone de la postura y la prosodia (la entonación que acompaña a las palabras, las inflexiones de la voz, el tono, y los énfasis).

El lenguaje corporal, es esencial en la comunicación. Sin embargo, normalmente no estamos atentos a lo que comunicamos con nuestro cuerpo. Y este, muchas veces nos delata.

Parece que siempre nos centramos en cuidar nuestras palabras cuando nos comunicamos con alguien. Queremos impresionar, mostrar seguridad, conquistar, convencer, persuadir y para ello medimos muy bien lo que decimos y nuestra forma de expresarnos, pero hay veces que tu cuerpo se mueve por su cuenta transmitiendo justo lo contrario. Y es que, cuando el lenguaje corporal y el verbal no están compaginados, nuestro cerebro es bastante listo, y de forma inconsciente, tiende a fiarse más del lenguaje no verbal, de lo que comunica tu cuerpo, ya que este suele ser más sincero. Y es que, “leer” los gestos de los demás nos da mucha información acerca de lo que el otro está sintiendo en realidad.

Para ser unos excelentes comunicadores es importante dominar el arte de la comunicación no verbal. ¿Cómo te crees que convencen los políticos?.

Nuestra postura no solo afecta al funcionamiento de nuestros órganos y nuestra estructura interna, también afecta a la manera en la que respondemos al estrés y a cómo nos sentimos. Descubre los beneficios de una buena postura en el siguiente vídeo.

Tu lenguaje corporal tiene una influencia directa en cómo te sientes psicológicamente

Igual que las emociones nos hacen generar posturas y expresiones, estas, a su vez contribuyen tienen una gran influencia en las emociones que sentimos. Por tanto, seremos capaces de aumentar nuestra seguridad y confianza en nosotros mismos simplemente cambiando nuestra postura.

Según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio en 2009 la forma en la que nos sentamos influye en la importancia que le damos a nuestros propios pensamientos y cómo de seguros nos sentimos. En concreto, si nos sentamos con la espalda erguida será mas probable que estemos seguros de lo que decimos y desempeñaremos mejor nuestras tareas. Lo contrario ocurre si nos hundimos en las silla, con los hombros hacia delante.

Esto mismo ocurre al caminar, si caminamos erguidos nos sentiremos más seguros y aumentará nuestra autoestima. Un truco para mejorar nuestra postura es intentar separar un hombro de otro y erguir nuestro cuerpo como si un hilo nos atravesara de arriba a abajo y tiraran de nosotros hacia arriba, como si fuéramos una marioneta.

En esta retroalimentación postural intervienen dos hormonas: la testosterona y el cortisol.

  • La testosterona es la hormona que se encuentra en mayor medida en los hombres, aunque las mujeres también tenemos. Está asociada con la confianza, la dominancia, la asertividad.
  • El cortisol es la hormona del estrés, aparece cuando una situación estresante es mantenida en el tiempo y se asocia a la ineficacia para resolver estas situaciones. Se ha demostrado que el mantenimiento de una postura durante 2 minutos es suficiente para que los niveles de estas hormonas cambien.

Las posturas “expansivas”, aquellas en las que se ocupa mucho espacio, están asociadas a un incremento en la testosterona y una sensación subjetiva de seguridad y poder.

Mientras que en las posturas “introvertidas”, las que ocupan poco espacio, se asocian al aumento en los niveles de cortisol y a las sensaciones subjetivas de mayor inseguridad y timidez.

¿Cuáles son estas posturas de seguridad? ¿Qué poses evitar? A continuación te descubrimos diez herramientas para aumentar tu seguridad.

¿Cómo transmitir poder y seguridad con tu lenguaje corporal?

1. Contacto visual

Es importante mirar a tu interlocutor, tanto cuando estas hablado (ayuda a que preste atención a lo que estás diciendo) como cuando es el otro quien habla (le hace saber que le estas escuchando)

2. Apretón de manos firme

Cuando vayas a saludar a alguien dando la mano, procura hacerlo ni demasiado fuerte ni demasiado flojo. No hay nada más desagradable como que te den la mano sin fuerza o que casi te rompan los dedos. Transmite seguridad en tu agarre.

3. Gesticulación activa pero no exagerada

Es importante acompañar las palabras con gesticulaciones. Ayuda a transmitir el mensaje y enfatiza las palabras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una gesticulación muy exagerada o rápida puede hacer el efecto contrario, distraer de lo que se quiere transmitir.

4. Sonrisa

La sonrisa es el símbolo universal de alegría, cercanía, sinceridad. Sonríe a tu interlocutor al saludarle, despedirle, y durante la conversación si el tema de esta así lo permite. Hará que este se forme una opinión más favorable de ti.

5. Tono de voz alto y firme

Evita los tonos de voz bajos y temblorosos. Hazte oír. Lo que tu dices tiene el mismo valor que lo que puedan decir los demás.

6. No cruzar los brazos ni las piernas.

El cruce de brazos y piernas es un mecanismo para protegernos de las amenazas del entorno. Sin embargo, en situaciones como reuniones sociales o entrevistas de trabajo es mejor mostrarse abierto y receptivo.

7. No llevarse las manos a la cara

En general, cuando las personas intentan engañar o mentir, el inconscientemente intentamos taparnos la boca o los oídos como rechazo a aquello que estamos diciendo. Por tanto, cualquier acto de tocarnos la cara, la nariz la barbilla (como gestos que se han quedado a medio camino de taparnos la boca o los oídos), además de denotar nerviosismo, le puede indicar a nuestro interlocutor que no estamos siendo del todo sinceros.

A continuación podéis ver una serie de poses, las que he llamado expansivas, que se pueden realizar antes de un acontecimiento estresante o importante, para el cual necesitemos un extra de seguridad, al mismo tiempo que evitamos las posturas que nos empequeñezcan (hombros hacia delante, piernas cruzadas, espalda encorvada…).

8. Manos detrás de la cabeza y pies sobre la mesa

Cómo transmitir poder con tu lenguaje corporal: posturas expansivas

Esta es una de las posturas más expansivas que hay. Ocupa una gran superficie. Pero hay que tener cuidado dónde realizarla, ya que puede resultar irrespetuosa. Por ello es preferible hacerlo en privado, antes de un acontecimiento importante para reducir el estrés y obtener más seguridad en nosotros mismos.

9. Manos apoyadas sobre la mesa.

Esta postura la podemos realizar en reuniones de trabajo para imponer autoridad. La cabeza, al estar un poco más adelantada con respecto al cuerpo transmite interés por nuestra audiencia y ayuda a esta a atender a nuestras palabras, y más si está acompañada con una sonrisa, como en la imagen.

10. Postura Wonder Woman

La clásica postura de la super heroína, con los brazos en jarras y las piernas ligeramente separadas, además de ser muy sencilla puede servir como ese pequeño empujón que necesitamos antes de someternos a alguna situación estresante. Es aconsejable que esta pintoresca postura también se realice antes, y no durante, esa situación.

Puede parecerte difícil tener en cuenta todos estos aspectos, pero ¡practicando todo se consigue!

En el siguiente vídeo podéis saber más acerca de cómo influye nuestro lenguaje corporal. ¡No olvides activar los subtítulos!

¿Qué es la creatividad? Así es una persona altamente creativa

¿Qué es la creatividad? ¿Las personas más inteligentes son las más creativas? ¿Cuáles son las características de los genios creativos? ¿Soy uno de ellos? Sumérgete en esta guía y descubre cómo despertar tu creatividad natural…

“La creatividad se encuentra entre las más complejas conductas humanas. Parece estar influida por una amplia serie de experiencias evolutivas, sociales y educativas, y se manifiesta de diferentes maneras en una diversidad de campos”.
Runco y Sakamoto (1999)

¿Qué es la creatividad?

¿Qué es la creatividad?

Hoy la creatividad ha pasado,de ser considerada sinónimo de locura o enfermedad mental asociada a místicos y bohemios,a ser deseada por todos.

Actualmente abundan los libros con consejos sobre cómo mejorar tu creatividad y esto se ha convertido en algo imprescindible para instituciones, empresas y centros educativos.
H.Eysenck, gran defensor de la creatividad, considera que los niños son naturalmente creativos pero en el colegio se les impide la expresión espontánea y se les obliga a la memorización de grandes cantidades de información.

¿Qué es la creatividad para el productor y guionista Walt Disney?

Su receta mágica para el éxito creativo consistió en soñar y no juzgar, cometer muchos errores y sentirse totalmente libre para poder crear todo lo que se te pasaba por la cabeza. A continuación, recomendaba observar la obra con espíritu crítico ¿…Puede mejorarse?… Y para terminar, aceptar las críticas sin miedo. Esto ayudará en el proceso creativo.

Sternberg y Lubart describen la creatividad como una persecución de ideas que son desconocidas pero que tienen potencial. El individuo creativo persiste a pesar de encontrar resistencias en su camino para alcanzar sus metas.

¿Hay relación entre inteligencia y creatividad?

La mayoría de psicólogos creen que la creatividad puede mejorar con el aprendizaje, y todo individuo, con una inteligencia dentro de la normalidad, tiene el potencial para ser creativo. Todavía no se ha encontrado relación entre inteligencia y creatividad. Puedes tener una gran inteligencia y no ser creativo, o tener mucha creatividad y no ser especialmente inteligente. Un alto cociente intelectual no implica necesariamente una mayor creatividad.

Pero como opina el célebre educador y escritor Sir Ken Robinson, ¿Acaban las escuelas con nuestra creatividad?

¿Podemos mejorar nuestra creatividad?

Hoy día sabemos que la creatividad no es una cualidad que tienen unos pocos afortunados. ¡Todos somos creativos en mayor o menor medida!

La creatividad se define como la habilidad de crear algo nuevo y original, que al mismo tiempo sea apropiado y útil. El psicólogo y experto M. Csíkszentmihályi añade que además, tiene que ser algo reconocido socialmente y valorado por los expertos de ese campo del conocimiento. Puedes pensar que tú inventaste los huevos revueltos si nunca antes los habías visto ni comido. Pero, siento decirte, que ya existían antes de tu descubrimiento.

Sea lo que sea lo que traigas a la existencia, se incorporará a la cultura en el futuro…
La creatividad, al contrario de lo que se creía, no se produce únicamente en la mente de la persona, sino que es el producto de una interacción entre pensamientos y contexto socio-cultural.

¿Qué necesitas para ser una persona creativa?

1. Conocer a fondo el dominio al que te vas a dedicar

Algunos dominios pueden ser la pintura, la música, la escritura (y dentro de la escritura, la poesía, por ejemplo). Para Hayes (1989), la preparación es esencial para el logro creativo. Los estudios indican que los mayores logros ocurren en la madurez creativa y después de, como mínimo, diez años de práctica previa del artista.
¡Nadie nace siendo un experto!, así que… ¡Debes adquirir todos los conocimientos posibles relacionados con lo que te interesa!

¿Tu pasión es la cocina? Pues viaja y empápate de las diferentes gastronomías alrededor del mundo, compra nuevos ingredientes y experimenta con ellos, mezcla sabores y texturas.Así que ya sabes…¡Práctica, práctica y más práctica!

2. Para ser una persona creativa necesitas el factor suerte

¿Quién no ha oído alguna vez? “Estaba en el momento y el lugar adecuados” o “Tuvo mucha suerte“… Por supuesto que ayuda estar en el momento y el lugar adecuado, pero eso no lo es todo y no podemos confiar tanto en el destino.

3. La perseverancia y no tirar la toalla en los momentos difíciles…

Son requisitos indispensables para que otros no recojan los frutos de tus horas de esfuerzo.

4. Para potenciar tu creatividad tienes que moverte en el ambiente

Una vez hayamos practicado nuestras habilidades debemos conseguir introducirnos en nuestro campo, ser capaces de comunicarnos y resultar accesibles para que se nos valore positivamente por los más expertos de nuestro campo.

5. Convencer a los expertos de lo valiosa que es la idea que les presentas

Finalmente, tú como individuo único e irrepetible tienes una historia personal, una determinada educación, un conjunto de experiencias vividas, viajes, sucesos traumáticos y no tan traumáticos…Y con todo esto debes encargarte de convencer a los expertos de que la idea que presentas es valiosa.

¿Cómo saber si eres una persona altamente creativa?

 Las personas altamente creativas…

  • Aman asumir riesgos
  • Toleran bien la ambigüedad
  • Se saltan las normas
  • Prefieren pensar de formas nuevas
  • Alternan la imaginación y el sentido de realidad
  • Tienen gran motivación y pasión por su trabajo
  • Son independientes
  • Tienen una gran energía personal
  • Duermen mucho y necesitan estar a menudo en silencio y tener privacidad
  • Tienen curiosidad por todo
  • Les atrae la novedad
  • Son complejas. Pueden ser introvertidas y extrovertidas al mismo tiempo
  • Están abiertas a nuevas experiencias
  • Tienen flexibilidad de pensamiento
  • Su actitud es alegre y con mucho sentido del humor
  • Puede presentar androginia psicológica, esto es la capacidad para tener  características propias de su género y también las de su opuesto, (una mujer femenina con rasgos masculinos y viceversa)
  • Son sensibles, esto puede causarles dolor pero también mayor placer

¿Hay relación entre enfermedad mental y creatividad?

¿Es un mito que los pintores, escritores o actores son todos melancólicos, depresivos o con tendencia a quitarse la vida? Al igual que los hay que son neuróticos también hay muchos pintores, escritores o actores que nunca pensarían en el suicidio, las drogas, el alcohol o no tienen una vida tan caótica como se esperaría de ellos.
Hay opiniones contrapuestas sobre si las diferentes formas de creatividad sirven para expresar los conflictos inconscientes como defendía Sigmund Freud, o más bien se utiliza como una forma de crecimiento personal indicador de salud como defienden las posturas más humanistas de la psicología.

¿Puedo potenciar mi creatividad personal?

Podemos hacer más divertida nuestra rutinaria vida diaria introduciendo pequeños cambios creativos… ¿A qué estás esperando? Vence la pereza, la falta de atención, el cansancio.

¡Aprende a desarrollar tu energía de una forma positiva!

1. Cultiva tu curiosidad y tu interés por todo, no busques la utilidad;¡sólo interésate!

2. Para potenciar tu creatividad, haz que cada día sea diferente al anterior… Encuentra nuevos caminos para ir al trabajo, prueba nuevos productos, ¡cambia tus hábitos más arraigados!

3. Despiértate por la mañana pensando en una meta que te ilusione.

4. Haz las cosas mejor y se volverán más agradables.

5. Cuando algo te aburra incrementa su complejidad.

6. Controla tus horarios. ¡Los ciclos de luz y oscuridad nos afectan!

7. Relájate y medita, aprender a realizar meditación mindfulness puede ser una buena idea. Busca algo de tiempo para ti.

8. Para potenciar tu creatividad, descubre lo que te gusta y lo que no te gusta. Así podrás pasar más tiempo haciendo actividades con las que disfrutes.

9. Tu creatividad mejorará, cultiva lo aspectos que crees que te fallan.

10. Expresa lo que te incomoda para evitar posibles bloqueos.

11. Mira los problemas desde múltiples puntos de vista.

12. La lluvia de ideas o brainstorming puede ayudarte a encontrar nuevas alternativas.

La creatividad es ser capaz de soñar y equivocarse, continuar soñando y volver a equivocarse…Así una y mil veces.

Sin ella no existirían nuestras sociedades, nuestras culturas; ni nada de lo que hoy conocemos…

¡Todo lo que tenemos lo hemos creado nosotros!

Y tú… ¿Te atreves?