Trastorno del desarrollo no especificado: Qué es y cómo afrontarlo.

 

El trastorno del desarrollo no especificado (TGD) es uno de los subtipos del espectro autista, con la diferencia de que no cumple con todos los criterios diagnósticos. Suelen detectarse en la edad infantil, por lo que a menudo debe ser afrontado por toda la familia. En esta completa guía podrás encontrar toda la información que necesitas sobre qué es el TGD, cuáles son sus síntomas, a qué áreas afecta, cómo se diagnostica, las diferencias con otros trastornos, sus causas conocidas, el pronóstico y el tratamiento. ¡No olvides dejarnos tu preguntas al final del artículo!

Trastorno del desarrollo no especificado

Trastorno del desarrollo no especificado

¿Qué es el trastorno del desarrollo no especificado? (TGD)

El trastorno del desarrollo no especificado (TGD no especificado) se refiere a un grupo de trastornos que muestran unas características semejantes a los bien conocidos Síndrome Autista o Síndrome de Asperger pero que no cumplen con todos los criterios para el diagnóstico.

Se engloban dentro de estas etiquetas debido a que sí suponen ciertas dificultades en las interacciones con los otros. Podemos ver afectado el lenguaje verbal y no verbal (los gestos, la expresión), la imaginación, además de una tendencia a mostrarse repetitivos ante las actividades o intereses que desarrollan.

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Síntomas del trastorno del desarrollo no especificado: ¿Qué señales nos pueden hacer sospechar de este trastorno?

Generalmente a la edad de 3 ó 4 años los niños ya empiezan a mostrar ciertos síntomas. No siempre se diagnostican de manera tan temprana, y podemos sospechar de ellos a edades más avanzadas.

Algunos de los síntomas que nos pueden hacer sospechar de que pueda estar dándose este trastorno son los siguientes:

  • Tienen pobres habilidades sociales a la hora de relacionarse con otras personas.
  • Evitan el contacto visual desde que son bebés.
  • Falta de interés de compartir actividades con otros.
  • Prefieren jugar solos o solas.
  • Les cuesta entender otros puntos de vista.
  • Capacidad limitada para jugar a distintos juegos o de distinta forma o con distintas normas.
  • No diferencian claramente entre personas de su entorno familiar y las que no lo son.
  • No entienden creencias o deseos distintos a los suyos.
  • No muestran o desarrollan mal el lenguaje no verbal (los gestos faciales o corporales acordes a lo que tratamos de expresar).
  • Movimientos rígidos o poco precisos.
niños con trastorno del desarrollo no especificado prefieren soledad

Los niños con trastorno generalizado del desarrollo tienden a estar en soledad.

La lista de síntomas que nos pueden hacer sospechar de un trastorno del desarrollo no especificado es muy larga, pero a rasgos generales, podemos destacar: una falta de interés por otras personas (tanto niños de su edad como adultos), falta de expresión emocional y bajas capacidades verbales. En cuanto al habla, pueden tener un lenguaje correcto, pero dificultades al ajustar el lenguaje a las distintas situaciones (más formal en clase y menos formal con los amigos) o de entender las bromas de los otros. También dificultades en el colegio, tanto con los compañeros como a nivel de rendimiento pueden hacernos sospechar de este problema.

Es posible que durante los primeros años, especialmente en las formas más leves del trastorno, no se detecten todos los síntomas. A medida que el niño extiende su círculo de amistades e intereses, podemos empezar a detectar si hay un comportamiento anómalo en alguno de sus ámbitos.

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Áreas afectadas del  trastorno del desarrollo no especificado: ¿Qué dificultades suelen mostrar?

Las personas con Trastorno del desarrollo no especificado suelen mostrar dificultades en las siguientes áreas:

Relaciones sociales.

Suelen mostrar pocas habilidades a la hora de entablar relaciones. En ocasiones puede ser por una falta de interés en los otros, y otras veces, aunque exista interés, puede ser debido a una falta de habilidades sobre cómo hacerlo.

Las dificultades más llamativas se observan a la hora de entender a los otros. En muchas ocasiones, ponerse en el punto de vista del de enfrente se vuelve todo un reto y por ello, también les es difícil respetar los turnos o compartir.

Lenguaje y comunicación.

También podemos encontrar que el lenguaje esté afectado. La ironía y el sarcasmo resultan muy difíciles de comprender. En muchos casos, el habla se mantiene adecuada (pueden hablar perfectamente), pero es el lenguaje no verbal (los gestos que utilizamos con la cara o con el cuerpo a la hora de expresarnos) lo que suele estar más afectado. También algunas dificultades a la hora de añadir un matiz emocional a las historias (no se muestran felices ni alegres cuando relatan algo que les haya sucedido) contando éstas como si fuese un observador externo al relato sobre su propia vida.

Adaptación al entorno.

Patrones repetitivos, ponerse nerviosos ante situaciones novedosas o cambios muy pequeños en la forma de hacer las cosas y desarrollo de rutinas en las que pueden verse envueltos durante horas son algunos de los síntomas más comunes que podemos encontrar.

 

Cómo diagnosticar prematuramente un trastorno del desarrollo no especificado

Cómo diagnosticar prematuramente un trastorno del desarrollo no especificado

¿Cómo se diagnostica el  trastorno del desarrollo no especificado?

Si tenemos sospechas sobre que pueda estar produciéndose un TGD será clave acudir a un especialista. Un pediatra o psicólogo infantil evaluará si los síntomas que nos preocupan de nuestro hijo son realmente parte de este trastorno. Se prestará especial atención a las conductas del niño, su capacidad lingüística, de socialización o de autonomía (acorde a su grupo de edad).

¿Qué diferencias hay con los trastornos del desarrollo especificados? ¿Cuáles son?

Generalmente el trastorno del desarrollo no especificado suele ser de menor gravedad (aunque no en todos los casos), ya que no cumplen el diagnóstico de los sí especificados debido a que no se cumplen todos los requisitos. Los TGD más conocidos son el Trastorno del Espectro Autista y el Síndrome de Asperger, aunque también lo son el Síndrome de Rett y el Trastorno Desintegrativo Infantil. De tal forma que de todas las posibles áreas afectadas (interacciones sociales, comunicación o comprensión de los otros y/o problemas conductuales) no siempre se presenta afectación en todas las áreas, sino rasgos de cada uno.

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¿Cuáles son las causas conocidas hasta ahora del TGD no especificado?

Durante mucho tiempo se ha tratado de entender qué producía este trastorno. Después de muchas teorías que van desde los comportamientos de la familia con el niño hasta un efecto secundario de las vacunas, estas propuestas han sido descartadas.

Se considera que no hay una sola causa, sino que es una mezcla de distintos factores, especialmente, genéticos. Hay algunas propuestas que pueden ser: bajo peso al nacer, hipoxia o exposición al tabaco, infecciones víricas o hipotiroidismo en los padres. No siempre actúan como causas, sino que son factores de riesgo. La combinación de varios de ellos, y la potencia que tengan, determinarán si finalmente se acabará por desarrollar un TGD.

¿Cuál es el pronóstico del trastorno del desarrollo no especificado? 

El pronóstico es muy variado, ya que cada individuo tendrá sus propias capacidades o áreas más fortalecidas o debilitadas, lo que permitirá hacer un posible pronóstico individual de cada uno. En general, se considera que suele ser más esperanzador que los trastornos del desarrollo especificados, debido a que la afectación de las áreas es más leve o no se da en todas ellas.

Trastorno del desarrollo no especificado en la adolescencia

En ocasiones el diagnóstico puede ser algo tardío, o no siempre se comienza a recibir el tratamiento hasta la adolescencia. Como cualquier trastorno, un diagnóstico temprano ofrece la posibilidad de que la terapia sea más exitosa y con mejores resultados, derivando en una mayor independencia y autonomía. De igual manera, diversas terapias pueden ser beneficiosas, especialmente en esta etapa en la que todavía estará escolarizado; más dentro del cuidado y protección del entorno familiar y académico.

Durante este periodo hay que prestar especial atención a aspectos, como el despertar de su sexualidad o empezar a sufrir algunos casos de bullying por parte de compañeros, que no siempre pueden entender las diferencias de adaptación a las situaciones sociales, por lo que el enseñar habilidades sociales será fundamental.

La sexualidad debe ser tratada con naturalidad, buscando una buena comprensión por parte del niño/a para evitar posibles conductas disruptivas o de riesgo. De la misma forma, prestar atención a posibles situaciones de bullying que quizá no siempre pueda ser expresado de manera clara y que nos obligará a estar más atentos a reacciones emocionales más encubiertas (que de repente estalle sin saber el porqué, síntomas de nerviosismo antes de ir a la escuela, etc.).

Trastorno del desarrollo no especificado en la adolescencia o edad adulta

Trastorno del desarrollo no especificado en la adolescencia o edad adulta

Trastorno del desarrollo no especificado en la edad adulta

Si la persona no acude a terapia hasta la edad adulta, no significa que sea demasiado tarde. Una buena terapia siempre será beneficiosa y podrán obtenerse algunos resultados que pueden mejorar la calidad de vida y la adaptación al entorno de la persona afectada y de su entorno.

Durante la edad adulta contamos con una mayor capacidad de comprensión del individuo y una posible mejor regulación emocional, lo que favorece la comprensión y adaptación a la terapia. Será importante conocer el nivel de autonomía y capacidad intelectual de la persona para determinar hasta dónde se puede llegar, tratando de sacar el máximo partido a estos aspectos.

¿Qué tratamientos existen para el trastorno del desarrollo no especificado?

Debido a la gran diversidad que hay entre los subtipos de Trastorno del desarrollo no especificado (más o menos graves o con más o menos áreas afectadas), así como las diferencias de cada individuo, la evaluación será crucial a la hora de determinar qué aspectos se deben trabajar.

Se deben analizar los síntomas, qué aspectos interfieren en una buena adaptación al entorno, las competencias comunicativas más afectadas, educación emocional, las habilidades a la hora de relacionarse con los otros, así como el funcionamiento neuropsicológico.

Además de trabajar por fortalecer y aumentar su competencia en todos esto, se debe trabajar a nivel integral, tanto del individuo en sí, como en la familia y en el entorno escolar donde una adaptación a sus necesidades y un refuerzo de estos puntos en todos los ámbitos podrá aumentar una mejor adaptación al entorno y una mejor autonomía.

 

Si tienes cualquier duda tras leer el artículo, ¡déjanos tu comentario aquí abajo y te responderemos cuanto antes!

Psicología sanitaria colegiada en Madrid. Especializada en psicología infantil y adolescente, así como el intervención familiar. También trabajo con la psicología de la mujer desde una perspectiva de género. Colaboradora en investigaciones en la Universidad Rey Juan Carlos. Interesada en conocer nuevas herramientas y técnicas que sean efectivas y dinámicas en el trabajo con los más pequeños así como con toda la familia.