{"id":149339,"date":"2025-07-30T11:55:18","date_gmt":"2025-07-30T11:55:18","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.cognifit.com\/?p=149339"},"modified":"2025-07-30T14:14:14","modified_gmt":"2025-07-30T14:14:14","slug":"resistencia-cambio-reprogramar-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.cognifit.com\/es\/resistencia-cambio-reprogramar-mente\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 el cerebro resiste al cambio y c\u00f3mo reprogramarlo paso a paso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><em>Cada a\u00f1o, millones de personas se fijan metas: empezar una nueva carrera, romper con un h\u00e1bito, aprender algo nuevo. La mayor\u00eda abandona mucho antes de alcanzar el \u00e9xito. No porque les falte fuerza de voluntad, sino porque su cerebro est\u00e1 haciendo exactamente lo que est\u00e1 programado para hacer: resistirse al cambio.<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em><em>En este art\u00edculo, profundizamos en c\u00f3mo est\u00e1 conectado tu cerebro para evitar el cambio, las razones cognitivas y neurol\u00f3gicas que hay detr\u00e1s de esta resistencia y c\u00f3mo puedes trabajar con tu cerebro para avanzar. Aprender\u00e1s a cambiar los patrones mentales, entrenar la adaptabilidad y abordar el cambio de una manera que tu cerebro pueda aceptar.<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/blog.cognifit.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Why-the-Brain-Resists-Change-\u2013-And-How-to-Rewire-It-Step-by-Step-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-149328\" srcset=\"https:\/\/blog.cognifit.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Why-the-Brain-Resists-Change-\u2013-And-How-to-Rewire-It-Step-by-Step-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/blog.cognifit.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Why-the-Brain-Resists-Change-\u2013-And-How-to-Rewire-It-Step-by-Step-300x200.jpg 300w, https:\/\/blog.cognifit.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Why-the-Brain-Resists-Change-\u2013-And-How-to-Rewire-It-Step-by-Step-768x512.jpg 768w, https:\/\/blog.cognifit.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Why-the-Brain-Resists-Change-\u2013-And-How-to-Rewire-It-Step-by-Step-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/blog.cognifit.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Why-the-Brain-Resists-Change-\u2013-And-How-to-Rewire-It-Step-by-Step.jpg 1344w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><em>Por qu\u00e9 el cerebro se resiste al cambio y c\u00f3mo reconfigurarlo paso a paso. Imagen de CogniFit (generada por IA).<\/em><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La prioridad principal de tu cerebro: previsibilidad y eficiencia energ\u00e9tica<\/h2>\n\n\n\n<p>En esencia, <a href=\"https:\/\/www.cognifit.com\/es\/cerebro\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">el cerebro<\/a> est\u00e1 dise\u00f1ado para sobrevivir. \u00bfUna de sus herramientas favoritas? La previsibilidad. Las rutinas predecibles reducen la incertidumbre y ayudan a conservar la energ\u00eda, dos cosas que tu cerebro prioriza por encima de todo <em>(Bar, 2007)<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando repetimos un comportamiento, creamos v\u00edas neuronales muy transitadas que permiten un procesamiento m\u00e1s autom\u00e1tico. Las acciones familiares activan los ganglios basales, <a href=\"https:\/\/www.cognifit.com\/es\/partes-del-cerebro\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">una regi\u00f3n del cerebro<\/a> fundamental para la formaci\u00f3n de h\u00e1bitos y comportamientos rutinarios <em>(Graybiel, 2008)<\/em>. Esto significa que tu ritual matutino de tomar caf\u00e9 o tu trayecto habitual al trabajo no solo son c\u00f3modos, sino que tambi\u00e9n son neurol\u00f3gicamente eficientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, la corteza prefrontal, que se encarga de la toma de decisiones conscientes y la flexibilidad conductual, requiere m\u00e1s energ\u00eda metab\u00f3lica. Por lo tanto, cuando intentas implementar un cambio, esta regi\u00f3n debe anular los patrones predeterminados, y eso resulta cognitivamente exigente.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso la am\u00edgdala, que controla las se\u00f1ales de amenaza, puede reaccionar ante lo nuevo como un riesgo potencial simplemente porque es desconocido. Para tu cerebro, la incertidumbre suele equivaler a peligro, incluso si racionalmente deseas el cambio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Por qu\u00e9 los viejos h\u00e1bitos nos hacen sentir m\u00e1s seguros que los nuevos objetivos<\/h2>\n\n\n\n<p>Las conexiones neuronales se refuerzan con la repetici\u00f3n. Este principio, conocido como aprendizaje hebbiano (\u201clas neuronas que se activan juntas, se conectan entre s\u00ed\u201d), ayuda a explicar por qu\u00e9 los h\u00e1bitos antiguos resultan tan c\u00f3modos y por qu\u00e9 reaparecen en momentos de estr\u00e9s <em>(Graybiel, A.M., &#8220;Habits, rituals, and the evaluative brain,&#8221; Annual Review of Neuroscience).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los comportamientos nuevos requieren que el cerebro construya nuevas rutas neuronales, lo cual demanda tiempo, <a href=\"https:\/\/www.cognifit.com\/es\/atencion\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">atenci\u00f3n<\/a> y <a href=\"https:\/\/blog.cognifit.com\/es\/la-teoria-del-flujo-una-guia-practica-para-liberar-la-concentracion-la-motivacion-y-la-claridad-cognitiva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">motivaci\u00f3n<\/a>. Al principio, tus acciones pueden parecer torpes o inc\u00f3modas, no porque est\u00e9n mal, sino porque a\u00fan no est\u00e1n reforzadas a nivel neurol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ejemplo:<\/em> quieres dejar de mirar las redes sociales antes de dormir y leer en su lugar. Las primeras noches resultan irritantes. Te inquietas. Tu mente divaga. Eso es tu cerebro intentando redirigir la energ\u00eda hacia un camino desconocido, un camino que se volver\u00e1 m\u00e1s fluido con cada repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se suma la influencia qu\u00edmica de los neurotransmisores: la dopamina refuerza los comportamientos que generan recompensa. Si tu antiguo h\u00e1bito te proporcionaba un r\u00e1pido \u201cgolpe\u201d de dopamina (como hacer scroll), tu cerebro estar\u00e1 programado para buscar nuevamente ese atajo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sesgos cognitivos: los frenos invisibles al cambio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la qu\u00edmica y la estructura del cerebro, existen atajos mentales llamados <a href=\"https:\/\/blog.cognifit.com\/es\/sesgo-de-confirmacion-por-que-ignoramos-los-hechos-que-no-encajan\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">sesgos cognitivos<\/a> que influyen en c\u00f3mo respondemos al cambio. Est\u00e1n dise\u00f1ados para simplificar la toma de decisiones, pero a menudo tienen efectos contraproducentes.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>El sesgo del statu quo<\/strong> nos lleva a preferir el estado actual de las cosas, incluso cuando el cambio podr\u00eda ser beneficioso.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>La aversi\u00f3n a la p\u00e9rdida<\/strong> implica que tememos m\u00e1s las posibles p\u00e9rdidas que lo que valoramos las posibles ganancias.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>El sesgo de confirmaci\u00f3n<\/strong> nos hace centrarnos en la informaci\u00f3n que respalda nuestras creencias existentes.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Estos sesgos trabajan en conjunto para mantenernos anclados a lo conocido. Por ejemplo, alguien atrapado en un trabajo insatisfactorio puede sobrestimar los riesgos de renunciar e ignorar historias de \u00e9xito relacionadas con un cambio de carrera. El cerebro no est\u00e1 sabote\u00e1ndote: simplemente est\u00e1 protegiendo sus modelos mentales existentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando surge la incertidumbre, nuestro cerebro busca orden. Un estudio sobre la ansiedad relacionada con la incertidumbre <em>(Hirsh, J.B. et al., &#8220;Psychological entropy&#8221;, Psychological Review)<\/em> encontr\u00f3 que una alta incertidumbre aumenta el estr\u00e9s cognitivo, lo que lleva a las personas a aferrarse a rutinas conocidas como forma de anclaje.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfQu\u00e9 ocurre en tu cerebro cuando intentas hacer un cambio?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Imagina que decides empezar a correr todas las ma\u00f1anas. La idea te parece buena, pero cuando suena la alarma a las 6 a.\u202fm., tu cuerpo responde \u201cno, gracias\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tira y afloja interno no es pereza. Es un conflicto entre tu corteza prefrontal (encargada de establecer metas) y los ganglios basales (donde se almacena la memoria de los h\u00e1bitos). La primera busca crecimiento; los segundos, seguridad y rutina.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, la am\u00edgdala puede etiquetar el nuevo comportamiento como \u201criesgoso\u201d, mientras que el sistema de recompensa de tu cerebro duda en liberar dopamina sin las se\u00f1ales habituales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso los primeros intentos de cambio se sienten tan costosos. Est\u00e1s redirigiendo el tr\u00e1fico interno. Pero con el tiempo, y a base de repetici\u00f3n, ese nuevo camino se fortalece\u2026 y un d\u00eda, esa carrera matutina se convierte en tu opci\u00f3n por defecto.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Entrena a tu cerebro para aceptar el cambio (sin saturarlo)<\/h2>\n\n\n\n<p>Gracias a la <a href=\"https:\/\/www.cognifit.com\/es\/plasticidad-cerebral\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">neuroplasticidad<\/a>, tu cerebro mantiene la capacidad de cambiar a cualquier edad. Pero el secreto est\u00e1 en introducir el cambio de forma que resulte manejable, no amenazante.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Prueba con microcambios:<\/strong> en lugar de &#8220;hacer ejercicio 5 d\u00edas a la semana&#8221;, intenta &#8220;hacer 10 sentadillas despu\u00e9s de cepillarte los dientes&#8221;.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>As\u00f3cialo con recompensas:<\/strong> incluso peque\u00f1as recompensas (una marca en el calendario, una lista de reproducci\u00f3n breve) liberan dopamina y fomentan la formaci\u00f3n de h\u00e1bitos (<em>Duhigg, C., El poder del h\u00e1bito).<\/em><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Visualiza el comportamiento:<\/strong> los estudios muestran que el ensayo mental activa muchas de las mismas \u00e1reas cerebrales que la pr\u00e1ctica real <em>(Driskell, J.E., et al., Journal of Applied Psychology).<\/em><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Usa se\u00f1ales contextuales:<\/strong> vincula los nuevos comportamientos a h\u00e1bitos ya existentes, como meditar despu\u00e9s de preparar tu caf\u00e9 matutino.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Mant\u00e9n la constancia:<\/strong> la repetici\u00f3n crea caminos. Cuanto m\u00e1s practiques un nuevo comportamiento, m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00e1 mantenerlo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fortalecer la flexibilidad cognitiva para apoyar el cambio.<\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.cognifit.com\/es\/flexibilidad-cognitiva\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">La flexibilidad cognitiva<\/a> es la capacidad del cerebro para cambiar de pensamiento y adaptarse a nuevas situaciones. Es lo que te ayuda a ver alternativas, replantearte los contratiempos y ajustar tus planes.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedes fomentar esta flexibilidad desafiando tu forma de pensar con regularidad. Por ejemplo, las tareas que implican razonamiento, reconocimiento de patrones o cambiar de mentalidad pueden ser especialmente \u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Las herramientas digitales interactivas tambi\u00e9n pueden desempe\u00f1ar un papel importante. Por ejemplo, CogniFit ofrece <a href=\"https:\/\/www.cognifit.com\/es\/entrenamiento-funciones-ejecutivas\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">entrenamiento cognitivo para el razonamiento<\/a> y las funciones ejecutivas. Aunque no sustituyen al tratamiento m\u00e9dico, estas actividades se basan en principios de la ciencia cognitiva y pueden ayudar a mejorar la flexibilidad cognitiva en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1nto tiempo lleva cambiar? (Spoiler: m\u00e1s de lo que crees)<\/h2>\n\n\n\n<p>Puede que hayas o\u00eddo que se necesitan 21 d\u00edas para formar un h\u00e1bito. Pero la investigaci\u00f3n sugiere un rango mucho m\u00e1s amplio. Un estudio de University College London<em> (Lally, P. et al., European Journal of Social Psychology) <\/em>descubri\u00f3 que la formaci\u00f3n de h\u00e1bitos tarda, en promedio, 66 d\u00edas, y que algunos h\u00e1bitos pueden requerir hasta 254 d\u00edas para volverse autom\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s importa no es la velocidad, sino la constancia. Al principio, los intentos pueden sentirse torpes o frustrantes. Pero cada repetici\u00f3n va trazando un hilo en una nueva v\u00eda neuronal. Con el tiempo, estos hilos se entretejen en el tejido por defecto del cerebro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una lista de verificaci\u00f3n para superar la resistencia al cambio<\/h2>\n\n\n\n<p>Empieza \u0441on esto:<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"1\" class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Nombra la resistencia:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 comportamiento est\u00e1s evitando?<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Div\u00eddelo:<\/strong> \u00bfCu\u00e1l es la versi\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a de ese cambio?<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Vinc\u00falalo a un desencadenante:<\/strong> As\u00edgnalo a un h\u00e1bito o se\u00f1al existente.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>A\u00f1ade una recompensa: <\/strong>Celebra cada repetici\u00f3n, por peque\u00f1a que sea.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Lleva un seguimiento de tu constancia: <\/strong>El progreso visible refuerza la memoria.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Reflexiona con regularidad:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 funcion\u00f3? \u00bfQu\u00e9 necesita ajustes?<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Este enfoque cambia el foco: en lugar de luchar contra la resistencia, se trata de rodearla, colaborando con la forma en que tu cerebro aprende de manera natural.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que dice la ciencia: c\u00f3mo el cerebro resiste y acepta el cambio<\/h2>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica ayuda a explicar por qu\u00e9 el cambio se percibe como algo dif\u00edcil y qu\u00e9 mecanismos lo hacen posible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. H\u00e1bitos y los ganglios basales<\/strong> <em>(Graybiel, 2008)<\/em>: Las investigaciones destacan el papel de los ganglios basales en la formaci\u00f3n y mantenimiento de los h\u00e1bitos. Una vez establecida una rutina, esta estructura cerebral automatiza el comportamiento, lo que dificulta la introducci\u00f3n de nuevos patrones a menos que se aplique un esfuerzo deliberado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.<\/strong> <strong>Rigidez y flexibilidad cognitivas<\/strong> <em>(Ca\u00f1as et al.)<\/em>: Los estudios demuestran que una baja flexibilidad cognitiva \u2014dificultad para adaptar pensamientos o acciones &#8211; dificulta aceptar el cambio. La rigidez cognitiva se asocia con pensamientos repetitivos y resistencia a la novedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.<\/strong> <strong>Novedad y el sistema de recompensa del cerebro<\/strong> <em>(Bunzeck &amp; D\u00fczel, 2006)<\/em>: La exposici\u00f3n a la novedad activa el circuito dopamin\u00e9rgico de recompensa del cerebro, especialmente cuando hay aprendizaje involucrado. Esto sugiere que vincular el cambio con la curiosidad y el crecimiento puede ayudar a reducir la resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.<\/strong> <strong>Entrenamiento de la flexibilidad mediante tareas cognitivas<\/strong> <em>(Karbach &amp; Verhaeghen, 2014)<\/em>: Un meta-an\u00e1lisis confirm\u00f3 que el entrenamiento cognitivo estructurado &#8211; como tareas que implican razonamiento, memoria de trabajo y cambio de tarea &#8211; puede mejorar la adaptabilidad, especialmente en adultos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hallazgos refuerzan que el cambio no es solo una cuesti\u00f3n de motivaci\u00f3n, sino que est\u00e1 moldeado por la forma en que el cerebro est\u00e1 conectado. Pero con pr\u00e1ctica constante, entrenamiento y novedad, esos circuitos pueden adaptarse.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: Tu cerebro no odia el cambio. Odia el caos<\/h2>\n\n\n\n<p>El cambio amenaza el estado favorito de tu cerebro: la certeza. Por eso se resiste, por eso se aferra a lo conocido, por eso susurra \u201choy no\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero una vez que comprendes la mec\u00e1nica detr\u00e1s de ese susurro, puedes dejar de ver la resistencia como un fracaso y empezar a verla como una se\u00f1al: tu cerebro necesita estructura, repetici\u00f3n y peque\u00f1as victorias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa buena noticia? No est\u00e1s atrapado. Solo est\u00e1s cableado para tener cuidado. Y con un poco de pr\u00e1ctica, incluso el cerebro m\u00e1s reacio al cambio puede aprender a moverse.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La informaci\u00f3n de este art\u00edculo es solo informativa y no es un consejo m\u00e9dico. Si tienes cualquier duda sobre tu salud, consulta siempre con un profesional.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Bar, M. (2007). <em>The proactive brain: using analogies and associations to generate predictions<\/em>. Trends in Cognitive Sciences, 11(7), 280\u2013289. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.tics.2007.05.005<\/li>\n\n\n\n<li>Graybiel, A. M. (2008). <em>Habits, rituals, and the evaluative brain<\/em>. Annual Review of Neuroscience, 31, 359\u2013387. https:\/\/doi.org\/10.1146\/annurev.neuro.29.051605.112851<\/li>\n\n\n\n<li>Hirsh, J. B., Mar, R. A., &amp; Peterson, J. B. (2012). <em>Psychological entropy: A framework for understanding uncertainty-related anxiety<\/em>. Psychological Review, 119(2), 304\u2013320. https:\/\/doi.org\/10.1037\/a0026767<\/li>\n\n\n\n<li>Duhigg, C. (2012). <em>The Power of Habit: Why We Do What We Do in Life and Business<\/em>. Random House. https:\/\/psycnet.apa.org\/record\/2012-09134-000<\/li>\n\n\n\n<li>Driskell, J. E., Copper, C., &amp; Moran, A. (1994). <em>Does mental practice enhance performance?<\/em> Journal of Applied Psychology, 79(4), 481\u2013492. https:\/\/doi.org\/10.1037\/0021-9010.79.4.481<\/li>\n\n\n\n<li>Lally, P., van Jaarsveld, C. H., Potts, H. W., &amp; Wardle, J. (2010). <em>How are habits formed: Modelling habit formation in the real world<\/em>. European Journal of Social Psychology, 40(6), 998\u20131009. https:\/\/doi.org\/10.1002\/ejsp.674<\/li>\n\n\n\n<li>Ca\u00f1as, J. J., et al. (2003).<em> Cognitive flexibility and adaptability to dynamic environments<\/em>. Ergonomics, 46(5), 482\u2013501. https:\/\/doi.org\/10.1080\/0014013031000061640<\/li>\n\n\n\n<li>Bunzeck, N., &amp; D\u00fczel, E. (2006). <em>Absolute coding of stimulus novelty in the human substantia nigra\/VTA<\/em>. Neuron, 51(3), 369\u2013379. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.neuron.2006.06.021<\/li>\n\n\n\n<li>Karbach, J., &amp; Verhaeghen, P. (2014). <em>Making working memory work: a meta\u2011analysis of executive\u2011control and working memory training in older adults<\/em>. Psychological Science, 25(11), 2027\u20132037. https:\/\/doi.org\/10.1177\/0956797614548725<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada a\u00f1o, millones de personas se fijan metas: empezar una nueva carrera, romper con un h\u00e1bito, aprender algo nuevo. La mayor\u00eda abandona mucho antes de alcanzar el \u00e9xito. No porque les falte fuerza de voluntad, sino porque su cerebro est\u00e1 haciendo exactamente lo que est\u00e1 programado para hacer: resistirse al cambio. 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