Archivo de la etiqueta: mejorar memoria

21 actividades para mejorar la memoria

«¿Dónde he dejado las gafas? ¿Cuál era el número de teléfono de mi hermano?» Si tuvieras que responder a estas preguntas, ¿sabrías hacerlo? Parece fácil, ¿verdad? Damos la memoria por supuesta. Pero no siempre es así. Múltiples factores hacen que los recuerdos vayan perdiendo consistencia en nuestra mente. ¿Podemos evitarlo? ¿Podemos entrenar la memoria? En este artículo te explicamos 21 actividades para mejorar la memoria

Entrenamiento cognitivo para mejorar la memoria

¿Qué es la memoria?

La memoria es aquel proceso cognitivo superior que codifica, almacena y posteriormente recupera la información que aprendemos y que ya sabemos. No se trata de un único procedimiento, sino que está constituida por tipos de memoria diferentes que nos permiten una adecuada adaptación al entorno en el que vivimos.

Factores que perjudican la memoria

No necesitamos estar diagnosticados con algún tipo de trastorno de la memoria (de los cuales hablaremos más adelante) para que tengamos problemas a la hora de recordar. Existen ciertas situaciones que nos obstaculizan el buen cauce de nuestra memoria.

Déficit de sueño

Produce cansancio y agotamiento, los cuales no son nada buenos para nuestras capacidades cognitivas. En concreto, el sueño interviene en la recuperación del cuerpo en general y del sistema nervioso en particular, además de en la consolidación de los recuerdos. Por tanto, la escasez de sueño afectará no solo a la memoria, sino a otros procesos cognitivos superiores como la atención y la concentración.

Problemas de atención

Lo que a veces creemos que pueden ser problemas de memoria son en verdad problemas de atención. Si no nos concentramos correctamente en un estímulo, difícilmente podremos memorizarlo. Igual sucede cuando atendemos a varios estímulos a la vez.

Interferencias en la memorización

Si hemos aprendido algo justo antes o justo después de aquello que debemos recordar, es muy posible que no lo hagamos bien. Por ejemplo, nos aprendemos una lista A de animales y a continuación leemos una lista B donde coinciden algunos con la A y otros son distintos; si nos piden que nombremos los que recordamos de la lista A, es muy posible que se cuele alguno de la lista B. Esto es lo que conocemos por interferencia.

Envejecimiento

Uno de los primeros motivos que se nos vienen a la mente cuando pensamos en problemas de memoria es, inevitablemente, el envejecimiento. Según las personas se van haciendo mayores, se van dando cuenta de que cada vez les cuesta más recordar cierta información o aprender cosas nuevas. Además, los despistes tienden a hacerse más habituales (¿dónde he dejado las llaves?). Por lo general, las dificultades en las tareas de recuerdo o aprendizaje en las personas mayores se pueden contrarrestar si se les deja más tiempo para realizarlas.

Emociones negativas

La depresión, la ansiedad o el estrés conllevan sentimientos de soledad, preocupación, tristeza y angustia. Estos contribuyen a desarrollar problemas atencionales y un peor recuerdo. Esta propensión al olvido suele ser temporal, desapareciendo cuando las emociones negativas también lo hacen. Además, se tiende al sesgo hacia los recuerdos negativos, es decir, que solemos recordar más aquellos aspectos malos de nuestras vidas y desestimamos el resto.

Consumo de alcohol

El alcoholismo causa graves problemas de memoria a largo plazo. En concreto, puede hacer que se desarrolle el síndrome de Korsakoff, que genera amnesia tanto anterógrada como retrógrada (las veremos más adelante), lo que termina convirtiendo al afectado en alguien sin pasado ni futuro. Es posible que trate de compensar estas deficiencias de memoria con historias y datos inventados. Provoca, además, problemas de coordinación motora, somnolencia, confusión, nerviosismo, pérdida de audición, depresión y, en algunos casos, incluso alucinaciones.

Problemas físicos

Coágulos de sangre en el cerebro, infecciones, tumores, una carencia de vitamina B12, anemia o trastornos de la tiroides también pueden influir en el déficit de memoria. Es importante visitar al médico si estamos diagnosticados de estas enfermedades o si creemos que podemos tenerlas.

Los accidentes cerebrovasculares y los traumatismos craneoencefálicos son otra de las causas de fallos en la memoria. Suelen generar amnesia y pueden terminar desembocando en una demencia vascular (la veremos en el siguiente apartado).

Los medicamentos utilizados para ciertas dolencias también pueden interferir con la memoria. Los ansiolíticos, los antiepilépticos y aquellos contra la hipertensión son algunos ejemplos.

Trastornos de la memoria más habituales

Como ya sabemos, la vejez es uno de los elementos que trae consigo ciertos problemas de memoria. Sin embargo, a veces la gravedad es mayor de la que consideramos propia de la edad. En estos casos, las actividades cotidianas, la autonomía y la funcionalidad de la persona se suelen ver seriamente perjudicadas y po ello, realizar actividadaes para mejorar la memoria se vuelve casi una necesidad diaria. Estos problemas también pueden aparecer en personas más jóvenes por razones muy diferentes.

La senectud puede generar problemas de memoria, pero no es la única causa

¿Qué se puede hacer para evaluar si la pérdida de memoria se debe a causas más serias? Un examen médico es fundamental. El historial personal y familiar del paciente, análisis de sangre y orina, así como pruebas físicas y neurológicas permitirán un diagnóstico correcto.

Deterioro cognitivo leve

Los problemas de memoria en este trastorno son mayores que los que presentan las personas de la misma edad. No obstante, los afectados pueden realizar sus tareas cotidianas sin muchos contratiempos. Con todo, suelen olvidarse de citas, perder cosas con frecuencia, mostrar dificultades para encontrar las palabras para expresarse, etc.

Padecer esta condición hace a los diagnosticados más propensos a desarrollar la enfermedad de Alzheimer posteriormente.

Demencia

Implica la pérdida de la capacidad satisfactoria de recordar, pensar y razonar. Además, interfiere en el comportamiento. No se pueden llevar a cabo correctamente las tareas cotidianas. Esta no es una enfermedad propiamente dicha, sino más bien se define como un conjunto de síntomas:

  • Incapacidad para recordar cierta información.
  • Desorientación general (lugares, tiempo y personas).
  • Perderse en sitios familiares.
  • Preguntar o contar lo mismo varias veces.
  • Problemas para acatar instrucciones.
  • Dificultades para utilizar el dinero.
  • Incremento de la agresividad y/o de la ansiedad.

En cuanto a los tipos más habituales de demencia, destacamos los siguientes:

  • Demencia vascular. Los vasos sanguíneos que riegan el cerebro sufren lesiones que desembocan en la muerte del tejido cerebral. Normalmente ocurre a partir de uno o varios derrames cerebrales. La memoria, el razonamiento, la coordinación, el lenguaje, la personalidad y/o el estado de ánimo son aspectos que pueden verse perjudicados.
  • Enfermedad de Alzheimer. Conlleva la muerte de muchas células cerebrales. A medida que estas van desapareciendo, los síntomas van empeorando, llegando a la incapacidad de reconocer a las personas allegadas, pérdida severa de memoria, imposibilidad de realizar las tareas diarias, etc. En los estadios más avanzados, el paciente necesitará cuidados constantes.

Amnesia

De carácter transitorio o permanente, de mayor o menor duración, distinguimos dos tipos de amnesia:

  • Amnesia retrógrada: incapacidad de recordar vivencias e información pasada; suele ocurrir por causas psicológicas y/o emocionales.
  • Amnesia anterógrada: incapacidad para la codificación y posterior almacenamiento de nueva información; suele ocurrir por los accidentes cerebrovasculares o por traumatismos craneoencefálicos.

Una variante es la paramnesia. En este caso, la persona sí es capaz de recordar, pero tales recuerdos se encuentran alterados. Así, es habitual el fenómeno de confabulación, por el que la mente añade elementos a los recuerdos fragmentados para rellenarlos.

Por otro lado, la criptoamnesia consiste en la convicción de que un recuerdo es en realidad una vivencia que se está experimentando ahora como nueva.

¿Por qué es importante realizar actividades para mejorar la memoria?

Muy sencillo: porque no hacerlo significa ir perdiéndola poco a poco con el paso del tiempo. Si no la entrenamos podría sucedernos que, en algún momento, nos damos cuenta de que somos menos eficientes a la hora de recordar datos específicos, que las tareas en las que antes éramos habilidosos ahora nos cuestan más. Nuestras estructuras neuronales se debilitan.

Entonces, ¿el entrenamiento cognitivo es útil para mejorar nuestra memoria? Definitivamente, sí. Practicando a diario ejercicios que requieran esfuerzo mental conseguiremos buenos resultados: una memoria más potente y mejor. Además, la constancia crea rutinas, y las rutinas fortalecen las conexiones neuronales. ¡Todo son ventajas!

Actividades para mejorar la memoria

La plasticidad neuronal de la que hablábamos permite que el cerebro pueda seguir asimilando información durante toda la vida. Recordamos que así se crean, modifican y eliminan conexiones entre neuronas que posibilitan el aprendizaje. Por supuesto, se puede entrenar el cerebro tanto para mantenerlo activo como para perpetuar lo aprendido. A continuación, os dejamos algunas actividades que nos ayudarán a mantener la mente ágil y a que nuestra memoria nos acompañe en el tiempo. Ya sea con problemas de memoria o sin ellos, ¡la memoria se puede ejercitar!

Actividades memorísticas

1. Palabras encadenadas

En este juego popular, se empieza la siguiente palabra a partir de la última sílaba de la anterior. Vocabulario y agilidad mental, ¡dos por uno!

2. Objetos ocultos

Coloca diez objetos en una mesa, contémplalos durante un minuto y después tápalos con un trapo grande. Recita en voz alta todos aquellos que recuerdes. Puedes subir el número de objetos a esconder para aumentar la dificultad. Puedes realizar este ejercicio también con palabras: se lee una lista durante un minuto, se le da la vuelta a la hoja y se intentan recordar todos los elementos.

3. Dibuja mapas

Intenta plasmar en papel las rutas que has seguido ese día o el día anterior para regresar a casa. Pueden ser caminos conocidos o nuevos. Trata de indicar los establecimientos que encuentras, las estaciones, nombres de calles, etc.

4. El palacio de los recuerdos

Se le conoce también por el «método loci», por el que dibujamos un recorrido en nuestra mente (por ejemplo, las paradas de metro que hacemos siempre o las habitaciones de nuestra casa). Si tenemos que recordar una lista, asociar cada ítem a una parada o a una habitación nos ayudará a hacerlo.

Test Cognitivo Online de CogniFit: Evalúa de forma clínica y rápidamente tu funcionamiento cerebral, identifica tus habilidades cognitivas. Obtén tus resultados en menos de 30-40 minutos. CogniFit es la herramienta de evaluación cognitiva más recomendada y utilizada por profesionales.

Actividades para mejorar la memoria específicas

5. Ejercicio de memoria visual

Observa un dibujo durante un minuto. No debe ser una composición excesivamente enrevesada. Pasado este tiempo, intenta reproducir la imagen en un papel con todos los detalles posibles.

6. Ejercicio de memoria espacial

Además del ya mencionado «método loci», intenta llevar a cabo diferentes actividades en casa a oscuras o con los ojos vendados. No solo trabajas la memoria, sino también la orientación.

7. Ejercicio de memoria a corto plazo

Encontrar las diferencias entre dos imágenes potencia este tipo de memoria.

8. Ejercicio de memoria a largo plazo

Se trata de responder preguntas sobre tu vida, directa o indirectamente. Por ejemplo: ¿qué cené ayer?, ¿cómo se llama el presentador de mi programa favorito?, ¿en qué año terminé mis estudios?, ¿qué día es el cumpleaños de mi padre?

9. Ejercicio de memoria selectiva

Se colocan parejas de cartas boca a bajo y mezcladas. Se le da la vuelta a una carta y si al voltear la siguiente es la misma, se dejan ambas boca arriba. Si no, se vuelven a poner boca abajo. También ejercita la memoria de trabajo.

10. Ejercicio de memoria olfativa

Relacionar una tarea específica con un olor permite que posteriormente se recuerde mejor. Por ejemplo, si masticas un chicle de menta a la hora de estudiar, en el examen accederás mejor a esa información si también lo haces.

11. Ejercicio de memoria semántica

Aunque interpretar la hora resulte sencillo, no lo es tanto para quienes padecen demencia leve. Practicar la lectura de la hora es una buena forma de entrenar su memoria.

Interpretar la hora es un buen ejercicio para la memoria semántica en la demencia leve

Actividades para la vida diaria

12. Mantén vivas tus aficiones

Continuar con nuestros pasatiempos y actividades preferidas nos mantiene activos, y nunca está de más desarrollar unos nuevos. ¿Qué tal aquel curso que te gusta y que nunca te animaste a hacer? ¿O aquel voluntariado que tanto te llamó la atención? Siempre es buen momento.

13. Las agendas, calendarios y las listas son muy útiles

Y si contienen distintos colores para diferentes actividades, están relacionados con tus aficiones y se encuentran a la vista cada día, su efectividad se potencia.

14. Escucha música

Además de que recordar las letras es en sí un ejercicio de memoria, es común que se asocien recuerdos a canciones. ¿Recuerdas alguna vez que, oyendo una melodía, hayas viajado a un momento concreto del pasado?

15. Escribe a mano

La era de la tecnología está consiguiendo que cada vez utilicemos más las teclas y menos los bolígrafos. Escribir a mano de vez en cuando no solo hará que recordemos cómo era nuestra caligrafía, sino que desarrolla la motricidad fina.

16. Calcula con la mente

Sí, es muy tentador utilizar el móvil o la calculadora incluso para las operaciones más sencillas. Y precisamente porque son sencillas prueba a calcularlas a mano, como cuando las aprendiste a hacer. Siempre puedes comprobar el resultado después.

17. Leer

Además de proporcionar conocimientos y aprendizajes nuevos, la lectura es un hábito muy productivo para la memoria.

18. Higieniza tu sueño

Un buen clima de descanso y no menos de seis horas de sueño marcarán la diferencia en tu memoria. Intenta llegar a dormir las ocho horas establecidas para maximizar los beneficios. Tampoco olvides las famosas siestas de veinte minutos si te las puedes permitir.

19. Mens sana in corpore sano

La actividad física en general es muy beneficiosa para cualquier proceso cognitivo, memoria incluida. Ayuda a asimilar la información previamente aprendida, además de aliviar los síntomas de la depresión y la ansiedad.

20. Cuida tu alimentación

Una dieta sana es una muy buena forma de optimizar las capacidades de nuestro cerebro. Por supuesto, esto incluye la eliminación (o, al menos, la limitación) del consumo de alcohol.

21. Utiliza tu otra mano

Si eres diestro, la izquierda; si eres zurdo, la derecha. Realizar tareas sencillas como coger el tenedor, usar el peine o cocinar pueden contribuir enormemente al desarrollo de tu cerebro.

El arte de recordar: ¿cómo almacena los recuerdos el cerebro?

Nos encontramos en constante interacción con el medio en el que vivimos. Desde que llegamos al mundo, cada día nuestra memoria almacena información: desde cómo atarnos los cordones hasta qué ocurrió en el Desembarco de Normandía, desde recordar la secuencia de un número de teléfono hasta cuáles son los pasos para preparar una tortilla. Pero de poco sirve toda la información que nos rodea si nuestro cerebro no la registra. ¿Cómo funciona nuestra memoria? ¿Cómo almacena los recuerdos el cerebro? Resuelve tus dudas con este artículo.

¿Cómo se almacenan los recuerdos en nuestro cerebro?

¿Qué entendemos por memoria?

La memoria se define como la capacidad mental destinada a compilar información y recuperarla posteriormente. Se lleva a cabo gracias a las millones de neuronas y las billones de conexiones sinápticas entre ellas.

La memoria nos permite adaptarnos al entorno, es producto de la evolución y se halla al servicio de la supervivencia. Aunque es un proceso sujeto a errores, determina quiénes somos a partir de lo que aprendemos y de todas las experiencias que atravesamos a lo largo de nuestras vidas.

Fases básicas de la memoria

No podemos reducir algo tan complejo como la memoria a un único procedimiento. De este modo, la dividimos en tres fases:

  • Codificación. La información se elabora para poder almacenarla posteriormente. Procesos como la motivación, la atención y la concentración son claves en esta etapa.
  • Almacenamiento. Se guardan los datos a corto o largo plazo para que se puedan utilizar más tarde.
  • Recuperación. Se trata del rescate de la información en el momento en el que precisamos de ella. Es lo que denominamos «recordar».

Cómo almacena los recuerdos el cerebro: Tipos de memoria

Existen diferentes vías por las que llegar a las tres fases explicadas en el punto anterior. De esta forma, hablamos de tipos de memoria. Todos son necesarios para el registro completo de información en nuestra mente, por ello, tener buena o mala memoria, dependerá de cómo almacena los recuerdos el cerebro.

Memoria sensorial

Se la conoce también por «memoria inmediata» y llega a nosotros mediante los sentidos con elevada exactitud. Con una duración de tan solo 200-500 milisegundos, puede desaparecer inmediatamente después o, por el contrario, transferirse a la memoria a corto plazo. Cada sentido tiene su propia ruta de registro y almacén de recuerdos.

Estamos recibiendo una cantidad enorme de estímulos a cada momento. Prestar atención a todos es imposible. Lo mismo ocurre con el almacenamiento. Los que sí son registrados son los que forman parte de esta memoria sensorial. Distinguimos entre:

  • Memoria ecoica. Utiliza la vía auditiva. Un ejemplo de su uso son las conversaciones, por lo que es vital para la comunicación interpersonal.
  • Memoria icónica. A través de la vía visual, permite retener imágenes segundos después de que estas desaparezcan.
  • Memoria olfativa. Es la más poderosa en cuanto a la evocación de recuerdos.
  • Memoria háptica. Almacena sensaciones táctiles: picor, calor, dolor, cosquilleo, etc. Permite las interacciones con los objetos y el reconocimiento de estos mediante el tacto.
  • Memoria gustativa. Relaciona los sabores y los gustos. Depende de elementos como consecuencias gastrointestinales, el grado de expectación o de saciedad ante un alimento.

Memoria a corto plazo

Se crea a partir de la memoria sensorial después de un proceso de atención. Dura entre 30 y 45 segundos y su capacidad de retención es de 7+-2 ítems. Mantiene los datos en la mente durante unos instantes sin necesidad de que estos estén presentes y es la base para otros tipos de memorias y procesos cognitivos.

Memoria de trabajo

Conocida también como «memoria operativa», es un subtipo de memoria a corto plazo. Se encarga de la información que se debe retener y la manipula para llevar a cabo labores importantes (por ejemplo, la solución de problemas, la toma de decisiones, el razonamiento o la comprensión).

Memoria a largo plazo

A diferencia de la memoria a corto plazo, esta posibilita el almacén de manera prolongada. Puede permanecer el cerebro semanas, meses, años e incluso el resto de nuestra vida. Este «cajón de recuerdos» está, a su vez, subdividido en compartimentos:

Memoria implícita

También conocida como «memoria procedimental» o «memoria instrumental», se centra en el aprendizaje de habilidades o patrones de acciones de manera inconsciente. Se activa automáticamente y una de sus peculiaridades es que existen dificultades a la hora de verbalizar las secuencias (es más fácil enseñarlo haciéndolo que explicando cómo se hace). Son ejemplos anudarse la corbata o patinar (¡incluso después de años!).

  • Memoria incidental. Este subtipo, también conocido como «priming», consiste en el aumento de la identificación o el procesamiento de un ítem porque este ya se ha presentado con anterioridad. Por ejemplo, cuando se escucha un nombre hace poco, es más probable que aparezca en la mente más rápido que otros.

Memoria explícita

Se le llama «memoria declarativa» y se refiere al conocimiento que tenemos acerca de las cosas, los lugares y los significados de ambos. Se accede a ella de un modo consciente y las verbalizaciones son más fáciles.

La memoria explícita se divide, a su vez, en otros dos subtipos:

  • Memoria semántica. Es el conjunto de información almacenada con el paso de los años. La temática es muy variada: cultural, histórica, literaria, científica, geográfica, etc. También se incluyen los nombres asociados a personas, las palabras por las que se conocen a los distintos objetos y lo que significan, etc. Por ejemplo, saber que un perro es un mamífero, que el Sena es el río que atraviesa París, que el hielo es el estado sólido del agua o que Barack Obama fue presidente de Estados Unidos.
  • Memoria episódica. Llamada «memoria autobiográfica», se refiere al recuerdo de experiencias o sucesos determinados. Por ejemplo, el día del nacimiento de un hijo, el momento de recibir un paquete en casa o el día de la boda.
La memoria episódica o autobiográfica es un subtipo de memoria a largo plazo

Otros tipos de memoria

Memoria retrospectiva

Los recuerdos que se evocan pertenecen al pasado. En esta categoría se pueden incluir todos los tipos que hemos visto anteriormente.

Memoria prospectiva

Se utiliza cuando somos conscientes de que debemos recordar algo en el futuro y nos esforzamos por ello. Por ejemplo, cuando pensamos que al día siguiente tenemos que enviar un correo importante, o cuando ponemos la lavadora y tenemos en cuenta que deberemos tenderla dentro de un rato.

Memoria de reconocimiento

Se activa cuando un elemento nos resulta familiar y por qué es así. Por ejemplo, en un examen con preguntas tipo test donde debemos reconocer la opción verdadera.

Memoria de recuperación

A diferencia de la anterior, la empleamos cuando debemos recordar algo y no contamos con ninguna clave para ello. Por ejemplo, ante preguntas abiertas de examen como «escribe todo lo que sepas sobre la Revolución Industrial».

Áreas cerebrales relacionadas con el almacenamiento de recuerdos

Mientras que el hipocampo es la región del cerebro donde se produce la memoria a corto plazo, la corteza cerebral es la que almacena los recuerdos a largo plazo. Se han encontrado evidencias científicas de que, a diferencia de lo que se creía anteriormente, ambos tipos de recuerdos se generan de forma simultánea.

Además, existen regiones especializadas en tipos de recuerdos o aprendizajes concretos. Veamos algunos ejemplos:

  • Cerebelo. Se encarga de los procesos automáticos que necesitamos a diario (desde la coordinación motora hasta la conducción de un coche, pasando por el equilibrio, entre otros).
  • Lóbulos frontales. Relacionados con las funciones ejecutivas, es decir, aquellas que nos otorgan la racionalidad (el lenguaje, la socialización, la capacidad de improvisación, el control de impulsos, etc.)
  • Córtex temporal. Se ha visto asociación con los recuerdos registrados en la infancia.
  • Sistema límbico. Implicado en los recuerdos asociados a emociones.

¿Por qué la repetición se asocia con el aprendizaje?

Todos sabemos que una de las técnicas de estudio más utilizadas es la repetición (interna o verbalizada) hasta la memorización. Cada vez que aprendemos algo, se crean nuevas conexiones entre neuronas. Para acceder a los recuerdos de estos nuevos aprendizajes y que estén disponibles con mayor facilidad, es necesario reforzar estas vías neuronales en varias ocasiones. Así, cuanto más repetición, más consolidación del recuerdo.

¿Existe relación entre las emociones y la memoria?

Como hemos visto, así es. Un aprendizaje con una carga emocional grande resultará casi imposible de olvidar. En otras palabras, lo que nos emociona mucho queda en nuestra memoria durante largos períodos de tiempo. Esto es aplicable tanto para emociones positivas como para las negativas.

Los recuerdos asociados a emociones duran mucho más tiempo

Por otro lado, recordamos con más intensidad nuestras primeras veces en aquello que es importante para nosotros (por ejemplo, el primer día de la universidad, el primer beso o la primera vez que se viaja al extranjero).

Aquí podríamos destacar la memoria flash, encargada de recuerdos autobiográficos muy detallados y vívidos en momentos impactantes, sorprendentes o de fuerte carga emocional. Por ejemplo, en el caso de accidentes o atentados.

«Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidarse es difícil para quien tiene corazón» — Gabriel García Márquez

¿Qué es el olvido y cómo funciona? 

Los recuerdos no son permanentes, en especial si no se refuerzan, por lo que algunos terminan desapareciendo. Esto se conoce como olvido. Se debe a que el tejido cerebral cambia constantemente: neuronas que mueren y/o conexiones que cambian o se vuelven más débiles. El paso del tiempo, el contexto de aprendizaje con respecto al contexto de recuperación, las interferencias a la hora de aprender, la intensidad de la consolidación del recuerdo, etc., son algunos de los motivos por los que somos incapaces de acceder a cierta información registrada con anterioridad.

Hay veces en las que el recuerdo se pierde para siempre, pero en otras nos encontramos con la incapacidad temporal de acceder a la información. Por ejemplo, «tener una palabra en la punta de la lengua» o cuando nos suena la cara de una persona y no logramos saber de qué.

También puede producirse olvido a causa de un suceso traumático, tanto orgánico como funcional, lo que conocemos por amnesia. Al igual que este, existen otros problemas de memoria a los que hay que prestar atención para intervenir lo antes posible y minimizar así las consecuencias derivadas.

Estrategias para una mejor recuperación de los recuerdos, ¿Por qué es importante entrenar la memoria?

Test Cognitivo Online de CogniFit: Evalúa de forma clínica y rápidamente tu funcionamiento cerebral, identifica tus habilidades cognitivas. Obtén tus resultados en menos de 30-40 minutos. CogniFit es la herramienta de evaluación cognitiva más recomendada y utilizada por profesionales.

Una de las propiedades más hermosas de nuestro cerebro es su plasticidad. Esta nos permite seguir aprendiendo toda la vida y evitar perder, con el tiempo, los recuerdos que nos importan. Debemos aprovechar esta capacidad y trabajar en nuestro cerebro. ¿Cómo?

  • Entrena los recuerdos. Practicar con frecuencia el recuerdo de aquellas cosas que no queremos olvidar ayuda a fortalecer sus conexiones. Nombres de allegados, fechas especiales o la alineación de nuestro equipo favorito. ¡Todo vale!
  • Utiliza el chunking. Ya hemos visto que la memoria a corto plazo puede retener hasta 7+-2 ítems. La técnica del chunking consiste en la agrupación de elementos, así que permite recordar algo más. Por ejemplo, en lugar de memorizar las nueve cifras de un número de teléfono, hacerlo en paquetes de tres. ¡Notarás la diferencia!
  • Ejercita la memoria de trabajo. Apuesta por los juegos que te hagan pensar, planificar, tomar decisiones. Los sudokus, sopas de letras, crucigramas o el ajedrez son algunos ejemplos. El entretenimiento no está reñido con los cuidados del cerebro.
  • Respeta tus horas de sueño. Tendemos a subestimar el poder de un buen descanso, pero es el momento en el que nuestro cerebro aprovecha para estabilizar y consolidar recuerdos. Por esta razón, le hacemos un flaco favor a la memoria cuando nos quedamos estudiando toda la noche antes del examen en lugar de dormir.
  • Cuida tu alimentación. Se ha visto que la restricción calórica no solo mejora la salud, sino que retrasa el envejecimiento cerebral y el declive cognitivo asociado. Por tanto, una alimentación sana favorece la conservación de la memoria.
  • Di sí al deporte. Lo decimos siempre: la actividad física beneficia enormemente al organismo, procesos cognitivos incluidos. Ayuda a las neuronas en la codificación y recuperación de los recuerdos, mejorando además el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento.
  • Apuesta por la lectura. Dicen que los libros son la mejor forma de viajar sin movernos de casa, y si además nos ayudan a mantener activa la mente, se disfrutan por dos. Es muy importante no aburrirse leyendo, porque perdemos el interés, así que tenemos que escoger aquellas lecturas que realmente nos gusten. ¿Solo valen los libros? ¡No! Periódicos, revistas, incluso la etiqueta del champú. No importa, pero lee.
  • Aprende idiomas. Con el tiempo, la flexibilidad mental y las capacidades cognitivas parecen encontrarse mejor en las personas bilingües. Pero no hace falta dominar a la perfección dos o más idiomas para que el cerebro trabaje, saber defendernos en otra lengua ya implica un trabajo mental. El freno no lo marca la edad, sino la actitud.

Cómo memorizar más rápido: 6 Estrategias infalibles

Cómo memorizar más rápido. La habilidad de memorizar es muy importante para nosotros: Utilizamos nuestra memoria para superar con éxito los estudios, para mejorar en nuestro trabajo, y para casi cualquier actividad de nuestra vida diaria. Hay a algunas personas afortunadas, que cuentan con la habilidad innata de recordarlo todo, sin embargo, para el resto de los mortales: la memoria es una habilidad que se puede mejorar si ejercita adecuadamente. 

Mediante el entrenamiento cerebral y el uso de técnicas memorísticas, harás de tu cerebro tu mejor aliado. En este artículo, la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda, te invita a que descubras las últimas investigaciones en capacidad memorística, y unas estrategias inteligentes para hacer que seas capaz de memorizar más rápido. ¿Estás preparado? ¡Allá vamos!

Cómo memorizar más rápido

Para empezar, tienes que tener en cuenta que la memoria no es un elemento en sí, sino que es un constructo muy complejo, que forma parte de nuestras habilidades cognitivas. De esta manera, el término memoria no podría entenderse sin una serie de capacidades que la conforman. La memoria está formada por una serie de funciones cerebrales que se complementan e interrelacionan entre sí dando lugar al proceso de memoria.

Elementos como la memoria verbal, la capacidad de denominación, la memoria visual, la memoria ecoica, la memoria de trabajo, la memoria contextual, la memoria visual, la atención dividida, selectiva, sostenida y voluntaria, el enfoque y la planificación son fundamentales para un buen funcionamiento de nuestra memoria en general, y de un buen proceso memorístico en particular.

Cada persona es única, y por consiguiente su proceso memorístico también lo es. Hay personas que son capaces de retener una información simplemente oyéndola por la radio. Otros, por el contrario, prefieren escribir la información que quieren almacenar, o repetirla en voz alta. Algunos otros optan por esquemas y colores para grabar en su memoria datos importantes.

El primer paso que debes dar si quieres aprender a memorizar más rápido es encontrar y definir tu estilo memorístico. Es decir, tienes que saber detectar cuál es tu punto fuerte a la hora de memorizar, con el fin de aprender técnicas adecuadas conforme a tu estilo memorístico. ¿Eres más de escribir, o por el contrario das vueltas por el salón repitiendo en voz alta lo que te interesa memorizar?

“La memoria es el centinela del cerebro. William Shakespeare”

Hay tantos estilos memorísticos como personas. Recuerdo a una compañera de la facultad que se grababa los temas leídos por ella en una grabadora, y se los ponía continuamente en casa mientras hacía las tareas domésticas. Ella aseguraba que le funcionaba genial.

Quizá descubrió que su memoria funcionaba mejor y retenía de manera más eficaz y sin esfuerzo la información por medio del canal auditivo, es decir, escuchando y prestando atención a lo que oye.

Cómo memorizar más rápido: Las mejores estrategias

Por eso, no existen trucos universales para memorizar más rápido, ya que la memoria de cada persona es un proceso único y personal. Pero si existen una serie de métodos avalados científicamente para que seas capaz de potenciar tu memoria y en consecuencia saber cómo memorizar más rápido.

La concentración también es un elemento crucial a la hora de memorizar más rápido. Si quieres mejorar tu concentración te invito a que leas mi artículo: Juegos de concentración mental: 10 ejercicios imprescindibles para tu día a día.

Cómo memorizar más rápido: 6 estrategias inteligentes

Estrategia 1:El muñeco alienígena, una investigación puntera para memorizar cualquier cosa más rápido

Hace apenas dos meses se ha publicado un estudio en la Revista Psychological Science, en el que dos investigadores parecen que han descubierto el método más eficaz para potenciar tu memoria, y apuestan por el muñeco alienígena.

Estos investigadores realizaron un estudio de campo en una cafetería de EE.UU, dando a la mitad de los clientes un descuento con su próxima consumición en los días siguientes. A la mitad de ellos se les dijo que en las cajas de pago estaría expuesto un mueco de la película Toy Story, el peluche alienígena, a la otra mitad simplemente se les dio el ticket descuento sin decirles nada.

Sorprendentemente, a los clientes que se les había avisado del muñeco alienígena solicitaron mucho más el descuento que a los que simplemente se les dio el ticket.

La conclusión de este experimento es que la mejor manera de potenciar tu memoria consiste en el uso de recordatorios por asociación.

¿Cómo podemos extrapolar estos datos y memorizar más rápido en nuestra vida diaria?

Los experimentadores te animan a que juegues con cualquier estímulo que para ti sea relevante: un olor, una imagen, un sonido…. (Recuerda tus puntos fuertes) para realizar la asociación entre lo que queremos recordar cuando ese estímulo esté presente. Mientras mas inusual sea, mucho mejor.

Así puedes desterrar viejas costumbres como escribirte cosas en la mano, las alarmas en el móvil, o los miles de post-it urgentes inundando tu mesa.

¿Te atreves a probarlo?

Estrategia 2: La técnica del Chunking para memorizar más rápido

La técnica del Chunking o grupos consiste en memorizar en pequeños grupos o unidades informaciones más complejas. Es especialmente útil en la memorización de números, pero no tanto para conceptos complejos o textos.

El agrupar visualmente números hará más fácil tu retención y posterior evocación del recuerdo.

Ejemplo: El número de la Casa Blanca esta optimizado para su memorización en grupos; siendo el Chunking los números 202, 456 y 1111, en vez de un solo número más complejo: 2, 024, 561,111.

Estrategia 3: La técnica del encadenamiento para memorizar más rápido

Cuando tienes que memorizar una serie de conceptos que no tienen nada que ver entre sí, esta técnica es la ideal.

Consiste en la agrupación de conceptos muy diferentes entre sí formando una frase, de manera que al memorizar esa frase puedas retener cada uno de esos conceptos sin que se te olvide ninguno.

Lo divertido es que mientras más extraña sea la frase que te inventas, mayor será la probabilidad de recordarla.

Estrategia 4: Las técnicas mnemotécnicas para memorizar más rápido

Una regla mnemotécnica consiste en formar una palabra con las iniciales o primeras sílabas del material a memorizar. Es la técnica perfecta para memorizar listas de palabras.

Ejemplo: Si necesitas memorizar la lista de la compra, y tienes que comprar SUavizante, PERfume, MERmelada, CArne y DOnuts, sería tan fácil como formar la palabra SU-PER-MER-CA-DO.

Te facilitará el recuerdo cuando estés dando vueltas por el súper. ¡Pruébalo!

Estrategia 5: Técnicas de la repetición para memorizar más rápido

Repite lo que necesites memorizar. Hasta la saciedad.

Especialmente útil si tienes problemas con los nombres de las personas que te acaban de presentar.

Por ejemplo, si tienes dificultad en una fiesta en la que te presentan a 7 personas en 10 minutos, la clave consiste en repetir el nombre de la persona cuando te la presentan, mirándole fijamente a la cara. ”Encantada de conocerte María” “Y tú María, ¿a qué te dedicas?” “¿Qué opinas de la fiesta, María”?

Además de facilitar tu memorización, llamar a esa persona por su nombre puede potenciar el vínculo recién creado ya que la persona es consciente de que te has fijado en ella.

Otra técnica curiosa para memorizar una palabra corta o un nombre es repetirlo 3 veces moviendo tu cabeza: tras decir la palabra girar la cabeza hacia la izquierda. Así tres veces. (Si esto te ocurre en una fiesta, procura hacerlo donde no te vean…)

Estrategia 6:Entrena tu memoria con Cognifit para memorizar más rápido

Existe una importante diferencia entre los juegos de memoria gratis, que no evalúan ni entrenan su memoria activa, y los juegos cerebrales online científicamente diseñados y los cuales son eficaces.

También es importante la utilización de un programa que pueda entrenar los diferentes tipos de memoria y no sólo uno de ellos.

CogniFit es el programa líder en evaluación cognitiva y estimulación cerebral. Está validado por la comunidad científica y es utilizado por colegios, universidades y hospitales de todo el mundo. CogniFit permite medir y entrenar, de forma profesional y fiable, la capacidad de concentración, el nivel atencional y otras muchas áreas cognitivas fundamentales del proceso memorístico.

Los ejercicios de memoria CogniFit están disponibles online para que puedas descubrir de inmediato tu nivel actual de memoria y obtener una mejor comprensión de tu nivel cognitivo actual.

Después de realizar los juegos de memoria, CogniFit te mostrará un gráfico con tus resultados y tu evolución. No sólo podrás entrenar y potenciar tu memoria, sino muchas otras capacidades cognitivas.

Si quieres aprender a memorizar más rápido, entrena tu memoria con Cognifit.

¡Atrévete y acepta el reto Cognifit!

Además, si quieres seguir profundizando en el tema, no te pierdas mi artículo: Cómo ser más inteligente: 10 estrategias que no te habían contado.

“Vive tu memoria y asómbrate. Jack Kerouac”

¿Cómo mejorar tu memoria? 10 consejos útiles para tu día a día

¿Cómo podemos mejorar nuestra memoria? Muchos de nosotros pensamos que nuestra memoria es innata y no hacemos nada por mejorarla. No apreciamos su importancia hasta que nos empieza a fallar. Sin embargo, es muy importante que seamos conscientes del papel fundamental que juega en nuestro día a día. Nuestra memoria es la que define quién somos: nuestros sentimientos, vivencias y recuerdos. Sin memoria, no tendríamos forma de recordar los nombres, lugares, personas, acontecimientos que hemos vivido…

¿Cómo mejorar tu memoria? Foto: meo, Pexels.com

Mantener una vida intelectualmente activa ayuda a evitar que nuestro cerebro se deteriore antes de tiempo. Es muy importante empezar a cuidar la mente antes de que aparezcan los primeros síntomas de declive cognitivo. Poner atención a los detalles, concentrarse, recordar cosas… todo esto implica muchos procesos cerebrales que pueden agudizarse con práctica y entrenamiento.

Puede que creas que eres demasiado mayor como para mejorar la memoria, pero lo cierto es que nuestro cerebro cuenta con una gran plasticidad. La plasticidad cerebral consiste en que, con una correcta estimulación, el cerebro puede crear nuevas vías y conexiones neuronales, alterar las conexiones ya existentes y adaptarse y reaccionar de formas nuevas. Nuestro cerebro puede desarrollarse, adaptarse y mejorar durante toda nuestra vida. Aquí te explicamos algunas actividades para mejorar la memoria.

10 Actividades para mejorar tu memoria

La memoria no sólo nos ayuda a ser más inteligentes y agudos, también son útiles para mejorar tu desempeño laboral y tus relaciones sociales. Esta habilidad se suelen dar por sentada y mucha gente no se molesta en entrenarla. No cometas este error y practica las siguientes actividades para mejorar tu memoria.

1. Mejora tu atención

La memoria se relaciona mucho con la atención. No podemos recordar algo a lo que no le hemos prestado atención. Por tanto mejorando nuestra capacidad atencional mejoraremos nuestra memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Céntrate en cada cosa que hagas. Si estás hablando con un amigo, préstale a él toda tu atención. Incluso parafrasea lo que dice de vez en cuando. De esta manera recordarás mejor de que estáis hablando y además, darás muestras de comprensión. Se ha comprobado que la meditación Mindfulness también mejora nuestra atención. Con diez minutos de meditación al día puedes llegar a modificar la estructura de tus conexiones neuronales y conseguir que tu mente se centre y se fije mejor en las cosas que te rodean, mejorando tu memoria, capacidad de atención, enfoque y capacidad de tomar decisiones.

2. Usa técnicas de memoria o reglas mnemotécnicas

Diferentes estudios, defienden que la “auto-imaginación” resulta muy útil para fomentar el aprendizaje y la memoria.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Repite la información, agrúpala, relaciónala con cosas que ya sepas y utiliza reglas mnemotécnicas. Utiliza ritmos o canciones para aprender la información (como aquella de las tablas de multiplicar), utiliza acrónimos o acrósticos. En el siguiente vídeo verás de forma más detallada alguna de estas técnicas.

3. Practica ejercicios de ingenio para mejorar tu memoria 

Diversas investigaciones publicadas demuestran los beneficios de entrenar el cerebro 15 minutos (2-3 veces por semana) con CogniFit. Los diferentes grupos de personas que entrenaron su cerebro con este programa de estimulación cerebral, mejoraron su rendimiento en tareas de memoria y otras 20+ habilidades cognitivas. Este programa de juegos de ingenio por ordenador nos permite fortalecer las funciones cerebrales, incrementar la vitalidad mental e impulsar la regeneración y reconexión neuronal.

4. Intenta recordar activamente las cosas

La memoria se refuerza al recordar hechos, acontecimientos, experiencias… Al recordar cosas de tu día a día como que has comido, nombres de personajes de libros que has leído… ejercitas cuatro partes de tu cerebro: la memoria, memoria de trabajo, razonamiento y análisis.

Pensar sobre muchas cosas también te ayuda a sacar más conocimientos de las experiencias pasadas y tener una perspectiva más madura y racional del pasado. Estas habilidades también se pueden aplicar a la prevención, a estar alerta y a observar con más atención lo que ocurre a tu alrededor.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Cada día recuerda lo que has hecho el día anterior, e intenta evocar a dónde fuiste y que hiciste en las vacaciones pasadas.

También puedes probar a hacer un pequeño ejercicio cada día. Coge un lápiz y un papel y sal del cuarto en el que estés. Cuando estés fuera apunta todos los objetos que recuerdes de la habitación, verás que no es tan fácil como creías. No hagas trampa y evita mirar a la habitación mientras apuntas los objetos. Después de apuntar todo lo que recuerdes vuelve al cuarto y fíjate en todas las cosas que te hayas dejado. Si haces este ejercicio todos los días verás como vas mejorando, puedes hacerlo también con la ropa que llevaba la gente que has visto durante el día, con los rasgos de esa gente, etc.

5. Dormir bien mejora la memoria

Durante el sueño consolidamos lo aprendido. Una correcta higiene del sueño nos permite tener la memoria en óptimas condiciones. Según un estudio la falta de sueño afecta de forma negativa a nuestra memoria.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Intenta mantener unos buenos hábitos de sueño. Dormir entre 7 y 8 horas al día es lo óptimo para un rendimiento óptimo. Descansa en un lugar oscuro, sin ruidos (puedes usar tapones de los oídos si no puedes evitar el ruido). Apaga todos los aparatos electrónicos y evita usarlos antes de dormir (la luz de sus pantallas puede afectar a nuestro sueño). No tomes café o bebidas con cafeína por la tarde. Intenta que el último café sea después de comer, ya que si no es así puedes tener problemas para conciliar el sueño. La rutina es importante, intenta acostarte y levantarte todos los días a la misma hora.

 6. Haz ejercicio físico para mejorar tu memoria

Son cada vez más los beneficios para el cerebro asociados a la actividad física. Según Kirk I. Ericson  de la Universidad de Pittsburgh en colaboración con un grupo de investigadores de distintas universidades norteamericanas, el ejercicio físico aeróbico aumenta el tamaño del hipocampo anterior y ello conlleva mejoras en la memoria espacial. Concluye que es una buena forma de revertir la pérdida de volumen asociada a la edad en esta estructura cerebral fundamental para la memoria.

La actividad física oxigena el cerebro y reduce el riesgo de enfermedades que conducen a una pérdida de memoria, como la diabetes y enfermedades cardiovasculares. También disminuye las hormonas del estrés. El ejercicio también juega un papel importante en la neuroplasticidad, potenciando la creación de nuevas conexiones neuronales.

¿Cómo mejorar la memoria?: Cualquier tipo de ejercicio aeróbico que te guste te ayudará a mejorar tu memoria. Lo importante es que disfrutes con él para mantener el hábito. ¿Te cuesta empezar a hacer ejercicio? Descubre cómo empezar aquí.

7. Come de forma saludable

Una dieta saludable es fundamental para mantener nuestro organismo en perfectas condiciones. Para que nuestro cerebro funcione correctamente es importante no tener ningún déficit nutricional. Y es que lo que comemos le afecta a nuestro cerebro.

¿Cómo mejorar la memoria?: Basa tu alimentación en frutas, verduras y legumbres. Los cereales, el pan y la pasta que sean integrales. Limita los alimentos muy procesados, el azúcar y la sal. El chocolate se asocia a una mejora en la memoria. Recuerda que debes tomarlo lo más puro posible (85% cacao).

8. Mantén tu mente activa

La memoria es como un músculo, si lo entrenas se fortalece, si no se atrofia. Con el tiempo, cuando ya hemos acabado nuestra formación académica nos hacemos cómodos. Ya sabemos como resolver la mayoría de los problemas, con relativamente poco esfuerzo. Y cada vez usamos menos nuestra mente y le damos menos estimulación de la que merece.

¿Cómo mejoramos nuestra memoria?: Cualquier actividad que suponga un desafío será efectiva para mantener nuestra memoria activa. Huye de las actividades en las que ya eres bueno. Aprende y desarrolla nuevas habilidades. Aprende a tocar un instrumento, o a tocar una canción difícil. Piensa en cualquier cosa que siempre has querido aprender, hablar un idioma, jugar al ajedrez…

9. Sal de casa y queda con tus amigos

Diversos estudios han demostrado que estar en contacto con tus amigos, y disponer de una amplia vida social está asociado con una mejor memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Dedícale tiempo a tus seres queridos. Disfruta de tiempo de ocio con los amigos. Mantén una buena red de apoyo y aléjate de las personas tóxicas que te hacen sentir mal. Socializa más, hazte voluntario o apúntate a grupos.

10. Deshazte del estrés

El estrés es uno de los mayores enemigos del cerebro. Con el tiempo, el estrés crónico destruye neuronas y daña los centros cerebrales de la memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Practica técnicas de relajación y meditación. Han demostrado ser muy eficaces para la reducción del estrés y la ansiedad. Establece expectativas realistas (y aprende a decir que no). Tómate descansos durante el día, expresa tus sentimientos en lugar de ocultarlos o reprimirlos. Equilibra el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. Centrate en una sola tarea al tiempo, ya que la multitarea puede aumentar nuestro estrés.

Ahora ya cuentas con diversos trucos y estrategias para mejorar tu memoria y capacidad de observación, ponerlos en marcha depende de ti. ¡Mantener tu cerebro joven y en forma está en tu mano!

¿Sueles ser descuidado? Cómo mejorar la memoria a corto plazo

¿Alguna vez has entrado a la cocina y no recuerdas que ibas a hacer ahí? ¿O no puedes recordar dónde has dejado las llaves hace un momento? Esto puede deberse a que tu memoria a corto plazo ya no es tan aguda como antes. Este tipo de memoria puede verse afectada por el envejecimiento, enfermedades, lesiones, estrés o el consumo de drogas. Por suerte, hay muchas cosas que podemos hacer para entrenar y mejorar nuestra memoria a corto plazo. Estas son algunas claves sobre cómo mejorar la memoria a corto plazo.

Cómo mejorar la memoria a corto plazo

Formas de entrenar tu memoria a corto plazo

Entrena tu mente: el cerebro responde a los ejercicios y a los estímulos de forma muy parecida a los músculos, también se fortalece con el ejercicio diario. Cada vez que aprendes a hacer algo nuevo, tu cerebro crea nuevas vías neuronales y el circuito neuronal crece y forma nuevas conexiones. Prueba algún pasatiempo que siempre hayas querido practicar, o apúntate a algún curso para mantener activo tu cerebro. Los juegos de memoria, pasatiempos y rompecabezas también son de mucha ayuda para estimular tu mente.

Sé sociable: la interacción social estimula tu cerebro porque suele ser impredecible y hace que tu mente se mantenga atenta y alerta. Los investigadores de la universidad de Harvard han descubierto que las personas mayores que son activas socialmente, presentan un deterioro cognitivo más lento y además tienen mayor esperanza de vida.

Usa la mnemotecnia para mejorar tu memoria: esta es una técnica de asociación mental de palabras, frases o imágenes a un objeto para poder recordarlo con mayor facilidad. Esta herramienta puede ser muy útil para grabar información en nuestro cerebro. Un ejemplo de mnemotecnia es este refrán para recordar cuáles son los meses que tienen 30 días: “30 días tiene septiembre, con abril, junio y noviembre.” Las rimas también son bastante útiles para recordar cosas. Puedes usar la mnemotecnia para recordar las tareas y citas que tienes pendientes durante la semana.

Ríe a menudo para mejorar tu memoria: la risa activa muchas zonas del cerebro, el psicólogo Daniel Goleman relata en su libro Inteligencia Emocional que “la risa parece ayudar a las personas a pensar más ampliamente y asociar más libremente”.

Otros especialistas también avalan la risa como estimulante del cerebro. El profesor Lee Berk de la Universidad de Loma Linda, en California, opina:  “El humor asociado con la risa alegre sostiene oscilaciones de gran amplitud de banda gamma. Gamma es la única frecuencia que se encuentra en todas las partes del cerebro”. “Lo que esto significa es que el humor en realidad implica a todo el cerebro, es una experiencia total del cerebro con la frecuencia de la banda de ondas gamma y el humor, similar a la meditación, lo mantiene ahí”.

Alimenta tu cerebro: una dieta rica en ácidos grasos omega 3 te ayudará a mantener la agudeza mental. El pescado es rico en este elemento y además puede ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer. También hay otros alimentos ricos en omega 3 como los huevos, la soja y las nueces.

Los alimentos con antioxidantes como las frutas y los vegetales protegen tus células cerebrales y pueden llegar a ralentizar el envejecimiento del cerebro. El vino tinto también tiene estas propiedades, siempre que se tome con responsabilidad, existen muchos alimentos que son beneficiosos para tu cerebro.

Haz ejercicio para mejorar tu memoria a corto plazo: la actividad física aumenta el flujo de sangre que llega al cerebro, lo que hace que funcione mejor. Puedes probar a hacer series cortas de estiramientos cuando te levantes por la mañana, así despertarás tu cerebro.

Descansa bien: el cerebro necesita estar descansado para rendir. Por eso tener una buena noche de sueño es necesario si queremos ser productivos al día siguiente. Intenta dormir entre 7 y 8 horas, aunque la cantidad necesaria de horas de sueño suele variar de persona a persona. Si tienes problemas para dormir, aquí tienes una serie de consejos que te ayudarán a conciliar el sueño.

Con el paso del tiempo es normal que nuestra memoria se vea afectada y tengamos descuidos de forma más frecuente. Por eso te recomendamos que sigas estos consejos para cuidar tu memoria a corto plazo, así evitarás los olvidos típicos de la edad y conservarás tus facultades cerebrales intactas durante más tiempo. Si no estás seguro sobre el deterioro de tu memoria, puedes probar el test de CogniFit para medir la memoria a corto plazo que además te proporciona un entrenamiento personalizado en el caso de que necesites mejorar tus habilidades cognitivas.