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Neurociencia y neuroeducación: ¿Qué es? y su impacto en la educación

La neurociencia, y en concreto la neuropedagogía, es un campo de la investigación e innovación que, en los últimos años, ha brindado a los profesionales de la enseñanza nuevos conocimientos, herramientas y recursos interesantes para la mejora y optimización de los procesos de aprendizaje en los sistemas educativos. Sin lugar a dudas, la neuroeducación se está conviertiendo en un pilar fundamental en la educación, sobre todo en relación a las necesidades educativas especiales.

Neuroeducación en necesidades educativas especiales.

La : El en la educación

El mundo de la neurociencia ha estudiado durante los últimos años el sistema nervioso y el cerebro tanto en sus aspectos estructurales como funcionales. Estos avances, por su parte, nos han permitido entender, entre otras cosas, el proceso de aprendizaje.

¿Puede la neurociencia mejorar el sistema educativo?

La considerada neuroeducación es capaz de ofrecer una visión responsable de los proyectos pedagógicos a través del conocimiento de los procesos cerebrales.

Esta rama de la neurociencia es relativamente moderna. Sin embargo, ha realizado interesantes avances en la aplicación de estudios neurocientificos en diferentes sistemas educativos.

¿Cómo aprende nuestro cerebro?

Es importante destacar que cada cerebro es único, sin embargo, su anatomía, procesos y funciones son relativamente generalizables. El cerebro es capaz de aprender a través de patrones que interioriza cuando ve la necesidad de hacerlo. A parte de esto, los estímulos emocionales, los cuales interactúan con las habilidades cognitivas, también llevan a cabo un papel muy importante. Existen diferentes estudios científicos que demuestran cómo la sorpresa, la motivación, el deporte, la novedad, o el trabajo en equipo, favorecen y fomentan el aprendizaje.

Por otro lado, es importante destacar que el cerebro es capaz de aprender a través de distintos estilos o vías. De hecho, existen diferentes teorías, por ejemplo la de inteligencias múltiples, que nos permiten desarrollar sistemas de enseñanzas diversos a través de alternativas de aprendizaje.

La neurociencia y su avance

Sistema actual

En la actualidad, no contamos con un proyecto estratégico consolidado, por ello, es usual encontrar en las aulas diferentes sitemas conviviendo a la vez. Es decir, sistemas basados en las nuevas tecnologías con estrategias más tradicionales o clásicas.

Igualmente, nuestro mundo actual nos obliga a que, toda aquella reforma o avance en materia educativa, no sólo abarque aspectos en competencias, habilidades y conocimiento intelectual y cognitivo, sino que otorgue un desarrollo emocional y social competente.

Las necesidades educativas especiales

En los últimos años, aunque aún queda mucho recorrido, las reformas en el sistemas educativo han permitido el desarrollo de pedagogías integradoras y de calidad. En este sentido, los centros de enseñanza han asumido que la educación es el máximo motor del desarrollo humano y social. Esto ha llevado a que en todos los colegios se contemple un departamento dedicado a las “Necesidades Esducativas Especiales” (NEE).

Las necesidades educativas especiales

También es cierto, que la población que presenta dichas necesidades se ha visto incrementada. Se considera que un alumno o alumna presenta “Necesidades Esducativas Especiales” cuando presenta dificultades en el estudio correspondiente a su edad y requiere, determinados apoyos
especializados en el área de magisterio y psicología a lo largo de su escolarización.

Este tipo de necesidades pueden ser, además, transitorias o permanentes debido a limitaciones corporales, sensoriales, intelectuales, conductuales, emocionales, etc. En este sentido, es importante que cada una de estas modalidades se gestionen de forma individualizada y desde un marco de actuación adecuado.

Por este motivo, la neuropedagogía, es una herramienta que permite una mejora en relación al conocimiento del aprendizaje y puede ser un avance para la educación y sobre todo para las necesidades educativas especiales.

La neuropsicología y la neuroeducación en el sistema de enseñanza actual

En la actualidad, los sistemas educativas plantean grandes desafíos en la escolarización. Los avances de la neurociencia posibilitan grandes cambios y abren puertas a un sistema de aprendizaje adaptado al individuo.

Debido a sus avances en áreas como la memoria o la atención, incluir conocimientos de la neurociencia en el sistema educativo es un vía interesante para ayudar a potenciar las habilidades cognitivas de los estudiantes. Esto ocurre, sobre todo en aquellas personas con necesidades educativas especiales.

En resumen, teniendo en cuenta que la neurociencia hace referencia a un “conjunto de ciencias cuyo sujeto de investigación es el sistema nervioso, con particular interés en cómo la actividad del cerebro se relaciona con la conducta y el aprendizaje”, se vuelve sumamente útil para la enseñanza, y de ahí que muchos sean los que apoyen que esta tome relevnacia en la educación actual.

¿Cómo incluir la neurociencia en el sistema educativo?

La neuroeducación y el sistema educativo

Los educadores de la enseñanza deben ser capaces de comprender, desde las neurociencias, la influencia del cerebro en el aprendizaje. Así, las instituciones educativas podrían corregir sus estrategias educativas. De esta manera, estas influirían de forma positiva en el desarrollo del cerebro de los/as menores.

Los profesores deberían desarrollar actitudes que, a través de las palabras y las emociones, permitan un aprendizaje más adecuado. Los docentes con mayor inteligencia emocional son capaces de crear un clima en el aula que favorezca el aprendizaje.

Por un lado, en relación a las aulas de apoyo, las personas con necesidades educativas especiales necesitan de metodologías eficaces. Por otro lado, parece que la neuroeducación ofrece herramientas que pueden ayudar a mejorar su rendimiento y satisfacción.

Así, los profesionales deberían estudiar las dificultades presentes en el aula. Más tarde, investigar los estudios de neurociencia para dichas afecciones. Y, finalmente, desarrollar estrategias pedagógicas que mejoren el rendimiento de esos alumnos/as.

Pedagogía de Waldorf: Una nueva enseñanza

Una educación libre, creativa en continua renovación y en estrecha relación con el mundo social. Así es la pedagogía Waldorf. Existen una cantidad importante de proyectos educativos que se contraponen a la estructuración más antigua. En los últimos años han ido apareciendo nuevas formas de enseñanza que pretenden dar respuesta a las propuestas educativas que los niños, niñas y jóvenes de hoy en día demandan.

Aprender con un nuevo métdodo

Origen de la pedagogía Waldorf

La pedagogía Waldorf nació poco tiempo después de la Primera Guerra Mundial gracias al encargo que Emil Molt, director general de la empresa de cigarrillos Waldorf, le transmitió a Rudolf Steiner. En él recayó la tarea de organizar y dirigir una escuela libre en Stuttgart (Alemania) para los hijos de los empleados que trabajaban en la ya mencionada empresa. Así, Steiner formó un primer grupo de maestros que pasaron a formar parte de una nueva escuela que dirigió durante cinco años. La creación de este centro se basó en un modelo educativo social y vivo que pretendía crear individuos libres.

Steiner encabezó en esa época también el conocido “Movimiento de Trimembración Social” cuyo objetivo era crear un espacio de autonomía manteniendo los tres pilares de la sociedad (culturar-religioso, jurídico-político y económico).

Claves de la pedagogía Waldorf

La finalidad de la pedagogía Waldorf es ayudar al desarrollo de cada individuo. Este modelo de enseñanza concibe al ser humano de forma amplia e integral y permite que los individuos trabajen sus propias capacidades y habilidades.

Las aulas en los centros de pedagogía Waldorf se apoya una enseñanza libre basada en el juego como medio de aprendizaje. Así, los niños y niñas que están inscritos en estas instituciones acuden a sus aulas con ganas de crecer y aprender, no de aprobar. Podemos caer en la falsa idea de que en estos centros no se imparten las asignaturas comunes y conocidas como matemáticas, geografía, inglés… Sin embargo, además de trabajar estas materias de forma más libre dan importancia al desarrollo música, las manualidades, la creatividad, etc.

Características pedagogía de Waldorf

Una de las características más importante de la enseñanza Waldorf es que da la misma importancia a los contenidos y a los proceses para llegar a la adquisición de estos. La pedagogía Waldorf permite que los alumnos y alumnas desarrollen sus habilidades artísticas y estimula la enseñanza libre, espontánea y natural.

En los centros donde se aplica la pedagogía Waldorf no se realizan exámenes, lo que disminuye el estrés de los niños y las niñas permitiéndoles disfrutar de su aprendizaje. El ambiente de las escuelas Waldorf se considera una extensión del hogar, por lo que tiene elementos naturales, hechos a mano y cálidos. Por ello, los juguetes de los que se rodean los niños y niñas en estos centros están hechos a mano por padres, madres y profesorado en presencia de los alumnos y alumnas con materiales naturales. Estos son muy sencillos (muñecas de trapo, animales de lana o madera…) y sirven para desarrollar la imaginación y la fantasía creadora de los niños y niñas.

Finalmente, una de las características más curiosas de la pedagogía Waldorf es que los niños y niñas inscritas en estos centros no utilizan ningún tipo de tecnología hasta los 12 años. De hecho, la institución anima a las familias a alejar la tecnología de móviles, tablets, ordenadores, televisiones de hijos e hijas hasta esta edad. Por mucho que parezca una idea descabellada y difícil, grandes empresarios del mundo de la tecnología han inscrito a sus hijos e hijas en estos centros.

El método de enseñanza de Waldorf

Primeros 3 años:

A lo largo de los primeros tres años nuestros niños y niñas trabajan el equilibrio, consiguen caminar de forma correcta, adquieren el lenguaje y se desarrolla la base de su mundo cognitivo. Por ello, en la etapa del parvulario se trabaja a través de la imitación y el juego en entonos seguros, cariñosos y estructurados donde educaran su organismo, sus hábitos, su comportamiento y trabajaran su lengua materna. Con el juego alimentan la imaginación, la creatividad y la iniciativa y aprenden a relacionarse gracias a un entorno saludable donde se trabaja la memoria, la admiración, el orden, la escucha y el disfrute por la naturaleza. Durante esta etapa se trabaja a través de la pedagogía de repetición rítmica con la que los niños y niñas aprenden el ritmo-diario, semanal y el ciclo anual de las estaciones y festividades.

Los objetivos más importantes a desarrollar en esta etapa son: respeto y acompañamiento del niño, imaginación e imitación, entorno cálido, arte, juego, movimiento, desarrollo de los sentidos, naturaleza, cotidianidad y ritmos.

Etapas pedagogía de Waldorf

Educación primaria:

Cuando los niños y niñas inician la educación primaria comienzan un ciclo de 8 años donde los conceptos se presentan de manera artística y holística dándose importancia a los procesos de aprendizaje de los niños y niñas, la capacidad de transformar y de comprender los conocimientos de forma global. Un único profesor acompaña a una clase desde el inicio del ciclo hasta el final del mismo creando una relación cercano tanto con los alumnos y alumnas como con sus familias.

Durante esta época, las materias obligatorias por ley como pueden ser lengua castellana, biología, etc. se dan durante las primeras horas del día. Más tarde, se introducen las materias artísticas como pintura, música, etc. Los ocho años que dura este ciclo se desarrollan teniendo en cuenta el crecimiento personal interno de los alumnos y alumnas. Para aprender, por ejemplo, historia se les cuenta desde pequeños fábulas o leyendas, después trabajan historias de antiguas civilizaciones y avanzan a través de la historia hasta llegar al mundo moderno pasando por la Grecia, Roma, la Edad Media… Se realizan, además, trabajos en equipo con el fin de que los alumnos y alumnas desarrollen distintas capacidades, conozcan en qué puesto encajan mejor y se den cuenta de que los trabajos que se realizan en grupo solo pueden salir bien si cada uno de los presentes aporta lo mejor de sí mismos. En estas tareas se pretende hacer entender a los más pequeños que cada aportación es válida e importante. Los libros de texto que se utilizan son realizados por los mismos alumnos y alumnas, tanto la teoría como los dibujos que a esta le acompañan. Esto estimula su creatividad y responsabilidad. Las evaluaciones, como hemos dicho, no se basan en exámenes, sino en evaluaciones continuas a través de exposiciones orales, clases retrospectivas (no se avanza en materia si lo que anteriormente se ha dado no ha quedado claro), etc. La función de esta evaluación es desarrollar una enseñanza que se adecue al ritmo de la clase.

Existen críticas positivas y negativas a la pedagogía de Waldorf

Educación secundaria:

Durante la etapa de educación secundaria, comienza a cursar asignaturas como ciencias naturales, algebra, etc. pero no a través de una enseñanza tradicional, sino desde un método fenomenológico, es decir, desde la experiencia del alumno o alumna hasta el conocimiento. Además, realizan autoexploraciones y actividades creativas que les permiten conocerse mejor y analizar sus propias vivencias. Alejados de las nuevas tecnologías, también realizan actividades al aire libre y en entornos naturales con el objetivo de promover el encuentro real entre personas. En resumen, en esta etapa dan importancia al no adoctrinamiento y a las experiencias personales de cada alumno y alumna. Realiza, además, trabajos en grupo con el objetivo de hacerles ver que sin el apoyo de un compañero nuestro trabajo individual nunca será tan bueno.

Última etapa de escolarización:

Finalmente, en el periodo de bachillerato se realizan prácticas sociales, de voluntariado, creativas, etc. Los alumnos y alumnas continúan estudiando asignaturas tradicionales, pero siempre desde un método mucho más unido a la realidad. Es decir, no a través de libros de texto, sino a través de vivencias personales que desde el centro se impulsan en las distintas actividades.

Críticas la pedagogía de Waldorf

Críticas positivas a la pedagogía Waldorf

A continuación, exponemos cuatro de las mayores ventajas de la pedagogía Waldorf:

  1. El desarrollo pedagógico está marcado por el desarrollo personal de los individuos que conforman las aulas.
  2. Los niños y niñas aprenden a conocer sus propias debilidades y fortalezas y a reconocer aquellas que pertenecen al grupo y a sus compañeros.
  3. Los alumnos y alumnas de estos centros desarrollan una gran motivación y autoestima que les ayuda no a superar a sus compañeros, sino a superarse a sí mismos.
  4. Hay un esfuerzo genuino de los estudiantes que va más allá de conseguir un aprobado.

Críticas negativas a la pedagogía Waldorf

La pedagogía Waldorf, al igual que todos los nuevos modelos de enseñanza, recibe críticas por parte de aquellas personas que validan la enseñanza clásica. Algunas de estas críticas son las siguientes:

  1. Se da demasiada importancia a la imaginación y el arte.
  2. Las disciplinas académicas son secundarias.
  3. No se evalúa a los alumnos y alumnas con el fin de no dañar su autoestima.
  4. Los niños/as matriculados/as en estas escuelas no aprenden a leer y escribir hasta los siete años.

Una de las pedagogías alternativas que junto con la metodología Waldorf están teniendo más impacto es la pedagogía Montessori. Ambas son métodos de enseñanza distintos a los tradicionales, pero respetuosos con la infancia. Así, el centro de la educación es el alumno y sus padres, tutores, educadores, etc. son impulsores de la misma. Por ello, adecuan la transmisión de conocimientos a la forma de aprender de los más pequeños utilizando métodos adecuados y actividades adaptadas según la edad.

Sin embargo, son pedagogías distintas y, por tanto, podemos encontrar entre ellas varias diferencias. Por ejemplo, la pedagogía Montessori está dirigida por los niños, mientras que la pedagogía Waldorf está centrada en ellos. Así, esta última divide la enseñanza en tres etapas y la primera da libertad a los alumnos y alumnas para tomar decisiones como qué desean manipular, qué tipo de proyecto quieren desarrollar y cómo desean hacerlo, es decir, le dan el poder de dirigir su aprendizaje. Por otro lado, la pedagogía Montessori da más importancia al método científico y a la realidad que la pedagogía Waldorf, la cual está orientada al mundo creativo, la fantasía y la imaginación. Asimismo, las aulas en los centros Montessori son espacios abiertos, libres y de ambientes distintos en los que el niño y la niña puede sumergirse libremente. Los centros Waldorf, por su parte, tienen un ambiente hogareño en primaria y aulas tradicionales con espacios para actividades más creativas en secundaria. Por último, el papel de los maestros es destino dependiendo del centro. En la metodología Montessori actual como guía y facilitador de aprendizaje y en la metodología Waldorf como maestros de conocimientos.

La pedagogía Waldorf es una una alternativa educativa

Estas no son las únicas diferencias, pero sin duda son las más relevantes. Si estás buscando un centro de enseñanza alternativa y no te decides entre las distintas opciones, nuestro consejo desde Cognifit es que investigues las distintas pedagogías disponibles en tu área, visites los centros, preguntes a padres y madres, pero, sobre todo, cuentes con la opinión de tu hijo o hija. Al final, son ellos quienes tendrán que acudir a la escuela y no hay nada mejor que saber que tu pequeño o pequeña está en buenas manos y se divierte en su centro favorito.

Pirámide de Maslow: Qué es y sus aplicaciones prácticas

Nuestras necesidades nos mueven para superar todos los retos que se nos presentan en el día a día. ¿Qué es la pirámide de Maslow? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus niveles? ¿Cuáles son las necesidades básicas? ¿En qué consiste la autorrealización? En este artículo haremos un recorrido por todos los peldaños de la pirámide de Maslow y resolveremos estas preguntas. Descubre los fundamentos de la motivación humana según esta teoría motivacional.

Pirámide de Maslow: Necesidades humanas. Imagen: Triangulum.com

¿Qué es la pirámide de Maslow?

La Real Academia Española define «necesidad» como «carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida» o «aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir», entre otras acepciones.

En este contexto, una de las aportaciones más importantes para la psicología es la llamada pirámide de Maslow. En ella, el autor ordenó las necesidades humanas en una jerarquía.

Para poder ir subiendo escalones, es necesario que se vayan satisfaciendo las necesidades de los peldaños anteriores. Nuestro progreso dependerá de nuestras propias acciones, de la actitud activa que adoptemos para seguir avanzando. ¿Cómo? A través de la motivación.

Los tres primeros escalones de la pirámide corresponden a las necesidades del déficit (D-needs), y las necesidades del ser (B-needs) se emplazan en los dos escalones de la cúspide.

La conducta humana se puede alterar si las diferentes necesidades no están satisfechas. Cuanto más bajo sea el escalón a satisfacer, más incide en el comportamiento.

Estas necesidades, además, pueden ser satisfechas por medios distintos del pensado inicialmente, o puede ocurrir que no se satisfagan del todo porque al mitigarse surgen otras nuevas.

Lo que un hombre puede ser, debe serlo. 

Abraham Maslow

Pirámide de Maslow: Los cinco estratos de necesidades

1. Necesidades fisiológicas o básicas

Son las primeras que se deben cubrir, las primigenias. Hacen referencia al mantenimiento de la salud, la respiración, la temperatura corporal, la alimentación, el sueño, las relaciones sexuales, etc. El resto de las necesidades surge con el tiempo, pero las básicas nacen desde el principio. Permiten la homeostasis, definida como el conjunto de procesos que autorregula nuestro cuerpo para alcanzar el equilibrio.

Si estas necesidades no están cubiertas, poco nos importa alcanzar otras. Por ejemplo, ¿cómo podemos dedicarle tiempo a querer sentirnos respetados si no tenemos nada con lo que llenar nuestro estómago?.

2. Necesidades de seguridad y protección

En este segundo escalón yacen las necesidades relativas a sentirse seguro y protegido. Esto incluye la propiedad privada (como la vivienda), el empleo, la seguridad física, etc.

Por ejemplo, ¿qué ocurre si se pierde un empleo que era la única fuente de ingresos de una familia? La inestabilidad de sus miembros aumenta.

3. Necesidades de afiliación y afecto

El tercer nivel está compuesto por las relaciones sociales, como la asociación, la amistad, el afecto, el amor, la aceptación de terceros, la intimidad, etc. Y es que necesitamos mantener contactos saludables y positivos con las personas que nos rodean.

Dicen que, para que el resto nos acepte, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos. Sin embargo, el apoyo de los demás también supone un impulso muy importante en la búsqueda de nuestra mejor versión.

4. Necesidades de reconocimiento o estima

Se refieren a aquellas relacionadas con aspectos más profundos del yo, como la confianza, el autorreconocimiento, el éxito, el respeto, etc. La autoestima es clave para nuestro desarrollo personal. Una pobre autoestima o la falta de esta suele generar complejos de inferioridad, así como diferentes psicopatologías.

Las necesidades de reconocimiento se dividen en dos tipos:

    • Inferiores. Se basan en el respeto de los demás, en el aprecio y la atención que muestran hacia uno. Esto se relaciona con la reputación, el estatus y la posición que se logra en la sociedad.
    • Superiores. Se basan en el respeto hacia nosotros mismos. Nos permiten valorarnos, aceptarnos, comprendernos y cuidarnos. ¿Cómo pretendemos alcanzar la cima si no somos capaces de querernos a nosotros mismos?.

¿Cuáles son los estratos de la Piramide de Maslow?

5. Necesidades de autorrealización o autoactualización

Se encuentran en la cúspide de la pirámide, tan ansiada en la existencia humana. Necesita cubrir los cuatro estratos anteriores. ¿Qué es lo que encontramos aquí? El desarrollo potencial: moralidad, creatividad, espontaneidad y aceptación. Desaparecen los prejuicios. La visión positiva que se mantiene de la vida da ganas de vivirla al máximo.

Este nivel se reserva para las personas más exitosas, pero el éxito es subjetivo. Las metas pueden ser tan variadas como lo somos cada uno de nosotros. Tal vez alguien encuentra la realización en un voluntariado, otro siendo el capitán de su equipo de fútbol y un tercero formando una familia.

¿Cómo son las personas autorrealizadas?

Las personas que han logrado alcanzar el último nivel de la pirámide de Maslow se caracterizan por los siguientes rasgos:

    • Orientan los problemas hacia sus soluciones, más allá del propio interés
    • Su sentido del humor no conlleva crueldad.
    • Se respetan tal y como son, así como a los demás y a la naturaleza.
    • Muestran espontaneidad, creatividad y originalidad.
    • Pueden llegar a disfrutar de la soledad.
    • Sus relaciones personales no son muy numerosas, pero sí cercanas (rechazan la superficialidad).
    • Evitan las convenciones sociales y los estereotipos, confiando más en sus experiencias y juicios individuales.
    • No creen que el fin justifique los medios.
    • Suelen gozar las experiencias con más intensidad.
    • Son inconformistas e independientes.

Breves apuntes sobre el autor: ¿quién fue Abraham Maslow?

Nacido en Estados Unidos, Abraham Maslow (1908-1970) es considerado uno de los psicólogos más influyentes en la corriente humanista. Como hemos visto, las aspiraciones y motivaciones de las personas, así como el significado de sus vidas son varios de los aspectos que aborda. El humanismo es una muy buena vertiente para estudiar a las personas de forma holística: vernos como un todo en lugar de la simple suma de las partes.

¿Cómo se relaciona la pirámide de Maslow con la depresión?

Existen estudios que han hallado relación entre la depresión y los primeros niveles de la pirámide de Maslow. La insatisfacción de estas necesidades básicas y de seguridad, sobre todo, conduciría a estados depresivos. Sin embargo, esta no es una relación causa-efecto, sino que otras variables biopsicosociales intervienen en el desarrollo de este trastorno.

Con relación a esto, destacamos las llamadas necesidades irreales (virtuales o falsas). No tenemos que cubrirlas para alcanzar la felicidad, puesto que no son relevantes para la vida. De hecho, satisfacerlas puede implicar precisamente caer en esta depresión. Por ejemplo, los que consiguen más éxitos que otros y se avergüenzan de ello, los que confeccionan sus necesidades al compararse con los logros de los demás, los que se anticipan para acontecimientos que nunca ocurren, etc.

Pirámide de Maslow: Ventajas y desventajas

La pirámide de Maslow sigue siendo estudiada como referente cada vez que se habla sobre la motivación y su importancia. No obstante, también suscita críticas y su validez es cuestionada.

Ventajas de la pirámide de Maslow

    • Sencilla. Es muy fácil de entender y de ponerla en práctica en diferentes ámbitos.
    • De visualización comprensible. La pirámide gráfica es explicativa en sí misma, fácil de memorizar.
    • Muy aplicable a la realidad. Muchas personas de diversos perfiles encuentran útil e inspirador aplicar la pirámide a su vida cotidiana.
    • Innovadora. Frente al mecanicismo y reduccionismo de las corrientes conductistas, aporta flexibilidad e integración de planteamientos.

Desventajas de la pirámide de Maslow

    • Bastante ambigua. Algunas necesidades son fáciles de medir (como la respiración, la alimentación, etc.), pero otras son más abstractas (como el afecto o la autorrealización). Por eso, la teoría resulta discutible en el entorno científico.
    • Secuencialidad cuestionada. Existen muchas personas que por distintos motivos (éticos, ideológicos, etc.) no satisfacen sus necesidades básicas y, sin embargo, aspiran a otros escalones más elevados. Por ejemplo, el artista arruinado que lucha por terminar su obra como sea.
    • Teorías más sofisticadas. Autores como McGregor (1969) o Alderfer (1972) propusieron, posteriormente, otras explicaciones sobre la motivación. Ambas se basaban en la propia pirámide de Maslow.
    • Optimismo exagerado. Maslow creía fervientemente en la voluntad y la capacidad humanas. Es más, sus palabras fueron «cuando la gente parece ser otra cosa que buena y decente, es solo porque están reaccionando al estrés o a la deprivación de necesidades como la seguridad, amor y autoestima». De este modo, dejaba muchas otras variables psicosociales fuera de la ecuación.

¿En qué ámbitos podemos aplicar la pirámide de Maslow?

Su uso se ha extendido tanto que se puede emplear en diferentes ámbitos de la vida humana, tanto personal como profesional.

Pirámide de Maslow y la terapia psicológica

La priorización de las necesidades permite que el psicoterapeuta pueda comprender la situación de un paciente, entender su conducta y planificar una terapia concreta. Si se conocen las necesidades exactas de una persona, se le puede orientar mejor para ir logrando la satisfacción de estas.

Si la terapia sigue una corriente humanista, estará enfocada al crecimiento personal mediante el amor, la esperanza y el altruismo, entre otros. Siguiendo la pirámide, busca conseguir la autorrealización. Considera activos a los pacientes, capaces de encaminarse en su propio desarrollo, responsables de alcanzar los cambios que anhelan. En este recorrido, el psicoterapeuta tan solo es un guía.

Entonces, ¿cómo podemos embarcarnos en el desarrollo personal? Tratando de examinar en qué escalón de la pirámide estamos y cuáles son las necesidades que debemos ir cubriendo para poder progresar. Y será en este camino al progreso, más que en la meta, donde hallaremos el bienestar y se reducirán tanto la tensión como los conflictos internos.

Pirámide de Maslow y la vida personal

La familia suele jugar un papel muy importante en nuestras vidas, por lo que ocupa un lugar esencial dentro de la pirámide. Suele estar presente en varios de los niveles y ocupará diferentes necesidades según la relación concreta de cada individuo con su familia.

Bajo este prisma, ¿cómo podemos mejorar estas relaciones? Conociendo las necesidades de cada uno y mostrando interés en ellas. De este modo, será más fácil brindarles comprensión y ayuda.

Pirámide de Maslow y la educación

Es conveniente que los profesionales de la educación conozcan las necesidades de las personas a las que quieren educar. Dependiendo de cada etapa, estas van cambiando. Descubrir los estímulos que captan el interés permitirá utilizarlos en la enseñanza. ¿Por qué? Aprendemos mejor si nos sentimos bien, si nuestra curiosidad se despierta y si —según Maslow— tendemos a la autorrealización.

Para un buen aprendizaje, es evidente que primero necesitamos cubrir nuestras necesidades básicas. ¿Cómo pretendemos aprender en una situación, por ejemplo, bélica? Prima la supervivencia, lo demás es secundario.

Para que los estudiantes sean conscientes de esto, es útil explicarles en qué consiste la pirámide de Maslow. Después se les pide que rellenen cada nivel según su percepción. Veremos variaciones individuales, pero las necesidades suelen coincidir.

Pirámide de Maslow y las necesidades sociales

Las necesidades también se pueden provocar en grandes masas poblacionales. Buena parte de la población mundial no puede satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, las empresas de producción se centran en las necesidades sociales de poblaciones menores pero con mayor poder adquisitivo. ¿Por qué? Estas últimas generan más dinero.

En los países desarrollados, los dos primeros escalones están satisfechos para la mayoría de los habitantes. Por eso, surgen productos orientados a peldaños más altos. Por ejemplo, un coche de alta gama no busca satisfacer la necesidad de movilidad, sino las asociadas al éxito y prestigio social (nivel 4). Y es que la mayoría de las sociedades se mueven por los beneficios económicos, por las necesidades impuestas, no por las necesidades reales de los individuos.

Pirámide de Maslow y el marketing

Las necesidades de los consumidores son fundamentales para saber qué productos serán líderes de ventas. Las empresas adaptan su producto, su mensaje y la comunicación de este al nivel de necesidades que pueden satisfacer. Para ello, utilizan distintas estrategias y herramientas de diseño y publicidad. A través de estudios de mercado descubren qué artículos cubren mejor las necesidades de una población determinada.

Por ejemplo, si queremos cubrir la necesidad de protección en la propiedad privada (nivel 2), se nos podría ocurrir un sistema de alarmas. Si queremos abastecer un barrio con más variedad de alimentos (nivel 1), podríamos abrir un supermercado. También podemos ofrecer un perfume como un producto asociado en su publicidad a la afiliación, el éxito y la autorrealización (niveles 3, 4 y 5).

Cuanto más bajos sean los niveles que ocupa un servicio o un producto, más imprescindible se vuelve en la vida de los consumidores.

Esta línea de pensamiento se puede extrapolar a la atención al cliente, puesto que el comercial deberá conocer las necesidades del potencial comprador a la hora de ofrecer y vender su producto.

Pirámide de Maslow y la economía

La economía es uno de los campos donde más se aplica la pirámide de Maslow. Esta estudia el modo de satisfacer las necesidades humanas en un entorno donde los recursos son limitados, por lo que deben ser priorizados. Así, la priorización de las necesidades seguiría el mismo orden mantenido en los estratos de la pirámide. ¿Qué significa esto? Que es más probable, por ejemplo, que alguien gaste su dinero en comprar comida que en una escultura.

Siguiendo esta lógica, cabe señalar que cuanto más alto es el precio de un producto, los compradores se situarán en escalones más elevados de la pirámide. Los precios bajos, por otro lado, aseguran un consumismo inmediato.

Aplicaciones prácticas de la Pirámide de Maslow

 

Pirámide de Maslow y el ámbito laboral

Las empresas y organizaciones, tanto públicas como privadas, precisan que sus trabajadores se encuentren motivados y que sepan motivar a las personas a su cargo. Por eso, unas condiciones favorables para los empleados están relacionadas positivamente con su rendimiento. ¿Por qué? Se ha comprobado que la felicidad y la motivación incrementan la productividad.

Huelga decir que buenas condiciones salariales, políticas de empresa de conciliación de la vida familiar con la laboral, flexibilidad horaria, buen ambiente en el trabajo e instalaciones salubres, entre otros, son fuentes potentes de motivación para los trabajadores.

Así pues, ¿cómo podríamos enfocar una pirámide de Maslow laboral?

    1. Tener un empleo que me permita vivir.
    2. Que mi empleo sea fijo y con un sueldo bueno.
    3. Tener buenos compañeros de trabajo.
    4. Que reconozcan mi experiencia y logros en el trabajo.
    5. Asumir retos que sean de mi interés en el trabajo.

Ejemplo de las diferentes necesidades de la pirámide de Maslow

Imaginemos a María, una chica adolescente de clase socioeconómica baja. Vive con sus padres desempleados en un barrio pobre y apenas pueden llevar una vida digna.

La familia de María hace que en casa no puedan pagar la calefacción y apenas llegan a fin de mes. Pasa hambre, sed y frío (necesidades básicas). Entonces, sus padres consiguen sendos trabajos. A las pocas semanas, pueden acceder a los recursos esenciales.

El barrio en el que viven sufre un elevado índice de delincuencia. Salir a la calle puede implicar ser víctima de un delito (necesidades de protección). Con el tiempo, consiguen ahorrar y acceder a un alquiler en un barrio más seguro.

Pero el barrio nuevo hace que María no tenga amigos y se sienta sola (necesidades de afiliación). Poco a poco, se vaya relacionando más en su nuevo instituto. Entra en un grupo donde pronto empieza a entablar amistades.

La nueva situación económica hace que pueda apuntarse a las clases de pintura que siempre quiso. Se adapta rápido y se le da bien. Su profesora la halaga delante del resto de la clase (necesidades de reconocimiento). Asiste a varios concursos de pintura y queda en buenas posiciones, llegando a ganar varias veces.

Con el tiempo, María se gradúa en Bellas Artes. Consigue un buen trabajo, lo que le permite encontrarse sana y segura, así como ayudar a su familia. Se siente bien consigo misma. Comienza a hacerse un nombre en el mundo de la pintura. Incluso se dedica a la venta benéfica de varios cuadros para destinar el dinero recaudado a asociaciones contra el cáncer (necesidades de autorrealización).

María puede ser cualquiera de nosotros. Esfuerzo, esperanza y motivación son los componentes que, junto a una actitud positiva, nos ayudarán a conquistar la pirámide.

Indagar en lo que nos mueve es esencial para cumplir nuestros deseos de una forma más eficaz. Nuevas hipótesis seguirán intentando descifrar las bases de las necesidades humanas en los próximos años.

Disciplina positiva: 23 técnicas para una educación firme pero amable

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, sin embargo, a veces no disponemos del conocimiento necesario para actuar debidamente. Y es que educar no es una tarea fácil. Por ese motivo, es indispensable tener a nuestro alcance recursos que nos ayuden a actuar des de la comprensión y amabilidad. La disciplina positiva es esa herramienta que nos acerca técnicas para educar a los niños des de la cooperación  y el respeto mutuo entre padres e hijos.

Disciplina positiva: una educación firme pero amable

¿Qué es la disciplina positiva?

La disciplina positiva fue desarrollada por el psicoterapeuta Alfred Alder y por su aprendiz, psiquiatra y educador Rudolf Dreikurs. Más tarde, Jane Nelsen y Lynn Lott (fundadoras de la asociación americana de disciplina positiva) regularon sus principios y técnicas para su aplicación.

Muchas veces, al escuchar la palabra “disciplina” la asociamos con factores negativos, pero el verdadero significado de esta palabra es “discípulo”. Podríamos ver a nuestros hijos como discípulos que necesitan nuestra ayuda durante su desarrollo, para en un futuro ser seres libres, felices e independientes.

Firm & Kind

Son varios los estudios que han demostrado que los niños tienen la necesidad de crear vínculos con las personas más cercanas a ellos; como sus padres, amigos o profesores. Los niños que mantienen esos vínculos fuertes, son niños que por lo general, se comportan mejor. La disciplina positiva se basa en la premisa “Firm & Kind” (firme pero amable) y se encarga de reforzar esos vínculos mediante el respeto, la compresión, autoestima y la comunicación.

Principios básicos de la disciplina positiva

 

  • Comunicación y comprensión
  • Respeto mutuo entre padres e hijos
  • Amabilidad y firmeza
  • Fortalecer vínculos afectivos
  • Participación activa de los niños
  • Desarrollo emocional y de autonomía

 

Disciplina positiva y porqué se portan mal los niños

Como bien dice la palabra, los niños, niños son y a veces pueden llegar desesperarnos  cuando no hacen lo que esperamos. Quizás ahí está el primer error: “esperar algo de ellos”. En primer lugar, no debemos esperar que su comportamiento sea de una manera u otra. Hay que entender que su manera de comunicarse no es como la de un adulto y que detrás de su comportamiento, hay un mensaje que debemos descifrar para llegar a la raíz del asunto.

Rudolf Dreikurs, mencionó: “cuando los niños no se portan bien, nos intentan decir algo de una forma diferente a la que se comunicaría un adulto y por lo tanto, la percibimos como la manera errónea, sin pararnos a pensar que quizás es la única manera en la que pueden/saben expresarse”. Los motivos pueden ser varios; reclamar nuestra atención, aburrimiento, hambre, sueño… Aquí entraría en juego empatizar con nuestros hijos para saber el porqué de sus comportamientos.

Disciplina positiva para educar

Disciplina positiva no es igual a ser permisivo

 

Disciplina positiva no significa ausencia de esta y por lo tanto exceso de permisividad. Tampoco se parece a la disciplina punitiva (basada en el castigo), ya que esta hace que los niños aprendan  a base de sentirse mal y des del sentimiento de miedo. Con la disciplina positiva, lo que buscamos son resultados a largo plazo. El objetivo, es que los niños entiendan porque están mal ciertas cosas y porque no deben hacerlas. No imponemos castigos sin saber si los niños han comprendido realmente el porque no deben actuar de ciertas maneras.

 

23 técnicas para implementar la disciplina positiva

1. Autocontrol

Muchos padres pierden mucha energía tratando de controlar a sus hijos, pero la única conducta que realmente podemos controlar es la nuestra. Está en nuestras manos adoptar una actitud que beneficie nuestra salud mental y no dejar que nos abrumen las situaciones difíciles. Podemos reorientar la conducta de nuestros hijos y/o indicarles lo que si pueden hacer, en vez de enfocar nuestra atención en lo que no deben hacer. Transmitir seguridad y calma beneficiará la relación con nuestros pequeño.

2. Comunicación

Es la base de toda relación. Debemos procurar buscar momentos en los conectar con los niños. Por ejemplo, ir a merendar después del colegio, desayunar juntos cada día antes de ir al colegio o incluso celebrar reuniones familiares. Mantenernos comunicados con nuestros hijos y al día sobre posibles problemas que puedan tener en la escuela, actividades extra escolares, etc., nos ayudará a comprender mejor su comportamiento.

3. Mostrar interés

Preguntar por los intereses de nuestros hijos, aficiones y preferencias. Hacer que los niños se sientan valorados refuerza su autoestima y bienestar. Evitar hacer preguntas del tipo: “¿Has hecho los deberes?”. Si ya sabes que no los ha hecho. Podemos sustituirlo por frases como: “Me doy cuenta que no has hecho los deberes”. De ese modo evitaremos que los niños se sientan atrapados por nuestras preguntas.

4. Escuchar 

Por muy pequeños que sean, tienen sus propios sentimientos y emociones, escuchar lo que nos dicen ayudará a comprender sus comportamientos. A través de ellos tenemos la oportunidad de volver el mundo de una manera nueva y sorprendente, como cuando éramos niños. 

5. Comprensión

Intentar comprender que hay detrás de un mal comportamiento; puede ser cansancio debido a la escuela, las actividades extra escolares, que estén hambrientos, que hayan tenido un mal día o que les incomode algo en particular. Averiguar que les sucede realmente nos ayudará a adoptar soluciones eficaces. 

6. Firm & Kind

Ser firme en las decisiones pero amable a la misma vez. Mostrar comprensión hacia ellos pero sin ceder débilmente. Por ejemplo, el niño/a quiere jugar a la videoconsola al llegar a casa pero tiene deberes que hacer. Una actitud “Firm & Kind” sería: “Sé que quieres jugar a la videoconsola, pero antes deberás hacer los deberes y podrás jugar solo al finalizarlos”. 

7. Ser un ejemplo

Los niños tienen muchas maneras de aprender, una de las más conocidas es por imitación. Si intentamos que nuestros hijos no se comporten de ciertas maneras, debemos ser un ejemplo para ellos y hacer que nuestras palabras coincidan con nuestras acciones. Es decir, no sería conveniente decirle al niño/a que no se utiliza el móvil mientras nos sentamos a comer y que nosotros si lo hagamos. Porque ser un ejemplo es fundamental para que desarrollen principios y unos valores positivos, por eso también es importante preguntarse constantemente ¿qué fallos estoy cometiendo? e intentar mejorar cada día.

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8. Prestar atención al esfuerzo más que al éxito

Es muy común centrarse en el éxito en vez de hacerlo en los esfuerzos realizados. Todos queremos que nuestros hijos sean los mejores en la escuela y en otras actividades, pero esto requiere tiempo y esfuerzo que hay que valorar si cabe más que el éxito. Supongamos que nuestra hijo/a suspende un examen. Tras identificar los problemas que le han llevado a suspender e intentar rectificarlos, en el próximo examen saca un 5. Estamos de acuerdo en que no es una nota muy alta, pero hay que tener en cuenta que el niño/a ha progresado, enfocando nuestra atención en esa mejora.

9. Buscar soluciones que involucren a los niños

Imaginemos que nuestro hijo/a está jugando en la habitación. Cuando vamos a llamarle para que se siente en la mesa a cenar, nos damos cuenta de que ha pintado la pared con lápices de colores. Una solución que involucre al niño/a, sería decirle que él/ella limpie la pared, o si es muy pequeño/a, limpiarla juntos. 

10. Responsabilizarse

Enseñarles a responsabilizarse de sus propias acciones. De esta manera aprenden a relacionar acciones con consecuencias. Podemos probar con frases como: “Debido a que no estudiaste lo suficiente has suspendido” o “Como ya has hecho todos los deberes ahora podemos ir al parque”.

11. Redirigir

Redirigir las acciones que no son apropiadas de una forma amable y sutil. Imaginemos que está en el parque y lleva mucho tiempo columpiándose y otros niños quieren subir al columpio. Podemos invitarle amablemente a dejar el columpio y llevarlo al tobogán.

12. Límites

Los límites son necesarios para proteger a nuestros hijos de peligros y así ayudarles a que se adapten al mundo que nos rodea. Es importante que los niños participen en el establecimiento de estos si son mayores de 4 años.La decisión no debe ser unilateral, ya que de ese modo fomentamos el poder y este a veces puede resultar en rebeldía. Por ejemplo, decidir juntos la hora de irse a dormir o la hora de regreso a casa cuando son mayores.

13. Consecuencias naturales

Son aquellas que se dan sin la intervención de un adulto. Por ejemplo, el niño no se quiere comer la comida y si no se la come más tarde tendrá hambre (consecuencia natural). Se trata de que los niños las aprendan por sí mismos.  Evitar frases como “Te lo dije” o “Mira que te avisé”. Este tipo de frases pueden hacer que el niño se sienta humillado. No hay que olvidar, que el objetivo principal es que los niños aprendan y no repitan los mismos errores, no que se den cuenta que los adultos lo sabemos todo.

14. Consecuencias lógicas

Las consecuencias lógicas requieren el seguimiento de los adultos. Por ejemplo: “Si te acuestas tarde no tendré tiempo leerte el cuento”. Por lo tanto, decidimos una consecuencia para sus acciones directamente relacionada con la conducta no deseada.

15. Seguimiento

Cuando apliquemos consecuencias lógicas, debemos de mantenerlas si los niños no han actuado debidamente. Si lo consideramos oportuno, podemos darles una nueva oportunidad para cumplirlas más adelante.

16. Evitar los premios y castigos

Los premios y castigos son arbitrarios. La consecuencia no está directamente relacionada con la causa y promueven la autoridad y el poder, sin tener en cuenta el respeto mutuo. Tratar de sustituirlos aplicando consecuencias lógicas, ya que están basadas en la elección y comprensión.

17. Error = oportunidad

La palabra crisis en chino está compuesta por dos caracteres, el primero significa peligro y el segundo oportunidad. Un error es una oportunidad para aprender. Podemos dejar que los niños se equivoquen y aprendan por ellos mismos. Cuando se equivoquen no les daremos la solución inmediatamente. Podemos hacer un “Brainstorming” (lluvia de ideas) y debatir juntos los pros y los contras.

18. No utilizar violencia física

No es recomendable utilizar violencia física cuando los niños se portan mal, ya que eso les enseña que la violencia está bien. Cuando estemos muy enfadados, podemos tratar de buscar un momento para calmarnos y después adoptar consecuencias lógicas des de la serenidad. Debemos recordar que nadie es perfecto y que todos hemos cometido errores.

19. Tiempo

Dedicar tiempo exclusivo a nuestros hijos es fundamental. Eso ayudará a evitar rabietas, que se centren demasiado en aparatos electrónicos o incluso despertares nocturnos en busca de nuestra atención. Es recomendable invertir tiempo en ellos de manera exclusiva para jugar con ellos, leerles un cuento antes de ir a dormir o aprovechar las comidas y cenas para pasar tiempo de calidad con ellos. 

20. Tono de voz

Es beneficioso dirigirse a ellos con un tono amistoso y cariñoso, eso facilitara que presten atención y realmente escuchen lo que queremos decirles. Percibir el “el tono de sermón” hará que quieran desconectar y no prestar atención a nuestras palabras. Es importante educar sin gritar.

21. Palabras 

La elección de las palabras adecuadas acompañadas del tono de voz correcto es esencial para que la comunicación entre padres e hijos refleje respeto y cariño.

22. Autonomía

Aunque a veces nos salga el instinto de sobre protegerlos, no es aconsejable hacerlo si queremos que crezcan con seguridad e independencia. Hay que permitir que los niños experimenten consecuencias basadas en sus propias acciones y/o decisiones (por supuesto,  aplicando el sentido común). No deberíamos hacer cosas que ya pueden hacer por ellos mismos, así les ayudaremos a ser seres más autónomos.

23. Paciencia

El cansancio acumulado, el estrés o la auto exigencia pueden hacer que perdamos la paciencia fácilmente. Somos humanos y es normal que a veces nos sintamos desbordados y perdamos la paciencia con nuestros hijos. No hay que culpabilizarse por ello, podemos buscar actividades que nos hagan desconectar como el deporte o simplemente, dedicarnos tiempo a nosotros mismos.

Importancia de la motivación: Qué es, cómo interviene en el aprendizaje y 10 consejos para fomentarla

La importancia de la motivación: La motivación es el motor que mueve nuestro mundo. A menudo hablamos de que nuestros hijos y alumnos no están motivados en clase. Les cuesta ponerse a estudiar, hay que estar encima de ellos para que hagan las tareas, luchamos a diario para que se aprendan la lección… Sin embargo, se aprenden de maravilla el nombre de 300 Pokémon diferentes. En este artículo os explicamos qué es la motivación, su importancia en el aprendizaje y la educación y 10 consejos que permiten aumentar y fomentar la motivación en el aula.

Importancia de la motivación

¿Qué es la motivación?

La motivación es un impulso interno que dirige la acción hacia un fin. Subyace a la acción e impulsa y guía esta acción. Sin motivación no hay acción.

La motivación es muy importante, porque nos lleva a buscar activamente los recursos para garantizar nuestra subsistencia. Estamos motivados por buscar alimento y comer y buscar una pareja sexual. Estos serían los motivos básicos, que son innatos y se manifiestan con independencia de la cultura.

Pero también podemos estar motivados para realizar nuestras aficiones, actividades favoritas y por el aprendizaje. Estos son los motivos secundarios, que dependen de la cultura.

No estamos motivados por aprenderlo todo. Puede que no nos motive el temario del colegio/instituto/universidad, pero desde luego hay cosas que motivan nuestro aprendizaje, bien sea la forma de vida de los delfines, una nueva receta de cocina o cambiar una rueda del coche.

Puede que la motivación venga de nuestro propio interés por el tema o por que necesitamos ese conocimiento por algo (para nuestro trabajo o por propia supervivencia, como cambiar una rueda del coche).

En este aspecto podemos diferenciar dos tipos de motivación: la motivación intrínseca y la extrínseca. Ahora se piensa que, más que dos tipos diferentes de motivación, son dos opuestos dentro de un continuo, y que raramente se dan de forma “puramente intrínseca” o “puramente extrínseca”.

  • Motivación de tipo intrínseca: ocurre cuando las personas estamos internamente motivadas a hacer algo, porque creemos que es importante o por que nos resulta placentero. Los estudiantes con este tipo de motivación estarán emocionados por realizar sus tareas por el desafío que resulta completarlas, más que por ningun incentivo o recompensa. La motivación intrínseca va descenciendo a medida que los niños van escalando cursos. Para aumentar este tipo de motivación se puede hacer el material abstracto más concreto y meterlo dentro de un contexto.
  • Motivación de tipo extrínseca: Aparece cuando un estudiante quiere realizar una tarea por factores externos, como recompensas o castigos. Sin embargo, se ha visto que los castigos producen más daño que beneficios y las recompensas tienen el poder de crear dependencia. Por ello, lo mejor es ir reduciendo poco a poco las recompensas, orientandolas hacia una motivación más intrínseca.

La importancia de la motivación en educación

La motivación es el impulso que nos lleva a actuar y a conseguir lo que nos proponemos.

La motivación juega un papel fundamental en nuestro aprendizaje. Según un estudio, la motivación influye más en nuestro desempeño en matemáticas que nuestro cociente intelectual.

En concreto, los investigadores encontraron que la inteligencia estaba fuertemente relacionada con logros de los estudiantes en matemáticas, pero solo en el desarrollo inicial de la competencia en la materia. La importancia de la motivación y las habilidades de estudio resultaron factores más significativos en el desarrollo de las habilidades matemáticas posteriores. Los estudiantes que se sentían competentes estaban intrínsecamente motivados, usaban habilidades como explicar, sintetizar, hacer conexiones con otros materiales, evitaban el aprendizaje por memorización y mostraron mayor desarrollo en matemáticas que aquellos que no se sentían motivados. Por el contrario, la inteligencia de los estudiantes no se relaciona con el desarrollo en matemáticas.

¿Por qué es importante mantener a los niños motivados por aprender?

  • La motivación incrementa el esfuerzo y su persistencia en la tarea
  • La motivación aumenta su inciativa
  • La motivación mejora sus habilidades de procesamiento cognitivo
  • La motivación mejora el desempeño general

¿Cómo sabemos si nuestros hijos o alumnos están motivados?

Según Rodríguez Moneo El comportamiento de las personas puede servir de indicador para medir la motivación. Es un indicador bastante fiable, que los profesores pueden utilizar para estimar la motivación de los alumnos y poder actuar sobre ella.

  • La preferencia o elección de una actividad frente a otra. Si yo elijo ver la televisión y en lugar de hacer la tarea escolar, mi elección refleja mi motivación.
  • La latencia, es decir, el tiempo que tardo en producir una respuesta desde que se ha presentado una estimulación. Cuanto más tardemos en empezar a hacer el trabajo que nos han mandado hacer, menos motivación por la tarea tendremos.
  • El esfuerzo, cuantos mayores sean los recursos físicos y cognitivos invertidos en el desarrollo de una tarea, mayor motivación habrá.
  • La persistencia en la tarea. Habrá más motivación cuanto mayor sea el tiempo entre el inicio de una tarea y su finalización. Cuanto antes nos rindamos en la tarea estaremos menos motivados.
  • Los indicadores expresivos de las emociones. Las acciones que realizamos suelen ir acompañadas de expresiones emocionales que indican el placer o displacer que nos provoca la actividad. Atender a las expresiones de nuestros alumnos nos dan mucha información acerca de la motivación.

¿Cómo saber si nuestros niños están motivados?

¿Como fomentar la motivación en el aula?

1. La actitud influye en la motivación

La investigación ha demostrado que la interacción entre el profesor y el alumno es más importante para el proceso de aprendizaje que los factores estructurales, como los materiales educativos y el tamaño de la clase. Esta relación entre alumno y profesor es importante no solo en os primeros años escolares, sino también más tarde, cuando los desafíos se vuelven mayores.

Según un estudio de la Universidad de Finlandia del Este una atmósfera positiva y cálida en el aula, creada por el profesor, aumenta la motivación del niño por aprender.

Una actitud empática por parte del profesor, no solo protege la imagen que tienen los niños de ellos mismos como estudiantes, sino también contra la exclusión social por parte de sus compañeros.

¿Cómo fomentar la motivación?: Muestra una actitud y un estado de ánimo positivo. Crea vínculos de afecto con los alumnos. Muestra que te preocupas por ellos personalmente, y por su proceso de aprendizaje. No los ridiculices nunca si no saben o no entienden algo. Muéstrate empático y comprensivo por ellos. Utiliza el humor y actividades distendidas.

2. Valora el esfuerzo

Es mucho más importante valorar el esfuerzo que el producto final. Si se les valora mucho más el resultado, van a centrarse en eso, olvidando que para un buen producto van a necesitar esforzarse. Además, muchas veces el resultado dependen también de otros factores, como la suerte.

¿Cómo fomentar la motivación?: Céntrate en el proceso de aprendizaje de los niños, animando a esforzarse y premiando a los que se esfuerzan mucho: “Estás muy concentrado, se nota que estás disfrutando”, o “Te estás esforzando, vas a aprender un montón”.

3. Mantén a los niños implicados

Si los niños sienten que son útiles y que tienen responsabilidades, van a estar mucho más motivados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Da responsabilidades a los alumnos, haz la participación en clase algo divertido. Asigna a cada uno tareas, como mantener el aula recogida, limpiar la pizarra, repartir el material… Cuando trabajen en grupo, que cada uno se encargue de una cosa.

4. Utiliza incentivos

Aunque sea más importante reforzar y premiar el esfuerzo, los niños necesitan ciertas recompensas tangibles por un buen resultado. Los niños no son capaces de ver los beneficios a largo plazo de sacar buenas notas y aprender, necesitan recompensas más inmediatas. Los incentivos les motiva a trabajar y esforzarse, teniendo un objetivo en mente.

¿Cómo fomentar la motivación?: Establece pequeñas recompensas, en función de los logros de los niños, pueden ser privilegios especiales o pequeñas cosas que a los niños les encanten (como las pegatinas). Pero no es necesario saturarles de recompensas porque si no, estas perderían su valor. Lo ideal es ir espaciando el tiempo entre una recompensa y otra. Cuanto mayores sean los niños, más capaces son de visualizar una meta a más largo plazo. Si son niños de primer ciclo de primaria, una recompensa por clase al día es adecuado. Para los niños más mayores una a la semana está bien.

Lo óptimo sería ir reduciendo poco a poco este tipo de recomensas y sutituirlas por refuerzos sociales, como halagos, sonrisas, palabras de ánimo, ya que, como hemos dicho, los niños acaban dependiendo de ellas.

5. En la variedad está el gusto

Los niños se aburren fácilmente si no hay una estimulación adecuada en el aula. Y más en este mundo tecnológico en el que están acostumbrados a una estimulación masiva por parte de las tablets y los móviles. Incluso muchos padres utilizan la tecnología para calmar a los niños. Por ello, en el aula hay que evitar caer en rutinas.

¿Cómo fomentar la motivación?: Se creativo. Utiliza diferentes estructuras en clase. Enseña a través de juegos y discusiones, de forma que la clase sea dinámica y los niños estén implicados. Los aprendizajes pasivos, en los que los niños sólo reciben la información y no la elaboran, además de ser más ineficaces, destruye la motivación. También se pueden usar medios diferentes, como murales, fotografías, vídeos o películas…

6. Explica “¿Para qué me sirve esto”?

Muchas veces perdemos motivación si no sabemos la utilidad en el mundo “real” de lo que estamos aprendiendo. Por eso es importante enfatizarlo.

¿Cómo fomentar la motivación?: Puedes crear un apartado en el comienzo de cada tema, en el que se expliquen las utilidades de aprenderlo y que sea lo más práctico posible. Si estás enseñado álgebra, dedica un tiempo en investigar para que se están utilizando esos conocimientos, por ejemplo en ingeniería. Sabiendo que esos conocimientos los están utilizando ahora mismo gente real, en sus trabajos, aumenta la importancia percibida a esa materia, motivándoles a aprender.

7. No les menosprecies

Menospreciar a los niños y llenarles de etiquetas como “lento”, “vago”, “tonto”, sólo destruye su motivación. Les hace sentir que no son capaces de hacer nada y que no tienen remedio.

¿Cómo fomentar la motivación?: Evita descalificativos y etiquetas negativas. En su lugar potencia sus virtudes y habilidades y cualidades. Potencia su mentalidad de crecimiento, hazles comprender que aunque algo no se le de muy bien, con la práctica todo sale. Potencia la confianza en ellos mismos. Aprende aquí como elogiar a los niños para aumentar su autoestima.

8. Utiliza CogniFit, el programa líder en neuroeducación

La neuroeducación está basada en una nueva visión de la enseñanza que aprovecha los conocimientos sobre el cerebro, para analizar, y mejorar, los procesos de aprendizaje en los estudiantes. CogniFit es la plataforma de neuroeducación líder. Este programa, es un instrumento profesional diseñado por especialistas en neuropsicología infantil. 

La tecnología de CogniFit, está basada en la neuropasticidad. Este programa es muy fácil de utilizar. Consta de diferentes juegos clínicos que pueden realizarse a través del ordenador, y permite a los profesores no especializados en psicopedagogía, analizar los procesos de aprendizaje y desarrollar el potencial de cada alumno.

¿Cómo fomentar la motivación?: CogniFit identifica con objetividad científica las debilidades y fortalezas cognitivas de los alumnos, y obtiene una relación de los resultados con su rendimiento escolar, conducta y motivación, permite emprender estrategias de enseñanza personalizadas.

9. Ayúdales a manejar su ansiedad

A muchos niños les cuesta permanecer motivados porque tienen una gran ansiedad, temen el fracaso y no alcanzar los resultados deseados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Transmíteles tranquilidad y hazles saber que el fracaso no es algo negativo. Equivocarse nos ayuda a aprender más y mejor, y a saber qué es lo que no debemos hacer. Si la ansiedad es muy alta se pueden intentar en clase ejercicios de relajación.

10. Enseñales a automotivarse

Está muy bien motivar a los niños pero también tienen que aprender a encontrar su propia motivación y que sean ellos mismos los que la regulen.

¿Cómo fomentar la motivación?: Ayúdales a que piensen razones para las que les pueda servir eso que están aprendiendo. ¿Les va a servir a comprender mejor el entorno? ¿Les sirve para cuando vayan a la universidad? ¿Les ayuda en el día a día?

Importancia de la motivación en la educación: No le menosprecies

 

 

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija?

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija? Aquí te presentamos los 15 fallos más habituales a la hora de educar a un niño. A veces cometemos errores al educar que son frecuentes pero que dificultan el proceso. Si estás encontrando algunos desafíos a la hora de enfrentarte a la difícil tarea de ser padre, estos consejos de cómo educar a un niño pueden serte de utilidad.

15 fallos al educar a un niño

Cómo educar a un niño- ¿Qué significa educar?

Educar es fundamental para el desarrollo de un niño o niña en las condiciones más adecuadas. El colegio es, sin duda, la institución oficial donde se realiza parte de su desarrollo, sin embargo, es clave que tengamos en cuenta que desde casa debemos ofrecer una educación basada en valores y comportamientos que serán básicos para su futuro.

El comportamiento de los padres será un modelo que muy útil para guiar la educación de los hijos. Para ello, el primer paso será determinar qué tipo de educación queremos ofrecer.

Cómo educar a un niño: Modelos educativos erróneos

Cómo educar a un niño: Padres muy restrictivos.

Se caracterizan por establecer muchos límites. Se suelen mostrar altamente sobreprotectores lo que impide que el niño o niña cometa y aprenda de sus propios errores. Además, recurren frecuentemente al castigo de las conductas negativas pero en pocas ocasiones se refuerza lo positivo.

Suelen causar frustración, mucha autoexigencia y poca sensación en ellos de estar haciendo las cosas bien.

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que exigen a sus hijos un alto rendimiento escolar y que nunca refuerzan que apruebe o saque un notable, ni siquiera cuando saca un sobresaliente “porque es su obligación”. Este modelo parental genera mucha frustración, una autoexigencia que puede llegar a ser patológica y un apego inseguro.

Modelos parentales erróneos al educar

Cómo educar a un niño: Padres que no ponen límites.

Encontramos el caso contrario, padres que no ponen ningún límite ante ninguna de las conductas. Este extremo tampoco es adecuado. Generalmente no castigan nunca lo malo, y es posible que refuercen incluso conductas negativas (con tal de que el niño no se enfade o permanezca feliz). Esto produce que el niño o niña no aprenda a manejar la frustración, no aprendan qué es o no correcto ni desarrollen un sentido de la responsabilidad o de dónde están los límites (primero en casa y después en la vida real).

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que no limitan el número de horas que su hijo pasa viendo la televisión. Posteriormente, cuando el niño tiene que estudiar al final de curso, tratarán de buscar en el él una responsabilidad o límites que no han desarrollado. Probablemente encontrarán que el niño responde de forma desafiante al no haber aprendido a responsabilizarse por sí mismo ni a responder ante la autoridad.

Aun cuando no nos encontramos en ninguno de los dos extremos se pueden estar cometiendo errores frecuentes que comentamos a continuación:

Cómo educar a un niño: los 15 fallos más habituales al educar:

01.Cómo educar a un niño: Regañar unas veces, reforzar otras.

Hay que tener claro qué cosas sí y qué cosas no. Ante las conductas que queramos evitar o eliminar, hay que mantenerse firmes y tener clara siempre cuál va a ser nuestra respuesta. Si queremos que el niño actúe siempre de la misma manera, debemos ser un modelo. Si queremos que nuestro hijo o hija no esté más de una hora jugando al ordenador, debemos mostrarnos siempre igual de firmes ante este aspecto (siendo quizá algo más flexibles los fines de semana o en vacaciones únicamente como refuerzo).

02. Cómo educar a un niño: No ser un modelo de cómo hacerlo correctamente.

Somos el primer modelo de cómo comportarse de nuestros hijos. Si nosotros no permitimos que el niño realice una conducta que sí que cometemos nosotros, entonces es probable que el niño no entienda por qué no debe hacerla. En caso de que sea cuestión de edad, hay que explicarle el porqué no puede hacer cosas por ese motivo y no porque estén mal. No tengas miedo de reflexionar con ellos.

Un ejemplo es el lenguaje, si no queremos que nuestros hijos digan palabrotas, trataremos de evitar que estén también en nuestro repertorio, al menos mientras estemos en casa. Si por otro lado, les pedimos que no estén muchas horas ante un ordenador pero nosotros debemos estarlo debido a nuestro trabajo, podemos explicarles que no es ocio, sino que es un asunto laboral e incluso, hacerles partícipes de nuestra tarea (que probablemente no le parezca muy estimulante) para que comprendan por qué en nuestro caso utilizamos algo que estamos restringiendo.

03. Cómo educar a un niño: Sobreprotección

No permitir que cometa sus propios errores. Ante algunas cosas, es mejor dejar que sean ellos los que se equivoquen y aprendan de sus errores. Deja que sean ellos quienes a través de su propia experiencia aprendan a qué tenerle miedo o qué no deben hacer. No trates de protegerlos de todo, no les transmitas los miedos que aprendiste tú bajo tu experiencia, pues la suya puede ser distinta.

Imaginemos un padre que cuando era pequeño fue mordido por un perro y desde entonces le da miedo acercarse a ellos. Si transmitimos ese temor a nuestros hijos, les estaremos privando de la oportunidad de disfrutar de su compañía y “contagiar” una fobia que no desarrollarían por sí mismos.

Para educar será importante reflexionar con nuestros hijos

04. Cómo educar a un niño: No saber apreciar cuando lo hace bien.

Cuando tratamos de inculcar algunas conductas en nuestros hijos, hay que reforzar todos los intentos por hacer esa conducta bien, incluso aunque al principio no sea exactamente lo que queremos. Tampoco podemos centrarnos sólo en castigar y entender que lo bueno “se debe dar por hecho” o “es su obligación”. A todos nos gusta que nuestro jefe nos diga que lo hemos hecho bien aunque nos pague por ello ¿verdad? pues extrapólalo a la sensación tan agradable de que las personas que son su referente le refuercen cada pequeño paso que da en el camino. Es muy importante para crear un apego seguro y una buena autoestima.

Cuando nuestro hijo o hija haga las cosas bien, incluso cuando el resultado no sea bueno pero haya demostrado su esfuerzo, es importante reforzarle. Si quizá tiene algunas dificultades con las matemáticas, pero después de una semana de duro trabajo ha conseguido alcanzar el aprobado, reforzaremos su conducta de responsabilidad, esfuerzo, constancia y compromiso, aunque el resultado académico no haya sido el que buscábamos (recuerda que tu hijo es mucho más que sus calificaciones académicas).

05. Cómo educar a un niño: No saber cómo comunicar la información con claridad.

En ocasiones el problema es que algo no nos parece correcto y nos limitamos a regañar o castigar sin haber explicado el porqué. Los niños entienden mejor las órdenes claras, simples y breves.

A medida que vayan creciendo, las explicaciones pueden ser cada vez más extensas, pero inicialmente lo mejor es dejar claro qué no deben hacer y ser concisos y estrictos con esa conducta específica que queremos eliminar.

Si nuestro hijo ha adquirido la conducta de pegar sin motivo a su hermano menor cuando éste le responde algo que no le gusta, debemos reflexionar con él el por qué esta conducta no es adecuada, darle una orden sencilla (“no puedes pegar a tu hermano bajo ninguna circunstancia”) y ser estrictos con esa orden específica.

06. Cómo educar a un niño: No reforzar los intentos.

Otro error es no reforzar los intentos parecidos de conductas que se aproximan a la que sí queremos conseguir. Imaginemos el caso de que queremos que nuestro hijo aprenda a vestirse solo pero no le reforzamos nunca su esfuerzo de ponerse la camiseta aunque no el pantalón (incluso le regañamos por ello). No lo estamos convirtiendo en una actividad agradable para él o ella (ni para nosotros).

Debemos ir reforzando y animándole en todas las conductas que vaya teniendo y le acerquen al objetivo (que se vista solo completamente).

07. Cómo educar a un niño: Gritar.

En el artículo educar sin gritar ya pudisteis ver cómo es posible educar sin recurrir a levantar la voz, algo que es incómodo y un desagradable tanto para nosotros como para nuestro hijo. No vuelques tu frustración en tu hijo y busca la manera de convertir el proceso de educar en algo entretenido para toda la familia.

08. Cómo educar a un niño: No llegar a un acuerdo entre ambos padres.

Otro problema que se da, tanto si los padres están separados como si conviven todos juntos, es que los padres no llegan a un acuerdo de qué cosas les parecen bien o mal de las conductas de sus hijos. A veces uno castiga, otro no y los padres se desacreditan mutuamente. Todo eso genera confusión en el niño sobre qué es lo correcto y también en los padres, que no saben cuándo sí o cuándo no regañarle. Además puede provocar discusiones entre los propios padres y empeorar el clima familiar. Es importante aclarar y llegar a acuerdos sobre qué conductas van a tolerar y cuáles no y usar ese acuerdo para educar a sus hijos y tener un objetivo común.

Los padres deben decidir juntos cómo educar

09. Cómo educar a un niño: No permitir que vaya adquiriendo responsabilidades.

A medida que el niño vaya creciendo, es importante que vaya adquiriendo responsabilidades. Esto le dará más sensación de autonomía, responsabilidad y autoestima, menos carga para los padres (no tener que ducharle, no tener que darle la comida en la boca, permitir que cruce solo la calle, etc). El niño lo tomará como un acto de confianza de sus padres en él que le reforzará a la hora de tomar sus propias decisiones.

Un ejemplo de ir desarrollando su autonomía podría ser a la hora de ducharse. Podemos inicialmente dejar que sea él o ella los que echen el gel en la esponja, posteriormente el champú y que sea él el que se lo extienda (primero bajo nuestra supervisión y después solos) hasta que acabe por realizar autónomamente todo el proceso.

10. Cómo educar a un niño: No establecer ningún límite.

Como decíamos al inicio del artículo, no poner ningún límite es un claro error. Seguramente porque si el niño termina por realizar conductas que no nos gustan, ya no habrá adquirido un sentido del respeto ante la autoridad y nos frustraremos en los intentos por tratar de corregirlo. Es más fácil que nos enseñen nuestros errores mientras vamos aprendiendo que cambiarlos cuando ya los tenemos automatizados en nuestro repertorio.

Si cuando llegan a la adolescencia tratamos de imponer todos esos límites que no hemos ido poniendo, lo más probable es que encontremos una gran resistencia. Por ello es importante ir motivándole en el camino antes de llegar a encontrar conductas que no queremos que desarrollen. Puede serte útil leer cómo fomentar la motivación en tus hijos.

11. Cómo educar a un niño: Permitir que sea el niño el que maneje la situación.

Muchas veces por miedo a rabietas, enfados, insistencia del niño, permitimos que acabe por hacer lo que él quiere, de forma que le reforzamos que utilice esas “armas” para agotarnos y manejar él la situación. Debemos permanecer todo lo firmes que podamos y no ceder, de forma que se vayan extinguiendo sus intentos por conseguir lo que quieren a base de insistencia.

Imaginemos el caso de un niño que cada vez que ve algo que le gusta en una tienda, explota en cólera haciendo que todas las personas miren con ojos de desaprobación. Es posible que el padre o madre por evitar el mal trago de que su hijo o hija llore y grite en público, acabe por comprarle lo que quiere. El único resultado será seguir reforzando esa conducta en el futuro y que la utilice para conseguir lo que desea.

12. Cómo educar a un niño: No comunicarte correctamente con él.

Creer que porque es pequeño o pequeña no podemos reflexionar es un grave error. Es importante que desde muy pequeños, reflexionemos sobre qué cosas están bien o están mal, explicarle el porqué de muchas situaciones y responder lo mejor posible ante sus curiosidades. Tu hijo o hija valorará enormemente que te tomes un tiempo para recapacitar juntos y además, desarrollarás sus habilidades de análisis y lenguaje.

Podemos dedicar todos los días un “rato de reflexión” como una tarea conjunta donde demos pie a que nos cuente qué tal en el colegio y también responder a sus preguntas. Crear un clima de confianza es fundamental para que nuestro hijo no nos vea como enemigos sino como un apoyo.

13. Cómo educar a un niño: Hacer comparaciones con otros (amigos, hermanos…)

Comparar con otros es otro frecuente error. Cada persona es única y esto será muy importante en el desarrollo de su autoestima. Cada uno tiene sus propios errores y no debemos basarnos en los otros para buscar que realice una conducta que queremos.

Debemos tratarle como a un ser único y entender qué motivos pueden estar llevando a que no se comporte de la forma correcta.

Al educar es importante que desarrollen su propia percepción de lo que está bien y lo que no

14. Cómo educar a un niño: No desarrollar su propio sentido de lo que es bueno o malo.

El niño o niña deberá desarrollar su propia ética de lo que es correcto o no, y no siempre por miedo a recibir un castigo por nuestra parte. Usando algunos de los puntos de antes, debemos comunicarnos con él, dejar que aprenda de sus propios errores y ser buenos modelos para guiar su conducta de forma adecuada siendo ellos los que deseen y entiendan por sus propios motivos qué camino seguir.

El objetivo es desarrollar que sea el niño el que entienda por sí solo que si no hace los deberes no podrá pasar de curso o que es necesario que haga él su mochila si quiere tener sus libros para el día siguiente.

15. Cómo educar a un niño: No pedir ayuda.

Por miedo a recurrir a otras personas y ser objeto de sus opiniones, tal vez no estamos pidiendo ayuda a amigos, familia o incluso profesionales cuando es necesario. No tratemos de monopolizar la educación de nuestros hijos, pues también será positivo para desarrollar su flexibilidad y reducir sus miedos, que compartamos la educación con abuelos, tíos, otras instituciones o recurrir a pedagogos y psicólogos cuando sea necesario.

En ocasiones es posible que nos veamos saturados en la educación de nuestros hijos y que esa carga no nos permita llegar hasta donde queremos. Sin embargo, nos negamos a dejarles con sus abuelos/tíos/primos por temor a que cometan algunos errores o se interpongan en nuestra educación. Echemos la vista atrás y recordemos que a nosotros también nos han consentidos nuestros familiares cercanos y no por ello nos educaron incorrectamente. Permite que otras personas que se ofrecen te ayuden. Estar mejor tú va a hacer que tu hijo o hija también esté mejor.

La importancia de educar correctamente desde que son muy pequeños.

Por último, añado que es importante que tomemos en cuenta estos consejos lo antes posible. No tengas miedo a que, porque sean muy pequeños (2 ó 3 años), no imponer ciertos límites o reforzar conductas que no son correctas. Cuanto antes vayamos estableciendo límites y permisos, antes empezaremos a sentirnos más satisfechos como padres y el niño aprenderá y disfrutará más de todo el proceso de aprendizaje y crecimiento.

Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente

Niños agresivos, mandones y autoritarios ¿Estás educando a tu hijo para que sea un delincuente? El Síndrome del Emperador está cada vez más presente en nuestra sociedad: Niños tiranos o “emperadores”, que hacen y deshacen a su antojo, que no aceptan un no por respuesta, y sus súbditos más fieles son sus padres. Descubre en este artículo qué es el síndrome del emperador, cómo detectar si tu hijo lo padece, y las 10 reglas de oro para criar a un pequeño delincuente en tu propia casa. Esto es lo que nunca, nunca debes hacer si quieres educar a tu hijo en los valores y el respeto:

Síndrome del emperador

¿Qué es el Síndrome del Emperador? ¿Es mi hijo un futuro tirano?

El síndrome del emperador o del niño tirano es un trastorno del comportamiento que se produce en menores. En éste síndrome los papeles están invertidos; los hijos dominan a los padres y hacen su ley, llegando incluso en algunas situaciones al maltrato.

Curiosamente no existe un patrón; puede ser el hijo mayor, el pequeño, un hijo adoptado, e incluso entre hermanos criados en el mismo entorno y circunstancias a uno le afecta el síndrome y el otro no lo desarrolla; por lo que hay indicios de componentes genéticos o de tipo hereditario entre las causas.

Se produce generalmente en familias de clases medias-altas, y aunque los niños presentan mayor porcentaje, las niñas cada vez van ganado más terreno.

Si tu hijo no pide, sino que exige, es la primera alarma del síndrome del Emperador

La edad suele oscilar entre los 9 – 17 años, y aunque no son delincuentes al uso, pueden llegar a robar, maltratar, amenazar o agredir psicológicamente. La víctima en la mayoría de los casos suele ser la madre, y tienen vergüenza de contarlo por el sentimiento de culpabilidad que le genera. “Mi hijo es así porque yo no he sabido ser una buena madre”.

¿Qué le pasa a mi hijo? Características del síndrome del Emperador

  •   Habitualmente se sienten tristes, ansiosos y enfadados, generalmente sin causa aparente.
  • Tienen un sentido de la propiedad exagerado; sienten realmente que todo les corresponde, y que los demás están ahí únicamente para proporcionárselo. Cuando se les niega, tienen ataques de ira o rabietas, llegando incluso a insultar o agredir físicamente.
  • Son egocéntricos y presentan baja o nula tolerancia a la frustración.
  • Habitualmente tienen una autoestima baja, y carecen de empatía. Son incapaces de entender las consecuencias que sus actos tienen sobre los demás. No sienten culpa o remordimientos por sus acciones.
  • Discuten las normas y los castigos, rechazan por defecto las figuras de autoridad, por lo que pueden ser inadaptados en otros entornos sociales como la escuela.
  • El otro siempre es el culpable, ellos nunca. Buscan las justificaciones de sus actos en el exterior. No sólo culpan a los demás de sus problemas, sino que esperan que se los solucionen.

“El Síndrome del emperador es fundamentalmente un problema de educación en una sociedad donde la autoridad está devaluada” Javier Urra

Síndrome del emperador o niño tirano ¿tienen los padres la culpa?

Rotundamente no. No es tu culpa. Pero sí eres parte del problema, y también de la solución. En tus responsabilidades entra la de establecer tempranamente una serie de límites, rutinas y reglas que hay que cumplir y son innegociables. No tengas miedo a decir no a tu hijo por causarle traumas. Realmente lo que más les neurotiza es no saber sus límites, no saber lo que está bien y lo que está mal.

Los estilos parentales educativos son un factor clave a la hora de prevenir y manejar este trastorno. La autoridad siempre la tienes que ejercer tú, pero con cariño y constancia.

Donde haya afecto, intercambio de experiencias vitales y comunicación, es realmente difícil que surja la violencia.

Tenemos que desarrollar su sentido de la conciencia y la culpa, y educarles en la empatía, en la sensibilización y en la compasión. Existen técnicas de asertividad que tal vez puedan ayudarte. No se nace dictador o tirano. Lo que comunicamos a nuestros hijos y la forma en que lo hacemos es muy importante. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

Cuando te desesperes, recuerda que la educación no es fácil, se trata de una carrera de fondo en la que el niño poco a poco cuando crezca irá interiorizando nuestro valores.

Recuerda que como en la mayoría de trastornos infantiles y juveniles, es mejor prevenir que curar.

Decálogo para criar a un pequeño delincuente

El Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, es además escritor y muy conocido por sus sentencias a menores rehabilitativas y ejemplares. Calatayud propone diez reglas para conseguir crear al perfecto delincuente en casa.

Regla 1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

Regla 2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

Regla 3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer más cosas graciosas.

Regla 4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

Regla 5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. ¡Hágaselo todo! Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

Regla 6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

Regla 7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

Regla 8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

Regla 9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Regla 10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Si sigues todos estos consejos, es fácil que en casa hagas un pequeño tirano, que con el tiempo se puede convertir en un auténtico delincuente.

La educación es un acto de amor, y por tanto, un acto de valor

Cómo criar a un pequeño delincuente

A continuación, para que reflexiones sobre el tema; te dejo con una lección magistral del Juez Calatayud, en la que habla precisamente de este decálogo y te aconsejo que no te la pierdas.

10 consejos para superar los celos infantiles ¡Mi mamá es mía!

La llegada de un nuevo miembro en la familia es un acontecimiento emocionante para todos, en especial para el niño que va a tener un nuevo hermanito. Para prevenir y superar los inevitables celos infantiles entre ellos, Cristina Martínez de Toda, psicóloga, ha preparado esta guía de actuación para padres. 10 consejos muy útiles que te ayudarán  a contar con las estrategias necesarias para superar en familia los celos entre hermanos. ¡Ayuda a tu hijo mayor a madurar emocionalmente! 

¡Mi mamá es mía! 10 consejos para superar los celos infantiles

¿Por qué mi hijo siente celos de su hermano?

Los celos son sentimientos de envidia y resentimiento, que pueden surgir cuando el primogénito siente que su posición en la familia corre peligro, y percibe al nuevo hermanito como amenaza para conseguir el afecto de papá o mamá, que antes lo tenía para él solito.

Estos celos son una reacción completamente normal, que es necesaria para el desarrollo evolutivo del niño. Superar esta fase ayuda a los niños a madurar.

“Ayudar a los hijos a afrontar los celos, es ayudarles a desarrollar su autoestima”

La relación con un hermano es uno de los vínculos más especiales que existen en la vida, va a ser una relación única y especial. Pero para ello, se necesita un periodo de adaptación, ya que normalmente, no estamos preparados mentalmente para compartir, y mucho menos, si se trata del cariño de sus papás.

Los celos infantiles son un sentimiento perfectamente normal

Recuerda que los celos existen porque existís vosotros, papá y mamá, y simplificando, los celos no son más que rivalidad y competición por vuestro cariño y atención. Siendo parte de la ecuación, inevitablemente también sois parte de la solución.

Pero no todo va a ser negativo; piensa que cuando rivalizan por nuestro amor, están aprendiendo un montón de cosas.

“Dado que no podemos evitar estos celos, nuestra tarea como padres será la de enfocar esta rivalidad de manera que la manejen para aprender de ella”

Es muy importante que aprendamos que los celos entre hermanos no son malos. Si inconscientemente los juzgamos como negativos, estaremos transmitiendo a nuestro hijo mayor que su conducta es incorrecta.

Pedirle a un niño que no tenga celos es como prohibirle ser el mismo e involucrarse en las relaciones que le importan. Los niños menores de 7 u 8 años no disponen de la madurez necesaria para aceptar al hermanito como tal en vez de como un rival.

¿Cómo ayudo a mi hijo? 10 consejos para superar los celos infantiles

Consejo 1: Prepárale para la llegada del nuevo hermanito

Los psicólogos recomendamos que seáis vosotros mismos los que deis la noticia al pequeño. No debe ser muy pronto para que la espera no se haga muy larga. Alrededor del 4º mes es lo ideal. La mentalización y el prepararle para el nacimiento no evita los celos, pero ayudará a tu hijo a que vaya haciéndose a la idea, y no se sienta tan abrumado cuando llegue el momento de tener al nuevo bebé en casa.

Explícaselo de una manera cuidadosa y con mucho cariño, y dedícale tiempo a escucharle y responder a todas las preguntas que te va a hacer. Si tu pequeño tiene entre 4 y 6 años, es muy probable que haga muchas preguntas acerca de la reproducción, por lo que es un momento idóneo para comenzar una buena educación sexual.

También se recomienda que a partir del segundo trimestre de embarazo tu peque empiece a comunicarse con el bebé a través del ombligo. Que le cuente como ha ido su día en el cole o el último cuento que le leyó mamá es una buena manera de empezar a instaurar un vínculo de comunicación sano entre ellos.

Consejo 2: Hazle partícipe de los nuevos cambios

Explícale que es lo que va a pasar en tu cuerpo, y déjale que te vea y que te toque. Enséñale a acariciarte la tripa para darle cariño al nuevo bebé.

Permítele que te ayude a preparar la nueva habitación del bebé y que te acompañe de compras, que elija el color de la habitación, un peluche… enséñale a que sus actos y decisiones tienen mucha importancia en la vida de su hermanito.

Promueve los primeros vínculos entre ellos

Consejo 3: Mantén sus rutinas en la manera de lo posible

Cuando se aproxime el parto o cuando el bebé ya esté en casa, se hace vital que el pequeño sienta que su mundo no se desbarajusta. Si es posible, lo ideal sería que pasase esta etapa en su casa, rodeado de sus juguetes, y que sus rutinas de baños, comida, y hora de dormir no se vean afectadas. Piensa que su mundo emocional va a ser desconcertante los próximos meses, por lo que podemos ayudarle a que se sienta seguro en su rutina.

Si vas a pasar mucho tiempo en la maternidad, es importante que le llames por teléfono y le digas las ganas que tienes de ir a casa para estar con él. Aquí el papel del papá se hace imprescindible para ofrecer todo el cariño necesario al pequeño cuando su mamá no está. Cuando el bebé nazca es importante que el niño vaya al hospital a conocer a su nuevo hermanito.

Consejo 4: Habla a tu hijo mayor de “igual a igual” 

Si le hablas del bebé como si él fuese un adulto, tu hijo aprenderá a preocuparse y aceptar el rol de hermano mayor para cuidar al pequeño. Le puedes ayudar con frases como “Entiéndelo, el bebé llora mucho y te despierta por las noches porque no sabe lo que hace; tú ya eres mayor y puedes decirnos lo que necesitas”

Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que también pasó por esa etapa y le ayude a identificarse con el pequeño llorón.

También podemos animarle a que “escuche” al bebé: “Mira al pequeño Juan en su cunita, crees que puede estar queriendo el biberón? Que le hables..?”

Consejo 5: No hagas comparaciones entre tus hijos

Es muy triste oír decir a un padre, delante de los demás y delante del hijo mayor frases como “Este niño es un cielo, no da nada de guerra, no como el otro que lloraba a todas horas”

Estos comentarios afectan a la autoimagen de tu hijo primogénito, y nosotros como papás tenemos una responsabilidad muy grande con lo que decimos. Te animo que eches un vistazo a este artículo que te enseñará a utilizar tus palabras de una manera adecuada: El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta.

Evita las comparaciones entre tus hijos

Consejo 6: Valora su ayuda, que se sienta responsable de su hermanito

Es una manera estupenda de hacer que tu hijo se sienta útil e importante. Hacerle partícipe en tareas como bañar al pequeño, o cantarle canciones por la noche hará que tu hijo se sienta validado, y además querrá que se lo corrobores: “¿Verdad que te ayudo mucho con el bebé?”

En este caso los celos dan paso a una actitud de autocontrol y afecto. Esto significa que tu no ya tan pequeño está aprendiendo a compartir tu tiempo y a convivir. Manifiéstale lo mucho que valoras su ayuda.

Las “actitudes miméticas” (que el hijo mayor haga e imite las tareas que hace la madre) le ayudará a madurar rápidamente y su deseo de ser mayor eclipsará el ver al pequeño como un rival.

Consejo 7: Encuentra “vuestro momento”

Los estudios sugieren que dedicarle al hijo mayor una media de 15 minutos al día exclusivos para hacer algo los dos juntos es un factor importante a la hora de superar los celos. El niño aprende que aunque su mamá o su papá ahora está ocupado dándole de comer al bebé, luego va a tener tiempo para él. Y esta espera le reconforta y hace que no sienta ansiedad.

Es importante la calidad de estos momentos, más que la cantidad. Es bueno que salgáis de casa a dar un paseo o ir al parque juntos, sólo vosotros dos. Hazle sentir especial y único y demuéstrale que a ti te gustan esos ratos tanto o más que a él.

Consejo 8: Se tolerante con sus nuevas conductas

Ante la llegada del nuevo hermanito, pueden producirse dos casuísticas: Por un lado nuestro hijo mayor puede tener cambios de comportamiento que implican rabietas, se vuelven “contestones”, pueden mostrar agresividad con la mamá y con el bebé, y en general están mas irritados y nerviosos.

Ser tolerante no implica permitir estos comportamientos, ser tolerante significa aceptarlo como tal, y no manifestarle la frustración que os está provocando su comportamiento. Hay que demostrarle cuando le reñimos que estamos ahí y que no va perder nuestro amor.

Por otro lado, es habitual que se produzca un “retroceso” madurativo. Nuestro hijo mayor puede volver a comportamientos anteriores como chuparse el dedo, gatear, utilizar el “lenguaje bebé”, volverse a hacer pis en la cama…

Tienes que entender que aunque sea el mayor sigue siendo pequeño, y ahora os necesita más que nunca. Nosotros asumimos inconscientemente que ha crecido y por ello le exigimos que sea “un buen hermano”, que le quiera, que se comporte mejor…

Estas expectativas poco realistas impiden que el niño desarrolle ese estado por si solo porque aceleramos el proceso, por lo que el niño puede sentir mucha frustración.

Consejo 9: Celebra los logros de ambos

Cuando le reímos una gracia al pequeño, deberíamos también alabar al hermano mayor por su último logro: se ha atado muy bien los cordones, su último dibujo es muy bonito…

De esta manera conseguiremos que el niño no sienta tanta rivalidad hacia el pequeño al sentir que él también es reconocido y hace muchas cosas bien. No te canses de repetirle lo orgullosos que estáis de él.

Consejo 10: Edúcale en la solidaridad y el altruismo

Es quizá la tarea más complicada de todas. Enseñar a un hijo a compartir no es empresa fácil. Los niños deben ser educados en que los afectos no pueden ser exclusivos. Ningún hijo es el amor exclusivo de los papás, por lo que ninguno debe tener miedo a perder esa exclusividad que no existe.

Tenéis que tratar de hacer de vuestro peque una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás por el amor que recibe.

“Nadie dijo que ser papás fuese tarea fácil…”

Educar en valores ¿Cómo convertir a nuestros hijos en mejores adultos?

¿Por qué debemos educar en valores? Debemos enseñar a nuestros hijos a diferenciar lo correcto de lo incorrecto y a desarrollar su conciencia, respeto, amistad, paciencia, tolerancia, solidaridad, generosidad…. Un niño que sepa respetar a los demás, y conozca las normas de comportamiento, podrá convivir mejor, y sentirse bien en cualquier situación o ambiente.

Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Es durante la infancia, observando el modelo de sus padres y profesores, cuando aprenderán las bases de la empatía y a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. ¿Cómo transmitir valores a nuestros hijos? ¡En este artículo te lo contamos! Aprende a educar en valores de una forma divertida.

Educar en Valores

La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te invita a conocer en este artículo por qué es importante educar en valores. Descubre algunos consejos muy interesantes para practicar en casa, y los 10 mejores cortometrajes para ver en familia y educar en valores a los niños y no tan niños.

“Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Pitágoras

La importancia de educar en valores

Los valores son el timón que dirige y dota de intención  nuestra vida. Una persona sin valores está perdida, como un marinero en una tormenta, sin saber cuál es el rumbo a seguir.

Entendemos el sistema de valores de cada persona como los criterios que guían nuestra vida; y estos pueden ser valores personales, de influencia familiar y filosofía de vida, y valores universales.

La tolerancia, la convivencia, los derechos humanos, la cooperación, la libertad, el respeto, la sinceridad, la perseverancia o la honestidad son valores que nos ayudan a integrarnos en la sociedad y a hacer de ésta un mundo mejor.

Los valores personales tienen la importancia de conducir nuestras acciones. De esta manera, el ser humano nunca será tal sino poseemos una serie de valores arraigados en nuestro ser. ¡No nos diferenciaríamos de los animales!

El sistema de valores de cada persona es único y personal, y es la suma de valores adquiridos en la infancia y valores adquiridos más adelante por la experiencia. De este modo, las personas, al ir creciendo y madurando, vamos revalorizando y reestructurando nuestro sistema de valores, e intentamos adecuar nuestra conducta a ellos, obteniendo más o menos éxito. Y es que nadie dijo que ser adulto fuese fácil.

Los niños son esponjas, que absorben todo, absolutamente todo lo que dices, y sobre todo, lo que haces. Eres su ejemplo a seguir, su modelo, por lo que si tú mismo no eres coherente con tus valores y tus actos, difícilmente podrás educar a un niño en valores, para conseguir en el futuro un adulto coherente. Descubre las neuronas espejo.

  • La educación en valores corre un grave peligro cuando las personas sustituimos el tener por el ser.
  • No sirve de nada que le hables a tu hijo de la importancia de la tolerancia, si luego en el autobús evitáis ceder el asiento a una persona mayor, embarazada, o con muletas.
  • Tampoco sirve que le hables sobre el respeto, si luego conduciendo, te adelanta un coche e insultas al conductor.
Educar en valores consejos

6 Consejos para educar en valores

1- Aprende a respetar sus opiniones

Los niños, y más cuando van creciendo, pueden no compartir muchos de tus puntos de vista y opiniones. ¿Cómo educar en valores? Es un error considerar a los peques como “tábulas rasas”, en las que podemos grabar a cincel todo lo que queramos transmitirles, y que aprendan a comportarse en base a ello.

Realmente, nuestra tarea como padres y educadores es ayudarles a pensar. A determinadas edades, y más cuando son pequeños, es difícil que entiendan el concepto del bien y del mal, pero si puedes transmitirle por qué es importante respetar a los mayores. Descubre las etapas del desarrollo en niños.

2- Evita el papel del predicador

No impongas tu sistema de valores, propónselo a tus hijos. Los niños necesitan tiempo para comprender, y para pensar en aquello que hacen. Acompáñales en el camino de aprender los valores, llévalos de la mano, pero déjales su libertad. “Las personas no nacemos con una serie de valores incluidos de serie, sino que los aprendemos, aceptamos y construimos en el proceso de madurez”.

3- Se coherente en tus palabras y acciones

Los niños perciben muchas más cosas de las que apreciamos a simple vista. Y una de las cosas que notan es la incoherencia. Por ejemplo; es posible que si a tu hijo le dices que no debe decir palabrotas, se sienta confundido cuando te ve a ti hacerlo.

¿Cómo educar en valores? Tenemos que tener especial cuidado en las palabras que usamos para comunicarles ideas y valores, y sobretodo, ser responsables y coherentes con ellas.

Si quieres profundizar un poquito más sobre este tema, te invito a que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

4- Apóyate en recursos externos

Los recursos externos en la educación de valores complejos son especialmente eficaces en edades tempranas.

Cuando los conceptos o valores son muy complejos para poder ser expresados y definidos con palabras que el niño entienda, es más útil y tiene mucha más aceptación por parte del niño si nos apoyamos en recursos externos para transmitírselos.

Las fábulas, los cuentos, canciones, películas y cortometrajes pueden calarnos y llegarnos más hondo que un discurso enardecido. Y la clave es la empatía. Cuando sintonizamos con un personaje, y nos metemos en su piel, podemos llegar a entender sentimientos y actitudes complejas, más difíciles de explicar que de sentir. “A veces, una imagen vale más que mil palabras”

5- Establece claramente cuáles son las normas y dónde están los límites

No hay nada que cause mayor estrago que darle excesiva libertad a un niño que aún no puede disfrutarla. Lo primero que tiene que aprender es a respetar tu autoridad como padre. Si no te respeta a ti, o a sus hermanos, difícilmente podrá respetar a los compañeros de colegio. El niño tiene que interiorizar que sus actos tienen consecuencias, aprende algunas técnicas de modificación de la conducta. Para educar en valores hay que poner límites y marcar un equilibrio entre el “no” y el “si”. Sobreproteger a nuestros hijos para evitar frustraciones es una estrategia totalmente ineficaz.

Te invito a que leas también mi artículo Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente.

 

6- Da más importancia al ser que al tener

Dar importancia a objetivos extrínsecos y materialistas como la belleza, la riqueza, la fama… Pude llevar a los niños a sentir vacío y desesperación. Sin embargo, si les enseñamos a valorar los vínculos familiares y la amistad, será más fácil que pueda llenar sus necesidades humanas. A la hora de transmitir valores a nuestros hijos, debemos tratar de invertir en experiencias, más que en cosas.

10 cortometrajes para educar en valores

Los cuentos, fábulas y canciones, las pequeñas historias hechas cortometrajes, etc.. Son herramientas perfectas para ayudarnos a educar en valores, de una forma divertida y amena para. Descubre los 10 mejores cortometrajes para transmitir valores a tus hijos. ¡A disfrutar en familia!

1. Party Cloudy. Parcialmente nublado

Este cortometraje para educar en valores es uno de mis favoritos y a los peques les encanta. Creado por Pixar, enseña a los más pequeños el valor de la individualidad, de ser diferente, de cómo cada uno a su manera puede hacer cosas bellas. Además, resalta el papel de la lealtad incondicional en las amistades.

2. The moon. La luna

Este corto para educar en valores es especialmente bello. En él se plasma la tesitura de la elección de caminos en la vida personal, haciendo balance y cuestionándonos nuestros valores.

https://www.youtube.com/watch?v=xaibXFC-KhI

3. El vendedor de humo

Estupendo cortometraje para educar en valores y enseñarnos a ser críticos con la excesiva importancia que le damos al consumismo y a lo material. ¿Qué es más importante tener o ser?. Con este corto los peques aprenderán que las apariencias engañan, y que no es oro todo lo que reluce.

4. The birds. Los pajaritos

Este corto para enseñar en valores, premiado con un Óscar, plasma increíblemente la intolerancia. Especialmente útil si queremos ayudar a nuestro hijo a comprender este concepto y sus consecuencias.

5. Reach. Alcanzar

Un corto para educar en valores que no te puedes perder. Una oda al altruismo y la generosidad. La solidaridad es un valor que se está perdiendo, y hoy más que nunca se hace especialmente necesario transmitirlo a las nuevas generaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=OL5PVmeQApM

6. El hombre orquesta

Educar en la cooperación es esencial para formar adultos funcionales. Aprender a respetar la opinión de los demás, dejar de lado las envidias o rivalidades, son estrategias que harán más fácil la puesta en marcha de valores como la cooperación.

7. La oveja pelada

Un cortometraje estupendo para educar en valores que nos hace reflexionar acerca de la perseverancia. En la sociedad actual del aquí y ahora, nos frustra enormemente y nos genera estrés no conseguir nuestros objetivos a corto plazo. A través de este cortometraje se enseñan valores como la paciencia, la perseverancia y el esfuerzo como claves esenciales para conseguir lo que nos proponemos.

8. El puente

Divertidísimo cortometraje para educar en valores, en el que tres amigos tienen que dialogar y debatir para encontrar la mejor solución a un problema, en éste caso, cruzar el puente. El respeto a las diferentes opiniones y la tolerancia son valores que se reflejan en este corto.

https://www.youtube.com/watch?v=LAOICItn3MM

9. Mi hermanito en la luna

Es uno de los cortos para educar en valores más sensacionales que he visto. Nos acerca una enfermedad como el autismo de una manera bella y reveladora. Este cortometraje fomenta valores como el respeto a la diversidad y la inclusión social.

10. Día y noche

Un cortometraje para educar en valores que narra muchas una situación en la que muchos de nosotros nos vemos reflejados. Una amistad o una pareja en la que parecemos lo blanco y lo negro. En este corto, día y noche son amigos que tendrán que aprender a ceder para mantener algo mucho más importante que su criterio: su amistad.

https://www.youtube.com/watch?v=gXh8t6iqKhc

La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original…

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios y preguntas 😉

Etapa del “NO” en niños: Aprende cómo manejar su resistencia

La etapa del “no” en niños: Cuando parece que la única respuesta que tu hijo sabe dar es siempre“no”. 

Mi hijo solo dice “no” y se niega sistemáticamente a realizar cualquier cosa que le dices. Se opone continuamente a todo, y parece que la única voluntad es desobedecer y terminar saliéndose con la suya ¿Qué le ocurre? Las rabietas se suceden a todas horas, en la comida, a la hora de vestirse, lavarse los dientes, recoger, irse a la cama, etc… ¡A veces puede decir que “no” hasta a cosas que le gustan! ¿Por qué mi hijo se ha vuelto tan cabezota? ¿Cómo debo actuar?

Edad del “no” en niños ¿Cómo superarla?

La fase del “no” suele darse en los niños y niñas entre las edades de 2 y 4 años. Muchas veces, esta fase de negación pone a prueba la paciencia de los padres más comprensivos. Si lo que antes tu hijo o hija hacía de buena gana y con una sonrisa en la cara, ahora supone berrinches y peleas; no desesperes. Las negativas constantes de tu pequeño son una fase fundamental de su maduración y desarrollo evolutivo. Su negativa se debe a que ha comenzado a tener conciencia de sí mismo como ser individual. Está aprendiendo a ser “independiente” y, cree que para reafirmarse, debe oponerse a todo lo que tu le digas.

Para que esta etapa del “no” siga su curso natural y desaparezca con el tiempo, es fundamental que comprendas a qué se debe y conozcas algunas estrategias que te ayudarán a encontrar el equilibrio. Aprende a actuar con astucia para lograr que tu  pequeño no pueda negarse a aquello que le pides.

¿Tu hijo te lleva la contraria por sistema? En este artículo Cristina Martínez de Toda, neuropsicóloga, te descubre una serie de consejos. ¡Aprende a manejar mejor la resistencia de tu pequeño!

Etapa del “NO” En niños ¿En qué consiste?

Sencillamente, tu hijo responde ¡no! porque puede. A determinada edad, en torno a los dos años o dos años y medio, los niños descubren que tienen voluntad, y su máxima es ejercerla.

Como padre, es probable que te quedes a cuadros la primera vez que tu hijo te desafía, puesto que esta conducta tiene una aparición brusca y sin motivo aparente. De repente, sin venir a cuento, tu hijo te suelta un ¡no! que te quedas mudo.

Lo bueno que tiene esta etapa es que tan pronto como llega puede irse, dando lugar a otro tipo de respuestas ya no tan rotundas como “no sé” “a lo mejor” o “puede”.

¿Por qué mi hijo me contesta a todo que no?

A partir de los 18 meses, tu hijo está aprendiendo a pensar. Esta etapa es fundamental en su desarrollo intelectual. Y aunque a esta corta edad ya tiene opiniones y voluntad propia, todavía carece de la facultad de razonar. Es tan simple como esto: Su cerebro todavía no ha desarrollado la capacidad de razonamiento de la que disponemos los adultos.

Entendiendo esta realidad, interiorizarás que tu niño no te está retando, sencillamente ejerce su voluntad sin ser consciente de cómo sus decisiones afectan a los demás. Todos los niños y niñas pasan por una etapa egocéntrica en la que priman sus sentimientos. Durante esta fase, los pequeños son incapaces de ceder.

De la misma manera de que no son conscientes de tu frustración ante su actitud, tampoco lo son ante el peligro de sus decisiones.

Tu pequeño madura, y está empezando a tomar conciencia de si mismo, comienza a sentirse autónomo y le gusta ser independiente. Esta adquisición de la capacidad de autoafirmación es, en definitiva, una búsqueda de poder. Comprender que tu hijo no te está desafiando, sino que está buscando formas de obtener el poder y salirse con la suya en sus deseos y actos, te ayudará a manejar de una manera más eficaz su resistencia.

Aprende a manejar su resistencia

Tienes que tener presente que esta etapa del “no”, forma parte del desarrollo evolutivo de tu peque, es sana y natural. Sin ella no podrían llegar a desarrollar su independencia. La clave está en armarse de paciencia y contar con alguna estrategia que pueda ayudarnos a manejar esta “edad del no”.

Para que que el pequeño supere esta fase de manera natural, es imprescindible que en casa existan unas normas y rutinas inquebrantables en las que no se va a tolerar un “¡no!”. Que las negativas formen parte de su desarrollo, no quiere decir que debamos excusar sus conductas. Tus límites evitarán que su “egocentrismo” se termine transformando en egoísmo y su “autoafirmación” en puro autoritarismo. Tal vez, te convenga conocer qué es el Síndrome del emperador, y cómo evitar criar a un pequeño tirano en tu propia casa.

Debe existir un equilibrio entre el poder de decisión que le ofreces y las normas inquebrantables que le impones. Porque, solo así podrá convertirse en un adulto feliz, autónomo y respetuoso. Toma nota de los siguientes consejos:

¿Qué puedo hacer? 8 Consejos para aprender a manejar la resistencia de tu pequeño

Consejo 1: Deja que exprese su rabia

Lo principal es que tú mantengas una situación serena, aunque es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Explícale su emoción y por qué se siente así; haz que vea que comprendes que llora desangeladamente porque no le has comprado un paquete de cromos. Entiende su rabia, pero de la manera más calmada posible le explicas que no se lo vas a comprar, por el motivo que sea.

Consejo 2: Vigila el uso de tus “noes”

Muchas veces los papás utilizamos el “no” sistemáticamente sin pararnos a pensar si es razonable lo que nuestro hijo nos está pidiendo. En algunas situaciones deberíamos replantearnos si nuestra negativa realmente le está protegiendo de un peligro, o es un acto reflejo. Quizás hace medio año ni se te ocurría dejarle tirarse solo por el tobogán. Pero, ¿y ahora? Tu hijo crece, y sus peticiones van a ir acordes a su crecimiento a medida que madure. Es bueno y necesario que aprenda y quiera hacer cosas él solo, por lo que quizá ese “no” podríamos cambiarlo por un “sí, pero papá/mamá va contigo para ayudarte si lo necesitas”.

Consejo 3: Permite el “no”

Nuestros hijos tienen derecho a decir no. Es más, deben aprender a decirlo y utilizarlo con responsabilidad si no queremos criar a un adulto sumiso y doblegado. La mejor forma de manejarlo es hacerle ver que comprendemos y respetamos su negativa, pero en este momento no podemos atender a su petición.

Decirle algo como “Entiendo que estás cansado del entrenamiento de fútbol, porque has corrido mucho. Pero ahora es el momento de bañarte. Más tarde podrás ver los dibujos

De esta manera tu peque se sentirá escuchado y comprendido, pero le muestras que la autoridad la tienes tú. Un niño que se siente respetado, respeta. Un niño que se siente escuchado, escucha.

Un niño que se siente escuchado, escucha

Consejo 4: Reorienta su conducta

En vez de pedirle tantas veces que deje de hacer algo, podemos empezar a pedirle que haga algo. Por ejemplo: “No veas tan cerca la televisión”, podemos reorientarlo a un “¿Por qué no te vienes a sentar aquí conmigo?” Lo primero es una orden, y tu hijo puede que reaccione tratando de autoafirmarse.  Lo segundo, al ser una orden encubierta disfrazada de sugerencia, no tiene una connotación tan negativa con la que tu hijo quiera rebelarse.

Consejo 5. Presta atención a sus “Sí”

Podemos reforzarles positivamente conductas diciendo por ejemplo “Cómo me gusta cuando dices sí ” Procura que estos refuerzos sean verbales o gestuales, como una sonrisa, un beso o un abrazo, y nunca materiales. Si premiamos las conductas en vez de reforzarlas, el niño puede perder de vista el objetivo primordial por la recompensa.

Elogia su conducta y tu hijo irá aprendiendo a sustituir “noes” por “síes” paulatinamente.

Consejo 6: Enséñale otras formas de responder

Uno de los motivos por los que tu peque puede decir “no” es porque todavía no conoce muchas palabras. Puedes ayudarle a mejorar su vocabulario, con juegos del tipo: Dime qué palabra puede estar entre el no y el sí. (Puede, quizás, a lo mejor…) Empléalas tú todas las veces que puedas cuando hablas con tu hijo. Recuerda que nuestros peques hacen lo que ven y nosotros somos su ejemplo de modelo. Además, enséñale a que el “no”, puede ser educado: “Lo siento pero no” “No, muchas gracias…”

Consejo 7: Ofrécele opciones para que pueda elegir

Con dos elecciones a esta edad será suficiente, y tu peque podrá desarrollar su capacidad de autoafirmación sin llevarte a ti a un ataque de nervios. Si siempre tenéis una trifulca a la hora de que se ponga el abrigo para ir a jugar al parque, prueba a decirle “¿Qué prefieres ponerte, el abrigo rojo o el azul con capucha?” De esta manera estás dejando claro de una manera asertiva que no existe la posibilidad de ir sin abrigo, sin embargo le permites a él la opción de elegir cuál de los dos prefiere.

Contar a veces funciona con los peques indecisos, como “Voy a contar hasta diez y entonces tendrás que haber elegido o elegiré yo por tí”. Lo más probable es que tu hijo te conteste en cuanto empiece la cuenta atrás.

De todos modos, procura no utilizarlo muy a menudo o corres el riesgo de que este truco pierda efectividad.

Consejo 8: Mantente firme y no pierdas la calma

Seguro que a pesar de tus titánicos esfuerzos, más de una vez no puedas evitar la rabieta de tu niño. Si esto ocurre, nunca cedas a su petición. Ten presente que un niño pequeño tiene voluntad pero no puede estar siempre ejerciéndola. De lo contrario, corremos el riesgo de criar a un pequeño delincuente en casa. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo: El Síndrome del Emperador: Consejos para criar a un pequeño delincuente en casa.

Mantente firme y no pierdas la calma

Y ante todo interioriza el flaco favor que le haces a tu peque permitiéndole todo.

“Es demasiado confuso para un niño pequeño tener siempre la última palabra…”

 

 

Educar sin Gritar: Guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas

Una guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas. Descubre cómo desarrollar la empatía, aprende técnicas efectivas de comunicación, inteligencia y regulación emocional que te ayudarán a lograr un desarrollo más equilibrado que aporte a tu hijo/a confianza, seguridad y un mejor futuro. Educar sin gritar permite crear una legítima autoridad de progenitores y educadores.

Educar sin gritar es posible.

¿Es posible educar sin gritar?

Sí, sin ninguna duda. Educar sin gritar no solo es posible, sino que los resultados de una crianza en la cual padres e hijos mantienen fuera del hogar golpes, gritos, etc. son mucho mejores. Es decir, aquellas personas que se han desarrollado bajo el mando de unos padres con actitud menos amenazante han sabido desenvolverse en la vida social y laboral de forma mucho más correcta. No podemos olvidar que alrededor del 90% de los trastornos psicológicos provienen de una mala educación.

La educación es un reto apasionante para padres, madres, profesionales y lectores, los cuales podrán saborear en los apartados siguientes pequeños entresijos de la gran aventura que es educar.

¿Cómo podemos mejorarla?

Claves para educar sin gritar

Cada caso es un mundo, y cada casa también. Existen infinidad de estrategias para llevar a cabo una mejor educación y su eficacia dependerá de cada familia. Sin embargo, aquí le ofrecemos dos claves fundamentales para comenzar a educar sin gritar:

  • Empatía: La empatía es esencial en las relaciones interpersonales, y qué mejor momento para desarrollarla que en la infancia. En esta edad, los niños son como esponjas con capacidad de absorber tanto lo bueno como lo malo. Basar nuestra crianza en valores éticos y morales les permitirá desarrollarse bajo un estado emocionalmente estable. Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos, y también quienes más les quieren. Sería impensable para un padre o madre permitir que su hijo fuese humillado, insultado, amenazado, etc. por otra persona. ¿No es eso exactamente lo que siente cuándo algún familiar le golpea o le grita? Los niños tienen derecho a ser educados sin violencia y ese es también el deber de un padre. Será sencillo trabajar la empatía siempre que seamos capaces de proporcionar un entorno con facilidad para la comunicación, el entendimiento y el apoyo.
  • La inteligencia emocional: La inteligencia emocional fue desarrollada por Daniel Goleman, quien comenzó a investigarla en empresas y organizaciones. Fue consciente, en aquel momento, de que aquellas personas que habían sido educadas en hogares donde la comunicación y expresión de emociones se realizaba de forma saludable, presentaban mejores actitudes personales y laborales. Los colegios e institutos están comenzando ya a desarrollar técnicas para trabajar esta habilidad, ¿por qué no hacerlo también desde casa? Es imprescindible que un hogar esté habilitado para la expresión de emociones y sentimientos, ya que está es la única forma de que los más pequeños sean capaces de reconocerlas y afrontarlas. Esta es la única forma de que los más pequeños aprendan a regular sus propias emociones, tarea imprescindible en contextos que tendrá que hacer frente en el futuro. No se ha de tener miedo a las emociones negativas (fue gracias a la película inside out que muchos descubrimos que la tristeza puede aportarnos cosas positivas al igual que la felicidad) y tampoco se debe temer a hablar sobre aquello que nos preocupa. Una conversación fluida, libre y basada en la igualdad entre los habitantes de una casa tiene como consecuencia un mayor crecimiento personal.

10 consejos para ayudar a mejorar la educación

A continuación, les proporcionaremos 10 consejos que, sin ninguna duda, ayudaran a que en su hogar se desarrollen conductas a favor de una crianza positiva:Todos los miembros de la casa deben saber cuál es su papel en la familia, qué es lo que se espera de ellos y cómo pueden ayudar al resto de los miembros. Distribuir las tareas del hogar es una forma de reducir la ansiedad y mejorar el clima.La comunicación en el hogar proporciona un intercambio de ideas, opiniones y demandas que tendrá como consecuencia una mayor satisfacción familiar y un mayor bienestar.

  1. Las exigencias a nuestros hijos deben basarse siempre en la madurez del mismo. Esto le ayudará a desarrollar sus capacidades, lo que aumentará el grado de importancia de las tareas delegadas y ayudará a desarrollar su madurez.
  2. Las diferencias y peleas entre los miembros de la familia deben desarrollar de formas que estén basadas en el diálogo. Como personas adultas, debemos tener la capacidad de controlar nuestro enfado y no dejarnos llevar por los sentimientos negativos de nuestros hijos. Si no nos vemos capaces de hacerlo, debemos retirarnos, esto hará que las discusiones no terminen en enfrentamientos.
  3. Asumir la culpa y la responsabilidad de las situaciones negativas que llevamos a cabo, ayudaran a que los niños desarrollen su propia capacidad de disculparse. Los padres son un reflejo para los niños, por lo que, si queremos que aprendan algo, debemos realizarlo nosotros primero.
  4. Comunicarnos a través del diálogo positivo, es decir, evitar decir no, basar nuestras negaciones en razones, utilizar la primera persona (yo) en vez de la segunda persona (tú) para ver los distintos puntos de vista de una misma realidad… Estas conversaciones aumentarán la capacidad comunicativa de los niños y su habilidad para debatir y defender distintas ideas.
  5. Preparar tiempos o espacios libres de tecnología que tengan como consecuencia un periodo de conversación o juego en el que deben participar toda la familia. Esto tendrá como consecuencia relajar las tensiones existentes entre los miembros y ayudar al dialogo, entendimiento y empatía.
  6. Refuerza de forma positiva aquellas acciones que sean satisfactorias. En muchas familias solo las conductas negativas son señaladas con castigos. Si no se premian a los niños bajo situaciones positivas, creerán que el único modo de tener la atención de sus padres es mediante la realización de las denominadas “trastadas”. El refuerzo positivo aumenta la autoestima, el autoconcepto y las ganas de mejorar, al contrario de los castigos que pueden minar el estado de ánimo de un niño si se dan con demasiada regularidad. Los premios deben ajustarse a la edad y se recomienda que no sean materiales.
  7. Los discursos de los educadores deben siempre mostrar una coherencia. No siempre estaremos de acuerdo con nuestra pareja, pero nunca debemos discutir sus decisiones delante de los menores. Esto debilita la unión paternal y la concepción de aquel que está siendo juzgado, lo cual puede tener como consecuencia la pérdida del respeto por parte del niño.
  8. Trate a su hijo como le gustaría que le tratasen los demás. Quizás es simple, obvio y de sentido común, pero deberíamos tratar a las personas del mismo modo que deseamos que sean tratadas por otros.

Cómo conseguir que nuestro hijo/a sea “un buen niño”

Uno de los mayores miedos de los padres al adoptar un estilo educativo más democrático es perder poder ante sus hijos. Es decir, ser incapaces de disciplinarlos. Parece ser que muchos padres piensan que educar sin gritar les hará perder autoridad.

La disciplina es, en sentido más positivo, un requisito inolvidable para asegurar un crecimiento equilibrado para un niño sano y preparado. ¿Se puede desarrollar la disciplina solo en contextos autoritarios?

La respuesta es no. La disciplina ha de trabajarse a través de la obediencia y observación de las normas y reglas familiares, escolares, sociales… Se ha de apoyar el crecimiento de valores basados en el respeto hacia las personas cuyas condiciones por edad, género, raza, orientación sexual, etc. sean distintas. Para trabajar la disciplina no es recomendable hacerlo a través de la absoluta autoridad, puesto que este aprendizaje será en vano. En resumen, educar sin gritar nos permitirá crear una disciplina positiva.

Educar sin gritar mejora la actitud de los niños.

¿Por qué no dan buenos resultados las crianzas autoritarias y permisivas?

Durante muchos años, el estilo educativo que ha imperado en nuestra sociedad ha sido el autoritario. Las consecuencias de esta crianza han sido notables, algo de lo que se dieron cuenta los investigadores y sobre lo cual alarmaron a la ciudadanía. Así, algunas personas decidieron adoptar un estimo permisivo, lo cual fue un error, puesto que daba resultados distintos, pero igual de negativos.

Actualmente, los años de investigación nos han proporcionado un esquema educativo cuyos resultados son satisfactorios en todos los sentidos: el estilo educativo democrático. Las consecuencias de esta crianza son mucho más positivas. Así, aquellos adultos que apoyan la comunicación, la atención, el afecto y el apoyo en el hogar, son padres de aquellos niños cuyo desarrollo es más completo. Educar sin gritar es un estilo educativo que ofrece efectos positivos para el niño en términos de socialización. Así, podemos ver un gran avance en la aparición de competencias sociales, índices más altos de autoestima y bienestar psicológico y un nivel inferior de conflictos familiares.

Por otro lado, los padres que siguen un estilo autoritario repercuten de forma más negativa sobre la socialización de los hijos, produciendo así una falta de autonomía personal y creatividad, menor competencia social y baja autoestima. Estos niños tienden a ser, por lo general, reservados, desconfiados y descontentos. Finalmente, los padres permisivos son aquellos cuyas medidas tienen como consecuencia que sus hijos presentan dependencia, altos niveles de conducta antisocial y bajos niveles de madurez y éxito personal.

En resumen, debemos basar nuestra técnica educativa en un modelo democrático, libre de antiguas técnicas basadas en el miedo y en la ciega autoridad. No debemos ser tampoco permisivos, es decir, debemos encontrar un equilibrio en el cual seamos representados como padres con capacidad disciplinaria a través de técnicas de escucha, diálogo y apoyo. La educación es un reto apasionante lleno de dudas y, aunque los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, nadie nos juzgará si echamos una ojeada a libros o artículos como este.

¿Cuál va a ser la primera técnica que emplees para mejorar el clima de tu hogar y el futuro de tu hijo?

Albert Bandura y su teoría de aprendizaje social (TAS). Implicaciones educativas

¿Cómo aprende el cerebro? Una de las teorías más influyentes es la teoría de aprendizaje social, de Albert Bandura. En este artículo, Patricia Sánchez Seisdedos, psicóloga, responde a todas nuestras dudas: Quién es Bandura, sus experimentos, fases de la teoría de aprendizaje social o vicario y cómo podemos aplicar sus enseñanzas al ámbito de la enseñanza o educación.

Albert Bandura y su teoría de aprendizaje social

¿Quién es Bandura?: Su interés por comprender el aprendizaje 

Psicólogo Canadiense nacido en 4 de diciembre de 1925. Bandura realizó estudios psicológicos sobre aprendizaje, dándole un papel crucial al aspecto cognitivo.

Esto quiere decir, que Albert Bandura apoyará un enfoque social-cognitivo. Basando la conducta humana en la interacción entre el sujeto (interpretaciones) y el entorno (castigos y respuestas).

En relación con esto, Bandura  elabora su famosa teoría de aprendizaje social, denominada también aprendizaje vicario o modelado, que veremos a continuación con mayor detalle.

Teoría del aprendizaje social o aprendizaje vicario de Bandura: El aprendizaje por observación.

Según Albert Bandura: La mayoría de las imágenes de la realidad en la que basamos nuestras acciones, están realmente inspiradas en la experiencia que adquirimos a través de otras personas (experiencia vicaria).

Y es que nos pasamos muchas horas del día adquiriendo conocimientos a través de este tipo de aprendizaje. Cada uno de nosotros tenemos un repertorio de personas a las que tomamos como referencia en diferentes ámbitos de la vida: Nuestros padres, nuestros profesores, nuestros compañeros del trabajo, nuestros amigos, personajes públicos que nos “inspiran”, etc.

Casi sin darnos cuenta, repetimos comportamientos que vemos en los demás. Sin embargo, no somos autómatas. Elegimos el modelo, observamos atentamente, memorizamos y evaluamos si nos compensa imitarle, o no.

Dentro del aprendizaje vicario, esta evaluación resulta muy importante. De hecho, es lo que diferencia a la forma de ver el aprendizaje de Bandura respecto a otros modelos, y lo que hará que más tarde, se reevalue la teoría denominándola aprendizaje cognitivo-social.

Cuando las personas ponemos a funcionar la memoria, ejecutamos imágenes mentales de lo que hemos visto hacer a nuestro modelo. Utilizamos también, un discurso verbal interno, y recordamos lo que sucedió en ese momento. A partir de ahí, tomamos decisiones: “si queremos reproducir el comportamiento aprendido o no”; “si lo hacemos de forma exacta, si innovamos”… Incluso lo podemos ir modificando en función de nuestro objetivo. Entra en juego la motivación de cada persona y el interés que tiene en realizar la conducta.

Experimento del muñeco bobo de Bandura: Sobre agresividad

De la teoría a la práctica

Para darle una base empírica a su teoría, Albert Bandura, desarrolló el experimento del muñeco bobo. Trata de conciliar su teoría del aprendizaje por observación con la agresividad. El objetivo, era llegar a una conclusión sobre la influencia que ejercía la violencia que observaban los niños en modelos (más adelante se desarrollaría el experimento enfocado a conocer la influencia de la agresividad observada en televisión).

En el vídeo que adjunto a continuación se ve de forma real, en qué consistió el experimento. Aviso de antemano que los subtítulos no tienen “ñ”, pero es muy clarificador:

¿Cómo se llevó a cabo?

Como se puede ver, el muñeco Bobo era una especie de globo, que tras ser derribado, recupera automáticamente su posición vertical.

Se utilizaron dos grupos experimentales (GE1 y GE2) y un grupo de control (GC). Cada grupo experimental estaba formado por 24 niños (igual numero de niños que de niñas) y el grupo de control por 24 infantes, repartido igualitariamente por ambos sexos.

  • GE1: 24 niños de ambos sexos. Dividirá el grupo en dos, de 12 niños cada uno.
    • GE1A: Verá una mujer realizar conductas agresivas dirigidas al muñeco.
    • GE1B: Verá a un hombre realizar conductas agresivas dirigidas al muñeco.
  • GE2: Grupo de niños que observa a un modelo interactuar de forma NO agresiva con el muñeco.
  • GC: 24 sujetos. 12 niños y 12 niñas. Se les presenta el muñeco sin una observación previa de interacción de ningún modelo.

Resultados

Las conclusiones de Bandura fueron:

  1. GE1 (niños que vieron a un adulto realizar conductas agresivas) tenía más probabilidades de llevar a cabo conductas agresivas que los otros grupos.
  2. Los niños eran mucho más propensos a repetir un comportamiento físicamente violento en que las niñas. No hubo tantas diferencias significativas en los comportamientos agresivos verbales.
  3. Cuando el modelo era mujer, tendría a ser más imitado por niñas que por niños y viceversa (similitud con el modelo).

Sin embargo, no todo es blanco o negro. Para que una conducta se desarrolle, hacen falta más elementos que la observación y un modelo que la ejecute.

Es más, para que un modelo sea apropiado, debe “ser atractivo y de interés para la persona modelada”. Aquí también juega un papel importante la cultura. No cualquier persona servirá de modelo para cualquier niño en cualquier contexto.

Es cierto que el niño, al observar al modelo realizar conductas agresivas, integra este modo de responder en su repertorio conductual y esto aumenta la probabilidad de emitir una respuesta de este tipo, pero no es totalmente determinante.

Las personas tenemos conciencia, capacidad de decisión y potestad para elegir. Por tanto, una vez adquirido el aprendizaje, el niño debe querer ponerlo en marcha en ese momento. Seleccionar esa conducta como la más adecuada para ese momento, en función de sus objetivos.

En este experimento, algo que influye en la conducta del niño, es que se enseña como interactuar con un elemento del que no tienen experiencia previa (el muñeco es nuevo para ellos), por tanto, se restringe la libertad en cierto modo, ya que se le facilita la conducta. Es decir, será distinto el comportamiento del niño en función de las posibilidades de elección que tenga para reaccionar ante una determinada situación.

Procesos de la teoría de aprendizaje social o vicario de Bandura

En la teoría de aprendizaje social, Bandura diferenció 4  procesos que se desarrollan necesariamente en el aprendizaje social:

1. Atención

Resulta totalmente imprescindible que la atención del aprendiz esté focalizada hacia el modelo que realiza la conducta. Cualquier distractor interrumpiría la tarea de aprendizaje.

2. Retención

La memoria juega un papel muy importante. La persona que está integrando un nuevo comportamiento, debe almacenarlo en su memoria para reproducirlo a continuación.

3. Reproducción

En este punto, además de la puesta en marcha de la conducta, la persona debe ser capaz de reproducir simbólicamente el comportamiento. Por ejemplo, por mucho que un niño vea a su tenista preferido jugar, no quiere decir que vaya a golpear la pelota igual que él, primero tiene que tener la capacidad motora para realizar esos movimientos. Se integrará el tipo de movimiento y la acción, pero esto requiere de repetición para realizar la conducta correctamente.

Además, debe haber una capacidad cognitiva para poder poner en marcha todos los mecanismos de recuperación simbólica. O sea, que el niño necesita obligatoriamente haber llegado a este nivel de desarrollo cognitivo.

4. Motivación

Aún teniendo las imágenes mentales de la conducta observada, hace falta querer realizarla. Podemos tener distintos motivos, por ejemplo:

  • Refuerzo/castigo pasado: Se basa en el conductismo tradicional. Cuando ya hemos realizado una conducta y hemos obtenido algo bueno a cambio (un refuerzo). Esto hace que volvamos a reproducirla si buscamos conseguir el mismo refuerzo.
  • Refuerzos/castigos prometidos: Expectativas de lo que se pretende conseguir. Imaginamos las consecuencias.
  • Refuerzo/castigo vicario: Lo que hemos visto que consiguió el modelo del que aprendimos.

¿Cómo podemos utilizar las estrategias de aprendizaje de Bandura?: Implicaciones educativas del aprendizaje vicario

1. Aprendizaje observacional aplicado a la educación

En todas las culturas, los niños se fijan en adultos  para aprender y modificar patrones de comportamientos, actitudes… Aprenden a través de personas de referencia. Bandura dice que:

“Afortunadamente, la mayor parte de la conducta humana se aprende por observación mediante modelado”.

Esto evita mucho ensayo-error, puesto que el niño tiene la oportunidad de ver la situación, la ejecución de la conducta y las consecuencias. No obstante, los niños no prestan atención ni aprenden todas las conductas de un modelo, si no que depende de factores como la complejidad, del ajuste de la capacidad cognitiva, del significado de modelo que tenga el adulto para el niño y del valor funcional de la conducta modelada.

Siendo de esta manera, que se ha demostrado que los niños tienden a imitar en mayor grado conductas relativamente simples, cercanas a su competencia cognitiva, con recompensas gratificantes para otros, presentadas por modelos atractivos y en los momentos en los que ellos presentan una atención activa a dichos modelos.

Desde la perspectiva de la teoría cognitiva social de aprendizaje, podríamos aplicarlo al aula en distintas direcciones. Es aconsejable que los niños perciban al profesor o educador  como alguien que presenta constantemente modelos conductuales, verbales y simbólicos a los alumnos. Su eficacia dependerá de la consistencia entre los modelos, la adecuación de éstos a las competencias de los alumnos, la valencia afectiva entre éstos y el propio educador, y la efectividad de los procedimientos que el educador ponga en juego en la presentación de los modelos. Por otra parte, los alumnos no sólo obtienen oportunidades de aprendizaje observacional de lo que hacen y dicen los educadores, sino también de sus compañeros. El empleo sistemático de formas estructuradas de presentación de modelos entre compañeros puede convertirse en un recurso educativo de gran importancia.

2. Predicción y aprendizaje aplicado a la educación

Bandura habla sobre la predicción, elemento muy importante a la hora de trabajar con el aprendizaje de niños, porque interiorizan muy rápido cuáles son las consecuencias de su comportamiento, sabiendo diferenciar en los distintos casos.

Por ejemplo, algunos padres se preguntan por qué hay profesores con los que los niños se portan siempre mal y profesores con los que los niños se comportan estupendamente, o “¿por qué no me hace caso hasta que no me pongo de los nervios?”.

Esto es a causa de las predicciones que los chicos realizan. Por ejemplo, si cada vez que Juan permanece sentado en su sitio, su profesor “A” no se lo valora (no le dice “muy bien Juan, lo estas haciendo muy bien”), Juan seguirá haciendo lo que más le interese en cada momento. Ahora bien, si el profesor “B” grita cada vez que Juan se levanta y ordena que todo el mundo permanezca sentado, además de enseñar que al levantarse hay una reprimenda, enseñará que hay que sentarse cada vez que el grite. Por tanto, Juan y los demás niños sabrán que con A, da igual si te sientas o no y con B, cuando grite y se enfade, hay que sentarse.

Es por esto, que el profesor en el aula, no solo está enseñando a realizar conductas o comportamientos, si no que, según la teoría del aprendizaje social, crea situaciones y patrones de respuesta.

Por otro lado, las expectativas que integran las personas, en este caso los niños, no tienen que ser solamente las recibidas en primera persona. Por ejemplo, si el chico más popular de la clase lo es por llevar a cabo conductas disruptivas o problemáticas, muchos le imitarán para conseguir lo mismo: popularidad y atención.

Esto es algo muy potente a utilizar en el aula, si se utiliza bien. Pero no es así en la mayoría de los casos… Lo que sería más eficaz a la hora de enseñar, sería alabar cualquier cosa buena que realice el niño que actúa como modelo para la mayoría de los alumnos, en lugar prestar atención a las cosas que no queremos que repita.

3. Motivación y aprendizaje aplicado a la educación

Bandura tiene claro aquí que las consecuencias de la conducta (tanto refuerzos como castigos), tienen un importante grado de influencia para aumentar o disminuir una conducta (respectivamente).

Esto es principal en la motivación y en lo que se fundamenta el aprendizaje clásico. Pero, la diferencia entre el modelo de Bandura y el de Skinner, está en que para este primero, las consecuencias crean expectativas que serán las que aumenten o disminuyan comportamientos futuros. En diferencia a Skinner, quien defiende que las consecuencias son las determinantes en sí mismas de la repetición de una conducta.

Por tanto, si seguimos los supuestos de Bandura, las consecuencias anticipadas controlan la conducta más que las reales. Esto explica que un comportamiento se dé aunque a veces no se refuerce ¿por qué un niño todos los días intenta llamar la atención en clase, aunque a veces se le ignora? Por que sabe que otras veces, se le presta mucha atención.

Las personas procesan secuencias de relaciones conductas-consecuencias y sintetizan la información.

4. Pensamiento y regulación cognitiva aplicado a la educación.

Como ya hemos visto antes, para Bandura, el pensamiento es un elemento clave en la conducta. Cuando un niño aprende, es muy importante que construya representaciones simbólicas conceptuales. Es decir, que entienda el contexto, la conducta y el por qué.

Bandura expone que si un niño no es consciente de las consecuencias de su conducta, no aprenderá correctamente.

Basándonos en la teoría de aprendizaje social, cuando educamos a niños en las aulas, debemos explicarles qué se consigue con las cosas que hacen, para qué aprenden y cuáles son los objetivos. Si no, siguiendo esta teoría, solamente desarrollaran comportamientos carentes de sentido para ellos y serán autómatas.

Además, la repetición consciente de los comportamientos, irá produciendo una integración y automatización de los mismos, dejando así “espacio mental” para seguir aprendiendo.

Por último, te pregunto a ti ¿habías oído hablar de este psicólogo?, ¿se te ocurre alguna idea para aplicar este tipo de aprendizaje?, ¿qué te parece?, ¿estás de acuerdo? Te invito a comentar y compartir con nosotros qué piensas sobre este tema y si has vivido alguna situación que te haya llamado la atención.

Todo sobre la neuroeducación: Qué es, para qué sirve, y cómo aplicarla en la escuela y en casa

 ¿Qué es la neuroeducación, para qué sirve?  La neuroeducación o neurodidáctica es una nueva visión de la enseñanza que se basa en aportar estrategias y tecnologías educativas centradas en el funcionamiento del cerebro. Esta nueva disciplina educativa fusiona los conocimientos sobre neurociencia, psicología y educación, con el objetivo de optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Aquí te explicamos todo sobre la neuroeducación: qué es y para qué sirve. También te damos algunos consejos para aplicar en el aula y en casa. La neuroeducación cambiará la forma en la que los niños estudian y aprenden ¡Aprovecha los descubrimientos sobre cómo el cerebro adquiere nuevos conocimientos para educar mejor! 

¿Qué es la neuroeducación?

¿Qué es la neuroeducación o neurodidáctica? Definición y concepto

La neurodidáctica, también denominada neuroeducación puede definirse como una disciplina puente entre la neurología y las ciencias de la educación, en la que la psicología educativa tiene un papel clave.

Se trata de un proyecto de desarrollo científico en el que se quieren aunar los conocimientos que tenemos acerca de cómo funciona el cerebro con lo que se sabe acerca de los procesos educativos sobre el terreno. Normalmente, el ámbito en el que se centra la neuroeducación es la educación en ámbitos escolares y académicos.

La neuroeducación o neurodidáctica es un campo de actuación muy reciente, en el colaboran tanto educadores como neurocientíficos. En este campo emergente convergen especialidades como la neurociencia, la psicología, la ciencia cognitiva y la educación para mejorar los métodos de enseñanza y los programas escolares.

Es una dinámica de aprendizaje basado en neurociencias, cuyo propósito es aplicar todo lo que se sabe acerca de cómo el cerebro aprende y qué cosas estimulan el desarrollo cerebral al ámbito escolar.

Factores de la neuroeducación

Factores que intervienen en la neuroeducación

En neuroeducación y neurodidáctica se aplican todos los conocimientos que ha ido recopilando las ciencias cognitivas y la neurociencia durante los últimos 25 años. Algunos de los hallazgos más importantes se explican a continuación.

1- La plasticidad cerebral y neurogénesis

La plasticidad cerebral ha sido uno de los descubrimientos más relevantes en el campo de la neurociencia. El cerebro es “plástico”, es decir, tiene una gran capacidad de adaptación durante toda la vida. Además es capaz de crear constantemente nuevas neuronas y conexiones entre ellas si se le provee de la estimulación adecuada.

2- Las neuronas espejo

Las neuronas espejo son un grupo de células cerebrales que se activan tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a alguien realizarla. Y no solo ocurre con acciones, sino también con las expresiones emocionales. Por ello se cree que son la base de la empatía y de la adquisición del lenguaje. Los conocimientos sobre las neuronas espejo son muy importantes para la neuroeducación o neurodidáctica.

3- Emociones y aprendizaje

Las emociones interactúan con los procesos cognitivos, por ello una parte clave de la neuroeducación se refiere a manejar las emociones para que no solo no interfieran sino que beneficien el proceso de aprendizaje. Se pretende enseñar a los niños a ser conscientes de sus sentimientos y tomar el control de estos y de su conducta. Es importante que aprendan a reconocer cuando están enfadados, tristes y poder manejar esta emociones. Además, un alto nivel de estrés dificulta el aprendizaje, por ello es importante crear un buen clima de aprendizaje, sin estrés, y enseñarles a manejar la ansiedad.

Pero no solo gestionar las emociones negativas nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento académico, sino que se sabe también que el aprendizaje de material que evoque emociones se aprenderá mejor y será más permanente. Esto es lo que se llama un aprendizaje significativo.

4- Dislexia y trastornos del aprendizaje

Los avances en trastornos del aprendizaje nos permiten, no solo a aportarles a estos niños un apoyo personalizado, sino a ofrecerles las mejores herramientas para que superen sus dificultades.

5 -Tanto la experiencia como la genética nos influyen

Desde casi los inicios de la psicología ha habido un debate muy fuerte acerca de si lo que somos se debe a nuestra experiencia o a nuestra genética. Hoy, la mayoría de los expertos coinciden en que ambas cosas son fundamentales para nuestro desarrollo. La genética va a sentar las bases de nuestras habilidades y capacidades, pero la experiencia va a actuar sobre ello. Los niños puede que tengan una serie de capacidades más o menos instauradas, que se les de mejor una cosa que otra pero esto es algo que siempre se puede entrenar y modificar.

Otros campos de investigación que se aplican a la educación son el entrenamiento en razonamiento, mejora en la memoria de trabajo, en la consolidación de la memoria, recuperación de recuerdos y tratamientos para problemas de aprendizaje.

En el siguiente vídeo se explican cómo los diferentes conocimientos de la psicología y neurociencia influye en el aprendizaje de los niños y qué puede aportar la neuroeducación en el aula.

CogniFit Plataforma Educativa líder de neuroeducación en el aula

La neuroeciencia y neurodidáctica cada vez tienen más peso en las escuelas que quieren optimizar sus procesos de enseñanza. La tecnología educativa de CogniFit, basada en la neuroeducación, se lleva aplicando en diferentes centros escolares en todo el mundo resultando altamente efectiva para todos los alumnos, pero sobre todo, para aquellos que tienen necesidades específicas o dificultades del aprendizaje.

CogniFit Neuroeducación en el aula, es una herramienta científica para educadores, diseñada para ayudar a identificar alguna de las causas neurológicas que pueden estar relacionadas con el fracaso escolar y rehabilitar las principales funciones cognitivas de los niños.

¿Cómo funciona? Lo primero que deben hacer los estudiantes es completar la evaluación cognitiva. Todos los juegos mentales de CogniFit Neuroeducación, han sido diseñados y validados clínicamente para identificar las debilidades y fortalezas cognitivas implicadas aprendizaje: Atención, memoria, percepción y razonamiento.

Utilizando los resultados de esta evaluación inicial, CogniFit programa automáticamente una dinámica de entrenamiento cerebral personalizado, diseñado específicamente para mejorar las necesidades cognitivas de cada estudiante.

El fracaso escolar es una de las preocupaciones más destacadas en el sistema educativo. Por eso es importante aplicar los conocimientos sobre el cerebro a la educación. Contar en los centros escolares con herramientas e iniciativas neuroeducativas que permitan integrar procedimientos para que todos los alumnos puedan desarrollar adecuadamente su potencial de aprendizaje.

Neuroeducación y neurodidáctica para educadores

El ámbito más directo para la aplicación de la neuroeducación o neurodidáctica es, por supuesto, la escuela. La escuela es el principal ambiente en el que los niños aprenden.

Los educadores deben comprender que a partir del conocimiento de cómo es el cerebro, cómo aprender, procesa, registra, almacena y recuerda la información, para así poder adaptar su estilo de enseñanza con el fin de optimizar el proceso de aprendizaje. También deben entender que la estructuración de la clase, sus actitudes, palabras y emociones influyen enormemente en el desarrollo del cerebro de sus alumnos y la manera en la que aprenden.

Sabemos que los conocimientos de neurociencia nos ayudan enormemente en el aula, pero ¿cómo aplicamos la neuroeducación o neurodidáctica al contexto educativo? Lo básico es que no se limiten a recibir pasivamente la información, sino que la manipulen, que participen activamente en su elaboración.

1. Crear un clima emocional positivo en el aula

Es muy importante que los maestros y educadores fomenten un clima positivo en el aula, donde se muestren cercanos y empáticos con sus alumnos. Es necesario que controlen su expresión emocional para que esta sea positiva, y así contagiar a sus alumnos. Hay que evitar el estrés excesivo en el aula. Un pequeño nivel de estrés es necesario para mantener a los alumnos motivados y activos. Sin embargo, altos niveles de estrés son perjudiciales para el rendimiento. También, enseñar a los alumnos a manejar su propio estrés y otras emociones negativas, puede ser muy beneficioso, no solo a nivel académico sino a todos los niveles.

2. Utiliza CogniFit neuroeducación en el aula

Esta tecnología educativa ha sido diseñada especialmente para docentes. Permite ayudar a educadores no especializados en neuroeducación ni psicopedagogía a analizar y mejorar los procesos de aprendizaje en el ámbito escolar. ¿En qué puede ayudarte CogniFit neuroeducación?

  • Aprender y profundizar sobre los procesos cerebrales implicados en el aprendizaje y neurodesarrollo
  • Implementar mejoras metodológicas y didácticas
  • Valorar a los estudiantes con objetividad científica para localizar debilidades cognitivas que puedan estar relacionadas con dificultades del aprendizaje y prevenir el fracaso escolar
  • Implementar mejoras metodológicas y didácticas para optimizar la enseñanza y enrriquecer la actividad docente
  • Corregir y reorientar dificultades del aprendizaje

3. Potencia el aprendizaje emocional

La emoción está muy ligada a la memoria. Aprendemos mucho mejor cuando la información nos evoca emociones. Por ello, una buena estrategia de neuroeducación, es crear conexiones emocionales dentro del contexto del temario a enseñar. Estas conexiones se pueden realizar con actividades específicas que conecten emocionalmente a los alumnos con el contenido. Por ejemplo se podrían fusionar las artes visuales e interpretativas, de forma que activen las respuestas emocionales, potenciando el aprendizaje.

4. Enseñar con diferentes estilos y desde diversas vías

Podemos potenciar el aprendizaje de cada alumno utilizando diferentes estilos de enseñanza, variando las actividades y los materiales. No todos os alumnos aprenden bien de la misma manera. Unos son más visuales, otros más corporales, etc. Utilizando imágenes, vídeos, actividades experienciales, interactivas, musicales… estamos utilizando la neuroeducación para estimular todos los sentidos. Así se aprenderá de forma más integral, beneficiando a todos tipos de alumnos.

5. Mantener un entorno físico óptimo

¿Cómo implementar estrategias de neuroeducación en el aula? Los alumnos aprenden mejor en determinados ambientes físicos. Tenemos una gran capacidad visual, y somos mejores atendiendo estímulos novedosos que de otro tipo. Por ello, aportando a la estructura del aula una dinámica de cambio, va a ayudar a que los alumnos atiendan mejor.  El cambio, el orden y la belleza, integrándolo en cada unidad de aprendizaje va a beneficiar su aprendizaje. Una música tranquila de fondo también puede ayudar a los alumnos a concentrarse, a relajarse y a sentirse cómodos. Una iluminación lo más natural posible también contribuye a mantener un espacio óptimo de aprendizaje. La oscuridad en el aula y las luces fluorescentes que aportan una iluminación artificial no es lo más adecuado.

6. Lleva a cabo la repetición pero de formas diferentes

Una de las mejores maneras de aprender y almacenar la información en la memoria a largo plazo es la repetición de la informaicón. Sin embargo, si el material a aprender es repetido de la misma manera puede ser extremadamente aburrido para los alumnos. Por ello, una buena estrategia de neuroeducación, es que la repetición del material se haga de diferentes formas y desde una variedad de actividades y experiencias. De esta manera podrán manipular la información desde diferentes modalidades.

Repetición de formas diferentes

7. Potencia el aprendizaje significativo

Es fundamental para un aprendizaje a largo plazo y para mantener la motivación en la escuela, que los niños comprendan la utilidad de aquello que están aprendiendo. El aprendizaje significativo se trata de aplicar los conocimientos al mundo real, el “¿para qué me sirve esto?”.

Una buena estrategia de neuroeducación en el aula es el uso de actividades en el mundo real, como investigar, diseñar experimentos, crear metáforas, analogías, examinar patrones de causa-efecto, analizar la perspectiva, realizar actividades artísticas que estimulen el pensamiento creativo.

6. Da feedback

El feedback, o retroalimentación es esencial para la neuroeducación y el proceso de aprendizaje. Dar retroalimentación, decir qué se ha hecho bien y qué se puede mejorar es básico para orientar el aprendizaje. No sólo vale con poner una nota numérica en los exámenes o remarcar los errores en rojo. Hay que señalar los errores de forma concreta, pero también señalar lo que se ha hecho bien. Así motivamos al alumnos y damos pautas concretas para que mejore.

Neuroeducación y neurodidáctica para padres

Los padres son el otro pilar en la educación de los niños. Por tanto, el conocimiento del funcionamiento del cerebro les va a ayudar a conectar con los niños a nivel educativo y afectivo. Van a poder motivar a sus hijos a aprender, a desarrollar todo su potencial y a mantener una salud mental óptima. Existen herramientas de estimulación cognitiva para toda la familia.

1. Potencia su aprendizaje cultivando su autoestima

Neuroeducación para padres: Una autoestima sana es fundamental para un aprendizaje óptimo. Saber que son capaces, que son válidos les va a mantener motivados para aprender y esforzarse. Es importante no compararles con otros niños o hermanos, ya que eso daña su autoestima y se verán continuamente presionados a comportarse de una manera alejada a quienes son de verdad. En lugar de eso, motívale y ayúdale a mejorar en ciertos aspectos. Descubre aquí formas de elogiar que potencian la autoestima en niños.

2. No frenes su creatividad

¿Qué es la creatividad? No nos damos cuenta, pero sin querer a veces frenamos la creatividad de nuestros hijos. No le interrumpas cuando esté jugando solos o estén muy atentos y motivados en algo. Permite que juegue con otros niños, que hagan actividades al aire libre. Tampoco es adecuado vigilarles, ya que cuando se sienten observado desaparece el impulso creativo y se les coarta la libertad de experimentar. Importancia del pensamiento creativo.

3. Ayúdale a aplicar los conocimientos a la realidad

Una buena estrategia de neuroeducación o neurodidáctica en casa, es que cuando ayudes a tu hijo con los deberes, ayúdale a ver cómo se puede aplicar eso que están aprendiendo a la vida real. Así, no solo podrán aprenderlo mejor, sino que descubrirán la utilidad de esos conocimientos.

4. Asegúrate que descansa bien para aprender mejor

Los padres deben aprender que un sueño de calidad es fundamental para un rendimiento y un aprendizaje óptimos. Durante el sueño descansamos y nos restauramos, pero también consolidamos todo lo aprendido. Así que, una buena estrategia de neuroeducación es asegurarte, no solo que duerme las horas adecuadas (un niño debería dormir entre 9 y 10 horas), sino también que su sueño es de calidad. Puede que tu hijo duerma mucho pero que no descanse bien. Estate atento a signos como apatía, desgana, irritabilidad, que pueden venir derivadas de un sueño insuficiente.

5. Un cuerpo activo aprende mejor

La actividad física potencia el aprendizaje. Si a tu hijo le gusta moverse mientras estudia o aprende algo, déjale que lo haga. Esto les ayuda a relajarse y a aprender mejor.

Practicar actividad física es una buena estrategia de neuroeducación, ya que ayuda a aprender mejor, porque activa y oxigena el cerebro. Antes y después de aprender la lección deja a tu hijo que corra, salte o simplemente que pasee. Las actividades deportivas extraescolares pueden ser una buena opción y, además, les ayuda a socializar, divertirse, relajarse y a reducir el riesgo de obesidad infantil.

Neuroeducación y dificultades del aprendizaje

La neuroeducación o neurodidáctica puede ayudar a los estudiantes con problemas de aprendizaje. Los conocimientos en neurociencia no solo nos ayudan a saber como un cerebro aprende, sino también como funcionan los cerebros con dificultades de aprendizaje.

Hay diversos tipos de problemas de aprendizaje, desde la dislexia al autismo, pasando por TDAH.

La neuroeducación o neurodidáctica nos permite adaptar la enseñanza para maximizar las posibilidades de aprendizaje de los niños a los que les cuesta mantener un rendimiento óptimo en el aula.

Es fundamental en casos de problemas de aprendizaje que, tanto en la escuela como en casa, se investigue bien acerca del caso al que nos enfrentamos, cuales son las dificultades del niño y que conozcamos muy bien cómo aprende el cerebro. De esta manera tendremos herramientas para adaptar la enseñanza en el aula y tener estrategias para potenciar su aprendizaje.

Mitos en neurociencia

Uno de los objetivos de la aplicación de los conocimientos neurocientíficos en la educación es romper una serie de mitos y creencias que los profesores y maestros tienen acerca del desarrollo del cerebro de los niños. Algunos de esos mitos son los siguientes:

  • Hay periodos críticos en los que DEBEMOS aprender ciertas cosas.
  • Sólo usamos el 10% del cerebro. Incluso se suele pensar que si usarámos el 100% de nuestro cerebro tendríamos superpoderes. Esta creencia tan extendida es totalmente falsa. Usamos todo nuestro cerebro.
  • Yo uso el cerebro derecho, tú el izquierdo. Aunque tenemos dos hemisferios cerebrales, eso no quiere decir que se use más uno u otro. Se sabe que cada uno tiene algunas funciones diferenciadas, pero todos nosotros usamos ambos por igual.
  • Escuchar a Mozart va a volver a tu hijo inteligente. Muchos estudios, como este, demuestran que es falso.
  • La multitarea es una buena forma de realizar el trabajo. Esto sabemos que no siempre es así y depende mucho de cada persona y sus características.

Aprendizaje memorístico: Cuando retenemos datos sin profundizar en su significado

¿Recuerdas cómo aprendiste las tablas de multiplicar? Cuando repetimos palabras como un loro estamos empleando el aprendizaje memorístico o repetitivo. ¿Crees que este es un buen método? ¿En qué casos consideras que puede funcionar? ¿Es posible que sea inapropiado en algunas ocasiones? ¿Sueles utilizar el aprendizaje memorístico frecuentemente? En este artículo profundizaremos en las características del aprendizaje memorístico, sus ventajas y desventajas, expondremos varios ejemplos y también lo contrastaremos con otros tipos de aprendizaje. Además, te daremos cinco consejos para memorizar.

¿Qué es el aprendizaje memorístico o repetitivo?

El aprendizaje se basa en cambios relativamente estables en la conducta o la mente que tienen lugar gracias a la experiencia. Existen diversas teorías de aprendizaje dedicadas a explorar cómo aprende nuestro cerebro.

El aprendizaje memorístico o repetitivo se basa en retener mentalmente datos sin procesarlos detenidamente. Los contenidos memorizados no son comprendidos y tampoco se intenta analizar su significado. Se repiten las suficientes veces hasta que se recuerdan.

La memoria es uno de nuestros procesos cognitivos básicos o inferiores. Nos ayuda a codificar, consolidar y recuperar posteriormente datos. La interacción entre la memoria y el aprendizaje es esencial tanto en nuestra educación como en todos los ámbitos de nuestra vida.

No obstante, también es relevante que su relación nos ayude a procesar los datos adecuadamente y a avanzar en nuestro desarrollo. Descubre aquí todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje memorístico o repetitivo.

Aprendizaje memorístico: Características

  • Es el tipo de aprendizaje más básico.
  • Es mecánico.
  • Los contenidos se relacionan arbitrariamente.
  • Los datos retenidos suelen establecerse en la memoria a corto plazo.
  • La información se olvida fácilmente.
  • Suele ser desaconsejado.

Aprendizaje memorístico: Ejemplos

Aprendizaje memorístico en la educación

Los primeros ejemplos en los que solemos pensar cuando hablamos sobre este tipo de aprendizaje son los relativos a la escuela. Generalmente nos recordamos repitiendo tablas de multiplicar sin comprender bien qué haríamos posteriormente con esta información.

También aprendimos fórmulas matemáticas sencillas y otros tantos datos relacionados con los números. Sin embargo, este tipo de aprendizaje se extrapola a todas las materias. Se aprenden de memoria las capitales de los países, los ríos, las notas musicales, los elementos de la tabla periódica y también los nombres de los personajes célebres.

En la universidad e incluso en la vida laboral se siguen reteniendo datos sin procesarlos en profundidad en algunas ocasiones. Este tipo de aprendizaje nos acompaña a lo largo de todas las etapas de nuestra vida.

Aprendizaje memorístico en la vida cotidiana

¿Cómo aprendiste tu número de teléfono?, ¿la fecha del cumpleaños de tu pareja?, ¿la dirección de tu trabajo? ¿y tu DNI? Habitualmente tenemos que repetir numerosas veces estos datos hasta que logramos memorizarlos correctamente y con seguridad.

Aprendizaje memorístico: Ventajas y desventajas

Ventajas del aprendizaje memorístico:

  • Nos ayuda a retener datos importantes como las fechas.
  • Es un procedimiento rápido.
  • Es relativamente sencillo.

Desventajas del aprendizaje memorístico:

  • Se olvida con facilidad.
  • No permite que examinemos en profundidad la información.
  • No nos motiva para seguir aprendiendo datos relacionados con lo que memorizamos.

Entre los estudiantes es bastante común llegar a un examen confiando en sus posibilidades tras haber memorizado como máquinas la lección entera. No obstante, cuando la pregunta es relativamente ambigua o se pide un comentario personal, la seguridad comienza a desvanecerse y cede el paso a las dudas.

Aprendizaje memorístico contra otros tipos de aprendizaje

En este apartado te explicamos algunos de los principales tipos de aprendizaje que contrastan con el memorístico. Es importante resaltar que cada situación puede requerir un tipo de aprendizaje diferente.

Por ejemplo, el proceso que tiene lugar cuando adquirimos una fobia tras comprobar que nos aterra cierto animal es diferente del que sucede al descubrir cómo se juega al fútbol. Por otra parte, cada persona utiliza sus propios métodos de aprendizaje.

1. Aprendizaje significativo

El aprendizaje memorístico está estrechamente ligado al significativo. David Ausubel fue influido por figuras como Piaget y elaboró la teoría del aprendizaje significativo, que mantiene que añadimos contenidos a la información de la que disponíamos previamente. Adaptamos los datos de manera que podamos jerarquizarlos y adquieran sentido para nosotros.

Ausubel era constructivista, esto implica que consideraba que nosotros construimos nuestra propia realidad y somos los protagonistas de nuestro proceso de aprendizaje. El aprendizaje significativo contrasta claramente con el memorístico, ya que favorece la motivación de las personas para aprender y también permite que analicen y transformen la información para obtener nuevas ideas.

¿Son compatibles el aprendizaje memorístico y el significativo?

Podemos imaginar el aprendizaje como un continuo en cuyos extremos se encuentran el aprendizaje memorístico y el significativo en lados opuestos. Es decir, es posible retener datos utilizando estrategias relativas a ambos tipos de procedimientos.

También podemos considerar el aprendizaje memorístico como parte del aprendizaje significativo. De hecho, ambos procedimientos pueden ser complementarios. La memoria tiene un papel vital en el aprendizaje. Aún así, lo recomendable es memorizar los contenidos tratando de comprenderlos.

Por ejemplo, si estamos leyendo un libro sobre la historia de España, aunque estemos revisando concienzudamente cada capítulo y lo conectemos con testimonios de nuestros conocidos o experiencias de nuestra vida cotidiana, también necesitaremos memorizar fechas relevantes para comprender el contexto histórico de los hechos.

2. Aprendizaje asociativo

Cuando se produce este proceso, establecemos conexiones entre dos estímulos distintos. Por ejemplo, tiene lugar cuando asociamos un cierto olor a una determinada persona y nos acordamos de ella cada vez que percibimos un aroma similar.

3. Aprendizaje observacional

La teoría del aprendizaje social de Bandura explica cómo adquirimos determinados conocimientos o conductas a través de las situaciones que vemos. Aún así, insiste en que no somos robots. Por ejemplo, si vivimos con gente que habla muy alto, lo más probable es que nosotros también alcemos nuestro tono de voz.

4. Aprendizaje receptivo

Este tipo de aprendizaje también es pasivo. Pero no consiste únicamente en memorizar, implica comprender la nueva información. Un ejemplo muy común es el que vemos con asiduidad en las aulas cuando los alumnos simplemente se dedican a escuchar al profesor. Posteriormente, los estudiantes reproducen los contenidos en el examen sin interiorizar sus ideas.

5. Aprendizaje emocional

Es el que nos ayuda a lo largo de toda la vida a comprender y gestionar nuestras propias emociones. Ponemos en práctica la inteligencia emocional en situaciones como escuchar pacientemente los dilemas de un amigo o al comunicar cómo nos sentimos en un momento determinado.

Aprendizaje memorístico: 5 consejos para memorizar

A pesar de que sea recomendable adquirir las herramientas necesarias para saber cómo conectar posteriormente los contenidos que aprendamos con otros nuevos, también podemos beneficiarnos del aprendizaje memorístico para tareas como recordar el nombre de nuestros nuevos compañeros del trabajo. Descubre aquí cinco recomendaciones para memorizar eficazmente.

1. Organiza la información en bloques

George Miller, un autor muy representativo de la psicología cognitiva, publicó un artículo llamado “El mágico número siete más menos dos” que trataba la amplitud de nuestra memoria a corto plazo.

Según Miller, podemos retener de cinco a nueve datos sin agruparlos. En cambio, si los dividimos en grupos (chunking), aumentará nuestra capacidad para trabajar con estos elementos. Por ejemplo, si deseamos recordar la lista de la compra, nos resultará provechoso dividirla en frutas, verduras, productos de limpieza y caprichos.

2. Utiliza reglas mnemotécnicas

El método loci es la técnica mnemotécnica más antigua que se conoce. Consiste en asociar visualmente los elementos que deseamos recordar a determinados lugares. Por ejemplo, si deseas recordar bien un guión para una presentación, puedes asociar cada parte a un tramo de tu recorrido al trabajo. Así no se te olvidará el orden y además podrás crear a tu gusto las imágenes mentales que más se adecuen a tus intereses.

Sin embargo, hay distintas modalidades de reglas mnemotécnicas. También es posible y útil inventar nuevas palabras con las iniciales de las palabras que queremos recordar, asociar canciones a frases, etc.

3. Prueba a repetir sin errores

Imagina que tu objetivo es aprender el nuevo horario de tus clases. Lee los datos que desees recordar en voz alta todas las veces que lo necesites. Cuando te sientas preparado para decirlas sin ningún apoyo, inténtalo tranquilamente.

Ve poco a poco y no te preocupes si no retienes todo a la primera, es cuestión de práctica. Vuelve a repetir los contenidos hasta que no tengas ningún fallo. Es preciso tener en cuenta que es posible y aconsejable entrenar la memoria.

4. Emplea la psicología del color

Cada color nos transmite unas sensaciones determinadas y comúnmente se asocian a significados muy característicos. Por ejemplo, el rojo nos alerta y nos recuerda a la sangre, el amor o los suspensos. En cambio, el blanco evoca tranquilidad, paz y perfección (en nuestra cultura). Puedes aprovechar los conceptos relativos a los colores para vincularlos a los contenidos que te interesen.

5. Utiliza CogniFit

La neuroeducación está permitiendo que se realicen asombrosos avances en el campo del aprendizaje. Actualmente podemos beneficiarnos de herramientas clínicas de evaluación y estimulación cognitiva con las que es posible detectar fácilmente cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles a nivel cognitivo.

De hecho, CogniFit es líder en este campo. Su plataforma online permite que desarrollemos al máximo nuestra memoria mediante entretenidos y útiles juegos mentales. ¡Anímate a mejorar y entrenar tu memoria!

 

Muchas gracias por leer este artículo. Si tienes alguna pregunta sobre el aprendizaje memorístico, deseas contarnos tus trucos para memorizar o te apetece realizar alguna aportación, no dudes en comentar.

Teorías del aprendizaje: Aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje? ¿Qué opinan los conductistas como Pavlov? ¿Y los constructivistas como Piaget? ¿En qué consiste la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel? ¿Y la teoría del aprendizaje social de Bandura? Además de responder estas preguntas, en este artículo veremos cómo conectar las respuestas con nuestra vida cotidiana.

Teorías del aprendizaje: Las principales y sus aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje?

Estas teorías son un diverso conjunto de explicaciones que tratan de profundizar en un fenómeno tan vital como el aprendizaje.

¿Y qué es el aprendizaje? ¿Cómo aprende el cerebroTodos lo sabemos, pero si lo intentamos definir… surgen dudas. Esto se debe a que es un concepto difícil de delimitar, que puede ser interpretado de varias formas. Llevamos experimentándolo en primera persona desde nuestra más tierna infancia y lo observamos diariamente, tanto en nosotros mismos como en los demás. En este artículo nos centraremos en las siguientes:

1) Cambios que podemos observar en la conducta.

2) Cambios que tienen lugar en nuestra mente.

Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Todo en la vida es aprendizaje. Si no interiorizásemos ciertas cosas, nos veríamos obligados a perder una inmensa cantidad de tiempo en realizar acciones tan sencillas como encontrar nuestra casa, hacer las cuentas al comprar en el supermercado o encontrar la palabra exacta para decir qué queremos comer. ¿Qué pasaría si tuviésemos que hacer esto paso a paso cada día?

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

¿Para qué lo hacen?

El aprendizaje es indispensable para nuestro bienestar. Es urgente teorizar sobre él para alcanzar logros tan importantes como diseñar programas educativos que se ajusten mejor a las necesidades de las futuras generaciones. Pero también es imprescindible conocer sus bases para solucionar de forma más eficiente los retos del día a día y adaptarnos mejor al mundo que nos rodea.

¿Cómo lo hacen?

Lo más probable es que nos imaginemos a expertos trabajando con niños en una clase. Además de utilizar métodos como entrevistas, cuestionarios o la observación, en los laboratorios también se experimenta con personas y otros seres vivos como conejos o ratas (respetando las normas éticas). Los animales son esenciales para explicar los actos más básicos.

Obviamente, las circunstancias a las que se tiene que adaptar un conejo (labores como no hacerse daño o encontrar comida) difieren mucho de las que se presentan en nuestro día a día (interactuar con centenares de conocidos en las redes sociales o procurar no caer mal a nuestro jefe), que nos ofrecen una infinidad de posibilidades y quebraderos de cabeza. Pero algunos resultados pueden extrapolarse a nuestras vidas.

Principales teorías del aprendizaje

En este apartado conoceremos lo que dicen las teorías más estudiadas sobre este tema en la actualidad.

1. Teoría del aprendizaje de Pavlov

Pavlov es un psicólogo y fisiólogo ruso célebre en la historia de la psicología por sus aportaciones al conductismo. Esta vertiente psicológica predominó en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Buscaba las respuestas del secreto del aprendizaje en laboratorios bajo condiciones tremendamente estrictas.

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.

Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado. El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.

Por ejemplo, si cuando pruebo una receta de pasta (estímulo condicionado), me duele el estómago (estímulo incondicionado), es posible que relacione mi malestar con los macarrones. Posteriormente, se producirá una respuesta condicionada, que es mi recién adquirido disgusto hacia ese plato.

Esta teoría también explica otros procesos como la generalización de los estímulos, saber que todos los semáforos en verde nos dicen que podemos cruzar, o la extinción, cuando dejamos de dibujar porque ya no nos dan premios en el colegio.

Estas ideas han dado lugar a innumerables investigaciones posteriores, pero también han suscitado diversas y agudas críticas. Este tipo de aprendizaje es demasiado rígido para explicar gran parte de las conductas humanas. Nuevos modelos siguen revisando estos pensamientos.

2. Teoría del aprendizaje de Piaget

Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

El aprendizaje existe gracias a los cambios y a las situaciones novedosas. Nuestra percepción del mundo se renueva a medida que crecemos. Este proceso está compuesto por esquemas que nosotros ordenamos mentalmente. La adaptación tiene lugar mediante un proceso de asimilación, que modifica la realidad externa, y otro de acomodación, que cambia nuestras estructuras mentales.

Por ejemplo, si acabamos de conocer a un vecino nuevo y hemos tenido malas experiencias previas, pensaremos “es un cotilla” (asimilación). No obstante, si vemos que es discreto y prudente, nos veremos obligados a alterar nuestra clasificación previa (acomodación) y reconocer que también hay vecinos agradables.

Por otra parte, la organización procura integrar las diferentes adaptaciones a lo largo de nuestro desarrollo entre diferentes estadios del desarrollo (de forma vertical) o dentro del mismo estadio de desarrollo (de forma horizontal). Adaptación y organización se complementan mediante la “equilibración“, que autorregula nuestro aprendizaje.

3. Teoría del aprendizaje significativo de Ausubel

Ausubel es uno de los máximos exponentes del constructivismo y fue muy influido por Piaget. Este psicólogo y pedagogo opinaba que para que la gente aprenda es preciso actuar sobre sus conocimientos previos. Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo comprenda lo que es un mamífero, primero tendré que comprobar que sabe lo que es un perro y saber cómo piensa para actuar en consecuencia. Estos conceptos se integran mediante organizadores previos que buscan la coherencia en nuestro cerebro.

Esta teoría está muy centrada en la práctica. El aprendizaje significativo contrasta con el aprendizaje de memoria (retener largas listas sin discurrir) porque produce conocimientos mucho más duraderos que se interiorizan mejor. Con el tiempo los conceptos se van relacionando y jerarquizando para ahorrarnos muchos pasos cada vez que queramos hablar sobre un tema determinado o hacer cosas como jugar al baloncesto.

4. Teoría del aprendizaje social de Bandura

La teoría de Bandura hizo hincapié en el papel de las variables sociales y unió la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.

Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

Los más pequeños pueden saber que no está bien pegar a sus compañeros, pero si interiorizan la violencia de su serie favorita es posible que mantengan conductas agresivas en contextos y momentos diferentes. Es decir, si ven en la tele que un problema se solucionó con un puñetazo, tal vez den un empujón a un amigo la semana siguiente para conseguir un juguete en la escuela.

Aplicar las teorías del aprendizaje en la educación

Frecuentemente, cuando nos hablan de aprendizaje pensamos en los niños y los colegios. Este proceso influye en todas las etapas de la vida, pero lo que aprendemos en nuestra infancia y cómo lo hacemos nos marcará para siempre. Es complicado encontrar un solo padre que no desee descubrir las claves del aprendizaje para mejorar la educación de sus hijos.

Vivimos en un entorno cambiante, estamos expuestos a numerosos personajes y situaciones que abarcan desde lo más rutinario hasta lo más excéntrico que podamos imaginar. Los profesionales del futuro deberán ser capaces de enfrentarse a una sociedad que se transforma cada día a una velocidad mayor y estar a la altura.

Se debe encontrar una manera de educar a los miembros de la próxima generación para que sepan desenvolverse en un entorno cada vez más virtual y globalizado. En primer lugar, hay que seguir investigando estas teorías y proponiendo otras alternativas que se adapten a la realidad. Esto nos permitirá avanzar y rediseñar las medidas educativas que no permiten a la gente desarrollar su máximo potencial.

Hacer descubrimientos en este campo es una tarea ambiciosa y complicada. Pero sí podemos observar las reacciones de nuestros hijos al combinar varios métodos de enseñanza para ver qué se adapta mejor a ellos.

Por ejemplo, si queremos que nuestro pequeño aprenda a hablar inglés podemos probar a que cante canciones en ese idioma o a darle pequeñas recompensas en un juego por cada acierto. Con un sistema de aprendizaje flexible que contemple las necesidades particulares de cada persona se puede alcanzar un extra de motivación que logre excelentes resultados.

¿Cuál es la mejor teoría del aprendizaje?

Es lógico que al encontrarnos con posturas tan diferentes nos surjan dudas. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado? Para resolver estas cuestiones podemos imaginar las teorías como si fuesen personas. No hay dos iguales. Cada una contempla la realidad desde su punto de vista particular.

Hay que recordar que estos modelos han sido ideados y desarrollados por gente como nosotros, con sus diferentes experiencias, puntos de vista, contextos, objetivos, etc.

De momento no se puede explicar completamente el aprendizaje desde ninguna de ellas. Estas explicaciones van surgiendo a medida que los profesionales hacen descubrimientos o proponen nuevos rumbos y los debaten entre ellos. Son modelos dinámicos que no podemos dar por definitivos.

Consejos prácticos para emplear las teorías del aprendizaje en la vida cotidiana

1. Observa los resultados del aprendizaje

Da igual si quieres mejorar tu aprendizaje o el de tus conocidos. Por ejemplo, imagina que tu pareja quiere hacer deporte, pero le cuesta adquirir hábitos saludables y es un poco patosa. Podéis intentar buscar una hora en la que esté relajada, ir estableciendo paralelismos entre sus actividades favoritas y el nuevo deporte, señalar pequeñas metas, etc. De esta forma veremos qué funciona y qué no.

2. No te preocupes si no funciona un determinado método de aprendizaje

No olvidemos que no solo importa el resultado, también podemos disfrutar del proceso de aprendizaje. Tal vez el problema es que no has encontrado la mejor forma de aprender. Es probable que, a medida que vayas intentándolo y conociéndote, acabes encontrando la estrategia óptima para tus objetivos.

3. No te obsesiones con las teorías

Estas explicaciones nos ayudan a establecer una buena base teórica. Pero debemos recordar que cada persona es distinta y que dependiendo de la situación igual necesita un procedimiento u otro. El proceso que tiene lugar a la hora de intentar eliminar una fobia no es el mismo que se lleva a cabo para memorizar la lista de la compra.

4. Busca retos

El aprendizaje no es un proceso independiente, ya que está intensamente relacionado con otros, como la memoria, la atención o la motivación. Por mucho que deseemos aprender algo y lo conectemos a las teorías, si no lo intentamos de verdad no lo conseguiremos. Todos hemos experimentado la diferencia que existe entre aprender solo para el examen una asignatura que nos aburre y desear saber más sobre un tema que nos apasiona, como todos los resultados de nuestro equipo de toda la vida o las canciones de nuestro grupo favorito.

5. Si algo va mal, busca ayuda

Si estás preocupado por ti o sospechas que alguno de tus allegados tiene un problema especial con el aprendizaje, es prioritario que busques la ayuda y el apoyo de un profesional. Seguro que consigue ayudaros.

Muchas gracias por leer este artículo acerca de las Teorías de aprendizaje. Si te ha gustado, o tienes alguna duda, deja un comentario en el recuadro de abajo.

Procesos cognitivos: Qué son y cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales

Detectar cambios a nuestro alrededor, recordar la lista de la compra, decidir qué apartamento queremos alquilar, atender a un amigo que nos está contando un problema… ¿Qué tienen en común todas estas acciones? Somos capaces de llevarlas a cabo gracias a nuestros procesos cognitivos o mentales. Si deseas saber qué tipos de procesos cognitivos existen, cómo intervienen en la educación, cómo mejorarlos y mucho más, te invitamos a  descubrirlo aquí.

¿Qué son los procesos cognitivos o mentales?

La definición de los procesos mentales abarca un elevado número de tareas que nuestro cerebro lleva a cabo continuamente. Son los procedimientos encargados de procesar toda la información que recibimos del ambiente. Gracias a ellos tiene lugar la cognición, que nos posibilita conocer el mundo.

Imagina es estás tranquilamente en el sofá mientras ves una película. A pesar de tu ensimismamiento con la historia, empiezas a detectar que huele a quemado. ¿¡Qué vas a hacer!? Afortunadamente, tu cerebro centrará toda tu atención en el peligro al que te enfrentas.

Recordarás que has dejado una pizza desamparada en el horno. Correrás hacia la cocina lo más rápido posible y coordinarás una serie de movimientos para sacar tu cena. Entonces decidirás si vas a comer las partes más chamuscadas o no y regresarás al salón. Los procesos cognitivos han guiado toda esta sucesión de acciones.

Una interacción armoniosa entre los procesos mentales es fundamental para que analicemos adecuadamente la realidad y respondamos en consecuencia. Gracias a ellos podemos adaptarnos flexiblemente a las demandas de cada situación. Nuestras funciones ejecutivas se encargan de coordinar estos procedimientos.

A pesar de que los procesos mentales interaccionan entre ellos; también actúan por separado. Por ejemplo, podemos observar cómo personas con alteraciones en el lenguaje o en la memoria son capaces de percibir perfectamente estímulos o resolver problemas matemáticos.

¿Quiénes estudian los procesos cognitivos?

Los procesos cognitivos son analizados desde diversas ciencias como la lingüística, la sociología, la neurología, la antropología, o la filosofía. En cuanto a la psicología, es la psicología cognitiva el campo dedicado a investigarlos y a procurar que seamos capaces de mejorar nuestros procesos mentales.

En los sesenta, gracias a profesionales de diversas disciplinas, emergió la revolución cognitiva, que propició el estudio de estos procedimientos. Los procesos mentales en psicología son investigados en profundidad. Actualmente su estudio está en auge y se investigan para aplicarlos en campos tan dispares como la psicoterapia o el marketing.

De hecho, las técnicas de neuroimagen resultan una gran ayuda a la hora de indagar en cómo procesamos la información. Podemos confiar en que presenciaremos grandes avances en la comprensión de los procesos cognitivos. En este artículo profundizaremos en ellos de forma que sepas cómo influyen en diversos contextos como tu vida cotidiana.

Tipos de procesos cognitivos ¿Cuáles son los procesos cognitivos?

Procesos cognitivos inferiores o básicos

Sensación y percepción

Las sensaciones son provocadas por los diversos estímulos existentes en nuestro entorno. Nos llegan a través de nuestros sentidos y nos permiten conocer información del mundo exterior. Son datos inmediatos que recibimos del ambiente o de nuestro propio cuerpo. En cambio, el proceso mental básico de percepción implica cierta interpretación de los elementos percibidos.

Continuamente percibimos diferentes eventos, a menudo sin realizar ningún esfuerzo. Somos conscientes del movimiento de las personas que nos rodean, los mensajes que nos envían al móvil, los sabores de los alimentos que comemos, la disposición de los muebles de una habitación, nuestras posturas corporales, etc. Nuestras experiencias previas son elementales a la hora de otorgar significado a estos estímulos.

Los psicólogos de la Gestalt realizaron grandes aportaciones al campo de estudio de la percepción. Ellos creían que “el todo es mayor que la suma de sus partes”. Es decir, consideraban que somos seres activos a la hora de procesar nuestra realidad. Asimismo, elaboraron las célebres leyes de la Gestalt, que explican fenómenos de nuestra percepción como las ilusiones ópticas.

Atención

A pesar del desorbitado número de elementos que nos acompañan en cada momento, somos capaces de atender a un gran número de estímulos y también de dirigir nuestra atención en función de nuestros intereses.

Algunas acciones como caminar o masticar prácticamente no requieren atención. En cambio, debemos centrarnos lo máximo posible en medir todas las palabras que decimos y nuestro lenguaje corporal si estamos exponiendo públicamente un proyecto trascendental ante una audiencia exigente.

Afortunadamente, logramos automatizar ciertos procesos que hemos repetido varias veces. Por ejemplo, a pesar del gran esfuerzo que cuesta coordinar todas las tareas que requiere conducir al principio, posteriormente se consigue de una forma infinitamente más fluida y sencilla.

Memoria

¿Cuál es la capital de Francia? ¿Quién fue tu mejor amigo en el colegio? ¿Cómo se toca la flauta? Nuestra memoria tiene las respuestas para estas cuestiones y para un sinfín de preguntas más. Nos permite codificar los datos que recibimos del ambiente, consolidarlos y recuperarlos posteriormente.

Tenemos diversos tipos de memoria; como la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo, la memoria semántica, la memoria autobiográfica, etc. Estas clases interactúan entre ellas, pero no todas dependen de las mismas partes del cerebro. Una muestra de esto son las personas que padecen amnesia y pueden recordar cómo caminar pero no quién es su pareja.

Procesos cognitivos: Inferiores o básicos y superiores o complejos

Procesos cognitivos superiores o complejos

Inteligencia

La inteligencia es un concepto escurridizo que nos ayuda a resolver diferentes tipos de problemas. Hoy en día la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner goza de una gran aceptación. Gardner mantiene que no existe un único tipo de inteligencia y que es preferible contemplar diversas capacidades en distintos ámbitos.

La inteligencia intrapersonal, la lingüística, la lógico-matemática o la musical son ejemplos de las clases de este proceso cognitivo superior. Actualmente también se enfatiza notablemente la relevancia de la inteligencia emocional, que es esencial para que seamos capaces de manejar las coyunturas que se nos presentan en nuestro día a día.

Existen ciertas características más habituales en las personas inteligentes. Sin embargo, podemos poner en práctica estrategias para desarrollar nuestra inteligencia. Este proceso mental superior no es estático y no puede limitarse a un número obtenido en un test para medir nuestro cociente intelectual.

Pensamiento

La complejidad y heterogeneidad de nuestros pensamientos resulta fascinante. Este proceso mental superior se encarga de tareas relativas a la resolución de problemas, el razonamiento, la toma de decisiones, el pensamiento creativo, el pensamiento divergente, etc.

Para simplificar estas funciones, nuestro cerebro tiende a crear conceptos. Necesitamos agrupar ideas, objetos, personas o cualquier otra clase de elementos que se nos ocurra. Generalmente esto nos ayuda a agilizar nuestros procesos mentales. No obstante, intentamos ser lógicos y a menudo ignoramos lo irracionales que somos.

Utilizamos atajos para no analizar toda la información y pensar rápidamente. Esto nos conduce a cometer sesgos cognitivos, que son desviaciones del proceso normal de razonamiento. Por ejemplo, a veces creemos que somos capaces de averiguar lo que va a suceder en un juego de azar.

De hecho, incluso en ocasiones los sesgos cognitivos dan lugar a las distorsiones cognitivas, que son pensamientos extremadamente negativos e irracionales como “todo el mundo me odia”. No obstante, nosotros mismos podemos detener nuestros pensamientos obsesivos.

Lenguaje

Asombrosamente, somos capaces de producir y comprender diversos sonidos y palabras, combinar un sinfín de letras y frases, expresar con precisión lo que deseamos comunicar, etc. Asimismo, acompañamos nuestras palabras de nuestro lenguaje corporal. Incluso podemos dominar más de un idioma.

El desarrollo del lenguaje se produce a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Las competencias comunicativas de cada persona varían notablemente y se pueden mejorar practicando. Algunos trastornos del lenguaje dificultan especialmente la comunicación por diferentes causas, aunque también es posible ayudar a las personas con estos problemas.

Procesos cognitivos en la educación: Aplicaciones y ejemplos

Los procesos mentales en psicología son analizados con el fin de ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Es elemental que aprendamos a desarrollarlos y a gestionarlos desde que nacemos. En el aula nos enfrentamos a diversas actividades que ponen a prueba nuestras capacidades de interiorizar conocimientos, escuchar a nuestros compañeros o resolver obstáculos imprevisibles.

Procesos cognitivos en el aprendizaje

Existen diversas teorías del aprendizaje. Sin embargo, exceptuando algunos defensores del aprendizaje asociativo, ninguna ignora los procesos mentales. Por otra parte, ningún proceso cognitivo en el aprendizaje suele actuar de forma independiente. Nos esforzamos por integrar todos nuestros recursos para mejorar nuestros hábitos de estudio y lograr un aprendizaje significativo.

Procesos cognitivos en la lectura

Cuando nos encontramos ante un libro debemos reconocer las letras, evitar distraernos con estímulos irrelevantes, recordar las palabras que vamos leyendo, asociar lo que leemos con otros contenidos que aprendimos previamente, etc.

No obstante, no procesaremos la información de la misma manera si únicamente pretendemos encontrar un fragmento que nos interesa especialmente, si estamos estudiando para un examen o si deseamos disfrutar de una historia.

Procesos cognitivos en la escritura

En cuanto a los procesos mentales implicados en la escritura, sucede lo mismo que con los relativos a la lectura. Necesitamos ignorar los ruidos que nos dificultan redactar, procurar que nuestra letra resulte legible, recordar qué hemos escrito en los párrafos anteriores, preocuparnos por nuestra ortografía, etc.

Además, también es necesario que planifiquemos debidamente lo que deseamos escribir. ¿Esta expresión es demasiado coloquial? ¿Entenderán los demás lo que pretendo transmitir? ¿Este cero parece una o?

Consejos y actividades para mejorar procesos cognitivos ¿Cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales?

Independientemente de si estás buscando actividades y ejercicios de desarrollo cognitivo infantil o si deseas mejorar tus procesos mentales, aquí te damos algunas recomendaciones para que puedas lograrlo. Es posible entrenar nuestras capacidades cognitivas en cualquier etapa de nuestro ciclo vital.

1. Cuida tu salud

Nuestra salud mental y física es inseparable de nuestros procesos cognitivos. Existen diversos malos hábitos que perjudican nuestra mente y empeoran nuestro rendimiento en diversas áreas de nuestras vidas. Por ejemplo, hábitos como pegarnos a nuestro móvil antes de ir la cama, infravalorarnos, descuidar nuestras relaciones sociales o alimentarnos indebidamente repercuten en nuestros procesos mentales.

2. Benefíciate de la tecnología

Hoy en día existen numerosas actividades como los juegos mentales que posibilitan evaluar y entrenar nuestro cerebro de forma divertida y sencilla. La neuroeducación nos permite conocer mejor cómo aprende nuestro cerebro y desarrollar nuestros procesos mentales.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. A través de las entretenidas actividades que propone esta plataforma se pueden mejorar capacidades como la memoria, la planificación, el reconocimiento o la exploración visual. CogniFit ofrece actividades desarrollo cognitivo para adultos y también cuenta con ejercicios para el público infantil.

3. Reflexiona sobre tus progresos

Realizar una autoevaluación cada cierto tiempo nos permite descubrir nuestros progresos y saber cuáles son nuestras carencias para continuar avanzando. Es esencial que creamos en que es posible desarrollar procesos cognitivos como nuestra inteligencia o nuestro lenguaje. Es cuestión de practicar y también de confianza en nosotros mismos.

4. Desarrolla el pensamiento crítico

Formularnos preguntas y no aceptar cualquier argumento nos ayuda a ser más competentes y autónomos. El pensamiento crítico nos permite mejorar nuestra habilidad para razonar, realizar conexiones creativas entre ideas, desarrollar nuestro lenguaje, analizar en profundidad nuestro entorno, etc. La curiosidad es fundamental para explotar nuestro máximo potencial.

Si deseas desarrollar el pensamiento crítico de los más pequeños, existen numerosas opciones para conseguirlo. Puedes preguntarles cuáles son los motivos que han conducido a una persona a comportarse de una manera determinada, pedir que nos expliquen sus argumentos cuando toman una decisión o proponer que debatan con una persona que mantenga una postura opuesta a la suya. También puedes probar tú a poner en práctica estas actividades.

5. Lee

Como hemos comentado previamente, la lectura implica numerosos procesos cognitivos. Además de producir una gran satisfacción y transmitirnos abundantes conocimientos, leer es una forma estupenda de que aprendamos a atender a una sola tarea o mejoremos nuestras capacidades comunicativas.

6. Dedica tiempo a actividades creativas

Pintar, escribir cuentos, componer canciones, crear coreografías, participar en una obra de teatro… No importa qué actividades prefiramos, lo importante es que reservemos un momento al día para nuestra creatividad. Cualquier persona nace con la capacidad de crear, es cuestión de práctica y confianza que la saquemos a la luz.

Las tareas creativas presentan innumerables beneficios para nuestros procesos cognitivos. Nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia, la concentración, nuestra habilidad para encontrar respuestas más originales para los problemas, centrar nuestra atención, nos permiten relajarnos, etc.

7. Evita la multitarea

En ocasiones no sabemos cómo vamos a lograr cumplir con todas nuestras obligaciones. Es lógico que intentemos hacerlo todo a la vez para acabar antes. Sin embargo, esta costumbre suele ser contraproducente. Es perjudicial que los niños aprendan a estar a demasiadas cosas al mismo tiempo y a no dedicarse a ninguna en concreto.

Resulta maravilloso que podamos coordinar varios procesos mentales. Pero cuando intentamos ver una película, contestar un mail, redactar un informe para el trabajo, recordar las actividades que anotamos en nuestra agenda y prestar atención al horno a la vez… lo más probable es que no realicemos adecuadamente en ninguna tarea.

Es preferible centrarse en el presente para poder disfrutar cada momento y ser más eficiente. Es la mejor manera de realizar adecuadamente las actividades futuras. Si te cuesta prestar atención a lo que estás haciendo y te distraes con tus preocupaciones continuamente, puedes probar el mindfulness.

8. Si deseas ayudar a los niños, deja que resuelvan solos sus dificultades

Es necesario apoyar a los pequeños y que sepan que pueden contar con nuestra ayuda. Pero si un niño se acostumbra a que los demás resuelvan sus problemas con una simple petición, no se molestará en realizar tareas que incrementen su inteligencia o en agudizar sus procesos cognitivos básicos para descubrir otras alternativas.

Es preferible que actuemos únicamente en el caso de que sea necesario. Dar pistas es una buena técnica para que los niños sean capaces de ir avanzando hacia la solución poco a poco y esforzarse mientras son conscientes de que pueden contar con nosotros.

Si te apetece saber más sobre este tema o repasar algunos conceptos que hemos tratado en este artículo, te invitamos a ver este ameno curso sobre la cognición que trata los procesos mentales en psicología.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿sueles ejercitar tus procesos cognitivos?

Medidas de prevención de trastornos alimentarios. Un poquito de psicología

¿Podemos prevenir trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia? Los  trastornos de la conducta alimentaria, son un problema psicológico altamente prevalente en nuestra sociedad. Se reflejan principalmente en las conductas que realiza el afectado en el ámbito de la comida, pero van más allá. Descubre en este artículo qué son los trastornos alimentarios , sus posibles causas y las medidas de prevención que existen. ¡Actuar de manera precoz es fundamental!

Tradicionalmente los problemas de anorexia o bulimia se atribuían principalmente a chicas adolescentes, pero cada vez más hombres y mujeres de cualquier edad sufren esta patología. Nadie está a salvo, por eso resulta crucial informar a la población, ayudar a detectar, intervenir de forma precoz la anorexia o bulimia y fomentar la prevención de la bulimia y la anorexia.

En este artículo detallaremos estas medidas de prevención de trastornos alimentarios para que pueda servir de guía para padres, maestros, parejas, etc…

Medidas de prevención de trastornos alimenticios

En un mundo en el que la imagen está sobrevalorada y los medios de comunicación nos envían continuamente mensajes acerca de cómo debemos vestir y cómo debe ser nuestro cuerpo, no es difícil que se desarrollen problemas de auto-imagen y relaciones disfuncionales con la comida.

Conocer para poder prevenir: Qué son los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son problemas psicológicos complejos que consisten en una serie de conductas disfuncionales y alteradas relacionadas con la alimentación y el control de peso. Los trastornos más frecuentes y problemáticos que trataremos son la Anorexia y la Bulimia.

Aunque mucha gente también los denomina trastornos alimenticios, el término correcto es trastornos alimentarios o trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué es la Anorexia Nerviosa?

La Anorexia Nerviosa se caracteriza por una reducción drástica de la ingesta de alimentos, acompañada por una pérdida considerable de la masa corporal. Habitualmente esta restricción viene acompañada de comportamientos para compensar lo poco que ingieren, como el ejercicio excesivo, vómitos o consumo de laxantes y diuréticos.

Tienen una visión distorsionada de su propio cuerpo y un miedo muy intenso a engordar y subir de peso. Las características psicológicas que acompañan esta patología suelen ser el perfeccionsimo y una personalidad obsesiva.

¿Qué es la Bulimia Nerviosa?

La  Bulimia Nerviosa consiste en un patrón de atracones (ingesta desmedida de alimentos en un periodo muy corto de tiempo y acompañado por el sentimiento de pérdida de control) y conductas compensatorias como el vómito, consumo de laxantes y diuréticos, ejercicio excesivo.

También sienten una gran preocupación por el peso y el cuerpo. La psicología de esta personas suelen caracterizarse por la impulsividad y la inestabilidad emocional. Suelen tener una baja tolerancia a la frustración.

Estas dos patologías tienen puntos en común, siendo a veces imposible diferenciar una de otra. También es común pasar de una a otra. Las personas tanto con bulimia como con anorexia tienen una alta preocupación por el peso y la figura, además de una baja autoestima y una concepción muy pobre de sí mismas. Además, estos trastornos desencadenan una serie de problemas graves de salud en el caso de extenderse en el tiempo. Por ello es muy importante detectarlos lo más pronto posible, ya que también tendrán un mejor pronóstico de recuperación.

Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios (alimenticios) como la Anorexia y la Bulimia son complejos y pueden deberse a multitud de causas. En psicología hablamos de predisponentes (de riesgo) y precipitantes (los que hacen que aparezca el trastorno en ese momento determinado y no en otro).

La sociedad y los medios de comunicación tienen mucho que ver en esto, ya que nos mandan mensajes continuos acerca de cómo debemos comportarnos y cómo debe ser nuestro aspecto físico. A las mujeres se nos lanza la idea de que la delgadez y la juventud  son los requisitos fundamentales para que se nos tome en consideración y para triunfar en la vida, ya que sin estas características no valemos para nada y somos unas fracasadas. Véase la gran cantidad de anuncios publicitarios en los que todas las mujeres son guapas, jóvenes, delgadas (a veces delgadísimas), siempre perfectas, sin una falla o “imperfección”. Nos intentan vender todo tipo de productos para esconder, tapar, eliminar todo lo que nos hace ser imperfectas, porque no es tolerable que lo seamos.

A los hombres, por supuesto también les influyen los estándares de belleza, pero ellos suelen recibir otro tipo de mensajes: deben ser fuertes, seguros, independientes y poderosos en su trabajo. Esto les genera angustias y problemas, aunque en general con ellos la sociedad es algo más benévola.

Poco a poco esto va cambiando, pero nos queda un largo camino por recorrer. Por ello debemos protegernos de estos mensajes y ser más críticos con la publicidad y lo que se nos intenta vender.

Es importante entender que aunque la sociedad sea un factor muy relevante en el desarrollo de estos trastornos, no es el único. En una misma cultura, no todas las personas (afortunadamente) van a desarrollar estos problemas. Hay más factores que intervienen. La familia es fundamental en la transmisión de valores y actitudes, por ello es indispensable el trabajo familiar tanto para la prevención, como para el tratamiento una vez ya se ha desarrollado el trastorno.

Dentro del ambiente familiar de los afectados es habitual una alta exigencia, ideales de perfección, relaciones de dependencia entre miembros, problemas de comunicación… Por ello es importante hacer explícito el cómo estamos educando a nuestros hijos y qué les estamos transmitiendo para prevenir, no solo estos, si  cualquier trastorno.

Medidas de prevención de trastornos alimentarios

Para proteger a nuestros hijos/alumnos y a nosotros mismos de estas patologías, a pesar de la gran influencia de los medios de comunicación, realmente sí podemos hacer algo. No estamos totalmente a su merced.

También es importante recordar que la mejor manera de enseñar es predicar con el ejemplo. De nada servirá que le digamos a nuestros hijos: “tienes que comunicar tus sentimientos”, si ven que nosotros no lo hacemos. Pon en práctica estos consejos para la prevención de la anorexia y la bulimia.

1. Enseñar asertividad y comunicación asertiva

La asertividad es esencial en el aumento y mantenimiento de nuestra autoestima y es la base de una comunicación efectiva. Consiste en defender nuestros derechos, expresar nuestros deseos y rechazar aquello que no queremos de forma educada y respetando a lo demás.

2. Alimentar la autoestima

Los mensajes que recibimos de las personas que nos importan ejercen una enorme influencia en nosotros, por ello tenemos que tener cuidado con lo que  transmitimos a los demás, sobre todo a los más pequeños que no tienen todavía formada su personalidad y son muy influenciables.

Es importante que reciban muchos mensajes positivos, de las cosas que hacen bien, y reducir los mensajes negativos. Cuando haya que reprender a nuestros hijos, nos centraremos en lo que han hecho mal: “tienes la habitación muy desordenada”, en lugar de en ellos mismos “eres un desordenado”. Ya que los mensajes hacia su persona, con el tiempo los integran y pueden tener un impacto negativo en su autoestima. Además, cuando se haga una mención de algo negativo estaría bien acompañarlo de algo positivo: “Me gusta que juegues con tus juguetes, pero ahora la habitación está muy desordenada, y como eres un chico muy listo sé que puedes ordenarla muy bien”.

Aunque no solo hay que tener presente los mensajes que damos a los demás, sino también de las que nos damos a nosotros mismos. Estos suelen ser mucho más duros y exigentes que los que enviamos a otras personas. Ser conscientes de ello y darnos permiso para cometer errores es esencial para el mantenimiento de una sana autoestima.

También hay que hacerles conscientes de las cualidades y éxitos de las que se puedan enorgullecer.

Es necesario transmitir la idea de que no hay cuerpos mejores o peores, siempre dentro de lo que es saludable, cada cuerpo es diferente, tiene sus propias características y todos son perfectos a su manera. Aprender a comunicarte con tus hijos es fundamental.

3. Informarnos e informar acerca de una alimentación saludable

Muchas veces, la desinformación y los mitos relacionados con la nutrición favorecen las conductas disfuncionales con la comida. Por ello es importante desmontar estos mitos y dar a conocer en qué consiste una alimentación saludable.

4. Educación sexual

La autoestima está muy ligada a la conducta sexual. Sentirnos a gusto con nuestro cuerpo y sentirnos deseados influye directamente en la imagen que tenemos de nosotros mismos. Muchas veces, las chicas con anorexia sienten un rechazo hacia las formas femeninas que aparecen en la pubertad, dan la espalda a su desarrollo y deseo sexual, a menudo infantilizando sus conductas. Por ello es importante educar a nuestros hijos en sexualidad, hacerles sentir que mientras no dañe a otra persona, todas las conductas sexuales son naturales y aceptables. La comunicación es vital para el desarrollo de una sana sexualidad, sin culpabilidad ni miedo, Debemos estar abiertos a todo tipo de consultas que quieran hacernos. Librarnos de los tabúes nos permite ser más libres en aquello que hacemos.

5. Cuidar lo que decimos ante nuestros hijos

Comentarios como “He engordado”, “Mira cómo ha engordado Fulanita”, “Pepita ha adelgazado un montón, está muy guapa”, van calando hondo en la mente de nuestros hijos y aprenden que la apariencia física es fundamental para gustarle a los demás y que si adelgazamos estaremos más guapos y nos valorarán más. Esto es fundamental en el inicio de los trastornos de la conducta alimentaria.

Por ello hay que cuidarse de lo que decimos delante de nuestros hijos. No es recomendable hacer notar el peso o el volumen de nosotros mismos o de las personas de nuestro entorno en presencia de nuestros hijos, ni hacer comentarios sobre la nueva dieta que hemos comenzado o queremos empezar.

Tampoco es adecuado poner a dieta nuestros hijos a no ser que el pediatra nos lo recomiende. Antes de hacer comentarios acerca del aspecto físico de nuestros hijos, mejor comentar sus sentimientos, sus logros personales, su esfuerzo, su personalidad y cualidades psicológicas. Antes que decir “Que delgada y que guapa estás”, decir “Estas radiante, se te ve muy contenta”.

Aprendizaje asociativo: El aprendizaje obtenido a partir de la asociación

¿Cómo nos afectan los castigos y las recompensas? ¿Te has preguntado alguna vez cómo aprendemos que algo es peligroso o beneficioso para nosotros? ¿Qué es el aprendizaje asociativo? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus tipos? ¿Y sus autores? Descubre aquí las respuestas a estas preguntas y a muchas más. En este artículo te explicaremos con detalle y numerosos ejemplos uno de los enfoques más populares del aprendizaje.

¿Qué es el aprendizaje asociativo?

Independientemente del ambiente, el método que utilicemos o nuestros motivos, el aprendizaje consiste en la aparición de cambios relativamente estables en nuestra conducta o nuestra mente producidos mediante la experiencia.

¿Cómo aprende nuestro cerebro? Responder esta pregunta es un gran reto para los psicólogos y los profesionales de otras disciplinas dedicadas a la educación. Los expertos se esfuerzan considerablemente en elaborar teorías del aprendizaje. En este artículo te hablaremos sobre una de las propuestas más exitosas.

La definición de aprendizaje asociativo abarca varios tipos de procesos y sucesos distintos. Es un aprendizaje que tiene lugar cuando dos elementos se conectan en nuestro cerebro. Por ejemplo, si asociamos el despertador a madrugar, descubriremos para qué sirve este instrumento y lo poco que nos agrada.

¿Para qué sirve el aprendizaje asociativo?

Aprender nuevos contenidos y adaptarse constantemente a las circunstancias es fundamental en todas las etapas de la vida. Los progresos en la comprensión de este proceso favorecen el avance de mejores métodos educativos e incrementan el bienestar común.

Si no fuésemos capaces de asociar diferentes ideas, nos veríamos obligados diariamente a preguntar cómo se llega a nuestra casa o a exponernos a peligros como el fuego tras ignorar que quema. Tendríamos lo que se denomina cotidianamente “memoria de pez”. Afortunadamente, conectamos el agua con saciar la sed o la comida que nos produce alergias con el malestar.

¿Cómo se produce el aprendizaje asociativo?

Los procesos relacionados con el aprendizaje asociativo tienen lugar mediante la experiencia. Nuestras vivencias van enseñándonos qué nos beneficia y qué resulta perjudicial para nosotros. Aunque no siempre obtenemos los mismos resultados con los mismos actos, los acontecimientos pasados son una guía bastante fiable para nuestras acciones futuras.

No solo nosotros nos apoyamos en nuestros sucesos pasados para desenvolvernos adecuadamente. Los animales también llevan a cabo procesos de aprendizaje. De hecho, ellos han sido los principales protagonistas en los experimentos dedicados a profundizar en el aprendizaje asociativo.

Ivan Pavlov desarrolló uno de los experimentos más célebres del aprendizaje asociativo y la psicología en general. En la década de 1980 este fisiólogo ruso observó cómo salivaban los perros (respuesta no condicionada) tras ver la comida (estímulo no condicionado).

Entonces decidió hacer sonar un estímulo neutro como una campana (estímulo condicionado) cuando presentaba la comida a los animales. El resultado fue que los perros comenzaban a salivar al escuchar este instrumento (respuesta condicionada). Habían asociado el sonido de la campana con la comida. A nosotros nos pasaba lo mismo cuando éramos pequeños y nos alterábamos tras oír el timbre del recreo.

Aprendizaje asociativo: Tipos y ejemplos

1. Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico es un tipo de aprendizaje asociativo basado en la asociación entre un estímulo neutro con otro que resulte significativo para una persona o un animal con el fin de que provoque una respuesta parecida. Es el proceso que hemos visto previamente con el perro de Pavlov.

Un experimento tremendamente representativo del condicionamiento clásico es el del pequeño Albert. Tuvo lugar en 1920 y fue llevado a cabo por Watson y Rayner. Ellos opinaban que el miedo, la ira y el amor eran los patrones originales de las reacciones emocionales en los niños y se desarrollaban a medida que crecían.

Por lo tanto, decidieron experimentar con Albert, un pequeño de nueve meses notablemente imperturbable y en buen estado de salud. Comprobaron solo reaccionaba con miedo ante un atronador sonido provocado por una barra de acero que era golpeada detrás de él.

Posteriormente, comenzaron a presentar ratas blancas mientras ocasionaban el ruido. Se produjo una firme asociación entre esos dos estímulos que fue generalizada a otros como el algodón blando o un abrigo de piel de foca. Albert había desarrollado una fobia a los objetos o seres vivos blancos y peludos. Actualmente está absolutamente prohibido realizar una investigación como esta por evidentes motivos éticos.

Imagina que has cenado tu plato favorito. Luego te metes tranquilamente en la cama. Pero por algún motivo totalmente ajeno a tu cena, vomitas varias veces a lo largo de la noche. Lo más seguro es que tu alimento favorito comience a parecerte desagradable. Esto es un ejemplo de un proceso de condicionamiento clásico. ¿Te ha pasado alguna vez?

Generalización y discriminación

Generalizar y discriminar nos ayuda a adaptarnos mejor a todo tipo de contextos. Por ejemplo, el pequeño Albert generalizó su miedo a varios estímulos similares. En cambio, una demostración de discriminación se produce cuando aprendemos que solo podemos cruzar la calle cuando la luz del semáforo es verde.

Extinción

Consiste en dejar de asociar la respuesta condicionada con el estímulo incondicionado. Por ejemplo, supongamos que asociamos exagerar nuestras cualidades a que la gente nos alabe. Sin embargo, si un día nuestros amigos dejan de elogiarnos independientemente de las excepcionales anécdotas que relatemos, entonces dejaremos de utilizar esta técnica y se extinguirá nuestra conducta.

2. Condicionamiento operante o instrumental

Este tipo de aprendizaje asociativo presenta numerosas similitudes con el anterior, como la existencia de procedimientos parecidos de generalización, discriminación y extinción. No obstante, en el condicionamiento operante el individuo es menos pasivo que en el clásico y sus respuestas no son automáticas.

Consiste en que las consecuencias de la conducta de una persona producen cambios en su aprendizaje, favoreciendo que se repitan sus actos o que dejen de producirse. Skinner fue un influyente psicólogo conductista que continuó trabajando a partir de las ideas de Pavlov y de Watson. Creó las renombradas cajas de Skinner, que fueron empleadas para experimentar con ratas.

Se ofrecía una pequeña dosis de comida a estos animales cada vez que pulsaban una barra. Al principio las ratas presionaban la barra por curiosidad o casualmente. Sin embargo, cuando se dieron cuenta de que siempre que actuaban así eran recompensadas, comenzaron a realizar este acto voluntariamente.

Refuerzo y castigo

Los refuerzos o premios incrementan las probabilidades de que actuemos de una determinada forma. Por una parte, existen los refuerzos positivos, que son las recompensas otorgadas por llevar a cabo ciertas conductas (aumentaron las conductas de las ratas en el experimento anterior). Otro ejemplo es hacer un cumplido a una persona que nos ha hecho un favor.

En cambio, los refuerzos negativos se basan en no presentar un evento desagradable. Una demostración es nuestro comportamiento cuando no mencionamos un tema que molesta a otra persona para no recibir un bufido.

Un castigo es una consecuencia molesta para nosotros debida a nuestros actos. Su fin es disminuir las probabilidades de que volvamos a portarnos así. Si suspendemos por estudiar a última hora una asignatura importrante y tenemos que presentarnos a la siguiente convocatoria, es bastante posible que intentemos mejorar nuestros hábitos de estudio y procuremos dejar de procastinar.

Aprendizaje asociativo: Características

  • Suele omitir los procesos mentales: Los principales teóricos del aprendizaje asociativo y sus seguidores prefieren ceñirse a los sucesos observables, como la conducta y el ambiente. Todo lo que se vincule a los procesos cognitivos permanece relativamente oculto. Por lo tanto, no eran analizados por ellos.
  • Fue investigado y explicado por los conductistas: El conductismo es uno de los principales enfoques de la psicología. Los conductistas descartaban la introspección para estudiar este proceso. Se preocupaban especialmente por obtener resultados cuantificables.
  • Es estudiado científicamente: Los principales teóricos del aprendizaje asociativo trabajaban laboratorios bajo condiciones extremadamente rigurosas, apoyándose especialmente en experimentos con animales.
  • Es una de las bases en la educación: Las recompensas y los castigos se obtienen con frecuencia en la enseñanza. Dos pruebas son los suspensos o las matrículas de honor. Aunque no sólo se emplea en la escuela. A continuación profundizaremos en otras de sus aplicaciones prácticas.

Aprendizaje asociativo: Aplicaciones

1. Ejemplos de aprendizaje asociativo en el aula

El aprendizaje asociativo en niños ha sido y continúa siendo estudiado en profundidad. Los profesores emplean con frecuencia refuerzos positivos como poner pegatinas con estrellas en las tareas de los niños que se han portado extraordinariamente bien. Por otra parte, también se deja de mirar a los niños que gritan deliberadamente para llamar la atención o se castiga a los que molestan a sus compañeros.

2. Ejemplos de aprendizaje asociativo en terapia

Hay varias terapias basadas en el apredizaje asociativo. Por ejemplo, la desensibilización sistemática es una técnica basada en los principios del condicionamiento clásico. Fue creada por Wolpe en 1958 y es utilizada en terapia para reducir la ansiedad y las conductas de evitación que manifiestan las personas con problemas como las fobias.

Si una persona siente un intenso miedo a las alturas (acrofobia), el psicólogo puede aplicar esta técnica. Escogerá una respuesta que sea incompatible con la ansiedad, como la relajación. Luego pedirá a su paciente que imagine situaciones en las que se acerca progresivamente al objeto de su miedo.

El afectado debe imaginar su aproximación con la mayor nitidez posible y evaluar la ansiedad que siente. Mientras, ha de intentar relajarse para ser capaz de enfrentarse gradualmente a su fobia. En definitiva, el fin de este procedimiento es que el paciente deje de asociar sensaciones negativas al objeto de su miedo.

3. Ejemplos cotidianos de aprendizaje asociativo

Si estás escuchando una canción determinada mientras te cuentan una mala noticia, es muy probable que cuando vuelvas a escucharla recuerdes inmediatamente aquel acontecimiento y cómo te sentiste.

Es posible hallar ejemplos de aprendizaje asociativo en prácticamente todas las áreas de nuestras vidas. En las relaciones y experiencias interpersonales, laborales, relativas al consumo, las sustancias adictivas o pertenecientes a cualquier otro contexto se presentan numerosas demostraciones de procesos de aprendizaje asociativo.

Sesgos del aprendizaje asociativo

El aprendizaje asociativo también puede ser contemplado desde un enfoque más afín a la psicología cognitiva. Por ejemplo, es posible analizar los sesgos cognitivos (que son desviaciones en el proceso habitual de razonamiento) desde esta perspectiva. Se originan cuando asociamos una idea a otra sin tener en cuenta adecuadamente toda la información relevante.

Por ejemplo, si nos pisa un pelirrojo en el metro y desde entonces consideramos que todos los pelirrojos son torpes, estaremos actuando bajo los efectos de un sesgo. Por otra parte, si aprendemos a culparnos por cualquier suceso negativo que tenga lugar, es posible dar lugar a sesgos tan negativos que se conviertan en distorsiones cognitivas.

Aprendizaje asociativo: Autores

– Ivan Pavlov (1849-1936)

Este reputado fisiólogo ganó un premio Nobel en 1904 por sus estudios sobre las secreciones digestivas de los perros. Hemos comentado previamente su experimento con estos animales.

– Edward Thorndike (1874-1949)

Fue un célebre psicólogo dedicado a investigar sobre la educación y el aprendizaje desde el enfoque del condicionamiento instrumental. Diseñó cajas-problema para examinar cómo lograban salir de ellas los gatos por ensayo y error. También enunció la ley del efecto, que afirma que las conductas que reportan beneficios tienen más probabilidades de seguir siento empleadas.

– John B. Watson (1874-1958)

Watson era un psicólogo conductista firmemente convencido de que cualquier persona puede ser entrenada con éxito para que se comporte de una forma determinada. De hecho, fue el autor, junto a su ayudante, Rosalie Rayner, del experimento del pequeño Albert.

– Edwing Guthrie (1886-1959)

Este filósofo dedicado a la psicología no creía que los refuerzos fuesen absolutamente imprescindibles para que tuviera lugar el condicionamiento. Inspirado por Pavlov, defendía que la conexión entre un estímulo y una respuesta se establecía desde la primera vez que sucedían juntos.

– Burrhus F. Skinner (1904-1990)

Fue un influyente psicólogo conductista que desarrolló las ideas de sus predecesores. Creó las cajas de Skinner empleadas para investigar el condicionamiento operante. También insistió considerablemente en centrarse en el comportamiento observable para lograr una psicología totalmente científica y rigurosa.

– Joseph Wolpe (1915-1997)

Es el creador de la desensibilización sistemática, que hemos explicado en el apartado de ejemplos de aprendizaje asociativo en terapia. Consideraba que no se pueden sentir dos emociones opuestas a la vez. Por lo tanto, su objetivo era relajar a la gente para disminuir sus reacciones de ansiedad. Así se desaprende el miedo.

Por último, queremos añadir que existen otras explicaciones que buscan aclarar cómo aprendemos; como el aprendizaje significativo, la teoría del aprendizaje social, el aprendizaje cognitivo, etc.

Te invitamos a que profundices también en estos enfoques. Cada uno contempla la realidad desde su punto de vista. No obstante, también podemos encontrar puntos en los que se complementan entre ellos. De hecho, actualmente los teóricos del aprendizaje asociativo contemplan nuevas perspectivas más integradoras.

Muchas gracias por leer este artículo. No dudes en comentar si te has quedado con alguna cuestión o si deseas compartir alguna experiencia con nosotros. Estaremos encantados de resolver todas tus preguntas.

Procrastinar: ¿Eres un procrastinador? 20 consejos para dejar de aplazar tus tareas

¿No paras de aplazar un proyecto importante? ¿De postponer una tarea pendiente? En este artículo te explicaremos qué  significa procrastinar, las causas, sus consecuencias,  ventajas y desventajas. No te pierdas 20 consejos indispensables para dejar de ser un procrastinador.

Procrastinar

¿Qué significa procrastinar?

Según la RAE, procrastinar significa “ diferir, aplazar”. ¿Quién no se dedica a posponer una tarea que no le apetece? Da igual si pensamos en ordenar el garaje, escribir una novela, contestar un mail, aclarar un malentendido o cualquier labor que nos espera. Siempre hay alguna distracción acechándonos; como cambiar una bombilla, unas deliciosas galletas de chocolate o revisar todos los chistes que nos han enviado por un grupo de amigos de WhatsApp.

Seguro que estas situaciones te suenan (incluso es posible que ahora mismo estés procrastinando). La mayoría de nosotros hemos deseado en más de una ocasión no habernos dedicado a la procrastinación en lugar de terminar un trabajo y poder dormir satisfactoriamente la noche previa a la entrega. Descubre a continuación cómo evitar los arrepentimientos y conviértete en un exprocrastinador. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Procrastinar: Causas

Las causas de que nos pasemos una parte representativa de la vida procrastinando son variadas e inherentes a la naturaleza humana. Aunque nadie puede trabajar sin interrupciones durante todo el día, hay bastante variabilidad entre las personas a la hora de hablar sobre la frecuencia con la que procrastinan.

Hay personas más proclives a este hábito que otras. Para algunas es simplemente una pequeña costumbre en ciertos momentos (son “falsos procrastinadores”), mientras para otras es un grave problema que consume sus horas.

Las causas que empujan al procrastinador a aplazar sus tareas son diversas. No obstante, se postulan motivos como aburrimiento, dificultades de concentración, agotamiento, carencias de motivación, temor a fracasar en el intento, etc.

¿Conoces a alguien que no se haya dedicado a procrastinar alguna vez? Tenemos que enfrentarnos a una infinidad de labores que no nos apetecen o que incluso nos desagradan profundamente. Es más sencillo mirar a las musarañas o sumergirse en un bucle infinito de vídeos de gatos adorables. Incluso podemos tener tantas ganas de realizar tan bien una tarea que la pospongamos por no saber cómo comenzar o por no decepcionarnos a nosotros mismos.

A pesar de que generalmente sepamos cuáles son nuestros plazos de entrega, que es mejor distribuirse las tareas en pequeños plazos o que un buen trabajo requiere tiempo y calma, esto parece ser olvidado cuando nos hallamos frente a las innumerables distracciones que nos ofrecen instrumentos como nuestro ordenador, nuestro móvil o incluso un folio en blanco.

Además, con la incalculable variedad de distracciones que nos ofrecen las nuevas tecnologías, las posibilidades de que nos dediquemos a aplazar nuestras tareas se incrementan exponencialmente.

Procrastinar: Consecuencias

  • Culpabilidad: Es muy frecuente tener pensamientos como “no debería haber perdido el tiempo”.
  • Estrés: Tras contemplar la enorme montaña de tareas que nos aguardan tras una semana procrastinando, los signos y síntomas del estrés aparecen y nos recuerdan que tenemos que comenzar YA a trabajar en serio.
  • Menor rendimiento: Evidentemente, dedicar demasiado tiempo a labores como ver vídeos en Youtube ajenos a nuestra tarea o a ordenar los tickets de la compra, nos restará un rato valioso para la tarea que debíamos realizar. Asimismo, disminuirán también nuestra atención y nuestra motivación.
  • Reproches de compañeros o superiores: Comúnmente, a la gente no le gustan los procrastinadores cuando repercuten negativamente en su trabajo. Esto genera críticas y antipatías. Asimismo, una excesiva procrastinación puede desembocar en un suspenso o en la pérdida del empleo.
  • Vergüenza: El juicio social negativo de otras personas nos suele avergonzar. Esta evaluación negativa del yo y el deseo de esconderse es tan desagradable que generalmente interrumpe las tareas que deberían ser realizadas y dificulta su consecución. Además, esta emoción es perjudicial para nuestra salud mental.
  • Espiral de procrastinación: Si no recibimos recompensas en nuestro trabajo por nuestra falta de esfuerzo, incluso podemos llegar a reforzar nuestro hábito de procrastinar. Esto nos conduce a una espiral de quejas, reproches y sentimientos de odio hacia nosotros mismos, baja autoestimabaja autoeficacia y una larga gama de elementos que deseamos alejar de nuestras vidas.

Procrastinar es común en varios ámbitos de nuestras vidas. Incluso en nuestra vida cotidiana podemos estar aplazando tareas que nos producirían una gran satisfacción personal como dar un paso importante en una relación de pareja o apuntarnos a un gimnasio. A continuación trataremos dos de las áreas principales en las que se evade un procrastinador.

Procrastinación empresarial

La costumbre de procrastinar en las empresas es un grave problema para todo tipo de organizaciones. Utilizar el mail del trabajo para fines no laborales, hacer llamadas personales poco trascendentales desde la oficina o dedicarnos a funciones poco relevantes de nuestro puesto son hábitos que retrasan nuestras tareas. La empresa puede perder dinero y nosotros tal vez oportunidades de ascender o incluso podemos ser castigados.

Evidentemente, no pasa nada por dedicar un momento puntualmente a alguna de estas labores, pero no controlar estas actividades puede provocar que se conviertan en una rutina difícil de evitar.

Procrastinación en la escuela

¿Cómo afecta la procrastinación al estudio? Procrastinar en la educación es habitual. En bastantes ocasiones los contenidos que deben aprenderse no nos motivan nada o nos cuesta entenderlos. A menudo escuchamos testimonios de personas que comentan “preparé todo el examen la noche anterior”. Generalmente, si actuamos así, olvidaremos lo que hemos estudiado rápidamente.

Puede que a veces funcione pasar 24 horas ininterrumpidas subrayando y memorizando sin tregua o escribiendo sin parar. Aunque lo más común es que no obtengamos buenos resultados y desde luego, no lograremos un aprendizaje significativo.

Adquirir unos buenos hábitos de estudio es una de las claves del éxito para cualquier estudiante y futuro profesional. La procrastinación académica puede entorpecer las tareas y provocar que el estudiante adopte la idea de que estudiar no es para él y experimente sentimientos negativos que frenen su motivación para progresar en su aprendizaje.

En este vídeo, Tim Urban, el autor del popular blog Wait But Why, da una divertida charla sobre la procrastinación y sus causas y consecuencias. ¡No olvides activar los subtítulos en español!

20 consejos para dejar de procrastinar

Nos maravillan las personas que siempre cumplen con creces sus tareas en tiempo y forma, están metidas en mil actividades a la vez; van al gimnasio, a clases de baile, etc. ¿Cómo alcanzan ese grado de organización? ¿Son mejores que nosotros?

Dado que es poco probable que tengan superpoderes, lo más seguro es que logren vencer a menudo los impulsos que incitan a procrastinar. Tú también puedes comenzar a transformarte en uno de esos superhéroes hoy mismo. En este apartado te daremos algunas recomendaciones y consejos para dejar de procrastinar y que logres evitar las distracciones innecesarias.

1. Recuerda que sin esfuerzo será imposible

No existe ningún secreto que nos vaya a permitir terminar nuestros trabajos en la mitad del tiempo sin procrastinar, sin distracciones y además disfrutarlos sin poner algo de nuestra parte. No obstante, podemos escoger la actitud que adoptamos ante nuestras ocupaciones y cómo responderemos ante ellas.

Tal vez incluso dejemos de ver nuestras tareas como obligaciones y las concibamos como retos una vez que comencemos a sentirnos competentes realizándolas.

2. Anota tus prioridades

Si pensamos a la vez en comprar una mascota, poner la lavadora, redactar veinte páginas en una noche, comprar chicles, etc. Es posible que nos agobiemos y no tengamos claro por dónde empezar. Sin embargo, si jerarquizamos estas tareas (y nos centramos exclusivamente en ellas), tendremos la percepción de que es más fácil conseguir nuestros propósitos.

3. Sé realista

Es poco probable pasar de no tener ni idea de inglés a ser un total experto en dos semanas. Tampoco conseguiremos realizar el mejor proyecto de la clase si no entendemos ni cuáles son las pautas que nos han marcado. Es prácticamente tan importante saber qué deseamos como proponernos objetivos viables. Por otra parte, es adecuado delegar parte de las tareas en otras personas si es conveniente.

4. Recuérdate cuáles son tus motivaciones

Es necesario que tengamos claro qué deseamos lograr. No vale con tener una idea ambigua, si nuestra meta es terminar nuestra tesis o diseñar una página web, es importante que nos lo señalemos bien para no perdernos por el camino. Puedes enmarcarte estos objetivos en tu escritorio o poner post-its en tu puesto de trabajo. Lo importante es que no se queden en fantasías.

5. No temas fracasar en el intento

Vence el miedo a equivocarte. Muchas veces logramos nuestros objetivos mediante ensayo y error. De hecho, mejorar cada una de las pruebas que realizamos es elemental en la resolución de problemas. Fallar nos permite establecer conexiones de ideas más creativas y nos impulsa para intentar dar lo mejor de nosotros mismos.

Por otro lado, si realmente no estás preparado para una tarea o decides que no te hace feliz, también puedes abandonar. Lo esencial es que si determinas no continuar con la tarea sea por voluntad propia y tras meditar la decisión tranquilamente.

6. Planifica tus tareas

No vale con planificar, porque ésta puede ser otra forma de seguir procrastinando si sólo pensamos en qué haremos vagamente y no actuamos al respecto. Es prioritario concretar ciertas tareas tras pensar; ¿cuáles son las más relevantes?, ¿cuál es su nivel de dificultad aproximado?, ¿ cuánto tiempo tardaremos?, etc. Asimismo, es conveniente dividir nuestras labores en pequeños pasos para responder con mayor precisión a las cuestiones anteriores.

Por ejemplo, si deseas sacarte el carnet de conducir, no vale con pensar “algún día de estos aprobaré el examen” o “cuánto me apetece irme una excursión con mi pareja en mi nuevo coche”. Para dejar de procrastinar es preferible decidir firmemente “el próximo lunes me apuntaré a la academia”, “iré a clase en este horario”, “tengo un hueco para estudiar el examen teórico tales días y a estas horas”, etc. Fija pequeñas tareas sencillas que te guíen paso a paso.

7. Actúa con un tiempo de margen

Evidentemente, esto es complicadísimo para cualquier procrastinador profesional. Pero podemos probar a “engañarnos” con trucos como cambiar las entregas en el calendario. Si establecemos que un trabajo debería estar concluido el lunes, contaremos con un espacio para posibles imprevistos hasta el día real.

8. Reflexiona sobre tus actos y tus emociones

Si te detienes un momento tras acabar el día a día a evaluar lo que has conseguido y qué te ha quedado pendiente, tendrás una idea más adecuada sobre qué tendrás que hacer el día siguiente y cómo mejorar. Por otra parte, meditar sobre tus emociones te ayudará a gestionarlas mejor y a elevar tu autocontrol.

Es frecuente encontrar a algún procrastinador que no sabe hasta qué punto aplaza sus tareas y esto refuerza sus hábitos. No tardaremos nada en considerar cuáles han sido nuestros avances y además, nos empujará a alcanzar nuestra meta con una mayor precisión.

9. Recompénsate por el trabajo bien hecho

Tras realizar una autoevaluación de nuestros progresos, seguramente observaremos elementos que nos hagan sentir orgullosos. Podemos premiarnos de diversas maneras; un helado o unas entradas para un concierto son ejemplos de recompensas que nos pueden elevar nuestro ánimo y motivarnos para seguir trabajando duro. Advertir nuestras mejoras subirá nuestra autoestima y elevará nuestra autoeficacia.

10. Procura divertirte con tu trabajo

No siempre encontramos el trabajo de nuestros sueños ni nos pueden gustar todas las asignaturas del grado que cursamos. No obstante, ejercicios como crear una lista con las ventajas de la actividad que estamos posponiendo, trabajar en un ambiente agradable o centrarnos en las satisfacciones que nos producirán a largo plazo, son claves para dejar de procrastinar y estar más motivados para cumplir con las tareas. Además, una vez que logres comenzar, igual ves que lo que te parecía tan difícil no era para tanto o en realidad te agrada.

11. Cuida tus horarios de descanso

Dedicarnos a nuestras tareas cuando estamos agotados es totalmente contraproducente porque nos invita a procrastinar aún más. Es importante dormir lo suficiente y también hacerlo en el mismo horario aproximadamente todas las noches. Además, dormir bien mejora la memoria.

12. Descansa cada cierto tiempo

Incluso si nos queda poco tiempo para realizar una entrega, es esencial que nos tomemos unos minutos para distanciarnos de nuestro trabajo y detectar nuestros errores más fácilmente o encontrar nuevas perspectivas. Por otra parte, es preciso establecer un tiempo máximo de descanso. Si alargamos la pausa y no la controlamos, únicamente seguiremos procrastinando.

13. Establece un horario regular para comer

Nuestro horario laboral o estudiantil no siempre nos permite respetar nuestros turnos para comer. Sin embargo, para dejar de procrastinar es importante que intentemos fijar ciertas horas para no hacer más visitas de las necesarias al frigorífico y de paso darnos un paseo por cada rincón de la casa.

14. Ordena tu lugar de trabajo

Si tenemos sobre la mesa las llaves, las postales que nos trajo un amigo de su viaje a Cancún, apuntes de hace cuatro años, los calcetines nuevos, rotuladores de todos los colores imaginables y una retahíla de objetos mezclados sin ningún orden, es probable que perdamos una cantidad de tiempo innecesaria cuando tratemos de localizar un artículo necesario o que simplemente nos agobiemos viendo nuestro desorden.

Adquirir el hábito de colocar cada cosa en su sitio después de utilizarla es tremendamente complicado para las personas que nunca han tenido esa costumbre. Sin embargo, nunca es tarde para comenzar a organizar nuestras pertenencias. De todas formas, esto conlleva un periodo de adaptación, no podemos cambiar esta costumbre en dos días. Para dejar de procrastinar podemos empezar por despejar por lo menos nuestro espacio de trabajo.

15. Aleja las distracciones de tu vista

No sólo basta con trabajar o estudiar en un lugar recogido y agradable que nos invite a concentrarnos. También es urgente que sepamos cuáles son los distractores que nos dificultan prestar atención para retirarlos cuando no los necesitemos. Por ejemplo, ¿realmente necesitamos tener todas esas pestañas abiertas en el ordenador?, ¿y ese juego que nos regalaron? Lo más seguro es que no. Dejar de ver estos elementos no garantiza que no vayamos a juguetear con ellos, pero disminuirá las posibilidades.

16. No te despistes hablando con otras personas

Cuidar nuestras relaciones sociales es esencial para lograr un buen rendimiento. Pero también es elemental que nos concentremos cuando es debido. En cuanto a los trabajos en grupo, también es preciso que marquemos unas reglas y seamos conscientes entre todos de cuáles son nuestros objetivos.

Por cierto, el apoyo social es fundamental para lograr un objetivo. Nuestros amigos, familiares y pareja comprenderán que tenemos una meta y que podremos hablar con ellos posteriormente y sin remordimientos por procrastinar. Comunicar en persona nuestro reto a otras personas o publicarlo en redes sociales nos hará más conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos y nos facilitará la ayuda de los demás.

17. Silencia el móvil

El móvil es una de las distracciones más frecuentes y ha de ser especialmente considerada. Tal vez esto nos resulte imposible cuando esperamos una llamada importante. No obstante, la mayoría de nuestras distracciones relacionadas con este dispositivo se deben a asuntos como un audio de un amigo sobre lo que le ha sucedido mientras paseaba a su perro o la última foto que has subido una expareja a Instagram. Para dejar de procrastinar es recomendable distanciarnos del móvil o ponerlo en silencio o en avión cuando estemos ocupados.

18. Encuentra tu propio método

Puedes combinar todas las tácticas que hemos abordado en este apartado o descartar las que no te funcionen. Cada uno puede elaborar sus propios trucos. Registrar qué estrategias te funcionan y cuáles no te ayudará a que logres vencer este hábito.

19. No te castigues excesivamente por procrastinar

Tal vez lleves meses intentando sentarte para escribir tu trabajo de fin de grado, buscar otro empleo o cualquier acción que lleves un tiempo aplazando. Como hemos leído previamente, las consecuencias son devastadoras para nuestro bienestar y nos sentiremos incompetentes.

Es preferible que nos centremos en el futuro. Ya no podemos borrar el tiempo que pasamos procrastinando, pero sí elegir cómo afrontaremos nuestros retos posteriormente y nuestra actitud ante ellos.

20. Consulta a un profesional si necesitas ayuda

Procrastinar puede ser una de las consecuencias de otro problema psicológico como la depresión o la ansiedad. Si consideras que estás prorcastinando demasiado, notas las consecuencias adversas de este hábito y realmente has intentado evitarlo, es recomendable que visites a un especialista.

Si esta costumbre pasa a ser un obstáculo para el desarrollo profesional y personal, acudir a un experto puede ayudarnos a solucionar en profundidad el problema.

Procrastinar: ¿Tiene ventajas?

Ventajas y desventajas de la procrastinación

En este artículo nos hemos centrado en los efectos adversos de la procrastinación. Ya conocemos sus numerosas desventajas y hasta qué punto esta costumbre puede dificultar nuestras vidas. No obstante, no queremos que te vayas con una visión totalmente negativa de este hábito. También conlleva beneficios. Aquí te comentamos las principales ventajas de procrastinar.

  • A veces es necesario sentir un poco de presión: En ocasiones, cuando queda poco tiempo para que finalice nuestro plazo de entrega es cuando damos lo mejor de nosotros mismos.
  • Procrastinar puede darnos un tiempo para pensar: Interrumpiendo una tarea podemos darnos cuenta de que no estábamos tomando el camino correcto o que simplemente no es para nosotros. Distanciarnos de un trabajo es importante para verlo desde otra perspectiva más objetiva.
  • Fomenta nuestra creatividad: Tal vez mientras dibujemos la caricatura de nuestro compañero en nuestra mesa establezcamos una asociación de ideas novedosa que nos permita volver a nuestra tarea y contemplarla desde otra óptica.
  • Nos posibilita divertirnos: Dedicar un tiempo a las actividades que nos hacen felices nos permite ser más productivos. La cuestión es que no nos excedamos y no olvidemos nuestras otras responsabilidades.

En definitiva, lo importante es que procrastinar no repercuta negativamente en nuestras vidas.

 

Muchas gracias por leer este artículo. ¿Y tú, piensas comenzar a procrastinar menos hoy mismo o esperarás un poquito más? Si te has quedado con alguna pregunta o nos quieres contar tus trucos para no procrastinar, no dudes en comentar.

Autoevaluación: Aplica esta técnica para mejorar tu rendimiento

¿Qué es una autoevaluación? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas? En este artículo responderemos estas cuestiones y muchas más. Además, te daremos consejos para que seas capaz de aplicar las autoevaluaciones a cualquier ámbito de tu vida. Esta técnica no sólo es beneficiosa para los estudiantes. Todos necesitamos estimar cuáles son nuestras competencias en determinadas áreas para dar lo mejor de nosotros mismos.

Autoevaluación

Autoevaluación: Significado e importancia

¿Qué es una autoevaluación? Una autoevaluación es un método que consiste en que nosotros mismos comprobemos cuál es nuestro nivel en una tarea determinada. Se diferencia de otros tipos de evaluación que pueden causarnos confusión como heteroevaluación (efectuada por otra persona, generalmente un superior) y coevaluación (en grupo).

Es posible llevar a cabo autoevaluaciones a través de diferentes recursos. Son una herramienta elemental para enfrentarse con seguridad a un desafío. Si deseamos que resulten efectivas, es preciso que realicemos una introspección para extraer las conclusiones convenientes y actuar en consecuencia.

Los tests de las autoescuelas, las preguntas de repaso que suelen aparecer al final de los temas en los libros de texto o los exámenes de conciencia son ejemplos de autoevaluaciones. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber para estimar adecuadamente tus conocimientos y tu desempeño en diferentes dominios.

¿Para qué sirven las autoevaluaciones?

Todos hemos realizado una autoevaluación alguna vez, el motivo que nos ha invitado a hacerlo puede ser completamente diferente; causar una buena impresión hablando en público, comprobar nuestra memoria, indagar en nuestros puntos fuertes y débiles como amigos o pareja, etc.

En este apartado te exponemos los principales ámbitos en los que realizar una autoevaluación resulta fundamental. Si sabemos utilizar esta herramienta, no tardaremos apreciar cómo repercute positivamente en nuestro bienestar.

Autoevaluación en la educación

Independientemente de la etapa académica que estemos atravesando, evaluar nuestro nivel de conocimientos o aptitudes es esencial para superar cualquier asignatura. Generalmente, aunque no hayamos realizado una autoevaluación previamente, cuando entregamos un ejercicio o nos presentamos a un examen, tenemos una idea más o menos vaga sobre nuestro resultado.

No obstante, comprobar con antelación cuál es nuestro grado de adaptación a lo que se nos exigirá (o a lo que nos exigimos), nos ayudará a superar nuestros desafíos académicos con precisión y eficacia. Las autoevaluaciones permiten a cada alumno aprender a su ritmo y actuar de forma responsable.

Los nervios ante un reto son algo natural independientemente de nuestra preparación. Sin embargo, si hemos practicado y hemos corregido nuestras carencias, podremos enfrentarnos a la tarea con más seguridad y autocontrol. Por otra parte, los profesores también pueden beneficiarse de este recurso para mejorar su labor docente o proponer a sus alumnos realizar autoevaluaciones como una tarea más.

La neurodidáctica y neurociencia cada vez tienen más peso en las escuelas que buscan mejorar sus procesos formativos y sistema de autoevaluación de los alumnos. La tecnología educativa de CogniFit, basada en la neuroeducación, es el programa informático de neuroeducación más innovador y utilizado. Se lleva aplicando en diferentes centros escolares en todo el mundo resultando altamente efectiva para todos los alumnos, pero sobre todo, para aquellos que tienen necesidades específicas o dificultades del aprendizaje.

Autoevaluación – CogniFit Herramientas Neuroeducación

Este recurso científico diseñado para optimizar los procesos de autoevaluación y enseñanza, ha sido creado para educadores, y resulta altamente efectivo para explorar los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.

La herramienta de neuroeducación de CogniFit, permite evaluar diferentes áreas cognitivas. Esta información, puede ayudar a profesores, padres y alumnos, a conocerse mejor, y a identificar alguna de las causas neurológicas relacionadas con el fracaso escolar.

Además, a través del entrenamiento y rehabilitación cognitiva personalizada que propone CogniFit, los niños pueden trabajar online tareas que mejoren sus funciones ejecutivas, atención, memoria, concentración, planificación y otras áreas cognitivas fundamentales para el aprendizaje y desempeño de las diferentes asignaturas.

¿Cómo funciona? Esta herramienta es muy facil de utilizar, lo primero que deben hacer los estudiantes, es completar la evaluación cognitiva que propone CogniFit. Esta autoevaluación, e informe de resultados determinará de forma precisa cuáles son sus áreas cognitivas fuertes y débiles de cada individuo. Todos los juegos mentales de CogniFit Neuroeducación, han sido diseñados y validados clínicamente para identificar las debilidades y fortalezas cognitivas implicadas aprendizaje.

Además, utilizando los resultados de esta evaluación inicial, CogniFit diseña y programa automáticamente una dinámica de estimulación cognitiva personalizada a las necesidades específicas de cada niño.

El fracaso escolar es una de las preocupaciones más relevantes en el sistema educativo. Por eso es sumamente importante aplicar los conocimientos sobre el cerebro a la educación. Contar en los centros escolares con herramientas de neuroeducación que permitan integrar procedimientos para que todos los alumnos puedan desarrollar adecuadamente su potencial de aprendizaje.

Autoevaluación en el Trabajo

Realizar autoevaluaciones periódicamente en el área laboral es un buen hábito para prosperar. Algunas organizaciones piden a sus empleados que las realicen con asiduidad mientras en otras depende de la iniciativa de sus trabajadores.

Ante circunstancias como luchar por un ascenso o descubrir que no estamos siendo eficientes, es preciso reflexionar sobre nuestros puntos fuertes y débiles para potenciar nuestras competencias y subsanar nuestros fallos. Elaborar razonadamente un diagnóstico previo de la situación es un paso básico en la resolución de problemas.

Por otra parte, no sólo es necesario hacer una autoevaluación si nos encontramos ante un reto o una adversidad. Evaluar nuestro desempeño puede ayudarnos a incrementar nuestra motivación, autoeficacia y autocontrol si sabemos elaborar análisis certeros y beneficiarnos de ellos. A veces damos por hecho que nuestro rendimiento es correcto y que sólo existe una manera de hacer las cosas. Es sencillo estancarse en la zona de confort cuando todo funciona aparentemente bien.

Sin embargo, preguntarnos si somos responsables, puntuales, cooperadores, organizados o disponemos de otras cualidades que sean relevantes en nuestro empleo, nos ayudará a encontrar más oportunidades. Detenerse un momento a contemplar la situación de forma holística y objetiva puede descubrirnos un método más rápido de cumplir nuestras funciones, mejorar nuestras relaciones con nuestros compañeros, enmendar errores que no habíamos percibido antes, etc.

En la Salud

Hay signos y síntomas relativos a nuestra salud mental y física que podemos observar nosotros mismos. Comprobar de vez en cuando que nuestro cuerpo funciona adecuadamente es imprescindible para detectar algunas enfermedades. Un par de muestras son las reflexiones sobre nuestros pensamientos negativos y los autoexámenes que permiten explorar si existen bultos o anomalías en la piel.

Sin embargo, si advertimos algo inusual tras la observación, es preciso no sacar conclusiones precipitadas y consultar al médico, al psicólogo o al experto pertinente. No podemos sustituir a los profesionales sanitarios, que son los encargados de diagnosticar profesionalmente.

Actualmente existen programas clínicos de evaluación cognitiva online, que nos permiten valorar de forma precisa un largo rango de habilidades cognitivas y comprender el funcionamiento de diferentes áreas y funciones cerebrales.

En nuestra vida cotidiana

A menudo cuestionamos nuestros actos y pensamientos. ¿Se habrá sentido ofendido por mis palabras? ¿Mi camisa es lo suficientemente elegante para la entrevista? Es totalmente recomendable y saludable que reflexionemos sobre nuestras acciones del día a día (a menos que seamos irracionales o excesivamente duros con nosotros mismos).

En este caso, no disponemos de tantos parámetros como los comúnmente establecidos en los anteriores ámbitos. Cada individuo es libre de escoger cuáles son sus aspiraciones y sus referentes. Nuestro bienestar depende en gran medida de qué consideramos importante y cómo nos gustaría ser. En consecuencia, nuestras autoevaluaciones varían notablemente de una persona a otra.

No hallaremos una guía fiable, válida y justa sobre qué modelos deberíamos seguir cada uno. Pero no podemos dejarnos llevar por la subjetividad. Aspectos como nuestras relaciones sociales, cuánto tiempo dedicamos a lo que realmente nos hace felices, si nos comportamos coherentemente con nuestros valores y demás aspectos relativos a nuestra vida personal han de ser revisados periódicamente para propiciar nuestro desarrollo personal.

Autoevaluación: Ejemplos

En este apartado te explicaremos algunas formas de autoevaluación con ejemplos. Así podrás aplicar estos métodos sencillamente a las áreas que te interesen. Lo importante es que te sientas cómodo y encuentres procedimientos que se adapten a tus objetivos. Cumplir con creces tus metas es más sencillo si adaptas flexiblemente tu conducta a tus habilidades y a tu nivel.

  • Libro: Usualmente, los libros de texto suelen finalizar las lecciones con unas preguntas que permiten a los lectores responderlas libremente, reflexionar sobre ellas y profundizar en los aspectos que no dominen. Estas cuestiones pueden ser abiertas para que el alumno las desarrolle, tipo test, en forma de juegos, etc. En este soporte podemos realizar una autoevaluación todas las veces que queramos y acceder de nuevo a los contenidos que deseemos.
  • Recursos digitales: Las webs y las aplicaciones que nos permiten evaluar nuestros conocimientos de forma rápida y sencilla se incrementan a una velocidad pasmosa. Las autoevaluaciones online proporcionan respuestas inmediatas, las preguntas son más variadas, son accesibles en cualquier momento y además son cómodas. Lamentablemente, la mayoría tienen respuestas cerradas y no permiten responder de forma creativa. Por ejemplo, podemos descargar apps que nos posibiliten hacer tests para conocer nuestro dominio reconociendo emociones, cuántas preguntas acertamos sobre el tema que acabamos de estudiar de Biología o nuestra capacidad de atención.
  • Hoja de autoevaluación: Podemos escribir en un papel cómo creemos que hemos realizado una actividad, qué áreas pensamos que podemos mejorar, cuáles son nuestros puntos fuertes, cómo hemos progresado desde la última autoevaluación, etc. Es posible encontrar un documento que contenga los ítems necesarios para llevar a cabo una reflexión o podemos planificar nosotros mismos esta tarea. Pensar detenidamente ciertos aspectos que sean relevantes para nosotros como “soy amable con los desconocidos” o “no pierdo el tiempo frecuentemente”, ordenarlos y puntuarlos, puede ayudarnos a componer una autoevaluación personalizada que nos sirva de referencia.

Independientemente del formato, lo sustancial es que sepamos interpretar los resultados que obtengamos y sigamos motivados para continuar practicando. Cualquier recurso que nos permita aprender significativamente, interiorizando los contenidos, contribuirá a que desarrollemos nuestras habilidades en el ámbito que nos interese.

Autoevaluación: Beneficios

Las autoevaluaciones cuentan con más beneficios que inconvenientes. Además, sus principales problemas se derivan de una mala utilización. Si son realizadas correctamente, combinadas con otras estrategias y se enmiendan los fallos que se encuentren en la evaluación, resultaran un recurso fantástico. A continuación te explicamos sus principales beneficios.

  • Son aptas para personas de cualquier edad: Incluso los estudiantes de infantil pueden beneficiarse de este recurso y aprender a ser críticos (saludablemente) con ellos mismos desde la infancia. En cada etapa de la vida tenemos intereses y misiones distintas. Además, debemos valorarnos en diferentes ámbitos. Sin embargo, una autoevaluación apropiada es provechosa en cualquier caso.
  • Nos permiten conocer aproximadamente nuestro nivel en una tarea determinada: En ocasiones creemos haberlo intentado todo para alcanzar nuestros objetivos; hemos sido simpáticos con todos nuestros conocidos, resumido todas las veces posibles un tema, leído todos los libros que hemos encontrado sobre liderazgo, etc. No obstante, tal vez no nos estemos ajustando a las demandas necesarias. Si una autoevaluación ha sido bien diseñada, nos acercaremos de forma realista a nuestras capacidades reales en el ámbito que estemos examinando.
  • Son una forma útil de que practiquemos: Una autoevaluación facilita adquirir conocimientos y habilidades de una manera práctica y flexible que se puede adaptar a nuestras necesidades. Son un complemento perfecto para otras actividades que llevemos a cabo, independientemente de que nuestra meta sea aprender a dibujar, ser un buen emprendedor o ser más empáticos con los demás.
  • Refuerza el aprendizaje: Cuando dedicamos un momento a pensar en los asuntos que deseamos estimar, nos obligamos a repasar los contenidos que hemos estudiado o a centrarnos en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. Mientras realizamos una autoevaluación establecemos valiosas conexiones entre ideas y facilitamos que la información que estamos procesando pase a nuestra memoria a largo plazo.
  • Nos ayudan a conocernos mejor: Esta técnica favorece la autorreflexión. No sólo posibilita que profundicemos en nuestros conocimientos, también nos conduce a que valoremos aspectos más personales sobre nosotros mismos independientemente del fin de la autoevaluación. Por ejemplo, podemos indagar en cuestiones como nuestro grado de organización, responsabilidad, nuestras virtudes y nuestros defectos, etc.
  • Fomenta nuestra autonomía: Establecer un momento cada cierto periodo de tiempo para controlar nuestros avances y déficits, es un hábito aconsejable que nos ayudará a ser más responsables e independientes a la hora de llevar a cabo nuestras taras.
  • Incrementan nuestra motivación: Recibir un feedback nos motiva para seguir trabajando con el fin de mejorar nuestras competencias. Detectar con precisión nuestras carencias y animarse por los buenos resultados es un gran acicate para continuar avanzando. ¿Te animas a autoevaluarte?

Autoevaluación: Consejos para mejorar tu aprendizaje

Realiza las autoevaluaciones relajado

Si estás cansado, estresado o por algún motivo no puedes concentrarte en la autoevaluación, será mejor que la pospongas. Si la realizas en alguno de estos estados o en otro similar, tu rendimiento decrecerá y los resultados no serán representativos.

Sé realista

Simplemente con realizar una autoevaluación no vamos a progresar en la tarea que deseemos. Por ejemplo, si nuestra meta es mejorar nuestra memoria y sólo la estimamos, no lograremos nuestros objetivos.

Sé honesto contigo mismo

Es tentador realizar una autoevaluación con un libro a mano que contenga las respuestas, un amigo que nos ayude a contestar, una búsqueda en Internet o que simplemente mintamos para sentirnos mejor. No obstante, sólo son maneras de engañaros. Si queremos aprovechar todo lo que este recurso puede ofrecernos, es necesario que seamos sinceros.

Adopta una actitud positiva ante los fallos

Es natural fallar y que nuestras primeras autoevaluaciones no salgan como esperábamos. No te etiquetes ni te reduzcas a una puntuación. Es tan importante detectar nuestros fallos como reconocer nuestros méritos. Es preciso que conozcamos el peso que nuestros propios juicios tienen sobre nuestras acciones. El pesimismo sólo repercutirá negativamente en nuestro rendimiento.

Anota tus progresos

Llevar un registro de tu desarrollo posibilita profundizar más en nuestro desempeño. Así es posible acercarse de una forma más realista a la meta deseada.

Sé organizado

Si realmente deseamos progresar en cualquier aspecto, es necesario que seamos metódicos y nunca paremos de buscar nuevos retos. Si te cuesta detenerte a meditar estos aspectos, puedes fijar periódicamente un hueco en tu agenda para autoevaluarte. No se tarda mucho tiempo y las ventajas son numerosas.

Prueba diferentes tipos de autoevaluación

Tal vez no te agrade el formato de los tests y prefieras poder explayarte al hablar sobre tus características o tus conocimientos. No importa, puedes probar otros métodos. De hecho, incluso es posible combinarlos para obtener una perspectiva más amplia de nuestro aprendizaje y nuestro rendimiento.

Aprovecha las TIC

Actualmente la neuroeducación está en auge. Gracias a los avances en este campo y en las tecnologías se están creando numerosos recursos que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida. Cada día conocemos mejor cómo aprende nuestro cerebro.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. Esta herramienta se dirige principalmente a médicos e investigadores. No obstante, cualquiera puede acceder a esta plataforma online. A través de los diversos y entretenidos juegos mentales que ofrece es posible detectar y entrenar las áreas cognitivas que necesitan un poco más de ejercicio.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿realizas de vez en cuando una autoevaluación?, ¿te parece un buen método?, ¿cuáles son tus estrategias? Te invitamos a comentar si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema.

Aprendizaje significativo: ¿Cómo interiorizamos la información?

¿Qué es el aprendizaje significativo? El aprendizaje es una parte esencial de nuestras vidas. Necesitamos adquirir constantemente nuevos conocimientos y ponerlos en práctica para adaptarnos correctamente al medio. A veces no basta con retener largas listas de datos, debemos interiorizarlos. La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel explica cómo integramos la información en nuestro cerebro. En este artículo te daremos consejos para que logres aprender significativamente.

Aprendizaje significativo: Definición y características

¿Qué es el aprendizaje significativo? Para responder a esta pregunta debemos tener claro qué significa “aprendizaje”. Este término no sólo abarca los conocimientos que nos enseñan en el colegio. Engloba cualquier cambio duradero que podamos observar en nuestra conducta o que tenga lugar en nuestra mente. El aprendizaje es esencial en cualquier ámbito de nuestras vidas. Comprender sus bases y comunicarlas es la clave del progreso.

Los psicólogos y otros profesionales tratan de elaborar teorías del aprendizaje para explicarnos cómo aprende el cerebro. Hay varias propuestas que abordan este tema desde diferentes enfoques. Actualmente se está intentando entender este proceso desde la neuroeducación. Es preciso buscar respuestas para proporcionar a las futuras generaciones una enseñanza mejor.

En este artículo hablaremos del aprendizaje significativo, que fue propuesto por el psicólogo norteamericano David Ausubel. Este autor es uno de los máximos exponentes de la vertiente constructivista. Esta perspectiva se basa en que cada persona construye su propio mundo a través de sus propias experiencias. Otro de sus máximos exponentes es Piaget, que influyó profundamente a Ausubel.

La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel afirma que añadimos y adaptamos la nueva información a nuestros conocimientos previos. Es un proceso realizado conscientemente. El aprendizaje significativo un proceso activo en el que el sujeto es el protagonista.

Este tipo de aprendizaje contrasta con el memorístico o mecánico, que es un procedimiento más pasivo. Esta teoría constructivista contrasta con otras propuestas centradas en las influencias externas, como las de los conductistas. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje significativo.

¿Qué necesitamos para aprender significativamente?

Es imprescindible que contemos con:

  • Una estructura cognitiva: La base existente con la que interactúan los últimos datos tiene una gran importancia. Está constituida por las ideas que tenemos, cómo se relacionan entre ellas y su grado de claridad.
  • Nuevos materiales que aprender: Es necesario que estén relacionados con nuestros conocimientos previos. Si nos cuesta encontrar un vínculo, debemos hacer un esfuerzo hasta conseguir un nexo que una los conceptos novedosos y los previos.
  • La voluntad del individuo: Lo más importante es la disposición que tenga la persona para formarse y estructurar los conocimientos. Nosotros somos los encargados de organizar la información en nuestro cerebro.

Aprendizaje significativo: Tipos y ejemplos

Este aprendizaje es útil en todas las facetas de nuestra vida. Aprender como máquinas nos puede ayudar en casos concretos como saber nuestro número de teléfono, nuestro DNI o recitar una poesía.

Si estamos interesados en un tema, tendremos que indagar en la materia y retenerla de una forma más profunda y duradera. De hecho, aunque no queramos ser expertos, los resultados mejorarán si aprendemos significativamente.

1. Aprendizaje por representaciones

Es el tipo de aprendizaje más básico. A partir de él surgen los demás. Consiste en conectar significados con determinados significantes. Por ejemplo, ocurre cuando nos enteramos de que un instrumento que nos indica la hora se llama “reloj”. No se trata de una simple asociación entre conceptos, la persona los conecta de forma sustantiva.

2. Aprendizaje por conceptos

Se basa en agrupar las diferentes representaciones en categorías. Se produce cuando descubrimos que a pesar de que existan diversos tipos de relojes, todos tienen atributos comunes.

3. Aprendizaje por proposiciones

Esta es la forma más elaborada de aprendizaje. Implica que los significados de los conceptos se procesen en profundidad para poder expresarlos en forma de proposiciones. Se trata de crear conexiones lógicas.

Por ejemplo, si nos preguntan todo lo que sabemos sobre los relojes, comentaremos su definición, sus usos, sus clasificaciones, pondremos ejemplos, etc. Para realizar esta tarea, debemos haber pasado por los dos tipos de aprendizaje anteriores.

Aprendizaje significativo: Sus aplicaciones

Aprendizaje significativo en el aula

El aprendizaje significativo infantil es vital para que adquiramos nuevos conocimientos posteriormente. A lo largo de nuestras vidas, nos encontraremos varias situaciones en las que tengamos que asentar profundamente nueva información en nuestras mentes para superar un desafío académico.

Da igual si lo hacemos en la universidad, para opositar o para conseguir un trabajo. Cuanto antes pongamos en práctica estrategias que nos permitan aprender significativamente, mejor.

Aquí te proponemos algunas a actividades de aprendizaje significativo en el aula que te permitirán retener más profundamente la información.

1. Haz mapas conceptuales

Así aclararemos y organizaremos nuestras ideas. Plasmar de forma visual los nuevos conceptos y enlazarlos con otros que conozcamos es una forma estupenda de asentar firmemente los últimos datos.

2. Explica la lección a un amigo

Si comenzamos a relatar el tema que estamos estudiando a otra persona, nos tomamos las molestias estructurar bien la información. Al responder a sus preguntas y buscar ejemplos, nuestra comprensión de la materia mejorará considerablemente.

3. Trabaja en equipo

Escuchar los puntos de vista de diferentes personas nos ayuda a interiorizar mejor la información. Asimismo, nuestros compañeros podrán beneficiarse de nuestras habilidades. Nosotros descubriremos nuevos métodos y datos que incorporar a nuestro proceso de aprendizaje.

Aprendizaje significativo en las empresas y organizaciones

Cualquier tipo de institución requiere que sus miembros adquieran nuevos conocimientos. Hay trabajos totalmente mecánicos. Otros implican una forma de pensar flexible que se amolde a continuos cambios. No obstante, en ningún empleo se deja de aprender.

Actualmente no podemos saber cuánto tiempo ocuparemos un mismo empleo y la tecnología se desarrolla tan rápido que no podemos dejar de mantenernos al día. El futuro es incierto y cambiante. Este contexto no implica que nuestro porvenir sea negativo, tan solo que debemos trabajar duro para ser eficientes y adaptarnos.

Empresas y organizaciones deben promover el aprendizaje significativo de sus empleados. Esto fomentará la implicación de los trabajadores y aumentará su productividad. Asimismo, si sabemos para qué sirve lo que estamos aprendiendo y lo enlazamos con nuestros conocimientos previos, estaremos más motivados.

Aprendizaje significativo en la vida cotidiana

No dejamos de aprender a lo largo del ciclo vital. La teoría de David Ausubel puede extrapolarse a un sinfín de situaciones. Por ejemplo, desde pequeños tenemos algunos conocimientos sobre cocina. Vemos a la gente preparar la comida e intercambiar recetas. Además, conocemos un gran número de platos y sabemos qué nos gusta y qué no. Esta es nuestra base.

Puede que un día nos independicemos y tengamos que poner en práctica todo lo que sabemos sobre cocina. Podemos pedirle a nuestro padre que nos enseñe sus mejores trucos. Él verá cuál es nuestro nivel y actuará en consecuencia. Así los consejos que nos dé se mezclarán con los que llevamos toda la vida aprendiendo.

En el día a día tenemos que aprender a convivir armoniosamente con nuestros compañeros de piso, a conducir en diferentes ciudades o a comportarnos en una fiesta. Las nuevas situaciones nos proporcionarán nuevos conocimientos que interactuarán con lo que ya sabíamos sobre cómo actuar en esos circunstancias.

Si estamos dispuestos, procesaremos las felicitaciones, los comentarios amistosos, las burlas o cualquier tipo de feedback e interpretaremos e incorporaremos la nueva información a nuestra manera.

Aprendizaje significativo: Beneficios

El aprendizaje significativo de Ausubel es una teoría sencilla que nos guía para mejorar tanto la educación como las relaciones interpersonales. Estos son algunos de los beneficios de aprender significativamente.

  • Mejor relación entre el alumno y el docente: Si el profesor se preocupa por conocer cuáles son los conocimientos del estudiante y se adapta a ellos, el alumno adoptará una actitud más proactiva, estará más motivado y estudiará mejor. Esto también puede aplicarse a otros contextos; como el familiar o el de los grupos de amigos. Todos podemos necesitar enseñar algo a nuestros conocidos en un momento determinado.
  • Facilita adquirir nuevos conocimientos: Consiste en “aprender a aprender”. Mejora nuestros hábitos de aprendizaje y nuestra comprensión del mundo.
  • La información se guarda en la memoria a largo plazo: Las conexiones que creamos así se asientan firmemente en nuestra estructura cognitiva. Así podremos recuperarlas con facilidad en el futuro.
  • Es personal: Cada persona ha pasado por unas experiencias previas que repercuten en su forma de percibir la realidad. Esto facilita que seamos capaces de formar nuestras propias asociaciones de forma activa y significativa. Sin embargo, requiere una educación más personalizada que precisa más tiempo y dedicación por parte de los educadores.

Aprendizaje significativo vs memorístico

Todos conocemos gente capaz de memorizar muy rápido listas inmensas sin hacer prácticamente el más mínimo esfuerzo (aprendizaje memorístico). Incluso puede que tú seas uno de ellos. O tal vez te encantaría tener esa habilidad. Por otra parte, hay personas que tras leer un texto saben resumirlo y explicarlo a la perfección, aunque no lo digan con las mismas palabras (aprendizaje significativo). ¿Qué es mejor?

Cada tipo de aprendizaje es más apropiado para un tipo de situaciones. Depende del contexto, de las capacidades de cada persona y de su motivación. Además, cada uno ha tenido unas experiencias diferentes que han potenciado que intente retener la información de una forma u otra.

Si deseamos aprobar una asignatura y olvidarnos de ella para siempre, es probable que intentemos memorizar lo más rápido posible sus contenidos para vomitarlos en el examen. A continuación, nos olvidaremos nada más acabar del tema. Por el contrario, si nos interesa especialmente un asunto, haremos lo posible por profundizar más en él e interiorizar todo lo que aprendamos.

Estos dos tipos de aprendizaje no son opuestos. Es posible memorizar de forma significativa. Pueden complementarse perfectamente entre ellos. De hecho, en tareas como aprendernos la historia de un país, hay partes que aprendemos significativamente y otras que memorizamos (como las fechas). Sin embargo, en la mayoría de los casos es preferible aprender significativamente para seguir avanzando.

Consejos para aprender significativamente

1. Adopta un estilo de vida saludable

Este consejo es válido para todos los ámbitos de nuestra vida. Los hábitos saludables son fundamentales para nuestra salud mental y física. Hacer deporte, alimentarse bien, llevar un horario regular y descansar lo suficiente nos ayudará a estar más frescos para aprender. Igualmente, el contacto con la naturaleza nos ayudará a desconectar y a crear asociaciones más novedosas.

2. Sé curioso

El asombro es la clave para desear indagar en el porqué de las cosas. Si formulamos preguntas y buscamos las respuestas, lograremos construir novedosas y perdurables asociaciones en nuestra memoria. Reflexionar nos impulsa a aprender más y mejor.

3. No pierdas la motivación

No siempre estamos motivados para aprender. Muchas veces nos da pereza interiorizar algo o directamente no vemos que pueda aportarnos nada. No obstante, nunca sabemos cuándo nos vendrán fenomenal unos conocimientos que adquirimos hace años. Adoptar una actitud flexible y aceptar todas las tareas como retos, nos aportará a largo plazo incontables beneficios.

4. Adquiere unos buenos hábitos de estudio

Si nos organizamos y tenemos unas costumbres bien establecidas, nos costará menos ponernos a estudiar o a llevar a cabo cualquier tarea parecida.

5. Evita la sobrecarga de información

Tenemos que enfrentarnos diariamente a un montón de retos a la vez. A veces sacrificamos hacer bien las cosas para realizar más actividades. No obstante, la multitarea empeora nuestro rendimiento. Es preferible que sepamos cuáles son nuestras prioridades, de cuánto tiempo disponemos para llevarlas a cabo y actuar en consecuencia. Si nos centramos en un solo asunto y tenemos claro qué tenemos que hacer, mejoraremos nuestro rendimiento.

6. Elabora tus propios resúmenes y esquemas

Si estás preparándote para un examen, el aprendizaje significativo es la clave para sobresalir. Puedes subrayar lo más relevante del texto tras leerlo un par de veces. Posteriormente, cuando tengas claro qué es lo más importante, prueba a elaborar tus propios apuntes con lo esencial.

Piensa qué sabes sobre el tema y conéctalo con la nueva información. Surgirán nuevas asociaciones que te ayudarán a dominar el contenido. Puedes utilizar la psicología del color para hacer tus resúmenes más memorables. De esta forma, lograrás vincular los contenidos a emociones y resaltar lo primordial.

7. Ejemplifica

Si cada vez que intentes aprender algo lo relacionas con experiencias o conocimientos previos, conseguirás establecer conexiones memorables. Así podrás pasar de memorizar un concepto a visualizarlo y saber explicarlo. Comprender un asunto es la base para aprender significativamente.

Busca ejemplos que te emocionen. Crearás asociaciones que lleguen directas a tu amígdala, que es una parte del cerebro asociada a la supervivencia y está muy relacionada con el aprendizaje.

8. Tómate tu tiempo

A veces, el cansancio o la falta de tiempo nos llevan a tomar el camino más rápido y evitamos centrarnos en aprender significativamente. Con las prisas lo más probable es que no retengamos lo más importante.

Si de verdad nos interesa aprender algo, es mejor que busquemos un momento en el que nadie nos agobie y centrar toda nuestra atención en este asunto. No siempre contamos con esta opción. Pero si hacemos un esfuerzo, nuestra concentración aumentará y lo agradeceremos tras ver los resultados.

9. Apóyate en las TIC

Las tecnologías de la información y la comunicación nos permiten mejorar nuestra atención y mantienen nuestra motivación para seguir aprendiendo. Continuamente se están desarrollando nuevos recursos que simplifican nuestras actividades cotidianas y mejoran nuestra calidad de vida. Cada vez hay más medios que permiten a las personas interactuar con ellos mientras desarrollan nuevas destrezas.

10. Benefíciate de la neuroeducación

CogniFit es la herramienta líder de estimulación y evaluación cognitiva. A través de una entretenida plataforma online de neuroeducación, permite tanto al público especializado como al general aprender más sobre el cerebro y entrenar habilidades cognitivas como la memoria, la atención, la percepción y el razonamiento.

Y tú, ¿intentas aprender significativamente? Si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema, no dudes en comentar. Muchas gracias por leer este artículo.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

¿¡Exámenes!? Son una fuente inagotable de problemas e incógnitas que nos acompaña a lo largo de una parte esencial de nuestras vidas. Pueden resultar realmente agobiantes. Pero también nos permiten alcanzar nuestras metas. Unos buenos hábitos de estudio nos ahorrarán tiempo y esfuerzo a la hora de prepararnos para estas ocasiones. Aquí te daremos unas pautas para que mejores tu rendimiento. Olvida las prisas de última hora. Descubre cómo simplificar tu vida y adquiere unos hábitos de estudio exitosos.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

Buenos hábitos de estudio: Definición

¿Cómo aprobar un examen? Los hábitos de estudio son prácticas habituales que nos permiten superar nuestras metas educativas. Tenemos miles de cosas que hacer a la vez y no suelen sobrarnos las ganas de estudiar. La principal consecuencia es que casi siempre nos vemos el día anterior con una pila inmensa de apuntes que memorizar. Lo más probable es que salgamos del paso de forma chapucera.

A veces damos por hecho que esto es lo más normal y que no hay otras alternativas. No obstante, hay una salida. Es posible adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si desde la infancia aprendemos qué, cuándo, cómo y dónde estudiar nos ahorraremos varios cafés y noches en vela. Aquí te daremos unas recomendaciones para que puedas llegar tranquilamente a los exámenes.

16 Hábitos de estudio de los estudiantes más exitosos

A lo largo de nuestra vida nos enfrentarnos a diversos tipos de retos que requieren que hinquemos los codos. Exámenes en el colegio, el instituto o la universidad, pruebas para acreditar idiomas, oposiciones y demás desafíos nos exigen mucho esfuerzo. No basta con que pongamos ganas. Además de ciertas capacidades intelectuales, hacen falta buenos hábitos de estudio, motivación, una actitud favorable y estrategias apropiadas.

Cada persona tiene unas habilidades distintas. Igualmente, vamos pasando por diversas experiencias que dan lugar a que usemos unos métodos u otros. Asimismo, no es lo mismo estudiar para un examen de matemáticas que intentar aprobar un test de biología o desarrollar diez temas de historia. Afortunadamente, hay ciertas semejanzas en los buenos hábitos de estudio que se precisan en cada caso.

1. Cuida tu salud

¿Ansiedad y estrés en exámenes? Vigila tanto tu cuerpo como tu mente. Todos conocemos la importancia de dormir bien. No siempre nos resulta posible, pero todos hemos experimentado los devastadores efectos que la carencia de sueño produce en la memoria. Adquirir unos buenos hábitos de estudio nos permitirá ganar tiempo para llegar descansados el día del examen.

Asimismo, tenemos que comer saludablemente para no perder la energía y hacer ejercicio para distraernos de vez en cuando. No olvides beber agua, aumentará tu rendimiento cognitivo. Tampoco debemos descuidar nuestra salud mental. Si estamos tristes o estresados nuestra atención descenderá impidiendo que nos centremos.

2. Sé organizado

Es cierto que algunas personas parecen planificar sus tareas de forma natural y que ser metódicos es parte de su personalidad. Tal vez a nosotros nos cueste más. Si pensamos en todas las tareas que se nos abalanzan y las fechas de entrega, es fácil que nos abrumemos. Esto no implica que tengamos que dar nuestros objetivos por perdidos, los buenos hábitos de estudio no son innatos. Podemos ser más ordenados.

Debemos saber cuáles son nuestras obligaciones para poder cumplirlas. Apuntar las tareas en una agenda resulta incómodo a algunas personas, pero puede ser realmente útil. Hay varios formatos, no es necesario que llevemos una de papel a todas partes. También podemos utilizar el móvil o el portátil. Hay numerosas apps que simplifican nuestra vida en este ámbito.

Uno de los primeros pasos para adquirir unos hábitos de estudio exitosos es saber cuáles son las tareas más importantes y de cuánto tiempo disponemos para realizarlas. Es vital que podamos visualizar nuestros objetivos para cumplir nuestros propósitos.

3. Encuentra un espacio adecuado

No todos nos sentimos cómodos en el mismo lugar. Por ejemplo, hay estudiantes que sólo se concentran en bibliotecas. Se sienten presionados por estudiar al estar en un ambiente de estudio, encuentran allí recursos que no tienen en casa o se ven obligados a no perder el tiempo tras haberse desplazado hasta allí. En cambio, otros son incapaces de dejar de mirar a la gente y no pueden evitar distraerse.

Es imprescindible que utilicemos un sitio bien ventilado, silencioso y que disponga de una iluminación adecuada. Incluso podemos adquirir buenos hábitos de estudio en casa. Debemos utilizar un lugar en el que nos sintamos cómodos. Lo suficiente como para no distraernos quejándonos sobre el frío o lo poco confortables que resultan los muebles. Igualmente, tampoco debe ser un sitio que nos invite a dormir sobre los apuntes. El simple hecho de tener una cama cerca resulta demasiado tentador.

4. Establece un horario

Si siempre nos sentamos en nuestro escritorio después de merendar y estamos allí dos horas hasta la cena, resultará más complicado que se nos olvide o nos de pereza. Incorporar unos buenos hábitos de estudio a nuestra rutina nos permitirá organizar mejor el tiempo.

5. Busca siempre fuentes válidas

Una de las cosas más importantes para estudiar es saber cuál es el contenido de la asignatura. No siempre contamos con un libro que reúna toda la información importante. A veces debemos tomar nuestros propios apuntes en clase y otras tenemos un acceso más complicado a lo que debemos estudiar.

Podemos tener buenos hábitos de estudio, pero si no sabemos qué aprender no nos van a servir para nada. Es básico que a principio del curso tengas claro qué se va a evaluar. Asiste a clase si es posible y reúne información que provenga de autores expertos en la materia. Además, si eres curioso y te formulas preguntas relativas a los contenidos, profundizarás más en el tema y lo retendrás mejor.

6. Practica el aprendizaje distribuido

Este tipo de aprendizaje consiste en separar los periodos de estudio. Es el opuesto al aprendizaje masivo, que implica hacerlo todo en una sola vez. Es mejor estudiar una asignatura una hora a la semana que siete en una sola noche. Estaremos más frescos y dispondremos de un tiempo extra si algo no sale como nos gustaría. Esto es posible si planificamos bien nuestro horario.

7. Trata de comprender, no de memorizar

Cuanto más interioricemos las ideas, más difícil resultará que las olvidemos. No es sencillo interesarnos por una asignatura que sólo nos importe para pasar el curso. Pero siempre podemos aprender algo relevante sobre cualquier tema.

Si haces mapas conceptuales o relacionas los contenidos con tu vida, mejorará tu recuerdo y puede que descubras que el tema te interesa más de lo que esperabas. Inventa reglas mnemotécnicas. Prueba a elaborar resúmenes y a buscar tus propios ejemplos. De esta forma los contenidos se instalarán más fácilmente en tu memoria a largo plazo.

8. Recuerda que no es lo mismo reconocer que saber

Podemos cometer un error si abrimos un libro y juzgamos por encima qué sabríamos explicar y qué no. La sensación de familiaridad no implica que tengamos una estructura coherente del asunto estudiado en nuestra mente.

Evalúa tus conocimientos. Hay exámenes disponibles de determinadas asignaturas y algunos libros plantean actividades de autoevaluación al final. Si no tienes la suerte de tener acceso a ningún recurso, puedes hacer un esquema o recitar el temario sin mirar a los apuntes.

9. Haz más visuales los contenidos

Vincula palabras con imágenes. Puedes poner pegatinas en los apartados más importantes, subrayar el texto con diferentes colores o buscar fotografías más ilustrativas que las palabras. Por otra parte, las imágenes en movimiento, muy inusuales o extremadamente fantasiosas son más memorables. Puedes establecer asociaciones que resulten imposibles de olvidar.

Cualquier recurso gráfico puede atraer nuestra atención hacia los contenidos y hacerlos más memorables. La psicología del color puede resultar tremendamente útil para crear conexiones más profundas y emocionales entre los estudios y nosotros.

10. No caigas en la multitarea

Realizamos incontables acciones a la vez a lo largo del día. Somos capaces de conducir mientras hablamos con un amigo, pensamos en el mail que tenemos que enviar, vigilamos el semáforo y masticamos chicle. En consecuencia, creemos que mientras estudiamos podemos escuchar música y contestar por WhatsApp. ERROR.

La multitarea fragmenta la atención y debilita nuestro recuerdo. Tenemos la sensación de que hemos cumplido, pero al final no hemos hecho nada correctamente. Es complicado resistirse a mirar el móvil cuando nos incitan sus pitidos. Lo mismo pasa con el portátil o cualquier distractor. Sin embargo, a veces tenemos que ponernos estrictos con nosotros mismos y apagarlos o dejarlos fuera de la habitación. Otros entretenimientos como las constantes excursiones al frigorífico también deben evitarse.

11. Proponte pequeños retos

Si vamos premiándonos (una pequeña tableta de chocolate o un rato libre para ver un vídeo), aumentará nuestra motivación. Si por cada tema aprendido nos damos un capricho, se incrementarán las posibilidades de que nos esforcemos.

Por cierto, no vale con leer los apuntes por encima. Es fundamental que establezcamos una forma de medir nuestro trabajo. Por ejemplo, podemos intentar explicarlo en voz alta cuando acabemos y contrastar nuestra respuesta posteriormente.

12 Tómate un respiro de vez en cuando

Si nos apoyamos en el aprendizaje distribuido será más sencillo. Aún así, vernos el día anterior al examen agobiados no es excusa. Los descansos son imprescindibles para que nuestro cerebro funcione adecuadamente.

Oblígate a pasear cierto tiempo. Impóntelo de forma obligatoria. Volverás más descansado y serás más consciente sobre qué tal va tu aprendizaje. Adquirir buenos hábitos de estudio no solo implica trabajar, también consiste en saber cuándo dejar de hacerlo.

13. Apóyate en tus seres queridos

Para tener unos buenos hábitos de estudio tenemos que estar mentalmente saludables. Esto será tremendamente complejo si nos aislamos o no mantenemos buenas relaciones con nuestros familiares y amigos. Necesitamos un contacto positivo con los demás para superar nuestros objetivos con energía y pensamientos positivos. Asimismo, no dudes en pedir ayuda para resolver dudas o hacer un buen repaso en voz alta.

14. Participa en grupos de estudio

Pertenecer a una unida comunidad de estudiantes que tengan que enfrentarse a la misma prueba que nosotros potencia nuestro rendimiento. Estos grupos permiten compartir apuntes, dudas e inquietudes. También son una fuerte impagable de apoyo. Sentirnos escuchados y comprendidos en situaciones de estrés es esencial.

No hace falta que el grupo esté compuesto por muchas personas, lo importante es que las interacciones entre ellas sean gratificantes y llevaderas. Un buen hábito de estudio podría ser incluso trabajar mano a mano solo con un compañero.

15. No te engañes a ti mismo

Ser realista es elemental para avanzar. Si nos infravaloramos nos distraerán pensamientos negativos que empeoren nuestro rendimiento y surgirán profecías autocumplidas. Es decir, si estamos seguros de que somos unos pésimos estudiantes y no tenemos remedio, haremos lo posible por corroborar esta creencia. En cambio, si nos consideramos personas competentes, haremos lo posible por no decepcionarnos a nosotros mismos.

Por otra parte, si sobreestimamos nuestras capacidades, nos quedaremos cortos a la hora de estudiar. Para dar la talla es básico que conozcamos nuestras posibilidades sin ser demasiado estrictos o permisivos. Los hábitos de estudio exitosos se encuentran en el término medio.

16.  Conoce tus puntos fuertes y débiles

¿Cómo aprende nuestro cerebro? La neuroeducación permite utilizar los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro para ayudarnos a desarrollar todo nuestro potencial y a aprender mejor.

La neurociencia y neurodidáctica cada vez tienen más peso en las escuelas y centros que buscan optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Actualmente existen herramientas clínicas de evaluación cognitiva que nos ayudan a identificar cuáles son nuestras debilidades y fortalezas cognitivas.

CogniFit es la herramienta de evaluación y estimulación cognitiva líder. Está dirigida a investigadores y profesionales médicos, pero también al público general que quiera conocer cual son sus puntos fuertes y débiles. Esta plataforma online cuenta con ejercicios clínicos de estimulación cognitiva en forma de sencillos juegos mentales que pueden ayudarnos a “entrenar” y mejorar aquellas áreas cognitivas que más lo necesitan.

5 Consejos para adquirir buenos hábitos de estudio

Tú sabes mejor que nadie cuáles son tus circunstancias. Cada persona funciona mejor de una forma determinada. Por lo tanto, conviene adaptar estos hábitos de estudio a nuestro entorno, el tipo de prueba a la que nos enfrentamos, nuestra manera de aprender, etc.

Es posible tener buenos hábitos de estudio en casa. No hace falta ir lejos para conseguirlos ni gastar enormes sumas de dinero en ellos. Las ganas y el esfuerzo son los principales requisitos para poner en práctica costumbres que nos permitan alcanzar nuestras metas.

1. Conócete bien

Analiza si de verdad estás adoptando unos buenos hábitos de estudio. No te empeñes en seguir técnicas que no te dan resultado por muy bien que funcionen con otras personas. El estudio debe ser un proceso activo y nosotros somos los encargados de amoldarlo a nuestras particularidades.

Busca el término medio. No hace falta que seas excesivamente perfeccionista. Pero un poco de exigencia te ayudará a hacer los ajustes pertinentes en tus hábitos de estudio en casa o en cualquier lugar. Si nos conocemos bien nos costará menos encontrar formas de modificar nuestras estrategias.

2. Experimenta

Si probamos una gran variedad de métodos distintos, nos resultará más sencillo saber cuáles van a ser hábitos de estudio exitosos para nosotros. No siempre hay tiempo para probar todas las técnicas que nos gustaría. Aún así, es necesario combinar varias estrategias para facilitar que los contenidos se alojen en nuestra memoria a largo plazo. Hacer varias pruebas puede resultar muy ameno y mejorar nuestros resultados.

3. No pierdas la motivación

Si no recordamos cuál es nuestro motivo principal para estudiar, puede que nos perdamos por el camino. Los buenos hábitos de estudio nos conducirán a nuestros sueños, pero para eso no tenemos que perder de vista lo que deseamos. Puedes poner en tu lugar de trabajo notas para recordarte para qué estás luchando tanto. Enorgullécete de tu esfuerzo.

Es lógico que a veces tengamos momentos de flaqueza. Las cosas no siempre salen como nos gustaría. Esto puede generar una inmensa fuente de sentimientos negativos relacionados con la tristeza, la ansiedad y el estrés. No obstante, debemos ser constantes. Las malas rachas se pasan y el esfuerzo tiene sus recompensas.

4. Si algo va mal, busca ayuda

Si notas que tus esfuerzos no dan su fruto, no te vendrá mal buscar apoyo. Puedes contar tus problemas a tus familiares o amigos (sin perder la independencia). No sientas vergüenza, es probable que ellos se hayan sentido así alguna vez y puedan compartir contigo cuáles son sus buenos hábitos de estudio. Si el problema persiste y sospechas que tienes dificultades especiales con el aprendizaje, no dudes en consultar a un profesional.

5. Diviértete

Con la presión y las noches sin dormir se nos olvida disfrutar del proceso. Los hábitos de estudio exitosos nos permiten disponer de tiempo para ver el lado más satisfactorio de la educación. Todos los contenidos que nos dan dolores de cabeza pueden convertirnos en personas más formadas y competentes. Quién sabe si algún día nos resultarán elementales para sobrevivir. No olvides valorar los aspectos positivos de cada paso que des.

Muchas gracias por leer este artículo. Esperamos que te haya resultado inspirador y que logres adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si conoces algún método que quieras compartir o deseas hacer alguna otra aportación, no dudes comentar.

Método Doman para enseñar a leer a bebés ¿Es tan bueno como parece?

El método Doman para enseñar a leer a bebés y a niños ya cuenta con muchísimos seguidores en todo el mundo que confían plenamente en el programa para enseñar a sus bebés a ser unos genios. Pero; el Método Doman, ¿es tan bueno como parece? En este artículo la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te expone los principios del programa, y te invita a que reflexiones de forma responsable antes de empezar a utilizarlo con tu bebé.

Método Doman

Método Doman: ¿Qué es?

El Método Doman recibe su nombre de su creador Glenn Doman, y su equipo de Investigación en los años 50 en Philadelphia (EE.UU).

Originariamente, el método Doman se creó para ayudar a niños con parálisis cerebral, pero tras una serie de resultados satisfactorios, Doman decidió extrapolar su uso al resto de niños, modificando y completando el programa.

En su libro “Cómo enseñar a leer a tu bebé”, afirma que el método tradicional de enseñanza de la lectura por medio de sílabas es erróneo, ya que sostiene que un bebé antes de los 3 años es capaz de aprender a leer si es expuesto a letras suficientemente grandes.

En el método Doman el objetivo es potenciar el aprendizaje, aprovechando al máximo y tempranamente la disposición natural y espontánea de los bebés para el aprendizaje. Mediante la estimulación de diferentes áreas sensoriales, se pretende el desarrollo integral y máximo del bebé; desde el plano intelectual, pasando por el físico, emocional y social.

Glenn Doman fundó en Philadelphia el Instituto para el Potencial del Desarrollo Humano, iniciando de esta manera lo que él y sus discípulos denominan una “revolución pacífica”.

Método Doman para enseñar a leer a bebés y niños

Método Doman: ¿En qué consiste el Programa?

Actualmente se ha situado como uno de los programas alternativos de educación infantil que más adeptos utilizan y confían para educar a sus hijos desde casa, como complementación a la educación reglada en colegios.

El Dr. Doman parte de la base de 5 principios en el desarrollo del Método Doman:

  1. Desarrollar la atención y estimulación temprana en los niños para prevenir posibles deficiencias, facilitar los procesos de enseñanza y los procesos de aprendizaje y aminorar las diferencias de desarrollo.
  2. Los niños de corta edad quieren y pueden aprender.
  3. El cerebro infantil es capaz de absorber gran cantidad de información.
  4. El proceso de aprendizaje tiene que ser divertido.
  5. Se tienen que seguir las instrucciones al pie de la letra.

El método Doman se subdivide a su vez en varias áreas; como son el Programa de lectura, el Programa de Inteligencia, el Programa musical, el Programa de escritura, el Programa de matemáticas, el Programa de excelencia física y el Programa de segundo idioma.

Estos programas se basan en inputs (entrada de información) y outputs (salida de información) con el que el niño demuestra la adquisición de un nuevo conocimiento. Los inputs que presentamos son de cualquier naturaleza, pueden ser inputs sensoriales, visuales, auditivos, etc.

A través de éste articulo voy a intentar que conozcas un poquito más acerca del Programa de Lectura, ya que es el más extendido y el que goza de mayor reputación.

Quiero señalar que el método Doman no cuenta con ninguna evidencia científica; esto quiere decir que no hay estudios que avalen su eficacia o no.

Es tarea y responsabilidad de cada padre el valorar los diferentes programas alternativos educacionales y decidir de manera sabia si utilizarlos o no con sus hijos.

El programa de lectura del Método Dolman

El programa de lectura del método Doman se basa en que el bebé puede aprender cómo se interrelacionan las letras sin necesidad de haberse aprendido ya el abecedario. De este modo, el método Doman consiste en la presentación de una serie de bits.

Los bits son unidades de información, que los padres presentan en modo de gráficos o cartulinas. Es imprescindible que el tamaño del bit presentado sea acorde a la madurez visual del bebé, y el tipo de letra y el color deben ser adecuados. Para que el bit funcione como estímulo deberá ser novedoso, representar sólo un dato y el niño tiene que enfrentarse por primera vez a él. Por ejemplo si ofrecemos como bit la palabra silla, y el niño ya sabe lo que es una silla, éste caso no funcionaría como estímulo.

¿Cómo aplicar el programa de lectura del método Doman?

Para que el método funcione, Doman insiste en que hay que ser muy riguroso. Si quieres ponerlo en práctica, presentarás a tu bebé una serie de cartulinas con palabras (bits de inteligencia) escritas con letras grandes y que pertenezcan a una misma categoría (jardín: flores, perro, árbol, columpio…) y repetirlo durante 3 veces al día.

  • Tienes que escoger 5 series de 5 bits cada uno.
  • Entre bit y bit de inteligencia no dejes pasar más de un segundo.
  • Tras la exposición de una serie completa, deja unos segundos y empieza con la siguiente.
  • Finaliza la exposición de los bits alabando la conducta de tu hijo.
  • Nunca le examines.

A tu hijo le vas a presentar estos ejercicios como un juego, y le leerás en voz alta y clara cada cartulina. Es imprescindible que estas sesiones sean muy breves para que el niño no pierda su atención o de lo contrario no surtirá ningún efecto. Es mucho más beneficioso que el bebé se quede con ganas de más, y que hagamos estos ejercicios de una manera lúdica y divertida.

El Método Doman: Ventajas y desventajas

Ante todo prudencia. Puede que tras leer este artículo se te ilumine la cara y quieras hacer de tu bebé el próximo Einstein.

No existen las fórmulas mágicas, y desde luego, el Método Doman no es una excepción. Hay que tener en cuenta que este programa ha sido diseñado para desarrollar el potencial de tu bebé de una forma temprana, por lo que debes ser prudente al creer que si lo aplicas, la inteligencia de tu hijo aumentará drásticamente. La Teoría de Piaget determina las diferentes etapas del desarrollo de los niños.

Invito a todos los papás y futuros papás a una reflexión mesurada antes de volveros “Domaníacos”. ¿¡Realmente es tan importante para ti que tu hijo sepa leer con 12 meses?! Si queremos criar a un niño inteligente, tal vez nos interese conocer estos consejos.

Si tu objetivo primordial es realmente estimular a tu bebé de una forma temprana, y enfocar el programa como una diversión lúdica más que una clase magistral, entonces puede que el programa te sirva para algo.

Si lo que quieres es presumir de hijo precoz y para ello lo vas a atosigar con cartulinas desde que se levanta, mejor olvídate de este método. Ya que si tu único objetivo es que tu bebé aprenda a leer lo más pronto posible, vivirás frustrado a la espera de resultados y le contagiarás esa frustración a tu bebé, que lo percibirá aunque sea muy pequeño, no lo dudes.

Y esta frustración puede ser muy perjudicial para tu pequeño, y conseguir efectos devastadores con los próximos aprendizajes, así que mucho cuidado.

Método Doman: ¿Es tan bueno como parece?

Desde mi punto de vista como neuropsicóloga, creo que el verdadero aporte beneficioso de este método es la relación de cariño, vínculo emocional, y el tiempo que vamos a dedicar a estar con nuestro bebé, más que quizá los resultados mesurables que pueda producir la aplicación del método Doman.

Insisto en que no hay evidencia científica ni empírica que respalde la efectividad del Método Dolman. Pero si podemos quedarnos con características y premisas que propone, que desde el punto de vista científico y neuropsicológico pueden ser muy beneficiosos para tu bebé.

Si tu bebé pasa tiempo contigo, varias veces al día, oyendo tu voz y tu tono cariñoso, será muy beneficioso para crear una vinculo emocionalmente sano con él. Además, tu pequeño no reclamará tu atención tan continuamente ya que aprenderá que por muy ocupado o ocupada que estés vas a sacar varios ratitos al día para “jugar al juego de las cartulinas”. Descubre como mejorar la autoestima de los niños.

Si reforzamos cada sesión al finalizar alabando la conducta y no los resultados obtenidos, podremos incidir de manera directa en la autoestima de nuestro bebé y en su percepción de autoeficacia. Es muy importante que nuestros elogios vayan dirigidos a su actitud: “¡Qué atento has estado cuando mamá/papá hablaba…!” “Me gusta mucho cuando te sientas a escucharme….”

Te recomiendo que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta. En el conocerás la importancia que tienen tus palabras en el desarrollo emocional e intelectual de tu bebé.

“Si realmente eres un padre responsable, sabrás obtener lo mejor de este programa para mejorar tu vínculo emocional con tu bebé, y desarrollar su curiosidad y sus ganas de aprender de una manera divertida y enriquecedora para los dos”

Si quieres más información de este programa, puedes encontrarla aquí. ¡Espero que os sirva de ayuda!

Recuerda ante todo que tu bebé es un niño, y no le pidas ni exijas más de lo que puede ni debe hacer…

No exijas a tu hijo más de lo que debe hacer

11 consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para conocer y manejar nuestras emociones y para poder interpretar los sentimientos de los que nos rodean. Es vital aprender a usar la inteligencia emocional desde que somos pequeños, para poder interactuar con los demás con seguridad y tener confianza en nosotros mismos. Por eso queremos darte una lista de 11 consejos para que ayudes a tus hijos en el desarrollo de esta capacidad.

Consejos para desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos

1. Ayúda a tus hijos a expresar sus sentimientos

Muchas veces los niños no saben controlar sus emociones y llegan a gritar o a romper cosas. Es importante que les hagamos saber que hay otras formas de lidiar con nuestras emociones y que es preferible expresar lo que sienten hablando antes que con una rabieta.

2. Enséñales a fijarse unas metas

Ayuda a tus hijos a que se pongan sus propios objetivos y a ser constantes y responsables para cumplirlos.

3. Cultiva su empatía

Si quieres conseguirlo, tendrás que preguntarles sobre los sentimientos de los demás: ¿por qué crees que tu hermano está triste? ¿Crees que eso hace a tu madre feliz?

4. Favorece la comunicación con tus hijos

Es muy importante enseñar a los niños a expresarse y a preguntar las cosas que no entienden. Aprender a dialogar es un pilar básico de la educación infantil.

5. Controlar sus enfados

Los niños necesitan sobre todo cariño y afecto hasta que llegan a los 18 meses, así consiguen sentir seguridad para adaptarse a su entorno, manejarse y controlar sus miedos. Aunque hay que saber que pasados los 6 meses van a comenzar el desarrollo de emociones como la ira, por lo que también es importante enseñarles a controlar sus reacciones y a rectificar sus malos actos. Es necesario establecer unos límites y dialogar con los niños para razonar con ellos y que aprendan a controlar sus enfados.

6. Enséñales a reconocer emociones

Los niños empiezan a interactuar de forma más abierta cuando llegan a los 2 años, esta es la edad indicada para enseñarles a reconocer emociones básicas como la alegría y la tristeza. Para ello puedes mostrarles fotos o dibujos de caras y preguntarles qué emociones ven en ellos, así desarrollarán mejor su empatía y aprenderán a relacionarse.

7. Enséña a tus hijos a escuchar

Haz que tus hijos aprendan a escuchar y a no interrumpir mientras otros están hablando. Enséñales a escuchar activamente hablándoles con calma y preguntando si han entendido las cosas que les acabas de contar.

8. Muéstrales las emociones secundarias

Cuando un niño cumple 10 años, empieza a experimentar más emociones secundarias como la vergüenza y el amor. Hay que ser abierto a la hora de hablar de estos temas y tener una buena comunicación entre padres e hijos.

9. Intenta que el diálogo con tus hijos sea democrático

Hay que enseñar a los niños a que den su brazo a torcer y a admitir cuando otra persona tiene razón. Aprender a llegar a un acuerdo es algo muy importante para la vida familiar y adulta.

10. Aníma a tus hijos a interesarse por los demás

Haz que se preocupe por los sentimientos de los que le rodean, que llegue a interesarse por lo que siente su familia, para que con el tiempo pueda aprender a ser más empático con los que le rodean en otros ámbitos sociales.

11. Asegúrate de que tengan confianza para expresar sus emociones

Hay que dar seguridad a los niños para que puedan expresar sus preocupaciones y sentimientos, lo que les pone tristes y lo que les hace felices. Esto les enseñará a desenvolverse mejor en el colegio y en su entorno.