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Memoria a corto plazo: ¿Qué es? y ejercicios prácticos

¿Qué es la memoria a corto plazo? ¿En qué se diferencia de la memoria a largo plazo? A lo largo del siguiente artículo vamos a intentar responder a estas y otras preguntas con ejemplos prácticos y situaciones de la vida diaria. Además, podrás poner a prueba tu memoria a corto plazo con las tareas que te proponemos.

Memoria a corto plazo

¿Qué es la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo es un sistema que nos permite almacenar una cantidad limitada de información durante un breve periodo de tiempo.

Por ejemplo, la memoria a corto plazo ha hecho posible que hayas sido capaz de leer la frase anterior y comprender su significado. Sin memoria a corto plazo, para el momento en el que hubieras alcanzado la última palabra de la frase, probablemente ya habrías olvidado la primera palabra que leíste. Usamos la memoria a corto plazo en multitud de ocasiones en nuestra vida cotidiana. Otro ejemplo sería cuando alguien nos dice un número de teléfono: necesitamos la memoria a corto plazo para mantener el número en nuestra mente durante el tiempo que tardamos en apuntarlo o marcarlo en el teléfono.

Actividades para ejercitar la memoria a corto plazo:

¿Cuánta información podemos almacenar gracias a la memoria a corto plazo? ¿Y durante cuánto tiempo? Para contestar a estas preguntas, vamos a utilizar el siguiente ejercicio:

1. Recordando números

Lee en voz alta el siguiente los siguientes números: 7293 y después tápalos con un folio o un trozo de papel. ¿Puedes recordar los números en el mismo orden? Bien, probemos con más números. Tápalos con un papel en cuanto los hayas leído e intenta recordar cada serie de números en el mismo orden en el que aparecen escritos antes de pasar a la siguiente serie. ¿Preparado/a?

40863

785342

7916382

16249067

912308462

6129347320

¿Cuántos números has sido capaz de recordar? A este tipo de tarea se la conoce como amplitud o span de dígitos y se ha utilizado en numerosas ocasiones para estudiar la memoria a corto plazo. En esta tarea, la mayoría de las personas suelen recordar alrededor de siete dígitos en el mismo orden.

Por lo tanto, lo que esta tarea y otras nos dicen acerca de la memoria a corto plazo, es que una persona tiene una capacidad de memoria a corto plazo de más o menos siete elementos. En cuanto a la duración de este tipo de memoria, como habrás comprobado por tí mismo si has hecho la tarea de amplitud de dígitos, los elementos permanecen en nuestra mente solo durante unos segundos. Y después se desvanecen.

Capacidad limitada de la memoria a corto plazo

En resumen, la memoria a corto plazo es un tipo de memoria frágil con una capacidad limitada, muy sensible a las interferencias. El contenido almacenado en la memoria a corto plazo suele desaparecer a los pocos segundos a no ser que lo repitamos una y otra vez o utilicemos alguna otra estrategia. En estos casos, es posible que la información almacenada pase a formar parte de la memoria a largo plazo. A diferencia de la memoria a corto plazo, la memoria a largo plazo es una memoria estable, poco sensible a las interferencias y duradera.

2. Tarea del recuerdo libre

Otra forma de estudiar la memoria a corto plazo es mediante la tarea de recuerdo libre. Esta tarea consiste en repetir una lista larga de palabras un número de veces determinado con el objetivo de ver el proceso de aprendizaje de la persona evaluada. Veamos un ejemplo de este tipo de tareas. A continuación van a aparecer unas palabras en tres columnas. Léelas de forma correlativa, tápalas con un papel e intenta recordar las palabras que has leído. No hace falta que recuerdes las palabras en el mismo orden en que aparecen aquí:

Tarea de memoria a corto plazo

¿Qué palabras recuerdas? Apúntalas en un papel y repite el procedimiento cuatro veces más. ¿Has conseguido recordar todas las palabras?

Al hacer esta tarea, suele pasar que especialmente en los primeros intentos, las personas evaluadas recuerdan preferentemente las primeras y las últimas palabras de la lista. El hecho de recordar las primeras palabras de la lista se conoce como efecto de primacía y ocurre de una forma estable a lo largo de los ensayos, aunque se hagan descansos entre la lectura de la lista y su recuerdo. En este caso, “luna, arco y moneda” tendrían más probabilidades de ser recordadas que las palabras de la columna central. En cambio, el hecho de recordar las últimas palabras de la lista se llama efecto de recencia y tiene unas características particulares. Al finalizar la lectura de la lista, es más probable que recordemos las palabras “tenedor, calcetín y gimnasio” que las palabras de la columna central. A diferencia del efecto de primacía, el efecto de recencia es muy sensible a las interferencias. Esto significa que si hacemos un descanso tras la lectura de la lista o realizamos otra tarea antes de intentar recordar las palabras del listado, el efecto de recencia se desvanecerá y ya no recordaremos cuáles eran las últimas palabras que habíamos leído.

El efecto de primacía se relaciona con la memoria o aprendizaje a largo plazo, mientras que el efecto de recencia depende del uso que hacemos de la memoria a corto plazo.

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Un truco para entrenar tu memoria a corto plazo: el chunking

Diversos estudios muestran que el entrenamiento puede mejorar la ejecución de una persona en tareas de memoria a corto plazo. Una estrategia para incrementar el número de elementos que somos capaces de repetir en una tarea de span de dígitos es el chunking. Un chunk puede definirse como un conjunto de elementos tratados como una unidad. Por ejemplo, la primera secuencia de dígitos que vimos en el primer apartado fue 7293, lo que es igual a cuatro elementos, el 7, el 2, el 9 y el 3. Sin embargo, si en vez de leer dígito a dígito leemos esa secuencia como “7.293”, estaremos codificando esos cuatro dígitos como un solo elemento, un chunk.

Veamos otro ejemplo del chunking, pero esta vez usando letras en lugar de dígitos. Imaginemos que tenemos que memorizar una secuencia de diez letras: “m”, “u”, “r”, “c”, “i”, “e”, “l”, “a”, “g”, “o”. Para repetir esta secuencia de letras, necesitamos retener diez elementos en nuestro sistema de memoria a corto plazo. En cambio, podemos juntar esas diez letras en la palabra “murciélago”, que contará como un solo elemento.

En estudios realizados, se ha visto que la capacidad de retención de chunks en tareas de amplitud de dígitos es de alrededor de cuatro o cinco chunks.

Un ejemplo muy conocido de entrenamiento de la memoria a corto plazo mediante la técnica del chunking es el caso S.F., presentado por los investigadores Ericsson, Chase y Faloon en el 1980. S.F. era una persona normal con un rendimiento intelectual medio que, tras un entrenamiento de más de un año en tareas de amplitud de dígitos, pasó de repetir siete dígitos a repetir 79. ¿Cómo pudo S.F. conseguir esto? Los investigadores cuentan que S.F. agrupaba los dígitos presentados en chunks de entre tres y cuatro dígitos cada uno, y después asociaba con estrategias mnemotécnicas cada chunk con tiempos de corredores en carreras. Así, la secuencia “3, 4, 9, 2” era categorizada como “3 minutos y 49,2 segundos”, un récord mundial en una carrera. Es decir, S.F. asociaba cada uno de los conjuntos de dígitos que retenía en la memoria a corto plazo con códigos ya existentes en su memoria a largo plazo.

El chunking como estrategia de memoria a corto plazo

No obstante, el hecho de que S.F. pudiera repetir hasta 79 dígitos en la tarea de amplitud de dígitos no quiere decir que tuviera una mejor memoria a corto plazo, ya que como hemos dicho en el primer apartado, la memoria a corto plazo es un sistema con una capacidad limitada. De hecho, cuando los investigadores cambiaron el formato de la tarea y S.F. tenía que repetir secuencias de letras en lugar de dígitos, el número de letras que era capaz de repetir ya no era 79, sino alrededor de siete elementos o cuatro/cinco chunks.

Curiosidades: el hombre con siete segundos de memoria

Otro caso muy estudiado en psicología en relación a la memoria es el caso de Clive Wearing, un caso que ha relacionado la memoria con la conciencia. Clive Wearing era un músico que sufrió un daño cerebral adquirido como consecuencia de una infección por el virus del herpes simple. La lesión cerebral de esta infección ocasionó a Wearing una consecuencias importantes en su memoria.

Además de perder gran parte de sus recuerdos vividos hasta ese momento, Clive Wearing perdió su capacidad para retener información más allá de unos segundos o minutos. Esto es, la información permanece en su memoria únicamente durante unos segundos y después se desvanece sin que pase a formar parte de su memoria a largo plazo. Como consecuencia de esto, Wearing no es capaz de reconocer a las personas con las que trabaja cada día o recordar lo que le ha ocurrido.

Lo que Wearing parece experimentar es que recupera su conciencia, tal como lo reflejaba en un diario que actualizaba cada pocos minutos. Durante esos segundos o minutos, Clive Wearing sentía que había despertado y no recordaba nada de lo que había hecho minutos antes. Cuando su almacén de memoria temporal se agotaba, toda la información retenida durante esos segundos se desvanecía y Clive volvía a escribir que había recuperado la conciencia.

No obstante, algunos aprendizajes de la vida anterior de Clive permanecieron, como por ejemplo, su habilidad musical. Esto puede verse como una evidencia de que la memoria es un sistema complejo que abarca diferentes sistemas de memoria independientes, de modo que unos pueden verse afectados y otros permanecer intactos.

¿En qué nos hemos basado para escribir esto?

Baddeley, A. D. (2014). Essentials of human memory. Nueva York, Estados Unidos: Psychology Press. Libro de referencia sobre el estudio de la memoria en el que se explican los procesos y el funcionamiento de la memoria en humanos.

Baddeley, A. D., Thomson, N. y Buchanan, M. (1975). Word lenght and the structure of short-term memory. Journal of verbal learning and verbal behavior, 14, 575-589. En este artículo los autores exploran el fenómeno del span de memoria a corto plazo verbal y proponen características de limitación para este y su relación con la memoria de trabajo.

Schwarb, H., Nail, J. y Schumacher, E. H. (2015). Working memory training improves visual short-term memory capacity. Psychological Research, 80(1): 128-148. Artículo de investigación acerca de los beneficios de un entrenamiento en memoria de trabajo visual para mejorar la capacidad de memoria a corto plazo.

Ericsson, K. A., Chase, W., y Faloon, S. (1980). Acquisition of a memory skill. Science, 208, 1181–1182. En este artículo se detalla el entrenamiento en tareas de memoria a corto plazo realizado en el caso de S.F., comentado en el texto, y las propuestas de explicación de los investigadores.

Morgado, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Cuadernos de Información y Comunicación, 10, 221-233. Artículo de revisión en el que se exploran los conocimientos sobre el aprendizaje y la memoria humanos.

Mathy, F. y Feldman, J. (2012). What’s magic about magic numbers? Chunking and data compression in short term memory. Cognition, 122, 346-362. En este artículo se propone una concepción cuantitativa del chunk como un código muy comprimido y se muestran una serie de experimentos para estudiar los límites de almacenamiento de chunks en memoria a corto plazo.

21 actividades para mejorar la memoria

«¿Dónde he dejado las gafas? ¿Cuál era el número de teléfono de mi hermano?» Si tuvieras que responder a estas preguntas, ¿sabrías hacerlo? Parece fácil, ¿verdad? Damos la memoria por supuesta. Pero no siempre es así. Múltiples factores hacen que los recuerdos vayan perdiendo consistencia en nuestra mente. ¿Podemos evitarlo? ¿Podemos entrenar la memoria? En este artículo te explicamos 21 actividades para mejorar la memoria

Entrenamiento cognitivo para mejorar la memoria

¿Qué es la memoria?

La memoria es aquel proceso cognitivo superior que codifica, almacena y posteriormente recupera la información que aprendemos y que ya sabemos. No se trata de un único procedimiento, sino que está constituida por tipos de memoria diferentes que nos permiten una adecuada adaptación al entorno en el que vivimos.

Factores que perjudican la memoria

No necesitamos estar diagnosticados con algún tipo de trastorno de la memoria (de los cuales hablaremos más adelante) para que tengamos problemas a la hora de recordar. Existen ciertas situaciones que nos obstaculizan el buen cauce de nuestra memoria.

Déficit de sueño

Produce cansancio y agotamiento, los cuales no son nada buenos para nuestras capacidades cognitivas. En concreto, el sueño interviene en la recuperación del cuerpo en general y del sistema nervioso en particular, además de en la consolidación de los recuerdos. Por tanto, la escasez de sueño afectará no solo a la memoria, sino a otros procesos cognitivos superiores como la atención y la concentración.

Problemas de atención

Lo que a veces creemos que pueden ser problemas de memoria son en verdad problemas de atención. Si no nos concentramos correctamente en un estímulo, difícilmente podremos memorizarlo. Igual sucede cuando atendemos a varios estímulos a la vez.

Interferencias en la memorización

Si hemos aprendido algo justo antes o justo después de aquello que debemos recordar, es muy posible que no lo hagamos bien. Por ejemplo, nos aprendemos una lista A de animales y a continuación leemos una lista B donde coinciden algunos con la A y otros son distintos; si nos piden que nombremos los que recordamos de la lista A, es muy posible que se cuele alguno de la lista B. Esto es lo que conocemos por interferencia.

Envejecimiento

Uno de los primeros motivos que se nos vienen a la mente cuando pensamos en problemas de memoria es, inevitablemente, el envejecimiento. Según las personas se van haciendo mayores, se van dando cuenta de que cada vez les cuesta más recordar cierta información o aprender cosas nuevas. Además, los despistes tienden a hacerse más habituales (¿dónde he dejado las llaves?). Por lo general, las dificultades en las tareas de recuerdo o aprendizaje en las personas mayores se pueden contrarrestar si se les deja más tiempo para realizarlas.

Emociones negativas

La depresión, la ansiedad o el estrés conllevan sentimientos de soledad, preocupación, tristeza y angustia. Estos contribuyen a desarrollar problemas atencionales y un peor recuerdo. Esta propensión al olvido suele ser temporal, desapareciendo cuando las emociones negativas también lo hacen. Además, se tiende al sesgo hacia los recuerdos negativos, es decir, que solemos recordar más aquellos aspectos malos de nuestras vidas y desestimamos el resto.

Consumo de alcohol

El alcoholismo causa graves problemas de memoria a largo plazo. En concreto, puede hacer que se desarrolle el síndrome de Korsakoff, que genera amnesia tanto anterógrada como retrógrada (las veremos más adelante), lo que termina convirtiendo al afectado en alguien sin pasado ni futuro. Es posible que trate de compensar estas deficiencias de memoria con historias y datos inventados. Provoca, además, problemas de coordinación motora, somnolencia, confusión, nerviosismo, pérdida de audición, depresión y, en algunos casos, incluso alucinaciones.

Problemas físicos

Coágulos de sangre en el cerebro, infecciones, tumores, una carencia de vitamina B12, anemia o trastornos de la tiroides también pueden influir en el déficit de memoria. Es importante visitar al médico si estamos diagnosticados de estas enfermedades o si creemos que podemos tenerlas.

Los accidentes cerebrovasculares y los traumatismos craneoencefálicos son otra de las causas de fallos en la memoria. Suelen generar amnesia y pueden terminar desembocando en una demencia vascular (la veremos en el siguiente apartado).

Los medicamentos utilizados para ciertas dolencias también pueden interferir con la memoria. Los ansiolíticos, los antiepilépticos y aquellos contra la hipertensión son algunos ejemplos.

Trastornos de la memoria más habituales

Como ya sabemos, la vejez es uno de los elementos que trae consigo ciertos problemas de memoria. Sin embargo, a veces la gravedad es mayor de la que consideramos propia de la edad. En estos casos, las actividades cotidianas, la autonomía y la funcionalidad de la persona se suelen ver seriamente perjudicadas y po ello, realizar actividadaes para mejorar la memoria se vuelve casi una necesidad diaria. Estos problemas también pueden aparecer en personas más jóvenes por razones muy diferentes.

La senectud puede generar problemas de memoria, pero no es la única causa

¿Qué se puede hacer para evaluar si la pérdida de memoria se debe a causas más serias? Un examen médico es fundamental. El historial personal y familiar del paciente, análisis de sangre y orina, así como pruebas físicas y neurológicas permitirán un diagnóstico correcto.

Deterioro cognitivo leve

Los problemas de memoria en este trastorno son mayores que los que presentan las personas de la misma edad. No obstante, los afectados pueden realizar sus tareas cotidianas sin muchos contratiempos. Con todo, suelen olvidarse de citas, perder cosas con frecuencia, mostrar dificultades para encontrar las palabras para expresarse, etc.

Padecer esta condición hace a los diagnosticados más propensos a desarrollar la enfermedad de Alzheimer posteriormente.

Demencia

Implica la pérdida de la capacidad satisfactoria de recordar, pensar y razonar. Además, interfiere en el comportamiento. No se pueden llevar a cabo correctamente las tareas cotidianas. Esta no es una enfermedad propiamente dicha, sino más bien se define como un conjunto de síntomas:

  • Incapacidad para recordar cierta información.
  • Desorientación general (lugares, tiempo y personas).
  • Perderse en sitios familiares.
  • Preguntar o contar lo mismo varias veces.
  • Problemas para acatar instrucciones.
  • Dificultades para utilizar el dinero.
  • Incremento de la agresividad y/o de la ansiedad.

En cuanto a los tipos más habituales de demencia, destacamos los siguientes:

  • Demencia vascular. Los vasos sanguíneos que riegan el cerebro sufren lesiones que desembocan en la muerte del tejido cerebral. Normalmente ocurre a partir de uno o varios derrames cerebrales. La memoria, el razonamiento, la coordinación, el lenguaje, la personalidad y/o el estado de ánimo son aspectos que pueden verse perjudicados.
  • Enfermedad de Alzheimer. Conlleva la muerte de muchas células cerebrales. A medida que estas van desapareciendo, los síntomas van empeorando, llegando a la incapacidad de reconocer a las personas allegadas, pérdida severa de memoria, imposibilidad de realizar las tareas diarias, etc. En los estadios más avanzados, el paciente necesitará cuidados constantes.

Amnesia

De carácter transitorio o permanente, de mayor o menor duración, distinguimos dos tipos de amnesia:

  • Amnesia retrógrada: incapacidad de recordar vivencias e información pasada; suele ocurrir por causas psicológicas y/o emocionales.
  • Amnesia anterógrada: incapacidad para la codificación y posterior almacenamiento de nueva información; suele ocurrir por los accidentes cerebrovasculares o por traumatismos craneoencefálicos.

Una variante es la paramnesia. En este caso, la persona sí es capaz de recordar, pero tales recuerdos se encuentran alterados. Así, es habitual el fenómeno de confabulación, por el que la mente añade elementos a los recuerdos fragmentados para rellenarlos.

Por otro lado, la criptoamnesia consiste en la convicción de que un recuerdo es en realidad una vivencia que se está experimentando ahora como nueva.

¿Por qué es importante realizar actividades para mejorar la memoria?

Muy sencillo: porque no hacerlo significa ir perdiéndola poco a poco con el paso del tiempo. Si no la entrenamos podría sucedernos que, en algún momento, nos damos cuenta de que somos menos eficientes a la hora de recordar datos específicos, que las tareas en las que antes éramos habilidosos ahora nos cuestan más. Nuestras estructuras neuronales se debilitan.

Entonces, ¿el entrenamiento cognitivo es útil para mejorar nuestra memoria? Definitivamente, sí. Practicando a diario ejercicios que requieran esfuerzo mental conseguiremos buenos resultados: una memoria más potente y mejor. Además, la constancia crea rutinas, y las rutinas fortalecen las conexiones neuronales. ¡Todo son ventajas!

Actividades para mejorar la memoria

La plasticidad neuronal de la que hablábamos permite que el cerebro pueda seguir asimilando información durante toda la vida. Recordamos que así se crean, modifican y eliminan conexiones entre neuronas que posibilitan el aprendizaje. Por supuesto, se puede entrenar el cerebro tanto para mantenerlo activo como para perpetuar lo aprendido. A continuación, os dejamos algunas actividades que nos ayudarán a mantener la mente ágil y a que nuestra memoria nos acompañe en el tiempo. Ya sea con problemas de memoria o sin ellos, ¡la memoria se puede ejercitar!

Actividades memorísticas

1. Palabras encadenadas

En este juego popular, se empieza la siguiente palabra a partir de la última sílaba de la anterior. Vocabulario y agilidad mental, ¡dos por uno!

2. Objetos ocultos

Coloca diez objetos en una mesa, contémplalos durante un minuto y después tápalos con un trapo grande. Recita en voz alta todos aquellos que recuerdes. Puedes subir el número de objetos a esconder para aumentar la dificultad. Puedes realizar este ejercicio también con palabras: se lee una lista durante un minuto, se le da la vuelta a la hoja y se intentan recordar todos los elementos.

3. Dibuja mapas

Intenta plasmar en papel las rutas que has seguido ese día o el día anterior para regresar a casa. Pueden ser caminos conocidos o nuevos. Trata de indicar los establecimientos que encuentras, las estaciones, nombres de calles, etc.

4. El palacio de los recuerdos

Se le conoce también por el «método loci», por el que dibujamos un recorrido en nuestra mente (por ejemplo, las paradas de metro que hacemos siempre o las habitaciones de nuestra casa). Si tenemos que recordar una lista, asociar cada ítem a una parada o a una habitación nos ayudará a hacerlo.

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Actividades para mejorar la memoria específicas

5. Ejercicio de memoria visual

Observa un dibujo durante un minuto. No debe ser una composición excesivamente enrevesada. Pasado este tiempo, intenta reproducir la imagen en un papel con todos los detalles posibles.

6. Ejercicio de memoria espacial

Además del ya mencionado «método loci», intenta llevar a cabo diferentes actividades en casa a oscuras o con los ojos vendados. No solo trabajas la memoria, sino también la orientación.

7. Ejercicio de memoria a corto plazo

Encontrar las diferencias entre dos imágenes potencia este tipo de memoria.

8. Ejercicio de memoria a largo plazo

Se trata de responder preguntas sobre tu vida, directa o indirectamente. Por ejemplo: ¿qué cené ayer?, ¿cómo se llama el presentador de mi programa favorito?, ¿en qué año terminé mis estudios?, ¿qué día es el cumpleaños de mi padre?

9. Ejercicio de memoria selectiva

Se colocan parejas de cartas boca a bajo y mezcladas. Se le da la vuelta a una carta y si al voltear la siguiente es la misma, se dejan ambas boca arriba. Si no, se vuelven a poner boca abajo. También ejercita la memoria de trabajo.

10. Ejercicio de memoria olfativa

Relacionar una tarea específica con un olor permite que posteriormente se recuerde mejor. Por ejemplo, si masticas un chicle de menta a la hora de estudiar, en el examen accederás mejor a esa información si también lo haces.

11. Ejercicio de memoria semántica

Aunque interpretar la hora resulte sencillo, no lo es tanto para quienes padecen demencia leve. Practicar la lectura de la hora es una buena forma de entrenar su memoria.

Interpretar la hora es un buen ejercicio para la memoria semántica en la demencia leve

Actividades para la vida diaria

12. Mantén vivas tus aficiones

Continuar con nuestros pasatiempos y actividades preferidas nos mantiene activos, y nunca está de más desarrollar unos nuevos. ¿Qué tal aquel curso que te gusta y que nunca te animaste a hacer? ¿O aquel voluntariado que tanto te llamó la atención? Siempre es buen momento.

13. Las agendas, calendarios y las listas son muy útiles

Y si contienen distintos colores para diferentes actividades, están relacionados con tus aficiones y se encuentran a la vista cada día, su efectividad se potencia.

14. Escucha música

Además de que recordar las letras es en sí un ejercicio de memoria, es común que se asocien recuerdos a canciones. ¿Recuerdas alguna vez que, oyendo una melodía, hayas viajado a un momento concreto del pasado?

15. Escribe a mano

La era de la tecnología está consiguiendo que cada vez utilicemos más las teclas y menos los bolígrafos. Escribir a mano de vez en cuando no solo hará que recordemos cómo era nuestra caligrafía, sino que desarrolla la motricidad fina.

16. Calcula con la mente

Sí, es muy tentador utilizar el móvil o la calculadora incluso para las operaciones más sencillas. Y precisamente porque son sencillas prueba a calcularlas a mano, como cuando las aprendiste a hacer. Siempre puedes comprobar el resultado después.

17. Leer

Además de proporcionar conocimientos y aprendizajes nuevos, la lectura es un hábito muy productivo para la memoria.

18. Higieniza tu sueño

Un buen clima de descanso y no menos de seis horas de sueño marcarán la diferencia en tu memoria. Intenta llegar a dormir las ocho horas establecidas para maximizar los beneficios. Tampoco olvides las famosas siestas de veinte minutos si te las puedes permitir.

19. Mens sana in corpore sano

La actividad física en general es muy beneficiosa para cualquier proceso cognitivo, memoria incluida. Ayuda a asimilar la información previamente aprendida, además de aliviar los síntomas de la depresión y la ansiedad.

20. Cuida tu alimentación

Una dieta sana es una muy buena forma de optimizar las capacidades de nuestro cerebro. Por supuesto, esto incluye la eliminación (o, al menos, la limitación) del consumo de alcohol.

21. Utiliza tu otra mano

Si eres diestro, la izquierda; si eres zurdo, la derecha. Realizar tareas sencillas como coger el tenedor, usar el peine o cocinar pueden contribuir enormemente al desarrollo de tu cerebro.

El arte de recordar: ¿cómo almacena los recuerdos el cerebro?

Nos encontramos en constante interacción con el medio en el que vivimos. Desde que llegamos al mundo, cada día nuestra memoria almacena información: desde cómo atarnos los cordones hasta qué ocurrió en el Desembarco de Normandía, desde recordar la secuencia de un número de teléfono hasta cuáles son los pasos para preparar una tortilla. Pero de poco sirve toda la información que nos rodea si nuestro cerebro no la registra. ¿Cómo funciona nuestra memoria? ¿Cómo almacena los recuerdos el cerebro? Resuelve tus dudas con este artículo.

¿Cómo se almacenan los recuerdos en nuestro cerebro?

¿Qué entendemos por memoria?

La memoria se define como la capacidad mental destinada a compilar información y recuperarla posteriormente. Se lleva a cabo gracias a las millones de neuronas y las billones de conexiones sinápticas entre ellas.

La memoria nos permite adaptarnos al entorno, es producto de la evolución y se halla al servicio de la supervivencia. Aunque es un proceso sujeto a errores, determina quiénes somos a partir de lo que aprendemos y de todas las experiencias que atravesamos a lo largo de nuestras vidas.

Fases básicas de la memoria

No podemos reducir algo tan complejo como la memoria a un único procedimiento. De este modo, la dividimos en tres fases:

  • Codificación. La información se elabora para poder almacenarla posteriormente. Procesos como la motivación, la atención y la concentración son claves en esta etapa.
  • Almacenamiento. Se guardan los datos a corto o largo plazo para que se puedan utilizar más tarde.
  • Recuperación. Se trata del rescate de la información en el momento en el que precisamos de ella. Es lo que denominamos «recordar».

Cómo almacena los recuerdos el cerebro: Tipos de memoria

Existen diferentes vías por las que llegar a las tres fases explicadas en el punto anterior. De esta forma, hablamos de tipos de memoria. Todos son necesarios para el registro completo de información en nuestra mente, por ello, tener buena o mala memoria, dependerá de cómo almacena los recuerdos el cerebro.

Memoria sensorial

Se la conoce también por «memoria inmediata» y llega a nosotros mediante los sentidos con elevada exactitud. Con una duración de tan solo 200-500 milisegundos, puede desaparecer inmediatamente después o, por el contrario, transferirse a la memoria a corto plazo. Cada sentido tiene su propia ruta de registro y almacén de recuerdos.

Estamos recibiendo una cantidad enorme de estímulos a cada momento. Prestar atención a todos es imposible. Lo mismo ocurre con el almacenamiento. Los que sí son registrados son los que forman parte de esta memoria sensorial. Distinguimos entre:

  • Memoria ecoica. Utiliza la vía auditiva. Un ejemplo de su uso son las conversaciones, por lo que es vital para la comunicación interpersonal.
  • Memoria icónica. A través de la vía visual, permite retener imágenes segundos después de que estas desaparezcan.
  • Memoria olfativa. Es la más poderosa en cuanto a la evocación de recuerdos.
  • Memoria háptica. Almacena sensaciones táctiles: picor, calor, dolor, cosquilleo, etc. Permite las interacciones con los objetos y el reconocimiento de estos mediante el tacto.
  • Memoria gustativa. Relaciona los sabores y los gustos. Depende de elementos como consecuencias gastrointestinales, el grado de expectación o de saciedad ante un alimento.

Memoria a corto plazo

Se crea a partir de la memoria sensorial después de un proceso de atención. Dura entre 30 y 45 segundos y su capacidad de retención es de 7+-2 ítems. Mantiene los datos en la mente durante unos instantes sin necesidad de que estos estén presentes y es la base para otros tipos de memorias y procesos cognitivos.

Memoria de trabajo

Conocida también como «memoria operativa», es un subtipo de memoria a corto plazo. Se encarga de la información que se debe retener y la manipula para llevar a cabo labores importantes (por ejemplo, la solución de problemas, la toma de decisiones, el razonamiento o la comprensión).

Memoria a largo plazo

A diferencia de la memoria a corto plazo, esta posibilita el almacén de manera prolongada. Puede permanecer el cerebro semanas, meses, años e incluso el resto de nuestra vida. Este «cajón de recuerdos» está, a su vez, subdividido en compartimentos:

Memoria implícita

También conocida como «memoria procedimental» o «memoria instrumental», se centra en el aprendizaje de habilidades o patrones de acciones de manera inconsciente. Se activa automáticamente y una de sus peculiaridades es que existen dificultades a la hora de verbalizar las secuencias (es más fácil enseñarlo haciéndolo que explicando cómo se hace). Son ejemplos anudarse la corbata o patinar (¡incluso después de años!).

  • Memoria incidental. Este subtipo, también conocido como «priming», consiste en el aumento de la identificación o el procesamiento de un ítem porque este ya se ha presentado con anterioridad. Por ejemplo, cuando se escucha un nombre hace poco, es más probable que aparezca en la mente más rápido que otros.

Memoria explícita

Se le llama «memoria declarativa» y se refiere al conocimiento que tenemos acerca de las cosas, los lugares y los significados de ambos. Se accede a ella de un modo consciente y las verbalizaciones son más fáciles.

La memoria explícita se divide, a su vez, en otros dos subtipos:

  • Memoria semántica. Es el conjunto de información almacenada con el paso de los años. La temática es muy variada: cultural, histórica, literaria, científica, geográfica, etc. También se incluyen los nombres asociados a personas, las palabras por las que se conocen a los distintos objetos y lo que significan, etc. Por ejemplo, saber que un perro es un mamífero, que el Sena es el río que atraviesa París, que el hielo es el estado sólido del agua o que Barack Obama fue presidente de Estados Unidos.
  • Memoria episódica. Llamada «memoria autobiográfica», se refiere al recuerdo de experiencias o sucesos determinados. Por ejemplo, el día del nacimiento de un hijo, el momento de recibir un paquete en casa o el día de la boda.
La memoria episódica o autobiográfica es un subtipo de memoria a largo plazo

Otros tipos de memoria

Memoria retrospectiva

Los recuerdos que se evocan pertenecen al pasado. En esta categoría se pueden incluir todos los tipos que hemos visto anteriormente.

Memoria prospectiva

Se utiliza cuando somos conscientes de que debemos recordar algo en el futuro y nos esforzamos por ello. Por ejemplo, cuando pensamos que al día siguiente tenemos que enviar un correo importante, o cuando ponemos la lavadora y tenemos en cuenta que deberemos tenderla dentro de un rato.

Memoria de reconocimiento

Se activa cuando un elemento nos resulta familiar y por qué es así. Por ejemplo, en un examen con preguntas tipo test donde debemos reconocer la opción verdadera.

Memoria de recuperación

A diferencia de la anterior, la empleamos cuando debemos recordar algo y no contamos con ninguna clave para ello. Por ejemplo, ante preguntas abiertas de examen como «escribe todo lo que sepas sobre la Revolución Industrial».

Áreas cerebrales relacionadas con el almacenamiento de recuerdos

Mientras que el hipocampo es la región del cerebro donde se produce la memoria a corto plazo, la corteza cerebral es la que almacena los recuerdos a largo plazo. Se han encontrado evidencias científicas de que, a diferencia de lo que se creía anteriormente, ambos tipos de recuerdos se generan de forma simultánea.

Además, existen regiones especializadas en tipos de recuerdos o aprendizajes concretos. Veamos algunos ejemplos:

  • Cerebelo. Se encarga de los procesos automáticos que necesitamos a diario (desde la coordinación motora hasta la conducción de un coche, pasando por el equilibrio, entre otros).
  • Lóbulos frontales. Relacionados con las funciones ejecutivas, es decir, aquellas que nos otorgan la racionalidad (el lenguaje, la socialización, la capacidad de improvisación, el control de impulsos, etc.)
  • Córtex temporal. Se ha visto asociación con los recuerdos registrados en la infancia.
  • Sistema límbico. Implicado en los recuerdos asociados a emociones.

¿Por qué la repetición se asocia con el aprendizaje?

Todos sabemos que una de las técnicas de estudio más utilizadas es la repetición (interna o verbalizada) hasta la memorización. Cada vez que aprendemos algo, se crean nuevas conexiones entre neuronas. Para acceder a los recuerdos de estos nuevos aprendizajes y que estén disponibles con mayor facilidad, es necesario reforzar estas vías neuronales en varias ocasiones. Así, cuanto más repetición, más consolidación del recuerdo.

¿Existe relación entre las emociones y la memoria?

Como hemos visto, así es. Un aprendizaje con una carga emocional grande resultará casi imposible de olvidar. En otras palabras, lo que nos emociona mucho queda en nuestra memoria durante largos períodos de tiempo. Esto es aplicable tanto para emociones positivas como para las negativas.

Los recuerdos asociados a emociones duran mucho más tiempo

Por otro lado, recordamos con más intensidad nuestras primeras veces en aquello que es importante para nosotros (por ejemplo, el primer día de la universidad, el primer beso o la primera vez que se viaja al extranjero).

Aquí podríamos destacar la memoria flash, encargada de recuerdos autobiográficos muy detallados y vívidos en momentos impactantes, sorprendentes o de fuerte carga emocional. Por ejemplo, en el caso de accidentes o atentados.

«Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidarse es difícil para quien tiene corazón» — Gabriel García Márquez

¿Qué es el olvido y cómo funciona? 

Los recuerdos no son permanentes, en especial si no se refuerzan, por lo que algunos terminan desapareciendo. Esto se conoce como olvido. Se debe a que el tejido cerebral cambia constantemente: neuronas que mueren y/o conexiones que cambian o se vuelven más débiles. El paso del tiempo, el contexto de aprendizaje con respecto al contexto de recuperación, las interferencias a la hora de aprender, la intensidad de la consolidación del recuerdo, etc., son algunos de los motivos por los que somos incapaces de acceder a cierta información registrada con anterioridad.

Hay veces en las que el recuerdo se pierde para siempre, pero en otras nos encontramos con la incapacidad temporal de acceder a la información. Por ejemplo, «tener una palabra en la punta de la lengua» o cuando nos suena la cara de una persona y no logramos saber de qué.

También puede producirse olvido a causa de un suceso traumático, tanto orgánico como funcional, lo que conocemos por amnesia. Al igual que este, existen otros problemas de memoria a los que hay que prestar atención para intervenir lo antes posible y minimizar así las consecuencias derivadas.

Estrategias para una mejor recuperación de los recuerdos, ¿Por qué es importante entrenar la memoria?

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Una de las propiedades más hermosas de nuestro cerebro es su plasticidad. Esta nos permite seguir aprendiendo toda la vida y evitar perder, con el tiempo, los recuerdos que nos importan. Debemos aprovechar esta capacidad y trabajar en nuestro cerebro. ¿Cómo?

  • Entrena los recuerdos. Practicar con frecuencia el recuerdo de aquellas cosas que no queremos olvidar ayuda a fortalecer sus conexiones. Nombres de allegados, fechas especiales o la alineación de nuestro equipo favorito. ¡Todo vale!
  • Utiliza el chunking. Ya hemos visto que la memoria a corto plazo puede retener hasta 7+-2 ítems. La técnica del chunking consiste en la agrupación de elementos, así que permite recordar algo más. Por ejemplo, en lugar de memorizar las nueve cifras de un número de teléfono, hacerlo en paquetes de tres. ¡Notarás la diferencia!
  • Ejercita la memoria de trabajo. Apuesta por los juegos que te hagan pensar, planificar, tomar decisiones. Los sudokus, sopas de letras, crucigramas o el ajedrez son algunos ejemplos. El entretenimiento no está reñido con los cuidados del cerebro.
  • Respeta tus horas de sueño. Tendemos a subestimar el poder de un buen descanso, pero es el momento en el que nuestro cerebro aprovecha para estabilizar y consolidar recuerdos. Por esta razón, le hacemos un flaco favor a la memoria cuando nos quedamos estudiando toda la noche antes del examen en lugar de dormir.
  • Cuida tu alimentación. Se ha visto que la restricción calórica no solo mejora la salud, sino que retrasa el envejecimiento cerebral y el declive cognitivo asociado. Por tanto, una alimentación sana favorece la conservación de la memoria.
  • Di sí al deporte. Lo decimos siempre: la actividad física beneficia enormemente al organismo, procesos cognitivos incluidos. Ayuda a las neuronas en la codificación y recuperación de los recuerdos, mejorando además el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento.
  • Apuesta por la lectura. Dicen que los libros son la mejor forma de viajar sin movernos de casa, y si además nos ayudan a mantener activa la mente, se disfrutan por dos. Es muy importante no aburrirse leyendo, porque perdemos el interés, así que tenemos que escoger aquellas lecturas que realmente nos gusten. ¿Solo valen los libros? ¡No! Periódicos, revistas, incluso la etiqueta del champú. No importa, pero lee.
  • Aprende idiomas. Con el tiempo, la flexibilidad mental y las capacidades cognitivas parecen encontrarse mejor en las personas bilingües. Pero no hace falta dominar a la perfección dos o más idiomas para que el cerebro trabaje, saber defendernos en otra lengua ya implica un trabajo mental. El freno no lo marca la edad, sino la actitud.

Memoria sensorial: el motor de tus capacidades ocultas

¿Tienes el poder de ver con los ojos cerrados? ¿Puedes oír, en silencio, la voz de alguien a quien echas de menos? ¿Has viajado alguna vez al pasado envuelto por un aroma? Estos son algunos de los poderes de tu memoria sensorial, que utiliza tus cinco sentidos para captar, retener y recuperar tu mundo. Descubre en este artículo, qué es la memoria sensorial, los diferentes tipos que existen (ecoica, icónica, táctil, olfativa, gustativa) y cómo mejorarla. 

“Hay olores que huelen toda la vida por haberlos percibido por primera vez una tarde de tormenta.” – Marcel Proust –

Qué es la memoria sensorial

Qué es la memoria sensorial

Tenemos la capacidad ilimitada de percibir, registrar y  almacenar información sobre nuestro entorno; la memoria sensorial es la responsable de este proceso. Los sentidos dirigen la percepción, captando información sobre objetos y acontecimientos que suceden en nuestro contexto. El sistema de memoria sensorial prolonga unos instantes la información percibida, para que pueda ser captada por otros sistemas de memoria. De este modo, las distintas sensaciones comienzan a archivarse en nuestro almacén de recuerdos.

La información sensorial retenida no solo nos permite reconocer nuestro ambiente (oler un perfume y saber quién se acerca, reconocer quien nos llama al oír su voz…) también nos posibilita dar un sentido propio a futuros acontecimientos. Si presenciamos una escena violenta de un desconocido, y volvemos a cruzárnoslo en pocos días; podemos, al reconocer su rostro, sentir temor y rechazo. Sin embargo, su rostro no despierta ninguna sensación en el resto de personas que caminan a su alrededor y no presenciaron dicha situación. Almacenamos información sensorial vinculándola al grado de atracción o las distintas sensaciones que despertaron en el momento de su captación. Un estímulo catalogado como desagradable por un individuo, puede ser considerado gratificante y placentero por otra persona que se encuentre en su misma situación.

La memoria sensorial interviene también en el buen funcionamiento de otros sistemas de memoria. Advierte de forma rápida y eficaz estímulos que deben ser atendidos y resueltos por nuestra memoria a corto plazo; y conserva particularidades de los recuerdos de origen sensorial en nuestras memoria a largo plazo; para que podamos reconocerlos, valorarlos; y por tanto, responder ante ellos.

Tipos de memoria sensorial

Nuestros cinco sentidos conforman cinco tipos de memoria sensorial. Cada uno concede el poder de reconocer y rememorar impresiones percibidas,  junto a la valencia que les fue otorgada durante sus registro.

1. Memoria sensorial ecoica o auditiva

La principal función de la memoria sensorial de tipo ecoica o auditiva, es captar sonidos y experiencias auditivas para prolongar su presencia y puedan así ser captados por otros sistemas de respuesta. Este tipo de memoria, puede llegar a prolongar la presencia de un sonido hasta 10 segundos después de que este ya haya acabado.

En ocasiones solicitamos que nos repitan una pregunta, y cuando lo están haciendo notamos que realmente si sabíamos lo que nos habían preguntado. No hemos sido conscientes de escuchar, pero nuestros oídos si ha hecho su trabajo; nuestra memoria auditiva nos envía unos segundos más tarde esta información.

2. Memoria sensorial icónica o visual

La memoria sensorial de tipo icónica, interviene en el registro de experiencias sensoriales visuales. Nuestros ojos funcionan como una cámara fotográfica que realiza continuamente instantáneas. Este sistema prolonga unos instantes la duración de cada representación captada, para que pueda ser enlazada con otras imágenes. La capacidad de duración de la memoria icónica es más breve que la de la memoria ecoica, pudiendo prolongar la presencia de cada imagen hasta un máximo de 250 milisegundos aproximadamente. Esta brevedad evita que el sistema se sobrecargue. A veces, almacenamos en sistemas de memoria superiores, esta información sensorial, de forma inconsciente y no intencionada.

Imaginemos que viajamos en el metro durante un trayecto de 40 minutos. Durante dicho trayecto se encuentra sentado en el asiento de enfrente un pasajero desconocido al que, supuestamente, no prestamos atención. Al día siguiente encontramos al mismo individuo en el supermercado y lo reconocemos. Las instantáneas tomadas en el metro habían sido procesadas y enviada a otros sistemas de recuerdo.

3. Memoria sensorial táctil

La memoria sensorial de tipo táctil, permite el registro de información sobre características de los objetos que tocamos y las sensaciones que nos despiertan. Bliss, Crane, Mansfield y Townsendv (1966) encontraron en sus estudios diferencias en la capacidad de este tipo de memoria entre ciegos congénitos, ciegos tardíos e individuos con visión normal. Estas diferencias reflejan la gran capacidad de mejora con la práctica del sistema de memoria táctil.

Supongamos que necesitamos coger algo de ropa de nuestro armario, pero se han fundido las luces de nuestro dormitorio y nos encontramos totalmente a oscuras. Probablemente comprobemos que reconocemos muchas de nuestras prendas si las tocamos. Aunque nunca antes nos hayamos parado a procesar este dato de forma intencionada, nuestro sentido del tacto ha realizado su trabajo y hemos procesado dicha información.

4. Memoria sensorial olfativa

La memoria sensorial de tipo olfativo, registra información sobre los olores que desprenden distintos estímulos. Nuestro olfato tiene la capacidad de distinguir una amplia diversidad de aromas; detecta mayor variación de estímulos que ningún otro sentido.  Además es capaz de enlazarlos con distintas situaciones y retener ese enlace de forma muy prolongada en el tiempo.

Imaginemos que organizamos una cena en casa con varios amigos. Al día siguiente encontramos una chaqueta en la entrada que alguien ha olvidado. No sabes de quién es ya que su dueño se la quitó antes de entrar al salón y no la habías visto antes. Olerla es uno de los primeros recursos que podemos utilizar. Fácilmente podría suceder, que aunque en la fiesta no prestásemos especial atención al aroma de ninguno de los invitados, el olor de la chaqueta esté asociado en nuestra memoria a alguno de ellos.

5. Memoria sensorial gustativa

La memoria sensorial de tipo gustativa participa en la captación de sabores, y su posterior clasificación y retención en nuestra memoria. Las sensaciones que experimentamos las primeras veces que recibimos un estímulo gustativo, tienen a marcar de forma bastante permanente la valencia que les otorguemos. Además, la memoria sensorial gustativa, tiende al igual que la olfativa a crear fuertes vínculos entre emociones, sentimientos afectivos y recepción de estímulos; y mantenerlos en el tiempo de forma duradera.  Con frecuencia, probar un alimento nos transporta a otro momento temporal u otra situación concreta. Al igual que la memoria sensorial táctil, también se desarrolla bastante con la práctica, lo que explica por ejemplo los dotes de los catadores para distinguir y criticar sabores.

Supongamos que pasamos una temporada en Alemania y nos habituamos a beber con frecuencia una marca de cerveza. Al volver a España dejamos de consumirla. Después de varios años la encontramos en nuestro país y la compramos. Probablemente este hecho despierte sensaciones y recuerdos de lo experimentado durante nuestra estancia en Alemania, sensaciones no necesariamente relacionadas directamente con el sabor de la cerveza.

Memoria Sensorial – Cerebro

No debemos olvidar que, aunque existen cinco tipos de memoria sensorial, estos no trabajan necesariamente de forma independiente. En muchas ocasiones, dos o más sentidos registran información sobre un mismo acontecimiento de forma paralela. Por tanto, la huella de memoria que queda registrada en nuestro almacén se activará cuando se perciban dos sensaciones al mismo tiempo. Por ejemplo, el sabor del café cada mañana puede no despertar en nosotros ningún recuerdo; pero si hacerlo el sabor del café y el tacto de una taza de cristal fino).

¿Podemos mejorar nuestra memoria sensorial? Consejos

Existen individuos con talentos sensoriales notoriamente destacados, que encuentran gran facilidad para percibir y discriminar estímulos a través de algunos de sus sentidos (músicos, catadores…). No obstante, todos podemos mejorar nuestros diferentes tipos de memoria y capacidad sensorial trabajando con ella de forma adecuada. Si desarrollamos la capacidad de nuestros sentidos, aumentará también la eficacia memorística de los mismos.

Antes de empezar a entrenar los sentidos es importante conocer nuestras aptitudes. Detectar nuestras carencias para solventarlas y reconocer nuestras virtudes para aprovecharlas. Las personas que sufren deficiencias sensoriales en unos de sus sentidos, suelen compensar sus necesidades incrementando la funcionalidad de otro de ellos.

Una vez que conocemos la capacidad de cada una de nuestras memorias sensoriales, será útil combinarlas. Imaginemos que un compañero se ha comprado un libro que nos interesa. Si le preguntamos el nombre y nos dirigimos directamente a la librería será fácil olvidarlo antes de llegar. En cambio, si además de escuchar a nuestro compañero le pedimos que nos deje el libro, lo cogemos con nuestras manos y observamos el nombre escrito en su portada; tendremos muchos más datos sensoriales; y por tanto, mayor éxito en el recuerdo.

Por último, para llevar a cabo procesos de memoria sensorial es fundamental el desarrollo de nuestra atención. Actualmente existen programas profesionales que permiten realizar una evaluación cognitiva online. CogniFit es la herramienta neurocientífica más precisa y utilizada, con la que podemos medir con detalle nuestro nivel atencional y otros procesos cognitivos. Al jugar a diferentes juegos mentales, descubres tu estado cognitivo. Gracias a la base de datos y al desarrollo de algoritmos avanzados, CogniFit entiende cuál es la situación cognitiva particular de cada individuo y ofrece un programa de ejercicio cerebral personalizado. Las tareas seleccionadas y su nivel de dificultad son dinámicamente cambiadas basándose en las necesidades específicas del usuario.

La escasa atención dificulta la percepción, y sin percepción no hay recuerdo. Es cierto, como antes comentábamos, que nuestros sentidos captan en numerosas ocasiones información de forma inconsciente, pero esto no siempre es así. Muchas personas, con déficits de atención, aseguran que tienen muy mala memoria. Este no suele ser el problema, simplemente no están dando los pasos necesarios para que su memoria logre alcanzar lo que están percibiendo del medio.  No es lo mismo ver que mirar, ni oír que escuchar. Aportando intencionalidad a nuestros procesos sensoriales mejoraremos los resultados de este tipo de memoria.

Muchas gracias por leer este artículo, si te has quedado con dudas, tienes alguna pregunta sobre la memoria sensorial, o quieres compartir tus experiencias. No dudes en dejarme abajo tus comentarios . ¡Estaré encantada de leerlos y responder a ellos! 🙂

Referencias.

Bliss, J. C., Crane, H. D., Mansfield, P. K., & Townsend, J. T. (1966). Information available in brief tactile presentations. Attention, Perception, & Psychophysics, 1(4), 273-283.

Ejercicios para mejorar las Funciones Ejecutivas

Las investigaciones en el campo de la neuropsicología y las técnicas más actuales de  neuro-imagen funcional han arrojado luz sobre el misterio de las funciones ejecutivas, la importancia que tienen en nuestra vida diaria, y el desempeño con éxito en la misma. A través de este artículo la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te explicará qué son las funciones ejecutivas, qué beneficios suponen para tu vida un buen funcionamiento de ellas, y te propone los mejores ejercicios para mejorar las funciones ejecutivas. ¡No lo dudes, y empieza a darle a tu cerebro la importancia que se merece!

La neuroplasticidadnos permite mejorar nuestras funciones cognitivas

¿Qué son las Funciones ejecutivas o FE?

Las funciones ejecutivas (FE) pueden definirse como el conjunto de habilidades cognitivas implicadas en el razonamiento, y en la resolución de situaciones novedosas o cambiantes de una forma efectiva. En términos genéricos, podemos decir que las funciones ejecutivas son la secuencia de actividades que nos llevan a conseguir un objetivo.

Las funciones ejecutivas son operaciones mentales dirigidas hacia un fin. Permiten que podamos seleccionar, planificar y tomar decisiones voluntarias. Las funciones ejecutivas constituyen la esencia de nuestra conducta:

  • Las funciones ejecutivas están relacionadas con la capacidad para formular metas.
  • Las facultades implicadas en la planificación de los procesos y las estrategias para lograr los objetivos.
  • Las habilidades cognitivas que intervienen en la ejecución de los planes.
  • El reconocimiento de las metas y la capacidad de modificar la actividad para crear nuevos planes de acción.

Sholberg considera que las funciones ejecutivas abarcan una serie de procesos cognitivos, entre los que destacan la anticipación, elección de objetivos, planificación, selección de la conducta, autorregulación, automonitorización y uso de feedback.

Algo tan cotidiano como llegar puntual a clase o al trabajo, o simplemente ir al cine o quedar con nuestros amigos, implica un uso adecuado de estas funciones. Si fallan, nuestra conducta no será eficaz y nuestros planes y metas no se cumplirán como esperábamos.

¿Qué ocurre cuando mis Funciones Ejecutivas (FE) no funcionan correctamente?

Una persona que presenta problemas en las Funciones Ejecutivas o una actividad deficiente de las mismas probablemente presentará:

  • Dificultades en el establecimiento de nuevas conductas.
  • Incapacidad para utilizar estrategias operativas.
  • Limitaciones en la productividad y creatividad, asociadas a un déficit de flexibilidad cognitiva.
  • Dificultad para anticipar las consecuencias de sus acciones, relacionado con una mayor impulsividad.

Además hay una serie de enfermedades patológicas que correlacionan con un déficit en las funciones ejecutivas, destacando entre ellas la esquizofrenia, el trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno disocial de la personalidad, el autismo o el TDAH.

¿Qué puedo hacer para mejorar mis Funciones Ejecutivas (FE)?

Gracias a la plasticidad cerebral, nuestras funciones ejecutivas pueden mejorar sensiblemente. A través del entrenamiento podrás conseguir una mayor eficiencia y efectividad en los retos que te propongas.

Gracias a la neuroplasticidad de tu cerebro, estos estímulos exteriores en forma de ejercicios modularán los procesos subyacentes a las funciones ejecutivas. La ciencia ha mostrado que la experiencia y el aprendizaje modifican y facilitan la aparición de nuevas conexiones neuronales, mejorando así nuestro desempeño cotidiano.

Este artículo, estima que casi el 50% de la población presenta algún tipo de deficiencia en sus funciones ejecutivas.

Por lo tanto, entrenar tus habilidades cognitivas para la consecución de un mejor desempeño de las funciones ejecutivas, no sólo va a beneficiar a niños, adolescentes o adultos con problemas de aprendizaje, TDAH o dislexia, sino a cualquier persona de cualquier edad que quiera mejorar sus funciones cognitivas.

10 Ejercicios para mejorar las funciones ejecutivas (FE)

La realización continuada y repetitiva de estos ejercicios actuará sobre tu estructura cerebral; en concreto en las redes neuronales implicadas en la función que estés entrenando para restaurar las funciones ejecutivas (Anderson, Winocur y Palmer, 2003).

1- Dividir la tarea en etapas te ayudará a mejorar tus funciones ejecutivas

Sea cual sea la tarea u objetivo que quieres realizar, el primer paso es dividirlo en etapas. Para ello necesitas realizar una planificación; es decir, establecer las fases esenciales que componen un plan complejo (tu objetivo final), y la ordenación de estas fases para que tu conducta sea más eficaz.

Ejercicio para mejorar tus funciones ejecutivas: Por ejemplo, si tu objetivo es enviar unas invitaciones para una fiesta; podrías dividir las siguientes etapas:

  • 1 paso: Elegir a los invitados
  • 2 paso: Ir a la papelería y comprar las tarjetas y los sobres
  • 3 paso: Comprobar que tienes las direcciones actualizadas y correctas…

Una buena planificación es una manera excelente de entrenar tus funciones ejecutivas, ya que te ayuda a utilizar de manera más efectiva tus recursos cognitivos y a desarrollar tu flexibilidad cognitiva.

2- Maneja eficazmente tu tiempo para mejorar tus funciones ejecutivas

A todos nos pasa que nos faltan horas en el día, y raras veces nos da tiempo a hacer todo lo que teníamos previsto. Esto ocurre cuando gestionamos ineficazmente nuestro tiempo.

El truco consiste en que cuando diseñemos una estrategia para conseguir un objetivo en etapas, necesitamos hacer una estimación del tiempo necesario, y además es prudente contar con problemas eventuales.

Ejercicio para mejorar tus funciones ejecutivas: Siguiendo con el ejemplo anterior, estaría bien que calculases tiempo de sobra en la etapa de la papelería, ya que al ir puede que no tengan las tarjetas que estás buscando, o que tengas que encargarlas con antelación.

La previsión y la gestión eficaz de tu tiempo son los aliados perfectos para un buen rendimiento de las funciones ejecutivas.

3- Practica el entrenamiento en auto-instrucciones

Con el entrenamiento en auto-instrucciones conseguimos una reducción de la impulsividad, disminuimos el déficit en la planificación y mejorar la capacidad de la flexibilidad cognitiva.

A través de la mediación verbal, debemos hablarnos a nosotros mismos en voz alta, dándonos instrucciones de lo que debemos hacer y recompensándonos verbalmente cuando lo hacemos bien.

Ejercicio para mejorar tus funciones ejecutivas: El lenguaje interno o las auto-instrucciones te ayudarán a economizar recursos cognitivos y no andar dando vueltas innecesarias.

El prestar atención a lo que hacemos supone un ahorro de energía importante, y es tan fácil como decirte a ti mismo los pasos que vas a seguir a continuación, razonándolos y centrándote en ellos.

4- CogniFit, el programa líder en evaluación y estimulación de las funciones ejecutivas

CogniFit es el programa líder en evaluación cognitiva y estimulación cerebral para tratar los síndromes disejecutivos. La batería de evaluación computerizada para evaluar el nivel cognitivo o Cognitive Assesment Battery (CAB) de CogniFit, es un completo test neurocognitivo diseñado por expertos psicólogos y neuropsicólogos, validado por la comunidad científica y es utilizado por colegios, universidades y hospitales de todo el mundo para evaluar las funciones ejecutivas.

Gracias a esta herramienta, podemos valorar un largo rango de habilidades cognitivas relacionadas con las funciones ejecutivas, como son la memoria de trabajo, la capacidad de planificación, recontextualización, el tiempo de respuesta, la flexibilidad, la monitorización y la inhibición de conductas.

Tras el proceso evaluativo, CogniFit pone a tu disposición un gráfico preciso con los resultados, propone automáticamente un entrenamiento personalizado para estimular las funciones ejecutivas que presentan déficits estructurales.

5- Practica deporte para mejorar tus funciones ejecutivas

Está demostrado que practicar algún deporte de tipo competitivo, además de ayudarnos en el nivel físico, también lo hace en el plano cognitivo.

La atención focalizada y las habilidades personales se ven incrementadas cuando practicamos con asiduidad algún tipo de deporte competitivo. Te ayuda a tomar decisiones rápidas en cuanto a tus movimientos en relación a los movimientos de los demás, mejora la anticipación y la flexibilidad cognitiva ya que no siempre tienes que reaccionar de la misma manera para vencer, por lo que el deporte es un aliado perfecto para mejorar las funciones ejecutivas.

Ejercicio para mejorar tus funciones ejecutivas: Un deporte competitivo puede ser desde un partido de fútbol con los amigos, hasta una partida de ajedrez. ¡Elige el que más te guste y practícalo!

Practica algún deporte competitivo para mejorar tus funciones ejecutivas

6- El diccionario emocional, un ejercicio para mejorar tus funciones ejecutivas

Para este ejercicio únicamente necesitarás un diccionario, papel y lápiz. El entrenamiento consiste en buscar palabras que expresen una emoción (rabia, alegría, tristeza, pena, angustia, felicidad, asco…) buscar la definición, escribirla, y pensar y escribir un ejemplo personal de cómo vives esa emoción.

Busca todas las emociones que se te ocurran, e intenta realizar 3 cada vez.

Este ejercicio para mejorar tus funciones ejecutivas, es muy útil para ayudarte con las habilidades de auto-regulación, supone un conocimiento más profundo de ti mismo y te ayudará a entrenar de forma efectiva tus funciones ejecutivas.

7- La importancia de hacer listas

Realizar listas con las tareas que tienes que realizar esa semana, las cosas que tienes que comprar en el supermercado, las llamadas que tienes pendientes, la maleta para el viaje el dos días…

Las listas son un ejercicio para mejorar las funciones ejecutivas muy eficaz y útil. Además de delimitar y secuenciar tus futuras acciones, las listas te ayudan a manejar tu tiempo y recursos. Si necesitas champú para el viaje, y lo anotas en tu lista al principio de semana, lo comprarás en un momento idóneo sin tener que hacer viajes absurdos a última hora.

Las listas te ayudan a planificar tus metas, distinguir lo relevante de lo irrelevante y a conseguir tus objetivos de la manera más eficaz.

¡Utiliza listas para mejorar tus funciones ejecutivas!

8- La música es tu aliado

La música es muy beneficiosa para nuestras funciones ejecutivas. Ya sea bailando, cantando o tocando un instrumento, podemos contribuir al desarrollo de habilidades. Además, mientras más complejo sea el ritmo en concreto, más partes contenga la música o más complicada sea de ejecutar, será más beneficiosa para nosotros.

Con la música podremos desarrollar la improvisación, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio.

9- Participar en una obra de teatro para mejorar tus funciones ejecutivas

En una obra de teatro es necesario que la actuación esté cuidadosamente coreografiada, e implica que todos los participantes, tanto los que salen a escena como los de detrás de bambalinas, recuerden su momento de participación, ya que el grupo entero depende de ellos.

En concreto para los actores, el aprendizaje de líneas y acciones de su guión, les ayuda a desarrollar funciones como la atención y la memoria de trabajo.

10- jugar a videojuegos también incrementa tus funciones ejecutivas

Siempre que establezcas y cumplas un límite de tiempo, jugar a videojuegos puede ser una aportación muy valiosa.

Los videojuegos desafían tu tiempo de reacción, la atención selectiva, el seguimiento y el control inhibitorio.

Moviéndote a través de mundos imaginarios, también entrenas tu memoria de trabajo.

Muchas gracias por leer, ¿Conoces más ejercicios para mejorar las funciones ejecutivas? ¡Déjanos abajo tus comentarios! 😉

Todo sobre la Memoria Semántica: “Lo tengo en la punta de la lengua”

“Lo tengo en la punta de la lengua” La memoria semántica almacena nuestros conocimientos sobre el mundo y el lenguaje. Cuando queremos recordar ciertos conocimientos que hemos adquirido, como por ejemplo: “¿Cuál es la capital de Francia?” o, “¿Cómo se llama el actual presidente de EEUU?”, estamos haciendo un uso eficaz de nuestra memoria semántica.  Gracias a ella, podemos recordar en pocos segundos las respuestas. Descubre en este artículo qué es la memoria semántica, para qué sirve, qué ejercicios podemos practicar para evaluar y mejorar nuestra memoria semántica, y algunos de los trastornos asociados a un déficit en su procesamiento.

La memoria semántica. Foto: Tachina Lee. Unsplash.com

¿Qué es la memoria semántica?

¿Qué es la memoria semántica? Tulving fue el primero en establecer el término de memoria semántica. La memoria semántica se puede definir como un tipo de memoria de significados y conocimientos generales en la que no intervienen nuestras experiencias concretas, ni el recuerdo de sucesos puntuales.

Por ejemplo, para responder a la pregunta “cuantas horas tiene un día” no es necesario evocar ningún momento concreto de nuestra vida en el que hayamos aprendido ese conocimiento. La memoria semántica nos permite recordar “automáticamente” que un día tiene 24 horas, sin necesidad de evocar sucesos concretos que nos recuerden ese conocimiento.

La memoria semántica es necesaria para recordar los conceptos que tenemos sobre el mundo, y también, es necesaria para hacer un uso adecuado del lenguaje. Además, es una clase de memoria que está almacenada a largo plazo, por lo que una vez adquirido un conocimiento, podrá incluso, mantenerse toda la vida.

La memoria semántica es tan extensa como los conocimientos que podamos tener. Por ejemplo, si queremos recordar que el león es un animal mamífero y tiene 4 patas, no será necesario relacionarlo con ningún acontecimiento específico que nos haya ocurrido con leones, nuestra cabeza va mucho más rápido.

  • La memoria semántica es un tipo de memoria a largo plazo: Nos permite almacenar recuerdos durante días, décadas o años. No tiene límite de capacidad ni duración.
  • La memoria semántica es declarativa: Esto significa que accedemos a ella de forma consciente.
  • Diferencias entre la memoria episódica y la memoria semántica: La memoria episódica es la encargada de proporcionarnos recuerdos autobiográficos, como por ejemplo, “¿qué he desayunado hoy?” o “¿Qué hice el fin de semana?”. Por tanto, la gran diferencia entre estos dos tipos de memoria, es que la memoria semántica, es un diccionario de palabras y sucesos del mundo sin necesidad de recurrir a nuestra experiencia, y la memoria episódica es como un diario personal, formado por nuestras experiencias.

¿Donde se ubican las palabras en nuestro cerebro?  Un equipo científico ha creado un mapa interactivo que muestra qué áreas del cerebro se activan al escuchar diferentes palabras. Este mapa cerebral semántico, revela como el lenguaje se distribuye a través del cortex y los dos hemisferios cerebrales, agrupando las palabras por significados, y construyendo un enorme diccionario cerebral.

¿Para qué nos sirve la memoria semántica?

La memoria semántica nos sirve a modo de diccionario mental, para organizar esa cantidad de palabras, conceptos, y símbolos que almacenamos, dándoles un significado. La memoria semántica nos permite ahorrar recursos cognitivos, y ser capaces de interpretar en poco tiempo, y con pocas palabras, el mundo en el que vivimos.

La memoria semántica es fundamental para nuestro día a día. Por ejemplo, la memoria semántica, nos permite saber “automáticamente” que un león es un mamífero, sin necesidad de que tengamos que repasar mentalmente todos los leones que hemos visto en nuestra vida, ni pensar en los tipos de leones que existen.

Nuestra memoria semántica nos permite proporcionar un significado general a la palabra “león”: Animal mamífero de cuatro patas, grande, con mucho pelo rodeando su cabeza, etc.

Si tuviéramos que pensar en todos los leones que existen en el mundo para poder recordarlos y describirlos, sería imposible. Por tanto, la memoria semántica es la mayor garantía de que podamos englobar múltiples conceptos concretos (animales, personas, objetos…) en un solo con concepto general. Esto se organizará mediante infinidad de categorías (animales, objetos, seres vivos, seres no vivos, mamíferos, reptiles, etc).

Alteraciones de la memoria semántica: Trastornos de acceso y almacenamiento semántico

  • Personas con demencia semántica: Tienen problemas para poder encontrar el significado de los conceptos. Hay gran diversidad entre unos pacientes y otros, la demencia semántica se caracteriza por pacientes que pueden tener dificultades para acceder a los significados de los conceptos , pero no tienen por qué tener problemas en utilizar esquemas (por ejemplo, planchar)
  • Personas con lesiones en la corteza prefrontal: Se han encontrado evidencias de que pacientes con una lesión en la corteza prefrontal pueden tener dificultades para desarrollar un esquema, pero no para el significado de las palabras (al contrario del ejemplo anterior). Estas personas por tanto, son incapaces de utilizar un esquema como por ejemplo, ir al dentista cuando tienen un problema en la boca, o hacer la colada cuando quieren lavar la ropa, pero en cambio pueden acceder a los conceptos de las palabras.
  • En la enfermedad de Alzheimer una característica típica es un fallo en la memoria episódica (en los recuerdos autobiográficos), pero sin duda, también se ve afectada la memoria semántica, ya que estos pacientes tienden a desarrollar trastornos en el lenguaje y en el uso de esquemas.

Ejercicios para mejorar la memoria semántica

1- CogniFit, plataforma líder en evaluación y estimulación cognitiva

El acceso rápido y fluido a las palabras es una de nuestras habilidades cognitivas principales. Todos hemos sentido algunas veces esa sensación de “tener algo en la punta de la lengua”. En algunos casos, la selección rápida y sin esfuerzo se altera y aparecen dificultades.

CogniFit es una herramienta profesional que permite evaluar y mejorar el acceso al léxico. El estudio de la plasticidad cerebral nos ha enseñado que cuanto más utilizamos un circuito neuronal, más fuerte se hace. Y esto, es aplicable a las redes neuronales que intervienen en la memoria: Acceso al léxico, memoria de trabajo, memoria a corto plazo, memoria visual, memoria auditiva a corto plazo, memoria contextual

La capacidad de encontrar la palabra adecuada en el momento indicado se puede mejorar si se entrena adecuadamente. La batería de ejercicios clínicos que ofrece CogniFit, permite evaluar y entrenar el acceso al léxico, y otras habilidades cognitivas implicadas en la memoria.

¿Cómo funciona CogniFit? El programa primero evalúa de forma precisa el acceso al léxico (la capacidad del individuo para reproducir nombres de objetos) y otras habilidades cognitivas. En base a los resultados obtenidos en el ejercicio, CogniFit ofrece de forma automatizada un completo régimen de entrenamiento cognitivo personalizado.

Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que se pueden practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución del estado cognitivo. ¡Solamente tienes que registrarte!

2- Recordar los hechos del mundo que nos rodea

Es bueno recordar hechos del mundo que nos rodea: Si una persona quisiera fortalecer la memoria semántica, los ejercicios más eficaces son ir recordando una serie de palabras, e ir incrementando la cantidad, y también la dificultad. Por ejemplo, aprenderse las provincias de España, después las capitales de Europa, e ir incrementando hasta poder saberse todas las capitales del mundo. Aquí puedes encontrar otros ejercicios de gimnasia cerebral muy útiles.

3- Aprender nuevos idiomas y viajar

Aprender otro idioma nos obliga a empezar un nuevo vocabulario, una nueva estructura, nuevas reglas en el idioma. La memoria semántica es imprescindible para todo ello. Descubre las ventajas de ser bilingüe.

Viajar puede ayudar, además, a aprender nuevos esquemas, y nuevos guiones, ya que las costumbres y la cultura de cada país pueden variar mucho y los esquemas y guiones nos ayudan a adaptarnos según la situación.

4- Establecer significados entendiendo qué es lo que aprendemos

¿Cómo aprende el cerebro? Todas las investigaciones han apuntado que se aprende mejor, y más rápido, otorgando un significado a los conceptos. Por ejemplo, para estudiar, recordamos mucho mejor algo a lo que hemos dado significado, que a lo que hemos aprendido por mera repetición de palabras. Descubre estas técnicas de estudio.

5- Ejercicios para pacientes con trastorno en la memoria semántica

Existen ejercicios sencillos en los que se escriben una serie de preguntas básicas, a las que el paciente tiene que contestar, y si se equivocan, se corrige delante de ellos. Por ejemplo, preguntas como: “¿Cuáles son las cuatro estaciones del año?”, “¿Cuáles son los meses?”, “¿Cuáles son los números del 1 al 15?”.

También en personas con trastorno en la memoria semántica es muy eficaz empezar frases incompletas para que ellos continúen, y después corregirlo: “Los limones son de color…”, “La capital de España es…”, etc.

La memoria semántica es tan importante en nuestras vidas, que si pensáramos por un momento todas las veces que la utilizamos al día, nos sorprenderíamos. Nos ayuda a hablar, a comunicarnos, a aprender qué significa cada concepto del mundo y poder entenderlo dándole un significado.Por todo ello, parece un milagro que tengamos un diccionario tan amplio y tan bien organizado, frente a la multitud de estímulos que nos rodean. Si tuviéramos que aprender todos los días todo de nuevo , sin poder recordar lo que percibimos y sin darle un significado, sería un esfuerzo casi inasumible. La memoria semántica supone el mayor ahorro cognitivo, ya que gracias ella, podemos almacenar el mundo que percibimos, en nuestra cabeza.

Nos ayuda a saber qué esquemas hay que tener cada día (si tengo un problema de salud, voy al médico), y a seguir guiones que hacemos casi de forma automática (ir a un restaurante, esperar a que te atiendan, pedir, etc).

Poca memoria ¿de qué depende tener buena o mala memoria?

“Estoy estudiando y tengo poca memoria, me cuesta mucho trabajo retener la información, siento que tengo que esforzarme más que el resto para aprobar”. “Estoy dando clases de baile, y no consigo retener los pasos que nos enseña el profesor ¡tengo muy poca memoria!”. “He notado que tengo más olvidos que antes, ¿debería preocuparme por la pérdida de memoria?”

Poca memoria. Foto: stux. Pixabay.com

A muchos de nosotros nos preocupa tener poca memoria. Este problema, suele ser la primera señal de algún tipo de demencia como la enfermedad de alzheimer. En este artículo definimos qué significa tener poca memoria, qué podemos hacer para mejorarla, y cuándo deberíamos preocuparnos.

¿Qué es tener poca memoria?

Nuestra memoria no es una capacidad fija e inmóvil. La memoria es diferente en cada persona, no todos recordamos de la misma forma, ni somos capaces de retener la misma cantidad de información. Existen múltiples factores que hacen que recordemos mejor o peor en cada momento.

¿Qué significa tener poca memoria? La memoria es la función de nuestro cerebro que nos permite procesar, almacenar y recuperar información. Es nuestro diario de experiencias, es el producto de nuestro aprendizaje y de nuestro paso por la vida.

Hace un tiempo se creía que nuestras ideas y conocimientos, estaban almacenados en nuestro cerebro a través de módulos, como en los distintos estantes de una librería. No obstante, esta idea fue rebatida rápidamente por el concepto de red neuronal.

Según el neurocientífico Joaquim Fauster: “La red neuronal es la base de todo el conocimiento y de toda la memoria”. Las redes neurales del conocimiento se forman a partir de la asociación y la experiencia (neuroplasticidad). Esto quiere decir que el código de la memoria y del conocimiento es un “código relacional”. El conocimiento nace de distintas relaciones y conexiones entre neuronas que no engloban un contenido específico, sino que comparten células y grupos celulares o, dicho de otro modo, un grupo celular puede ser parte de muchas redes.

En conclusión, la base del conocimiento en el cerebro no se puede reducir a la estructura neuronal, no podremos hallar un recuerdo o una experiencia en un “cajón” de nuestro cerebro, sino que la relación de las distintas redes neuronales a través de enlaces sináptico es lo que crea y da forma al conocimiento, la experiencia o el recuerdo. En otras palabras, el todo es mucho más que la suma de las partes.

Tengo poca memoria ¿Qué puedo hacer?

La memoria es un proceso cognitivo que se puede mejorar si se entrena adecuadamente. La batería de ejercicios clínicos que ofrece CogniFit, está al alcance de todos y es muy recomendable para aquellas personas que se quejan de tener poca memoria. CogniFit es una herramienta profesional que permite, a través de sencillos juegos clínicos (que pueden practicarse online), evaluar y entrenar las funciones cerebrales implicadas en la memoria.

El estudio de la plasticidad cerebral nos ha enseñado que cuanto más utilizamos un circuito neuronal, más fuerte se hace. Y esto, es aplicable a las redes neuronales que intervienen en la memoria.

El programa de estimulación cognitiva de CogniFit, ha sido creado por un completo equipo de científicos, neurólogos y psicólogos cognitivos. Y está especialmente indicado para personas que creen que pueden tener poca memoria. El programa, primero evalúa de forma precisa los problemas de memoria y otras funciones cognitivas fundamentales y, en base a los resultados obtenidos, ofrece de forma automatizada, un completo régimen de entrenamiento cognitivo personalizado. CogniFit está recomendado para niños a partir de 6 años y adultos. Este programa es accesible vía online.

Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que se pueden practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución del estado cognitivo. ¡Solamente tienes que registrarte!

Utiliza CogniFit, el programa líder en evaluación y estimulación cognitiva para niños y adultos

Entrenamiento personalizado de CogniFit

Estimular nuestro cerebro es tan importante como estimular nuestro cuerpo. La estimulación desemboca en un cerebro más sano y, por ende, menos propenso a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. El neurocientífico Francisco Mora nos ofrece 12 consejos para mantener un cerebro sano y solucionar la poca memoria:

  • Comer menos: Comer demasiado aumenta el estrés oxidativo de nuestro organismo. Menos comida potencia la producción de neuronas en el hipocampo, aumenta la sinapsis y favorece los mecanismos de reparación neuronal. Descubre los alimentos que aportan vitaminas para el cerebro.
  • Entrenar tu cerebro de forma profesional: 
  • Deporte de forma regular: Al practicar deporte segregamos sustancias que favorecen una mayor plasticidad de nuestro cerebro.
  • Ejercicio mental: Debemos estimular la mente con desafíos y nuevos retos.
  • Viajar: Viajar es aprender, memorizar nuevos entornos, vivir nuevas experiencias y sentir emociones que son, al fin y al cabo, el motor de nuestro aprendizaje.
  • Vivir acompañado: Una buena salud mental pasa por tener buenas relaciones con los demás.
  • Adaptarse a los cambios: Si ante un cambio preferimos escondernos que aprender, estaremos disparándonos en el pie. El aprendizaje es un proceso posible a cualquier edad.
  • Evitar el estrés crónico: El estrés tiene efectos muy negativos sobre nuestro cerebro, lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte
  • No fumar: fumar puede provocar pequeños infartos cerebrales. Por otra parte, la nicotina produce una reducción de la memoria y la muerte de la memoria, además de aumentar el estrés oxidativo en el cerebro.
  • Dormir bien: Necesitamos 7 u 8 horas de sueño cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar la información innecesaria, reforzar y asentar los conocimientos aprendidos y reparar tejidos dañados.
  • Evitar el apagón emocional: La emoción, la ilusión, nos impulsan a vivir y a aprender.
  • Agradecimiento: Sobre todo en la época de la vejez, agradecer es algo vital y sano, ya sea por los lazos emocionales o por la reducción del estrés.
  • Las pequeñas cosas: disfrutar de lo que ofrece esta época sin crear necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.

Por qué hay recuerdos que duran para siempre

A pesar de que a lo largo de la vida haya un deterioro de las funciones cognitivas, sintamos que tenemos poca memoria, y nuestras capacidades cognitivas vayan menguando poco a poco, todos tenemos algún o algunos recuerdos que son prácticamente fijos. Esto se produce porque la calidad de un recuerdo depende también de las circunstancias en que éste se adquirió, de las emociones asociadas a ese recuerdo. Es por eso que ciertos acontecimientos importantes en nuestra vida los recordamos de forma mucho más nítida que otros acontecimientos más mundanos: no es lo mismo recordar el nacimiento de nuestro hijo que lo que cenamos hace dos semanas.

Poca memoria y cambios cognitivos relacionados con la edad

Experimentar poca memoria en alguna fase de nuestra vida, pude ser como consecuencia un proceso normal de envejecimiento. A medida que vamos cumpliendo años, nuestro cuerpo va cambiando, y también lo hace nuestro cerebro. Como resultado, algunas personas pueden notar que les cuesta más tiempo aprender una nueva información, tienen olvidos y poca memoria para recordar diferentes cosas. Algunas personas mayores se sienten más “torpes” que las personas jóvenes a la hora de realizar tareas de aprendizaje o memoria. Sin embargo, los científicos han descubierto que si se les da tiempo y las herramientas necesarias, las personas mayores saludables, pueden desempeñar esas tareas igual de bien.

Hasta hace relativamente poco tiempo, se creía que que a medida que alcanzábamos la edad madura (30 o 40 años) nuestras neuronas empezaban a morir. Sin embargo, hoy sabemos que, nuestro cerebro tiene la capacidad de regenerase y crear nuevas conexiones nuronales a lo largo de toda nuestra vida.

Diferentes equipos de neuropsicólogos que estudian los procesos de plasticidad cerebral y neurogéneses, han demostrado que la batería de estimulación cognitiva de CogniFit puede ayudar a fortalecer areas cognitivas fundamentales. Una adecuada estimulación cognitiva, puede fomentar la creación de nuevos circuitos neuronales, capaces de recuperar las funciones dañadas y promover la transmisión de capacidades compensatorias, mininizando la poca memoria. 

El deterioro cognitivo asociado a la edad suele presentarse como un leve trastorno de la memoria sobre todo para hechos recientes. No obstante, las manifestaciones clínicas de este deterioro varían en un rango amplio, yendo desde los olvidos cotidianos hasta trastornos serios de la capacidad de recordar que rozan la demencia.

El deterioro cognitivo sin alcanzar la demencia que sufren las personas de avanzada edad se engloban en los siguientes dos conceptos: “deterioro cognitivo muy leve o sin demencia, y el deterioro cognitivo leve o con demencia dudosa”.

En el caso del deterioro cognitivo leve, la persona suele ofrecer repetidas quejas de fallos de memoria o algunos olvidos frecuentes, pero sin otras afectaciones de otras áreas cognitivas. Este déficit se manifiesta sobre todo cuando, por ejemplo, la persona quiere recordar hechos recientes, una lista de objetos o el nombre de alguien. Estos casos de deterioro no suelen interferir con la vida diaria de las personas que los sufren.

Por otro lado, en el segundo caso está presente la existencia de un trastorno de la memoria más pronunciado con además alguna otra área cognitiva afectada de forma discreta. Estas áreas pueden ser la atención, la concentración, el aprendizaje, el lenguaje etc. Este déficit sin embargo no interferirá en el funcionamiento normal del individuo a nivel social u ocupacional. Sin embargo, cuando el deterioro repercute de forma significativa en las actividades funcionales de la vida cotidiana, es muy probables que nos encontremos delante de un síndrome demencial.

Poca memoria: Problemas no asociados a la edad

Algunas de las personas que se aquejan de poca memoria, pueden en realidad estar experimentando algún problema de amnesia. La amnesia es la pérdida total o parcial de la memoria y puede ser anterógrada (el paciente no puede recordar información posterior al episodio) o retrógrada (el paciente no puede recordar información anterior al episodio).

  • Síndrome de Korsakof: Es un síndrome que aparece por déficit de tiamina y provoca apatía, pasividad, falsos reconocimientos y confabulaciones. A menudo se asocia a la Encefalopatía de Wernicke. Un 30% aproximadamente recupera completamente la memoria, sin embargo un 25% no mejora de la sintomatología a pesar del tratamiento.
  • Blackouts alcohólicos: Aparece en personas que abusan severamente del alcohol. El paciente se despierta por la mañana sin poder recordar un periodo de la noche anterior, aun sin mostrar síntomas de intoxicación. Consecuencias del alcohol en el cerebro.
  • Amnesia postraumática: Suele acompañarse con la pérdida de memoria de los momentos previos al accidente (amnesia retrógrada) y con amnesia del accidente y posterior (amnesia anterógrada). La severidad del síndrome amnésico se relaciona con el daño cerebral sufrido.
  • Amnesia global transitoria: Es un trastorno amnésico de inicio brusco. Suele durar entre 6 y 24 horas y, una vez finalizado el episodio, el paciente no recordará lo sucedido durante el mismo.
  • Terapia electroconvulsiva (TEC): “Aparece amnesia retrógrada de unos pocos minutos antes del tratamiento y amnesia anterógrada después del tratamiento que se resuelve en las 5 horas siguientes. Déficits leves de memoria pueden permanecer durante 1-2 meses después del curso de TEC y desaparecen completamente a los 6-9 meses después del tratamiento”.
  • Demencia: “Existe deterioro de la memoria reciente y remota. A diferencia del síndrome amnésico, el trastorno de memoria en la demencia se acompaña de un déficit importante de otras funciones cognitivas: trastornos del lenguaje (afasias). Alteración de habilidades motoras y constructivas (apraxias) y de la capacidad de reconocer objetos (agnosias)”.
  • Delirium: “Se encuentra afectada principalmente la memoria inmediata y reciente. El trastorno de memoria es secundario a la alteración del nivel de conciencia y disminución de la capacidad de mantener la atención”.

¿Es correcto decir que tenemos “poca memoria”?

Se suele decir “tengo poca memoria” como si la memoria fuese un concepto general, sin embargo, es importante saber que no es un proceso único. Existen muchos tipos de memoria. La memoria es un proceso muy complejo que se ejecuta mediante distintos subprocesos, en distintas fases.

Podemos distinguir según su función y características, tres tipos de memoria principales: La memoria a corto plazo, la memoria a largo plazo, y la memoria de trabajo o “Working Memory”.

  • La memoria a corto plazo (MCP) es nuestra memoria activa, la que nos ayuda a recordar por ejemplo un número de teléfono que acaban de darnos. La MCP tiene una capacidad limitada.
  • La memoria a largo plazo (MLP) es nuestra base de datos permanente, la que contiene nuestras experiencias y conocimientos almacenados. Gracias a ella puedo recordar por ejemplo un episodio de mi infancia como puede ser un cumpleaños o unas vacaciones en familia etc.
  • La memoria de trabajo o Working Memory es muy importante, tanto que muchos científicos postulan que puede ser el ingrediente fundamental de la inteligencia humana. La memoria de trabajo es la que nos permite enlazar nuestros conocimientos y experiencias vividas (de la MLP) con la situación que estamos viviendo en el presente para que podamos actuar en consecuencia. Es la memoria que utilizamos por ejemplo cuando estamos charlando con alguien o cuando alguien nos pregunta algo. Nuestro cerebro procesa la información recibida y busca en nuestra base de datos otra información relacionada con el suceso presente y que nos permiten responder a la conversación.

Dejá vu: Qué es y por qué sucede este fenómeno

“Esto ya lo he vivido antes” ¿Alguna vez has sentido que ya has vivido una situación? ¿O que ese lugar ya lo habías visto antes aunque sea la primera vez que lo visitas? ¿Qué se esconde tras los dejá vu? La ciencia tiene una explicación.

Los amantes del misterio y de lo paranormal dan a los dejá vu toda una serie de explicaciones fantásticas. Se ha dicho que son premoniciones del futuro, recuerdos de vidas pasadas, experiencias de nuestra alma fuera del cuerpo e incluso fruto de las abducciones alienígenas.

Dejá vu: La sensación de ya haberlo vivido antes

Pero más allá de este tipo de explicaciones, la ciencia tiene sus propias teorías.

¿Qué es el dejá vu?

Pero, ¿qué son los dejá vu? La palabra dejá vu proviene del francés y significa ‘ya visto’. Hace referencia al fenómeno de sentir como familiar una situación, como si ya lo hubiéramos vivido, a pesar de ser algo totalmente nuevo para nosotros. Se estima que entre un 60 y un 80% de las personas han vivido este fenómeno al menos una vez en su vida.

Los expertos diferencian varios tipos de dejá vu: Déjà Senti (ya sentido), Déjà Vecu (ya vivido) y Déjà Visité (ya visitado). Aunque sus similitudes son más notables que sus diferencias.

¿Qué causa el dejá vu?

Primeras teorías sobre el dejá vu

A pesar de ser una experiencia bastante extendida entre la población, todavía es algo poco entendido por la comunidad científica. Ya que, el hecho de que no haya un estímulo específico que desencadene el dejá vu, hace muy difícil su estudio en el laboratorio.

Desde siempre se le ha intentado dar una explicación a este fenómeno:

  • En 1878, en un artículo en una revista alemana de psicología, se propuso que una posible causa del dejá vu es la fatiga.
  • William H. Burnham, en 1889, propuso justo lo contrario. La causa es que el cuerpo tenía un exceso de descanso. Según este, cuando estamos muy descansados, el cerebro encuentra fácilmente un referente a las características extrañas de la situación, volviéndolas familiares.
  • En 1884, varios psicólogos creyeron que la causa del dejá vu estaba en una especie de “cerebro doble”. Un hemisferio recibiría la información un momento antes que el otro hemisferio, produciendo una sensación de familiaridad.
  • En 1895, Frederic Myers postuló que ocurría cuando la mente subconsciente registraba información antes que la mente consciente.
  • Arthur Allin, en 1896, sugirió que el dejá vu es causado por elementos de sueños olvidados, o bien, por una breve interrupción de la atención cuando nos encontramos con una nueva imagen.
  • Según el psicoanálisis, es un mecanismo de defensa del ego (la personalidad primitiva) contra  el ello y el superego (personalidades para controlar al ego)
  • Según Carl Jung, especuló que son producto de una “conciencia colectiva”, dibujando fragmentos de la experiencia humana para sobrevivir de generación en generación.

Lo que hoy dice la ciencia sobre los dejá vu

Mal funcionamiento en la actividad del cerebro

Los episodios de dejá vu parecen estar muy relacionados con cómo almacena la memoria la información (descubre más sobre los tipos de memoria). La retención de recuerdos a largo plazo, eventos y hechos autobiográficos se almacenan zonas específicas de los lóbulos temporales (situados sobre las orejas). Estos también se encargan de la detección de familiaridad y el reconocimiento de determinados eventos.

La asociación de los dejá vu y los lóbulos temporales no se conoce exactamente. Sin embargo, el estudio de personas con epilepsia del lóbulo temporal nos puede dar pista. Esta patología se produce debido a una una actividad neuronal excesiva y desordenada. Los hallazgos sugieren que los dejá vu puede deberse a una actividad eléctrica anormal del cerebro. Muchos pacientes con epilepsia informar haber experienciado dejá vu antes de una crisis epiléptica, casi como una forma de aviso.

Pero, ¿y en personas sanas? Se cree que en personas sin patologías el dejá vu es una especie de mal funcionamiento momentáneo. La actividad de las neuronas que procesan la memoria y la familiaridad se dispararía, permitiendo al cerebro confundir el pasado con el presente. De hecho, se han encontrado, también en personas sanas, impulsos eléctricos anormales como los que contribuyen a la epilepsia. Un ejemplo es la sacudida mioclónica, ese espasmo corporal que algunas personas experimentan poco antes de quedarse dormidos.

Sensación de familiaridad

Según un estudio los dejá vu tienen relación con la falta de recuerdo y la sensación de familiaridad de las situaciones. Los investigadores les indicaron a los participantes que miraran con atención una serie de dibujos. Más tarde se les mostraron unos nuevos, con elementos diferentes pero en disposiciones similares a las de los anteriores. La mayoría de los participantes mostraron sensaciones de dejá vu al verlos, siendo estas más acusadas cuanto menos recordaban la primera tanda de dibujos.

También tenemos muy buena memoria para los objetos, más que para las escenas en su conjunto . Por ejemplo, si al ver una planta en casa de un amigo, tenemos un dejá vu, esto se puede deber a que nuestra abuela tuviera una planta similiar en su casa y no lo recordemos. Sólo recordamos haber visto eso antes.

Por lo tanto el deja vu se debería a la sensación de familiaridad al haber visto algo antes, pero sin el recuerdo específico de ello.

Descubre cómo mejorar tu memoria con estos 10 consejos.

Dejá vu: ¿Un fallo de memoria?

Retraso en el procesamiento

En el sistema de procesamiento de la información sensorial, lo que percibimos llega al cerebro de forma simultánea por diferentes vías. Otra posible explicación de los dejá vu es que se produzca debido a que uno de esos tipos de información llega de manera retardada, percibiéndose como un evento independiente. Cuando esta información llega, el resto de información ya se ha percibido, creando la sensación de haberlo vivido antes.

Hay personas que experimentan dejá vus constantemente. Esto suele asociarse a personas mayores y al padecimiento de algun tipo de demencia. Suelen estar desanimados y deprimidos, ya que tienen la sensación de haber visto y vivido todo.

Puedes ver un resumen de las diferentes teorías que explican el fenómeno en el siguiente vídeo. ¡No olvides activar los subtítulos!

Los 7 pecados de la memoria: ¡Tu cerebro te engaña!

Si crees que tu memoria es de elefante, que puedes recordar todo con exactitud, y que nada escapa a ella; siento decepcionarte.  Nada más lejos de la realidad.  Y es que a nuestro cerebro le encanta cometer travesuras con nuestros recuerdos y modificarlos de vez en cuando. Descubre los 7 pecados de la memoria y ¡no te dejes engañar!

Nuestro cerebro es como un gran baúl con millones de compartimentos en los que atesoramos recuerdos, vivencias, emociones y aprendizajes. Nuestra forma de ser, pensar y actuar hoy es producto de las interacciones entre estos recuerdos y aprendizajes, de forma que nuestra memoria guía nuestra conducta de una manera que casi no podemos ni sospechar.

La manera en que construimos nuestro mundo esta intrínsecamente conectada con este inmenso baúl, y la forma en que incluimos esas vivencias es determinante para nuestro futuro. La neuropsicología ha puesto en evidencia que el concepto de que sin memoria no hay pasado es incompleto. Sin memoria nuestro futuro peligra gravemente.

Nuestro cerebro es como un baúl con millones de compartimentos

Pero el cerebro no es un fiel diario de nuestro pasado, sino que tiene la capacidad de reinventar y sobre-escribir nuestras experiencias vitales para dotarlas de un significado, de dar una coherencia a nuestra vida.

Podríamos incluso observar este fenómeno como una unificación de nuestro “Yo”, es decir, una estrategia adaptativa para aunar nuestro pasado, presente y futuro.

Es importante señalar que aunque a estos errores se les llama pecados, no sólo tienen un efecto negativo en nosotros, sino que también pueden contemplarse de una manera positiva. Estos pecados tienen una función adaptativa en nuestro organismo: Necesitamos olvidar y deshacernos de recuerdos para poder seguir adelante y dejar espacio para recuerdos más importantes.

El Dr. Daniel Sachter, catedrático en Harvard y experto en neuropsicología, nos da unas pautas para reconocer estos engranajes de la memoria, entender las malas pasadas que nos puede jugar, y aprender a conocernos un poquito más, sobre cómo entendemos, procesamos y codificamos la información de nuestro mundo.

¡Conoce los 7 pecados de la memoria!

Así pues, podemos diferenciar entre errores de omisión, que son los tres primeros. Estos pecados consisten en diferentes maneras de olvidar. Por otro lado los errores de comisión, los cuatro últimos, son los que cometemos nosotros a la hora de recuperar la información almacenada en nuestro baúl.

1er Pecado de la Memoria: Pecado de transcurso

Hace referencia a la progresiva pérdida de recuerdos que experimentamos con el paso del tiempo. Este pecado, si se produce con asiduidad e intensamente, puede ser un indicador de la enfermedad de Alzheimer.

2º Pecado de la Memoria: Pecado de distractibilidad

Sucede cuando nuestra atención no está totalmente focalizada en el material a recordar. Por ejemplo cuando olvidamos dónde hemos dejado las llaves. Es importante señalar que esta información no se ha perdido, simplemente o no se ha registrado o se ha registrado con fallos, por problemas de atención.

3er Pecado de la Memoria: Pecado de bloqueo

Conocido también como el fenómeno “Lo tengo en la punta de la lengua”.

A diferencia de los pecados anteriores, esta información sí que existe y está codificada en nuestra memoria, pero tenemos un desfase entre la evocación del recuerdo y la producción: Por ejemplo, cuando somos incapaces de recordar el nombre de un restaurante.

Cuando esto te ocurra no sigas insistiendo; relaja la mente e intenta conectarlo con sensaciones vividas en ese momento para facilitar el recuerdo.

4º Pecado de la Memoria: Pecado de Atribución errónea

Esto se produce cuando somos capaces de recordar correctamente un hecho, pero confundimos la fuente o la situación. Un ejemplo conocido de la atribución errónea es lo que le ocurrió a un psicólogo en Estados Unidos acusado de violación. La mujer dio una descripción tan precisa de él que la policía fue a detenerlo. Resulta que en el momento de la violación él estaba concediendo una entrevista por televisión. La mujer vió el programa, pero atribuyó (erróneamente)  su cara a la del violador. Aunque este es un ejemplo extremo, todos cometemos este pecado, dado que es bastante frecuente.

5º Pecado de la Memoria: Pecado de Sugestibilidad

La sugestibilidad sucede cuando voluntaria o involuntariamente alguien manipula nuestros recuerdos. Mediante preguntas hechas por personas más o menos hábiles pueden hacernos llegar a recordar como ciertas vivencias no ocurridas.

También puede ocurrir cuando nos “apropiamos” de una situación no vivida en primera persona. Suele ser característico de las personas egocéntricas, que necesitan una participación “activa” en el recuerdo.

6º Pecado de la Memoria: Pecado de Persistencia

Este pecado ocurre cuando, aunque intentemos borrar un recuerdo o hecho traumático de nuestra memoria, este persiste de forma continuada, haciéndonos revivir sensaciones negativas o angustiosas.

Este pecado está relacionado con la depresión, o con el trastorno de Estrés Postraumático.

7º Pecado de la Memoria: Pecado de Propensión

Nuestra conciencia es la responsable de este pecado, ya que nos provoca la reevaluación y transcripción de nuestros recuerdos, de manera que sean coherentes con nuestro “Yo” actual. Las personas tendemos a adaptar el pasado en base a nuestro presente. Esto explica por qué una situación vivida por dos personas puede ser tan diferente cuando se recuerda.

Si quieres profundizar un poquito más en el mundo de la memoria, te recomiendo este artículo: ¿Cómo mejorar tu memoria y tu capacidad de observación? 10 formas de entrenar tu cerebro

Si admitimos que nuestra memoria es vulnerable, podremos ser conscientes de cuando un recuerdo nos está atormentando, y seremos más versátiles a la hora de juzgarnos.

No te angusties por los pecados de omisión, vigila los pecados de comisión y recuerda:

Cuando se te olvide donde dejaste el coche, puedes tranquilizarte: tu cerebro está ocupado en retener información más importante

Problemas de memoria: Qué son y cuándo debemos preocuparnos

¿Qué son los problemas de memoria? Todos tenemos olvidos de vez en cuando: Nos angustiamos al no recordar dónde dejamos las llaves, al olvidarnos del cumpleaños de una persona importante, al despistarnos y confundir la hora a la que salía el tren, o qué día habíamos quedado con nuestro amigo. ¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando se nos olvidan las cosas? ¿Cuáles son las causas de los problemas de memoria? 

¿Crees que puedes tener dificultad para recordar las cosas? ¿Cuando debemos preocuparnos por un problema grave de memoria? Descubre en este artículo todo sobre los problemas de memoria

Problemas de memoria

¿Crees que puedes tener problemas de memoria? Responde a estas 14 sencillas preguntas relacionadas con los síntomas asociados a problemas de memoria.

1. ¿Sientes que tu memoria ha empeorado?

2. ¿Tienes que releer varias veces un texto para comprenderlo?

3. ¿Pierdes objetos como por ejemplo llaves, dinero, gafas,… de manera frecuente?

4. ¿Crees que cuando mantienes alguna conversación tienes problemas para encontrar las palabras adecuadas?

5. ¿De manera frecuente se te olvidan cosas como por ejemplo lo que comiste ayer?

6. ¿Tu trabajo es similar, pero últimamente encuentras más dificultades para desempeñarlo adecuadamente?

7. ¿Te olvidas de los planes que tienes que hacer a corto plazo? Por ejemplo, ¿sabes que tienes que ir al médico pero se te ha olvidado qué día tenías cita?

8. ¿Has tenido dificultades utilizando algún objeto o dispositivo que antes si sabías utilizar?

9. ¿Has notado dificultad a la hora de realizar tareas que exigen concentración y atención?

10. ¿Tus seres queridos han notado que tu memoria últimamente está fallando?

11. ¿Te notas más desorientado de lo habitual, incluso en lugares que frecuentas?

12. ¿Dudas sobre si has hecho o no una determinada acción?

13. ¿Crees que confundes palabras o te cuesta más trabajo recordar nombres de películas, personas famosas, etc?

14. ¿Te cuesta trabajo recordar a todas las personas de tu entorno más cercano?

Si ya has contestado todas las preguntas y tu respuesta ha sido SÍ en 7 o más síntomas, es posible que estés sufriendo problemas de memoria. Aunque en ningún caso se deben interpretar los resultados de este test como un diagnóstico.

Mairena Vázquez, psicóloga, te explica qué son los problemas de memoria, cuáles son sus causas y cuándo debemos preocuparnos.

Qué son los problemas de memoria

La memoria puede definirse como la capacidad de almacenar y evocar información. La memoria es el conjunto de sistemas que permiten adquirir, retener y recuperar información. Los problemas de memoria son la principal queja cognitiva y motivo de preocupación de las personas que sufren daño cerebral adquirido y de sus familiares.

Los problemas de memoria son una de las causas más frecuentes de consulta neuropsicológica. No debemos asociarlos únicamente a adultos mayores, ya que los fallos de memoria pueden ocurrir a cualquier edad.

Los olvidos leves, o pequeños fallos de memoria son, a menudo, parte del proceso de envejecimiento normal. Los adultos mayores pueden necesitar más tiempo para recordar o aprender algo nuevo. Sin embargo, todos tenemos en ocasiones dificultades para recordar un determinado nombre, o palabra, todos hemos perdido algunas vez las llaves, y olvidado una cita importante.

Con frecuencia muchas personas mostramos olvidos cotidianos. No todos los fallos de memoria son síntomas de deterioro cognitivo, enfermedad de Alzheimer o cualquier otro tipo de demencia. Estas patologías suelen presentarse con fallos de memoria progresivos en frecuencia y gravedad. Si la pérdida de memoria es detectada por familiares o ser amigos cercanos, y comienza a interferir en con las actividades diarias (trabajo, relaciones sociales, etc… ) es importante realizar una evaluación neuropsicológica profesional y buscar asesoramiento profesional cualificado en demencias y problemas de memoria.

Los problemas de memoria afectan a cualquier tipo de población, no solo a personas de más de 50 años. De hecho, según afirma el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, cada vez es más frecuente encontrar problemas de memoria en gente joven o incluso en niños, lo que les puede provocar problemas de atención. A pesar de todo, los problemas de memoria son una de las quejas más frecuentes en las personas de la tercera edad.

“El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados” (J.Paul; Fr. Richter).

Causas de la pérdida de memoria

Se pueden dar problemas de memoria de diferentes tipos, bien problemas que impidan los recuerdos del pasado (“¿Qué comí ayer?” – amnesia retrógrada), bien problemas en el recuerdo de nuevos acontecimientos como los planes que tenemos para la próxima semana (amnesia anterógrada). Al mismo tiempo, también se pueden producir problemas en la memoria si sufrimos algún daño cerebral adquirido. Independientemente de cuál sea la causa que provoca los problemas en la memoria o de qué tipo de problemas hablemos, la persona que los sufre puede sentir ansiedad por el olvido.

De un modo u otro, los problemas de memoria muchas veces son reversibles y posibles de solucionar. En estos casos los problemas de memoria se producen por causas que de alguna manera podemos controlar, aunque siempre es recomendable acudir a un médico con el fin de dar una posible solución o evitar un futuro deterioro cognitivo.

Carlos Regazzoni (neurólogo) afirma que algunas posibles causas por las que se pueden producir problemas en la memoria pueden deberse a “presión arterial, problemas de azúcar en la sangre y la mayoría de las veces, al estrés por exceso de trabajo”. Es por esta razón por la cual cada vez más personas jóvenes sufren problemas en la memoria y no se debe de asociar siempre a la temida palabra demencia. Para recordar es imprescindible almacenar la información en la memoria y para ello, debemos prestar mucha atención. Muchas veces los fallos en la memoria se producen simplemente por no haber prestado la atención necesaria o incluso porque nuestro cerebro a veces distorsiona la realidad.

Nuestra memoria puede fallar por diferentes y variados motivos. Entre las principales causas que pueden provocar problemas en la memoria podemos encontrar:

  • Estrés y cansancio
  • Efectos secundarios de algún tipo de medicación o incluso efecto de tratamientos para algunas enfermedades como el cáncer
  • Períodos de cambios en nuestras vidas, presiones laborales
  • Fumar o la intoxicación con alcohol u otras drogas puede dañar la actividad cerebral afectando a la capacidad y calidad de la memoria. Cerebro y alcohol.
  • Depresión u otros trastornos mentales (por ejemplo esquizofrenia o trastorno bipolar)
  • Infecciones, tumores o lesiones en el cerebro
  • Falta de sueño: Cuando dormimos se activan las zonas del cerebro relacionadas con la memoria y por el contrario, si dormimos poco, estas zonas se debilitan. Por eso es recomendable dormir una media de 8 horas diarias.
  • Enfermedades neurodegenerativas (por ejemplo esclerosis múltiple, corea de Huntington, Parkinson,…)
  • Momentos en los que estemos más nerviosos o momentos en los que vivimos emociones muy fuertes
  • Falta de vitaminas: Un déficit de vitamina B12 puede provocar problemas de memoria. Por eso los expertos recomiendan el consumo adecuado de esta vitamina en diferentes alimentos o incluso en casos de mujeres embarazadas, personas con enfermedades gastrointestinales,… suplementos vitamínicos. Incluso una dieta con alto contenido calórico (por ejemplo comer comida basura en abundancia) puede causar problemas en la memoria.

La memoria es un bien que debemos cuidar de manera minuciosa. Debemos desechar de nuestra vida diaria cualquier factor que pueda ocasionarnos algún daño como llevar una mala alimentación, fumar, beber en exceso, las drogas, la vida sedentaria o el mero hecho de no ejercitar la mente.

¿Debo preocuparme por los problemas de memoria?

Si sientes que los problemas de memoria se repiten de forma continuada, lo más recomendable es que acudas a un profesional especializado. De este modo podrás determinar si los síntomas son ocasionados por algún factor puntual que se puede revertir, si son debidos al envejecimiento normal, o si por el contrario existe algún tipo de deterioro cognitivo o demencia que debe ser tratado.

Es recomendable intentar tener siempre una actitud positiva y ser consciente de lo fundamental que es trabajar con nuestra memoria. Si lo que nos produce los problemas en la memoria es el estrés laboral o el ajetreo que llevamos día a día, no debemos preocuparnos pero sí que debemos ocuparnos de intentar mejorar nuestra memoria a través de diferentes estrategias. Se pueden realizar actividades como leer, estudiar, resolver juegos de ingenio o también puedes estimular tu cerebro con programas clínicos de entrenamiento cognitivo o juegos de memoria.

Los ejercicios y juegos para la memoria de CogniFit han sido validados para que tanto niños, adolescentes, adultos como personas mayores o de la tercera edad puedan activar y fortalecer su capacidad de memorización, y comparar su estado cognitivo con el resto de la población mundial.

CogniFit es la plataforma líder más utilizada para evaluar y mejorar la memoria. Este programa pueden utilizarlo tanto profesionales médicos, como personas sin formación en este campo puesto que es muy intuitivo y accesible para personas no especializadas. Para empezar a utilizarlo solo tienes que registrarte.

CogniFit: Evaluar y Mejorar la memoria

Problemas de memoria ¿Qué puedo hacer para recordar mejor?

No conviene obsesionarse demasiado con los problemas leves de memoria. La memoria tiene una capacidad limitada, y para poder seguir formando recuerdos nuevos, hay que deshacerse de los recuerdos que ya no sirven. Los seres humanos recordamos lo general como las personas, hechos y lugares pero tendemos a olvidar los detalles. Por eso muchas veces, olvidamos porque nuestro cerebro necesita olvidar.

Recordamos el 5% de lo que escuchamos, el 15% de lo que vemos y el 90% de lo que hacemos. ¿Qué quiere decir esto? Que una buena manera de recordar las cosas es guardando la información con claves para recordar de una manera más fácil. ¿Qué podemos hacer para recordar mejor?

  • Darnos instrucciones en voz alta: Podemos reducir los fallos de memoria notablemente si nos damos autoinstrucciones en voz alta. Por ejemplo,“tengo que coger las llaves del coche cuando salga de casa”, “tengo que enviar un email a mi compañero”
  • Visualizarnos a nosotros mismos haciendo aquello que queremos recordar: Visualizarnos mentalmente realizando esa acción, puede ayudar a reducir esos pequeños olvidos o problemas de memoria.
  • Practica ejercicio físico: El ejercicio físico ayuda a paliar los pequeños problemas de memoria ya que oxigena el cerebro y rejuvenece las células.
  • Lleva una dieta correcta para el cerebro: Una dieta formada por frutas, verduras y cereales integrales puede ayudarte a reducir los problemas de memoria. Los antioxidantes que encontramos en estos alimentos, pueden ayudarnos a proteger nuestras neuronas. Descubre las mejores vitaminas para el cerebro.
  • Descansa adecuadamente: Un descanso adecuado es imprescindible para el óptimo funcionamiento de la memoria.
  • Planea tus actividades y haz listas: Algunas personas encuentran que recuerdan las cosas mejor si hacen listas con todas las actividades pendientes.
  • Otras recomendaciones: Si quieres aprender a recordar mejor y reducir tus problemas de memoria, descubre en este artículo cómo mejorar la memoria.

Solo necesitas paciencia, motivación, esfuerzo y ejercicio constante. Una vez que vayas viendo como tus problemas de memoria van desapareciendo, tu estado de ánimo aumentará y por tanto, te sentirás mejor y al mismo tiempo tendrás menos tendencia a olvidarte de las cosas. “Somos lo que recordamos y recordamos lo que somos”.

Neuroplasticidad y problemas de memoria

Si la causa de nuestros problemas de memoria es reversible y específica, no hay por qué preocuparse. Si por el contrario y después de una valoración de un profesional especializado, el diagnóstico que recibimos es una posible demencia o un posible deterioro cognitivo, hay que ponerse manos a la obra para ralentizar los efectos y pensar que no todo está perdido. Gracias a la neurociencia y a la neuropsicología se ha descubierto el concepto de neuroplasticidad.

A grandes rasgos, y según investigaciones recientes podemos decir que la plasticidad neuronal (o neuroplasticidad) es “la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno”.

Esta capacidad del cerebro permite ralentizar la evolución de la enfermedad, y preservar, por más tiempo, las habilidades cognitivas de la persona, mejorando su calidad de vida.

Muchas gracias por leer, puedes dejar tus comentarios, dudas y preguntas abajo.

Aprendizaje memorístico: Cuando retenemos datos sin profundizar en su significado

¿Recuerdas cómo aprendiste las tablas de multiplicar? Cuando repetimos palabras como un loro estamos empleando el aprendizaje memorístico o repetitivo. ¿Crees que este es un buen método? ¿En qué casos consideras que puede funcionar? ¿Es posible que sea inapropiado en algunas ocasiones? ¿Sueles utilizar el aprendizaje memorístico frecuentemente? En este artículo profundizaremos en las características del aprendizaje memorístico, sus ventajas y desventajas, expondremos varios ejemplos y también lo contrastaremos con otros tipos de aprendizaje. Además, te daremos cinco consejos para memorizar.

¿Qué es el aprendizaje memorístico o repetitivo?

El aprendizaje se basa en cambios relativamente estables en la conducta o la mente que tienen lugar gracias a la experiencia. Existen diversas teorías de aprendizaje dedicadas a explorar cómo aprende nuestro cerebro.

El aprendizaje memorístico o repetitivo se basa en retener mentalmente datos sin procesarlos detenidamente. Los contenidos memorizados no son comprendidos y tampoco se intenta analizar su significado. Se repiten las suficientes veces hasta que se recuerdan.

La memoria es uno de nuestros procesos cognitivos básicos o inferiores. Nos ayuda a codificar, consolidar y recuperar posteriormente datos. La interacción entre la memoria y el aprendizaje es esencial tanto en nuestra educación como en todos los ámbitos de nuestra vida.

No obstante, también es relevante que su relación nos ayude a procesar los datos adecuadamente y a avanzar en nuestro desarrollo. Descubre aquí todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje memorístico o repetitivo.

Aprendizaje memorístico: Características

  • Es el tipo de aprendizaje más básico.
  • Es mecánico.
  • Los contenidos se relacionan arbitrariamente.
  • Los datos retenidos suelen establecerse en la memoria a corto plazo.
  • La información se olvida fácilmente.
  • Suele ser desaconsejado.

Aprendizaje memorístico: Ejemplos

Aprendizaje memorístico en la educación

Los primeros ejemplos en los que solemos pensar cuando hablamos sobre este tipo de aprendizaje son los relativos a la escuela. Generalmente nos recordamos repitiendo tablas de multiplicar sin comprender bien qué haríamos posteriormente con esta información.

También aprendimos fórmulas matemáticas sencillas y otros tantos datos relacionados con los números. Sin embargo, este tipo de aprendizaje se extrapola a todas las materias. Se aprenden de memoria las capitales de los países, los ríos, las notas musicales, los elementos de la tabla periódica y también los nombres de los personajes célebres.

En la universidad e incluso en la vida laboral se siguen reteniendo datos sin procesarlos en profundidad en algunas ocasiones. Este tipo de aprendizaje nos acompaña a lo largo de todas las etapas de nuestra vida.

Aprendizaje memorístico en la vida cotidiana

¿Cómo aprendiste tu número de teléfono?, ¿la fecha del cumpleaños de tu pareja?, ¿la dirección de tu trabajo? ¿y tu DNI? Habitualmente tenemos que repetir numerosas veces estos datos hasta que logramos memorizarlos correctamente y con seguridad.

Aprendizaje memorístico: Ventajas y desventajas

Ventajas del aprendizaje memorístico:

  • Nos ayuda a retener datos importantes como las fechas.
  • Es un procedimiento rápido.
  • Es relativamente sencillo.

Desventajas del aprendizaje memorístico:

  • Se olvida con facilidad.
  • No permite que examinemos en profundidad la información.
  • No nos motiva para seguir aprendiendo datos relacionados con lo que memorizamos.

Entre los estudiantes es bastante común llegar a un examen confiando en sus posibilidades tras haber memorizado como máquinas la lección entera. No obstante, cuando la pregunta es relativamente ambigua o se pide un comentario personal, la seguridad comienza a desvanecerse y cede el paso a las dudas.

Aprendizaje memorístico contra otros tipos de aprendizaje

En este apartado te explicamos algunos de los principales tipos de aprendizaje que contrastan con el memorístico. Es importante resaltar que cada situación puede requerir un tipo de aprendizaje diferente.

Por ejemplo, el proceso que tiene lugar cuando adquirimos una fobia tras comprobar que nos aterra cierto animal es diferente del que sucede al descubrir cómo se juega al fútbol. Por otra parte, cada persona utiliza sus propios métodos de aprendizaje.

1. Aprendizaje significativo

El aprendizaje memorístico está estrechamente ligado al significativo. David Ausubel fue influido por figuras como Piaget y elaboró la teoría del aprendizaje significativo, que mantiene que añadimos contenidos a la información de la que disponíamos previamente. Adaptamos los datos de manera que podamos jerarquizarlos y adquieran sentido para nosotros.

Ausubel era constructivista, esto implica que consideraba que nosotros construimos nuestra propia realidad y somos los protagonistas de nuestro proceso de aprendizaje. El aprendizaje significativo contrasta claramente con el memorístico, ya que favorece la motivación de las personas para aprender y también permite que analicen y transformen la información para obtener nuevas ideas.

¿Son compatibles el aprendizaje memorístico y el significativo?

Podemos imaginar el aprendizaje como un continuo en cuyos extremos se encuentran el aprendizaje memorístico y el significativo en lados opuestos. Es decir, es posible retener datos utilizando estrategias relativas a ambos tipos de procedimientos.

También podemos considerar el aprendizaje memorístico como parte del aprendizaje significativo. De hecho, ambos procedimientos pueden ser complementarios. La memoria tiene un papel vital en el aprendizaje. Aún así, lo recomendable es memorizar los contenidos tratando de comprenderlos.

Por ejemplo, si estamos leyendo un libro sobre la historia de España, aunque estemos revisando concienzudamente cada capítulo y lo conectemos con testimonios de nuestros conocidos o experiencias de nuestra vida cotidiana, también necesitaremos memorizar fechas relevantes para comprender el contexto histórico de los hechos.

2. Aprendizaje asociativo

Cuando se produce este proceso, establecemos conexiones entre dos estímulos distintos. Por ejemplo, tiene lugar cuando asociamos un cierto olor a una determinada persona y nos acordamos de ella cada vez que percibimos un aroma similar.

3. Aprendizaje observacional

La teoría del aprendizaje social de Bandura explica cómo adquirimos determinados conocimientos o conductas a través de las situaciones que vemos. Aún así, insiste en que no somos robots. Por ejemplo, si vivimos con gente que habla muy alto, lo más probable es que nosotros también alcemos nuestro tono de voz.

4. Aprendizaje receptivo

Este tipo de aprendizaje también es pasivo. Pero no consiste únicamente en memorizar, implica comprender la nueva información. Un ejemplo muy común es el que vemos con asiduidad en las aulas cuando los alumnos simplemente se dedican a escuchar al profesor. Posteriormente, los estudiantes reproducen los contenidos en el examen sin interiorizar sus ideas.

5. Aprendizaje emocional

Es el que nos ayuda a lo largo de toda la vida a comprender y gestionar nuestras propias emociones. Ponemos en práctica la inteligencia emocional en situaciones como escuchar pacientemente los dilemas de un amigo o al comunicar cómo nos sentimos en un momento determinado.

Aprendizaje memorístico: 5 consejos para memorizar

A pesar de que sea recomendable adquirir las herramientas necesarias para saber cómo conectar posteriormente los contenidos que aprendamos con otros nuevos, también podemos beneficiarnos del aprendizaje memorístico para tareas como recordar el nombre de nuestros nuevos compañeros del trabajo. Descubre aquí cinco recomendaciones para memorizar eficazmente.

1. Organiza la información en bloques

George Miller, un autor muy representativo de la psicología cognitiva, publicó un artículo llamado “El mágico número siete más menos dos” que trataba la amplitud de nuestra memoria a corto plazo.

Según Miller, podemos retener de cinco a nueve datos sin agruparlos. En cambio, si los dividimos en grupos (chunking), aumentará nuestra capacidad para trabajar con estos elementos. Por ejemplo, si deseamos recordar la lista de la compra, nos resultará provechoso dividirla en frutas, verduras, productos de limpieza y caprichos.

2. Utiliza reglas mnemotécnicas

El método loci es la técnica mnemotécnica más antigua que se conoce. Consiste en asociar visualmente los elementos que deseamos recordar a determinados lugares. Por ejemplo, si deseas recordar bien un guión para una presentación, puedes asociar cada parte a un tramo de tu recorrido al trabajo. Así no se te olvidará el orden y además podrás crear a tu gusto las imágenes mentales que más se adecuen a tus intereses.

Sin embargo, hay distintas modalidades de reglas mnemotécnicas. También es posible y útil inventar nuevas palabras con las iniciales de las palabras que queremos recordar, asociar canciones a frases, etc.

3. Prueba a repetir sin errores

Imagina que tu objetivo es aprender el nuevo horario de tus clases. Lee los datos que desees recordar en voz alta todas las veces que lo necesites. Cuando te sientas preparado para decirlas sin ningún apoyo, inténtalo tranquilamente.

Ve poco a poco y no te preocupes si no retienes todo a la primera, es cuestión de práctica. Vuelve a repetir los contenidos hasta que no tengas ningún fallo. Es preciso tener en cuenta que es posible y aconsejable entrenar la memoria.

4. Emplea la psicología del color

Cada color nos transmite unas sensaciones determinadas y comúnmente se asocian a significados muy característicos. Por ejemplo, el rojo nos alerta y nos recuerda a la sangre, el amor o los suspensos. En cambio, el blanco evoca tranquilidad, paz y perfección (en nuestra cultura). Puedes aprovechar los conceptos relativos a los colores para vincularlos a los contenidos que te interesen.

5. Utiliza CogniFit

La neuroeducación está permitiendo que se realicen asombrosos avances en el campo del aprendizaje. Actualmente podemos beneficiarnos de herramientas clínicas de evaluación y estimulación cognitiva con las que es posible detectar fácilmente cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles a nivel cognitivo.

De hecho, CogniFit es líder en este campo. Su plataforma online permite que desarrollemos al máximo nuestra memoria mediante entretenidos y útiles juegos mentales. ¡Anímate a mejorar y entrenar tu memoria!

 

Muchas gracias por leer este artículo. Si tienes alguna pregunta sobre el aprendizaje memorístico, deseas contarnos tus trucos para memorizar o te apetece realizar alguna aportación, no dudes en comentar.

Actividades para personas mayores: Actividades recomendables, objetivos y recomendaciones.

¿Actividades para personas mayores? Ay, esos pequeños olvidos a los que aparentemente no les damos demasiada importancia, que aparecen con el paso de los años. Conforme las personas nos hacemos mayores, vamos notando ligeros cambios en nuestra manera de percibir, pensar, razonar, memorizar, hablar… Esto puede hacernos sentir desprotegidos e indefensos, pero no debemos olvidar que tenemos a nuestra disposición un amplio abanico de oportunidades y actividades para personas mayores para hacer frente a un posible deterioro en los procesos cognitivos.

¿Quieres saber qué tipo de actividades pueden ser útiles en personas mayores? ¡Sigue leyendo! Mairena Vázquez, neuropsicóloga, te explica a qué nos referimos con actividades para personas mayores, qué tipo de actividades son más convenientes desarrollar y qué objetivos perseguimos con cada una. 

Actividades para personas mayores.

Actividades para personas mayores. ¿A qué nos referimos?

Actividades para personas mayores. Hoy en día la esperanza de vida en nuestro país ha aumentado de manera considerable y con ello aumentan los problemas de salud asociados a la tercera edad.

Conforme envejecemos, sufrimos un proceso de deterioro generalizado en el que, por diferentes procesos, nuestros tejidos se van degenerando. Esta degeneración depende de factores relacionados con lo biológico, ambiental, social, familiar y, de manera especial, con el grado de estimulación.

Imaginemos una persona mayor con una salud tanto física como psicológica vulnerable, con un estado de ánimo bajo, sin estudios… Todo ello puede interferir de manera negativa en sus funciones cognitivas, a lo que podríamos sumar si dicha persona no recibe una adecuada estimulación cognitiva.

CogniFit: Líderes en evaluación y estimulación cognitiva para el envejecimiento activo

Debido a ello, se deriva la necesidad imperiosa de implantar y trabajar con programas que garanticen una rehabilitación biopsicosocial para mejorar la calidad de vida de las personas mayores a través de una intervención multidisciplinaria.

No es necesario estar pasando por un deterioro cognitivo o  por algún tipo de demencia para beneficiarse de la estimulación cognitiva, psicoestimulación o realizar actividades cognitivas adaptadas a personas mayores.

Si al factor tiempo le sumamos unas condiciones ambientales poco estimulantes el riesgo de sufrir algún problema cognitivo aumenta considerablemente. De aquí se deriva la importancia de aplicar actividades para las personas mayores, adaptadas a los distintos procesos de estimulación de las funciones cognitivas.

La estimulación cognitiva ayuda a compensar la pérdida de las capacidades intelectuales a partir de la experiencia y los conocimientos adquiridos. Las actividades tanto sociales como intelectuales ayudan a mantener activa nuestra mente favoreciendo un envejecimiento de la manera más óptima.

Es fundamental llevar a cabo actividades para personas mayores para asegurar una adaptación correcta a los cambios ambientales, al mismo tiempo que se generan estrategias compensatorias para mantener las habilidades preservadas y paliar los déficits sufridos.

Actividades para personas mayores: Es fundamental llevar a cabo actividades dirigidas a personas mayores.

Actividades para personas mayores:¿Qué tipo de actividades es recomendable que realicen las personas mayores?

Respecto al área de la cognición es fundamental el hecho de realizar diferentes tipos de actividades, bien con profesionales, o bien con familia (tras haber recibido una formación y/o unas pautas) para, de este modo, poder obtener un mayor estado de bienestar tanto psicológico, como físico y social.

El cómo influye el envejecimiento en las personas no es un fenómeno homogéneo, es decir, dependiendo de la edad, estudios, reserva cognitiva, etc., los posibles déficits serán diversos y diferentes en cada persona. Es por ello que se requiere la realización de actividades para personas mayores, dirigidas a todos los procesos cognitivos para potenciar los puntos fuertes y disminuir o ralentizar el avance los déficits presentados. Gracias a la capacidad de reserva del organismo, los procesos cognitivos pueden entrenarse y potenciarse durante la vejez.

Cuando hablamos de realizar actividades para personas mayores es importante aclarar que NO consiste en repetir ejercicios una y otra vez utilizando siempre las mismas actividades.

Es recomendable dividir los ejercicios en distintas categorías para cubrir todos los objetivos buscando intervenir y estimular todas las áreas:

  • Orientación:En los casos de deterioro más avanzados se puede producir desorientación en las tres esferas, es decir a nivel personal, temporal y espacial. Es conveniente recordar todos los días a la persona el día de la semana, día del mes, año, lugar donde nos encontramos y quiénes somos para procurar siempre que se encuentre lo más orientada posible.
  • Atención: Cuando aparecen problemas atencionales en las personas mayores, aparecerían falta de persistencia, mayor tendencia a la distracción y pérdida de concentración, dificultades para estar alerta en casos más graves…
  • Percepción: Según avanza la edad, no sólo se deterioran los órganos sensoriales, sino que el procesamiento que hace el cerebro de la información visual o auditiva, por ejemplo, puede ser deficitaria.
  • Memoria: Es la principal queja de las personas mayores. Descubre qué son los problemas de memoria y cuándo debemos preocuparnos. Existen numerosos ejercicios y actividades adaptadas a cualquier persona para entrenar la memoria a corto plazo y a largo plazo.
  • Lenguaje: Debemos realizar actividades adaptadas tanto al lenguaje oral como escrito, al habla espontánea como a la denominación de diferentes objetos o situaciones, a la comprensión y a la repetición, a la lectura y a la escritura.
  • Funciones ejecutivas: Bajo este término nos referimos a funciones relacionadas con el lóbulo prefrontal de nuestro cerebro. Englobaría conductas encargadas de controlar los cambios que se producen en el ambiente y/o prevenirlos, conductas sociales adaptadas y adecuadas, capacidad de autocuidado, planificación, inhibición de respuestas…
  • Abstracción y cálculo: Englobaría lo que conocemos como Control Mental y hablaríamos de la capacidad que tenemos para leer, escribir, comprender y realizar diferentes operaciones aritméticas.
  • Praxias: Se refiere a la capacidad que tenemos de realizar diferentes movimientos con distintas zonas de nuestro cuerpo bien al realizar una orden o por imitación.
  • Estado de ánimo: A veces nos centramos en realizar actividades para trabajar los diferentes procesos cognitivos olvidándonos de lo importante que es mantener un estado de ánimo elevado. Con la realización de actividades adaptadas a personas mayores buscamos la mejora del estado de ánimo junto con el aumento de la autonomía y autoestima. Con ello se aumenta la flexibilidad mental e incluso repercute de manera positiva a la ejecución de las actividades básicas de la vida diaria.

Actividades para personas mayores. ¿Cuáles son los objetivos de que las personas mayores realicen actividades?

Ante la falta de conocimiento, muchas personas opinan que este tipo de actividades para personas mayores prácticamente no tiene utilidad, obviando que se ha demostrado de manera científica la utilidad e importancia de la estimulación cognitiva y el hecho de que las personas mayores realicen actividades de manera continua.

El objetivo principal es estimular y mantener las capacidades mentales preservadas para mantener o, si fuera posible, mejorar el funcionamiento cognitivo y reducir la dependencia en la medida de lo posible dentro de cada caso.

A modo de esquema podemos hablar de los siguientes objetivos perseguidos:

  • Estimular y mantener las capacidades mentales.
  • Evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales.
  • Dar seguridad e incrementar la autonomía personal.
  • Estimular la propia identidad y autoestima.
  • Minimizar el estrés y evitar reacciones psicológicas anómalas.
  • Optimizar el rendimiento cognitivo.
  • Mejorar el rendimiento funcional.
  • Incrementar la autonomía personal en las actividades de la vida diaria.
  • Mejorar el estado y sentimiento de salud.
  • Aumentar la calidad de vida del paciente y de los familiares y/o cuidadores.

Actividades para personas mayores. Otro tipo de actividades que pueden realizar las personas mayores.

Actualmente dentro de la Neuropsicología podemos contar con diferentes tipos de estrategias para realizar actividades para personas mayores, todas ellas avaladas de manera científica. Podemos destacar:

Actividades para personas mayores 1: Reminiscencia

Se trata de un medio o actividad efectiva para comunicarse con personas mayores que empiezan a sufrir demencias. Descubre cómo prevenir la demencia. Consiste en realizar actividades en grupo donde se estimula a los participantes a que hablen acerca de eventos pasados con ayuda de fotografías, música, objetos y vídeos del pasado.

Actividades para personas mayores 2: Orientación a la realidad

Constituye una técnica o actividad dirigida a mejorar la calidad de vida de las personas mayores que presentan problemas de confusión y desorientación. Se les presenta información relacionada con la orientación (tiempo, espacio y persona) proporcionando a las personas mayores una mayor comprensión de todo lo que les rodea para así aumentar su autoestima y su sensación de control.

Actividades para personas mayores 3: Actividades con validez ecológica

O, lo que es lo mismo, realizar actividades con un material lo más parecido posible al de la vida cotidiana de las personas mayores. Por ejemplo, si se hace una actividad para entrenar la memoria es mucho más cercano intentar aprenderse una lista de la compra que una lista de palabras sueltas, abstractas y sin valor emocional para la persona.

Actividades para personas mayores 4: Programas de estimulación cognitiva llevados a cabo por neuropsicólogos

Se pueden realizar de manera individual o en pequeños grupos con personas mayores con un nivel cognitivo o deterioro semejante. Aquí se incluirían las actividades con mayor carga terapéutica dentro del plan general de abordaje de las personas mayores afectadas por deficiencias cognitivas. Se utilizan diferentes tipos de materiales de manera programada combinando todas las áreas de estimulación.

Descubre otras 10 actividades de estimulación cognitiva para demencias.

Actividades para personas mayores 5: Brain training on-line para personas mayores

La estimulación cognitiva de CogniFit es el tratamiento no farmacológico más utilizado en casos de deterioro cognitivo leve y alzheimer, o demencias en su etapa temprana. Además, de esto, también dispone de entrenamientos enfocados a personas mayores de 55 años. La tecnología de CogniFit está normalizada y validada por la comunidad científica. El programa se centra en la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales, recuperarse y reestructurarse, permitiendo ralentizar la evolución de la enfermedad, y preservar, por más tiempo, las habilidades cognitivas de la persona, mejorando su calidad de vida.

CogniFit es el programa clínico líder en entrenamiento cerebral. El programa consta de divertidos juegos científicos, basados en estudios clínicos, que pueden practicase online.

La batería de juegos de CogniFit, permite evaluar y medir de forma precisa las debilidades y fortalezas cognitivas de cualquier persona (con o sin demencia). Después de practicar los ejercicios, CogniFit mostrará un gráfico con los resultados cognitivos y presentará automáticamente el régimen de entrenamiento personalizado que mejor se adapta a las necesidades cognitivas de cada individuo.

Actividades para personas mayores. Cuántas más actividades realizan las personas mayores, mejor será la lucha contra el deterioro cognitivo.

Se ha demostrado que las personas que reciben una cantidad inferior de estímulos de su entorno, tienden a padecer de manera más rápida el declive de sus facultades mentales en comparación con aquellas personas que se exponen de manera diaria a grandes estimulaciones sensoriales. En definitiva, a mayor estimulación cognitiva, mayor autonomía. O, lo que es lo mismo, cuántas más actividades realizan las personas mayores, mejor será la lucha contra el deterioro cognitivo.

Si tienes alguna duda, pregunta o sugerencia escríbela aquí abajo. Estaré encantada de leerla y responderla. 🙂

Universidad de Islas Baleares emplea CogniFit: Claves neurofisiológicas de la memoria y cómo mejorarla

El área de Fisiología Animal y el departamento de Biología de la Universidad de Islas Baleares emplean CogniFit para evaluar y mejorar las funciones de la memoria.

  • CogniFit, programa líder en evaluaciones neuropsicológicasestimulación cognitiva y juegos de memoria, colabora con la Universidad de Islas Baleares para ayudar a investigar y dar conocer los principios neurofisiológicos fundamentales que rigen la memoria y el aprendizaje.
  •  La innovación tecnológica de CogniFit contribuye a evaluar y estimular el potencial adaptativo del sistema nervioso y ayudar al cerebro a reponerse de alteraciones estructurales, trastornos o lesiones donde se ve afectada nuestra memoria.

CogniFit Memoria – Universidad Islas Baleares

La Universidad de las Islas Baleares (UIB) realiza un curso titulado “Claves Neurofisiológicas sobre la memoria y cómo mejorarla” donde se utiliza CogniFit,  de CogniFit como práctica para sus alumnos durante el curso.

El curso ha sido coordinado por el Dr David Moranta y dirigido a todo el alumnado de la UIB interesado en la temática. Esencialmente, la temática iba enfocada al comprender el funcionamiento de la memoria y cómo, los factores como el estilo de vida, el ejercicio físico y mental, la alimentación y las emociones, entre otros, afectan a la capacidad cognitiva.

Durante la semana pasada, algunos de los profesores de la UIB del departamento de Fisiología Animal, Psicobiologia y Biología, llevaron a cabo un curso cuyos objetivos eran aprender a conocer los principios neurofisiológicos fundamentales que rigen la memoria y el aprendizaje, conocer cómo afectan a los diferentes factores de la vida cotidiana, aprender estrategias y hábitos saludables al cerebro, y aprender a utilizar herramientas de evaluación y estimulación cognitiva.

Durante este último apartado, ha sido imprescindible la colaboración de CogniFit, una herramienta que ha aportado conocimiento práctico a los alumnos para que aprendan a utilizar programas informáticos de estimulación cognitiva.

Los alumnos de la UIB realizaron la evaluación cognitiva general de CogniFit con la que pudieron conocer su perfil cognitivo mediante la realización de tareas cognitivas digitalizadas validadas científicamente. La evaluación cognitiva ayudó a valorar un largo rango de habilidades cognitivas, entre ellas, todas las relacionadas con el área de Memoria. Tras completar esta evaluación, los alumnos obtuvieron sus resultados cognitivos, los cuales se posicionaron en un rango determinado dependiendo del grupo de edad al que pertenecían.

Juegos de Memoria: CogniFit Universidad

Además, esta evaluación cognitiva, aporta datos cuantitativos al usuario ya que cada una de las tareas de la Evaluación cognitiva ha sido validada bajo el método científico basado en evidencia. Esta validación confirma que la Bateria de Evaluación Cognitiva proporciona una óptima valoración del estado cognitivo general del usuario.

Esperamos próximamente los resultados de la evaluación cognitiva de los alumnos de la UIB para que sean comparados con el resto de la población del mismo grupo de edad.

En CogniFit estamos encantados de poder ayudar con iniciativas que hagan progresar la innovación y la investigación cognitiva.

Procesos cognitivos: Qué son y cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales

Detectar cambios a nuestro alrededor, recordar la lista de la compra, decidir qué apartamento queremos alquilar, atender a un amigo que nos está contando un problema… ¿Qué tienen en común todas estas acciones? Somos capaces de llevarlas a cabo gracias a nuestros procesos cognitivos o mentales. Si deseas saber qué tipos de procesos cognitivos existen, cómo intervienen en la educación, cómo mejorarlos y mucho más, te invitamos a  descubrirlo aquí.

¿Qué son los procesos cognitivos o mentales?

La definición de los procesos mentales abarca un elevado número de tareas que nuestro cerebro lleva a cabo continuamente. Son los procedimientos encargados de procesar toda la información que recibimos del ambiente. Gracias a ellos tiene lugar la cognición, que nos posibilita conocer el mundo.

Imagina es estás tranquilamente en el sofá mientras ves una película. A pesar de tu ensimismamiento con la historia, empiezas a detectar que huele a quemado. ¿¡Qué vas a hacer!? Afortunadamente, tu cerebro centrará toda tu atención en el peligro al que te enfrentas.

Recordarás que has dejado una pizza desamparada en el horno. Correrás hacia la cocina lo más rápido posible y coordinarás una serie de movimientos para sacar tu cena. Entonces decidirás si vas a comer las partes más chamuscadas o no y regresarás al salón. Los procesos cognitivos han guiado toda esta sucesión de acciones.

Una interacción armoniosa entre los procesos mentales es fundamental para que analicemos adecuadamente la realidad y respondamos en consecuencia. Gracias a ellos podemos adaptarnos flexiblemente a las demandas de cada situación. Nuestras funciones ejecutivas se encargan de coordinar estos procedimientos.

A pesar de que los procesos mentales interaccionan entre ellos; también actúan por separado. Por ejemplo, podemos observar cómo personas con alteraciones en el lenguaje o en la memoria son capaces de percibir perfectamente estímulos o resolver problemas matemáticos.

¿Quiénes estudian los procesos cognitivos?

Los procesos cognitivos son analizados desde diversas ciencias como la lingüística, la sociología, la neurología, la antropología, o la filosofía. En cuanto a la psicología, es la psicología cognitiva el campo dedicado a investigarlos y a procurar que seamos capaces de mejorar nuestros procesos mentales.

En los sesenta, gracias a profesionales de diversas disciplinas, emergió la revolución cognitiva, que propició el estudio de estos procedimientos. Los procesos mentales en psicología son investigados en profundidad. Actualmente su estudio está en auge y se investigan para aplicarlos en campos tan dispares como la psicoterapia o el marketing.

De hecho, las técnicas de neuroimagen resultan una gran ayuda a la hora de indagar en cómo procesamos la información. Podemos confiar en que presenciaremos grandes avances en la comprensión de los procesos cognitivos. En este artículo profundizaremos en ellos de forma que sepas cómo influyen en diversos contextos como tu vida cotidiana.

Tipos de procesos cognitivos ¿Cuáles son los procesos cognitivos?

Procesos cognitivos inferiores o básicos

Sensación y percepción

Las sensaciones son provocadas por los diversos estímulos existentes en nuestro entorno. Nos llegan a través de nuestros sentidos y nos permiten conocer información del mundo exterior. Son datos inmediatos que recibimos del ambiente o de nuestro propio cuerpo. En cambio, el proceso mental básico de percepción implica cierta interpretación de los elementos percibidos.

Continuamente percibimos diferentes eventos, a menudo sin realizar ningún esfuerzo. Somos conscientes del movimiento de las personas que nos rodean, los mensajes que nos envían al móvil, los sabores de los alimentos que comemos, la disposición de los muebles de una habitación, nuestras posturas corporales, etc. Nuestras experiencias previas son elementales a la hora de otorgar significado a estos estímulos.

Los psicólogos de la Gestalt realizaron grandes aportaciones al campo de estudio de la percepción. Ellos creían que “el todo es mayor que la suma de sus partes”. Es decir, consideraban que somos seres activos a la hora de procesar nuestra realidad. Asimismo, elaboraron las célebres leyes de la Gestalt, que explican fenómenos de nuestra percepción como las ilusiones ópticas.

Atención

A pesar del desorbitado número de elementos que nos acompañan en cada momento, somos capaces de atender a un gran número de estímulos y también de dirigir nuestra atención en función de nuestros intereses.

Algunas acciones como caminar o masticar prácticamente no requieren atención. En cambio, debemos centrarnos lo máximo posible en medir todas las palabras que decimos y nuestro lenguaje corporal si estamos exponiendo públicamente un proyecto trascendental ante una audiencia exigente.

Afortunadamente, logramos automatizar ciertos procesos que hemos repetido varias veces. Por ejemplo, a pesar del gran esfuerzo que cuesta coordinar todas las tareas que requiere conducir al principio, posteriormente se consigue de una forma infinitamente más fluida y sencilla.

Memoria

¿Cuál es la capital de Francia? ¿Quién fue tu mejor amigo en el colegio? ¿Cómo se toca la flauta? Nuestra memoria tiene las respuestas para estas cuestiones y para un sinfín de preguntas más. Nos permite codificar los datos que recibimos del ambiente, consolidarlos y recuperarlos posteriormente.

Tenemos diversos tipos de memoria; como la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo, la memoria semántica, la memoria autobiográfica, etc. Estas clases interactúan entre ellas, pero no todas dependen de las mismas partes del cerebro. Una muestra de esto son las personas que padecen amnesia y pueden recordar cómo caminar pero no quién es su pareja.

Procesos cognitivos: Inferiores o básicos y superiores o complejos

Procesos cognitivos superiores o complejos

Inteligencia

La inteligencia es un concepto escurridizo que nos ayuda a resolver diferentes tipos de problemas. Hoy en día la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner goza de una gran aceptación. Gardner mantiene que no existe un único tipo de inteligencia y que es preferible contemplar diversas capacidades en distintos ámbitos.

La inteligencia intrapersonal, la lingüística, la lógico-matemática o la musical son ejemplos de las clases de este proceso cognitivo superior. Actualmente también se enfatiza notablemente la relevancia de la inteligencia emocional, que es esencial para que seamos capaces de manejar las coyunturas que se nos presentan en nuestro día a día.

Existen ciertas características más habituales en las personas inteligentes. Sin embargo, podemos poner en práctica estrategias para desarrollar nuestra inteligencia. Este proceso mental superior no es estático y no puede limitarse a un número obtenido en un test para medir nuestro cociente intelectual.

Pensamiento

La complejidad y heterogeneidad de nuestros pensamientos resulta fascinante. Este proceso mental superior se encarga de tareas relativas a la resolución de problemas, el razonamiento, la toma de decisiones, el pensamiento creativo, el pensamiento divergente, etc.

Para simplificar estas funciones, nuestro cerebro tiende a crear conceptos. Necesitamos agrupar ideas, objetos, personas o cualquier otra clase de elementos que se nos ocurra. Generalmente esto nos ayuda a agilizar nuestros procesos mentales. No obstante, intentamos ser lógicos y a menudo ignoramos lo irracionales que somos.

Utilizamos atajos para no analizar toda la información y pensar rápidamente. Esto nos conduce a cometer sesgos cognitivos, que son desviaciones del proceso normal de razonamiento. Por ejemplo, a veces creemos que somos capaces de averiguar lo que va a suceder en un juego de azar.

De hecho, incluso en ocasiones los sesgos cognitivos dan lugar a las distorsiones cognitivas, que son pensamientos extremadamente negativos e irracionales como “todo el mundo me odia”. No obstante, nosotros mismos podemos detener nuestros pensamientos obsesivos.

Lenguaje

Asombrosamente, somos capaces de producir y comprender diversos sonidos y palabras, combinar un sinfín de letras y frases, expresar con precisión lo que deseamos comunicar, etc. Asimismo, acompañamos nuestras palabras de nuestro lenguaje corporal. Incluso podemos dominar más de un idioma.

El desarrollo del lenguaje se produce a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Las competencias comunicativas de cada persona varían notablemente y se pueden mejorar practicando. Algunos trastornos del lenguaje dificultan especialmente la comunicación por diferentes causas, aunque también es posible ayudar a las personas con estos problemas.

Procesos cognitivos en la educación: Aplicaciones y ejemplos

Los procesos mentales en psicología son analizados con el fin de ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Es elemental que aprendamos a desarrollarlos y a gestionarlos desde que nacemos. En el aula nos enfrentamos a diversas actividades que ponen a prueba nuestras capacidades de interiorizar conocimientos, escuchar a nuestros compañeros o resolver obstáculos imprevisibles.

Procesos cognitivos en el aprendizaje

Existen diversas teorías del aprendizaje. Sin embargo, exceptuando algunos defensores del aprendizaje asociativo, ninguna ignora los procesos mentales. Por otra parte, ningún proceso cognitivo en el aprendizaje suele actuar de forma independiente. Nos esforzamos por integrar todos nuestros recursos para mejorar nuestros hábitos de estudio y lograr un aprendizaje significativo.

Procesos cognitivos en la lectura

Cuando nos encontramos ante un libro debemos reconocer las letras, evitar distraernos con estímulos irrelevantes, recordar las palabras que vamos leyendo, asociar lo que leemos con otros contenidos que aprendimos previamente, etc.

No obstante, no procesaremos la información de la misma manera si únicamente pretendemos encontrar un fragmento que nos interesa especialmente, si estamos estudiando para un examen o si deseamos disfrutar de una historia.

Procesos cognitivos en la escritura

En cuanto a los procesos mentales implicados en la escritura, sucede lo mismo que con los relativos a la lectura. Necesitamos ignorar los ruidos que nos dificultan redactar, procurar que nuestra letra resulte legible, recordar qué hemos escrito en los párrafos anteriores, preocuparnos por nuestra ortografía, etc.

Además, también es necesario que planifiquemos debidamente lo que deseamos escribir. ¿Esta expresión es demasiado coloquial? ¿Entenderán los demás lo que pretendo transmitir? ¿Este cero parece una o?

Consejos y actividades para mejorar procesos cognitivos ¿Cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales?

Independientemente de si estás buscando actividades y ejercicios de desarrollo cognitivo infantil o si deseas mejorar tus procesos mentales, aquí te damos algunas recomendaciones para que puedas lograrlo. Es posible entrenar nuestras capacidades cognitivas en cualquier etapa de nuestro ciclo vital.

1. Cuida tu salud

Nuestra salud mental y física es inseparable de nuestros procesos cognitivos. Existen diversos malos hábitos que perjudican nuestra mente y empeoran nuestro rendimiento en diversas áreas de nuestras vidas. Por ejemplo, hábitos como pegarnos a nuestro móvil antes de ir la cama, infravalorarnos, descuidar nuestras relaciones sociales o alimentarnos indebidamente repercuten en nuestros procesos mentales.

2. Benefíciate de la tecnología

Hoy en día existen numerosas actividades como los juegos mentales que posibilitan evaluar y entrenar nuestro cerebro de forma divertida y sencilla. La neuroeducación nos permite conocer mejor cómo aprende nuestro cerebro y desarrollar nuestros procesos mentales.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. A través de las entretenidas actividades que propone esta plataforma se pueden mejorar capacidades como la memoria, la planificación, el reconocimiento o la exploración visual. CogniFit ofrece actividades desarrollo cognitivo para adultos y también cuenta con ejercicios para el público infantil.

3. Reflexiona sobre tus progresos

Realizar una autoevaluación cada cierto tiempo nos permite descubrir nuestros progresos y saber cuáles son nuestras carencias para continuar avanzando. Es esencial que creamos en que es posible desarrollar procesos cognitivos como nuestra inteligencia o nuestro lenguaje. Es cuestión de practicar y también de confianza en nosotros mismos.

4. Desarrolla el pensamiento crítico

Formularnos preguntas y no aceptar cualquier argumento nos ayuda a ser más competentes y autónomos. El pensamiento crítico nos permite mejorar nuestra habilidad para razonar, realizar conexiones creativas entre ideas, desarrollar nuestro lenguaje, analizar en profundidad nuestro entorno, etc. La curiosidad es fundamental para explotar nuestro máximo potencial.

Si deseas desarrollar el pensamiento crítico de los más pequeños, existen numerosas opciones para conseguirlo. Puedes preguntarles cuáles son los motivos que han conducido a una persona a comportarse de una manera determinada, pedir que nos expliquen sus argumentos cuando toman una decisión o proponer que debatan con una persona que mantenga una postura opuesta a la suya. También puedes probar tú a poner en práctica estas actividades.

5. Lee

Como hemos comentado previamente, la lectura implica numerosos procesos cognitivos. Además de producir una gran satisfacción y transmitirnos abundantes conocimientos, leer es una forma estupenda de que aprendamos a atender a una sola tarea o mejoremos nuestras capacidades comunicativas.

6. Dedica tiempo a actividades creativas

Pintar, escribir cuentos, componer canciones, crear coreografías, participar en una obra de teatro… No importa qué actividades prefiramos, lo importante es que reservemos un momento al día para nuestra creatividad. Cualquier persona nace con la capacidad de crear, es cuestión de práctica y confianza que la saquemos a la luz.

Las tareas creativas presentan innumerables beneficios para nuestros procesos cognitivos. Nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia, la concentración, nuestra habilidad para encontrar respuestas más originales para los problemas, centrar nuestra atención, nos permiten relajarnos, etc.

7. Evita la multitarea

En ocasiones no sabemos cómo vamos a lograr cumplir con todas nuestras obligaciones. Es lógico que intentemos hacerlo todo a la vez para acabar antes. Sin embargo, esta costumbre suele ser contraproducente. Es perjudicial que los niños aprendan a estar a demasiadas cosas al mismo tiempo y a no dedicarse a ninguna en concreto.

Resulta maravilloso que podamos coordinar varios procesos mentales. Pero cuando intentamos ver una película, contestar un mail, redactar un informe para el trabajo, recordar las actividades que anotamos en nuestra agenda y prestar atención al horno a la vez… lo más probable es que no realicemos adecuadamente en ninguna tarea.

Es preferible centrarse en el presente para poder disfrutar cada momento y ser más eficiente. Es la mejor manera de realizar adecuadamente las actividades futuras. Si te cuesta prestar atención a lo que estás haciendo y te distraes con tus preocupaciones continuamente, puedes probar el mindfulness.

8. Si deseas ayudar a los niños, deja que resuelvan solos sus dificultades

Es necesario apoyar a los pequeños y que sepan que pueden contar con nuestra ayuda. Pero si un niño se acostumbra a que los demás resuelvan sus problemas con una simple petición, no se molestará en realizar tareas que incrementen su inteligencia o en agudizar sus procesos cognitivos básicos para descubrir otras alternativas.

Es preferible que actuemos únicamente en el caso de que sea necesario. Dar pistas es una buena técnica para que los niños sean capaces de ir avanzando hacia la solución poco a poco y esforzarse mientras son conscientes de que pueden contar con nosotros.

Si te apetece saber más sobre este tema o repasar algunos conceptos que hemos tratado en este artículo, te invitamos a ver este ameno curso sobre la cognición que trata los procesos mentales en psicología.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿sueles ejercitar tus procesos cognitivos?

Trastorno de identidad disociativo (TID): Múltiples identidades en una persona

¿Alguna vez has escuchado una conversación sobre una persona con varias identidades? ¿Te suenan el doctor Dr. Jekyll y el señor Hyde? Seguro que conoces algún caso de trastorno de identidad disociativo (TID) o trastorno de personalidad múltiple. Su representación es relativamente frecuente en manifestaciones artísticas como el cine o la literatura. Descubre en este artículo qué es el trastorno de identidad disociativo, sus síntomas, causas, características, ejemplos, tratamiento y mucho más. 

Trastorno de identidad disociativo

¿Qué es el trastorno de identidad disociativo?

El trastorno de identidad disociativo (TID) o trastorno de la personalidad múltiple es una psicopatología caracterizada por la existencia de dos o más personalidades o identidades en una misma persona.

Este trastorno pertenece a la categoría de los trastornos disociativos, que presentan como rasgo común que no existe en los afectados por ellos la armonía habitual entre procesos como la emoción, el pensamiento y las sensaciones. Por otra parte, su origen no es ocasionado por un trastorno físico.

El trastorno de identidad disociativo es bastante infrecuente en la población. Aún así, actualmente se piensa que es más común que hace unos años. Asimismo, a pesar de su popularidad en el imaginario colectivo del público general, los profesionales de la salud mental todavía no comprenden lo suficiente esta psicopatología. No obstante, en este artículo profundizaremos en este tema indagando en sus síntomas, causas, tratamiento y mucho más.

Síntomas del trastorno de identidad disociativo

Según el DSM V, la última edición del manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana, estos son los signos y síntomas del trastorno de identidad disociativo:

  • Perturbación de la identidad que se caracteriza por dos o más estados de la personalidad bien definidos, puede describirse en algunas culturas como una experiencia de posesión.
  • Lapsos recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, información personal importante, y/o sucesos traumáticos incompatibles con el olvido ordinario.
  • Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  • La alteración no es una parte normal de una práctica cultural o religiosa ampliamente aceptada. Es importante recalcar que en los niños pequeños los síntomas no deben ser ocasionados por juegos como los realizados junto a un amigo imaginario u otros similares.
  • Los síntomas no pueden atribuirse a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo,  una laguna mental o comportamiento caótico durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (como una epilepsia parcial compleja).

Características del Trastorno de identidad disociativo

  • El trastorno de identidad disociativo afecta más a mujeres que a hombres: Aún así, es infrecuente en ambos géneros.
  • En este trastorno pueden existir incluso una centena de personalidades en la misma persona: Aunque es inusual que haya más de diez.
  • Estas personalidades pueden ser radicalmente diferentes entre ellas: Por ejemplo, la identidad principal de una persona puede pertenecer a un trabajador responsable, eficiente y anodino (A), otra a una adolescente radical, despreocupada y agresiva (B) y la que se impone con menos frecuencia a un anciano bondadoso e indeciso (C).
  • No siempre las diferentes personalidades se conocen entre ellas: Siguiendo el ejemplo de la característica anterior, es posible que A no sepa nada sobre la realidad de B y C. En cambio, B y C pueden opinar sobre las otras personalidades e incluso entablar conversaciones con ellas.
  • Las diversas personalidades pueden tener distintas capacidades físicas: Una puede tener una fuerza impresionante o destacar por su agudeza visual mientras el resto no poseen estas características o disponen de habilidades totalmente opuestas.
  • Las personalidades no siempre recuerdan lo que han hecho las demás: Mientras unas son capaces de rememorar experiencias completas o parciales vividas por las otras, algunas son completamente ajenas a lo que ha sucedido con su cuerpo mientras no se encontraban activas.
  • El control del individuo puede ser tomado por las diferentes personalidades en momentos distintos: Aún así, también es factible que se manifiesten al mismo tiempo.
  • Los cambios de identidad se producen repentinamente: Es posible pasar de una personalidad a otra sin previo aviso. Estas transiciones pueden deberse a que una identidad desea escapar de un hecho determinado y necesita ser protegida por otra más fuerte.
  • Las personas con TID pueden llevar una “vida normal”: De hecho, es posible que la gente no advierta que los individuos con este trastorno posee múltiples personalidades.

Causas del Trastorno de identidad disociativo

El interés de los profesionales de las psicopatologías por indagar en el inicio de los trastornos disociativos es prometedor. Sin embargo, hoy en día se desconoce bastante información sobre ellos. La mayoría de las investigaciones dedicadas al trastorno de identidad disociativo se basan en estudios de casos. Estas son las principales causas propuestas hasta ahora.

El trastorno de identidad disociativo se origina generalmente en la infancia, aunque no se diagnostica hasta etapas posteriores de la vida. Aún así, es posible que los individuos recuerden indicios como escuchar diferentes voces pertenecientes a sus otras personalidades en su niñez. Según los conductistas, este trastorno se debe a que la gente con TID aprendió a crear personalidades diferentes para evitar castigos o críticas.

El principal motivo que subyace al trastorno de identidad disociativo son los abusos sexuales o físicos en la infancia. Aunque otros tipos de experiencias traumáticas también pueden causar esta psicopatología. De hecho, numerosos especialistas opinan que la amnesia y la necesidad de que unas personalidades protejan a las otras se debe a la represión de los recuerdos de los sucesos desagradables experimentados por estas personas.

Películas sobre trastorno de identidad disociativo

En este apartado exponemos a través de célebres ejemplos cómo se ha tratado el trastorno de identidad disociativo en el cine. Por cierto, es recomendable que no veas estos vídeos si aún no conoces los desenlaces de estas películas. No deseamos desvelar el final de las obras que mostramos a continuación.

Psicosis

El club de la lucha

Identidad

Tratamiento del trastorno de identidad disociativo

Las personas con trastorno de identidad disociativo se enfrentan a un sinfín de obstáculos en diversas áreas de sus vidas. Su psicopatología puede generar pensamientos notablemente negativos sobre ellos mismos y su realidad, causarles problemas en diversos ámbitos de sus vidas, etc.

Es fundamental que la gente con TID busque ayuda profesional para aliviar su malestar y mejorar su calidad de vida. Suele recomendarse un tratamiento psiquiátrico farmacológico a los afectados por este trastorno. Asimismo, es preciso acompañarlo de una terapia adecuada.

Los terapeutas encargados de tratar a los pacientes con trastorno de identidad disociativo han de ser flexibles. Es importante que se adapten a sus diferentes personalidades. También es preciso que los afectados identifiquen su trauma. Así será más sencillo que sean capaces poco a poco de afrontarlo sin recurrir a sus otras personalidades.

Afortunadamente, estas personas pueden trabajar, mantener relaciones interpersonales satisfactorias y llevar a cabo perfectamente diversas actividades cotidianas. No obstante, es complicado controlar este trastorno y causa mucho dolor tanto a los que lo padecen como a sus seres queridos. Es importante que la gente con TID sea apoyada por las personas cercanas a ellos.

¿Existe realmente el trastorno de identidad disociativo? 

Es posible hallar varios casos descritos por especialistas sobre personas con trastorno de identidad disociativo. Sin embargo, existen bastantes escépticos que dudan sobre la realidad de esta psicopatología.

¿Y si un acusado por delinquir alega no recordar nada y que la culpable es otra personalidad que no controla? Esta es una de las principales razones que dan lugar a estas críticas. Es posible fingir este trastorno y resulta complicado saber cuándo es real y cuándo es simplemente una estrategia.

Esta situación da lugar a sospechas y a bastantes problemas legales y jurídicos. Por otra parte, también se comenta el sobrediagnóstico de algunos profesionales sanitarios. Esto se debe en ocasiones a su forma de comunicarse con los pacientes o a su interés en el caso. Aún así, podemos confiar en que las investigaciones en psicología forense avancen y arrojen luz sobre este asunto.

Por último, aquí puedes ver un vídeo de la serie de documentales America Undercover de HBO. Tres personas con trastorno de identidad disociativo cuentan sus experiencias en este documental. Asimismo, se indaga en las causas de su trastorno, se presenta su vida cotidiana, los obstáculos que tienen que superar, cómo son tratados por profesionales y su capacidad para adaptarse.

 

Muchas gracias por leer este artículo. Te invitamos a comentar si deseas que resolvamos tus dudas o deseas hacer alguna aportación.

Aprendizaje significativo: ¿Cómo interiorizamos la información?

¿Qué es el aprendizaje significativo? El aprendizaje es una parte esencial de nuestras vidas. Necesitamos adquirir constantemente nuevos conocimientos y ponerlos en práctica para adaptarnos correctamente al medio. A veces no basta con retener largas listas de datos, debemos interiorizarlos. La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel explica cómo integramos la información en nuestro cerebro. En este artículo te daremos consejos para que logres aprender significativamente.

Aprendizaje significativo: Definición y características

¿Qué es el aprendizaje significativo? Para responder a esta pregunta debemos tener claro qué significa “aprendizaje”. Este término no sólo abarca los conocimientos que nos enseñan en el colegio. Engloba cualquier cambio duradero que podamos observar en nuestra conducta o que tenga lugar en nuestra mente. El aprendizaje es esencial en cualquier ámbito de nuestras vidas. Comprender sus bases y comunicarlas es la clave del progreso.

Los psicólogos y otros profesionales tratan de elaborar teorías del aprendizaje para explicarnos cómo aprende el cerebro. Hay varias propuestas que abordan este tema desde diferentes enfoques. Actualmente se está intentando entender este proceso desde la neuroeducación. Es preciso buscar respuestas para proporcionar a las futuras generaciones una enseñanza mejor.

En este artículo hablaremos del aprendizaje significativo, que fue propuesto por el psicólogo norteamericano David Ausubel. Este autor es uno de los máximos exponentes de la vertiente constructivista. Esta perspectiva se basa en que cada persona construye su propio mundo a través de sus propias experiencias. Otro de sus máximos exponentes es Piaget, que influyó profundamente a Ausubel.

La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel afirma que añadimos y adaptamos la nueva información a nuestros conocimientos previos. Es un proceso realizado conscientemente. El aprendizaje significativo un proceso activo en el que el sujeto es el protagonista.

Este tipo de aprendizaje contrasta con el memorístico o mecánico, que es un procedimiento más pasivo. Esta teoría constructivista contrasta con otras propuestas centradas en las influencias externas, como las de los conductistas. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje significativo.

¿Qué necesitamos para aprender significativamente?

Es imprescindible que contemos con:

  • Una estructura cognitiva: La base existente con la que interactúan los últimos datos tiene una gran importancia. Está constituida por las ideas que tenemos, cómo se relacionan entre ellas y su grado de claridad.
  • Nuevos materiales que aprender: Es necesario que estén relacionados con nuestros conocimientos previos. Si nos cuesta encontrar un vínculo, debemos hacer un esfuerzo hasta conseguir un nexo que una los conceptos novedosos y los previos.
  • La voluntad del individuo: Lo más importante es la disposición que tenga la persona para formarse y estructurar los conocimientos. Nosotros somos los encargados de organizar la información en nuestro cerebro.

Aprendizaje significativo: Tipos y ejemplos

Este aprendizaje es útil en todas las facetas de nuestra vida. Aprender como máquinas nos puede ayudar en casos concretos como saber nuestro número de teléfono, nuestro DNI o recitar una poesía.

Si estamos interesados en un tema, tendremos que indagar en la materia y retenerla de una forma más profunda y duradera. De hecho, aunque no queramos ser expertos, los resultados mejorarán si aprendemos significativamente.

1. Aprendizaje por representaciones

Es el tipo de aprendizaje más básico. A partir de él surgen los demás. Consiste en conectar significados con determinados significantes. Por ejemplo, ocurre cuando nos enteramos de que un instrumento que nos indica la hora se llama “reloj”. No se trata de una simple asociación entre conceptos, la persona los conecta de forma sustantiva.

2. Aprendizaje por conceptos

Se basa en agrupar las diferentes representaciones en categorías. Se produce cuando descubrimos que a pesar de que existan diversos tipos de relojes, todos tienen atributos comunes.

3. Aprendizaje por proposiciones

Esta es la forma más elaborada de aprendizaje. Implica que los significados de los conceptos se procesen en profundidad para poder expresarlos en forma de proposiciones. Se trata de crear conexiones lógicas.

Por ejemplo, si nos preguntan todo lo que sabemos sobre los relojes, comentaremos su definición, sus usos, sus clasificaciones, pondremos ejemplos, etc. Para realizar esta tarea, debemos haber pasado por los dos tipos de aprendizaje anteriores.

Aprendizaje significativo: Sus aplicaciones

Aprendizaje significativo en el aula

El aprendizaje significativo infantil es vital para que adquiramos nuevos conocimientos posteriormente. A lo largo de nuestras vidas, nos encontraremos varias situaciones en las que tengamos que asentar profundamente nueva información en nuestras mentes para superar un desafío académico.

Da igual si lo hacemos en la universidad, para opositar o para conseguir un trabajo. Cuanto antes pongamos en práctica estrategias que nos permitan aprender significativamente, mejor.

Aquí te proponemos algunas a actividades de aprendizaje significativo en el aula que te permitirán retener más profundamente la información.

1. Haz mapas conceptuales

Así aclararemos y organizaremos nuestras ideas. Plasmar de forma visual los nuevos conceptos y enlazarlos con otros que conozcamos es una forma estupenda de asentar firmemente los últimos datos.

2. Explica la lección a un amigo

Si comenzamos a relatar el tema que estamos estudiando a otra persona, nos tomamos las molestias estructurar bien la información. Al responder a sus preguntas y buscar ejemplos, nuestra comprensión de la materia mejorará considerablemente.

3. Trabaja en equipo

Escuchar los puntos de vista de diferentes personas nos ayuda a interiorizar mejor la información. Asimismo, nuestros compañeros podrán beneficiarse de nuestras habilidades. Nosotros descubriremos nuevos métodos y datos que incorporar a nuestro proceso de aprendizaje.

Aprendizaje significativo en las empresas y organizaciones

Cualquier tipo de institución requiere que sus miembros adquieran nuevos conocimientos. Hay trabajos totalmente mecánicos. Otros implican una forma de pensar flexible que se amolde a continuos cambios. No obstante, en ningún empleo se deja de aprender.

Actualmente no podemos saber cuánto tiempo ocuparemos un mismo empleo y la tecnología se desarrolla tan rápido que no podemos dejar de mantenernos al día. El futuro es incierto y cambiante. Este contexto no implica que nuestro porvenir sea negativo, tan solo que debemos trabajar duro para ser eficientes y adaptarnos.

Empresas y organizaciones deben promover el aprendizaje significativo de sus empleados. Esto fomentará la implicación de los trabajadores y aumentará su productividad. Asimismo, si sabemos para qué sirve lo que estamos aprendiendo y lo enlazamos con nuestros conocimientos previos, estaremos más motivados.

Aprendizaje significativo en la vida cotidiana

No dejamos de aprender a lo largo del ciclo vital. La teoría de David Ausubel puede extrapolarse a un sinfín de situaciones. Por ejemplo, desde pequeños tenemos algunos conocimientos sobre cocina. Vemos a la gente preparar la comida e intercambiar recetas. Además, conocemos un gran número de platos y sabemos qué nos gusta y qué no. Esta es nuestra base.

Puede que un día nos independicemos y tengamos que poner en práctica todo lo que sabemos sobre cocina. Podemos pedirle a nuestro padre que nos enseñe sus mejores trucos. Él verá cuál es nuestro nivel y actuará en consecuencia. Así los consejos que nos dé se mezclarán con los que llevamos toda la vida aprendiendo.

En el día a día tenemos que aprender a convivir armoniosamente con nuestros compañeros de piso, a conducir en diferentes ciudades o a comportarnos en una fiesta. Las nuevas situaciones nos proporcionarán nuevos conocimientos que interactuarán con lo que ya sabíamos sobre cómo actuar en esos circunstancias.

Si estamos dispuestos, procesaremos las felicitaciones, los comentarios amistosos, las burlas o cualquier tipo de feedback e interpretaremos e incorporaremos la nueva información a nuestra manera.

Aprendizaje significativo: Beneficios

El aprendizaje significativo de Ausubel es una teoría sencilla que nos guía para mejorar tanto la educación como las relaciones interpersonales. Estos son algunos de los beneficios de aprender significativamente.

  • Mejor relación entre el alumno y el docente: Si el profesor se preocupa por conocer cuáles son los conocimientos del estudiante y se adapta a ellos, el alumno adoptará una actitud más proactiva, estará más motivado y estudiará mejor. Esto también puede aplicarse a otros contextos; como el familiar o el de los grupos de amigos. Todos podemos necesitar enseñar algo a nuestros conocidos en un momento determinado.
  • Facilita adquirir nuevos conocimientos: Consiste en “aprender a aprender”. Mejora nuestros hábitos de aprendizaje y nuestra comprensión del mundo.
  • La información se guarda en la memoria a largo plazo: Las conexiones que creamos así se asientan firmemente en nuestra estructura cognitiva. Así podremos recuperarlas con facilidad en el futuro.
  • Es personal: Cada persona ha pasado por unas experiencias previas que repercuten en su forma de percibir la realidad. Esto facilita que seamos capaces de formar nuestras propias asociaciones de forma activa y significativa. Sin embargo, requiere una educación más personalizada que precisa más tiempo y dedicación por parte de los educadores.

Aprendizaje significativo vs memorístico

Todos conocemos gente capaz de memorizar muy rápido listas inmensas sin hacer prácticamente el más mínimo esfuerzo (aprendizaje memorístico). Incluso puede que tú seas uno de ellos. O tal vez te encantaría tener esa habilidad. Por otra parte, hay personas que tras leer un texto saben resumirlo y explicarlo a la perfección, aunque no lo digan con las mismas palabras (aprendizaje significativo). ¿Qué es mejor?

Cada tipo de aprendizaje es más apropiado para un tipo de situaciones. Depende del contexto, de las capacidades de cada persona y de su motivación. Además, cada uno ha tenido unas experiencias diferentes que han potenciado que intente retener la información de una forma u otra.

Si deseamos aprobar una asignatura y olvidarnos de ella para siempre, es probable que intentemos memorizar lo más rápido posible sus contenidos para vomitarlos en el examen. A continuación, nos olvidaremos nada más acabar del tema. Por el contrario, si nos interesa especialmente un asunto, haremos lo posible por profundizar más en él e interiorizar todo lo que aprendamos.

Estos dos tipos de aprendizaje no son opuestos. Es posible memorizar de forma significativa. Pueden complementarse perfectamente entre ellos. De hecho, en tareas como aprendernos la historia de un país, hay partes que aprendemos significativamente y otras que memorizamos (como las fechas). Sin embargo, en la mayoría de los casos es preferible aprender significativamente para seguir avanzando.

Consejos para aprender significativamente

1. Adopta un estilo de vida saludable

Este consejo es válido para todos los ámbitos de nuestra vida. Los hábitos saludables son fundamentales para nuestra salud mental y física. Hacer deporte, alimentarse bien, llevar un horario regular y descansar lo suficiente nos ayudará a estar más frescos para aprender. Igualmente, el contacto con la naturaleza nos ayudará a desconectar y a crear asociaciones más novedosas.

2. Sé curioso

El asombro es la clave para desear indagar en el porqué de las cosas. Si formulamos preguntas y buscamos las respuestas, lograremos construir novedosas y perdurables asociaciones en nuestra memoria. Reflexionar nos impulsa a aprender más y mejor.

3. No pierdas la motivación

No siempre estamos motivados para aprender. Muchas veces nos da pereza interiorizar algo o directamente no vemos que pueda aportarnos nada. No obstante, nunca sabemos cuándo nos vendrán fenomenal unos conocimientos que adquirimos hace años. Adoptar una actitud flexible y aceptar todas las tareas como retos, nos aportará a largo plazo incontables beneficios.

4. Adquiere unos buenos hábitos de estudio

Si nos organizamos y tenemos unas costumbres bien establecidas, nos costará menos ponernos a estudiar o a llevar a cabo cualquier tarea parecida.

5. Evita la sobrecarga de información

Tenemos que enfrentarnos diariamente a un montón de retos a la vez. A veces sacrificamos hacer bien las cosas para realizar más actividades. No obstante, la multitarea empeora nuestro rendimiento. Es preferible que sepamos cuáles son nuestras prioridades, de cuánto tiempo disponemos para llevarlas a cabo y actuar en consecuencia. Si nos centramos en un solo asunto y tenemos claro qué tenemos que hacer, mejoraremos nuestro rendimiento.

6. Elabora tus propios resúmenes y esquemas

Si estás preparándote para un examen, el aprendizaje significativo es la clave para sobresalir. Puedes subrayar lo más relevante del texto tras leerlo un par de veces. Posteriormente, cuando tengas claro qué es lo más importante, prueba a elaborar tus propios apuntes con lo esencial.

Piensa qué sabes sobre el tema y conéctalo con la nueva información. Surgirán nuevas asociaciones que te ayudarán a dominar el contenido. Puedes utilizar la psicología del color para hacer tus resúmenes más memorables. De esta forma, lograrás vincular los contenidos a emociones y resaltar lo primordial.

7. Ejemplifica

Si cada vez que intentes aprender algo lo relacionas con experiencias o conocimientos previos, conseguirás establecer conexiones memorables. Así podrás pasar de memorizar un concepto a visualizarlo y saber explicarlo. Comprender un asunto es la base para aprender significativamente.

Busca ejemplos que te emocionen. Crearás asociaciones que lleguen directas a tu amígdala, que es una parte del cerebro asociada a la supervivencia y está muy relacionada con el aprendizaje.

8. Tómate tu tiempo

A veces, el cansancio o la falta de tiempo nos llevan a tomar el camino más rápido y evitamos centrarnos en aprender significativamente. Con las prisas lo más probable es que no retengamos lo más importante.

Si de verdad nos interesa aprender algo, es mejor que busquemos un momento en el que nadie nos agobie y centrar toda nuestra atención en este asunto. No siempre contamos con esta opción. Pero si hacemos un esfuerzo, nuestra concentración aumentará y lo agradeceremos tras ver los resultados.

9. Apóyate en las TIC

Las tecnologías de la información y la comunicación nos permiten mejorar nuestra atención y mantienen nuestra motivación para seguir aprendiendo. Continuamente se están desarrollando nuevos recursos que simplifican nuestras actividades cotidianas y mejoran nuestra calidad de vida. Cada vez hay más medios que permiten a las personas interactuar con ellos mientras desarrollan nuevas destrezas.

10. Benefíciate de la neuroeducación

CogniFit es la herramienta líder de estimulación y evaluación cognitiva. A través de una entretenida plataforma online de neuroeducación, permite tanto al público especializado como al general aprender más sobre el cerebro y entrenar habilidades cognitivas como la memoria, la atención, la percepción y el razonamiento.

Y tú, ¿intentas aprender significativamente? Si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema, no dudes en comentar. Muchas gracias por leer este artículo.

Mini-Mental. ¿Cómo realizar una valoración cognitiva?

 Mairena Vázquez, neuropsicóloga, te explica qué es el Mini-Mental, por cuántas pruebas está formado y cómo se administra. Nos descubre sus problemas e inconvenientes y nos explica cómo son los nuevos test cognitivos. El Mini-Mental ha desarrollado un importante papel en la historia de la neuropsicología. Sin embargo, es hora de dar paso a otros test cognitivos breves (TCB) más fiables, breves, sencillos y accesibles ¡Descúbrelos!

Minimental y las nuevas alternativas

Los test cognitivos breves (TCB) son instrumentos utilizados muy habitualmente en el campo de la neuropsicología y en la práctica clínica para el cribado y detección del deterioro cognitivo, la demencia y otras condiciones cognitivas. Estas pruebas deben estar validadas y cumplir unas características psicométricas.

El Mini-Mental ha sido uno de los TCB más utilizados en el campo de la medicina, sin embargo, tiene importantes limitaciones. En la actualidad, existen TCB más modernos y desarrollados que han mostrado mayor utilidad de ayuda al diagnóstico, cuentan con una mayor efectividad, e incluso que son más económicos y prácticos.

Mini-Mental. ¿Qué es?

El Mini-Mental es un instrumento práctico de screening o rastreo de alteraciones cognitivas. El Mini-Mental tiene un uso generalizado que permite la comparación entre diferentes grupos. Se trata de un método muy utilizado ya que se puede administrar en 5 – 10 minutos. Fue creado por Folstein y McHung en 1975 con la iniciativa de poder detectar o descartar un principio de demencia o deterioro cognitivo.

La persona que administra el Mini-Mental suele ser un neuropsicólogo o psicólogo que esté familiarizado con la prueba. Antes de iniciarla, debe realizarse una entrevista previa, preguntar el nombre completo, edad y escolaridad. Una buena idea es preguntar por el estado de ánimo al finalizar la prueba para tener una visión más detallada del sujeto.

El Mini-Mental está formado por un conjunto de ítems que forman un test que mide orientación (personal, espacial y temporal), memoria a corto y a largo plazo (fijación y recuerdo diferido), atención, lenguaje (expresión verbal y escrita, comprensión verbal y escrita) praxias, habilidades visoconstructivas… Permite evaluar de manera rápida la sospecha de déficit cognitivo, sin embargo no debe utilizarse como una evaluación clínica completa del estado mental ya que no permite estudiar de manera detallada la función cognitiva alterada ni conocer la causa del déficit.

Es recomendable realizar dicha prueba en un entorno tranquilo, libre de distractores y ruidos, confortable y debe ser llevado a cabo de manera individual y sin presionar al paciente para que tarde más o menos tiempo.

Dentro del Mini-Mental podemos encontrar diferentes escalas o versiones: una de ellas se hace sobre una puntación máxima de 30 puntos mientras que en la otra el puntaje máximo es de 35.

Pruebas del Mini-Mental y cómo se corrige

A continuación se exponen, en orden de presentación, las áreas cognitivas que exploran las diferentes pruebas de las que se compone el Mini-Mental:

1. Orientación

En primer lugar se hacen preguntas relacionadas con la fecha en la que nos encontramos y se interroga de manera específica sobre el año, la estación, el día de la semana, el lugar donde nos encontramos en el momento de administrar el Mini-Mental… El objetivo es observar si el paciente se encuentra orientado en tiempo y espacio. Se daría un punto por cada respuesta correcta, pudiendo obtener un máximo de 10 puntos.

  • ¿En qué año estamos?
  • ¿En qué estación del año?
  • ¿Qué día del mes es hoy?
  • ¿Qué día de la semana es hoy?
  • ¿En qué mes del año estamos?
  • ¿En qué país estamos?
  • ¿En qué provincia estamos?
  • ¿En qué ciudad estamos?
  • ¿Dónde estamos en este momento?
  • ¿En qué piso/planta estamos?

2. Fijación

Voy a decirle 3 palabras y usted tiene que repetirlas una vez que yo acabe” (Se repiten 3 veces las 3 palabras). Se asigna un punto por cada respuesta correcta pudiendo obtenerse un máximo de 3 puntos en la prueba.

  • Repita estas 3 palabras: Bicicleta, cuchara, manzana.

3. Atención y cálculo

Esta prueba se divide en dos partes. En la primera se le pide al sujeto lo siguiente: “¿Cuánto es 100 menos 7?” Una vez hayamos obtenido una respuesta, el sujeto debe ir restando de 7 en 7 hacia atrás en 4 ocasiones más. Se asigna un punto por cada número enunciado de manera correcta, siendo los números correctos 93, 86, 79, 72, 65.

En la segunda parte se le pide lo siguiente al sujeto: “Deletréeme la palabra MUNDO al revés”. (O-D-N-U-M). Esta vez se asignaría un punto por cada letra en orden inverso dicha de manera correcta.

4. Memoria

Se le pide al sujeto que recuerde las 3 palabras que le dijimos en pruebas anteriores (“bicicleta”, “cuchara”, “manzana”). “¿Puedo recordar las palabras que le dije antes?”  

Se le asignaría un punto por cada palabra recordada. En caso de que el sujeto no sea capaz de recordar ninguna palabra, no se le daría ninguna puntuación. A pesar de eso, se puede indagar en la memoria del sujeto haciendo preguntas del tipo semántico o fonológico (por ejemplo: “es un medio de transporte” o “empieza por la sílaba bi-“, respectivamente). De este modo podríamos obtener información sobre si el sujeto, al administrarle algunas claves, tendría mayor facilidad para acceder al recuerdo.

5. Lenguaje y praxias

  • Mostrar un lápiz. ¿Qué es esto? Se da un punto si lo reconoce.
  • Mostrar un reloj. ¿Qué es esto? Se da un punto si lo reconoce.
  • Repetición. “Escuche bien la frase que voy a decir y repítala: NI SÍ, NI NO, NI PERO”. Se da un punto si dice la frase de manera correcta.
  • Comprensión. “Coja este papel con la mano derecha, dóblelo por la mitad y déjelo encima de la mesa”. Se da un punto por cada acción bien realizada pudiendo obtener un máximo de 3 puntos si realiza bien las 3 acciones que se le piden.
  • Lea lo que pone en el siguiente folio y haga lo que esté escrito: CIERRE LOS OJOS”. Deben leerlo y realizar la acción de cerrar los ojos. Se asigna un punto si lo realizan de manera correcta.
  • Se solicita al sujeto que escriba una frase completa. “Escriba una frase. Si no sabe qué escribir, piense en lo que va a hacer esta tarde y escríbalo”. Se asigna un punto si realiza una frase de manera correcta.
  • Copia del dibujo. “Copie este dibujo” (se le da un folio y un lápiz y se muestra el dibujo, adecuado a la visión de cada usuario). Se asigna un punto si el sujeto realiza un dibujo en el que aparezca dos pentágonos y entre ellos exista una intersección.

El Mini-Mental administrado junto con otros tests como por ejemplo el Test del Reloj, es una prueba muy utilizada para realizar el seguimiento de pacientes con demencias o deterioro cognitivo ya que de manera rápida podemos observar funciones cognitivas importantes del sujetos como atención (sostenida, selectiva…), memoria (a corto plazo, a largo plazo, semántica…), praxias (ideomotoras, faciales…), orientación (temporal, espacial y personal), lenguaje (fluido, no fluido, coherente, denominación…), funciones ejecutivas (presencia de perseveraciones, inhibición, planificación, toma de decisiones,…), control mental, etc.

A quién va dirigido el Mini-Mental

El Mini-Mental State Examination (MMSE) va dirigido de manera frecuente al análisis y diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, a detectar deterioro cognitivo y su respectiva evolución permitiendo llevar a cabo un seguimiento en pacientes con alteraciones neurológicas, sobre todo realizada en población de ancianos.

Para qué sirve el Mini-Mental

Una observación exhaustiva de signos y síntomas junto con la aplicación de diferentes pruebas neuropsicológicas ayuda a detectar la aparición de problemas neurológicos. De vital importancia es determinar la existencia de fallos cognitivos a tiempo para un posterior tratamiento con el mayor éxito posible.

El Mini-Mental es muy útil para detectar deterioro cognitivo leve y/o posibles demencias en pacientes geriátrico (como Alzheimer). Se puede llevar a cabo un seguimiento individual de cada persona para de este modo, observar en mayor medida la evolución del deterioro cognitivo.

Interpretación Mini-Mental

La puntuación máxima del Mini-Mental se divide en los siguientes apartados:

  • Orientación temporal (5 puntos).
  • Orientación espacial (5 puntos).
  • Fijación (3 puntos).
  • Atención y cálculo (5 puntos).
  • Evocación (3 puntos).
  • Denominación (2 puntos).
  • Repetición (1 punto).
  • Comprensión (3 puntos).
  • Lectura (1 punto).
  • Escritura (1 punto).
  • Dibujo (1 punto).

En la totalidad del test la puntuación máxima que se puede obtener es de 30 puntos. La puntuación final es la suma de las puntuaciones de los diferentes subapartados y en función de cuántos números obtenga, así interpretaremos el final de la evaluación siendo entre 30 y 27= Sin Deterioro; Entre 26 y 25= Dudoso o Posible Deterioro; Entre 24 y 10 = Demencia Leve a Moderada; Entre 9 y 6 = Demencia Moderada a Severa y Menos de 6 = Demencia Severa.

Hemos de resaltar que esta prueba NO define de manera clara un diagnóstico y que, para ello, hace falta realizar una entrevista clínica previa, exploración física y diferentes pruebas diagnósticas complementarias.

Limitaciones del minimental

A pesar de todas las virtudes del Mini-Mental, es innegable que tiene una serie de inconvenientes. Estos problemas nos llevan a plantearnos la necesidad de nuevas pruebas diagnósticas breves. Las mayores trabas de este test de cribado son:

  • Poca especificidad: Uno de los síntomas más nuclear de la demencia (patología para la cual se emplea este test) es la pérdida de memoria. Sólo tres puntos de los totales hacen referencia a la recuperación de recuerdos. Además, las funciones ejecutivas tampoco están bien representadas en el test, por lo que es poco específico para los síndromes frontales.
  • Falta de estandarización en su versión original: Inicialmente, las tres palabras que había que repetir quedaban a gusto del profesional. Según el criterio de éste, la dificultad (y, por tanto, los resultados) podía variar dependiendo de las palabras elegidas. Además, puede haber una gran variabilidad en otras pruebas (como los dibujos)
  • Analfabetismo: Dado que la prueba requiere leer y escribir, además de papel y lápiz, dificulta o imposibilita el uso del Mini-Mental a pacientes analfabetos. Con este término, no sólo se hace referencia a las personas que no han aprendido a leer o escribir, sino a las personas que viven en países cuya lengua no es la del paciente. Esto hace posible que, aunque sepan leer y escribir en su lengua materna, no sepan hacerlo en la propia del país.
  • Utilidad diagnóstica limitada: El Mini-Mental no se ha mostrado especialmente útil para diagnosticar deterioro cognitivo, ni en atención primaria, ni en atención especializada.
  • Poco sensible a pacientes de menor nivel académico: Las personas con mayor nivel académico tienen puntuaciones más altas que las personas con un nivel menor de estudios.
  • Copyright: Aunque la importancia de este factor es variable dependiendo del lugar, el Mini-mental tiene copyright. Esto significa que, o se paga por su aplicación, o se emplea de manera fraudulenta.

Los nuevos tests cognitivos: CogniFit

Actualmente, existe una gran variedad de tests cognitivos breves. Algunos apuestan por la validez y las prestaciones diagnósticas, mientras que otros se enfocan a conseguir instrumentos fáciles y rápidos. No obstante, en el punto medio está la virtud: No se puede hacer un buen test de cribado sin aunar, en la medida de lo posible, todas estas características.

Además, el estilo de vida ha cambiado con los avances tecnológicos y, al mismo tiempo, ha cambiado la forma de realizar las evaluaciones. Los test de lápiz y papel, como el Mini-Mental, se van adaptando a los nuevos tiempos. Actualmente se diseñan evaluaciones pensadas para ser realizadas por Internet, desde un ordenador.

La herramienta líder en evaluaciones cognitivas computerizadas que recoge todas estas características es CogniFit. Dispone de la batería de evaluación computerizada para evaluar el nivel cognitivo o Cognitive Assesment Battery (CAB), que es un completo test neurocognitivo diseñado para proveer de recursos a los profesionales implicados en la salud. Gracias a la batería de evaluación, el profesional dispondrá de una herramienta para la detección de las áreas cognitivas deficitarias en personas con o sin patología mediante test mentales medidos a partir de pruebas cognitivas.

Esta herramienta de evaluación neurocognitiva ayuda a valorar un largo rango de habilidades cognitivas, como las funciones ejecutivas. Permite medir de forma precisa el nivel cognitivo y comprender el funcionamiento de diferentes áreas y funciones cerebrales a través de procedimientos basados en test cognitivos.

Los datos y resultados obtenidos tras la evaluación cognitiva contribuyen a reconocer y comprender determinados desórdenes cerebrales, alteraciones comportamentales, lesiones cerebrales, trastornos del neurodesarrollo o neurodegenerativos y permiten al profesional identificar eficazmente su diagnóstico y ayudar en el proceso de tratamiento. La evaluación neuropsicológica de CogniFit constituye la base para identificar y monitorizar la intervención del paciente y el seguimiento de su rehabilitación.

La evaluación neurocognitiva de CogniFit consta de varias áreas o bloques. En cada uno de ellos existen varias tareas que evaluarán el rendimiento en diferentes ámbitos neuropsicológicos. Son los siguientes:

Espero que haya quedado clara toda la información sobre este un de rastreo cognitivo tan utilizado. Si tenéis alguna duda, pregunta o sugerencia, dejadla aquí abajo, estaré encantada de leerla. 😉

Cómo memorizar más rápido: 6 Estrategias infalibles

Cómo memorizar más rápido. La habilidad de memorizar es muy importante para nosotros: Utilizamos nuestra memoria para superar con éxito los estudios, para mejorar en nuestro trabajo, y para casi cualquier actividad de nuestra vida diaria. Hay a algunas personas afortunadas, que cuentan con la habilidad innata de recordarlo todo, sin embargo, para el resto de los mortales: la memoria es una habilidad que se puede mejorar si ejercita adecuadamente. 

Mediante el entrenamiento cerebral y el uso de técnicas memorísticas, harás de tu cerebro tu mejor aliado. En este artículo, la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda, te invita a que descubras las últimas investigaciones en capacidad memorística, y unas estrategias inteligentes para hacer que seas capaz de memorizar más rápido. ¿Estás preparado? ¡Allá vamos!

Cómo memorizar más rápido

Para empezar, tienes que tener en cuenta que la memoria no es un elemento en sí, sino que es un constructo muy complejo, que forma parte de nuestras habilidades cognitivas. De esta manera, el término memoria no podría entenderse sin una serie de capacidades que la conforman. La memoria está formada por una serie de funciones cerebrales que se complementan e interrelacionan entre sí dando lugar al proceso de memoria.

Elementos como la memoria verbal, la capacidad de denominación, la memoria visual, la memoria ecoica, la memoria de trabajo, la memoria contextual, la memoria visual, la atención dividida, selectiva, sostenida y voluntaria, el enfoque y la planificación son fundamentales para un buen funcionamiento de nuestra memoria en general, y de un buen proceso memorístico en particular.

Cada persona es única, y por consiguiente su proceso memorístico también lo es. Hay personas que son capaces de retener una información simplemente oyéndola por la radio. Otros, por el contrario, prefieren escribir la información que quieren almacenar, o repetirla en voz alta. Algunos otros optan por esquemas y colores para grabar en su memoria datos importantes.

El primer paso que debes dar si quieres aprender a memorizar más rápido es encontrar y definir tu estilo memorístico. Es decir, tienes que saber detectar cuál es tu punto fuerte a la hora de memorizar, con el fin de aprender técnicas adecuadas conforme a tu estilo memorístico. ¿Eres más de escribir, o por el contrario das vueltas por el salón repitiendo en voz alta lo que te interesa memorizar?

“La memoria es el centinela del cerebro. William Shakespeare”

Hay tantos estilos memorísticos como personas. Recuerdo a una compañera de la facultad que se grababa los temas leídos por ella en una grabadora, y se los ponía continuamente en casa mientras hacía las tareas domésticas. Ella aseguraba que le funcionaba genial.

Quizá descubrió que su memoria funcionaba mejor y retenía de manera más eficaz y sin esfuerzo la información por medio del canal auditivo, es decir, escuchando y prestando atención a lo que oye.

Cómo memorizar más rápido: Las mejores estrategias

Por eso, no existen trucos universales para memorizar más rápido, ya que la memoria de cada persona es un proceso único y personal. Pero si existen una serie de métodos avalados científicamente para que seas capaz de potenciar tu memoria y en consecuencia saber cómo memorizar más rápido.

La concentración también es un elemento crucial a la hora de memorizar más rápido. Si quieres mejorar tu concentración te invito a que leas mi artículo: Juegos de concentración mental: 10 ejercicios imprescindibles para tu día a día.

Cómo memorizar más rápido: 6 estrategias inteligentes

Estrategia 1:El muñeco alienígena, una investigación puntera para memorizar cualquier cosa más rápido

Hace apenas dos meses se ha publicado un estudio en la Revista Psychological Science, en el que dos investigadores parecen que han descubierto el método más eficaz para potenciar tu memoria, y apuestan por el muñeco alienígena.

Estos investigadores realizaron un estudio de campo en una cafetería de EE.UU, dando a la mitad de los clientes un descuento con su próxima consumición en los días siguientes. A la mitad de ellos se les dijo que en las cajas de pago estaría expuesto un mueco de la película Toy Story, el peluche alienígena, a la otra mitad simplemente se les dio el ticket descuento sin decirles nada.

Sorprendentemente, a los clientes que se les había avisado del muñeco alienígena solicitaron mucho más el descuento que a los que simplemente se les dio el ticket.

La conclusión de este experimento es que la mejor manera de potenciar tu memoria consiste en el uso de recordatorios por asociación.

¿Cómo podemos extrapolar estos datos y memorizar más rápido en nuestra vida diaria?

Los experimentadores te animan a que juegues con cualquier estímulo que para ti sea relevante: un olor, una imagen, un sonido…. (Recuerda tus puntos fuertes) para realizar la asociación entre lo que queremos recordar cuando ese estímulo esté presente. Mientras mas inusual sea, mucho mejor.

Así puedes desterrar viejas costumbres como escribirte cosas en la mano, las alarmas en el móvil, o los miles de post-it urgentes inundando tu mesa.

¿Te atreves a probarlo?

Estrategia 2: La técnica del Chunking para memorizar más rápido

La técnica del Chunking o grupos consiste en memorizar en pequeños grupos o unidades informaciones más complejas. Es especialmente útil en la memorización de números, pero no tanto para conceptos complejos o textos.

El agrupar visualmente números hará más fácil tu retención y posterior evocación del recuerdo.

Ejemplo: El número de la Casa Blanca esta optimizado para su memorización en grupos; siendo el Chunking los números 202, 456 y 1111, en vez de un solo número más complejo: 2, 024, 561,111.

Estrategia 3: La técnica del encadenamiento para memorizar más rápido

Cuando tienes que memorizar una serie de conceptos que no tienen nada que ver entre sí, esta técnica es la ideal.

Consiste en la agrupación de conceptos muy diferentes entre sí formando una frase, de manera que al memorizar esa frase puedas retener cada uno de esos conceptos sin que se te olvide ninguno.

Lo divertido es que mientras más extraña sea la frase que te inventas, mayor será la probabilidad de recordarla.

Estrategia 4: Las técnicas mnemotécnicas para memorizar más rápido

Una regla mnemotécnica consiste en formar una palabra con las iniciales o primeras sílabas del material a memorizar. Es la técnica perfecta para memorizar listas de palabras.

Ejemplo: Si necesitas memorizar la lista de la compra, y tienes que comprar SUavizante, PERfume, MERmelada, CArne y DOnuts, sería tan fácil como formar la palabra SU-PER-MER-CA-DO.

Te facilitará el recuerdo cuando estés dando vueltas por el súper. ¡Pruébalo!

Estrategia 5: Técnicas de la repetición para memorizar más rápido

Repite lo que necesites memorizar. Hasta la saciedad.

Especialmente útil si tienes problemas con los nombres de las personas que te acaban de presentar.

Por ejemplo, si tienes dificultad en una fiesta en la que te presentan a 7 personas en 10 minutos, la clave consiste en repetir el nombre de la persona cuando te la presentan, mirándole fijamente a la cara. ”Encantada de conocerte María” “Y tú María, ¿a qué te dedicas?” “¿Qué opinas de la fiesta, María”?

Además de facilitar tu memorización, llamar a esa persona por su nombre puede potenciar el vínculo recién creado ya que la persona es consciente de que te has fijado en ella.

Otra técnica curiosa para memorizar una palabra corta o un nombre es repetirlo 3 veces moviendo tu cabeza: tras decir la palabra girar la cabeza hacia la izquierda. Así tres veces. (Si esto te ocurre en una fiesta, procura hacerlo donde no te vean…)

Estrategia 6:Entrena tu memoria con Cognifit para memorizar más rápido

Existe una importante diferencia entre los juegos de memoria gratis, que no evalúan ni entrenan su memoria activa, y los juegos cerebrales online científicamente diseñados y los cuales son eficaces.

También es importante la utilización de un programa que pueda entrenar los diferentes tipos de memoria y no sólo uno de ellos.

CogniFit es el programa líder en evaluación cognitiva y estimulación cerebral. Está validado por la comunidad científica y es utilizado por colegios, universidades y hospitales de todo el mundo. CogniFit permite medir y entrenar, de forma profesional y fiable, la capacidad de concentración, el nivel atencional y otras muchas áreas cognitivas fundamentales del proceso memorístico.

Los ejercicios de memoria CogniFit están disponibles online para que puedas descubrir de inmediato tu nivel actual de memoria y obtener una mejor comprensión de tu nivel cognitivo actual.

Después de realizar los juegos de memoria, CogniFit te mostrará un gráfico con tus resultados y tu evolución. No sólo podrás entrenar y potenciar tu memoria, sino muchas otras capacidades cognitivas.

Si quieres aprender a memorizar más rápido, entrena tu memoria con Cognifit.

¡Atrévete y acepta el reto Cognifit!

Además, si quieres seguir profundizando en el tema, no te pierdas mi artículo: Cómo ser más inteligente: 10 estrategias que no te habían contado.

“Vive tu memoria y asómbrate. Jack Kerouac”

Fallos de memoria, no todo lo que recordamos es cierto

Nuestra memoria no representa fielmente la realidad, hay fallos de memoria que provocan que modifiquemos nuestros recuerdos. No todo lo que recordamos es cierto. Un recuerdo nunca será un retrato perfecto de una experiencia, siempre estará algo modificado debido a la propia construcción de nuestra memoria. Los falsos recuerdos y los fallos de memoria son más habituales de lo que pensamos. Descubre en este artículo cómo nos engaña nuestra memoria. 

Recordamos ciertas cosas que no son verdad

Una gran mayoría de gente piensa que nuestra memoria es lo más parecido a una cámara de vídeo que graba nuestras experiencias. Nada más lejos de la realidad. Nuestra memoria trabaja con las ideas principales de lo que percibe, aquello que considera importante, no retrata la realidad tal y como es.

 “La memoria, más que a un dispositivo de grabación, se parece a la página de Wikipedia, donde puedes cambiar la información que contiene la página. Y no solo tú, sino que los demás también pueden cambiarla”.

Elizabeth Loftus

Nuestro cerebro trabaja con ideas principales. La información que considera vital e importante se graba en nuestro cerebro, pero los detalles se eliminan, quedando así un recuerdo incompleto de la experiencia. Nuestra memoria no representa una realidad objetiva y fidedigna, sino más bien una realidad percibida, llena de “huecos”.

Nuestra memoria es constructiva. Almacenamos recuerdos con ideas clave, conceptos de una experiencia. Pero a la hora de rememorarlos, nuestro cerebro intenta encontrar una coherencia en la historia. Para ello rellena los huecos que hay entre esas ideas clave con deducciones e inferencias a partir de nuestro conocimiento previo. Nosotros no recordamos, construimos recuerdos, una y otra vez. Por eso nuestra memoria tiene fallos.

Fallos de memoria y falsos recuerdos ¿Cómo se generan?

Que nuestra memoria sea constructiva tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado nos evita sobrecargas, pero por otra, vuelve nuestros recuerdos muy manipulables.
No todo lo que recordamos es cierto. En mayor o menor medida nuestros recuerdos tienen algo de inventado. A la hora de recuperar la información de los huecos entre las ideas principales de un recuerdo, se puede “colar” nueva información que distorsione nuestra memoria. En ese momento se ha creado un falso recuerdo, una distorsión de un recuerdo verdadero o directamente la creación de un recuerdo a partir de una experiencia no vivida realmente.

Nuestra memoria funciona con ideas generales

¿Cómo saber si un recuerdo es falso?

No podemos, una vez que nuestro cerebro acepta una nueva información, no se deshace de ella fácilmente. Es lo que hace que los falsos recuerdos nos parezcan tan reales. Una vez aceptados, distorsionan el recuerdo verdadero y éste desaparece. La nueva historia se convierte en realidad y se recuerda como tal. Son fallos de memoria imperceptibles.

¿Nos engañan nuestros recuerdos?

En general, nuestra memoria refleja bien la realidad, sin embargo, como hemos visto, existen fallos de memoria. En general, consideramos a nuestra memoria como un testigo fiel de la realidad, pero no siempre acierta. Al trabajar con las ideas principales, nuestra memoria omite todo aquello que no es importante, todos los detalles. Si recordamos haber ido a una fiesta recordaremos ciertas cosas como quién nos invitó, o qué amigos habían ido. Pero flaquearemos al intentar recordar el tipo de música que había, si hacía frío o calor, con cuántas personas hablamos etc. Para encontrar coherencia en la historia, haremos deducciones sobre esos puntos flacos del recuerdo, y comenzará a distorsionarse.

¿Cuánto nos podemos fiar de la memoria?

Hemos dicho que nuestra memoria es un buen espejo de la realidad, pero no es perfecta. No tanto como para darle la autoridad que se le da.

Un caso donde la memoria ocupa un lugar inadecuado es el de los juicios. A los testigos de un crimen se les dota de una importancia enorme para decidir el caso, sin embargo, hay varios factores que desacreditan la veracidad de este tipo de testimonios: el tiempo, las experiencias posteriores, las preguntas que se hacen sobre el suceso etc. Todo ello puede sesgar un recuerdo y convertir la imagen de una persona en otra completamente distinta.

Existen muchos casos de condena por delitos no cometidos por culpa de falsos recuerdos. La memoria es frágil y hay que tener en cuenta esa fragilidad.

¿Cómo podemos manipular un recuerdo?

Tan solo cambiando ciertos elementos de una historia se pueden obtener versiones muy distintas de la misma. A través de versiones alternativas o cambiando ciertos detalles nuestro cerebro empieza a mezclar la información real con la alternativa. Lo que hará que recordemos una historia diferente.

Como hemos dicho antes, hay que tener en cuenta que cada vez que recuperamos la información de un recuerdo, de una experiencia vivida, volvemos a construir la historia con los elementos que tenemos, deduciendo los espacios o los huecos donde no hay información.

Esos huecos se rellenan con conocimiento propio pero también externo. Basta que un amigo cuente su versión de la historia, para modificar la nuestra. Es muy difícil mantener intacto un recuerdo.

La memoria y la ética en los falsos recuerdos

Se ha demostrado que se puede implantar un falso recuerdo que tenga repercusiones duraderas en el comportamiento del sujeto. Se ha conseguido con un éxito considerable implantar falsos recuerdos sobre un ahogamiento en la niñez, o un ataque de un animal feroz etc. Y estos falsos recuerdos han tenido repercusiones reales. Sin embargo, un falso recuerdo también puede ser usado con fines “buenos”, al igual que se puede crear una experiencia desagradable hacia un animal por ejemplo, se puede crear una experiencia agradable hacia la comida saludable por ejemplo.

¿Es suficiente ese fin como para tener la libertad de manipular los propios recuerdos?

Charla TED Elizabeth Loftus: La ficción de la memoria.

 

¿Cómo mejorar tu memoria? 10 consejos útiles para tu día a día

¿Cómo podemos mejorar nuestra memoria? Muchos de nosotros pensamos que nuestra memoria es innata y no hacemos nada por mejorarla. No apreciamos su importancia hasta que nos empieza a fallar. Sin embargo, es muy importante que seamos conscientes del papel fundamental que juega en nuestro día a día. Nuestra memoria es la que define quién somos: nuestros sentimientos, vivencias y recuerdos. Sin memoria, no tendríamos forma de recordar los nombres, lugares, personas, acontecimientos que hemos vivido…

¿Cómo mejorar tu memoria? Foto: meo, Pexels.com

Mantener una vida intelectualmente activa ayuda a evitar que nuestro cerebro se deteriore antes de tiempo. Es muy importante empezar a cuidar la mente antes de que aparezcan los primeros síntomas de declive cognitivo. Poner atención a los detalles, concentrarse, recordar cosas… todo esto implica muchos procesos cerebrales que pueden agudizarse con práctica y entrenamiento.

Puede que creas que eres demasiado mayor como para mejorar la memoria, pero lo cierto es que nuestro cerebro cuenta con una gran plasticidad. La plasticidad cerebral consiste en que, con una correcta estimulación, el cerebro puede crear nuevas vías y conexiones neuronales, alterar las conexiones ya existentes y adaptarse y reaccionar de formas nuevas. Nuestro cerebro puede desarrollarse, adaptarse y mejorar durante toda nuestra vida. Aquí te explicamos algunas actividades para mejorar la memoria.

10 Actividades para mejorar tu memoria

La memoria no sólo nos ayuda a ser más inteligentes y agudos, también son útiles para mejorar tu desempeño laboral y tus relaciones sociales. Esta habilidad se suelen dar por sentada y mucha gente no se molesta en entrenarla. No cometas este error y practica las siguientes actividades para mejorar tu memoria.

1. Mejora tu atención

La memoria se relaciona mucho con la atención. No podemos recordar algo a lo que no le hemos prestado atención. Por tanto mejorando nuestra capacidad atencional mejoraremos nuestra memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Céntrate en cada cosa que hagas. Si estás hablando con un amigo, préstale a él toda tu atención. Incluso parafrasea lo que dice de vez en cuando. De esta manera recordarás mejor de que estáis hablando y además, darás muestras de comprensión. Se ha comprobado que la meditación Mindfulness también mejora nuestra atención. Con diez minutos de meditación al día puedes llegar a modificar la estructura de tus conexiones neuronales y conseguir que tu mente se centre y se fije mejor en las cosas que te rodean, mejorando tu memoria, capacidad de atención, enfoque y capacidad de tomar decisiones.

2. Usa técnicas de memoria o reglas mnemotécnicas

Diferentes estudios, defienden que la “auto-imaginación” resulta muy útil para fomentar el aprendizaje y la memoria.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Repite la información, agrúpala, relaciónala con cosas que ya sepas y utiliza reglas mnemotécnicas. Utiliza ritmos o canciones para aprender la información (como aquella de las tablas de multiplicar), utiliza acrónimos o acrósticos. En el siguiente vídeo verás de forma más detallada alguna de estas técnicas.

3. Practica ejercicios de ingenio para mejorar tu memoria 

Diversas investigaciones publicadas demuestran los beneficios de entrenar el cerebro 15 minutos (2-3 veces por semana) con CogniFit. Los diferentes grupos de personas que entrenaron su cerebro con este programa de estimulación cerebral, mejoraron su rendimiento en tareas de memoria y otras 20+ habilidades cognitivas. Este programa de juegos de ingenio por ordenador nos permite fortalecer las funciones cerebrales, incrementar la vitalidad mental e impulsar la regeneración y reconexión neuronal.

4. Intenta recordar activamente las cosas

La memoria se refuerza al recordar hechos, acontecimientos, experiencias… Al recordar cosas de tu día a día como que has comido, nombres de personajes de libros que has leído… ejercitas cuatro partes de tu cerebro: la memoria, memoria de trabajo, razonamiento y análisis.

Pensar sobre muchas cosas también te ayuda a sacar más conocimientos de las experiencias pasadas y tener una perspectiva más madura y racional del pasado. Estas habilidades también se pueden aplicar a la prevención, a estar alerta y a observar con más atención lo que ocurre a tu alrededor.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Cada día recuerda lo que has hecho el día anterior, e intenta evocar a dónde fuiste y que hiciste en las vacaciones pasadas.

También puedes probar a hacer un pequeño ejercicio cada día. Coge un lápiz y un papel y sal del cuarto en el que estés. Cuando estés fuera apunta todos los objetos que recuerdes de la habitación, verás que no es tan fácil como creías. No hagas trampa y evita mirar a la habitación mientras apuntas los objetos. Después de apuntar todo lo que recuerdes vuelve al cuarto y fíjate en todas las cosas que te hayas dejado. Si haces este ejercicio todos los días verás como vas mejorando, puedes hacerlo también con la ropa que llevaba la gente que has visto durante el día, con los rasgos de esa gente, etc.

5. Dormir bien mejora la memoria

Durante el sueño consolidamos lo aprendido. Una correcta higiene del sueño nos permite tener la memoria en óptimas condiciones. Según un estudio la falta de sueño afecta de forma negativa a nuestra memoria.

¿Cómo mejorar tu memoria?: Intenta mantener unos buenos hábitos de sueño. Dormir entre 7 y 8 horas al día es lo óptimo para un rendimiento óptimo. Descansa en un lugar oscuro, sin ruidos (puedes usar tapones de los oídos si no puedes evitar el ruido). Apaga todos los aparatos electrónicos y evita usarlos antes de dormir (la luz de sus pantallas puede afectar a nuestro sueño). No tomes café o bebidas con cafeína por la tarde. Intenta que el último café sea después de comer, ya que si no es así puedes tener problemas para conciliar el sueño. La rutina es importante, intenta acostarte y levantarte todos los días a la misma hora.

 6. Haz ejercicio físico para mejorar tu memoria

Son cada vez más los beneficios para el cerebro asociados a la actividad física. Según Kirk I. Ericson  de la Universidad de Pittsburgh en colaboración con un grupo de investigadores de distintas universidades norteamericanas, el ejercicio físico aeróbico aumenta el tamaño del hipocampo anterior y ello conlleva mejoras en la memoria espacial. Concluye que es una buena forma de revertir la pérdida de volumen asociada a la edad en esta estructura cerebral fundamental para la memoria.

La actividad física oxigena el cerebro y reduce el riesgo de enfermedades que conducen a una pérdida de memoria, como la diabetes y enfermedades cardiovasculares. También disminuye las hormonas del estrés. El ejercicio también juega un papel importante en la neuroplasticidad, potenciando la creación de nuevas conexiones neuronales.

¿Cómo mejorar la memoria?: Cualquier tipo de ejercicio aeróbico que te guste te ayudará a mejorar tu memoria. Lo importante es que disfrutes con él para mantener el hábito. ¿Te cuesta empezar a hacer ejercicio? Descubre cómo empezar aquí.

7. Come de forma saludable

Una dieta saludable es fundamental para mantener nuestro organismo en perfectas condiciones. Para que nuestro cerebro funcione correctamente es importante no tener ningún déficit nutricional. Y es que lo que comemos le afecta a nuestro cerebro.

¿Cómo mejorar la memoria?: Basa tu alimentación en frutas, verduras y legumbres. Los cereales, el pan y la pasta que sean integrales. Limita los alimentos muy procesados, el azúcar y la sal. El chocolate se asocia a una mejora en la memoria. Recuerda que debes tomarlo lo más puro posible (85% cacao).

8. Mantén tu mente activa

La memoria es como un músculo, si lo entrenas se fortalece, si no se atrofia. Con el tiempo, cuando ya hemos acabado nuestra formación académica nos hacemos cómodos. Ya sabemos como resolver la mayoría de los problemas, con relativamente poco esfuerzo. Y cada vez usamos menos nuestra mente y le damos menos estimulación de la que merece.

¿Cómo mejoramos nuestra memoria?: Cualquier actividad que suponga un desafío será efectiva para mantener nuestra memoria activa. Huye de las actividades en las que ya eres bueno. Aprende y desarrolla nuevas habilidades. Aprende a tocar un instrumento, o a tocar una canción difícil. Piensa en cualquier cosa que siempre has querido aprender, hablar un idioma, jugar al ajedrez…

9. Sal de casa y queda con tus amigos

Diversos estudios han demostrado que estar en contacto con tus amigos, y disponer de una amplia vida social está asociado con una mejor memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Dedícale tiempo a tus seres queridos. Disfruta de tiempo de ocio con los amigos. Mantén una buena red de apoyo y aléjate de las personas tóxicas que te hacen sentir mal. Socializa más, hazte voluntario o apúntate a grupos.

10. Deshazte del estrés

El estrés es uno de los mayores enemigos del cerebro. Con el tiempo, el estrés crónico destruye neuronas y daña los centros cerebrales de la memoria.

¿Cómo mejorar la memoria?: Practica técnicas de relajación y meditación. Han demostrado ser muy eficaces para la reducción del estrés y la ansiedad. Establece expectativas realistas (y aprende a decir que no). Tómate descansos durante el día, expresa tus sentimientos en lugar de ocultarlos o reprimirlos. Equilibra el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. Centrate en una sola tarea al tiempo, ya que la multitarea puede aumentar nuestro estrés.

Ahora ya cuentas con diversos trucos y estrategias para mejorar tu memoria y capacidad de observación, ponerlos en marcha depende de ti. ¡Mantener tu cerebro joven y en forma está en tu mano!

18 técnicas de estudio eficientes para superar tus exámenes

Se acercan los exámenes y empiezan los nervios. ¿Cual son las mejores técnicas de estudio y memorización? Muchas veces se nos acumulan los exámenes y creemos que una maratón de estudio y unos cuantos termos llenos de café, serán suficientes para aprendernos todo el temario de carrerilla, llegar al examen y vomitar todos nuestros conocimientos sobre el papel, para poder volver a nuestra vida libre de ocupaciones. Esta “estrategia”, si se puede llamar así, es en realidad bastante contraproducente, ya que nos limita a meter conceptos a presión en nuestra cabeza que no serán bien procesados y por lo tanto difícilmente serán recordados.

Si se acerca la época de exámenes, te recomendamos probar distintas técnicas de estudio y memorización que te harán este proceso mucho más llevadero. Te contamos en que consisten.

Técnicas de estudio y memorización exámenes

María Luisa Delgado Losada, doctora en Psicología y profesora del Departamento de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, nos explica:

La memoria es considerada una de las principales aptitudes de un buen estudiante, pero meter la información a presión, repetir una y otra vez, no es útil, y en muchas ocasiones puede ser el origen de importantes dificultades en el aprendizaje.

El correcto funcionamiento de la memoria implica la realización adecuada de tres operaciones o procesos: registro, almacenamiento y recuperación de la información”.

Estos procesos pueden verse impulsados gracias al uso de técnicas de estudio que favorecen y mejoran su funcionamiento y hacen más sencillo el procesamiento de la información, estimulando la codificación, almacenamiento y recuperación de la información.

Por todos estos motivos, es muy recomendable que empleemos técnicas cuando estemos estudiando para hacer un examen. Si estás preparándote para un examen importante, es esencial que optimices tu tiempo de estudio y lo aproveches al máximo. Para conseguirlo es muy aconsejable que aprendas algunos métodos o trucos que pueden mejorar tu capacidad de estudio ¿Quieres saber cómo aprobar un examen? Estos consejos te ayudarán a dar lo máximo de ti.

Técnicas de estudio para exámenes

18 Técnicas de estudio

1. Centra tu atención en lo que haces:

Para que la información procesada pueda pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, es necesario que nos concentremos en esa información. La atención es uno de los componentes más importantes de la memoria y por eso cuando estamos estudiando es imprescindible que nos encontremos en un lugar en el que no haya distracciones que dispersen nuestra atención.

Técnica de estudio: Encuentra un lugar tranquilo en el que puedas concentrarte, puede ser la biblioteca, tu habitación… Pon fuera de tu alcance elementos que te puedan distraer como los dispositivos electrónicos, y ponlos en silencio. Evita los ruidos. Puedes usar tapones para los oídos si el ruido es inevitable.

2. Divide tu tiempo de estudio en sesiones regulares:

Está demostrado que las personas que estudian regularmente retienen mucho mejor la información que los que han hecho maratones de estudio unos días antes del examen. Si lo dejas todo para última hora sobrecargaras a tu mente y le dificultarás el procesamiento de la información. Un estudio breve pero regular permite al cerebro a consolidar la información y retenerla a largo plazo.

Técnica de estudio: Estudia un poco cada día y el día antes del examen sólo repasa lo aprendido. Crea una rutina de estudio para que te sea más fácil. Puedes usar recordatorios para acordarte de cuando tienes que estudiar. Bien puede ser una alarma o recordatorios que actúan como pistas, es decir, si decides estudiar todos los días después de comer, la comida es la pista que te llevará al estudio. Si por el contrario dices “estudiaré un rato por la tarde”, no tendrás ninguna pista que te lleve a estudiar y es más probable que se te olvide.

3. Organiza y estructura tus apuntes:

Los científicos han demostrado que organiza la información en grupos que se relacionan entre sí nos ayuda al aprendizaje.

Técnica de estudio: Redacta tus apuntes de forma estructurada. Agrupas los conceptos que son similares entre ellos. De esta manera, a tu mente le resultará más sencillo asociar la información que esté relacionada.

4. Relaciona la información nueva con lo que ya conoces:

Relacionar la información entre sí nos ayuda a elaborarla e integrarla, facilitando su aprendizaje.

Técnica de estudio: Cuando te enfrentes a un material de estudio nuevo y desconocido, piensa primero en cómo puedes relacionarlo con lo que ya sabes. Al establecer relaciones entre las nuevas ideas y los recuerdos previamente existentes conseguirás recordar la nueva información mucho mejor. También te pueden ayudar los mapas mentales a establecer relaciones entre conceptos.

5. Visualiza los conceptos:

La visualización es una técnica muy eficaz para memorizar conceptos.

Técnica de estudio: Para llevar a cabo esta técnica de memorización es importante que tus apuntes estén complementados con información visual como fotos, esquemas y gráficos, o que estén subrayados en distintos colores. Cualquier ayuda visual que nos evoque el recuerdo es válida.

6. Repasa en voz alta con otra persona:

La lectura en voz alta de la información mejora el proceso de memorización. Muchos educadores aseguran que cuando los estudiantes repasan en voz alta entre ellos, tardan menos tiempo en comprender y en recordar nuevos conceptos.

Técnica de estudio: Puedes usar esta técnica de memorización quedando con un compañero de clase para estudiar o pidiéndole ayuda a alguien de tu familia. En el caso de que no encuentres a nadie que te pueda ayudar a repasar, puedes recitar el temario en voz alta para ti mismo, o incluso usar tus peluches como audiencia. Puede que al principio te de algo de vergüenza, pero a muchas personas les resulta de ayuda.

7. Elabora la información

Elaborar y profundizar en un concepto de forma progresiva es una forma muy eficaz de procesar la información y codificarla en la memoria a largo plazo.

Técnica de estudio: Puedes empezar por leer la definición del concepto para familiarizarte con él y luego profundizar más leyendo información ampliada sobre el término. Igualmente, puede ayudarte buscar más información sobre el tema. Por ejemplo, puedes buscar vídeos explicativos, charlas o documentales que lo expliquen de manera distinta y te aporten curiosidades y anécdotas.

 8. Cambia tu rutina de estudio de vez en cuando:

Romper la monotonía y salir de la rutina de estudio puede aumentar la eficacia de tu memoria y ayudarte a recuperar más fácilmente la información a largo plazo.

Técnica de estudio: Puedes probar a cambiar el sitio en el que estudias, o cambiar tu horario de repaso. Tampoco hace falta que hagas un cambio radical en tus hábitos de estudio, con probar alguna novedad de vez en cuando será suficiente para relajar tu mente y aumentar tus ganas de trabajar.

9. Descubre qué tipo de estudiante eres:

Hay varios tipos de estudiantes con distintas peculiaridades, algunas personas tienen mayor capacidad de atención por la mañana y otras tienen la mente más activa durante la noche.

Técnica de estudio: Tienes que conocerte bien y saber cuáles son los momentos en los que más aprovechas el estudio para elaborar un horario de repaso. Si no te cuesta levantarte por la mañana y tiendes a acostarte tarde, probablemente seas más vespertino y te concentres mejor por la tarde o por la noche. Si te levantas con facilidad y por la noche te entra sueño enseguida, eres más matutino y probablemente te concentres mejor por la mañana y por la tarde temprano.

10. Escribe los conceptos a mano:

Normalmente solemos escribir nuestros resúmenes en el ordenador, pero está demostrado que escribir las cosas a mano ayuda a enfocarse en los datos que son más relevantes y a sintetizar la información, mientras que si escribimos en nuestro ordenador no nos concentramos tanto en lo que estamos redactando, haciéndolo de forma más automática.

Técnica de estudio: Escribe varias veces a mano los conceptos que quieres retener. Puedes ayudarte creando resúmenes, esquemas de diversos tipos…Tomar los apuntes a mano también te puede ayudar a interpretar y re-elaborar la información, de manera que se memoriza más fácilmente.

11. No escuches música

Escuchar música pone en marcha nuestra actividad cerebral, pero no siempre es beneficioso. Según una investigación cualquier tipo de música nos distrae y dificulta la memorización.

Técnica de estudio: Un rato antes de empezar a estudiar puedes probar a escuchar algo de música para activar tu cerebro. Pero cuando empieces a repasar apaga la música. Si te incomoda el silencio puedes probar a poner sonido ambiental, como el canto de los pájaros o ruido de cafetería.

 12. Usa la técnica de estudio de la cadena:

Esta técnica de memorización es muy útil y consiste en relacionar las palabras de un resumen y usarlas para crear una frase muy sencillas.

Técnica de estudio: Por ejemplo, si quieres recordar los elementos litio, berilio, boro, carbono, nitrógeno, oxígeno, fluor y neón, puedes crear la frase “La BBC no funciona”. También puedes usar este método para crear palabras inventadas que nos faciliten la memorización de un contenido. Por ejemplo, si quieres recordar el recorrido del río Tajo (Aranjuez, Toledo, Talavera de la Reina, Puente del Arzobispo, Alcántara) puedes inventarte las palabras Aratota Puental.

13. Haz pausas regulares

Los descansos son fundamentales para consolidar la información y que nuestra atención se recupere. Puede que pienses que no tienes tiempo para descansar, pero la verdad es que un descanso es la mejor inversión que puedes realizar.

Técnica de estudio: La planificación de los descansos dependen un poco de cuánto tiempo seguido puedas sostener la atención. Hay personas que a los 20 minutos empiezan a dispersarse y otras que pueden estar una hora entera. El tiempo de descanso debe ser proporcional al tiempo que has estado estudiando. Si estudias durante una hora seguida descansa 10 o 15 minutos. Si has sido media hora, con 5-7 minutos de descanso es suficiente.

Si te cuesta hacer descansos puedes probar a tener una botella de agua contigo y beber regularmente. Así tendrás la necesidad de ir al baño más a menudo y te obligaras a parar. Puedes aprovechar a dar una vuelta o estirar tu espalda.

También puedes ponerte alarmas o usar ciertas aplicaciones que te recuerden que tienes que parar y hacer un descanso.

14. Duerme bien

Dormir las horas suficientes es esencial para mantener nuestra atención y memoria a punto. El sueño consolida lo aprendido. Puede que creas que si le quitas horas al sueño para estudiar, estas aprovechando el tiempo. Sin embargo, tu mente va a funcionar peor.

Técnica de estudio: Duerme las horas necesarias, e incluso, duerme la siesta. Hay muchas investigaciones que apuntan a que una siesta corta mejora el aprendizaje y la memoria. Eso sí, con 15 o 20 minutos es más que suficiente. Si la siesta es más larga puede que la somnolencia perjudique tu posterior sesión de estudio.

15. Pon en práctica el método Leitner

El método Leitner es una manera muy eficaz e interactiva de pasar la información que tenemos que estudiar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Además, nos obligará a centrarnos en estudiar más la información que más difícil nos resulta aprender.

Técnica de estudio: Divide el material de estudio en fichas u hojas por temas, conceptos o con la estructura que quieras. Y consigue 5 cajas (de zapatos, por ejemplo). Cuando tengas todas las fichas, las pones en la caja 1.

El método consiste en ir sacando las fichas de la caja 1 y evocar mentalmente la información (nos diremos el contenido de la ficha a nosotros mismos. Si nos lo sabemos, lo pasamos a la caja 2. Si no, se queda en la 1. El objetivo es que el primer día pasemos todas las fichas a la caja 2.

Poco a poco pasaremos todos los temas de caja en caja hasta llegar a la caja 5, cuando nos los sepamos todos perfectamente. Nos tendremos que hacer un calendario para saber cada cuánto tiempo nos tenemos que repasar cada caja. Por ejemplo:

  • Caja 1: Repasar hoy.
  • Caja 2: En un día.
  • Caja 3: En dos días.
  • Caja 4: En una semana.
  • Caja 5: En un mes.

Este plan tiene que cuadrar de manera que repasemos la caja 5 días antes del examen. Si no recordamos bien una ficha, esta volverá a la primera caja, independientemente de la posición en la que se encontrara.

16. Haz exámenes para practicar

Hacer ejercicios o simulacros de examen nos ayuda a poner a prueba nuestros conocimientos y a consolidarlos mejor. Además, nos ayudará a saber que tal nos sabemos la lección.

Técnica de estudio: Si es posible, pídele a tu profesor modelos de examen o preguntas del tipo de las que saldrán en el examen. También prueba a hacer los ejercicios que te propone el libro de texto.

17. Medita para concentrarte mejor

La meditación mejora nuestra atención, pero también sirve para reducir nuestros niveles de estrés.

Técnica de estudio: Meditar entre 10 y 15 minutos al día es suficiente para mejorar la concentración. Puedes utilizar tus pausas de estudio para meditar unos minutos. Descubre más acerca de la meditación Mindfulness y cómo ponerla en práctica.

18. Prueba el método del Palacio de la memoria

Uno de los recursos de memorización más utilizados es el llamado Palacio de la memoria. Esta técnica de estudio te puede ayudar a almacenar gran cantidad de información de forma estructurada creando sitios ficticios en tu mente. Con la práctica cualquier persona puede aprender a usarlo. En este vídeo explican de forma detallada cómo poner este método de estudio en práctica.

Recuerda que, a veces, aunque hayas estudiado mucho, los nervios pueden jugarnos alguna mala pasada en el momento de hacer el examen. No eches todo tu esfuerzo por tierra y repasa estos consejos para realizar correctamente un examen.

10 Estrategias para aprender cualquier cosa más rápido ¡Así funciona tu cerebro!

Mi intención es que conozcas un poquito más sobre tu cerebro, qué puede hacer y cómo funciona, para que te sea más fácil aprender cualquier cosa más rápido y con menos esfuerzo ¡Sácale provecho a todo tu potencial en situaciones de aprendizaje!

Aprender cualquier cosa más rápido

1. Haz una buena planificación

Muchas personas, a veces por cuestión de tiempo o falta de complejidad de la tarea, subestiman la importancia de la planificación mental. La estrategia más importante para aprender cualquier cosa de manera más rápida y eficaz, es esta etapa inicial: La planificación. Si eres capaz de organizar bien el trabajo, marcarte prioridades y medir adecuadamente el esfuerzo que debes llevar a cabo para cada tarea, conseguirás un rendimiento más alto y una mejor capacidad para la resolución de problemas. Es normal que al principio te pueda costar un poquito más planificar adecuadamente, pero no desesperes, esta habilidad cognitiva se mejora practicando.

¿Cómo puedo aprender cualquier cosa más rápido?
1º-  Recoge toda la información necesaria, investiga y prepara todos los materiales que creas que vas a tener que utilizar. Es importante que realices esta tarea antes de ponerte manos a la obra, recopilar toda la información te ayudará a poder planificar con criterio.
2º- No es lo mismo una prueba escrita que un test: Selecciona tus metas.
3º- Tormenta de ideas. Busca diferentes caminos que puedan llevarte hasta tu objetivo.
4º- Ten en cuenta el número de horas de que dispones, los plazos, posibles contratiempos, el tipo de material… y elabora un plan de estudio.
5º- Crea metas intermedias y objetivos diarios para ir “quemando etapas”.

2. Utilizar un método de estudio para aprender más rápido

Es recomendable seguir un esquema o plan de acción; existen diferentes técnicas de estudio y memorización. Uno de los métodos con los que se obtienen mejores resultados es el clásico PQRST (siglas del inglés que significan prever, preguntarse, leer, resumir, comprobar). Ha dado buenos resultados tanto en aprendices normales como en personas que presentan dificultades de aprendizaje como puede ser dislexia, TDAH, etc…

¿Qué método puede ayudarme a aprender más rápido?
El clásico método PQRST consiste en 5 pasos:
1º- Busca la idea general del texto o tema que quieres aprender, por ejemplo a partir de un resumen o de una introducción al tema, lee información sobre el autor…
2º- Genera preguntas sobre lo que esperas de la lectura antes de comenzar.
3º- Haz una lectura del texto, visualiza tutoriales, etc… e intenta responder a las preguntas objetivo.
4º- Escribe un resumen con las ideas principales.
5º- Repasa el material estudiado para afianzar tu memoria.

3. La curiosidad activa tu cerebro

¿Por qué cuando nos cuentan una historia, vemos una película o leemos una novela interesante somos capaces de recordar sin esfuerzo un montón de datos? La respuesta es muy sencilla: La curiosidad, que junto con la emoción, es la llave del aprendizaje.

Este artículo publicado en Neuron, defiende que la expectación que nos produce un tema, activa nuestro cerebro de tal forma que podemos aprender y retener cualquier tipo información. Tener curiosidad por algo activa el sistema de recompensa de nuestro cerebro, liberando dopamina, una sustancia relacionada con los sistemas de placer.

Sin duda, los seres más ávidos de aprendizaje y con mayor curiosidad por el mundo que podamos conocer son los “peques”

¿Cómo aprender más rápido?
Imagínate que eres un niño pequeño lleno de curiosidad por aprender y absorberlo todo. Pregúntate apasionadamente sobre lo que vas a estudiar. ¿Qué es? ¿Qué conoces del tema? ¿Qué crees que aprenderás? ¿Cómo puedes aplicarlo a la vida real? ¿Cómo será de difícil? ¿A quién se lo puedes contar? ¿Cómo se relaciona con otras cosas que estás aprendiendo?…

4. Atención Mindfulness

La práctica del Mindfulness o conciencia plena incrementa la función de los procesos cognitivos superiores. Esta técnica incluye diversos ejercicios como el body scan, vivir en el momento presente, controlar la ansiedad y regular las emociones, o concentración en la respiración.

¿Cómo integrar la práctica del mindfulness durante el aprendizaje?
Por ejemplo, puedes probar a sincronizar la respiración (inhalación-exhalación) con los movimientos sacádicos de los ojos (saltos) durante la lectura, para mantenerte presente durante la tarea.

5. Aplicar múltiples estrategias mejor que una

Las estrategias son actividades que sirven para mejorar el rendimiento y otorgan control sobre la tarea. El uso de estrategias de aprendizaje es un factor que influye directamente en el desarrollo de la memoria.

¿Qué tipos de estrategias puedo aplicar para aprender más rápido?
1. Las estrategias asociativas son las más simples. Su objetivo es el repaso del material mediante la repetición: repasar, copiar, subrayar, repetir en alto, etc.
2. Las estrategias organizativas permiten agrupar el material de estudio por su significado (“chunks” de información). Las principales son las categorías y los mapas conceptuales.
3. Las estrategias elaborativas requieren de mayor comprensión del texto por tu parte: esquemas, resúmenes, uso de palabras clave…
4. Las estrategias meta-cognitivas de planificación, monitorización, evaluación y revisión sirven para tener control y conciencia sobre el proceso de estudio.

6. Aprendizaje distribuido mejor que continuado

Tanto si estudias dos, cuatro u ocho horas cada día la distribución del tiempo y el material de aprendizaje serán un factor clave.

¿Cómo puedo aprender más rápido y eficazmente?
Por ejemplo, el estudio intensivo durante 5 horas de un mismo tema resulta peor que la repetición espaciada a razón de 1 h. / 5 días.

7. Los descansos son sagrados

Las investigaciones en psicología de la atención señalan que la capacidad para mantener la concentración en una tarea comienza a disminuir a partir de 20/25 min. Bebe agua en tus descansos, un cerebro hidratado es imprescindible para mantener una buena concentración y atención.

¿Cómo puedo aprender más rápido?
Este método de aprendizaje basado en el descanso fue diseñado por el neuropsicólogo Francesco Cirillo. Cirillo utilizó un reloj de cocina (con forma de tomate) para marcar tiempos de estudio de 20 min. seguidos de un breve descanso. En cada pausa el estudiante realiza una actividad reconfortante como hablar, comer, mirar el correo electrónico… y de vuelta al estudio.

8. Emoción positiva, experiencia positiva

Las emociones son clave durante el aprendizaje. Un estado emocional positivo mejora el rendimiento de la memoria y facilita el aprendizaje.

¿Cómo puedo aprender más rápido a través de las emociones positivas?
Intenta evitar una actitud negativa frente a la materia a estudiar aunque sea muy extensa o difícil. Siéntete bien contigo mismo y con lo que estás haciendo. Verás como una activación emocional positiva, moderada, favorece el estudio.

9. Utiliza auto-recompensas cada vez que alcances un logro

Los refuerzos positivos hacen que sintamos la actividad realizada como más placentera.

¿Cómo aplicar una auto-recompensa para aprender más rápido?
Se aplican inmediatamente después/a consecuencia de la tarea. El refuerzo puede ser verbal o físico: Desde unas palabras de congratulación por la tarea cumplida hasta una recompensa como un helado, o picar algo (es recomendable seleccionar alimentos que ayuden a cuidar tu cerebro), o llamar a un/a amigo/a….

10. Ten confianza en lo que haces ¡Vas a conseguirlo!

Tienes que dejar de pensar en negativo. Visualizar tu meta cuando estás desarrollando una tarea difícil, confiar en ti es fundamental para lograr aquello que nos propongamos. Descubre estos consejos para mejorar tu autoestima.

¿Cómo la confianza en ti puede ayudarte a aprender más rápido?
En mi etapa de estudiante, durante un año repetí un mantra para darme ánimos y para concentrarme. “Confía en ti y se feliz”. Lo repetía en todas formas y sentidos, hablado o cantado: “Confía”, “Confía en ti”, “en ti, confía”, “se feliz”, “ti, ti, ti, confía”… Te haces una idea de como funciona, ¿verdad?

Los procesos cognitivos se pueden agilizar y mejorar a través del entrenamiento. Actualmente, existen diferentes herramientas neurocientíficas que pueden ayudarte a medir y mejorar de forma precisa tus funciones cognitivas. Si quieres profundizar en este campo y entrenar tus procesos cognitivos de forma profesional, puedes informarte en CogniFit, el programa líder de evaluación y estimulación cognitiva. No es un entrenamiento cerebral cualquiera, es una herramienta validada y utilizada por la comunidad científica, colegios, universidades y diversos grupos de población en todo el mundo. CogniFit se adapta a tus necesidades específicas de aprendizaje.

¡Mucha suerte en tu aprendizaje!

 

¿Sueles ser descuidado? Cómo mejorar la memoria a corto plazo

¿Alguna vez has entrado a la cocina y no recuerdas que ibas a hacer ahí? ¿O no puedes recordar dónde has dejado las llaves hace un momento? Esto puede deberse a que tu memoria a corto plazo ya no es tan aguda como antes. Este tipo de memoria puede verse afectada por el envejecimiento, enfermedades, lesiones, estrés o el consumo de drogas. Por suerte, hay muchas cosas que podemos hacer para entrenar y mejorar nuestra memoria a corto plazo. Estas son algunas claves sobre cómo mejorar la memoria a corto plazo.

Cómo mejorar la memoria a corto plazo

Formas de entrenar tu memoria a corto plazo

Entrena tu mente: el cerebro responde a los ejercicios y a los estímulos de forma muy parecida a los músculos, también se fortalece con el ejercicio diario. Cada vez que aprendes a hacer algo nuevo, tu cerebro crea nuevas vías neuronales y el circuito neuronal crece y forma nuevas conexiones. Prueba algún pasatiempo que siempre hayas querido practicar, o apúntate a algún curso para mantener activo tu cerebro. Los juegos de memoria, pasatiempos y rompecabezas también son de mucha ayuda para estimular tu mente.

Sé sociable: la interacción social estimula tu cerebro porque suele ser impredecible y hace que tu mente se mantenga atenta y alerta. Los investigadores de la universidad de Harvard han descubierto que las personas mayores que son activas socialmente, presentan un deterioro cognitivo más lento y además tienen mayor esperanza de vida.

Usa la mnemotecnia para mejorar tu memoria: esta es una técnica de asociación mental de palabras, frases o imágenes a un objeto para poder recordarlo con mayor facilidad. Esta herramienta puede ser muy útil para grabar información en nuestro cerebro. Un ejemplo de mnemotecnia es este refrán para recordar cuáles son los meses que tienen 30 días: “30 días tiene septiembre, con abril, junio y noviembre.” Las rimas también son bastante útiles para recordar cosas. Puedes usar la mnemotecnia para recordar las tareas y citas que tienes pendientes durante la semana.

Ríe a menudo para mejorar tu memoria: la risa activa muchas zonas del cerebro, el psicólogo Daniel Goleman relata en su libro Inteligencia Emocional que “la risa parece ayudar a las personas a pensar más ampliamente y asociar más libremente”.

Otros especialistas también avalan la risa como estimulante del cerebro. El profesor Lee Berk de la Universidad de Loma Linda, en California, opina:  “El humor asociado con la risa alegre sostiene oscilaciones de gran amplitud de banda gamma. Gamma es la única frecuencia que se encuentra en todas las partes del cerebro”. “Lo que esto significa es que el humor en realidad implica a todo el cerebro, es una experiencia total del cerebro con la frecuencia de la banda de ondas gamma y el humor, similar a la meditación, lo mantiene ahí”.

Alimenta tu cerebro: una dieta rica en ácidos grasos omega 3 te ayudará a mantener la agudeza mental. El pescado es rico en este elemento y además puede ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer. También hay otros alimentos ricos en omega 3 como los huevos, la soja y las nueces.

Los alimentos con antioxidantes como las frutas y los vegetales protegen tus células cerebrales y pueden llegar a ralentizar el envejecimiento del cerebro. El vino tinto también tiene estas propiedades, siempre que se tome con responsabilidad, existen muchos alimentos que son beneficiosos para tu cerebro.

Haz ejercicio para mejorar tu memoria a corto plazo: la actividad física aumenta el flujo de sangre que llega al cerebro, lo que hace que funcione mejor. Puedes probar a hacer series cortas de estiramientos cuando te levantes por la mañana, así despertarás tu cerebro.

Descansa bien: el cerebro necesita estar descansado para rendir. Por eso tener una buena noche de sueño es necesario si queremos ser productivos al día siguiente. Intenta dormir entre 7 y 8 horas, aunque la cantidad necesaria de horas de sueño suele variar de persona a persona. Si tienes problemas para dormir, aquí tienes una serie de consejos que te ayudarán a conciliar el sueño.

Con el paso del tiempo es normal que nuestra memoria se vea afectada y tengamos descuidos de forma más frecuente. Por eso te recomendamos que sigas estos consejos para cuidar tu memoria a corto plazo, así evitarás los olvidos típicos de la edad y conservarás tus facultades cerebrales intactas durante más tiempo. Si no estás seguro sobre el deterioro de tu memoria, puedes probar el test de CogniFit para medir la memoria a corto plazo que además te proporciona un entrenamiento personalizado en el caso de que necesites mejorar tus habilidades cognitivas.

Dormir bien mejora la memoria: Ventajas de un buen descanso

¿Dormir bien mejora la memoria?, ¿Quién no ha tenido problemas para concentrarse en el trabajo después de una noche sin dormir? En 2013, un estudio demostró que esa queja tan habitual entre las personas que han pasado una mala noche no era algo subjetivo, sino que se trataba de una realidad: Las personas que no han disfrutado de un sueño reparador durante la noche, o que sufren algún tipo de insomnio, presentan problemas de memoria y concentración. Pero, ¿hasta qué punto dormir bien mejora la memoria?

Dormir bien mejora la memoria

En las enfermedades que cursan con pérdida o dificultades de memoria como el Alzheimer o la esquizofrenia es habitual que coexistan trastornos de sueño o insomnio. Actualmente existe una fuerte discusión entre los expertos sobre si esta privación de sueño puede estar relacionada con los problemas de memoria. ¿Qué vino antes el huevo o la gallina?.

Tener un sueño reparador se ha convertido en una de las principales recomendaciones para gozar de una buena memoria. No cabe duda que en los últimos años se ha puesto muy de moda hablar de los beneficios de un buen descanso. Algunas de las conclusiones a las que han llegado los estudios son:

  1. Dormir bien mejora la memoria y la concentración.
  2. Ayuda a sacar mejores notas.
  3. Dormir bien aumenta la creatividad.
  4. Combate la depresión.
  5. Te ayuda a mantener el peso a ralla.
  6. Facilita la oxigenación de las células porque la respiración se ralentiza durante el sueño.
  7. Protege al corazón.
  8. Dormir bien refuerza el sistema inmunológico,  y en general..
  9. Nos alarga la vida.

No cabe duda de la importancia de un buen descanso pero todavía se desconocen los mecanismos a través de los cuales se producen estos fenómenos. En este sentido, hace algunos días, un equipo de investigadores del Bristol’s Center for Synaptic Plasticity de la Universidad de Bristol han aportado nueva evidencia sobre los mecanismos que explican porque dormir bien mejora la memoria. Su estudio de investigación básica aporta nuevas claves para comprender cómo y porqué se produce el aprendizaje mientras dormimos.

En su investigación, el equipo liderado por el Dr. Mellor, han visto como algunos de los patrones de actividad cerebral que se producen durante el día, vuelven a repetirse a mayor velocidad durante la noche. Esta repetición, que tiene lugar en el hipocampo (que es una estructura cerebral íntimamente relacionada con la memoria), sirve para reforzar las conexiones neuronales entre las células nerviosas activas, lo cual es crítico para la consolidación de nuevos aprendizajes y de la memoria. Además, en el estudio vieron que la selección de los patrones diurnos de actividad cerebral que se repetían durante el sueño dependían del estado emocional que se tenía mientras lo estaba aprendiendo.

Según apuntan los propios investigadores, esto es importante y podría tener repercusiones prácticas a la hora de diseñar, por ejemplo, nuevas estrategias de enseñanza donde se tengan en cuenta los estados emocionales de las personas para facilitar el aprendizaje y el recuerdo.

Parece que con este estudio tenemos algo más de luz en cuanto a porque existe esta relación entre el sueño y la memoria.  Ahora nos toca a nosotros asegurarnos un buen descanso.

Consejos para dormir bien y mejorar tu memoria

  1. Haz ejercicio. No hace falta que te machaques en el gimnasio. Con salir a caminar entre 20-30 minutos a paso rápido es suficiente. Con un poco de  ejercicio conseguimos dormirnos más rápido, con un mayor porcentaje de sueño profundo y nos despertamos menos
  2. Mantén una rutina. es importante tener unos mismos horarios para irse a dormir  y levantarse cada día.
  3. No tomes tantas bebidas con cafeína durante el día. Intenta evitar los cafés y refrescos con cafeína por la tarda. Puedes tomar infusiones sin teína.
  4. Bebe menos alcohol. El alcohol tampoco es bueno para asegurarnos un buen descanso. A pesar de que por un lado nos ayuda a quedarnos dormidos porque deprime nuestro sistema nervioso, por otro lado nos despertamos más frecuentemente durante la noche. Conclusión: dormimos mal.
  5. Utiliza la cama solo para dormir (o tener sexo). Debemos evitar hacer cualquier otro tipo de actividad en la cama como leer, mirar pelis, jugar en el móvil o tableta… ya que no nos aportan nada bueno en cuanto a la higiene del sueño.

Referencias:

Sharp-Wave Ripples Orchestrate the Induction of Synaptic Plasticity during Reactivation of Place Cell Firing Patterns in the Hippocampus” by Sadowski, JHLP, Jones, MW and Mellor, JR in Cell Reports. Published online January 19 2016 doi:10.1016/j.celrep.2016.01.061

Memory trace replay: the shaping of memory consolidation by neuromodulation by Atherton, LA, Dupret, D & Mellor, JR (2015) in Trends in Neuroscience. 38, 560-70.