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10 consejos para superar los celos infantiles ¡Mi mamá es mía!

La llegada de un nuevo miembro en la familia es un acontecimiento emocionante para todos, en especial para el niño que va a tener un nuevo hermanito. Para prevenir y superar los inevitables celos infantiles entre ellos, Cristina Martínez de Toda, psicóloga, ha preparado esta guía de actuación para padres. 10 consejos muy útiles que te ayudarán  a contar con las estrategias necesarias para superar en familia los celos entre hermanos. ¡Ayuda a tu hijo mayor a madurar emocionalmente! 

¡Mi mamá es mía! 10 consejos para superar los celos infantiles

¿Por qué mi hijo siente celos de su hermano?

Los celos son sentimientos de envidia y resentimiento, que pueden surgir cuando el primogénito siente que su posición en la familia corre peligro, y percibe al nuevo hermanito como amenaza para conseguir el afecto de papá o mamá, que antes lo tenía para él solito.

Estos celos son una reacción completamente normal, que es necesaria para el desarrollo evolutivo del niño. Superar esta fase ayuda a los niños a madurar.

“Ayudar a los hijos a afrontar los celos, es ayudarles a desarrollar su autoestima”

La relación con un hermano es uno de los vínculos más especiales que existen en la vida, va a ser una relación única y especial. Pero para ello, se necesita un periodo de adaptación, ya que normalmente, no estamos preparados mentalmente para compartir, y mucho menos, si se trata del cariño de sus papás.

Los celos infantiles son un sentimiento perfectamente normal
Recuerda que los celos existen porque existís vosotros, papá y mamá, y simplificando, los celos no son más que rivalidad y competición por vuestro cariño y atención. Siendo parte de la ecuación, inevitablemente también sois parte de la solución.

Pero no todo va a ser negativo; piensa que cuando rivalizan por nuestro amor, están aprendiendo un montón de cosas.

“Dado que no podemos evitar estos celos, nuestra tarea como padres será la de enfocar esta rivalidad de manera que la manejen para aprender de ella”

Es muy importante que aprendamos que los celos entre hermanos no son malos. Si inconscientemente los juzgamos como negativos, estaremos transmitiendo a nuestro hijo mayor que su conducta es incorrecta.

Pedirle a un niño que no tenga celos es como prohibirle ser el mismo e involucrarse en las relaciones que le importan. Los niños menores de 7 u 8 años no disponen de la madurez necesaria para aceptar al hermanito como tal en vez de como un rival.

¿Cómo ayudo a mi hijo? 10 consejos para superar los celos infantiles

Consejo 1: Prepárale para la llegada del nuevo hermanito

Los psicólogos recomendamos que seáis vosotros mismos los que deis la noticia al pequeño. No debe ser muy pronto para que la espera no se haga muy larga. Alrededor del 4º mes es lo ideal. La mentalización y el prepararle para el nacimiento no evita los celos, pero ayudará a tu hijo a que vaya haciéndose a la idea, y no se sienta tan abrumado cuando llegue el momento de tener al nuevo bebé en casa.

Explícaselo de una manera cuidadosa y con mucho cariño, y dedícale tiempo a escucharle y responder a todas las preguntas que te va a hacer. Si tu pequeño tiene entre 4 y 6 años, es muy probable que haga muchas preguntas acerca de la reproducción, por lo que es un momento idóneo para comenzar una buena educación sexual.

También se recomienda que a partir del segundo trimestre de embarazo tu peque empiece a comunicarse con el bebé a través del ombligo. Que le cuente como ha ido su día en el cole o el último cuento que le leyó mamá es una buena manera de empezar a instaurar un vínculo de comunicación sano entre ellos.

Consejo 2: Hazle partícipe de los nuevos cambios

Explícale que es lo que va a pasar en tu cuerpo, y déjale que te vea y que te toque. Enséñale a acariciarte la tripa para darle cariño al nuevo bebé.

Permítele que te ayude a preparar la nueva habitación del bebé y que te acompañe de compras, que elija el color de la habitación, un peluche… enséñale a que sus actos y decisiones tienen mucha importancia en la vida de su hermanito.

Promueve los primeros vínculos entre ellos

Consejo 3: Mantén sus rutinas en la manera de lo posible

Cuando se aproxime el parto o cuando el bebé ya esté en casa, se hace vital que el pequeño sienta que su mundo no se desbarajusta. Si es posible, lo ideal sería que pasase esta etapa en su casa, rodeado de sus juguetes, y que sus rutinas de baños, comida, y hora de dormir no se vean afectadas. Piensa que su mundo emocional va a ser desconcertante los próximos meses, por lo que podemos ayudarle a que se sienta seguro en su rutina.

Si vas a pasar mucho tiempo en la maternidad, es importante que le llames por teléfono y le digas las ganas que tienes de ir a casa para estar con él. Aquí el papel del papá se hace imprescindible para ofrecer todo el cariño necesario al pequeño cuando su mamá no está. Cuando el bebé nazca es importante que el niño vaya al hospital a conocer a su nuevo hermanito.

Consejo 4: Habla a tu hijo mayor de “igual a igual” 

Si le hablas del bebé como si él fuese un adulto, tu hijo aprenderá a preocuparse y aceptar el rol de hermano mayor para cuidar al pequeño. Le puedes ayudar con frases como “Entiéndelo, el bebé llora mucho y te despierta por las noches porque no sabe lo que hace; tú ya eres mayor y puedes decirnos lo que necesitas”

Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que también pasó por esa etapa y le ayude a identificarse con el pequeño llorón.

También podemos animarle a que “escuche” al bebé: “Mira al pequeño Juan en su cunita, crees que puede estar queriendo el biberón? Que le hables..?”

Consejo 5: No hagas comparaciones entre tus hijos

Es muy triste oír decir a un padre, delante de los demás y delante del hijo mayor frases como “Este niño es un cielo, no da nada de guerra, no como el otro que lloraba a todas horas”

Estos comentarios afectan a la autoimagen de tu hijo primogénito, y nosotros como papás tenemos una responsabilidad muy grande con lo que decimos. Te animo que eches un vistazo a este artículo que te enseñará a utilizar tus palabras de una manera adecuada: El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta.

Evita las comparaciones entre tus hijos

Consejo 6: Valora su ayuda, que se sienta responsable de su hermanito

Es una manera estupenda de hacer que tu hijo se sienta útil e importante. Hacerle partícipe en tareas como bañar al pequeño, o cantarle canciones por la noche hará que tu hijo se sienta validado, y además querrá que se lo corrobores: “¿Verdad que te ayudo mucho con el bebé?”

En este caso los celos dan paso a una actitud de autocontrol y afecto. Esto significa que tu no ya tan pequeño está aprendiendo a compartir tu tiempo y a convivir. Manifiéstale lo mucho que valoras su ayuda.

Las “actitudes miméticas” (que el hijo mayor haga e imite las tareas que hace la madre) le ayudará a madurar rápidamente y su deseo de ser mayor eclipsará el ver al pequeño como un rival.

Consejo 7: Encuentra “vuestro momento”

Los estudios sugieren que dedicarle al hijo mayor una media de 15 minutos al día exclusivos para hacer algo los dos juntos es un factor importante a la hora de superar los celos. El niño aprende que aunque su mamá o su papá ahora está ocupado dándole de comer al bebé, luego va a tener tiempo para él. Y esta espera le reconforta y hace que no sienta ansiedad.

Es importante la calidad de estos momentos, más que la cantidad. Es bueno que salgáis de casa a dar un paseo o ir al parque juntos, sólo vosotros dos. Hazle sentir especial y único y demuéstrale que a ti te gustan esos ratos tanto o más que a él.

Consejo 8: Se tolerante con sus nuevas conductas

Ante la llegada del nuevo hermanito, pueden producirse dos casuísticas: Por un lado nuestro hijo mayor puede tener cambios de comportamiento que implican rabietas, se vuelven “contestones”, pueden mostrar agresividad con la mamá y con el bebé, y en general están mas irritados y nerviosos.

Ser tolerante no implica permitir estos comportamientos, ser tolerante significa aceptarlo como tal, y no manifestarle la frustración que os está provocando su comportamiento. Hay que demostrarle cuando le reñimos que estamos ahí y que no va perder nuestro amor.

Por otro lado, es habitual que se produzca un “retroceso” madurativo. Nuestro hijo mayor puede volver a comportamientos anteriores como chuparse el dedo, gatear, utilizar el “lenguaje bebé”, volverse a hacer pis en la cama…

Tienes que entender que aunque sea el mayor sigue siendo pequeño, y ahora os necesita más que nunca. Nosotros asumimos inconscientemente que ha crecido y por ello le exigimos que sea “un buen hermano”, que le quiera, que se comporte mejor…

Estas expectativas poco realistas impiden que el niño desarrolle ese estado por si solo porque aceleramos el proceso, por lo que el niño puede sentir mucha frustración.

Consejo 9: Celebra los logros de ambos

Cuando le reímos una gracia al pequeño, deberíamos también alabar al hermano mayor por su último logro: se ha atado muy bien los cordones, su último dibujo es muy bonito…

De esta manera conseguiremos que el niño no sienta tanta rivalidad hacia el pequeño al sentir que él también es reconocido y hace muchas cosas bien. No te canses de repetirle lo orgullosos que estáis de él.

Consejo 10: Edúcale en la solidaridad y el altruismo

Es quizá la tarea más complicada de todas. Enseñar a un hijo a compartir no es empresa fácil. Los niños deben ser educados en que los afectos no pueden ser exclusivos. Ningún hijo es el amor exclusivo de los papás, por lo que ninguno debe tener miedo a perder esa exclusividad que no existe.

Tenéis que tratar de hacer de vuestro peque una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás por el amor que recibe.

“Nadie dijo que ser papás fuese tarea fácil…”

¿Estás anclado en tu zona de confort? Qué es y 10 consejos para salir de ella

Llevamos una vida tranquila, sin demasiados imprevistos, controlamos la situación y eso nos hace sentir seguros. Sin embargo, en lo más profundo de nuestra mente aparece esa incómoda fantasía que anhela una vida más emocionante, más plena, más satisfactoria… una vida MEJOR.

Si alguna vez has sentido ese pensamiento, seguramente necesitas un cambio. ¡Salir de tu zona de confort es la única manera de avanzar en tu desarrollo personal y conseguir tus sueños

La zona de confort es nuestra propia burbuja

Tal vez, alguna de estas situaciones te sea familiar…. Estás asqueado con tu trabajo pero no mueves un dedo por cambiarlo o, tal vez, sientes que tu pareja no te llena pero no rompes la relación por la “comodidad” que supone estar a su lado, te gustaría aprender idiomas, hacer deporte, emprender una aventura… pero, ains… ¡Es que se está tan agustito en el sofá! Sigue leyendo, puede que este artículo te de la fuerza que necesitas para emprender el primer paso del resto de tu vida.

¿Qué es la “zona de confort”?

La “Zona de confort” es el estado mental formado por los lugares en los cuales nos sentimos cómodos, protegidos y seguros con la vida que llevamos. Es diferente en cada persona dependiendo de los valores y aspiraciones de cada uno. La zona de confort p

uede ser positiva durante un tiempo, pero si nos acostumbramos a ella nos puede generar pereza y pasividad a la hora de actuar ante situaciones nuevas y esto frena nuestro desarrollo personal y a la larga nos puede generar frustración y vacío.

¿Sabías que este “apego” a nuestra zona de confort, se produce porque nuestro cerebro, en concreto nuestra “Formación Reticular” (que es la zona que regula el sueño, dolor, movimientos, etc…) se acomoda?. Si amigos, nuestro cerebro es vago por naturaleza: Cuando sales de tu rutina (o zona de confort) tu cerebro gasta más energía porque debe estar alerta y procesar mayor cantidad de información que si la tarea es repetida.

Por eso, a tu cerebro le encanta que hagas tareas repetidas, así, puede conectarse siempre de la misma manera y esto le permite ahorrar energía. A modo de ejemplo práctico…

Imaginaos que lleváis años comprando pan en la misma panadería y  un día os la encontráis cerrada. ¿Qué haríais? ¿No compraríais ese día pan y utilizarías el pan que sobró ayer o iríais a esa tienda que está bastante lejos pero que seguro que está abierta?

Si la respuesta es “iría a la tienda que está lejos a pesar de no saber ni cómo llegar” estamos haciendo que nuestra “Formación reticular” realice otros caminos neuronales. O dicho de otro modo, estaríamos aumentando nuestra zona de confort asumiendo “riesgos” y tomando nuevas decisiones. 

(Este sencillo ejemplo se puede comparar con cualquier ámbito de nuestra vida).

Salir de la zona de confort nos abre nuevos caminos

¿Por qué deberíamos salir de nuestra “zona de confort”?

Os preguntaréis cual es la necesidad de salir de nuestra zona de confort si es un lugar donde parece que  nos encontramos tan bien, ¿no? Vamos a reflexionar sobre ello.

Imaginaos una familia de nivel económico pobre pero que viven cómodos en su propia zona de confort. Un día caen en la más absoluta miseria y se ven obligados a hacer cosas y desarrollar determinadas habilidades para salir adelante. Al principio, todos lo pasaron bastante mal pero ahora han alcanzado el éxito y su vida ha dado un giro de 360º.

Esta familia se vio obligada a cambiar por necesidad y gracias a que se esforzaron y salieron de su zona de confort han evolucionado y llevan una vida mucho mejor.

¡Cuidado! Con esto no solo me refiero al tema económico, sino a las aspiraciones que cada uno tenga como: aspiraciones a viajar, aspiraciones a trabajar en X cosa, aspiraciones amorosas, aspiraciones a hacer cosas que te dan miedo… y una  vez conseguido nuestro objetivo, seguir subiendo escalones.

Debemos salir de nuestra zona de confort para cumplir nuestros sueños y aspiraciones

¡Decidido! Quiero salir de mi “zona de confort”, ¿cómo lo hago? Consejos

Salir de la zona de confort no siempre es fácil y vas a necesitar mucho esfuerzo hasta conseguirlo. Recuerda que nada es imposible y que… ¡Si quieres, puedes!

Consejo nº 1. Toma conciencia de los límites de tu zona de confort.

Pregúntate las cosas que te provocan miedo o rechazo. Piensa en tu pasado, tu presente y del que quieres que sea tu futuro.  Hazte preguntas del tipo ¿Me conformo con lo que tengo o prefiero conseguir mi sueño aunque me cueste trabajo? ¿Soy feliz con la vida cómoda que llevo o prefiero asumir nuevas metas y desafíos?

Piensa en tu trabajo o tu pareja. ¿Quieres mantenerte en tu trabajo cómodo y aburrido o conseguir un trabajo que realmente te llene? ¿Prefieres seguir con tu pareja de hace años aunque no te haga feliz o arriesgarte a conocer una persona que consiga darte un futuro feliz?

Consejo nº 2. Búscate un objetivo y esfuérzate en conseguirlo.

Los objetivos son personales e independientes de cada persona. Piensa en lo que quieres conseguir y refuerza cada pequeño logro que consigas, eso te ayudará a mejorar tu autoestima, ganar confianza y conseguir una mejor versión de ti mismo.Estoy consiguiendo algo que jamás imaginé”.

Consejo nº 3. Acepta tus errores.

Los comienzos siempre son complicados y es normal que sientas miedo. Sé positivo y acepta que no eres perfecto y que hay algunas situaciones que no puedes controlar. Si te caes, te levantas. Piensa que de los errores se obtienen grandes lecciones. Eso sí, cuidado con no presionarte en exceso.

Consejo nº 4. Cambios, cambios, cambios…

No solo me refiero a cambios en nosotros mismos, a nivel psicológico, sino al ambiente. Busca situaciones novedosas, muévete por entornos distintos, cambia la decoración de tu casa o habitación, cambia tu color de pelo,… Hay miles de opciones, todo depende de ti. Incluso puedes probar los beneficios del Mindfulness para mejorar tu estado de ánimo y conseguir mayor bienestar emocional.

Consejo nº 5. Haz todas aquellas cosas que te causan rechazo.

¿Qué te da miedo conocer gente nueva? Piensa en las excusas que te pones y las barreras que te pones para no hacer algo y actúa en consecuencia. Enfréntate a tus miedos poco a poco. De este modo, cada vez te sentirás más cómodo porque sentirás que tienes el control de tu vida.

Recuerda que un poco de ansiedad puede llegar a ser positiva para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, solo hay que saber llevarlo.

Consejo nº 6. El apoyo es importante.

Pide a tu familia y amigos que te ayuden a superar tus miedos y a eliminar tus barreras. El apoyo, admiración y respeto por su parte, te ayudarán mucho. Si haces el camino solo llegarás rápido, si haces el camino acompañado llegarás lejos.

Consejo nº 7. Hacer el ridículo NO es malo.

A veces no decimos o hacemos algo por miedo a que la gente nos juzgue. Pero, ¿sabes qué? Lo que piense u opine la gente sobre ti, es algo que no te tiene que importar demasiado. Aprende a reírte de ti mismo, deja que tus amigos se rían de ti y no solo eso, ríete con ellos.

Consejo nº 8. Corre riesgos.

Además, asumir determinados riesgos es vital para conseguir nuestro propósito. Como dijo Muhammad Ali: “El que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida”. Y nunca te arrepientas de nada de lo que hagas, seguro que a lo largo de tu vida te arrepentirás más de aquellas cosas que no hiciste por miedo a…

Consejo nº 9. Disfruta de lo desconocido.

¿Cuánto tiempo hace que no haces cosas nuevas? Esa incertidumbre y esa adrenalina que liberamos ante aquellas cosas a las que no estamos acostumbrados. Da un salto hacia tu nueva vida y disfruta de nuevas experiencias, recuerda que la vida solo es una y que no hay segundas oportunidades para VIVIR. ¡Cuidado! Con disfrutar de lo desconocido, no quiero decir que seas imprudente.

Consejo nº 10. Lucha por tus sueños y no te dejes vences por nada ni por nadie.

Las grandes cosas se consiguen con mucho sacrificio y tenacidad. Aunque a veces sientas que te falta motivación para continuar, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma. Además, cuando hayas conseguido tu objetivo servirás de ejemplo para muchas personas que han visto tus progresos.Una vez conseguido, proponte nuevos desafíos.

Sueña con lo que quieres conseguir en tu futuro, trabaja duro y lo conseguirás porque todo depende de lo que tú creas ya que tú eres el protagonista indiscutible de tu vida.

“¡Lo mejor de tu vida comienza cuando termina tu zona de confort!”

Paciencia, confianza y perseveración son las claves del éxito. ¿Te atreves a conseguirlo?

¡Si tienes alguna pregunta, por favor, déjamela abajo, estaré encantada de responderla! 😉

Cuando el dinero no lo es todo: Por qué el dinero no da la felicidad

¿Cuantas veces hemos escuchado que el dinero no lo es todo? Lo dice la sabiduría popular:”el dinero no da la felicidad” y esta afirmación la apoyan algunas investigaciones, ¿Pero acaso no resulta difícil de creer? Sería tan feliz con ese móvil último modelo, condiciendo ese cochazo, montada es ese despampanante yate, cenando en el restaurante más caro de la ciudad… Sin preocuparme de facturas, de madrugar para ir al trabajo… ¿Realmente el dinero no da la felicidad? ¿Las personas más ricas no son más felices? ¿Qué tiene la ciencia y la psicología que decir al respecto?

El dinero no es todo para alcanzar la felicidad

Con la frase El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia, el famoso director de cine, Woody Allen, dejaba entrever con ironía la creencia popular de que tener más dinero nos hace más felices. Pero, ¿es eso cierto?

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo escuchando frases sobre el dinero: ¿llegaré a fin de mes? ¿podré darles a mis hijos la educación que merecen? ¿podremos irnos de vacaciones este año?

Por supuesto, el dinero nos aporta ciertos beneficios innegables que son necesarios en el día a día, si no invirtiéramos parte de nuestro tiempo trabajando, no podríamos saciar nuestras necesidades más básicas: alimento, vivienda, salud.

¿Cuanto dinero necesito para ser feliz?

En el libro Optimismo Inteligente (2013), Aranda y Valverde cuentan cómo llevaron a cabo un estudio de la relación entre nivel de ingresos y satisfacción vital. Aunque podríamos esperar encontrar que el dinero da la felicidad y dicha relación fuera directamente proporcional (a más ingresos, mayor satisfacción), los autores encontraron que esto era verdad tan sólo hasta el punto en que los ingresos permitían cubrir las necesidades humanas. Cuando el dinero había hecho esa función, la satisfacción de los participantes no cambiaba incluso cuando los ingresos aumentaban.

¿Cómo es posible que la gente que puede permitirse mayores lujos no experimente una mayor satisfacción en su vida? Dunn, Gilbert y Wilson escribieron un artículo en el año 2011 en el cuál explicaban que una de las razones por las que el dinero no hace la felicidad podría ser que las personas no gastan el dinero de la manera adecuada. A continuación te ofrecemos algunos consejos para no caer en ese error.

El dinero no lo es todo: Consejos para ser un poquito más feliz

1- Compra experiencias, no cosas  

Son muchos los estudios que demuestran que usar el dinero para adquirir experiencias aumenta mucho más nuestra satisfacción personal que si lo usamos para adquirir bienes materiales. En una encuesta sobre qué hace más feliz, el 57% de los participantes afirmó que eran más felices tras adquirir una vivencia, en comparación con el 37% que prefería un producto.

Hay diferentes explicaciones para este hecho. La primera de ellas es que la capacidad de adaptación humana es muy rápida, de forma que la satisfacción obtenida con un objeto va a durar hasta que nos hayamos acostumbrado a él. ¿Por qué es diferente con las experiencias? Un coche va a ser el mismo el día que lo compremos que dos semanas después; sin embargo, las experiencias van cambiando dependiendo de muchos factores. Además las experiencias nos dan satisfacción en el momento en que las disfrutamos así como cuando nos acordamos de ellas, mientras que los objetos sólo nos ofrecen placer en el momento en que los usamos.

2. Invierte dinero en otros

La regla de oro budista es: “Debemos buscar para los demás la felicidad que         deseamos para nosotros mismos”.

Un estudio demostró que aquellas personas que gastaban más dinero en otras personas (regalos para personas cercanas y donaciones a la caridad) eran más felices que aquellos que gastaban más dinero en ellos mismos (facturas y regalos). Esto ocurre incluso en diferentes culturas como son Canadá y Uganda.

¿Qué es lo que hace que en lugares tan distintos del mundo las personas sean más felices gastando dinero en otros? El motivo principal es que las relaciones sociales son esenciales para el ser humano, nos han ayudado a vivir durante millones de años y estamos programados para mejorarlas todo lo que podamos, y uno de los factores que tienen gran impacto en las relaciones sociales son el gasto que hacemos en ellas.

3. Valora las cosas pequeñas 

Han demostrado que la felicidad está más fuertemente asociada a la frecuencia que a la intensidad con la que lo sentimos. Por ejemplo, las personas que tienen una sola pareja son más felices que aquellas que tienen varias a lo largo de un año. ¿Por qué? Porque varias parejas conllevan satisfacción ocasional, mientras una pareja estable nos va a proporcionar experiencias positivas más frecuentes.

La rápida adaptación humana es de nuevo la culpable de que prefiramos frecuencia sobre intensidad: los pequeños placeres incluyen novedad, sorpresa, incertidumbre, y variabilidad, es decir, van cambiando.

Por tanto, en reflexiones sobre el dinero, tenemos que tener en cuenta que el dinero es limitado así que es mejor gastar en más cosas pequeñas que en una sola cosa grande.

4. No te centres en las “garantías”

Los consumidores valoran mucho las garantías y seguridad que le ofrecen los vendedores. Por ejemplo, siempre nos aseguramos de que podamos cambiar o devolver los productos que compramos “por si acaso”. Esto se debe a que pensamos que perder algo nos va a afectar más negativamente de lo que luego nos afecta.

No obstante, el ser humano tiene la capacidad de evitar la culpa y el arrepentimiento, lo que se puede llamar “el sistema inmunológico psicológico”. ¿Nunca os ha pasado que al coger un autobús justo en el último minuto pensamos “uf si lo hubiera perdido..” y, sin embargo, si lo perdemos, pensamos “lo habría cogido si el conductor hubiera salido a su hora”?

5. Olvida el “Disfruta ahora y paga después”  

Sistemas como las tarjetas de crédito ofrecen la posibilidad del consumo inmediato con post-pago. Sin embargo, esta estrategia conlleva el riesgo de que los usuarios sólo consideren los efectos a corto plazo y no tengan en cuenta las consecuencias a largo plazo (deudas o falta de ahorros). Además, elimina una de las respuestas a qué es la felicidad: la anticipación. Consumir una galleta nada más comprarla ofrece una satisfacción momentánea, pero el proceso de comprarla, esperar a llegar a casa y disfrutarla más tarde nos da la satisfacción de la anticipación además de la consumición. Pero no todo el mundo es capaz de esperar a una buena galleta de chocolate ¿verdad? Solemos pensar que la satisfacción futura será menor que la presente, por lo tanto, ¿para qué esperar?

Esa espera también ofrece otros beneficios como reconsiderar nuestras elecciones. En un estudio, la gente que tenía que elegir entre comer un plátano o una barrita de chocolate hacía su elección dependiendo de cuándo se lo iban a comer: si se lo comían en ese mismo momento, elegían la barrita de chocolate; si se lo tenían que comer la semana siguiente, pensaban que en el futuro no disfrutarían tanto la opción más apetecible y, por tanto, escogían el plátano (considerando también los beneficios en la salud).

6. Piensa en lo que no has tenido en cuenta

Tendemos a pensar en las experiencias futuras de manera menos concreta que aquellas más cercanas en el tiempo. Por ejemplo, el 89% de los participantes en un estudio en Canadá pensaban que una cabaña para el verano siguiente sería un buen plan para pasar con la familia. Pero no tenían en cuenta detalles como los ronquidos de la tía o lo difícil de ponerse de acuerdo para la cena con veganos y celíacos, es decir, no tenían en cuenta pequeños detalles que podrían interferir en la felicidad que esa experiencia puede aportar.

Por tanto, no idealices los planes futuros por estar alejados en el tiempo, por el contrario, intentar pensar en cómo hacerlos mejores.

7. ¿Compra comparativa?

Están de moda las webs que te ofrece la comparación de productos, precios, calidad, etc. Pero ¿qué ocurre cuando nos ponemos a comparar artículos para encontrar la mejor de las opciones: la más barata, la más bonita, la más cómoda? En estos casos, el dinero no da la felicidad. Las comparaciones nos hacen desviar la atención de aquellos detalles que de verdad estamos buscando y fijarnos en las características que les faltan y otras opciones ofrecen.

Un estudio con alumnos de Harvard a la hora de elegir dónde vivir el primer año de universidad demostró que tenían más en cuenta las características físicas como la localización que las características más sociales como la relación con los compañeros de piso. Sin embargo, al preguntarles antes de entrar en la lotería, aseguraban que un buen ambiente de comunidad sería más importante que cosas como el tamaño de la casa. Se produce la sobre-estimación de detalles que realmente influirían menos en la felicidad, mientras se dejan atrás aquellas cosas realmente significativas.

Por tanto, a la hora de contestar ¿el dinero no lo es todo? no hay una respuesta rotunda sin un pero detrás. El dinero nos ofrece la posibilidad de cubrir las necesidades más básicas humanas. Por ejemplo, según Aranda y Valverde (2013), la relación entre aspectos materiales y bienestar personal es mayor en los países pobres que en los más desarrollados.

Tenemos que ser cuidadosos una vez que superamos esos niveles básicos de confort para saber hacer la elección de dónde gastar nuestro dinero. ¿Merece la pena pasar horas y horas al día trabajando para ganar un dinero que no vamos a disfrutar? La mayoría de nosotros contestaría un gran NO a esta pregunta. Por tanto, hay que tener en cuenta algunos hechos encontrados sobre la felicidad humana y cómo alcanzarla.