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Las 15 habilidades sociales que mejorarán tu día a día

La naturaleza del ser humano es social, es decir, mantenemos relaciones recíprocas con quienes nos rodean. El funcionamiento de cada individuo, el de la sociedad en general e incluso la garantía de la supervivencia dependen de estas relaciones. Es por ello que estas deben ser buenas, armónicas, equilibradas. Sanas. ¿Podemos conseguirlo? ¡Claro! Las habilidades sociales son la clave. Conocerlas y desarrollarlas aseguran un mayor éxito en nuestros nexos con los demás. ¿Cómo? Tan solo hay que seguir leyendo.

¿Qué son las habilidades sociales?

Habilidades sociales: definición

Se definen como herramientas de comunicación, un conjunto de conductas con las que establecemos interacción con otras personas. Nos permiten relacionarnos de un modo práctico, ventajoso y productivo para ambas partes.

Las habilidades sociales no están determinadas por el nacimiento, sino que se pueden adquirir, desarrollar y mejorar a lo largo de la vida. Conseguir perfeccionarlas conlleva entrenamiento y esfuerzo. Y, como el resto de aprendizajes, dependen mucho de la sociedad y la cultura en la que estamos inmersos.

Pero no solo es importante dominarlas, sino también saber distinguir los momentos y lugares propicios para llevarlas a la práctica. Hablamos de competencia social.

¿Para qué sirven las habilidades sociales?

Podemos llegar a pensar que, al fin y al cabo, las habilidades sociales no son tan importantes. Error. La imagen que proyectamos de nosotros mismos, las relaciones de diferentes tipos que vamos forjando a lo largo de nuestra vida o los éxitos en el trabajo dependen de ellas. Además, evitan la tan odiada ansiedad que nos generan las situaciones sociales nuevas o complicadas.

En otras palabras, las habilidades sociales determinan en gran parte nuestra felicidad.

Clases de habilidades sociales

Se diferencia entre habilidades sociales básicas y habilidades sociales avanzadas. Mientras que las primeras se enfocan a aquellas conductas que no requieren mucho esfuerzo (preguntar, escuchar, presentarse, etc.), las segundas ya exigen algo más de dominio (persuadir, disculparse, opinar, etc.).

A continuación, mostramos otro tipo de clasificación donde la importancia reside en el contenido de la comunicación.

1. Respeto

A todos nos gusta que nos muestren respeto hacia nuestra forma de pensar, nuestras ideas, nuestros valores, nuestras creencias. Cuando es así, estamos más dispuestos a relacionarnos de un modo más positivo.

Se pueden expresar opiniones diferentes siempre y cuando se tenga en consideración a la otra persona. Si se le falta al respeto, esta suele sentirse atacada, lo que empeora la calidad de la relación.

2. Cortesía

Esta habilidad se encuentra estrechamente relacionada con la anterior. La educación y la amabilidad son fundamentales para conseguir el agrado de los demás y, por tanto, unas buenas relaciones con ellos.

3. Paciencia

Es una herramienta muy útil para no perder los estribos y molestarnos ante cualquier cosa que salga de nuestro agrado. Recapacitar a tiempo puede evitar conflictos motivados por ataques de ira.

4. Empatía

La Real Academia Española define la empatía como la «capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos». Es lo que coloquialmente denominamos «ponerse en el lugar del otro», llegar a armonizar con sus pensamientos y/o sentimientos a través de la Inteligencia Emocional.

5. Credibilidad

Está muy relacionada con la confianza, así como con la persuasión. La credibilidad no es un rasgo del emisor, sino una característica atribuida por el receptor. Esto significa que está constituida por lo que interpreta este receptor sobre lo que ve en la otra persona.

Se puede construir mostrando competencia y experiencia, así como sinceridad. Mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es vital para que no se dañe nuestra credibilidad.

Tipos de habilidades sociales

6. Mentalidad positiva

Podemos ver el mundo de manera muy diferente si lo enfocamos de un modo negativo a si lo hacemos de forma positiva. Esta última perspectiva hace que se afronten las distintas circunstancias con optimismo, lo que proporciona un mayor bienestar emocional.

Las personas suelen huir de aquellas que son muy negativas. Adoptar el optimismo como forma de vida constituye una ventaja en todos los sentidos.

7. Escucha activa

Solemos confundir «oír» con «escuchar». No es lo mismo escuchar y prestar atención a la otra persona que estar oyendo pero pensando más bien lo que vamos a responder. Muchas veces, nos centramos más en esta última opción.

Para inclinar la balanza hacia la escucha activa, debemos procurar centrarnos también en el lenguaje no verbal de nuestro interlocutor, así como captar y conectar con las emociones que nos está transmitiendo.

8. Saber expresarse

Es difícil relacionarse adecuadamente con otras personas si no somos capaces de expresarnos como querríamos. Un lenguaje verbal claro es la clave, pero también lo son respetar los tiempos en los diálogos, la improvisación, los ejemplos o la vocalización. Por supuesto, esto se extiende a la lectura y escritura, básicas en nuestra sociedad.

Esta habilidad incluye iniciar una conversación, la formulación de preguntas, dar las gracias y la presentación de nosotros mismos o de otras personas en diferentes contextos.

9. Asertividad

Consiste en la expresión de la opinión, los intereses y deseos de uno mismo sin provocar conductas agresivas, de rechazo o huida en el otro. La persona asertiva siempre respeta a los demás, es capaz de decir «no» cuando es necesario y sabe expresar las emociones positivas y negativas.

Además de ser una habilidad social fundamental para una comunicación eficiente, contribuye en gran manera a la satisfacción con nosotros mismos.

10. Pedir ayuda

Aunque puede parecer fácil en un principio, no lo es tanto en realidad. No siempre estamos dispuestos a admitir que necesitamos que nos echen una mano, que no lo sabemos todo. Ser capaces de pedir ayuda no nos hace menos válidos, ¡al contrario! La humildad favorece, no solo las interacciones con otras personas, sino también la efectividad en nuestras tareas.

Uso de habilidades sociales y éxito

11. Apertura de mente

Entendemos por estereotipo la percepción desmesurada y simplificada de un individuo o un grupo que comparte características, habilidades y/o cualidades similares, y que se basa en estas para justificar ciertos comportamientos. Los estereotipos parten de los prejuicios, es decir, de conceptos formados de antemano en nuestras mentes que también suelen distorsionar la percepción.

Estos dos términos encajan dentro de lo que conocemos como una «mente cerrada». Aquí, la intolerancia, la rigidez y el fanatismo, entre otros, influyen negativamente en las relaciones con los demás. Por eso es vital trabajar en la apertura de la mente para conseguir una adaptación óptima al entorno.

12. Regulación emocional

Para poder regular nuestras emociones, primero debemos tener conciencia de ellas. Es importante conocernos a nosotros mismos, identificar las emociones que sentimos y por qué aparecen. Una vez conseguido esto, es más fácil ser capaces de alcanzar un equilibrio y control saludables.

13. Validación emocional

Se define como la expresión del entendimiento y la aceptación de las emociones del otro. Al conseguir que la otra persona se sienta comprendida, reconocida y aceptada, se favorece que aumente su confianza hacia a nosotros. Esto significa que probablemente nos hablará más acerca de sus pensamientos y de sus sentimientos.

14. Compasión

La primera regla para mostrar compasión es aceptar que todos cometemos errores, y que muchas veces estos no se deben a haber actuado con maldad. Aceptar a los demás tal y como son y perdonar sus equivocaciones no solo hace que se sientan bien ellos, sino también nosotros mismos.

15. Negociación y persuasión

La habilidad de negociación es fundamental a la hora de evitar los conflictos. Si el conflicto ya ha surgido, también es muy importante para la resolución de problemas de un modo sano y eficaz.

En cuanto a la persuasión, se centra más en cómo uno es capaz de influir en las opiniones y/o actitudes de los demás. Normalmente, mostrar una ausencia de interés personal e incluso hablar en contra de los propios intereses (entre otras técnicas) suele resultar muy efectivo. Y es que la manipulación no siempre debe ir acompañada de connotaciones negativas, sino verse como una oportunidad de obtener el máximo beneficio recíproco de una interacción.

¿Es importante desarrollar las habilidades sociales?

Por supuesto. Como hemos aprendido, influyen a la hora de desenvolvernos en la vida diaria. Recordemos que somos seres sociales, conseguir unas relaciones beneficiosas nos permite avanzar como personas y dentro de la sociedad. E, indudablemente, alcanzar estos objetivos mejorará nuestra autoestima.

Por otra parte, las habilidades sociales nos alejan de las actitudes pasivas hacia nuestro alrededor. Estas tienen lugar cuando no expresamos nuestros deseos y siempre hacemos lo que los demás quieren, cuando no defendemos nuestros intereses y siempre deciden por nosotros, cuando ignoramos las oportunidades y la lucha por nuestras metas. También evitan que nuestra conducta sea agresiva, rehuyendo las amenazas, los gritos, las imposiciones y las faltas de respeto.

Trastornos psicológicos con posible déficit en habilidades sociales: TDAH, Dilsexia, Autismo

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

Quienes padecen TDAH no suelen saber cómo relacionarse de un modo adecuado en los diferentes contextos. Problemas con la impulsividad y el autocontrol hacen que no sea tan fácil para ellos controlar las emociones, inhibir ciertas conductas, demorar otras, mantener el orden, respetar turnos o el espacio personal de otros, respetar las normas o guardar secretos. La mayoría de las veces son rechazados por su grupo de iguales, y se termina originando un aislamiento voluntario.

Es recomendable explicarles cómo hay que interactuar de forma positiva con otras personas, ejemplificando o mediante un role-playing. Hacer que el niño experimente lo que se siente ante conductas inadecuadas puede llegar a ser muy útil para este aprendizaje.

La empatía constituye un factor de protección frente a las posibles conductas antisociales. Mejora el autoconcepto, la autoestima, el ambiente familiar y escolar, así como la salud mental y el éxito académico.

También es importante el entrenamiento en comunicación asertiva. Aprenden a expresar críticas de manera adecuada, a transmitir apropiadamente sus emociones (previa psicoeducación de las mismas) y deseos, y a resolver conflictos de forma satisfactoria.

Dislexia

El principal problema en la dislexia se centra en las dificultades con el lenguaje y, por tanto, para expresarse. El efecto se acentúa si deben emitir una respuesta rápidamente. No interpretan bien el lenguaje no verbal ni las expresiones faciales, así como las bromas y el sarcasmo. Las abreviaciones de las palabras tampoco son su fuerte, de modo que se sienten inseguros con formas de comunicación tales como el WhatsApp.

Con todo esto, les resulta complicado hacer y mantener amigos, integrarse con sus iguales. Una vez más, la autoestima es una de las grandes afectadas.

La enseñanza es clave para animarlos a mejorar. Darles tiempo para pensar en sus respuestas suele ser una gran alternativa para que adquieran confianza ante su propia comunicación. Los juegos de memoria y de adivinación de estados de ánimo a partir de señales sociales también les ayudan mucho.

Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Con el TEA se suele fallar en las reglas implícitas del comportamiento social. El aprendizaje incidental también es todo un reto, lo que significa que tienen dificultades en aprender de las experiencias. Además, su rendimiento es muy pobre en la Teoría de la Mente, consistente en otorgarles a los demás pensamientos y sentimientos propios, diferentes a los de uno mismo.

También se ven afectadas las habilidades conversacionales y de juego cooperativo, puesto que les resulta difícil respetar los tiempos de habla y escucha, así como saber ganar y perder, unirse a las reglas de juegos de otros, etc. No entienden muy bien el concepto de empatía ni gestionan adecuadamente los propios sentimientos ni los de los demás.

El entrenamiento en habilidades sociales en personas con TEA se asemeja mucho a lo que ya hemos visto: psicoeducación, ejemplos, ensayos, interpretación de papeles, provocar la petición de ayuda, colocar un cartel con las normas de la casa, etc. El deporte y la musicoterapia también parecen adecuados para este tipo de perfiles.

Como siempre, es recomendable acudir a un especialista para lograr un mayor éxito. Cada caso es único, con sus necesidades particulares.

Algunas estrategias para entrenar las habilidades sociales

  • Escucha sin juzgar.
  • Trata de averiguar las verdaderas necesidades de tu interlocutor. Los porqués son muy importantes.
  • Habla menos de ti mismo y más del otro. Esto le produce placer y, por tanto, agrado.
  • Utiliza la comunicación emocional. En ella se habla desde el punto de vista de las experiencias y emociones propias, y estas no se pueden discutir.
  • Procura hacerle sentir al otro que está siendo escuchado.
  • Para fortalecer una relación, mantén un contacto continuado, como mínimo cada quince días. Si no puede ser en persona, las llamadas telefónicas o el WhatsApp son instrumentos muy útiles.
  • Reconoce tus emociones negativas en voz alta, pues tratar de ocultarlas o suprimirlas solo hará que se vuelvan más fuertes.
  • Utiliza una postura corporal de poder. En una investigación sobre la postura corporal dominante se demostró que esta influye significativamente en la conducta y el estado de ánimo.
  • Céntrate en las cosas que has conseguido y no en aquellas que crees que te faltan.
  • No esperes a sentirte confiado antes de actuar, pues actuar te hará sentirte confiado.
  • Habla de tus necesidades reales para conseguir el agrado y la empatía de los demás. Esto hará que mejores tu asertividad.
  • No temas al «no». Es necesario para preservar los propios deseos y no ceder siempre a que decidan por nosotros, en especial cuando estamos en desacuerdo.
  • No temas al contacto personal. Tocar ligeramente el brazo o el hombro de tu interlocutor transmite confianza. Pero, ¡ojo!, siempre respetando los espacios.

Inteligencia Emocional: entrena tus emociones

Todos conocemos el concepto de Inteligencia Emocional, pero ¿cómo la entrenamos?. Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro día a día. ¿De qué manera influyen las emociones en nuestras decisiones diarias? ¿en las decisiones de nuestro trabajo ponemos en marcha nuestra Inteligencia Emocional? ¿y en la educación de nuestros hijos? La Inteligencia Emocional es una capacidad con la que nacemos pero que se debe trabajar cada día. En este artículo aprenderemos nuevas maneras de conocer nuestras emociones.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional?

¿Qué es la Inteligencia Emocional? 

El concepto de inteligencia emocional ha sido definido de múltiples maneras, sobre todo debido a los dos términos que la forman: inteligencia y emoción. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, aprender a través de nueva información y crear nueva información. Por otro lado, la emoción es una alteración del ánimo producido por factores externos (al recibir una sorpresa, al darnos una noticia…) o internos (cuando nos preocupa alguna cosa, tenemos un mal día…), y en base a este acontecimiento nuestro cuerpo produce una acción adaptativa. Por tanto, la inteligencia emocional sería la capacidad de conocer y gestionar nuestras propias emociones, y reconocerlos tanto en nosotros mismos como en los demás.

El termino fue popularizado por Daniel Goleman, pero este concepto surgió hace varias décadas y tiene sus inicios con Thorndike quien la define como la habilidad para comprender y dirigir a las personas. Goleman divide la inteligencia emocional en cinco componentes: autoconciencia, autorregulación, automotivación, empatía y habilidades sociales.

 Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar. Frederick Dodson

Este concepto también fue incluido dentro de la teoría de las inteligencias múltiples, en las dos inteligencias denominadas intrapersonal e interpersonal. La inteligencia intrapersonal es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos y dirigir nuestra propia vida. Por otro lado, la inteligencia interpersonal es la capacidad de percibir, en base a personas o factores externos, diferencias en relación a sus estados de ánimo, motivaciones o temperamento.

En definitiva, la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para procesar la información sensorial y, adaptar nuestra conductas y pensamiento a una determinada situación o contexto.

Elementos de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está formada por cinco componentes:

Autoconocimiento emocional

Es el conocimiento de nuestras propias emociones y en cómo estas nos afectan. Es importante reconocer como nuestro estado de ánimo puede influir en nuestros comportamientos, nuestra capacidad, y cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles.

Autocontrol emocional

Es la capacidad que nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y llegar cómo poder llegar a dominarla. Esta habilidad permite detectar cómo son nuestros patrones emocionales y cómo actuar ante ellos.

Automotivación 

Consiste en la capacidad para enfocar las emociones hacia unos objetivos, y así ser capaces de mantener la emoción durante todo el proceso. Es importante esta iniciativa para la proactividad y para la resolución de imprevistos.

Reconocimiento de emociones en los demás o empatía

La empatía es la habilidad para la detección de emociones ajenas. Esta aptitud nos permite establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas que nos relacionamos en nuestro entorno.

Relaciones interpersonales  o habilidades sociales

El establecer buenas relaciones con los demás es importante para la propia felicidad y salud emocional. Para ello es importante no sólo la capacidad de empatía, sino otras habilidades sociales más como la asertividad, la escucha activa…

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Tipos de Inteligencia Emocional

Cuando hablamos de inteligencia emocional podemos hacer referencia a dos tipos de inteligencia: inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal o personal.

La inteligencia interpersonal implica la capacidad de establecer relaciones con otras personas. En cambio, la inteligencia intrapersonal es el conocimiento de uno mismo y todos los procesos relacionados, como la autoconfianza ya automotivación.

La inteligencia intrapersonal o personal

Está formada por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Para ello tendríamos que tener en cuenta cuatro componentes:

  • Conciencia de uno mismo: tomar conciencia de uno mismo y de nuestras capacidades (fortalezas y debilidades), nuestras emociones e impulsos, cómo influyen en los demás nuestras emociones y conductas.
  • Autorregulación o regulación de nuestras propias emociones: es la habilidad de gestionar nuestras propias emociones e impulsos para enfocarlos hacia un foco concreto. Para ello es importante tomar conciencia de nuestra responsabilidad, darnos un tiempo para responder ante los demás (no acción-reacción), encontrar soluciones, afrontar las situaciones etc.
  • Automotivación: capacidad de alcanzar y mantenerse en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, hacer frente a los problemas y encontrar soluciones.
  • Autorrefuerzo: bondad y pericia para darse recompensas ante determinadas situaciones y de esta manera conseguir mantener la motivación, un estado de ánimo adecuado etc.

La inteligencia interpersonal

Está compuesta por otras competencias y habilidades que determinan el modo en que nos relacionamos con los demás:

  • Empatía: es una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando también la comprensión de los motivos de su comportamiento. Este rasgo nos permite prevenir importantes conflictos. No nacemos siento empáticos, sino que vamos adquiriendo esta capacidad en nuestro desarrollo emocional y social comenzando a desarrollarse desde nuestra infancia. La empatía presupone tres condiciones básicas: vivir como pensamos, aceptación incondicional positiva del otro y esfuerzo por ponernos en el lugar del otro sin dejar de ser uno mismo.
  • Habilidades sociales: Es la cualidad que tenemos para relacionarnos con los demás. Dentro de estas habilidades nos encontramos la asertividad que es una estrategia de comunicación que nos permite defender nuestros derechos y expresar nuestra opinión, gustos e intereses, de manera libre y clara, sin agredir a otros y sin permitir que nos agredan.

Cómo se utiliza la Inteligencia Emocional

El propósito final de todas nuestras acciones como ser humano es la búsqueda del equilibrio emocional. El balance a nivel emocional se obtiene cuando cada emoción y sentimiento crea en nosotros la función para la cual ha sido desarrollada. Por ello es importante el saber distinguir entre nuestras diferentes emociones, saber trabajarlas, aceptarlas y expresarlas.

La importancia del trabajo de la inteligencia emocional se debe a la necesidad de encontrar una estabilidad ante las diferentes situaciones de nuestro día a día. Por ejemplo, ¿qué hacer ante un enfado? Una persona con inteligencia emocional sabría que el enfado tiene como objetivo el poner límites o tomar decisiones y trabajaría en el enfoque hacia ello. También aprenderían a expresar el enfado de manera saludable tanto para sí mismo como para los demás.

La inteligencia emocional ha sido relacionada positivamente con otros conceptos muy importantes. Se ha establecido que las personas con alta inteligencia emocional presentan una mayor extraversión, mayor amabilidad, mayor estabilidad emocional, mayor apertura o conciencia. En cambio, se relaciona de forma negativa con el neuroticismo, consumo de sustancias y problemas psicosociales. En relación con otros conceptos, si presentamos un nivel adecuado de inteligencia emocional se observará:

  • Confianza
  • Curiosidad
  • Intencionalidad
  • Autocontrol
  • Creatividad
  • Capacidad de comunicación y cooperación con los demás: mejora las relaciones personales y ayuda a desarrollar la empatía, la integridad y el respeto hacia los demás.

En definitiva, la inteligencia emocional es una herramienta con la cual obtenemos un mejor funcionamiento emocional en nosotros mismos, y el establecimiento de mejores relaciones sociales con los demás.

Tipos de Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional está compuesta por diferentes factores. Solovey lo clasificó denominándolo “esferas de la inteligencia emocional”: conocer las propias emociones, manejar las emociones, la propia motivación, reconocer las emociones de los demás y manejar las emociones.

Entrenamiento de la Inteligencia Emocional

El entrenamiento de la inteligencia emocional no suele ser un proceso único, sino que aparece de manera complementaria a un desarrollo dividido por fases donde se trabajan todas las emociones. Aquí se trabajan los tres pilares fundamentales de la psicología, entre ellos, las sensaciones enfocadas desde la educación emocional y el entrenamiento en inteligencia emocional.

El proceso de puede dividir en 4 etapas:

1. Educación emocional

Es muy importante el procedimiento de psicoeducación donde se aclararía lo que es una emoción, la evolución de éstas y cómo sacarles provecho.

2. Conciencia de la localización de las emociones

Las emociones forman parte de nuestro cuerpo y es importante detectarlas en nuestro cuerpo para escucharlas y aprender a gestionarlas. Por ejemplo: el enfado a veces se detecta por un pequeño dolor de cabeza y la tristeza se detecta como un vacío en la zona del estómago. Aunque tenemos que tener en cuenta que esto es algo muy personal por lo que el terapeuta tiene que individualizar mucho el proceso y ayudar a cada persona a crear su propia enciclopedia de las emociones.

3. Regulación emocional

Esto se llevaría a cabo a través de herramientas psicológicas, como ejercicios de liberación de enfado, aceptación de las emociones (Mindfullness), etc

4. Aprendizaje en habilidades sociales

Dentro de estas habilidades incluiríamos las que hemos hablado anteriormente en el artículo. Principalmente se trabajaría la asertividad y la empatía, redirigiéndolo hacia otras situaciones que hayan surgido a lo largo de las sesiones de terapia. Por ejemplo: cómo gestionar una discusión, tomarme un tiempo para contestar etc.

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¿Por qué entrenar la Inteligencia Emocional?

Entrenar la inteligencia potencia muchas de nuestras capacidades como hemos visto anteriormente. Estas ventajas no sólo se presentan a nivel individual sino también a otros niveles.

Ventajas de la inteligencia emocional para el trabajo

Tenemos que tener en cuenta la variable emocional en el trabajo organizacional. Durante mucho tiempo las emociones han sido ignoradas en el contexto laboral ya que sólo se ha tenido en cuenta que un trabajo está bien hecho en base a pruebas de desempeño (técnica del trabajador) o de su currículo (preparación académica).

En la actualidad las empresas no sólo buscan competencias profesionales, sino también competencias personales, entre ellas destaca la inteligencia emocional y otras capacidades que también se podrían englobar dentro de inteligencia emocional.

En el entorno laboral actual, caracterizado por un ambiente altamente competitivo y una fuerte presión por los resultados y la eficacia, algunos de los aspectos más demandados por las empresas son: tener capacidad de escucha activa y comunicar de manera efectiva, creatividad ante obstáculos y capacidad de resiliencia, capacidad para trabajar en equipo, para negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del contexto laboral, confianza en uno mismo, motivación para trabajar…

Como podemos ver, engloba aspectos de la inteligencia emocional, es decir, la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.

Muchas empresas se han dado cuenta de que es importante que sus trabajadores conozcan y controlen sus emociones, y sepan reconocer las de los demás. Por ello a día de hoy se realizan actividades en la empresa para incrementar esta capacidad en sus trabajadores.

Las ventajas de la aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones:

  • Optimizar el desenvolvimiento laboral y la productividad
  • Mejora la comunicación y el trabajo en equipo
  • Reduce el nivel de conflicto entre trabajadores y trabajadores con empresa.
  • Mayor adaptación en los procesos de cambio en la empresa (mayor flexibilidad).
  • Disminuyen los abandonos de puesto de trabajo y despidos.
  • Mayor autoestima grupal, incremento en la satisfacción personal y el rendimiento general

Importancia de educar la inteligencia emocional desde la infancia

Es positivo educar a los niños en emociones porque durante los primeros años de vida es destacable la plasticidad cerebral. En esta etapa se producen experiencias y aprendizajes muy importantes para el enriquecimientos y adecuado desarrollo de la cognición y la afectividad.

Educamos a nuestros hijos a nivel intelectual, físico y social, pero es de igual importante la emoción. Es necesario enseñar al niño a expresar y manejar adecuadamente sus emociones a través del juego, y permitirles que vayan incorporando este aprendizaje en las situaciones de su vida cotidiana.

Importancia de la inteligencia emocional en el desarrollo infantil

Un niño o una niña con inteligencia emocional presenta una mayor confianza en sus capacidades, mantiene relaciones satisfactorias, comunica lo que piensa y lo que siente. Este tipo de niños tienen más en cuenta los pensamientos y los sentimientos de los otros, tiene recursos para la solución de conflictos etc. Esto a su vez influye en su desarrollo académico escolar. El progresivo desarrollo de la capacidad cognitiva en el niño permite que las emociones se conviertan en herramientas que ayudan a la atención y el uso del pensamiento de modo racional lógico y creativo.

Importancia de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es cada acto de aprendizaje consciente requiere la voluntad de sufrir una lesión a la propia autoestima. Es por eso que los niños pequeños aprenden tan rápido antes de ser conscientes de su propia importancia. Thomas Szasz.

Una herramienta que nos abre puertas y nos conduce hacia el desarrollo como individuos y como sociedad. Esta habilidad la podemos poner en práctica en muchos contextos y situaciones. Nos permiten conocernos un poco más cada día.

Podemos aprender y desarrollar a lo largo de nuestra vida esta capacidad, acercándonos hacia el autoconocimiento, la autorregulación, la motivación y las habilidades sociales.

¡Entrenar la inteligencia emocional es un paso más hacia la felicidad¡

Lenguaje corporal. Aprende 9 trucos de los políticos y ¡conquista el mundo!

Conocer el lenguaje corporal es imprescindible para ser un buen comunicador. ¿Sabías que más del 90% de lo que decimos lo expresamos con el cuerpo, y sólo un 10% lo acaparan las propias palabras? Conocer estos 9 trucos de lenguaje no verbal te ayudará a mejorar tanto tu lenguaje corporal, como aprender a descifrar correctamente lo que quieren decir los demás en realidad.

Lenguaje corporal: Aprende los trucos de los líderes políticos

Cierra los oídos y ¡Abre los ojos!

Habitualmente damos excesiva importancia al lenguaje verbal, prestando escasa o nula atención al lenguaje no corporal. Craso error. Cuando aprendamos el valor que hay en estos conocimientos, dejaremos de oír para ver, y de escuchar para sentir.

¿Cuántas veces has sentido que una persona no te inspira confianza, pero no sabes explicar por qué? Querido amigo; eso es tu intuición que te está mandando señales de alarma. Y habitualmente son muy certeras.

Esto ocurre cuando entre lo que dice una persona y lo que expresa su cuerpo hay contradicciones. Y tu intuición lo percibe, y lo que es más importante, lo rechaza. Podemos estar oyendo a una persona hablar con un discurso coherente e interesante para nosotros, pero no nos cala. Por otro lado, podemos estar ante un discurso que rechazamos, pero completamente cautivados por esa persona. ¿Qué es lo que está influyendo tanto en nosotros? El lenguaje corporal.

A través de este artículo descubriremos algunos trucos de lenguaje corporal de los líderes más carismáticos

La importancia de la comunicación no verbal

Los gestos, las miradas, la manera de andar y sentarse, el tono de voz…. Todo ello constituye el lenguaje no verbal. Este lo utilizamos de una manera absolutamente inconsciente, pero dice mucho más de nosotros de lo que pensamos.

Saber qué decir es tan importante como la forma de hacerlo. En menos de 30 segundos ante un desconocido, ya te has formado una primera impresión de él. Y generalmente, suele ser muy certera.

El lenguaje corporal es un lenguaje universal, de ahí que podamos extraer muchas conclusiones de una persona aunque esté hablando en polaco y no entendamos ni palabra de lo que dice. Como nuestro cerebro no se centra en escuchar el mensaje, se vuelve mucho más receptivo a cualquier movimiento que nos ofrezca información. Este es un proceso muy primitivo, y lo hemos heredado de nuestros antecesores.Si ellos no eran capaces de prestar atención al cuerpo del adversario, no estarían preparados para un ataque sorpresa…

Líderes como Kennedy, Nelson Mandela, Martin Luther King e incluso Hitler, han sabido manejar con perfección el lenguaje no verbal, para influenciar y persuadir a masas

Nuestros líderes saben jugar con el lenguaje corporal perfectamente, transmitiéndonos a cada momento sensaciones. Asesorados por sus gabinetes de imagen, cada movimiento que hacen está meditado y tiene un fin (Aunque como en la vida, unos lo hacen mejor que otros, y algunos ni con asesoramiento…)

9 Trucos de lenguaje de corporal y comunicación no verbal

Las manos y los movimientos que hacemos con ellas son un factor clave en nuestro lenguaje no verbal. Nos ponemos nerviosos cuando no podemos ver las manos de la gente. Desde un punto de vista evolutivo, es de sentido común: Teníamos que vigilar que la persona no llevara un arma en ellas…

1. Truco de lenguaje corporal: La cúpula

Juntar los dedos de ambas manos formando una cúpula es un gesto muy utilizado. Transmite que le persona está concentrada en el discurso. El triángulo que forma el antebrazo le da un aire de misticismo con efectos positivos en los oyentes.

2. Truco de lenguaje corporal: Dar palmaditas

Cuando colocamos la mano en el hombro o la espalda del otro, y le damos unas amistosas palmaditas, estamos mostrando condescendencia y dominio. Los líderes lo utilizan como truco de dominación. Es habitual ver entre saludos de ellos como el que va a recibir la palmadita retira el brazo casi imperceptiblemente hacia atrás y cuadra los hombros.

Truco de lenguaje corporal: Dar palmaditas

3. Truco de lenguaje corporal: Palmas hacia arriba o hacia abajo

Si en un discurso diriges las palmas de tus manos hacia abajo estás mostrando un control absoluto sobre tu discurso. Transmites decisión y poder.

Si por el contrario quieres transmitir confianza y cercanía, muestra las palmas de las manos, y eleva ligeramente el dedo pulgar. Infunde un sentimiento a los oyentes de honestidad. “¿Por qué iba yo a mentirles?” “No tengo nada que esconder”

Gesto muy característico de Obama, que además lo acompaña con camisas con las mangas muy ajustadas, con las que puede mostrar además parte de la muñeca.

Nunca dejes caer la mano hacia atrás doblando la muñeca, transmite inseguridad y debilidad y se carga el discurso.

4. Truco de lenguaje corporal: Abrazar a la audiencia

Con tus palmas vueltas hacia arriba, llévalas hacia afuera y hacia los lados para luego volver sobre tu torso. Este gesto batuta es muy utilizado en discursos cuando se quieres conectar a nivel emocional con la audiencia.

5. Truco de lenguaje corporal: Apretón de manos

Para los políticos es toda una competición. De cara al público y a la prensa, gana el que se le ve la mano en el apretón. Al que no se le ve, pierde.

6. Truco de lenguaje corporal: La importancia del cuerpo

Una anécdota que se cuenta acerca de Bush es como pasaba olímpicamente del protocolo y cuando recibía invitados en la Casa Blanca, se ponía a la izquierda de ellos en vez de a la derecha. Con esto conseguía acaparar todas las miradas y flashes él, mientras que al invitado lo forzaba a dar la espalda al público. Claro que luego también a él le pasaban cosas imprevistas…

7. Truco de lenguaje corporal: Las pequeñas olas

Gesto antiguo donde los haya, pero lo siguen realizando multitud de políticos. Al entrar o salir del atrio, hacen un gesto de reconocimiento o un guiño a la audiencia, de manera que visualmente se transmite un apoyo muy grande por parte del público hacia él.

8. Truco de lenguaje corporal: Jugar con los ojos

Ábrelos para resaltar lo que estás diciendo, y entreciérralos para mostrar decisión y firmeza. También sirve para retar a los oponentes de que no existe discusión alguna sobre ese punto.

9. Truco de lenguaje corporal: Las posturas congruentes

Una forma de análisis corporal divertida es fijarte en la posición corporal cuando hay un debate. Los líderes tienden a “igualar” sus posturas corporales cuando están de acuerdo, y te darás cuenta de que lo hace en forma de espejo.

El principio del todo: Los inicios del lenguaje no verbal

Este debate ha sido el primer debate político televisado en la historia. En 1960, J.F Kennedy y R. Nixon, protagonizaron lo que en su día impuso las bases de la política y el lenguaje no verbal. Nixon subestimó a J.F.K, se negó a maquillarse, se presentó con un traje gris que en aquellos entonces, con la televisión en blanco y negro no resaltaba nada, quedando así en segundo plano tras un Kennedy moreno del sol, con un traje oscuro, y con una pose y gestualidad muy estudiada. Hasta el punto de que consiguió la victoria. Tras la derrota, Nixon afirmó lo siguiente:

“Confiad plenamente en vuestro productor de televisión, dejadle que os ponga maquillaje incluso si lo odiáis, que os diga como sentaros, cuales son vuestros mejores ángulos o qué hacer con vuestro cabello. A mí me desanima, detesto hacerlo, pero habiendo sido derrotado una vez por no hacerlo, nunca volví a cometer el mismo error”

Os animo a que lo veáis y juguéis a encontrar algunos trucos de los que hemos visto anteriormente.

La clave siempre está en ser, hacer, y parecer….

Técnicas de asertividad para mejorar tus relaciones sociales

Seguro que al menos alguna vez has podido sentir que una conversación se te ha ido de las manos, que de repente te ves envuelto en una situación que no te gusta nada. Y, es más, no sabes ni cómo has llegado hasta ella… 

Alguna vez también habrás sentido que deberías haber dicho no a tiempo… que realmente no sabes porque sigues quedando con esa persona…

En el trabajo has podido aceptar culpas o responsabilidades que no te correspondían. ¿Te suenan demasiado estas situaciones? ¿Te sientes identificado con algunas o varias de ellas? 

Entonces quizás ha llegado el momento de que aprendas algunas técnicas que te permitan desarrollar tu asertividad para mejorar tus habilidades sociales

Técnicas de asertividad

En este post aprenderás a identificar cual es tu patrón de conducta ¿Qué pasa si descubres que no es el más adecuado? Aquí te proponemos también, una seria de técnicas de asertividad que te permitirán mejorar tus habilidades sociales. ¡Toma el control y consigue que tus relaciones sociales sean más plenas y sanas! 

¿Qué es la asertividad y cómo utilizarla para mejorar tus habilidades sociales?

¿Qué es la asertividad? La asertividad consiste en la capacidad de expresar nuestros derechos y necesidades de una manera eficaz, sin dejarnos pisar, ni ser agresivos. Se trata de un comportamiento social que permite hacer nuestras relaciones sociales más favorables. ¿Qué ocurre cuando no somos capaces de comunicar nuestras necesidades de una manera asertiva? que incurriremos en estilos de afrontamiento erróneos, como el estilo pasivo o el agresivo.

Cuando no actuamos de forma asertiva, pueden darse dos tipos de conducta ineficaces:

  • Responder de una manera pasiva ante el entorno
  • O responder de una manera agresiva.

Ambas dos son herramientas ineficaces que a la larga te generarán más problemas en tus relaciones sociales. Cambiar de estilo no es una tarea fácil, pero te merecerá la pena.

Técnicas de asertividad para mejorar tus habilidades sociales

¿Qué es el estilo de conducta pasivo?

El estilo de conducta pasivo, sucede cuando la persona es incapaz de expresar abiertamente sus sentimientos, deseos, opiniones o necesidades. Si las expresan, incurren en la auto-justificación, y disculpas. El pánico que tienen al conflicto, es la base de este tipo de conducta, caracterizado además por una baja autoestima y un grado de frustración alto al ver que no respetan sus propios derechos. Estas personas no son conscientes del grado de vulnerabilidad al que llegan.

¿Qué es el estilo de conducta agresivo?

El estilo de conducta agresivo, se da cuando la persona si es capaz de expresar sus necesidades. No obstante, lo hacen de una manera poco apropiada o impositiva, de manera que las personas que interactúan con ellos pueden sentirse pisoteados o no respetados en sus derechos básicos. Pueden incurrir en la violencia verbal y en la amenaza, aunque muchas veces pueden actuar de manera mucho más sutil, como la humillación o la degradación progresiva.

El estilo de conducta pasivo se caracteriza por una violación de los derechos, el estilo agresivo por una defensa de ellos, El estilo asertivo consiste en la exposición directa de estos derechos propios, sin desconsiderar a los demás y sin crear o sentir vergüenza.

La comunicación con los demás puede suponer, a veces, una fuente de estrés al no saber expresar y defender nuestros derechos sin incurrir en los estilos de conducta descritos anteriormente. Aprender a ser asertivo te supondrá una relajación ante las situaciones sociales. El ser asertivo es una filosofía de vida en la que prima el respeto a los demás, y fundamentalmente a ti mismo.

El problema surge cuando entramos en conflicto entre lo que queremos hacer, y lo que creemos que “debemos” hacer.

Por ejemplo, ¿Alguna vez no te apetece nada acudir a una cena, y te sientes egoísta, y fatal, porque piensas que desatiendes a la otra persona si antepones tus necesidades a las suyas?

Este tipo de dilemas, a veces, puede suponer ansiedad o sentimiento de culpabilidad, lo que te deja sumamente vulnerable a manipulaciones emocionales de cualquier tipo. Si interiorizas el siguiente decálogo estarás más preparado para decir no, sin sentirte culpable. Conocer estas técnicas de asertividad te ayudará a mantener tu identidad, tener una autoestima positiva y ser capaz de responder asertivamente a los conflictos de intereses.

Para ser asertivo resulta fundamental que conozcas tus derechos. Muchos autores han elaborado listas más o menos complejas acerca de estos derechos. Yo quiero que conozcas la del psicólogo Manuel J. Smith, publicada por primera vez en su libro “Cuando digo no, me siento culpable”.

Smith, de una manera sencilla y directa, propone un decálogo que te servirá como guía en la que basar tu comportamiento asertivo.

Decálogo de los derechos asertivos Manuel J.Smith

  1. Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad en su iniciación y de sus consecuencias.
  2. Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
  3. Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.
  4. Tenemos derecho a cambiar de parecer.
  5. Tenemos derecho a cometer errores y a ser responsables de ellos.
  6. Tenemos derecho a decir “no lo sé”.
  7. Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos. (Tenemos derecho a ser independientes del afecto de los demás para relacionarnos con ellos).
  8. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
  9. Tenemos derecho a decir “no lo entiendo”.
  10. Tenemos derecho a decir “no me importa”.

Una vez que conocemos los estilos de conducta posibles, y el decálogo de los derechos asertivos universales, está en nuestra mano la manera en la que queremos dirigirnos al mundo. Si tu elección es desarrollar un estilo de conducta asertivo, no siempre te va a resultar fácil, pero te aseguro que es el más gratificante de todos ellos. Como al principio cualquier cambio cuesta, a continuación voy a contarte una serie de técnicas de asertividad que te ayudarán a ponerla en práctica de una manera efectiva, para que poco a poco vaya saliéndote más natural. Te serán sumamente eficaces ante situaciones en las que alguien intente imponerte sus criterios, y son una defensa vital contra la manipulación.

Técnicas de Asertividad ante confrontaciones o manipulaciones

1. Técnica del disco rayado para mejorar tu asertividad

Mantén tu punto de vista o tu opinión imperturbable, por mucho que el interlocutor intente llevarte a su terreno. Es fundamental que te mantengas tranquilo, sin cambios en la voz o en tu discurso. Para reconducir la dirección de la conversación provéete de muletillas como “si, pero…” “estoy de acuerdo, pero….” “Si, pero yo decía….” evita las trampas verbales y conseguirás tu objetivo.

2. Técnica del compromiso viable para mejorar tu asertividad

Cuando hay un enfrentamiento de posturas y el “perder” no se hace aconsejable. De esta manera antes que perder, dale un margen de maniobra al interlocutor, de tal manera que sea consciente de las pérdidas que puede acarrearle la discusión y de esta manera llegar a un acuerdo ambos cediendo en algunas partes.

3. Técnica del Fogging o “Banco de niebla” 

Esta técnica de asertividad, consiste en ceder aparentemente terreno, pero sin hacerlo realmente. Procura no negar lo que dice el interlocutor, pero tampoco le ataques. Puedes estar de acuerdo en parte, lo que te permite aceptar opiniones de otros sin compartirlas. Es muy eficaz en casos de manipulación abierta, pero no debes usarla muy a menudo porque perderá eficacia.

4. Técnica de la pregunta asertiva

Cuando estas siendo criticado por el interlocutor, ésta técnica de asertividad te otorgará ventaja. Básicamente lo que tienes que hacer es incitarle a que te critique para obtener más información, para saber si la crítica es constructiva, o por el contrario manipulativa. De esta manera consigues “desarmarle”, sabiendo si la persona pretende un ataque personal, consiguiendo además que se replantee si su crítica es objetiva.

5. Técnica del quebrantamiento del proceso

Si la conversación empieza a ir por derroteros que pueden llevar a la agresividad o la descalificación, es el momento de utilizar esta técnica de asertividad. El objetivo consiste en romper con la espiral de agresividad que genera el interlocutor. Contesta a la provocación con monosílabos; “si…” “quizá…” “no…”

6. Técnica del procesamiento del cambio

Esta técnica de asertividad consiste en desviar el foco de atención. Desplaza el tema para ver qué es lo que ocurre realmente entre el interlocutor y tú.

7. Técnica del aplazamiento asertivo

Utiliza esta técnica de asertividad cuando veas que estás a punto de perder el control de la situación. Si no eres capaz de mantener un tono de voz moderado, o crees que vas a entrar en descalificativos con la otra persona, lo mejor es el aplazamiento asertivo. Gana tiempo para poder responder de una manera inteligente y competente.

8. Técnica de la “XYZ + R” para mejorar tu asertividad

Esta técnica de asertividad, desarrollada por las psicólogas Bach y Forés, sintetiza en una fórmula la esencia del comportamiento asertivo.

Muchas veces la mejor técnica consiste en expresar, de una manera asertiva, que es lo que sentimos ante la actuación del otro, pero no limitarnos sólo a una crítica destructiva. Para convertirla en constructiva, explicaremos como nos hace sentir su comportamiento y además nos comprometeremos a mejorar también el nuestro, de manera que intentaremos que no vuelva a ocurrir esta situación en el futuro.

“Cuando haces o dices X, me siento Y, y me hubiese gustado que hicieses Z. Además, podemos incorporar a la ecuación la R, por mi parte me comprometo a…”

X “Cuando haces o dices…” Procura que al exponer lo que te ha molestado o herido hables del comportamiento y no de la persona. Intenta no utilizar palabras como “nunca” o “siempre” y juzga la conducta de una manera objetiva.

Y” Me siento…” es importante hacerlo sin dramatizar, y también deja que la persona te explique cómo se ha sentido ella ante esa misma conducta. Evita los juicios de valor y céntrate en el sentimiento que te ha producido.

Z “Me hubiese gustado que…” a este paso ya nos cuesta más llegar. Habitualmente nos centramos en la X y en la Y, no dando la oportunidad al interlocutor de saber qué es lo que nos hubiese gustado a nosotros. Nos centramos en la crítica y no vemos más allá, provocando que la misma situación se repita en el futuro. Si proponemos una alternativa de cambio, nos acercaremos más a la solución del problema.

R “Por mi parte me comprometo a…” el gran olvidado en las confrontaciones. Puede parecer que cedemos terreno al comprometernos a R, sin darnos cuenta que los primeros beneficiados vamos a ser nosotros. Es un ejercicio de autocrítica, y muchas veces nos cuesta hacerlo. Si lo conseguimos, adquiriremos responsabilidad ante la situación y aprenderemos a poner un poquito más de nuestra parte.

¿Lo ponemos en práctica?

Recuerda que los demás nos tratan como les enseñamos a tratarnos….

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos para cuando no te salen las palabras

 Las malas noticias causan dolor tanto a quien las recibe, como a quien las da. Comunicar malas noticias es una tarea difícil, que suele generar mucha ansiedad porque implica hacer frente a las emociones y reacciones del otro. Desgraciadamente, a lo largo de nuestra vida, nos tocará tanto recibir malas noticias como darlas.

¿No quieres dañar a nadie pero te sientes obligado a transmitir un mensaje doloroso? ¿Cómo damos malas noticias de la mejor manera posible? Aprende algunos consejos: Mairena Vázquez, psicóloga, te explica por qué es importante saber cómo transmitir las malas noticias.

Cómo comunicar malas noticias

¿Qué es una mala noticia?

Podemos entender por “malas noticias” miles de acontecimientos que varían en severidad. Las malas noticias pueden ser desde las noticias más severas, como la muerte de un familiar o el diagnóstico de una enfermedad, hasta malas noticias menos graves como la pérdida de un trabajo, o un peor rendimiento, querer terminar una relación amorosa, o el suspenso de algún examen.

Una mala noticia es una noticia que altera las expectativas de futuro de quien la recibe“.

Que una noticia sea, o no, mala, depende de las características personales de cada persona, del grado de maldad de la noticia, y de la realidad de la situación junto con las expectativas de futuro que le generaba esa noticia.

Sea cual sea la mala noticia que haya que dar, es primordial ponerse en el lugar de la persona que la va a recibir y hacerlo de manera sincera, honesta y clara.

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos de una psicóloga

Una vez hemos visto lo importante que es saber comunicar malas noticias, vamos a ver cómo hacerlo.

Hablamos de malas noticias como muerte de un familiar, despido de un empleado de la empresa, comunicación de un diagnóstico médico, ruptura con una pareja… Está claro que no es lo mismo comunicarle a tu pareja el fallecimiento de un familiar que decirle a tu hijo que te han echado del trabajo y por eso no le puedes comprar ese móvil que tanto quería.

Una mala noticia siempre es mala. El objetivo principal de comunicar bien una mala noticia es que la persona sufra el menor impacto psicológico posible.

Consejo nº 1: ¿Debo ser yo quien dé la mala noticia?

Antes de ponerte manos a la obra, debes preguntarte si eres la persona correcta e indicada para comunicar la mala noticia. Aprende a tomar decisiones difíciles.

 Para ello debes tener la suficiente confianza con la persona al mismo tiempo que darte cuenta si esa noticia te afecta de alguna manera.

Si crees que no eres capaz de dar la noticia de la manera adecuada porque estás implicado emocionalmente, ni lo intentes ya que puede que sin quererlo, hagas que la situación se complique.

Si finalmente eres tú quien da la mala noticia, debes ir preparado para las diferentes emociones y reacciones que puedas encontrarte. Por ejemplo, si la persona te culpa de lo que ha ocurrido o carga su rabia contra ti, no reacciones de manera negativa. Mantente relajado y preparado para cualquier circunstancia.

Consejo nº 2: Para dar bien una mala noticia, elige un buen entorno.

Nada de redes sociales ni llamadas telefónicas (se puede llamar solo en casos muy puntuales). Es fundamental elegir un lugar donde ambos os podáis sentar y nada ni nadie pueda molestaos (televisión/radio apagada, móviles desconectados, puertas cerradas,…).

Y te preguntarás, ¿es tan importante que las dos personas estén sentadas?

Sí, es muy importante porque al estar sentado, el cuerpo tiende a relajarse, se puede prestar más atención y es más fácil de controlar en caso de que se pierdan los nervios. En caso de desmayos, bajadas de tensión o pérdidas de equilibrio, se evita que la persona caiga al suelo. Además, cuando se le pide a alguien que se siente para hablar, indirectamente se predispone a esa persona a que se prepare para escuchar una mala noticia.

El lugar debe ser tranquilo y sin demasiadas distracciones. Si te sientes más seguro, puedes pedirle a algún familiar/amigo que te acompañe (por si las moscas).

Consejos para comunicar malas noticias. Elige un buen entorno.

Consejo nº 3: ¿Cuándo debo dar la mala noticia?

Si se trata de algo que puede derivar en una noticia mucho peor, lo mejor es comunicar a la otra persona todas las posibilidades que pueden ocurrir. De este modo si al final ocurre la peor posibilidad, comunicarlo será una tarea más fácil para el emisor y más fácil de asimilar para el receptor.

Es conveniente elegir un momento adecuado en que la persona a la que vamos a dar la mala noticia esté receptiva, disponible y descansada. Obviamente esto son factores que a veces no podemos controlar, ya que es preferible que le demos nosotros la noticia a que se entere por rumores.

Es importante que la persona no esté ni muy estresada ni muy cansada en esos momentos (por ejemplo, al salir del trabajo) ya que puede aumentar el impacto emocional de la noticia y hacer que se recuerde con más intensidad.

Si es urgente que conozca ya la noticia, se habla con esa persona en ese mismo momento comenzando con un “Tengo que hablar contigo, es importante” o “No puedo esperar, necesito hablar contigo”.

Las malas noticias deben darse siempre en persona pero si (por causas extremas) se ha de decir por teléfono, se debe aconsejar a la otra persona que se siente, se pide que sea acompañada por alguien y se le da la noticia con respeto, claridad y seriedad.

Consejo nº 4: La empatía es la clave.

Debes saber si la persona a la que vas a comunicar la mala noticia sabe algo, se lo espera o es totalmente desconocido. Conforme vas contando la mala noticia, observa los gestos y emociones de la otra persona. Es importante que sepas reconocerlas y sobre todo, actuar frente a ellas.

Con que seas empático, no me refiero a que te pongas a llorar cuando comuniques la noticia. ¡Error! Debes intentar controlar tus emociones ya que esa persona necesita a alguien que le apoye y le transmita seguridad.

Muestra a la persona que eres capaz de ponerte en su lugar y que puedes imaginar el dolor que siente. No juzgues, no supongas nada y por supuesto, no intentes minimizar sus emociones.

Consejos para comunicar malas noticias. La empatía es la clave.

Consejo nº 5: Para comunicar la mala noticia debes ser claro y directo, pero con mucho tacto.

¡No te andes por las ramas y ve al grano! Es muy importante que seas claro y directo. Una buena forma de empezar es diciendo “Ha pasado una cosa muy triste”, “Tengo una noticia triste que contarte”, “No es sencillo decirte esto, pero…”,… Elige alguna expresión que prepare a la persona para lo que viene a continuación.

Sé directo pero no brusco (ni se te ocurra resumir la noticia en una sola frase), es decir, empieza hablando del tema pero poco a poco. Empieza desde lo más sencillo a lo más complejo dando tiempo a que la persona pueda asimilar lo que le estás contando.

Si la persona te empieza a hacer preguntas del tipo: “¿Cómo está?” o ¿Qué ha pasado?”, en caso de muerte lo más conveniente es que respondas: “Lo siento, pero ha fallecido”.  Los detalles deben darse cuando la persona a la que le estamos comunicando la mala noticia esté lista para escucharlos, antes no.

Consejo nº 6: El lenguaje (verbal y no verbal) es muy importante.

No es conveniente dar nuestra opinión justo en ese mismo momento ya que se puede interpretar como una forma de ocultar algo o como una información sesgada.

Se deben narrar los acontecimientos de una manera objetiva siendo sinceros y transparentes. Ten cuidado con lo que dices ya que la persona en cuestión estará más susceptible y esos momentos lo recordará siempre. No es lo mismo decir “Sé cómo te estás sintiendo, es muy duro” que “Es una situación muy dura, entiendo que lo estés pasando mal” (te puedes imaginar el dolor por el que está pasando esa persona pero no sabes cómo lo está pasando, cuidado con los matices).

El lenguaje no verbal es muy importante: toma una actitud próxima que demuestre cercanía y seguridad y mantente cerca mostrando comprensión e interés. En ningún momento dejes sola a la persona a la que le estás comunicando la mala noticia. No te olvides de hablar mirando a los ojos y de mantener un tono calmado y tranquilo.

Consejo nº 7: ¡No habla! ¡No se mueve! ¿Qué hago?

Cuando a una persona se le comunica una mala noticia puede reaccionar de diferentes formas. Hay personas que hacen muchas preguntas porque quieren saber todo lo que ha pasado en ese momento,… otras gritan, dan golpes y no dejan de llorar y finalmente otras se quedan calladas, en shock. Si no para de llorar, no te preocupes… llorar es una expresión positiva.

Sea cual sea su reacción al contarle la mala noticia, es conveniente dar un tiempo para sí misma. Así favorecemos que se enfrente mejor a los problemas.

Si la persona en cuestión no emite ninguna palabra, no pasa nada. No la fuerces a decir nada, mantente a su lado y pon tu brazo en sus hombros mostrándole empatía y solidaridad. Muchas veces, un gesto vale más que mil palabras. Cuando no sepas qué decir,… calla, escucha y apoya.

¡Ojo! Podemos tocar a la persona para mostrar apoyo y comprensión una vez hayamos dado la noticia. No es aconsejable tocar a la persona (poner el brazo en sus hombros o cualquier gesto similar) antes de darle la noticia. La persona puede alterarse y no prestaría bien atención a lo que le vamos a comunicar.

Consejo nº 8: Después de dar la mala noticia ¿Ahora qué hago?

Una vez se ha dado la mala noticia, debemos hacer que la persona se encuentre lo más cómoda posible dentro de la situación. Podemos intentar dirigir a la persona hacia un camino más positivo y estar a su lado en lo que necesite. Siempre podemos recordarle que los golpes nos hacen más fuertes.

La persona que acaba de recibir la mala noticia necesita ayuda (aunque no te lo exprese). Tu eres la persona idónea para acompañarla a cualquier sitio donde necesite ir (hospital, comisaría, casa,…) o llamar a alguien de confianza que le acompañe en ese momento.

Puedes aconsejarle acudir a un psicólogo ya que será la persona idónea para atenderle en esos duros momentos. Descubre la diferencia entre psicólogo y psiquiatra.

Finalmente, es necesario que mantengas una situación más o menos tranquila: evita acciones que puedan perjudicar a la persona (por ejemplo, que no coja el coche con ese estado emocional), procura que la persona esté tranquila (prepara tilas, acompáñala,…), etc….

¿Por qué debemos aprender a dar malas noticias?

Puede que alguna persona que lea esto piense… “Si da igual cómo lo comuniquemos, la noticia va a ser mala de todas formas, ¿no? Si se ha muerto, se ha muerto” o “si le han despedido del trabajo, se le dice y punto”.

¡Error! Cuando recibimos malas noticias recordamos muy vívidamente las palabras que nos dijeron y la sensación que tuvimos en ese preciso momento. La forma de comunicar las noticias cambia las sensaciones y sirve de ayuda para que la persona en cuestión asimile mejor la noticia.

Cómo nunca debemos comunicar las malas noticias: “Esta mañana encontramos a su hija en la carretera. Ha sufrido un terrible accidente y ha muerto”.Fórmula más adecuada:“Esta mañana ha ocurrido un grave accidente en la carretra el que se encontraba su hija y ha resultado herida. La ambulancia llegó de inmediato y todos los sanitarios han hecho un gran esfuerzo con ella pero tenía lesiones muy graves y siento comunicarle que no ha sobrevivido”.

Estos ejemplos son generalizables a cualquier contexto.

Es importante comunicar malas noticias de manera que la persona sea capaz de asimilarlas. Para ello debemos tener tacto en dar la noticia pero sin llegar a mentir teniendo en cuenta los consejos del siguiente apartado.

¿Quiénes se suelen encargar de dar las malas noticias?

Hay personas que debido a su profesión tienen mayor responsabilidad de dar malas noticias.

Este es el caso de los profesionales de la salud y del cuerpo de seguridad que cada vez más, intentan prepararse para hacer el menor daño y el menor impacto a las personas a las que les dan las malas noticias. Tarea nada fácil debido a todas las connotaciones que tienen que tenerse en cuenta.

Entre los miedos que tienen estos profesionales destacan: miedo a lo desconocido, miedo a no saber cómo actuar y hacerlo mal, miedo a causar dolor, miedo a ser culpado, miedo a expresar emociones,…

Ya lo dijo Sófocles: “Nadie ama al mensajero que trae malas noticias”.

Presión social en la adolescencia ¿Debo preocuparme si la conducta de mi hijo ha cambiado?

La presión social en la adolescencia no es nada fácil. ¿Cómo influyen las amistades en los jóvenes? ¿Debemos preocuparnos cuando los adolescentes cambian su forma de vestir, su forma de ser o fuman su primer cigarrillo?

Algunos adolescentes ceden a la presión y tienden a cambiar su comportamiento porque quieren ser aceptados por sus compañeros. A veces, ocurre, que acaban haciendo cosas de las que se arrepienten, solo por la necesidad de no sentirse rechazados. La presión social puede ejercer su influencia en la toma de decisiones y en sus actos. Pero no todos sus efectos son negativos también podemos encontrar algunos positivos.

La presión de grupo nos lleva a realizar actos con los que no estamos de acuerdo

¿Por qué los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo para sentirse bien acerca de quién son?

A menudo la presión del grupo nos obliga a lo largo de nuestra vida a hacer cosas y a adoptar ciertas conductas y  comportamientos que sabemos que no son buenas o que están equivocadas. En el caso de los jóvenes o adolescentes, cada vez se sienten más presionados para cometer actos como: burlarse de un compañero, romper materiales ajenos al suyo, consumir alcohol, fumar… Estas conductas pueden ocurrir debido a que el adolescente no tiene el valor para diferenciarse de sus amigos y hacerles frente.

La presión social provoca que las personas, en este caso, los jóvenes o adolescentes no sean realmente libres, y vivan en un mundo en el que tienen que cumplir ciertos estándares sociales y llevar a cabo lo que la sociedad espera de ellos.

Son diversos los experimentos y estudios lanzados para recabar información acerca de este fenómenos social.

El experimento de Asch: Influencia de la mayoría y la conformidad

El experimento de Asch, que hemos visto en el vídeo, ha sido uno de los más replicados en psicología. El experimento fue realizado en 1951.

Todos los participantes del experimento, excepto uno, eran cómplices del experimentador. El experimento consistía realmente en ver cómo ese estudiante reaccionaba frente al comportamiento de todos los demás.

El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

En el experimento, se pidió a los participantes que dijeran, según lo que ellos creían, cuál de las líneas que se les presentaba era más larga que otra. Los cómplices habían sido preparados para dar una respuesta errónea y así ver la influencia en la respuesta del otro estudiante.

¿Qué crees que paso? Pues que el experimento de Asch demostró que las personas nos “dejamos llevar” por lo que el resto del grupo diga, aún sabiendo que no es correcto.

Ahora, imagínate esto pero siendo un adolescente… parece difícil decir que no, o imponerse ante cualquier injusticia ¿verdad?.

Los adolescentes son el grupo social más afectado por este fenómeno porque, no sólo se sienten presionados por sus amistades, sino también por sus padres y profesores. Todos hemos sido adolescentes y, lo que más nos apetecía en esa época, era experimentar cosas nuevas. Sobre todo, si implicaban llevar la contraria a nuestros padres.

Un excesivo control sobre nuestros hijos adolescentes, suele provocar la reacción contraria a la que esperamos.

Los adolescentes se ven como adultos, pero actúan y piensan como niños.

Las consecuencias de la presión social en la adolescencia

La adolescencia es una fase de nuestra vida se caracteriza por un debate interno constante. Durante la adolescencia, los jóvenes, empiezan a depender, cada vez, más de sus amistades. Se vuelven permeables e influenciables:  En sus opiniones, costumbres y hábitos (fumar, beber, alcohol, tener sexo, hacer dietas excesivas, comer alimentos poco saludables….)

La presión social en la adolescencia puede ser muy poderosa y difícil de resistir.

Los adolescentes pueden sentirse presionados o influenciados a hacer algo solamente porque las otras personas del grupo lo están haciendo o digan que lo están haciendo y tan sólo el pensamiento de sentirse excluidos y solos a estas edades pesa mucho en la identidad de los jóvenes.

La presión de grupo puede llevar a que hagan cosas aparentemente superficiales como usar cierta ropa que los identifique respeto al resto de las personas o grupos hasta acciones francamente peligrosas y con consecuencias más serias como se ha comentado antes.

Pero tranquilos, la presión social también aporta o tiene su lado positivo. Los adolescentes aprenden las normas sociales de sus iguales y pueden aprender cómo encajar y comunicarse bien con lo demás si observan e imitan a otros adolescentes. También, los adolescentes seguros de sí mismos pueden actuar como modelos positivos y dar un buen ejemplo a los demás. Debemos de pensar que estar en un grupo en el que encajemos nos permite aumentar y mejorar nuestra autoestima y  además nos ayuda a prevenir que nos involucremos en comportamientos dañinos o arriesgados.

Desarrollo personal e identidad gracias al grupo

No sucumbir a la presión social en la adolescencia: La importancia de comunicación entre padres-hijos

Cómo ser uno mismo en la adolescencia, y no caer preso de la presión social es algo que depende de muchísimos factores. Ya no sólo de factores internos de la personas sino también de su entorno. Es muy importante que exista y que sea fluida la comunicación entre padres e hijos. Es bueno hablar, y que los padres sepan que actividades hacen sus hijos. Es recomendable que se mantengan conversaciones abierta, y que expongamos medios a través de los cuales podemos reducir las posibilidades de que se junte con el grupo equivocado, o adopte hábitos indeseables (como fumar o beber, acercarse a las drogas…). Hay que hablar de los riesgo que tienen ciertos hábitos y también hay que saber cuáles son los valores que queremos que nos definan.

El grupo y su influencia positiva siendo uno mismo.

En algunos casos, tropezaremos y acabaremos en el grupo menos idóneo y, tal vez nuestros familiares y nuestras amistades de toda la vida tengan que intervenir, y restringir el contacto con algunas malas influencias. Pero, lo más importante para combatir la presión social es conocerse a uno mismo y saber cuales son nuestros valores y creencias. Y sobre todo, pensar que a veces lo que el grupo diga o haga no tiene porque ser lo mejor. ¡Piensa por ti mismo!

Teoría de la mente: Qué es, test para evaluarla y actividades para potenciarla

¿Te has parado a pensar cómo sería tu mundo si no fueses capaz de intuir o imaginar las intenciones y pensamientos de los demás? La capacidad que nos permite tomar cuenta de aspectos como este se conoce como Teoría de la Mente. Sin embargo, existen ciertos trastornos en los que esta capacidad del ser humano se ve afectada ¿Qué pasaría si no fueses capaz de suponer, o imaginar lo que otros están pensando? Rocío Gracía Tribaldo, psicóloga, resuelve todas nuestras dudas y nos recomienda un test e interesantes actividades para trabajar la Teoría de la Mente

Teoría de la mente: Qué es y actividades para potenciarla

 

En este artículo te explicamos qué es la teoría de la mente, cómo se desarrolla, y su relación con el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Finalmente, te mostramos una herramienta para detectar dificultades en el desarrollo de la Teoría de la Mente, y te damos herramientas para trabajar esta habilidad desde casa.

Teoría de la Mente: ¿Qué es y cómo se desarrolla?

El concepto de Teoría de la Mente fue utilizado por primera vez por Premack y Woodruff en 1978 para explicar el comportamiento de un chimpancé tras realizar una serie de experimentos donde le presentaban diferentes situaciones problema y se le daban dos alternativas para resolverlas (una correcta y otra incorrecta). Finalmente, concluyeron que la chimpancé era capaz de resolver de forma correcta las situaciones problema porque era capaz de de reconocer el problema y el deseo de los experimentadores por resolverla, o lo que es lo mismo, era capaz de atribuirles un estado mental, el deseo. Para dar cuenta de éste hecho, acuñaron el concepto de Teoría de la Mente:

“Al decir, que un sujeto tiene una Teoría de la Mente, queremos decir que el sujeto atribuye estados mentales a sí mismo y a los demás,… Un sistema de inferencias de este tipo se considera, en un sentido estricto, una teoría; en primer lugar, porque tales estados no son directamente observables, y en segundo lugar, porque el sistema puede utilizarse para hacer predicciones, de forma específica, acerca del comportamiento de otros organismos (…)” Premack y Woodfruff, 1978 (p. 515-526)

Por ejemplo, si estamos hablando con un grupo de personas, y de repente, una de ellas se levanta y se va, casi automáticamente tratamos de comprender su comportamiento (el que observamos). Para ello, somos capaces de inferir que éste puede estar dirigido por un estado mental (por ejemplo, le han molestado mis comentarios), por una creencia (por ejemplo, cree que hemos terminado), o porque tiene otro plan. En definitiva, estamos realizando una especie de teoría de la mente al inferir estados mentales o creencias que expliquen la conducta.

El desarrollo de la Teoría de la Mente se debe de dar entre los tres y los cinco años, aunque se sigue perfeccionando durante los años siguientes. Cuando el niño “descubre la mente” es capaz de tomar consciencia de que las personas (y el mismo) tienen mente, y que dentro están los deseos, las emociones, las creencias, y las intenciones (estados mentales), y que a su vez éstos son capaces de guiar sus comportamientos.

En los últimos años, el concepto de Teoría de la Mente ha ido adquiriendo gran relevancia en la investigación y en la práctica clínica, sobre todo en relación al desarrollo y abordaje de los trastornos del espectro autista (TEA).

Teoría de la Mente y Trastorno del Espectro Autista (TEA)

El Trastorno del Espectro Autista (que incluye el Síndrome de Asperger) se caracteriza principalmente por la afectación de:

  • Relaciones sociales (Teoría de la Mente, Dificultad para comprender las emociones de los demás, empatía, problemas de comunicación)
  • Desarrollo del lenguaje (en algunos casos incluso ausencia del lenguaje y de los gestos de compensación)
  • Comunicarse (problemas para iniciar una conversación, problemas en la entonación de la palabras…)
  • Imaginar

Centrándonos en las implicaciones que tiene para el niño un déficit en el desarrollo de la Teoría de la Mente, podemos destacar su (Baron Cohen, 1999):

  • Falta de sensibilidad hacia los sentimientos de los demás.
  • Incapacidad para tener en cuenta la información que los demás saben.
  • Incapacidad para detectar el grado de interés que una persona muestra por lo que está diciendo.
  • Dificultades para detectar la ironía o el sentido figurado.
  • Incapacidad para anticipar lo que otras personas pueden pensar sobre sus conductas.
  • Incapacidad para tomar cuenta de los malentendidos.
  • Incapacidad para comprender el engaño y para engañar.
  • Incapacidad para comprender las razones que llevan a las personas a realizar un determinado comportamiento

Todos estos déficits van a dificultar notablemente la adaptación del niño a su entono, por lo que es de suma importancia proveer al niño de herramientas que le permitan desenvolverse en su entorno de la forma más adaptativa posible. En el último apartado veremos algunas técnicas para poder trabajar Teoría de la mente desde casa.

A continuación, veremos un método que te permitirá de forma rápida y sencilla obtener indicios de que existen dificultades en el desarrollo de la Teoría de la Mente.

Test de Sally y Anne: Una forma de detectar dificultades en Teoría de la Mente en niños

Como hemos dicho en apartados anteriores, la Teoría de la Mente es una habilidad que comienza a desarrollarse alrededor de los tres años.

Existe un Test, llamado Test de Anne y Sally, que nos permitirá detectar que algo está fallando en el desarrollo de la Teoría de la Mente del niño.

Por lo general, es normal que un niño de 3 años no responda correctamente a las demandas del test, pero con poco más de 4 años, el niño debería poder responder sin dificultades.

Para realizar el test no necesitas ser un profesional, ya que sigue una metodología bastante sencilla y cotidiana. Además, para realizarlo, solo necesitas dos muñecos, dos cajitas diferentes y una bola.

Para realizar el test, necesitas plantear una especie de teatro, cuyos personajes son Sally y Anne (los dos muñecos). Cada uno tiene una cajita (las cajitas que citábamos). La historia que debes representar (y narrar a la vez) es la siguiente:

Sally y Anne tienen una cajita cada una. Sally coloca una bola en su cesta antes de irse de la escena (metemos la bola en la cesta de Sally). Una vez fuera de escena Sally, Anne cambia la bola a su cesta sin que esta se dé cuenta.

Después, Sally vuelve a entrar en escena, y le preguntamos al niño, ¿Dónde buscará Sally la bola que estaba es su cajita?

Un niño que está desarrollando una buena Teoría de la Mente dirá que Sally buscará la bola en su cajita porque no ha visto que Anne la ha cambiado.

En cambio, un niño que presenta Trastorno del Espectro Autista, dirá que Sally buscará en la cajita de Anne, porque no entiende como Sally puede pensar todavía que la bola está donde la había dejado (no comprende que las acciones de Sally están basadas en su pensamiento equivocado). En definitiva, a un niño con TEA le resulta difícil comprender que los demás tienen sus propios pensamientos (estados mentales) que pueden ser diferentes a los nuestros, o incluso diferentes a la realidad.

Como podéis comprobar, se trata de un test sencillo de aplicar, pero la información que nos aporta resulta muy significativa.

Si detectas problemas en el niño para realizar este Test es necesario que de inmediato contactes con un especialista, aunque probablemente, ya lo hayas hecho. Y es que si el niño presenta dificultades para realizar el Test de Sally y Anne, también tendrá dificultades para adaptarse a su entorno de forma exitosa, con lo cual es probable detectar que algo no va bien incluso antes de los 3 años.

Para terminar, os dejo algunas técnicas para que podáis ayudar al niño a mejorar su Teoría de la Mente desde casa.

Técnicas para trabajar Teoría de la Mente en niños con Trastorno del Espectro Autista

Pese a que probablemente conozcáis la mayoría de éstos recursos si tenéis un niño con TEA en el entorno, creo que es importante realizar una recuperación de las que, bajo mi criterio, son las más eficaces.

  1. ARASAAC: En esta página podréis descargar de forma totalmente gratuita infinidad de recursos y actividades para trabajar Teoría de la Mente. Además, hay otras muchas actividades destinadas a trabajar diferentes aspectos relacionados con las dificultades que aparecen en los niños con TEA.
  2. Manual de La Teoría de la Mente para niños con Autismo: este libro contiene todo un conjunto de fichas, técnicas y trabajos a realizar con un niño o niña, pero que es accesible para TODO el mundo, tanto profesionales como madres y padres.
  3. Por último, os recomiendo realizar diferentes actividades que simulen situaciones. A continuación os dejo con un ejemplo que os puede servir como guía, y os puede ayudar a crear diferentes actividades similares:
    1. Preparamos una foto del niño o niña y otra nuestra.
    2. En un folio escribimos las siguientes preguntas: ¿Qué te gusta? ¿Qué te interesa? ¿Qué te molesta?
    3. Comenzamos con la primera pregunta, ambos respondéis, y lo escribís.
    4. Posteriormente, elegimos los pictogramas que representan cada gusto e interés, y le pedimos al niño que ponga cada pictograma en el gusto o interés de cada uno.

Con este tipo de actividades estaremos fomentando la mejora de las habilidades sociales del niño para entender que los intereses y gustos de los demás  no son iguales a los suyos, o lo que es lo mismo, estaríamos ayudándole a comprender que los estados mentales de los demás son diferentes a los nuestros.

Espero que este artículo os sea de gran utilidad. Si necesitáis más información acerca de éste tema, abajo podéis dejarme vuestros comentarios.