Todo sobre la timidez: Definición, tipos, características y mucho más

 ¿Por qué soy tan tímido? Guía útil sobre la timidez en niños, adultos y relaciones románticas. ¿Crees que la timidez es un rasgo raro o poco frecuente? Lo cierto es que, entre un 40 y un 45% de los adultos presenta rasgos de timidez. Descubre todo sobre este concepto: qué es, los tipos de timidez que existen, cómo se manifiesta, características de una persona tímida, sus diferencias con la introversión y su relación la baja autoestima, ¿es lo mismo timidez que ansiedad social? ¿cómo vencer la timidez? ¡Respondemos a todas tus dudas! Si tienes cualquier pregunta puedes dejarnos tu comentario abajo

timidez

¿Qué es la timidez?

¿Qué es la timidez? Concepto y definición

La timidez es una forma de atención excesiva en uno mismo, una percepción negativa de uno mismo y preocupación por los propios pensamientos, sentimientos y reacciones físicas. Es un sentimiento de incomodidad y preocupación durante reuniones sociales.

Las personas muy tímidas incluso pueden mostrar síntomas fisiológicos, como aumento de la tasa cardíaca, enrojecimiento de la piel del rostro, sudor…

¿Cómo se comporta una persona tímida? Características de una persona tímida

  • Las personas tímidas van a tender a evitar las situaciones sociales, sobre todo con extraños o figuras de autoridad. Esta evitación es precisamente lo que mantiene las conductas de timidez, porque de esta manera no estamos aprendiendo a desenvolvernos en esas situaciones, ni permitiendo que nuestra ansiedad descienda. Sin embargo la evitación es mucho menos marcada que en la ansiedad o fobia social como veremos más adelante.
  • Las personas tímidas realmente quieren relacionarse con los demás, pero sienten que no son capaces.
  • Las personas tímidas tienen una zona de confort muy reducida, un gran temor a salir de ella. Tienen un pequeño círculo de amigos y familiares y suelen hacer las mismas cosas con las mismas personas. Esto les da seguridad y sensación de control, pero también resulta muy limitante.
  • La timidez se manifiesta en el cuerpo como ansiedad a determinadas situaciones. Las personas tímidas pueden mostrar enrojecimiento de la piel de la cara y sensación de calor, sudoración en las manos, taquicardias.
  • Tienen mucho miedo a la evaluación, ser juzgados negativamente por las otras personas.
  • Una persona tímida no va a ser la primera que hable, va a tender a esperar a que se dirijan a ella. Y se va a sentir más cómoda en grupos de personas pequeños que en grupos grandes. Aunque esto va a depender de la confianza que tenga con esas personas.
  • Las personas tímidas suelen hablar bajo y realizar poco contacto ocular con su interlocutor. Suelen tener la mirada baja y la postura cerrada.
  • También es posible que les falte asertividad o que sean muy sumisos. Descubre aquí técnicas de asertividad.

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Timidez, introversión e inhibición comportamental

Timidez e introversión

Muchas veces confundimos la timidez con la introversión, calificando a personas tímidas de introvertidas.

La introversión es un rasgo de personalidad que tiene bases biológicas y genéticas, mientras que la timidez se tiende a aprender a lo largo de nuestra infancia.

La introversión se caracteriza por:

  • Disfrute del tiempo a solas. Suele ser su manera de “recargar pilas”.
  • Necesitan poca estimulación comparado con una persona extrovertida. Prefieren planes tranquilos y con poca gente.
  • Suelen ser muy reflexivos, piensan antes de hablar y son buenos escuchando. De hecho, prefieren escuchar a hablar.

Es cierto que las personas introvertidas suelen tener algún nivel de timidez, pero no necesariamente. Es muy habitual que las personas tímidas se comporten como extrovertidas cuando están en su círculo de confianza.

Una persona introvertida no tiene la necesidad de relacionarse con la gente frecuentemente. Sin embargo la timidez se muestra por inseguridad y miedo a ser evaluado.

En el siguiente vídeo Susan Cain explica qué implica ser introvertido y cómo esto es diferente de la timidez.

Inhibición comportamental

La inhibición comportamental se refiere a una baja emisión de conductas, es decir, el cese del habla, retraimiento o aislamiento. Es un término que los psicólogos utilizan para describir la conducta, o la ausencia de ella, pudiendo ser cualquiera la causa. Por ello, tanto los introvertidos como los tímidos mostrarían una inhibición comportamental, siendo el origen bien distinto.

¿Por qué soy tan tímido? Causas de la timidez ¿La timidez se hereda o se aprende?

Como todos los rasgos, la timidez tiene un componente hereditario pero es la experiencia la que lo modela.

  • Se ha visto como factor muy relevante la cantidad de relaciones sociales en la infancia. Cuantos más contactos sociales hayas tenido de pequeño, más oportunidades has tenido de aprender habilidades sociales y aumentar tu seguridad en ti mismo, menos timidez vas a tener una vez crezcas. Por el contrario, si has tenido pocas oportunidades de socializar, más inseguro te vas a mostrar y más miedo a la evaluación vas a tener.
  • Experiencias tempranas de humillación en público. Si en la infancia nos hemos visto ridiculizados en alguna situación social, esto actúa como forma de castigo de las conductas de socialización, y va a ser menos probable que posteriormente iniciemos conductas sociales. Tememos que esto se vuelva a repetir.
  • La inseguridad y la baja autoestima. Si no me considero una persona valiosa, competente y digna voy a considerar que no tengo nada que aportar a los demás. Por tanto, voy a mostrar conductas inhibidas y no voy a participar en actos sociales.
  • La crianza. Si nuestros padres son tímidos y temen la evaluación social, vamos a adquirir esos miedos y esas inseguridades, al igual que vamos a aprender a evitar las situaciones sociales. Igualmente si recibimos críticas constantes de nuestros padres vamos a crecer inseguros y temerosos.
  • La genética influye en cómo somos. Podemos nacer con un determinado bagaje genético pero la experiencia y nuestras vivencias van modelado la expresión de esos genes.

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Tipos de timidez: Clases, categorías y clasificación

Algunos autores, como Zimbardo, hablan de tres tipos de timidez:

  • No se teme la interacción social pero hay una preferencia a pasar tiempo a solas.
  • Personas que tienen poca confianza en sí mismos, tienen pocas habilidades sociales y temen ser evaluados por los demás.
  • Personas que temen no conseguir aquello que esperan de la interacción social.

Sin embargo, como hemos visto el tipo 1 correspondería con la introversión y el segundo con la timidez propiamente dicha.

Otra clasificación de la timidez, propuesta por Buss distinguiría dos tipos:

  • Timidez temerosa, caracterizada por miedo a los demás. Esta surge durante el primer año de vida, y se manifiesta a través del miedo y la inseguridad en la presencia de adultos extraños. Muestran ansiedad y preocupación por ser evaluados negativamente por otros.
  • Timidez auto-consciente, caracterizada por una excesiva auto-observación. Este tipo de timidez surgiría en torno a los 4 y 5 años, cuando se toma conciencia de uno mismo expuesto a la crítica de los demás. No hay tanta expresión de ansiedad, se ve más como un bloqueo. Se caracteriza por los pensamientos centrados en la evaluación negativa.

También pueden distinguirse otros tipos de timidez, en función de en qué situaciones se presente. Ya que algunas personas sólo muestran su timidez en situaciones concretas. Estas pueden ser:

  • Timidez ante personas desconocidas. Estar en presencia de personas que no conocemos o con las que no tenemos confianza puede disparar nuestra timidez.
  • Timidez romántica, o ante personas por las que pueden sentirse atraídas. El miedo a equivocarse o a ponerse en ridículo y no resultar atractivo puede traducirse en timidez romántica.
  • Timidez ante figuras de autoridad. A veces otras personas tienen poder sobre nosotros, tienen más habilidades o saben más. En estas situaciones nos sentimos inseguros y menos capaces, por lo que nos inhibimos para protegernos.
  • Timidez ante exposición en público. Verse expuesto ante los demás es un riesgo para nuestra autoestima y posición social. El temor a ser puesto en evidencia ante una audiencia incrementa nuestra ansiedad y favorece la timidez.
  • Timidez privada. Cuando una persona puede parecer segura de sí misma pero es auto-crítica internamente.

Timidez y baja autoestima: Complejo de inferioridad

Se ha visto en estudios como este, que la timidez se relaciona mucho con la baja autoestima. Es por ello que en muchos casos, mejorar la autoestima puede disminuir nuestra timidez.

Sentirse inferior a los demás, no sentirse útil, valioso, competente, nos lleva a pensamientos muy negativos sobre nosotros mismos. Y en situaciones sociales vamos a pensar: “no tengo nada interesante que decir”, “para qué voy a hablar”, “No se qué decir”, “Voy a hacer el ridículo”. Esto nos va a paralizar, favoreciendo que nos inhibamos en situaciones sociales.

Además, las personas tímidas suelen ser muy sensibles a las críticas de los demás. Si una persona tiene una sana autoestima, una crítica no va a ser agradable, pero tampoco se van a hundir por ello. Si tu autoestima está dañada, cualquier cosa que afecte a tu sentimiento de auto-valía, va a hacer que te tambalees. Por ello, las personas tímidas van a preferir mantenerse al margen, no exponerse a los demás y por ende, a las posibles críticas.

Consecuencias negativas de la timidez

La timidez puede llegar a ser muy limitante, ya que nos impide hacer lo que deseamos.

  • Puede impedir que consigamos el trabajo que deseamos por no ser capaces de vernos socialmente desenvueltos. Por tanto nos hará ser menos exitosos laboralmente.
  • Limita nuestra relaciones sociales y nuestro círculo social, a menudo haciendo que nos veamos solos y promoviendo la depresión.
  • La timidez dificulta que defendamos nuestros derechos y digamos lo que queremos o necesitamos. Esto a su vez afecta de forma negativa a nuestra autoestima, volviéndonos más inseguros creando un círculo vicioso.

¿Cómo vencer la timidez? 7 Claves para derrotarla

La timidez se mantiene por el círculo vicioso de sentirse inseguro en una situación social, tener ansiedad o miedo intenso y por consiguiente evitar aquello que nos provoca malestar. Cuanto más lo evitemos más temor nos va a provocar, además de sentimietnos de culpabilidad y vergüenza. Para manejar estos sentimientos a veces dirigimos la ira o la culpa hacia los demás, viéndolos desconsiderados o desagradables, lo que aumenta el deseo de evitarlos. Además, debido a que las habilidades sociales se entrenan, al no exponernos a situaciones con otras personas nos podemos ir volviendo cada vez más incompetentes socialmente, aumentando nuestra inseguridad.

1. Exponte a situaciones sociales

Lo más importante es dejar de evitarlas. Cuanto más practiques menos nervioso te pondrás y tus interacciones serán mejores. Si eres muy tímido no vayas de primeras a una fiesta donde no conoces a nadie. Crea una jerarquía de situaciones, empieza poco a poco.

2. Llega antes para tantear el terreno

En eventos sociales, llega un poco antes de la hora. De esta manera vas conociendo el espacio, y puedes ir saludando a las personas según van llegando. Ya que por el contrario si llegas más tarde porque has estado retrasando el momento de llegar, encontrase a toda la gente en pequeños grupos conversando va a ser mucho más abrumador.

3. Piensa en qué puedes hacer para tener éxito

No pienses lo que no tienes que hacer en ciertas situaciones sociales, como ponerme nervioso, tartamudear, permitir silencios incómodos…, ya que esto aumentará tu ansiedad y facilitará una intensa auto-observación. En lugar de eso, piensa qué puedes hacer para que salga bien. Por ejemplo, puedes pensar: “¿Que aspectos de mi mismo o de mi vida estoy cómodo contando?”, “¿Qué tengo en común con estas personas?”, “¿Qué temas de conversación puedo sacar?”

También puede ayudar pensar una estrategia de escape. Aunque hemos mencionado que lo mejor es enfrentarse a las situaciones temidas y permitir que la ansiedad o el miedo baje solo, tener una estrategia para calmarnos cuando sentimos que nos descontrolamos puede ayudarnos mucho. Por ejemplo, si comienzas a ponerte nervioso o ha surgido una situación incómoda, puedes ir al baño, respirar hondo, refrescarte, calmarte y luego volver a donde estabas.

4. Interésate por los demás

Una buena estrategia es intentar quitar el foco en ti mismo. Interésate por los demás, quiénes son, qué les gusta hacer… Esto además de centrar el foco en la otra persona y hacer que tu ansiedad disminuya, es útil para generar conversaciones. A las personas nos encanta hablar sobre nosotros mismos, utilízalo a tu favor. Y si te preguntan algo a ti, no te olvides de decir “¿y tú?”, “¿y a ti?”.

5. Reconoce tu timidez

En lugar de ocultarla, reconócela. Esto nos ayuda a disminuir sus efectos, además de ayudarnos a romper el hielo y favorecer que empaticen con nosotros y puede que recibamos la ayuda de los demás (nos ayudarán a integrarnos en el grupo, a iniciar conversaciones y proponer temas…).

6. Asígnate un rol

A veces, no tener claro el papel que tienes, o no tener un definido puede restarnos confianza en nosotros mismos. Asignarnos un rol nos da un propósito y directrices sobre nuestro comportamiento. En situaciones sociales puedes adquirir el rol de hacer a los demás sentirse como a ti te gustaría sentirte, por ejemplo: Mi tarea es hacer que los demás se sientan interesantes, o agradables.

7. Reduce tu auto-crítica

Las personas tímidas suelen tener un dialogo interno muy negativo. Cuando nos juzgamos a nosotros mismos muy duramente, tendemos a asumir que los demás nos juzgarán de la misma manera, creemos ciegamente aquello que nos decimos. Esto aumenta nuestra inseguridad y afecta a nuestra autoestima.

Comienza a ser más consciente de lo que te dices, y comienza a hablarte como si fueras tu mejor amigo/a. Con nuestros amigos no somos tan duros. Piensa en qué te diría un amigo de esa situación que estás viviendo.

Timidez infantil

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Timidez infantil

Algunos niños hacen amigos en cualquier parte, mientras otros necesitan su tiempo para coger confianza o permanecen alejados.

Algunos padres ven la timidez como una fase que se termina pasando a medida que el niño crece, pero para otros la timidez es persistente una vez llegado a la adultez.

La timidez, como hemos mencionado, puede deberse a pocas oportunidades de interacción con otros o experiencias de humillación, y favorece ser víctima de abuso y acoso escolar.

¿Cómo manejar la timidez infantil?

  • Es importante que veamos esto como parte del proceso del niño en el que aprende cómo conectar con los demás. Por ello es importante aceptar cómo es y en qué fase del desarrollo está. Puede resultar triste ver a tu hijo sentado sólo o pegado a tu pierna. Pero si lo aceptamos tal como es, si se siente seguro y valioso contigo va a serle más fácil relacionarse con los demás.
  • No llames a tu hijo “tímido” delante de él, ya que puede interiorizar esa etiqueta. En lugar de decir “Es que es muy tímido/a”, di “No le apetece hablar hoy” o explicar a los demás que necesita un tiempo para sentirse cómodo. Pero nunca obligar o forzarle a hablar o saludar.
  • Asegúrate de que le proporcionas oportunidades para estar con otros niños, preferiblemente niños también tranquilos y no autoritarios. De esta manera aprenderán habilidades sociales y se sentirán más seguros en sus relaciones.
  • Prepara a tu hijo para las nuevas situaciones. Describe quién estará y lo que pasará. Ayúdale a centrarse en lo positivo y en lo que puede hacer en cuanto llegue. Por ejemplo: “Va a haber muchos niños hoy en el cumple, pero seguro que Lara va a estar y puedes contarle lo que hemos hecho este fin de semana”.
  • Ayúdale a iniciar conversaciones. De esta manera tendrá un buen modelo que seguir. Llevar algún juguete, como una pelota o pompero puede servir para romper el hielo.
  • Ayúdale a manejar los sentimientos negativos procedentes de las relaciones sociales fallidas, como la frustración, el sentimiento de rechazo…

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Cuando la timidez es extrema: timidez, fobia social y ansiedad social

La timidez y la fobia social pertenecen a un mismo continuo. Una timidez extrema se manifiesta como ansiedad social o fobia social (considerados sinónimos), que son altamente incapacitantes y considerados como un trastorno psicológico.

La timidez se diferencia de la ansiedad o fobia social en que no hay tanta evitación y, aunque hay cierto malestar, este no es extremo. Además, la timidez no suele interferir mucho en la vida cotidiana, mientras que la ansiedad social sí.

Síntomas de la ansiedad social

El Trastorno de ansiedad social se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo se sienta examinado por los demás. Es decir, hay un miedo extremo a la evaluación social por parte de los demás. Esto puede ser generalizado o específico, es decir, en todas o la mayoría de situaciones sociales o solo en algunas puntuales (hablar en público, hablar con personas por las que me siento atraído…) Algunos ejemplos son las interacciones sociales (como mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (comer o beber delante de otros) y actuar delante de otras personas (dar una charla).
  • El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o se burlen de él, es decir que sea rechazado). Habitualmente los síntomas que lo acompañan en situaciones sociales (sudoración, taquicardia, enrojecimiento, tartamudeo, paralización) le dificultan aún más las interacciones sociales, provocando mayor malestar y evitación.
  • Estas situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad. En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o incapacidad de hablar en situaciones sociales.
  • Hay una tendencia generalizada a evitar las situaciones sociales que se temen, y en caso de no poder evitarlas se viven con un miedo o ansiedad intensa.
  • El miedo o la ansiedad que se experimentan son desproporcionados a la amenaza real que supone la situación social.
  • El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes.
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