Terrores nocturnos: Qué son y cómo actuamos

Terrores nocturnos ¿Alguna vez te has despertado por la noche con los gritos de tu hijo? ¿Parece que ha tenido una pesadilla, pero nunca parece completamente despierto y al día siguiente no puede recordar nada? Puede que estés ante un caso de terror nocturno.

Los terrores nocturnos son trastornos del sueño que les suele ocurrir a niños pequeños. Suele ser muy traumático para los padres presenciar estos episodios. ¿Qué son exactamente los terrores nocturnos? ¿Son lo mismo que las pesadillas? ¿Cómo pueden los padres actuar ante estas situaciones?

terrores nocturnos

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A los padres les suele preocupar el descanso de sus hijos, y es que es algo fundamental durante toda la vida, pero sobre todo en la infancia. Durante el sueño se consolidan los aprendizajes y se restaura todo nuestro organismo. En la infancia se están aprendiendo cosas continuamente, por ello es importante cuidar el descanso de nuestro hijos.

Los trastornos del sueño parece que son más comunes entre adultos.  Parece que los adultos son los que tienen preocupaciones que pueden alterar su sueño. Pero lo cierto es que los niños también tienen problemas del sueño, como insomnio, pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo…

¿Qué son los terrores nocturnos?

Para entender los terrores nocturnos debemos comprender las fases del sueño por las que pasamos durante la noche.

Hay dos fases principales de sueño, que se van alternando durante la noche:

  • No-REM, en la apenas hay movimiento ocular.
  • Fase REM, caracterizada por el movimiento rápido de los ojos. Esta fase es de sueño profundo, en la que es difícil despertarnos. También es cuando aparece los sueños y las pesadillas.

La fase no-REM tiene, a su vez, varias etapas, que se van sucediendo desde el momento de dormirnos. La primera es la de transición de vigilia al sueño, luego la fase de sueño ligero y luego dos fases de sueño profundo. Es en estas fases de sueño profundo no-REM cuando aparecen los terrores nocturnos, que suele ser tras unos 90 minutos del inicio del sueño.

Los terrores nocturnos se caracterizan por episodios recurrentes de llanto y miedo intenso durante el sueño. Además, a diferencia de las pesadilla, a la mañana siguiente, la mayoría de niños no recuerdan nada acerca del episodio de terror.

Estos episodios también pueden estar acompañados de taquicardia (incremento en la frecuencia cardíaca), aumento de la frecuencia respiratoria y sudoración.

Cuando ocurren los terrores nocturnos, el niño suele incorporarse de la cama y queda sentado, gritando. Puede parecer despierto pero está confundido, desorientado, no responde a los estímulos y parece no percibir la presencia de los padres. Normalmente no habla, y puede que de vueltas en la cama y no responda a los gestos tranquilizadores de los padres.

Este tipo de perturbación del sueño suele ocurrir más frecuentemente en niños de entre 3 y 8 años y suele remitir al comienzo de la adolescencia.

Según un estudio, si los terrores nocturnos y otros trastornos del sueño continúan mas allá de los 9 años, puede ser un signo de sean víctimas de acoso. Por ello, hay que estar muy pendientes de las reacciones emocionales de los niños, ver si han cambiado y fomentar la comunicación y la cercanía entre padres e hijos.

¿Cómo distinguimos los terrores nocturnos de las pesadillas?

Pesadillas

  • Al día siguiente recuerdan el episodio.
  • Son capaces de rememorar las producciones oníricas (los sueños)
  • Tras la pesadilla se despiertan
  • Ocurre en la fase REM del sueño.
  • Se calman relativamente fácil
  • Buscan el confort de los padres.

Terrores nocturnos

  • Al día siguiente no se acuerdan del episodio.
  • No pueden evocar sueños (porque realmente no los ha habido)
  • Durante el episodio de terror nocturno permanecen dormidos.
  • Ocurre en la fase no-REM del sueño
  • Tardan más en calmarse.
  • No parecen conscientes de la presencia de los padres.

Si a la mañana siguiente quienes están más preocupado y agitado son los padres, lo más probable es que sea un terror nocturno. Si por el contrario, es el niño el que está preocupado, es que ha habido una pesadilla.

Causas de los terrores nocturnos

Los terrores nocturnos suelen tener un componente hereditario. No es infrecuente que aparezca en niños cuyos padres también hayan padecido terrores nocturnos o sonambulismo. La mayoría de las veces no tienen una causa identificable y tampoco significa que tengan algún problema psicológico o que esté preocupados por algo. Aunque siempre hay que estar atentos de cualquier signo fuera de lo común. Sin embargo si sabe de ciertos aspectos que pueden influir en la aparición de los terrores nocturnos.

  • Eventos estresantes
  • Fiebre
  • Cansancio y falta de sueño.
  • Medicamentos. Hay ciertos medicamentos que afectan al sistema nervioso central.
  • Aplicación de anestesia reciente para algún tipo de cirugía.
  • Estímulos puedan sacar al niño del sueño profundo, como un ruido, la vejiga llena, inquietud…

¿Cómo actuar si mi hijo tiene terrores nocturnos?

Durante un episodio de terror nocturno, no intente despertarle ya que se mostrará desorientado y luego le costará más volver a dormirse. No intente calmarle, simplemente espere a que se le pase y vigila que no se haga daño. Los terrores nocturnos pueden ser muy angustiosos de observar, pero no dañan al niño.

  • Haz que su habitación sea un entorno seguro para evitar que el niño se haga daño durante los terrores nocturnos.
  • Es importante mantener una buena rutina de sueño. Acuéstale y despiértale siempre a la misma hora,y procura que los minutos antes de acostarse sean relajantes.
  • Intenta eliminar todos los estímulos que puedan perturbar el descanso del niño, como los ruidos, las luces y asegúrate de que vacía su vejiga antes de acostarse.
  • Vigila que tu hijo descanse lo suficiente y estate atento a los signos de fatiga y cansancio.
  • Intenta averiguar si hay algo que le esté preocupando o causando ansiedad. Es muy importante cultivar el diálogo y la comunicación entre padres e hijos. Deje al niño que exprese sus emociones.

 

Despertar programado

El despertar programado es una técnica que puede ayudar a prevenir los terrores nocturnos. Si bien no se ha confirmado suficientemente su eficacia se cree que puede ayudar a ciertos niños. Aunque también es posible que estemos desencadenando el episodio. Lo mejor es probarlo y ver si resulta eficaz.

El despertar programado consiste en ir apuntando las horas a las que el niño suele tener los episodios y despertarle unos 15 o 20 minutos antes de que lo tenga. Mantenle despierto durante unos 5 minutos, que pueden ser aprovechados para ir al baño. Si se mantiene esta rutina durante una semana, aproximadamente, en niño terminará por despertarse automáticamente antes de tener el terror nocturno y así evitarlo.

¿Cuando preocuparse?

Siempre es recomendable consultar con el pediatra para descartar que haya algún problema médico que esté contribuyendo a los terrores nocturnos.

Pero es necesario acudir a un especialista sobre todo cuando:

  • Los terrores nocturnos ocurren varias veces en la misma noche y/o casi todos los día de la semana.
  • Están presentes otros síntomas.
  • Hay riesgo de que se causen lesiones.