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Disciplina positiva: 23 técnicas para una educación firme pero amable

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, sin embargo, a veces no disponemos del conocimiento necesario para actuar debidamente. Y es que educar no es una tarea fácil. Por ese motivo, es indispensable tener a nuestro alcance recursos que nos ayuden a actuar des de la comprensión y amabilidad. La disciplina positiva es esa herramienta que nos acerca técnicas para educar a los niños des de la cooperación  y el respeto mutuo entre padres e hijos.

Disciplina positiva: una educación firme pero amable

¿Qué es la disciplina positiva?

La disciplina positiva fue desarrollada por el psicoterapeuta Alfred Alder y por su aprendiz, psiquiatra y educador Rudolf Dreikurs. Más tarde, Jane Nelsen y Lynn Lott (fundadoras de la asociación americana de disciplina positiva) regularon sus principios y técnicas para su aplicación.

Muchas veces, al escuchar la palabra “disciplina” la asociamos con factores negativos, pero el verdadero significado de esta palabra es “discípulo”. Podríamos ver a nuestros hijos como discípulos que necesitan nuestra ayuda durante su desarrollo, para en un futuro ser seres libres, felices e independientes.

Firm & Kind

Son varios los estudios que han demostrado que los niños tienen la necesidad de crear vínculos con las personas más cercanas a ellos; como sus padres, amigos o profesores. Los niños que mantienen esos vínculos fuertes, son niños que por lo general, se comportan mejor. La disciplina positiva se basa en la premisa “Firm & Kind” (firme pero amable) y se encarga de reforzar esos vínculos mediante el respeto, la compresión, autoestima y la comunicación.

Principios básicos de la disciplina positiva

 

  • Comunicación y comprensión
  • Respeto mutuo entre padres e hijos
  • Amabilidad y firmeza
  • Fortalecer vínculos afectivos
  • Participación activa de los niños
  • Desarrollo emocional y de autonomía

 

Disciplina positiva y porqué se portan mal los niños

Como bien dice la palabra, los niños, niños son y a veces pueden llegar desesperarnos  cuando no hacen lo que esperamos. Quizás ahí está el primer error: “esperar algo de ellos”. En primer lugar, no debemos esperar que su comportamiento sea de una manera u otra. Hay que entender que su manera de comunicarse no es como la de un adulto y que detrás de su comportamiento, hay un mensaje que debemos descifrar para llegar a la raíz del asunto.

Rudolf Dreikurs, mencionó: “cuando los niños no se portan bien, nos intentan decir algo de una forma diferente a la que se comunicaría un adulto y por lo tanto, la percibimos como la manera errónea, sin pararnos a pensar que quizás es la única manera en la que pueden/saben expresarse”. Los motivos pueden ser varios; reclamar nuestra atención, aburrimiento, hambre, sueño… Aquí entraría en juego empatizar con nuestros hijos para saber el porqué de sus comportamientos.

Disciplina positiva para educar

Disciplina positiva no es igual a ser permisivo

 

Disciplina positiva no significa ausencia de esta y por lo tanto exceso de permisividad. Tampoco se parece a la disciplina punitiva (basada en el castigo), ya que esta hace que los niños aprendan  a base de sentirse mal y des del sentimiento de miedo. Con la disciplina positiva, lo que buscamos son resultados a largo plazo. El objetivo, es que los niños entiendan porque están mal ciertas cosas y porque no deben hacerlas. No imponemos castigos sin saber si los niños han comprendido realmente el porque no deben actuar de ciertas maneras.

 

23 técnicas para implementar la disciplina positiva

1. Autocontrol

Muchos padres pierden mucha energía tratando de controlar a sus hijos, pero la única conducta que realmente podemos controlar es la nuestra. Está en nuestras manos adoptar una actitud que beneficie nuestra salud mental y no dejar que nos abrumen las situaciones difíciles. Podemos reorientar la conducta de nuestros hijos y/o indicarles lo que si pueden hacer, en vez de enfocar nuestra atención en lo que no deben hacer. Transmitir seguridad y calma beneficiará la relación con nuestros pequeño.

2. Comunicación

Es la base de toda relación. Debemos procurar buscar momentos en los conectar con los niños. Por ejemplo, ir a merendar después del colegio, desayunar juntos cada día antes de ir al colegio o incluso celebrar reuniones familiares. Mantenernos comunicados con nuestros hijos y al día sobre posibles problemas que puedan tener en la escuela, actividades extra escolares, etc., nos ayudará a comprender mejor su comportamiento.

3. Mostrar interés

Preguntar por los intereses de nuestros hijos, aficiones y preferencias. Hacer que los niños se sientan valorados refuerza su autoestima y bienestar. Evitar hacer preguntas del tipo: “¿Has hecho los deberes?”. Si ya sabes que no los ha hecho. Podemos sustituirlo por frases como: “Me doy cuenta que no has hecho los deberes”. De ese modo evitaremos que los niños se sientan atrapados por nuestras preguntas.

4. Escuchar 

Por muy pequeños que sean, tienen sus propios sentimientos y emociones, escuchar lo que nos dicen ayudará a comprender sus comportamientos. A través de ellos tenemos la oportunidad de volver el mundo de una manera nueva y sorprendente, como cuando éramos niños. 

5. Comprensión

Intentar comprender que hay detrás de un mal comportamiento; puede ser cansancio debido a la escuela, las actividades extra escolares, que estén hambrientos, que hayan tenido un mal día o que les incomode algo en particular. Averiguar que les sucede realmente nos ayudará a adoptar soluciones eficaces. 

6. Firm & Kind

Ser firme en las decisiones pero amable a la misma vez. Mostrar comprensión hacia ellos pero sin ceder débilmente. Por ejemplo, el niño/a quiere jugar a la videoconsola al llegar a casa pero tiene deberes que hacer. Una actitud “Firm & Kind” sería: “Sé que quieres jugar a la videoconsola, pero antes deberás hacer los deberes y podrás jugar solo al finalizarlos”. 

7. Ser un ejemplo

Los niños tienen muchas maneras de aprender, una de las más conocidas es por imitación. Si intentamos que nuestros hijos no se comporten de ciertas maneras, debemos ser un ejemplo para ellos y hacer que nuestras palabras coincidan con nuestras acciones. Es decir, no sería conveniente decirle al niño/a que no se utiliza el móvil mientras nos sentamos a comer y que nosotros si lo hagamos. Porque ser un ejemplo es fundamental para que desarrollen principios y unos valores positivos, por eso también es importante preguntarse constantemente ¿qué fallos estoy cometiendo? e intentar mejorar cada día.

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8. Prestar atención al esfuerzo más que al éxito

Es muy común centrarse en el éxito en vez de hacerlo en los esfuerzos realizados. Todos queremos que nuestros hijos sean los mejores en la escuela y en otras actividades, pero esto requiere tiempo y esfuerzo que hay que valorar si cabe más que el éxito. Supongamos que nuestra hijo/a suspende un examen. Tras identificar los problemas que le han llevado a suspender e intentar rectificarlos, en el próximo examen saca un 5. Estamos de acuerdo en que no es una nota muy alta, pero hay que tener en cuenta que el niño/a ha progresado, enfocando nuestra atención en esa mejora.

9. Buscar soluciones que involucren a los niños

Imaginemos que nuestro hijo/a está jugando en la habitación. Cuando vamos a llamarle para que se siente en la mesa a cenar, nos damos cuenta de que ha pintado la pared con lápices de colores. Una solución que involucre al niño/a, sería decirle que él/ella limpie la pared, o si es muy pequeño/a, limpiarla juntos. 

10. Responsabilizarse

Enseñarles a responsabilizarse de sus propias acciones. De esta manera aprenden a relacionar acciones con consecuencias. Podemos probar con frases como: “Debido a que no estudiaste lo suficiente has suspendido” o “Como ya has hecho todos los deberes ahora podemos ir al parque”.

11. Redirigir

Redirigir las acciones que no son apropiadas de una forma amable y sutil. Imaginemos que está en el parque y lleva mucho tiempo columpiándose y otros niños quieren subir al columpio. Podemos invitarle amablemente a dejar el columpio y llevarlo al tobogán.

12. Límites

Los límites son necesarios para proteger a nuestros hijos de peligros y así ayudarles a que se adapten al mundo que nos rodea. Es importante que los niños participen en el establecimiento de estos si son mayores de 4 años.La decisión no debe ser unilateral, ya que de ese modo fomentamos el poder y este a veces puede resultar en rebeldía. Por ejemplo, decidir juntos la hora de irse a dormir o la hora de regreso a casa cuando son mayores.

13. Consecuencias naturales

Son aquellas que se dan sin la intervención de un adulto. Por ejemplo, el niño no se quiere comer la comida y si no se la come más tarde tendrá hambre (consecuencia natural). Se trata de que los niños las aprendan por sí mismos.  Evitar frases como “Te lo dije” o “Mira que te avisé”. Este tipo de frases pueden hacer que el niño se sienta humillado. No hay que olvidar, que el objetivo principal es que los niños aprendan y no repitan los mismos errores, no que se den cuenta que los adultos lo sabemos todo.

14. Consecuencias lógicas

Las consecuencias lógicas requieren el seguimiento de los adultos. Por ejemplo: “Si te acuestas tarde no tendré tiempo leerte el cuento”. Por lo tanto, decidimos una consecuencia para sus acciones directamente relacionada con la conducta no deseada.

15. Seguimiento

Cuando apliquemos consecuencias lógicas, debemos de mantenerlas si los niños no han actuado debidamente. Si lo consideramos oportuno, podemos darles una nueva oportunidad para cumplirlas más adelante.

16. Evitar los premios y castigos

Los premios y castigos son arbitrarios. La consecuencia no está directamente relacionada con la causa y promueven la autoridad y el poder, sin tener en cuenta el respeto mutuo. Tratar de sustituirlos aplicando consecuencias lógicas, ya que están basadas en la elección y comprensión.

17. Error = oportunidad

La palabra crisis en chino está compuesta por dos caracteres, el primero significa peligro y el segundo oportunidad. Un error es una oportunidad para aprender. Podemos dejar que los niños se equivoquen y aprendan por ellos mismos. Cuando se equivoquen no les daremos la solución inmediatamente. Podemos hacer un “Brainstorming” (lluvia de ideas) y debatir juntos los pros y los contras.

18. No utilizar violencia física

No es recomendable utilizar violencia física cuando los niños se portan mal, ya que eso les enseña que la violencia está bien. Cuando estemos muy enfadados, podemos tratar de buscar un momento para calmarnos y después adoptar consecuencias lógicas des de la serenidad. Debemos recordar que nadie es perfecto y que todos hemos cometido errores.

19. Tiempo

Dedicar tiempo exclusivo a nuestros hijos es fundamental. Eso ayudará a evitar rabietas, que se centren demasiado en aparatos electrónicos o incluso despertares nocturnos en busca de nuestra atención. Es recomendable invertir tiempo en ellos de manera exclusiva para jugar con ellos, leerles un cuento antes de ir a dormir o aprovechar las comidas y cenas para pasar tiempo de calidad con ellos. 

20. Tono de voz

Es beneficioso dirigirse a ellos con un tono amistoso y cariñoso, eso facilitara que presten atención y realmente escuchen lo que queremos decirles. Percibir el “el tono de sermón” hará que quieran desconectar y no prestar atención a nuestras palabras. Es importante educar sin gritar.

21. Palabras 

La elección de las palabras adecuadas acompañadas del tono de voz correcto es esencial para que la comunicación entre padres e hijos refleje respeto y cariño.

22. Autonomía

Aunque a veces nos salga el instinto de sobre protegerlos, no es aconsejable hacerlo si queremos que crezcan con seguridad e independencia. Hay que permitir que los niños experimenten consecuencias basadas en sus propias acciones y/o decisiones (por supuesto,  aplicando el sentido común). No deberíamos hacer cosas que ya pueden hacer por ellos mismos, así les ayudaremos a ser seres más autónomos.

23. Paciencia

El cansancio acumulado, el estrés o la auto exigencia pueden hacer que perdamos la paciencia fácilmente. Somos humanos y es normal que a veces nos sintamos desbordados y perdamos la paciencia con nuestros hijos. No hay que culpabilizarse por ello, podemos buscar actividades que nos hagan desconectar como el deporte o simplemente, dedicarnos tiempo a nosotros mismos.

Método Montessori: Descubre todo sobre esta alternativa pedagógica. Qué es, ejercicios y técnicas para aplicarlo…

El Método Montessori es un modelo educativo dirigido a potenciar y desarrollar la independencia del niño/a. Esta alternativa pedagógica cada vez se utiliza en mas escuelas y hogares de todo el mundo. Y sin duda, es una técnica muy efectiva para que los padres la apliquen en casa. Aprender a educar a través de técnicas y ejercicios Montessori puede ayudar a tus hijos o alumnos a conseguir un desarrollo pleno; tanto a nivel físico, como intelectual y emocionalmente. Las actividades Montessori se basan en una metodología de enseñanza lúdica, centrada en aprender a través del juego y la experimentación.

Descubre esta completa guía con preguntas y respuestas. Todo lo que necesitas saber sobre el Método Montessori y cómo aplicarlo: Qué es y en qué consiste esta alternativa pedagógica, sus características, las claves para educar sin premios ni castigos, ¿Cuales son las diferencias entre este método y la educación tradicional?, quién lo inventó, ¿cuales son los mandamientos de María Montessori? Las ventajas de utilizar este método en la educación de los niños. Los pros y contras. ¿Cómo transmitir estos valores a los niños?, ¿qué materiales se necesitan para aplicar el método en casa y en la escuela?. Estrategias, técnicas y actividades con ejemplos: El método Montessori para quitar el pañal, para comer, para dormir, para aprender idiomas… Ejercicios prácticos para aplicar este método según la edad del niño/a, errores frecuentes a hora de practicarlo en casa y en la escuela. ¿Se puede aplicar este modelo educativo a niños hiperactivos? ¿A niños con necesidades especiales? ¿A adultos y ancianos?… ¡Y mucho más! Si quieres compartir tu experiencia, o tienes cualquier pregunta, puedes dejarnos tu comentario abajo y te responderemos.

Método Montessori – Una Guía completa con actividades y técnicas

¿Qué es el método Montessori y en qué consiste?

El Método Montessori se puede definir un método educativo basado en la actividad auto-dirigida, aprendizaje activo y juego colaborativo. En las clases Montessori los niños hacen elecciones creativas en su aprendizaje, mientras que la clase y el profesor ofrecen actividades adecuadas a la edad para guiar en el proceso. Los niños trabajan en grupos y de forma individual para descubrir y explorar el conocimiento del mundo y desarrollar su máximo potencial.

Características del método Montessori

Los componentes necesarios para que un programa se considere auténticamente Montessori incluye grupos de edades mixtas que potencian el aprendizaje entre iguales, bloques ininterrumpidos de tiempo de trabajo y elección guiada de actividades de trabajo. Además, se dispone de materiales de aprendizaje para su uso en un entorno estéticamente agradable.

El profesor, el niño y el entorno crean un triángulo de aprendizaje. La clase está preparada por el profesor para fomentar la independencia, la libertad dentro de unos libres y una sensación de orden. El niño, a través de sus elecciones individuales, hace uso de lo que ese espacio le ofrece para desarrollarse e interactuar con los demás.

Los grupos de edades mixtas es una de las características más distintivas del método Montessori. Los niños más pequeños aprenden de niños mayores, los niños mayores refuerzan su aprendizaje enseñando conceptos que ya han dominado. Esto refleja el mundo real, donde las personas trabajan y socializan con personas de todas las edades y clases.

En el aprendidaje hay periodos o ventanas sensibles que hacen a los niños aprender con más facilidad determinados aspectos del mundo. Este método enseña las lecciones apropiadas para esos periodos sensibles.

El la infancia temprana, los alumnos aprenden a través de actividades sensorio-motoras, trabajando con materiales que desarrollen sus capacidades cognitivas a través de la experiencia directa (los cinco sentidos y el movimiento)

A medida que el niño va creciendo, el currículum educativo se va adaptando, pasando de lo concreto a lo abstracto y a aplicar el conocimiento a las experiencias del mundo real.

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Claves para educar sin premios ni castigos: Utilizar consecuencias en lugar de premios y castigos

Según la filosofía montessori, los premios y los castigos están desaconsejados, ya que el adulto se convierte en un juez, y rara vez se le enseña al niño qué es lo que le ha ayudado a llegar a ese resultado (para posteriormente repetirlo o corregirlo). El refuerzo o recompensa parental promueve la motivación externa, es decir, hacerlo bien para contentar a los demás, en lugar de interna, por el mero placer de ver un trabajo bien hecho. Por ello es más significativo apreciar el esfuerzo.

En contraposición, Montessori abogaba por las consecuencias. Es decir, en lugar de premiar o castigar, simplemente hacer notar las consecuencias naturales de sus actos. Por ejemplo, en lugar de decir “Qué bien has hecho tu cama hoy” , decir: “Has hecho muy rápido tu cama hoy, así tendrás más tiempo para jugar”. O en lugar de decir “si no recoges la mesa, te quedarás sin postre”, decir “si no recoges la mesa, no tendrás espacio para jugar a otra cosa luego”.

Diferencias entre el Método Montessori y la educación tradicional

¿Qué es lo que hace al Método Montessori diferente? ¿En qué se diferencia el método montessori de la educación tradicional?

Método Montessori en clase en la escuela

1. Un ambiente preparado

Las clases Montessori están preparadas de antemano basadas en observaciones de las necesidades individuales de los alumnos. Incluyen actividades y lecciones centradas en el estudiante. Las clases tradicionales están centradas en el profesor.

2. Aprendizaje activo

Las lecciones de aprendizaje de Montessori son activas y prácticas. Los estudiantes descurben la información por ellos mismos. Las escuelas tradicionales se basan a menudo en el aprendizaje pasivo, memorizar y hacer exámenes.

3. La duración de las clases es flexible

En las clases Montessori, el tiempo de las lecciones dura lo que los alumnos necesitan. Las interrupciones son evitadas siempre que es posible. En las clases tradicionales se estructuran en horarios arbitrarios y fijos.

4. El rol del profesor

Los profesores Montessori actúan como guias y asesores de los estudiantes de forma individualizada. Asisten a cada niño en su propio camino de aprendizaje. Tradicionalmente, el ritmo de cada lección está predeterminado. El profesor da una lección al mismo ritmo y orden para todos los estudiantes.

5. Grupos de edad y cursos

En los colegios Montessori los cursos son flexibles y determinados por el nivel de desarrollo de los niños (de 0 a 3, 3 a 6, 6 a 9, 9 a 12, 12 a 15, 15 a 18). En las escuelas tradicionales los cursos no son flexibles y están definidos estrictamente por la edad cronológica, salvo en excepciones (adelantamiento de curso o repetición).

6. Currículums adaptables

Los currículums educativos de Montessori responden a las necesidades de los estudiantes. En los currículums tradicionales están predeterminados sin contar con las necesidades de los alumnos.

7. Aprenden a su propio ritmo

El ritmo de trabajo individual de cada niño es respetado e incentivado en las clases Montessori. En las clases tradicionales se espera que todos tengan el mismo ritmo.

8. Autoestima dependiente de uno mismo

Según la filosofía Montessori, la autoestima del niño proviene de un sentido interno de orgullo por sus propios logros. En las clases tradicionales la autoestima suele provenir de la validación y juicio externo.

9. Gusto por aprender

El currículum de Montessori pretende alimentar el interés innato por el conocimiento. Se incentiva el gusto por aprender. En el modelo tradicional el currículum se centra en las notas. Los niños aprenden por que se les obliga a ello.

10. Perspectiva de cambio

El método Montesori se basa en el estudio y la observación de cómo es aprendizaje de los niños. El método tradicional se basa en la tradición.

¿Quién inventó este método de enseñanza? Descubre a María Montessori

María Montessori (1870-1952) fue, sin lugar a dudas, una mujer extraordinaria. En un inicio, se resistió a trabajar en la enseñanza, una de las pocas profesiones disponibles para las mujeres a finales del siglo XIX, e insistió en convertirse en una de las primeras mujeres médico en Italia. Como doctora se especializó en psiquiatría y pediatría. En su trabajo con niños con discapacidad intelectual llegó a la concepción de que para aprender, no requerían un tratamiento médico sino una pedagogía apropiada.

En 1900, le dieron la oportunidad de comenzar a desarrollar su propia pedagogía para una escuela para niños con discapacidad en el desarrollo en Roma. Cuando sus alumnos obtuvieron las mismas notas que los niños sin discapacidad fue muy aclamada. Pero María no se quedo ahi, se preguntó que fallaba en el sistema educativo en Italia. ¿Qué impedía que los niños sin discapacidad alcanzaran todo su potencial?

En 1907, creó su primera “Casa dei Bambini” para niños de 3 a 7 años. Continuó desarrollando su pedagogía distintiva basada en una aproximación científica de experimentación y observación.

En la base de su trabajo, María afirmó que los niños pasaban a través de periodos sensibles de aprendizaje y varios estadios del desarrollo, (algo que años más tarde desarrollaría Piaget en su teoría) y que la auto-construcción de los niños debe ser fomentada a través de actividades auto-dirigidas en un ambiente especialmente preparado.

Mandamientos de María Montessori

  1. Nunca toques a un niño a menos que te haya invitado él (de una forma u otra).
  2. Nunca hables mal de un niño, en su presencia o no.
  3. Concéntrate en potenciar y ayudar a desarrollar las fortalezas del niño, de forma que se deje menos espacio para lo malo.
  4. Prepara el entorno de forma activa. Cuídalo especialmente, para ayudar al niño a establecer una relación constructiva con él.
  5. Estate preparado para contestar la llamada de un niño que requiere tu asistencia. Escucha y responde sus requerimientos.
  6. Respeta al niño cuando comete errores. Tan pronto como puedan, permite que descubra su error y lo corrija por si mismo. Evita cualquier mal uso del entorno y cualquier acción que ponga en peligro al niño, su desarrollo o a los demás.
  7. Respeta al niño que se toma un descanso o mira a los demás o sopesa lo que ha hecho o va a hacer. No lo llames ni le fuerces a hacer cualquier actividad.
  8. Ayuda a aquellos que buscan una actividad y no la encuentran.
  9. No te canses de repetir lecciones que el niño no ha entendido, de ayudarle a adquirir las habilidades que no ha dominado y a superar las imperfecciones. Haz que el niño sienta tu presencia en su búsqueda y retírate cuando lo haya encontrado. Es decir, muestra te dispuesto a ayudar cuando se requiera pero da autonomía.
  10. Siempre trata al niño con buenas maneras y pon a su disposición lo mejor que tienes.

Ventajas de utilizar el método Montessori en la educación de los niños

La eduación Montessori ofrece a los niños oportunidades de desarrollar su potencial a la vez que saltan al mundo como ciudadanos competentes, dedicados, responsables y respetuosos, con una comprensión y apreciación de que el aprendizaje es para toda la vida.

  • Cada niño es valorado como un individuo único. La eduación Montessori reconoce que cada niño aprende de forma diferente y acomoda todos los estilos de aprendizaje. Los estudiantes son libres de aprender a su propio ritmo. Cada avance a través del currículum se hace cuando esté listo, guiado por el profesor e individualizando el plan de aprendizaje.
  • Comenzando a una edad temprana, los estudiantes desarrollan orden, coordinación, concentración e independencia. El diseño del aula, los materiales y las rutinas diarias fomentan el desarrollo de la auto-regulación del individuo (habilidad para educarse a uno mismo, pensar sobre el propio aprendizaje).
  • Los estudiantes son parte de una cercana y empática comunidad. Las clases con niños de diferentes edades (rangos de tres años) re-crea una estructura familiar. Los niños mayores disfrutan de su posición como mentores y modelos; los niños más pequeños se sienten apoyados y ganan confianza sobre los desafíos que se les presentan. Son los profesores quienes modelan respeto, cariño y la creencia de resolución de conflictos pacífica.
  • Los estudiantes disfrutan de una libertad dentro de unos límites. Se trabaja dentro de unos parámetros establecidos por los profesores, y los estudiantes son participantes activos en decidir en que se va a centrar su aprendizaje. Quienes abogan por este método entienden que la satisfacción interna conduce a la curiosidad y el interés del niño y resulta en un aprendizaje gozoso que es sostenible para toda la vida.
  • Se apoya a los estudiantes para que se conviertan en buscadores activos de conocimiento. Los profesores proporcionan entornos donde los estudiantes tienen libertad y las herramientas para proporcionarse respuestas a sus propias preguntas.
  • La auto-corrección y auto-evaluación son parte integral del Método Montessori. A medida que maduran, los estudiantes aprenden a mirar de forma crítica su trabajo, y se convierten en expertos en reconocer, corregir y aprender de sus errores.
  • Diversas investigaciones sugieren beneficios académicos de este Método. En 2017 un estudio en población pre-escolar, encontraron que dos escuelas Montessori han sido calificadas como de muy alta calidad. Y en 2006 otro estudio encontró que los alumnos de una escuela Montessori tenían mejores resultados. Aunque esto puede tener que ver más con el profesor que con el método utilizado.

Al darles libertad y apoyo para preguntar, investigar, hacer conexiones, los estudiantes Montessori se vuelven unos aprendices seguros, entusiastas y con iniciativa. Son capaces de pensar críticamente, trabajar de forma colaborativa y actuar con atrevimiento.

En el siguiente vídeo Ken Robinson nos explica cómo las escuelas tradicionales castigan la creatividad. ¡Activa los subtítulos en español!

Desventajas de utilizar el método Montessori en la educación de los niños

1. Es caro

Las escuelas Montessori son privadas, por lo que muchas familias no podrán permitirse este tipo de educación. Sin embargo, siempre puedes aprender técnicas, actividades y ejercicios y aplicarlas en casa.

2. Tienen un currículo poco definido

El currículo pedagógico de las escuelas Montessori se basa en la idea de seguir al niño y adaptarse a él, que tampoco es enseñar lo que el niño quiere, o dejarles que hagan lo que quieran. Pero aún así, está menos estructurado que el de la escuela tradicional. Aunque esto no tiene por qué ser necesariamente negativo, ya que si los niños han dominado un tema rápidamente pueden pasar a algo más avanzado en lugar de quedarse estancados ahí porque es lo que marca el currículo, y permite que se afiancen mejor los conocimiento de lecciones que les cuestan más.

3. La independencia no siempre ayuda

Montessori potencia la independencia y el trabajo auto-guiado. Pero en ambientes laborales no siempre es así y puede hacer difícil que los estudiantes se adapten a colaborar en equipos y trabajen bajo una autoridad rígida.

La colaboración no es una práctica que se potencie mucho en el currículo Montessori. Es por ello por lo que puede suponerles un problema en el futuro.

4. La estructura libre de la clase puede ser intimidante

A los niños les suele gustar la estructura y la rutina. Incluso la barrera física de los pupitres en filas puede ser cómodo para algunos estudiantes. Las clases Montessori están construidas para permitir el movimiento y el cambio, y los profesores guían más que enseñan directamente. Las clases tradicionales que permiten menos libertad pueden ayudar a los niños a sentirse más seguros.

5. ¿Realmente es un método mejor?

Un estudio publicado en 2017 encontró que la educación Montessori no muestra ninguna diferencia frente a la educación tradicional en adolescentes. Esto puede deberse a que María Montessori murió antes de finalizar su trabajo y todo lo que se aplica a la adolescencia se ha extrapolado de lo que se aplica en edades inferiores.

Método Montesori en la escuela

¿Cómo se transmite a los niños los valores del método Montessori?

1. Movimiento y cognición

El movimiento y la cognición están entrelazados. Estudios de muestran que la actividad física potencia el aprendizaje y el rendimiento académico. Por lo que al niño se le deja libertad de movimientos.

2. Elección

El aprendizaje cognitivo y el bienestar se potencian cuando se tiene control sobre nuestra vida.

  • Para ello es interesante hacer una lista de tareas para el día y dejarles que creen su propio horario.
  • Tener una cesta de aperitivos saludables para que puedan elegir.
  • Crear una cesta de libros de calidad que hemos seleccionado para que elijan entre ellos.

No se trata de que elijan entre infinitas opciones, sino que son los adultos los que le plantean las opciones que tienen.

3. Interés

Aprendemos mejor cuando nos interesa lo que estamos haciendo.

Provee a tu hijo de materiales diferentes para que descubra qué es lo que más le gusta Puede ser un paseo por el museo de ciencia natural o historia, libros de diferentes temáticas que puedan desencadenar conversaciones y espacios donde tenga todo lo necesario para dar rienda suelta a sus aficiones.

4. Evitar refuerzo extrínseco

Montessori aboga por la motivación intrínseca en cualquier tipo de actividad, es decir, la recompensa están en la propia actividad. Por eso es preciso evitar el dinero o los premios materiales. Puede resultar difícil en una sociedad como la nuestra. En nuestro artículo sobre cómo elogiar a un niño puedes coger algunas ideas.

5. Aprender de y con los iguales

Los espacios colaborativos pueden fomentar el aprendizaje. Por ejemplo, crea un grupo de estudio, de poesía o de lectura, de debate, cineforum…

6. Aprender en contexto

Los aprendizajes situados en contextos significativos promueven un aprendizaje más profundo y rico que en contextos abstractos.

Para aprender sobre la flora y la fauna, organiza una excursión a un parque o reserva natural. Jugad con la ciencia haciendo experimentos. Haced productos y recetas caseras.

¿Cómo aplicar el método Montessori en casa con tus hijos?

En este vídeo se explican 7 formas de aplicar la filosofía de Montessori en casa

¿Qué materiales necesito para aplicar el método montessori?

El metódo Montessori aboga por la libertad y la independencia de los niños, por eso es preciso preparar el entorno de forma que sea seguro para el niño y a la vez tenga acceso a materiales y objetos de uso cotidiano.

  • Estanterías bajas, donde tenga acceso fácil y ordenado a todos sus materiales de trabajo.
  • Mesas y sillas pequeñas y taburetes. Esto le permitirá moverlas por la casa potenciando su independencia. Esto les puede ayudar a servir, preparar y tomar sus meriendas, ayudarles a limpiar los platos…
  • Bandejas o cestas variadas. Los materiales para cada actividad o trabajo van en diferentes cestas o bandejas. Que cogerá cuando vaya a utiliarlo y devolverá a su sitio cuando termine. Por ello tampoco deben ser muy grandes.
  • Herramientas pequeñas, como cucharas, boles, jarras, etc. Asegúrate de que le son útiles a tu hijo. Esto les va a ayudar a desarrollar su habilidad de motricidad fina.

Puedes ahorrar dinero y reutilizar objetos haciendo estos materiales tu mismo. ¡Se creativo!

Estrategias y técnicas para aplicar el método Montessori

A continuación os proponemos algunas actividades para aplicar el método Montessori en casa con nuestros niños.

1. Inspira amor por la naturaleza

Maria Montessori puso un gran énfasis en fomentar la conexión entre el niño y la naturaleza a través del cuidado de plantas y animales y poniendo gran valor en crear entornos estéticamente agradables.

2. Crea una mesa de la naturaleza

Llena varias cestas con una variedad de materiales naturales que tu hijo puede tocar y manipular. Puedes cambiarla mensualmente o por estaciones. La mayoría pueden ser materia orgánica pero también puedes poner objetos en miniatura o plantas artificiales. Ten cuidado con el tamaño de los objetos porque niños menores de 3 años pueden intentar tragárselos.

Algunos objetos estacionales pueden ser:

  • Otoño: Calabazas, hojas, palos, piñas, imágenes de otoño.
  • Invierno: Ramas de árboles de hoja perenne, imágenes invernales, animales que hibernan, dibujos de copos de nieve, o copos de nieve de papel, muñecos de nieve de lana.
  • Primavera: semillas, plantas pequeñas de interior, flores, pajaros en minitaura, nidos en miniatura, huevos falsos, paisajes primaverales, pétalos, hojas verdes.
  • Verano: conchas, figuras de animales marinos, barcos, faros… Imágenes de paisajes veraniegos, boles de fruta de verano…

3. Deja que el niño se corrija a si mismo

Permite que cree una motivación interna a hacer las cosas bien, no por consecuencias externas. No le des premios si lo hacen bien o castigues si lo hacen mal.

Permite que el niño encuentre el error, pregúntale “¿Cómo puedes mejorarlo?” pero a la vez alaba su esfuerzo. Aporta materiales para que sea capaz de encontrar el error y corregirlo.

Puedes tener un registro de todas las actividades que hacen y poner signos dependiendo de su progreso hasta dominar una habilidad. Ponlo en un sitio visible de la casa. De esta manera sabes cuando pasar a una nueva habilidad siguiendo una secuencia.

4. Enfatiza la buena educación

Es importante transmitir valores de respeto por su trabajo y por el de los demás, educación y conducta apropiada.

Puedes crear un cartel con varias normas que se seguirán en la casa, con frases cortas para que puedan memorizarlas. Practicar las normas con juegos de roles puede ser util para practicarlas y refrescarlas. Algunas ideas pueden ser:

  1. “Una actividad cada vez”– Puedes elegir de la variedad de materiales los que quieras pero solo se puede hacer una actividad a la vez. Y cuando se acabe, se recoge y se puede hacer otra actividad.
  2. “Ve despacio”- No corras por la habitación, esto ayuda a mantener la concentración y propósito a las acciones.
  3. “Mantén la habitación recogida”– Devuelve todas las cosas a su sitio después de usarlas, limpia el polvo a las estanterías, riega las plantas.
  4. “No se grita” – Es importante sensibilizar a los niños al volumen.
  5. “Se amable”–  Al usar los materiales, al hablar con los demás, al cuidar plantas y animales.
  6. “Usa tus palabras” – Es importante insistir en que los niños usen sus propias palabras para expresar su emociones, de forma clara y calmada.  Pueden ser útiles las actividades de escenificaciones y representaciones para practicar sobre como decir las cosas.
Método Montesori una guía para aplicarlo en casa

¿Se puede convertir cualquier actividad en un ejercicio Montessori?

Cualquier actividad es susceptible de ser adaptada en función de los principios de María Montessori. Para ello tiene que cumplir tres requisitos básicos:

  • Control del error: que la propia actividad permita que el niño se de cuenta de si la ha hecho correctamente o no, en lugar de ser nosotros quienes le corrijamos.
  • Concentración e independencia: aportándole todos los materiales que necesite, para que no necesite nuestra ayuda para comenzar, continuar o finalizar la actividad.
  • Actividades manipulativas, que trabaje con sus manos y utilice todos sus sentidos.

Método Montessori para quitar el pañal

1. Quitar el pañal es un proceso gradual

Aprender a usar el váter es un proceso natural y gradual que se desarrolla al ritmo del niño más que al del adulto.

Un orinal puede ser útil para que se vaya familiarizando. Se puede situar al alcance del niño, para que se pueda sentar e imitar a los otros habitantes de la casa, incluso antes de que comience a darse el control de esfínteres.

Cuando el niño se interese por vestirse y desvestirse él solo, se puede usar ropa que sea fácil de manipular para que puedan ir al baño cómodamente.

2. Darle independencia

Una vez que el niño tenga interés en usar el inodoro u orinal, el baño tendrá que organizarse para darle la mayor independencia posible.

Si se usa un orinal es mejor dejarlo en un sitio fijo como el baño para que siempre sepa donde ir. También debería haber en el baño a mano una pila de paños para limpiar, un cesto para la ropa mojada y una pila de ropa interior limpia. De esta manera el niño se implica en limpiar sus “accidentes” en caso de que haya habido alguno.

3. El papel del adulto

¿Cómo utilizar el Método Montessori para quitar el pañal? El ambiente debe estar preparado para que el niño pueda explorar e imitar libremente en cada estadio del desarrollo.

Para asistir al niño en su proceso de aprendizaje:

  •  Encuentra formas de hacerle sentir seguro, como un taburete bajo los pies cuando use el váter.
  • Incorpora ir al baño en la rutina del niño. Ofrece al niño ir al baño cuando normalmente va, como al levantarse, al llegar de la calle, antes de salir, después de comer…
  • Di “es hora de ir al baño” en lugar de “¿quieres ir al baño?” (la respuesta será no) o “creo que necesitas ir al baño” (el adulto se implica). Cuando el niño crezca podrá decir: “no, no lo necesito”. Puedes poner una alarma que le recuerde a intervalos regulares que tiene que ir.
  • Nunca obligues al niño a ir al baño.
  • No lo regañes ni felicites por ir al baño, porque es lo más normal del mundo.
  • No interrumpas al niño para ir al baño, espera hasta que haya terminado su actividad antes de ofrecerle ir a orinar.

4. Cuando no les da tiempo

¿Cómo utilizar el Método Montessori para quitar el pañal? Si un niño se moja, mantén la calma y se tranquilizador. No hagas que se sienta avergonzado. Puedes decirle: “Veo que te has mojado. Vamos a por ropa seca”. Tu hijo puede ir a por ropa seca al baño y coger lo necesario para limpiar el suelo y lavarse las manos. Déjale que se cambie a su ritmo y presenta ayuda si la pide o si se siente abrumado.

Algunas situaciones puede favorece el aumento de los accidentes, por ejemplo el nacimiento de un hermano, el divorcio de los padres u otras situaciones estresantes del día a día. Los problemas tienden a resolverse con el tiempo y es importante no hacer un drama.

Sin embargo, si a los 5 años no ha aprendido y/o  interfiere en áreas como la escuela o la vida social, es mejor acudir a un psicólogo especializado para evitar más complicaciones.

Método Montessori para comer

Preparación del entorno:

  1. Pon una alfombra o algo para proteger el suelo bajo la mesa y la silla donde el niño come regularmente.
  2. Utiliza una mesa y silla donde el niño este cómodo y si es posible donde tenga los pies apoyados para darle seguridad. Puede hacerse con sillas y mesas de su tamaño o colocando un apoyo bajo los pies.
  3. Dale un tenedor y cuchara más pequeños, pero sin ser de plástico.
  4. Implica al niño en las comidas familiares y permite que vea cómo los adultos utilizan los cubiertos.

¿Cómo hacerlo?

  1. Comienza pronto, cuando el niño comience a mostrar interés en tomar alimentos sólidos y tenga la habilidad motriz fina de forma que pueda cogerlos y controlar el movimiento. Luego, durante las comidas, ofrécele una cuchara pequeña, y que la sostenga mientras le das tú de comer. El niño puede que intente ponérsela en la boca, o al revés las primeras veces. Puedes corregirlo pero no todo el tiempo porque puede resultar irritante para ambos.
  2. Espera que, aunque le hayas dado los utensilios, quiera comer con sus manos. Permítelo ya que puede ser el precursor de querer comer de forma independiente.
  3. Cuando el niño esté habituado a la cuchara deja que se alimente el solo y que aprenda a su ritmo, por ensayo y error. Si puedes sirve comida que no se derrame fácilmente de la cuchara (como purés) o que se pueda pinchar fácilmente con un tenedor.
  4. Deja que el niño practique comer solo con galletas u otras cosas fáciles de picotear si comes a su lado. Esto le permite observar a los adultos comer.
  5. No es necesario tener vasos con pajita u otros elementos. Un vaso pequeño será suficiente. Que se mojen es parte del aprendizaje.
  6. Ofrece alimentos de picoteo saludables a menudo para que sientan la independencia de comer solos.

La limpieza es parte del aprendizaje

¿Cómo utilizar el Método Montessori para comer? Ensuciar la mesa y verter la comida es algo normal en el aprendizaje. Cuando ocurra, enseña al niño a limpiarlo. En las aulas Montessori se espera que los niños aprendan a servirse solos.

Cuando viertan la comida, en lugar de enfadarnos lo mejor es guiarles en el limpiado. Así aprenden que es normal cometer errores, cultivando la experimentación y la autoestima.

Incluir a los niños en la preparación de la comida

Cocina con los niños, dadles tareas fáciles de la preparación y ve explicando los pasos a seguir, adaptando al nivel del niño. Para uno de dos años puede ser lavar cuencos o verduras o traer algunos ingredientes. Si tiene 6 puede aprender a batir huevos o montar sándwiches.

Método Montessori para dormir

Cama de suelo

¿Cómo utilizar el Método Montessori para dormir? Uno de los aspectos más discutidos es la cama de suelo, es decir, una cama baja o directamente el colchón sobre el suelo. La idea tras esta disposición es que los niños deben tener libertad para acceder a la cama o salir de ella en cualquier momento.

A algunos niños les puede servir pero para otros puede ser demasiada libertad. Por ello esta elección debe depender de las características de cada niño. Además, algunos padres son partidarios del colecho, por lo tanto la cama en el suelo no sería posible.

Jugar al ir a la cama

Este concepto permite que los niños tengan acceso a libros y juguetes al irse a dormir, y darles libertad para que determinen cuando están listos para dormir.

De todas formas hay normas y para cada familia será diferente. El adulto puede elegir qué juguetes o libros puede llevarse a la cama y que el niño elija de entre esas opciones. Por ejemplo, permitir sólo juguetes silenciosos que no sean excesivamente estimulantes.

Al principio puede resultar difícil que el niño se vaya a dormir a una hora prudencial, pero con el tiempo y no cayendo en quitarles los juguetes u obligándolo a irse a dormir, el niño se acostumbrará y terminará yéndose a dormir a una hora adecuada. No te rindas demasiado pronto. Una estrategia puede ser comenzar el rato de irse a la cama antes, para que no se le haga muy tarde.

Contacto piel con piel

Darle masaje antes de dormir, o dibujar en sus manos o espalda con los dedos mientras le lees un cuento puede proporcionar un tiempo relajante y de intimidad con tu hijo.

Elección

La hora de dormir según Montessori debe implicar elección. Cada familia debe decidir cuanta libertad le quiere dar a su hijo o cuanta el niño el capaz de afrontar. Esto puede implicar la elección de dónde dormir (sólo o con los padres), qué cuento leer, qué pijama usar, etc.

Estimulación

Es importante que las habitaciones de los niños no sean hiper-estimulantes. Aunque el niño puede estar muchas horas jugando ahí, las habitaciones tienen que permitir paz y relajación. Algunos objetos de la habitación deberán ser sacados de ella o modificados, como algunos muebles para evitar accidentes, altavoces…

Algunos puede que necesiten más asistencia que otros y que Montessori siempre aboga por tener en cuenta las necesidades y preferencias del niño. Esto no quiere decir que se haga siempre lo que el niño quiera, pero sí mantener un espacio seguro y no obligarle a nada que no quiera, igual que no obligarías a un adulto.

Método Montessori para aprender idiomas

El método Montessori proporciona un entorno que favorece el aprendizaje de los fundamentos del lenguaje hablado en primer lugar. Los profesores hablan con los niños, más que dar instrucciones. Se pasan mucho tiempo presentándoles el nombre de las cosas. Introducen las palabras en contexto y con experiencias multi-sensoriales.

Una vez que conocen los sonidos del idioma, se les anima a que escriban. Si no tienen la fuerza manual, pueden escribir con un abecedario imantado, por ejemplo.

Ejemplos y ejercicios prácticos para aplicar el método montessori según la edad del niño

Según la filosofía de Montessori, la independencia y autonomía de los niños se potencia mediante la colaboración en todo tipo de tareas de la casa. Esto puede comenzar desde el principio, siempre adaptado al grado de maduración del niño. Descubre en este artículo qué obligaciones y responsabilidades los niños pueden ir adquiriendo según su edad.

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Errores frecuentes a la hora de aplicar el Método Montessori en casa

Algunos errores frecuentes que pueden darse a la hora de aplicar el método Montessori en casa son:

  • No conocer bien el método. Para ello debes leer mucho e informarte bien.
  • Tener expectativas muy altas en el método y en el niño. No pienses que vas a conseguir un niño modelo y que va a aprender muy rápidamente. Observa a tu hijo y date cuenta de si está preparado para ciertas actividades.
  • Darle demasiada importancia a los materiales. Es sólo una parte, no hace falta que te gastes un dineral, antes de comprar revisa la casa, porque puede que muchas cosas que ya tienes te sirvan.
  • No elegir bien los materiales. Aunque puedes aplicar el método Montessori a casi cualquier actividad y objeto, no todo vale. Los materiales deben ser educativos.
  • No adaptar todos los espacios. Es preciso que todos los espacios de la casa tengan ciertas adaptaciones para el uso del niño.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a niños hiperactivos?

Los niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) tienen dificultades para centrarse en una sola actividad, y para permanecer haciendo lo mismo durante un rato. Aunque pueda parecer que el método Montessori puede ayudarles a tener libertad de aprender a su ritmo, lo cierto es que este método no les ayuda demasiado.

Estos niños tienden a moverse sin rumbo fijo distrayéndose debido a tantas opciones de trabajo para elegir. Puede que empiecen una actividad, y que sin terminar se pasen a la siguiente. Además, el hecho de que otros estudiantes estén moviendose por el aula sirven como distracciones visuales y sonoras. Esto resulta en un estudiante que necesita una excesiva cantidad de corrección, fuerza al niño a mostrarse como el “diferente”.

Puede hacerse algunas modificaciones, como que trabaje en una sección de la clase más tranquila, o un profesor de apoyo. Pero realmente, el método tradicional (incluso también necesitando apoyo) les proporciona un entorno más centrado, más calmado y más estructurado que es lo que necesitan.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a niños con necesidades especiales?

Si es posible, incluso puede ser beneficioso, de hecho María Montessori comenzó a desarrollar su pedagogía a partir de su experiencia con niños con problemas del desarrollo. La clave es proporcionarles los materiales adecuados a su nivel de desarrollo, evitando una excesiva frustración. También hay que tener en cuenta qué necesidades concretas tiene cada niño y adaptar en la medida de lo posible.

Para niños con dificultades en la movilidad, el método Montessori no es una estrategia adecuada.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a adultos y ancianos?

El método Montessori aplicado a personas con demencia está teniendo bastante éxito. La investigación muestra disminución en conductas reactivas y un incremento en la implicación y participación en actividades.

Esta aplicación proporciona promueve la independencia, la autoestima y un futuro con mejor calidad de vida. Se centra en la adaptación del entorno para  ayudar a su memoria e independencia. Aunque la demencia no se revierte con este método se puede sortear. El resultado es que las personas con demencia son capaces de hacer contribuciones significativas a su comunidad, implicarse en actividades motivantes para ellas y tener la oportunidad de mantener durante más tiempo sus funciones.

¿Cómo se aplica el método montessori en la escuela?

En el siguiente vídeo podrás ver el interior de una clase Montessori, cómo los niños mayores ayudan a los pequeños, como se implican en tareas de cuidado del aula, etc. También se ve cómo va cambiando la dinámica a medida que los niños van creciendo.

Importancia de la motivación: Qué es, cómo interviene en el aprendizaje y 10 consejos para fomentarla

La importancia de la motivación: La motivación es el motor que mueve nuestro mundo. A menudo hablamos de que nuestros hijos y alumnos no están motivados en clase. Les cuesta ponerse a estudiar, hay que estar encima de ellos para que hagan las tareas, luchamos a diario para que se aprendan la lección… Sin embargo, se aprenden de maravilla el nombre de 300 Pokémon diferentes. En este artículo os explicamos qué es la motivación, su importancia en el aprendizaje y la educación y 10 consejos que permiten aumentar y fomentar la motivación en el aula.

Importancia de la motivación

¿Qué es la motivación?

La motivación es un impulso interno que dirige la acción hacia un fin. Subyace a la acción e impulsa y guía esta acción. Sin motivación no hay acción.

La motivación es muy importante, porque nos lleva a buscar activamente los recursos para garantizar nuestra subsistencia. Estamos motivados por buscar alimento y comer y buscar una pareja sexual. Estos serían los motivos básicos, que son innatos y se manifiestan con independencia de la cultura.

Pero también podemos estar motivados para realizar nuestras aficiones, actividades favoritas y por el aprendizaje. Estos son los motivos secundarios, que dependen de la cultura.

No estamos motivados por aprenderlo todo. Puede que no nos motive el temario del colegio/instituto/universidad, pero desde luego hay cosas que motivan nuestro aprendizaje, bien sea la forma de vida de los delfines, una nueva receta de cocina o cambiar una rueda del coche.

Puede que la motivación venga de nuestro propio interés por el tema o por que necesitamos ese conocimiento por algo (para nuestro trabajo o por propia supervivencia, como cambiar una rueda del coche).

En este aspecto podemos diferenciar dos tipos de motivación: la motivación intrínseca y la extrínseca. Ahora se piensa que, más que dos tipos diferentes de motivación, son dos opuestos dentro de un continuo, y que raramente se dan de forma “puramente intrínseca” o “puramente extrínseca”.

  • Motivación de tipo intrínseca: ocurre cuando las personas estamos internamente motivadas a hacer algo, porque creemos que es importante o por que nos resulta placentero. Los estudiantes con este tipo de motivación estarán emocionados por realizar sus tareas por el desafío que resulta completarlas, más que por ningun incentivo o recompensa. La motivación intrínseca va descenciendo a medida que los niños van escalando cursos. Para aumentar este tipo de motivación se puede hacer el material abstracto más concreto y meterlo dentro de un contexto.
  • Motivación de tipo extrínseca: Aparece cuando un estudiante quiere realizar una tarea por factores externos, como recompensas o castigos. Sin embargo, se ha visto que los castigos producen más daño que beneficios y las recompensas tienen el poder de crear dependencia. Por ello, lo mejor es ir reduciendo poco a poco las recompensas, orientandolas hacia una motivación más intrínseca.

La importancia de la motivación en educación

La motivación es el impulso que nos lleva a actuar y a conseguir lo que nos proponemos.

La motivación juega un papel fundamental en nuestro aprendizaje. Según un estudio, la motivación influye más en nuestro desempeño en matemáticas que nuestro cociente intelectual.

En concreto, los investigadores encontraron que la inteligencia estaba fuertemente relacionada con logros de los estudiantes en matemáticas, pero solo en el desarrollo inicial de la competencia en la materia. La importancia de la motivación y las habilidades de estudio resultaron factores más significativos en el desarrollo de las habilidades matemáticas posteriores. Los estudiantes que se sentían competentes estaban intrínsecamente motivados, usaban habilidades como explicar, sintetizar, hacer conexiones con otros materiales, evitaban el aprendizaje por memorización y mostraron mayor desarrollo en matemáticas que aquellos que no se sentían motivados. Por el contrario, la inteligencia de los estudiantes no se relaciona con el desarrollo en matemáticas.

¿Por qué es importante mantener a los niños motivados por aprender?

  • La motivación incrementa el esfuerzo y su persistencia en la tarea
  • La motivación aumenta su inciativa
  • La motivación mejora sus habilidades de procesamiento cognitivo
  • La motivación mejora el desempeño general

¿Cómo sabemos si nuestros hijos o alumnos están motivados?

Según Rodríguez Moneo El comportamiento de las personas puede servir de indicador para medir la motivación. Es un indicador bastante fiable, que los profesores pueden utilizar para estimar la motivación de los alumnos y poder actuar sobre ella.

  • La preferencia o elección de una actividad frente a otra. Si yo elijo ver la televisión y en lugar de hacer la tarea escolar, mi elección refleja mi motivación.
  • La latencia, es decir, el tiempo que tardo en producir una respuesta desde que se ha presentado una estimulación. Cuanto más tardemos en empezar a hacer el trabajo que nos han mandado hacer, menos motivación por la tarea tendremos.
  • El esfuerzo, cuantos mayores sean los recursos físicos y cognitivos invertidos en el desarrollo de una tarea, mayor motivación habrá.
  • La persistencia en la tarea. Habrá más motivación cuanto mayor sea el tiempo entre el inicio de una tarea y su finalización. Cuanto antes nos rindamos en la tarea estaremos menos motivados.
  • Los indicadores expresivos de las emociones. Las acciones que realizamos suelen ir acompañadas de expresiones emocionales que indican el placer o displacer que nos provoca la actividad. Atender a las expresiones de nuestros alumnos nos dan mucha información acerca de la motivación.

¿Cómo saber si nuestros niños están motivados?

¿Como fomentar la motivación en el aula?

1. La actitud influye en la motivación

La investigación ha demostrado que la interacción entre el profesor y el alumno es más importante para el proceso de aprendizaje que los factores estructurales, como los materiales educativos y el tamaño de la clase. Esta relación entre alumno y profesor es importante no solo en os primeros años escolares, sino también más tarde, cuando los desafíos se vuelven mayores.

Según un estudio de la Universidad de Finlandia del Este una atmósfera positiva y cálida en el aula, creada por el profesor, aumenta la motivación del niño por aprender.

Una actitud empática por parte del profesor, no solo protege la imagen que tienen los niños de ellos mismos como estudiantes, sino también contra la exclusión social por parte de sus compañeros.

¿Cómo fomentar la motivación?: Muestra una actitud y un estado de ánimo positivo. Crea vínculos de afecto con los alumnos. Muestra que te preocupas por ellos personalmente, y por su proceso de aprendizaje. No los ridiculices nunca si no saben o no entienden algo. Muéstrate empático y comprensivo por ellos. Utiliza el humor y actividades distendidas.

2. Valora el esfuerzo

Es mucho más importante valorar el esfuerzo que el producto final. Si se les valora mucho más el resultado, van a centrarse en eso, olvidando que para un buen producto van a necesitar esforzarse. Además, muchas veces el resultado dependen también de otros factores, como la suerte.

¿Cómo fomentar la motivación?: Céntrate en el proceso de aprendizaje de los niños, animando a esforzarse y premiando a los que se esfuerzan mucho: “Estás muy concentrado, se nota que estás disfrutando”, o “Te estás esforzando, vas a aprender un montón”.

3. Mantén a los niños implicados

Si los niños sienten que son útiles y que tienen responsabilidades, van a estar mucho más motivados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Da responsabilidades a los alumnos, haz la participación en clase algo divertido. Asigna a cada uno tareas, como mantener el aula recogida, limpiar la pizarra, repartir el material… Cuando trabajen en grupo, que cada uno se encargue de una cosa.

4. Utiliza incentivos

Aunque sea más importante reforzar y premiar el esfuerzo, los niños necesitan ciertas recompensas tangibles por un buen resultado. Los niños no son capaces de ver los beneficios a largo plazo de sacar buenas notas y aprender, necesitan recompensas más inmediatas. Los incentivos les motiva a trabajar y esforzarse, teniendo un objetivo en mente.

¿Cómo fomentar la motivación?: Establece pequeñas recompensas, en función de los logros de los niños, pueden ser privilegios especiales o pequeñas cosas que a los niños les encanten (como las pegatinas). Pero no es necesario saturarles de recompensas porque si no, estas perderían su valor. Lo ideal es ir espaciando el tiempo entre una recompensa y otra. Cuanto mayores sean los niños, más capaces son de visualizar una meta a más largo plazo. Si son niños de primer ciclo de primaria, una recompensa por clase al día es adecuado. Para los niños más mayores una a la semana está bien.

Lo óptimo sería ir reduciendo poco a poco este tipo de recomensas y sutituirlas por refuerzos sociales, como halagos, sonrisas, palabras de ánimo, ya que, como hemos dicho, los niños acaban dependiendo de ellas.

5. En la variedad está el gusto

Los niños se aburren fácilmente si no hay una estimulación adecuada en el aula. Y más en este mundo tecnológico en el que están acostumbrados a una estimulación masiva por parte de las tablets y los móviles. Incluso muchos padres utilizan la tecnología para calmar a los niños. Por ello, en el aula hay que evitar caer en rutinas.

¿Cómo fomentar la motivación?: Se creativo. Utiliza diferentes estructuras en clase. Enseña a través de juegos y discusiones, de forma que la clase sea dinámica y los niños estén implicados. Los aprendizajes pasivos, en los que los niños sólo reciben la información y no la elaboran, además de ser más ineficaces, destruye la motivación. También se pueden usar medios diferentes, como murales, fotografías, vídeos o películas…

6. Explica “¿Para qué me sirve esto”?

Muchas veces perdemos motivación si no sabemos la utilidad en el mundo “real” de lo que estamos aprendiendo. Por eso es importante enfatizarlo.

¿Cómo fomentar la motivación?: Puedes crear un apartado en el comienzo de cada tema, en el que se expliquen las utilidades de aprenderlo y que sea lo más práctico posible. Si estás enseñado álgebra, dedica un tiempo en investigar para que se están utilizando esos conocimientos, por ejemplo en ingeniería. Sabiendo que esos conocimientos los están utilizando ahora mismo gente real, en sus trabajos, aumenta la importancia percibida a esa materia, motivándoles a aprender.

7. No les menosprecies

Menospreciar a los niños y llenarles de etiquetas como “lento”, “vago”, “tonto”, sólo destruye su motivación. Les hace sentir que no son capaces de hacer nada y que no tienen remedio.

¿Cómo fomentar la motivación?: Evita descalificativos y etiquetas negativas. En su lugar potencia sus virtudes y habilidades y cualidades. Potencia su mentalidad de crecimiento, hazles comprender que aunque algo no se le de muy bien, con la práctica todo sale. Potencia la confianza en ellos mismos. Aprende aquí como elogiar a los niños para aumentar su autoestima.

8. Utiliza CogniFit, el programa líder en neuroeducación

La neuroeducación está basada en una nueva visión de la enseñanza que aprovecha los conocimientos sobre el cerebro, para analizar, y mejorar, los procesos de aprendizaje en los estudiantes. CogniFit es la plataforma de neuroeducación líder. Este programa, es un instrumento profesional diseñado por especialistas en neuropsicología infantil. 

La tecnología de CogniFit, está basada en la neuropasticidad. Este programa es muy fácil de utilizar. Consta de diferentes juegos clínicos que pueden realizarse a través del ordenador, y permite a los profesores no especializados en psicopedagogía, analizar los procesos de aprendizaje y desarrollar el potencial de cada alumno.

¿Cómo fomentar la motivación?: CogniFit identifica con objetividad científica las debilidades y fortalezas cognitivas de los alumnos, y obtiene una relación de los resultados con su rendimiento escolar, conducta y motivación, permite emprender estrategias de enseñanza personalizadas.

9. Ayúdales a manejar su ansiedad

A muchos niños les cuesta permanecer motivados porque tienen una gran ansiedad, temen el fracaso y no alcanzar los resultados deseados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Transmíteles tranquilidad y hazles saber que el fracaso no es algo negativo. Equivocarse nos ayuda a aprender más y mejor, y a saber qué es lo que no debemos hacer. Si la ansiedad es muy alta se pueden intentar en clase ejercicios de relajación.

10. Enseñales a automotivarse

Está muy bien motivar a los niños pero también tienen que aprender a encontrar su propia motivación y que sean ellos mismos los que la regulen.

¿Cómo fomentar la motivación?: Ayúdales a que piensen razones para las que les pueda servir eso que están aprendiendo. ¿Les va a servir a comprender mejor el entorno? ¿Les sirve para cuando vayan a la universidad? ¿Les ayuda en el día a día?

Importancia de la motivación en la educación: No le menosprecies

 

 

Hijos de familias homoparentales ¿Cómo son y cómo prevenimos la discriminación?

Parece mentira que aún haya dudas acerca del desarrollo de los hijos de parejas del mismo sexo. Y es que, el desconocimiento es el origen de muchas creencias erróneas acerca de estas familias. ¿Cómo son estos niños? ¿Es cierto que los hijos criados por padres gays o lesbianas pueden tener problemas en el desarrollo? ¿Los hijos de padres homoparentales serán, también, homosexuales? ¿Sus compañeros de clase se burlarán y reirán de ellos? Aquí te explicamos cómo son los hijos de familias homoparentales y desmentimos ciertos mitos.

Hijos de familias homoparentales

Las familias homoparentales son aquellas compuestas por dos personas del mismo sexo, es decir, por una pareja homosexual (gay o lesbiana). Pero más allá de eso hay otras muchas estructuras familiares: Madre lesbiana soltera o padre gay soltero, familias homoparentales reestructurada con hijos de una relación heterosexual anterior…

Las estadísticas estiman que un 15% de las parejas homosexuales del mundo tienen hijos, ya sean biológicos u adoptados.

Muchas veces la gente se pregunta si los hijos de este colectivo (gay-lesbianas) se desarrollarán correctamente, o si por el contrario, que tus padres sean homosexuales puede crearte algún tipo de trauma o disfunción.

¿Cómo son los hijos de familias homoparentales (padres gays-lesbianas)?

Podemos encontrar ya una gran cantidad de estudios acerca de este tema. Todos ellos apuntan a que no hay diferencias entre los hijos de parejas homosexuales y los de parejas heterosexuales. Son más importantes los procesos y las relaciones intrafamiliares que la estructura familiar. Es decir, para un buen desarrollo infantil es mucho más relevante la enseñanza en valores y evitar caer en los errores que nos llevarán a criar a un pequeño delincuente, la importancia de comunicación con nuestros hijos y el manejo emocional que la estructura familiar.

Esta creencia de que los hijos de parejas homosexuales van a tener un peor desarrollo y un peor ajuste en su vida adulta se genera por el desconocimiento, pero también por la labor de desacreditación de algunos organismos de corte religioso.

A menudo, para argumentar que las parejas del mismo sexo no son buenos padres se ha citado un estudio de la Universidad de Texas en 2012, dirigido por el investigador Mark Regnerus. Este estudio afirmaba que los hijos de padres y madres homosexuales obtenían un peor desempeño social, emocional y relacional que los hijos de “familias biológicamente intactas”. Estos resultados contradijeron la investigación previa.

Sin embargo, en un estudio más reciente, investigadores de las universidades de Indiana y Connecticut han analizado esos mismos datos y han llegado a una conclusión diferente. Según estos, la mejor manera para juzgar un estudio, especialmente los que arrojan resultados controvertidos, es volviendo a analizar los datos. Y es que encontraron errores en la forma en que estos datos fueron codificados y clasificados. Por ejemplo, un cuarto de los jóvenes supuestamente criados por progenitores del mismo sexo, vivieron con estos un año o menos. Además, se encontraron con que, una gran cantidad de respuestas a las encuestas en las que se basaron los datos, eran inconsistentes, ilógicas y con contradicciones. Estas se deberían haber eliminado del análisis.

Una vez solventados estos errores, se encuentran que las diferencias son muy pequeñas, prácticamente inexistentes, entre los hijos criados por parejas del mismo sexo y los de fueron criados por parejas heterosexuales.

Hijos de familias homoparentales, iguales que los de las familias heteroparentales

Otro estudio muestra que entre hijos de familias homosexuales y los de familias heterosexuales no hay diferencias de salud. Sí se encuentran diferencias en la cohesión familiar. Las familias homoparentales muestran una mayor igualdad a la hora de repartir las tareas domésticas que las familias heteroparentales. También se encuentra que sus decisiones en el ámbito de la familia y el trabajo se basan más en las circunstancias del momento que de los roles de género preconcebidos.

Según el estudio del economista Douglas Allen, sí se encuentran diferencias en el desempeño académico universitario entre los hijos de padres homosexuales y hijos de padres heterosexuales. También menciona que los hijos varones de padres gays, obtienen mejores resultados que las hijas de padres gays. Este estudio fue muy controvertido y no se sabe todavía el por qué de estos resultados, ya que contradice todo lo que se ha investigado. También es probable que estos resultados se deban a la discriminación dentro de las aulas. Está claro que se necesita seguir investigando en este ámbito.

Algunos estudios también muestran que estos niños criados por padres gays o madres lesbianas, tienen actitudes más positivas hacia la diversidad y son más sociables. Además, se encuentra que la homosexualidad en niños de familias homosexuales se da con la misma frecuencia que en familias heterosexuales. Esto ocurre así, con la diferencia que las familias homosexuales son mucho más abiertas y flexibles en relación a la sexualidad de sus hijos.

Desgraciadamente, estas familias tienen que convivir habitualmente con el estigma y la discriminación. Y lo cierto es que esto tiene un impacto negativo en la salud mental y emocional, que a menudo lleva a problemas de conducta. Sin embargo, algunos estudios muestran que en familias homoparentales no hay diferencia en la incidencia de acoso comparado con familias heteroparentales. Las personas que acosan a otras siempre van a encontrar un motivo para discriminar y humillar, bien porque seas gordito, porque lleves gafas o porque tus padres sean homosexuales. Aunque es cierto que esta es una población sensible y proclive a sufrir este tipo de comportamientos.

¿Cómo prevenir y manejar la discriminación de hijos de lesbianas o gays en la escuela?

El trabajo principal habría que hacerlo mentalizando a la sociedad, informando y normalizando, no sólo este tipo de familias, sino todas las formas familiares que difieren de la familia “tradicional” (en la que la que hay una madre y un padre, casados y que conviven con los niños en la misma casa). Sin embargo, hasta que las escasas estrategias que se llevan a cabo puedan tener un impacto masivo en las creencias de la sociedad hay que trabajar en el ámbito intrafamiliar.

El estigma por orientación sexual sigue estando a la orden del día

Afortunadamente, podemos desarrollar estrategias para minimizar el impacto de la discriminación hacia este colectivo.

  • Hacerles comprender que no hay nada de malo en la vida de sus progenitores (gays y lesbianas). Que todas las familias son diferentes a su manera y que ningún tipo de familia es mejor que otro.
  • Cultivar su autoestima y sus habilidades sociales. Ya que un niño seguro de sí mismo y con recursos podrá hacer frente mucho mejor a situaciones de acoso o estigmatización.
  • Fomentar la comunicación en el núcleo familiar. No ocultarle sus orígenes u otra información es vital. Creando un buen vínculo de cariño, apoyo, aceptación y buena comunicación será mucho más sencillo detectar situaciones de discriminización.
  • Fomentar la expresión emocional en las situaciones de discriminación. Si al niño le han discriminado en la escuela o le han acosado por pertenecer a una familia homoparental, es muy importante darle espacio para que exprese lo que siente.

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija?

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija? Aquí te presentamos los 15 fallos más habituales a la hora de educar a un niño. A veces cometemos errores al educar que son frecuentes pero que dificultan el proceso. Si estás encontrando algunos desafíos a la hora de enfrentarte a la difícil tarea de ser padre, estos consejos de cómo educar a un niño pueden serte de utilidad.

15 fallos al educar a un niño

Cómo educar a un niño- ¿Qué significa educar?

Educar es fundamental para el desarrollo de un niño o niña en las condiciones más adecuadas. El colegio es, sin duda, la institución oficial donde se realiza parte de su desarrollo, sin embargo, es clave que tengamos en cuenta que desde casa debemos ofrecer una educación basada en valores y comportamientos que serán básicos para su futuro.

El comportamiento de los padres será un modelo que muy útil para guiar la educación de los hijos. Para ello, el primer paso será determinar qué tipo de educación queremos ofrecer.

Cómo educar a un niño: Modelos educativos erróneos

Cómo educar a un niño: Padres muy restrictivos.

Se caracterizan por establecer muchos límites. Se suelen mostrar altamente sobreprotectores lo que impide que el niño o niña cometa y aprenda de sus propios errores. Además, recurren frecuentemente al castigo de las conductas negativas pero en pocas ocasiones se refuerza lo positivo.

Suelen causar frustración, mucha autoexigencia y poca sensación en ellos de estar haciendo las cosas bien.

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que exigen a sus hijos un alto rendimiento escolar y que nunca refuerzan que apruebe o saque un notable, ni siquiera cuando saca un sobresaliente “porque es su obligación”. Este modelo parental genera mucha frustración, una autoexigencia que puede llegar a ser patológica y un apego inseguro.

Modelos parentales erróneos al educar

Cómo educar a un niño: Padres que no ponen límites.

Encontramos el caso contrario, padres que no ponen ningún límite ante ninguna de las conductas. Este extremo tampoco es adecuado. Generalmente no castigan nunca lo malo, y es posible que refuercen incluso conductas negativas (con tal de que el niño no se enfade o permanezca feliz). Esto produce que el niño o niña no aprenda a manejar la frustración, no aprendan qué es o no correcto ni desarrollen un sentido de la responsabilidad o de dónde están los límites (primero en casa y después en la vida real).

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que no limitan el número de horas que su hijo pasa viendo la televisión. Posteriormente, cuando el niño tiene que estudiar al final de curso, tratarán de buscar en el él una responsabilidad o límites que no han desarrollado. Probablemente encontrarán que el niño responde de forma desafiante al no haber aprendido a responsabilizarse por sí mismo ni a responder ante la autoridad.

Aun cuando no nos encontramos en ninguno de los dos extremos se pueden estar cometiendo errores frecuentes que comentamos a continuación:

Cómo educar a un niño: los 15 fallos más habituales al educar:

01.Cómo educar a un niño: Regañar unas veces, reforzar otras.

Hay que tener claro qué cosas sí y qué cosas no. Ante las conductas que queramos evitar o eliminar, hay que mantenerse firmes y tener clara siempre cuál va a ser nuestra respuesta. Si queremos que el niño actúe siempre de la misma manera, debemos ser un modelo. Si queremos que nuestro hijo o hija no esté más de una hora jugando al ordenador, debemos mostrarnos siempre igual de firmes ante este aspecto (siendo quizá algo más flexibles los fines de semana o en vacaciones únicamente como refuerzo).

02. Cómo educar a un niño: No ser un modelo de cómo hacerlo correctamente.

Somos el primer modelo de cómo comportarse de nuestros hijos. Si nosotros no permitimos que el niño realice una conducta que sí que cometemos nosotros, entonces es probable que el niño no entienda por qué no debe hacerla. En caso de que sea cuestión de edad, hay que explicarle el porqué no puede hacer cosas por ese motivo y no porque estén mal. No tengas miedo de reflexionar con ellos.

Un ejemplo es el lenguaje, si no queremos que nuestros hijos digan palabrotas, trataremos de evitar que estén también en nuestro repertorio, al menos mientras estemos en casa. Si por otro lado, les pedimos que no estén muchas horas ante un ordenador pero nosotros debemos estarlo debido a nuestro trabajo, podemos explicarles que no es ocio, sino que es un asunto laboral e incluso, hacerles partícipes de nuestra tarea (que probablemente no le parezca muy estimulante) para que comprendan por qué en nuestro caso utilizamos algo que estamos restringiendo.

03. Cómo educar a un niño: Sobreprotección

No permitir que cometa sus propios errores. Ante algunas cosas, es mejor dejar que sean ellos los que se equivoquen y aprendan de sus errores. Deja que sean ellos quienes a través de su propia experiencia aprendan a qué tenerle miedo o qué no deben hacer. No trates de protegerlos de todo, no les transmitas los miedos que aprendiste tú bajo tu experiencia, pues la suya puede ser distinta.

Imaginemos un padre que cuando era pequeño fue mordido por un perro y desde entonces le da miedo acercarse a ellos. Si transmitimos ese temor a nuestros hijos, les estaremos privando de la oportunidad de disfrutar de su compañía y “contagiar” una fobia que no desarrollarían por sí mismos.

Para educar será importante reflexionar con nuestros hijos

04. Cómo educar a un niño: No saber apreciar cuando lo hace bien.

Cuando tratamos de inculcar algunas conductas en nuestros hijos, hay que reforzar todos los intentos por hacer esa conducta bien, incluso aunque al principio no sea exactamente lo que queremos. Tampoco podemos centrarnos sólo en castigar y entender que lo bueno “se debe dar por hecho” o “es su obligación”. A todos nos gusta que nuestro jefe nos diga que lo hemos hecho bien aunque nos pague por ello ¿verdad? pues extrapólalo a la sensación tan agradable de que las personas que son su referente le refuercen cada pequeño paso que da en el camino. Es muy importante para crear un apego seguro y una buena autoestima.

Cuando nuestro hijo o hija haga las cosas bien, incluso cuando el resultado no sea bueno pero haya demostrado su esfuerzo, es importante reforzarle. Si quizá tiene algunas dificultades con las matemáticas, pero después de una semana de duro trabajo ha conseguido alcanzar el aprobado, reforzaremos su conducta de responsabilidad, esfuerzo, constancia y compromiso, aunque el resultado académico no haya sido el que buscábamos (recuerda que tu hijo es mucho más que sus calificaciones académicas).

05. Cómo educar a un niño: No saber cómo comunicar la información con claridad.

En ocasiones el problema es que algo no nos parece correcto y nos limitamos a regañar o castigar sin haber explicado el porqué. Los niños entienden mejor las órdenes claras, simples y breves.

A medida que vayan creciendo, las explicaciones pueden ser cada vez más extensas, pero inicialmente lo mejor es dejar claro qué no deben hacer y ser concisos y estrictos con esa conducta específica que queremos eliminar.

Si nuestro hijo ha adquirido la conducta de pegar sin motivo a su hermano menor cuando éste le responde algo que no le gusta, debemos reflexionar con él el por qué esta conducta no es adecuada, darle una orden sencilla (“no puedes pegar a tu hermano bajo ninguna circunstancia”) y ser estrictos con esa orden específica.

06. Cómo educar a un niño: No reforzar los intentos.

Otro error es no reforzar los intentos parecidos de conductas que se aproximan a la que sí queremos conseguir. Imaginemos el caso de que queremos que nuestro hijo aprenda a vestirse solo pero no le reforzamos nunca su esfuerzo de ponerse la camiseta aunque no el pantalón (incluso le regañamos por ello). No lo estamos convirtiendo en una actividad agradable para él o ella (ni para nosotros).

Debemos ir reforzando y animándole en todas las conductas que vaya teniendo y le acerquen al objetivo (que se vista solo completamente).

07. Cómo educar a un niño: Gritar.

En el artículo educar sin gritar ya pudisteis ver cómo es posible educar sin recurrir a levantar la voz, algo que es incómodo y un desagradable tanto para nosotros como para nuestro hijo. No vuelques tu frustración en tu hijo y busca la manera de convertir el proceso de educar en algo entretenido para toda la familia.

08. Cómo educar a un niño: No llegar a un acuerdo entre ambos padres.

Otro problema que se da, tanto si los padres están separados como si conviven todos juntos, es que los padres no llegan a un acuerdo de qué cosas les parecen bien o mal de las conductas de sus hijos. A veces uno castiga, otro no y los padres se desacreditan mutuamente. Todo eso genera confusión en el niño sobre qué es lo correcto y también en los padres, que no saben cuándo sí o cuándo no regañarle. Además puede provocar discusiones entre los propios padres y empeorar el clima familiar. Es importante aclarar y llegar a acuerdos sobre qué conductas van a tolerar y cuáles no y usar ese acuerdo para educar a sus hijos y tener un objetivo común.

Los padres deben decidir juntos cómo educar

09. Cómo educar a un niño: No permitir que vaya adquiriendo responsabilidades.

A medida que el niño vaya creciendo, es importante que vaya adquiriendo responsabilidades. Esto le dará más sensación de autonomía, responsabilidad y autoestima, menos carga para los padres (no tener que ducharle, no tener que darle la comida en la boca, permitir que cruce solo la calle, etc). El niño lo tomará como un acto de confianza de sus padres en él que le reforzará a la hora de tomar sus propias decisiones.

Un ejemplo de ir desarrollando su autonomía podría ser a la hora de ducharse. Podemos inicialmente dejar que sea él o ella los que echen el gel en la esponja, posteriormente el champú y que sea él el que se lo extienda (primero bajo nuestra supervisión y después solos) hasta que acabe por realizar autónomamente todo el proceso.

10. Cómo educar a un niño: No establecer ningún límite.

Como decíamos al inicio del artículo, no poner ningún límite es un claro error. Seguramente porque si el niño termina por realizar conductas que no nos gustan, ya no habrá adquirido un sentido del respeto ante la autoridad y nos frustraremos en los intentos por tratar de corregirlo. Es más fácil que nos enseñen nuestros errores mientras vamos aprendiendo que cambiarlos cuando ya los tenemos automatizados en nuestro repertorio.

Si cuando llegan a la adolescencia tratamos de imponer todos esos límites que no hemos ido poniendo, lo más probable es que encontremos una gran resistencia. Por ello es importante ir motivándole en el camino antes de llegar a encontrar conductas que no queremos que desarrollen. Puede serte útil leer cómo fomentar la motivación en tus hijos.

11. Cómo educar a un niño: Permitir que sea el niño el que maneje la situación.

Muchas veces por miedo a rabietas, enfados, insistencia del niño, permitimos que acabe por hacer lo que él quiere, de forma que le reforzamos que utilice esas “armas” para agotarnos y manejar él la situación. Debemos permanecer todo lo firmes que podamos y no ceder, de forma que se vayan extinguiendo sus intentos por conseguir lo que quieren a base de insistencia.

Imaginemos el caso de un niño que cada vez que ve algo que le gusta en una tienda, explota en cólera haciendo que todas las personas miren con ojos de desaprobación. Es posible que el padre o madre por evitar el mal trago de que su hijo o hija llore y grite en público, acabe por comprarle lo que quiere. El único resultado será seguir reforzando esa conducta en el futuro y que la utilice para conseguir lo que desea.

12. Cómo educar a un niño: No comunicarte correctamente con él.

Creer que porque es pequeño o pequeña no podemos reflexionar es un grave error. Es importante que desde muy pequeños, reflexionemos sobre qué cosas están bien o están mal, explicarle el porqué de muchas situaciones y responder lo mejor posible ante sus curiosidades. Tu hijo o hija valorará enormemente que te tomes un tiempo para recapacitar juntos y además, desarrollarás sus habilidades de análisis y lenguaje.

Podemos dedicar todos los días un “rato de reflexión” como una tarea conjunta donde demos pie a que nos cuente qué tal en el colegio y también responder a sus preguntas. Crear un clima de confianza es fundamental para que nuestro hijo no nos vea como enemigos sino como un apoyo.

13. Cómo educar a un niño: Hacer comparaciones con otros (amigos, hermanos…)

Comparar con otros es otro frecuente error. Cada persona es única y esto será muy importante en el desarrollo de su autoestima. Cada uno tiene sus propios errores y no debemos basarnos en los otros para buscar que realice una conducta que queremos.

Debemos tratarle como a un ser único y entender qué motivos pueden estar llevando a que no se comporte de la forma correcta.

Al educar es importante que desarrollen su propia percepción de lo que está bien y lo que no

14. Cómo educar a un niño: No desarrollar su propio sentido de lo que es bueno o malo.

El niño o niña deberá desarrollar su propia ética de lo que es correcto o no, y no siempre por miedo a recibir un castigo por nuestra parte. Usando algunos de los puntos de antes, debemos comunicarnos con él, dejar que aprenda de sus propios errores y ser buenos modelos para guiar su conducta de forma adecuada siendo ellos los que deseen y entiendan por sus propios motivos qué camino seguir.

El objetivo es desarrollar que sea el niño el que entienda por sí solo que si no hace los deberes no podrá pasar de curso o que es necesario que haga él su mochila si quiere tener sus libros para el día siguiente.

15. Cómo educar a un niño: No pedir ayuda.

Por miedo a recurrir a otras personas y ser objeto de sus opiniones, tal vez no estamos pidiendo ayuda a amigos, familia o incluso profesionales cuando es necesario. No tratemos de monopolizar la educación de nuestros hijos, pues también será positivo para desarrollar su flexibilidad y reducir sus miedos, que compartamos la educación con abuelos, tíos, otras instituciones o recurrir a pedagogos y psicólogos cuando sea necesario.

En ocasiones es posible que nos veamos saturados en la educación de nuestros hijos y que esa carga no nos permita llegar hasta donde queremos. Sin embargo, nos negamos a dejarles con sus abuelos/tíos/primos por temor a que cometan algunos errores o se interpongan en nuestra educación. Echemos la vista atrás y recordemos que a nosotros también nos han consentidos nuestros familiares cercanos y no por ello nos educaron incorrectamente. Permite que otras personas que se ofrecen te ayuden. Estar mejor tú va a hacer que tu hijo o hija también esté mejor.

La importancia de educar correctamente desde que son muy pequeños.

Por último, añado que es importante que tomemos en cuenta estos consejos lo antes posible. No tengas miedo a que, porque sean muy pequeños (2 ó 3 años), no imponer ciertos límites o reforzar conductas que no son correctas. Cuanto antes vayamos estableciendo límites y permisos, antes empezaremos a sentirnos más satisfechos como padres y el niño aprenderá y disfrutará más de todo el proceso de aprendizaje y crecimiento.

Cómo desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización

 ¿Cómo desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización? Seguro que alguna vez te has preguntado cómo puedes motivar y aumentar la creatividad, e imaginación de tu hijo. Te proponemos algunas ideas y actividades fáciles que te ayudarán a fomentar la creatividad de los más pequeños

Desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización

Estimula la creatividad y curiosidad de tus hijos

Los niños que desarrollan desde pequeños habilidades sociales (hacer amigos, hablar con otros, compartir con otros, etc…) demuestran unos mayores niveles de creatividad e imaginación. Sabemos que los niños son como “pequeñas esponjas” que todo lo absorben y por ello necesitan estar rodeados continuamente de mucha y muy variada estimulación.

Con estimulación no sólo me refiero a tipos de actividades sino a variedad en cuanto a la gente con la que se rodean, es decir, gente mayor, gente de su cole, de su barrio, de diferentes culturas, idiomas…

Una de las principales características de las personas creativas no es otra que su curiosidad y ésta se fomenta estando en contacto con diferentes ambientes y entornos a los cotidianos.

 

Descubrir lo desconocido es lo que nos hace crecer. La curiosidad es motivada por nuestro aspecto emocional que nos provoca el deseo de investigar y aprender.

Siempre hemos oído que la gente que viaja alrededor del mundo y está en constante  contacto con otras culturas y con otros ambientes distintos al suyo hace que crezcan en todos los aspectos, tanto emocionales como cognitivos. Es más, seguro que todos tenemos conocidos que se han ido de viaje a otro país o continente y vienen con una perspectiva nueva o ampliada

Estrategias para estimular la creatividad de tus hijos y su capacidad de socialización:

 

Ya que los niños no pueden irse solos a dar la vuelta al mundo, existen diversas alternativas que podemos poner en práctica de forma sencilla que permiten a los niños el contacto con gente diferente a la cotidiana  y fomentar su creatividad como por ejemplo:

  1. Apúntale a actividades extraescolares para que tenga que relacionarse con niños de otras clases, cursos, edades… aumentando así el repertorio conductual de los niños al interactuar con gente diferente.
  2. Los campamentos de verano son una buena opción porque permiten una mayor socialización con niños de otras ciudades y además fomentan en un ambiente nuevo diversas actividades que incrementan la creatividad.
  3. Actividades en los centros culturales del barrio.
  4. Intercambios escolares.
  5. Cuando viajemos dejarles libertad para que congenie con la gente local.
  6. Que participen en voluntariados ayudando a gente mayor, gente con dificultades económicas…

 

Aislamiento social o Hikikomori ¿Cómo solucionar el aislamiento?

El aislamiento social es una solución a la que algunas personas han recurrido en caso de estrés, frustración o incapacidad de afrontar problemas propios. El fenómeno Hikikomori, que empezó a producirse en Japón, ha llegado a otras partes del mundo incluyendo a España. ¿Por qué se aíslan estas personas de la sociedad y dejan de mantener cualquier tipo de relación con su entorno? ¿Cómo vencer este aislamiento social? ¿Cómo sacar a alguien que está viviendo en su habitación? ¿Qué papel juega la tecnología en el aislamiento?

Aislamiento social o Hikikomori qué es

¿Causas del aislamiento social o Hikikomori?

El origen de esta afección no es preciso. En los primeros casos acaecidos en Japón generalmente los afectados se encerraban al verse incapaces de afrontar una situación difícil; en algunos casos era el bullying, en otros la presión de los padres sobre los estudios que podía derivar en ansiedad social.

No es de extrañar que en una sociedad donde reina la competencia extrema, el estrés y la frustración sean compañeros habituales. Japón fue cuna de este particular trastorno, pero en países como Italia, EE.UU y España también se están recogiendo casos.

Síntomas de aislamiento social ¿Cómo empieza a manifestarse el Hikikomori?

Como he dicho antes el “Hikikomori” no se manifiesta ante unas causas determinadas. Los síntomas del aislamiento social, sin embargo, suelen ser los mismos. Ya que estamos hablando de una afección que provoca un completo aislamiento social, ésta empieza a manifestarse cuando la persona comienza a aislarse. En un principio los afectados dejan de salir de casa y dejan de ver a gente fuera de la familia. Pero más adelante el aislamiento se va agravando hasta recluirse en su propia habitación. Dejan de salir a otras estancias de la casa, empiezan a querer comer en la habitación, hasta el punto de no salir bajo ningún concepto. Salen algunas veces si necesitan ir al baño, pero en ocasiones descuidan la propia higiene durante meses. Sólo salen de la habitación si es estrictamente necesario.

¿Se puede tratar el aislamiento social? ¿Cómo superar el síndrome Hikikomori?

En este aspecto se ofrecen dos soluciones provenientes de diferentes vertientes. Los psicólogos orientales fueron los primeros en estudiar el síndrome de Hikikomori ya que les tocó más de cerca. Ellos apuestan por una política de comprensión con el paciente, intentando que sea éste el que se dé cuenta de su situación y salga por sus propios medios. “Nada más se den cuenta de que su hijo tiene Hikikomori, hay que tranquilizarlo y aceptar su situación […] no hay que forzarle a salir” asegura el Dr. Tamaki Saito.

Por otro lado, cuando estos casos de aislamiento social llegaron a psicólogos occidentales, éstos apostaron por una política más agresiva. Nada más se den indicios de aislamiento, hay que “tirar la puerta abajo”. No hay que permitir el aislamiento. “El tiempo es el peor enemigo de los aislados, a medida que pasa es más difícil que salgan de su encierro” asegura el Dr. Henry Grubb de la Universidad de Maryland.

Ambos métodos aciertan en ciertos aspectos y fallan en otros. Por un lado dejar a la persona entender su propia situación es la terapia óptima. “Hacer que el enfermo supere su enfermedad”. Sin embargo, es peligroso dejar que la persona se acostumbre al aislamiento. Si su zona de confort en el momento de aislarse ya es pequeña, al pasar meses en su habitación no se sentirá cómodo ni saliendo de su cuarto. ¿Cómo empieza el trastorno de pánico por agorafobia?. Por otro lado, “tirar la puerta abajo” obliga a la persona a salir de golpe de esa zona de confort, a enfrentarse al mundo. Si bien este “ímpetu” puede ser efectivo en ciertos casos, en otros donde la situación emocional del individuo es más compleja, puede empeorar el aislamiento, convirtiendo una necesidad de aislamiento en un miedo patológico al “exterior”. Detecta los síntomas de agorafobia.

Hikikomori o aislamiento social soluciones

¿Cómo solucionar el aislamiento social?

En realidad un acoplamiento de ambos enfoques sería lo ideal. Por un lado ir exhortando a la persona a superar esa zona de confort cada día, paso a paso. Por otro lado no permitirle “acomodarse” en el aislamiento. Es importante que el propio individuo reconozca que tiene un problema y conseguir que tenga voluntad de superarlo.

¿Nos aísla la tecnología?

Desde el boom tecnológico, nuestro ritmo de vida ha dado un cambio radical sin precedentes. Uno de los cambios más impactantes de esta nueva era tecnológica ha sido la creación de plataformas virtuales que simulan las relaciones sociales de cada individuo. La posibilidad de compartir una vida a través de la red y la de poder ver la vida de los demás reduce la construcción de una entera vida social a un solo “clic”.

Estas plataformas sin embargo son un gran acompañamiento y enriquecimiento de las relaciones sociales tal y como las conocemos, además de abrir la posibilidad de conocer personas en diferentes puntos del planeta. No obstante, el “mal uso” de estas plataformas puede tener graves consecuencias.

En el caso que nos concierne, estas plataformas son especialmente problemáticas. Si a una persona que empieza a repudiar el mundo externo y las relaciones sociales directas se le abre la posibilidad de construir la personalidad virtual y la vida social que uno quiera, el aislamiento tiene más probabilidad de triunfar.

Las personas que sufren Hikikomori o un aislamiento parecido, tienden a utilizar estas plataformas como vía de escape. Se aíslan físicamente del mundo pero mantienen una vida social activa en la red. Muchos la utilizan incluso para crear perfiles falsos o maquillados para “vivir la vida que no pueden vivir en el mundo real”.

¿Los videojuegos favorecen el aislamiento social?

Por otra parte, además de esta ventana virtual a las relaciones sociales, el boom tecnológico ha dejado a partir de la generación de los 90 en adelante, un sistema de entretenimiento sorprendente.

La llegada de los videojuegos ha supuesto un cambio enorme en los hábitos de muchas familias, sobre todo en los niños (¿le das a tu hijo el teléfono o la tablet para que se calme?), que han tenido la oportunidad de crecer junto a iconos de los videojuegos que ahora forman parte de su infancia.

Sin embargo, esta nueva plataforma virtual ofrece una nueva forma de ocio desde casa, algo que es realmente bueno si no se abusa de ello. Las personas que sufren de Hikikomori encuentran una alternativa a la realidad bastante apetecible en los videojuegos y en las redes sociales, lo cual puede encadenarlos más a su celda. Como siempre todo en exceso es malo. La tecnología no tiene por qué aislarnos y, en muchas ocasiones, es un gran complemento para establecer nuevas relaciones sociales, o incluso para aprender y estimular tu cerebro. Sin embargo, en el caso del Hikikomori, o del aislamiento social en general, es cierto que es un gran aliciente para permanecer en la habitación, al fin y al cabo, allí no falta de nada.

Puede que en estos casos, el enfoque occidental del que hablamos antes, pueda tener más efectividad. Si no queremos que una persona se aísle, no hay que darle más motivos para encerrarse. Es más fácil recluirse en el cuarto con distracciones como consolas (aunque también libros y cómics), que si se está en una habitación vacía. No hay que presionar demasiado a la persona, pero tampoco favorecer su reclusión.

Hikikomori en España y en otros países

Tras aparecer los casos de los jóvenes aislados en Japón, salieron otros casos parecidos alrededor del mundo. Países como España, Italia o EE.UU. han recogido casos similares. Sin embargo, hay que tener cuidado con generalizar el término Hikikomori. A pesar de que el término Hikikomori se traduce literalmente como “apartado de la sociedad” o “aislado”, éste se construye en una sociedad y una cultura determinada, la japonesa.

El Hikikomori describe en Japón a personas mayoritariamente jóvenes que se aíslan de la sociedad debido a una presión excesiva y a una carencia de apoyo. La cultura nipona se caracteriza por una construcción de valores muy severa, con una competencia enorme. Los jóvenes en estos casos se encuentran completamente solos y tremendamente presionados, ya sea por la escuela, por los padres o por la propia sociedad que marca los estándares del éxito muy altos.

En general el Hikikomori es una afección que actúa desde el exterior. Las condiciones y situaciones en las que vive una persona le hacen tomar la decisión de aislarse. Si nos vamos a España, el panorama cambia. La edad media de los que padecen el síndrome asciende hasta los 36 años. El panorama cultural y social es completamente distinto entre ambos países.

Si bien se puede denominar el síndrome con un mismo nombre, a la hora de tratarlo hay que tener en cuenta la cultura y la sociedad en la que se está manifestando.

¿Tengo Hikikomori?

Como se ha dicho antes, no hay que generalizar el término Hikikomori. El aislamiento social se produce por multitud de causas, algunas patológicas. En cada caso hay que saber cómo tratar al paciente y saber en todo momento qué es realmente lo que se está tratando. Pero siempre hay que pedir ayuda profesional.

Documental: Hikikomori, jóvenes invisibles.

Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente

Niños agresivos, mandones y autoritarios ¿Estás educando a tu hijo para que sea un delincuente? El Síndrome del Emperador está cada vez más presente en nuestra sociedad: Niños tiranos o “emperadores”, que hacen y deshacen a su antojo, que no aceptan un no por respuesta, y sus súbditos más fieles son sus padres. Descubre en este artículo qué es el síndrome del emperador, cómo detectar si tu hijo lo padece, y las 10 reglas de oro para criar a un pequeño delincuente en tu propia casa. Esto es lo que nunca, nunca debes hacer si quieres educar a tu hijo en los valores y el respeto:

Síndrome del emperador

¿Qué es el Síndrome del Emperador? ¿Es mi hijo un futuro tirano?

El síndrome del emperador o del niño tirano es un trastorno del comportamiento que se produce en menores. En éste síndrome los papeles están invertidos; los hijos dominan a los padres y hacen su ley, llegando incluso en algunas situaciones al maltrato.

Curiosamente no existe un patrón; puede ser el hijo mayor, el pequeño, un hijo adoptado, e incluso entre hermanos criados en el mismo entorno y circunstancias a uno le afecta el síndrome y el otro no lo desarrolla; por lo que hay indicios de componentes genéticos o de tipo hereditario entre las causas.

Se produce generalmente en familias de clases medias-altas, y aunque los niños presentan mayor porcentaje, las niñas cada vez van ganado más terreno.

Si tu hijo no pide, sino que exige, es la primera alarma del síndrome del Emperador

La edad suele oscilar entre los 9 – 17 años, y aunque no son delincuentes al uso, pueden llegar a robar, maltratar, amenazar o agredir psicológicamente. La víctima en la mayoría de los casos suele ser la madre, y tienen vergüenza de contarlo por el sentimiento de culpabilidad que le genera. “Mi hijo es así porque yo no he sabido ser una buena madre”.

¿Qué le pasa a mi hijo? Características del síndrome del Emperador

  •   Habitualmente se sienten tristes, ansiosos y enfadados, generalmente sin causa aparente.
  • Tienen un sentido de la propiedad exagerado; sienten realmente que todo les corresponde, y que los demás están ahí únicamente para proporcionárselo. Cuando se les niega, tienen ataques de ira o rabietas, llegando incluso a insultar o agredir físicamente.
  • Son egocéntricos y presentan baja o nula tolerancia a la frustración.
  • Habitualmente tienen una autoestima baja, y carecen de empatía. Son incapaces de entender las consecuencias que sus actos tienen sobre los demás. No sienten culpa o remordimientos por sus acciones.
  • Discuten las normas y los castigos, rechazan por defecto las figuras de autoridad, por lo que pueden ser inadaptados en otros entornos sociales como la escuela.
  • El otro siempre es el culpable, ellos nunca. Buscan las justificaciones de sus actos en el exterior. No sólo culpan a los demás de sus problemas, sino que esperan que se los solucionen.

“El Síndrome del emperador es fundamentalmente un problema de educación en una sociedad donde la autoridad está devaluada” Javier Urra

Síndrome del emperador o niño tirano ¿tienen los padres la culpa?

Rotundamente no. No es tu culpa. Pero sí eres parte del problema, y también de la solución. En tus responsabilidades entra la de establecer tempranamente una serie de límites, rutinas y reglas que hay que cumplir y son innegociables. No tengas miedo a decir no a tu hijo por causarle traumas. Realmente lo que más les neurotiza es no saber sus límites, no saber lo que está bien y lo que está mal.

Los estilos parentales educativos son un factor clave a la hora de prevenir y manejar este trastorno. La autoridad siempre la tienes que ejercer tú, pero con cariño y constancia.

Donde haya afecto, intercambio de experiencias vitales y comunicación, es realmente difícil que surja la violencia.

Tenemos que desarrollar su sentido de la conciencia y la culpa, y educarles en la empatía, en la sensibilización y en la compasión. Existen técnicas de asertividad que tal vez puedan ayudarte. No se nace dictador o tirano. Lo que comunicamos a nuestros hijos y la forma en que lo hacemos es muy importante. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

Cuando te desesperes, recuerda que la educación no es fácil, se trata de una carrera de fondo en la que el niño poco a poco cuando crezca irá interiorizando nuestro valores.

Recuerda que como en la mayoría de trastornos infantiles y juveniles, es mejor prevenir que curar.

Decálogo para criar a un pequeño delincuente

El Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, es además escritor y muy conocido por sus sentencias a menores rehabilitativas y ejemplares. Calatayud propone diez reglas para conseguir crear al perfecto delincuente en casa.

Regla 1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

Regla 2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

Regla 3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer más cosas graciosas.

Regla 4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

Regla 5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. ¡Hágaselo todo! Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

Regla 6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

Regla 7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

Regla 8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

Regla 9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Regla 10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Si sigues todos estos consejos, es fácil que en casa hagas un pequeño tirano, que con el tiempo se puede convertir en un auténtico delincuente.

La educación es un acto de amor, y por tanto, un acto de valor

Cómo criar a un pequeño delincuente

A continuación, para que reflexiones sobre el tema; te dejo con una lección magistral del Juez Calatayud, en la que habla precisamente de este decálogo y te aconsejo que no te la pierdas.

10 consejos para superar los celos infantiles ¡Mi mamá es mía!

La llegada de un nuevo miembro en la familia es un acontecimiento emocionante para todos, en especial para el niño que va a tener un nuevo hermanito. Para prevenir y superar los inevitables celos infantiles entre ellos, Cristina Martínez de Toda, psicóloga, ha preparado esta guía de actuación para padres. 10 consejos muy útiles que te ayudarán  a contar con las estrategias necesarias para superar en familia los celos entre hermanos. ¡Ayuda a tu hijo mayor a madurar emocionalmente! 

¡Mi mamá es mía! 10 consejos para superar los celos infantiles

¿Por qué mi hijo siente celos de su hermano?

Los celos son sentimientos de envidia y resentimiento, que pueden surgir cuando el primogénito siente que su posición en la familia corre peligro, y percibe al nuevo hermanito como amenaza para conseguir el afecto de papá o mamá, que antes lo tenía para él solito.

Estos celos son una reacción completamente normal, que es necesaria para el desarrollo evolutivo del niño. Superar esta fase ayuda a los niños a madurar.

“Ayudar a los hijos a afrontar los celos, es ayudarles a desarrollar su autoestima”

La relación con un hermano es uno de los vínculos más especiales que existen en la vida, va a ser una relación única y especial. Pero para ello, se necesita un periodo de adaptación, ya que normalmente, no estamos preparados mentalmente para compartir, y mucho menos, si se trata del cariño de sus papás.

Los celos infantiles son un sentimiento perfectamente normal

Recuerda que los celos existen porque existís vosotros, papá y mamá, y simplificando, los celos no son más que rivalidad y competición por vuestro cariño y atención. Siendo parte de la ecuación, inevitablemente también sois parte de la solución.

Pero no todo va a ser negativo; piensa que cuando rivalizan por nuestro amor, están aprendiendo un montón de cosas.

“Dado que no podemos evitar estos celos, nuestra tarea como padres será la de enfocar esta rivalidad de manera que la manejen para aprender de ella”

Es muy importante que aprendamos que los celos entre hermanos no son malos. Si inconscientemente los juzgamos como negativos, estaremos transmitiendo a nuestro hijo mayor que su conducta es incorrecta.

Pedirle a un niño que no tenga celos es como prohibirle ser el mismo e involucrarse en las relaciones que le importan. Los niños menores de 7 u 8 años no disponen de la madurez necesaria para aceptar al hermanito como tal en vez de como un rival.

¿Cómo ayudo a mi hijo? 10 consejos para superar los celos infantiles

Consejo 1: Prepárale para la llegada del nuevo hermanito

Los psicólogos recomendamos que seáis vosotros mismos los que deis la noticia al pequeño. No debe ser muy pronto para que la espera no se haga muy larga. Alrededor del 4º mes es lo ideal. La mentalización y el prepararle para el nacimiento no evita los celos, pero ayudará a tu hijo a que vaya haciéndose a la idea, y no se sienta tan abrumado cuando llegue el momento de tener al nuevo bebé en casa.

Explícaselo de una manera cuidadosa y con mucho cariño, y dedícale tiempo a escucharle y responder a todas las preguntas que te va a hacer. Si tu pequeño tiene entre 4 y 6 años, es muy probable que haga muchas preguntas acerca de la reproducción, por lo que es un momento idóneo para comenzar una buena educación sexual.

También se recomienda que a partir del segundo trimestre de embarazo tu peque empiece a comunicarse con el bebé a través del ombligo. Que le cuente como ha ido su día en el cole o el último cuento que le leyó mamá es una buena manera de empezar a instaurar un vínculo de comunicación sano entre ellos.

Consejo 2: Hazle partícipe de los nuevos cambios

Explícale que es lo que va a pasar en tu cuerpo, y déjale que te vea y que te toque. Enséñale a acariciarte la tripa para darle cariño al nuevo bebé.

Permítele que te ayude a preparar la nueva habitación del bebé y que te acompañe de compras, que elija el color de la habitación, un peluche… enséñale a que sus actos y decisiones tienen mucha importancia en la vida de su hermanito.

Promueve los primeros vínculos entre ellos

Consejo 3: Mantén sus rutinas en la manera de lo posible

Cuando se aproxime el parto o cuando el bebé ya esté en casa, se hace vital que el pequeño sienta que su mundo no se desbarajusta. Si es posible, lo ideal sería que pasase esta etapa en su casa, rodeado de sus juguetes, y que sus rutinas de baños, comida, y hora de dormir no se vean afectadas. Piensa que su mundo emocional va a ser desconcertante los próximos meses, por lo que podemos ayudarle a que se sienta seguro en su rutina.

Si vas a pasar mucho tiempo en la maternidad, es importante que le llames por teléfono y le digas las ganas que tienes de ir a casa para estar con él. Aquí el papel del papá se hace imprescindible para ofrecer todo el cariño necesario al pequeño cuando su mamá no está. Cuando el bebé nazca es importante que el niño vaya al hospital a conocer a su nuevo hermanito.

Consejo 4: Habla a tu hijo mayor de “igual a igual” 

Si le hablas del bebé como si él fuese un adulto, tu hijo aprenderá a preocuparse y aceptar el rol de hermano mayor para cuidar al pequeño. Le puedes ayudar con frases como “Entiéndelo, el bebé llora mucho y te despierta por las noches porque no sabe lo que hace; tú ya eres mayor y puedes decirnos lo que necesitas”

Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que también pasó por esa etapa y le ayude a identificarse con el pequeño llorón.

También podemos animarle a que “escuche” al bebé: “Mira al pequeño Juan en su cunita, crees que puede estar queriendo el biberón? Que le hables..?”

Consejo 5: No hagas comparaciones entre tus hijos

Es muy triste oír decir a un padre, delante de los demás y delante del hijo mayor frases como “Este niño es un cielo, no da nada de guerra, no como el otro que lloraba a todas horas”

Estos comentarios afectan a la autoimagen de tu hijo primogénito, y nosotros como papás tenemos una responsabilidad muy grande con lo que decimos. Te animo que eches un vistazo a este artículo que te enseñará a utilizar tus palabras de una manera adecuada: El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta.

Evita las comparaciones entre tus hijos

Consejo 6: Valora su ayuda, que se sienta responsable de su hermanito

Es una manera estupenda de hacer que tu hijo se sienta útil e importante. Hacerle partícipe en tareas como bañar al pequeño, o cantarle canciones por la noche hará que tu hijo se sienta validado, y además querrá que se lo corrobores: “¿Verdad que te ayudo mucho con el bebé?”

En este caso los celos dan paso a una actitud de autocontrol y afecto. Esto significa que tu no ya tan pequeño está aprendiendo a compartir tu tiempo y a convivir. Manifiéstale lo mucho que valoras su ayuda.

Las “actitudes miméticas” (que el hijo mayor haga e imite las tareas que hace la madre) le ayudará a madurar rápidamente y su deseo de ser mayor eclipsará el ver al pequeño como un rival.

Consejo 7: Encuentra “vuestro momento”

Los estudios sugieren que dedicarle al hijo mayor una media de 15 minutos al día exclusivos para hacer algo los dos juntos es un factor importante a la hora de superar los celos. El niño aprende que aunque su mamá o su papá ahora está ocupado dándole de comer al bebé, luego va a tener tiempo para él. Y esta espera le reconforta y hace que no sienta ansiedad.

Es importante la calidad de estos momentos, más que la cantidad. Es bueno que salgáis de casa a dar un paseo o ir al parque juntos, sólo vosotros dos. Hazle sentir especial y único y demuéstrale que a ti te gustan esos ratos tanto o más que a él.

Consejo 8: Se tolerante con sus nuevas conductas

Ante la llegada del nuevo hermanito, pueden producirse dos casuísticas: Por un lado nuestro hijo mayor puede tener cambios de comportamiento que implican rabietas, se vuelven “contestones”, pueden mostrar agresividad con la mamá y con el bebé, y en general están mas irritados y nerviosos.

Ser tolerante no implica permitir estos comportamientos, ser tolerante significa aceptarlo como tal, y no manifestarle la frustración que os está provocando su comportamiento. Hay que demostrarle cuando le reñimos que estamos ahí y que no va perder nuestro amor.

Por otro lado, es habitual que se produzca un “retroceso” madurativo. Nuestro hijo mayor puede volver a comportamientos anteriores como chuparse el dedo, gatear, utilizar el “lenguaje bebé”, volverse a hacer pis en la cama…

Tienes que entender que aunque sea el mayor sigue siendo pequeño, y ahora os necesita más que nunca. Nosotros asumimos inconscientemente que ha crecido y por ello le exigimos que sea “un buen hermano”, que le quiera, que se comporte mejor…

Estas expectativas poco realistas impiden que el niño desarrolle ese estado por si solo porque aceleramos el proceso, por lo que el niño puede sentir mucha frustración.

Consejo 9: Celebra los logros de ambos

Cuando le reímos una gracia al pequeño, deberíamos también alabar al hermano mayor por su último logro: se ha atado muy bien los cordones, su último dibujo es muy bonito…

De esta manera conseguiremos que el niño no sienta tanta rivalidad hacia el pequeño al sentir que él también es reconocido y hace muchas cosas bien. No te canses de repetirle lo orgullosos que estáis de él.

Consejo 10: Edúcale en la solidaridad y el altruismo

Es quizá la tarea más complicada de todas. Enseñar a un hijo a compartir no es empresa fácil. Los niños deben ser educados en que los afectos no pueden ser exclusivos. Ningún hijo es el amor exclusivo de los papás, por lo que ninguno debe tener miedo a perder esa exclusividad que no existe.

Tenéis que tratar de hacer de vuestro peque una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás por el amor que recibe.

“Nadie dijo que ser papás fuese tarea fácil…”

Educar en valores ¿Cómo convertir a nuestros hijos en mejores adultos?

¿Por qué debemos educar en valores? Debemos enseñar a nuestros hijos a diferenciar lo correcto de lo incorrecto y a desarrollar su conciencia, respeto, amistad, paciencia, tolerancia, solidaridad, generosidad…. Un niño que sepa respetar a los demás, y conozca las normas de comportamiento, podrá convivir mejor, y sentirse bien en cualquier situación o ambiente.

Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Es durante la infancia, observando el modelo de sus padres y profesores, cuando aprenderán las bases de la empatía y a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. ¿Cómo transmitir valores a nuestros hijos? ¡En este artículo te lo contamos! Aprende a educar en valores de una forma divertida.

Educar en Valores

La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te invita a conocer en este artículo por qué es importante educar en valores. Descubre algunos consejos muy interesantes para practicar en casa, y los 10 mejores cortometrajes para ver en familia y educar en valores a los niños y no tan niños.

“Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Pitágoras

La importancia de educar en valores

Los valores son el timón que dirige y dota de intención  nuestra vida. Una persona sin valores está perdida, como un marinero en una tormenta, sin saber cuál es el rumbo a seguir.

Entendemos el sistema de valores de cada persona como los criterios que guían nuestra vida; y estos pueden ser valores personales, de influencia familiar y filosofía de vida, y valores universales.

La tolerancia, la convivencia, los derechos humanos, la cooperación, la libertad, el respeto, la sinceridad, la perseverancia o la honestidad son valores que nos ayudan a integrarnos en la sociedad y a hacer de ésta un mundo mejor.

Los valores personales tienen la importancia de conducir nuestras acciones. De esta manera, el ser humano nunca será tal sino poseemos una serie de valores arraigados en nuestro ser. ¡No nos diferenciaríamos de los animales!

El sistema de valores de cada persona es único y personal, y es la suma de valores adquiridos en la infancia y valores adquiridos más adelante por la experiencia. De este modo, las personas, al ir creciendo y madurando, vamos revalorizando y reestructurando nuestro sistema de valores, e intentamos adecuar nuestra conducta a ellos, obteniendo más o menos éxito. Y es que nadie dijo que ser adulto fuese fácil.

Los niños son esponjas, que absorben todo, absolutamente todo lo que dices, y sobre todo, lo que haces. Eres su ejemplo a seguir, su modelo, por lo que si tú mismo no eres coherente con tus valores y tus actos, difícilmente podrás educar a un niño en valores, para conseguir en el futuro un adulto coherente. Descubre las neuronas espejo.

  • La educación en valores corre un grave peligro cuando las personas sustituimos el tener por el ser.
  • No sirve de nada que le hables a tu hijo de la importancia de la tolerancia, si luego en el autobús evitáis ceder el asiento a una persona mayor, embarazada, o con muletas.
  • Tampoco sirve que le hables sobre el respeto, si luego conduciendo, te adelanta un coche e insultas al conductor.
Educar en valores consejos

6 Consejos para educar en valores

1- Aprende a respetar sus opiniones

Los niños, y más cuando van creciendo, pueden no compartir muchos de tus puntos de vista y opiniones. ¿Cómo educar en valores? Es un error considerar a los peques como “tábulas rasas”, en las que podemos grabar a cincel todo lo que queramos transmitirles, y que aprendan a comportarse en base a ello.

Realmente, nuestra tarea como padres y educadores es ayudarles a pensar. A determinadas edades, y más cuando son pequeños, es difícil que entiendan el concepto del bien y del mal, pero si puedes transmitirle por qué es importante respetar a los mayores. Descubre las etapas del desarrollo en niños.

2- Evita el papel del predicador

No impongas tu sistema de valores, propónselo a tus hijos. Los niños necesitan tiempo para comprender, y para pensar en aquello que hacen. Acompáñales en el camino de aprender los valores, llévalos de la mano, pero déjales su libertad. “Las personas no nacemos con una serie de valores incluidos de serie, sino que los aprendemos, aceptamos y construimos en el proceso de madurez”.

3- Se coherente en tus palabras y acciones

Los niños perciben muchas más cosas de las que apreciamos a simple vista. Y una de las cosas que notan es la incoherencia. Por ejemplo; es posible que si a tu hijo le dices que no debe decir palabrotas, se sienta confundido cuando te ve a ti hacerlo.

¿Cómo educar en valores? Tenemos que tener especial cuidado en las palabras que usamos para comunicarles ideas y valores, y sobretodo, ser responsables y coherentes con ellas.

Si quieres profundizar un poquito más sobre este tema, te invito a que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

4- Apóyate en recursos externos

Los recursos externos en la educación de valores complejos son especialmente eficaces en edades tempranas.

Cuando los conceptos o valores son muy complejos para poder ser expresados y definidos con palabras que el niño entienda, es más útil y tiene mucha más aceptación por parte del niño si nos apoyamos en recursos externos para transmitírselos.

Las fábulas, los cuentos, canciones, películas y cortometrajes pueden calarnos y llegarnos más hondo que un discurso enardecido. Y la clave es la empatía. Cuando sintonizamos con un personaje, y nos metemos en su piel, podemos llegar a entender sentimientos y actitudes complejas, más difíciles de explicar que de sentir. “A veces, una imagen vale más que mil palabras”

5- Establece claramente cuáles son las normas y dónde están los límites

No hay nada que cause mayor estrago que darle excesiva libertad a un niño que aún no puede disfrutarla. Lo primero que tiene que aprender es a respetar tu autoridad como padre. Si no te respeta a ti, o a sus hermanos, difícilmente podrá respetar a los compañeros de colegio. El niño tiene que interiorizar que sus actos tienen consecuencias, aprende algunas técnicas de modificación de la conducta. Para educar en valores hay que poner límites y marcar un equilibrio entre el “no” y el “si”. Sobreproteger a nuestros hijos para evitar frustraciones es una estrategia totalmente ineficaz.

Te invito a que leas también mi artículo Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente.

 

6- Da más importancia al ser que al tener

Dar importancia a objetivos extrínsecos y materialistas como la belleza, la riqueza, la fama… Pude llevar a los niños a sentir vacío y desesperación. Sin embargo, si les enseñamos a valorar los vínculos familiares y la amistad, será más fácil que pueda llenar sus necesidades humanas. A la hora de transmitir valores a nuestros hijos, debemos tratar de invertir en experiencias, más que en cosas.

10 cortometrajes para educar en valores

Los cuentos, fábulas y canciones, las pequeñas historias hechas cortometrajes, etc.. Son herramientas perfectas para ayudarnos a educar en valores, de una forma divertida y amena para. Descubre los 10 mejores cortometrajes para transmitir valores a tus hijos. ¡A disfrutar en familia!

1. Party Cloudy. Parcialmente nublado

Este cortometraje para educar en valores es uno de mis favoritos y a los peques les encanta. Creado por Pixar, enseña a los más pequeños el valor de la individualidad, de ser diferente, de cómo cada uno a su manera puede hacer cosas bellas. Además, resalta el papel de la lealtad incondicional en las amistades.

2. The moon. La luna

Este corto para educar en valores es especialmente bello. En él se plasma la tesitura de la elección de caminos en la vida personal, haciendo balance y cuestionándonos nuestros valores.

https://www.youtube.com/watch?v=xaibXFC-KhI

3. El vendedor de humo

Estupendo cortometraje para educar en valores y enseñarnos a ser críticos con la excesiva importancia que le damos al consumismo y a lo material. ¿Qué es más importante tener o ser?. Con este corto los peques aprenderán que las apariencias engañan, y que no es oro todo lo que reluce.

4. The birds. Los pajaritos

Este corto para enseñar en valores, premiado con un Óscar, plasma increíblemente la intolerancia. Especialmente útil si queremos ayudar a nuestro hijo a comprender este concepto y sus consecuencias.

5. Reach. Alcanzar

Un corto para educar en valores que no te puedes perder. Una oda al altruismo y la generosidad. La solidaridad es un valor que se está perdiendo, y hoy más que nunca se hace especialmente necesario transmitirlo a las nuevas generaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=OL5PVmeQApM

6. El hombre orquesta

Educar en la cooperación es esencial para formar adultos funcionales. Aprender a respetar la opinión de los demás, dejar de lado las envidias o rivalidades, son estrategias que harán más fácil la puesta en marcha de valores como la cooperación.

7. La oveja pelada

Un cortometraje estupendo para educar en valores que nos hace reflexionar acerca de la perseverancia. En la sociedad actual del aquí y ahora, nos frustra enormemente y nos genera estrés no conseguir nuestros objetivos a corto plazo. A través de este cortometraje se enseñan valores como la paciencia, la perseverancia y el esfuerzo como claves esenciales para conseguir lo que nos proponemos.

8. El puente

Divertidísimo cortometraje para educar en valores, en el que tres amigos tienen que dialogar y debatir para encontrar la mejor solución a un problema, en éste caso, cruzar el puente. El respeto a las diferentes opiniones y la tolerancia son valores que se reflejan en este corto.

https://www.youtube.com/watch?v=LAOICItn3MM

9. Mi hermanito en la luna

Es uno de los cortos para educar en valores más sensacionales que he visto. Nos acerca una enfermedad como el autismo de una manera bella y reveladora. Este cortometraje fomenta valores como el respeto a la diversidad y la inclusión social.

10. Día y noche

Un cortometraje para educar en valores que narra muchas una situación en la que muchos de nosotros nos vemos reflejados. Una amistad o una pareja en la que parecemos lo blanco y lo negro. En este corto, día y noche son amigos que tendrán que aprender a ceder para mantener algo mucho más importante que su criterio: su amistad.

https://www.youtube.com/watch?v=gXh8t6iqKhc

La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original…

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios y preguntas 😉

Calmar a los niños con el móvil o tablet ¿Qué riesgos tiene?

¿Cuántas veces hemos visto a unos padres darle el móvil o la tablet a un niño para que se calle o deje de montar un escándalo en público? ¿Eres de esos padres que les da el móvil a sus hijos a la primera de cambio? Aquí te explicamos cuáles son las consecuencias de calmar a los niños con el móvil y qué podemos hacer en su lugar.

Está claro que las nuevas tecnologías nos facilitan la vida. Tienen muchísimos usos y utilidades beneficiosas para nosotros. En las aulas cada vez se usan más las Tablets y plataformas educativas de neuroeducación como herramientas de aprendizaje. Además, se ha demostrado que el uso de la tecnología ayuda a niños autistas y con discapacidad a aprender y comunicarse.

Sin embargo, la utilización de los móviles o tables como medio para que nuestro hijo se calle y nos deje en paz no es la mejor forma de educarle.

Niños y móviles

Calmar a los niños con el móvil o tablet

A los niños les gusta la tecnología. Los estímulos novedosos, coloridos y musicales de los juegos los hacen muy atractivos para los más pequeños. Por ello, cada vez que tienen una rabieta, es tentador darles el móvil. Es sencillo y se callan al instante.

Según un estudio de la Universidad de Michigan, los padres de niños con dificultades sociales y emocionales en hogares con bajos ingresos, tienden utilizar más a menudo tecnología móvil para calmarles y mantener la paz en casa. Esto implica que los niños sigan con esas dificultades sociales y emocionales e incluso empeoren.

Según los investigadores, cuanto menos control y más frustración sientan los padres en relación al comportamiento de sus hijos, es más probable que les den los móviles para calmarles. Usan estos dispositivos como una estrategia de afrontamiento.

Otros estudios muestran que mucho tiempo de televisión puede dificultar en niños pequeños el desarrollo de la empatía, habilidades sociales y el lenguaje. Y es que estas habilidades se desarrollan jugando e interactuando con adultos y otros niños. Esto también se puede aplicar al uso excesivo de Tablets,  Smartphones y videojuegos ya que reducen, del mismo modo que la televsión, las interacciones con otros seres humanos.

Consecuencias de calmar a los niños con el móvil

¿Qué ocurre si sistemáticamente le damos al niño el teléfono móvil cada vez que llora o se enfada?

1. Estaremos premiando su comportamiento. Por tanto, será más probable que el niño utilice la rabieta como un modo para conseguir lo que quiere.

2. No aprenderá a manejar la frustación. El motivo de la rabieta seguirá ahí. El niño no aprenderá a afrontar un “No” y tampoco aprenderá como controlar sus emociones.

3. Pasará demasiado tiempo delante de la pantalla. Esto afecta a sus niveles de atención, acostumbrándolo a recibir una gran cantidad de estimulación, desmotivándose al volver al ritmo de la vida real. No estarán interactuando con otros niños de su edad y tampoco disfrutarán de tiempo de calidad con sus padres.

¿Debemos educar con o sin móviles?

¿Cómo manejar una rabieta?

Una rabieta es una reacción exagerada con gritos y lloros para conseguir algo. ¿Qué hacemos para pararla y que sea menos probable que vuelva a suceder?

  • Lo primero que hay que hacer es hacerles entender que mientras griten no podremos entender lo que nos quieren decir.
  • Dar ejemplo manteniendo la calma y no alzando la voz.
  • Hablar con ellos para gestionar la demanda. Saber qué es lo que quieren es esencial. Puede ser que tengan un malestar real o que sea un simple capricho. Si es un capricho, es importante no ceder a lo que nos piden. Si no, se acostumbrarán a tener todo lo que quieren, convirtiéndose en niños tiranos y desarrollando el Síndrome del emperador.
  • Hacerle saber que con la rabieta no conseguirá nada y que soló logrará sentirse mal.

¿Cuánto tiempo deben pasar los niños enfrente de una pantalla?

Los niños americanos pasan un total de 5 o 7 horas al día enfrente de una pantalla, ya sea televisión, ordenador, tableta o teléfono móvil. Esto le deja muy pocas horas al juego interactivo con otros niños y tiempo de calidad con sus padres.

El cerebro inmaduro de un niño es como una esponja que se adapta a la estimulación que recibe. Si un niño se acostumbra a recibir la gran cantidad de información que los teléfonos móviles permiten a una edad muy temprana, la realidad les parecerá aburrida. Sus niveles de atención disminuirán en las situaciones del mundo real, mucho más lentas que en el mundo virtual. No serán capaces de concentrarse en el colegio y rendirán mucho peor.

El uso excesivo de la tecnología, debido a las características placenteras de ella, hace a los niños muy proclives a las adicciones. Además, las pantallas y los juegos activan a los niños, dificultando y empeorando su sueño. El uso excesivo de las nuevas tecnologías también se relaciona con el aumento de la obesidad y el sedentarismo.

Entonces, ¿cuanto tiempo deben pasar delante de la pantalla? Los expertos recomiendan que los niños menores de 2 años no pasen más de 30 minutos al día. Esto se debe a que es ese el tiempo que los niños pasan normalmente jugando con un juguete. Para niños más mayores entre 1 y 2 horas es lo recomendable.

¿Cómo limitamos a los niños el uso de las pantallas?

A veces es difícil limitar el uso de la tecnología, estamos rodeados de ella. Sin embargo hay cosas que sí podemos hacer.

  • Los niños no deberían tener una televisión u ordenador en su habitación.
  • No permitir el uso de dispositivos electrónicos o ver la televisión durante las comidas.
  • No dejarle comer mientras hace uso de la tecnología, ya que las pautas alimentarias podría verse afectadas, haciendole comer más cantidad y alimentos poco saludables.
  • Sugiere actividades en familia que no impliquen tecnología, como juegos de mesa, puzles o actividad física.
  • La mejor manera de limitar el uso de la tecnología es dando ejemplo. Aplícate estas mismas normas.

Presión social en la adolescencia ¿Debo preocuparme si la conducta de mi hijo ha cambiado?

La presión social en la adolescencia no es nada fácil. ¿Cómo influyen las amistades en los jóvenes? ¿Debemos preocuparnos cuando los adolescentes cambian su forma de vestir, su forma de ser o fuman su primer cigarrillo?

Algunos adolescentes ceden a la presión y tienden a cambiar su comportamiento porque quieren ser aceptados por sus compañeros. A veces, ocurre, que acaban haciendo cosas de las que se arrepienten, solo por la necesidad de no sentirse rechazados. La presión social puede ejercer su influencia en la toma de decisiones y en sus actos. Pero no todos sus efectos son negativos también podemos encontrar algunos positivos.

La presión de grupo nos lleva a realizar actos con los que no estamos de acuerdo

¿Por qué los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo para sentirse bien acerca de quién son?

A menudo la presión del grupo nos obliga a lo largo de nuestra vida a hacer cosas y a adoptar ciertas conductas y  comportamientos que sabemos que no son buenas o que están equivocadas. En el caso de los jóvenes o adolescentes, cada vez se sienten más presionados para cometer actos como: burlarse de un compañero, romper materiales ajenos al suyo, consumir alcohol, fumar… Estas conductas pueden ocurrir debido a que el adolescente no tiene el valor para diferenciarse de sus amigos y hacerles frente.

La presión social provoca que las personas, en este caso, los jóvenes o adolescentes no sean realmente libres, y vivan en un mundo en el que tienen que cumplir ciertos estándares sociales y llevar a cabo lo que la sociedad espera de ellos.

Son diversos los experimentos y estudios lanzados para recabar información acerca de este fenómenos social.

El experimento de Asch: Influencia de la mayoría y la conformidad

El experimento de Asch, que hemos visto en el vídeo, ha sido uno de los más replicados en psicología. El experimento fue realizado en 1951.

Todos los participantes del experimento, excepto uno, eran cómplices del experimentador. El experimento consistía realmente en ver cómo ese estudiante reaccionaba frente al comportamiento de todos los demás.

El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

En el experimento, se pidió a los participantes que dijeran, según lo que ellos creían, cuál de las líneas que se les presentaba era más larga que otra. Los cómplices habían sido preparados para dar una respuesta errónea y así ver la influencia en la respuesta del otro estudiante.

¿Qué crees que paso? Pues que el experimento de Asch demostró que las personas nos “dejamos llevar” por lo que el resto del grupo diga, aún sabiendo que no es correcto.

Ahora, imagínate esto pero siendo un adolescente… parece difícil decir que no, o imponerse ante cualquier injusticia ¿verdad?.

Los adolescentes son el grupo social más afectado por este fenómeno porque, no sólo se sienten presionados por sus amistades, sino también por sus padres y profesores. Todos hemos sido adolescentes y, lo que más nos apetecía en esa época, era experimentar cosas nuevas. Sobre todo, si implicaban llevar la contraria a nuestros padres.

Un excesivo control sobre nuestros hijos adolescentes, suele provocar la reacción contraria a la que esperamos.

Los adolescentes se ven como adultos, pero actúan y piensan como niños.

Las consecuencias de la presión social en la adolescencia

La adolescencia es una fase de nuestra vida se caracteriza por un debate interno constante. Durante la adolescencia, los jóvenes, empiezan a depender, cada vez, más de sus amistades. Se vuelven permeables e influenciables:  En sus opiniones, costumbres y hábitos (fumar, beber, alcohol, tener sexo, hacer dietas excesivas, comer alimentos poco saludables….)

La presión social en la adolescencia puede ser muy poderosa y difícil de resistir.

Los adolescentes pueden sentirse presionados o influenciados a hacer algo solamente porque las otras personas del grupo lo están haciendo o digan que lo están haciendo y tan sólo el pensamiento de sentirse excluidos y solos a estas edades pesa mucho en la identidad de los jóvenes.

La presión de grupo puede llevar a que hagan cosas aparentemente superficiales como usar cierta ropa que los identifique respeto al resto de las personas o grupos hasta acciones francamente peligrosas y con consecuencias más serias como se ha comentado antes.

Pero tranquilos, la presión social también aporta o tiene su lado positivo. Los adolescentes aprenden las normas sociales de sus iguales y pueden aprender cómo encajar y comunicarse bien con lo demás si observan e imitan a otros adolescentes. También, los adolescentes seguros de sí mismos pueden actuar como modelos positivos y dar un buen ejemplo a los demás. Debemos de pensar que estar en un grupo en el que encajemos nos permite aumentar y mejorar nuestra autoestima y  además nos ayuda a prevenir que nos involucremos en comportamientos dañinos o arriesgados.

Desarrollo personal e identidad gracias al grupo

No sucumbir a la presión social en la adolescencia: La importancia de comunicación entre padres-hijos

Cómo ser uno mismo en la adolescencia, y no caer preso de la presión social es algo que depende de muchísimos factores. Ya no sólo de factores internos de la personas sino también de su entorno. Es muy importante que exista y que sea fluida la comunicación entre padres e hijos. Es bueno hablar, y que los padres sepan que actividades hacen sus hijos. Es recomendable que se mantengan conversaciones abierta, y que expongamos medios a través de los cuales podemos reducir las posibilidades de que se junte con el grupo equivocado, o adopte hábitos indeseables (como fumar o beber, acercarse a las drogas…). Hay que hablar de los riesgo que tienen ciertos hábitos y también hay que saber cuáles son los valores que queremos que nos definan.

El grupo y su influencia positiva siendo uno mismo.

En algunos casos, tropezaremos y acabaremos en el grupo menos idóneo y, tal vez nuestros familiares y nuestras amistades de toda la vida tengan que intervenir, y restringir el contacto con algunas malas influencias. Pero, lo más importante para combatir la presión social es conocerse a uno mismo y saber cuales son nuestros valores y creencias. Y sobre todo, pensar que a veces lo que el grupo diga o haga no tiene porque ser lo mejor. ¡Piensa por ti mismo!

Etapa del “NO” en niños: Aprende cómo manejar su resistencia

La etapa del “no” en niños: Cuando parece que la única respuesta que tu hijo sabe dar es siempre“no”. 

Mi hijo solo dice “no” y se niega sistemáticamente a realizar cualquier cosa que le dices. Se opone continuamente a todo, y parece que la única voluntad es desobedecer y terminar saliéndose con la suya ¿Qué le ocurre? Las rabietas se suceden a todas horas, en la comida, a la hora de vestirse, lavarse los dientes, recoger, irse a la cama, etc… ¡A veces puede decir que “no” hasta a cosas que le gustan! ¿Por qué mi hijo se ha vuelto tan cabezota? ¿Cómo debo actuar?

Edad del “no” en niños ¿Cómo superarla?

La fase del “no” suele darse en los niños y niñas entre las edades de 2 y 4 años. Muchas veces, esta fase de negación pone a prueba la paciencia de los padres más comprensivos. Si lo que antes tu hijo o hija hacía de buena gana y con una sonrisa en la cara, ahora supone berrinches y peleas; no desesperes. Las negativas constantes de tu pequeño son una fase fundamental de su maduración y desarrollo evolutivo. Su negativa se debe a que ha comenzado a tener conciencia de sí mismo como ser individual. Está aprendiendo a ser “independiente” y, cree que para reafirmarse, debe oponerse a todo lo que tu le digas.

Para que esta etapa del “no” siga su curso natural y desaparezca con el tiempo, es fundamental que comprendas a qué se debe y conozcas algunas estrategias que te ayudarán a encontrar el equilibrio. Aprende a actuar con astucia para lograr que tu  pequeño no pueda negarse a aquello que le pides.

¿Tu hijo te lleva la contraria por sistema? En este artículo Cristina Martínez de Toda, neuropsicóloga, te descubre una serie de consejos. ¡Aprende a manejar mejor la resistencia de tu pequeño!

Etapa del “NO” En niños ¿En qué consiste?

Sencillamente, tu hijo responde ¡no! porque puede. A determinada edad, en torno a los dos años o dos años y medio, los niños descubren que tienen voluntad, y su máxima es ejercerla.

Como padre, es probable que te quedes a cuadros la primera vez que tu hijo te desafía, puesto que esta conducta tiene una aparición brusca y sin motivo aparente. De repente, sin venir a cuento, tu hijo te suelta un ¡no! que te quedas mudo.

Lo bueno que tiene esta etapa es que tan pronto como llega puede irse, dando lugar a otro tipo de respuestas ya no tan rotundas como “no sé” “a lo mejor” o “puede”.

¿Por qué mi hijo me contesta a todo que no?

A partir de los 18 meses, tu hijo está aprendiendo a pensar. Esta etapa es fundamental en su desarrollo intelectual. Y aunque a esta corta edad ya tiene opiniones y voluntad propia, todavía carece de la facultad de razonar. Es tan simple como esto: Su cerebro todavía no ha desarrollado la capacidad de razonamiento de la que disponemos los adultos.

Entendiendo esta realidad, interiorizarás que tu niño no te está retando, sencillamente ejerce su voluntad sin ser consciente de cómo sus decisiones afectan a los demás. Todos los niños y niñas pasan por una etapa egocéntrica en la que priman sus sentimientos. Durante esta fase, los pequeños son incapaces de ceder.

De la misma manera de que no son conscientes de tu frustración ante su actitud, tampoco lo son ante el peligro de sus decisiones.

Tu pequeño madura, y está empezando a tomar conciencia de si mismo, comienza a sentirse autónomo y le gusta ser independiente. Esta adquisición de la capacidad de autoafirmación es, en definitiva, una búsqueda de poder. Comprender que tu hijo no te está desafiando, sino que está buscando formas de obtener el poder y salirse con la suya en sus deseos y actos, te ayudará a manejar de una manera más eficaz su resistencia.

Aprende a manejar su resistencia

Tienes que tener presente que esta etapa del “no”, forma parte del desarrollo evolutivo de tu peque, es sana y natural. Sin ella no podrían llegar a desarrollar su independencia. La clave está en armarse de paciencia y contar con alguna estrategia que pueda ayudarnos a manejar esta “edad del no”.

Para que que el pequeño supere esta fase de manera natural, es imprescindible que en casa existan unas normas y rutinas inquebrantables en las que no se va a tolerar un “¡no!”. Que las negativas formen parte de su desarrollo, no quiere decir que debamos excusar sus conductas. Tus límites evitarán que su “egocentrismo” se termine transformando en egoísmo y su “autoafirmación” en puro autoritarismo. Tal vez, te convenga conocer qué es el Síndrome del emperador, y cómo evitar criar a un pequeño tirano en tu propia casa.

Debe existir un equilibrio entre el poder de decisión que le ofreces y las normas inquebrantables que le impones. Porque, solo así podrá convertirse en un adulto feliz, autónomo y respetuoso. Toma nota de los siguientes consejos:

¿Qué puedo hacer? 8 Consejos para aprender a manejar la resistencia de tu pequeño

Consejo 1: Deja que exprese su rabia

Lo principal es que tú mantengas una situación serena, aunque es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Explícale su emoción y por qué se siente así; haz que vea que comprendes que llora desangeladamente porque no le has comprado un paquete de cromos. Entiende su rabia, pero de la manera más calmada posible le explicas que no se lo vas a comprar, por el motivo que sea.

Consejo 2: Vigila el uso de tus “noes”

Muchas veces los papás utilizamos el “no” sistemáticamente sin pararnos a pensar si es razonable lo que nuestro hijo nos está pidiendo. En algunas situaciones deberíamos replantearnos si nuestra negativa realmente le está protegiendo de un peligro, o es un acto reflejo. Quizás hace medio año ni se te ocurría dejarle tirarse solo por el tobogán. Pero, ¿y ahora? Tu hijo crece, y sus peticiones van a ir acordes a su crecimiento a medida que madure. Es bueno y necesario que aprenda y quiera hacer cosas él solo, por lo que quizá ese “no” podríamos cambiarlo por un “sí, pero papá/mamá va contigo para ayudarte si lo necesitas”.

Consejo 3: Permite el “no”

Nuestros hijos tienen derecho a decir no. Es más, deben aprender a decirlo y utilizarlo con responsabilidad si no queremos criar a un adulto sumiso y doblegado. La mejor forma de manejarlo es hacerle ver que comprendemos y respetamos su negativa, pero en este momento no podemos atender a su petición.

Decirle algo como “Entiendo que estás cansado del entrenamiento de fútbol, porque has corrido mucho. Pero ahora es el momento de bañarte. Más tarde podrás ver los dibujos

De esta manera tu peque se sentirá escuchado y comprendido, pero le muestras que la autoridad la tienes tú. Un niño que se siente respetado, respeta. Un niño que se siente escuchado, escucha.

Un niño que se siente escuchado, escucha

Consejo 4: Reorienta su conducta

En vez de pedirle tantas veces que deje de hacer algo, podemos empezar a pedirle que haga algo. Por ejemplo: “No veas tan cerca la televisión”, podemos reorientarlo a un “¿Por qué no te vienes a sentar aquí conmigo?” Lo primero es una orden, y tu hijo puede que reaccione tratando de autoafirmarse.  Lo segundo, al ser una orden encubierta disfrazada de sugerencia, no tiene una connotación tan negativa con la que tu hijo quiera rebelarse.

Consejo 5. Presta atención a sus “Sí”

Podemos reforzarles positivamente conductas diciendo por ejemplo “Cómo me gusta cuando dices sí ” Procura que estos refuerzos sean verbales o gestuales, como una sonrisa, un beso o un abrazo, y nunca materiales. Si premiamos las conductas en vez de reforzarlas, el niño puede perder de vista el objetivo primordial por la recompensa.

Elogia su conducta y tu hijo irá aprendiendo a sustituir “noes” por “síes” paulatinamente.

Consejo 6: Enséñale otras formas de responder

Uno de los motivos por los que tu peque puede decir “no” es porque todavía no conoce muchas palabras. Puedes ayudarle a mejorar su vocabulario, con juegos del tipo: Dime qué palabra puede estar entre el no y el sí. (Puede, quizás, a lo mejor…) Empléalas tú todas las veces que puedas cuando hablas con tu hijo. Recuerda que nuestros peques hacen lo que ven y nosotros somos su ejemplo de modelo. Además, enséñale a que el “no”, puede ser educado: “Lo siento pero no” “No, muchas gracias…”

Consejo 7: Ofrécele opciones para que pueda elegir

Con dos elecciones a esta edad será suficiente, y tu peque podrá desarrollar su capacidad de autoafirmación sin llevarte a ti a un ataque de nervios. Si siempre tenéis una trifulca a la hora de que se ponga el abrigo para ir a jugar al parque, prueba a decirle “¿Qué prefieres ponerte, el abrigo rojo o el azul con capucha?” De esta manera estás dejando claro de una manera asertiva que no existe la posibilidad de ir sin abrigo, sin embargo le permites a él la opción de elegir cuál de los dos prefiere.

Contar a veces funciona con los peques indecisos, como “Voy a contar hasta diez y entonces tendrás que haber elegido o elegiré yo por tí”. Lo más probable es que tu hijo te conteste en cuanto empiece la cuenta atrás.

De todos modos, procura no utilizarlo muy a menudo o corres el riesgo de que este truco pierda efectividad.

Consejo 8: Mantente firme y no pierdas la calma

Seguro que a pesar de tus titánicos esfuerzos, más de una vez no puedas evitar la rabieta de tu niño. Si esto ocurre, nunca cedas a su petición. Ten presente que un niño pequeño tiene voluntad pero no puede estar siempre ejerciéndola. De lo contrario, corremos el riesgo de criar a un pequeño delincuente en casa. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo: El Síndrome del Emperador: Consejos para criar a un pequeño delincuente en casa.

Mantente firme y no pierdas la calma

Y ante todo interioriza el flaco favor que le haces a tu peque permitiéndole todo.

“Es demasiado confuso para un niño pequeño tener siempre la última palabra…”

 

 

¿Qué son los niños ferales o niños salvajes? Descubre casos reales de niños criados por animales

¿Qué son los niños ferales o niños salvajes… ¿Te imaginas cómo sería ser criado por lobos, monos, perros u otro tipo de animales? ¿Cómo sería crecer como ellos? Si lo que se te viene a la cabeza es alguna de esas películas de Disney, estás muy equivocado. Las historias reales de niños ferales o niños salvajes no se parecen en nada a los dibujos animados. Descubre en este artículo cómo es el desarrollo de los niños que han sido criados por animales y algunas historias y casos reales.

Los niños ferales

¿Qué son los niños ferales o niños salvajes?

Los “niños ferales” son aquellos niños que han crecido sin tener ningún contacto con humanos, aunque han podido convivir con otro tipo de animales (monos, lobos,…).

Los “niños salvajes” son aquellos niños que al igual que los “niños ferales” no han tenido ningún contacto con humanos pero no han sido criados por animales, sino que han permanecido en soledad y aislamiento.

Se conocen como “salvajes” porque cuando se les localiza y después de pasar tanto tiempo alejados del contacto social no parecen humanos, sino fieras.

Algunas características de los niños ferales. Problemas de desarrollo

Falta de habilidades sociales propias del ser humano.

Al crecer sin contacto humano ninguno no han tenido la estimulación social necesaria  y por tanto, muestran un comportamiento propio de animales.

Falta de lenguaje.

Como todos sabemos, para relacionarnos el lenguaje es fundamental.  En los niños ferales, uno de los mayores impedimentos para adaptarse es que son incapaces de comunicarse.

¿Por qué? Sin el factor social es imposible que se aprenda el lenguaje y si el lenguaje no se produce de manera temprana (0-3 años) es difícil de producirse.

Sentidos muy desarrollados.

Audición, visión nocturna y olfato muy bien desarrollado, olfatean todo lo que encuentran a su paso. En cuanto al gusto, se adaptan a la alimentación de los animales con los que conviven (por ejemplo, carne cruda). En lo referente al tacto, no tienen sensibilidad al frío, lluvia o calor.

Capacidad para imitar y repetir las conductas de los animales con los que han convivido.

Por ejemplo, los niños que han convivido con lobos tienden a aullar, a comer carne cruda,… Es por esto también que no son capaces de caminar erguidos. Suelen caminar como animales y poseen una habilidad increíble para correr de modo muy veloz.

¿Por qué les pasa esto a los “niños ferales o a los niños salvajes”?

Estos fenómenos ocurren en los niños durante su desarrollo y coincide con lo que se conoce como “períodos críticos”.

Los períodos críticos son los momentos en los que el sistema nervioso es más susceptible de aprendizaje y van desde los dos años hasta la pubertad. Si en este momento no se produce la estimulación ambiental adecuada es complicado que la conducta se aprenda. Las funciones intelectuales, las conductas sociales y la personalidad son las más perjudicadas por la deprivación ambiental.

Períodos críticos en los niños ferales o niños salvajes

Según Itard: “Nuestra especie es especial porque sus miembros se necesitan entre ellos”. Si el niño permanece aislado o privado de estimulación, las funciones del cerebro y su desarrollo se debilitan y puede ocurrir:

  1. Que el cerebro no crezca y por tanto el cuerpo se quede atrofiado. Se produce falta de materia en el cerebro.
  2. Esto afecta al modo en que procesan la información como cuando escuchan gente hablando o ven diferentes cosas en movimiento.
  3. No son capaces de actuar como deberían ante las demandas del ambiente.
  4. Una vez que son conscientes de que no responden como deberían hacerlo, se pueden poner agresivos o por el contrario, enmudecer.
  5. Todas estas circunstancias les provocan sentimientos negativos y problemas comportamentales y emocionales.

Casos reales de niños ferales y salvajes

A lo largo de la historia se han descrito muchos casos de niños ferales, tanto reales como inventados.

Sí, ya sé que todo esto parece increíble, por eso os voy a mostrar de modo muy resumido algunos casos que por más inverosímiles que parezcan, han ocurrido en la vida real.

Historia de Víctor de Aveyron el pequeño salvaje

Adolescente salvaje francés descubierto cerca de los Pirineos por tres cazadores. El doctor Itard se encargó de estudiar su evolución y comportamiento. A pesar de que se trabajó con él intensamente no se lograron grandes avances y no se consiguió que tuviera un comportamiento más o menos civilizado. Murió con alrededor de 40 años.

Historia de Amala y Kamala, “las niñas lobo”

Se las conoce por ser dos niñas (no hermanas, ya que se dice que fueron acogidas en momentos distintos) criadas por una manada de lobos en India alrededor de 1920. Cuando se las descubrió, su comportamiento era semejante al de los lobos, aullaban, tenían muy desarrollados los sentidos, tenían dificultades para caminar erguidas y no eran capaces de hablar. Se observó que incluso se quitaban la ropa a bocados.

Historia de Genie la niña salvaje

El caso de Genie es el de una “niña salvaje” no criada por animales sino que pasó su infancia en aislamiento en unas condiciones pésimas y maltratada por su padre. Cuando la encontraron, se descubrió que caminaba con muchas dificultades, tenía un vocabulario de alrededor de unas 20 palabras y se comportaba como un animal (escupía, arañaba,…).

¿Es posible la rehabilitación de los niños ferales o de los niños salvajes?

Los retos de la rehabilitación de los niños ferales o niños salvajes son muy grandes. Se intenta reinsertarlos en la sociedad pero es complicado que aprendan a hablar y a relacionarse de forma totalmente “civilizada”.

De todo esto se obtiene como conclusión, que somos lo que vivimos y estamos formados por las situaciones que forman parte de nuestra vida.

Relacionarse con otras personas en los primeros años de vida es imprescindible para aprender todas las capacidades que nuestro entorno nos demanda para sobrevivir.

He aquí la importancia de vivir en sociedad y de la cultura para formarnos como personas.  Somos humanos porque vivimos en sociedad.

O como dijo Aristóteles: “El ser humano es un ser social por naturaleza y el insocial por naturaleza y no por azar o es mal humano o más que humano… La sociedad es por naturaleza y anterior al individuo… el que no puede vivir en sociedad o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios”.

Si os ha parecido interesante, aquí os dejo algunas películas para que saquéis vuestras propias conclusiones:

  • Tarzán
  • El libro de la Selva
  • Entre lobos (2010)
  • El pequeño salvaje
  • Mamá (2012)

Resiliencia: El arte de aprender a vivir

¿En algun momento te has visto agobiado por todo lo que te está pasando y aún así sacas fuerzas de donde no sabes y sigues adelante? Eso podría deberse a la resiliencia.

La resiliencia es un proceso psicológico de adaptación que surge ante la adversidad. Tanto como proceso o rasgo es muy importante el papel del contexto, la cultura y la sociedad en el desarrollo de ésta.  En este artículo encontrarás respuesta a ¿qué es la resiliencia, qué factores influyen en ella, cúales son los factores neurobiológicos y cómo podemos ser más resilientes?

“Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios”- Lewis.

Definición de Resiliencia

Resiliencia: Definición y relación con otros términos psicológicos.

La resiliencia, Becoña la define como la capacidad superar los eventos adversos y tener un desarrollo exitoso a pesar de las circunstancias adversas. Es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Es decir, la resiliencia es la capacidad de adaptarse positivamente a situaciones adversas. Es lo que nos permite no rendirnos cuando las cosas están difíciles, lo que nos mantiene luchando por los objetivos que nos hayamos marcado.

Muchos autores han dado definiciones a este término, Koferl la define como “enfrentamiento efectivo de circunstancias y eventos de la vida severamente estresantes y acumulativos”. Asimismo, Garmenzy la define como la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante.

Por su parte, el Institute on Child Resilience and Family, establece que la resiliencia es la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productividad.

“La resiliencia es un proceso que surge de los ordinario, de lo cotidiano”. Masten y Powell (2003)

Para hablar de resiliencia tenemos que tener en cuenta que para que se desarrolle la persona tiene que haberse expuesto a una adversidad o trauma y al mismo tiempo seguir funcionando correctamente en esta situación, es decir, evitando los resultados negativos a partir de recursos psicológicos que afrontan la adversidad inicial. 

Esta variedad de definiciones se debe a la similitud con otras dimensiones psicológicas. Entre estas dimensiones las más destacadas son:

  • Competencia: esta dimensión forma parte de la resiliencia. La competencia está relacionada con el CI y el rendimiento académico.
  • Crecimiento postraumático: No se trata de un proceso de resiliencia sino de un aprendizaje del trauma, un aprendizaje a través del proceso de lucha provocando cambios en uno mismo, en las relaciones interpersonales, en la espiritualidad y en la filosofía de vida.
  • Recuperación: la diferencia entre resiliencia y recuperación es la trayectoria temporal, puesto que durante el proceso de resiliencia la persona mantiene un equilibrio estable durante todo el proceso cuando la recuperación es un retorno gradual hacia la normalidad funcional.

Origen del término de resiliencia e inicios de su estudio en psicología

El origen del término “Resiliencia” proviene de la palabra en latín “Resilio” y “Resilium”, siendo más común el segundo término. Ambas significan “volver atrás”, “volver al estado inicial”. 

El término de resiliencia proviene del campo de la física: “capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”. Y un material resiliente es el que es capaz de absorber y almacenar la energía sin deformarse. En la actualidad el término resiliencia hace referencia a una dimensión psicológica, como hemos dicho al inicio del artículo.

El estudio de resiliencia como dimensión psicológica comenzó cuando Werner y Smith iniciaron un estudio del desarrollo de niños en Hawaii que crecían en condiciones extremas de pobreza y en un contexto marginal. Para su sorpresa, hallaron que solo un tercio de los niños en estas condiciones se convirtieron en adultos muy competentes, descartando su hipótesis de que todos estos niños presentarían problemas de aprendizaje o enfermedades físicas y mentales, o incluso comportamientos delictivos y de relaciones afectivas en su adolescencia y adultez.

Resiliencia

Después de varios estudios diferenciaron tres factores de protección en estos niños: factores protectores dentro del individuo, factores protectores familiares y factores protectores de la comunidad en la que crecen.

Dentro de los factores individuales destacaba el tener una madre afectiva en la infancia, y también una mayor competencia escolar en la adolescencia. Por otro lado, dentro de los factores protectores familiares es de suma importancia el efecto protector de la buena interacción con un familiar. Por último, dentro de los factores protectores de la comunidad está el efecto protector de la relación entre factores individuales y contextuales.

Resiliencia: Factores protectores determinantes.

¿Cómo reaccionan las personas ante los eventos estresantes/traumáticos que le suceden? Lo que hace que unas personas sean más resilientes que otras es el efecto de los factores protectores que modifican los efectos negativos.

Resiliencia: Factores protectores individuales

El factor individual al cual se la ha dado más importancia es la “sensibilidad al estrés”. Cuando hablamos de sensibilidad hacemos referencia tanto a aspectos psicológicos como biológicos de los individuos. También tenemos que tener en cuenta los factores:

  • Personalidad o temperamento. Dentro de esta personalidad destacar por ejemplo la capacidad de autonomía.
  • Recursos cognitivos:
    • Inteligencia: Permite una mayor habilidad en resolución de problemas y una mayor probabilidad de conducta exitosa.
    • Flexibilidad mental: Cuanta mayor flexibilidad muestre el individuo, mayor capacidad de afrontamiento y adaptación.
    • Capacidad de experimentar emociones positivas: Expresar emociones positivas disminuye la experiencia al dolor, ante situaciones de estrés protege la salud mental.  
    • Tener metas y propósitos en la vida: Alimentado por los valores y objetivos individuales.
    • Otros: extraversión, autoeficacia y autoestima, creatividad y capacidad de planificación, creencia, práctica religiosa, espiritualidad.

Como ejemplos de factores protectores en la infancia está el “tener una madre afectiva y con buen carácter” y “la presencia de un cuidador responsivo y competente”, en resumen, el efecto protector de la buena interacción con un familiar o apego. En la adolescencia otros factores serían:

  • Poseer buenas habilidades comunicativas y de resolución de problemas.
  • Mayor inteligencia.
  • Mayor competencia escolar.
  • Presencia de una adecuada creencia de autoeficacia.

Resiliencia: Factores protectores sociales

De estos factores el más importante es la cohesión familiar (o apoyo parental) muy importante en el desarrollo del apego. Cuando hablamos de apego hacemos referencia al vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o figura de cuidador, por ejemplo, un profesor). El apego proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Un apego seguro potencia la capacidad de resiliencia. Otro factor protector importante es el apoyo parental. Este apoyo evita la aparición de síntomas depresivos y de conductas hostiles y delictivas.

Resiliencia: Factores protectores de la comunidad

Estos factores son el resultado de la relación entre los factores individuales y contextuales. El efecto protector es la consecuencia de la interrelación positiva. Dentro de estos factores destacar el sistema político y social.

Lo más importante de estos tres factores no es que actúan de manera independiente sino que se produce una interrelación entre ellos, siendo esto de suma importancia a la hora de intervenir para incrementar los niveles de resiliencia ya que estos factores se retroalimentan.

Resiliencia: Fundamentos neurobiológicos

Cuando hablamos de fundamentos neurobiológicos en resiliencia hacemos referencia a los factores neurobiológicos. Estos son muy importantes porque actúan de mediadores de los conductuales. Por ejemplo, los niveles cerebrales de oxitocina y de prolactina han sido relacionados con un estado de ánimo positivo. Nos encontramos con el efecto neuroprotector de la testosterona, el Neuropéptido Y y deshidroespiandrosterona (DHEA), que ante situaciones de estrés disminuye su nivel. Se han realizado muchos estudios que relacionan altos niveles de deshidroespiandrosterona (DHEA) con una mejor respuesta adaptativa al estrés.

Al contrario, el cortisol aumenta su concentración ante situaciones de estrés y provoca un efecto contrario a los anteriormente nombrados. A mayor nivel de cortisol nos encontramos con una menor nivel de resiliencia presentando el individuo una menor capacidad de sobreponerse a la situación traumática.

También se pueden describir neuroanatómicamente determinadas regiones de interés para la resiliencia. Estos mecanismos están implicados con la regulación de la recompensa y de las emociones sociales como son la vergüenza, la empatía y la culpa. También regulan las emociones de manera general y la motivación.

Resiliencia en niños. ¿Cómo educar en la resiliencia?

En los casos de resiliencia infantil enfocamos sucesos más extendidos en el tiempo.

Todos podemos ayudar a nuestros hijos o niños más cercanos a que desarrollen también esta capacidad. Algunos consejos que podemos llevar a cabo para desarrollar la inteligencia son:

  • Enseñarles a cómo hacer amigos sobretodo promoviendo la capacidad de empatía en sus relaciones. Es muy importante que ningún niño se sienta aislado. Con esta capacidad de empatía enseñarle también a que ayuden a otros niños y que no permitan que otros niños se encuentren aislados.
  • Desarrolle una red familiar como seguridad para él o ella. Es recomendable que sea sincero con sus hijos, responda a sus preguntas ajustando la respuesta a la edad de estos, pero nunca les mientas, eso crearan desconfianza y no sentirá el vínculo tan seguro.
  • Establecer una rutina diaria ya que esto resulta reconfortante para los niños. Es muy importante que ellos también participen en el establecimiento de esta rutina. En esta rutina tienen que estar incluidos los periodos de descanso, que también es muy importante para su desarrollo y para el desarrollo de la resiliencia.
  • No descuidar el desarrollo cognitivo del niño. Es importante que los procesos cognitivos sean entrenados regularmente. CogniFit ofrece la oportunidad de entrenar al menos 20 habilidades cognitivas. 

  • Enseñarles a cuidarse a sí mismos. Para ello, lo mejor es darles un ejemplo a través de nuestra conducta. Es importante enseñarles que cuidarse es algo también divertido.
  • Ajuste la cantidad de noticias que escuchan los niños o que ven, y sobre los temas que se tratan delante de ellos porque si no están preparado para ese tema eso le creará más confusión y dudas que tal vez no podamos resolverle aun por el nivel de desarrollo del niño.
  • Ayudarles a establecer metas realistas y establecer los pequeños pasos para ir consiguiéndolas y que aprendan a reforzarse en estos pasos. Lo mismo podemos realizar con las tareas de la escuela, estableciendo pequeñas pautas que puedan ir cumpliendo.
  • Fomentemos una autoestima positiva. Recordémosle sus capacidades y como pueden ayudarles estas para superar las situaciones. Para ello también podemos dar ejemplo con nuestra actitud positiva ante el afrontamiento de problemas.
  • Enseñarles que los momentos difíciles son oportunidades de aprendizaje y que el cambio también es parte de la vida. Es importante enseñarles que el cambio es parte de la vida y que las metas son reemplazables y siempre se pueden reajustar a nuestras posibilidades.
  • Tener en cuenta que la escuela puede ser estresante para los niños puesto que supone exigencia para ellos. Ayudarles en lo que podamos y reforzarles para que se sientan seguros.
  • Hablar con los niños sobre nuestros propios sentimientos ante situaciones de estrés, y mostrarles seguridad ante la expresión de ellos. Pídale también su opinión para resolver un conflicto propio o de la familia para que en el proceso aprendan ellos también.
  • Educar siempre en emociones sobre todo si estamos ante adolescentes porque con esta edad sienten las emociones de manera muy intensa y les cuesta sobrellevar los eventos que le rodean. Explicarles que muchas de las cosas que sienten están intensificadas por las hormonas. Es definitiva, haga de un hogar un lugar seguro para la expresión emocional.

Resiliencia en adultos y mayores ¿Cómo ser más resilientes?

Existen diferentes estudios que han aportado evidencias sobre la diferencia en niveles de resiliencia respecto a la edad. La mayoría de ellos defienden que a mayor edad existe una mayor capacidad de resiliencia puesto que han tenido más tiempo para exponerse a diferentes adversidades y por tanto, han podido desarrollar más esta capacidad de afrontamiento y crecimiento.

En los casos de resiliencia adulta se procede ante sucesos más eventuales pero como hemos hablado con anterioridad, los adultos afrontan mejor los sucesos estresantes porque poseen mayor estrategias de afrontamiento que han ido adquiriendo a lo largo de su vida.

Para aumentar nuestro nivel de resiliencia es muy importante poner en práctica las siguientes pautas:

  1. Establecer vínculos con otras personas. Es importante establecer buenas relaciones de amistad y con familiares cercanos u otras personas del entorno. Ayudar y aceptar el apoyo de las personas que muestran interés por ti. También es muy importante forma parte de grupos sociales que le faciliten el apoyo social.
  2. Ver la crisis como un evento puntual, no como algo que se mantendrá en el tiempo. En nuestro día a día tendremos que afrontar diferentes situaciones estresantes y eso no lo podremos cambiar, pero si la manera en la que las afrontamos. Para ello podemos cambiar la manera en que interpretamos las situaciones y  su vez la manera en la que reaccionamos. Considerar el problema como algo temporal que en un futuro ya no estará presente y buscar maneras positivas de resolverlo. Es muy importante afrontar las situaciones adversas más que ignorarlas o esperar a que esta cambien por si solas
  3. Aceptar que la vida es un continuo cambio. Aceptar que las cosas que no podemos cambiar nos enseñaran estrategias y herramientas que pondremos en práctica en otras circunstancias en las cuales si podremos hacer algunos cambios que os beneficien y salgamos exitosos de ellos. Es muy importante ver las situaciones estresantes o negativas desde una perspectiva más amplia. Como decía Dalai Lama: “Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”.
  4. Focalizarnos en las metas para conseguirlas. A la hora de seguir una meta lo más importante es establecerla. Tenemos que trazar metas realistas y posibles. Podemos también dividir esta meta en metas más pequeñas para poderlas ir alcanzando poco a poco y usarlas como motivación para continuar en el proceso. Además es una manera más de conocernos a nosotros mismos y de crecer y a apreciar más las cosas buenas de la vida y los aprendizajes.
  5. Confiar en nuestras capacidades y tener una actitud positiva. Creer en nuestra capacidad para resolver problemas. Además una actitud positiva permite tener esperanza sobre las cosas buenas que están por venir. Es decir, la clave es enfocarnos más en lo que queremos y dejar de centrar nuestra preocupación en lo que nos ocasiona malestar o lo que tememos
  6. Mejora tus habilidades sociales y tus estrategias de solución de problemas. De esta manera, aprenderemos mejor como resolver los conflictos interpersonales que nos surjan y nos supondrá un menor estrés al afrontarlos. Aprender a ver qué conflictos podemos resolver y cuales es mejor evitar o enfocarlos de otra manera.
  7. Cuídate. Ten en cuenta tus propios sentimientos y necesidades. Planifica actividades que te gusten y que te relajen. Entrena tu cuerpo con regularidad. Haz lo mismo con tu mente y sentimientos, por ejemplo, realizando un diario de emociones y pensamientos, o realizando meditación de manera regular. Esto ayudará a que estés en buenas condiciones para cuando se presente un evento estresante

Teniendo en cuenta las perspectivas futuras, sería de suma importancia la adaptación al contexto de las intervenciones en resiliencia. Para incrementar la intervención en resiliencia también sería necesaria una mayor investigación sobre este concepto.

Resiliencia: Conclusiones y perspectiva futuras.

Respecto al factor contexto, hay que tener en cuenta esta adaptación porque este es uno de los tres factores protectores más importantes en el proceso resiliente, como hemos visto anterioridad. Cuando hablamos de contexto también tenemos que tener en cuenta los factores culturales y todos los posibles contextos de riesgo posible y la actuación en cada uno de ellos.

La intervención en resiliencia es importante ante contextos de riesgo pero también es necesario la intervención en otros contextos, y sería una manera más de estudiar cómo se produce este proceso en individuos sanos y circunstancias no tan extremas como las que se han estudiado hasta ahora promoviendo el movimiento de la psicología positiva. Es decir, ampliar los contextos de intervención en resiliencia en diferentes niveles de riesgo.

Desarrollo afectivo del bebé ¿Cómo lograr un buen desarrollo afectivo del niño/a?

El desarrollo afectivo del bebé es un proceso complejo y delicado, pasa por varias fases y depende de diversos factores. Pero si algo podemos asegurar es que sentirse seguro y querido es un buen comienzo para todos los niños/as.

Durante todas las edades, el niño/a requiere de determinados cuidados y demanda ciertas necesidades. Aunque hay etapas más críticas que otras, el correcto desarrollo afectivo del bebé no depende de una decisión acertada en un momento oportuno, sino de la creación de un vínculo entre padres e hijos que permita al niño sentirse seguro ¡Aquí te lo explicamos!

De cómo se críe el niño dependerá su futuro desarrollo físico, intelectual y emocional.

Siendo muy pequeños, los bebés parten de un punto muy primitivo donde sus sentidos aún son muy confusos. Durante el primer mes sus emociones se limitan a gruñidos y a conductas involuntarias. No obstante, existe ya una comunicación que, aunque simple, es efectiva. El bebé responde a estímulos placenteros como una caricia y poco a poco a lo largo de los meses siguientes el bebé aprenderá a expresar una amplia gama de emociones.

Los cuidados, las relaciones, las experiencias conjuntas son pilares fundamentales en la construcción y en el desarrollo afectivo del bebé y todas ellas confluyen en un factor que resulta vital en este desarrollo: el apego.

El papel del apego en el desarrollo afectivo del niño

El apego es uno de los factores más importantes en el desarrollo afectivo del bebé.

El apego surge de una necesidad primaria, la necesidad de afecto. Es un fuerte lazo afectivo que se establece entre el neonato y la madre (porque suele ser la persona más cercana a él).

Este vínculo tiene una gran función adaptativa, ya que favorece que “las crías” se mantengan en un entorno seguro cuando todavía no son autónomas y posibilita que adquieran la seguridad de su entorno y que más adelante empiecen a explorar el mundo.

Una vez establecido un vínculo estable y seguro, se abre la puerta a la curiosidad del niño por su entorno. Una de las funciones vitales del apego es entonces que el niño adquiera seguridad mediante el vínculo con su cuidador para que, posteriormente, sienta la seguridad y la curiosidad para explorar su entorno y adquirir nuevos conocimientos.

Pero quizás lo que dota de tanta importancia al apego para el desarrollo afectivo del niño, es el hecho de que, dependiendo de las características del mismo, repercutirá en nuestra personalidad durante el resto de nuestra vida. Descubre las etapas del desarrollo en niños.

1- Desarrollo afectivo del nacimiento a las 6 semanas: Fase de preapego

Esta etapa se caracteriza por conductas reflejas del neonato que están determinadas genéticamente y que tienen valor para la supervivencia. El llanto, la sonrisa etc. Son conductas que atraen la atención de otros seres humanos y, al mismo tiempo, sirven como respuesta a estímulos externos (sonrisa en respuesta a un estímulo placentero como una caricia y llanto para un estímulo desagradable como un ruido fuerte).

El reconocimiento sensorial es muy básico en esta etapa, aunque el neonato ya prefiere la voz de la madre a la de otros adultos a pesar de no mostrar aún un apego propiamente dicho hacia ella.

2- Desarrollo afectivo de 6 semanas a 6 meses: Formación del apego 

Durante esta etapa, el bebé responde de forma más clara a la presencia de la madre. Orientando hacia ella su conducta sonriendo y siguiéndola con la mirada de forma más consistente que con el resto de personas.

No obstante, en esta fase no se ven muestras de ansiedad al separarse de la madre, a pesar de que ya la reconocen perfectamente. En esta etapa no les afecta tanto la separación de la madre como la pérdida del contacto humano (como cuando se les deja solos en un cuarto).

3- Desarrollo afectivo de 6-8 meses hasta 18-24 meses: Fase de apego

Durante esta etapa el vínculo del hijo con la madre está tan formado que el niño suele mostrar ansiedad y enfadarse al separarse de ella. Es la fase de apego propiamente dicho donde gran parte de las acciones que realizan los niños son para atraer la atención de la madre.

El bebé es capaz incluso de rechazar el contacto con un familiar cercano porque lo que desea es únicamente estar con su madre (a diferencia de la fase anterior donde le afectaba la pérdida de contacto humano).

4- Desarrollo afectivo de 18-24 meses en adelante: Fase de formación de relaciones recíprocas

Durante esta etapa se produce la aparición del lenguaje y el niño adquiere la capacidad de representar mentalmente a la madre. Esto le permite intuir su retorno cuando no está. Además, esta nueva capacidad provoca la desaparición de la ansiedad por parte del niño ya que comienza a entender que esta ausencia de la madre no es definitiva y que regresará en algún momento.

Si durante esta fase la madre explica los motivos de su ausencia y el tiempo estimado que va a estar fuera, los niños llorarán mucho menos que si no se les da ningún tipo de información.

A partir de los tres años de edad los niños empiezan a crear estrategias con el fin de negociar y controlar la interacción con la madre, para tratar de pactar sus salidas de casa.

Al final de estas cuatro fases se establece un vínculo afectivo sólido y pleno entre la madre y el niño. No obstante, dependiendo de la calidad y la forma de relación entre la madre y el bebé, éste último desarrollará un tipo de apego específico.

Tipos de apego en el desarrollo afectivo de los niños

El apego seguro es el que produce mejores resultados.

1- Apego seguro

Si todo va bien el bebé adquirirá un apego seguro. Este tipo de apego es el que produce mejores resultados en el desarrollo afectivo del bebé y se produce cuando los padres ejercen de forma correcta la función de dar seguridad a los hijos, están disponibles, son coherentes, son personas emocionalmente estables etc.

Este estilo educativo favorece que los hijos sean autónomos, no que quieren estar solos sino que pueden valerse por sí mismos. Genera individuos que afrontarán sus relaciones de adulto de un modo seguro, que tendrán más autonomía para vivir, más resistencia al fracaso, más capacidad de compromiso y de comunicación afectiva.

2- Apego ansioso-ambivalente

Este tipo de apego se caracteriza por figuras incoherentes e inestables con formas de intimidad variables. Se presenta por ejemplo en casos de sobreprotección de los hijos que no favorecen la autonomía de los mismos. Los individuos que han desarrollado este tipo de apego suelen tener dificultades para construir su autonomía personal y si no la adquieren mediante la pareja, difícilmente podrán construirla por ellos mismos.

Otra característica de estos individuos es la idealización del amor. Lo perciben como algo muy importante en la vida y suelen verse menos amados de lo que creen merecer.

3- Apego evitativo  

Es probablemente el peor de los tipos de apego que se pueden desarrollar. Surgen de figuras de apego que aborrecen a los niños, que los aborrecen y no muestran afecto hacia ellos y, por ende, no forjan relaciones de intimidad.

Este tipo de apego genera individuos fríos que desean vivir solos, que les cuesta mantener relaciones de pareja y suelen tener relaciones distantes con poca intimidad. Piensan que el amor no existe, que es una invención o producto del desarrollo cultural y literario.

4- Apego inseguro desorganizado – desorientado

Los que desarrollan este tipo de apego, carecen de una estrategia consistente que llegue a organizar las respuestas del niño ante la necesidad de protección y búsqueda de control. Como su propio nombre indica es un apego desorganizado en el que los niños no han aprendido pautas de respuesta ante una necesidad.

Este tipo de apego genera confusión, conflicto y miedo ante la figura de apego en situaciones de estrés.

La sensibilidad materna jugará un papel fundamental en el desarrollo afectivo del bebé.

Conseguir un buen desarrollo afectivo del bebé

Como hemos visto, un buen desarrollo afectivo del bebé se relaciona directamente con un apego seguro. Y se ha visto que este apego seguro se relaciona directamente con la sensibilidad materna (o de la figura de apego) a las necesidades e intenciones del bebé.

Esta sensibilidad se relaciona con responder rápida y apropiadamente al niño y ser capaz de ayudarlo cuando es preciso, especialmente si está angustiado.

Esta sensibilidad además ayuda a manejar la angustia del bebé, permitiendo la exploración y consolida el sentido de eficacia del niño, tanto respecto a sí mismo
como a los demás.

Precauciones en el desarrollo afectivo del bebé

Haciendo aquí un pequeño apunte, hay que tener especial cuidado con los cambios bruscos a los que sometemos a los niños. La integración del mismo en un nuevo ambiente, o un cambio de hábitos son acciones que requieren de un cierto procesamiento.

Un error que puede cometerse es la integración demasiado temprana del bebé en un sistema de guarda. En ocasiones en que los padres tienen vidas muy ajetreadas y reducen, o directamente se saltan, el tiempo de relación materna, los niños suelen presentar problemas. La urgencia de la vuelta al trabajo presiona muchas veces a las madres y padres a delegar el cuidado de sus hijos en guarderías, familiares etc. Lo que desestabiliza el vínculo afectivo a crear.

Otros casos ya en una edad adecuada son las de una integración más brusca. Muchos niños necesitan de un cambio más progresivo para adaptarse a un ambiente nuevo como por ejemplo una guardería.

En la misma línea estos cambios bruscos de ambiente pueden extrapolarse a otras conductas como el destete del niño o el cambio de cuidador. A pesar de ser factores que no correlacionan al 100% con un perfecto desarrollo del niño, sí influyen en éste y conocerlos puede suponer la diferencia entre un buen o mal desarrollo.

Desarrollo afectivo en bebés adoptados

Un estudio de Michael Rutter realizado en un orfanato de Rumanía reveló las consecuencias de la ausencia de una figura de apego en los bebés. Se estudiaron las consecuencias que tiene la adopción a determinadas edades, es decir, cuánto influye el tiempo sin esas figuras en el posterior desarrollo del niño.

En comparación con niños ingleses (adoptados normalmente y sin demasiada privación de la figura de apego), los niños rumanos adoptados en distintas edades mostraban un desarrollo diferente.

Los niños adoptados antes de los 6 meses, mostraban a los 6 y 11 años resultados en el desarrollo comparables a cualquier otro niño, es decir, no había consecuencias visibles.

Sin embargo, más allá de los 6 meses, los niños mostraban un retraso en el desarrollo (tanto físico, como intelectual, como emocional) respecto a niños adoptados en circunstancias normales.

El 20% de los niños rumanos adoptados después de los 6 meses mostraban conductas sociales extremadamente anormales como no diferenciar a sus padres de adultos no familiares, no buscar a sus padres en situaciones que les pudieran provocar ansiedad, incluso tendían a ser desmesuradamente amistosos con los extraños y mostraban un deseo excesivo de que les prestaran atención.

A pesar de que Michael Rutter aseguraba que con una buena rehabilitación estos niños podían recuperarse prácticamente por completo, este estudio demuestra el poder que tiene la figura materna o paterna en el desarrollo del bebé, y que no sólo puede afectar a rasgos de la personalidad, sino al desarrollo físico, emocional e intelectual.

Vídeos de interés sobre el desarrollo afectivo del bebé

https://www.youtube.com/watch?v=lilmCeluMuA&t=1663s

https://www.youtube.com/watch?v=WgDSaQsE_NY&t=163s

 

Albert Bandura y su teoría de aprendizaje social (TAS). Implicaciones educativas

¿Cómo aprende el cerebro? Una de las teorías más influyentes es la teoría de aprendizaje social, de Albert Bandura. En este artículo, Patricia Sánchez Seisdedos, psicóloga, responde a todas nuestras dudas: Quién es Bandura, sus experimentos, fases de la teoría de aprendizaje social o vicario y cómo podemos aplicar sus enseñanzas al ámbito de la enseñanza o educación.

Albert Bandura y su teoría de aprendizaje social

¿Quién es Bandura?: Su interés por comprender el aprendizaje 

Psicólogo Canadiense nacido en 4 de diciembre de 1925. Bandura realizó estudios psicológicos sobre aprendizaje, dándole un papel crucial al aspecto cognitivo.

Esto quiere decir, que Albert Bandura apoyará un enfoque social-cognitivo. Basando la conducta humana en la interacción entre el sujeto (interpretaciones) y el entorno (castigos y respuestas).

En relación con esto, Bandura  elabora su famosa teoría de aprendizaje social, denominada también aprendizaje vicario o modelado, que veremos a continuación con mayor detalle.

Teoría del aprendizaje social o aprendizaje vicario de Bandura: El aprendizaje por observación.

Según Albert Bandura: La mayoría de las imágenes de la realidad en la que basamos nuestras acciones, están realmente inspiradas en la experiencia que adquirimos a través de otras personas (experiencia vicaria).

Y es que nos pasamos muchas horas del día adquiriendo conocimientos a través de este tipo de aprendizaje. Cada uno de nosotros tenemos un repertorio de personas a las que tomamos como referencia en diferentes ámbitos de la vida: Nuestros padres, nuestros profesores, nuestros compañeros del trabajo, nuestros amigos, personajes públicos que nos “inspiran”, etc.

Casi sin darnos cuenta, repetimos comportamientos que vemos en los demás. Sin embargo, no somos autómatas. Elegimos el modelo, observamos atentamente, memorizamos y evaluamos si nos compensa imitarle, o no.

Dentro del aprendizaje vicario, esta evaluación resulta muy importante. De hecho, es lo que diferencia a la forma de ver el aprendizaje de Bandura respecto a otros modelos, y lo que hará que más tarde, se reevalue la teoría denominándola aprendizaje cognitivo-social.

Cuando las personas ponemos a funcionar la memoria, ejecutamos imágenes mentales de lo que hemos visto hacer a nuestro modelo. Utilizamos también, un discurso verbal interno, y recordamos lo que sucedió en ese momento. A partir de ahí, tomamos decisiones: “si queremos reproducir el comportamiento aprendido o no”; “si lo hacemos de forma exacta, si innovamos”… Incluso lo podemos ir modificando en función de nuestro objetivo. Entra en juego la motivación de cada persona y el interés que tiene en realizar la conducta.

Experimento del muñeco bobo de Bandura: Sobre agresividad

De la teoría a la práctica

Para darle una base empírica a su teoría, Albert Bandura, desarrolló el experimento del muñeco bobo. Trata de conciliar su teoría del aprendizaje por observación con la agresividad. El objetivo, era llegar a una conclusión sobre la influencia que ejercía la violencia que observaban los niños en modelos (más adelante se desarrollaría el experimento enfocado a conocer la influencia de la agresividad observada en televisión).

En el vídeo que adjunto a continuación se ve de forma real, en qué consistió el experimento. Aviso de antemano que los subtítulos no tienen “ñ”, pero es muy clarificador:

¿Cómo se llevó a cabo?

Como se puede ver, el muñeco Bobo era una especie de globo, que tras ser derribado, recupera automáticamente su posición vertical.

Se utilizaron dos grupos experimentales (GE1 y GE2) y un grupo de control (GC). Cada grupo experimental estaba formado por 24 niños (igual numero de niños que de niñas) y el grupo de control por 24 infantes, repartido igualitariamente por ambos sexos.

  • GE1: 24 niños de ambos sexos. Dividirá el grupo en dos, de 12 niños cada uno.
    • GE1A: Verá una mujer realizar conductas agresivas dirigidas al muñeco.
    • GE1B: Verá a un hombre realizar conductas agresivas dirigidas al muñeco.
  • GE2: Grupo de niños que observa a un modelo interactuar de forma NO agresiva con el muñeco.
  • GC: 24 sujetos. 12 niños y 12 niñas. Se les presenta el muñeco sin una observación previa de interacción de ningún modelo.

Resultados

Las conclusiones de Bandura fueron:

  1. GE1 (niños que vieron a un adulto realizar conductas agresivas) tenía más probabilidades de llevar a cabo conductas agresivas que los otros grupos.
  2. Los niños eran mucho más propensos a repetir un comportamiento físicamente violento en que las niñas. No hubo tantas diferencias significativas en los comportamientos agresivos verbales.
  3. Cuando el modelo era mujer, tendría a ser más imitado por niñas que por niños y viceversa (similitud con el modelo).

Sin embargo, no todo es blanco o negro. Para que una conducta se desarrolle, hacen falta más elementos que la observación y un modelo que la ejecute.

Es más, para que un modelo sea apropiado, debe “ser atractivo y de interés para la persona modelada”. Aquí también juega un papel importante la cultura. No cualquier persona servirá de modelo para cualquier niño en cualquier contexto.

Es cierto que el niño, al observar al modelo realizar conductas agresivas, integra este modo de responder en su repertorio conductual y esto aumenta la probabilidad de emitir una respuesta de este tipo, pero no es totalmente determinante.

Las personas tenemos conciencia, capacidad de decisión y potestad para elegir. Por tanto, una vez adquirido el aprendizaje, el niño debe querer ponerlo en marcha en ese momento. Seleccionar esa conducta como la más adecuada para ese momento, en función de sus objetivos.

En este experimento, algo que influye en la conducta del niño, es que se enseña como interactuar con un elemento del que no tienen experiencia previa (el muñeco es nuevo para ellos), por tanto, se restringe la libertad en cierto modo, ya que se le facilita la conducta. Es decir, será distinto el comportamiento del niño en función de las posibilidades de elección que tenga para reaccionar ante una determinada situación.

Procesos de la teoría de aprendizaje social o vicario de Bandura

En la teoría de aprendizaje social, Bandura diferenció 4  procesos que se desarrollan necesariamente en el aprendizaje social:

1. Atención

Resulta totalmente imprescindible que la atención del aprendiz esté focalizada hacia el modelo que realiza la conducta. Cualquier distractor interrumpiría la tarea de aprendizaje.

2. Retención

La memoria juega un papel muy importante. La persona que está integrando un nuevo comportamiento, debe almacenarlo en su memoria para reproducirlo a continuación.

3. Reproducción

En este punto, además de la puesta en marcha de la conducta, la persona debe ser capaz de reproducir simbólicamente el comportamiento. Por ejemplo, por mucho que un niño vea a su tenista preferido jugar, no quiere decir que vaya a golpear la pelota igual que él, primero tiene que tener la capacidad motora para realizar esos movimientos. Se integrará el tipo de movimiento y la acción, pero esto requiere de repetición para realizar la conducta correctamente.

Además, debe haber una capacidad cognitiva para poder poner en marcha todos los mecanismos de recuperación simbólica. O sea, que el niño necesita obligatoriamente haber llegado a este nivel de desarrollo cognitivo.

4. Motivación

Aún teniendo las imágenes mentales de la conducta observada, hace falta querer realizarla. Podemos tener distintos motivos, por ejemplo:

  • Refuerzo/castigo pasado: Se basa en el conductismo tradicional. Cuando ya hemos realizado una conducta y hemos obtenido algo bueno a cambio (un refuerzo). Esto hace que volvamos a reproducirla si buscamos conseguir el mismo refuerzo.
  • Refuerzos/castigos prometidos: Expectativas de lo que se pretende conseguir. Imaginamos las consecuencias.
  • Refuerzo/castigo vicario: Lo que hemos visto que consiguió el modelo del que aprendimos.

¿Cómo podemos utilizar las estrategias de aprendizaje de Bandura?: Implicaciones educativas del aprendizaje vicario

1. Aprendizaje observacional aplicado a la educación

En todas las culturas, los niños se fijan en adultos  para aprender y modificar patrones de comportamientos, actitudes… Aprenden a través de personas de referencia. Bandura dice que:

“Afortunadamente, la mayor parte de la conducta humana se aprende por observación mediante modelado”.

Esto evita mucho ensayo-error, puesto que el niño tiene la oportunidad de ver la situación, la ejecución de la conducta y las consecuencias. No obstante, los niños no prestan atención ni aprenden todas las conductas de un modelo, si no que depende de factores como la complejidad, del ajuste de la capacidad cognitiva, del significado de modelo que tenga el adulto para el niño y del valor funcional de la conducta modelada.

Siendo de esta manera, que se ha demostrado que los niños tienden a imitar en mayor grado conductas relativamente simples, cercanas a su competencia cognitiva, con recompensas gratificantes para otros, presentadas por modelos atractivos y en los momentos en los que ellos presentan una atención activa a dichos modelos.

Desde la perspectiva de la teoría cognitiva social de aprendizaje, podríamos aplicarlo al aula en distintas direcciones. Es aconsejable que los niños perciban al profesor o educador  como alguien que presenta constantemente modelos conductuales, verbales y simbólicos a los alumnos. Su eficacia dependerá de la consistencia entre los modelos, la adecuación de éstos a las competencias de los alumnos, la valencia afectiva entre éstos y el propio educador, y la efectividad de los procedimientos que el educador ponga en juego en la presentación de los modelos. Por otra parte, los alumnos no sólo obtienen oportunidades de aprendizaje observacional de lo que hacen y dicen los educadores, sino también de sus compañeros. El empleo sistemático de formas estructuradas de presentación de modelos entre compañeros puede convertirse en un recurso educativo de gran importancia.

2. Predicción y aprendizaje aplicado a la educación

Bandura habla sobre la predicción, elemento muy importante a la hora de trabajar con el aprendizaje de niños, porque interiorizan muy rápido cuáles son las consecuencias de su comportamiento, sabiendo diferenciar en los distintos casos.

Por ejemplo, algunos padres se preguntan por qué hay profesores con los que los niños se portan siempre mal y profesores con los que los niños se comportan estupendamente, o “¿por qué no me hace caso hasta que no me pongo de los nervios?”.

Esto es a causa de las predicciones que los chicos realizan. Por ejemplo, si cada vez que Juan permanece sentado en su sitio, su profesor “A” no se lo valora (no le dice “muy bien Juan, lo estas haciendo muy bien”), Juan seguirá haciendo lo que más le interese en cada momento. Ahora bien, si el profesor “B” grita cada vez que Juan se levanta y ordena que todo el mundo permanezca sentado, además de enseñar que al levantarse hay una reprimenda, enseñará que hay que sentarse cada vez que el grite. Por tanto, Juan y los demás niños sabrán que con A, da igual si te sientas o no y con B, cuando grite y se enfade, hay que sentarse.

Es por esto, que el profesor en el aula, no solo está enseñando a realizar conductas o comportamientos, si no que, según la teoría del aprendizaje social, crea situaciones y patrones de respuesta.

Por otro lado, las expectativas que integran las personas, en este caso los niños, no tienen que ser solamente las recibidas en primera persona. Por ejemplo, si el chico más popular de la clase lo es por llevar a cabo conductas disruptivas o problemáticas, muchos le imitarán para conseguir lo mismo: popularidad y atención.

Esto es algo muy potente a utilizar en el aula, si se utiliza bien. Pero no es así en la mayoría de los casos… Lo que sería más eficaz a la hora de enseñar, sería alabar cualquier cosa buena que realice el niño que actúa como modelo para la mayoría de los alumnos, en lugar prestar atención a las cosas que no queremos que repita.

3. Motivación y aprendizaje aplicado a la educación

Bandura tiene claro aquí que las consecuencias de la conducta (tanto refuerzos como castigos), tienen un importante grado de influencia para aumentar o disminuir una conducta (respectivamente).

Esto es principal en la motivación y en lo que se fundamenta el aprendizaje clásico. Pero, la diferencia entre el modelo de Bandura y el de Skinner, está en que para este primero, las consecuencias crean expectativas que serán las que aumenten o disminuyan comportamientos futuros. En diferencia a Skinner, quien defiende que las consecuencias son las determinantes en sí mismas de la repetición de una conducta.

Por tanto, si seguimos los supuestos de Bandura, las consecuencias anticipadas controlan la conducta más que las reales. Esto explica que un comportamiento se dé aunque a veces no se refuerce ¿por qué un niño todos los días intenta llamar la atención en clase, aunque a veces se le ignora? Por que sabe que otras veces, se le presta mucha atención.

Las personas procesan secuencias de relaciones conductas-consecuencias y sintetizan la información.

4. Pensamiento y regulación cognitiva aplicado a la educación.

Como ya hemos visto antes, para Bandura, el pensamiento es un elemento clave en la conducta. Cuando un niño aprende, es muy importante que construya representaciones simbólicas conceptuales. Es decir, que entienda el contexto, la conducta y el por qué.

Bandura expone que si un niño no es consciente de las consecuencias de su conducta, no aprenderá correctamente.

Basándonos en la teoría de aprendizaje social, cuando educamos a niños en las aulas, debemos explicarles qué se consigue con las cosas que hacen, para qué aprenden y cuáles son los objetivos. Si no, siguiendo esta teoría, solamente desarrollaran comportamientos carentes de sentido para ellos y serán autómatas.

Además, la repetición consciente de los comportamientos, irá produciendo una integración y automatización de los mismos, dejando así “espacio mental” para seguir aprendiendo.

Por último, te pregunto a ti ¿habías oído hablar de este psicólogo?, ¿se te ocurre alguna idea para aplicar este tipo de aprendizaje?, ¿qué te parece?, ¿estás de acuerdo? Te invito a comentar y compartir con nosotros qué piensas sobre este tema y si has vivido alguna situación que te haya llamado la atención.

Modificación de conducta: 5 Técnicas que reducen conductas rebeldes en niños

La modificación de conducta tiene como objetivo minimizar o cambiar conductas “desadaptadas” o rebeldes. Cada vez es más frecuente que nos encontremos con niños que desobedecen, mienten, insultan, que se muestran agresivos y retadores, etc… Estos comportamientos, son claros síntomas de que existe un problema de conducta. Tanto los padres como los profesores debemos tratar de corregir y controlar estas comportamientos antisociales en la infancia si no queremos que se intensifiquen en la adolescencia. Descubre estas 5 técnicas y estrategias de modificación de la conducta que te ayudarán a controlar la conducta agresiva y retadora. Como huir del castigo físico y educar sin violencia. 

Modificación de conducta

La modificación de conducta no se consigue a través de la violencia. Todos los padres y profesores deben tener claro que la violencia no tiene cabida en la educación. La violencia como medida disciplinaria es inútil, pues sólo perjudica el desarrollo del pequeño. La modificación de conducta solo se consigue a través de “reglas” que ayuden a los niños a conocerse mejor, entender qué es lo que se espera de ellos, y lo que pueden o no hacer.

¿Cómo no se debe educar a un niño? Descubre el efecto Pigmalión. La modificación de conducta persigue el cambio de comportamiento a través de técnicas y estrategias psicológicas dirigidas a mejorar el comportamiento de los niños. Estas estrategias, pueden ayudar a que los pequeños desarrollen todo su potencial, manejen la frustración, se adapten a los cambios, y seleccionen conductas útiles para lograr sus metas y objetivos. La aplicación de estos métodos que presentamos más abajo, ayudará a controlar la conducta en la infancia y promover el bienestar, satisfacción y competencia personal en la infancia.

Técnicas de modificación de conducta

Cuando se trata de modificar conductas en niños, son muchos los padres que se sienten perdidos. A continuación, proponemos algunas técnicas útiles de modificación de conducta que se pueden aplicar en casa o en la escuela para conseguir que los niños controlen o corrijan comportamientos antisociales.

Utilizando estas técnicas de una manera adecuada se puede obtener buenos resultados desde edades muy pequeñas. Es importante valorar que técnica debe usarse en cada momento y no realizar una mezcla de varias sin conseguir el objetivo propuesto. Lo más importante a la hora de modificar la conducta de los niños, es crear en ellos la menor insatisfacción posible, y que puedan cumplir con los estándares pedidos por los padres de una manera adecuada, y sin sentirse frustrados por estar sometidos a castigos y broncas diarias.

1. Técnica de “tiempo fuera” para modificar conductas

La primera técnica de modificación de conductas, es muy sencilla y de fácil aplicación. El “tiempo fuera” es una técnica que puede aplicarse para modificar muchas conductas. La esencia de esta técnica consiste en apartar al niño a un sitio que carezca de estímulos positivos para el/ella, un lugar donde no tenga juegos o compañía con la que pueda entretenerse. No se trata de buscarle un sitio hostil, sino un lugar que le resulte aburrido. Debemos conseguir que esté en ese sitio que no le gusta durante un periodo de tiempo.

Pongamos un ejemplo, un niño lleva mucho tiempo viendo la tele, su padre decide apagar el televisor, y es entonces cuando el pequeño coge una gran rabieta ¿Cómo podemos gestionar la situación? Para aplicar correctamente la técnica de “tiempo fuera” debemos retirar al pequeño a un lugar que resulte poco gratificante para el/ella. Lo haremos inmediatamente después de que aparezca la conducta indeseable. Sin discutir con el, y de forma pausada y tranquila, explicándole detalladamente que cuando corrija su conducta, nosotros estaremos ahí para jugar con el, o realizar una actividad gratificante y divertida.

Esta técnica de modificación de conductas es muy sencilla, pero tiene un factor muy importante que se debe considerar, y es el tiempo que el niño debe de estar en la situación de “tiempo fuera”. El tiempo debe ser proporcional a la edad del niño, por lo tanto, a cada año que tenga el niño se le sumará un minuto, lo que viene a ser, en niños de 5 años, 5 minutos en “tiempo fuera”. Este dato es muy importante ya que si no se realiza de esta manera, la técnica puede ser aversiva para el niño, y por lo tanto, puede no tener los beneficios que deseamos. La edad en el desarrollo del niño juega un gran papel en la conducta del pequeño. Descubre las etapas del desarrollo del niño.

2. Técnica de “extinción” para modificar la conducta

Otra técnica importante, pero que no se suele aplicar correctamente es la “extinción”. Esta técnica de modificación de conductas, consiste en suprimir las recompensas que el pequeño espera conseguir con su conducta. La mayor parte de nosotros presta atención a las transgresiones, es algo que nos resulta difícil de ignorar, y los pequeños lo saben y lo utilizan en su beneficio. Si nuestro hijo nos contesta mal consigue nuestra atención: emprendemos una discusión, intentamos dar explicaciones, hacerle entrar en razón y convencerle…. La técnica de extinción consiste en eliminar todo aquello que refuerza la conducta indeseada del pequeño.

Por ejemplo, un niño que este haciendo chantaje emocional a su madre para no ir al cole con comentarios del tipo “me llevas al cole para librarte de mí”, “¿es que no quieres que pase tiempo contigo?”, etc… En esta ocasión, aplicaríamos la técnica de extinción de conductas, sustituyendo esos comentarios por algo gratificante. Una práctica adecuada, sería, por ejemplo, preguntar al pequeño sobre sus dibujos animados favoritos, ignorando el comentario que el niño había hecho anteriormente. Hacer como si no le hubiéramos escuchado y quisiéramos iniciar una conversación con el.

En la “extinción” es muy importante que siempre aparezca un sustituto gratificante ya que si esta técnica se lleva a cabo sin ser acompañada por un estímulo positivo, puede que el pequeño se sienta ignorado, repercutiendo negativamente en sus emociones. Esta técnica no se debe utilizar ante conductas peligrosas. Descubre los tipos de aprendizaje cognitivo.

3. Técnica de “modelamiento” para modificar la conducta

Otra técnica muy útil, a la par que práctica, y que se puede aplicarse en diversas áreas, es el “modelamiento”. Esta técnica para modificar la conducta, consiste en imitar a la otra persona haciendo exactamente lo mismo que ha hecho ella. Aquí las neuronas espejo cobran gran importancia.

Un ejemplo útil en el que podemos utilizar esta técnica de modificación de conductas, es a la hora de enseñar al niño una nueva habilidad, como puede ser, por ejemplo, poner la mesa. Primero la madre o el padre debe realizar la tarea explicando cada paso que da, desde poner el mantel hasta sentarse a esperar la comida. Para ello, debe explicárselo al niño de la manera más didáctica posible para que preste atención.

Por ejemplo, un niño que le gustan los dibujos animados sobre superhéroes se puede imaginar que cada elemento que coloca en la mesa (vasos, cubiertos, servilletas..) es un superhéroe que va a reunirse a la base (la mesa) con el resto e amigos. Los padres deben de ponerle el mismo ímpetu que pondría el niño para que así sea más entretenido. Una vez el padre o madre que ha realizado el modelamiento debe recoger todo lo que había puesto y dejarle al niño que él lo repita ahora sin ayuda.

Si el pequeño se equivocará en algo es bueno no reprenderle y esperar a ver si a la siguiente vez consigue acordarse de lo que anteriormente no había hecho bien. Importancia de la motivación en el aprendizaje.

4. Técnica de “economía de fichas” para modificar la conducta

La “economía de fichas” es otra técnica de modificación de conductas que puede ser muy divertida para padres y niños. Se trata de establecer un sistema de recompensas en el cuál, para obtener un premio (comida favorita, juguete, excursión, juegos mentales, etc…) deberá desarrollar determinadas conductas deseadas (los deberes, ordenar su habitación, lavarse los dientes, ayudar a poner la mesa, etc…) y dejar de hacer otras que deben concretarse.

Un ejemplo útil, cada vez que el pequeño realiza la conducta deseada se le entregará inmediatamente un reforzador (fichas, puntos, etc…) el niño irá recogiendo estas recompensas hasta llegar al número que hemos determinado, momento en el que le entregaremos el premio final. Lo importante de esta estrategia para modificar la conducta, es que el niño se de cuenta de que obtiene muchos más beneficios y privilegios cuando se comporta de forma adecuada.

Es importante que contemos con una pizarra o cartulina que esté visible para todos los miembros de la familia, donde se pueda ver el estado de los puntos obtenidos semanalmente. Debemos fijar y pactar de antemano los premios que entregaremos. Deben ser recompensas claras y que resulten realmente atractivas para el niño, y deben aparecer reflejadas en la pizarra.

Cada vez que entreguemos una ficha o punto, debemos acompañarlo de comentarios positivos “Estoy muy contento porque te has esforzado”. Descubre las diferentes formas de elogiar que fomentan la autoestima en niños.

Descubre en este vídeo como puedes aplicar la técnica de la economía de fichas para la modificación de una conducta.

Además en esta técnica se puede incorporar la pérdida de puntos cuando el niño no cumple con el objetivo que tenía establecido. De esta forma se controla muy bien que el niño cumpla con sus obligaciones y no sea castigado con nada aversivo cuando no lo haga. Este sistema es muy útil en los colegios y en la mayoría de ellos se aplica pero tiene mucha eficacia también aplicado en casa.

5. Técnica de “intención paradójica” para modificar la conducta.

La última técnica de modificación de conducta de la que vamos ha hablar es de la “intención paradójica”. Es una técnica con muy buenos resultados pero resulta compleja, ya que se trata de pedirle al niño que haga aquello que justamente nosotros queremos evitar.

Por ejemplo, cuando un niño desobedece continuamente la orden de recoger sus juguetes, y siempre se niega sistemáticamente a ordenar. El niño cada día entra en una dinámica de provocación. Qué sucedería si un día los padres le dijeran: Hoy no quiero que recojas, quiero que no hagas absolutamente nada.

La primera sensación que le vendrá al niño a la cabeza será satisfactoria porque no tiene que esforzarse en hacer lo que no le gusta hacer. Sin embargo, en ese momento los padres deben de ingeniar alguna actividad divertida con el resto de los hijos, o entre sí. Como por ejemplo, cocinar una receta divertida, contar cuentos, reírse mucho. El niño querrá participar, sin embargo los padres deben decirle que no, que siga sin hacer nada, que era lo que el quería.

Esta técnica tiene varias limitaciones y debe valorarse antes la idoneidad del perfil del niño ya que puede causar la acción contraria y por ello no resultar del todo útil.

Si después de aplicar estas técnicas de modificación de conductas, el niño sigue sin responder correctamente, siempre se puede acudir a especialistas para que realicen una exploración neuropsicológica completa y puedan descartar cualquier tipo de desorden neurológico.

El bienestar y desarrollo conductual en la infancia, depende de los padres y educadores. Los niños no responden como los adultos, por lo que siempre debe adaptarse todas las modificaciones de conducta a lo que ellos necesiten.

Como dijo Jean Jacques Rousseau:La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”.

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios con preguntas, dudas, o las estrategias de modificación de conducta que a ti te funcionan 🙂

Teorías del aprendizaje: Aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje? ¿Qué opinan los conductistas como Pavlov? ¿Y los constructivistas como Piaget? ¿En qué consiste la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel? ¿Y la teoría del aprendizaje social de Bandura? Además de responder estas preguntas, en este artículo veremos cómo conectar las respuestas con nuestra vida cotidiana.

Teorías del aprendizaje: Las principales y sus aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje?

Estas teorías son un diverso conjunto de explicaciones que tratan de profundizar en un fenómeno tan vital como el aprendizaje.

¿Y qué es el aprendizaje? ¿Cómo aprende el cerebroTodos lo sabemos, pero si lo intentamos definir… surgen dudas. Esto se debe a que es un concepto difícil de delimitar, que puede ser interpretado de varias formas. Llevamos experimentándolo en primera persona desde nuestra más tierna infancia y lo observamos diariamente, tanto en nosotros mismos como en los demás. En este artículo nos centraremos en las siguientes:

1) Cambios que podemos observar en la conducta.

2) Cambios que tienen lugar en nuestra mente.

Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Todo en la vida es aprendizaje. Si no interiorizásemos ciertas cosas, nos veríamos obligados a perder una inmensa cantidad de tiempo en realizar acciones tan sencillas como encontrar nuestra casa, hacer las cuentas al comprar en el supermercado o encontrar la palabra exacta para decir qué queremos comer. ¿Qué pasaría si tuviésemos que hacer esto paso a paso cada día?

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

¿Para qué lo hacen?

El aprendizaje es indispensable para nuestro bienestar. Es urgente teorizar sobre él para alcanzar logros tan importantes como diseñar programas educativos que se ajusten mejor a las necesidades de las futuras generaciones. Pero también es imprescindible conocer sus bases para solucionar de forma más eficiente los retos del día a día y adaptarnos mejor al mundo que nos rodea.

¿Cómo lo hacen?

Lo más probable es que nos imaginemos a expertos trabajando con niños en una clase. Además de utilizar métodos como entrevistas, cuestionarios o la observación, en los laboratorios también se experimenta con personas y otros seres vivos como conejos o ratas (respetando las normas éticas). Los animales son esenciales para explicar los actos más básicos.

Obviamente, las circunstancias a las que se tiene que adaptar un conejo (labores como no hacerse daño o encontrar comida) difieren mucho de las que se presentan en nuestro día a día (interactuar con centenares de conocidos en las redes sociales o procurar no caer mal a nuestro jefe), que nos ofrecen una infinidad de posibilidades y quebraderos de cabeza. Pero algunos resultados pueden extrapolarse a nuestras vidas.

Principales teorías del aprendizaje

En este apartado conoceremos lo que dicen las teorías más estudiadas sobre este tema en la actualidad.

1. Teoría del aprendizaje de Pavlov

Pavlov es un psicólogo y fisiólogo ruso célebre en la historia de la psicología por sus aportaciones al conductismo. Esta vertiente psicológica predominó en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Buscaba las respuestas del secreto del aprendizaje en laboratorios bajo condiciones tremendamente estrictas.

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.

Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado. El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.

Por ejemplo, si cuando pruebo una receta de pasta (estímulo condicionado), me duele el estómago (estímulo incondicionado), es posible que relacione mi malestar con los macarrones. Posteriormente, se producirá una respuesta condicionada, que es mi recién adquirido disgusto hacia ese plato.

Esta teoría también explica otros procesos como la generalización de los estímulos, saber que todos los semáforos en verde nos dicen que podemos cruzar, o la extinción, cuando dejamos de dibujar porque ya no nos dan premios en el colegio.

Estas ideas han dado lugar a innumerables investigaciones posteriores, pero también han suscitado diversas y agudas críticas. Este tipo de aprendizaje es demasiado rígido para explicar gran parte de las conductas humanas. Nuevos modelos siguen revisando estos pensamientos.

2. Teoría del aprendizaje de Piaget

Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

El aprendizaje existe gracias a los cambios y a las situaciones novedosas. Nuestra percepción del mundo se renueva a medida que crecemos. Este proceso está compuesto por esquemas que nosotros ordenamos mentalmente. La adaptación tiene lugar mediante un proceso de asimilación, que modifica la realidad externa, y otro de acomodación, que cambia nuestras estructuras mentales.

Por ejemplo, si acabamos de conocer a un vecino nuevo y hemos tenido malas experiencias previas, pensaremos “es un cotilla” (asimilación). No obstante, si vemos que es discreto y prudente, nos veremos obligados a alterar nuestra clasificación previa (acomodación) y reconocer que también hay vecinos agradables.

Por otra parte, la organización procura integrar las diferentes adaptaciones a lo largo de nuestro desarrollo entre diferentes estadios del desarrollo (de forma vertical) o dentro del mismo estadio de desarrollo (de forma horizontal). Adaptación y organización se complementan mediante la “equilibración“, que autorregula nuestro aprendizaje.

3. Teoría del aprendizaje significativo de Ausubel

Ausubel es uno de los máximos exponentes del constructivismo y fue muy influido por Piaget. Este psicólogo y pedagogo opinaba que para que la gente aprenda es preciso actuar sobre sus conocimientos previos. Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo comprenda lo que es un mamífero, primero tendré que comprobar que sabe lo que es un perro y saber cómo piensa para actuar en consecuencia. Estos conceptos se integran mediante organizadores previos que buscan la coherencia en nuestro cerebro.

Esta teoría está muy centrada en la práctica. El aprendizaje significativo contrasta con el aprendizaje de memoria (retener largas listas sin discurrir) porque produce conocimientos mucho más duraderos que se interiorizan mejor. Con el tiempo los conceptos se van relacionando y jerarquizando para ahorrarnos muchos pasos cada vez que queramos hablar sobre un tema determinado o hacer cosas como jugar al baloncesto.

4. Teoría del aprendizaje social de Bandura

La teoría de Bandura hizo hincapié en el papel de las variables sociales y unió la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.

Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

Los más pequeños pueden saber que no está bien pegar a sus compañeros, pero si interiorizan la violencia de su serie favorita es posible que mantengan conductas agresivas en contextos y momentos diferentes. Es decir, si ven en la tele que un problema se solucionó con un puñetazo, tal vez den un empujón a un amigo la semana siguiente para conseguir un juguete en la escuela.

Aplicar las teorías del aprendizaje en la educación

Frecuentemente, cuando nos hablan de aprendizaje pensamos en los niños y los colegios. Este proceso influye en todas las etapas de la vida, pero lo que aprendemos en nuestra infancia y cómo lo hacemos nos marcará para siempre. Es complicado encontrar un solo padre que no desee descubrir las claves del aprendizaje para mejorar la educación de sus hijos.

Vivimos en un entorno cambiante, estamos expuestos a numerosos personajes y situaciones que abarcan desde lo más rutinario hasta lo más excéntrico que podamos imaginar. Los profesionales del futuro deberán ser capaces de enfrentarse a una sociedad que se transforma cada día a una velocidad mayor y estar a la altura.

Se debe encontrar una manera de educar a los miembros de la próxima generación para que sepan desenvolverse en un entorno cada vez más virtual y globalizado. En primer lugar, hay que seguir investigando estas teorías y proponiendo otras alternativas que se adapten a la realidad. Esto nos permitirá avanzar y rediseñar las medidas educativas que no permiten a la gente desarrollar su máximo potencial.

Hacer descubrimientos en este campo es una tarea ambiciosa y complicada. Pero sí podemos observar las reacciones de nuestros hijos al combinar varios métodos de enseñanza para ver qué se adapta mejor a ellos.

Por ejemplo, si queremos que nuestro pequeño aprenda a hablar inglés podemos probar a que cante canciones en ese idioma o a darle pequeñas recompensas en un juego por cada acierto. Con un sistema de aprendizaje flexible que contemple las necesidades particulares de cada persona se puede alcanzar un extra de motivación que logre excelentes resultados.

¿Cuál es la mejor teoría del aprendizaje?

Es lógico que al encontrarnos con posturas tan diferentes nos surjan dudas. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado? Para resolver estas cuestiones podemos imaginar las teorías como si fuesen personas. No hay dos iguales. Cada una contempla la realidad desde su punto de vista particular.

Hay que recordar que estos modelos han sido ideados y desarrollados por gente como nosotros, con sus diferentes experiencias, puntos de vista, contextos, objetivos, etc.

De momento no se puede explicar completamente el aprendizaje desde ninguna de ellas. Estas explicaciones van surgiendo a medida que los profesionales hacen descubrimientos o proponen nuevos rumbos y los debaten entre ellos. Son modelos dinámicos que no podemos dar por definitivos.

Consejos prácticos para emplear las teorías del aprendizaje en la vida cotidiana

1. Observa los resultados del aprendizaje

Da igual si quieres mejorar tu aprendizaje o el de tus conocidos. Por ejemplo, imagina que tu pareja quiere hacer deporte, pero le cuesta adquirir hábitos saludables y es un poco patosa. Podéis intentar buscar una hora en la que esté relajada, ir estableciendo paralelismos entre sus actividades favoritas y el nuevo deporte, señalar pequeñas metas, etc. De esta forma veremos qué funciona y qué no.

2. No te preocupes si no funciona un determinado método de aprendizaje

No olvidemos que no solo importa el resultado, también podemos disfrutar del proceso de aprendizaje. Tal vez el problema es que no has encontrado la mejor forma de aprender. Es probable que, a medida que vayas intentándolo y conociéndote, acabes encontrando la estrategia óptima para tus objetivos.

3. No te obsesiones con las teorías

Estas explicaciones nos ayudan a establecer una buena base teórica. Pero debemos recordar que cada persona es distinta y que dependiendo de la situación igual necesita un procedimiento u otro. El proceso que tiene lugar a la hora de intentar eliminar una fobia no es el mismo que se lleva a cabo para memorizar la lista de la compra.

4. Busca retos

El aprendizaje no es un proceso independiente, ya que está intensamente relacionado con otros, como la memoria, la atención o la motivación. Por mucho que deseemos aprender algo y lo conectemos a las teorías, si no lo intentamos de verdad no lo conseguiremos. Todos hemos experimentado la diferencia que existe entre aprender solo para el examen una asignatura que nos aburre y desear saber más sobre un tema que nos apasiona, como todos los resultados de nuestro equipo de toda la vida o las canciones de nuestro grupo favorito.

5. Si algo va mal, busca ayuda

Si estás preocupado por ti o sospechas que alguno de tus allegados tiene un problema especial con el aprendizaje, es prioritario que busques la ayuda y el apoyo de un profesional. Seguro que consigue ayudaros.

Muchas gracias por leer este artículo acerca de las Teorías de aprendizaje. Si te ha gustado, o tienes alguna duda, deja un comentario en el recuadro de abajo.

Cómo aprende el cerebro: Factores que favorecen el aprendizaje

Entender cómo aprende el cerebro nos ayuda a vislumbrar nuevas estrategias de aprendizaje. El método de enseñanza tradicional ha quedado obsoleto y es hora de buscar alternativas en la neuroeducación. En este artículo te contamos cómo aprende el cerebro, te damos algunos consejos que te ayudarán a favorecer el aprendizaje.

Cómo aprende el cerebro. Foto: Natasha Connnell, Unsplash.com

¿Cómo aprende el cerebro? Repetir una y otra vez diferentes datos, hasta que logramos memorizar una determinada información, no es la mejor forma de aprender. Diferentes estudios científicos han demostrado que factores cómo la sorpresa, la motivación, la emoción, el deporte, la novedad, o el trabajo en equipo, son ingredientes indispensables para favorecer y fomentar el aprendizaje y conocimiento.

La estrategia de educación que seguimos actualmente no es la adecuada. Para ayudar a educar y a aprender mejor, debemos comenzar a aplicar en las escuelas los descubrimientos sobre cómo aprende nuestro cerebro. Procesar secuencias monótonas de información no nos enseña a enfrentarnos al mundo. No aprendemos al memorizar, sino al experimentar, al involucrarnos y al practicar con nuestras manos.

Para aprender es necesario introducir una novedad que logre sacar del letargo a nuestro cerebro. De esa manera, favorecemos no sólo la atención sino también la memoria. La información nueva y llamativa se almacena en nuestro cerebro de manera más profunda. Según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la actividad cerebral registrada durante una clase, es similar a la hallada viendo la televisión, es decir, prácticamente nula. Con interminables charlas en las que se bombardea a los alumnos con información estamos consiguiendo el efecto contrario al buscado.

Según el neuropsicólogo J.R. Gamo el cerebro necesita emocionarse para aprender. Cuando el cerebro adquiere información novedosa lo procesa el hemisferio derecho del cerebro (relacionado con la intuición, las imágenes y el pensamiento creativo).

Por tanto, el lenguaje, y la charla que un profesor puede dar a sus alumnos en clase, no juega un papel importante en el aprendizaje. Justo al contrario, fomenta que los alumnos desconecten y se distraigan con mayor facilidad.

Para comprender cómo aprende el cerebro, es importante conocer cómo siente, cómo procesa y almacena información.

Plataforma Neuroeducación de CogniFit: Cómo aprende el cerebro

Recientemente, cada vez es más frecuente encontrar el prefijo “neuro-” asociado a distintas ciencias. Esto ha generado la creación de nuevas disciplinas como el neuromarketing, la neurotecnología, la neurolingüística y la neurodidáctica. Y es que la neurociencia cada vez tiene un papel más relevante en la explicación de la realidad científica. Conocer el funcionamiento cerebral ayuda a comprender mejor fenómenos como el que nos ocupa: cómo aprende el cerebro.

¿Te gustaría ver una demostración de cómo funciona esta herramienta líder en neuroeducación? Clickando en este enlace, puedes concertar una cita para hablar directamente con Rafael Domenech. Este profesional de CogniFit resolverá todas tus dudas, y te explicará todo lo que necesitas saber sobre cómo la tecnología educativa puede ayudarte a identificar posibles trastornos del aprendizaje, y rehabilitar las principales habilidades cognitivas de los alumnos.

La neurodidáctica aúna los conocimientos y métodos de la neurociencia encaminados a favorecer el proceso de aprendizaje para ayudarnos a enseñar y aprender de una manera más eficaz. Desde CogniFit y con miras a favorecer la atención a distintas necesidades educativas se ha creado la plataforma neuroeducativa para colegios y profesores. Se trata de una plataforma de neuroeducación creada por especialistas en neuropsicología, que pretende ayudar a educadores no especializados en psicopedagogía a evaluar los procesos de aprendizaje y conseguir los mejores resultados en sus alumnos.

CogniFit Neuroeducación: Cómo aprende el cerebro

Factores que favorecen el aprendizaje. Aprender a aprender

1- En el aprendizaje una imagen vale más que mil palabras

En situaciones muy conocidas o rutinarias el cerebro se vuelve vago. La clave es aprovechar la búsqueda de novedad del cerebro humano. Para aprender el cerebro necesita estímulos nuevos.

¿Cómo aprende el cerebro? Una buena idea a la hora de enseñar consiste en pasar de lo lingüístico a lo visual. Sustituir el discurso teórico oral por una charla apoyada por imágenes, mapas conceptuales, vídeos y demás material audiovisual estimula al alumno, y favorece su participación en el aprendizaje.

Ante estímulos novedosos se activa toda la corteza cerebral. Se trata de una característica fisiológica que sirve para afrontar cualquier tipo de estímulo independientemente de su naturaleza. Esta peculiaridad juega a nuestro favor en el aprendizaje. Y es tan simple como introducir cambios durante nuestro discurso como gestos, expresiones faciales, contacto ocular o cambios en la entonación. Pero no hay nada que active más el cerebro que una imagen nueva o un vídeo entretenido. Si logramos que se active toda la corteza estaremos favoreciendo un pensamiento más integrado que poco tiene que ver con la memorización forzosa y está muy relacionado con un aprendizaje eficaz y duradero.

2- Emocionarse es vital para el aprendizaje

Seguramente todos recordemos a ese profesor o profesora que nos marcó para bien o para mal. Si atendemos a cómo aprende el cerebro según la neurociencia esto tiene una explicación muy sencilla.

La emoción y la cognición están estrechamente relacionadas y el diseño anatómico cerebral es coherente con esta relación. La información que captamos viaja primeramente por sistemas como el límbico, la parte primitiva o emocional del cerebro. Después, es enviada a la corteza; la parte más analítica y más nueva filogenéticamente.

La parte más emocional está conectada con estructuras relacionadas con la supervivencia como la amígdala. Por este motivo, la amígdala está destinada a consolidar un recuerdo de una manera más eficaz. Es importante conseguir llegar a esta parte emocional para que la información permanezca y el aprendizaje sea eficaz. Cómo aprende el cerebro: Por ejemplo, contar historias es una manera magnífica de activar estructuras subcorticales y aprender mejor.

A este respecto el neurólogo mexicano Jaime Romano ha diseñado un modelo conocido como neuropirámide. El modelo, cuenta con seis peldaños en los que se plantea qué sucede con la información sensorial hasta que se convierte en aprendizaje. Descubrió que el procesamiento de la información está muy ligado a procesos emocionales.

Según Romano: “Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fijar su atención”.

2- Trabajar con compañeros es estimulante

El cerebro se estimula cuando interactuamos con los demás y la motivación aumenta. Si tenemos alumnos motivados, tenemos alumnos atentos; y si tenemos alumnos atentos, es más probable que ese aprendizaje sea significativo y lo recuerden de por vida.

Cómo aprende el cerebro: El aprendizaje cooperativo resulta de gran utilidad en el desarrollo de habilidades sociales, sentimientos de autoeficacia, favorecimiento de la empatía y la habilidad de escucha entre otras. Este tipo de tarea tiene muchos beneficios siempre y cuando se plantee desde la perspectiva cooperativa y no competitiva ni individualista. Para ello, es necesario que cada uno alcanza sus objetivos solo si los otros alcanzan los suyos. Investigaciones al respecto han concluido que las situaciones cooperativas son superiores tato a las competitivas como a las individualistas.

3- Las TICs (nuevas tecnologías), un aliado en el aprendizaje

Las tecnologías de la información y la comunicación favorecen la atención sostenida y estimulan las partes más creativas de nuestro cerebro.

Marc Prensky, experto en educación, afirma que el sistema educativo actual es anacrónico y debería ser reemplazado por otro acorde a la realidad actual. No es sensato contar con tecnología del siglo XXI y seguir enseñando como desde hace 200 años.

Cómo aprende el cerebro: Para conectar con las emociones y utilizar un material que resulte significativo para los alumnos es imprescindible hacer uso de las TICs. Tenemos que ser conscientes de que estamos tratando con nativos digitales y por ende el formato digital es más atractivo.

Lo interactivo que tienen las tecnologías de la información favorecen que la atención no decaiga. El material audiovisual que manejan también favorece el almacenamiento de la información.

Todo son ventajas si sabemos hacer un buen uso de las TICs para estimular y complementar el aprendizaje en el aula.

3- Jugar o practicar deporte también es aprender

La actividad física favorece que los músculos segreguen una proteína que al llegar al cerebro favorece la plasticidad neuronal. Esta plasticidad se traduce en un aumento del número de conexiones neuronales y sinapsis.

Supone un error desapuntar a los alumnos de actividades deportivas, porque éstas favorecen el aprendizaje y la memorización. Según el profesor de la Universidad de Barcelona David Bueno, tan necesario es aprender a enseñar en las aulas como otorgarle peso al desarrollo y ocio personal.

4- El cerebro aprende a través del contacto con la naturaleza

Es un error mantener al alumno sentado, estático, escuchando información de forma pasiva. El alumno ha de ser agente activo de su aprendizaje. Pero al igual que queremos que los alumnos estén activos intelectualmente también es importante que lo estén físicamente. Por ello, en la medida de lo posible, es muy ventajoso salir del aula para aprender. Si bien con salir del aula conseguimos empezar a movilizar nuevas estructuras cerebrales muy positivas para el aprendizaje; lo ideal seria poder llevarlo a cabo en la naturaleza.

Si nos fijamos en cómo aprende el cerebro, la naturaleza es un entorno perfecto de aprendizaje, especialmente en edades tempranas.

En el mundo de la naturaleza podemos encontrar infinidad de estímulos con distintas formas, colores, movimiento, profundidad. Esta diversidad de características sumado a lo beneficioso de hacer vida al aire libre favorecen el aprendizaje eficiente. De esta manera, lograríamos los mejores resultados en la enseñanza al menor coste posible.

5- Un buen descanso es fundamental en el aprendizaje

En ocasiones pasamos por alto la importancia de una buena alimentación para el cerebro (el cerebro necesita vitaminas), o un buen descanso en el aprendizaje. El descanso está íntimamente relacionado con procesos implicados en el aprendizaje tan importantes como la memoria, la atención y la motivación.

Los horarios académicos son por lo general matinales y generalmente no están sincronizados con los ritmos biológicos de los alumnos. Esto se debe en parte a que las rutinas (televisión, cena, videojuegos, irse a dormir tarde) no favorecen el descanso. Ver la televisión antes de dormir implica una alta estimulación del sistema nervioso que dificulta el sueño. Ocurre de manera similar con los videojuegos, el ordenador, el móvil y demás gadjets tecnológicos. La cena muy cercana a la hora de dormir impide hacer una adecuada digestión que dificulta el descanso. E irse a dormir tarde implica dormir menos horas y por lo tanto al madrugar el cuerpo se resiente.

De esta manera, nos encontramos con alumnos que como zombies acuden sin ganas al colegio. Podemos evitar que acudir a clase sea tan aversivo si instauramos una rutina al irse a dormir. Hay que evitar una excesiva estimulación, dormir poco o comer antes de dormir.

¡Muchas gracias por leer! Espero que el artículo sobre cómo funciona el cerebro, os resulte interesante, no dudéis en dejarme abajo vuestros comentarios y preguntas.

Educación emocional ¿cómo enseñar emociones?

Podemos sobrevivir un día sin hablar, sin salir, sin dormir… pero ¿podemos estar un día sin sentir? Las emociones nos acompañan en todo momento. Cada estímulo, situación o pensamiento genera un gran abanico de sensaciones que alteran nuestro ánimo. Conoce esta guía útil sobre la educación emocional: Qué es, por qué es importante y cómo trabajarla a cada edad. La enseñanza emocional modela nuestra personalidad y es una competencia fundamental para nuestra vida. ¡Aprende a gestionarla! 

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional se puede definir como la herramienta que proporciona la capacidad para identificar las propias emociones y las de los demás; regularlas, fomentando la experimentaciones positivas y evitando los efectos de las negativas.

La educación emocional no persigue que todo individuo experimente una misma emoción de igual forma ante un mismo hecho, sino que perminte trabajar nuestros sentimientos, acercándonos a ellos y maximizando los beneficios que pueden aportarnos. El principal objetivo de la educación emocional es conceder a cada sujeto las herramientas necesarias para experimentar de forma provechosa sus emociones.

Las emociones son variaciones en nuestro ánimo, gratificantes o no, que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. En sí mismas son naturales, universales y adaptativas; sin embargo cada estímulo puede provocar en cada individuo una emoción completamente diferente.

El término educación se referiere, en un contexto formal, a una formación reglada y previamente planificada de contenido generalmente académico (educación física, musical, matemática, lingüística…). También hablamos de educación para referirnos a instrucciones menos formales, pero que persiguen impartir contenidos similares. Por otro lado, la educación también se refiere a la adquisición de pautas de cortesía y modales adecuados. En principio, parece que trabajando todos estos aspectos un individuo conseguirá desarrollarse de forma adecuada. ¿Son en estos casos trabajadas nuestras emociones?

Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.

Robert Fripp.

¿Por qué trabajar la educación emocional?

Los niños nacen con una larga lista de tareas. A los pocos meses de vida, los padres se encuentran en una expectante espera por escuchar las primeras palabras de sus hijos. Se esfuerzan por impulsar su desarrollo lingüístico; repitiendo cada palabra, gesticulando e intensificando cada vocalización. Después esperan sus primeros pasos, facilitándole instrumentos y apoyos que facilitan esta labor.

Cuando el niño crece comienza una exhaustiva búsqueda de una escuela que le proporcione una buena educación. Dentro del aula quedan desde el inicio establecidos los contenidos mínimos apropiados para cada etapa educativa. Los niños deben aprender a leer, escribir, sumar… en un curso determinado. Cada tres meses se evalúa si cada alumno progresa o no adecuadamente; y al final de cada año se cuestiona si debe avanzar de nivel junto al resto de sus compañeros o debe por el contrario reforzar conocimientos.

Si un alumno no alcanza los contenidos mínimos estipulados para su edad en matemáticas, lengua, ciencias o inglés nos preocupamos. No está al mismo nivel que el resto de sus compañeros. ¿Qué ocurre cuando un niño no es capaz de empatizar con el resto de miembros del grupo aula? ¿Y cuando no es capaz de autorregular sus emociones de forma favorable? Probablemente nada, ya que estos aspectos no son consideradas en la evaluación educativa de los más pequeños. Normalmente, en la escuela hay poco espacio para la educación emocional.

Un niño con una adecuada instrucción académica tendrá grandes posibilidades de desarrollar favorablemente su inteligencia. De la misma manera, un niño con una adecuada instrucción emocional será emocionalmente inteligente. Es decir, tendrá consciencia de sus emociones y aprenderá a canalizarlas, para experimentarlas de manera saludable. Sabrá enfrentar la frustración y las dificultades que puedan presentarse. Además, será proactivo con su entorno y con quienes le rodean; siendo capaz de detectar y comprender los sentimientos de los demás.

Educación emocional. ¿Cómo trabajarla en cada etapa?

1- Educación emocional en niños de 0 a 3 años

El niño es capaz de experimentar emociones desde el primer momento de su vida. Esta etapa se caracteriza principalmente por la novedad y la indefensión. El niño se enfrenta desde que nace a continuos estímulos novedosos capaces de despertar en él multitud de respuestas. Dichas respuestas nos muestran sus gustos, preferencias y sensaciones de forma perceptible. En esta etapa ya comenzamos a observar claros indicios del futuro carácter y temperamento de cada niño, aunque es cierto que estas características son aun muy moldeables. Es por ello que es esencial una educación emocional temprana. A los tres años el niño no ha adquirido una identidad estable; sin embargo, la estrategias de trabajo emocionales que se le concedan tendrán un peso fundamental en su futura capacidad para motivarse y en su tolerancia ante la frustración.

Pautas para trabajar la educación emocional de 0 a 3 años:

  • Establecer vínculos afectivos cálidos, que les permitan sentirse seguros y protegidos. Conoce la teoría del apego, y los diferentes estilos de apego que existen.
  • Servirles de apoyo en su exploración del mundo, fomentando la búsqueda de situaciones novedosas y permitiéndoles experimentar por si mismos.
  • Atender sus necesidades, ayudándoles a resolver dificultades.
  • Fomentar en su entorno un ambiente positivo, alegre y animado.
  • Dejar espacio para la comunicación, incluso antes de que esta sea verbal o claramente perceptible.

2- Educación emocional en niños de 3 a 6 años

En esta etapa del desarrollo del niño se produce un importante desarrollo de los distintos procesos cognitivos (atención, memoria, percepción, pensamiento y lenguaje). Dicho desarrollo produce una gran explosión emocional. El niño ya ha definido distintas emociones. Es capaz de razonar sobre sus sentimientos y explicar sus sensaciones. Además vincula las distintas emociones que siente a distintas causas e incluso modifica su expresión para cada contexto. Por ejemplo, no es nada extraño encontrar a unos padres que se sorprendan con el comportamiento de su hijo en el aula, muy diferente al demostrado en otras situaciones.

Pautas para trabajar la educación emocional de 3 a 6 años:

  • Promover un comunicación activa y cercana, que les anime a compartir sus emociones con quienes les rodean. ¿Cómo educar en valores a nuestros hijos?
  • Reflexionar de forma conjunta sobre los estados detectados en los demás.
  • Aportarles progresivamente estrategias para superar fracasos y dificultades de forma cada vez más autónoma.
  • Animarles a compartir con los iguales sus deseos e inquietudes; y motivarles para interesarse por los deseos e inquietudes de los demás.
  • Inculcarles la importancia de valorar los pequeños detalles y fomentar una actitud positiva hacia el futuro.

3- Educación emocional en niños de 6 a 12 años

Esta etapa se caracteriza por la pérdida progresiva de creencias fantasiosas, que son substituidas por razonamientos más realistas. Los niños comienzan a comprender, expresar y percibir la realidad de forma mucho más fiel al contexto; por tanto, detectan mucho mejor las emociones propias y ajenas, y las transmiten de forma más coherente. Esta etapa se caracteriza también por una pérdida paulatina de la espontaneidad que caracteriza la niñez. Estos cambios son efectos naturales del desarrollo madurativo de cada individuo; sin embargo, sin una educación emocional adecuada, estas alteraciones en su forma de percibir el mundo pueden provocar el padecimiento de emociones negativas.

Pautas para trabajar la educación emocional de 6 a 12 años:

  • Impulsar la autoconfianza; la seguridad en sí mismos y en sus decisiones. ¿Cómo mejorar la autoestima?
  • Dejar progresivamente espacio para que comiencen a resolver sus dificultades por si mismos, haciéndoles saber que siempre tendrán con quien contar.
  • Promover la comunicación intrapersonal, él diálogo interno y la reflexión sobre uno mismo.
  • Evitar cohibir la expresión de sus emociones negativas, ayudándoles a experimentarlas de forma justificada y con una intensidad adecuada.
  • Fomentar una vivencia tan natural de las emociones que no de lugar a avergonzarse de experimentarlas.

Educación emocional en adolescentes

La educación emocional en esta etapa tiene una importancia sobresaliente. En la adolescencia los niños dejan de ser niños y se preparan para la vida adulta. Es un periodo cargado de desafíos; enfrentan nuevos derechos, obligaciones y responsabilidades. Además experimentan numerosos cambios físicos y psicológicos que provocan numerosas emociones que deben encajar. Una adecuada educación emocional en este momento permitirá que no se sientan solos ante dichos cambios, sepan enfrentarlos y los vivan con entusiasmo.

Pautas para trabajar la educación emocional en la adolescencia:

  • Vigilar que los cambios experimentados no afectan de forma negativa a su autoestima.
  • Enseñarles a controlar la impulsividad, ayudándoles a ser cada vez más conscientes de las consecuencias de sus actos.
  • Trabajar profundamente la empatía, fomentando su interés para detectar emociones ajenas.
  • Fomentar su capacidad de colaboración comunitaria y trabajo en equipo, haciéndoles ver los beneficios de su implicación en la sociedad.
  • Ayudarles a fortalecer su identidad personal, firmeza y autorespeto; aunque esto suponga a veces ir en contra de la mayoría.

Educación emocional en Adultos

Aunque es cierto que en esta etapa cada individuo manifiesta mayor estabilidad emocional, no es menos importante seguir trabajando este aspecto. Este periodo se caracteriza por la presencia de multitud de compromisos (profesionales, sociales, familiares, intrapersonales…) a los que hacer frente. El individuo debe lograr conciliar estos deberes con su principal objetivo vital, la búsqueda de la felicidad. Esta conciliación provocará en algunas ocasiones la experimentación de emociones satisfactorias y placenteras, y en otras las más desagradables y frustrantes. Trabajando la educación emocional el individuo logrará afrontar de forma saludable los distintos contratiempos que puedan presentarse.

Pautas para trabajar la educación emocional en Adultos:

  • Buscar tiempos de encuentro con uno mismo, espacios de reflexión y meditación personal.
  • Trabajar la capacidad para reconocer las propias limitaciones, ante los demás y ante sí mismos, trabajando la humildad para ser capaces de pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Promover una escucha activa que les permita, además de atender las comunicaciones de quienes les rodean, aportar propias ideas, pensamientos y consejos que enriquezcan a otras personas.
  • Adquirir estrategias de combate contra la monotonía y el conformismo, fomentando la ilusión y el entusiasmo. Impulsar la creación continua de nuevos sueños y aspiraciones.
  • Fomentar la apertura mental y la flexibilidad, asumiendo un papel dinámico permanente en su desarrollo.

Educación emocional en la tercera edad

La última etapa de la vida adulta muestra grandes evidencias del paso del tiempo. Esta etapa está fuertemente marcada por el desarrollo de las anteriores, por tanto existen maneras muy diversas de vivirla. Sin embargo podemos destacar una característica bastante significativa de este periodo, la presencia de emociones melancólicas producidas por frecuentes pérdidas que se experimentan, y la inquietud por el desenlace de la propia vida. Una educación emocional adecuada permitirá que la persona viva su vejez de forma plena, encarando los temores propios y naturales de este momento.

Pautas para trabajar la educación emocional en la tercera edad:

  • Promover las capacidad expresiva emocional; para que resulte fácil compartir miedos y preocupaciones, y no tratar de afrontarlos en soledad.
  • Trabajar la autoestima, para que los deterioros físicos y psicológicos propios de la edad sean comprendidos de manera natural y no provoquen emociones dañinas.
  • Participar en comunicaciones interpersonales con frecuencia, incluso cuando se hayan perdido habilidades sociales o comunicativas.
  • Adquirir estrategias de adaptación al cambio, para que comprendan las novedades de su entorno y de las nuevas generaciones; y estas no les causen malestar.
  • Aprender a canalizar el desconsuelo y fomentar la superación y recuperación emocional tras las adversidades.

Ventajas de la educación emocional en la personalidad

Hasta ahora hemos expuesto el por qué es necesaria una adecuada educación emocional y hemos concretado distintas pautas adecuadas a cada etapa del desarrollo evolutivo. Pero, ¿qué consecuencias se producen en nuestra personalidad tras trabajar estos aspectos?

Un individuo que ha educado sus emociones…

  • Reconoce y comprende sus sentimientos y es capaz de justificarlos.
  • Desarrolla habilidades para dominarlas, graduarlas y adecuarlas.
  • Predice las consecuencias que producirán en si mismo.
  • Reconoce las emociones que los demás manifiestan y es capaz de actuar en consecuencia de manera productiva.
  • Previene emociones negativas, evitando los efectos dañinos que produce.
  • Adopta una actitud positiva ante la vida.
  • Aumenta su capacidad de emprendimiento y automotivación.
  • Es capaz de tolerar la frustración y gestionar conflictos con habilidad.
  • Desarrolla su capacidad de liderazgo.
  • Establece relaciones interpersonales satisfactorias y es capaz de construir vínculos intensos y seguros con los demás.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿crees que es importante la educación emocional? ¿Qué estrategias utilizas? Comparte con nostros tus dudas y experiencia.

Motivación intrínseca: La motivación que aparece cuando hacemos algo que disfrutamos

¿Qué nos impulsa a pintar un cuadro o a apuntarnos a clases de baile? ¿Qué conduce a algunas personas a dejarse la vida en un asunto que no les aporta ningún beneficio económico? ¿Y qué nos proporciona la energía suficiente para luchar por alcanzar nuestras metas? La responsable de estas acciones en numerosos casos es la motivación intrínseca. En este artículo te hablaremos sobre la fuerza que nos ayuda a no rendirnos a la hora de satisfacer nuestras necesidades de crecimiento personal.

Motivacion intrinseca

¿Qué es la motivación intrínseca?

La motivación es un proceso psicológico que nos mueve a actuar de una forma determinada. Podemos estar motivados para presentarnos a un concurso, echar la siesta o huir de una amenaza. La motivación nos ayuda a adaptarnos al mundo y a afrontar las diferentes demandas de cada situación.

Las causas que dan lugar a los procesos motivacionales varían notablemente de unas personas a otras. Incluso difieren en nosotros mismos dependiendo de las circunstancias. En función de cuáles sean las razones que nos inviten a llevar a cabo una actividad, podemos distinguir entre la motivación intrínseca y la extrínseca.

La motivación intrínseca se origina en nuestro interior cuando estamos realmente interesados en comportarnos de cierta forma sin buscar una recompensa. Un ejemplo de motivación intrínseca es ser voluntario en una ONG aunque el tiempo que se dedique a esta actividad no sea remunerado y no reporte ningún beneficio además de la satisfacción personal.

En cambio, la motivación extrínseca es ocasionada por las recompensas externas (o por la evitación de castigos). Una demostración son los esfuerzos de una persona por obtener un aumento de sueldo. Existen varias diferencias entre la motivación intrínseca y la extrínseca, pero la principal son las expectativas de recibir recompensas o castigos.

La misma tarea puede ser motivada por razones extrínsecas o intrínsecas. Por ejemplo, algunas personas van al gimnasio para obtener un premio como adelgazar. En cambio, para otras su fin es el deporte en sí mismo.

En este artículo nos centraremos en la motivación intrínseca. Descubre aquí sus aspectos esenciales y cómo incrementarla.

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Motivación intrínseca: Características

  • Podemos influir en nuestra motivación intrínseca: En ocasiones cuesta descubrir cuáles son los retos que nos permiten dar lo mejor de nosotros mismos. No obstante, siempre estaremos a tiempo para encontrar actividades que despierten nuestra curiosidad y también podemos cambiar el enfoque con el que contemplamos nuestra rutina.
  • Los premios pueden provocar que la motivación intrínseca desaparezca: Se ha demostrado en diversos experimentos y en diferentes culturas que remunerar económicamente ciertas tareas disminuye el rendimiento de las personas. ¡¿Cómo es esto posible?! Según la teoría de la sobrejustificación, el interés por una labor decrece si nos premian extrínsecamente. Por ejemplo, si nos gusta dibujar y nos pagan por trabajar como ilustradores, es probable que pasemos de crear nuestras obras con pasión a pensar que son una obligación.
  • También existen recompensas que fomentan la motivación intrínseca: A pesar de lo que hemos comentado en la característica anterior, gratificaciones como las muestras de apoyo o el reconocimiento de la gente que nos importa pueden incrementar nuestras ganas de seguir dedicándonos a las labores que nos motivan. Los premios materiales y esperados son los que más nos dificultan continuar desarrollando nuestras habilidades y dedicándonos a tareas que nos entusiasman.
  • El grado de dificultad de la tarea repercute en la motivación intrínseca: Los retos nos invitan a ser perseverantes y a desarrollar al máximo nuestras habilidades. Sin embargo, también necesitamos creer que podemos superar los desafíos que se nos presentan. Por otra parte, las actividades demasiado fáciles directamente no llaman nuestra atención y tampoco nos interesan. Cuando encontramos el equilibrio perfecto y disfrutamos plenamente de una tarea, entramos en estado de flow, como afirma Csikszentmihalyi (hablaremos más sobre él en el último apartado).

Motivación intrínseca: Aplicaciones y ejemplos

Motivación intrínseca en el aula

Nuestra educación comprende numerosas materias que nos pueden resultar aburridas o que directamente nos desagraden. Por otra parte, incluso cuando nos dedicamos a lo que nos motiva se nos presentan obstáculos. ¿Qué podemos hacer para no abandonar?

En primer lugar, es esencial reforzar la conducta de estudiar de los niños en lugar de otorgar premios por acciones como hacer los deberes. Amenazar con castigos tampoco es un buen método. Lo elemental es tratar de lograr que aprender sea una actividad satisfactoria por sí misma y no un mero medio. La motivación es vital en el proceso de aprendizaje.

Es más sencillo aprender significativamente si valoramos los conocimientos, fomentamos la curiosidad, adoptamos buenos hábitos de estudio, conectamos los contenidos que estudiamos con nuestra vida cotidiana y descubrimos sus utilidades prácticas, etc.

Motivación intrínseca en el trabajo

La motivación intrínseca es una de las claves del éxito en el área laboral. Todos conocemos la sensación de mirar continuamente el reloj para que se acabe una actividad que nos disgusta y poder dedicarnos a actividades más divertidas. Sin embargo, también sabemos que así no solemos obtener resultados satisfactorios. Estas circunstancias nos conducen a sentirnos incluso más desganados para seguir trabajando.

No es tan sencillo ocupar el puesto de nuestros sueños. Sin embargo, existen maneras de estar más motivados en nuestra vida laboral; como tomarse los descansos adecuados, mantener buenas relaciones con los  compañeros, no estancarse en la rutina y buscar nuevas formas de realizar las funciones, etc.

Por otra parte, dedicarse a actividades altruistas dentro de la organización puede incrementar la motivación de los trabajadores. La responsabilidad social corporativa en las empresas genera beneficios para los destinatarios de la ayuda y también para los que la ofrecen.

Existen otras técnicas que utilizan las empresas para incrementar la motivación de sus empleados; como darles la oportunidad de desarrollar proyectos personales cada cierto tiempo, financiar su educación o reconocer sus méritos. Resultan notablemente útiles para que los trabajadores lleguen sonriendo al trabajo y se esfuercen en lugar de contar los minutos para escaparse.

Motivación intrínseca en la vida cotidiana

Existen numerosas situaciones en nuestro día a día que cumpliremos infinitamente mejor si estamos intrínsecamente motivados. Por ejemplo, nos dedicaremos con más cariño a cocinar si nos gusta que si únicamente deseamos alimentarnos y nos conformamos con precocinados.

Las relaciones personales también tienen un papel fundamental en nuestra motivación intrínseca. Crear vínculos con otras personas nos motiva en incontables ocasiones para involucrarnos en diversas actividades. Disfrutar con amigos viendo películas o asistiendo a exposiciones artísticas son poderosos motivos para que emerjan de nosotros las ganas de ir al cine o a museos.

Motivación intrínseca: Beneficios

  • Aumenta nuestra productividad: La motivación intrínseca favorece que realicemos asociaciones de ideas más originales y la resolución de problemas creativa. Asimismo, permite que nos cansemos menos trabajando y mantengamos una actitud más positiva hacia nuestras tareas.
  • Incrementa nuestro bienestar: Saber cuáles son las actividades que nos hacen más felices y dedicar un tiempo a ellas es una fuente inagotable de satisfacción personal y profesional.
  • Eleva nuestra autoestima y nuestra autoeficacia: El esfuerzo que invertimos en las tareas que nos motivan suele ser reforzado por grandes progresos que nos hacen sentir más competentes y satisfechos. ¿A quién no le agrada y le enorgullece observar sus avances en una actividad que le encanta?
  • Nos invita a ser más autónomos: La motivación intrínseca nos impulsa a desarrollar nuestros conocimientos en el área que nos interesa, a trabajar en una tarea sin que nadie nos lo pida y a tomar iniciativas que nos permitan continuar prosperando.
  • Es más duradera que la motivación extrínseca: En numerosas ocasiones, cuando obtenemos una recompensa dejamos de intentar alcanzar la meta que perseguíamos. Por ejemplo, si nuestro objetivo era simplemente aprobar Biología y sacamos un cinco en la calificación final, es bastante probable que nos olvidemos de esa asignatura nada más conocer nuestra nota. Sin embargo, si nos apasiona esta materia, seguiremos intentando saber todo lo que podamos sobre ella aunque no tengamos más exámenes.

Por cierto, a pesar de lo positiva que es la motivación intrínseca, la extrínseca también es necesaria. Por ejemplo, no se puede dejar de pagar a los empleados de una empresa por si disminuye su rendimiento.

Es posible combinar ambos tipos de motivación. De hecho, podemos comenzar a llevar a cabo una actividad, como ir a clase de yoga para relajarnos y acabar yendo porque nos encanta. Lo relevante es no situar las recompensas externas como nuestra meta principal.

¿Cómo desarrollar la motivación intrínseca? 5 consejos fundamentales

1. Evita la rutina

La sensación de monotonía nos provoca cansancio y aburrimiento. Por ejemplo, si te encanta ir a correr por las mañanas para despejarte, puedes probar a variar tu ruta y divertirte descubriendo nuevas alternativas. Los desafíos nos motivan para implicarnos en actividades que nos apasionan.

2. Adopta una actitud positiva

Es esencial centrarse en el proceso sin presionarse por alcanzar resultados excelentes. Confiar en nosotros mismos y valorarnos positivamente es fundamental para nuestro bienestar.  Además, es importante que no olvidemos que el fin de las tareas que realizamos impulsados por la motivación intrínseca es disfrutarlas sin presiones ni pensamientos negativos.

3. No seas demasiado exigente contigo mismo

Ponernos metas inalcanzables o juzgar negativamente nuestros resultados es contraproducente para la motivación intrínseca. Es necesario que seamos críticos con nosotros mismos. También es preciso que nos autoevaluemos de forma realista. Sin embargo, es preferible que nos centremos en qué podemos mejorar y pensemos en actividades concretas para progresar en lugar de pensar únicamente en nuestros fallos y condenarnos por ellos.

4. Premia tus progresos

Aunque hemos comentado que la motivación intrínseca no estriba en las recompensas, reconocer nuestros méritos y elogiarnos a nosotros mismos por nuestros avances es esencial. Incluso podemos concedernos pequeños caprichos o descansos por el trabajo bien hecho.

5. Conecta con personas con inquietudes similares a las tuyas

Si nos encanta bailar y además pertenecemos un grupo de amigos que disfruta ensayando nuevas coreografías, nuestro interés crecerá. Es importante que podamos compartir nuestras experiencias con gente que tenga las mismas aficiones que nosotros. Afortunadamente, hoy en día es sencillo encontrar un grupo de aficionados a cualquier actividad que se nos pueda ocurrir.

Motivación intrínseca: Autores

– Abraham Maslow

Maslow es uno de los teóricos más relevantes de la motivación. Este psicólogo humanista es especialmente conocido por haber creado la pirámide de Maslow, que jerarquiza las necesidades humanas. La motivación intrínseca está especialmente ligada a la cima de la pirámide, basada en las necesidades de autorrealización. En ella nuestra existencia alcanza su máximo sentido y se desarrolla todo nuestro potencial.

– Albert Bandura

Este psicólogo creó la teoría de la autoeficacia, que mantiene que la opinión que tiene una persona sobre su ejecución en una tarea depende de sus expectativas de éxito, su perseverancia y cuánto se dedique a ella. Por ejemplo, si vemos que tras esforzarnos duramente mejoramos nuestro dominio del inglés, nos sentiremos más orgullosos y capaces de perfeccionar nuestros conocimientos del idioma.

– Eduard Deci y Richard Ryan

Ambos propusieron juntos la teoría de la autodeterminación, que plantea que nos implicamos en las actividades que nos interesan en vez de dedicarnos a las que no nos resultan interesantes. Esta teoría es especialmente relevante y aplicada en el campo del deporte. Necesitamos ser autónomos a la hora de tomar nuestras decisiones. Nuestros gustos son muy variados y cada uno actúa en función de sus preferencias.

– Mihaly Csikszentmihalyi

Este especialista en psicología positiva se dedica a investigar el estado de flujo o flow, que tiene lugar cuando nos concentramos en una tarea que no es demasiado fácil ni demasiado difícil para nosotros. En estas circunstancias perdemos la noción del tiempo centrando toda nuestra atención en ella. Un clásico ejemplo de este estado son los pintores absortos en sus obras cuando las están creando.

Csikszentmihalyi es un experto en creatividad. Ha entrevistado a numerosos especialistas destacados en sus campos para comprender mejor el estado de flow. En este vídeo nos explica parte de sus descubrimientos y la importancia de la motivación intrínseca en ellos.

Muchas gracias por leer este artículo. Te invitamos a comentar si deseas contarnos qué te motiva intrínsecamente o si tienes alguna duda.

Método Doman para enseñar a leer a bebés ¿Es tan bueno como parece?

El método Doman para enseñar a leer a bebés y a niños ya cuenta con muchísimos seguidores en todo el mundo que confían plenamente en el programa para enseñar a sus bebés a ser unos genios. Pero; el Método Doman, ¿es tan bueno como parece? En este artículo la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te expone los principios del programa, y te invita a que reflexiones de forma responsable antes de empezar a utilizarlo con tu bebé.

Método Doman

Método Doman: ¿Qué es?

El Método Doman recibe su nombre de su creador Glenn Doman, y su equipo de Investigación en los años 50 en Philadelphia (EE.UU).

Originariamente, el método Doman se creó para ayudar a niños con parálisis cerebral, pero tras una serie de resultados satisfactorios, Doman decidió extrapolar su uso al resto de niños, modificando y completando el programa.

En su libro “Cómo enseñar a leer a tu bebé”, afirma que el método tradicional de enseñanza de la lectura por medio de sílabas es erróneo, ya que sostiene que un bebé antes de los 3 años es capaz de aprender a leer si es expuesto a letras suficientemente grandes.

En el método Doman el objetivo es potenciar el aprendizaje, aprovechando al máximo y tempranamente la disposición natural y espontánea de los bebés para el aprendizaje. Mediante la estimulación de diferentes áreas sensoriales, se pretende el desarrollo integral y máximo del bebé; desde el plano intelectual, pasando por el físico, emocional y social.

Glenn Doman fundó en Philadelphia el Instituto para el Potencial del Desarrollo Humano, iniciando de esta manera lo que él y sus discípulos denominan una “revolución pacífica”.

Método Doman para enseñar a leer a bebés y niños

Método Doman: ¿En qué consiste el Programa?

Actualmente se ha situado como uno de los programas alternativos de educación infantil que más adeptos utilizan y confían para educar a sus hijos desde casa, como complementación a la educación reglada en colegios.

El Dr. Doman parte de la base de 5 principios en el desarrollo del Método Doman:

  1. Desarrollar la atención y estimulación temprana en los niños para prevenir posibles deficiencias, facilitar los procesos de enseñanza y los procesos de aprendizaje y aminorar las diferencias de desarrollo.
  2. Los niños de corta edad quieren y pueden aprender.
  3. El cerebro infantil es capaz de absorber gran cantidad de información.
  4. El proceso de aprendizaje tiene que ser divertido.
  5. Se tienen que seguir las instrucciones al pie de la letra.

El método Doman se subdivide a su vez en varias áreas; como son el Programa de lectura, el Programa de Inteligencia, el Programa musical, el Programa de escritura, el Programa de matemáticas, el Programa de excelencia física y el Programa de segundo idioma.

Estos programas se basan en inputs (entrada de información) y outputs (salida de información) con el que el niño demuestra la adquisición de un nuevo conocimiento. Los inputs que presentamos son de cualquier naturaleza, pueden ser inputs sensoriales, visuales, auditivos, etc.

A través de éste articulo voy a intentar que conozcas un poquito más acerca del Programa de Lectura, ya que es el más extendido y el que goza de mayor reputación.

Quiero señalar que el método Doman no cuenta con ninguna evidencia científica; esto quiere decir que no hay estudios que avalen su eficacia o no.

Es tarea y responsabilidad de cada padre el valorar los diferentes programas alternativos educacionales y decidir de manera sabia si utilizarlos o no con sus hijos.

El programa de lectura del Método Dolman

El programa de lectura del método Doman se basa en que el bebé puede aprender cómo se interrelacionan las letras sin necesidad de haberse aprendido ya el abecedario. De este modo, el método Doman consiste en la presentación de una serie de bits.

Los bits son unidades de información, que los padres presentan en modo de gráficos o cartulinas. Es imprescindible que el tamaño del bit presentado sea acorde a la madurez visual del bebé, y el tipo de letra y el color deben ser adecuados. Para que el bit funcione como estímulo deberá ser novedoso, representar sólo un dato y el niño tiene que enfrentarse por primera vez a él. Por ejemplo si ofrecemos como bit la palabra silla, y el niño ya sabe lo que es una silla, éste caso no funcionaría como estímulo.

¿Cómo aplicar el programa de lectura del método Doman?

Para que el método funcione, Doman insiste en que hay que ser muy riguroso. Si quieres ponerlo en práctica, presentarás a tu bebé una serie de cartulinas con palabras (bits de inteligencia) escritas con letras grandes y que pertenezcan a una misma categoría (jardín: flores, perro, árbol, columpio…) y repetirlo durante 3 veces al día.

  • Tienes que escoger 5 series de 5 bits cada uno.
  • Entre bit y bit de inteligencia no dejes pasar más de un segundo.
  • Tras la exposición de una serie completa, deja unos segundos y empieza con la siguiente.
  • Finaliza la exposición de los bits alabando la conducta de tu hijo.
  • Nunca le examines.

A tu hijo le vas a presentar estos ejercicios como un juego, y le leerás en voz alta y clara cada cartulina. Es imprescindible que estas sesiones sean muy breves para que el niño no pierda su atención o de lo contrario no surtirá ningún efecto. Es mucho más beneficioso que el bebé se quede con ganas de más, y que hagamos estos ejercicios de una manera lúdica y divertida.

El Método Doman: Ventajas y desventajas

Ante todo prudencia. Puede que tras leer este artículo se te ilumine la cara y quieras hacer de tu bebé el próximo Einstein.

No existen las fórmulas mágicas, y desde luego, el Método Doman no es una excepción. Hay que tener en cuenta que este programa ha sido diseñado para desarrollar el potencial de tu bebé de una forma temprana, por lo que debes ser prudente al creer que si lo aplicas, la inteligencia de tu hijo aumentará drásticamente. La Teoría de Piaget determina las diferentes etapas del desarrollo de los niños.

Invito a todos los papás y futuros papás a una reflexión mesurada antes de volveros “Domaníacos”. ¿¡Realmente es tan importante para ti que tu hijo sepa leer con 12 meses?! Si queremos criar a un niño inteligente, tal vez nos interese conocer estos consejos.

Si tu objetivo primordial es realmente estimular a tu bebé de una forma temprana, y enfocar el programa como una diversión lúdica más que una clase magistral, entonces puede que el programa te sirva para algo.

Si lo que quieres es presumir de hijo precoz y para ello lo vas a atosigar con cartulinas desde que se levanta, mejor olvídate de este método. Ya que si tu único objetivo es que tu bebé aprenda a leer lo más pronto posible, vivirás frustrado a la espera de resultados y le contagiarás esa frustración a tu bebé, que lo percibirá aunque sea muy pequeño, no lo dudes.

Y esta frustración puede ser muy perjudicial para tu pequeño, y conseguir efectos devastadores con los próximos aprendizajes, así que mucho cuidado.

Método Doman: ¿Es tan bueno como parece?

Desde mi punto de vista como neuropsicóloga, creo que el verdadero aporte beneficioso de este método es la relación de cariño, vínculo emocional, y el tiempo que vamos a dedicar a estar con nuestro bebé, más que quizá los resultados mesurables que pueda producir la aplicación del método Doman.

Insisto en que no hay evidencia científica ni empírica que respalde la efectividad del Método Dolman. Pero si podemos quedarnos con características y premisas que propone, que desde el punto de vista científico y neuropsicológico pueden ser muy beneficiosos para tu bebé.

Si tu bebé pasa tiempo contigo, varias veces al día, oyendo tu voz y tu tono cariñoso, será muy beneficioso para crear una vinculo emocionalmente sano con él. Además, tu pequeño no reclamará tu atención tan continuamente ya que aprenderá que por muy ocupado o ocupada que estés vas a sacar varios ratitos al día para “jugar al juego de las cartulinas”. Descubre como mejorar la autoestima de los niños.

Si reforzamos cada sesión al finalizar alabando la conducta y no los resultados obtenidos, podremos incidir de manera directa en la autoestima de nuestro bebé y en su percepción de autoeficacia. Es muy importante que nuestros elogios vayan dirigidos a su actitud: “¡Qué atento has estado cuando mamá/papá hablaba…!” “Me gusta mucho cuando te sientas a escucharme….”

Te recomiendo que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta. En el conocerás la importancia que tienen tus palabras en el desarrollo emocional e intelectual de tu bebé.

“Si realmente eres un padre responsable, sabrás obtener lo mejor de este programa para mejorar tu vínculo emocional con tu bebé, y desarrollar su curiosidad y sus ganas de aprender de una manera divertida y enriquecedora para los dos”

Si quieres más información de este programa, puedes encontrarla aquí. ¡Espero que os sirva de ayuda!

Recuerda ante todo que tu bebé es un niño, y no le pidas ni exijas más de lo que puede ni debe hacer…

No exijas a tu hijo más de lo que debe hacer

Niño inteligente: 10 consejos para que tu hijo desarrolle todo su potencial intelectual

¿Cómo criar a un niño inteligente y feliz? A los padres les preocupa el desarrollo de sus hijos, y más cuando tiene que ver con su desarrollo intelectual. Todos queremos que nuestros hijos sean inteligentes, pero pocos saben cómo fomentarlo. Aquí te desvelamos una serie de consejos para criar a un niño inteligente.

La inteligencia es una cualidad muy deseada. Parece que las personas más inteligentes son las que tienen más éxito en la vida. Aunque esto no siempre es así. En el éxito intervienen otros muchos factores. Pero lo cierto es que la inteligencia nos ayuda mucho. ¿Qué podemos hacer para fomentar la inteligencia en nuestros hijos?

Cómo criar a un niño inteligente

¿Qué es la inteligencia?

La inteligencia puede definirse como la capacidad de adaptarse al medio y resolver eficazmente los problemas que nos encontramos. Es un habilidad mental implicada en el razonamiento, en el aprendizaje, en la percepción de relaciones entre las cosas.

De alguna manera, la inteligencia es una garantía de supervivencia. Los seres humanos nos habríamos extinguido de no haber sido por nuestra inteligencia.

La inteligencia es un concepto controvertido y existen multitud de teorías que la explican. Inicialmente se pensaba que existía un factor general que explicaba la inteligencia básica (factor g). En esta época se decía que “la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia (CI)”. Esta es una definición tautológica que no aporta nada de información, y deja clara la ignorancia y el poco consenso acerca de lo que es la inteligencia.

Pero más tarde, los psicólogos establecieron que la inteligencia es un concepto mucho más complejo que eso, y no podía determinarse a partir de un método tan simplista. Algunos psicólogos dividieron la inteligencia en categorías. Una las teorías más conocidas es la de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Según Gardner, tenemos 7 tipos de inteligencia: musical, lógico-matemática, lingüistica, espacial, interpersonal, intrapersonal y corporal-cinestésica.

Consejos para criar a un niño inteligente

1. Cuida la alimentación

¿Como criar a un niño inteligente? El desarrollo del niño comienza en el vientre materno. Es ahí donde los genes y el ambiente uterino influido por la conducta de la madre van a tener un gran peso en el desarrollo posterior, tanto físico como cerebral y cognitivo.

La alimentación de la madre durante el embarazo influye en el desarrollo cognitivo del niño, según un estudio. Además, alimentar al bebé con leche materna es la mejor garantía de un correcto desarrollo físico y mental. Según este  estudio, alimentar a tu hijo con leche materna, realmente aumenta los niveles de inteligencia.

Además se ha visto que una malnutrición durante los primeros años del niño conduce a un menor cociente intelectual y a conductas agresivas y antisociales. Es importante cuidar el cerebro de los niños.

Niño inteligente: Cuida su alimentación

2. Promueve la actividad física

Una recomendación clave para fomentar la inteligencia del niño/a es la actividad física. El ejercicio estimula el desarrollo cognitivo. En concreto en un estudio de la Universidad de Griffith, se ha visto que los niños que aprenden a nadar con temprana edad adquieren antes un gran rango de habilidades. Además de adquirir antes hitos físicos del desarrollo (aprender a andar, control de esfínteres…), también puntuaban más alto en pruebas viso-motoras como cortar papel, colorear, trazar líneas y forma y muchas pruebas relacionadas con las matemáticas. También su expresión oral era mucho mejor.

3. Llévale a la guardería

Llevar a tu hijo a la guardería puede ayudarle a ser un niño más inteligente. Un contacto temprano con ambientes que estimulen el lenguaje, que le lleven a relacionarse con otros niños, desarrollar la sociabilidad y fomentar su independencia tienen un impacto positivo en su rendimiento e inteligencia posterior.

4. Anímale a ir a clases de música

Bastantes estudios (como este y este) apuntan a que un entrenamiento musical temprano puede incrementar el desarrollo intelectual de los niños preescolares. En concreto, influye positivamente en la memoria, en habilidades de lectoescritura, habilidades visoespaciales y espacio-temporales.

Este otro estudio enfatiza la importancia de que el niño disfrute con estas clases. Todos estos beneficios del aprendizaje musical sólo se obtendrán si es una experiencia placentera. Por ello, anímale a ir a clases de música, no le obligues.

Cómo criar a un niño inteligente: Anímale a ir a clases de música

5. Motívale

Motívale a esforzarse, a aprender de los errores y a no rendirse. Estas son una de las claves para el éxito. Enséñale que no pasa nada por equivocarse, si luego aprendemos de los errores. Prémiale el esfuerzo, no por lo resultados: “Se nota que te has esforzado y has estudiado mucho para este examen. Sigue así”. No dejes que se rinda a la primera dificultad: “Es una tarea difícil, pero si te rindes tan pronto no conseguirás lo que deseas. Prueba a hacerlo de otra manera”.

6. Lee con tu hijo

Criar a tu hijo en un ambiente estimulante es uno de los factores clave para fomentar su desarrollo intelectual. Leer cuentos con él, además de propiciar el gusto por la lectura, le va a enseñar valores, incentivará su imaginación, estimulará la adquisición del lenguaje y fomentará la reflexión. Además, no deja de ser tiempo de calidad en familia, que tiene un impacto positivo en su desarrollo emocional.

7. Selecciona juegos estimulates

¿Cómo criar a un niño inteligente? No hay mejor manera de desarrollarse cognitivamente que mediante el juego. Pero, ojo, hay juegos mejores que otros. Fomenta el uso de juegos educativos, constructivos, que fomenten el razonamiento y la imaginación. Por ejemplo, son ideales los juegos de construcción tipo lego, juegos de memoria como el juego de las parejas, puzles…  A veces los juegos más sencillos son los más divertidos. Dale una caja grande y que se imagine qué puede ser (un cohete, una casa, un barco…). Aquí puedes encontrar una lista de juegos de siempre que ayudan a estimular las capacidades psicomotoras de los niños.

Existen programas específicos que permiten, a través del juego, evaluar y estimular el cerebro de los más pequeños. La plataforma educativa de neuroeducación de CogniFit está dirigida a medir y mejorar más de 20 funciones cognitivas fundamentales que abarcan el área de la atención, memoria, planificación, etc…

Estimula el juego

8. Háblale

¿Cómo criar a un niño inteligente? Tanto si es pequeño y no ha adquirido el lenguaje todavía, como si ya lo tiene, la comunicación es esencial. Hablar con los niños más pequeños estimulan la adquisición del lenguaje y el aprendizaje de vocabulario nuevo. Cuando son mayores, hablar con ellos y preguntarles cómo están, cómo se sienten, qué es lo que más les ha gustado y lo que menos del día, les ayuda a ser más comunicativos y a expresar lo que sienten.

9. Fomenta la inteligencia emocional

Cultivar la inteligencia emocional de nuestros hijos es fundamental para un buen desarrollo. La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar nuestras propias emociones y las de los demás.

Ayuda a tu hijo a reconocer sus sentimientos y lo que ello conlleva. Por ejemplo: “Se te ha roto el juguete, es un juguete que te gusta mucho y es normal sentirse triste y enfadado. Pero si estás mucho tiempo así no vas a poder disfrutar de los otros juguetes que tienes”. Tus palabras tienen un gran poder en ellos. Descubre el Efecto Pigmalión.

10. Un niño inteligente debe asumir responsabilidades

Dar a tu hijo pequeñas responsabilidades, siempre acordes a su edad, es muy beneficioso para el desarrollo de su independencia, capacidad de resolución de problemas, autoestima. Si acostumbras a tu hijo a dárselo todo hecho, pensará que no es capaz de hacer las cosas, aprenderá mucho más tarde a hacerlas, y crecerá siendo dependiente de los demás.

Déjale que coma solo desde el momento en que pueda sostener la cuchara, déjale que recoja sus propios juguetes, anímale a que piense para resolver los pequeños problemas a los que se enfrente…