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Inteligencia Emocional: entrena tus emociones

Todos conocemos el concepto de Inteligencia Emocional, pero ¿cómo la entrenamos?. Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro día a día. ¿De qué manera influyen las emociones en nuestras decisiones diarias? ¿en las decisiones de nuestro trabajo ponemos en marcha nuestra Inteligencia Emocional? ¿y en la educación de nuestros hijos? La Inteligencia Emocional es una capacidad con la que nacemos pero que se debe trabajar cada día. En este artículo aprenderemos nuevas maneras de conocer nuestras emociones.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional?

¿Qué es la Inteligencia Emocional? 

El concepto de inteligencia emocional ha sido definido de múltiples maneras, sobre todo debido a los dos términos que la forman: inteligencia y emoción. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, aprender a través de nueva información y crear nueva información. Por otro lado, la emoción es una alteración del ánimo producido por factores externos (al recibir una sorpresa, al darnos una noticia…) o internos (cuando nos preocupa alguna cosa, tenemos un mal día…), y en base a este acontecimiento nuestro cuerpo produce una acción adaptativa. Por tanto, la inteligencia emocional sería la capacidad de conocer y gestionar nuestras propias emociones, y reconocerlos tanto en nosotros mismos como en los demás.

El termino fue popularizado por Daniel Goleman, pero este concepto surgió hace varias décadas y tiene sus inicios con Thorndike quien la define como la habilidad para comprender y dirigir a las personas. Goleman divide la inteligencia emocional en cinco componentes: autoconciencia, autorregulación, automotivación, empatía y habilidades sociales.

 Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar. Frederick Dodson

Este concepto también fue incluido dentro de la teoría de las inteligencias múltiples, en las dos inteligencias denominadas intrapersonal e interpersonal. La inteligencia intrapersonal es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos y dirigir nuestra propia vida. Por otro lado, la inteligencia interpersonal es la capacidad de percibir, en base a personas o factores externos, diferencias en relación a sus estados de ánimo, motivaciones o temperamento.

En definitiva, la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para procesar la información sensorial y, adaptar nuestra conductas y pensamiento a una determinada situación o contexto.

Elementos de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está formada por cinco componentes:

Autoconocimiento emocional

Es el conocimiento de nuestras propias emociones y en cómo estas nos afectan. Es importante reconocer como nuestro estado de ánimo puede influir en nuestros comportamientos, nuestra capacidad, y cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles.

Autocontrol emocional

Es la capacidad que nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y llegar cómo poder llegar a dominarla. Esta habilidad permite detectar cómo son nuestros patrones emocionales y cómo actuar ante ellos.

Automotivación 

Consiste en la capacidad para enfocar las emociones hacia unos objetivos, y así ser capaces de mantener la emoción durante todo el proceso. Es importante esta iniciativa para la proactividad y para la resolución de imprevistos.

Reconocimiento de emociones en los demás o empatía

La empatía es la habilidad para la detección de emociones ajenas. Esta aptitud nos permite establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas que nos relacionamos en nuestro entorno.

Relaciones interpersonales  o habilidades sociales

El establecer buenas relaciones con los demás es importante para la propia felicidad y salud emocional. Para ello es importante no sólo la capacidad de empatía, sino otras habilidades sociales más como la asertividad, la escucha activa…

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Tipos de Inteligencia Emocional

Cuando hablamos de inteligencia emocional podemos hacer referencia a dos tipos de inteligencia: inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal o personal.

La inteligencia interpersonal implica la capacidad de establecer relaciones con otras personas. En cambio, la inteligencia intrapersonal es el conocimiento de uno mismo y todos los procesos relacionados, como la autoconfianza ya automotivación.

La inteligencia intrapersonal o personal

Está formada por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Para ello tendríamos que tener en cuenta cuatro componentes:

  • Conciencia de uno mismo: tomar conciencia de uno mismo y de nuestras capacidades (fortalezas y debilidades), nuestras emociones e impulsos, cómo influyen en los demás nuestras emociones y conductas.
  • Autorregulación o regulación de nuestras propias emociones: es la habilidad de gestionar nuestras propias emociones e impulsos para enfocarlos hacia un foco concreto. Para ello es importante tomar conciencia de nuestra responsabilidad, darnos un tiempo para responder ante los demás (no acción-reacción), encontrar soluciones, afrontar las situaciones etc.
  • Automotivación: capacidad de alcanzar y mantenerse en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, hacer frente a los problemas y encontrar soluciones.
  • Autorrefuerzo: bondad y pericia para darse recompensas ante determinadas situaciones y de esta manera conseguir mantener la motivación, un estado de ánimo adecuado etc.

La inteligencia interpersonal

Está compuesta por otras competencias y habilidades que determinan el modo en que nos relacionamos con los demás:

  • Empatía: es una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando también la comprensión de los motivos de su comportamiento. Este rasgo nos permite prevenir importantes conflictos. No nacemos siento empáticos, sino que vamos adquiriendo esta capacidad en nuestro desarrollo emocional y social comenzando a desarrollarse desde nuestra infancia. La empatía presupone tres condiciones básicas: vivir como pensamos, aceptación incondicional positiva del otro y esfuerzo por ponernos en el lugar del otro sin dejar de ser uno mismo.
  • Habilidades sociales: Es la cualidad que tenemos para relacionarnos con los demás. Dentro de estas habilidades nos encontramos la asertividad que es una estrategia de comunicación que nos permite defender nuestros derechos y expresar nuestra opinión, gustos e intereses, de manera libre y clara, sin agredir a otros y sin permitir que nos agredan.

Cómo se utiliza la Inteligencia Emocional

El propósito final de todas nuestras acciones como ser humano es la búsqueda del equilibrio emocional. El balance a nivel emocional se obtiene cuando cada emoción y sentimiento crea en nosotros la función para la cual ha sido desarrollada. Por ello es importante el saber distinguir entre nuestras diferentes emociones, saber trabajarlas, aceptarlas y expresarlas.

La importancia del trabajo de la inteligencia emocional se debe a la necesidad de encontrar una estabilidad ante las diferentes situaciones de nuestro día a día. Por ejemplo, ¿qué hacer ante un enfado? Una persona con inteligencia emocional sabría que el enfado tiene como objetivo el poner límites o tomar decisiones y trabajaría en el enfoque hacia ello. También aprenderían a expresar el enfado de manera saludable tanto para sí mismo como para los demás.

La inteligencia emocional ha sido relacionada positivamente con otros conceptos muy importantes. Se ha establecido que las personas con alta inteligencia emocional presentan una mayor extraversión, mayor amabilidad, mayor estabilidad emocional, mayor apertura o conciencia. En cambio, se relaciona de forma negativa con el neuroticismo, consumo de sustancias y problemas psicosociales. En relación con otros conceptos, si presentamos un nivel adecuado de inteligencia emocional se observará:

  • Confianza
  • Curiosidad
  • Intencionalidad
  • Autocontrol
  • Creatividad
  • Capacidad de comunicación y cooperación con los demás: mejora las relaciones personales y ayuda a desarrollar la empatía, la integridad y el respeto hacia los demás.

En definitiva, la inteligencia emocional es una herramienta con la cual obtenemos un mejor funcionamiento emocional en nosotros mismos, y el establecimiento de mejores relaciones sociales con los demás.

Tipos de Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está compuesta por diferentes factores. Solovey lo clasificó denominándolo “esferas de la inteligencia emocional”: conocer las propias emociones, manejar las emociones, la propia motivación, reconocer las emociones de los demás y manejar las emociones.

Entrenamiento de la Inteligencia Emocional

El entrenamiento de la inteligencia emocional no suele ser un proceso único, sino que aparece de manera complementaria a un desarrollo dividido por fases donde se trabajan todas las emociones. Aquí se trabajan los tres pilares fundamentales de la psicología, entre ellos, las sensaciones enfocadas desde la educación emocional y el entrenamiento en inteligencia emocional.

El proceso de puede dividir en 4 etapas:

1. Educación emocional

Es muy importante el procedimiento de psicoeducación donde se aclararía lo que es una emoción, la evolución de éstas y cómo sacarles provecho.

2. Conciencia de la localización de las emociones

Las emociones forman parte de nuestro cuerpo y es importante detectarlas en nuestro cuerpo para escucharlas y aprender a gestionarlas. Por ejemplo: el enfado a veces se detecta por un pequeño dolor de cabeza y la tristeza se detecta como un vacío en la zona del estómago. Aunque tenemos que tener en cuenta que esto es algo muy personal por lo que el terapeuta tiene que individualizar mucho el proceso y ayudar a cada persona a crear su propia enciclopedia de las emociones.

3. Regulación emocional

Esto se llevaría a cabo a través de herramientas psicológicas, como ejercicios de liberación de enfado, aceptación de las emociones (Mindfullness), etc

4. Aprendizaje en habilidades sociales

Dentro de estas habilidades incluiríamos las que hemos hablado anteriormente en el artículo. Principalmente se trabajaría la asertividad y la empatía, redirigiéndolo hacia otras situaciones que hayan surgido a lo largo de las sesiones de terapia. Por ejemplo: cómo gestionar una discusión, tomarme un tiempo para contestar etc.

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¿Por qué entrenar la Inteligencia Emocional?

Entrenar la inteligencia potencia muchas de nuestras capacidades como hemos visto anteriormente. Estas ventajas no sólo se presentan a nivel individual sino también a otros niveles.

Ventajas de la inteligencia emocional para el trabajo

Tenemos que tener en cuenta la variable emocional en el trabajo organizacional. Durante mucho tiempo las emociones han sido ignoradas en el contexto laboral ya que sólo se ha tenido en cuenta que un trabajo está bien hecho en base a pruebas de desempeño (técnica del trabajador) o de su currículo (preparación académica).

En la actualidad las empresas no sólo buscan competencias profesionales, sino también competencias personales, entre ellas destaca la inteligencia emocional y otras capacidades que también se podrían englobar dentro de inteligencia emocional.

En el entorno laboral actual, caracterizado por un ambiente altamente competitivo y una fuerte presión por los resultados y la eficacia, algunos de los aspectos más demandados por las empresas son: tener capacidad de escucha activa y comunicar de manera efectiva, creatividad ante obstáculos y capacidad de resiliencia, capacidad para trabajar en equipo, para negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del contexto laboral, confianza en uno mismo, motivación para trabajar…

Como podemos ver, engloba aspectos de la inteligencia emocional, es decir, la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.

Muchas empresas se han dado cuenta de que es importante que sus trabajadores conozcan y controlen sus emociones, y sepan reconocer las de los demás. Por ello a día de hoy se realizan actividades en la empresa para incrementar esta capacidad en sus trabajadores.

Las ventajas de la aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones:

  • Optimizar el desenvolvimiento laboral y la productividad
  • Mejora la comunicación y el trabajo en equipo
  • Reduce el nivel de conflicto entre trabajadores y trabajadores con empresa.
  • Mayor adaptación en los procesos de cambio en la empresa (mayor flexibilidad).
  • Disminuyen los abandonos de puesto de trabajo y despidos.
  • Mayor autoestima grupal, incremento en la satisfacción personal y el rendimiento general

Importancia de educar la inteligencia emocional desde la infancia

Es positivo educar a los niños en emociones porque durante los primeros años de vida es destacable la plasticidad cerebral. En esta etapa se producen experiencias y aprendizajes muy importantes para el enriquecimientos y adecuado desarrollo de la cognición y la afectividad.

Educamos a nuestros hijos a nivel intelectual, físico y social, pero es de igual importante la emoción. Es necesario enseñar al niño a expresar y manejar adecuadamente sus emociones a través del juego, y permitirles que vayan incorporando este aprendizaje en las situaciones de su vida cotidiana.

Importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo infantil

Un niño o una niña con inteligencia emocional presenta una mayor confianza en sus capacidades, mantiene relaciones satisfactorias, comunica lo que piensa y lo que siente. Este tipo de niños tienen más en cuenta los pensamientos y los sentimientos de los otros, tiene recursos para la solución de conflictos etc. Esto a su vez influye en su desarrollo académico escolar. El progresivo desarrollo de la capacidad cognitiva en el niño permite que las emociones se conviertan en herramientas que ayudan a la atención y el uso del pensamiento de modo racional lógico y creativo.

Importancia de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es cada acto de aprendizaje consciente requiere la voluntad de sufrir una lesión a la propia autoestima. Es por eso que los niños pequeños aprenden tan rápido antes de ser conscientes de su propia importancia. Thomas Szasz.

Una herramienta que nos abre puertas y nos conduce hacia el desarrollo como individuos y como sociedad. Esta habilidad la podemos poner en práctica en muchos contextos y situaciones. Nos permiten conocernos un poco más cada día.

Podemos aprender y desarrollar a lo largo de nuestra vida esta capacidad, acercándonos hacia el autoconocimiento, la autorregulación, la motivación y las habilidades sociales.

¡Entrenar la inteligencia emocional es un paso más hacia la felicidad¡

Ególatra: Una guía completa sobre esta característica problemática

Ególatra: ¿Alguna vez te has preguntado que tienen Adolf Hitler, Napoleón Bonaparte, Gengis Khan y Josif Stalin en común? Aparte de ser personajes históricos, los une un carácter marcadamente ególatra. ¿En algún momento te has encontrado haciendo un trabajo grupal y en tu grupo hay alguien que exagera sus propios logros y puede menospreciar los logros de los demás? Esta persona puede tener una actitud ególatra. En este artículo hablaremos sobre qué es ser ególatra, diferencia con egocentrismo, ególatra y narcisismo, caracterísitcas de una persona ególatra y mucho mas. 

¿Qué es un ególatra?

¿Qué es un ególatra?

Ególatra es un término que hace referencia a un tipo de personalidad que destaca por mantener una actitud de veneración y adoración exagerada hacia sí mismo.

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Ególatra es una persona que tiene una adoración exagerada hacia si mismo, llegando a despreciar las características y valores de las demás personas. Las personas ególatras presentan problemas de socialización porque no respetan a las demás personas y necesitan continuamente ser reforzados en sus logros y cualidades.La palabra ególatra proviene del latín y deriva de “ego” que significa yo y de “latría” que significa adoración.

Uno de los problemas principales que tienen estas personas es el de empatizar con los demás. Las personas ególatras son su propia prioridad y se colocan en primer lugar en todo sin tener en consideración a las demás personas.

Este término ha sido relacionado con otros términos como “egoísta”, “egocéntrico” o “narcicismo”. Aunque exista esta relación entre los términos no son sinónimos.

Las personas ególatras pueden despertar rechazo social y como consecuencia tener una menor red social de apoyo. También algunos pasan desapercibidos, rodeándose de personas más pasivas que no sean conscientes de tu alta exigencia, llegando entre ambos a una sintonía.

Diferencia entre ególatra y egocéntrico.

Mirar a los espejos distrae la atención de los problemas. -Dean Acheson.

Especificando un poco más, nos ponemos a diferenciar entre los términos que pueden dar lugar a confusión. Es muy importante la diferencia entre los términos ególatra y egocéntrico porque el matiz puede ser leve.

Una persona ególatra es aquella que tiene una excesiva veneración por sí misma. Esta persona tiene culto por si propia personalidad, físico, actividad… todo lo que le rodea y está relacionado con él o ella. Es decir, piensa y siente que no hay nada por encima de él o ella, que no existe otra persona que lo supere en algo.

Por otro lado, una persona egocéntrica es la persona que exalta hasta los extremos su personalidad con el objetivo de ser el centro de atención o de la actividad que se esté realizando. Es decir, su comportamiento es excesivo con los demás para lograr conseguir su objetivo: ser el centro del universo, o al menos, de su entorno. Otro objetivo que intentan conseguir es que las demás personas piensen en ellos y ellos destacar en todo, sea el tema que sea.

Ególatra y el trastorno de la personalidad narcisista

Si nos remontamos a la historia de Narciso nos encontramos ante el primer ególatra empedernido, o al menos, el primero en poner su nombre a un conjunto de síntomas entre los cuales se encuentra cierto rasgo de egolatría.

¿De donde viene el primer ególatra?

Narciso era un joven muy guapo, de los más guapos del imperio griego. Se trataba de un chico muy apuesto, pero también muy alegre. Sus ojos brillaban como estrellas. Por ello, este joven volvía locas a las jóvenes griegas de la época.Sin embargo, no todo brillaba en Narciso, uno de sus grandes defectos es que no sabía querer a nadie. Él tan sólo poseía amor para sí mismo. Su ego y su vanidad le impedían ver más allá de su propia belleza.

Eco, una ninfa, cayó bajo el hechizo de la belleza de Narciso e intento agasajarlo. Pero Eco tenía una maldición de Hera, que celosa de su belleza, le arrebató la voz y provocando que sólo pudiera articular la última palabra con la persona que estaba conversando. Pero eso no freno a Eco que un día intentó mostrarle que lo amaba. Como no podía hablar, le demostró a través de la naturaleza y los animales. El objetivo es que Narciso supiera cuando lo amaba.

Narciso se ofendió con esta declaración de amor, ¿cómo se iba a enamorar de una chica muda? Él podía tener a las chicas más guapas de toda Esparta, Corinto o Atenas. Narciso contestó a Eco con burlas y desprecio.

Tras esta reacción, Eco se marchó para sufrir del desamor, pero antes de morir pidió a Némesis que maldijera a Narciso. La maldición consistía en que él solo pudiera enamorarse de su propio reflejo. Un día, Narciso paseaba por el rio Estigia y al acercarse para refrescarse al agua, vio su propio reflejo. Narciso se acercó al borde para admirar tal belleza…tanto que cayó al agua y finalmente murió ahogado.

Por ello, debido a este rasgo principal de “propia adoración ciega”, se ha puesto su nombre a un trastorno de la personalidad.

Una persona ególatra puede tener actitudes ególatras o ser un ególatra empedernido. Cuando esto llega a niveles patológicos se convierte en un trastorno narcisista de la personalidad. Estas personas tienen la idea de que las demás personas tienen que anticiparse a sus necesidades, ven a otros como alguien de quien sacar algo de utilidad o alguien que debe satisfacer sus propias necesidades. Si alguien de su entorno no le sigue esta idea, adoptan comportamientos agresivos para defender su propia idea de idealización de sí mismos.

Según el DSM V las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad deben cumplir los siguientes criterios:

Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  • Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  • Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  • Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
  • Exige una admiración excesiva.
  • Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  • Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  • Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

Características de la persona ególatra

Una persona ególatra reúne algunas de las siguientes características:

  • Su modo de hacer las cosas es el único, y todas las demás maneras son erróneas. Como consecuencia, presentan muchos conflictos con las demás personas al intentar imponer su propio criterio.
  • Se sienten sólo cómodas si son el centro de atención, por ejemplo, en una reunión social, conversación… Este mecanismo es un método para validarse a sí mismos, y su posición se ve reforzada.
  • Evitan rodearse de gente que les confronten y crean vínculos más fuertes con personas que le refuerzan su imagen de persona con éxito y que no duden de ello.
  • Necesitan ser continuamente reconocidos y que se le reconozca todo lo que hacen. Su ego se ve alimentado con los halagos de los demás.
  • Se comparan continuamente con los demás y necesitan salir ganando siempre. Es muy reforzante para ellos sentirse por encima de los demás.
  • Están siempre “a la defensiva”. Esto deriva de la característica anterior, del hecho de que la continua comparación hace que sientan ansiedad y frustración cuando no consiguen lo que quieren. Sus reacciones suelen estar desorbitadas con la situación.
  • Tienden a humillar a las personas que tienen cerca, si la situación lo requiere, para quedar ellos por encima o para cumplir su propio objetivo.
  • No cuidan las relaciones sociales. Para las demás personas es difícil estar compartiendo tiempo con alguien que continuamente se está comparando. Las personas ególatras olvidan que la amistad es una relación bidireccional y que debe existir interés por las dos partes. Como consecuencia acaban teniendo relaciones sociales artificiales y con ausencia de emotividad.
  • Son un espejo. Su mayor tendencia es a identificar sus propias carencias en los demás y proyectarlas.
  • Presentan un gran número de distorsiones cognitivas, distorsionando la realidad para interpretarla según su propia visión teniendo graves problemas para realizar un análisis racional de cada una de las situaciones.
  • No soportan las críticas debido a la imagen idealizada que tienen de sí mismos. No tienen tolerancia para escuchar sus debilidades y mucho menos para aceptarlas.
  • Exhiben constantemente sus logros, sus bienes materiales, su imagen personal y su status social.
  • Están orgullosos de despertar envidia porque al desencadenar este tipo de sentimientos ven reforzada su idea de superioridad frente al resto del mundo.
  • Se sienten las personas más especiales y existen pocas personas especiales como ellos.

Causas y motivaciones de un ególatra

Para hablar de una persona ególatra tendríamos que hacer referencia a varias posibles explicaciones de su origen y cómo llegó a ello. El origen variaría mucho según la persona en concreto de la que estemos hablando o del contexto de la persona de la que estemos hablando.

Algunas de las causas reconocidas han sido:

  • Estilo de crianza. Se entiende que este tipo de conducta es consecuencia del estilo de crianza que la persona ha recibido en su infancia. Hablamos de que la persona ególatra ha sido criada bajo un estilo educativo de sobreprotección e imposiciones. La persona ególatra ha crecido con pocos límites y han vivido desde pequeños la sensación de sentir la emoción de orgullo.
  • La egolatría es reflejo de la sociedad en la que vivimos, debido a que la sociedad valora todo aquello material y compara constantemente a las personas a través de sus logros, incluso desde que son pequeños. Muchas de las culturas actuales son individualistas y esto puede haber fomentado este tipo de personalidad ególatra.

Ególatra y relaciones sociales.

Una persona ególatra tiene pocas relaciones sociales intimas ya que la gran mayoría son relaciones superficiales, basadas en la continua adulación de los éxitos de la persona egocéntrica.

Buscan relacionarse con gente pasiva, que se deje llevar por ellos y a los que poder manipular fácilmente para conseguir su objetivo: ser el centro de atención y salir ganando en todas las comparaciones.

Las personas ególatras olvidan que las relaciones sociales, tanto de amistad, pareja o incluso familiares, son bidireccionales y que por ambas partes tienen que existir interés. Este interés no puede estar centrado solo en una de las personas de la relación porque si no puede acabar agotando a la otra persona con el tiempo, o porque incluso, debido a los comportamientos agresivos de la persona ególatra, acaban alejándose para no sufrir la ira cuando no consiguen lo que quieren.

Normalmente, la gente cuando descubre que se está relacionado con una persona con estas características decide alejarse, porque supone una gran inversión de energía. Es muy desgastante el estar satisfaciendo a una persona con un ego tan elevado que tiene que ser reafirmado continuamente.

¿Cómo lidiar con ególatras?

En la historia se ha hablado de muchas personas ególatras, entre ellos, Napoleón.

Un ejemplo más cotidiano, sería, cuando nos encontramos ante una persona ególatra cuando ante cualquier actividad (un juego en grupo) y esta persona exagera sus propios logros. No sólo exagera su propio éxito, sino que también deprecia el papel que han ejercido las demás personas en esa situación. Su objetivo una vez más es despreciar el papel de los demás en esa situación para que su papel sea el más importante.

A la hora de enfrentarte con un ególatra lo ideal es no reaffirmar sus pensamientos de grandiosidad, evita tener conversaciones conflictivas con esta persona, ante su avalancha de halagos intenta actuar aburrido o desinteresado y siempre mantén la confianza en ti mismo.

Tratamiento psicológico para un ególatra

No solo estamos hablando de un tratamiento para una persona ególatra sino también para consecuencia de esta personalidad mantenida a largo plazo. El tratamiento más adecuado sería un procedimiento terapéutico cognitivo-conductual centrado en:

  • Cambio de distorsiones cognitivas que tienen sobre sí mismo. Esto se realizaría a través de reestructuración cognitiva centrada en las ideas que tienen sobre sí mismos y del mundo que les rodea.
  • Trabajar la hipersensibilidad ante la evaluación. Esto se trabajaría a través del procedimiento de desensibilización sistemática.
  • Entrenamiento en habilidades sociales, entre ellas la empatía y la asertividad. En empatía se trabajaría el aumentar niveles de esta capacidad para poder conectar con los demás. La asertividad en terapia estaría enfocada en la conducta agresiva, orientándola hacia la asertividad.

Definitivamente, el objetivo sería desarrollar estrategias que se centren en la identificación y análisis del patrón desadaptativo en términos de esquemas, creencias disfuncionales de grandiosidad, estilos y déficits de habilidades.

En un segundo plano, el proceso terapéutico continúa con el cuestionamiento de ese patrón y la búsqueda de su sustitución por otro más adaptativo

En la terapia con una persona ególatra tenemos que tener en cuenta que puede aparecer cierta resistencia por esta persona ante el cambio. Sería recomendable que los objetivos estuvieran claros y con conciencia de la persona del problema, se consigue.

¿Conoces a alguien ególatra? Deja tu comentario.

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos para cuando no te salen las palabras

 Las malas noticias causan dolor tanto a quien las recibe, como a quien las da. Comunicar malas noticias es una tarea difícil, que suele generar mucha ansiedad porque implica hacer frente a las emociones y reacciones del otro. Desgraciadamente, a lo largo de nuestra vida, nos tocará tanto recibir malas noticias como darlas.

¿No quieres dañar a nadie pero te sientes obligado a transmitir un mensaje doloroso? ¿Cómo damos malas noticias de la mejor manera posible? Aprende algunos consejos: Mairena Vázquez, psicóloga, te explica por qué es importante saber cómo transmitir las malas noticias.

Cómo comunicar malas noticias

¿Qué es una mala noticia?

Podemos entender por “malas noticias” miles de acontecimientos que varían en severidad. Las malas noticias pueden ser desde las noticias más severas, como la muerte de un familiar o el diagnóstico de una enfermedad, hasta malas noticias menos graves como la pérdida de un trabajo, o un peor rendimiento, querer terminar una relación amorosa, o el suspenso de algún examen.

Una mala noticia es una noticia que altera las expectativas de futuro de quien la recibe“.

Que una noticia sea, o no, mala, depende de las características personales de cada persona, del grado de maldad de la noticia, y de la realidad de la situación junto con las expectativas de futuro que le generaba esa noticia.

Sea cual sea la mala noticia que haya que dar, es primordial ponerse en el lugar de la persona que la va a recibir y hacerlo de manera sincera, honesta y clara.

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos de una psicóloga

Una vez hemos visto lo importante que es saber comunicar malas noticias, vamos a ver cómo hacerlo.

Hablamos de malas noticias como muerte de un familiar, despido de un empleado de la empresa, comunicación de un diagnóstico médico, ruptura con una pareja… Está claro que no es lo mismo comunicarle a tu pareja el fallecimiento de un familiar que decirle a tu hijo que te han echado del trabajo y por eso no le puedes comprar ese móvil que tanto quería.

Una mala noticia siempre es mala. El objetivo principal de comunicar bien una mala noticia es que la persona sufra el menor impacto psicológico posible.

Consejo nº 1: ¿Debo ser yo quien dé la mala noticia?

Antes de ponerte manos a la obra, debes preguntarte si eres la persona correcta e indicada para comunicar la mala noticia. Aprende a tomar decisiones difíciles.

 Para ello debes tener la suficiente confianza con la persona al mismo tiempo que darte cuenta si esa noticia te afecta de alguna manera.

Si crees que no eres capaz de dar la noticia de la manera adecuada porque estás implicado emocionalmente, ni lo intentes ya que puede que sin quererlo, hagas que la situación se complique.

Si finalmente eres tú quien da la mala noticia, debes ir preparado para las diferentes emociones y reacciones que puedas encontrarte. Por ejemplo, si la persona te culpa de lo que ha ocurrido o carga su rabia contra ti, no reacciones de manera negativa. Mantente relajado y preparado para cualquier circunstancia.

Consejo nº 2: Para dar bien una mala noticia, elige un buen entorno.

Nada de redes sociales ni llamadas telefónicas (se puede llamar solo en casos muy puntuales). Es fundamental elegir un lugar donde ambos os podáis sentar y nada ni nadie pueda molestaos (televisión/radio apagada, móviles desconectados, puertas cerradas,…).

Y te preguntarás, ¿es tan importante que las dos personas estén sentadas?

Sí, es muy importante porque al estar sentado, el cuerpo tiende a relajarse, se puede prestar más atención y es más fácil de controlar en caso de que se pierdan los nervios. En caso de desmayos, bajadas de tensión o pérdidas de equilibrio, se evita que la persona caiga al suelo. Además, cuando se le pide a alguien que se siente para hablar, indirectamente se predispone a esa persona a que se prepare para escuchar una mala noticia.

El lugar debe ser tranquilo y sin demasiadas distracciones. Si te sientes más seguro, puedes pedirle a algún familiar/amigo que te acompañe (por si las moscas).

Consejos para comunicar malas noticias. Elige un buen entorno.

Consejo nº 3: ¿Cuándo debo dar la mala noticia?

Si se trata de algo que puede derivar en una noticia mucho peor, lo mejor es comunicar a la otra persona todas las posibilidades que pueden ocurrir. De este modo si al final ocurre la peor posibilidad, comunicarlo será una tarea más fácil para el emisor y más fácil de asimilar para el receptor.

Es conveniente elegir un momento adecuado en que la persona a la que vamos a dar la mala noticia esté receptiva, disponible y descansada. Obviamente esto son factores que a veces no podemos controlar, ya que es preferible que le demos nosotros la noticia a que se entere por rumores.

Es importante que la persona no esté ni muy estresada ni muy cansada en esos momentos (por ejemplo, al salir del trabajo) ya que puede aumentar el impacto emocional de la noticia y hacer que se recuerde con más intensidad.

Si es urgente que conozca ya la noticia, se habla con esa persona en ese mismo momento comenzando con un “Tengo que hablar contigo, es importante” o “No puedo esperar, necesito hablar contigo”.

Las malas noticias deben darse siempre en persona pero si (por causas extremas) se ha de decir por teléfono, se debe aconsejar a la otra persona que se siente, se pide que sea acompañada por alguien y se le da la noticia con respeto, claridad y seriedad.

Consejo nº 4: La empatía es la clave.

Debes saber si la persona a la que vas a comunicar la mala noticia sabe algo, se lo espera o es totalmente desconocido. Conforme vas contando la mala noticia, observa los gestos y emociones de la otra persona. Es importante que sepas reconocerlas y sobre todo, actuar frente a ellas.

Con que seas empático, no me refiero a que te pongas a llorar cuando comuniques la noticia. ¡Error! Debes intentar controlar tus emociones ya que esa persona necesita a alguien que le apoye y le transmita seguridad.

Muestra a la persona que eres capaz de ponerte en su lugar y que puedes imaginar el dolor que siente. No juzgues, no supongas nada y por supuesto, no intentes minimizar sus emociones.

Consejos para comunicar malas noticias. La empatía es la clave.

Consejo nº 5: Para comunicar la mala noticia debes ser claro y directo, pero con mucho tacto.

¡No te andes por las ramas y ve al grano! Es muy importante que seas claro y directo. Una buena forma de empezar es diciendo “Ha pasado una cosa muy triste”, “Tengo una noticia triste que contarte”, “No es sencillo decirte esto, pero…”,… Elige alguna expresión que prepare a la persona para lo que viene a continuación.

Sé directo pero no brusco (ni se te ocurra resumir la noticia en una sola frase), es decir, empieza hablando del tema pero poco a poco. Empieza desde lo más sencillo a lo más complejo dando tiempo a que la persona pueda asimilar lo que le estás contando.

Si la persona te empieza a hacer preguntas del tipo: “¿Cómo está?” o ¿Qué ha pasado?”, en caso de muerte lo más conveniente es que respondas: “Lo siento, pero ha fallecido”.  Los detalles deben darse cuando la persona a la que le estamos comunicando la mala noticia esté lista para escucharlos, antes no.

Consejo nº 6: El lenguaje (verbal y no verbal) es muy importante.

No es conveniente dar nuestra opinión justo en ese mismo momento ya que se puede interpretar como una forma de ocultar algo o como una información sesgada.

Se deben narrar los acontecimientos de una manera objetiva siendo sinceros y transparentes. Ten cuidado con lo que dices ya que la persona en cuestión estará más susceptible y esos momentos lo recordará siempre. No es lo mismo decir “Sé cómo te estás sintiendo, es muy duro” que “Es una situación muy dura, entiendo que lo estés pasando mal” (te puedes imaginar el dolor por el que está pasando esa persona pero no sabes cómo lo está pasando, cuidado con los matices).

El lenguaje no verbal es muy importante: toma una actitud próxima que demuestre cercanía y seguridad y mantente cerca mostrando comprensión e interés. En ningún momento dejes sola a la persona a la que le estás comunicando la mala noticia. No te olvides de hablar mirando a los ojos y de mantener un tono calmado y tranquilo.

Consejo nº 7: ¡No habla! ¡No se mueve! ¿Qué hago?

Cuando a una persona se le comunica una mala noticia puede reaccionar de diferentes formas. Hay personas que hacen muchas preguntas porque quieren saber todo lo que ha pasado en ese momento,… otras gritan, dan golpes y no dejan de llorar y finalmente otras se quedan calladas, en shock. Si no para de llorar, no te preocupes… llorar es una expresión positiva.

Sea cual sea su reacción al contarle la mala noticia, es conveniente dar un tiempo para sí misma. Así favorecemos que se enfrente mejor a los problemas.

Si la persona en cuestión no emite ninguna palabra, no pasa nada. No la fuerces a decir nada, mantente a su lado y pon tu brazo en sus hombros mostrándole empatía y solidaridad. Muchas veces, un gesto vale más que mil palabras. Cuando no sepas qué decir,… calla, escucha y apoya.

¡Ojo! Podemos tocar a la persona para mostrar apoyo y comprensión una vez hayamos dado la noticia. No es aconsejable tocar a la persona (poner el brazo en sus hombros o cualquier gesto similar) antes de darle la noticia. La persona puede alterarse y no prestaría bien atención a lo que le vamos a comunicar.

Consejo nº 8: Después de dar la mala noticia ¿Ahora qué hago?

Una vez se ha dado la mala noticia, debemos hacer que la persona se encuentre lo más cómoda posible dentro de la situación. Podemos intentar dirigir a la persona hacia un camino más positivo y estar a su lado en lo que necesite. Siempre podemos recordarle que los golpes nos hacen más fuertes.

La persona que acaba de recibir la mala noticia necesita ayuda (aunque no te lo exprese). Tu eres la persona idónea para acompañarla a cualquier sitio donde necesite ir (hospital, comisaría, casa,…) o llamar a alguien de confianza que le acompañe en ese momento.

Puedes aconsejarle acudir a un psicólogo ya que será la persona idónea para atenderle en esos duros momentos. Descubre la diferencia entre psicólogo y psiquiatra.

Finalmente, es necesario que mantengas una situación más o menos tranquila: evita acciones que puedan perjudicar a la persona (por ejemplo, que no coja el coche con ese estado emocional), procura que la persona esté tranquila (prepara tilas, acompáñala,…), etc….

¿Por qué debemos aprender a dar malas noticias?

Puede que alguna persona que lea esto piense… “Si da igual cómo lo comuniquemos, la noticia va a ser mala de todas formas, ¿no? Si se ha muerto, se ha muerto” o “si le han despedido del trabajo, se le dice y punto”.

¡Error! Cuando recibimos malas noticias recordamos muy vívidamente las palabras que nos dijeron y la sensación que tuvimos en ese preciso momento. La forma de comunicar las noticias cambia las sensaciones y sirve de ayuda para que la persona en cuestión asimile mejor la noticia.

Cómo nunca debemos comunicar las malas noticias: “Esta mañana encontramos a su hija en la carretera. Ha sufrido un terrible accidente y ha muerto”.Fórmula más adecuada:“Esta mañana ha ocurrido un grave accidente en la carretra el que se encontraba su hija y ha resultado herida. La ambulancia llegó de inmediato y todos los sanitarios han hecho un gran esfuerzo con ella pero tenía lesiones muy graves y siento comunicarle que no ha sobrevivido”.

Estos ejemplos son generalizables a cualquier contexto.

Es importante comunicar malas noticias de manera que la persona sea capaz de asimilarlas. Para ello debemos tener tacto en dar la noticia pero sin llegar a mentir teniendo en cuenta los consejos del siguiente apartado.

¿Quiénes se suelen encargar de dar las malas noticias?

Hay personas que debido a su profesión tienen mayor responsabilidad de dar malas noticias.

Este es el caso de los profesionales de la salud y del cuerpo de seguridad que cada vez más, intentan prepararse para hacer el menor daño y el menor impacto a las personas a las que les dan las malas noticias. Tarea nada fácil debido a todas las connotaciones que tienen que tenerse en cuenta.

Entre los miedos que tienen estos profesionales destacan: miedo a lo desconocido, miedo a no saber cómo actuar y hacerlo mal, miedo a causar dolor, miedo a ser culpado, miedo a expresar emociones,…

Ya lo dijo Sófocles: “Nadie ama al mensajero que trae malas noticias”.

Educar sin Gritar: Guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas

Una guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas. Descubre cómo desarrollar la empatía, aprende técnicas efectivas de comunicación, inteligencia y regulación emocional que te ayudarán a lograr un desarrollo más equilibrado que aporte a tu hijo/a confianza, seguridad y un mejor futuro. Educar sin gritar permite crear una legítima autoridad de progenitores y educadores.

Educar sin gritar es posible.

¿Es posible educar sin gritar?

Sí, sin ninguna duda. Educar sin gritar no solo es posible, sino que los resultados de una crianza en la cual padres e hijos mantienen fuera del hogar golpes, gritos, etc. son mucho mejores. Es decir, aquellas personas que se han desarrollado bajo el mando de unos padres con actitud menos amenazante han sabido desenvolverse en la vida social y laboral de forma mucho más correcta. No podemos olvidar que alrededor del 90% de los trastornos psicológicos provienen de una mala educación.

La educación es un reto apasionante para padres, madres, profesionales y lectores, los cuales podrán saborear en los apartados siguientes pequeños entresijos de la gran aventura que es educar.

¿Cómo podemos mejorarla?

Claves para educar sin gritar

Cada caso es un mundo, y cada casa también. Existen infinidad de estrategias para llevar a cabo una mejor educación y su eficacia dependerá de cada familia. Sin embargo, aquí le ofrecemos dos claves fundamentales para comenzar a educar sin gritar:

  • Empatía: La empatía es esencial en las relaciones interpersonales, y qué mejor momento para desarrollarla que en la infancia. En esta edad, los niños son como esponjas con capacidad de absorber tanto lo bueno como lo malo. Basar nuestra crianza en valores éticos y morales les permitirá desarrollarse bajo un estado emocionalmente estable. Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos, y también quienes más les quieren. Sería impensable para un padre o madre permitir que su hijo fuese humillado, insultado, amenazado, etc. por otra persona. ¿No es eso exactamente lo que siente cuándo algún familiar le golpea o le grita? Los niños tienen derecho a ser educados sin violencia y ese es también el deber de un padre. Será sencillo trabajar la empatía siempre que seamos capaces de proporcionar un entorno con facilidad para la comunicación, el entendimiento y el apoyo.
  • La inteligencia emocional: La inteligencia emocional fue desarrollada por Daniel Goleman, quien comenzó a investigarla en empresas y organizaciones. Fue consciente, en aquel momento, de que aquellas personas que habían sido educadas en hogares donde la comunicación y expresión de emociones se realizaba de forma saludable, presentaban mejores actitudes personales y laborales. Los colegios e institutos están comenzando ya a desarrollar técnicas para trabajar esta habilidad, ¿por qué no hacerlo también desde casa? Es imprescindible que un hogar esté habilitado para la expresión de emociones y sentimientos, ya que está es la única forma de que los más pequeños sean capaces de reconocerlas y afrontarlas. Esta es la única forma de que los más pequeños aprendan a regular sus propias emociones, tarea imprescindible en contextos que tendrá que hacer frente en el futuro. No se ha de tener miedo a las emociones negativas (fue gracias a la película inside out que muchos descubrimos que la tristeza puede aportarnos cosas positivas al igual que la felicidad) y tampoco se debe temer a hablar sobre aquello que nos preocupa. Una conversación fluida, libre y basada en la igualdad entre los habitantes de una casa tiene como consecuencia un mayor crecimiento personal.

10 consejos para ayudar a mejorar la educación

A continuación, les proporcionaremos 10 consejos que, sin ninguna duda, ayudaran a que en su hogar se desarrollen conductas a favor de una crianza positiva:Todos los miembros de la casa deben saber cuál es su papel en la familia, qué es lo que se espera de ellos y cómo pueden ayudar al resto de los miembros. Distribuir las tareas del hogar es una forma de reducir la ansiedad y mejorar el clima.La comunicación en el hogar proporciona un intercambio de ideas, opiniones y demandas que tendrá como consecuencia una mayor satisfacción familiar y un mayor bienestar.

  1. Las exigencias a nuestros hijos deben basarse siempre en la madurez del mismo. Esto le ayudará a desarrollar sus capacidades, lo que aumentará el grado de importancia de las tareas delegadas y ayudará a desarrollar su madurez.
  2. Las diferencias y peleas entre los miembros de la familia deben desarrollar de formas que estén basadas en el diálogo. Como personas adultas, debemos tener la capacidad de controlar nuestro enfado y no dejarnos llevar por los sentimientos negativos de nuestros hijos. Si no nos vemos capaces de hacerlo, debemos retirarnos, esto hará que las discusiones no terminen en enfrentamientos.
  3. Asumir la culpa y la responsabilidad de las situaciones negativas que llevamos a cabo, ayudaran a que los niños desarrollen su propia capacidad de disculparse. Los padres son un reflejo para los niños, por lo que, si queremos que aprendan algo, debemos realizarlo nosotros primero.
  4. Comunicarnos a través del diálogo positivo, es decir, evitar decir no, basar nuestras negaciones en razones, utilizar la primera persona (yo) en vez de la segunda persona (tú) para ver los distintos puntos de vista de una misma realidad… Estas conversaciones aumentarán la capacidad comunicativa de los niños y su habilidad para debatir y defender distintas ideas.
  5. Preparar tiempos o espacios libres de tecnología que tengan como consecuencia un periodo de conversación o juego en el que deben participar toda la familia. Esto tendrá como consecuencia relajar las tensiones existentes entre los miembros y ayudar al dialogo, entendimiento y empatía.
  6. Refuerza de forma positiva aquellas acciones que sean satisfactorias. En muchas familias solo las conductas negativas son señaladas con castigos. Si no se premian a los niños bajo situaciones positivas, creerán que el único modo de tener la atención de sus padres es mediante la realización de las denominadas “trastadas”. El refuerzo positivo aumenta la autoestima, el autoconcepto y las ganas de mejorar, al contrario de los castigos que pueden minar el estado de ánimo de un niño si se dan con demasiada regularidad. Los premios deben ajustarse a la edad y se recomienda que no sean materiales.
  7. Los discursos de los educadores deben siempre mostrar una coherencia. No siempre estaremos de acuerdo con nuestra pareja, pero nunca debemos discutir sus decisiones delante de los menores. Esto debilita la unión paternal y la concepción de aquel que está siendo juzgado, lo cual puede tener como consecuencia la pérdida del respeto por parte del niño.
  8. Trate a su hijo como le gustaría que le tratasen los demás. Quizás es simple, obvio y de sentido común, pero deberíamos tratar a las personas del mismo modo que deseamos que sean tratadas por otros.

Cómo conseguir que nuestro hijo/a sea “un buen niño”

Uno de los mayores miedos de los padres al adoptar un estilo educativo más democrático es perder poder ante sus hijos. Es decir, ser incapaces de disciplinarlos. Parece ser que muchos padres piensan que educar sin gritar les hará perder autoridad.

La disciplina es, en sentido más positivo, un requisito inolvidable para asegurar un crecimiento equilibrado para un niño sano y preparado. ¿Se puede desarrollar la disciplina solo en contextos autoritarios?

La respuesta es no. La disciplina ha de trabajarse a través de la obediencia y observación de las normas y reglas familiares, escolares, sociales… Se ha de apoyar el crecimiento de valores basados en el respeto hacia las personas cuyas condiciones por edad, género, raza, orientación sexual, etc. sean distintas. Para trabajar la disciplina no es recomendable hacerlo a través de la absoluta autoridad, puesto que este aprendizaje será en vano. En resumen, educar sin gritar nos permitirá crear una disciplina positiva.

Educar sin gritar mejora la actitud de los niños.

¿Por qué no dan buenos resultados las crianzas autoritarias y permisivas?

Durante muchos años, el estilo educativo que ha imperado en nuestra sociedad ha sido el autoritario. Las consecuencias de esta crianza han sido notables, algo de lo que se dieron cuenta los investigadores y sobre lo cual alarmaron a la ciudadanía. Así, algunas personas decidieron adoptar un estimo permisivo, lo cual fue un error, puesto que daba resultados distintos, pero igual de negativos.

Actualmente, los años de investigación nos han proporcionado un esquema educativo cuyos resultados son satisfactorios en todos los sentidos: el estilo educativo democrático. Las consecuencias de esta crianza son mucho más positivas. Así, aquellos adultos que apoyan la comunicación, la atención, el afecto y el apoyo en el hogar, son padres de aquellos niños cuyo desarrollo es más completo. Educar sin gritar es un estilo educativo que ofrece efectos positivos para el niño en términos de socialización. Así, podemos ver un gran avance en la aparición de competencias sociales, índices más altos de autoestima y bienestar psicológico y un nivel inferior de conflictos familiares.

Por otro lado, los padres que siguen un estilo autoritario repercuten de forma más negativa sobre la socialización de los hijos, produciendo así una falta de autonomía personal y creatividad, menor competencia social y baja autoestima. Estos niños tienden a ser, por lo general, reservados, desconfiados y descontentos. Finalmente, los padres permisivos son aquellos cuyas medidas tienen como consecuencia que sus hijos presentan dependencia, altos niveles de conducta antisocial y bajos niveles de madurez y éxito personal.

En resumen, debemos basar nuestra técnica educativa en un modelo democrático, libre de antiguas técnicas basadas en el miedo y en la ciega autoridad. No debemos ser tampoco permisivos, es decir, debemos encontrar un equilibrio en el cual seamos representados como padres con capacidad disciplinaria a través de técnicas de escucha, diálogo y apoyo. La educación es un reto apasionante lleno de dudas y, aunque los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, nadie nos juzgará si echamos una ojeada a libros o artículos como este.

¿Cuál va a ser la primera técnica que emplees para mejorar el clima de tu hogar y el futuro de tu hijo?

11 consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para conocer y manejar nuestras emociones y para poder interpretar los sentimientos de los que nos rodean. Es vital aprender a usar la inteligencia emocional desde que somos pequeños, para poder interactuar con los demás con seguridad y tener confianza en nosotros mismos. Por eso queremos darte una lista de 11 consejos para que ayudes a tus hijos en el desarrollo de esta capacidad.

Consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

1. Ayúda a tus hijos a expresar sus sentimientos

Muchas veces los niños no saben controlar sus emociones y llegan a gritar o a romper cosas. Es importante que les hagamos saber que hay otras formas de lidiar con nuestras emociones y que es preferible expresar lo que sienten hablando antes que con una rabieta.

2. Enséñales a fijarse unas metas

Ayuda a tus hijos a que se pongan sus propios objetivos y a ser constantes y responsables para cumplirlos.

3. Cultiva su empatía

Si quieres conseguirlo, tendrás que preguntarles sobre los sentimientos de los demás: ¿por qué crees que tu hermano está triste? ¿Crees que eso hace a tu madre feliz?

4. Favorece la comunicación con tus hijos

Es muy importante enseñar a los niños a expresarse y a preguntar las cosas que no entienden. Aprender a dialogar es un pilar básico de la educación infantil.

5. Controlar sus enfados

Los niños necesitan sobre todo cariño y afecto hasta que llegan a los 18 meses, así consiguen sentir seguridad para adaptarse a su entorno, manejarse y controlar sus miedos. Aunque hay que saber que pasados los 6 meses van a comenzar el desarrollo de emociones como la ira, por lo que también es importante enseñarles a controlar sus reacciones y a rectificar sus malos actos. Es necesario establecer unos límites y dialogar con los niños para razonar con ellos y que aprendan a controlar sus enfados.

6. Enséñales a reconocer emociones

Los niños empiezan a interactuar de forma más abierta cuando llegan a los 2 años, esta es la edad indicada para enseñarles a reconocer emociones básicas como la alegría y la tristeza. Para ello puedes mostrarles fotos o dibujos de caras y preguntarles qué emociones ven en ellos, así desarrollarán mejor su empatía y aprenderán a relacionarse.

7. Enséña a tus hijos a escuchar

Haz que tus hijos aprendan a escuchar y a no interrumpir mientras otros están hablando. Enséñales a escuchar activamente hablándoles con calma y preguntando si han entendido las cosas que les acabas de contar.

8. Muéstrales las emociones secundarias

Cuando un niño cumple 10 años, empieza a experimentar más emociones secundarias como la vergüenza y el amor. Hay que ser abierto a la hora de hablar de estos temas y tener una buena comunicación entre padres e hijos.

9. Intenta que el diálogo con tus hijos sea democrático

Hay que enseñar a los niños a que den su brazo a torcer y a admitir cuando otra persona tiene razón. Aprender a llegar a un acuerdo es algo muy importante para la vida familiar y adulta.

10. Aníma a tus hijos a interesarse por los demás

Haz que se preocupe por los sentimientos de los que le rodean, que llegue a interesarse por lo que siente su familia, para que con el tiempo pueda aprender a ser más empático con los que le rodean en otros ámbitos sociales.

11. Asegúrate de que tengan confianza para expresar sus emociones

Hay que dar seguridad a los niños para que puedan expresar sus preocupaciones y sentimientos, lo que les pone tristes y lo que les hace felices. Esto les enseñará a desenvolverse mejor en el colegio y en su entorno.