Tristeza: Una guía completa sobre esta emoción

 

Discutes con tu pareja, se muere alguien querido y la respuesta común es de dolor emocional. Todos nos sentimos tristes alguna vez, pero ¿sabes exactamente qué es la tristeza? Descubre en este artículo qué es, cómo sabemos si la tristeza es normal, la diferencia entre depresión y tristeza, cómo lidiar con la tristeza, cómo le enseñamos a los niños qué es esta emoción y cómo manejarla, y mucho más.

Tristeza una guía completa

Tristeza una guía completa

¿Qué es la tristeza? Definición y concepto

La tristeza ocasional es una parte inevitable de la vida cotidiana. ¿Qué es estar tristes? La tristeza se considera una de las emociones básicas de los seres humanos y es una respuesta natural a situaciones que implican dolor psicológico, emocional o físico. A cada uno le afectan de manera diferente los factores externos y personales que pueden inducir tristeza, por ello a cada uno le entristecen unas cosas y con una intensidad diferente. Los sentimientos de tristeza a menudo disminuyen rápidamente cuando las personas resuelven sus problemas o asumen experiencias tristes.

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La tristeza no es una enfermedad mental, pero una tristeza persistente e incapacitante puede ser síntoma de algunos trastornos.

La tristeza se manifiesta mediante el llanto, sollozos y aislamiento social temporal, pero también hay reacciones cerebrales y a nivel del sistema nervioso.

Aunque estar tristes está mal visto en nuestra sociedad hedonista, algunas personas pueden disfrutar viendo películas tristes, escuchar música triste, ya que el llanto puede ser emocionalmente reconfortante. Y aunque la tristeza puede conducir a aislamiento y a pérdida de interés por ciertas actividades, puede también puede motivar la búsqueda de actividades placenteras. Además, características de personalidad como la resiliencia, la reflexividad y la lucidez pueden ser potenciadas por la tristeza.

Causas de la tristeza ¿Por qué nos sentimos tristes?

¿Cuales son las causas de la tristeza? Es una pregunta muy difícil de responder. A veces no hay una única causa, y ciertos factores periféricos pueden mediar en la expresión y la experiencia de la tristeza (como el estrés, cansancio).

Causas fisiológicas

Cuando estamos tristes, nuestro cerebro funciona de forma diferente. Se ha visto que bajos niveles de serotonina se asocian con la tristeza. Esto no quiere decir que sea la causa (de hecho puede ser una consecuencia). Algunas formas en las que la química cerebral favorece los sentimientos de tristeza:

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  • La falta de actividad física. Un estilo de vida sedentario puede causar o favorecer estados de animo bajos y tristeza. Los químicos neuronales asociados a estados de ánimo positivos (dopamina, serotonina, norepinefrina…) se producen y mantienen gracias a la actividad física regular. La actividad física tiene muchos beneficios psicológicos y físicos, como mejorar nuestra atención y la calidad de nuestro sueño. Descubre aquí cómo empezar a hacer ejercicio.
  • Fluctuaciones hormonales. Los cambios hormonales pueden afectar a la experiencia emocional, facilitando respuestas emocionales como la tristeza. Esto suele ser más notable en mujeres durante el embarazo, antes de la menstruación o en ocasiones durante la menopausia. Aunque depende mucho de la mujer, no todas experimentamos estos cambios emocionales.
  • La anemia o la falta de hierro puede tener que ver con nuestros sentimientos de tristeza. El déficit de hierro en la sangre provoca que llegue una menor cantidad de oxígeno a las células, dejandonos en un estado de agotamiento que puede facilitar que nos sintamos tristes. Por ello es necesario hacerse análisis médicos de forma regular y seguir un tratamiento adecuado.
  • Dolor crónico y enfermedades. Cambios físicos como la pérdida de independencia, dignidad, movilidad y funcionamiento emocional puede evocar tristeza. Estos cambios ocurren habitualmente a raíz de enfermedades crónicas, como problemas de corazón, diabetes, esclerosis múltiple o enfermedad de Alzheimer.
  • Susceptibilidad genética. Hay personas que simplemente son más susceptibles a la tristeza que otras.

Causas ambientales

Algunos disparadores ambientales que favorecen que estemos tristes pueden ser:

  • Estrés en el trabajo. Desgraciadamente el estrés es un compañero de trabajo al que estamos acostumbrados hoy en día. Trabajar muchas horas, la fatiga, la dificultad de desconectar del trabajo, todo ello es fuente de estrés y puede deteriorar otras áreas de la vida, como nuestras relaciones sociales y el tiempo de ocio, dificulta nuestro descanso y reparación, perpetuando los niveles de estrés. Todo ello favorece la tristeza.
  • Estrés en las relaciones. Las relaciones personales son uno de los aspectos más importantes para nuestro bienestar. Las relaciones sanas con los demás nos facilitan un buen estado de ánimo y buena saliud mental. Somos criaturas sociales, por ello si las relaciones nos causan sufrimiento esto favorece la tristeza.
  • Tristeza a tu alrededor. Cuando las personas de tu alrededor están tristes, es normal que tu experiencia interna refleje los estados de los demás. Nuestras neuronas espejo se encargan de ello. Esto ocurre más fácilmente con personas cercanas.
  • Ver las noticias. Ver las noticias puede fomentar un bajo estado de ánimo. Están diseñadas para elicitar una serie de emociones. Nos ofrecen una visión sesgada y a menudo negativa del mundo, que puede hacer que nos sintamos tristes.

Causas cognitivas

A menudo patrones de pensamiento desadaptativos o poco adecuados pueden facilitar que nos sintamos tristes, como los pensamientos negativos, expectativas poco razonables, etc. Algunas causas cognitivas que favorecen la tristeza son:

  • Diálogo interno negativo. Cuando entramos en un dialogo interno negativo, nos exigimos, nos criticamos… nuestra autoestima desciende, nuestra motivación y nuestro estado de ánimo.
  • Expectativas poco realistas. Las expectativas poco realistas se relacionan con el perfeccionismo. Si nuestras expectativas son muy difíciles de cumplir nos frustraremos y nuestro estado de ánimo bajará.
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  • Obsesiones poco saludables. Cuando nos centramos en alguno durante un periodo largo del tiempo, puede resultar en una alta productividad y creatividad. Sin embargo, cuando rumiamos ciertos pensamientos, no dejamos de pensar en algo, puede desembocar en preocupación, fatiga y a largo plazo depresión.
  • Pérdida espiritual. Cuando algunas personas espirituales se enfrentan a situaciones difíciles, es normal atravesar periodos en los que nuestra relación espiritual se debilite, o nos cuestionemos la existencia de ese ser o fuerza superior. Lo mismo puede pasarle a personas menos espirituales, cuando pierden el significado de lo que hacen o sienten baja satisfacción con su trabajo.
  • Nostalgia. Personas que reflexionan a menudo acerca del pasado pueden sentirse tristes. Esto se debe a que cuando reflexionamos acerca de épocas malas revivimos ese malestar. Y si rememoramos experiencias positivas, aunque pueda resultar agradable, también trae consigo un sentimiento de tristeza asociado a la pérdida de ese momento.

Tipos de tristeza

Tristeza saludable y tristeza no saludable

La tristeza saludable es aquella que no nos interfiere en la vida cotidiana, que con el tiempo va disminuyendo y desaparece.

La tristeza no saludable es la que no desaparece, o vuelve una y otra vez, la que nos impide hacer nuestras actividades del día a día, la que no nos permite dejar de pensar en otra cosa.

Tristeza ante la pérdida o tristeza por fracaso

También podemos distinguir dos tipos de tristeza relacionados con la causa de la misma. Podemos sentirnos tristes porque hemos perdido algo importante para nosotros, un fallecimiento, una ruptura, un objeto con valor sentimental, salud, empleo, etc. Ante las pérdidas la reacción emocional natural es la tristeza.

También podemos sentir tristeza cuando no hemos conseguido algo que queríamos, que no deja de ser una pérdida de la posibilidad de alcanzarlo. Por ejemplo, no hemos conseguido el trabajo que ansiábamos, hemos suspendido un examen, o una relación no va como nos gustaría.

¿Es la tristeza necesaria?

La tristeza es una de las cuatro emociones básicas de los seres humanos (junto con alegría, miedo e ira). La tristeza y las emociones negativas en general se ven como indeseables porque nos hacen sentir mal. Casi de forma instintiva la evitamos, le decimos a nuestros seres queridos “no estés triste, anímate”. Pero todas las emociones son necesarias y ya que estas emociones básicas están presentes en todas las culturas, han tenido y tienen una función evolutiva para nuestra especie.

La tristeza funciona como una alerta que nos avisa de que algo no va bien, ya sea una situación, una persona, una circunstancia vital… Nos avisa acerca de cómo necesitamos que nos tratemos a nosotros mismos y cómo queremos que los demás nos traten. Nos informa de lo que nos importa.

A veces tenemos dificultades para identificar esta emoción, ya que vivimos en una sociedad que valora las emociones positivas frente a las negativas. Parece que no estar feliz y contento es nuestra culpa, porque “tu decides ser feliz”. Pero la felicidad depende de muchos factores. Además, ser feliz no significa estar alegre todo el tiempo, para desenvolvernos correctamente en el mundo, necesitamos todas las emociones. Por ello, a veces cubrimos la tristeza con un manto de “falsa felicidad”, de ira, de respuestas de ansiedad…

¿Pero qué pasa si no expresamos la tristeza correctamente, en forma de ira o la reprimimos? La tristeza no va a desaparecer, no vamos a conseguir aquello que necesitamos (como apoyo, reflexionar acerca de cómo va mi vida, solucionar algún problema…) y el problema o aquello que ha causado la tristeza va a tender a complicarse.

La tristeza nos sirve para apreciar los momentos de alegría. Esta emoción es parte del ser humano, y por tanto no tiene sentido reprimirla ni negarla. Está bien reconocer que estamos teniendo un mal día, no pasa nada por no “poner al mal tiempo buena cara”.

Tampoco es bueno recrearnos en nuestra tristeza y auto-compadecernos. Pero sí reflexionar acerca del origen de esta emoción, qué es lo que nos está diciendo, aceptarla, apoyarnos en los demás y buscar soluciones.

Tristeza sin causa aparente: Estoy triste y no sé por qué

A veces nos sentimos tristes sin una causa aparente, lloramos sin saber por qué… ¿Qué ocurre en estos casos? Es importante dejar claro que esta emoción no ocurre sin motivo en la gran mayoría de casos. Siempre suele haber un desencadenante. Cuando no somos capaces de identificar la causa de nuestra tristeza es posible que la hayamos reprimido, o que pensemos que una causa no es suficiente razón para estar tristes.

Si has identificado una causa pero te parece insuficiente, piensa que a cada uno le afectan ciertas cosas de forma diferente, y tener una buena vida y que no nos falte de nada no es garantía para la felicidad. No menosprecies los acontecimientos de tu vida que te causan esta emocion. Tienes derecho a estar triste.

Qué hacer cuando te sientes triste y no sabes por qué

Acepta tus emociones

Antes de ponerte a explorar la causa, necesitas aceptar primero ese sentimiento. Recuerda que tus emociones son válidas solo por le hecho de sentirlas. Son reales y no debes juzgarte por tenerlas.Acepta el hecho de que estas triste y no pasa nada. Sentirse triste sno significa ser débil o demasiado emocional. Todo el mundo experimenta tristeza en su vida, no importa lo fuertes que parezcan.

Haz un registro emocional

Apuntar en un diario o registro las emociones que sientes y las posibles situaciones desencadenantes puede serte de ayuda a la hora de descubrir la causa de tu tristeza. Además, te ayudarán a ser más consciente de tus emociones.

Busca la causa

En el apartado de causas de este artículo tienes una lista de posibles causas. Comprueba si alguna puede aplicarse a tu caso. Si no eres capaz de dilucidar el origen de tu tristeza un profesional de la psicología puede ayudarte.

Mejora el entendimiento de tu tristeza

Cuando no sabes por qué estas triste, tu estado de ánimo puede ser angustiante. A veces, cosas que parecen inofensivas pueden tener un gran efecto en nuestro estado de ánimo, especialmente si un evento similar te causó tristeza en el pasado. Recuerda que si eres una persona sensible y empática es probable que experimentes tristeza más a menudo y no pasa nada.

Acudir a un psicoterapeuta puede ayudarte a comprender mejor tu tristeza e identificar la causa.

Enfréntate a la pérdida

Si un ser querido ha fallecido, es probable que te des cuenta de que es esa la causa de tu tristeza. Sin embargo, hay otros tipos de pérdida que quizá no has tenido en cuenta. ¿Has dejado tu trabajo o has sido despedido? ¿Te has mudado de tu casa familiar? ¿Se ha escapado tu mascota? ¿Te han diagnosticado alguna enfermedad? ¿Has perdido o te han robado alguna posesión preciada? Todas estas pérdidas y otras muchas pueden provocar sentimientos de tristeza. A veces simplemente identificándola puede ser suficiente para comenzar a superarlo.

Aprende a ver las cosas de forma positiva

Tener esperanza y ver las cosas de forma más positiva no es la panacea. No va a borrar el dolor y la pena. Incluso ser demasiado optimista puede ser un problema. Pero aprender a esperar lo mejor, quedarnos con lo bueno y no anticipar las desgracias puede ayudarnos a alejar la tristeza, a disfrutar de nuestras vidas, aprovechar oportunidades y tener mejores relaciones.

Cuando examinar los aspectos negativos de tu vida

Pensar sobre momentos difíciles, tristes y pérdidas puede ser útil en algunas ocasiones. Puede ayudarte a manejar traumas pasados y recordarte todo lo que has avanzado desde entonces.

Puede ser necesario que pienses en ellos si nunca los has gestionado. Algunas situaciones son tan traumáticas que las intentamos borrar de nuestra mente. Sin embargo el trauma debe ser comprendido y superado. No se va a ir hasta que no hayas hecho las paces con tu pasado. Los malos recuerdos pueden resurgir de vez en cuando. Si no sabes cómo procesarlo, consulta a un profesional.

Pasar página

A veces nos quedamos atascados en los sentimientos de tristeza. Puede que pensemos que dejar de sentirnos tristes significa que no nos importa esa persona o lo que ha ocurrido. Puede que pensemos que significa no respetar al ser querido si pasamos página. Es natural sentirse así, pero esta reacción nos impide de forma innecesaria que disfrutemos de la vida.

Haz planes de futuro, mira fuera de ti mismo. Las nuevas experiencias te dan oportunidades de disfrutar.

Diferencia entre tristeza y depresión

Estar triste no es lo mismo que estar deprimido. ¿Entonces por qué lo asociamos? Uno de los síntomas principales de la depresión es la tristeza profunda. Sin embargo, no son sinónimos. El término depresión se ha llegado a banalizar tanto que habitualmente ante periodos de tristeza o estados de animo bajos, decimos “estoy deprimido” o “estoy depre”. Es importante que aprendamos a llamar las cosas por su nombre.

La tristeza, como hemos dicho, es una emoción normal, y aunque algunas veces no sepamos la causa, es algo lo que nos entristece. Y esta emoción tiende a atenuarse con el tiempo.

La depresión es un estado emocional anormal. Es un trastorno mental que afecta a nuestros pensamientos, emociones y conductas de forma generalizada. Con depresión todo nos entristece y puede ocurrir en ausencia de un evento o situación de pérdida.

La depresión influye en todos los aspectos de la vida, haciéndolo todo menos placentero, interesante, importante, que vale menos la pena. La depresión absorbe nuestra energía, motivación, capacidad de experimentar alegría, placer, emoción, satisfacción, conexión… Estás más irritable, impaciente, frustrado…

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Para ser diagnosticado de depresión, se necesita tener 5 o más de los siguientes síntomas, durante al menos dos semanas seguidas.

  1. Estado de ánimo  triste o irritable la mayor parte del tiempo
  2. Pérdida o disminución del placer o el interés por la mayoría de actividades, incluso aquellas con las que se disfrutaba antes.
  3. Cambios notables en el peso o en el apetito.
  4. Problemas para quedarse dormido o dormir demasiado.
  5. Movimientos enlentecidos o inquietos la mayor parte del tiempo.
  6. Sentirse cansado o tener poca energía la mayoría de los días.
  7. Tener sentimientos de inutilidad o culpa excesiva la mayoría de días.
  8. Problemas de concentración creatividad y capacidad de tomar decisiones la mayor parte del tiempo.
  9. Tener pensamientos de muerte o suicidio.

Si crees que tu o un ser querido puede estar deprimido, es importante buscar asistencia psicológica.

Señales que indican que tu tristeza no es normal

¿Cómo podemos detectar si nuestra tristeza comienza a convertirse en depresión? Aquí te contamos algunos signos que pueden indicar que la tristeza comienza a ser patológica:

  • No nos permite llevar las actividades del día a día. Interfiere en nuestras actividades de la vida cotidiana (vida social, laboral, familiar)
  • No encontramos la causa de la tristeza
  • Sientes que no tienes control sobre tu estado de ánimo
  • Ya no quieres salir con tus amigos
  • Tu tristeza no se va por si sola
  • No eres capaz de pensar en otras cosas que no sea todo lo que tiene que ver con tu tristeza (lo que has perdido, lo mal que te sientes, lo inútil que crees que eres…)
  • Has dejado de cuidarte. Has dejado de hacer ejercicio, comes peor, no te arreglas como antes.

Diferencia entre tristeza y distimia

La distimia es una variante menos grave de la depresión mayor, pero se da durante más tiempo. Por ello se le llama trastorno depresivo persistente. Para diagnosticar distimia un estado de ánimo depresivo debe haber estado presente durante dos o más años. La tristeza es una emoción y como tal suele irse atenuando con el tiempo hasta desaparecer.

¿Cómo afecta la tristeza al cerebro?

Los diferentes estudios de investigación han determinado que cuando nos sentimos tristes disminuye la actividad en la corteza prefrontal, situada en la zona de nuestra frente. Esta área se encarga de la planificación.

También se activa la amígdala, una estructura relacionada con la amenaza y el miedo.

Se ha encontrado recientemente que áreas del cerebro implicadas, se apagan cuando se está clínicamente deprimido. Tanto en la tristeza como en la depresión la corteza prefrontal izquierda está implicada, pero de forma diferente. En la tristeza está más activa y en la depresión se desactiva.

Bajo nivel de serotonina y tristeza

La serotonina es un estabilizador del estado de ánimo. Cuando tienes unos niveles normales te sientes contento, calmado, más concentrado, menos ansioso… Cuando los niveles son bajos puedes sentirte con ansiedad, insomnio… Las personas con depresión tienen bajos niveles de serotonina. Es por ello, por lo que los fármacos antidepresivos se centran en este neurotransmisor, permitiendo que los niveles se mantengan altos.

¿Cómo enfrentarse a la tristeza?

En el siguiente vídeo la psicóloga Patricia Ramírez te cuenta algunos consejos para superar la tristeza.

¿Cómo podemos lidiar con la tristeza?

  • Permítete estar triste. Negar estos sentimientos no los elimina, y puede hacer que salgan en forma de ansiedad, de ira y de otras formas poco adecuadas. Si necesitas llorar, llora. Sentiras un gran alivio después.
  • Escribe en un diario, escucha música, o utiliza el arte como expresión emocional.
  • Pasa tiempo con familiares y amigos. Esta emoción favorece el aislamiento, por ello es importante vencerlo, pasando tiempo con seres queridos. Exprésales cómo te sientes, pídeles que te escuchen. No sólo te sentirás apoyado sino que tu tristeza se reducirá.
  • No te abandones. Cuídate, date caprichos, haz actividad física, no dejes tus aficiones. Hacer actividades placenteras es esencial para mantener un buen estado de ánimo. Es normal que cuando estas triste no te apetezca hacer casi nada, pero no hacer nada es parte del problema, no de la solución. Puedes hacerlo poco a poco, pero no te quedes en la cama.
  • Piensa en el contexto del sentimiento de tristeza. ¿Se relaciona con una pérdida, una situación amarga? Piensa en los sentimientos sin juzgar.
  • Puede surgir a raíz de un cambio que no esperabas, o sea una señal de que necesitas hacer cambios en tu vida. Las emociones vienen y van. Escucha qué te dicen.
  • Si no eres capaz de manejar esta emoción pide ayuda profesional.

La tristeza en los niños

¿Alguna vez has escuchado frases como estas?:

  • Si vas a llorar vete a tu habitación
  • Sigue llorando y te voy a dar una razón para llorar de verdad
  • Las niñas/niños mayores no lloran

Todas estas frases transmiten el mensaje de que las emociones positivas son aceptadas y las negativas no. Que si están tristes hay algo malo en ellos. 

Entonces, aprenden a reprimirla, que como hemos dicho no es una buena estrategia, a no saber manejarla ni expresarla.

Ayudar a un niño a entender qué es la tristeza

 

  • Deja de usar frases que frustren las emociones de tristeza y sentimientos dolorosos.
  • Cuando tu hijo llore o se muestre triste pregunta “Que ocurre?” y escucha sin interrumpir ni juzgar.
  • Ayúdale a etiquetar su emoción: “Debes sentirte muy triste”
  • Conviertete en una persona a la que te hijo quiera acudir cuando este triste.
  • Valida sus emociones : “Es normal que te sientas triste cuando…”
  • Comparte tus propias experiencias: “Yo me sentí igual cuando…”

¿Cómo manifiestan la tristeza los niños?

En los niños a veces esta emoción no está tan clara como otras emociones. En ocasiones sus expresiones pueden llegar a ser contradictorias.

  • Pueden mostrarse decaídos, callados, no les apetece nada, cansados… Expresan llanto sin una causa clara.
  • Pueden mostrarse irritables, ansiosos, rebeldes, incluso muy habladores.

Por ello los padres y educadores deben estar muy atentos a los cambios en la conducta de los niños para poder detectar emociones como esta.

¿Cómo ayudar a un niño a manejar la tristeza?

Tu hijo puede sentirse triste por muchas razones. Puede que piense que ha hecho algo mal, que no pasa suficiente tiempo contigo. Si se ha hecho daño, ha perdido algún objeto importante o no ha conseguido lo que quiere.

 

¿Cómo ayudamos a un niño que se siente triste?

Etiqueta la emoción

El etiquetaje no es sólo útil para entender las emociones, sino también puede ayudar a disminuir la carga emocional de estas. Un simple “Parece que estas triste” o “Debes de sentirte triste” puede ayudarle a identificar lo que siente y darse cuenta de que no es el único que se siente así.

Etiquetando emociones tu hijo comprenderá que sus emociones no lo definen, que puede sentirse triste sin que eso signifique que se va a convertir en un niño triste para siempre, o que es una mala persona porque no se siente contento en este momento. Aprende que sus emociones vienen y van y no duran eternamente.

También aprenderá que le quieres sin importar cómo se sienta en cada momento

No desestimes su tristeza

No desestimamos pérdidas como la muerte de un ser querido, un divorcio o una pelea con un amigo. Es fácil olvidarse de que un juguete roto o perdido puede hacer que se sientan tristes. Quizá a nosotros nos pueda parecer tonto, pero infravalorar la emocion de nuestro hijo le puede hacer sentir poco importante, que no es tan válido como otra persona. Valida su emoción “Entiendo que te sientas triste”. Escúchale sin juzgar.

Explícale que la tristeza es normal

Puede que tu hijo piense que es el único que siente tristeza y puede que sienta ansiedad por ello. Explícale que todo el mundo, incluso tu, se siente triste en algún momento por muchas razones. Cuanto más le expliques lo común que es ese sentimiento, menos solo se va a sentir. Incluso dale algún ejemplo de cuando tú sentiste tristeza.

Recuérdale que la tristeza es temporal

Cuando estamos tristes puede que pensemos que no va a terminar nunca. Pero sí terminan, todas las emociones lo hacen. Recuerda a tu hijo que como las estaciones, las emociones vienen y van.

No apremies sus emociones

Por muy tentador que pueda parecer, ya que no queremos ver a nuestros hijos tristes, forzar que dejen de sentirse tristes retrasa o suprime las emociones. Podemos ayudarles a aliviarlas pero tenemos que darles el espacio y tiempo que necesitan para procesarlas y que estas desaparezcan por si solas.

Ofrece maneras de aliviar su tristeza

Aunque no forzamos que se sientan mejor, sí podemos ofrecerles alternativas que pueden ayudarles a sentirse mejor.

Podemos darles un abrazo, un beso, palabras de consuelo. Escucharlos, no minimizar la causa de sus emociones. En lugar de decirle “Es solo un juguete, tienes muchos más”, dile “Estas triste por ese juguete que te gustaba tanto, ¿verdad? Te lo pasabas muy bien con él.

Cuando esté listo, puedes sugerirle maneras de aliviar esta emoción. Pregúntale si quiere hablar de ello, si quiere jugar a algo… Ayúdale a encontrar otros pequeños placeres, lo rico que está ese batido, o lo que vais a hacer más tarde. Pero a la vez darle espacio para que procese su tristeza.

¿Te sientes triste? Deja tu comentario.

Psicóloga General Sanitaria y sexóloga. Deseosa de mejorar la calidad de vida de las personas mediante la práctica clínica y la comunicación a través de la red.