Consejos para desarrollar habilidades de solución de problemas con esquizofrénicos

 

En nuestro día a día siempre vamos a encontrar conflictos. Es imposible evitarlos todos, así que aprender a desarrollar habilidades para la solución de problemas es algo que todos deberíamos hacer. Conocer algunas estrategias que nos ayuden a solucionar problemas nos viene bien a todo el mundo, pero para los familiares que viven con una persona afectada de esquizofrenia es especialmente importante y necesario.

Vivir con un esquizofrénico algunas veces puede ser duro, en el día a día van a aparecer situaciones difíciles de resolver y para las que debemos estar preparados. La falta de higiene personal, el abandono, el desorden y la suciedad en la habitación, suelen ser motivos típicos de lucha diaria con un paciente afecto de esquizofrenia, así que desarrollar las habilidades necesarias para poder afrontar estos y otros problemas es vital para nuestra salud y tranquilidad mental.

El otro día os comentábamos cómo para mejorar la convivencia con una persona con esquizofrenia teníamos que trabajar dos tipos de habilidades: las habilidades comunicativas y las de resolución de problemas. En la entrada de hoy, queremos ofreceros algunos consejos para desarrollar habilidades de solución de problemas.

Antes de entrar plenamente en las estrategias de resolución de problemas, hay varias aspectos que tenemos que tener en cuenta:

  • Los problemas son parte de la vida normal y probablemente van a ocurrir con frecuencia. No siempre vamos a poder evitar los problemas, lo que tenemos que hacer es aprender a afrontarlos sin desesperarnos en el intento.
  • Todos podemos aprender a resolver problemas de un modo más eficaz.
  • Creer que podemos resolver un problema es el 50% del camino para resolverlo.
  • Desgraciadamente Superman no existe, y nosotros no somos “supermanes, por tanto en ocasiones vamos a necesitar la ayuda de otros familiares y profesionales para resolver el problema. Es importante saber con qué se cuenta y cómo conseguir los recursos que necesitamos. No quieras hacerlo todo tú.
  • Sigue tus instintos: si sentimos ansiedad o inquietud por algo, puede ser la señal de alarma, el botón rojo, que nos está indicando que algo no anda bien, que estamos delante de un problema.
  • Para resolver un problema, lo mejor es pararse un momento a pensar y sopesar las mejores opciones, antes que lanzarse a actuar sin saber qué es lo que estamos haciendo

desarrollar habilidades de solución de problemas

Técnica para la resolución de problemas

Las habilidades para resolver problemas son necesarias para identificar conflictos y encontrar soluciones. Es algo que podemos entrenar y mejorar con el paso del tiempo, y simplemente se trata de seguir unos pequeños pasos a la hora de analizar y resolver cualquier conflicto o problema.

Lo primero que te recomiendo que hagas es que escribas una lista de problemas que quieres trabajar y clasifícalos según su importancia (urgentes y no urgentes) y su facilidad para afrontarlos (fácil, difícil o sin solución). Esto nos ayudará a saber qué problemas hemos de atacar primero, qué problemas puedes delegar a otras personas y cuales quizás no tienen solución y más vale no encabezonarse con ellos.

Una vez ya es elegido el problema, ya puedes empezar a aplicar los diferentes pasos de la técnica de solución de problemas.

Pasos para desarrollar habilidades de solución de problemas que puedes utilizar

PASO 1: Define el problema

Los problemas hay que atacarlos uno por uno, intentar resolver todos a la vez solo nos va a producir una sensación de agobio, de no poder con todo, y nos vamos a ver superados por ellos. Por eso, es importante elegir el problema que se quiera trabajar primero y aprender a desglosarlo en pasos más pequeños y manejables.

Sin embargo, a veces lo más complicado es saber qué problemas son los que tiene  nuestro familiar con esquizofrenia (u otras enfermedades mentales). Una manera para hacerlo es preguntarse a uno mismo qué cosas son las que se están llevando peor y en qué manera me gustaría cambiarlas.

Una vez identificada la conducta problema, coge papel y lápiz y responde a estas preguntas:

  • ¿En qué situación ocurre el problema?
  • ¿Cuándo ocurre el problema?
  • ¿Dónde ocurre?
  • ¿Con qué frecuencia ocurre el problema?
  • ¿Con quién ocurre?
  • ¿Qué hago yo en esas situaciones?
  • ¿Qué hacen otras personas en esa situación?
  • ¿Qué me gustaría cambiar?
  • ¿Cuáles son las cosas que no me dejan cambiar?

Te recomiendo que respondas a estas preguntas en forma de registro o lo escribas en una tabla para poder visualizar el análisis del problema de una forma más global y general. Además seguramente podrás re-utilizarlo para resolver problemas parecidos en el futuro y podrás consultarlo siempre que quieras. Podéis intentar completarlo conjuntamente con vuestro familiar, cuando no estéis viviendo el conflicto y en momentos de calma.

PASO 2: Genera soluciones.

Haz una lista de posibles soluciones y alternativas al problema que hemos definido anteriormente. Te recomiendo que dejes volar tu imaginación y hagas un “brainstorming” con todas las posibles soluciones por muy disparatadas y absurdas que te parezcan. Apunta todo lo que se te ocurra, luego ya analizaras qué cosas podrás llevar a cabo y que no, pero en esta etapa simplemente apunta.

PASO 3: Valora las alternativas propuestas en la tormenta de ideas.

Una vez creada tu lista es hora de analizar las consecuencias de cada una de las  posibles soluciones que has propuesto. Escriba al lado de cada solución su probable consecuencia y analiza si es posible realizarla y si es útil.

PASO 4: Escoge la mejor solución.

Una vez hecho todo el análisis es hora de escoger la solución, o combinación de soluciones, que creamos que pueden resolver el problema y llevarla a la práctica. Es importante que comuniquemos a todos los implicados (nuestro familiar con esquizofrenia, otros familiares y amigos, personal del centro de día…) cual será la manera de afrontar el problema y que todo el mundo trabaje en un mismo sentido.

PASO 5: ¡Tengo un Plan!

Una vez sabemos qué hacer para solucionar un problema, tenemos que crear un plan para llevarlo a cabo. Elegir quien hará cada cosa y anticipar posibles fallos o inconvenientes y, de nuevo, pensar en cómo solventarlos. También es recomendable reforzar los pequeños logros que se vayan consiguiendo por cada uno de los miembros de la familia implicados.

PASO 6: Evalúa  el resultado del plan

Los planes que hacemos y las posibles soluciones que proponemos no siempre funcionan. Sin embargo no hemos de desesperarnos. Si la solución elegida no ha dado los frutos que esperábamos, simplemente volvemos al paso 3 y valoramos de nuevo las alternativas que habíamos pensado. Escogemos otra y probamos de nuevo.

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Más consejos para desarrollar las habilidades de solución de problemas

Para solucionar los problemas de convivencia que se puedan presentar con tu familiar con esquizofrenia, lo mejor es mantener una actitud comprensiva y negociadora. De nada sirve ponerse de malas, gritar u obligar a alguien a hacer algo que no se quiere. Para poder llegar a un acuerdo y que no llegue la sangre al río te recomendamos:

Busca el momento adecuado

El momento adecuado no es medio del conflicto ni cuando esté alterado o enfadado contigo, o tú estés muy enfadado con él. Busca el momento en el que ambos estéis calmados y con buena disposición para hablar.

Sé claro y habla con calma

Exponle el “asunto” con claridad. No utilices un lenguaje muy emotivo ni culpabilizador. No sirve de nada que te centres en todo el sufrimiento que este “asunto” te provoca ni que lo califiques de un gran problema. De este modo lo único que conseguirás es crear una atmósfera tensa y poco propicia para las negociaciones. Simplemente, háblale de forma calmada y expón tus preocupaciones clara y tranquilamente, sin sacar las cosas de contexto.

Escucha lo que tenga que decirte

Una vez que le hayas planteado el problema, escucha lo que tenga que decirte al respecto. Identifica en su discurso cuáles son sus propuestas para solucionar el conflicto y cuáles son las dificultades que encuentra a la hora de cumplir con tus demandas.

Buscar soluciones conjuntamente

Podéis seguir los pasos de resolución de problemas para buscar soluciones conjuntamente, o tú le puedes proponer las que hayas encontrado y que la persona plantee sus dudas, opiniones y soluciones propias al respecto.

Negociar un acuerdo

Una vez planteadas todos los argumentos y las opciones por ambas partes, es hora de llegar a un acuerdo. Podéis escoger cualquier solución: la tuya, la suya o una combinación de ambas. La que os vaya mejor a los dos, sin imposiciones. Eso sí, es conveniente ponerlo por escrito y dejarlo en un lugar visible por todos, para que sirva de recordatorio.

Sea la solución que sea es importante que sea lo más concreta y operacional posible. Es decir que diga exactamente qué es lo que tiene que hacer cada uno, en qué momentos y de qué modo. Los pacientes con esquizofrenia se desenvuelven mejor en ambientes estables, rutinarios y con límites claros y marcados. Así es conveniente que en la solución que se escoja esté muy claro qué es lo que se tiene que hacer, y cuáles son las consecuencias (tanto de hacerlo como de no hacerlo). Por ejemplo, si quieres llegar a un acuerdo de que se haga la cama cada mañana, es conveniente que establezcáis también cuando hay que hacerlo (hará la cama antes del desayuno) y las consecuencias que supone no hacerlo (no se desayuna colacao).

Evaluación del acuerdo

Fija un día para revisar el acuerdo. Refuerza todos los pequeños logros que se van consiguiendo día a día: felicítale o dale las gracias por hacerse la cama cada mañana. Si la ha hecho durante toda la semana, puedes prepararle un desayuno especial el fin de semana.

Cristina es psicóloga, especialista en neuropsicología, investigación y rehabilitación cognitiva. Sin embargo, es comunicadora de vocación. Apasionada por el lado más curioso y extraordinario de la neurociencia, acerca temas clínicos del sector salud-investigación a un público no especializado a través de publicaciones interesantes, amenas, que puedan inspirar y ser útiles para el lector.

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