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Personalidad: qué es y cuales son los rasgos que la definen

La personalidad es uno de los elementos psicológicos más estudiados y a su vez más difíciles de definir. Entendemos por personalidad al conjunto de características que no definen. Conocer bien como es nuestra personalidad o la de los demás puede ayudarnos en nuestro crecimiento personal.

Evolución del término “personalidad”

La palabra “personalidad” proviene del término en latín “persona” término que significa “máscara que portaban los actores de teatro en la antigüedad” y posteriormente “ciudadanos jurídicamente provistos de derechos, que gozaban de honra y prestigio”.

Después en la Edad Media el termino personalidad se utiliza para describir una serie de características que determinan las tendencias comportamentales de una persona.

Qué es la personalidad

La personalidad es un constructo psicológico que refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona. Se trata de un patrón de emociones, pensamientos y comportamiento de cada individuo que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones. Esta característica diferencia a unos individuos de otros.

 

En la formación de la personalidad intervienen tanto la base biológica (temperamento) como las influencias ambientales (carácter). Estos dos conceptos son de vital importancia en el ámbito de la personalidad.

“El que sabe conocerse a sí mismo es dueño de sí”. Pierre De Ronsard

 

Definición de personalidad

A lo largo de la historia el término personalidad ha recibido numerosas definiciones, destacando más las siguientes:

  • La personalidad es la suma total de los patrones de conductas actuales o potencial de un organismo, en tanto que determinados por la herencia y el ambiente, y que se originan y se desarrollan mediante temperamento y constitución (Eysenck).
  • Una estructura mental que se obtiene de la observación coherente de un determinado comportamiento; se compone de rasgos únicos (individuales) y comunes (poseídos por todos los que conviven ciertas experiencias) (Catell).
  • La personalidad es el patrón de pensamientos, sentimientos y conducta que presenta una persona y que persiste a lo largo de toda su vida, en diferentes situaciones (Freud).
  • La personalidad son características psicológicas y distintivas de una persona que conducen a respuestas a su ambiente relativamente consistente y permanente (Kotler).
  • Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra (RAE).

Aspectos de personalidad

Como indicamos anteriormente al explicar lo que es personalidad, nos referíamos a que la personalidad tiene elementos de origen hereditario y ambiental. Estos aspectos son: temperamento, carácter, inteligencia y roles sociales.

El temperamento es la dimensión biológica y por tanto heredable de la personalidad que se manifiesta desde edades tempranas.

Se distinguen aspectos estáticos y dinámicos: los primeros se refieren la morfología, mientras que los segundos hacen alusión a la fisiología.

El carácter es un componente aprendido de la personalidad. Diferenciándose con temperamento, el carácter está en función de los valores de cada sociedad, de su sistema educativo y cómo son transmitidos. Incluye valores (componentes afectivos y cognitivos) y componentes motivacionales y comportamentales. Aparece como consecuencia de las experiencias que vivimos, que influyen en nuestra forma de ser modulando las predisposiciones y tendencias biológicas, es decir, temperamentales.

La niñez y adolescencia son etapas muy importantes en la formación del carácter, tanto positiva como negativamente.

Todas las teorías del carácter tienen en común la idea de que no se manifiesta de forma total y definitiva en la infancia, sino que pasa por distintas fases hasta alcanzar su completa expresión al final de la adolescencia

-La inteligencia, no entendiendo la inteligencia como coeficiente intelectual, sino como elementos relacionados con el aprendizaje, la adaptación a situaciones nuevas, la solución de problemas el proponerse fines, la capacidad de valoración y autocrítica.

Es una forma de interactuar con el mundo, y engloba habilidades: control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc.

-Roles sociales: es el conjunto de valoraciones que tiene una persona por desempeñar un puesto independientemente del valor de la persona.

Entendemos por rol como función o papel que cumple una persona en un contexto determinado (familiar, amistades, laboral…).

 

Características de personalidad

“A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro”. André Maurois.

A pesar de las distintas definiciones de personalidad, podemos destacar una serie de características en la personalidad, que serían las siguientes:

  • Consistente: la personalidad es un rasgo distintivo de cada persona este relativamente establece a lo largo del tiempo, incluye en su comportamiento.
  • Identificativa: porque la personalidad permite identificar a cada individuo como ser único. Por ejemplo, no actuamos igual en diferentes situaciones. La conducta y el pensamiento son característicos de cada individuo, y que en ellos se refleja su adaptación al ambiente, a la vez que son formas de acción sobre él.
  • Evolutivo: aunque se trate unas características consistentes, puede variar a largo plazo por la interacción con el medio.
  • Es algo interno, no de apariencia externa: Es decir, no existen determinados rasgos físicos que determinen que una persona piensa o actúe en una manera determinada.
  • Que no es exclusivamente mental, sino que exige una combinación en el funcionamiento de mente y cuerpo. Recordemos la frase: Mens sāna in corpore sānō (Mente Sana en cuerpo sano).
  • Previsibilidad: Sobre cómo actuará y cómo reaccionará una persona bajo diversas circunstancias.

Estudios sobre la personalidad

Dentro de los estudios que se han centrado en los aspectos que determinan la personalidad, uno de los más destacados ha sido el Modelo de los cinco grandes (Big Five) que estudia la personalidad en base a cinco dimensiones:

  • Apertura a la experiencia: grado en que la persona busca nuevas experiencias personales y visualiza de manera creativa su futuro. La dimensión opuesta sería la Evitación de la experiencia.
  • Responsabilidad: grado en el que una persona está centrado en sus objetivos y de todo lo que pone en práctica para conseguirlos.
  • Extraversión: grado en el que una persona se muestra abierta con lo demás y canaliza adecuadamente su energía en contextos sociales. Es decir, evalúa como una persona se siente al estar rodeada y la manera en que expresa con los demás.
  • Amabilidad: grado en que la persona se muestra respetuosa, tolerante y tranquila. Definiría a una persona que confía en la honestidad de las demás personas, con vocación a ayudar y asistir a quien lo necesite.
  • Estabilidad emocional: grado en qué una persona afronta exitosamente las situaciones complicadas de su día a día en diferentes ámbitos.

Otro de los modelos destacados es el Modelo de los 16 factores de Catell. Catell desarrolla un modelo que abarca 16 factores de personalidad, considerándola como un conjunto de rasgos que define a la persona con un carácter predictivo sobre su conducta.
El objetivo de Catell era encontrar una serie de rasgos que resumiese las características de personalidad de todas las personas y dentro de estos rasgos establecer una clasificación.

Estos 16 factores son:

  • Afectividad: grado en que la persona establece contacto con otros individuos.
  • Razonamiento: mide la capacidad intelectual según predomine el pensamiento abstracto o el pensamiento concreto.
  • Estabilidad: evalúa la estabilidad emocional de la persona y a la manera en que se adapta al ambiente que le rodea.
  • Dominancia: mide el grado dominancia o sumisión que presenta un individuo en sus relaciones sociales.
  • Impulsividad: nivel de entusiasmo y espontaneidad en contextos sociales.
  • Conformidad grupal: mide aceptación de los valores morales.
  • Atrevimiento: evalúa la reactividad del sistema nervioso según la dominancia del sistema nervioso simpático o parasimpático.
  • Sensibilidad: mide el predominio de los sentimientos frente al pensamiento racional.
  • Suspicacia: evalúa el nivel de confianza o desconfianza que un individuo tiene hacia los demás.
  • Imaginación: mide la capacidad de abstracción del individuo.
  • Astucia: evalúa la capacidad de analizar la realidad de forma exhaustiva y describe en qué grado las personas se ocultan, mostrando sólo aquellos rasgos que generen las respuestas que desean obtener de los demás.
  • Culpabilidad: evalúa la capacidad de una persona de responsabilizarse de sus actos.
  • Rebeldía: mide la predisposición hacia el cambio y la apertura mental.
  • Autosuficiencia: mide el grado de dependencia o independencia personal.
  • Autocontrol: mide el autocontrol emocional y comportamental.
  • Tensión: mide el nivel de tensión o ansiedad nerviosa del sujeto.

 

Personalidad positiva y personalidad madura


Se define como personalidad positiva la capacidad de afrontamiento positivo de los eventos estresantes de la vida, dándole significado y ajustándose a las demandas ambientales y expectativas personales.
Este concepto es muy importante ya que habla de una visión más activa de la personalidad. Es la capacidad de cada persona para intervenir modificando su contexto en la medida que puedan.

Es importante mantener la sensación de control sobre el ambiente, visión que le permitirá aprender de todo tipo de experiencias, aunque sean a priori negativas, para obtener mejores resultados en el futuro.
Respecto a la personalidad madura, la meta del desarrollo de la personalidad es lograr la madurez en sí misma. Un individuo con personalidad madura presenta las siguientes características:

  1. Estabilidad emocional: capacidad de la persona para reaccionar ante los distintos estímulos de forma estable y autónoma determinada no por impulsos.
  2. Conocimiento de sí mismo: conocimiento de las capacidades, cualidades y valores que posee uno mismo (deficiencias, debilidades y tendencias de acción). De esta manera, la persona podrá tomar decisiones adecuadas
  3. Capacidad de autoevaluación: El individuo maduro se juzga a sí mismo y reconoce cuándo actúa bien o mal, que aspectos positivos y negativos posee. La autoevaluación permite estar en una actitud de cambio y superación.
  4. Capacidad de decisión: esta característica proporciona a la persona una mayor autonomía para decidir por sí mismo. Esto implicaría no consultar a otros o no buscar otras opiniones.
  5. Capacidad de aceptar riesgos y responsabilidades un individuo con personalidad madura acepta responsabilidades y se arriesga para emprender tareas y acciones.
  6. Autonomía del yo: consiste en actuar tal como es y de acuerdo con sus criterios, valores y conciencia.

Tenemos que destacar de nuevo que la personalidad tiene dos elementos muy importantes, que son ambiente y genética. La genética no la podemos elegir, pero el ambiente ¿tenemos la capacidad de transformarlo en nuestro beneficio? ¿podemos madurar a través de las experiencias?

La respuesta es definitivamente si. Se recomiendan la gran mayoría de los procesos terapéuticos, visualizados como un camino de transformación y crecimiento personal.

Conclusiones

Existen varios conceptos de personalidad tenemos que entender que es un proceso activo. Como activo entendemos que se va definiendo y desarrollando a lo largo de la vida de una persona.

No existe un tipo de personalidad que sea mejor o peor, sino que cada una de ellas tiene sus fortalezas y sus debilidades, por lo que la clave es el equilibro entre todas.

¿Cómo cambia la personalidad con los años? Si miramos atrás nos podemos dar cuenta alguna de las cosas que nos han dejado de interesar y cuántas otras muchas hemos acogido con interés.

La personalidad cambia y lo hace en base a las experiencias que vamos viviendo y la manera en la que interpretamos estas situaciones.

“Hay dos formas de difundir la luz. Ser la lámpara que la emite o ser el espejo que la refleja”. Lin Yutang

Lenguaje corporal. Aprende 9 trucos de los políticos y ¡conquista el mundo!

Conocer el lenguaje corporal es imprescindible para ser un buen comunicador. ¿Sabías que más del 90% de lo que decimos lo expresamos con el cuerpo, y sólo un 10% lo acaparan las propias palabras? Conocer estos 9 trucos de lenguaje no verbal te ayudará a mejorar tanto tu lenguaje corporal, como aprender a descifrar correctamente lo que quieren decir los demás en realidad.

Lenguaje corporal: Aprende los trucos de los líderes políticos

Cierra los oídos y ¡Abre los ojos!

Habitualmente damos excesiva importancia al lenguaje verbal, prestando escasa o nula atención al lenguaje no corporal. Craso error. Cuando aprendamos el valor que hay en estos conocimientos, dejaremos de oír para ver, y de escuchar para sentir.

¿Cuántas veces has sentido que una persona no te inspira confianza, pero no sabes explicar por qué? Querido amigo; eso es tu intuición que te está mandando señales de alarma. Y habitualmente son muy certeras.

Esto ocurre cuando entre lo que dice una persona y lo que expresa su cuerpo hay contradicciones. Y tu intuición lo percibe, y lo que es más importante, lo rechaza. Podemos estar oyendo a una persona hablar con un discurso coherente e interesante para nosotros, pero no nos cala. Por otro lado, podemos estar ante un discurso que rechazamos, pero completamente cautivados por esa persona. ¿Qué es lo que está influyendo tanto en nosotros? El lenguaje corporal.

A través de este artículo descubriremos algunos trucos de lenguaje corporal de los líderes más carismáticos

La importancia de la comunicación no verbal

Los gestos, las miradas, la manera de andar y sentarse, el tono de voz…. Todo ello constituye el lenguaje no verbal. Este lo utilizamos de una manera absolutamente inconsciente, pero dice mucho más de nosotros de lo que pensamos.

Saber qué decir es tan importante como la forma de hacerlo. En menos de 30 segundos ante un desconocido, ya te has formado una primera impresión de él. Y generalmente, suele ser muy certera.

El lenguaje corporal es un lenguaje universal, de ahí que podamos extraer muchas conclusiones de una persona aunque esté hablando en polaco y no entendamos ni palabra de lo que dice. Como nuestro cerebro no se centra en escuchar el mensaje, se vuelve mucho más receptivo a cualquier movimiento que nos ofrezca información. Este es un proceso muy primitivo, y lo hemos heredado de nuestros antecesores.Si ellos no eran capaces de prestar atención al cuerpo del adversario, no estarían preparados para un ataque sorpresa…

Líderes como Kennedy, Nelson Mandela, Martin Luther King e incluso Hitler, han sabido manejar con perfección el lenguaje no verbal, para influenciar y persuadir a masas

Nuestros líderes saben jugar con el lenguaje corporal perfectamente, transmitiéndonos a cada momento sensaciones. Asesorados por sus gabinetes de imagen, cada movimiento que hacen está meditado y tiene un fin (Aunque como en la vida, unos lo hacen mejor que otros, y algunos ni con asesoramiento…)

9 Trucos de lenguaje de corporal y comunicación no verbal

Las manos y los movimientos que hacemos con ellas son un factor clave en nuestro lenguaje no verbal. Nos ponemos nerviosos cuando no podemos ver las manos de la gente. Desde un punto de vista evolutivo, es de sentido común: Teníamos que vigilar que la persona no llevara un arma en ellas…

1. Truco de lenguaje corporal: La cúpula

Juntar los dedos de ambas manos formando una cúpula es un gesto muy utilizado. Transmite que le persona está concentrada en el discurso. El triángulo que forma el antebrazo le da un aire de misticismo con efectos positivos en los oyentes.

2. Truco de lenguaje corporal: Dar palmaditas

Cuando colocamos la mano en el hombro o la espalda del otro, y le damos unas amistosas palmaditas, estamos mostrando condescendencia y dominio. Los líderes lo utilizan como truco de dominación. Es habitual ver entre saludos de ellos como el que va a recibir la palmadita retira el brazo casi imperceptiblemente hacia atrás y cuadra los hombros.

Truco de lenguaje corporal: Dar palmaditas

3. Truco de lenguaje corporal: Palmas hacia arriba o hacia abajo

Si en un discurso diriges las palmas de tus manos hacia abajo estás mostrando un control absoluto sobre tu discurso. Transmites decisión y poder.

Si por el contrario quieres transmitir confianza y cercanía, muestra las palmas de las manos, y eleva ligeramente el dedo pulgar. Infunde un sentimiento a los oyentes de honestidad. “¿Por qué iba yo a mentirles?” “No tengo nada que esconder”

Gesto muy característico de Obama, que además lo acompaña con camisas con las mangas muy ajustadas, con las que puede mostrar además parte de la muñeca.

Nunca dejes caer la mano hacia atrás doblando la muñeca, transmite inseguridad y debilidad y se carga el discurso.

4. Truco de lenguaje corporal: Abrazar a la audiencia

Con tus palmas vueltas hacia arriba, llévalas hacia afuera y hacia los lados para luego volver sobre tu torso. Este gesto batuta es muy utilizado en discursos cuando se quieres conectar a nivel emocional con la audiencia.

5. Truco de lenguaje corporal: Apretón de manos

Para los políticos es toda una competición. De cara al público y a la prensa, gana el que se le ve la mano en el apretón. Al que no se le ve, pierde.

6. Truco de lenguaje corporal: La importancia del cuerpo

Una anécdota que se cuenta acerca de Bush es como pasaba olímpicamente del protocolo y cuando recibía invitados en la Casa Blanca, se ponía a la izquierda de ellos en vez de a la derecha. Con esto conseguía acaparar todas las miradas y flashes él, mientras que al invitado lo forzaba a dar la espalda al público. Claro que luego también a él le pasaban cosas imprevistas…

7. Truco de lenguaje corporal: Las pequeñas olas

Gesto antiguo donde los haya, pero lo siguen realizando multitud de políticos. Al entrar o salir del atrio, hacen un gesto de reconocimiento o un guiño a la audiencia, de manera que visualmente se transmite un apoyo muy grande por parte del público hacia él.

8. Truco de lenguaje corporal: Jugar con los ojos

Ábrelos para resaltar lo que estás diciendo, y entreciérralos para mostrar decisión y firmeza. También sirve para retar a los oponentes de que no existe discusión alguna sobre ese punto.

9. Truco de lenguaje corporal: Las posturas congruentes

Una forma de análisis corporal divertida es fijarte en la posición corporal cuando hay un debate. Los líderes tienden a “igualar” sus posturas corporales cuando están de acuerdo, y te darás cuenta de que lo hace en forma de espejo.

El principio del todo: Los inicios del lenguaje no verbal

Este debate ha sido el primer debate político televisado en la historia. En 1960, J.F Kennedy y R. Nixon, protagonizaron lo que en su día impuso las bases de la política y el lenguaje no verbal. Nixon subestimó a J.F.K, se negó a maquillarse, se presentó con un traje gris que en aquellos entonces, con la televisión en blanco y negro no resaltaba nada, quedando así en segundo plano tras un Kennedy moreno del sol, con un traje oscuro, y con una pose y gestualidad muy estudiada. Hasta el punto de que consiguió la victoria. Tras la derrota, Nixon afirmó lo siguiente:

“Confiad plenamente en vuestro productor de televisión, dejadle que os ponga maquillaje incluso si lo odiáis, que os diga como sentaros, cuales son vuestros mejores ángulos o qué hacer con vuestro cabello. A mí me desanima, detesto hacerlo, pero habiendo sido derrotado una vez por no hacerlo, nunca volví a cometer el mismo error”

Os animo a que lo veáis y juguéis a encontrar algunos trucos de los que hemos visto anteriormente.

La clave siempre está en ser, hacer, y parecer….

Vampiros emocionales: Descubre quién son y ¡hazles la cruz!

“Al principio, parecen mejores que las personas corrientes. Son brillantes, encantadores… Os caen bien, confiáis en ellos, esperáis más de ellos que de otras personas. Esperáis más, pero recibís menos y al final os capturan. Rara vez os dais cuenta del error hasta que han desaparecido, dejándoos vacíos, las carteras vacías o, quizá, el corazón roto. Aún entonces os preguntáis… ¿Serán ellos o yo? Son ellos. Vampiros emocionales”

Vampiros emocionales

Ya están aquí. Entre nosotros. Los vampiros emocionales. Y os aseguro que son mucho más peligrosos que el Drácula de Bram Stoker. De poco te sirve comer ajo (que también). Están a tu alrededor, en la mesa de al lado, en tus miles de whatsapp del móvil. Disfrazados de colegas, compañeros de trabajo, (¡parejas!) Acechando. Esperando su oportunidad. Se alimentarán de tu energía positiva hasta dejarte seco, y desaparecerán, a por otra presa.

¿Cómo reconocer a un vampiro emocional? Vampiro a la vista….

No tienen integridad, por lo que están muy lejos de conocerse a sí mismos. El problema es su inmadurez, y su incapacidad para aceptar las responsabilidades de sus actos. Realmente no son malos, pero no te dejes engañar. Algunos tipos de vampiros son conscientes del poder que tienen sobre ti y no dudarán en utilizarlo para su propio beneficio. ¡Alerta permanente!

Hacen gala del egoísmo más infantil, por lo que puede ser una buena técnica de identificación. Si su objetivo es diferente que el tuyo, prepárate, porque pasan de ser la persona más encantadora del mundo a sacar los colmillos.

Te dejarán confuso y meditabundo. Y ahí es cuando empiezan a succionarte tu energía.

¿Cómo reconocer a un vampiro emocional?

No llevan capa negra, ni salen solo de noche, pero sí que les gusta la oscuridad. Buscarán cualquier grieta en tu alma para penetrar hasta lo más oscuro de tu ser.

Ante la duda de si estás ante un vampiro emocional, nunca le abras la puerta. No le dejes entrar en tu vida, porque desde ese momento, se instalará cual parásito en ella. Y entonces ponte a echarlo…

Ellos jamás de los jamases se confunden. Al contrario, son víctimas del sistema injusto que les ha tocado vivir. Si eres una persona empática, doblega tu vigilancia. Sois las víctimas preferidas de estos seres de las tinieblas, que no dudarán en arrimarse a ti puesto que eres más “duradera” (pueden extraerte energía durante muuucho más tiempo) que a otro tipo de personas. Al menor signo de agotamiento, toma distancia.

Los vampiros emocionales los tienes de todos los tipos y tamaños, a gusto del consumidor. A continuación te presento los tipos más peligrosos de estos chupópteros de energía.

Tipos de vampiros emocionales

1.Vampiros emocionales del tipo antisociales

O también conocidos como truhanes adorables. Sólo buscan la satisfacción de sus deseos, aquí y ahora. Con un complejo de Peter Pan enmascarado, estos adorables vampiros te dejarán tan cautivado que lamentarás no haberlos conocido antes.

Su afán de aventuras y adrenalina te hipnotizarán, pero aparte de eso, poco más tienen que aportar.

  • Dentro de este grupo, los más típicos son los vampiros intrépidos, que te prometerán mil y una aventuras, cuando el pasatiempo real eres tú. Sexys, emocionantes, y decididamente malos para tu salud.
  • Los vampiros vendedores de coches usados, mienten más que hablan. con este tipo de vampiros recuerda siempre leer la letra pequeña. Tú tienes algo que necesita. Él lo quiere. ¿A que adivinas el final?
  • Los vampiros bravucones son los que más molan. Grandes, temibles y estúpidos. Son tan simples que adoran el poder, pero no lo entienden. Creen que la mayoría de los problemas se pueden resolver a puñetazos. Y cuidado porque tú puedes ser el problema el día menos pensado…

2. Los vampiros emocionales de tipo histriónico o teatrales

Bienvenidos al mundo del espectáculo. Por favor, tomen asiento que comienza la función.

Son peligrosos porque todo lo que ves de ellos es una puesta en escena maravillosa. Dentro de los vampiros emocionales de tipo teatral encontramos a:

  • La típica amiga reina del drama: Cuando te suene el móvil, prepárate. Surcarás los mares junto a ella, navegando de crisis en crisis. Su frase de presentación es algo parecido a “No sabes lo que me pasó ahora…” evita unirte a su reparto o acabarás como ella.

Fundamentalmente melodramáticos y expertos en llanto, te arrastrarán a su mundo de huracanes emocionales en los que más vale que estés bien anclado al suelo.

A estos vampiros actorcetes, reconóceles sus méritos, halágalos, y mándalos de gira. Tan lejos como puedas.

  • Los pasivos- agresivos: también tienen su aquél, no te creas. Son tan terroríficamente perfectos que creen que nada en ellos puede hacerte daño. Buscarán siempre tu aprobación, haciendo lo que deben hacer, pensando lo que deben de pensar, y sintiendo como se suponen que deben sentir. En su papel de niñ@s buen@s, se consideran tan deliciosamente agradables como para que resulte imposible no quererlos. Eso es lo que los hace peligrosos.
Tipos de vampiros emocionales: La reina del drama

3. Los vampiros emocionales de tipo narcisista

Ellos viven en sus mundos de Yupi, en donde son las personas más buenas, guapas e inteligentes. No es que se crean mejores que tú, es que sencillamente no piensan en ti. El egoísmo es su motor, y tú su gasolina. En este grupo encontramos:

  • Los vampiros leyenda se forjan cuando hartos de no poder convertir sus aspiraciones en éxitos reales, deciden crear (¡criaturitas!) una realidad paralela en la que son los reyes del mambo, rodeándose de personas débiles y apartando a los fuertes.

Caracterizados por sus “rabietas de culpabilidad” cuando ven que por enésima vez no consiguen sus objetivos se deshacen en una espiral de auto-reproche. Y si estás cerca cuidadito que te cogen de la mano.

  • Los vampiros superestrella: Show must go on

Están plenamente convencidos de que son las personas más importantes del planeta. No les vale con que les quieras, tienes que adorarlos. Aman los trofeos, los juguetes caros. Así que si alguna vez te ves entre un vampiro de estos y su próximo trofeo, ¡huye!

Como líderes, te van a hacer sentir a cada oportunidad que tengan como un ser insignificante. Se les respeta, pero no se les quiere.

Mucho cuidadito porque son embaucadores natos. Pueden arrastrarte a su mundo, y muchos no han vuelto…

4. Vampiros emocionales del tipo obsesivo-compulsivo

La seguridad y el control es su sangre más preciada. No quieren hacerte realmente daño, pero no te interpongas en sus objetivos o resultarás muy mal parado. Al mínimo error, te negarán su aprobación, cambiando su actitud suave por pequeñas críticas.

  • Los vampiros perfeccionistas quieren controlar tus acciones. Son súper fáciles de reconocer; no pasará mucho tiempo sin que se sientan ofendidos por algo. Su rabieta más bestia puede ser un simple suspiro, pero a ti te dejará más chafado que la peor de las broncas.
  • Los vampiros puritanos quieren controlar tu alma. Porque sí. Porque ellos lo saben todo y tú nada. Convertirán tu vida en un infierno con la intención de llevarte al cielo. Mezquinos por naturaleza, creen en el castigo y la censura para la purificación del alma. Dan auténtico pavor porque realmente creen que lo están haciendo por tu bien.

Vade retro a estos vampiros moralistas, o corres el peligro de perder tu identidad.

5. Vampiros emocionales del tipo paranoico

Por último y no por ello menos importantes, están los vampiros paranoicos. En busca de la auténtica verdad, harán de tu vida un auténtico tormento. Buscarán hasta debajo de las piedras para pillarte en falta y reza para que no lo haga porque un vampiro paranoico te la encuentra.

Pueden rasgarte el corazón y romperlo en pedazos si no eres leal. Con ellos nada de medias tintas; o todo o nada. Raramente perdonan. Su vida es una traición imaginada detrás de otra.

Es la cita perfecta para Halloween; provócale con una mentira y prepárate para una noche de auténtico terror: lágrimas, gritos, preguntas enrevesadas, celos y angustias te harán recordar esa noche como la más terrorífica de tu vida. Porque amigo mío, sí: una rabieta de un vampiro paranoico durará hasta el amanecer.

¡Saca las estacas y hazles la cruz!

Una vez que conocemos estos vampirillos tan adorables que pululan a tu alrededor, tienes dos opciones: O esconderte debajo de la cama hasta el fin de tus días, o inevitablemente tendrás que interactuar con ellos de vez en cuando.

Afila tus estacas, agudiza tu olfato para verlos venir de lejos, o imprímete esta pequeña guía y llévala en el bolsillo para reconocerlos.

Si todo esto no funciona, come ajo.

Mal que te pese, alguno huirá por propia voluntad…

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¿Qué son las emociones?, ¿Es malo sentir ansiedad, miedo, ira…?, ¿Podemos controlarlas?

La mayoría de nosotros ha oído hablar de las emociones y ha leído sobre ellas, pero, ¿qué son exactamente las emociones? Las emociones son una respuesta que aparece en las personas ante situaciones que consideramos importante. ¿Podemos controlar nuestras emociones negativas? ¿para qué sirven? ¿Son perjudiciales? ¿Cómo podemos regularlas? Descúbrelo en este post:

Supongamos que de repente nos llama nuestro jefe para decirnos que mañana tenemos que exponer ante 400 personas un tema relacionado con el trabajo. Ante esta situación aparecerá una emoción llamada ansiedad que nos está indicando la existencia de una situación amenazante.

Qué son las emociones

¿Cómo se manifiestan las emociones en nosotros?

Siguiendo con el ejemplo anterior, la emoción de ansiedad  se va a manifestar en nosotros de tres maneras. En primer lugar tendrá lugar la activación de nuestro cuerpo, de tal modo que es posible que sintamos un aumento de la tasa cardíaca, junto a un aumento de la frecuencia respiratoria, sudoración, tensión muscular…etc; por otro lado, aparecerán pensamientos negativos relacionados con lo que va a ocurrir en un futuro: “me voy a quedar en blanco”, “me voy a poner rojo y se van a reír de mi”….y por último, a nivel conductual, es posible que llevemos a cabo conductas estereotipadas (movimientos repetitivos con alguna parte de nuestro cuerpo u objeto) o nos pongamos a hacer cosas de forma compulsiva.

¿Son malas las emociones negativas?

La mayoría de nosotros considera que emociones negativas tales como, ansiedad, miedo, ira, tristeza…etc. son malas, pero ¿es realmente cierto?, ¿son malas las emociones negativas? La respuesta es no. Las emociones, tanto negativas como positivas, son adaptativas ya que nos ayudan a responder de la manera más adecuada ante las situaciones que se nos plantean en la vida. Imaginad que estamos en medio del bosque y de repente aparece un tigre, ante esta situación la mayoría de nosotros sentirá la emoción de ansiedad o miedo, y en nuestro organismo tendrán lugar unos cambios (aumento de la tasa cardíaca, aumento de la frecuencia respiratoria, tensión muscular) que nos preparan para la huida, siendo esta la respuesta más adecuada para nuestra supervivencia.

¿Qué ocurre con el resto de emociones negativas? ¿Para qué sirven?

La ira es otra emoción negativa que aparece cuando consideramos que terceras personas están impidiendo que consigamos nuestros objetivos, en este caso dicha emoción nos impulsa para llevar a cabo acciones de ataque o defensa que nos permitan eliminar esos obstáculos que nos alejan de nuestras metas.

El asco es una emoción que aparece ante estímulos potencialmente peligrosos y desagradables y nos impulsa al rechazo de los mismos con el objetivo de preservar nuestra vida.

La tristeza aparece ante situaciones de pérdida y se acompaña de una expresión facial característica, la cual nos permite reclamar ayuda, aumentar la cohesión con otras personas, apaciguar posibles reacciones de agresión  y por otro lado nos sitúa en una situación idónea para la reflexión.

¿Las emociones negativas pueden resultar perjudiciales?

Todas estas emociones son consideradas buenas y adaptativas, sin embargo puede tener lugar un desajuste en cuanto a la frecuencia, la duración o la intensidad de las mismas. En ese caso estaríamos hablando de emociones perjudiciales. Volviendo al ejemplo del trabajo, supongamos que tenemos que preparar la exposición  para las 400 personas, ante esta situación unos niveles medios de ansiedad serían los óptimos para que podamos rendir en la preparación y exposición de trabajo, sin embargo unos niveles extremos de dicha emoción posiblemente nos imposibilitasen la preparación y la exposición del trabajo.

¿Qué podemos hacer para regular nuestras emociones?

  • 1- Es importante que identifiquemos le emoción que estamos sintiendo, el significado de la misma y su función, tanto en nosotros como en los demás.

  • 2- Para regular nuestras emociones es importante que nos centremos en cuidar aspectos relacionados con la alimentación, el sueño, el ejercicio físico, las amistades y el apoyo social.

  • 3- Es importante que aceptemos las emociones, y nos demos cuenta de que nosotros no somos la emoción que sentimos, por tanto no tenemos por qué actuar según dicha emoción. Aceptar la emoción implica que disminuya el miedo a experimentar emociones dolorosas.

  • 4- Manejar emociones negativas, actuando de manera opuesta a la emoción que estamos sintiendo.  Así, por ejemplo, ante la vergüenza, la ansiedad o el miedo actuaríamos con acercamiento, ante la tristeza con la activación, y ante la ira con la evitación.

  • 5- Es importante que construyamos una lista de objetivos vitales y de los pasos a seguir para conseguir dichos objetivos y que las emociones negativas experimentadas no sean un impedimento para llevar a cabo las acciones que nos acercan a nuestras metas.

 

15 Claves para mejorar la Inteligencia Emocional: Una guía imprescindible

¿Podemos aprender y/o mejorar nuestra inteligencia emocional, o viene configurada de serie en nuestro equipaje genético? Autocontrol, perseverancia, empatía, confianza, motivación, entusiasmo… ¿estas cualidades que nos vienen dadas, o se pueden perfeccionar e incluso aprender a lo largo de nuestra vida? Descubre estos 15 consejos que te ayudarán a desarrollar y mejorar la inteligencia emocional.

Cada vez se escucha más hablar de éste término, pero, ¿sabes realmente qué es la inteligencia emocional? La inteligencia emocional puede definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos de comprender y gestionar eficazmente nuestras propias emociones y las de los demás. Es una característica intrínsecamente humana. A diferencia del cociente intelectual (que permanece bastante estable a lo largo de nuestra vida) el cociente emocional es moldeable. Osea, que puedes desarrollarlo y mejorarlo si utilizas los métodos adecuados.

Te contamos 15 estrategias (incluyendo ideas de Dan Bobinski) que pueden ayudarte a mejorar tu inteligencia emocional. ¡Desarrolla tu capacidad emocional y disfruta de una vida satisfecha y feliz!

La inteligencia emocional se puede mejorar

15 Estrategias para mejorar tu inteligencia emocional:

Hoy en día, las empresas ya no se fijan únicamente en un buen currículum. Cada vez valoran más que tengas aptitudes sociales, y habilidades relacionales. Resulta vital que aprendamos a conocernos, comprendernos y contemos con algunas estrategias que nos permitan regular nuestras emociones:

1-Deja de juzgar las cosas como “buenas” o “malas”

Tendemos a juzgar a la gente en base a nuestras ideologías o códigos morales, de tal manera que lo que se sale de nuestro patrón lo consideramos inapropiado, cuando menos, y amoral en los peores casos. Las personas son diferentes, y ahí radica la belleza del ser humano. La empatía es la clave. Recuerda que no puedes juzgar a nadie sin haber llevado puestos sus zapatos…

Aprender a descartar de nuestro pensamiento los dogmas de bueno o malo nos ayudará a tener una visión más enriquecedora de las personas que nos rodean.

 2- No confundas lo diferente con lo difícil

Asociamos lo diferente con lo difícil (esto, normalmente, es debido a los patrones de enseñanza que hemos tenido a lo largo de nuestra vida) pero no debería ser así. Lo diferente puede ser un reto, puede ser excitante, pero no por ello complicado. La palabra difícil incluye unas connotaciones negativas que nos pueden hacer tener miedo a salir de nuestra zona de confort y aprender cosas nuevas. Trabaja tu mente para ser flexible, y procura no ponerte barreras con el lenguaje. Recuerda que somos lo que pensamos.

3- Identifica tus fortalezas y debilidades

Todas las personas tenemos fortalezas y debilidades. Lo divertido es que cada fortaleza va unida a una debilidad, y cada debilidad va unida a una fortaleza. Elegir a qué extremo queremos prestarle atención es nuestra responsabilidad. La autocompasión nos hace un flaco favor. Utiliza tus fortalezas y aprende de tus debilidades.

4- Interioriza que todas las personalidades suman

En un trabajo de equipo, en un grupo de amigos, en tu familia, todas las personalidades suman al grupo. Si aprendes a identificar las fortalezas de los demás, tendréis una visión más compleja y rica, de la misma manera que si identificas sus debilidades podrás acceder a sus fortalezas. Todo suma.

5- Hazle frente a tus emociones negativas

Aborda tus sentimientos negativos como la ira, la decepción, frustración… de frente, de manera resolutiva y sin victimismo. Evadirlas para no pensar en ellas a la larga te causará más problemas.

6- Mantén la calma

Ante situaciones en las que te sientas desbordado o al límite de tus fuerzas, para. Respira. Se consciente de lo que estás sintiendo en ese momento. Aprende a escuchar las señales de tu cuerpo, y respétalas.

7- Busca y comprende tus fortalezas

Esto conlleva un esfuerzo constante y hay que trabajarlo. No nos viene incluido de serie. Conforme lo trabajes cada vez te saldrá más natural, pero para ello es imprescindible reconocer previamente tus fortalezas.

8- Encuentra la manera de ser más eficiente

Nunca conseguirás ser eficiente si quieres que el resto de las personas estén en tu mismo terreno.

9- Se asertivo para desarrollar tu inteligencia emocional

La asertividad es la manera más eficaz de gestionar los conflictos. No lo confundas con pasividad o evitación. La asertividad es una forma de vida que puedes poner en práctica para gestionar mejor situaciones de confrontación. Aprende a decir “no” de una manera asertiva y establece tus prioridades.

Un truco; utiliza la técnica XYZ: “Me siento X, cuando haces Y en Z”.

10-Pregunta para potenciar tu inteligencia emocional

Ante la duda, pregunta. No presupongas en los demás intenciones, o sentimientos. Este concepto es vital para el trabajo en equipo. Las personas inteligentes son curiosas, tienen deseos de aprender y no dan por hecho nada. Los niños poseen esta capacidad que los adultos tristemente vamos perdiendo con el tiempo. Desentierra la curiosidad por el mundo que te rodea.

11- Plantéate la importancia de tus objetivos personales

Si antepones tus objetivos personales a los del grupo, se creará una división en la que será más difícil generar buenos resultados. Hay veces en las que ceder es ganar. Piensa en el resultado grupal y se más generoso.

12- Efectividad VS eficiencia

La efectividad consiste en hacer lo correcto, y la eficiencia, en hacerlo rápidamente.

Paradójicamente cuando trabajamos en grupo, lo efectivo no siempre es lo eficiente. Tómate tu tiempo, y respeta que los demás también lo hagan.

13- Expresa tus emociones para mejorar tu inteligencia emocional

Parece sencillo de entender, pero es quizá la clave donde más gente se confunde. Expresar tus emociones no significa ser desagradable, o desconsiderado con los demás. Se trata de saber expresarlas de una manera constructiva, tanto las positivas como las negativas.

La mayoría de las relaciones personales fracasan por errores en la expresión de emociones.

14- Descifra correctamente las señales sociales

Solemos tender a enjuiciar las conductas de los demás (Recuerda la clave 1). Ante un comportamiento, por ejemplo una llamada de teléfono en la que no recibes respuesta, puedes interpretarla de diversas maneras. Puedes sentir que la persona no quiere hablar contigo, o por el contrario, que está ocupado y te devolverá la llamada más tarde. Si aprendes a despersonalizar las actuaciones, te evitarás malos ratos y malentendidos.

15- Lo más importante: ¡Llévalos a cabo!

El esfuerzo y la constancia son fundamentales para realizar estos cambios en tu vida e incorporarlos de forma permanente. Una cosa es comprenderlos y otra aceptarlos en nuestra forma de vida…

Recuerda que el camino más largo pueden ser los 45 centímetros que separan a la mente del corazón…

Por último, os dejo un corto animado en clave de humor que nos hará comprender un poquito más el poder de la empatía (no simpatía) para conectar con los demás, y la importancia de la inteligencia emocional para poder entender realmente sus sentimientos.

Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente

Niños agresivos, mandones y autoritarios ¿Estás educando a tu hijo para que sea un delincuente? El Síndrome del Emperador está cada vez más presente en nuestra sociedad: Niños tiranos o “emperadores”, que hacen y deshacen a su antojo, que no aceptan un no por respuesta, y sus súbditos más fieles son sus padres. Descubre en este artículo qué es el síndrome del emperador, cómo detectar si tu hijo lo padece, y las 10 reglas de oro para criar a un pequeño delincuente en tu propia casa. Esto es lo que nunca, nunca debes hacer si quieres educar a tu hijo en los valores y el respeto:

Síndrome del emperador

¿Qué es el Síndrome del Emperador? ¿Es mi hijo un futuro tirano?

El síndrome del emperador o del niño tirano es un trastorno del comportamiento que se produce en menores. En éste síndrome los papeles están invertidos; los hijos dominan a los padres y hacen su ley, llegando incluso en algunas situaciones al maltrato.

Curiosamente no existe un patrón; puede ser el hijo mayor, el pequeño, un hijo adoptado, e incluso entre hermanos criados en el mismo entorno y circunstancias a uno le afecta el síndrome y el otro no lo desarrolla; por lo que hay indicios de componentes genéticos o de tipo hereditario entre las causas.

Se produce generalmente en familias de clases medias-altas, y aunque los niños presentan mayor porcentaje, las niñas cada vez van ganado más terreno.

Si tu hijo no pide, sino que exige, es la primera alarma del síndrome del Emperador

La edad suele oscilar entre los 9 – 17 años, y aunque no son delincuentes al uso, pueden llegar a robar, maltratar, amenazar o agredir psicológicamente. La víctima en la mayoría de los casos suele ser la madre, y tienen vergüenza de contarlo por el sentimiento de culpabilidad que le genera. “Mi hijo es así porque yo no he sabido ser una buena madre”.

¿Qué le pasa a mi hijo? Características del síndrome del Emperador

  •   Habitualmente se sienten tristes, ansiosos y enfadados, generalmente sin causa aparente.
  • Tienen un sentido de la propiedad exagerado; sienten realmente que todo les corresponde, y que los demás están ahí únicamente para proporcionárselo. Cuando se les niega, tienen ataques de ira o rabietas, llegando incluso a insultar o agredir físicamente.
  • Son egocéntricos y presentan baja o nula tolerancia a la frustración.
  • Habitualmente tienen una autoestima baja, y carecen de empatía. Son incapaces de entender las consecuencias que sus actos tienen sobre los demás. No sienten culpa o remordimientos por sus acciones.
  • Discuten las normas y los castigos, rechazan por defecto las figuras de autoridad, por lo que pueden ser inadaptados en otros entornos sociales como la escuela.
  • El otro siempre es el culpable, ellos nunca. Buscan las justificaciones de sus actos en el exterior. No sólo culpan a los demás de sus problemas, sino que esperan que se los solucionen.

“El Síndrome del emperador es fundamentalmente un problema de educación en una sociedad donde la autoridad está devaluada” Javier Urra

Síndrome del emperador o niño tirano ¿tienen los padres la culpa?

Rotundamente no. No es tu culpa. Pero sí eres parte del problema, y también de la solución. En tus responsabilidades entra la de establecer tempranamente una serie de límites, rutinas y reglas que hay que cumplir y son innegociables. No tengas miedo a decir no a tu hijo por causarle traumas. Realmente lo que más les neurotiza es no saber sus límites, no saber lo que está bien y lo que está mal.

Los estilos parentales educativos son un factor clave a la hora de prevenir y manejar este trastorno. La autoridad siempre la tienes que ejercer tú, pero con cariño y constancia.

Donde haya afecto, intercambio de experiencias vitales y comunicación, es realmente difícil que surja la violencia.

Tenemos que desarrollar su sentido de la conciencia y la culpa, y educarles en la empatía, en la sensibilización y en la compasión. Existen técnicas de asertividad que tal vez puedan ayudarte. No se nace dictador o tirano. Lo que comunicamos a nuestros hijos y la forma en que lo hacemos es muy importante. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

Cuando te desesperes, recuerda que la educación no es fácil, se trata de una carrera de fondo en la que el niño poco a poco cuando crezca irá interiorizando nuestro valores.

Recuerda que como en la mayoría de trastornos infantiles y juveniles, es mejor prevenir que curar.

Decálogo para criar a un pequeño delincuente

El Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, es además escritor y muy conocido por sus sentencias a menores rehabilitativas y ejemplares. Calatayud propone diez reglas para conseguir crear al perfecto delincuente en casa.

Regla 1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

Regla 2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

Regla 3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer más cosas graciosas.

Regla 4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

Regla 5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. ¡Hágaselo todo! Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

Regla 6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

Regla 7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

Regla 8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

Regla 9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Regla 10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Si sigues todos estos consejos, es fácil que en casa hagas un pequeño tirano, que con el tiempo se puede convertir en un auténtico delincuente.

La educación es un acto de amor, y por tanto, un acto de valor

Cómo criar a un pequeño delincuente

A continuación, para que reflexiones sobre el tema; te dejo con una lección magistral del Juez Calatayud, en la que habla precisamente de este decálogo y te aconsejo que no te la pierdas.

Salud emocional: Guía práctica para esta área de crecimiento personal

Cada segundo que pasa la importancia que social y profesionalmente se da a la salud emocional es mayor. La educación emocional permite que los más pequeños adquieran habilidades del manejo de los estados emocionales. Así, son capaces de reducir las emociones y los sentimientos negativos y aumentar aquellos positivos. Los niños y niñas con salud emocional son más felices y confiados, tienen más éxito y, como consecuencia, se convierten en adultos de gran responsabilidad, atentos y productivos. En este articulo hablaremos de ¿qué es la salud emocional, su relación con la salud física, cúales son los factores de riesgo, entre otras?

Salud emocional, un área de crecimiento personal

¿Qué es la salud emocional?

La salud emocional se refiere al manejo responsable de los sentimientos, pensamientos y comportamientos. Una persona emocionalmente saludable, es capaz de reconocer estos elementos, darles nombre, aceptarlos, integrarlos y aprovechar la energía que generan con el fin de que estos les ayuden en su día a día.

En resumen, la salud emocional está relacionada con la inteligencia emocional que, además, dota a la persona de las capacidades de reconocer, entre otras cosas, sentimientos, pensamientos y comportamientos de otras personas.

La salud física y su relación con la salud emocional

La salud física es el óptimo funcionamiento fisiológico de un organismo. Para poder tener un organismo con una buena salud física, es necesario trabajar nuestro cuerpo cuidando la alimentación, haciendo deporte o ejercicios físicos y, sobre todo, cuidando nuestra salud emocional.

Si somos capaces de convivir con nuestro mundo interior, seremos más felices en nuestro mundo exterior. Una persona que considera satisfactoria su salud emocional, se mantiene más estable y sana en lo que se refiere a salud física.

Resiliencia y salud emocional

La resiliencia, es decir, la capacidad de una persona para enfrentarse a las adversidades, es uno de los fenómenos más estudiados hoy en día en psicología. Esta habilidad proporciona herramientas personales que mejoran tanto la salud emocional como la salud física. La vulnerabilidad de una persona, contraria a la resiliencia, puede llevarle a contraer enfermedades tanto físicas como psicológicas, dañando así el mundo interno y externo del sujeto. La resiliencia, además, proporciona una visión de la vida mucho más positiva. Como consecuencia, las personas son capaces de enfrentar sus vivencias con mayor positividad.

En resumen, la salud emocional (e incluso la física) guardan gran relación con la resiliencia. Por ello, para mejorar la salud emocional, es imprescindible trabajar en contra de nuestra vulnerabilidad.

Salud emocional en la familia

La familia es uno de los entornos sociales más importante para la maduración de una persona. En nuestro entorno familiar, aprendemos a comunicarnos y a relacionarnos. Además, es el lugar donde nuestros allegados nos proporcionan un cuidado y una estimulación suficiente para que seamos capaces de desarrollar una salud psicológica adecuada.

En caso de que no se proporcione el aporte afectivo suficiente al niño o niña, su salud emocional se verá afectada. Como consecuencia, podrá sufrir trastornos psicológicos de mayor o menor gravedad, dependiendo de su vulnerabilidad-resiliencia.

Salud emocional en el trabajo

En rasgos generales, las prioridades de las empresas son la rentabilidad y la productividad de la misma. La salud emocional y física de los trabajadores son para los directivos, en la mayoría de los casos, irrelevantes. Sin embargo, los estudios demuestras que aquellos empleados cuyos niveles de salud física y emocional son positivos, tienen menor absentismo y son más eficientes, competentes y, como resultado, más productivos.

En resumen, para poder mejorar el funcionamiento de las empresas, es recomendable llevar a cabo medidas que aumenten la salud emocional de los empleados. Para ello, se debe promover la participación activa de los trabajadores, apoyar su toma de decisiones, ayudar a la conciliación de la vida laboral y personal, promover el respeto, evitar las discriminaciones, gestionar las cargas de trabajo, apoyar la formación continuada y reconocer el trabajo y las aportaciones de los trabajadores.

Salud emocional en nuestro círculo social

Nuestro círculo social está conformado por distintas agrupaciones sociales. Conocemos, a lo largo de nuestra vida, a centenares de personas que afectan, de una forma u otra, a nuestro desarrollo. Los médicos aseguran que, una buena red social, nos brinda una buena salud mental y emocional. Nuestro círculo de amistades, por ejemplo, es un lugar donde, debido a la complicidad existente, nuestra salud emocional mejora. Relajamos tensiones, disminuimos nuestra ansiedad y dejamos de lado aquellas preocupaciones que atormentan a nuestra mente. Nos encontramos en una zona de confort donde somos capaces de abrirnos emocionalmente y recibir un feedback efectivo.

Sin embargo, la importancia que damos a unas u otras personas no tiene por qué estar relacionada con el impacto que estas ejercen en nuestra salud emocional. Por ello, es necesario reconocer el trabajo indirecto e inconsciente que muchas personas han llevado a cabo en nuestra vida. Si analizamos nuestras vivencias pasadas, encontraremos a personas que, por diferentes razones, ya no están a nuestro lado y que nos han aportado experiencias imprescindibles para el buen desarrollo de nuestra salud emocional.

Salud emocional en nuestro círculo social

Salud emocional en niños y niñas

A diferencia de lo que muchas personas creen, los niños y niñas son capaces, a muy temprana edad, de desarrollar trastornos psicológicos. Estos, suelen estar relacionados con la autoestima, el autoconcepto, las relaciones sociales, etc. Si estos problemas no son detectados por sus cuidadores, pueden desencadenar problemas futuros, sobre todo en la adolescencia, relacionados, por ejemplo, con la alimentación.

Con el fin de no poner en riesgo la salud de los más pequeños, es recomendable aportarles seguridad y confianza. Han de establecerse normas con el fin de que sepan controlar sus impulsos y, además, muestren respeto hacia otros. Asimismo, es importante trabajar la autoestima, la cual les ayudará a resolver sus problemas de manera más autónoma.

Factores de riesgo para la salud emocional

Las personas con buena salud emocional, son capaces de controlan sus sentimientos de manera asertiva. Por ello, se sienten bien consigo mismos, sus relacionas personales son más satisfactorias y tienen más capacidad para enfrentarse al estrés y a las situaciones de la vida cotidiana que generan, por ejemplo, ansiedad.

Por otro lado, muchos de los problemas sociales que hoy en día nos afectan (drogadicción, violencia, terrorismo…) tienen como base una falta de salud emocional. Es decir, la salud emocional negativa en la sociedad pone en riesgo la salud de aquellas personas afectas y las de su entorno.

Los factores de riesgo de la salud emocional se ponen en marcha desde la más temprana edad. Una infancia con faltas de cuidado, de cariño y de cercanía impide que los pequeños sean capaces de poner en marcha los mecanismos cerebrales relacionados con las respuestas emocionales.

Para poder desarrollar una salud emocional satisfactoria, es necesario hacer acompañamiento emocional y crear respuestas emocionales sanas ante los acontecimientos que surgen a lo largo de nuestra vida. Esto, les proporcionará a los más pequeños las herramientas necesarias para desarrollar su propia inteligencia y salud emocional.

12 consejos para trabajar la salud emocional

Reconocer sus propias emociones

Para que una niña o niño pequeño sea capaz de reconocer sus emociones, es necesario que las conozca primero. Por ello, es imprescindible que aprenda un lenguaje que incluya expresiones emocionales y sentimentales. Así, podrá ser capaz de conocer y nombrar distintas emociones y a reconocer cuando sufren unas y otras.

Manejar sus propias emociones

Anular emociones es una práctica bastante común y muy poco saludable que llevan a cabo muchas personas. Esto se debe a que nunca se les ha enseñado a cómo manejarlas. Para poder manejar una emoción es necesario aceptarla y aprender a no dejarse influir por la misma, sobre todo en caso de que sea negativa. Debe enseñarse, además, a expresar sentimientos de forma adecuada suavizando la ira, la irritabilidad, etc. Así, podrán aprender a controlar su comportamiento.

Reconocer las emociones de los demás

A partir del primer año de vida, un bebé puede comenzar a desarrollar acciones empáticas. Por ejemplo, llorar cuando ve a un niño o niña llorar. Esto se debe a que reconoce el sentimiento y la acción que desencadena el mismo. La empatía se desarrolla en dos fases. En la primera fase (hasta los seis años), los niños y niñas desarrollan la capacidad de reaccionar emocionalmente hacia los demás. A partir de los seis años, en la segunda fase, aprenden a realizarlo de manera inconsciente.

Normas familiares

Establecer unas normas familiares claras y coherentes tiene como consecuencia un aumento de la responsabilidad. Las normas deben cambiar con el paso del tiempo, aumentando las tareas y actividades que los más pequeños deben llevar a cabo. Un aumento gradual de las responsabilidades tendrá como consecuencia un aumento gradual de la responsabilidad. Cuando un niño o niña cumple la tarea cometida, no se le debe otorgar premios. Es necesario que comprenda que la realización de la tarea es por el bien de funcionamiento del hogar y porque está dentro de una normativa cuyo fin es el de ayudarse los unos a los otros.

Tolerancia a la frustración

Cuando un niño o una niña quiere conseguir algo y no lo logra, actúa con una rabieta. Si esto no se controla, en la edad adulta podrá presentar intolerancia a la frustración. Si conseguimos retrasar de forma gradual las demandas del niño, la tolerancia aumentará. El aumento de la tolerancia a la frustración puede trabajarse a partir de los cinco años. Sin embargo, las probabilidades de éxito dependerán de lo acontecido con anterioridad: las experiencias de éxito y fracaso, las promesas realizadas, la confianza en sus cuidadores…

Capacidades sociales

Estimular las relaciones sociales es una forma efectiva de aumentar la competencia social y la capacidad de liderazgo y popularidad. Es importante impulsar el desarrollo de la comunicación y la escucha activa. Una persona con gran introversión tiene dificultades para mantener relaciones sociales. Estos casos suelen darse cuando la comunicación familiar no ha sido suficiente. Es importante trabajar las capacidades sociales desde edades muy tempranas, porque trabajarlas con personas introvertidas es mucho más complejo. De hecho, NO es recomendable exponer a personas introvertidas a situaciones donde no se encuentra a gusto. Esto podría tener consecuencias negativas.

Autoestima y el respeto

En edades tempranas, trabajar la autoestima es indispensable. Como cuidadores, es necesario que brindemos apoyo emocional. Para ello, hay que darles con frecuencia mensajes de felicitación y alegría. No podemos castigarles siempre que hacen algo mal, pero no elogiarles cuando hacen algo bien. Se ha de mostrar respeto al niño o a la niña, valorando su trabajo e interesándose por sus actividades.

Buena alimentación

Llevar una alimentación sana y equilibrada tiene como consecuencia una mejora en la salud física y emocional. No hay dietas milagro, ya que el organismo de cada persona es distinto y, por tanto, sus necesidades difieren. Sin embargo, una correcta hidratación aumenta la concentración y proporciona un mejor funcionamiento del mundo cerebral. Además, cuando el nivel de azúcar sanguíneo es bajo, puede aumentar la ansiedad. Si se quiere conseguir una mejor salud emocional y física a través de la alimentación, es imprescindible acudir a un centro de nutrición.

salud emocional y la alimentación equilibrada

Realizar actividad física

Realizar actividad física, debido a la conexión directa mente-cuerpo, tienen efectos positivos en la salud emocional. Por un lado, nos sentimos físicamente más saludables, lo que aumenta nuestra salud emocional. Crea, además, optimismo, canaliza la tensión muscular y eleva el espíritu. Además, aumenta nuestra autoestima y nuestra competitividad.

Impulsar la felicidad

Es fácil decirlo, aunque no lo es hacerlo. La felicidad es uno de los pilares fundamentales de la salud emocional. Ser feliz nos ayuda a ver la vida de forma más positiva, aumenta nuestra resiliencia y aumenta nuestras emociones positivas.

Crear una red social de apoyo

Tener gente de confianza a la cual acudir en momentos de estrés o ansiedad es muy positivo para nuestra salud emocional. Nuestro circulo de social nos podrá facilitar un apoyo que será bien recibido por nuestra parte. La carga emocional disminuirá y seremos capaces de ver con más claridad nuestra situación y las vías de actuación disponibles. En situaciones como esta, NO es recomendable dar consejos a quienes vienen en busca de ayuda. La persona es lo suficientemente autónoma como para poder realizar su propia valoración de la situación.

Ayudar a otras personas

Recibir ayuda, amor y apoyo es beneficioso para nuestra salud emocional, pero también lo es darlo. Realizar acciones sin ánimo de lucro con el objetivo de ayudar a otras personas tiene efectos positivos en nuestro organismo. Nuestra autoestima y autoconcepto aumentan cuando nos damos cuenta del gran valor humano que tenemos.

En resumen, es necesario recalcar la importancia de la salud emocional. Esta está íntimamente relacionada con la salud física y, por su puesto, con la mental. La salud emocional es un campo que puede trabajarse, sin mucho esfuerzo, desde los primeros años. Ayudar a nuestros hijos e hijas a trabajar su salud emocional va a tener como consecuencia una mejor adaptación al mundo adulto. En estas edades, ellos y ellas tendrán que seguir realizando acciones a favor de su salud emocional, pero este camino será mucho más fácil si nosotros y nosotras se lo allanamos desde pequeños.

10 consejos para superar los celos infantiles ¡Mi mamá es mía!

La llegada de un nuevo miembro en la familia es un acontecimiento emocionante para todos, en especial para el niño que va a tener un nuevo hermanito. Para prevenir y superar los inevitables celos infantiles entre ellos, Cristina Martínez de Toda, psicóloga, ha preparado esta guía de actuación para padres. 10 consejos muy útiles que te ayudarán  a contar con las estrategias necesarias para superar en familia los celos entre hermanos. ¡Ayuda a tu hijo mayor a madurar emocionalmente! 

¡Mi mamá es mía! 10 consejos para superar los celos infantiles

¿Por qué mi hijo siente celos de su hermano?

Los celos son sentimientos de envidia y resentimiento, que pueden surgir cuando el primogénito siente que su posición en la familia corre peligro, y percibe al nuevo hermanito como amenaza para conseguir el afecto de papá o mamá, que antes lo tenía para él solito.

Estos celos son una reacción completamente normal, que es necesaria para el desarrollo evolutivo del niño. Superar esta fase ayuda a los niños a madurar.

“Ayudar a los hijos a afrontar los celos, es ayudarles a desarrollar su autoestima”

La relación con un hermano es uno de los vínculos más especiales que existen en la vida, va a ser una relación única y especial. Pero para ello, se necesita un periodo de adaptación, ya que normalmente, no estamos preparados mentalmente para compartir, y mucho menos, si se trata del cariño de sus papás.

Los celos infantiles son un sentimiento perfectamente normal

Recuerda que los celos existen porque existís vosotros, papá y mamá, y simplificando, los celos no son más que rivalidad y competición por vuestro cariño y atención. Siendo parte de la ecuación, inevitablemente también sois parte de la solución.

Pero no todo va a ser negativo; piensa que cuando rivalizan por nuestro amor, están aprendiendo un montón de cosas.

“Dado que no podemos evitar estos celos, nuestra tarea como padres será la de enfocar esta rivalidad de manera que la manejen para aprender de ella”

Es muy importante que aprendamos que los celos entre hermanos no son malos. Si inconscientemente los juzgamos como negativos, estaremos transmitiendo a nuestro hijo mayor que su conducta es incorrecta.

Pedirle a un niño que no tenga celos es como prohibirle ser el mismo e involucrarse en las relaciones que le importan. Los niños menores de 7 u 8 años no disponen de la madurez necesaria para aceptar al hermanito como tal en vez de como un rival.

¿Cómo ayudo a mi hijo? 10 consejos para superar los celos infantiles

Consejo 1: Prepárale para la llegada del nuevo hermanito

Los psicólogos recomendamos que seáis vosotros mismos los que deis la noticia al pequeño. No debe ser muy pronto para que la espera no se haga muy larga. Alrededor del 4º mes es lo ideal. La mentalización y el prepararle para el nacimiento no evita los celos, pero ayudará a tu hijo a que vaya haciéndose a la idea, y no se sienta tan abrumado cuando llegue el momento de tener al nuevo bebé en casa.

Explícaselo de una manera cuidadosa y con mucho cariño, y dedícale tiempo a escucharle y responder a todas las preguntas que te va a hacer. Si tu pequeño tiene entre 4 y 6 años, es muy probable que haga muchas preguntas acerca de la reproducción, por lo que es un momento idóneo para comenzar una buena educación sexual.

También se recomienda que a partir del segundo trimestre de embarazo tu peque empiece a comunicarse con el bebé a través del ombligo. Que le cuente como ha ido su día en el cole o el último cuento que le leyó mamá es una buena manera de empezar a instaurar un vínculo de comunicación sano entre ellos.

Consejo 2: Hazle partícipe de los nuevos cambios

Explícale que es lo que va a pasar en tu cuerpo, y déjale que te vea y que te toque. Enséñale a acariciarte la tripa para darle cariño al nuevo bebé.

Permítele que te ayude a preparar la nueva habitación del bebé y que te acompañe de compras, que elija el color de la habitación, un peluche… enséñale a que sus actos y decisiones tienen mucha importancia en la vida de su hermanito.

Promueve los primeros vínculos entre ellos

Consejo 3: Mantén sus rutinas en la manera de lo posible

Cuando se aproxime el parto o cuando el bebé ya esté en casa, se hace vital que el pequeño sienta que su mundo no se desbarajusta. Si es posible, lo ideal sería que pasase esta etapa en su casa, rodeado de sus juguetes, y que sus rutinas de baños, comida, y hora de dormir no se vean afectadas. Piensa que su mundo emocional va a ser desconcertante los próximos meses, por lo que podemos ayudarle a que se sienta seguro en su rutina.

Si vas a pasar mucho tiempo en la maternidad, es importante que le llames por teléfono y le digas las ganas que tienes de ir a casa para estar con él. Aquí el papel del papá se hace imprescindible para ofrecer todo el cariño necesario al pequeño cuando su mamá no está. Cuando el bebé nazca es importante que el niño vaya al hospital a conocer a su nuevo hermanito.

Consejo 4: Habla a tu hijo mayor de “igual a igual” 

Si le hablas del bebé como si él fuese un adulto, tu hijo aprenderá a preocuparse y aceptar el rol de hermano mayor para cuidar al pequeño. Le puedes ayudar con frases como “Entiéndelo, el bebé llora mucho y te despierta por las noches porque no sabe lo que hace; tú ya eres mayor y puedes decirnos lo que necesitas”

Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que también pasó por esa etapa y le ayude a identificarse con el pequeño llorón.

También podemos animarle a que “escuche” al bebé: “Mira al pequeño Juan en su cunita, crees que puede estar queriendo el biberón? Que le hables..?”

Consejo 5: No hagas comparaciones entre tus hijos

Es muy triste oír decir a un padre, delante de los demás y delante del hijo mayor frases como “Este niño es un cielo, no da nada de guerra, no como el otro que lloraba a todas horas”

Estos comentarios afectan a la autoimagen de tu hijo primogénito, y nosotros como papás tenemos una responsabilidad muy grande con lo que decimos. Te animo que eches un vistazo a este artículo que te enseñará a utilizar tus palabras de una manera adecuada: El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta.

Evita las comparaciones entre tus hijos

Consejo 6: Valora su ayuda, que se sienta responsable de su hermanito

Es una manera estupenda de hacer que tu hijo se sienta útil e importante. Hacerle partícipe en tareas como bañar al pequeño, o cantarle canciones por la noche hará que tu hijo se sienta validado, y además querrá que se lo corrobores: “¿Verdad que te ayudo mucho con el bebé?”

En este caso los celos dan paso a una actitud de autocontrol y afecto. Esto significa que tu no ya tan pequeño está aprendiendo a compartir tu tiempo y a convivir. Manifiéstale lo mucho que valoras su ayuda.

Las “actitudes miméticas” (que el hijo mayor haga e imite las tareas que hace la madre) le ayudará a madurar rápidamente y su deseo de ser mayor eclipsará el ver al pequeño como un rival.

Consejo 7: Encuentra “vuestro momento”

Los estudios sugieren que dedicarle al hijo mayor una media de 15 minutos al día exclusivos para hacer algo los dos juntos es un factor importante a la hora de superar los celos. El niño aprende que aunque su mamá o su papá ahora está ocupado dándole de comer al bebé, luego va a tener tiempo para él. Y esta espera le reconforta y hace que no sienta ansiedad.

Es importante la calidad de estos momentos, más que la cantidad. Es bueno que salgáis de casa a dar un paseo o ir al parque juntos, sólo vosotros dos. Hazle sentir especial y único y demuéstrale que a ti te gustan esos ratos tanto o más que a él.

Consejo 8: Se tolerante con sus nuevas conductas

Ante la llegada del nuevo hermanito, pueden producirse dos casuísticas: Por un lado nuestro hijo mayor puede tener cambios de comportamiento que implican rabietas, se vuelven “contestones”, pueden mostrar agresividad con la mamá y con el bebé, y en general están mas irritados y nerviosos.

Ser tolerante no implica permitir estos comportamientos, ser tolerante significa aceptarlo como tal, y no manifestarle la frustración que os está provocando su comportamiento. Hay que demostrarle cuando le reñimos que estamos ahí y que no va perder nuestro amor.

Por otro lado, es habitual que se produzca un “retroceso” madurativo. Nuestro hijo mayor puede volver a comportamientos anteriores como chuparse el dedo, gatear, utilizar el “lenguaje bebé”, volverse a hacer pis en la cama…

Tienes que entender que aunque sea el mayor sigue siendo pequeño, y ahora os necesita más que nunca. Nosotros asumimos inconscientemente que ha crecido y por ello le exigimos que sea “un buen hermano”, que le quiera, que se comporte mejor…

Estas expectativas poco realistas impiden que el niño desarrolle ese estado por si solo porque aceleramos el proceso, por lo que el niño puede sentir mucha frustración.

Consejo 9: Celebra los logros de ambos

Cuando le reímos una gracia al pequeño, deberíamos también alabar al hermano mayor por su último logro: se ha atado muy bien los cordones, su último dibujo es muy bonito…

De esta manera conseguiremos que el niño no sienta tanta rivalidad hacia el pequeño al sentir que él también es reconocido y hace muchas cosas bien. No te canses de repetirle lo orgullosos que estáis de él.

Consejo 10: Edúcale en la solidaridad y el altruismo

Es quizá la tarea más complicada de todas. Enseñar a un hijo a compartir no es empresa fácil. Los niños deben ser educados en que los afectos no pueden ser exclusivos. Ningún hijo es el amor exclusivo de los papás, por lo que ninguno debe tener miedo a perder esa exclusividad que no existe.

Tenéis que tratar de hacer de vuestro peque una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás por el amor que recibe.

“Nadie dijo que ser papás fuese tarea fácil…”

Resiliencia Humana: Consejos para desarrollarla a través de la Fábula del helecho y el bambú

Resiliencia Humana ¿Eres capaz de superar la adversidad? ¿De sobreponerte a periodos de dolor emocional? En la vida todos en algún momento experimentamos alguna desgracia o sufrimiento, y esto es tan cierto como tristemente inevitable. Ahora bien, dependiendo de la manera de cómo afrontemos estas dificultades que se nos presentan, podremos construir un futuro con más sabiduría, aprender de nuestro pasado y crecer.

Cuándo la vida te lo pone difícil, qué quieres ser; ¿Helecho o bambú? A través de una fábula inspiradora, hoy conocerás el poder de la resiliencia humana, o cómo no sucumbir a las adversidades.

Te invito a que reflexiones con este pequeño cuento, y te propongo una serie de consejos para que potencies esa resiliencia humana que está en el interior de cada uno de nosotros.

Conoce tu resiliencia humana

¿Qué es la Resiliencia humana?

La resiliencia humana puede definirse como la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar las adversidades, asumirlas con flexibilidad, y lo más importante de todo; salir fortalecido de ellas.

Es algo mucho más profundo y espiritual que la resistencia. La resistencia consiste en aguantar vientos y mareas de una manera más o menos heroica, pero con una fortaleza de tipo pasiva. La resiliencia humana consiste en dejar atrás ese sufrimiento y trascender.

Una persona resiliente emocionalmente sabe obtener un aprendizaje y una sabiduría de cada situación adversa que atraviesa, de manera que no sólo le reporte efectos negativos.

Seguro que conoces a más de una persona que al verla, con su buen humor y su sonrisa, te preguntas cómo es posible después de todo lo que ha pasado. Probablemente esa persona sea un ejemplo de superación y resiliencia humana.

Lo importante de la resiliencia humana es que no es una característica intrínseca y exclusiva de determinadas personas, sino que todos y cada uno de nosotros podemos potenciarla y desarrollarla, ya que la resiliencia humana puede ser aprendida.

Las personas resilientes emocionalmente no nacen, se hacen. Esto implica que para desarrollar su resiliencia humana han tenido que experimentar diversas situaciones duras en su vida. Por supuesto que experimentan dolor y sufrimiento, pero la clave que utilizan estas personas es convertir en sufrimiento en virtud. Para mí, no hay manera más sencilla y directa de entender la resiliencia humana que con el famoso refrán: Lo que no te mata te hace más fuerte.

“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última” Martin Luther King

Resiliencia humana: La fábula del helecho y el bambú

Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.

-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?

-Sí, respondí.

-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

-En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…

-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.

-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…

La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

(Cuento oriental)

¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?

Aprende a desarrollar tu resiliencia humana interior: 10 consejos para ser una persona resiliente emocionalmente

Resiliencia Humana Consejo 1: Establece relaciones enriquecedoras con tu entorno

Las personas resilientes poseen un entramado afectivo y social pleno. Son conscientes de que a veces no sólo es necesario pedir ayuda, sino que resulta positivo para las dos partes. Se crean y fortalecen los vínculos afectivos. Busca personas positivas en tu vida y aléjate de los vampiros emocionales.

Resiliencia Humana Consejo 2: No te tomes ninguna crisis como insuperable

La palabra crisis en japonés está formada por los caracteres Peligro + Oportunidad. Así que aprovecha esta oportunidad para salir fortalecido de las dificultades.

Mentalízate de que cualquier problema en esta vida es temporal, menos la muerte. De esta manera las personas resilientes capean la tormenta lo mejor que pueden mientras dure.

La clave está en asumir esta crisis como una oportunidad para generar el cambio, para aprender y para crecer.

Resiliencia Humana Consejo 3: Acepta que el cambio es parte de la vida

Inevitablemente, todo cambia y transmuta, tanto para bien como para mal. Aceptar los eventos que no puedes modificar por el momento te ayudará a centrarte en las cosas que sí puedes hacer. Cuando un jarrón se rompe, no intentes pegarlo, ya que nunca será el mismo. Una persona resiliente hará un mosaico con los trozos rotos de ese jarrón. Busca la belleza en las dificultades.

Resiliencia Humana Consejo 4: Muévete hacia tus metas

Las personas resilientes, saben canalizar las adversidades para dirigirlas hacia sus objetivos. Aprender a salir de tu zona de confort, Ser tenaz y perseverante en tus metas no es sinónimo de ser idiota. En vez de ser como el salmón que nada en contra de la corriente, aprovecha esa corriente para fluir con ella.

La intención es tan necesaria como la disposición. Te invito a que eches un vistazo a mi artículo: Las 10 reglas de la Buena Suerte: ¡Aprende a crearla! En el que aprenderás todo lo necesario para incorporar la Buena Suerte (la de verdad) en tu vida diaria.

La resiliencia y tus metas

Resiliencia Humana Consejo 5: Toma decisiones sin miedo. Y si lo tienes, aún con él decide igual

La procastinación es el peor enemigo de la resiliencia. El posponer decisiones o actos no soluciona nunca el problema, generalmente alargarlo en el tiempo sólo lo empeora. Toma decisiones y hazte responsable de ellas.

Resiliencia Humana Consejo 6: Aprende a verte a ti mismo desde un prisma positivo

Esfuérzate por comprenderte y se consciente de tus fortalezas. (Pero también de tus debilidades) Las personas resilientes saben utilizar sus fortalezas a su favor. La autoconfianza en tus capacidades te permitirá utilizar tus recursos emocionales de la manera más eficaz y promoverá una actitud resiliente ante los problemas. Puede que te interesen estos trucos de psicología positiva.

Resiliencia Humana Consejo 7: Descúbrete a ti mismo

Trabaja en ti. Cualquier adversidad es una oportunidad idónea para profundizar en ti mismo y valorar el daño que te ha producido y lo que has aprendido de la experiencia. Habitualmente tras un duro golpe emocional las personas suelen buscar su lado más espiritual. Si esto te ocurre, escúchate y déjate llevar.

Resiliencia Humana Consejo 8: Desarrolla tu perspectiva

Te permitirá ver las situaciones adversas desde un marco más amplio de manera que no te sumerjas en ellas irremediablemente. Se consciente de cual es el problema, delimítalo, y no permitas que afecte a otras facetas bonitas de tu vida.

Resiliencia Humana Consejo 9: Cuídate y respétate

Escúchate y dale la importancia que se merecen a tus sueños y deseos. Se consciente de tus necesidades y sobretodo prioriza el descansar. La vida no es sólo trabajo. Cuida tambien tu procesamiento cognitivo con CogniFit.

Resiliencia Humana Consejo 10: Nunca pierdas la esperanza

El último consejo y el que aúna todos los demás es el que más me gusta. Nunca pierdas la esperanza, y cuando flaqueen tus fuerzas recuerda la fábula que te he contado sobre el helecho y el bambú.

Recuerda siempre que si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

Los golpes nos hacen más fuertes: Sufrir esculpe tu cerebro

A todos nos gusta sentir alegría, felicidad, paz, amor… Pero ya no nos gustan tanto emociones como la rabia, el miedo o la ansiedad. Hay quien en un acto más o menos heroico consigue convivir con ellas, pero también hay quienes las reprimen, las estigmatizan o incluso se medican contra ellas. ¿Es realmente eficaz para nuestro bienestar emocional suprimir estas emociones? Los estudios más recientes sugieren que no. Al contrario. De hecho los golpes nos hacen más fuertes. Para que nuestro cerebro funcione correctamente, necesita nutrirse tanto de emociones positivas como de emociones negativas. Al final, y como en la mayoría de cosas vitales, nuestro cerebro es sabio y busca un equilibrio, una dualidad.

La literatura científica más reciente afirma que el abanico de emociones del ser humano, incluyendo las emociones negativas, suponen una ventaja adaptativa.

Los golpes nos hacen más fuertes: Sufrir esculpe tu cerebro

“Quien no conoce el dolor, tampoco conoce la paz verdadera”

¿Son las emociones negativas tan malas como parecen?

De hecho, las etiquetas sobre si una emoción es “buena” o “mala” proviene de nuestro propio lenguaje y somos nosotros junto a la sociedad los que hemos creado un paradigma de nomenclatura del universo de las emociones, creyéndonos con un conocimiento absoluto sobre las emociones y sus efectos en nuestro organismo.

¿Soy malo por sentir lo que siento?

¿Qué son las emociones? Hemos catalogado una serie de emociones como “malas” e indeseadas, generando en los pobres individuos una sensación de inutilidad emocional, desadaptación y desconcierto.

¿Por qué lloramos? Llorar tiene beneficios, el enfado potencia el coraje y la valentía, la culpa ayuda a las personas a seguir el camino ético correcto, y la ansiedad te previene de los peligros que te acechan.

El problema surge cuando confundimos estas emociones con sus hermanas; y es que el enfado no es ira, la ansiedad no es pánico, y la culpa no es remordimiento.

De hecho, hay evidencias de que quienes ven el mundo de color de rosa presentan un “vago pensamiento”, que correlaciona con una pobre creatividad e ingenio.

Se dice que las almas más torturadas son las que han creado obras de arte más bellas, han escrito las partituras más exquisitas, y han escrito las novelas atemporales de todos los tiempos.

¿Significa esto que para desarrollar todo nuestro potencial hay que ser un atormentado? Pues tampoco. Con esto se pone de manifiesto que las emociones positivas necesitan de las emociones negativas para poder experimentarse con plenitud, y viceversa.

Encontrar el equilibrio entre nuestras emociones es una tarea ardua que necesita de un profundo conocimiento de ti mismo, de tus sentimientos y de tu manera de afrontarlos.

Sufrir esculpe tu cerebro

Los golpes nos hacen más fuertes

El enfado es una emoción compleja, que tristemente hemos estigmatizado en la sociedad. Asociamos enfado con violencia, y lo curioso es que sólo en un 10% de los casos en enfado lleva a agresión. Conoce cual son las causas de la agresividad en niños.

El enfado es una emoción natural que surge en las personas cuando nos sentimos tratados injustamente. Cumple una función adaptativa, y hay evidencias empíricas de que la emoción del enfado incrementa el optimismo, correlaciona con la creatividad y mejora el desempeño laboral, ya que potencia tu capacidad de buscar nuevas soluciones ante esa sensación de injusticia.

El fascismo de la sonrisa

¿Los golpes te hacen más fuerte? Los psicólogos Todd Kashdan y Robert Biswas-Diener, autores del libro The power of Negative Emotions (El poder de las emociones negativas), acuñan este término que lo considero vital para entender qué está pasando hoy en día.

Desde la psicología positiva, se ha propuesto el paradigma de la búsqueda de la felicidad desde el prisma de las emociones positivas, y poco a poco las personas hemos pasado a buscar únicamente el lado bueno de la moneda.

Lo que empezó con un inocente intento de recalcar el poder de las emociones positivas, ha degenerado en un Fascismo de la sonrisa.

Las personas tienen la necesidad de sentirse bien todo el tiempo, algo biológica y cognitivamente sencillamente imposible.

Esto genera frustración, enojo e indefensión aprendida, ya que tenemos grabado en lo más hondo de nuestro ser que está “prohibido” sentir emociones negativas, que nos destruyen el cuerpo y que nos alejan de la felicidad.

Y este concepto, tristemente está muy lejos de la realidad.

“Sufrir es el gran maestro del que aprender, pero a veces puede resultar el más despiadado”

Trucos para convertir tus emociones negativas en emociones a tu favor

¿Qué hago con el enfado?

Cuando expresas en enfado o la rabia, estás transmitiendo en las situaciones sociales arrojo y valor. Los demás perciben que tienes fuerza y resolución. Exprésala siempre desde una faceta asertiva. Te invito a que leas mi artículo: Técnicas de asertividad para mejorar tus relaciones sociales.

A través de él aprenderás a ser honesto con tus propias emociones (incluidas las catalogadas como negativas) y aprenderás a expresarlas de una manera constructiva e inteligente.

¿Qué hago con la culpa?

La culpa puede ser tu aliada a la hora de enmendar un daño causado a otra persona. Cuando las personas sentimos culpa, es una motivación intrínseca estupenda para encarrilar y reconducir tu comportamiento.

Gracias a esta emoción, las personas se hacen responsables de sus actos y desarrollan su empatía (siendo capaces de sentir el dolor de la otra persona)

¿Qué hago con la ansiedad?

Cuando nuestra ansiedad se activa, capacidades cognitivas como la percepción, la visión, y la capacidad de resolución de problemas se disparan hasta un rendimiento espectacular. Aprovecharlos para realizar trabajos pendientes es una buena manera de aprovechar la ansiedad activada.

¿Qué hago con la envidia?

La envidia es una emoción muy compleja, ya que surge cuando deseamos algo que otra persona tiene. Las posibilidades de actuación que nos abre la envidia son muy interesantes a nivel de crecimiento personal: la envidia es el motor que nos hace fijarnos unos objetivos y metas.

La envidia tiene el potencial de disparar el deseo y la motivación para lograr esa fortaleza que se admira en el otro.

Convierte tus emociones negativas en emociones a tu favor

¿Qué hago con el tedio?

El hastío o el tedio es una emoción asociada a una sensación muy desagradable. La sociedad de hoy en día no nos permite estar tediosos, ociosos o aburridos. Siempre hay algo nuevo que hacer, y además deberás hacerlo. Pero lo interesante del tedio es que en estos momentos de aburrimiento es cuando pueden visitarnos las musas, y tener grandes momentos de insight o ideas innovadoras.

Ten presente que ningún mar en calma hizo experto a un marinero…

Los olores tienen un componente emocional: Descubre por qué nos gusta el olor que deja la lluvia

Olores, olores y más olores… ¿Te has parado a pensar alguna vez en la cantidad de olores que olemos a diario? Piensa a qué huele tu olor favorito o cómo huele ese olor que te desagrada tanto. ¿Sabías que los olores tienen un componente emocional?

 El olor que sabe a la comida de tu madre, el olor que te recuerda a tu infancia, el olor que te traslada a aquellos momentos que nunca olvidarás, el olor de esa persona a la que tanto quieres, el olor a café y tostadas de buena mañana, el famoso olor de los hospitales,…

Hablando de olores, uno de los pequeños placeres de la mayoría de las personas es el olor que dejan las lluvias y las tormentas. Ese olor que muchos llamamos “olor a tierra mojada”. Mairena Vázquez, psicóloga te explica cómo influyen los olores en nuestro cerebro y por qué nos gusta tanto el olor de la lluvia.

El olfato, el sentido más emocional

¿Cómo influyen los olores en nuestro cerebro?

Ya lo dijo el gran Francisco de Quevedo cuando escribió “Érase un hombre a una nariz pegado”.

De una manera u otra, estamos rodeados de olores. Los olores de las casas que nos devuelven al pasado, el olor del trabajo que a veces te gusta y a veces te desagrada, el olor que se cruza en tu camino que te recuerda a aquella persona que tanto quisiste, etc…

Si algo tienen los olores es que nos generan emociones, nos incitan a la huida, nos hacen que tomemos decisiones, nos alertan, nos emocionan, nos reviven. A veces los olores pueden incluso ser decisivos para nuestros sentimientos y recuerdos.

En muchas ocasiones el sentido del olfato pasa desapercibido y no le damos la importancia que merece. Muchas veces solo valoramos lo que tenemos, cuando lo perdemos.

El ser humano recuerda hasta el 35% de lo que huele, frente al 5% de lo que ve. En la apreciación de los olores influye el ambiente en el que cada persona desarrolle su vida así como los aspectos emocionales que se asocien con cada olor.

El olfato (todos los olores) afecta de un modo directo a nuestro estado de ánimo, nuestras emociones y a nuestros recuerdos. Cuando olemos algo que resulta de nuestro agrado, nuestro cuerpo se encarga de liberar endorfinas.

Las endorfinas son conocidas como las “hormonas de la felicidad”. Son unas sustancias que produce nuestro cuerpo que nos producen bienestar, reducen el dolor, fortalecen el sistema inmune, generan sensación de placer, regulan el apetito y promueven la liberación de las hormonas sexuales.

Gracias a la Neuropsicología y a las neurociencias y a recientes investigaciones podemos saber cómo nos influyen los olores desde una base científica. A modo resumen:

Cuando notamos un olor determinado, este olor pasa al bulbo olfatorio, estructura que se encuentra en el interior de las fosas nasales y procesa la información.

El bulbo olfatorio manda la información al sistema límbico.

El sistema límbico es la parte del cerebro especializada en gestionar el aprendizaje, las emociones y la memoria.

Dentro del sistema límbico se encuentra la amígdala que es el centro principal de procesamiento de las emociones, se encarga de unir el olor con una emoción y el hipocampo que une el olor con un recuerdo.

No todos los olores son iguales y esto influye a la hora de relacionar las emociones con los olores. La felicidad o la ansiedad suelen ser más fáciles de asociar con olores que por ejemplo la tristeza o la rabia o enfado.

Nuestro cerebro es sabio al mismo tiempo que complejo. Los órganos de los sentidos nos lo demuestran… descubre por qué se nos pegan las canciones.

¿De dónde proviene el olor a “tierra mojada”?

Se avecina tormenta, llueve, huele a “tierra mojada”.  La vida está formada por pequeños placeres, comidas, olores, sabores, momentos que nos gustan,… y uno de los pequeños placeres de la mayoría de las personas por excelencia es el olor que dejan la lluvia y las tormentas.

El olor a “tierra mojada” se denomina petricor.

El olor que deja la lluvia se conoce como petricor.

De manera errónea, muchas personas asocian el olor de la lluvia al olor del ozono. Error, ya que este olor se denomina “petricor” y proviene de una sustancia conocida como “geosmina”. Entre los beneficios de esta bacteria (Streptomyces coelicolor) encontramos que de ella se obtienen fungicidas, fármacos inmunodepresores e incluso antibióticos.

El olor de la lluvia se produce de manera más intensa si se produce en zonas secas, donde no ha llovido desde hace algún tiempo ya que es en estas zonas donde más sustancias volátiles se han acumulado.

La naturaleza de una forma o de otra nos afecta, descubre cómo nos afecta el influjo de la luna llena y cómo influye la naturaleza en el cerebro.

¿Por qué nos gusta tanto el olor que deja la lluvia?

El olfato afecta en nuestras percepciones y nos influye de manera positiva (o negativa en caso de tratarse de un olor desagradable).

Cuando decimos que “olemos la lluvia” en realidad no nos referimos a que olemos el agua, sino a que olemos las fragancias de la tierra que gracias a la lluvia pasan al aire.

Por qué nos gusta tanto el olor que deja la lluvia

Según diversos estudios, se coincide en la idea de que nos gusta el olor que deja la lluvia porque lo asociamos a sensaciones positivas. Nos acerca a la naturaleza y nos aporta armonía. Quizás sea uno de nuestros olores favoritos (un pequeño placer de la vida) por la sensación de tranquilidad, paz y armonía que nos deja cuando lo olemos.

Parece ser que el olor que deja la lluvia nos transporta al pasado. Según los antropólogos, nuestros antepasados celebraban los días lluviosos porque les garantizaba su supervivencia y por eso disfrutamos tanto con ese olor.

Beneficios psicológicos de la lluvia

1. La lluvia nos mantiene felices.

Seguro que muchos ahora mismo pensáis que no, que me equivoco, que cuando llueve os ponéis melancólicos y más tristes. El refrán de “después de la tormenta, siempre viene la calma” podemos aplicarlo en todos los sentidos. Una vez pasada la tormenta, nos sentimos más animados y más relajados.

2. La lluvia es beneficiosa para nuestra salud.

Después de llover o de una tormenta, el ambiente se descongestiona y se regula la temperatura haciendo que el aire tenga una mejor calidad lo que hace que tengamos menos tensiones, menos dolores de cabeza y nos sintamos menos cansados.

 Y a ti, ¿te gusta el olor que deja la lluvia? ¿Cual es tu olor favorito? ¿Cual es el olor que más te desagrada?

¿Tu hijo no quiere comer? Qué es la neofobia alimentaria y 8 consejos para superarla

“Mamá eso no me gusta” “No quiero probarlo” “Me da asco” “Puajj no me lo pienso comer…” Cuando las pataletas y berrinches son el pan nuestro de cada día, algunos papás sentimos miedo de la posible desnutrición y podemos llegar a ceder a sus caprichos: “Por lo menos que coma algo…”

¿Te suenan estas situaciones? ¿Tu pequeño no quiere comer? En este artículo Cristina Martínez de Toda, psicóloga, te desvela qué es la neofobia alimentaria y propone una serie de consejos para enseñar a tu hijo a comer de todo. Superar esta fase es más fácil si sabes cómo ¡Desarrolla su gusto por la comida de forma sana y enriquecedora!

Neofobia alimentaria: Mi hijo no quiere comer

¿Qué es la Neofobia Alimentaria? Mi hijo no quiere comer

La neofobia alimentaria se puede definir como el rechazo a probar nuevos alimentos.

La neofobia se conoce también como la “paradoja del omnívoro” porque aunque los seres humanos necesitamos una dieta variada, somos capaces de restringirnos muchos alimentos al considerarlos una “amenaza” para nosotros. ¿Por qué ocurre esto? Porque se trata ni más ni menos de una cuestión evolutiva.

Los seres humanos desarrollamos en su momento un mecanismo de supervivencia, que nos disuadía de comer alimentos nuevos en edades tempranas por miedo a que resultaran tóxicos. Las papilas gustativas se “cierran” cuando comenzamos a andar. De ahí que nos volvamos más recelosos con la comida.

Cuando tu hijo se niega a probar algún alimento, no es que sea raro, es que sencillamente está respondiendo a su instinto.

Todos tenemos o hemos padecido neofobia a lo largo de nuestra vida, así que lo más sencillo es normalizarlo. Es habitual que no te guste algo dentro de un grupo de alimentos, por ejemplo que no te guste la manzana en concreto pero si la fruta. El problema ocurre cuando no nos gusta “ninguna fruta”. La clave en estos casos es tener paciencia.

El periodo de aparición de la neofobia suele ser alrededor de los dos años,  y se puede alargar hasta los 5-7 años. Esto desconcierta a padres que veían como sus hijos hasta entonces se comían lo que les ponían en el plato. A los dos años es cuando el niño empieza a desarrollar su identidad, y el “no” se convierte es su arma favorita como muestra de opinión propia.

Ante ese “no” en las comidas; enfadarnos, amenazarles o castigarles sólo nos provocará dolor de cabeza y tensiones en torno a la mesa, comprender que esto se trata de una etapa, y tarde o temprano pasará, resulta esencial para no forzar al niño a comer, y será muy positivo en su salud, más allá de la alimentación.

La neofobia, además, es generalizada a dos grupos de alimentos identificados por los humanos como “sospechosos”, la verdura y la fruta, siendo los colores que más rechazo nos producen el verde y el rojo.

Esto tiene una explicación científica, y es que hasta los 2-3 años no se produce la aceptación total de los sabores amargo y salado. Las papilas gustativas no están totalmente desarrolladas, y por ello cualquier alimento que se salga de su umbral de sabores aceptados lo rechazarán. Por el contrario, con alimentos dulces es muy raro que se produzca neofobia. Es por ello que la mayoría de alimentos preparados para niños contengan altas dosis de azúcar.

Así pues, en vez de enfocar las comidas como una lucha a brazo partido con nuestros hijos, es más inteligente mantener el mantra mental de “es sólo una etapa”. Eso sí, siempre y cuando no llegue a hacer asociaciones negativas de los alimentos y situaciones.

¿Qué responsabilidad tengo como padre en la neofobia de mi hijo?

Estudios demuestran que la neofobia alimentaria tiene un alto componente genético. Esto quiere decir que lo más probable es que uno o los dos progenitores presentasen en su infancia una neofobia parecida.

Por otro lado, la actitud que mostremos los padres ante los diferentes alimentos, influye de manera importante en las preferencias de los niños. La imitación, como en muchos otros factores educacionales, hará que los niños tiendan a imitar lo que ven.

Los padres debemos ser ejemplo de conductas en todos los niveles.

Por otro lado, resulta sumamente difícil incluir alimentos a partir de los dos años, en los que el niño no haya tenido previamente contacto vía intrauterina, o experiencia gustativa a partir de la leche materna.

Estos datos sugieren que las madres que llevan una dieta monótona o pobre durante el embarazo y la lactancia, pueden predisponer a sus hijos a una neofobia.

¿Cómo consigo que supere esta etapa sin que muestre rechazos por la comida en la edad adulta? A continuación te propongo una serie de consejos avalados por los psicólogos más competentes en esta área, para ayudarte en esta fase.

Mi hijo no quiere comer ¿Qué hago? 8 Consejos para superar la Neofobia Alimentaria

“La paciencia es el punto de referencia”

Consejo 1: Comer en familia

En casos de neofobia alimentaria se hace vital reforzar el aprendizaje por imitación. Si por horarios os resulta imposible desayunar, comer y cenar con vuestro hijo, intentad tener por lo menos una comida al día con él. Tenemos que crear en esa comida un ambiente de armonía, sin prisas. Tenéis que comer el alimento rechazado en familia, con naturalidad, pero sin obligar al pequeño a que lo coma.

Consejo 2: Continuidad en la presentación de la comida

Es necesario ofrecer un nuevo plato 9-10 veces antes de que un niño se atreva a probarlo, pero habitualmente los padres desistimos en 4-5 exposiciones, y lo damos por imposible.

Los estudios demuestran que los niños presentan mayor aceptación a una comida nueva tras dos o tres semanas de exposición paciente y continuada.

Esto lo podemos hacer de manera gradual, empezando por dejar la comida a la vista del niño pero sin ofrecérsela. Es importante hacerlo de manera continuada, sin prisa pero sin pausa.

Consejo 3: La comida que no le gusta, en el primer plato

El niño es cuando más hambriento está, de manera que hay más probabilidades de que lo consuma. Preséntalo junto a una comida que le guste. El aspecto de la comida, el olor y el gusto son factores clave a la hora de atrevernos a probar un plato. Currárselo un poco y hacer una presentación atractiva y divertida puede ser muy positivo.

La presentación puede ayudarte

Consejo 4: Los alimentos nuevos, de uno en uno

No le pongas para comer varias cosas que no conoce o rechaza porque el “no” que te va a decir lo van a oír hasta los vecinos. Es importante que ante un nuevo alimento el niño no se vea abrumado, de manera que lo presentaremos en pocas cantidades, de uno en uno, y de forma continuada.

Consejo 5: No le fuerces

Ante la coacción o el miedo a un castigo, es más probable que el niño aborrezca esa comida. Cuanto menor es la presión parental ejercida, mayor es la cantidad que el niño ingiere.

El niño también percibe la frustración que nos genera a nosotros que rechace la comida, por lo que puede asociar negativamente ese alimento con nuestro malestar, de manera que en las próximas comidas lo rechace más fervientemente.

Consejo 6: No negocies

No vale el típico “Si te comes las espinacas, tendrás helado de postre” al contrario, puede ser contraproducente. El niño se planteará que muy mal tiene que saber el plato para que le recompensen por comerlo

Refuérzale positivamente, elógiale por su valentía y lo bien que ha comido, pero nunca por la cantidad. Destierra los premios y las recompensas.

Consejo 7: Evita los comentarios negativos

“Mira qué bien come tu hermano…” “  Ni te molestes en servirle…no lo va a probar”

“Mi hijo es que no prueba la fruta…”

Todo lo que decimos y la manera en que la decimos afecta a la autoimagen de nuestro hijo. A través del Efecto Pigmalión, podemos mejorar los mensajes que les transmitimos.

Consejo 8: Contágiale el amor por la comida

Una buena manera de conseguir que los niños valoren y aprecien en la comida es ponerlos en contactos con el proceso que lleva ese alimento hasta que llega al plato (que sepan de donde viene, como se cocina, etc…) hasta que llega a la mesa.

Podéis ir a coger fruta de temporada con el niño, de una manera divertida y que él participe activamente.

Si rechaza la verdura, podéis jugar a plantar guisantes en un bote de yogur, de esta manera, el niño desarrollará progresivamente una actitud positiva ante las verduras.

Contágiale el amor por la comida

Otra buena forma es que os acompañe a hacer la compra, incluso permitiéndole elegir qué alimento comprar siempre dentro del mismo grupo de alimentos. Por ejemplo ¿Qué prefieres, manzana o pera? No sirve en este caso ¿manzana o yogur?

Una tarde libre cocinad algún plato que no le guste de una manera original y divertida. Será más probable que una vez puesto en la mesa se atreva a probarlo.

“Hacerle partícipe de la comida y el proceso que conlleva será un concepto clave para que desarrolle con naturalidad una relación positiva con la comida, y un deseo por la alimentación sana y variada”

El Efecto Pigmalión: ¿Qué es lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta?

¿Qué es el Efecto Pigmalión? “Es algo que todos sabemos de algún modo, pero puede que no te lo hayan explicado nunca. Si a tu hijo, antes de una carrera, le dices: ‘te vas a caer, tú no vales para esto’, ese niño se va a caer, no hay más opciones. Porque le has hecho creer que es posible. Y hay algo que le obliga a cumplir la profecía. Pero si en lugar de eso, a ese mismo niño le dices: ‘corre, vuela, no te detengas, y si te caes, aquí estoy para levantarte’. Ese niño jugará mejor que si nunca le hubieras dicho nada…” En este artículo te contamos cómo tus palabras tienen la fuerza para condicionar el comportamiento de tus hijos. ¡Descubre cómo utilizar ese poder!

Se conoce como Efecto Pigmalión, y funciona en cualquier momento de nuestras vidas. La confianza que depositan en nosotros los demás nos dará las fuerzas suficientes para conseguir objetivos más difíciles.

“Trata a una persona tal y como es y seguirá siendo lo que es; trátala como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser”

El Efecto Pigmalión – La leyenda

Cuenta la leyenda sobre el efecto Pigmalión….

La leyenda de Pigmalión proviene de la antigua Grecia. Ovidio nos narra cómo existió un rey, Pigmalión, aficionado a la escultura. No encontraba esposa, así que se dedicaba a crear estatuas de bellas mujeres. Un buen día, esculpió una estatua tan bella y de tan perfectas proporciones, que acabó enamorándose perdidamente de ella. Tanto es así, que suplicó a los dioses que la hicieran real. Afrodita, diosa del amor, se apiadó del pobre escultor y le dio la vida. Pigmalión la llamó Galatea, y se convirtió en su amante y compañera de vida.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión consiste en que las expectativas o creencias que una persona tiene acerca de nosotros modificarán nuestro comportamiento o rendimiento para que cumplamos esas expectativas.

De la misma manera, nosotros mismos podemos ejercer el efecto Pigmalión sobre los demás, pero hay que tener mucho cuidado al hacerlo. Si alentamos a una persona podemos conseguir que desarrolle todo su potencial, pero si ejercemos un efecto Pigmalión negativo podemos destruir las ilusiones de una persona.

Seguro que te suena el efecto placebo. Un simple caramelo de limón, dado por tu médico (o Pigmalión en este caso) puede llegar a curarte el dolor de cabeza. Simplemente porque el médico te dice que así será.

Como vemos, la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

La explicación científica confirma el Efecto Pigmalión: Cuando alguien confía en nosotros, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, haciéndonos más atentos y eficaces.

También conocido como la profecía auto-cumplida, si hay un alto deseo de que se cumpla, probablemente tenderá a cumplirse.

El Efecto Pigmalión – Qué es

“Lo que pensamos se hace real, y esto es un arma realmente poderosa.”

El poder del Efecto Pigmalión y las etiquetas que ponemos a nuestros hijos

En un pueblo de Ghana, África, poseen una tradición muy curiosa.  Cuando un niño nace se le dota de un nombre espiritual, basándose en su día de nacimiento. Cada día consta de una serie de características de personalidad que se les atribuyen a los niños.

Los que nacen en lunes, reciben el nombre de Kwadwoy, que significa paz. A estos niños se les considera tranquilos, calmados y pacíficos.

Por otro lado, los nacidos en miércoles son bautizados con el nombre de Kwaku, guerreros. Se les atribuye mal comportamiento e impulsividad.

El Efecto Pigmalión y el poder de las palabras

Un estudio examinó la frecuencia con que estos nombres aparecían en el Registro Juvenil Penal, por haber cometido algún delito. Se descubrió que había un porcentaje significativamente mayor de niños bautizados como Kwaku que como Kwadwoy en estos registros de delincuencia juvenil.

Estos resultados demostraron la influencia negativa que tiene la atribución de etiquetas tan tempranas a estos peques.

¿Es culpa realmente del nombre? Claro que no. La responsabilidad está en lo que la comunidad espera y atribuye inconscientemente a estos niños.

Cómo utilizar el efecto Pigmalión ¿Qué decir y qué no decir a tu hijo?

En la cultura occidental también percibimos el efecto Pigmalión de muchas maneras diferentes.

<< Mi hijo es que es muy tímido…>> << Es desobediente…>> <<Nunca se entera de nada…>>

Aunque los padres no sean conscientes, estas etiquetas que ponen sobre sus hijos pueden tener un efecto muy negativo a largo plazo en la autoimagen del niño. No sólo transmitimos con las palabras; los gestos, las miradas, los comentarios… también juegan un papel fundamental.

Lo paradójico de esto, es que probablemente esas expectativas que depositamos en ellos, a la larga se conviertan en rasgos de su personalidad, cuando contrariamente lo que queremos es que no ocurra eso.

Esto ocurre cuando no somos conscientes de que el auto-concepto de un niño se basa en las expectativas y creencias que los demás depositan en ellos, más frecuentemente figuras de autoridad como son los padres o los profesores.

El Efecto Pigmalión y el poder de las palabras

Imaginaros cuando ya empezamos con las comparaciones sobre sus diferentes hijos. << A ver si aprendes de tu hermano…>>

Incluso se puede llegar a automatizar el castigo, tendiendo a regañar al hijo que habitualmente se porta mal, incluso cuando en ese caso ha sido al revés. Este trato diferencial afecta no sólo a la autoestima del niño, sino que potencia ese mal comportamiento por el que es reñido.

En definitiva, lo que expresemos a un niño acerca de sus capacidades influye de manera directa en lo que se considera capaz de hacer.

Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón…”

Os dejo con un bello corto acerca del poder del Efecto Pigmalión…

Motivación intrínseca y extrínseca: La base del comportamiento humano

¿Qué nos mueve a comportarnos de la forma en la que lo hacemos? Muchas veces nos vamos dejando llevar por la “inercia” y terminamos cayendo en la rutina, día tras día, año tras año. Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos que dirigen nuestra vida hacia una dirección u otra? ¿Qué es lo que nos “motiva” a la hora de tomar nuestras decisiones? Patricia Sánchez, psicóloga, nos explica qué es la motivación intrínseca y extrínseca y nos da unos consejos que pueden ayudar a mejorar nuestra motivación y la de nuestros seres queridos.

Motivación intrínseca y extrínseca

La motivación es importante no solo en cuestiones de esfuerzo: hacer cosas que no nos gustan, para conseguir algo que nos gustará en un futuro (aprobar bachillerato para hacer la carrera que quieres; aprobar la carrera que querías para tener el trabajo de tu vida, esforzarte en el trabajo de tu vida para comprar la casa de tus sueños…)

Tampoco sirve, solamente, para conseguir cosas extraordinarias, por ejemplo, entrenar duro e intenso y llegar a ser como Michael Phelps, Usain Bolt o Paula Radcliffe.

Lo que nos ocurre a la mayoría de los seres humanos, es que cuando estamos resistiendo un sacrificio para conseguir una meta, es cuando nos acordamos de la motivación, porque pensamos que flaquea. Sin embargo, lo que ocurre en realidad, es que cambia de dirección.

Para empezar a entendernos, intentaré ponerte en situación: Invierno, 7,00 am. Suena el despertador. “¿ya?, si me acabo de dormir…”. Sacas una mano fuera de tus sábanas para apagar ese ruido y se te congela. “Madre mía, hace un frío que pela ahí fuera”. Y de repente, la primera prueba matutina: ¿Apagar o Posponer?. Pues bien, en ese instante, ya hay motivación.

¿Qué es entonces este término que está tan presente en nuestras vidas, apareciendo constantemente en todo lo que hacemos?

Según la RAE, decimos que motivación es en primer lugar, motivo o causa. En otro sentido, y la que más se acerca a lo que buscamos sería Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.

Podríamos decir, que la motivación sería cualquier factor, intrínseco o extrínseco, con capacidad para provocar, extinguir o dirigir una conducta. Siempre con un objetivo o finalidad.

Si nos basamos en la teoría del psicólogo estadounidense B.F Skinner, sostiene que la motivación estará determinada por las consecuencias de la conducta. Por tanto, lo que obtengamos cuando hacemos algo, será la clave para que volvamos a estar motivados a comportarnos de la misma forma en el futuro.

Lo más probable, es que se nos vengan a la cabeza ejemplos como:

  • Trabajar para conseguir dinero.
  • Hacer cursos para conseguir un determinado empleo.
  • Bebés que lloran para conseguir comida…

Bingo!, es correcto!. Pero conseguir un objetivo no es solo alcanzar recompensas, sino que también podríamos trabajar para NO quedarnos en la calle, hacer cursos para NO quedarnos en el paro, llorar para NO morir de hambre…

En resumen, no solo orientamos nuestra conducta hacia el “placer”, sino también a escapar o evitar el “sufrimiento”. ¿Por qué digo esto? ¡Por que se nos olvida! Querido lector, ármate de valor, siéntate y plantéatelo ¿cuántas cosas haces en tu día a día para escapar de un mal?. ¿Cuántas haces para conseguir un bien?.

Pongamos un ejemplo…

“Puff… hoy no estoy nada motivado…”. Si recuerdas haber dicho esta frase, siento decirte que estabas en un error, porque no es real. La motivación está ahí, quiere hacerte “escapar” del malestar (aburrimiento, desidia, apatía, cansancio), que te provoca esa dichosa tarea y dedicarte a otros “asuntillos” más placenteros o divertidos. No te desanimes porque esto es una buena noticia, ya que significa  que solamente tienes que re-dirigirla.

Bien, ahora yo, como escritora de este post pienso… ¿qué hago para que tú, ser motivado que está detrás de tu pc, tablet o móvil… si, tú, continúes leyendo este post…

Puede que en este momento, me esté dirigiendo a un porcentaje de individuos que escapáis de estudiar buscando algo más entretenido que leer. En este caso, tendré que esforzarme en satisfacer tus necesidades lúdicas. Habrá otro porcentaje de personas, a las que os resulta motivante el mero hecho de buscar conocimientos y el enriquecimiento personal… a vosotros es importante, sobretodo que os de datos, definiciones e información verídica y de calidad. Por ultimo, estáis las personas que buscáis soluciones para motivaros a vosotros mismos o a otros… (a este último grupo me referiré más adelante, con la propuesta de algunos consejos).

En todo caso, sois personas muy distintas que parten de pensamientos diferentes. Estos, provocan emociones diversas, que os han puesto en marcha (a través de una misma conducta), para conseguir un objetivo.

Stop! Vamos a mirar atrás. A lo largo de este post hemos ido haciendo un recorrido por el término de la motivación, hemos puesto ejemplos, recordado momentos y situaciones vividas y hemos ido comprendiendo el funcionamiento de este mecanismo. Bien, llegado este momento, las cosas van a complicarse…

Y es que esta fuerza que nos empuja a estar haciendo cosas, o no, constantemente, es muy compleja y está influenciada por muchos factores.

Diferencias entre la motiviación extrínseca e intrínseca

La motivación intrínseca y la extrínseca son dos tipos diferentes de motivación. ¿En qué se basa cada una de ellas? ¿Qué nos mueve a lograr nuestros objetivos?

Motivación extrínseca

Hasta ahora, solo hemos estado hablado de Motivación Extrínseca: ¿Qué nos lleva a poner el despertador cada día? ¿Por qué vamos a la escuela o al trabajo…? ¿Por qué hacemos cosas que no nos gusta hacer?

La motivación extrínseca aparece cuando recibimos recompensas externas como podría ser: dinero, reconocimiento, un ascenso, el trabajo deseado, etc…  Es decir, cuando nuestra “motivación” es provocada por las consecuencias que provocan en “otros” nuestras conductas.

  • Motivación extrínseca en el aprendizaje: La motivación extrínseca suele utilizarse frecuentemente en el aula, donde los educadores se basan en el refuerzo (premios) y el castigo para motivar a los alumnos en clase. La desventaja de la motivación extrínseca en el aprendizaje es que los alumnos únicamente hacen un esfuerzo con el objetivo de conseguir los “incentivos”. Y si sienten que no van a recibir ningún premio, pierden el interés por completar sus tareas.
  • Motivación extrínseca en el trabajo: La motivación extrínseca es uno de los tipos de motivación laboral que más suele utilizarse en el entorno laboral. Está relacionada con lo que un trabajador puede , o no, conseguir. Los incentivos económicos, oportunidades de promoción laboral, sentirse valorado por la empresa, reconocimiento de los éxitos y logros, etc…
  • Motivación extrínseca en el deporte: En el deporte es bastante frecuente la motivación extrínseca. Nos esforzamos por obtener un premio material (medallas, copas, puntos de clasificación, reconocimiento y aplausos, dinero…)

Motivación Intrínseca

La motivación intrínseca se produce cuando las recompensas que conseguimos son internas y personales: Satisfacción personal, valía, autoestima,  Es decir, cuando nuestra “motivación” es provocada por las consecuencias internas de nuestra propia conducta.

Para clarificar estas diferencias, voy a utilizar los mismos ejemplos de la motivación extrínseca, aplicándolos ahora a la motivación intrínseca:

  • Motivación intrínseca en el aprendizaje: La motivación intrínseca no se usa tanto en el aula como la motivación extrínseca. Y aunque hayamos visto que muchos niños pierden el interés en la tarea si no consiguen un premio material, hay muchos otros que tienen gusto por el aprendizaje.
  • Motivación intrínseca en el trabajo: La motivación intrínseca en el entorno laboral, se produce cuando la profesión que se desempeña es vocacional. Está relacionada con lo que un trabajador puede , o no, conseguir internamente. Mejorar en la actividad que realiza, crecer en ese ámbito, aprender…
  • Motivación intrínseca en el deporte: En deportistas de alto rendimiento, es muy importante tener una buena motivación intrínseca . Exige mucho sacrificio y esfuerzo y en ocasiones, nuestro amor propio, superación personal y nuestras palabras de aliento, son lo que nos hace seguir luchando.

¿Qué es mejor motivación extrínseca o intrínseca?

Podríamos preguntarnos ¿qué motivación es mejor? ¿la motivación extrínseca o la intrínseca? Lo recomendable es estimular un crecimiento e interés de manera interna, es decir, estimular la motivación por hacer, por realizar, por experimentar, independientemente del fin que se persiga.

La motivación extrínseca y la motivación intrínseca son muy diferentes entre sí, nuestro deber es complementar y combinar ambas de tal manera que realicemos y consigamos nuestros objetivos de la manera más productiva y provechosa posible.

La motivación intrínseca depende de nosotros, por lo que nos ayudará a dirigir nuestra acción para conseguir lo que más valoramos. Aquello que nos importa en nuestro interior y queremos para ser felices. En este tipo de motivación, entra en juego nuestra valía personal y autoeficacia, demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces, retarnos para conseguir aquello que queremos, sorprendernos, estar orgullosos de nosotros mismos como seres…

Con todo esto, no quiero decir que la motivación extrínseca no sea importante o sea poco válida. Tampoco, que una persona que orienta su conducta a recompensas “extrínsecas” sea mejor o peor. Al contrario, la motivación extrínseca también nos ayuda a crecer y a conseguir metas. Es muy positiva para lograr objetivos a corto plazo, tareas cortas…

La motivación extrínseca e intrínseca son complementarias y funcionales en distintos ámbitos y aspectos. Por ejemplo, evolutivamente hablando, no tendría sentido correr a abrazar a un león que te ataca en una jungla, motivado por ser fiel a ti mismo y a tus ideas de respeto a la naturaleza. La respuesta más adaptativa, sería luchar contra el animal para sobrevivir y evitar ser devorado….

Trucos para una motivación intrínseca y extrínseca adecuada

Y aquí está el momento, lector buscador de soluciones, para tus preguntas de ¿Cómo me motivo?, ¿cómo logro mis metas?, ¿cómo motivo a mi hijo, mi padre, mi amigo, mi novio…? Y es que hay diversos factores que juegan un papel crucial en la motivación.

En conclusión, no hay una motivación universal, ni una clave verdadera que te asegure el éxito en la vida… Sin embargo, sí que podemos tener en cuenta ciertos aspectos que hemos ido viendo.

  • Es muy importante que te pares a pensar, y decidas que tipo de motivación será más eficaz para conseguir el objetivo que tienes ¿Extrínseca o intrínseca?.
  • Comprobar poco a poco si lo que estas haciendo, te está ayudando a conseguir lo que originó tu conducta.
  • Tener una finalidad, no es excluyente de otras, por tanto, podemos ir dando pequeños pasos para llegar a la meta. Sabemos que, mantener la motivación durante un periodo de tiempo  prolongado para conseguir un solo objetivo es muy muy tedioso, pero podemos simplificarlo. El que dijo que “lo mejor de escalar una montaña son las vistas del camino”, se refería a esto. Aunque queramos llegar a la cima y ver el paisaje desde ahí, podemos encontrar satisfacción durante el proceso, haciendo que la subida se haga más llevadera.
  • Cuando notes que tu motivación se orienta hacia otra meta, no pierdas el norte. Stop!. ¿Qué es lo importante para mi? ¿Sé lo que yo quiero, necesito, deseo, odio, aborrezco, temo? ¿Qué estoy haciendo para conseguir esto? ¿A dónde me lleva la conducta que estoy realizando?.

Ojo, puede que te des cuenta de que en realidad, esa meta no te motiva

Motivar a los demás: ¿Cómo aplicar la motivación extrínseca?

Para los que tratan de “ser” la motivación extrínseca de otra persona, acordaros de lo más, más y repito, más importante:

  • La finalidad, objetivo o meta que proponéis, tiene que ser de interés de la otra persona. Si, ya sé lo que piensas, “qué descubrimiento”, “esto es de cajón” ¿no?, Pues no. Por ejemplo:
    1. Subir el salario de jugadores de fútbol millonarios para motivarles a que rindan más en el campo de juego.
    2. Padres que motivan con dinero a sus hijos, cuando estos lo que buscan es atención…
    3. Profesores que motivan a sus alumnos con amenazas cuando no consiguen algo, pero no alaban los éxitos

Con esto quiero decir, que es muy importante empatizar y pensar que cada persona  es diferente, como sus objetivos, gustos, metas…

  • Sed sencillos. No hacen falta cosas grandiosas, o de elevado coste económico para motivar a alguien.
  • Sed creativos. ¡Las sorpresas también motivan!
  • A tu hijo le gusta pasar tiempo contigo, a ti que practique con el piano: ¡Escúchale ensayar!.
  • A tu padre, tu felicidad le da fuerzas para ir a trabajar: ¡Sonríele cuando salga por la puerta.
  • Dejan plantado a tu mejor amigo y no quiere salir de casa: Motívale yendo con él al bar que siempre propone y que nunca vais.

Para terminar, imagino que muchos de vosotros tendría expectativas al inicio del post. No solo eso, también tendría objetivos y metas. Espero haber contribuido a alcanzarlas y a que hayáis estado motivados hasta el final de la lectura. Os invito a ver este interesante vídeo donde se aborda la ciencia de la motivación.

¿Qué te funciona a ti? ¿Haces las actividades por motivación extrínseca o intrínseca? ¿Qué te ha dado mejores resultados? No dudes en dejar tu comentario contando tu historia o preguntando cualquier duda que te surja. Estaré encantada de ayudarte y así, juntos, llegaremos a la mejor solución.

Cómo controlar la ira: 11 consejos para aprender a controlar las explosiones de rabia

Cómo controlar la ira. Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas, nos habremos hecho esta pregunta. “Necesito controlar esta rabia que tengo por todo el cuerpo, pero no soy capaz” o “Siento que exploto por dentro en esta situación determinada” son algunas de las afirmaciones de las personas cuando les preguntamos qué se les pasa por la cabeza (o por el cuerpo) en momentos de ira. En este artículo, Mairena Vázquez, psicóloga, te aporta 11 consejos prácticos para que seas capaz de controlar la ira en tu día a día.

Todos hemos experimentado alguna vez la ira en nuestros cuerpos como consecuencia de diferentes situaciones incontrolables, problemas personales que nos generan frustración o cansancio, envidias e inseguridades, recuerdos traumáticos, situaciones en las que no aceptamos lo que está ocurriendo o incluso determinadas personas cuya forma de actuar nos molesta o no nos representa,…  A veces tenemos unas expectativas determinadas que al no ser cumplidas nos producen frustración y pueden desencadenar ira o agresividad. Pero ¿sabemos definir la ira?

La ira se puede definir como una reacción emocional (una emoción) violenta que puede ir acompañada de cambios tanto biológicos como psicológicos. La intensidad de la ira varía desde un disgusto hasta sentir rabia o furia.

Entre los cambios que se producen en nuestro cuerpo cuando sentimos ira podemos encontrar un aumento de la presión sanguínea, del ritmo cardíaco y de la respiración, daños en el sistema circulatorio, sudor, mayor tensión muscular, enrojecimiento, dificultades en el sueño y/o en la digestión, menor capacidad para razonar y pensar de manera coherente,…

A nivel fisiológico, la ira está relacionada con un conjunto de reacciones químicas en nuestro cerebro. A modo resumen:

Cuando algo nos enfada o irrita, la amígdala (una parte del cerebro, encargada del procesamiento y almacenamiento de las emociones) pide ayuda al hipotálamo (que se encarga de regular el estado de ánimo entre otras funciones). En este momento se comienza a liberar adrenalina para preparar al cuerpo ante una posible amenaza. Por eso, cuando estamos enfadados o irritados, nuestro ritmo cardíaco aumenta, y nuestros sentidos se vuelven más agudos.

Todas las emociones son necesarias, útiles y tienen una función específica en nuestra vida. Sí, la ira es necesaria y útil porque nos ayuda a  reaccionar ante cualquier situación que interpretamos como una amenaza, o nos ayuda a hacer frente a cualquier situación que interfiera de algún modo con nuestros objetivos. Nos da el valor  y energía necesarios, y reduce nuestro miedo para poder enfrentarnos de mejor manera a las adversidades e injusticias.

En muchas ocasiones la ira aparece oculta tras otras emociones (tristeza, dolor, miedo,…) y se manifiesta como una especie de mecanismo de defensa. Descubre qué son las emociones. La ira es una emoción muy fuerte que se convierte en un problema cuando no somos capaces de mantener el control sobre ella. Si no somos capaces de controlarla, la ira es capaz de destruir a la persona que la siente o incluso a su entorno impidiendo pensar de manera coherente e impulsando a la persona a actuar de forma violenta y hostil. Experimentar una ira de manera extrema puede perjudicar tanto tu salud física como mental, poner barreras en tus relaciones sociales y afectar de manera general a tu calidad de vida.

Tipos de Ira

La ira puede presentarse de 3 maneras diferentes:

  1. IRA INSTRUMENTAL: Cuando no somos capaces de conseguir nuestros objetivos, a veces utilizamos la violencia como el “método fácil” para conseguirlos. O dicho de otro modo, utilizamos la rabia y la violencia como un instrumento para conseguir eso que tanto ansiamos. La ira instrumental se suele producir sobre todo en aquellas personas que poseen un autocontrol pobre y unas habilidades de comunicación escasas. Descubre estas técnicas de asertividad. Hay otras formas de convencer a alguien.
  2. IRA COMO DEFENSA: Esta manera de sentir la ira se produce en aquellas ocasiones en las que de manera intuitiva interpretamos los comentarios, comportamientos… de los demás como un ataque, ofensa o dificultad hacia nuestra persona. Nos sentimos ofendidos por cualquier cosa (muchas veces sin motivo aparente) y sentimos el impulso irrefrenable de atacar. ¿Cómo? Utilizando la violencia lo cual es un gran error. En las situaciones difíciles conviene mantener la calma.
  3. IRA EN FORMA DE EXPLOSIÓN: Cuando aguantamos durante largos periodos de tiempo demasiadas situaciones que consideramos injustas e intentamos reprimirnos para aguantar aún más si cabe, caemos en un peligroso círculo vicioso del que salimos cuando somos incapaces de aguantar más. A la mínima aparece “esa gota que colma el vaso” y es ahí cuando el vaso rebosa. O dicho de otro modo, cuando aguantamos tantas cosas, aparece ese “pequeño momento sin demasiada importancia” que nos impide seguir aguantando y nos hace reaccionar con ira y violencia rebosando… como una olla exprés.

Las personas que sienten ira de manera más habitual suelen ser personas con unas características personales específicas como una baja tolerancia a la frustración (no pueden entender que sus deseos no siempre serán satisfechos cuándo y cómo ellos digan; son personas muy egocéntricas), baja autoestima que da lugar a sentir inseguridades, poco control sobre sus emociones, falta de empatía (no son capaces de ponerse en el lugar de la otra persona), altos niveles de impulsividad (no piensan antes de actuar),…

El modo de educar a los niños también influye en la manera de lidiar con la rabia cuando son adultos. Es necesario enseñarles desde pequeños a expresar todas las emociones para que aprendan a canalizarlas y manejarlas de la mejor manera posible. Conviene que los más pequeños aprendan a no responder con violencia ante determinadas situaciones. Descubre el síndrome del emperador, y lo que nunca debes hacer si quieres que tu hijo tenga unos valores y respeto cuando sea adulto. El entorno familiar afecta ya que se ha observado que las personas que controlan peor la ira suelen proceder de familias problemáticas y sin apenas comunicación emocional. ¿Qué es lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta? Descubre el Efecto Pigmalión.

Cómo controlar la ira. La ira es una reacción emocional que puede ir acompañada de cambios biológicos y psicológicos.

Cómo controlar la ira: 11 Consejos prácticos

La manera intuitiva y natural de expresar la ira y rabia contenida que solemos tener la mayoría de personas es utilizando la violencia y agresividad, bien rompiendo o golpeando cosas, gritando,… Pero esta NO es la mejor manera. ¡Sigue leyendo! Aquí van 11 consejos prácticos para saber cómo manejar la ira en tu día a día.

1. Sé consciente de la situación o situaciones que te generan ira

Es normal que sientas ira o rabia en alguna ocasión extrema, pero debes aprender a manejar esa situación. Para afrontar la situación y saber manejar la ira, debes conocer el problema en cuestión, qué situaciones/personas te provocan mayor irritación, en caso de poder evitar esas circunstancias (casos puntuales) cómo hacerlo de la mejor manera,… En definitiva, aprender a trabajar con nuestras propias reacciones.

¡Cuidado! Con evitar situaciones o personas me refiero solamente a casos puntuales y concretos. No podemos ir por la vida evitando todo tipo de situaciones, personas y momentos que nos hagan sentir mal. Si no nos enfrentamos a la ansiedad que nos producen estos momentos, nunca seremos capaces de enfrentarnos a ellos.

Cómo manejar la ira: Es de vital importancia que entiendas que la violencia y agresividad no te lleva a ninguna parte, sino que puede agravar el problema y hacer que te sientas peor contigo mismo. Presta especial atención a tus reacciones y a cómo tu cuerpo te manifiesta el estado en el que se encuentra (te empiezas a notar más agitado, notas que el corazón se te va a salir del pecho, parece que no puedes controlar tu respiración,…) para poder actuar a tiempo.

2. Cuidado con lo que dices cuando estás enfadado. Borra las palabras “nunca” y “siempre” de tu diccionario

Cuando nos enfrentamos a momentos de ira, podemos decir verdaderas barbaridades que no sentimos en nuestro estado normal. No sentirás lo mismo una vez que te hayas tranquilizado, así que cuidado con lo que dices. Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

Cómo manejar la ira: Debes aprender a racionalizar la situación e intentar verla de la manera más objetiva posible. Hay dos palabras que deberías dejar de decir: “nunca” y “siempre”. Cuando la ira se apodera de ti y piensas “cuando me pasa esto, siempre me cabreo” o “nunca pueden salirme las cosas del todo bien”, estás cometiendo un error. Intenta por todos los medios ser objetivo y optimista en cada situación. La vida es un espejo que nos devuelve el reflejo con el que lo miremos. Si miras la vida con una sonrisa, te responderá de la misma manera.

3. Cuando sientas que ya no puedes más, tómate un respiro

Todos y cada uno de nosotros debemos ser conscientes de nuestras limitaciones. Nadie nos conoce mejor a nosotros que nosotros mismos. Está claro que en nuestro día a día nos vamos a enfrentar a situaciones, momentos, personas… que nos sacarán de nuestras casillas.

Cómo manejar la ira: Cuando creas que no puedes más, que estás rozando tu límite personal, date un respiro. Sal de la situación, si estás en el trabajo aléjate un momentito al baño hasta que se te pase; si estás en casa, date una ducha relajante que calme esos pensamientos intrusivos,… Esto es lo que se conoce como tiempo fuera (time-out) y funciona realmente bien en momentos de tensión.

Si puedes permitirte una escapada, intenta salir de tu rutina diaria y deja de pensar en los problemas que te producen ira. Busca la mejor manera para calmar tu ánimo. Una escapada a la naturaleza siempre es una buena opción. Descubre cómo influye la naturaleza en el cerebro.

El objetivo principal es que te mantengas distraído hasta que la situación se calme para evitar reacciones agresivas y no hacer algo de lo que después te puedas arrepentir. Incluso si sientes la necesidad de llorar, no te reprimas. El llanto apacigua la ira y calma la tristeza. Descubre los beneficios psicológicos de llorar.

4. ¿Conoces la “reestructuración cognitiva”?

En psicología, el método de la reestructuración cognitiva es muy utilizado. Se trata de cambiar nuestros pensamientos más inapropiados (como la manera de percibir las intenciones de los demás) por otros que nos puedan ser de mayor utilidad. O dicho de otro modo, cambiar un pensamiento negativo por uno positivo. De este modo se busca eliminar el malestar provocado a raíz de diferentes situaciones o momentos y que la ira desaparezca rápidamente.

A modo de ejemplo: Imagina que te has visto en la obligación de quedar con ese compañero de trabajo que no te cae del todo bien. Has tenido que esperarle una hora hasta que por fin, aparece. Como no se trata de una persona de tu agrado ya estás pensando que se ha retrasado para fastidiarte, que es un irresponsable, y comienzas a notar como la rabia se apodera de ti.

Cómo manejar la ira: Es importante que llevemos a cabo un entrenamiento con nuestros pensamientos para evitar, por ejemplo, pensar que los demás hacen una determinada cosa con la intención de hacernos daño. Dale una oportunidad y ponte en su lugar. Seguro que si le das la oportunidad de que se explique, te da unos motivos razonables (en este caso) de por qué se ha retrasado. Intenta actuar de manera racional y objetiva.

5. Aprende técnicas de relajación y respiración para un mejor manejo de la ira

Es un tópico repetir cómo afecta la respiración cuando nos encontramos en momentos de tensión, ansiedad, ira,…

Cómo manejar la ira: Realizar una buena respiración te ayudará a bajar la tensión y a tener unos pensamientos más coherentes y ordenados. Cierra los ojos, cuenta hasta 10 despacio y no hables hasta que no te hayas calmado. Respira de manera profunda, lenta y despacio mientras intentas mantener la mente en blanco y libre de malos pensamientos… poco a poco. Las técnicas de respiración más utilizadas son la respiración abdominal y  la relajación muscular progresiva de Jacobson. ¿Cómo relajarme cuando tengo ansiedad?

También puedes aprender a meditar ya que es una buena técnica de mantener el control sobre las emociones y frenar los problemas relacionados con la ira y la agresividad. Aprende lo qué es la meditación mindfulness.

Si sigues teniendo dificultades para relajarte, visualiza en tu mente una imagen que te inspire calma y que te relaje o prueba a escuchar música que te aporte serenidad. ¿Cómo mantener la calma?

Además, procura dormir lo suficiente por las noches (7-8 horas diarias) ya que el descanso y el sueño ayudan a que seamos capaces de controlar nuestras emociones, mejora nuestro humor y reduce los niveles de ira.

6. Las habilidades sociales te ayudarán a enfrentarte mejor a momentos de ira. Tú controlas tu ira y no al contrario

Cada situación que vivimos en el día a día requiere del dominio de unas habilidades o conductas necesarias que hacen que interaccionemos mejor con los demás y que nuestra vida fluya de mejor manera. Es necesario que sepamos escuchar a los demás al mismo tiempo que seamos capaces de mantener conversaciones de manera fluida, sepamos agradecer cuando nos hacen un favor, ayudar y dejar que nos ayuden cuando lo necesitemos, afrontar y aceptar las críticas por muy negativas que sean,…

Cómo manejar la ira: Para manejar y controlar la ira mejor es importante ser capaz de canalizar la información de nuestro alrededor, saber escuchar a las personas que nos rodean y por tanto, saber interpretar las diferentes situaciones que vivimos, aceptar las críticas y no dejar que la frustración se apodere de nosotros. Además hay que ser cuidadosos con la manera en la que nos comunicamos con los demás para evitar acusaciones inoportunas. Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.

7. Cómo manejar la ira si lo que la causa es una persona

A veces más que las situaciones que vivimos, son algunas personas las que nos causan momentos de ira. ¡Fuera personas tóxicas!

Si es tu caso, lo más recomendable es que cuando notes que te sientes más agitado de lo normal, te alejes de la persona en cuestión hasta que tu mente se enfríe. Recuerda siempre que al hacer daño a los demás, también te estás haciendo daño a ti mismo y es justo eso lo que no queremos conseguir.

Cómo manejar la ira: Expresa tu enfado de manera sosegada y tranquila, no lleva más razón la persona que más grita sino aquella que es capaz de expresar lo que piensa y siente de manera tranquila y con argumentos, identificando los problemas y buscando soluciones. Es muy importante ser lo suficientemente maduro como para saber escuchar la versión de la otra persona e incluso llegar a un acuerdo entre ambos (siempre que sea posible).

8. El ejercicio físico te ayuda a liberar energía y alejar los malos pensamientos

Cuando nos movemos para realizar algún tipo de actividad física liberamos endorfinas que nos ayudan a tranquilizarnos y nos ofrecen una salida para liberar la ira.

Cómo controlar la ira: Muévete, haz cualquier tipo de ejercicio… Sube y baja escaleras, ponte a limpiar la casa, sal a correr, coge la bicicleta y piérdete por tu ciudad,… lo que sea que creas que puede hacerte liberar adrenalina de una u otra forma.

Hay personas que cuando sufren un ataque de ira no pueden evitar emprenderla a golpes con lo primero que pillan. Si sientes la necesidad imperiosa de golpear algo porque necesitas liberar energía de manera rápida, puedes optar por golpear un saco de boxeo o algún objeto semejante.

9. Un buen método para “dejar volar tu mente” es escribiendo

Y pensarás, ¿cómo algo tan “simple” como escribir puede ayudar a controlar la ira que siento después de la bronca monumental que acabo de tener con mi pareja?

Cómo controlar la ira: Cuando nos sentimos en pleno momento de ira, podemos notar como nuestros pensamientos se dispersan y no somos capaces de centrarnos en el tema que nos irrita. Quizás tener un diario te ayude a ser consciente de qué es lo que más ira te genera, la forma en la que te sientes, en qué tipo de situaciones te vuelves más vulnerable, cómo no actuar y como sí debemos afrontar los problemas y manejar la ira, cómo te sentiste después,… Cuando pase un tiempo y hayas escrito algunas experiencias, te servirá para hacer comparaciones entre unas experiencias y otras y saber identificar mejor todos los factores relacionados.

Por ejemplo: “No puedo más. Me acabo de pelear con mi pareja porque no soporto que me llame “maleducada”. Ahora me siento mal porque le he gritado y he golpeado la puerta al salir de la habitación. Me avergüenza mi comportamiento”. En este ejemplo, la persona en cuestión al leerlo se dará cuenta de que reacciona de manera errónea cada vez que la llaman “maleducada” y aprenderá a no reaccionar con ira y violencia ya que después esos comportamientos le ocasionarán vergüenza y arrepentimiento.

Puedes incluso escribir frases de ánimo o consejillos que te tranquilicen y que creas que te son útiles en esas situaciones. A modo de ejemplo: “Si respiro y cuento hasta 10, me habré calmado y veré las cosas desde otra perspectiva”, “Sé que soy capaz de controlarme”, “Soy fuerte, valgo más que todo esto y no voy a hacer nada de lo que quizás en un futuro me arrepienta”,…

También puedes probar a dejar salir tu energía dibujando, haciendo crucigramas o pasatiempos,…

10. Ríete hasta de tu sombra

¿Qué mejor manera de calmar la tensión y los ánimos que con una buena dosis de risas? Es cierto que cuando nos encontramos en pleno ataque de ira, lo que menos nos apetece es reírnos. Creemos que el mundo y todas las personas en ese momento conspiran en nuestra contra (nada más lejos de la realidad).

Como controlar la ira: Aunque sea difícil, los problemas se ven de otra manera con una actitud positiva y una buena dosis de humor. Por eso ríete hasta de tu sombra e intenta sacar el lado gracioso de todo lo que se te pase por la cabeza en esos momentos. Una vez que te hayas calmado, intenta ver el lado positivo de la situación.  Imagínate a la persona con la que estás teniendo un enfrentamiento en alguna situación graciosa o acuérdate de aquella vez que te dio aquel ataque de risa. Seguro que de esta manera controlas la ira mucho mejor. La risa tiene múltiples beneficios, no lo olvides. ¡Ríete de la vida!

11. Si crees que tienes problemas serios a la hora de controlar tu ira, te recomiendo la ayuda de un profesional

No tengas miedo de reconocer tus problemas ni te sientas por ello una persona más débil. Las personas más fuertes y con más valores son aquellas que reconocen lo que les pasa y demuestran su valentía al saber pedir ayuda. Puedes probar compartiendo tus preocupaciones con alguien de confianza, ya sea familia, amigos, pareja o incluso autoridades (en los casos más graves).

Si sueles reemplazas otras emociones por la ira, si notas como tu ira interfiere en tus actividades del día a día, si te puedes sentir violento incluso por cosas insignificantes, si no puedes reprimir los gritos o dar golpes cuando te enfadas, si a veces te sientes incapaz de controlar tu ira, si no sabes cómo reaccionar ante determinadas situaciones, momentos o personas… te aconsejo que pidas ayuda a un profesional.

Cómo controlar la ira: Un psicólogo especializado evaluará tu problema desde el inicio y determinará cuál es la mejor manera de ayudarte.  Intentará que seas capaz de controlar tu ira ofreciéndote pautas (por ejemplo, entrenamiento en habilidades sociales) y técnicas (por ejemplo, técnicas de relajación)  para que poco a poco seas capaz de afrontar las situaciones que te irritan y te generan tensión. Incluso puedes optar a acudir a clases grupales donde conocerás personas con tu mismo problema y te servirá de gran ayuda ya que te sentirás acompañado y comprendido.

En resumen, debemos aprender a controlar todas nuestras emociones, especialmente la ira. Recuerda siempre que la ira nunca se puede utilizar como una excusa para hacer daño a los demás ya sea de manera física o verbal.

Ya sabes que no es más valiente el que más grita, ni más cobarde el que más calla. Aplícate el refrán “A palabras necias, oídos sordos” y adopta una nueva actitud ante los problemas. Recuerda siempre que al hacer daño a los demás, también te estás haciendo daño a ti mismo.

11 consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para conocer y manejar nuestras emociones y para poder interpretar los sentimientos de los que nos rodean. Es vital aprender a usar la inteligencia emocional desde que somos pequeños, para poder interactuar con los demás con seguridad y tener confianza en nosotros mismos. Por eso queremos darte una lista de 11 consejos para que ayudes a tus hijos en el desarrollo de esta capacidad.

Consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

1. Ayúda a tus hijos a expresar sus sentimientos

Muchas veces los niños no saben controlar sus emociones y llegan a gritar o a romper cosas. Es importante que les hagamos saber que hay otras formas de lidiar con nuestras emociones y que es preferible expresar lo que sienten hablando antes que con una rabieta.

2. Enséñales a fijarse unas metas

Ayuda a tus hijos a que se pongan sus propios objetivos y a ser constantes y responsables para cumplirlos.

3. Cultiva su empatía

Si quieres conseguirlo, tendrás que preguntarles sobre los sentimientos de los demás: ¿por qué crees que tu hermano está triste? ¿Crees que eso hace a tu madre feliz?

4. Favorece la comunicación con tus hijos

Es muy importante enseñar a los niños a expresarse y a preguntar las cosas que no entienden. Aprender a dialogar es un pilar básico de la educación infantil.

5. Controlar sus enfados

Los niños necesitan sobre todo cariño y afecto hasta que llegan a los 18 meses, así consiguen sentir seguridad para adaptarse a su entorno, manejarse y controlar sus miedos. Aunque hay que saber que pasados los 6 meses van a comenzar el desarrollo de emociones como la ira, por lo que también es importante enseñarles a controlar sus reacciones y a rectificar sus malos actos. Es necesario establecer unos límites y dialogar con los niños para razonar con ellos y que aprendan a controlar sus enfados.

6. Enséñales a reconocer emociones

Los niños empiezan a interactuar de forma más abierta cuando llegan a los 2 años, esta es la edad indicada para enseñarles a reconocer emociones básicas como la alegría y la tristeza. Para ello puedes mostrarles fotos o dibujos de caras y preguntarles qué emociones ven en ellos, así desarrollarán mejor su empatía y aprenderán a relacionarse.

7. Enséña a tus hijos a escuchar

Haz que tus hijos aprendan a escuchar y a no interrumpir mientras otros están hablando. Enséñales a escuchar activamente hablándoles con calma y preguntando si han entendido las cosas que les acabas de contar.

8. Muéstrales las emociones secundarias

Cuando un niño cumple 10 años, empieza a experimentar más emociones secundarias como la vergüenza y el amor. Hay que ser abierto a la hora de hablar de estos temas y tener una buena comunicación entre padres e hijos.

9. Intenta que el diálogo con tus hijos sea democrático

Hay que enseñar a los niños a que den su brazo a torcer y a admitir cuando otra persona tiene razón. Aprender a llegar a un acuerdo es algo muy importante para la vida familiar y adulta.

10. Aníma a tus hijos a interesarse por los demás

Haz que se preocupe por los sentimientos de los que le rodean, que llegue a interesarse por lo que siente su familia, para que con el tiempo pueda aprender a ser más empático con los que le rodean en otros ámbitos sociales.

11. Asegúrate de que tengan confianza para expresar sus emociones

Hay que dar seguridad a los niños para que puedan expresar sus preocupaciones y sentimientos, lo que les pone tristes y lo que les hace felices. Esto les enseñará a desenvolverse mejor en el colegio y en su entorno.