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Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija?

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija? Aquí te presentamos los 15 fallos más habituales a la hora de educar a un niño. A veces cometemos errores al educar que son frecuentes pero que dificultan el proceso. Si estás encontrando algunos desafíos a la hora de enfrentarte a la difícil tarea de ser padre, estos consejos de cómo educar a un niño pueden serte de utilidad.

15 fallos al educar a un niño

Cómo educar a un niño- ¿Qué significa educar?

Educar es fundamental para el desarrollo de un niño o niña en las condiciones más adecuadas. El colegio es, sin duda, la institución oficial donde se realiza parte de su desarrollo, sin embargo, es clave que tengamos en cuenta que desde casa debemos ofrecer una educación basada en valores y comportamientos que serán básicos para su futuro.

El comportamiento de los padres será un modelo que muy útil para guiar la educación de los hijos. Para ello, el primer paso será determinar qué tipo de educación queremos ofrecer.

Cómo educar a un niño: Modelos educativos erróneos

Cómo educar a un niño: Padres muy restrictivos.

Se caracterizan por establecer muchos límites. Se suelen mostrar altamente sobreprotectores lo que impide que el niño o niña cometa y aprenda de sus propios errores. Además, recurren frecuentemente al castigo de las conductas negativas pero en pocas ocasiones se refuerza lo positivo.

Suelen causar frustración, mucha autoexigencia y poca sensación en ellos de estar haciendo las cosas bien.

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que exigen a sus hijos un alto rendimiento escolar y que nunca refuerzan que apruebe o saque un notable, ni siquiera cuando saca un sobresaliente “porque es su obligación”. Este modelo parental genera mucha frustración, una autoexigencia que puede llegar a ser patológica y un apego inseguro.

Modelos parentales erróneos al educar

Cómo educar a un niño: Padres que no ponen límites.

Encontramos el caso contrario, padres que no ponen ningún límite ante ninguna de las conductas. Este extremo tampoco es adecuado. Generalmente no castigan nunca lo malo, y es posible que refuercen incluso conductas negativas (con tal de que el niño no se enfade o permanezca feliz). Esto produce que el niño o niña no aprenda a manejar la frustración, no aprendan qué es o no correcto ni desarrollen un sentido de la responsabilidad o de dónde están los límites (primero en casa y después en la vida real).

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que no limitan el número de horas que su hijo pasa viendo la televisión. Posteriormente, cuando el niño tiene que estudiar al final de curso, tratarán de buscar en el él una responsabilidad o límites que no han desarrollado. Probablemente encontrarán que el niño responde de forma desafiante al no haber aprendido a responsabilizarse por sí mismo ni a responder ante la autoridad.

Aun cuando no nos encontramos en ninguno de los dos extremos se pueden estar cometiendo errores frecuentes que comentamos a continuación:

Cómo educar a un niño: los 15 fallos más habituales al educar:

01.Cómo educar a un niño: Regañar unas veces, reforzar otras.

Hay que tener claro qué cosas sí y qué cosas no. Ante las conductas que queramos evitar o eliminar, hay que mantenerse firmes y tener clara siempre cuál va a ser nuestra respuesta. Si queremos que el niño actúe siempre de la misma manera, debemos ser un modelo. Si queremos que nuestro hijo o hija no esté más de una hora jugando al ordenador, debemos mostrarnos siempre igual de firmes ante este aspecto (siendo quizá algo más flexibles los fines de semana o en vacaciones únicamente como refuerzo).

02. Cómo educar a un niño: No ser un modelo de cómo hacerlo correctamente.

Somos el primer modelo de cómo comportarse de nuestros hijos. Si nosotros no permitimos que el niño realice una conducta que sí que cometemos nosotros, entonces es probable que el niño no entienda por qué no debe hacerla. En caso de que sea cuestión de edad, hay que explicarle el porqué no puede hacer cosas por ese motivo y no porque estén mal. No tengas miedo de reflexionar con ellos.

Un ejemplo es el lenguaje, si no queremos que nuestros hijos digan palabrotas, trataremos de evitar que estén también en nuestro repertorio, al menos mientras estemos en casa. Si por otro lado, les pedimos que no estén muchas horas ante un ordenador pero nosotros debemos estarlo debido a nuestro trabajo, podemos explicarles que no es ocio, sino que es un asunto laboral e incluso, hacerles partícipes de nuestra tarea (que probablemente no le parezca muy estimulante) para que comprendan por qué en nuestro caso utilizamos algo que estamos restringiendo.

03. Cómo educar a un niño: Sobreprotección

No permitir que cometa sus propios errores. Ante algunas cosas, es mejor dejar que sean ellos los que se equivoquen y aprendan de sus errores. Deja que sean ellos quienes a través de su propia experiencia aprendan a qué tenerle miedo o qué no deben hacer. No trates de protegerlos de todo, no les transmitas los miedos que aprendiste tú bajo tu experiencia, pues la suya puede ser distinta.

Imaginemos un padre que cuando era pequeño fue mordido por un perro y desde entonces le da miedo acercarse a ellos. Si transmitimos ese temor a nuestros hijos, les estaremos privando de la oportunidad de disfrutar de su compañía y “contagiar” una fobia que no desarrollarían por sí mismos.

Para educar será importante reflexionar con nuestros hijos

04. Cómo educar a un niño: No saber apreciar cuando lo hace bien.

Cuando tratamos de inculcar algunas conductas en nuestros hijos, hay que reforzar todos los intentos por hacer esa conducta bien, incluso aunque al principio no sea exactamente lo que queremos. Tampoco podemos centrarnos sólo en castigar y entender que lo bueno “se debe dar por hecho” o “es su obligación”. A todos nos gusta que nuestro jefe nos diga que lo hemos hecho bien aunque nos pague por ello ¿verdad? pues extrapólalo a la sensación tan agradable de que las personas que son su referente le refuercen cada pequeño paso que da en el camino. Es muy importante para crear un apego seguro y una buena autoestima.

Cuando nuestro hijo o hija haga las cosas bien, incluso cuando el resultado no sea bueno pero haya demostrado su esfuerzo, es importante reforzarle. Si quizá tiene algunas dificultades con las matemáticas, pero después de una semana de duro trabajo ha conseguido alcanzar el aprobado, reforzaremos su conducta de responsabilidad, esfuerzo, constancia y compromiso, aunque el resultado académico no haya sido el que buscábamos (recuerda que tu hijo es mucho más que sus calificaciones académicas).

05. Cómo educar a un niño: No saber cómo comunicar la información con claridad.

En ocasiones el problema es que algo no nos parece correcto y nos limitamos a regañar o castigar sin haber explicado el porqué. Los niños entienden mejor las órdenes claras, simples y breves.

A medida que vayan creciendo, las explicaciones pueden ser cada vez más extensas, pero inicialmente lo mejor es dejar claro qué no deben hacer y ser concisos y estrictos con esa conducta específica que queremos eliminar.

Si nuestro hijo ha adquirido la conducta de pegar sin motivo a su hermano menor cuando éste le responde algo que no le gusta, debemos reflexionar con él el por qué esta conducta no es adecuada, darle una orden sencilla (“no puedes pegar a tu hermano bajo ninguna circunstancia”) y ser estrictos con esa orden específica.

06. Cómo educar a un niño: No reforzar los intentos.

Otro error es no reforzar los intentos parecidos de conductas que se aproximan a la que sí queremos conseguir. Imaginemos el caso de que queremos que nuestro hijo aprenda a vestirse solo pero no le reforzamos nunca su esfuerzo de ponerse la camiseta aunque no el pantalón (incluso le regañamos por ello). No lo estamos convirtiendo en una actividad agradable para él o ella (ni para nosotros).

Debemos ir reforzando y animándole en todas las conductas que vaya teniendo y le acerquen al objetivo (que se vista solo completamente).

07. Cómo educar a un niño: Gritar.

En el artículo educar sin gritar ya pudisteis ver cómo es posible educar sin recurrir a levantar la voz, algo que es incómodo y un desagradable tanto para nosotros como para nuestro hijo. No vuelques tu frustración en tu hijo y busca la manera de convertir el proceso de educar en algo entretenido para toda la familia.

08. Cómo educar a un niño: No llegar a un acuerdo entre ambos padres.

Otro problema que se da, tanto si los padres están separados como si conviven todos juntos, es que los padres no llegan a un acuerdo de qué cosas les parecen bien o mal de las conductas de sus hijos. A veces uno castiga, otro no y los padres se desacreditan mutuamente. Todo eso genera confusión en el niño sobre qué es lo correcto y también en los padres, que no saben cuándo sí o cuándo no regañarle. Además puede provocar discusiones entre los propios padres y empeorar el clima familiar. Es importante aclarar y llegar a acuerdos sobre qué conductas van a tolerar y cuáles no y usar ese acuerdo para educar a sus hijos y tener un objetivo común.

Los padres deben decidir juntos cómo educar

09. Cómo educar a un niño: No permitir que vaya adquiriendo responsabilidades.

A medida que el niño vaya creciendo, es importante que vaya adquiriendo responsabilidades. Esto le dará más sensación de autonomía, responsabilidad y autoestima, menos carga para los padres (no tener que ducharle, no tener que darle la comida en la boca, permitir que cruce solo la calle, etc). El niño lo tomará como un acto de confianza de sus padres en él que le reforzará a la hora de tomar sus propias decisiones.

Un ejemplo de ir desarrollando su autonomía podría ser a la hora de ducharse. Podemos inicialmente dejar que sea él o ella los que echen el gel en la esponja, posteriormente el champú y que sea él el que se lo extienda (primero bajo nuestra supervisión y después solos) hasta que acabe por realizar autónomamente todo el proceso.

10. Cómo educar a un niño: No establecer ningún límite.

Como decíamos al inicio del artículo, no poner ningún límite es un claro error. Seguramente porque si el niño termina por realizar conductas que no nos gustan, ya no habrá adquirido un sentido del respeto ante la autoridad y nos frustraremos en los intentos por tratar de corregirlo. Es más fácil que nos enseñen nuestros errores mientras vamos aprendiendo que cambiarlos cuando ya los tenemos automatizados en nuestro repertorio.

Si cuando llegan a la adolescencia tratamos de imponer todos esos límites que no hemos ido poniendo, lo más probable es que encontremos una gran resistencia. Por ello es importante ir motivándole en el camino antes de llegar a encontrar conductas que no queremos que desarrollen. Puede serte útil leer cómo fomentar la motivación en tus hijos.

11. Cómo educar a un niño: Permitir que sea el niño el que maneje la situación.

Muchas veces por miedo a rabietas, enfados, insistencia del niño, permitimos que acabe por hacer lo que él quiere, de forma que le reforzamos que utilice esas “armas” para agotarnos y manejar él la situación. Debemos permanecer todo lo firmes que podamos y no ceder, de forma que se vayan extinguiendo sus intentos por conseguir lo que quieren a base de insistencia.

Imaginemos el caso de un niño que cada vez que ve algo que le gusta en una tienda, explota en cólera haciendo que todas las personas miren con ojos de desaprobación. Es posible que el padre o madre por evitar el mal trago de que su hijo o hija llore y grite en público, acabe por comprarle lo que quiere. El único resultado será seguir reforzando esa conducta en el futuro y que la utilice para conseguir lo que desea.

12. Cómo educar a un niño: No comunicarte correctamente con él.

Creer que porque es pequeño o pequeña no podemos reflexionar es un grave error. Es importante que desde muy pequeños, reflexionemos sobre qué cosas están bien o están mal, explicarle el porqué de muchas situaciones y responder lo mejor posible ante sus curiosidades. Tu hijo o hija valorará enormemente que te tomes un tiempo para recapacitar juntos y además, desarrollarás sus habilidades de análisis y lenguaje.

Podemos dedicar todos los días un “rato de reflexión” como una tarea conjunta donde demos pie a que nos cuente qué tal en el colegio y también responder a sus preguntas. Crear un clima de confianza es fundamental para que nuestro hijo no nos vea como enemigos sino como un apoyo.

13. Cómo educar a un niño: Hacer comparaciones con otros (amigos, hermanos…)

Comparar con otros es otro frecuente error. Cada persona es única y esto será muy importante en el desarrollo de su autoestima. Cada uno tiene sus propios errores y no debemos basarnos en los otros para buscar que realice una conducta que queremos.

Debemos tratarle como a un ser único y entender qué motivos pueden estar llevando a que no se comporte de la forma correcta.

Al educar es importante que desarrollen su propia percepción de lo que está bien y lo que no

14. Cómo educar a un niño: No desarrollar su propio sentido de lo que es bueno o malo.

El niño o niña deberá desarrollar su propia ética de lo que es correcto o no, y no siempre por miedo a recibir un castigo por nuestra parte. Usando algunos de los puntos de antes, debemos comunicarnos con él, dejar que aprenda de sus propios errores y ser buenos modelos para guiar su conducta de forma adecuada siendo ellos los que deseen y entiendan por sus propios motivos qué camino seguir.

El objetivo es desarrollar que sea el niño el que entienda por sí solo que si no hace los deberes no podrá pasar de curso o que es necesario que haga él su mochila si quiere tener sus libros para el día siguiente.

15. Cómo educar a un niño: No pedir ayuda.

Por miedo a recurrir a otras personas y ser objeto de sus opiniones, tal vez no estamos pidiendo ayuda a amigos, familia o incluso profesionales cuando es necesario. No tratemos de monopolizar la educación de nuestros hijos, pues también será positivo para desarrollar su flexibilidad y reducir sus miedos, que compartamos la educación con abuelos, tíos, otras instituciones o recurrir a pedagogos y psicólogos cuando sea necesario.

En ocasiones es posible que nos veamos saturados en la educación de nuestros hijos y que esa carga no nos permita llegar hasta donde queremos. Sin embargo, nos negamos a dejarles con sus abuelos/tíos/primos por temor a que cometan algunos errores o se interpongan en nuestra educación. Echemos la vista atrás y recordemos que a nosotros también nos han consentidos nuestros familiares cercanos y no por ello nos educaron incorrectamente. Permite que otras personas que se ofrecen te ayuden. Estar mejor tú va a hacer que tu hijo o hija también esté mejor.

La importancia de educar correctamente desde que son muy pequeños.

Por último, añado que es importante que tomemos en cuenta estos consejos lo antes posible. No tengas miedo a que, porque sean muy pequeños (2 ó 3 años), no imponer ciertos límites o reforzar conductas que no son correctas. Cuanto antes vayamos estableciendo límites y permisos, antes empezaremos a sentirnos más satisfechos como padres y el niño aprenderá y disfrutará más de todo el proceso de aprendizaje y crecimiento.

Presión social en la adolescencia ¿Debo preocuparme si la conducta de mi hijo ha cambiado?

La presión social en la adolescencia no es nada fácil. ¿Cómo influyen las amistades en los jóvenes? ¿Debemos preocuparnos cuando los adolescentes cambian su forma de vestir, su forma de ser o fuman su primer cigarrillo?

Algunos adolescentes ceden a la presión y tienden a cambiar su comportamiento porque quieren ser aceptados por sus compañeros. A veces, ocurre, que acaban haciendo cosas de las que se arrepienten, solo por la necesidad de no sentirse rechazados. La presión social puede ejercer su influencia en la toma de decisiones y en sus actos. Pero no todos sus efectos son negativos también podemos encontrar algunos positivos.

La presión de grupo nos lleva a realizar actos con los que no estamos de acuerdo

¿Por qué los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo para sentirse bien acerca de quién son?

A menudo la presión del grupo nos obliga a lo largo de nuestra vida a hacer cosas y a adoptar ciertas conductas y  comportamientos que sabemos que no son buenas o que están equivocadas. En el caso de los jóvenes o adolescentes, cada vez se sienten más presionados para cometer actos como: burlarse de un compañero, romper materiales ajenos al suyo, consumir alcohol, fumar… Estas conductas pueden ocurrir debido a que el adolescente no tiene el valor para diferenciarse de sus amigos y hacerles frente.

La presión social provoca que las personas, en este caso, los jóvenes o adolescentes no sean realmente libres, y vivan en un mundo en el que tienen que cumplir ciertos estándares sociales y llevar a cabo lo que la sociedad espera de ellos.

Son diversos los experimentos y estudios lanzados para recabar información acerca de este fenómenos social.

El experimento de Asch: Influencia de la mayoría y la conformidad

El experimento de Asch, que hemos visto en el vídeo, ha sido uno de los más replicados en psicología. El experimento fue realizado en 1951.

Todos los participantes del experimento, excepto uno, eran cómplices del experimentador. El experimento consistía realmente en ver cómo ese estudiante reaccionaba frente al comportamiento de todos los demás.

El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

En el experimento, se pidió a los participantes que dijeran, según lo que ellos creían, cuál de las líneas que se les presentaba era más larga que otra. Los cómplices habían sido preparados para dar una respuesta errónea y así ver la influencia en la respuesta del otro estudiante.

¿Qué crees que paso? Pues que el experimento de Asch demostró que las personas nos “dejamos llevar” por lo que el resto del grupo diga, aún sabiendo que no es correcto.

Ahora, imagínate esto pero siendo un adolescente… parece difícil decir que no, o imponerse ante cualquier injusticia ¿verdad?.

Los adolescentes son el grupo social más afectado por este fenómeno porque, no sólo se sienten presionados por sus amistades, sino también por sus padres y profesores. Todos hemos sido adolescentes y, lo que más nos apetecía en esa época, era experimentar cosas nuevas. Sobre todo, si implicaban llevar la contraria a nuestros padres.

Un excesivo control sobre nuestros hijos adolescentes, suele provocar la reacción contraria a la que esperamos.

Los adolescentes se ven como adultos, pero actúan y piensan como niños.

Las consecuencias de la presión social en la adolescencia

La adolescencia es una fase de nuestra vida se caracteriza por un debate interno constante. Durante la adolescencia, los jóvenes, empiezan a depender, cada vez, más de sus amistades. Se vuelven permeables e influenciables:  En sus opiniones, costumbres y hábitos (fumar, beber, alcohol, tener sexo, hacer dietas excesivas, comer alimentos poco saludables….)

La presión social en la adolescencia puede ser muy poderosa y difícil de resistir.

Los adolescentes pueden sentirse presionados o influenciados a hacer algo solamente porque las otras personas del grupo lo están haciendo o digan que lo están haciendo y tan sólo el pensamiento de sentirse excluidos y solos a estas edades pesa mucho en la identidad de los jóvenes.

La presión de grupo puede llevar a que hagan cosas aparentemente superficiales como usar cierta ropa que los identifique respeto al resto de las personas o grupos hasta acciones francamente peligrosas y con consecuencias más serias como se ha comentado antes.

Pero tranquilos, la presión social también aporta o tiene su lado positivo. Los adolescentes aprenden las normas sociales de sus iguales y pueden aprender cómo encajar y comunicarse bien con lo demás si observan e imitan a otros adolescentes. También, los adolescentes seguros de sí mismos pueden actuar como modelos positivos y dar un buen ejemplo a los demás. Debemos de pensar que estar en un grupo en el que encajemos nos permite aumentar y mejorar nuestra autoestima y  además nos ayuda a prevenir que nos involucremos en comportamientos dañinos o arriesgados.

Desarrollo personal e identidad gracias al grupo

No sucumbir a la presión social en la adolescencia: La importancia de comunicación entre padres-hijos

Cómo ser uno mismo en la adolescencia, y no caer preso de la presión social es algo que depende de muchísimos factores. Ya no sólo de factores internos de la personas sino también de su entorno. Es muy importante que exista y que sea fluida la comunicación entre padres e hijos. Es bueno hablar, y que los padres sepan que actividades hacen sus hijos. Es recomendable que se mantengan conversaciones abierta, y que expongamos medios a través de los cuales podemos reducir las posibilidades de que se junte con el grupo equivocado, o adopte hábitos indeseables (como fumar o beber, acercarse a las drogas…). Hay que hablar de los riesgo que tienen ciertos hábitos y también hay que saber cuáles son los valores que queremos que nos definan.

El grupo y su influencia positiva siendo uno mismo.

En algunos casos, tropezaremos y acabaremos en el grupo menos idóneo y, tal vez nuestros familiares y nuestras amistades de toda la vida tengan que intervenir, y restringir el contacto con algunas malas influencias. Pero, lo más importante para combatir la presión social es conocerse a uno mismo y saber cuales son nuestros valores y creencias. Y sobre todo, pensar que a veces lo que el grupo diga o haga no tiene porque ser lo mejor. ¡Piensa por ti mismo!

Etapa del “NO” en niños: Aprende cómo manejar su resistencia

La etapa del “no” en niños: Cuando parece que la única respuesta que tu hijo sabe dar es siempre“no”. 

Mi hijo solo dice “no” y se niega sistemáticamente a realizar cualquier cosa que le dices. Se opone continuamente a todo, y parece que la única voluntad es desobedecer y terminar saliéndose con la suya ¿Qué le ocurre? Las rabietas se suceden a todas horas, en la comida, a la hora de vestirse, lavarse los dientes, recoger, irse a la cama, etc… ¡A veces puede decir que “no” hasta a cosas que le gustan! ¿Por qué mi hijo se ha vuelto tan cabezota? ¿Cómo debo actuar?

Edad del “no” en niños ¿Cómo superarla?

La fase del “no” suele darse en los niños y niñas entre las edades de 2 y 4 años. Muchas veces, esta fase de negación pone a prueba la paciencia de los padres más comprensivos. Si lo que antes tu hijo o hija hacía de buena gana y con una sonrisa en la cara, ahora supone berrinches y peleas; no desesperes. Las negativas constantes de tu pequeño son una fase fundamental de su maduración y desarrollo evolutivo. Su negativa se debe a que ha comenzado a tener conciencia de sí mismo como ser individual. Está aprendiendo a ser “independiente” y, cree que para reafirmarse, debe oponerse a todo lo que tu le digas.

Para que esta etapa del “no” siga su curso natural y desaparezca con el tiempo, es fundamental que comprendas a qué se debe y conozcas algunas estrategias que te ayudarán a encontrar el equilibrio. Aprende a actuar con astucia para lograr que tu  pequeño no pueda negarse a aquello que le pides.

¿Tu hijo te lleva la contraria por sistema? En este artículo Cristina Martínez de Toda, neuropsicóloga, te descubre una serie de consejos. ¡Aprende a manejar mejor la resistencia de tu pequeño!

Etapa del “NO” En niños ¿En qué consiste?

Sencillamente, tu hijo responde ¡no! porque puede. A determinada edad, en torno a los dos años o dos años y medio, los niños descubren que tienen voluntad, y su máxima es ejercerla.

Como padre, es probable que te quedes a cuadros la primera vez que tu hijo te desafía, puesto que esta conducta tiene una aparición brusca y sin motivo aparente. De repente, sin venir a cuento, tu hijo te suelta un ¡no! que te quedas mudo.

Lo bueno que tiene esta etapa es que tan pronto como llega puede irse, dando lugar a otro tipo de respuestas ya no tan rotundas como “no sé” “a lo mejor” o “puede”.

¿Por qué mi hijo me contesta a todo que no?

A partir de los 18 meses, tu hijo está aprendiendo a pensar. Esta etapa es fundamental en su desarrollo intelectual. Y aunque a esta corta edad ya tiene opiniones y voluntad propia, todavía carece de la facultad de razonar. Es tan simple como esto: Su cerebro todavía no ha desarrollado la capacidad de razonamiento de la que disponemos los adultos.

Entendiendo esta realidad, interiorizarás que tu niño no te está retando, sencillamente ejerce su voluntad sin ser consciente de cómo sus decisiones afectan a los demás. Todos los niños y niñas pasan por una etapa egocéntrica en la que priman sus sentimientos. Durante esta fase, los pequeños son incapaces de ceder.

De la misma manera de que no son conscientes de tu frustración ante su actitud, tampoco lo son ante el peligro de sus decisiones.

Tu pequeño madura, y está empezando a tomar conciencia de si mismo, comienza a sentirse autónomo y le gusta ser independiente. Esta adquisición de la capacidad de autoafirmación es, en definitiva, una búsqueda de poder. Comprender que tu hijo no te está desafiando, sino que está buscando formas de obtener el poder y salirse con la suya en sus deseos y actos, te ayudará a manejar de una manera más eficaz su resistencia.

Aprende a manejar su resistencia

Tienes que tener presente que esta etapa del “no”, forma parte del desarrollo evolutivo de tu peque, es sana y natural. Sin ella no podrían llegar a desarrollar su independencia. La clave está en armarse de paciencia y contar con alguna estrategia que pueda ayudarnos a manejar esta “edad del no”.

Para que que el pequeño supere esta fase de manera natural, es imprescindible que en casa existan unas normas y rutinas inquebrantables en las que no se va a tolerar un “¡no!”. Que las negativas formen parte de su desarrollo, no quiere decir que debamos excusar sus conductas. Tus límites evitarán que su “egocentrismo” se termine transformando en egoísmo y su “autoafirmación” en puro autoritarismo. Tal vez, te convenga conocer qué es el Síndrome del emperador, y cómo evitar criar a un pequeño tirano en tu propia casa.

Debe existir un equilibrio entre el poder de decisión que le ofreces y las normas inquebrantables que le impones. Porque, solo así podrá convertirse en un adulto feliz, autónomo y respetuoso. Toma nota de los siguientes consejos:

¿Qué puedo hacer? 8 Consejos para aprender a manejar la resistencia de tu pequeño

Consejo 1: Deja que exprese su rabia

Lo principal es que tú mantengas una situación serena, aunque es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Explícale su emoción y por qué se siente así; haz que vea que comprendes que llora desangeladamente porque no le has comprado un paquete de cromos. Entiende su rabia, pero de la manera más calmada posible le explicas que no se lo vas a comprar, por el motivo que sea.

Consejo 2: Vigila el uso de tus “noes”

Muchas veces los papás utilizamos el “no” sistemáticamente sin pararnos a pensar si es razonable lo que nuestro hijo nos está pidiendo. En algunas situaciones deberíamos replantearnos si nuestra negativa realmente le está protegiendo de un peligro, o es un acto reflejo. Quizás hace medio año ni se te ocurría dejarle tirarse solo por el tobogán. Pero, ¿y ahora? Tu hijo crece, y sus peticiones van a ir acordes a su crecimiento a medida que madure. Es bueno y necesario que aprenda y quiera hacer cosas él solo, por lo que quizá ese “no” podríamos cambiarlo por un “sí, pero papá/mamá va contigo para ayudarte si lo necesitas”.

Consejo 3: Permite el “no”

Nuestros hijos tienen derecho a decir no. Es más, deben aprender a decirlo y utilizarlo con responsabilidad si no queremos criar a un adulto sumiso y doblegado. La mejor forma de manejarlo es hacerle ver que comprendemos y respetamos su negativa, pero en este momento no podemos atender a su petición.

Decirle algo como “Entiendo que estás cansado del entrenamiento de fútbol, porque has corrido mucho. Pero ahora es el momento de bañarte. Más tarde podrás ver los dibujos

De esta manera tu peque se sentirá escuchado y comprendido, pero le muestras que la autoridad la tienes tú. Un niño que se siente respetado, respeta. Un niño que se siente escuchado, escucha.

Un niño que se siente escuchado, escucha

Consejo 4: Reorienta su conducta

En vez de pedirle tantas veces que deje de hacer algo, podemos empezar a pedirle que haga algo. Por ejemplo: “No veas tan cerca la televisión”, podemos reorientarlo a un “¿Por qué no te vienes a sentar aquí conmigo?” Lo primero es una orden, y tu hijo puede que reaccione tratando de autoafirmarse.  Lo segundo, al ser una orden encubierta disfrazada de sugerencia, no tiene una connotación tan negativa con la que tu hijo quiera rebelarse.

Consejo 5. Presta atención a sus “Sí”

Podemos reforzarles positivamente conductas diciendo por ejemplo “Cómo me gusta cuando dices sí ” Procura que estos refuerzos sean verbales o gestuales, como una sonrisa, un beso o un abrazo, y nunca materiales. Si premiamos las conductas en vez de reforzarlas, el niño puede perder de vista el objetivo primordial por la recompensa.

Elogia su conducta y tu hijo irá aprendiendo a sustituir “noes” por “síes” paulatinamente.

Consejo 6: Enséñale otras formas de responder

Uno de los motivos por los que tu peque puede decir “no” es porque todavía no conoce muchas palabras. Puedes ayudarle a mejorar su vocabulario, con juegos del tipo: Dime qué palabra puede estar entre el no y el sí. (Puede, quizás, a lo mejor…) Empléalas tú todas las veces que puedas cuando hablas con tu hijo. Recuerda que nuestros peques hacen lo que ven y nosotros somos su ejemplo de modelo. Además, enséñale a que el “no”, puede ser educado: “Lo siento pero no” “No, muchas gracias…”

Consejo 7: Ofrécele opciones para que pueda elegir

Con dos elecciones a esta edad será suficiente, y tu peque podrá desarrollar su capacidad de autoafirmación sin llevarte a ti a un ataque de nervios. Si siempre tenéis una trifulca a la hora de que se ponga el abrigo para ir a jugar al parque, prueba a decirle “¿Qué prefieres ponerte, el abrigo rojo o el azul con capucha?” De esta manera estás dejando claro de una manera asertiva que no existe la posibilidad de ir sin abrigo, sin embargo le permites a él la opción de elegir cuál de los dos prefiere.

Contar a veces funciona con los peques indecisos, como “Voy a contar hasta diez y entonces tendrás que haber elegido o elegiré yo por tí”. Lo más probable es que tu hijo te conteste en cuanto empiece la cuenta atrás.

De todos modos, procura no utilizarlo muy a menudo o corres el riesgo de que este truco pierda efectividad.

Consejo 8: Mantente firme y no pierdas la calma

Seguro que a pesar de tus titánicos esfuerzos, más de una vez no puedas evitar la rabieta de tu niño. Si esto ocurre, nunca cedas a su petición. Ten presente que un niño pequeño tiene voluntad pero no puede estar siempre ejerciéndola. De lo contrario, corremos el riesgo de criar a un pequeño delincuente en casa. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo: El Síndrome del Emperador: Consejos para criar a un pequeño delincuente en casa.

Mantente firme y no pierdas la calma

Y ante todo interioriza el flaco favor que le haces a tu peque permitiéndole todo.

“Es demasiado confuso para un niño pequeño tener siempre la última palabra…”

 

 

Desarrollo afectivo del bebé ¿Cómo lograr un buen desarrollo afectivo del niño/a?

El desarrollo afectivo del bebé es un proceso complejo y delicado, pasa por varias fases y depende de diversos factores. Pero si algo podemos asegurar es que sentirse seguro y querido es un buen comienzo para todos los niños/as.

Durante todas las edades, el niño/a requiere de determinados cuidados y demanda ciertas necesidades. Aunque hay etapas más críticas que otras, el correcto desarrollo afectivo del bebé no depende de una decisión acertada en un momento oportuno, sino de la creación de un vínculo entre padres e hijos que permita al niño sentirse seguro ¡Aquí te lo explicamos!

De cómo se críe el niño dependerá su futuro desarrollo físico, intelectual y emocional.

Siendo muy pequeños, los bebés parten de un punto muy primitivo donde sus sentidos aún son muy confusos. Durante el primer mes sus emociones se limitan a gruñidos y a conductas involuntarias. No obstante, existe ya una comunicación que, aunque simple, es efectiva. El bebé responde a estímulos placenteros como una caricia y poco a poco a lo largo de los meses siguientes el bebé aprenderá a expresar una amplia gama de emociones.

Los cuidados, las relaciones, las experiencias conjuntas son pilares fundamentales en la construcción y en el desarrollo afectivo del bebé y todas ellas confluyen en un factor que resulta vital en este desarrollo: el apego.

El papel del apego en el desarrollo afectivo del niño

El apego es uno de los factores más importantes en el desarrollo afectivo del bebé.

El apego surge de una necesidad primaria, la necesidad de afecto. Es un fuerte lazo afectivo que se establece entre el neonato y la madre (porque suele ser la persona más cercana a él).

Este vínculo tiene una gran función adaptativa, ya que favorece que “las crías” se mantengan en un entorno seguro cuando todavía no son autónomas y posibilita que adquieran la seguridad de su entorno y que más adelante empiecen a explorar el mundo.

Una vez establecido un vínculo estable y seguro, se abre la puerta a la curiosidad del niño por su entorno. Una de las funciones vitales del apego es entonces que el niño adquiera seguridad mediante el vínculo con su cuidador para que, posteriormente, sienta la seguridad y la curiosidad para explorar su entorno y adquirir nuevos conocimientos.

Pero quizás lo que dota de tanta importancia al apego para el desarrollo afectivo del niño, es el hecho de que, dependiendo de las características del mismo, repercutirá en nuestra personalidad durante el resto de nuestra vida. Descubre las etapas del desarrollo en niños.

1- Desarrollo afectivo del nacimiento a las 6 semanas: Fase de preapego

Esta etapa se caracteriza por conductas reflejas del neonato que están determinadas genéticamente y que tienen valor para la supervivencia. El llanto, la sonrisa etc. Son conductas que atraen la atención de otros seres humanos y, al mismo tiempo, sirven como respuesta a estímulos externos (sonrisa en respuesta a un estímulo placentero como una caricia y llanto para un estímulo desagradable como un ruido fuerte).

El reconocimiento sensorial es muy básico en esta etapa, aunque el neonato ya prefiere la voz de la madre a la de otros adultos a pesar de no mostrar aún un apego propiamente dicho hacia ella.

2- Desarrollo afectivo de 6 semanas a 6 meses: Formación del apego 

Durante esta etapa, el bebé responde de forma más clara a la presencia de la madre. Orientando hacia ella su conducta sonriendo y siguiéndola con la mirada de forma más consistente que con el resto de personas.

No obstante, en esta fase no se ven muestras de ansiedad al separarse de la madre, a pesar de que ya la reconocen perfectamente. En esta etapa no les afecta tanto la separación de la madre como la pérdida del contacto humano (como cuando se les deja solos en un cuarto).

3- Desarrollo afectivo de 6-8 meses hasta 18-24 meses: Fase de apego

Durante esta etapa el vínculo del hijo con la madre está tan formado que el niño suele mostrar ansiedad y enfadarse al separarse de ella. Es la fase de apego propiamente dicho donde gran parte de las acciones que realizan los niños son para atraer la atención de la madre.

El bebé es capaz incluso de rechazar el contacto con un familiar cercano porque lo que desea es únicamente estar con su madre (a diferencia de la fase anterior donde le afectaba la pérdida de contacto humano).

4- Desarrollo afectivo de 18-24 meses en adelante: Fase de formación de relaciones recíprocas

Durante esta etapa se produce la aparición del lenguaje y el niño adquiere la capacidad de representar mentalmente a la madre. Esto le permite intuir su retorno cuando no está. Además, esta nueva capacidad provoca la desaparición de la ansiedad por parte del niño ya que comienza a entender que esta ausencia de la madre no es definitiva y que regresará en algún momento.

Si durante esta fase la madre explica los motivos de su ausencia y el tiempo estimado que va a estar fuera, los niños llorarán mucho menos que si no se les da ningún tipo de información.

A partir de los tres años de edad los niños empiezan a crear estrategias con el fin de negociar y controlar la interacción con la madre, para tratar de pactar sus salidas de casa.

Al final de estas cuatro fases se establece un vínculo afectivo sólido y pleno entre la madre y el niño. No obstante, dependiendo de la calidad y la forma de relación entre la madre y el bebé, éste último desarrollará un tipo de apego específico.

Tipos de apego en el desarrollo afectivo de los niños

El apego seguro es el que produce mejores resultados.

1- Apego seguro

Si todo va bien el bebé adquirirá un apego seguro. Este tipo de apego es el que produce mejores resultados en el desarrollo afectivo del bebé y se produce cuando los padres ejercen de forma correcta la función de dar seguridad a los hijos, están disponibles, son coherentes, son personas emocionalmente estables etc.

Este estilo educativo favorece que los hijos sean autónomos, no que quieren estar solos sino que pueden valerse por sí mismos. Genera individuos que afrontarán sus relaciones de adulto de un modo seguro, que tendrán más autonomía para vivir, más resistencia al fracaso, más capacidad de compromiso y de comunicación afectiva.

2- Apego ansioso-ambivalente

Este tipo de apego se caracteriza por figuras incoherentes e inestables con formas de intimidad variables. Se presenta por ejemplo en casos de sobreprotección de los hijos que no favorecen la autonomía de los mismos. Los individuos que han desarrollado este tipo de apego suelen tener dificultades para construir su autonomía personal y si no la adquieren mediante la pareja, difícilmente podrán construirla por ellos mismos.

Otra característica de estos individuos es la idealización del amor. Lo perciben como algo muy importante en la vida y suelen verse menos amados de lo que creen merecer.

3- Apego evitativo  

Es probablemente el peor de los tipos de apego que se pueden desarrollar. Surgen de figuras de apego que aborrecen a los niños, que los aborrecen y no muestran afecto hacia ellos y, por ende, no forjan relaciones de intimidad.

Este tipo de apego genera individuos fríos que desean vivir solos, que les cuesta mantener relaciones de pareja y suelen tener relaciones distantes con poca intimidad. Piensan que el amor no existe, que es una invención o producto del desarrollo cultural y literario.

4- Apego inseguro desorganizado – desorientado

Los que desarrollan este tipo de apego, carecen de una estrategia consistente que llegue a organizar las respuestas del niño ante la necesidad de protección y búsqueda de control. Como su propio nombre indica es un apego desorganizado en el que los niños no han aprendido pautas de respuesta ante una necesidad.

Este tipo de apego genera confusión, conflicto y miedo ante la figura de apego en situaciones de estrés.

La sensibilidad materna jugará un papel fundamental en el desarrollo afectivo del bebé.

Conseguir un buen desarrollo afectivo del bebé

Como hemos visto, un buen desarrollo afectivo del bebé se relaciona directamente con un apego seguro. Y se ha visto que este apego seguro se relaciona directamente con la sensibilidad materna (o de la figura de apego) a las necesidades e intenciones del bebé.

Esta sensibilidad se relaciona con responder rápida y apropiadamente al niño y ser capaz de ayudarlo cuando es preciso, especialmente si está angustiado.

Esta sensibilidad además ayuda a manejar la angustia del bebé, permitiendo la exploración y consolida el sentido de eficacia del niño, tanto respecto a sí mismo
como a los demás.

Precauciones en el desarrollo afectivo del bebé

Haciendo aquí un pequeño apunte, hay que tener especial cuidado con los cambios bruscos a los que sometemos a los niños. La integración del mismo en un nuevo ambiente, o un cambio de hábitos son acciones que requieren de un cierto procesamiento.

Un error que puede cometerse es la integración demasiado temprana del bebé en un sistema de guarda. En ocasiones en que los padres tienen vidas muy ajetreadas y reducen, o directamente se saltan, el tiempo de relación materna, los niños suelen presentar problemas. La urgencia de la vuelta al trabajo presiona muchas veces a las madres y padres a delegar el cuidado de sus hijos en guarderías, familiares etc. Lo que desestabiliza el vínculo afectivo a crear.

Otros casos ya en una edad adecuada son las de una integración más brusca. Muchos niños necesitan de un cambio más progresivo para adaptarse a un ambiente nuevo como por ejemplo una guardería.

En la misma línea estos cambios bruscos de ambiente pueden extrapolarse a otras conductas como el destete del niño o el cambio de cuidador. A pesar de ser factores que no correlacionan al 100% con un perfecto desarrollo del niño, sí influyen en éste y conocerlos puede suponer la diferencia entre un buen o mal desarrollo.

Desarrollo afectivo en bebés adoptados

Un estudio de Michael Rutter realizado en un orfanato de Rumanía reveló las consecuencias de la ausencia de una figura de apego en los bebés. Se estudiaron las consecuencias que tiene la adopción a determinadas edades, es decir, cuánto influye el tiempo sin esas figuras en el posterior desarrollo del niño.

En comparación con niños ingleses (adoptados normalmente y sin demasiada privación de la figura de apego), los niños rumanos adoptados en distintas edades mostraban un desarrollo diferente.

Los niños adoptados antes de los 6 meses, mostraban a los 6 y 11 años resultados en el desarrollo comparables a cualquier otro niño, es decir, no había consecuencias visibles.

Sin embargo, más allá de los 6 meses, los niños mostraban un retraso en el desarrollo (tanto físico, como intelectual, como emocional) respecto a niños adoptados en circunstancias normales.

El 20% de los niños rumanos adoptados después de los 6 meses mostraban conductas sociales extremadamente anormales como no diferenciar a sus padres de adultos no familiares, no buscar a sus padres en situaciones que les pudieran provocar ansiedad, incluso tendían a ser desmesuradamente amistosos con los extraños y mostraban un deseo excesivo de que les prestaran atención.

A pesar de que Michael Rutter aseguraba que con una buena rehabilitación estos niños podían recuperarse prácticamente por completo, este estudio demuestra el poder que tiene la figura materna o paterna en el desarrollo del bebé, y que no sólo puede afectar a rasgos de la personalidad, sino al desarrollo físico, emocional e intelectual.

Vídeos de interés sobre el desarrollo afectivo del bebé

https://www.youtube.com/watch?v=lilmCeluMuA&t=1663s

https://www.youtube.com/watch?v=WgDSaQsE_NY&t=163s

 

Educar sin Gritar: Guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas

Una guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas. Descubre cómo desarrollar la empatía, aprende técnicas efectivas de comunicación, inteligencia y regulación emocional que te ayudarán a lograr un desarrollo más equilibrado que aporte a tu hijo/a confianza, seguridad y un mejor futuro. Educar sin gritar permite crear una legítima autoridad de progenitores y educadores.

Educar sin gritar es posible.

¿Es posible educar sin gritar?

Sí, sin ninguna duda. Educar sin gritar no solo es posible, sino que los resultados de una crianza en la cual padres e hijos mantienen fuera del hogar golpes, gritos, etc. son mucho mejores. Es decir, aquellas personas que se han desarrollado bajo el mando de unos padres con actitud menos amenazante han sabido desenvolverse en la vida social y laboral de forma mucho más correcta. No podemos olvidar que alrededor del 90% de los trastornos psicológicos provienen de una mala educación.

La educación es un reto apasionante para padres, madres, profesionales y lectores, los cuales podrán saborear en los apartados siguientes pequeños entresijos de la gran aventura que es educar.

¿Cómo podemos mejorarla?

Claves para educar sin gritar

Cada caso es un mundo, y cada casa también. Existen infinidad de estrategias para llevar a cabo una mejor educación y su eficacia dependerá de cada familia. Sin embargo, aquí le ofrecemos dos claves fundamentales para comenzar a educar sin gritar:

  • Empatía: La empatía es esencial en las relaciones interpersonales, y qué mejor momento para desarrollarla que en la infancia. En esta edad, los niños son como esponjas con capacidad de absorber tanto lo bueno como lo malo. Basar nuestra crianza en valores éticos y morales les permitirá desarrollarse bajo un estado emocionalmente estable. Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos, y también quienes más les quieren. Sería impensable para un padre o madre permitir que su hijo fuese humillado, insultado, amenazado, etc. por otra persona. ¿No es eso exactamente lo que siente cuándo algún familiar le golpea o le grita? Los niños tienen derecho a ser educados sin violencia y ese es también el deber de un padre. Será sencillo trabajar la empatía siempre que seamos capaces de proporcionar un entorno con facilidad para la comunicación, el entendimiento y el apoyo.
  • La inteligencia emocional: La inteligencia emocional fue desarrollada por Daniel Goleman, quien comenzó a investigarla en empresas y organizaciones. Fue consciente, en aquel momento, de que aquellas personas que habían sido educadas en hogares donde la comunicación y expresión de emociones se realizaba de forma saludable, presentaban mejores actitudes personales y laborales. Los colegios e institutos están comenzando ya a desarrollar técnicas para trabajar esta habilidad, ¿por qué no hacerlo también desde casa? Es imprescindible que un hogar esté habilitado para la expresión de emociones y sentimientos, ya que está es la única forma de que los más pequeños sean capaces de reconocerlas y afrontarlas. Esta es la única forma de que los más pequeños aprendan a regular sus propias emociones, tarea imprescindible en contextos que tendrá que hacer frente en el futuro. No se ha de tener miedo a las emociones negativas (fue gracias a la película inside out que muchos descubrimos que la tristeza puede aportarnos cosas positivas al igual que la felicidad) y tampoco se debe temer a hablar sobre aquello que nos preocupa. Una conversación fluida, libre y basada en la igualdad entre los habitantes de una casa tiene como consecuencia un mayor crecimiento personal.

10 consejos para ayudar a mejorar la educación

A continuación, les proporcionaremos 10 consejos que, sin ninguna duda, ayudaran a que en su hogar se desarrollen conductas a favor de una crianza positiva:Todos los miembros de la casa deben saber cuál es su papel en la familia, qué es lo que se espera de ellos y cómo pueden ayudar al resto de los miembros. Distribuir las tareas del hogar es una forma de reducir la ansiedad y mejorar el clima.La comunicación en el hogar proporciona un intercambio de ideas, opiniones y demandas que tendrá como consecuencia una mayor satisfacción familiar y un mayor bienestar.

  1. Las exigencias a nuestros hijos deben basarse siempre en la madurez del mismo. Esto le ayudará a desarrollar sus capacidades, lo que aumentará el grado de importancia de las tareas delegadas y ayudará a desarrollar su madurez.
  2. Las diferencias y peleas entre los miembros de la familia deben desarrollar de formas que estén basadas en el diálogo. Como personas adultas, debemos tener la capacidad de controlar nuestro enfado y no dejarnos llevar por los sentimientos negativos de nuestros hijos. Si no nos vemos capaces de hacerlo, debemos retirarnos, esto hará que las discusiones no terminen en enfrentamientos.
  3. Asumir la culpa y la responsabilidad de las situaciones negativas que llevamos a cabo, ayudaran a que los niños desarrollen su propia capacidad de disculparse. Los padres son un reflejo para los niños, por lo que, si queremos que aprendan algo, debemos realizarlo nosotros primero.
  4. Comunicarnos a través del diálogo positivo, es decir, evitar decir no, basar nuestras negaciones en razones, utilizar la primera persona (yo) en vez de la segunda persona (tú) para ver los distintos puntos de vista de una misma realidad… Estas conversaciones aumentarán la capacidad comunicativa de los niños y su habilidad para debatir y defender distintas ideas.
  5. Preparar tiempos o espacios libres de tecnología que tengan como consecuencia un periodo de conversación o juego en el que deben participar toda la familia. Esto tendrá como consecuencia relajar las tensiones existentes entre los miembros y ayudar al dialogo, entendimiento y empatía.
  6. Refuerza de forma positiva aquellas acciones que sean satisfactorias. En muchas familias solo las conductas negativas son señaladas con castigos. Si no se premian a los niños bajo situaciones positivas, creerán que el único modo de tener la atención de sus padres es mediante la realización de las denominadas “trastadas”. El refuerzo positivo aumenta la autoestima, el autoconcepto y las ganas de mejorar, al contrario de los castigos que pueden minar el estado de ánimo de un niño si se dan con demasiada regularidad. Los premios deben ajustarse a la edad y se recomienda que no sean materiales.
  7. Los discursos de los educadores deben siempre mostrar una coherencia. No siempre estaremos de acuerdo con nuestra pareja, pero nunca debemos discutir sus decisiones delante de los menores. Esto debilita la unión paternal y la concepción de aquel que está siendo juzgado, lo cual puede tener como consecuencia la pérdida del respeto por parte del niño.
  8. Trate a su hijo como le gustaría que le tratasen los demás. Quizás es simple, obvio y de sentido común, pero deberíamos tratar a las personas del mismo modo que deseamos que sean tratadas por otros.

Cómo conseguir que nuestro hijo/a sea “un buen niño”

Uno de los mayores miedos de los padres al adoptar un estilo educativo más democrático es perder poder ante sus hijos. Es decir, ser incapaces de disciplinarlos. Parece ser que muchos padres piensan que educar sin gritar les hará perder autoridad.

La disciplina es, en sentido más positivo, un requisito inolvidable para asegurar un crecimiento equilibrado para un niño sano y preparado. ¿Se puede desarrollar la disciplina solo en contextos autoritarios?

La respuesta es no. La disciplina ha de trabajarse a través de la obediencia y observación de las normas y reglas familiares, escolares, sociales… Se ha de apoyar el crecimiento de valores basados en el respeto hacia las personas cuyas condiciones por edad, género, raza, orientación sexual, etc. sean distintas. Para trabajar la disciplina no es recomendable hacerlo a través de la absoluta autoridad, puesto que este aprendizaje será en vano. En resumen, educar sin gritar nos permitirá crear una disciplina positiva.

Educar sin gritar mejora la actitud de los niños.

¿Por qué no dan buenos resultados las crianzas autoritarias y permisivas?

Durante muchos años, el estilo educativo que ha imperado en nuestra sociedad ha sido el autoritario. Las consecuencias de esta crianza han sido notables, algo de lo que se dieron cuenta los investigadores y sobre lo cual alarmaron a la ciudadanía. Así, algunas personas decidieron adoptar un estimo permisivo, lo cual fue un error, puesto que daba resultados distintos, pero igual de negativos.

Actualmente, los años de investigación nos han proporcionado un esquema educativo cuyos resultados son satisfactorios en todos los sentidos: el estilo educativo democrático. Las consecuencias de esta crianza son mucho más positivas. Así, aquellos adultos que apoyan la comunicación, la atención, el afecto y el apoyo en el hogar, son padres de aquellos niños cuyo desarrollo es más completo. Educar sin gritar es un estilo educativo que ofrece efectos positivos para el niño en términos de socialización. Así, podemos ver un gran avance en la aparición de competencias sociales, índices más altos de autoestima y bienestar psicológico y un nivel inferior de conflictos familiares.

Por otro lado, los padres que siguen un estilo autoritario repercuten de forma más negativa sobre la socialización de los hijos, produciendo así una falta de autonomía personal y creatividad, menor competencia social y baja autoestima. Estos niños tienden a ser, por lo general, reservados, desconfiados y descontentos. Finalmente, los padres permisivos son aquellos cuyas medidas tienen como consecuencia que sus hijos presentan dependencia, altos niveles de conducta antisocial y bajos niveles de madurez y éxito personal.

En resumen, debemos basar nuestra técnica educativa en un modelo democrático, libre de antiguas técnicas basadas en el miedo y en la ciega autoridad. No debemos ser tampoco permisivos, es decir, debemos encontrar un equilibrio en el cual seamos representados como padres con capacidad disciplinaria a través de técnicas de escucha, diálogo y apoyo. La educación es un reto apasionante lleno de dudas y, aunque los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, nadie nos juzgará si echamos una ojeada a libros o artículos como este.

¿Cuál va a ser la primera técnica que emplees para mejorar el clima de tu hogar y el futuro de tu hijo?

Teorías del aprendizaje: Aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje? ¿Qué opinan los conductistas como Pavlov? ¿Y los constructivistas como Piaget? ¿En qué consiste la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel? ¿Y la teoría del aprendizaje social de Bandura? Además de responder estas preguntas, en este artículo veremos cómo conectar las respuestas con nuestra vida cotidiana.

Teorías del aprendizaje: Las principales y sus aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje?

Estas teorías son un diverso conjunto de explicaciones que tratan de profundizar en un fenómeno tan vital como el aprendizaje.

¿Y qué es el aprendizaje? ¿Cómo aprende el cerebroTodos lo sabemos, pero si lo intentamos definir… surgen dudas. Esto se debe a que es un concepto difícil de delimitar, que puede ser interpretado de varias formas. Llevamos experimentándolo en primera persona desde nuestra más tierna infancia y lo observamos diariamente, tanto en nosotros mismos como en los demás. En este artículo nos centraremos en las siguientes:

1) Cambios que podemos observar en la conducta.

2) Cambios que tienen lugar en nuestra mente.

Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Todo en la vida es aprendizaje. Si no interiorizásemos ciertas cosas, nos veríamos obligados a perder una inmensa cantidad de tiempo en realizar acciones tan sencillas como encontrar nuestra casa, hacer las cuentas al comprar en el supermercado o encontrar la palabra exacta para decir qué queremos comer. ¿Qué pasaría si tuviésemos que hacer esto paso a paso cada día?

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

¿Para qué lo hacen?

El aprendizaje es indispensable para nuestro bienestar. Es urgente teorizar sobre él para alcanzar logros tan importantes como diseñar programas educativos que se ajusten mejor a las necesidades de las futuras generaciones. Pero también es imprescindible conocer sus bases para solucionar de forma más eficiente los retos del día a día y adaptarnos mejor al mundo que nos rodea.

¿Cómo lo hacen?

Lo más probable es que nos imaginemos a expertos trabajando con niños en una clase. Además de utilizar métodos como entrevistas, cuestionarios o la observación, en los laboratorios también se experimenta con personas y otros seres vivos como conejos o ratas (respetando las normas éticas). Los animales son esenciales para explicar los actos más básicos.

Obviamente, las circunstancias a las que se tiene que adaptar un conejo (labores como no hacerse daño o encontrar comida) difieren mucho de las que se presentan en nuestro día a día (interactuar con centenares de conocidos en las redes sociales o procurar no caer mal a nuestro jefe), que nos ofrecen una infinidad de posibilidades y quebraderos de cabeza. Pero algunos resultados pueden extrapolarse a nuestras vidas.

Principales teorías del aprendizaje

En este apartado conoceremos lo que dicen las teorías más estudiadas sobre este tema en la actualidad.

1. Teoría del aprendizaje de Pavlov

Pavlov es un psicólogo y fisiólogo ruso célebre en la historia de la psicología por sus aportaciones al conductismo. Esta vertiente psicológica predominó en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Buscaba las respuestas del secreto del aprendizaje en laboratorios bajo condiciones tremendamente estrictas.

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.

Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado. El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.

Por ejemplo, si cuando pruebo una receta de pasta (estímulo condicionado), me duele el estómago (estímulo incondicionado), es posible que relacione mi malestar con los macarrones. Posteriormente, se producirá una respuesta condicionada, que es mi recién adquirido disgusto hacia ese plato.

Esta teoría también explica otros procesos como la generalización de los estímulos, saber que todos los semáforos en verde nos dicen que podemos cruzar, o la extinción, cuando dejamos de dibujar porque ya no nos dan premios en el colegio.

Estas ideas han dado lugar a innumerables investigaciones posteriores, pero también han suscitado diversas y agudas críticas. Este tipo de aprendizaje es demasiado rígido para explicar gran parte de las conductas humanas. Nuevos modelos siguen revisando estos pensamientos.

2. Teoría del aprendizaje de Piaget

Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

El aprendizaje existe gracias a los cambios y a las situaciones novedosas. Nuestra percepción del mundo se renueva a medida que crecemos. Este proceso está compuesto por esquemas que nosotros ordenamos mentalmente. La adaptación tiene lugar mediante un proceso de asimilación, que modifica la realidad externa, y otro de acomodación, que cambia nuestras estructuras mentales.

Por ejemplo, si acabamos de conocer a un vecino nuevo y hemos tenido malas experiencias previas, pensaremos “es un cotilla” (asimilación). No obstante, si vemos que es discreto y prudente, nos veremos obligados a alterar nuestra clasificación previa (acomodación) y reconocer que también hay vecinos agradables.

Por otra parte, la organización procura integrar las diferentes adaptaciones a lo largo de nuestro desarrollo entre diferentes estadios del desarrollo (de forma vertical) o dentro del mismo estadio de desarrollo (de forma horizontal). Adaptación y organización se complementan mediante la “equilibración“, que autorregula nuestro aprendizaje.

3. Teoría del aprendizaje significativo de Ausubel

Ausubel es uno de los máximos exponentes del constructivismo y fue muy influido por Piaget. Este psicólogo y pedagogo opinaba que para que la gente aprenda es preciso actuar sobre sus conocimientos previos. Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo comprenda lo que es un mamífero, primero tendré que comprobar que sabe lo que es un perro y saber cómo piensa para actuar en consecuencia. Estos conceptos se integran mediante organizadores previos que buscan la coherencia en nuestro cerebro.

Esta teoría está muy centrada en la práctica. El aprendizaje significativo contrasta con el aprendizaje de memoria (retener largas listas sin discurrir) porque produce conocimientos mucho más duraderos que se interiorizan mejor. Con el tiempo los conceptos se van relacionando y jerarquizando para ahorrarnos muchos pasos cada vez que queramos hablar sobre un tema determinado o hacer cosas como jugar al baloncesto.

4. Teoría del aprendizaje social de Bandura

La teoría de Bandura hizo hincapié en el papel de las variables sociales y unió la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.

Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

Los más pequeños pueden saber que no está bien pegar a sus compañeros, pero si interiorizan la violencia de su serie favorita es posible que mantengan conductas agresivas en contextos y momentos diferentes. Es decir, si ven en la tele que un problema se solucionó con un puñetazo, tal vez den un empujón a un amigo la semana siguiente para conseguir un juguete en la escuela.

Aplicar las teorías del aprendizaje en la educación

Frecuentemente, cuando nos hablan de aprendizaje pensamos en los niños y los colegios. Este proceso influye en todas las etapas de la vida, pero lo que aprendemos en nuestra infancia y cómo lo hacemos nos marcará para siempre. Es complicado encontrar un solo padre que no desee descubrir las claves del aprendizaje para mejorar la educación de sus hijos.

Vivimos en un entorno cambiante, estamos expuestos a numerosos personajes y situaciones que abarcan desde lo más rutinario hasta lo más excéntrico que podamos imaginar. Los profesionales del futuro deberán ser capaces de enfrentarse a una sociedad que se transforma cada día a una velocidad mayor y estar a la altura.

Se debe encontrar una manera de educar a los miembros de la próxima generación para que sepan desenvolverse en un entorno cada vez más virtual y globalizado. En primer lugar, hay que seguir investigando estas teorías y proponiendo otras alternativas que se adapten a la realidad. Esto nos permitirá avanzar y rediseñar las medidas educativas que no permiten a la gente desarrollar su máximo potencial.

Hacer descubrimientos en este campo es una tarea ambiciosa y complicada. Pero sí podemos observar las reacciones de nuestros hijos al combinar varios métodos de enseñanza para ver qué se adapta mejor a ellos.

Por ejemplo, si queremos que nuestro pequeño aprenda a hablar inglés podemos probar a que cante canciones en ese idioma o a darle pequeñas recompensas en un juego por cada acierto. Con un sistema de aprendizaje flexible que contemple las necesidades particulares de cada persona se puede alcanzar un extra de motivación que logre excelentes resultados.

¿Cuál es la mejor teoría del aprendizaje?

Es lógico que al encontrarnos con posturas tan diferentes nos surjan dudas. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado? Para resolver estas cuestiones podemos imaginar las teorías como si fuesen personas. No hay dos iguales. Cada una contempla la realidad desde su punto de vista particular.

Hay que recordar que estos modelos han sido ideados y desarrollados por gente como nosotros, con sus diferentes experiencias, puntos de vista, contextos, objetivos, etc.

De momento no se puede explicar completamente el aprendizaje desde ninguna de ellas. Estas explicaciones van surgiendo a medida que los profesionales hacen descubrimientos o proponen nuevos rumbos y los debaten entre ellos. Son modelos dinámicos que no podemos dar por definitivos.

Consejos prácticos para emplear las teorías del aprendizaje en la vida cotidiana

1. Observa los resultados del aprendizaje

Da igual si quieres mejorar tu aprendizaje o el de tus conocidos. Por ejemplo, imagina que tu pareja quiere hacer deporte, pero le cuesta adquirir hábitos saludables y es un poco patosa. Podéis intentar buscar una hora en la que esté relajada, ir estableciendo paralelismos entre sus actividades favoritas y el nuevo deporte, señalar pequeñas metas, etc. De esta forma veremos qué funciona y qué no.

2. No te preocupes si no funciona un determinado método de aprendizaje

No olvidemos que no solo importa el resultado, también podemos disfrutar del proceso de aprendizaje. Tal vez el problema es que no has encontrado la mejor forma de aprender. Es probable que, a medida que vayas intentándolo y conociéndote, acabes encontrando la estrategia óptima para tus objetivos.

3. No te obsesiones con las teorías

Estas explicaciones nos ayudan a establecer una buena base teórica. Pero debemos recordar que cada persona es distinta y que dependiendo de la situación igual necesita un procedimiento u otro. El proceso que tiene lugar a la hora de intentar eliminar una fobia no es el mismo que se lleva a cabo para memorizar la lista de la compra.

4. Busca retos

El aprendizaje no es un proceso independiente, ya que está intensamente relacionado con otros, como la memoria, la atención o la motivación. Por mucho que deseemos aprender algo y lo conectemos a las teorías, si no lo intentamos de verdad no lo conseguiremos. Todos hemos experimentado la diferencia que existe entre aprender solo para el examen una asignatura que nos aburre y desear saber más sobre un tema que nos apasiona, como todos los resultados de nuestro equipo de toda la vida o las canciones de nuestro grupo favorito.

5. Si algo va mal, busca ayuda

Si estás preocupado por ti o sospechas que alguno de tus allegados tiene un problema especial con el aprendizaje, es prioritario que busques la ayuda y el apoyo de un profesional. Seguro que consigue ayudaros.

Muchas gracias por leer este artículo acerca de las Teorías de aprendizaje. Si te ha gustado, o tienes alguna duda, deja un comentario en el recuadro de abajo.

Cómo aprende el cerebro: Factores que favorecen el aprendizaje

Entender cómo aprende el cerebro nos ayuda a vislumbrar nuevas estrategias de aprendizaje. El método de enseñanza tradicional ha quedado obsoleto y es hora de buscar alternativas en la neuroeducación. En este artículo te contamos cómo aprende el cerebro, te damos algunos consejos que te ayudarán a favorecer el aprendizaje.

Cómo aprende el cerebro. Foto: Natasha Connnell, Unsplash.com

¿Cómo aprende el cerebro? Repetir una y otra vez diferentes datos, hasta que logramos memorizar una determinada información, no es la mejor forma de aprender. Diferentes estudios científicos han demostrado que factores cómo la sorpresa, la motivación, la emoción, el deporte, la novedad, o el trabajo en equipo, son ingredientes indispensables para favorecer y fomentar el aprendizaje y conocimiento.

La estrategia de educación que seguimos actualmente no es la adecuada. Para ayudar a educar y a aprender mejor, debemos comenzar a aplicar en las escuelas los descubrimientos sobre cómo aprende nuestro cerebro. Procesar secuencias monótonas de información no nos enseña a enfrentarnos al mundo. No aprendemos al memorizar, sino al experimentar, al involucrarnos y al practicar con nuestras manos.

Para aprender es necesario introducir una novedad que logre sacar del letargo a nuestro cerebro. De esa manera, favorecemos no sólo la atención sino también la memoria. La información nueva y llamativa se almacena en nuestro cerebro de manera más profunda. Según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la actividad cerebral registrada durante una clase, es similar a la hallada viendo la televisión, es decir, prácticamente nula. Con interminables charlas en las que se bombardea a los alumnos con información estamos consiguiendo el efecto contrario al buscado.

Según el neuropsicólogo J.R. Gamo el cerebro necesita emocionarse para aprender. Cuando el cerebro adquiere información novedosa lo procesa el hemisferio derecho del cerebro (relacionado con la intuición, las imágenes y el pensamiento creativo).

Por tanto, el lenguaje, y la charla que un profesor puede dar a sus alumnos en clase, no juega un papel importante en el aprendizaje. Justo al contrario, fomenta que los alumnos desconecten y se distraigan con mayor facilidad.

Para comprender cómo aprende el cerebro, es importante conocer cómo siente, cómo procesa y almacena información.

Plataforma Neuroeducación de CogniFit: Cómo aprende el cerebro

Recientemente, cada vez es más frecuente encontrar el prefijo “neuro-” asociado a distintas ciencias. Esto ha generado la creación de nuevas disciplinas como el neuromarketing, la neurotecnología, la neurolingüística y la neurodidáctica. Y es que la neurociencia cada vez tiene un papel más relevante en la explicación de la realidad científica. Conocer el funcionamiento cerebral ayuda a comprender mejor fenómenos como el que nos ocupa: cómo aprende el cerebro.

¿Te gustaría ver una demostración de cómo funciona esta herramienta líder en neuroeducación? Clickando en este enlace, puedes concertar una cita para hablar directamente con Rafael Domenech. Este profesional de CogniFit resolverá todas tus dudas, y te explicará todo lo que necesitas saber sobre cómo la tecnología educativa puede ayudarte a identificar posibles trastornos del aprendizaje, y rehabilitar las principales habilidades cognitivas de los alumnos.

La neurodidáctica aúna los conocimientos y métodos de la neurociencia encaminados a favorecer el proceso de aprendizaje para ayudarnos a enseñar y aprender de una manera más eficaz. Desde CogniFit y con miras a favorecer la atención a distintas necesidades educativas se ha creado la plataforma neuroeducativa para colegios y profesores. Se trata de una plataforma de neuroeducación creada por especialistas en neuropsicología, que pretende ayudar a educadores no especializados en psicopedagogía a evaluar los procesos de aprendizaje y conseguir los mejores resultados en sus alumnos.

CogniFit Neuroeducación: Cómo aprende el cerebro

Factores que favorecen el aprendizaje. Aprender a aprender

1- En el aprendizaje una imagen vale más que mil palabras

En situaciones muy conocidas o rutinarias el cerebro se vuelve vago. La clave es aprovechar la búsqueda de novedad del cerebro humano. Para aprender el cerebro necesita estímulos nuevos.

¿Cómo aprende el cerebro? Una buena idea a la hora de enseñar consiste en pasar de lo lingüístico a lo visual. Sustituir el discurso teórico oral por una charla apoyada por imágenes, mapas conceptuales, vídeos y demás material audiovisual estimula al alumno, y favorece su participación en el aprendizaje.

Ante estímulos novedosos se activa toda la corteza cerebral. Se trata de una característica fisiológica que sirve para afrontar cualquier tipo de estímulo independientemente de su naturaleza. Esta peculiaridad juega a nuestro favor en el aprendizaje. Y es tan simple como introducir cambios durante nuestro discurso como gestos, expresiones faciales, contacto ocular o cambios en la entonación. Pero no hay nada que active más el cerebro que una imagen nueva o un vídeo entretenido. Si logramos que se active toda la corteza estaremos favoreciendo un pensamiento más integrado que poco tiene que ver con la memorización forzosa y está muy relacionado con un aprendizaje eficaz y duradero.

2- Emocionarse es vital para el aprendizaje

Seguramente todos recordemos a ese profesor o profesora que nos marcó para bien o para mal. Si atendemos a cómo aprende el cerebro según la neurociencia esto tiene una explicación muy sencilla.

La emoción y la cognición están estrechamente relacionadas y el diseño anatómico cerebral es coherente con esta relación. La información que captamos viaja primeramente por sistemas como el límbico, la parte primitiva o emocional del cerebro. Después, es enviada a la corteza; la parte más analítica y más nueva filogenéticamente.

La parte más emocional está conectada con estructuras relacionadas con la supervivencia como la amígdala. Por este motivo, la amígdala está destinada a consolidar un recuerdo de una manera más eficaz. Es importante conseguir llegar a esta parte emocional para que la información permanezca y el aprendizaje sea eficaz. Cómo aprende el cerebro: Por ejemplo, contar historias es una manera magnífica de activar estructuras subcorticales y aprender mejor.

A este respecto el neurólogo mexicano Jaime Romano ha diseñado un modelo conocido como neuropirámide. El modelo, cuenta con seis peldaños en los que se plantea qué sucede con la información sensorial hasta que se convierte en aprendizaje. Descubrió que el procesamiento de la información está muy ligado a procesos emocionales.

Según Romano: “Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fijar su atención”.

2- Trabajar con compañeros es estimulante

El cerebro se estimula cuando interactuamos con los demás y la motivación aumenta. Si tenemos alumnos motivados, tenemos alumnos atentos; y si tenemos alumnos atentos, es más probable que ese aprendizaje sea significativo y lo recuerden de por vida.

Cómo aprende el cerebro: El aprendizaje cooperativo resulta de gran utilidad en el desarrollo de habilidades sociales, sentimientos de autoeficacia, favorecimiento de la empatía y la habilidad de escucha entre otras. Este tipo de tarea tiene muchos beneficios siempre y cuando se plantee desde la perspectiva cooperativa y no competitiva ni individualista. Para ello, es necesario que cada uno alcanza sus objetivos solo si los otros alcanzan los suyos. Investigaciones al respecto han concluido que las situaciones cooperativas son superiores tato a las competitivas como a las individualistas.

3- Las TICs (nuevas tecnologías), un aliado en el aprendizaje

Las tecnologías de la información y la comunicación favorecen la atención sostenida y estimulan las partes más creativas de nuestro cerebro.

Marc Prensky, experto en educación, afirma que el sistema educativo actual es anacrónico y debería ser reemplazado por otro acorde a la realidad actual. No es sensato contar con tecnología del siglo XXI y seguir enseñando como desde hace 200 años.

Cómo aprende el cerebro: Para conectar con las emociones y utilizar un material que resulte significativo para los alumnos es imprescindible hacer uso de las TICs. Tenemos que ser conscientes de que estamos tratando con nativos digitales y por ende el formato digital es más atractivo.

Lo interactivo que tienen las tecnologías de la información favorecen que la atención no decaiga. El material audiovisual que manejan también favorece el almacenamiento de la información.

Todo son ventajas si sabemos hacer un buen uso de las TICs para estimular y complementar el aprendizaje en el aula.

3- Jugar o practicar deporte también es aprender

La actividad física favorece que los músculos segreguen una proteína que al llegar al cerebro favorece la plasticidad neuronal. Esta plasticidad se traduce en un aumento del número de conexiones neuronales y sinapsis.

Supone un error desapuntar a los alumnos de actividades deportivas, porque éstas favorecen el aprendizaje y la memorización. Según el profesor de la Universidad de Barcelona David Bueno, tan necesario es aprender a enseñar en las aulas como otorgarle peso al desarrollo y ocio personal.

4- El cerebro aprende a través del contacto con la naturaleza

Es un error mantener al alumno sentado, estático, escuchando información de forma pasiva. El alumno ha de ser agente activo de su aprendizaje. Pero al igual que queremos que los alumnos estén activos intelectualmente también es importante que lo estén físicamente. Por ello, en la medida de lo posible, es muy ventajoso salir del aula para aprender. Si bien con salir del aula conseguimos empezar a movilizar nuevas estructuras cerebrales muy positivas para el aprendizaje; lo ideal seria poder llevarlo a cabo en la naturaleza.

Si nos fijamos en cómo aprende el cerebro, la naturaleza es un entorno perfecto de aprendizaje, especialmente en edades tempranas.

En el mundo de la naturaleza podemos encontrar infinidad de estímulos con distintas formas, colores, movimiento, profundidad. Esta diversidad de características sumado a lo beneficioso de hacer vida al aire libre favorecen el aprendizaje eficiente. De esta manera, lograríamos los mejores resultados en la enseñanza al menor coste posible.

5- Un buen descanso es fundamental en el aprendizaje

En ocasiones pasamos por alto la importancia de una buena alimentación para el cerebro (el cerebro necesita vitaminas), o un buen descanso en el aprendizaje. El descanso está íntimamente relacionado con procesos implicados en el aprendizaje tan importantes como la memoria, la atención y la motivación.

Los horarios académicos son por lo general matinales y generalmente no están sincronizados con los ritmos biológicos de los alumnos. Esto se debe en parte a que las rutinas (televisión, cena, videojuegos, irse a dormir tarde) no favorecen el descanso. Ver la televisión antes de dormir implica una alta estimulación del sistema nervioso que dificulta el sueño. Ocurre de manera similar con los videojuegos, el ordenador, el móvil y demás gadjets tecnológicos. La cena muy cercana a la hora de dormir impide hacer una adecuada digestión que dificulta el descanso. E irse a dormir tarde implica dormir menos horas y por lo tanto al madrugar el cuerpo se resiente.

De esta manera, nos encontramos con alumnos que como zombies acuden sin ganas al colegio. Podemos evitar que acudir a clase sea tan aversivo si instauramos una rutina al irse a dormir. Hay que evitar una excesiva estimulación, dormir poco o comer antes de dormir.

¡Muchas gracias por leer! Espero que el artículo sobre cómo funciona el cerebro, os resulte interesante, no dudéis en dejarme abajo vuestros comentarios y preguntas.

Educación emocional ¿cómo enseñar emociones?

Podemos sobrevivir un día sin hablar, sin salir, sin dormir… pero ¿podemos estar un día sin sentir? Las emociones nos acompañan en todo momento. Cada estímulo, situación o pensamiento genera un gran abanico de sensaciones que alteran nuestro ánimo. Conoce esta guía útil sobre la educación emocional: Qué es, por qué es importante y cómo trabajarla a cada edad. La enseñanza emocional modela nuestra personalidad y es una competencia fundamental para nuestra vida. ¡Aprende a gestionarla! 

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional se puede definir como la herramienta que proporciona la capacidad para identificar las propias emociones y las de los demás; regularlas, fomentando la experimentaciones positivas y evitando los efectos de las negativas.

La educación emocional no persigue que todo individuo experimente una misma emoción de igual forma ante un mismo hecho, sino que perminte trabajar nuestros sentimientos, acercándonos a ellos y maximizando los beneficios que pueden aportarnos. El principal objetivo de la educación emocional es conceder a cada sujeto las herramientas necesarias para experimentar de forma provechosa sus emociones.

Las emociones son variaciones en nuestro ánimo, gratificantes o no, que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. En sí mismas son naturales, universales y adaptativas; sin embargo cada estímulo puede provocar en cada individuo una emoción completamente diferente.

El término educación se referiere, en un contexto formal, a una formación reglada y previamente planificada de contenido generalmente académico (educación física, musical, matemática, lingüística…). También hablamos de educación para referirnos a instrucciones menos formales, pero que persiguen impartir contenidos similares. Por otro lado, la educación también se refiere a la adquisición de pautas de cortesía y modales adecuados. En principio, parece que trabajando todos estos aspectos un individuo conseguirá desarrollarse de forma adecuada. ¿Son en estos casos trabajadas nuestras emociones?

Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.

Robert Fripp.

¿Por qué trabajar la educación emocional?

Los niños nacen con una larga lista de tareas. A los pocos meses de vida, los padres se encuentran en una expectante espera por escuchar las primeras palabras de sus hijos. Se esfuerzan por impulsar su desarrollo lingüístico; repitiendo cada palabra, gesticulando e intensificando cada vocalización. Después esperan sus primeros pasos, facilitándole instrumentos y apoyos que facilitan esta labor.

Cuando el niño crece comienza una exhaustiva búsqueda de una escuela que le proporcione una buena educación. Dentro del aula quedan desde el inicio establecidos los contenidos mínimos apropiados para cada etapa educativa. Los niños deben aprender a leer, escribir, sumar… en un curso determinado. Cada tres meses se evalúa si cada alumno progresa o no adecuadamente; y al final de cada año se cuestiona si debe avanzar de nivel junto al resto de sus compañeros o debe por el contrario reforzar conocimientos.

Si un alumno no alcanza los contenidos mínimos estipulados para su edad en matemáticas, lengua, ciencias o inglés nos preocupamos. No está al mismo nivel que el resto de sus compañeros. ¿Qué ocurre cuando un niño no es capaz de empatizar con el resto de miembros del grupo aula? ¿Y cuando no es capaz de autorregular sus emociones de forma favorable? Probablemente nada, ya que estos aspectos no son consideradas en la evaluación educativa de los más pequeños. Normalmente, en la escuela hay poco espacio para la educación emocional.

Un niño con una adecuada instrucción académica tendrá grandes posibilidades de desarrollar favorablemente su inteligencia. De la misma manera, un niño con una adecuada instrucción emocional será emocionalmente inteligente. Es decir, tendrá consciencia de sus emociones y aprenderá a canalizarlas, para experimentarlas de manera saludable. Sabrá enfrentar la frustración y las dificultades que puedan presentarse. Además, será proactivo con su entorno y con quienes le rodean; siendo capaz de detectar y comprender los sentimientos de los demás.

Educación emocional. ¿Cómo trabajarla en cada etapa?

1- Educación emocional en niños de 0 a 3 años

El niño es capaz de experimentar emociones desde el primer momento de su vida. Esta etapa se caracteriza principalmente por la novedad y la indefensión. El niño se enfrenta desde que nace a continuos estímulos novedosos capaces de despertar en él multitud de respuestas. Dichas respuestas nos muestran sus gustos, preferencias y sensaciones de forma perceptible. En esta etapa ya comenzamos a observar claros indicios del futuro carácter y temperamento de cada niño, aunque es cierto que estas características son aun muy moldeables. Es por ello que es esencial una educación emocional temprana. A los tres años el niño no ha adquirido una identidad estable; sin embargo, la estrategias de trabajo emocionales que se le concedan tendrán un peso fundamental en su futura capacidad para motivarse y en su tolerancia ante la frustración.

Pautas para trabajar la educación emocional de 0 a 3 años:

  • Establecer vínculos afectivos cálidos, que les permitan sentirse seguros y protegidos. Conoce la teoría del apego, y los diferentes estilos de apego que existen.
  • Servirles de apoyo en su exploración del mundo, fomentando la búsqueda de situaciones novedosas y permitiéndoles experimentar por si mismos.
  • Atender sus necesidades, ayudándoles a resolver dificultades.
  • Fomentar en su entorno un ambiente positivo, alegre y animado.
  • Dejar espacio para la comunicación, incluso antes de que esta sea verbal o claramente perceptible.

2- Educación emocional en niños de 3 a 6 años

En esta etapa del desarrollo del niño se produce un importante desarrollo de los distintos procesos cognitivos (atención, memoria, percepción, pensamiento y lenguaje). Dicho desarrollo produce una gran explosión emocional. El niño ya ha definido distintas emociones. Es capaz de razonar sobre sus sentimientos y explicar sus sensaciones. Además vincula las distintas emociones que siente a distintas causas e incluso modifica su expresión para cada contexto. Por ejemplo, no es nada extraño encontrar a unos padres que se sorprendan con el comportamiento de su hijo en el aula, muy diferente al demostrado en otras situaciones.

Pautas para trabajar la educación emocional de 3 a 6 años:

  • Promover un comunicación activa y cercana, que les anime a compartir sus emociones con quienes les rodean. ¿Cómo educar en valores a nuestros hijos?
  • Reflexionar de forma conjunta sobre los estados detectados en los demás.
  • Aportarles progresivamente estrategias para superar fracasos y dificultades de forma cada vez más autónoma.
  • Animarles a compartir con los iguales sus deseos e inquietudes; y motivarles para interesarse por los deseos e inquietudes de los demás.
  • Inculcarles la importancia de valorar los pequeños detalles y fomentar una actitud positiva hacia el futuro.

3- Educación emocional en niños de 6 a 12 años

Esta etapa se caracteriza por la pérdida progresiva de creencias fantasiosas, que son substituidas por razonamientos más realistas. Los niños comienzan a comprender, expresar y percibir la realidad de forma mucho más fiel al contexto; por tanto, detectan mucho mejor las emociones propias y ajenas, y las transmiten de forma más coherente. Esta etapa se caracteriza también por una pérdida paulatina de la espontaneidad que caracteriza la niñez. Estos cambios son efectos naturales del desarrollo madurativo de cada individuo; sin embargo, sin una educación emocional adecuada, estas alteraciones en su forma de percibir el mundo pueden provocar el padecimiento de emociones negativas.

Pautas para trabajar la educación emocional de 6 a 12 años:

  • Impulsar la autoconfianza; la seguridad en sí mismos y en sus decisiones. ¿Cómo mejorar la autoestima?
  • Dejar progresivamente espacio para que comiencen a resolver sus dificultades por si mismos, haciéndoles saber que siempre tendrán con quien contar.
  • Promover la comunicación intrapersonal, él diálogo interno y la reflexión sobre uno mismo.
  • Evitar cohibir la expresión de sus emociones negativas, ayudándoles a experimentarlas de forma justificada y con una intensidad adecuada.
  • Fomentar una vivencia tan natural de las emociones que no de lugar a avergonzarse de experimentarlas.

Educación emocional en adolescentes

La educación emocional en esta etapa tiene una importancia sobresaliente. En la adolescencia los niños dejan de ser niños y se preparan para la vida adulta. Es un periodo cargado de desafíos; enfrentan nuevos derechos, obligaciones y responsabilidades. Además experimentan numerosos cambios físicos y psicológicos que provocan numerosas emociones que deben encajar. Una adecuada educación emocional en este momento permitirá que no se sientan solos ante dichos cambios, sepan enfrentarlos y los vivan con entusiasmo.

Pautas para trabajar la educación emocional en la adolescencia:

  • Vigilar que los cambios experimentados no afectan de forma negativa a su autoestima.
  • Enseñarles a controlar la impulsividad, ayudándoles a ser cada vez más conscientes de las consecuencias de sus actos.
  • Trabajar profundamente la empatía, fomentando su interés para detectar emociones ajenas.
  • Fomentar su capacidad de colaboración comunitaria y trabajo en equipo, haciéndoles ver los beneficios de su implicación en la sociedad.
  • Ayudarles a fortalecer su identidad personal, firmeza y autorespeto; aunque esto suponga a veces ir en contra de la mayoría.

Educación emocional en Adultos

Aunque es cierto que en esta etapa cada individuo manifiesta mayor estabilidad emocional, no es menos importante seguir trabajando este aspecto. Este periodo se caracteriza por la presencia de multitud de compromisos (profesionales, sociales, familiares, intrapersonales…) a los que hacer frente. El individuo debe lograr conciliar estos deberes con su principal objetivo vital, la búsqueda de la felicidad. Esta conciliación provocará en algunas ocasiones la experimentación de emociones satisfactorias y placenteras, y en otras las más desagradables y frustrantes. Trabajando la educación emocional el individuo logrará afrontar de forma saludable los distintos contratiempos que puedan presentarse.

Pautas para trabajar la educación emocional en Adultos:

  • Buscar tiempos de encuentro con uno mismo, espacios de reflexión y meditación personal.
  • Trabajar la capacidad para reconocer las propias limitaciones, ante los demás y ante sí mismos, trabajando la humildad para ser capaces de pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Promover una escucha activa que les permita, además de atender las comunicaciones de quienes les rodean, aportar propias ideas, pensamientos y consejos que enriquezcan a otras personas.
  • Adquirir estrategias de combate contra la monotonía y el conformismo, fomentando la ilusión y el entusiasmo. Impulsar la creación continua de nuevos sueños y aspiraciones.
  • Fomentar la apertura mental y la flexibilidad, asumiendo un papel dinámico permanente en su desarrollo.

Educación emocional en la tercera edad

La última etapa de la vida adulta muestra grandes evidencias del paso del tiempo. Esta etapa está fuertemente marcada por el desarrollo de las anteriores, por tanto existen maneras muy diversas de vivirla. Sin embargo podemos destacar una característica bastante significativa de este periodo, la presencia de emociones melancólicas producidas por frecuentes pérdidas que se experimentan, y la inquietud por el desenlace de la propia vida. Una educación emocional adecuada permitirá que la persona viva su vejez de forma plena, encarando los temores propios y naturales de este momento.

Pautas para trabajar la educación emocional en la tercera edad:

  • Promover las capacidad expresiva emocional; para que resulte fácil compartir miedos y preocupaciones, y no tratar de afrontarlos en soledad.
  • Trabajar la autoestima, para que los deterioros físicos y psicológicos propios de la edad sean comprendidos de manera natural y no provoquen emociones dañinas.
  • Participar en comunicaciones interpersonales con frecuencia, incluso cuando se hayan perdido habilidades sociales o comunicativas.
  • Adquirir estrategias de adaptación al cambio, para que comprendan las novedades de su entorno y de las nuevas generaciones; y estas no les causen malestar.
  • Aprender a canalizar el desconsuelo y fomentar la superación y recuperación emocional tras las adversidades.

Ventajas de la educación emocional en la personalidad

Hasta ahora hemos expuesto el por qué es necesaria una adecuada educación emocional y hemos concretado distintas pautas adecuadas a cada etapa del desarrollo evolutivo. Pero, ¿qué consecuencias se producen en nuestra personalidad tras trabajar estos aspectos?

Un individuo que ha educado sus emociones…

  • Reconoce y comprende sus sentimientos y es capaz de justificarlos.
  • Desarrolla habilidades para dominarlas, graduarlas y adecuarlas.
  • Predice las consecuencias que producirán en si mismo.
  • Reconoce las emociones que los demás manifiestan y es capaz de actuar en consecuencia de manera productiva.
  • Previene emociones negativas, evitando los efectos dañinos que produce.
  • Adopta una actitud positiva ante la vida.
  • Aumenta su capacidad de emprendimiento y automotivación.
  • Es capaz de tolerar la frustración y gestionar conflictos con habilidad.
  • Desarrolla su capacidad de liderazgo.
  • Establece relaciones interpersonales satisfactorias y es capaz de construir vínculos intensos y seguros con los demás.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿crees que es importante la educación emocional? ¿Qué estrategias utilizas? Comparte con nostros tus dudas y experiencia.

Aprendizaje asociativo: El aprendizaje obtenido a partir de la asociación

¿Cómo nos afectan los castigos y las recompensas? ¿Te has preguntado alguna vez cómo aprendemos que algo es peligroso o beneficioso para nosotros? ¿Qué es el aprendizaje asociativo? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus tipos? ¿Y sus autores? Descubre aquí las respuestas a estas preguntas y a muchas más. En este artículo te explicaremos con detalle y numerosos ejemplos uno de los enfoques más populares del aprendizaje.

¿Qué es el aprendizaje asociativo?

Independientemente del ambiente, el método que utilicemos o nuestros motivos, el aprendizaje consiste en la aparición de cambios relativamente estables en nuestra conducta o nuestra mente producidos mediante la experiencia.

¿Cómo aprende nuestro cerebro? Responder esta pregunta es un gran reto para los psicólogos y los profesionales de otras disciplinas dedicadas a la educación. Los expertos se esfuerzan considerablemente en elaborar teorías del aprendizaje. En este artículo te hablaremos sobre una de las propuestas más exitosas.

La definición de aprendizaje asociativo abarca varios tipos de procesos y sucesos distintos. Es un aprendizaje que tiene lugar cuando dos elementos se conectan en nuestro cerebro. Por ejemplo, si asociamos el despertador a madrugar, descubriremos para qué sirve este instrumento y lo poco que nos agrada.

¿Para qué sirve el aprendizaje asociativo?

Aprender nuevos contenidos y adaptarse constantemente a las circunstancias es fundamental en todas las etapas de la vida. Los progresos en la comprensión de este proceso favorecen el avance de mejores métodos educativos e incrementan el bienestar común.

Si no fuésemos capaces de asociar diferentes ideas, nos veríamos obligados diariamente a preguntar cómo se llega a nuestra casa o a exponernos a peligros como el fuego tras ignorar que quema. Tendríamos lo que se denomina cotidianamente “memoria de pez”. Afortunadamente, conectamos el agua con saciar la sed o la comida que nos produce alergias con el malestar.

¿Cómo se produce el aprendizaje asociativo?

Los procesos relacionados con el aprendizaje asociativo tienen lugar mediante la experiencia. Nuestras vivencias van enseñándonos qué nos beneficia y qué resulta perjudicial para nosotros. Aunque no siempre obtenemos los mismos resultados con los mismos actos, los acontecimientos pasados son una guía bastante fiable para nuestras acciones futuras.

No solo nosotros nos apoyamos en nuestros sucesos pasados para desenvolvernos adecuadamente. Los animales también llevan a cabo procesos de aprendizaje. De hecho, ellos han sido los principales protagonistas en los experimentos dedicados a profundizar en el aprendizaje asociativo.

Ivan Pavlov desarrolló uno de los experimentos más célebres del aprendizaje asociativo y la psicología en general. En la década de 1980 este fisiólogo ruso observó cómo salivaban los perros (respuesta no condicionada) tras ver la comida (estímulo no condicionado).

Entonces decidió hacer sonar un estímulo neutro como una campana (estímulo condicionado) cuando presentaba la comida a los animales. El resultado fue que los perros comenzaban a salivar al escuchar este instrumento (respuesta condicionada). Habían asociado el sonido de la campana con la comida. A nosotros nos pasaba lo mismo cuando éramos pequeños y nos alterábamos tras oír el timbre del recreo.

Aprendizaje asociativo: Tipos y ejemplos

1. Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico es un tipo de aprendizaje asociativo basado en la asociación entre un estímulo neutro con otro que resulte significativo para una persona o un animal con el fin de que provoque una respuesta parecida. Es el proceso que hemos visto previamente con el perro de Pavlov.

Un experimento tremendamente representativo del condicionamiento clásico es el del pequeño Albert. Tuvo lugar en 1920 y fue llevado a cabo por Watson y Rayner. Ellos opinaban que el miedo, la ira y el amor eran los patrones originales de las reacciones emocionales en los niños y se desarrollaban a medida que crecían.

Por lo tanto, decidieron experimentar con Albert, un pequeño de nueve meses notablemente imperturbable y en buen estado de salud. Comprobaron solo reaccionaba con miedo ante un atronador sonido provocado por una barra de acero que era golpeada detrás de él.

Posteriormente, comenzaron a presentar ratas blancas mientras ocasionaban el ruido. Se produjo una firme asociación entre esos dos estímulos que fue generalizada a otros como el algodón blando o un abrigo de piel de foca. Albert había desarrollado una fobia a los objetos o seres vivos blancos y peludos. Actualmente está absolutamente prohibido realizar una investigación como esta por evidentes motivos éticos.

Imagina que has cenado tu plato favorito. Luego te metes tranquilamente en la cama. Pero por algún motivo totalmente ajeno a tu cena, vomitas varias veces a lo largo de la noche. Lo más seguro es que tu alimento favorito comience a parecerte desagradable. Esto es un ejemplo de un proceso de condicionamiento clásico. ¿Te ha pasado alguna vez?

Generalización y discriminación

Generalizar y discriminar nos ayuda a adaptarnos mejor a todo tipo de contextos. Por ejemplo, el pequeño Albert generalizó su miedo a varios estímulos similares. En cambio, una demostración de discriminación se produce cuando aprendemos que solo podemos cruzar la calle cuando la luz del semáforo es verde.

Extinción

Consiste en dejar de asociar la respuesta condicionada con el estímulo incondicionado. Por ejemplo, supongamos que asociamos exagerar nuestras cualidades a que la gente nos alabe. Sin embargo, si un día nuestros amigos dejan de elogiarnos independientemente de las excepcionales anécdotas que relatemos, entonces dejaremos de utilizar esta técnica y se extinguirá nuestra conducta.

2. Condicionamiento operante o instrumental

Este tipo de aprendizaje asociativo presenta numerosas similitudes con el anterior, como la existencia de procedimientos parecidos de generalización, discriminación y extinción. No obstante, en el condicionamiento operante el individuo es menos pasivo que en el clásico y sus respuestas no son automáticas.

Consiste en que las consecuencias de la conducta de una persona producen cambios en su aprendizaje, favoreciendo que se repitan sus actos o que dejen de producirse. Skinner fue un influyente psicólogo conductista que continuó trabajando a partir de las ideas de Pavlov y de Watson. Creó las renombradas cajas de Skinner, que fueron empleadas para experimentar con ratas.

Se ofrecía una pequeña dosis de comida a estos animales cada vez que pulsaban una barra. Al principio las ratas presionaban la barra por curiosidad o casualmente. Sin embargo, cuando se dieron cuenta de que siempre que actuaban así eran recompensadas, comenzaron a realizar este acto voluntariamente.

Refuerzo y castigo

Los refuerzos o premios incrementan las probabilidades de que actuemos de una determinada forma. Por una parte, existen los refuerzos positivos, que son las recompensas otorgadas por llevar a cabo ciertas conductas (aumentaron las conductas de las ratas en el experimento anterior). Otro ejemplo es hacer un cumplido a una persona que nos ha hecho un favor.

En cambio, los refuerzos negativos se basan en no presentar un evento desagradable. Una demostración es nuestro comportamiento cuando no mencionamos un tema que molesta a otra persona para no recibir un bufido.

Un castigo es una consecuencia molesta para nosotros debida a nuestros actos. Su fin es disminuir las probabilidades de que volvamos a portarnos así. Si suspendemos por estudiar a última hora una asignatura importrante y tenemos que presentarnos a la siguiente convocatoria, es bastante posible que intentemos mejorar nuestros hábitos de estudio y procuremos dejar de procastinar.

Aprendizaje asociativo: Características

  • Suele omitir los procesos mentales: Los principales teóricos del aprendizaje asociativo y sus seguidores prefieren ceñirse a los sucesos observables, como la conducta y el ambiente. Todo lo que se vincule a los procesos cognitivos permanece relativamente oculto. Por lo tanto, no eran analizados por ellos.
  • Fue investigado y explicado por los conductistas: El conductismo es uno de los principales enfoques de la psicología. Los conductistas descartaban la introspección para estudiar este proceso. Se preocupaban especialmente por obtener resultados cuantificables.
  • Es estudiado científicamente: Los principales teóricos del aprendizaje asociativo trabajaban laboratorios bajo condiciones extremadamente rigurosas, apoyándose especialmente en experimentos con animales.
  • Es una de las bases en la educación: Las recompensas y los castigos se obtienen con frecuencia en la enseñanza. Dos pruebas son los suspensos o las matrículas de honor. Aunque no sólo se emplea en la escuela. A continuación profundizaremos en otras de sus aplicaciones prácticas.

Aprendizaje asociativo: Aplicaciones

1. Ejemplos de aprendizaje asociativo en el aula

El aprendizaje asociativo en niños ha sido y continúa siendo estudiado en profundidad. Los profesores emplean con frecuencia refuerzos positivos como poner pegatinas con estrellas en las tareas de los niños que se han portado extraordinariamente bien. Por otra parte, también se deja de mirar a los niños que gritan deliberadamente para llamar la atención o se castiga a los que molestan a sus compañeros.

2. Ejemplos de aprendizaje asociativo en terapia

Hay varias terapias basadas en el apredizaje asociativo. Por ejemplo, la desensibilización sistemática es una técnica basada en los principios del condicionamiento clásico. Fue creada por Wolpe en 1958 y es utilizada en terapia para reducir la ansiedad y las conductas de evitación que manifiestan las personas con problemas como las fobias.

Si una persona siente un intenso miedo a las alturas (acrofobia), el psicólogo puede aplicar esta técnica. Escogerá una respuesta que sea incompatible con la ansiedad, como la relajación. Luego pedirá a su paciente que imagine situaciones en las que se acerca progresivamente al objeto de su miedo.

El afectado debe imaginar su aproximación con la mayor nitidez posible y evaluar la ansiedad que siente. Mientras, ha de intentar relajarse para ser capaz de enfrentarse gradualmente a su fobia. En definitiva, el fin de este procedimiento es que el paciente deje de asociar sensaciones negativas al objeto de su miedo.

3. Ejemplos cotidianos de aprendizaje asociativo

Si estás escuchando una canción determinada mientras te cuentan una mala noticia, es muy probable que cuando vuelvas a escucharla recuerdes inmediatamente aquel acontecimiento y cómo te sentiste.

Es posible hallar ejemplos de aprendizaje asociativo en prácticamente todas las áreas de nuestras vidas. En las relaciones y experiencias interpersonales, laborales, relativas al consumo, las sustancias adictivas o pertenecientes a cualquier otro contexto se presentan numerosas demostraciones de procesos de aprendizaje asociativo.

Sesgos del aprendizaje asociativo

El aprendizaje asociativo también puede ser contemplado desde un enfoque más afín a la psicología cognitiva. Por ejemplo, es posible analizar los sesgos cognitivos (que son desviaciones en el proceso habitual de razonamiento) desde esta perspectiva. Se originan cuando asociamos una idea a otra sin tener en cuenta adecuadamente toda la información relevante.

Por ejemplo, si nos pisa un pelirrojo en el metro y desde entonces consideramos que todos los pelirrojos son torpes, estaremos actuando bajo los efectos de un sesgo. Por otra parte, si aprendemos a culparnos por cualquier suceso negativo que tenga lugar, es posible dar lugar a sesgos tan negativos que se conviertan en distorsiones cognitivas.

Aprendizaje asociativo: Autores

– Ivan Pavlov (1849-1936)

Este reputado fisiólogo ganó un premio Nobel en 1904 por sus estudios sobre las secreciones digestivas de los perros. Hemos comentado previamente su experimento con estos animales.

– Edward Thorndike (1874-1949)

Fue un célebre psicólogo dedicado a investigar sobre la educación y el aprendizaje desde el enfoque del condicionamiento instrumental. Diseñó cajas-problema para examinar cómo lograban salir de ellas los gatos por ensayo y error. También enunció la ley del efecto, que afirma que las conductas que reportan beneficios tienen más probabilidades de seguir siento empleadas.

– John B. Watson (1874-1958)

Watson era un psicólogo conductista firmemente convencido de que cualquier persona puede ser entrenada con éxito para que se comporte de una forma determinada. De hecho, fue el autor, junto a su ayudante, Rosalie Rayner, del experimento del pequeño Albert.

– Edwing Guthrie (1886-1959)

Este filósofo dedicado a la psicología no creía que los refuerzos fuesen absolutamente imprescindibles para que tuviera lugar el condicionamiento. Inspirado por Pavlov, defendía que la conexión entre un estímulo y una respuesta se establecía desde la primera vez que sucedían juntos.

– Burrhus F. Skinner (1904-1990)

Fue un influyente psicólogo conductista que desarrolló las ideas de sus predecesores. Creó las cajas de Skinner empleadas para investigar el condicionamiento operante. También insistió considerablemente en centrarse en el comportamiento observable para lograr una psicología totalmente científica y rigurosa.

– Joseph Wolpe (1915-1997)

Es el creador de la desensibilización sistemática, que hemos explicado en el apartado de ejemplos de aprendizaje asociativo en terapia. Consideraba que no se pueden sentir dos emociones opuestas a la vez. Por lo tanto, su objetivo era relajar a la gente para disminuir sus reacciones de ansiedad. Así se desaprende el miedo.

Por último, queremos añadir que existen otras explicaciones que buscan aclarar cómo aprendemos; como el aprendizaje significativo, la teoría del aprendizaje social, el aprendizaje cognitivo, etc.

Te invitamos a que profundices también en estos enfoques. Cada uno contempla la realidad desde su punto de vista. No obstante, también podemos encontrar puntos en los que se complementan entre ellos. De hecho, actualmente los teóricos del aprendizaje asociativo contemplan nuevas perspectivas más integradoras.

Muchas gracias por leer este artículo. No dudes en comentar si te has quedado con alguna cuestión o si deseas compartir alguna experiencia con nosotros. Estaremos encantados de resolver todas tus preguntas.

Autoevaluación: Aplica esta técnica para mejorar tu rendimiento

¿Qué es una autoevaluación? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas? En este artículo responderemos estas cuestiones y muchas más. Además, te daremos consejos para que seas capaz de aplicar las autoevaluaciones a cualquier ámbito de tu vida. Esta técnica no sólo es beneficiosa para los estudiantes. Todos necesitamos estimar cuáles son nuestras competencias en determinadas áreas para dar lo mejor de nosotros mismos.

Autoevaluación

Autoevaluación: Significado e importancia

¿Qué es una autoevaluación? Una autoevaluación es un método que consiste en que nosotros mismos comprobemos cuál es nuestro nivel en una tarea determinada. Se diferencia de otros tipos de evaluación que pueden causarnos confusión como heteroevaluación (efectuada por otra persona, generalmente un superior) y coevaluación (en grupo).

Es posible llevar a cabo autoevaluaciones a través de diferentes recursos. Son una herramienta elemental para enfrentarse con seguridad a un desafío. Si deseamos que resulten efectivas, es preciso que realicemos una introspección para extraer las conclusiones convenientes y actuar en consecuencia.

Los tests de las autoescuelas, las preguntas de repaso que suelen aparecer al final de los temas en los libros de texto o los exámenes de conciencia son ejemplos de autoevaluaciones. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber para estimar adecuadamente tus conocimientos y tu desempeño en diferentes dominios.

¿Para qué sirven las autoevaluaciones?

Todos hemos realizado una autoevaluación alguna vez, el motivo que nos ha invitado a hacerlo puede ser completamente diferente; causar una buena impresión hablando en público, comprobar nuestra memoria, indagar en nuestros puntos fuertes y débiles como amigos o pareja, etc.

En este apartado te exponemos los principales ámbitos en los que realizar una autoevaluación resulta fundamental. Si sabemos utilizar esta herramienta, no tardaremos apreciar cómo repercute positivamente en nuestro bienestar.

Autoevaluación en la educación

Independientemente de la etapa académica que estemos atravesando, evaluar nuestro nivel de conocimientos o aptitudes es esencial para superar cualquier asignatura. Generalmente, aunque no hayamos realizado una autoevaluación previamente, cuando entregamos un ejercicio o nos presentamos a un examen, tenemos una idea más o menos vaga sobre nuestro resultado.

No obstante, comprobar con antelación cuál es nuestro grado de adaptación a lo que se nos exigirá (o a lo que nos exigimos), nos ayudará a superar nuestros desafíos académicos con precisión y eficacia. Las autoevaluaciones permiten a cada alumno aprender a su ritmo y actuar de forma responsable.

Los nervios ante un reto son algo natural independientemente de nuestra preparación. Sin embargo, si hemos practicado y hemos corregido nuestras carencias, podremos enfrentarnos a la tarea con más seguridad y autocontrol. Por otra parte, los profesores también pueden beneficiarse de este recurso para mejorar su labor docente o proponer a sus alumnos realizar autoevaluaciones como una tarea más.

La neurodidáctica y neurociencia cada vez tienen más peso en las escuelas que buscan mejorar sus procesos formativos y sistema de autoevaluación de los alumnos. La tecnología educativa de CogniFit, basada en la neuroeducación, es el programa informático de neuroeducación más innovador y utilizado. Se lleva aplicando en diferentes centros escolares en todo el mundo resultando altamente efectiva para todos los alumnos, pero sobre todo, para aquellos que tienen necesidades específicas o dificultades del aprendizaje.

Autoevaluación – CogniFit Herramientas Neuroeducación

Este recurso científico diseñado para optimizar los procesos de autoevaluación y enseñanza, ha sido creado para educadores, y resulta altamente efectivo para explorar los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.

La herramienta de neuroeducación de CogniFit, permite evaluar diferentes áreas cognitivas. Esta información, puede ayudar a profesores, padres y alumnos, a conocerse mejor, y a identificar alguna de las causas neurológicas relacionadas con el fracaso escolar.

Además, a través del entrenamiento y rehabilitación cognitiva personalizada que propone CogniFit, los niños pueden trabajar online tareas que mejoren sus funciones ejecutivas, atención, memoria, concentración, planificación y otras áreas cognitivas fundamentales para el aprendizaje y desempeño de las diferentes asignaturas.

¿Cómo funciona? Esta herramienta es muy facil de utilizar, lo primero que deben hacer los estudiantes, es completar la evaluación cognitiva que propone CogniFit. Esta autoevaluación, e informe de resultados determinará de forma precisa cuáles son sus áreas cognitivas fuertes y débiles de cada individuo. Todos los juegos mentales de CogniFit Neuroeducación, han sido diseñados y validados clínicamente para identificar las debilidades y fortalezas cognitivas implicadas aprendizaje.

Además, utilizando los resultados de esta evaluación inicial, CogniFit diseña y programa automáticamente una dinámica de estimulación cognitiva personalizada a las necesidades específicas de cada niño.

El fracaso escolar es una de las preocupaciones más relevantes en el sistema educativo. Por eso es sumamente importante aplicar los conocimientos sobre el cerebro a la educación. Contar en los centros escolares con herramientas de neuroeducación que permitan integrar procedimientos para que todos los alumnos puedan desarrollar adecuadamente su potencial de aprendizaje.

Autoevaluación en el Trabajo

Realizar autoevaluaciones periódicamente en el área laboral es un buen hábito para prosperar. Algunas organizaciones piden a sus empleados que las realicen con asiduidad mientras en otras depende de la iniciativa de sus trabajadores.

Ante circunstancias como luchar por un ascenso o descubrir que no estamos siendo eficientes, es preciso reflexionar sobre nuestros puntos fuertes y débiles para potenciar nuestras competencias y subsanar nuestros fallos. Elaborar razonadamente un diagnóstico previo de la situación es un paso básico en la resolución de problemas.

Por otra parte, no sólo es necesario hacer una autoevaluación si nos encontramos ante un reto o una adversidad. Evaluar nuestro desempeño puede ayudarnos a incrementar nuestra motivación, autoeficacia y autocontrol si sabemos elaborar análisis certeros y beneficiarnos de ellos. A veces damos por hecho que nuestro rendimiento es correcto y que sólo existe una manera de hacer las cosas. Es sencillo estancarse en la zona de confort cuando todo funciona aparentemente bien.

Sin embargo, preguntarnos si somos responsables, puntuales, cooperadores, organizados o disponemos de otras cualidades que sean relevantes en nuestro empleo, nos ayudará a encontrar más oportunidades. Detenerse un momento a contemplar la situación de forma holística y objetiva puede descubrirnos un método más rápido de cumplir nuestras funciones, mejorar nuestras relaciones con nuestros compañeros, enmendar errores que no habíamos percibido antes, etc.

En la Salud

Hay signos y síntomas relativos a nuestra salud mental y física que podemos observar nosotros mismos. Comprobar de vez en cuando que nuestro cuerpo funciona adecuadamente es imprescindible para detectar algunas enfermedades. Un par de muestras son las reflexiones sobre nuestros pensamientos negativos y los autoexámenes que permiten explorar si existen bultos o anomalías en la piel.

Sin embargo, si advertimos algo inusual tras la observación, es preciso no sacar conclusiones precipitadas y consultar al médico, al psicólogo o al experto pertinente. No podemos sustituir a los profesionales sanitarios, que son los encargados de diagnosticar profesionalmente.

Actualmente existen programas clínicos de evaluación cognitiva online, que nos permiten valorar de forma precisa un largo rango de habilidades cognitivas y comprender el funcionamiento de diferentes áreas y funciones cerebrales.

En nuestra vida cotidiana

A menudo cuestionamos nuestros actos y pensamientos. ¿Se habrá sentido ofendido por mis palabras? ¿Mi camisa es lo suficientemente elegante para la entrevista? Es totalmente recomendable y saludable que reflexionemos sobre nuestras acciones del día a día (a menos que seamos irracionales o excesivamente duros con nosotros mismos).

En este caso, no disponemos de tantos parámetros como los comúnmente establecidos en los anteriores ámbitos. Cada individuo es libre de escoger cuáles son sus aspiraciones y sus referentes. Nuestro bienestar depende en gran medida de qué consideramos importante y cómo nos gustaría ser. En consecuencia, nuestras autoevaluaciones varían notablemente de una persona a otra.

No hallaremos una guía fiable, válida y justa sobre qué modelos deberíamos seguir cada uno. Pero no podemos dejarnos llevar por la subjetividad. Aspectos como nuestras relaciones sociales, cuánto tiempo dedicamos a lo que realmente nos hace felices, si nos comportamos coherentemente con nuestros valores y demás aspectos relativos a nuestra vida personal han de ser revisados periódicamente para propiciar nuestro desarrollo personal.

Autoevaluación: Ejemplos

En este apartado te explicaremos algunas formas de autoevaluación con ejemplos. Así podrás aplicar estos métodos sencillamente a las áreas que te interesen. Lo importante es que te sientas cómodo y encuentres procedimientos que se adapten a tus objetivos. Cumplir con creces tus metas es más sencillo si adaptas flexiblemente tu conducta a tus habilidades y a tu nivel.

  • Libro: Usualmente, los libros de texto suelen finalizar las lecciones con unas preguntas que permiten a los lectores responderlas libremente, reflexionar sobre ellas y profundizar en los aspectos que no dominen. Estas cuestiones pueden ser abiertas para que el alumno las desarrolle, tipo test, en forma de juegos, etc. En este soporte podemos realizar una autoevaluación todas las veces que queramos y acceder de nuevo a los contenidos que deseemos.
  • Recursos digitales: Las webs y las aplicaciones que nos permiten evaluar nuestros conocimientos de forma rápida y sencilla se incrementan a una velocidad pasmosa. Las autoevaluaciones online proporcionan respuestas inmediatas, las preguntas son más variadas, son accesibles en cualquier momento y además son cómodas. Lamentablemente, la mayoría tienen respuestas cerradas y no permiten responder de forma creativa. Por ejemplo, podemos descargar apps que nos posibiliten hacer tests para conocer nuestro dominio reconociendo emociones, cuántas preguntas acertamos sobre el tema que acabamos de estudiar de Biología o nuestra capacidad de atención.
  • Hoja de autoevaluación: Podemos escribir en un papel cómo creemos que hemos realizado una actividad, qué áreas pensamos que podemos mejorar, cuáles son nuestros puntos fuertes, cómo hemos progresado desde la última autoevaluación, etc. Es posible encontrar un documento que contenga los ítems necesarios para llevar a cabo una reflexión o podemos planificar nosotros mismos esta tarea. Pensar detenidamente ciertos aspectos que sean relevantes para nosotros como “soy amable con los desconocidos” o “no pierdo el tiempo frecuentemente”, ordenarlos y puntuarlos, puede ayudarnos a componer una autoevaluación personalizada que nos sirva de referencia.

Independientemente del formato, lo sustancial es que sepamos interpretar los resultados que obtengamos y sigamos motivados para continuar practicando. Cualquier recurso que nos permita aprender significativamente, interiorizando los contenidos, contribuirá a que desarrollemos nuestras habilidades en el ámbito que nos interese.

Autoevaluación: Beneficios

Las autoevaluaciones cuentan con más beneficios que inconvenientes. Además, sus principales problemas se derivan de una mala utilización. Si son realizadas correctamente, combinadas con otras estrategias y se enmiendan los fallos que se encuentren en la evaluación, resultaran un recurso fantástico. A continuación te explicamos sus principales beneficios.

  • Son aptas para personas de cualquier edad: Incluso los estudiantes de infantil pueden beneficiarse de este recurso y aprender a ser críticos (saludablemente) con ellos mismos desde la infancia. En cada etapa de la vida tenemos intereses y misiones distintas. Además, debemos valorarnos en diferentes ámbitos. Sin embargo, una autoevaluación apropiada es provechosa en cualquier caso.
  • Nos permiten conocer aproximadamente nuestro nivel en una tarea determinada: En ocasiones creemos haberlo intentado todo para alcanzar nuestros objetivos; hemos sido simpáticos con todos nuestros conocidos, resumido todas las veces posibles un tema, leído todos los libros que hemos encontrado sobre liderazgo, etc. No obstante, tal vez no nos estemos ajustando a las demandas necesarias. Si una autoevaluación ha sido bien diseñada, nos acercaremos de forma realista a nuestras capacidades reales en el ámbito que estemos examinando.
  • Son una forma útil de que practiquemos: Una autoevaluación facilita adquirir conocimientos y habilidades de una manera práctica y flexible que se puede adaptar a nuestras necesidades. Son un complemento perfecto para otras actividades que llevemos a cabo, independientemente de que nuestra meta sea aprender a dibujar, ser un buen emprendedor o ser más empáticos con los demás.
  • Refuerza el aprendizaje: Cuando dedicamos un momento a pensar en los asuntos que deseamos estimar, nos obligamos a repasar los contenidos que hemos estudiado o a centrarnos en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. Mientras realizamos una autoevaluación establecemos valiosas conexiones entre ideas y facilitamos que la información que estamos procesando pase a nuestra memoria a largo plazo.
  • Nos ayudan a conocernos mejor: Esta técnica favorece la autorreflexión. No sólo posibilita que profundicemos en nuestros conocimientos, también nos conduce a que valoremos aspectos más personales sobre nosotros mismos independientemente del fin de la autoevaluación. Por ejemplo, podemos indagar en cuestiones como nuestro grado de organización, responsabilidad, nuestras virtudes y nuestros defectos, etc.
  • Fomenta nuestra autonomía: Establecer un momento cada cierto periodo de tiempo para controlar nuestros avances y déficits, es un hábito aconsejable que nos ayudará a ser más responsables e independientes a la hora de llevar a cabo nuestras taras.
  • Incrementan nuestra motivación: Recibir un feedback nos motiva para seguir trabajando con el fin de mejorar nuestras competencias. Detectar con precisión nuestras carencias y animarse por los buenos resultados es un gran acicate para continuar avanzando. ¿Te animas a autoevaluarte?

Autoevaluación: Consejos para mejorar tu aprendizaje

Realiza las autoevaluaciones relajado

Si estás cansado, estresado o por algún motivo no puedes concentrarte en la autoevaluación, será mejor que la pospongas. Si la realizas en alguno de estos estados o en otro similar, tu rendimiento decrecerá y los resultados no serán representativos.

Sé realista

Simplemente con realizar una autoevaluación no vamos a progresar en la tarea que deseemos. Por ejemplo, si nuestra meta es mejorar nuestra memoria y sólo la estimamos, no lograremos nuestros objetivos.

Sé honesto contigo mismo

Es tentador realizar una autoevaluación con un libro a mano que contenga las respuestas, un amigo que nos ayude a contestar, una búsqueda en Internet o que simplemente mintamos para sentirnos mejor. No obstante, sólo son maneras de engañaros. Si queremos aprovechar todo lo que este recurso puede ofrecernos, es necesario que seamos sinceros.

Adopta una actitud positiva ante los fallos

Es natural fallar y que nuestras primeras autoevaluaciones no salgan como esperábamos. No te etiquetes ni te reduzcas a una puntuación. Es tan importante detectar nuestros fallos como reconocer nuestros méritos. Es preciso que conozcamos el peso que nuestros propios juicios tienen sobre nuestras acciones. El pesimismo sólo repercutirá negativamente en nuestro rendimiento.

Anota tus progresos

Llevar un registro de tu desarrollo posibilita profundizar más en nuestro desempeño. Así es posible acercarse de una forma más realista a la meta deseada.

Sé organizado

Si realmente deseamos progresar en cualquier aspecto, es necesario que seamos metódicos y nunca paremos de buscar nuevos retos. Si te cuesta detenerte a meditar estos aspectos, puedes fijar periódicamente un hueco en tu agenda para autoevaluarte. No se tarda mucho tiempo y las ventajas son numerosas.

Prueba diferentes tipos de autoevaluación

Tal vez no te agrade el formato de los tests y prefieras poder explayarte al hablar sobre tus características o tus conocimientos. No importa, puedes probar otros métodos. De hecho, incluso es posible combinarlos para obtener una perspectiva más amplia de nuestro aprendizaje y nuestro rendimiento.

Aprovecha las TIC

Actualmente la neuroeducación está en auge. Gracias a los avances en este campo y en las tecnologías se están creando numerosos recursos que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida. Cada día conocemos mejor cómo aprende nuestro cerebro.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. Esta herramienta se dirige principalmente a médicos e investigadores. No obstante, cualquiera puede acceder a esta plataforma online. A través de los diversos y entretenidos juegos mentales que ofrece es posible detectar y entrenar las áreas cognitivas que necesitan un poco más de ejercicio.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿realizas de vez en cuando una autoevaluación?, ¿te parece un buen método?, ¿cuáles son tus estrategias? Te invitamos a comentar si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema.

Motivación intrínseca y extrínseca: La base del comportamiento humano

¿Qué nos mueve a comportarnos de la forma en la que lo hacemos? Muchas veces nos vamos dejando llevar por la “inercia” y terminamos cayendo en la rutina, día tras día, año tras año. Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos que dirigen nuestra vida hacia una dirección u otra? ¿Qué es lo que nos “motiva” a la hora de tomar nuestras decisiones? Patricia Sánchez, psicóloga, nos explica qué es la motivación intrínseca y extrínseca y nos da unos consejos que pueden ayudar a mejorar nuestra motivación y la de nuestros seres queridos.

Motivación intrínseca y extrínseca

La motivación es importante no solo en cuestiones de esfuerzo: hacer cosas que no nos gustan, para conseguir algo que nos gustará en un futuro (aprobar bachillerato para hacer la carrera que quieres; aprobar la carrera que querías para tener el trabajo de tu vida, esforzarte en el trabajo de tu vida para comprar la casa de tus sueños…)

Tampoco sirve, solamente, para conseguir cosas extraordinarias, por ejemplo, entrenar duro e intenso y llegar a ser como Michael Phelps, Usain Bolt o Paula Radcliffe.

Lo que nos ocurre a la mayoría de los seres humanos, es que cuando estamos resistiendo un sacrificio para conseguir una meta, es cuando nos acordamos de la motivación, porque pensamos que flaquea. Sin embargo, lo que ocurre en realidad, es que cambia de dirección.

Para empezar a entendernos, intentaré ponerte en situación: Invierno, 7,00 am. Suena el despertador. “¿ya?, si me acabo de dormir…”. Sacas una mano fuera de tus sábanas para apagar ese ruido y se te congela. “Madre mía, hace un frío que pela ahí fuera”. Y de repente, la primera prueba matutina: ¿Apagar o Posponer?. Pues bien, en ese instante, ya hay motivación.

¿Qué es entonces este término que está tan presente en nuestras vidas, apareciendo constantemente en todo lo que hacemos?

Según la RAE, decimos que motivación es en primer lugar, motivo o causa. En otro sentido, y la que más se acerca a lo que buscamos sería Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.

Podríamos decir, que la motivación sería cualquier factor, intrínseco o extrínseco, con capacidad para provocar, extinguir o dirigir una conducta. Siempre con un objetivo o finalidad.

Si nos basamos en la teoría del psicólogo estadounidense B.F Skinner, sostiene que la motivación estará determinada por las consecuencias de la conducta. Por tanto, lo que obtengamos cuando hacemos algo, será la clave para que volvamos a estar motivados a comportarnos de la misma forma en el futuro.

Lo más probable, es que se nos vengan a la cabeza ejemplos como:

  • Trabajar para conseguir dinero.
  • Hacer cursos para conseguir un determinado empleo.
  • Bebés que lloran para conseguir comida…

Bingo!, es correcto!. Pero conseguir un objetivo no es solo alcanzar recompensas, sino que también podríamos trabajar para NO quedarnos en la calle, hacer cursos para NO quedarnos en el paro, llorar para NO morir de hambre…

En resumen, no solo orientamos nuestra conducta hacia el “placer”, sino también a escapar o evitar el “sufrimiento”. ¿Por qué digo esto? ¡Por que se nos olvida! Querido lector, ármate de valor, siéntate y plantéatelo ¿cuántas cosas haces en tu día a día para escapar de un mal?. ¿Cuántas haces para conseguir un bien?.

Pongamos un ejemplo…

“Puff… hoy no estoy nada motivado…”. Si recuerdas haber dicho esta frase, siento decirte que estabas en un error, porque no es real. La motivación está ahí, quiere hacerte “escapar” del malestar (aburrimiento, desidia, apatía, cansancio), que te provoca esa dichosa tarea y dedicarte a otros “asuntillos” más placenteros o divertidos. No te desanimes porque esto es una buena noticia, ya que significa  que solamente tienes que re-dirigirla.

Bien, ahora yo, como escritora de este post pienso… ¿qué hago para que tú, ser motivado que está detrás de tu pc, tablet o móvil… si, tú, continúes leyendo este post…

Puede que en este momento, me esté dirigiendo a un porcentaje de individuos que escapáis de estudiar buscando algo más entretenido que leer. En este caso, tendré que esforzarme en satisfacer tus necesidades lúdicas. Habrá otro porcentaje de personas, a las que os resulta motivante el mero hecho de buscar conocimientos y el enriquecimiento personal… a vosotros es importante, sobretodo que os de datos, definiciones e información verídica y de calidad. Por ultimo, estáis las personas que buscáis soluciones para motivaros a vosotros mismos o a otros… (a este último grupo me referiré más adelante, con la propuesta de algunos consejos).

En todo caso, sois personas muy distintas que parten de pensamientos diferentes. Estos, provocan emociones diversas, que os han puesto en marcha (a través de una misma conducta), para conseguir un objetivo.

Stop! Vamos a mirar atrás. A lo largo de este post hemos ido haciendo un recorrido por el término de la motivación, hemos puesto ejemplos, recordado momentos y situaciones vividas y hemos ido comprendiendo el funcionamiento de este mecanismo. Bien, llegado este momento, las cosas van a complicarse…

Y es que esta fuerza que nos empuja a estar haciendo cosas, o no, constantemente, es muy compleja y está influenciada por muchos factores.

Diferencias entre la motiviación extrínseca e intrínseca

La motivación intrínseca y la extrínseca son dos tipos diferentes de motivación. ¿En qué se basa cada una de ellas? ¿Qué nos mueve a lograr nuestros objetivos?

Motivación extrínseca

Hasta ahora, solo hemos estado hablado de Motivación Extrínseca: ¿Qué nos lleva a poner el despertador cada día? ¿Por qué vamos a la escuela o al trabajo…? ¿Por qué hacemos cosas que no nos gusta hacer?

La motivación extrínseca aparece cuando recibimos recompensas externas como podría ser: dinero, reconocimiento, un ascenso, el trabajo deseado, etc…  Es decir, cuando nuestra “motivación” es provocada por las consecuencias que provocan en “otros” nuestras conductas.

  • Motivación extrínseca en el aprendizaje: La motivación extrínseca suele utilizarse frecuentemente en el aula, donde los educadores se basan en el refuerzo (premios) y el castigo para motivar a los alumnos en clase. La desventaja de la motivación extrínseca en el aprendizaje es que los alumnos únicamente hacen un esfuerzo con el objetivo de conseguir los “incentivos”. Y si sienten que no van a recibir ningún premio, pierden el interés por completar sus tareas.
  • Motivación extrínseca en el trabajo: La motivación extrínseca es uno de los tipos de motivación laboral que más suele utilizarse en el entorno laboral. Está relacionada con lo que un trabajador puede , o no, conseguir. Los incentivos económicos, oportunidades de promoción laboral, sentirse valorado por la empresa, reconocimiento de los éxitos y logros, etc…
  • Motivación extrínseca en el deporte: En el deporte es bastante frecuente la motivación extrínseca. Nos esforzamos por obtener un premio material (medallas, copas, puntos de clasificación, reconocimiento y aplausos, dinero…)

Motivación Intrínseca

La motivación intrínseca se produce cuando las recompensas que conseguimos son internas y personales: Satisfacción personal, valía, autoestima,  Es decir, cuando nuestra “motivación” es provocada por las consecuencias internas de nuestra propia conducta.

Para clarificar estas diferencias, voy a utilizar los mismos ejemplos de la motivación extrínseca, aplicándolos ahora a la motivación intrínseca:

  • Motivación intrínseca en el aprendizaje: La motivación intrínseca no se usa tanto en el aula como la motivación extrínseca. Y aunque hayamos visto que muchos niños pierden el interés en la tarea si no consiguen un premio material, hay muchos otros que tienen gusto por el aprendizaje.
  • Motivación intrínseca en el trabajo: La motivación intrínseca en el entorno laboral, se produce cuando la profesión que se desempeña es vocacional. Está relacionada con lo que un trabajador puede , o no, conseguir internamente. Mejorar en la actividad que realiza, crecer en ese ámbito, aprender…
  • Motivación intrínseca en el deporte: En deportistas de alto rendimiento, es muy importante tener una buena motivación intrínseca . Exige mucho sacrificio y esfuerzo y en ocasiones, nuestro amor propio, superación personal y nuestras palabras de aliento, son lo que nos hace seguir luchando.

¿Qué es mejor motivación extrínseca o intrínseca?

Podríamos preguntarnos ¿qué motivación es mejor? ¿la motivación extrínseca o la intrínseca? Lo recomendable es estimular un crecimiento e interés de manera interna, es decir, estimular la motivación por hacer, por realizar, por experimentar, independientemente del fin que se persiga.

La motivación extrínseca y la motivación intrínseca son muy diferentes entre sí, nuestro deber es complementar y combinar ambas de tal manera que realicemos y consigamos nuestros objetivos de la manera más productiva y provechosa posible.

La motivación intrínseca depende de nosotros, por lo que nos ayudará a dirigir nuestra acción para conseguir lo que más valoramos. Aquello que nos importa en nuestro interior y queremos para ser felices. En este tipo de motivación, entra en juego nuestra valía personal y autoeficacia, demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces, retarnos para conseguir aquello que queremos, sorprendernos, estar orgullosos de nosotros mismos como seres…

Con todo esto, no quiero decir que la motivación extrínseca no sea importante o sea poco válida. Tampoco, que una persona que orienta su conducta a recompensas “extrínsecas” sea mejor o peor. Al contrario, la motivación extrínseca también nos ayuda a crecer y a conseguir metas. Es muy positiva para lograr objetivos a corto plazo, tareas cortas…

La motivación extrínseca e intrínseca son complementarias y funcionales en distintos ámbitos y aspectos. Por ejemplo, evolutivamente hablando, no tendría sentido correr a abrazar a un león que te ataca en una jungla, motivado por ser fiel a ti mismo y a tus ideas de respeto a la naturaleza. La respuesta más adaptativa, sería luchar contra el animal para sobrevivir y evitar ser devorado….

Trucos para una motivación intrínseca y extrínseca adecuada

Y aquí está el momento, lector buscador de soluciones, para tus preguntas de ¿Cómo me motivo?, ¿cómo logro mis metas?, ¿cómo motivo a mi hijo, mi padre, mi amigo, mi novio…? Y es que hay diversos factores que juegan un papel crucial en la motivación.

En conclusión, no hay una motivación universal, ni una clave verdadera que te asegure el éxito en la vida… Sin embargo, sí que podemos tener en cuenta ciertos aspectos que hemos ido viendo.

  • Es muy importante que te pares a pensar, y decidas que tipo de motivación será más eficaz para conseguir el objetivo que tienes ¿Extrínseca o intrínseca?.
  • Comprobar poco a poco si lo que estas haciendo, te está ayudando a conseguir lo que originó tu conducta.
  • Tener una finalidad, no es excluyente de otras, por tanto, podemos ir dando pequeños pasos para llegar a la meta. Sabemos que, mantener la motivación durante un periodo de tiempo  prolongado para conseguir un solo objetivo es muy muy tedioso, pero podemos simplificarlo. El que dijo que “lo mejor de escalar una montaña son las vistas del camino”, se refería a esto. Aunque queramos llegar a la cima y ver el paisaje desde ahí, podemos encontrar satisfacción durante el proceso, haciendo que la subida se haga más llevadera.
  • Cuando notes que tu motivación se orienta hacia otra meta, no pierdas el norte. Stop!. ¿Qué es lo importante para mi? ¿Sé lo que yo quiero, necesito, deseo, odio, aborrezco, temo? ¿Qué estoy haciendo para conseguir esto? ¿A dónde me lleva la conducta que estoy realizando?.

Ojo, puede que te des cuenta de que en realidad, esa meta no te motiva

Motivar a los demás: ¿Cómo aplicar la motivación extrínseca?

Para los que tratan de “ser” la motivación extrínseca de otra persona, acordaros de lo más, más y repito, más importante:

  • La finalidad, objetivo o meta que proponéis, tiene que ser de interés de la otra persona. Si, ya sé lo que piensas, “qué descubrimiento”, “esto es de cajón” ¿no?, Pues no. Por ejemplo:
    1. Subir el salario de jugadores de fútbol millonarios para motivarles a que rindan más en el campo de juego.
    2. Padres que motivan con dinero a sus hijos, cuando estos lo que buscan es atención…
    3. Profesores que motivan a sus alumnos con amenazas cuando no consiguen algo, pero no alaban los éxitos

Con esto quiero decir, que es muy importante empatizar y pensar que cada persona  es diferente, como sus objetivos, gustos, metas…

  • Sed sencillos. No hacen falta cosas grandiosas, o de elevado coste económico para motivar a alguien.
  • Sed creativos. ¡Las sorpresas también motivan!
  • A tu hijo le gusta pasar tiempo contigo, a ti que practique con el piano: ¡Escúchale ensayar!.
  • A tu padre, tu felicidad le da fuerzas para ir a trabajar: ¡Sonríele cuando salga por la puerta.
  • Dejan plantado a tu mejor amigo y no quiere salir de casa: Motívale yendo con él al bar que siempre propone y que nunca vais.

Para terminar, imagino que muchos de vosotros tendría expectativas al inicio del post. No solo eso, también tendría objetivos y metas. Espero haber contribuido a alcanzarlas y a que hayáis estado motivados hasta el final de la lectura. Os invito a ver este interesante vídeo donde se aborda la ciencia de la motivación.

¿Qué te funciona a ti? ¿Haces las actividades por motivación extrínseca o intrínseca? ¿Qué te ha dado mejores resultados? No dudes en dejar tu comentario contando tu historia o preguntando cualquier duda que te surja. Estaré encantada de ayudarte y así, juntos, llegaremos a la mejor solución.

Niño inteligente: 10 consejos para que tu hijo desarrolle todo su potencial intelectual

¿Cómo criar a un niño inteligente y feliz? A los padres les preocupa el desarrollo de sus hijos, y más cuando tiene que ver con su desarrollo intelectual. Todos queremos que nuestros hijos sean inteligentes, pero pocos saben cómo fomentarlo. Aquí te desvelamos una serie de consejos para criar a un niño inteligente.

La inteligencia es una cualidad muy deseada. Parece que las personas más inteligentes son las que tienen más éxito en la vida. Aunque esto no siempre es así. En el éxito intervienen otros muchos factores. Pero lo cierto es que la inteligencia nos ayuda mucho. ¿Qué podemos hacer para fomentar la inteligencia en nuestros hijos?

Cómo criar a un niño inteligente

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia puede definirse como la capacidad de adaptarse al medio y resolver eficazmente los problemas que nos encontramos. Es un habilidad mental implicada en el razonamiento, en el aprendizaje, en la percepción de relaciones entre las cosas.

De alguna manera, la inteligencia es una garantía de supervivencia. Los seres humanos nos habríamos extinguido de no haber sido por nuestra inteligencia.

La inteligencia es un concepto controvertido y existen multitud de teorías que la explican. Inicialmente se pensaba que existía un factor general que explicaba la inteligencia básica (factor g). En esta época se decía que “la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia (CI)”. Esta es una definición tautológica que no aporta nada de información, y deja clara la ignorancia y el poco consenso acerca de lo que es la inteligencia.

Pero más tarde, los psicólogos establecieron que la inteligencia es un concepto mucho más complejo que eso, y no podía determinarse a partir de un método tan simplista. Algunos psicólogos dividieron la inteligencia en categorías. Una las teorías más conocidas es la de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Según Gardner, tenemos 7 tipos de inteligencia: musical, lógico-matemática, lingüistica, espacial, interpersonal, intrapersonal y corporal-cinestésica.

Consejos para criar a un niño inteligente

1. Cuida la alimentación

¿Como criar a un niño inteligente? El desarrollo del niño comienza en el vientre materno. Es ahí donde los genes y el ambiente uterino influido por la conducta de la madre van a tener un gran peso en el desarrollo posterior, tanto físico como cerebral y cognitivo.

La alimentación de la madre durante el embarazo influye en el desarrollo cognitivo del niño, según un estudio. Además, alimentar al bebé con leche materna es la mejor garantía de un correcto desarrollo físico y mental. Según este  estudio, alimentar a tu hijo con leche materna, realmente aumenta los niveles de inteligencia.

Además se ha visto que una malnutrición durante los primeros años del niño conduce a un menor cociente intelectual y a conductas agresivas y antisociales. Es importante cuidar el cerebro de los niños.

Niño inteligente: Cuida su alimentación

2. Promueve la actividad física

Una recomendación clave para fomentar la inteligencia del niño/a es la actividad física. El ejercicio estimula el desarrollo cognitivo. En concreto en un estudio de la Universidad de Griffith, se ha visto que los niños que aprenden a nadar con temprana edad adquieren antes un gran rango de habilidades. Además de adquirir antes hitos físicos del desarrollo (aprender a andar, control de esfínteres…), también puntuaban más alto en pruebas viso-motoras como cortar papel, colorear, trazar líneas y forma y muchas pruebas relacionadas con las matemáticas. También su expresión oral era mucho mejor.

3. Llévale a la guardería

Llevar a tu hijo a la guardería puede ayudarle a ser un niño más inteligente. Un contacto temprano con ambientes que estimulen el lenguaje, que le lleven a relacionarse con otros niños, desarrollar la sociabilidad y fomentar su independencia tienen un impacto positivo en su rendimiento e inteligencia posterior.

4. Anímale a ir a clases de música

Bastantes estudios (como este y este) apuntan a que un entrenamiento musical temprano puede incrementar el desarrollo intelectual de los niños preescolares. En concreto, influye positivamente en la memoria, en habilidades de lectoescritura, habilidades visoespaciales y espacio-temporales.

Este otro estudio enfatiza la importancia de que el niño disfrute con estas clases. Todos estos beneficios del aprendizaje musical sólo se obtendrán si es una experiencia placentera. Por ello, anímale a ir a clases de música, no le obligues.

Cómo criar a un niño inteligente: Anímale a ir a clases de música

5. Motívale

Motívale a esforzarse, a aprender de los errores y a no rendirse. Estas son una de las claves para el éxito. Enséñale que no pasa nada por equivocarse, si luego aprendemos de los errores. Prémiale el esfuerzo, no por lo resultados: “Se nota que te has esforzado y has estudiado mucho para este examen. Sigue así”. No dejes que se rinda a la primera dificultad: “Es una tarea difícil, pero si te rindes tan pronto no conseguirás lo que deseas. Prueba a hacerlo de otra manera”.

6. Lee con tu hijo

Criar a tu hijo en un ambiente estimulante es uno de los factores clave para fomentar su desarrollo intelectual. Leer cuentos con él, además de propiciar el gusto por la lectura, le va a enseñar valores, incentivará su imaginación, estimulará la adquisición del lenguaje y fomentará la reflexión. Además, no deja de ser tiempo de calidad en familia, que tiene un impacto positivo en su desarrollo emocional.

7. Selecciona juegos estimulates

¿Cómo criar a un niño inteligente? No hay mejor manera de desarrollarse cognitivamente que mediante el juego. Pero, ojo, hay juegos mejores que otros. Fomenta el uso de juegos educativos, constructivos, que fomenten el razonamiento y la imaginación. Por ejemplo, son ideales los juegos de construcción tipo lego, juegos de memoria como el juego de las parejas, puzles…  A veces los juegos más sencillos son los más divertidos. Dale una caja grande y que se imagine qué puede ser (un cohete, una casa, un barco…). Aquí puedes encontrar una lista de juegos de siempre que ayudan a estimular las capacidades psicomotoras de los niños.

Existen programas específicos que permiten, a través del juego, evaluar y estimular el cerebro de los más pequeños. La plataforma educativa de neuroeducación de CogniFit está dirigida a medir y mejorar más de 20 funciones cognitivas fundamentales que abarcan el área de la atención, memoria, planificación, etc…

Estimula el juego

8. Háblale

¿Cómo criar a un niño inteligente? Tanto si es pequeño y no ha adquirido el lenguaje todavía, como si ya lo tiene, la comunicación es esencial. Hablar con los niños más pequeños estimulan la adquisición del lenguaje y el aprendizaje de vocabulario nuevo. Cuando son mayores, hablar con ellos y preguntarles cómo están, cómo se sienten, qué es lo que más les ha gustado y lo que menos del día, les ayuda a ser más comunicativos y a expresar lo que sienten.

9. Fomenta la inteligencia emocional

Cultivar la inteligencia emocional de nuestros hijos es fundamental para un buen desarrollo. La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar nuestras propias emociones y las de los demás.

Ayuda a tu hijo a reconocer sus sentimientos y lo que ello conlleva. Por ejemplo: “Se te ha roto el juguete, es un juguete que te gusta mucho y es normal sentirse triste y enfadado. Pero si estás mucho tiempo así no vas a poder disfrutar de los otros juguetes que tienes”. Tus palabras tienen un gran poder en ellos. Descubre el Efecto Pigmalión.

10. Un niño inteligente debe asumir responsabilidades

Dar a tu hijo pequeñas responsabilidades, siempre acordes a su edad, es muy beneficioso para el desarrollo de su independencia, capacidad de resolución de problemas, autoestima. Si acostumbras a tu hijo a dárselo todo hecho, pensará que no es capaz de hacer las cosas, aprenderá mucho más tarde a hacerlas, y crecerá siendo dependiente de los demás.

Déjale que coma solo desde el momento en que pueda sostener la cuchara, déjale que recoja sus propios juguetes, anímale a que piense para resolver los pequeños problemas a los que se enfrente…