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Disciplina positiva: 23 técnicas para una educación firme pero amable

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, sin embargo, a veces no disponemos del conocimiento necesario para actuar debidamente. Y es que educar no es una tarea fácil. Por ese motivo, es indispensable tener a nuestro alcance recursos que nos ayuden a actuar des de la comprensión y amabilidad. La disciplina positiva es esa herramienta que nos acerca técnicas para educar a los niños des de la cooperación  y el respeto mutuo entre padres e hijos.

Disciplina positiva: una educación firme pero amable

¿Qué es la disciplina positiva?

La disciplina positiva fue desarrollada por el psicoterapeuta Alfred Alder y por su aprendiz, psiquiatra y educador Rudolf Dreikurs. Más tarde, Jane Nelsen y Lynn Lott (fundadoras de la asociación americana de disciplina positiva) regularon sus principios y técnicas para su aplicación.

Muchas veces, al escuchar la palabra “disciplina” la asociamos con factores negativos, pero el verdadero significado de esta palabra es “discípulo”. Podríamos ver a nuestros hijos como discípulos que necesitan nuestra ayuda durante su desarrollo, para en un futuro ser seres libres, felices e independientes.

Firm & Kind

Son varios los estudios que han demostrado que los niños tienen la necesidad de crear vínculos con las personas más cercanas a ellos; como sus padres, amigos o profesores. Los niños que mantienen esos vínculos fuertes, son niños que por lo general, se comportan mejor. La disciplina positiva se basa en la premisa “Firm & Kind” (firme pero amable) y se encarga de reforzar esos vínculos mediante el respeto, la compresión, autoestima y la comunicación.

Principios básicos de la disciplina positiva

 

  • Comunicación y comprensión
  • Respeto mutuo entre padres e hijos
  • Amabilidad y firmeza
  • Fortalecer vínculos afectivos
  • Participación activa de los niños
  • Desarrollo emocional y de autonomía

 

Disciplina positiva y porqué se portan mal los niños

Como bien dice la palabra, los niños, niños son y a veces pueden llegar desesperarnos  cuando no hacen lo que esperamos. Quizás ahí está el primer error: “esperar algo de ellos”. En primer lugar, no debemos esperar que su comportamiento sea de una manera u otra. Hay que entender que su manera de comunicarse no es como la de un adulto y que detrás de su comportamiento, hay un mensaje que debemos descifrar para llegar a la raíz del asunto.

Rudolf Dreikurs, mencionó: “cuando los niños no se portan bien, nos intentan decir algo de una forma diferente a la que se comunicaría un adulto y por lo tanto, la percibimos como la manera errónea, sin pararnos a pensar que quizás es la única manera en la que pueden/saben expresarse”. Los motivos pueden ser varios; reclamar nuestra atención, aburrimiento, hambre, sueño… Aquí entraría en juego empatizar con nuestros hijos para saber el porqué de sus comportamientos.

Disciplina positiva para educar

Disciplina positiva no es igual a ser permisivo

 

Disciplina positiva no significa ausencia de esta y por lo tanto exceso de permisividad. Tampoco se parece a la disciplina punitiva (basada en el castigo), ya que esta hace que los niños aprendan  a base de sentirse mal y des del sentimiento de miedo. Con la disciplina positiva, lo que buscamos son resultados a largo plazo. El objetivo, es que los niños entiendan porque están mal ciertas cosas y porque no deben hacerlas. No imponemos castigos sin saber si los niños han comprendido realmente el porque no deben actuar de ciertas maneras.

 

23 técnicas para implementar la disciplina positiva

1. Autocontrol

Muchos padres pierden mucha energía tratando de controlar a sus hijos, pero la única conducta que realmente podemos controlar es la nuestra. Está en nuestras manos adoptar una actitud que beneficie nuestra salud mental y no dejar que nos abrumen las situaciones difíciles. Podemos reorientar la conducta de nuestros hijos y/o indicarles lo que si pueden hacer, en vez de enfocar nuestra atención en lo que no deben hacer. Transmitir seguridad y calma beneficiará la relación con nuestros pequeño.

2. Comunicación

Es la base de toda relación. Debemos procurar buscar momentos en los conectar con los niños. Por ejemplo, ir a merendar después del colegio, desayunar juntos cada día antes de ir al colegio o incluso celebrar reuniones familiares. Mantenernos comunicados con nuestros hijos y al día sobre posibles problemas que puedan tener en la escuela, actividades extra escolares, etc., nos ayudará a comprender mejor su comportamiento.

3. Mostrar interés

Preguntar por los intereses de nuestros hijos, aficiones y preferencias. Hacer que los niños se sientan valorados refuerza su autoestima y bienestar. Evitar hacer preguntas del tipo: “¿Has hecho los deberes?”. Si ya sabes que no los ha hecho. Podemos sustituirlo por frases como: “Me doy cuenta que no has hecho los deberes”. De ese modo evitaremos que los niños se sientan atrapados por nuestras preguntas.

4. Escuchar 

Por muy pequeños que sean, tienen sus propios sentimientos y emociones, escuchar lo que nos dicen ayudará a comprender sus comportamientos. A través de ellos tenemos la oportunidad de volver el mundo de una manera nueva y sorprendente, como cuando éramos niños. 

5. Comprensión

Intentar comprender que hay detrás de un mal comportamiento; puede ser cansancio debido a la escuela, las actividades extra escolares, que estén hambrientos, que hayan tenido un mal día o que les incomode algo en particular. Averiguar que les sucede realmente nos ayudará a adoptar soluciones eficaces. 

6. Firm & Kind

Ser firme en las decisiones pero amable a la misma vez. Mostrar comprensión hacia ellos pero sin ceder débilmente. Por ejemplo, el niño/a quiere jugar a la videoconsola al llegar a casa pero tiene deberes que hacer. Una actitud “Firm & Kind” sería: “Sé que quieres jugar a la videoconsola, pero antes deberás hacer los deberes y podrás jugar solo al finalizarlos”. 

7. Ser un ejemplo

Los niños tienen muchas maneras de aprender, una de las más conocidas es por imitación. Si intentamos que nuestros hijos no se comporten de ciertas maneras, debemos ser un ejemplo para ellos y hacer que nuestras palabras coincidan con nuestras acciones. Es decir, no sería conveniente decirle al niño/a que no se utiliza el móvil mientras nos sentamos a comer y que nosotros si lo hagamos. Porque ser un ejemplo es fundamental para que desarrollen principios y unos valores positivos, por eso también es importante preguntarse constantemente ¿qué fallos estoy cometiendo? e intentar mejorar cada día.

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8. Prestar atención al esfuerzo más que al éxito

Es muy común centrarse en el éxito en vez de hacerlo en los esfuerzos realizados. Todos queremos que nuestros hijos sean los mejores en la escuela y en otras actividades, pero esto requiere tiempo y esfuerzo que hay que valorar si cabe más que el éxito. Supongamos que nuestra hijo/a suspende un examen. Tras identificar los problemas que le han llevado a suspender e intentar rectificarlos, en el próximo examen saca un 5. Estamos de acuerdo en que no es una nota muy alta, pero hay que tener en cuenta que el niño/a ha progresado, enfocando nuestra atención en esa mejora.

9. Buscar soluciones que involucren a los niños

Imaginemos que nuestro hijo/a está jugando en la habitación. Cuando vamos a llamarle para que se siente en la mesa a cenar, nos damos cuenta de que ha pintado la pared con lápices de colores. Una solución que involucre al niño/a, sería decirle que él/ella limpie la pared, o si es muy pequeño/a, limpiarla juntos. 

10. Responsabilizarse

Enseñarles a responsabilizarse de sus propias acciones. De esta manera aprenden a relacionar acciones con consecuencias. Podemos probar con frases como: “Debido a que no estudiaste lo suficiente has suspendido” o “Como ya has hecho todos los deberes ahora podemos ir al parque”.

11. Redirigir

Redirigir las acciones que no son apropiadas de una forma amable y sutil. Imaginemos que está en el parque y lleva mucho tiempo columpiándose y otros niños quieren subir al columpio. Podemos invitarle amablemente a dejar el columpio y llevarlo al tobogán.

12. Límites

Los límites son necesarios para proteger a nuestros hijos de peligros y así ayudarles a que se adapten al mundo que nos rodea. Es importante que los niños participen en el establecimiento de estos si son mayores de 4 años.La decisión no debe ser unilateral, ya que de ese modo fomentamos el poder y este a veces puede resultar en rebeldía. Por ejemplo, decidir juntos la hora de irse a dormir o la hora de regreso a casa cuando son mayores.

13. Consecuencias naturales

Son aquellas que se dan sin la intervención de un adulto. Por ejemplo, el niño no se quiere comer la comida y si no se la come más tarde tendrá hambre (consecuencia natural). Se trata de que los niños las aprendan por sí mismos.  Evitar frases como “Te lo dije” o “Mira que te avisé”. Este tipo de frases pueden hacer que el niño se sienta humillado. No hay que olvidar, que el objetivo principal es que los niños aprendan y no repitan los mismos errores, no que se den cuenta que los adultos lo sabemos todo.

14. Consecuencias lógicas

Las consecuencias lógicas requieren el seguimiento de los adultos. Por ejemplo: “Si te acuestas tarde no tendré tiempo leerte el cuento”. Por lo tanto, decidimos una consecuencia para sus acciones directamente relacionada con la conducta no deseada.

15. Seguimiento

Cuando apliquemos consecuencias lógicas, debemos de mantenerlas si los niños no han actuado debidamente. Si lo consideramos oportuno, podemos darles una nueva oportunidad para cumplirlas más adelante.

16. Evitar los premios y castigos

Los premios y castigos son arbitrarios. La consecuencia no está directamente relacionada con la causa y promueven la autoridad y el poder, sin tener en cuenta el respeto mutuo. Tratar de sustituirlos aplicando consecuencias lógicas, ya que están basadas en la elección y comprensión.

17. Error = oportunidad

La palabra crisis en chino está compuesta por dos caracteres, el primero significa peligro y el segundo oportunidad. Un error es una oportunidad para aprender. Podemos dejar que los niños se equivoquen y aprendan por ellos mismos. Cuando se equivoquen no les daremos la solución inmediatamente. Podemos hacer un “Brainstorming” (lluvia de ideas) y debatir juntos los pros y los contras.

18. No utilizar violencia física

No es recomendable utilizar violencia física cuando los niños se portan mal, ya que eso les enseña que la violencia está bien. Cuando estemos muy enfadados, podemos tratar de buscar un momento para calmarnos y después adoptar consecuencias lógicas des de la serenidad. Debemos recordar que nadie es perfecto y que todos hemos cometido errores.

19. Tiempo

Dedicar tiempo exclusivo a nuestros hijos es fundamental. Eso ayudará a evitar rabietas, que se centren demasiado en aparatos electrónicos o incluso despertares nocturnos en busca de nuestra atención. Es recomendable invertir tiempo en ellos de manera exclusiva para jugar con ellos, leerles un cuento antes de ir a dormir o aprovechar las comidas y cenas para pasar tiempo de calidad con ellos. 

20. Tono de voz

Es beneficioso dirigirse a ellos con un tono amistoso y cariñoso, eso facilitara que presten atención y realmente escuchen lo que queremos decirles. Percibir el “el tono de sermón” hará que quieran desconectar y no prestar atención a nuestras palabras. Es importante educar sin gritar.

21. Palabras 

La elección de las palabras adecuadas acompañadas del tono de voz correcto es esencial para que la comunicación entre padres e hijos refleje respeto y cariño.

22. Autonomía

Aunque a veces nos salga el instinto de sobre protegerlos, no es aconsejable hacerlo si queremos que crezcan con seguridad e independencia. Hay que permitir que los niños experimenten consecuencias basadas en sus propias acciones y/o decisiones (por supuesto,  aplicando el sentido común). No deberíamos hacer cosas que ya pueden hacer por ellos mismos, así les ayudaremos a ser seres más autónomos.

23. Paciencia

El cansancio acumulado, el estrés o la auto exigencia pueden hacer que perdamos la paciencia fácilmente. Somos humanos y es normal que a veces nos sintamos desbordados y perdamos la paciencia con nuestros hijos. No hay que culpabilizarse por ello, podemos buscar actividades que nos hagan desconectar como el deporte o simplemente, dedicarnos tiempo a nosotros mismos.

Psicomotricidad infantil: Guía completa sobre el desarrollo de los niños

¿Qué es la psicomotricidad infantil? ¿Cómo puedo saber si mi hijo/a se encuentra dentro de los patrones normativos del desarrollo? ¿Qué clase de trastornos psicomotrices existen? ¿Qué es el método de la estimulación temprana? Y finalmente, ¿Con que tipo de ejercicios se puede fomentar la psicomotricidad del niño/a en función de su edad? En este artículo se abordan estas y otras cuestiones con el fin de informar y facilitar conocimientos sobre la importancia que tiene la psicomotricidad infantil en el desarrollo integral de los niños/as en sus primeros años de vida.

 
¿Qué es la psicomotricidad infantil?

¿Qué es la psicomotricidad infantil?

La psicomotricidad infantil es una disciplina que conecta dos partes fundamentales del proceso de desarrollo integral del niño/a: el movimiento y la actividad psíquica. Se puede describir como una psicología del movimiento que se basa en una conexión cuerpo-mente, explicando cómo cada movimiento va acompañado de conocimientos, pensamientos y emociones. Se trata de conseguir, a través ejercicios, que el niño/a adquiera conocimientos, tanto de sí mismo como del medio que le rodea, a través de la interacción de sus propios movimientos con el entorno. Los niños, mediante ejercicios como correr, saltar, jugar con una pelota o manipular objetos, adquieren una conciencia del yo, de su cuerpo y de su mente además de conocimientos del espacio y el tiempo (arriba-abajo, izquierda-derecha, delante-detrás, rápido-lento…) y una serie de habilidades, tanto personales (control del equilibrio) como sociales, al interaccionar en los ejercicios y juegos con otros niños/as. La psicomotricidad es especialmente importante durante los primeros años de la infancia, ya que es cuando los niños tienen una mayor plasticidad cerebral. Esto quiere decir que su cerebro se moldea con mucha facilidad ante los conocimientos y las experiencias nuevas, y por tanto, durante estos años los niños/as asimilan mejor el aprendizaje. A esto hace referencia la expresión que compara a los niños de edades tempranas con esponjas, ya que estos absorben los nuevos conocimientos con mucha facilidad debido a su gran plasticidad cerebral. Esta plasticidad hace que se forjen mas conexiones neuronales y mediante los ejercicios de psicomotricidad se consigue que los niños estimulen estas conexiones a través del movimiento y se generen en mayor cantidad.  
Es fundamental trabajar la psicomotricidad en niños para un buen desarrollo
  Es por todo esto que resulta de vital importancia para el desarrollo integral del niño la práctica de actividades psicomotrices especialmente durante los primeros años de vida. Además, en estos ejercicios se pueden identificar dos funciones fundamentales: una de carácter educativa que consiste en formar al niño mediante estos juegos para los aprendizajes escolares posteriores y una de carácter social, ya que con la realización de estas actividades se ayuda a la niña/o a interaccionar con los demás.

Psicomotricidad infantil: Cambios durante el desarrollo infantil

El desarrollo psicomotor sigue unos patrones de evolución en gran medida marcados por la edad del niño/a.

Psicomotricidad infantil durante el primer año:

  • Se van controlando las partes del cuerpo más cercanas a la cabeza, extendiéndose el control hacia los brazos y posteriormente a las piernas. Un ejemplo de esto sería el niño controlando primero el movimiento del hombro, posteriormente del brazo y la muñeca y por último de la mano y los dedos.

Psicomotricidad infantil de 1 a 2 años:

  • El niño adquiere gran independencia con sus movimientos. Sin ayuda, gatea, mira hacia atrás, realiza juegos de construcciones y encaje, corre, salta, anda sincronizando brazos y piernas, puede golpear una pelota…
  • Es capaz de imitar algunos gestos.
  • Hace garabatos.
  • Identifica algunas partes del cuerpo.
  • Usa la cuchara.
  • Ayuda a vestirse y desvestirse.
  • Consigue utilizar frases cortas y simples.

Psicomotricidad infantil de 2 a 3 años:

  • Empiezan a montar en triciclo.
  • Sube escaleras (no las baja).
  • Se viste o desviste solo/a (sin botones ni cremalleras).
  • Come sin ayuda.
  • Hace, además de garabatos, rayas y le gusta pintar.
 
Cómo estimular la psicomotricidad infantil

Psicomoricidad infantil a los 3 años:

  • Espontaneidad y soltura en los movimientos.
  • Domina el propio cuerpo, diferencia partes del cuerpo en si mismo y en los demás.
  • Se desplaza en carrera y se para.
  • Tiene mayor coordinación y precisión en las tareas
  • Completa dibujos y figuras.
  • Comienza a manejar nociones del espacio y el tiempo básicas como arriba-abajo, delante-detrás, antes-después, deprisa-despacio.

Psicomotricidad infantil a los 4 años:

  • Percibe la estructura del cuerpo.
  • Realiza tareas complejas a través de la imitación (a este tipo de aprendizaje se le denomina aprendizaje modelado).
  • Tiene mayor dominio de los desplazamientos (velocidad, giros, cambios de dirección…).
  • Domina el trazo al dibujar.
  • Realiza tareas más complejas.
  • Representa la figura humana en sus dibujos y creaciones.
  • Ordena acontecimientos cortos en el tiempo y usa términos como ayer, hoy o mañana.

Psicomotricidad infantil los 5 años:

  • Es capaz de organizar el tiempo.
  • Distingue ambos lados del cuerpo y cual es el dominante (diestro o zurdo)
  • Control y dominio de la coordinación de movimientos.
  • Avance en su agilidad, equilibrio y control del cuerpo (similar al adulto)
  • Realiza tareas complejas que requieren coordinación de la vista y los movimientos manuales.
  • Dibuja utilizando más la imaginación.
  • Define su esquema corporal incluyendo detalles en la representación de la figura humana.
  • Usa los términos espacio temporales de manera mas precisa.

¿Cómo diferenciar lo normativo de lo patológico en el desarrollo de la psicomotricidad infantil?

  Cuando se habla de un desarrollo de la psicomotricidad infantil normal se hace referencia a un proceso que permite al niño/a adquirir las habilidades adecuadas para su edad. No obstante, existe una gran variabilidad en las edades de adquisición de algunos conocimientos y habilidades puesto que, a pesar de que el desarrollo psicomotor es un proceso evolutivo y continuo que sigue una secuencia similar en todos los niños, no se realiza de una manera rígida y existe una gran diversidad sin tener porque supone una patología. Por todo esto, la línea que separa lo normal de lo patológico es bastante difusa y en ocasiones es complicado hacer un diagnóstico de problemas en el desarrollo psicomotor, ya que se necesitan muchos factores en conjunto para poder diagnosticar con precisión. No obstante, existen algunos signos de alerta de un desarrollo psicomotor patológico como son los siguientes:
  • Retardo en la adquisición de habilidades o conocimientos
  • Estancamiento o regresión en habilidades adquiridas
  • Persistencia de conductas de etapas previas
  • Calidad de respuestas no adecuada
  • Signos físicos anormales

Los principales trastornos del desarrollo psicomotor son:

  • Debilidad motriz: torpeza en los movimientos e incapacidad para relajar los músculos voluntariamente
  • Inestabilidad motriz: incapacidad de inhibición de movimientos, así como la emoción que los acompaña
  • Inhibición motriz: tensión e indiferencia en contexto sociales, muestran temor ante las interacciones sociales, tienen miedo de caerse, inseguridad, inhiben sus movimientos con la pretensión de hacerse invisibles
  • Trastorno del esquema corporal o lateralidad:dificultad de adquisición de conocimientos y representación del propio cuerpo. Le cuesta la orientación espacio -temporal y utilizar su cuerpo de forma efectiva para relacionarse con el entorno. Un ejemplo de este trastorno sería un niño que a los tres años no identifica los elementos de su cara.
  • Apraxias y dispraxias infantiles: el niño conoce el movimiento, pero es incapaz de realizarlo correctamente, no coordina en las actividades y no puede imitar gestos sencillos
  • Tics o trastorno de Tourette: movimientos repentinos e involuntarios que afectan a pequeños grupos de músculos y se repiten de manera intermitente. Pueden ser crónicos o transitorios.
  • Sinestesias:movimientos involuntarios que nacen mientras hacemos otras actividades (un ejemplo sería sacar la lengua mientras pintamos)
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¿Por qué es importante estimular la psicomotricidad infantil?

  En los primeros años de vida, la psicomotricidad juega un papel muy importante porque influye en el desarrollo intelectual, físico y social del niño/a y favorece su relación con el entorno. Estos ejercicios les permiten explorar, investigar, superar y transformar situaciones de conflicto, así como enfrentarse a limitaciones y relacionarse con los demás. A través de la psicomotricidad se pretende que el niño se divierta, desarrolle y perfecciones sus habilidades motrices y cognitivas.

Nivel motor

La psicomotricidad trabaja aspectos como la coordinación, el equilibrio, los reflejos, la lateralidad (disposición de destreza orientada hacia la derecha-diestro- o hacia la izquierda-zurdo), el control respiratorio, el ritmo o control del movimiento y  conductas perceptivo-motrices con las que el niño a través de su cuerpo se orienta en el espacio y el tiempo. En resumen, a nivel motor, la psicomotricidad permite al niño dominar el movimiento corporal. Al ejercicio del control sobre el propio cuerpo se le denomina motricidad, ésta se divide en dos grupos según las partes del cuerpo que intervienen:
  • Motricidad gruesa:es el control y coordinación de movimientos que abarcan el tamaño del propio cuerpo o superior. Por ejemplo: bailar, correr, saltar.
  • Motricidad fina: control y coordinación de movimientos que abarcan menos del tamaño del propio cuerpo, compromete las partes finas del cuerpo como las manos o los dedos. Se centra en movimientos realizados con partes concretas: colorear, escribir, dibujar.

Nivel cognitivo

Se desarrollan habilidades y destrezas por medio de la adquisición de experiencias y aprendizajes para su adaptación al entorno. Los procesos cognitivos que se trabajan mediante la psicomotricidad son los siguientes:
  • Atención: es la función que nos permite concentrarnos, aunque es un proceso cognitivo también tiene una parte afectiva ya que depende de las emociones que haya experimentado el individuo con lo observado. Es el primer factor que influye en el rendimiento escolar
  • Memoria: Es la capacidad para evocar lo previamente aprendido.
  • Imitación:es la capacidad para aprender y reproducir conductas. Se involucran aspectos cognitivos, afectivos y conductuales. La imitación se desarrolla fundamentalmente durante el juego (jugar a papás y mamás)
  • Conceptualización:es el proceso por el que el niño identifica y selecciona una serie de características relevantes con el fin de identificar y diferenciar entre unos objetos y otros.
  • Resolución de problemas:es la capacidad para dar respuesta a las diferentes situaciones y conflictos
  • Creatividad: es la capacidad que tiene el niño/a de usar su imaginación para realizar distintas actividades o juegos.

Nivel socio- afectivo

Mediante la psicomotricidad se permite lograr en el niño destrezas afectivas que aumentan el conocimiento de sí mismo y la independencia. Las destrezas sociales y el desarrollo emocional (cooperación, empatía, compartir…) son una parte muy importante de la habilidad escolar, ya que permite la socialización con otros niños, la resolución de problemas y la adquisición de capacidad para enfrentarse a los miedos. La educación psicomotriz, por tanto, permite lograr en el niño el control del movimiento de sí mismo, el desarrollo mental y la adquisición de nociones básicas. Esta educación debe estructurarse en función del niño considerando su edad, intereses y necesidades.  
Actividades par amejora rla psicomotricidad infantil

Psicomotricidad y estimulación temprana

Definición de estimulación temprana

La estimulación temprana tiene por objetivo aprovechar la capacidad de aprendizaje y adaptabilidad del cerebro humano en beneficio del niño/a mediante la repetición de diferentes juegos y ejercicios. El objetivo principal de este método es potenciar las funciones cerebrales mediante una serie de estímulos repetitivos. De una manera más sencilla se puede definir la estimulación temprana como el conjunto de actividades con base científica aplicadas de forma repetitiva que se emplea con niños desde su nacimiento hasta los cinco o seis años, con el objetivo fundamental de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas y psíquicas.

Ejercicios para la estimulación de la psicomotricidad infantil

Aquí os proponemos una lista de juegos para estimular la psicomotricidad infantil, no obstante, si deseáis más información, podéis leer nuestro artículo completo con 10 juegos para mejorar las habilidades psicomotoras.

Actividades estimulación psicomotriz para niños de 0 a 3 años:

De 0 a 1 año:

  • Se puede ejercitar mediante el juego de “las palmitas” sirve para mejorar la motricidad gruesa y la coordinación de movimientos lateras, el objetivo es tocar las palmas mientras cantas y le haces cosquillas
  • Estirarse para coger un objeto
  • Motivarlo a levantar la cabeza o mover la cabeza hacia los lados
  • Viéndose en el espejo
  • Soltar y recoger un objeto
  • Aparecer y desaparecer delante de él

De 1-2 años:

  • Recoger juguetes del suelo: mejora el equilibrio.
  • Ejercicio de equilibrio: sosteniendo al niño por las axilas e inclinándolo con suavidad hacia los lados
  • Pintar
  • Recitarle las partes del cuerpo
  • Rodar una pelota: sigue un objeto visualmente, además ejercita el control manual.

De 2 a 3 años:

  • Lanzamiento de globos para desarrollar la motricidad manual gruesa
  • Dar patadas al balón
  • Clasificando objetos
  • Leer historias o cuentos con ilustraciones
  • Expresar y describir sus sentimientos

Actividades estimulación psicomotriz para niños de a partir de 3 años:

Los ejercicios de psicomotricidad pueden ejercitar tanto la psicomotricidad fina como la gruesa.

Ejercicios de psicomotricidad fina:

  • Adivinar objetos con los ojos tapados solo con el tacto
  • Apretar con fuerza una pelota con una mano
  • Reproducir construcciones realizadas con bloques
  • Abrir y cerrar botellas o tarros
  • Modelar con plastilina
  • Pasar las paginas de un libro una a una
  • Trocear papeles
  • Pulsar teclas
  • Adivinar que partes del cuerpo te estoy tocando (con los ojos cerrados)
  • Recortar con tijeras
  • Dibujar y colorear.

Ejercicios de psicomotricidad gruesa:

  • Coordinación de pies: subir o bajar escaleras, andar de puntillas, saltas con los pies, andar sobre una línea recta manteniendo el equilibrio, andar marcha atrás, saltar a la comba, sostenerse a la pata coja, andar a gatas.
  • Coordinación de brazos: botar una pelota, lanzar un objeto con las dos manos y con una, recibir un objeto
  • Destacan ejercicios al aire libre, deportes, montar en bicicleta o juegos tradicionales.
La psicomotricidad es la disciplina encargada de desarrollar habilidades sociales, cognitivas y físicas en los niños mediante juego y actividades que implican movimiento y coordinación. Es de vital importancia la realización de estos ejercicios para fomentar un desarrollo normativo en los niños/as puesto que tienen funciones tanto educativas como sociales facilitando la interacción de los niños con su entorno y con los demás.

¿Cómo desarrollar las habilidades cognitivas en la infancia?

Desde que nacemos, estamos expuestos a estímulos y aprendizajes continuos. La forma de ver el mundo y de adaptarnos a él dependerá en gran parte de cómo desarrollamos nuestra mente. En otras palabras, las habilidades cognitivas son necesarias para resolver tareas y obstáculos diarios satisfactoriamente. La infancia es una etapa esencial en la adquisición y desarrollo de estas competencias. Una buena estimulación cognitiva es la clave. Pero ¿Cómo desarrollar las habilidades cognitivas en la infancia? Te lo explicamos en este artículo.

¿Cómo se potencian las habilidades cognitivas en la infancia?

¿Qué son las habilidades cognitivas?

Se les llama habilidades, capacidades o funciones cognitivas a aquellos procesos mentales gracias a los cuales nos desenvolvemos en el día a día, y a partir de ellas podemos realizar todo tipo de tareas.

Las habilidades cognitivas no son innatas, es decir, hay que aprenderlas. También se pueden practicar, mejorar o contener según la actividad que se esté realizando. Así, este proceso tiene lugar desde que nace el niño y se mantiene durante el resto de su vida.

Tipos de habilidades cognitivas

Percepción

Nos permite, a través de los diferentes sentidos, recibir e interpretar los estímulos del medio que nos rodea, haciéndonos consciente de él. De esta forma, transformamos la información de este mundo físico en información psicológica.

Relacionadas con este ámbito, las gnosias se definen como la capacidad de reconocer la información aprendida con anterioridad gracias a los sentidos.

Atención

Recibimos tanta información continuamente que sería imposible hacerle caso a toda a la vez, además de que requeriría un gasto de energía gigantesco. Frente a varios estímulos (externos o internos, de la misma o diferente clase), la atención nos permite concentrarnos en uno y descartar los demás (discriminación). Así, nos vamos focalizando en los diferentes estímulos conforme vamos procesando otros.

La atención favorece llevar a cabo otros procedimientos como la observación, anticipación, interpretación e inferencia.

Memoria

A través de los distintos tipos de memoria de los que disponemos, podemos recibir, registrar, almacenar y recuperar las experiencias y aprendizajes previos.

Funciones ejecutivas

Facilitan que se lleven a cabo los procesos cognitivos superiores, como la planificación, organización, inhibición de conductas, control de impulsos, la creatividad, etc.

Gracias al razonamiento podemos asociar ideas, conceptos, procesos mentales y deducciones lógicas.

También es importante la resolución de problemas. A partir de nuestras experiencias y aprendizajes, tratamos de responder satisfactoriamente ante conflictos o situaciones de diversa índole.

En cuanto a la conceptualización, podemos identificar y seleccionar un conjunto de objetos para buscar sus características principales. Es así como realizamos clasificaciones y diferenciamos unas clases de otras.

Lenguaje

Tanto verbal como no verbal, es fundamental para la comunicación con otras personas. Nos permite expresar pensamientos, emociones, opiniones, conocimientos, etc., de manera satisfactoria.

Orientación espaciotemporal

Necesitamos saber situarnos en un espacio y tiempo determinados para poder integrarnos en sociedad. No solo reconocer el lugar donde vivimos para movernos libremente por él, sino también a qué familia pertenecemos, cuáles son nuestros amigos… En definitiva, nuestro lugar y momento en el mundo.

Esquema personal

Nos permite conocer tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, así como nuestras fortalezas y limitaciones.

Desarrollo habilidades cognitivas en los niños

Desde que nacen, los niños van adquiriendo sus habilidades cognitivas según atraviesan las distintas etapas de desarrollo. Gracias a ellas, van avanzando en su conocimiento sobre los objetos, sus propiedades y cómo pueden interactuar con ellos. Como hemos visto, esto incluye la exploración, manipulación, transformación, así como la agrupación, la seriación (por ejemplo, colocar de mayor a menor), la medición, el conteo, la representación a través de símbolos, la localización, la interpretación de la hora y de los calendarios, la anticipación de sucesos, etc.

Para entender mejor estos conceptos, nos basaremos en la teoría del psicólogo Jean Piaget, quien elaboró una serie de estadios y subestadios que atraviesan los niños en su desarrollo cognitivo.

Período sensoriomotor (0-2 años)

La actividad motriz y la experiencia sensorial son claves para el aprendizaje. La imitación es la estrategia más utilizada. Este período se divide, a su vez, en otros seis:

  • Ejercicio de reflejos (0-1 mes). El bebé se relaciona con el entorno mediante reflejos innatos.
  • Reacción circular primaria (1-4 meses). El bebé realiza acciones simples con su cuerpo que repite por placer.
  • Reacción circular secundaria (4-8 meses). El bebé realiza acciones con objetos porque le gusta el efecto que consigue.
  • Coordinación de esquemas secundarios (8-12 meses). El bebé actúa con intencionalidad. Coordina diversas acciones para lograr cierto objetivo.
  • Reacción circular terciaria (12-18 meses). El niño realiza más acciones con objetos, buscando nuevos resultados.
  • Combinaciones mentales (18-24 meses). El niño es capaz de imaginar lo que sucederá si lleva a cabo un tipo u otro de conducta.

En el período sensoriomotor, el niño busca nuevos resultados con los objetos

Período preoperacional (2-7 años)

El lenguaje empieza a desarrollarse, así como la utilización de símbolos como medio de comunicación. Se trata de un lenguaje egocéntrico, característica que comparte con el pensamiento. Esto significa que el niño no tiene en cuenta la perspectiva de los demás, tan solo la suya.

Período de operaciones concretas (7-11/12 años)

Los sistemas de símbolos empiezan a emplearse de un modo lógico y orientado a la solución de problemas. Ahora es capaz de relacionar y clasificar a partir de los principios de conservación, reciprocidad, simetría y seriación.

Período de operaciones formales (a partir de 11/12 años)

El cerebro está lo suficientemente desarrollado como para establecer las líneas de pensamientos que conducen a las hipótesis necesarias para la resolución de problemas.

Desarrollo de las habilidades cognitivas: ¿Cómo se adquieren las habilidades cognitivas en la infancia?

Son tres etapas gracias a las cuales se adquieren estas capacidades, se almacenan y se aplican automáticamente cuando es necesario.

  • Reconocimiento. El niño aún no cuenta con la habilidad cognitiva en su repertorio.
  • Desarrollo. Se asimila la capacidad mediante la experiencia y el aprendizaje. Después, la práctica hace que se desarrolle y afiance.
  • Capacidad. La habilidad cognitiva ya se ha interiorizado, así que se puede recurrir a ella de manera inconsciente y espontánea.

¿Qué es la estimulación cognitiva?

Entendemos la estimulación cognitiva como el conjunto de acciones orientadas al mantenimiento y/o la mejora del desempeño cognitivo. Dicho de otra forma: potenciar la capacidad mental.

En el ámbito infantil es crucial, pues cuanto más se estimulen las habilidades cognitivas desde el nacimiento, el desarrollo de estas será mejor. De hecho, una carencia o estimulación deficiente desembocará en un progreso inferior al que corresponde a su edad. Y es precisamente la edad la que hay que tener en cuenta para adaptar la estimulación cognitiva a cada una de las etapas del desarrollo.

Por otro lado, la estimulación cognitiva también es muy importante en aquellos niños que presentan dificultades en el desarrollo de sus facultades.

Los entrenamientos cognitivos se convierten en una gran forma de que el niño adquiera estas competencias, e incluso que pueda destacar en ellas. De este modo, su rendimiento será mayor en las distintas actividades en las que participe. Poco a poco, su cerebro se hará más competente y hábil gracias a la plasticidad neuronal, por la que el cerebro cambia tanto su estructura como su funcionamiento en su adaptación al entorno. Las neuronas establecen nuevas conexiones, las modifican y las eliminan a partir de la experiencia.

 

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¿Cuáles son los beneficios de la estimulación cognitiva en la vida diaria?

Además de la mejora de las habilidades cognitivas propiamente dichas, la estimulación cognitiva afecta de un modo muy positivo a otros aspectos diarios:

  • Mejora de la autoestima.
  • Mejora de la autonomía personal y social, tanto en la familia como en el colegio.
  • Incremento de las competencias sociales (relaciones interpersonales, respeto de las normas, respeto a los demás, saber escuchar, etc.)
  • Mejora de la comprensión de los términos abstractos.
  • Mejora de la capacidad comunicativa: comprensión y expresión, tanto oral como escrita.
  • Aumento de la motivación sin aburrimiento.
  • Aprendizaje de la abstracción y la simbolización de los conceptos.
  • Generalización de los diferentes aprendizajes a otros contextos.
  • Comprensión de la importancia del aprendizaje para desenvolverse en la vida.
  • Adquisición de competencias escolares y, posteriormente, laborales.

Actividades para el desarrollo de las habilidades cognitivas en la infancia

¿Quién dijo que el aprendizaje debe ser aburrido? El juego, agradable en sí mismo, permite interactuar con el entorno y aprender de él, además de transferir los aprendizajes a la vida real. Por eso os presentamos una pequeña selección de actividades y juegos para la estimulación cognitiva en la infancia. Estos se pueden adaptar a diferentes edades y diferentes niveles de dificultad para que supongan retos sin llegar a generar frustración.

Estimulación de la percepción

Adivinar los objetos por su sonido

Se sacan varios objetos sonoros de una caja. Se van enseñando uno a uno mientras se hace que suenen. Luego, se introducen en la caja de nuevo. Ahora, sin que el niño mire, se van sacando los objetos otra vez. El niño deberá adivinar cuál es el objeto que está sonando.

¿Quién hace el ruido?

Se trata de una actividad para jugar en grupo, ya sea con la familia o con otros niños. Sentado y con los ojos tapados, el niño deberá señalar a uno de los demás participantes. Después, le pedirá que haga el sonido de un animal. Deberá adivinar quién está haciendo el sonido, y para ello puede ayudarse del tacto.

Unir los puntos

El niño traza líneas de unos puntos a otros, cada uno marcado con un número y en orden. El resultado final será el dibujo de una figura. Esta actividad también desarrolla la memoria visual y numérica, así como la coordinación óculo-manual.

Estimulación de la atención

¿Para qué sirve?

Se guardan varios objetos, dibujos o recortes de revista de la misma temática en una caja. El niño los va sacando y debe decir qué es cada cosa y para qué sirve.

Elementos comunes

Se presentan una serie de dibujos de objetos y se le pide al niño que solo seleccione aquellos con características en común. Por ejemplo, «cosas que usamos en la cocina». Entrena la atención selectiva y la memoria semántica.

Encontrar las diferencias

Se le presentan dos imágenes muy parecidas entre sí. El niño deberá marcar las diferencias de formas y colores que encuentre.

Sopa de letras

Se le presenta al niño una serie de dibujos cuyos nombres deberá encontrar y señalar en una sopa de letras. Este juego también trabaja la memoria visual y la asociativa.

Estimulación de la memoria

Recuerdo de objetos

Se colocan en una mesa diez objetos o juguetes. Después de diez segundos, se tapan con una manta. El niño deberá expresar en voz alta todos los que recuerde.

Pintar lugares

Se le pide al niño que dibuje un sitio específico, como su parque favorito o la casa de los abuelos. La calidad del dibujo no importa tanto como los detalles que sea capaz de recordar y plasmar en el papel.

Encontrar la pareja

Se colocan parejas de cartas boca abajo. El niño levanta una carta y, si la siguiente levantada es la pareja de la primera, se quedan boca arriba; si no, ambas cartas vuelven a colocarse boca abajo. El juego termina cuando todas están boca arriba. Esta actividad entrena la memoria episódica y la de trabajo, así como la atención selectiva.

Estimulación de las funciones ejecutivas

Discriminación de figuras

Ya sea por color, tamaño, forma, etc., permite al niño aprender a clasificar a partir de las distintas características de los objetos.

Crear categorías

Es una versión más compleja que la anterior. Se presentan una serie de dibujos y el niño deberá clasificarlos en función de rasgos comunes. Este ejercicio facilita el aprendizaje de nuevos significados y su almacenamiento de forma duradera. Por ejemplo, de un grupo de animales, dividir en mamíferos, aves, reptiles, etc.

Crear una historia

Dentro de una caja se colocan diferentes imágenes sin relación entre sí (objetos, animales, etc.). Se le pide al niño que saque tres o cuatro papelitos y que invente una historia que conecte las imágenes que han salido. También se puede jugar en grupo: cada niño sacará una imagen y, por orden, irán creando la historia entre todos.

Interpretación de pistas

Un juego muy divertido y que suele gustar mucho es el de esconder pistas en casa y que, mediante la interpretación de cada una, se llegue a la siguiente. Un adecuado razonamiento y deducción terminarán conduciendo al niño al premio final.

Estimulación del lenguaje

¿A qué te recuerda?

Se dice una palabra en voz alta y el niño debe responder inmediatamente con otra relacionada que se le venga a la cabeza. Por ejemplo, ante «cielo» el niño podría responder «azul». La evocación de palabras contribuye a la mejora de su vocabulario y al desarrollo de su competencia lingüística.

Nombrar partes del cuerpo

También se le puede pedir que señale, a su vez, la zona en cuestión. Este ejercicio también ayuda a trabajar el esquema corporal.

Crear una frase

Se le da al niño varias palabras y se le pide, con cada una de ellas, que escriba o diga una oración en voz alta.

Crear una frase a partir de una palabra estimula el lenguaje en los niños

 

Muchas de estas actividades se pueden realizar a través de cuadernos de estimulación cognitiva, así como en ordenadores, tablets y teléfonos móviles. Aconsejamos crear hábitos de práctica junto al niño para también reforzar los vínculos familiares y su percepción de apoyo.

Los anteriores solo son unos cuantos ejemplos, pero existen multitud de variantes de actividades. ¡También podemos inventar las nuestras! Adaptando los juegos, además, podemos incluso aplicarlos a bebés. Para ello, debemos tener en cuenta los diferentes estadios del desarrollo cognitivo que ya hemos aprendido. La estimulación temprana es la antesala de un buen entrenamiento cognitivo.

Como apunte final, debemos recordar que una de las formas más comunes de aprendizaje es la imitación. Se define como la capacidad para aprender y reproducir comportamientos de un modelo. Por esta razón, resaltamos la importancia de un comportamiento y lenguaje adecuados tanto en casa como en la escuela.

CogniFit colabora en el Máster de Neuropsicología Infantil (Córdoba 2018-2019)

CogniFit, empresa líder en evaluación y entrenamiento cognitivo, va a colaborar con Ítaca Formación y Hablemos de neurociencia en el Máster en Neuropsicología Infantil (Córdoba 2018-2019) para que los alumnos puedan ampliar sus conocimientos y poner en práctica las últimas tendencias en evaluación y entrenamiento cognitivo computarizado online.

Máster Neuropsicología Infantil

Las últimas tendencias en neuropsicología muestran un claro interés en adaptar a las nuevas tecnologías las tareas y los test clásicos. Las plataformas digitales como CogniFit, que es la herramienta de evaluación y entrenamiento cognitivo que cuenta con mayor evidencia científica, aportan un apoyo imprescindible para la actividad neuropsicológica clínica, permitiendo facilitar la labor durante la sesión y dando la posibilidad de que los pacientes mantengan su trabajo desde casa.

Por todo esto, resulta importante que los profesionales de la neuropsicología se actualicen, se formen y se familiaricen con las herramientas digitales que facilitarán y mejorarán la calidad de las sesiones de neuropsicología clínica con herramientas como CogniFit, que ha sido considerada una de las 50 empresas más innovadoras del mundo.

Entre los productos de CogniFit dirigidos a la población infantil, destacan las evaluaciones y los entrenamientos para la dislexia, para el TDAH, para la discalculia o para el insomnio. Además, CogniFit también ofrece una evaluación y un entrenamiento para medir y entrenar las capacidades cognitivas cuando no haya sospecha de trastorno.

Durante el desarrollo del máster organizado por Ítaca Formación y Hablemos de Neurociencia, que se celebra en Córdoba (España) en el curso académico 2018-2019, los alumnos podrán conocer su propio perfil cognitivo a través de las evaluaciones cognitivas de CogniFit, practicar los juegos de entrenamiento cerebral, familiarizarse con el uso de la plataforma para profesionales y aplicárselo a pacientes a partir de 7 años.

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La colaboración entre CogniFit, Ítaca Formación y Hablemos de Neurociencia durante el Máster en Neuropsicología Infantil servirá para mejorar la formación, tanto de los nuevos neuropsicólogos, como de aquellos que lleven años en la práctica clínica y quieran actualizar sus conocimientos.

La motricidad fina y gruesa: Importancia para el desarrollo infantil

La motricidad comienza a desarrollarse incluso antes de nuestro nacimiento. Cuando nos estamos formando dentro del útero de nuestra madre, realizamos los primeros movimientos. Una vez llegados al mundo, tendremos que terminar de desarrollar nuestra motricidad.

Actividades motrices

¿Qué es la motricidad?

La motricidad hace referencia al control que el ser humano es capaz de ejercer sobre su propio cuerpo. Se trata de un dominio integral, puesto que participan todos los sistemas de nuestro cuerpo, y va más allá de la simple reproducción de movimientos y gestos; la motricidad incluye aspectos como la intuición, la espontaneidad, la coordinación ojo-mano o la creatividad. Tiene que ver con la manifestación de intenciones y de la propia personalidad.

El desarrollo de las habilidades motrices

El desarrollo motor y/o motricidad está relacionado con factores que intervienen antes, durante y después del nacimiento.

Antes del parto, los movimientos corporales del feto son masivos; éste comienza a moverse a partir de la novena semana. Su movilidad que se ve incrementada durante la primera mitad del embarazo, aunque disminuye al cumplir 20 semanas, a causa de las limitaciones espaciales en el útero. Posteriormente, en el momento del nacimiento, la mayoría de las respuestas motoras del neonato serán reflejas (más específicamente, nacemos con los llamados reflejos primitivos). Es decir, patrones de movimientos automáticos e involuntarios que permitirán al recién nacido adquirir, más adelante, habilidades motrices controladas deliberadamente. Dichas habilidades se dividen, como veremos a continuación, en básicas y específicas. 

Motricidad: Habilidades motrices básicas

El concepto de habilidad motriz básica considera todo un conjunto de actividades motrices que surgen filogenéticamente en la evolución humana, tales como caminar, correr, girarse, brincar o lanzar. El desarrollo de estas habilidades básicas es posible gracias a las habilidades perceptivas, las cuales poseemos desde el momento de nuestro alumbramiento, y van a progresar simultáneamente.

Ahora bien, ¿cómo podemos saber si una habilidad motriz pertenece a la categoría de habilidades básicas? Las habilidades motrices básicas presentan las siguientes características:

  • Son comunes a todos los individuos.
  • Han facilitado o permitido la supervivencia del ser humano.
  • Sirven de soporte para posteriores aprendizajes motrices (deportivos o no).

Según los autores Godfrey y Kephart, podemos agrupar los movimientos básicos en dos categorías:

  1. Movimientos que conllevan esencialmente el manejo del propio cuer­po: Implican tareas de locomoción (andar, correr, saltar, etc) y tareas asociadas con el equilibrio postural básico (estar sentado o de pie).
  2. Movimientos en los que la acción principal supone el manejo de objetos: Como ocurre en las tareas manipulativas (golpear, lanzar, atrapar, etc).

Con independencia a estas categorías, otros autores coinciden en clasificar a la motricidad según todas las acciones posibles. Así, encontramos tres áreas o apartados concretos:

  • Locomotrices: Su particularidad es la locomoción. Por ejemplo, caminar, correr, trotar, saltar, reptar, rodar, escalar, etc.
  • No locomotrices: Su característica principal es el control y dominio del cuerpo en el espacio. Entre estas habilidades hallamos: balancearse, voltear, retroceder, colgarse, etc.
  • Proyección/percepción: Representados por la proyección, mani­pulación y recepción de móviles y objetos. Están presentes en tareas como lanzar, atrapar, batear, etc.

Actividades para Mejorar de la Motricidad

Habilidades motrices específicas

Las habilidades motrices específicas comprenden la capacidad de alcanzar un objetivo exacto, o sea, la ejecución de una tarea motriz definida con precisión. Dentro de este grupo se ubican, por ejemplo, las habilidades gimnásticas.

Las habilidades gimnásticas, como sucede con las actividades deportivas, rítmicas, lúdicas o expresivas, son beneficiosas para:

  • La formación corporal, con el fin de mantener la postura correcta.
  • La educación de la motricidad, proporcionando seguridad al movimiento.
  • EI incremento de la eficiencia motriz, aportando rentabilidad al movimiento.
  • Crear nuevas y originales estructuras de movimiento.

El repertorio de estas habilidades es muy amplio, algunos ejemplos son: los equilibrios, los movimientos de suelo o las volteretas.

Evolución de las habilidades motrices

Al igual que el desarrollo cognitivo, y de acuerdo con el académico Fernando Sánchez Bañuelos y su libro Bases para una didáctica de la educación física y el deporte, publicado en 1992, los niños desarrollan sus habilidades motrices en fases, él las divide en un total de cuatro fases.

Fase 1

Comprendida entre los 4 y los 6 años, esta fase hace referencia al desarrollo de las capacidades perceptivas de los niños. Quienes comienzan a entender su cuerpo y cómo se relaciona con el espacio que le rodea. A estas edades es recomendable realizar actividades de exploración y descubrimiento, así como tareas orientadas al desarrollo de la lateralidad.

Fase 2

Ocurre entre los 7 y los 9 años. Es el momento ideal para que los niños desarrollen la motricidad básica, ya que los movimientos se vuelven más complejos y se van perfeccionando. En este período es aconsejable llevar a cabo ciertas actividades lúdicas que requieran competencia.

Fase 3

Se da entre los 10 y los 13 años. En esta fase ya existen abundantes habilidades consolidadas en el niño, así que es momento de relacionarlas con el desarrollo de actividades deportivas o expresivas. Conviene que se trabajen las habilidades genéricas (combinaciones de habilidades básicas), que pueden aplicarse a muchos deportes.

Fase 4

Por último, desde los 14 a los 17 años comienzan a pulirse las habilidades motrices específicas. Para este autor, aquí podrían practicarse las habilidades gimnásticas o las deportivas de manera extraescolar.

Motricidad y Movimiento

Motricidad y movimiento: ¿Para qué sirven las actividades motrices?

Las actividades motrices contribuyen al adecuado desarrollo físico, emocional y social de las personas, y son especialmente importantes en la infancia. Existen dos tipos de actividades motrices: las destrezas y las tareas.

Destrezas motrices

Por un lado, las destrezas motrices se refieren a la capacidad para coordinar la movilidad en las extremidades y/o diferentes segmentos del cuerpo, con el objetivo de conseguir una meta específica. Aquellos movimientos que implican actividades cognitivas, sensoriales y motoras (haciendo hincapié en estas últimas) son acciones de elevada destreza.

Un ejemplo son las destrezas deportivas, las cuales suponen un despliegue de habilidades genéricas, aplicadas a la ejecución de un deporte en concreto.

Tareas motrices

Por otro lado, entendemos por tarea motriz el acto específico mediante el que desarrollamos y ponemos de manifiesto una habilidad o una destreza. Luego, arrojar un balón a lo lejos sería una habilidad motriz; lanzar un balón a canasta con la técnica específica del baloncesto sería una destreza motriz; y la ejecución práctica de cualquiera de las dos, sería la tarea motriz.

Es decir, llevar a cabo tareas motrices sirve para perfeccionar tanto las habilidades como las destrezas motrices.

Propuestas de actividades motrices para niños

Hay distintas actividades que pueden ayudar a los niños de edades tempranas a optimizar el desarrollo de su motricidad, pero las más populares son las siguientes:

  1. Juegos con pajitas: Ensartar pajitas es una ocupación fantástica para fomentar el progreso de la motricidad fina en los más pequeños. Requiere concentración, alimenta el uso de la pinza entre el pulgar y el índice, y fortalece de manera natural los músculos de la mano, fundamentales para sujetar correctamente el lápiz.
  2. Actividades con gomas: Los niños podrán aumentar sus habilidades de motricidad fina mientras colocan gomas alrededor de los tubos. Es una actividad muy sencilla, pero puede constituir un reto divertido.
  3. Ejercicios con canicas: El componente sensorial es estimulado gracias al peso, la textura lisa y dura, y el sonido que producen al entrar en contacto con cristales o metales, de estas bolitas. Les resultará entretenido mover las canicas de un cuenco a otro.
  4. Escritura y ortografía: Realizar tareas o ejercicios de ortografía, podrá ayudar a mejorar la precisión y/o motricidad fina. En los casos de los niños con dislexia, esta actividad suele ser muy efectiva, ya que este tipo de trastorno afecta directamente a la motricidad y desarrollo.

Programas de intervención para mejorar la psicomotricidad

Uno de los programas específicos para mejorar la psicomotricidad recientemente desarrollados en el ámbito educacional es el de Victoria López Madroñero. Esta orientadora nos expone una serie de actividades indicadas para mejorar áreas concretas de la psicomotricidad de los niños:

Para mejorar la coordinación dinámica general:

Esquema corporal.

  • El alumno deberá responder a órdenes que impliquen la identificación y localización de los elementos corporales.
  • Descubrir los movimientos de los miembros superiores (muñecas, dedos, codo, hombro).
  • Realizar movimientos con la cabeza.
  • Llevar a cabo flexiones con la columna vertebral (cuello, cintura…).
  • Realizar movimientos con las articulaciones en general (simples y combinados).
  • Llevar a cabo ejercicios para el descubrimiento de los movimientos de los miembros inferiores (rodillas,empeine, dedos de los pies).

Lateralidad.

  • Desde una posición tumbado, realizará las siguientes indicaciones: arrastrarse, reptar, rodar,recoger/lanzar pelotas u objetos.
  • Desde una posición intermedia (cuclillas o agachado), realizará las siguientes indicaciones: cuclillas, piernas cruzadas (loto), cuatro patas, salto de rana, carretilla, trotar, gatear.
  • Desde una posición vertical, realizará: marcha lenta y rápida, saltos (alternando pies y frecuencia), saltos con cuerda, lanzamientos, carrera, trepar, volteretas.

Para mejorar la coordinación general:

Control de los movimientos.

  • Se le hará recorrer al niño diversas distancias (graduadas).
  • Marcando en el suelo dos líneas rectas paralelas, el niño recorrerá el camino sin salirse de las líneas. Ídem con curvas paralelas y líneas quebradas paralelas.
  • Marcando en el suelo una línea recta, el niño recorrerá el camino sin salirse de la línea.
  • Caminar con los brazos extendidos, de puntillas, siguiendo una determinada música, imitando determinados animales…
  • Poner diversos bancos, sillas, a una distancia adecuada para que el alumno camine sobre ellos.
  • Caminar con los brazos extendidos y manteniendo en las manos algunos objetos.
  • Caminar manteniendo en la cabeza algún objeto, con un vaso de agua sin que se derrame o con los ojos vendados.
  • Estimular al niño a que ande cada vez más rápido, hasta conseguir la carrera.
  • Realizar distintas distancias corriendo, contabilizando el tiempo que tarda.
  • Correr sin desplazarse, levantando las rodillas y variando el ritmo de carrera.
  • Imitar saltos colocando cuerdas, obstáculos cada vez más altos.
  • Carreras de sacos.
  • Jugar a las carreras, atando la pierna izquierda de uno con la derecha del otro.

Coordinación de piernas y/o brazos.

  • Lanzar objetos por debajo de los hombros (de pie o sentado) cada vez a mayor distancia.
  • Lanzar objetos por debajo de los hombres a objetivos concretos (de pie).
  • Jugar a lanzar objetos a una caja con una abertura, con bolos, lanzar objetos a un blanco.
  • Lanzar objetos con las manos por encima de los hombros.
  • Jugar con otro compañero a coger y lanzar la pelota (aumentar la distancia).
  • Lanzar objetos pequeños e intentar que caigan en una zona enmarcada.
  • Diversos ejercicios de lanzamiento propios de determinados deportes: baloncesto,
  • Subir y bajar escaleras.
  • Actividades diversas de gateo subiendo y bajando escaleras.
  • Actividades de subir y bajar escaleras de la mano del profesor, agarrado a una-dos.
  • Subir y bajar alternando los pies (con o sin ayuda de huellas).
  • Sentado, dará patadas a la pelota colocada en sus pies, cada vez con más fuerza.
  • De pie, golpeara la pelota con su pie dominante (se irá aumentando el peso de la pelota)

Direccionalidad.

  • El alumno realizará desplazamientos en las direcciones que se le indiquen (cambio de posición y dirección).

Equilibrio estático.

  • Permanecer de pie a la pata coja durante un tiempo creciente.
  • Permanecer de pie sobre el banco.
  • Mantenerse de puntillas al menos 5 segundos.
  • De pie y con los pies juntos, inclinar el cuerpo alternativamente a la izquierda y derecha.
  • Realizar genuflexión alternando y manteniendo el tronco recto.
  • Mantener un objeto sobre la cabeza durante un tiempo.

Equilibrio dinámico.

  • Avanzar sobre una línea del suelo sin dejar de pisarla.
  • Avanzar a la pata coja sobre una línea del suelo sin dejar de pisarla.
  • Avanzar sobre cuadros tratando de no pisar las rayas.
  • Desplazarse, con las manos abiertas y los brazos estirados, con objetos sobre las palmas, evitando que éstos se caigan.
  • Saltar sobre una colchoneta sin perder el equilibrio.
  • Caminar sobre una línea de espaldas.
  • Saltar sobre aros alternativamente.
  • Ir pisando los peldaños de una escalera tumbada en el suelo.

Para mejorar la motricidad general (gruesa):

Adecuada actividad corporal.

  • Flexionar el tronco hasta tocar el suelo con las manos.
  • Rotar antero-posteriormente una pierna.
  • Girar el cuerpo con las piernas abiertas.
  • Mantenerse de puntillas un tiempo progresivamente mayor. Al principio con apoyos.
  • Dar pasos hacia el frente de amplitud creciente.
  • Pasar alternativamente a andar de pie a cuclillas y viceversa.
  • Mantenerse en equilibrio sobre una sola pierna (ojos abiertos-cerrados).
  • Llevar una mano a la nuca. Luego lo realizará alternativamente con ambas manos.
  • Pasar de posición de marcha a cuclillas, progresivamente más rápido.
  • Extender brazos y piernas (simétrica-antagónica).
  • De pie, sentarse con apoyos.
  • De pie, sentarse sin apoyos.
  • Sentado, levantarse con apoyos.
  • Sentado, levantarse sin apoyos.
  • Tumbado, levantarse con apoyos.
  • Tumbado, levantarse sin apoyos.
  • Tumbado, rodar.

Adecuada coordinación general.

  • Pasar una pelota de mano a mano por delante y por detrás.
  • Impulsarse con los dos pies juntos con y sin desplazamiento del sitio.
  • Botar una pelota recogiéndola con una/dos manos.
  • Abrir una mano cerrando la otra simultáneamente.
  • Impulsar hacia arriba un globo un número creciente de veces.
  • Saltar desde una altura de 10 cm con los pies juntos, aumentando la altura hasta 50 cm aproximadamente.
  • Desplazarse a la “pata coja”.
  • Pedalear en posición de tendido supino.
  • “Nadar” en posición tumbado (movimiento de manos y piernas).
  • Cruzar las piernas.
  • Cruzar los brazos.
  • Sentarse con las piernas cruzadas.
  • Realizar ejercicios de brazos y piernas coordinadamente.
  • Tocar con una mano la rodilla contraria.
  • Flexionar las piernas con rebote y se llevará las manos a la cintura.
  • Saltar a la cuerda (comba).
  • Entrelazar las manos y las girará.
  • Girar los pulgares.
  • Mirar a través de un tubo u orificio alternando los ojos.
  • Tirar a una diana dardos o pelotitas.

Desarrollo de la motricidad infantil

Adecuado desplazamiento en el espacio.

  • Caminar hacia delante o hacia atrás.
  • Caminar de puntillas.
  • Caminar en línea recta hacia delante y después hacia atrás.
  • Caminar en línea recta con los ojos cerrados.
  • Desplazarse pisando sobre círculos o señales marcadas en el suelo.
  • Desplazarse de puntillas hacia delante y hacia atrás.
  • Saltar desde una altura equivalente a un escalón o silla.
  • Subir a una silla y, desde ésta, a una mesa. A continuación, saltar a una colchoneta (al principio con ayuda).
  • Correr tratando de darse con los talones en las nalgas.
  • Andar hacia atrás con los ojos abiertos y cerrados.
  • Correr sorteando obstáculos.
  • Realizar juegos y ejercicios libres en los “aparatos” de un parque infantil.
  • Desplazarse de lado espontáneamente.
  • Desplazarse siguiendo órdenes del educador. Se comenzará con órdenes simples pasando a órdenes de dificultad creciente.

Para mejorar la motricidad fina:

Desarrollo tónico-muscular y coordinación óculo-motora superior.

  • Presionar sobre objetos flexibles cerrando la mano.
  • Coger objetos pequeños poniendo los dedos en pinza.
  • Levantar los dedos de la mesa estando toda la mano apoyada.
  • Separar los dedos en abanico.
  • Levantar alternativamente los dedos ayudado por la otra mano.
  • Tocar con el pulgar los demás dedos.
  • Meter objetos en una caja con los dedos en pinza.
  • Presionar con la mano aplastando distintos objetos flexibles.
  • Soltar arena abriendo la mano poco a poco.
  • Clavar alfileres en un panel de corcho.
  • Transportar objetos en la palma de la mano.
  • Introducir bolas en una bolsa.
  • Rotar una pelota con la mano.

Desarrollo de habilidades manipulativas básicas.

  • Amasar plastilina.
  • Realizar churros y bolas de plastilina.
  • Realizar bolas de papel.
  • Rasgar papel libremente.
  • Enrollar una madeja de hilo en un carrete.
  • Picar con punzón dentro de un camino de 5 cm de ancho, reduciendo progresivamente el tamaño del camino hasta línea.
  • Pegar bolas de plastilina en el contorno de un dibujo.
  • Clavar chinchetas en el contorno de un dibujo.
  • Prender pinzas de ropa en un cartón.
  • Doblar papel (al menos cuatro dobleces).
  • Rasgar papel en trozos pequeños.
  • Rasgar papel en tiras ya empezadas.
  • Construir modelos sencillos con juegos de arquitectura.
  • Cortar papel con tijeras, libremente.
  • Cortar papel con las tijeras, en tiras.
  • Cortar con las tijeras flecos marcados en el papel.
  • Formar aros con churros de plastilina.
  • Realizar una cadena con aros de plastilina.
  • Prender con pinzas trozos de algodón.
  • Realizar la silueta de una figura con churros de plastilina.
  • Realizar figuras sencillas con plastilina.
  • Doblar un folio en sentido envolvente, por la mitad, por líneas previamente dibujadas, en acordeón, etc.
  • Papiroflexia.
  • Picar una silueta hasta desprenderla de su entorno.
  • Formar figuras en corcho con chinchetas, según un modelo dado.
  • Clavar/sacar puntas con martillo.
  • Cortar con tijeras entre líneas separadas un centímetro.
  • Cortar con tijeras siguiendo una línea recta.
  • Cortar con tijeras siguiendo de una línea quebrada.
  • Cortar con tijeras un círculo en cartulina.
  • Pegar y superponer círculos concéntricos de cartulina de mayor a menor.
  • Pespuntea con aguja enhebrada una figura en cartón agujereado.
  • Enhebrar una aguja.
  • Recomponer una figura cortada en “n” trozos, aumentando progresivamente la dificultad.
  • Construir una figura con cubos de madera, según lámina del modelo.
  • Pintar un tablero con pincel.
  • Realizar un nudo simple en cuerda.
  • Realizar tres nudos apretados.
  • Anudar dos cordones (uniéndolos).
  • Doblar cable flexible con las manos en ángulo recto.
  • Doblar cable flexible con las manos y realizará un cuadrado.
  • Doblar cable flexible con las manos, realizará un triángulo.

Utilización de instrumentos gráficos básicos.

  • Coger la tiza y el lápiz correctamente (pinzado).
  • Realizar movimientos rápidos con lápiz, tiza y pincel.
  • Puntear el interior de una figura con lápiz y pincel.
  • Trazar círculos grandes, rayas verticales, horizontales, cruces y cuadrados.
  • Realizar una raya por el interior de un camino (0,5 cm ancho), con trazados recto, curvo y quebrado.
  • Contornear siluetas con dedo o pincel.
  • Contornear siluetas de figuras con lápiz.
  • Unir puntos separados a intervalos de 2 cm.
  • Rellenar figuras con tiza o ceras.
  • Rellenar (pintará sin salirse) con lápiz caminos comprendidos entre líneas rectas, curvas y quebradas separados por 0,5 cm, reduciendo progresivamente el tamaño.
  • Dibujar triángulos y otras figuras geométricas.
  • Realizar rayados en diferentes espacios y direcciones según modelo.
  • Trazar grandes curvas ascendentes y descendentes con atenuación de ayudas.
  • De la misma manera, trazar ondas grandes y pequeñas.
  • Trazar arcos en sentido dextrógiro y sinestrógiro.
  • Trazar bucles de izquierda a derecha ascendentes y después descendentes.
  • Alternar bucles grandes y pequeños. Bucles y rectas, ascendentes y descendentes. En este punto, realizar ejercicios de deslizado del lápiz entre los dedos, de flexión y extensión de los dedos sin soltar el lápiz.
  • Trazar ondas grandes y pequeñas, ascendentes y descendentes.
  • Trazar espirales en folio cuadriculado de dentro a fuera y viceversa.
  • Trazar bucles ascendentes y descendentes en papel rayado. Realizar ejercicios sin levantar la mano del papel, desplazándola entre ejercicio y ejercicio.
  • Dibujar un rombo. Luego un trapecio.
  • Calcar grecas, aumentando progresivamente de dificultad.
  • Dibujar letras y números con círculos y rectas y/o círculos y curvas.
  • Dibujar letras que llevan trazos con curvas y rectas, con círculos y bucles, con curvas y bucles.

Respiración torácica y abdominal.

  • Hacer que el niño ponga sus manos en el abdomen al respirar, para que sienta cómo se hincha y cómo se deshincha.
  • Poner las manos en el tórax para comprobar su movimiento al respirar.
  • Inflarse y deshincharse (tomando por la nariz y expulsándolo por la boca).
  • Levantar los brazos a la altura del pecho a la vez que se coge aire por la nariz. Luego, dejarlos caer suavemente mientras se expulsa por la boca.
  • Sorber líquidos por una pajita.

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La importancia de realizar ejercicio fisico en la adultez

Los expertos advierten que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial. Según los registros de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el sedentarismo también es responsable de un 21-25% de los cánceres de mama y de colon, un 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de cardiopatías isquémicas.

Por el contrario, llevar a cabo ejercicio físico en un nivel adecuado proporciona los siguientes beneficios en el adulto:

  1. Reduce el riesgo de numerosas enfermedades, tales como hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular (ACV), diabetes, cáncer de mama y colon, e incluso, la depresión.
    2. Mejora la salud ósea y funcional.
    3. Ayuda a llevar un control sobre nuestro gasto energético, lo cual es fundamental para el equilibrio calórico y la supervisión del peso.

Además, es importante saber que el aumento de actividad física es una necesidad social, no sólo individual. Pues mantenernos activos nos permite una óptima funcionalidad corporal y mental, lo que facilita las interacciones con otros individuos y aumenta nuestra actividad cerebral.

¡Si te cuesta habituarte a la práctica semanal de ejercicio físico, aquí te ofrecemos unos cuántos consejos!

Método Montessori: Descubre todo sobre esta alternativa pedagógica. Qué es, ejercicios y técnicas para aplicarlo…

El Método Montessori es un modelo educativo dirigido a potenciar y desarrollar la independencia del niño/a. Esta alternativa pedagógica cada vez se utiliza en mas escuelas y hogares de todo el mundo. Y sin duda, es una técnica muy efectiva para que los padres la apliquen en casa. Aprender a educar a través de técnicas y ejercicios Montessori puede ayudar a tus hijos o alumnos a conseguir un desarrollo pleno; tanto a nivel físico, como intelectual y emocionalmente. Las actividades Montessori se basan en una metodología de enseñanza lúdica, centrada en aprender a través del juego y la experimentación.

Descubre esta completa guía con preguntas y respuestas. Todo lo que necesitas saber sobre el Método Montessori y cómo aplicarlo: Qué es y en qué consiste esta alternativa pedagógica, sus características, las claves para educar sin premios ni castigos, ¿Cuales son las diferencias entre este método y la educación tradicional?, quién lo inventó, ¿cuales son los mandamientos de María Montessori? Las ventajas de utilizar este método en la educación de los niños. Los pros y contras. ¿Cómo transmitir estos valores a los niños?, ¿qué materiales se necesitan para aplicar el método en casa y en la escuela?. Estrategias, técnicas y actividades con ejemplos: El método Montessori para quitar el pañal, para comer, para dormir, para aprender idiomas… Ejercicios prácticos para aplicar este método según la edad del niño/a, errores frecuentes a hora de practicarlo en casa y en la escuela. ¿Se puede aplicar este modelo educativo a niños hiperactivos? ¿A niños con necesidades especiales? ¿A adultos y ancianos?… ¡Y mucho más! Si quieres compartir tu experiencia, o tienes cualquier pregunta, puedes dejarnos tu comentario abajo y te responderemos.

Método Montessori – Una Guía completa con actividades y técnicas

¿Qué es el método Montessori y en qué consiste?

El Método Montessori se puede definir un método educativo basado en la actividad auto-dirigida, aprendizaje activo y juego colaborativo. En las clases Montessori los niños hacen elecciones creativas en su aprendizaje, mientras que la clase y el profesor ofrecen actividades adecuadas a la edad para guiar en el proceso. Los niños trabajan en grupos y de forma individual para descubrir y explorar el conocimiento del mundo y desarrollar su máximo potencial.

Características del método Montessori

Los componentes necesarios para que un programa se considere auténticamente Montessori incluye grupos de edades mixtas que potencian el aprendizaje entre iguales, bloques ininterrumpidos de tiempo de trabajo y elección guiada de actividades de trabajo. Además, se dispone de materiales de aprendizaje para su uso en un entorno estéticamente agradable.

El profesor, el niño y el entorno crean un triángulo de aprendizaje. La clase está preparada por el profesor para fomentar la independencia, la libertad dentro de unos libres y una sensación de orden. El niño, a través de sus elecciones individuales, hace uso de lo que ese espacio le ofrece para desarrollarse e interactuar con los demás.

Los grupos de edades mixtas es una de las características más distintivas del método Montessori. Los niños más pequeños aprenden de niños mayores, los niños mayores refuerzan su aprendizaje enseñando conceptos que ya han dominado. Esto refleja el mundo real, donde las personas trabajan y socializan con personas de todas las edades y clases.

En el aprendidaje hay periodos o ventanas sensibles que hacen a los niños aprender con más facilidad determinados aspectos del mundo. Este método enseña las lecciones apropiadas para esos periodos sensibles.

El la infancia temprana, los alumnos aprenden a través de actividades sensorio-motoras, trabajando con materiales que desarrollen sus capacidades cognitivas a través de la experiencia directa (los cinco sentidos y el movimiento)

A medida que el niño va creciendo, el currículum educativo se va adaptando, pasando de lo concreto a lo abstracto y a aplicar el conocimiento a las experiencias del mundo real.

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Claves para educar sin premios ni castigos: Utilizar consecuencias en lugar de premios y castigos

Según la filosofía montessori, los premios y los castigos están desaconsejados, ya que el adulto se convierte en un juez, y rara vez se le enseña al niño qué es lo que le ha ayudado a llegar a ese resultado (para posteriormente repetirlo o corregirlo). El refuerzo o recompensa parental promueve la motivación externa, es decir, hacerlo bien para contentar a los demás, en lugar de interna, por el mero placer de ver un trabajo bien hecho. Por ello es más significativo apreciar el esfuerzo.

En contraposición, Montessori abogaba por las consecuencias. Es decir, en lugar de premiar o castigar, simplemente hacer notar las consecuencias naturales de sus actos. Por ejemplo, en lugar de decir “Qué bien has hecho tu cama hoy” , decir: “Has hecho muy rápido tu cama hoy, así tendrás más tiempo para jugar”. O en lugar de decir “si no recoges la mesa, te quedarás sin postre”, decir “si no recoges la mesa, no tendrás espacio para jugar a otra cosa luego”.

Diferencias entre el Método Montessori y la educación tradicional

¿Qué es lo que hace al Método Montessori diferente? ¿En qué se diferencia el método montessori de la educación tradicional?

Método Montessori en clase en la escuela

1. Un ambiente preparado

Las clases Montessori están preparadas de antemano basadas en observaciones de las necesidades individuales de los alumnos. Incluyen actividades y lecciones centradas en el estudiante. Las clases tradicionales están centradas en el profesor.

2. Aprendizaje activo

Las lecciones de aprendizaje de Montessori son activas y prácticas. Los estudiantes descurben la información por ellos mismos. Las escuelas tradicionales se basan a menudo en el aprendizaje pasivo, memorizar y hacer exámenes.

3. La duración de las clases es flexible

En las clases Montessori, el tiempo de las lecciones dura lo que los alumnos necesitan. Las interrupciones son evitadas siempre que es posible. En las clases tradicionales se estructuran en horarios arbitrarios y fijos.

4. El rol del profesor

Los profesores Montessori actúan como guias y asesores de los estudiantes de forma individualizada. Asisten a cada niño en su propio camino de aprendizaje. Tradicionalmente, el ritmo de cada lección está predeterminado. El profesor da una lección al mismo ritmo y orden para todos los estudiantes.

5. Grupos de edad y cursos

En los colegios Montessori los cursos son flexibles y determinados por el nivel de desarrollo de los niños (de 0 a 3, 3 a 6, 6 a 9, 9 a 12, 12 a 15, 15 a 18). En las escuelas tradicionales los cursos no son flexibles y están definidos estrictamente por la edad cronológica, salvo en excepciones (adelantamiento de curso o repetición).

6. Currículums adaptables

Los currículums educativos de Montessori responden a las necesidades de los estudiantes. En los currículums tradicionales están predeterminados sin contar con las necesidades de los alumnos.

7. Aprenden a su propio ritmo

El ritmo de trabajo individual de cada niño es respetado e incentivado en las clases Montessori. En las clases tradicionales se espera que todos tengan el mismo ritmo.

8. Autoestima dependiente de uno mismo

Según la filosofía Montessori, la autoestima del niño proviene de un sentido interno de orgullo por sus propios logros. En las clases tradicionales la autoestima suele provenir de la validación y juicio externo.

9. Gusto por aprender

El currículum de Montessori pretende alimentar el interés innato por el conocimiento. Se incentiva el gusto por aprender. En el modelo tradicional el currículum se centra en las notas. Los niños aprenden por que se les obliga a ello.

10. Perspectiva de cambio

El método Montesori se basa en el estudio y la observación de cómo es aprendizaje de los niños. El método tradicional se basa en la tradición.

¿Quién inventó este método de enseñanza? Descubre a María Montessori

María Montessori (1870-1952) fue, sin lugar a dudas, una mujer extraordinaria. En un inicio, se resistió a trabajar en la enseñanza, una de las pocas profesiones disponibles para las mujeres a finales del siglo XIX, e insistió en convertirse en una de las primeras mujeres médico en Italia. Como doctora se especializó en psiquiatría y pediatría. En su trabajo con niños con discapacidad intelectual llegó a la concepción de que para aprender, no requerían un tratamiento médico sino una pedagogía apropiada.

En 1900, le dieron la oportunidad de comenzar a desarrollar su propia pedagogía para una escuela para niños con discapacidad en el desarrollo en Roma. Cuando sus alumnos obtuvieron las mismas notas que los niños sin discapacidad fue muy aclamada. Pero María no se quedo ahi, se preguntó que fallaba en el sistema educativo en Italia. ¿Qué impedía que los niños sin discapacidad alcanzaran todo su potencial?

En 1907, creó su primera “Casa dei Bambini” para niños de 3 a 7 años. Continuó desarrollando su pedagogía distintiva basada en una aproximación científica de experimentación y observación.

En la base de su trabajo, María afirmó que los niños pasaban a través de periodos sensibles de aprendizaje y varios estadios del desarrollo, (algo que años más tarde desarrollaría Piaget en su teoría) y que la auto-construcción de los niños debe ser fomentada a través de actividades auto-dirigidas en un ambiente especialmente preparado.

Mandamientos de María Montessori

  1. Nunca toques a un niño a menos que te haya invitado él (de una forma u otra).
  2. Nunca hables mal de un niño, en su presencia o no.
  3. Concéntrate en potenciar y ayudar a desarrollar las fortalezas del niño, de forma que se deje menos espacio para lo malo.
  4. Prepara el entorno de forma activa. Cuídalo especialmente, para ayudar al niño a establecer una relación constructiva con él.
  5. Estate preparado para contestar la llamada de un niño que requiere tu asistencia. Escucha y responde sus requerimientos.
  6. Respeta al niño cuando comete errores. Tan pronto como puedan, permite que descubra su error y lo corrija por si mismo. Evita cualquier mal uso del entorno y cualquier acción que ponga en peligro al niño, su desarrollo o a los demás.
  7. Respeta al niño que se toma un descanso o mira a los demás o sopesa lo que ha hecho o va a hacer. No lo llames ni le fuerces a hacer cualquier actividad.
  8. Ayuda a aquellos que buscan una actividad y no la encuentran.
  9. No te canses de repetir lecciones que el niño no ha entendido, de ayudarle a adquirir las habilidades que no ha dominado y a superar las imperfecciones. Haz que el niño sienta tu presencia en su búsqueda y retírate cuando lo haya encontrado. Es decir, muestra te dispuesto a ayudar cuando se requiera pero da autonomía.
  10. Siempre trata al niño con buenas maneras y pon a su disposición lo mejor que tienes.

Ventajas de utilizar el método Montessori en la educación de los niños

La eduación Montessori ofrece a los niños oportunidades de desarrollar su potencial a la vez que saltan al mundo como ciudadanos competentes, dedicados, responsables y respetuosos, con una comprensión y apreciación de que el aprendizaje es para toda la vida.

  • Cada niño es valorado como un individuo único. La eduación Montessori reconoce que cada niño aprende de forma diferente y acomoda todos los estilos de aprendizaje. Los estudiantes son libres de aprender a su propio ritmo. Cada avance a través del currículum se hace cuando esté listo, guiado por el profesor e individualizando el plan de aprendizaje.
  • Comenzando a una edad temprana, los estudiantes desarrollan orden, coordinación, concentración e independencia. El diseño del aula, los materiales y las rutinas diarias fomentan el desarrollo de la auto-regulación del individuo (habilidad para educarse a uno mismo, pensar sobre el propio aprendizaje).
  • Los estudiantes son parte de una cercana y empática comunidad. Las clases con niños de diferentes edades (rangos de tres años) re-crea una estructura familiar. Los niños mayores disfrutan de su posición como mentores y modelos; los niños más pequeños se sienten apoyados y ganan confianza sobre los desafíos que se les presentan. Son los profesores quienes modelan respeto, cariño y la creencia de resolución de conflictos pacífica.
  • Los estudiantes disfrutan de una libertad dentro de unos límites. Se trabaja dentro de unos parámetros establecidos por los profesores, y los estudiantes son participantes activos en decidir en que se va a centrar su aprendizaje. Quienes abogan por este método entienden que la satisfacción interna conduce a la curiosidad y el interés del niño y resulta en un aprendizaje gozoso que es sostenible para toda la vida.
  • Se apoya a los estudiantes para que se conviertan en buscadores activos de conocimiento. Los profesores proporcionan entornos donde los estudiantes tienen libertad y las herramientas para proporcionarse respuestas a sus propias preguntas.
  • La auto-corrección y auto-evaluación son parte integral del Método Montessori. A medida que maduran, los estudiantes aprenden a mirar de forma crítica su trabajo, y se convierten en expertos en reconocer, corregir y aprender de sus errores.
  • Diversas investigaciones sugieren beneficios académicos de este Método. En 2017 un estudio en población pre-escolar, encontraron que dos escuelas Montessori han sido calificadas como de muy alta calidad. Y en 2006 otro estudio encontró que los alumnos de una escuela Montessori tenían mejores resultados. Aunque esto puede tener que ver más con el profesor que con el método utilizado.

Al darles libertad y apoyo para preguntar, investigar, hacer conexiones, los estudiantes Montessori se vuelven unos aprendices seguros, entusiastas y con iniciativa. Son capaces de pensar críticamente, trabajar de forma colaborativa y actuar con atrevimiento.

En el siguiente vídeo Ken Robinson nos explica cómo las escuelas tradicionales castigan la creatividad. ¡Activa los subtítulos en español!

Desventajas de utilizar el método Montessori en la educación de los niños

1. Es caro

Las escuelas Montessori son privadas, por lo que muchas familias no podrán permitirse este tipo de educación. Sin embargo, siempre puedes aprender técnicas, actividades y ejercicios y aplicarlas en casa.

2. Tienen un currículo poco definido

El currículo pedagógico de las escuelas Montessori se basa en la idea de seguir al niño y adaptarse a él, que tampoco es enseñar lo que el niño quiere, o dejarles que hagan lo que quieran. Pero aún así, está menos estructurado que el de la escuela tradicional. Aunque esto no tiene por qué ser necesariamente negativo, ya que si los niños han dominado un tema rápidamente pueden pasar a algo más avanzado en lugar de quedarse estancados ahí porque es lo que marca el currículo, y permite que se afiancen mejor los conocimiento de lecciones que les cuestan más.

3. La independencia no siempre ayuda

Montessori potencia la independencia y el trabajo auto-guiado. Pero en ambientes laborales no siempre es así y puede hacer difícil que los estudiantes se adapten a colaborar en equipos y trabajen bajo una autoridad rígida.

La colaboración no es una práctica que se potencie mucho en el currículo Montessori. Es por ello por lo que puede suponerles un problema en el futuro.

4. La estructura libre de la clase puede ser intimidante

A los niños les suele gustar la estructura y la rutina. Incluso la barrera física de los pupitres en filas puede ser cómodo para algunos estudiantes. Las clases Montessori están construidas para permitir el movimiento y el cambio, y los profesores guían más que enseñan directamente. Las clases tradicionales que permiten menos libertad pueden ayudar a los niños a sentirse más seguros.

5. ¿Realmente es un método mejor?

Un estudio publicado en 2017 encontró que la educación Montessori no muestra ninguna diferencia frente a la educación tradicional en adolescentes. Esto puede deberse a que María Montessori murió antes de finalizar su trabajo y todo lo que se aplica a la adolescencia se ha extrapolado de lo que se aplica en edades inferiores.

Método Montesori en la escuela

¿Cómo se transmite a los niños los valores del método Montessori?

1. Movimiento y cognición

El movimiento y la cognición están entrelazados. Estudios de muestran que la actividad física potencia el aprendizaje y el rendimiento académico. Por lo que al niño se le deja libertad de movimientos.

2. Elección

El aprendizaje cognitivo y el bienestar se potencian cuando se tiene control sobre nuestra vida.

  • Para ello es interesante hacer una lista de tareas para el día y dejarles que creen su propio horario.
  • Tener una cesta de aperitivos saludables para que puedan elegir.
  • Crear una cesta de libros de calidad que hemos seleccionado para que elijan entre ellos.

No se trata de que elijan entre infinitas opciones, sino que son los adultos los que le plantean las opciones que tienen.

3. Interés

Aprendemos mejor cuando nos interesa lo que estamos haciendo.

Provee a tu hijo de materiales diferentes para que descubra qué es lo que más le gusta Puede ser un paseo por el museo de ciencia natural o historia, libros de diferentes temáticas que puedan desencadenar conversaciones y espacios donde tenga todo lo necesario para dar rienda suelta a sus aficiones.

4. Evitar refuerzo extrínseco

Montessori aboga por la motivación intrínseca en cualquier tipo de actividad, es decir, la recompensa están en la propia actividad. Por eso es preciso evitar el dinero o los premios materiales. Puede resultar difícil en una sociedad como la nuestra. En nuestro artículo sobre cómo elogiar a un niño puedes coger algunas ideas.

5. Aprender de y con los iguales

Los espacios colaborativos pueden fomentar el aprendizaje. Por ejemplo, crea un grupo de estudio, de poesía o de lectura, de debate, cineforum…

6. Aprender en contexto

Los aprendizajes situados en contextos significativos promueven un aprendizaje más profundo y rico que en contextos abstractos.

Para aprender sobre la flora y la fauna, organiza una excursión a un parque o reserva natural. Jugad con la ciencia haciendo experimentos. Haced productos y recetas caseras.

¿Cómo aplicar el método Montessori en casa con tus hijos?

En este vídeo se explican 7 formas de aplicar la filosofía de Montessori en casa

¿Qué materiales necesito para aplicar el método montessori?

El metódo Montessori aboga por la libertad y la independencia de los niños, por eso es preciso preparar el entorno de forma que sea seguro para el niño y a la vez tenga acceso a materiales y objetos de uso cotidiano.

  • Estanterías bajas, donde tenga acceso fácil y ordenado a todos sus materiales de trabajo.
  • Mesas y sillas pequeñas y taburetes. Esto le permitirá moverlas por la casa potenciando su independencia. Esto les puede ayudar a servir, preparar y tomar sus meriendas, ayudarles a limpiar los platos…
  • Bandejas o cestas variadas. Los materiales para cada actividad o trabajo van en diferentes cestas o bandejas. Que cogerá cuando vaya a utiliarlo y devolverá a su sitio cuando termine. Por ello tampoco deben ser muy grandes.
  • Herramientas pequeñas, como cucharas, boles, jarras, etc. Asegúrate de que le son útiles a tu hijo. Esto les va a ayudar a desarrollar su habilidad de motricidad fina.

Puedes ahorrar dinero y reutilizar objetos haciendo estos materiales tu mismo. ¡Se creativo!

Estrategias y técnicas para aplicar el método Montessori

A continuación os proponemos algunas actividades para aplicar el método Montessori en casa con nuestros niños.

1. Inspira amor por la naturaleza

Maria Montessori puso un gran énfasis en fomentar la conexión entre el niño y la naturaleza a través del cuidado de plantas y animales y poniendo gran valor en crear entornos estéticamente agradables.

2. Crea una mesa de la naturaleza

Llena varias cestas con una variedad de materiales naturales que tu hijo puede tocar y manipular. Puedes cambiarla mensualmente o por estaciones. La mayoría pueden ser materia orgánica pero también puedes poner objetos en miniatura o plantas artificiales. Ten cuidado con el tamaño de los objetos porque niños menores de 3 años pueden intentar tragárselos.

Algunos objetos estacionales pueden ser:

  • Otoño: Calabazas, hojas, palos, piñas, imágenes de otoño.
  • Invierno: Ramas de árboles de hoja perenne, imágenes invernales, animales que hibernan, dibujos de copos de nieve, o copos de nieve de papel, muñecos de nieve de lana.
  • Primavera: semillas, plantas pequeñas de interior, flores, pajaros en minitaura, nidos en miniatura, huevos falsos, paisajes primaverales, pétalos, hojas verdes.
  • Verano: conchas, figuras de animales marinos, barcos, faros… Imágenes de paisajes veraniegos, boles de fruta de verano…

3. Deja que el niño se corrija a si mismo

Permite que cree una motivación interna a hacer las cosas bien, no por consecuencias externas. No le des premios si lo hacen bien o castigues si lo hacen mal.

Permite que el niño encuentre el error, pregúntale “¿Cómo puedes mejorarlo?” pero a la vez alaba su esfuerzo. Aporta materiales para que sea capaz de encontrar el error y corregirlo.

Puedes tener un registro de todas las actividades que hacen y poner signos dependiendo de su progreso hasta dominar una habilidad. Ponlo en un sitio visible de la casa. De esta manera sabes cuando pasar a una nueva habilidad siguiendo una secuencia.

4. Enfatiza la buena educación

Es importante transmitir valores de respeto por su trabajo y por el de los demás, educación y conducta apropiada.

Puedes crear un cartel con varias normas que se seguirán en la casa, con frases cortas para que puedan memorizarlas. Practicar las normas con juegos de roles puede ser util para practicarlas y refrescarlas. Algunas ideas pueden ser:

  1. “Una actividad cada vez”– Puedes elegir de la variedad de materiales los que quieras pero solo se puede hacer una actividad a la vez. Y cuando se acabe, se recoge y se puede hacer otra actividad.
  2. “Ve despacio”- No corras por la habitación, esto ayuda a mantener la concentración y propósito a las acciones.
  3. “Mantén la habitación recogida”– Devuelve todas las cosas a su sitio después de usarlas, limpia el polvo a las estanterías, riega las plantas.
  4. “No se grita” – Es importante sensibilizar a los niños al volumen.
  5. “Se amable”–  Al usar los materiales, al hablar con los demás, al cuidar plantas y animales.
  6. “Usa tus palabras” – Es importante insistir en que los niños usen sus propias palabras para expresar su emociones, de forma clara y calmada.  Pueden ser útiles las actividades de escenificaciones y representaciones para practicar sobre como decir las cosas.
Método Montesori una guía para aplicarlo en casa

¿Se puede convertir cualquier actividad en un ejercicio Montessori?

Cualquier actividad es susceptible de ser adaptada en función de los principios de María Montessori. Para ello tiene que cumplir tres requisitos básicos:

  • Control del error: que la propia actividad permita que el niño se de cuenta de si la ha hecho correctamente o no, en lugar de ser nosotros quienes le corrijamos.
  • Concentración e independencia: aportándole todos los materiales que necesite, para que no necesite nuestra ayuda para comenzar, continuar o finalizar la actividad.
  • Actividades manipulativas, que trabaje con sus manos y utilice todos sus sentidos.

Método Montessori para quitar el pañal

1. Quitar el pañal es un proceso gradual

Aprender a usar el váter es un proceso natural y gradual que se desarrolla al ritmo del niño más que al del adulto.

Un orinal puede ser útil para que se vaya familiarizando. Se puede situar al alcance del niño, para que se pueda sentar e imitar a los otros habitantes de la casa, incluso antes de que comience a darse el control de esfínteres.

Cuando el niño se interese por vestirse y desvestirse él solo, se puede usar ropa que sea fácil de manipular para que puedan ir al baño cómodamente.

2. Darle independencia

Una vez que el niño tenga interés en usar el inodoro u orinal, el baño tendrá que organizarse para darle la mayor independencia posible.

Si se usa un orinal es mejor dejarlo en un sitio fijo como el baño para que siempre sepa donde ir. También debería haber en el baño a mano una pila de paños para limpiar, un cesto para la ropa mojada y una pila de ropa interior limpia. De esta manera el niño se implica en limpiar sus “accidentes” en caso de que haya habido alguno.

3. El papel del adulto

¿Cómo utilizar el Método Montessori para quitar el pañal? El ambiente debe estar preparado para que el niño pueda explorar e imitar libremente en cada estadio del desarrollo.

Para asistir al niño en su proceso de aprendizaje:

  •  Encuentra formas de hacerle sentir seguro, como un taburete bajo los pies cuando use el váter.
  • Incorpora ir al baño en la rutina del niño. Ofrece al niño ir al baño cuando normalmente va, como al levantarse, al llegar de la calle, antes de salir, después de comer…
  • Di “es hora de ir al baño” en lugar de “¿quieres ir al baño?” (la respuesta será no) o “creo que necesitas ir al baño” (el adulto se implica). Cuando el niño crezca podrá decir: “no, no lo necesito”. Puedes poner una alarma que le recuerde a intervalos regulares que tiene que ir.
  • Nunca obligues al niño a ir al baño.
  • No lo regañes ni felicites por ir al baño, porque es lo más normal del mundo.
  • No interrumpas al niño para ir al baño, espera hasta que haya terminado su actividad antes de ofrecerle ir a orinar.

4. Cuando no les da tiempo

¿Cómo utilizar el Método Montessori para quitar el pañal? Si un niño se moja, mantén la calma y se tranquilizador. No hagas que se sienta avergonzado. Puedes decirle: “Veo que te has mojado. Vamos a por ropa seca”. Tu hijo puede ir a por ropa seca al baño y coger lo necesario para limpiar el suelo y lavarse las manos. Déjale que se cambie a su ritmo y presenta ayuda si la pide o si se siente abrumado.

Algunas situaciones puede favorece el aumento de los accidentes, por ejemplo el nacimiento de un hermano, el divorcio de los padres u otras situaciones estresantes del día a día. Los problemas tienden a resolverse con el tiempo y es importante no hacer un drama.

Sin embargo, si a los 5 años no ha aprendido y/o  interfiere en áreas como la escuela o la vida social, es mejor acudir a un psicólogo especializado para evitar más complicaciones.

Método Montessori para comer

Preparación del entorno:

  1. Pon una alfombra o algo para proteger el suelo bajo la mesa y la silla donde el niño come regularmente.
  2. Utiliza una mesa y silla donde el niño este cómodo y si es posible donde tenga los pies apoyados para darle seguridad. Puede hacerse con sillas y mesas de su tamaño o colocando un apoyo bajo los pies.
  3. Dale un tenedor y cuchara más pequeños, pero sin ser de plástico.
  4. Implica al niño en las comidas familiares y permite que vea cómo los adultos utilizan los cubiertos.

¿Cómo hacerlo?

  1. Comienza pronto, cuando el niño comience a mostrar interés en tomar alimentos sólidos y tenga la habilidad motriz fina de forma que pueda cogerlos y controlar el movimiento. Luego, durante las comidas, ofrécele una cuchara pequeña, y que la sostenga mientras le das tú de comer. El niño puede que intente ponérsela en la boca, o al revés las primeras veces. Puedes corregirlo pero no todo el tiempo porque puede resultar irritante para ambos.
  2. Espera que, aunque le hayas dado los utensilios, quiera comer con sus manos. Permítelo ya que puede ser el precursor de querer comer de forma independiente.
  3. Cuando el niño esté habituado a la cuchara deja que se alimente el solo y que aprenda a su ritmo, por ensayo y error. Si puedes sirve comida que no se derrame fácilmente de la cuchara (como purés) o que se pueda pinchar fácilmente con un tenedor.
  4. Deja que el niño practique comer solo con galletas u otras cosas fáciles de picotear si comes a su lado. Esto le permite observar a los adultos comer.
  5. No es necesario tener vasos con pajita u otros elementos. Un vaso pequeño será suficiente. Que se mojen es parte del aprendizaje.
  6. Ofrece alimentos de picoteo saludables a menudo para que sientan la independencia de comer solos.

La limpieza es parte del aprendizaje

¿Cómo utilizar el Método Montessori para comer? Ensuciar la mesa y verter la comida es algo normal en el aprendizaje. Cuando ocurra, enseña al niño a limpiarlo. En las aulas Montessori se espera que los niños aprendan a servirse solos.

Cuando viertan la comida, en lugar de enfadarnos lo mejor es guiarles en el limpiado. Así aprenden que es normal cometer errores, cultivando la experimentación y la autoestima.

Incluir a los niños en la preparación de la comida

Cocina con los niños, dadles tareas fáciles de la preparación y ve explicando los pasos a seguir, adaptando al nivel del niño. Para uno de dos años puede ser lavar cuencos o verduras o traer algunos ingredientes. Si tiene 6 puede aprender a batir huevos o montar sándwiches.

Método Montessori para dormir

Cama de suelo

¿Cómo utilizar el Método Montessori para dormir? Uno de los aspectos más discutidos es la cama de suelo, es decir, una cama baja o directamente el colchón sobre el suelo. La idea tras esta disposición es que los niños deben tener libertad para acceder a la cama o salir de ella en cualquier momento.

A algunos niños les puede servir pero para otros puede ser demasiada libertad. Por ello esta elección debe depender de las características de cada niño. Además, algunos padres son partidarios del colecho, por lo tanto la cama en el suelo no sería posible.

Jugar al ir a la cama

Este concepto permite que los niños tengan acceso a libros y juguetes al irse a dormir, y darles libertad para que determinen cuando están listos para dormir.

De todas formas hay normas y para cada familia será diferente. El adulto puede elegir qué juguetes o libros puede llevarse a la cama y que el niño elija de entre esas opciones. Por ejemplo, permitir sólo juguetes silenciosos que no sean excesivamente estimulantes.

Al principio puede resultar difícil que el niño se vaya a dormir a una hora prudencial, pero con el tiempo y no cayendo en quitarles los juguetes u obligándolo a irse a dormir, el niño se acostumbrará y terminará yéndose a dormir a una hora adecuada. No te rindas demasiado pronto. Una estrategia puede ser comenzar el rato de irse a la cama antes, para que no se le haga muy tarde.

Contacto piel con piel

Darle masaje antes de dormir, o dibujar en sus manos o espalda con los dedos mientras le lees un cuento puede proporcionar un tiempo relajante y de intimidad con tu hijo.

Elección

La hora de dormir según Montessori debe implicar elección. Cada familia debe decidir cuanta libertad le quiere dar a su hijo o cuanta el niño el capaz de afrontar. Esto puede implicar la elección de dónde dormir (sólo o con los padres), qué cuento leer, qué pijama usar, etc.

Estimulación

Es importante que las habitaciones de los niños no sean hiper-estimulantes. Aunque el niño puede estar muchas horas jugando ahí, las habitaciones tienen que permitir paz y relajación. Algunos objetos de la habitación deberán ser sacados de ella o modificados, como algunos muebles para evitar accidentes, altavoces…

Algunos puede que necesiten más asistencia que otros y que Montessori siempre aboga por tener en cuenta las necesidades y preferencias del niño. Esto no quiere decir que se haga siempre lo que el niño quiera, pero sí mantener un espacio seguro y no obligarle a nada que no quiera, igual que no obligarías a un adulto.

Método Montessori para aprender idiomas

El método Montessori proporciona un entorno que favorece el aprendizaje de los fundamentos del lenguaje hablado en primer lugar. Los profesores hablan con los niños, más que dar instrucciones. Se pasan mucho tiempo presentándoles el nombre de las cosas. Introducen las palabras en contexto y con experiencias multi-sensoriales.

Una vez que conocen los sonidos del idioma, se les anima a que escriban. Si no tienen la fuerza manual, pueden escribir con un abecedario imantado, por ejemplo.

Ejemplos y ejercicios prácticos para aplicar el método montessori según la edad del niño

Según la filosofía de Montessori, la independencia y autonomía de los niños se potencia mediante la colaboración en todo tipo de tareas de la casa. Esto puede comenzar desde el principio, siempre adaptado al grado de maduración del niño. Descubre en este artículo qué obligaciones y responsabilidades los niños pueden ir adquiriendo según su edad.

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Errores frecuentes a la hora de aplicar el Método Montessori en casa

Algunos errores frecuentes que pueden darse a la hora de aplicar el método Montessori en casa son:

  • No conocer bien el método. Para ello debes leer mucho e informarte bien.
  • Tener expectativas muy altas en el método y en el niño. No pienses que vas a conseguir un niño modelo y que va a aprender muy rápidamente. Observa a tu hijo y date cuenta de si está preparado para ciertas actividades.
  • Darle demasiada importancia a los materiales. Es sólo una parte, no hace falta que te gastes un dineral, antes de comprar revisa la casa, porque puede que muchas cosas que ya tienes te sirvan.
  • No elegir bien los materiales. Aunque puedes aplicar el método Montessori a casi cualquier actividad y objeto, no todo vale. Los materiales deben ser educativos.
  • No adaptar todos los espacios. Es preciso que todos los espacios de la casa tengan ciertas adaptaciones para el uso del niño.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a niños hiperactivos?

Los niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) tienen dificultades para centrarse en una sola actividad, y para permanecer haciendo lo mismo durante un rato. Aunque pueda parecer que el método Montessori puede ayudarles a tener libertad de aprender a su ritmo, lo cierto es que este método no les ayuda demasiado.

Estos niños tienden a moverse sin rumbo fijo distrayéndose debido a tantas opciones de trabajo para elegir. Puede que empiecen una actividad, y que sin terminar se pasen a la siguiente. Además, el hecho de que otros estudiantes estén moviendose por el aula sirven como distracciones visuales y sonoras. Esto resulta en un estudiante que necesita una excesiva cantidad de corrección, fuerza al niño a mostrarse como el “diferente”.

Puede hacerse algunas modificaciones, como que trabaje en una sección de la clase más tranquila, o un profesor de apoyo. Pero realmente, el método tradicional (incluso también necesitando apoyo) les proporciona un entorno más centrado, más calmado y más estructurado que es lo que necesitan.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a niños con necesidades especiales?

Si es posible, incluso puede ser beneficioso, de hecho María Montessori comenzó a desarrollar su pedagogía a partir de su experiencia con niños con problemas del desarrollo. La clave es proporcionarles los materiales adecuados a su nivel de desarrollo, evitando una excesiva frustración. También hay que tener en cuenta qué necesidades concretas tiene cada niño y adaptar en la medida de lo posible.

Para niños con dificultades en la movilidad, el método Montessori no es una estrategia adecuada.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a adultos y ancianos?

El método Montessori aplicado a personas con demencia está teniendo bastante éxito. La investigación muestra disminución en conductas reactivas y un incremento en la implicación y participación en actividades.

Esta aplicación proporciona promueve la independencia, la autoestima y un futuro con mejor calidad de vida. Se centra en la adaptación del entorno para  ayudar a su memoria e independencia. Aunque la demencia no se revierte con este método se puede sortear. El resultado es que las personas con demencia son capaces de hacer contribuciones significativas a su comunidad, implicarse en actividades motivantes para ellas y tener la oportunidad de mantener durante más tiempo sus funciones.

¿Cómo se aplica el método montessori en la escuela?

En el siguiente vídeo podrás ver el interior de una clase Montessori, cómo los niños mayores ayudan a los pequeños, como se implican en tareas de cuidado del aula, etc. También se ve cómo va cambiando la dinámica a medida que los niños van creciendo.

Qué es el síndrome de Asperger: 5 pelis para entenderlo

Qué es el síndrome de asperger

El síndrome de Asperger es un trastorno neurobiológico incluído dentro de los trastornos del espectro autista (TEA). En rasgos generales, los niños con asperger tienen un coeficiente intelectual normal o incluso superior a la media pero presentan dificultades muy graves en sus habilidades sociales, comunicativas y motoras. Esto puede causarles muchos problemas de adaptación dentro de una sociedad que les ve como muy diferentes. A veces, si no conocemos a nadie que lo tenga, puede costarnos entender qué es el síndrome de Asperger.

El cine es una buena manera de acercarnos a otras realidades y reflexionar sobre ellas, es una herramienta amena y útil para comprender mejor qué es el síndrome de Asperger. La industria cinematográfica siempre ha sido una buena aliada para dar visibilidad y normalizar algunas enfermedades y/o trastornos. A través de sus personajes conocemos como se sienten y actúan las personas que sufren un determinado transtorno lo que nos ayuda a comprenderlo, empatizar con ellos o al menos generar discusión sobre el tema y, incluso de algún modo, normalizarlo y perderles el miedo.

Hoy hemos seleccionado 5 películas que nos ayudan a entender qué es el síndrome de asperger ya que alguno de sus personajes está diagnósticado con este síndrome o presenta alguna de sus características.

Mary and Max (Adam Elliot, 2009)

Mary and Max es una película de animación que nos narra la historia de dos extraños amigos: una niña rara y solitaria de 8 años, que vive en Melbourne, y un hombre de 44 años con el síndrome de Asperger que vive en Nueva York. Se conocen por correspondencia y a lo largo de los años van trazando una bonita amistad. Una película tierna y emotiva que te hará adorar a sus personajes.

Locos de Amor (Mozart and the whale, 2005)

Una bonita historia de amor entre dos aspies: Donald e Isabelle. Donald decide montar un grupo de apoyo de personas con el síndrome de Asperger y allí conoce a Isabelle. Con el tiempo va naciendo una historia de amor que nos muestra las dificultades por las que tienen que ir pasando.

Adam (Max Mayer, 2009)

Otra película romántica donde un chico con síndrome de Asperger y muy aficionado a la astronomía, Adam, se enamora locamente de Beth, su vecina. La historia narra todos las dificultades y malos entendidos por los va pasando la pareja a causa del aperger, y como se van resolviendo y superando.

Ben X (Nik Balthasar, 2007)

Ben es un chico autista que está siendo acosado en la escuela. Para escapar de esta realidad, Ben se encierra en casa a jugar a ArchLord, uno de los juegos on-line favoritos de millones de adolescentes, allí puede ser el héroe que no puede ser en la realidad. Esta película no solo nos habla del síndrome de asperger sino también de las consecuencias emocionales del bullying, que muchos de ellos sufren por ser considerados los “raros”.

The girl with the dragon tatoo (David Finch, 2011)

La pelicula está basada en la triología  del bestseller Millenium de Stieg Lärsson. Todos conocemos la historia de este bestseller pero brevemente narra la historia entre el periodista Mikael Bloomskvit y una hacker llamada Lisbeth Salender, que le ayuda con una investigación que les cambiará la vida. Aunque durante la película (ni en el libro) se diga que Lisbeth tenga síndrome de asperger, su personaje cumple muchas de sus características (incapacidad de relacionarse socialmente, memoria fotográfica, habilidades informáticas…)y por eso lo incluímos ¿qué pensáis?

Comunicación entre padres e hijos adolescentes. Guía práctica para afrontar este momento

La comunicación entre padres e hijos adolescentes es vivida por ambas partes como un conflicto diario. Los padres viven con ansiedad el momento de sentarse y hablar con sus hijos. Los padres se quejan del silencio de sus hijos, lo que les lleva a preocuparse, pero tampoco los padres cuentan todo. Te mostramos los errores, las mejores formas de hablar a tu hijo y algunos consejos prácticos para mejorar tu relación con tu hijo adolescente.

Comunicación entre padres e hijos adolescentes

¿Cómo puedo comunicarme con mi hijo adolescente?

La comunicación es fundamental para mejorar nuestra calidad de vida, expresar nuestras emociones nuestras ideas o solucionar problemas. La comunicación con adolescentes es una ardua tarea para los padres, los cuales se ven mermados por el silencio de sus hijos o sus constantes provocaciones.

Es necesario que tanto padres como hijos aprenden a comunicarse mutuamente. Antes de nada hay que entender que:

  • La comunicación entre padre e hijos es un proceso que lleva su tiempo. De la noche a la mañana no se consigue nada, es decir, hay que ser pacientes. Las oportunidades para comunicarte y conocer cuales son los temores y alegrías de tu hijo no vienen vendrán solas.
  •  La comunicación es un proceso de doble vía. Hablar es tan importante pero sin duda alguna lo primordial es saber escuchar. Es mejor no ser el protagonista en la conversación. Es importante ceder el turno de palabra para poder intercambiar ideas, pensamientos y emociones.
  • Cuando hablemos con nuestros hijos, no todo lo que escucharemos, será de nuestro agrado. Es necesario tener una actitud emocional abierta. Recuerda que una buena comunicación padre-hijo permitirá al adolescente tomar decisiones apropiadas y ante la equivocación, tendrá la oportunidad de responsabilizarse de las implicaciones de una decisión inadecuada.

Cuando una persona no cuenta con las herramientas necesarias para comunicarse o carece de habilidades para ello, se puede sentir ante todo frustrada, aislada, poco valiosa. La consecuencia de ello es que tenga menos posibilidades de recibir ayuda o de integrarse a un grupo. Por ello es  importante entender y manejar Las técnicas de asertividad como medios a través de los cuales mejorar y fortalece las relaciones entre padres e hijos.

Guía práctica para comunicarte con tu hijo adolescente:

1. Errores en la comunicación entre padres e hijos adolescentes

Los errores que más se producen entre la comunicación padre-hijo días tras día y sobre lo cuales podemos actuar para evitarlos son los siguientes:

  1.  Generalizar: “Tú siempre…”, “Tú nunca…” .El problema es la actitud de los padres hacia los hijos. El reproche al hijo por conducta o comportamiento está ala orden del día. Como por ejemplo: ” Nunca me ayudas”, “No pones atención cuando te explico algo” o “siempre gritas” etcétera…
  2. El uso de la critica y el calificar negativamente como gran aliada: “Eres un desagradecido” , ” No sabes hacer nada”, “Eres un inconsciente”.
  3. Gritar como arma: con la que sentirse superior sobre su hijo, sin darse cuenta que son el modelo que los hijos tiene para crecer.
  4. Maltratar: Culpar, insultar, avergonzar, reprochar en casa o en la calle sin importa en dónde o con quién está el adolescente.
  5. Pensar en otra cosa mientras nuestro hijo nos habla: Cuando nuestros hijos nos cuentan sus problemas y nosotros solo estamos pensando en nuestras preocupaciones del trabajo, de la casa, la hipoteca…

“Tu siempre…”, “Tu nunca…” El problema es la actitud de los padres hacia los hijos

2.  Formas de comunicación entre padre e hijos adolescentes

Cada familia es un mundo y cada persona se relaciona con sus familiares según lo que le han enseñado o ha ido observando a lo largo de su niñez y adolescencia. Existen distintos estilos de crianza:

  1. Estilo agresivo: Personas que interrumpen a otros, gritan, no escuchan, culpan, regañan o no ponen atención a quien está hablando.
  2. Estilo pasivo: Personas que provocan enojo porque nunca opinan nada; si llegan a estar a favor o en contra, dan la impresión de adoptar la visión de otra persona y no la propia.
  3. Estilo asertivo: Las personas que dicen lo que piensan y sienten, se muestran seguras pero no agreden a nadie. Respetan las opiniones de los demás.
La importancia de los estilos de crianza y su relación con la comunicación padre-hijo

3. Consejos prácticos para mejorar la comunicación entre padres e hijos adolescentes

1. Escucha lo que dice tu hijo o hija, déjale terminar: Dejar que tu hijo hable, que diga lo que piensa o siente. Si lo interrumpes constante porque “ya sé lo que me va a decir, yo también he sido adolescente”, nunca sabrás cómo se siente.

2. Tranquilidad ante todo ¡Controla tus impulsos!: Puede ocurrir que te cuente que ha hecho cosas que no te gustan. Evita los gritos y `por supuesto las amenazas, pues no sirven para nada. Cuando estés más tranquilo habla con él y explícale qué es lo que no te ha gustado de su conducta y por qué no ha actuado bien. Puede interesarte saber más sobre Cómo manejar los nervios

3. No juzgues. Es lo peor que puedes hacer: Si te dedicas a castigarle por su conducta de forma constante estás poniendo una barrera entre tu hijo y tú. Utiliza frases para que vea que tu no eres juez de nadie: “Ahora mismo estás muy enfadado y lo entiendo, pero si no me gritases sería mejor. Cuando te calmes podremos seguir hablando”.

4. Dale importancia a lo que te dice: A veces lo padres no ven el mundo como lo ve un adolescente. Lo que para los padres es una tontería puede que para un adolescente se todo un mundo. Como padres el pensamiento que suelen tener acerca de una preocupación de su hijo adolescente es:“no son más que tonterías, cuando sea grande se dará cuenta  de que no es para tanto…”. Si cuenta contigo para hablar de sus cosas, dale la importancia que se merece. Tu hijo esta teniendo el valor de contarte algo que para él lo es todo. Respeta su preocupación.

5. No des lecciones: Tendemos a decir a nuestros hijos lo que deben hacer. Es mucho más útil y beneficioso que les enseñes a buscar soluciones, que cree alternativas. A lo largo de su vida se dará cuenta que es más útil tener varias soluciones a un problemas.

Ya no es un niño, no invadas su espacio personal

6. Enséñale a comunicar sus sentimientos: Esta bien que le preguntes por sus rutinas diarias como por ejemplo “que tal en le colegio, en  tenis….” Ve un paso más adelante y preguntarle cómo se ha sentido a lo largo del día, si hay algo que le preocupa. Puedes ayudarle a que entienda qué siente preguntándole tu directamente, no tengas miedo y pregúntale si “¿estás enfadado o triste?”. Todos tenemos que aprender a expresar nuestros sentimientos y sin duda alguna los padres son el mejor modelo para los hijos. También puede interesarte cómo Mejorar la inteligencia emocional.

7. ¡Ya no es un niño!: Lo más importante y lo que más les cuesta a los padres de aceptar. Tu hijo esta creciendo y se está convirtiendo en adulto. Si lo tratas como tu niño pequeño se sentirá avergonzado, y sobre todo delante de sus amigos y amigas. ¡Ten cuidado con esto!

Mi hijo tiene síndrome de Asperger, ¿qué hago? ¿cómo le ayudo en casa?

Mi hijo tiene Asperger ¿qué hago? Cuando llegan los hijos todas nuestras prioridades cambian de golpe. Tenemos que cuidar de ellos día y noche, y de hecho es durante las noches cuando más nos cuesta ejercer de padres: cuando tenemos que levantarnos de la cama para atender a los llantos de nuestro pequeño. Es en estos momentos cuando podemos llegar a desear que nuestros hijos no demanden tanto afecto y atención, ¿pero qué pasa cuando esto se vuelve realidad de una forma exagerada? Los niños con síndrome de Asperger suelen ser solitarios y tienen problemas para expresar sus sentimientos y mostrar cariño, algo que puede ser muy duro para los padres.

Mi hijo tiene síndrome de Asperger, ¿qué hago?

Hablamos de menores con rasgos del espectro autista que se manifiestan especialmente en una falta de desarrollo de las habilidades sociales. Los padres suelen darse cuenta de que estos niños se están desarrollando de forma diferente desde que son bebés, ya que no mantienen la mirada con otras personas, no prestan atención, tienen poca expresividad en el rostro, etc.

En el momento en que empiezan a ir al colegio las diferencias de socialización con otros niños empiezan a hacerse más patentes, ya que sus compañeros van adquiriendo nuevas habilidades sociales en estas etapas de crecimiento. Los niños con síndrome de Asperger prefieren jugar solos, no atienden a temas que no les parecen interesantes, y además reaccionan de forma desmedida o inapropiada en algunas ocasiones. Aún así, estas conductas no son determinantes para el desarrollo del niño, ya que lo que más influye en éste es la educación y el apoyo social y familiar que reciba. Por eso te vamos a dar algunas claves para que ayudes a tu hijo a superar los problemas propios del Asperger.

Mi hijo tiene Asperger ¿Qué hago, cómo puedo ayudar en casa?

-Es importante proporcionar al niño un buen ambiente educacional y de aprendizaje desde el comienzo de su infancia. En el ámbito escolar, conviene adecuar las materias a niños con Asperger, ya que tienen una gran intolerancia al aburrimiento que les lleva a sufrir problemas de atención. Por ejemplo, cuando se enseñan las vocales al niño, se pueden recortar y pintar las letras asignándoles a cada una un sexo y una voz.

-En el colegio y en las tareas domésticas, conviene seguir una rutina ya que el aprendizaje y el estado de ánimo del niño dependen en gran medida de la seguridad que sienta, y los niños con síndrome de Asperger obtienen esta seguridad de la rutina, sabiendo que conocen lo que va a pasar y que lo controlan.

-Estos niños son muy perfeccionistas y tienen una gran intolerancia al fracaso, por lo que cuando les presentan una nueva tarea que no pueden realizar de forma efectiva pueden sentir frustración y un descenso de su autoestima. Para evitar esto es importante que se vaya aumentando el nivel de las tareas de forma progresiva y evitar tareas que sean demasiado difíciles para ellos.

-La familia también tiene que adaptarse y comprender la situación del niño, ya que los padres de niños autistas pueden tener altibajos en su estado de ánimo al no percibir muestras de afecto por parte de su hijo. Puede que tu hijo no siempre te demuestre su cariño, pero ten en cuenta que es por las limitaciones sociales propias de este trastorno.

-Aunque tu hijo tenga síndrome de Asperger nunca le subestimes, haz todo lo contrario y motívale. Dale espacio, ánimos y espera de él siempre lo mejor: que llegue a desarrollar sus capacidades al máximo. No olvides que aunque tenga problemas de concentración, tu hijo tiene capacidad para aprender.

-Aunque los niños con síndrome de Asperger den mucho trabajo, intenta no dejar de lado los sentimientos y las necesidades de tu pareja y de tus otros hijos. Piensa que los niños autistas también necesitan algo de espacio personal y no es necesario que estés todo el día tras ellos.

-Busca apoyo positivo de tus familiares y amigos. Los padres de niños autistas también necesitan ánimos de vez en cuando, busca amigos y profesionales con los que compartir experiencias, consejos y ánimos, es importante que seas positivo y te mantengas optimista para apoyar a tu hijo cuando lo necesite. Tienes que mantener la calma y tomarte las cosas con humor, reír es una de las mejores maneras de evitar el estrés y el desánimo.

-Enseñar al niño algunas habilidades para integrarse socialmente: mostrarle al niño algunas tácticas para que pueda introducirse en conversaciones puede ser muy útil, hay preguntas que puedes enseñarle para que se meta en conversaciones como “¿puedo ayudarte?” o “¿yo también puedo jugar?”. Estos son algunos trucos para que un niño autista inicie una conversación.

-Motiva a tu hijo para que observe la conducta de otros niños: muchos adultos con síndrome de Asperger han sabido prosperar socialmente gracias a que han observado e imitado las conductas sociales de otras personas. Los niños también pueden hacer lo mismo y aprender mediante la observación a mantener el contacto visual, escuchar con atención o participar en un juego. Este método es muy útil porque los niños con síndrome de Asperger a veces no tienen la comprensión social necesaria para participar en situaciones sociales de manera intuitiva.

Mi hijo tiene síndrome de Asperger, ¿qué hago?

-Identifica las situaciones en las que tu hijo use habilidades sociales de forma natural: refuerza positivamente estos momentos elogiando a tu hijo, puedes indicarle que lo que ha hecho ha sido muy considerado o que ha sido de mucha ayuda para otra persona.

-Ayuda al niño a modelar sus sentimientos y pensamientos personales: es aconsejable mantener conversaciones con tu hijo sobre cómo le ha hecho sentir una situación específica y también sobre lo que tú sientes y piensas sobre sus reacciones en distintas circunstancias. Esto os ayudará a comprenderos mejor el uno al otro.

-Enseña al niño el uso de metáforas y figuras retóricas: los niños con síndrome de Asperger suelen entender las cosas al pie de la letra, de forma literal, por lo que alguna expresiones y dichos como “la avaricia rompe el saco” pueden llegar a confundirles. Enseñarle el significado de algunas de estas frases puede serles de ayuda.

-Establece una frase de seguridad con tu hijo: puedes acordar una frase de seguridad con el niño para que la use cuando se sienta confuso o inseguro. Puede ser una explicación sencilla como “no estoy seguro de qué hacer en este momento” o “no entiendo qué es lo que quieres decir exactamente”. Practicar el uso de esta frase en casa puede ser de ayuda para reducir la ansiedad que puede sentir en algunas circunstancias sociales que no comprenda.

-Los niños con síndrome de Asperger pueden tener problemas para aprender a controlar sus emociones. Es necesario que los padres les guíen y enseñen a controlar sus impulsos y a expresar el enfado con palabras en vez de con reacciones violentas. Algo que sirve de ayuda es dejar que el niño use su energía de forma divertida a través de juegos y actividades físicas para que después se encuentre más calmado, que te ayude en las tareas de la casa también puede servir para cumplir este propósito. Estos son un par de ejemplos, pero también existen otras estrategias para ayudar a los niños con autismo a mostrar su ira de forma controlada.

-No olvides ser sincero con tus sentimientos, es imposible ser el padre perfecto siempre. Como todos los padres puedes equivocarte, frustrarte y entristecerte de vez en cuando. Esto nos pasa a todos, y piensa que de los fallos también se aprende. Tienes que ser bueno contigo mismo, mira hacía atrás y fíjate en todo lo que has conseguido en vez de centrarte en lo que te queda por hacer.

Para terminar, el mejor consejo que se puede dar a los padres de niños con síndrome de Asperger es que acepten a sus hijos tal y como son. Que un niño carezca de habilidades sociales no significa que no quiera a sus padres ni a otras personas cercanas a él. La etapa infantil puede ser dura para los padres, pero con esfuerzo y constancia estos niños pueden convertirse en adultos capaces de mostrar habilidades sociales de formas cada vez menos forzadas y de devolver todo el cariño que les has dado durante su infancia. Este vídeo demuestra que aunque a veces es difícil cuidar de niños con autismo, con el tiempo pueden desarrollarse y convertirse en personas maravillosas de las que podemos aprender mucho.

Importancia de la motivación: Qué es, cómo interviene en el aprendizaje y 10 consejos para fomentarla

La importancia de la motivación: La motivación es el motor que mueve nuestro mundo. A menudo hablamos de que nuestros hijos y alumnos no están motivados en clase. Les cuesta ponerse a estudiar, hay que estar encima de ellos para que hagan las tareas, luchamos a diario para que se aprendan la lección… Sin embargo, se aprenden de maravilla el nombre de 300 Pokémon diferentes. En este artículo os explicamos qué es la motivación, su importancia en el aprendizaje y la educación y 10 consejos que permiten aumentar y fomentar la motivación en el aula.

Importancia de la motivación

¿Qué es la motivación?

La motivación es un impulso interno que dirige la acción hacia un fin. Subyace a la acción e impulsa y guía esta acción. Sin motivación no hay acción.

La motivación es muy importante, porque nos lleva a buscar activamente los recursos para garantizar nuestra subsistencia. Estamos motivados por buscar alimento y comer y buscar una pareja sexual. Estos serían los motivos básicos, que son innatos y se manifiestan con independencia de la cultura.

Pero también podemos estar motivados para realizar nuestras aficiones, actividades favoritas y por el aprendizaje. Estos son los motivos secundarios, que dependen de la cultura.

No estamos motivados por aprenderlo todo. Puede que no nos motive el temario del colegio/instituto/universidad, pero desde luego hay cosas que motivan nuestro aprendizaje, bien sea la forma de vida de los delfines, una nueva receta de cocina o cambiar una rueda del coche.

Puede que la motivación venga de nuestro propio interés por el tema o por que necesitamos ese conocimiento por algo (para nuestro trabajo o por propia supervivencia, como cambiar una rueda del coche).

En este aspecto podemos diferenciar dos tipos de motivación: la motivación intrínseca y la extrínseca. Ahora se piensa que, más que dos tipos diferentes de motivación, son dos opuestos dentro de un continuo, y que raramente se dan de forma “puramente intrínseca” o “puramente extrínseca”.

  • Motivación de tipo intrínseca: ocurre cuando las personas estamos internamente motivadas a hacer algo, porque creemos que es importante o por que nos resulta placentero. Los estudiantes con este tipo de motivación estarán emocionados por realizar sus tareas por el desafío que resulta completarlas, más que por ningun incentivo o recompensa. La motivación intrínseca va descenciendo a medida que los niños van escalando cursos. Para aumentar este tipo de motivación se puede hacer el material abstracto más concreto y meterlo dentro de un contexto.
  • Motivación de tipo extrínseca: Aparece cuando un estudiante quiere realizar una tarea por factores externos, como recompensas o castigos. Sin embargo, se ha visto que los castigos producen más daño que beneficios y las recompensas tienen el poder de crear dependencia. Por ello, lo mejor es ir reduciendo poco a poco las recompensas, orientandolas hacia una motivación más intrínseca.

La importancia de la motivación en educación

La motivación es el impulso que nos lleva a actuar y a conseguir lo que nos proponemos.

La motivación juega un papel fundamental en nuestro aprendizaje. Según un estudio, la motivación influye más en nuestro desempeño en matemáticas que nuestro cociente intelectual.

En concreto, los investigadores encontraron que la inteligencia estaba fuertemente relacionada con logros de los estudiantes en matemáticas, pero solo en el desarrollo inicial de la competencia en la materia. La importancia de la motivación y las habilidades de estudio resultaron factores más significativos en el desarrollo de las habilidades matemáticas posteriores. Los estudiantes que se sentían competentes estaban intrínsecamente motivados, usaban habilidades como explicar, sintetizar, hacer conexiones con otros materiales, evitaban el aprendizaje por memorización y mostraron mayor desarrollo en matemáticas que aquellos que no se sentían motivados. Por el contrario, la inteligencia de los estudiantes no se relaciona con el desarrollo en matemáticas.

¿Por qué es importante mantener a los niños motivados por aprender?

  • La motivación incrementa el esfuerzo y su persistencia en la tarea
  • La motivación aumenta su inciativa
  • La motivación mejora sus habilidades de procesamiento cognitivo
  • La motivación mejora el desempeño general

¿Cómo sabemos si nuestros hijos o alumnos están motivados?

Según Rodríguez Moneo El comportamiento de las personas puede servir de indicador para medir la motivación. Es un indicador bastante fiable, que los profesores pueden utilizar para estimar la motivación de los alumnos y poder actuar sobre ella.

  • La preferencia o elección de una actividad frente a otra. Si yo elijo ver la televisión y en lugar de hacer la tarea escolar, mi elección refleja mi motivación.
  • La latencia, es decir, el tiempo que tardo en producir una respuesta desde que se ha presentado una estimulación. Cuanto más tardemos en empezar a hacer el trabajo que nos han mandado hacer, menos motivación por la tarea tendremos.
  • El esfuerzo, cuantos mayores sean los recursos físicos y cognitivos invertidos en el desarrollo de una tarea, mayor motivación habrá.
  • La persistencia en la tarea. Habrá más motivación cuanto mayor sea el tiempo entre el inicio de una tarea y su finalización. Cuanto antes nos rindamos en la tarea estaremos menos motivados.
  • Los indicadores expresivos de las emociones. Las acciones que realizamos suelen ir acompañadas de expresiones emocionales que indican el placer o displacer que nos provoca la actividad. Atender a las expresiones de nuestros alumnos nos dan mucha información acerca de la motivación.

¿Cómo saber si nuestros niños están motivados?

¿Como fomentar la motivación en el aula?

1. La actitud influye en la motivación

La investigación ha demostrado que la interacción entre el profesor y el alumno es más importante para el proceso de aprendizaje que los factores estructurales, como los materiales educativos y el tamaño de la clase. Esta relación entre alumno y profesor es importante no solo en os primeros años escolares, sino también más tarde, cuando los desafíos se vuelven mayores.

Según un estudio de la Universidad de Finlandia del Este una atmósfera positiva y cálida en el aula, creada por el profesor, aumenta la motivación del niño por aprender.

Una actitud empática por parte del profesor, no solo protege la imagen que tienen los niños de ellos mismos como estudiantes, sino también contra la exclusión social por parte de sus compañeros.

¿Cómo fomentar la motivación?: Muestra una actitud y un estado de ánimo positivo. Crea vínculos de afecto con los alumnos. Muestra que te preocupas por ellos personalmente, y por su proceso de aprendizaje. No los ridiculices nunca si no saben o no entienden algo. Muéstrate empático y comprensivo por ellos. Utiliza el humor y actividades distendidas.

2. Valora el esfuerzo

Es mucho más importante valorar el esfuerzo que el producto final. Si se les valora mucho más el resultado, van a centrarse en eso, olvidando que para un buen producto van a necesitar esforzarse. Además, muchas veces el resultado dependen también de otros factores, como la suerte.

¿Cómo fomentar la motivación?: Céntrate en el proceso de aprendizaje de los niños, animando a esforzarse y premiando a los que se esfuerzan mucho: “Estás muy concentrado, se nota que estás disfrutando”, o “Te estás esforzando, vas a aprender un montón”.

3. Mantén a los niños implicados

Si los niños sienten que son útiles y que tienen responsabilidades, van a estar mucho más motivados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Da responsabilidades a los alumnos, haz la participación en clase algo divertido. Asigna a cada uno tareas, como mantener el aula recogida, limpiar la pizarra, repartir el material… Cuando trabajen en grupo, que cada uno se encargue de una cosa.

4. Utiliza incentivos

Aunque sea más importante reforzar y premiar el esfuerzo, los niños necesitan ciertas recompensas tangibles por un buen resultado. Los niños no son capaces de ver los beneficios a largo plazo de sacar buenas notas y aprender, necesitan recompensas más inmediatas. Los incentivos les motiva a trabajar y esforzarse, teniendo un objetivo en mente.

¿Cómo fomentar la motivación?: Establece pequeñas recompensas, en función de los logros de los niños, pueden ser privilegios especiales o pequeñas cosas que a los niños les encanten (como las pegatinas). Pero no es necesario saturarles de recompensas porque si no, estas perderían su valor. Lo ideal es ir espaciando el tiempo entre una recompensa y otra. Cuanto mayores sean los niños, más capaces son de visualizar una meta a más largo plazo. Si son niños de primer ciclo de primaria, una recompensa por clase al día es adecuado. Para los niños más mayores una a la semana está bien.

Lo óptimo sería ir reduciendo poco a poco este tipo de recomensas y sutituirlas por refuerzos sociales, como halagos, sonrisas, palabras de ánimo, ya que, como hemos dicho, los niños acaban dependiendo de ellas.

5. En la variedad está el gusto

Los niños se aburren fácilmente si no hay una estimulación adecuada en el aula. Y más en este mundo tecnológico en el que están acostumbrados a una estimulación masiva por parte de las tablets y los móviles. Incluso muchos padres utilizan la tecnología para calmar a los niños. Por ello, en el aula hay que evitar caer en rutinas.

¿Cómo fomentar la motivación?: Se creativo. Utiliza diferentes estructuras en clase. Enseña a través de juegos y discusiones, de forma que la clase sea dinámica y los niños estén implicados. Los aprendizajes pasivos, en los que los niños sólo reciben la información y no la elaboran, además de ser más ineficaces, destruye la motivación. También se pueden usar medios diferentes, como murales, fotografías, vídeos o películas…

6. Explica “¿Para qué me sirve esto”?

Muchas veces perdemos motivación si no sabemos la utilidad en el mundo “real” de lo que estamos aprendiendo. Por eso es importante enfatizarlo.

¿Cómo fomentar la motivación?: Puedes crear un apartado en el comienzo de cada tema, en el que se expliquen las utilidades de aprenderlo y que sea lo más práctico posible. Si estás enseñado álgebra, dedica un tiempo en investigar para que se están utilizando esos conocimientos, por ejemplo en ingeniería. Sabiendo que esos conocimientos los están utilizando ahora mismo gente real, en sus trabajos, aumenta la importancia percibida a esa materia, motivándoles a aprender.

7. No les menosprecies

Menospreciar a los niños y llenarles de etiquetas como “lento”, “vago”, “tonto”, sólo destruye su motivación. Les hace sentir que no son capaces de hacer nada y que no tienen remedio.

¿Cómo fomentar la motivación?: Evita descalificativos y etiquetas negativas. En su lugar potencia sus virtudes y habilidades y cualidades. Potencia su mentalidad de crecimiento, hazles comprender que aunque algo no se le de muy bien, con la práctica todo sale. Potencia la confianza en ellos mismos. Aprende aquí como elogiar a los niños para aumentar su autoestima.

8. Utiliza CogniFit, el programa líder en neuroeducación

La neuroeducación está basada en una nueva visión de la enseñanza que aprovecha los conocimientos sobre el cerebro, para analizar, y mejorar, los procesos de aprendizaje en los estudiantes. CogniFit es la plataforma de neuroeducación líder. Este programa, es un instrumento profesional diseñado por especialistas en neuropsicología infantil. 

La tecnología de CogniFit, está basada en la neuropasticidad. Este programa es muy fácil de utilizar. Consta de diferentes juegos clínicos que pueden realizarse a través del ordenador, y permite a los profesores no especializados en psicopedagogía, analizar los procesos de aprendizaje y desarrollar el potencial de cada alumno.

¿Cómo fomentar la motivación?: CogniFit identifica con objetividad científica las debilidades y fortalezas cognitivas de los alumnos, y obtiene una relación de los resultados con su rendimiento escolar, conducta y motivación, permite emprender estrategias de enseñanza personalizadas.

9. Ayúdales a manejar su ansiedad

A muchos niños les cuesta permanecer motivados porque tienen una gran ansiedad, temen el fracaso y no alcanzar los resultados deseados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Transmíteles tranquilidad y hazles saber que el fracaso no es algo negativo. Equivocarse nos ayuda a aprender más y mejor, y a saber qué es lo que no debemos hacer. Si la ansiedad es muy alta se pueden intentar en clase ejercicios de relajación.

10. Enseñales a automotivarse

Está muy bien motivar a los niños pero también tienen que aprender a encontrar su propia motivación y que sean ellos mismos los que la regulen.

¿Cómo fomentar la motivación?: Ayúdales a que piensen razones para las que les pueda servir eso que están aprendiendo. ¿Les va a servir a comprender mejor el entorno? ¿Les sirve para cuando vayan a la universidad? ¿Les ayuda en el día a día?

Importancia de la motivación en la educación: No le menosprecies

 

 

Hijos de familias homoparentales ¿Cómo son y cómo prevenimos la discriminación?

Parece mentira que aún haya dudas acerca del desarrollo de los hijos de parejas del mismo sexo. Y es que, el desconocimiento es el origen de muchas creencias erróneas acerca de estas familias. ¿Cómo son estos niños? ¿Es cierto que los hijos criados por padres gays o lesbianas pueden tener problemas en el desarrollo? ¿Los hijos de padres homoparentales serán, también, homosexuales? ¿Sus compañeros de clase se burlarán y reirán de ellos? Aquí te explicamos cómo son los hijos de familias homoparentales y desmentimos ciertos mitos.

Hijos de familias homoparentales

Las familias homoparentales son aquellas compuestas por dos personas del mismo sexo, es decir, por una pareja homosexual (gay o lesbiana). Pero más allá de eso hay otras muchas estructuras familiares: Madre lesbiana soltera o padre gay soltero, familias homoparentales reestructurada con hijos de una relación heterosexual anterior…

Las estadísticas estiman que un 15% de las parejas homosexuales del mundo tienen hijos, ya sean biológicos u adoptados.

Muchas veces la gente se pregunta si los hijos de este colectivo (gay-lesbianas) se desarrollarán correctamente, o si por el contrario, que tus padres sean homosexuales puede crearte algún tipo de trauma o disfunción.

¿Cómo son los hijos de familias homoparentales (padres gays-lesbianas)?

Podemos encontrar ya una gran cantidad de estudios acerca de este tema. Todos ellos apuntan a que no hay diferencias entre los hijos de parejas homosexuales y los de parejas heterosexuales. Son más importantes los procesos y las relaciones intrafamiliares que la estructura familiar. Es decir, para un buen desarrollo infantil es mucho más relevante la enseñanza en valores y evitar caer en los errores que nos llevarán a criar a un pequeño delincuente, la importancia de comunicación con nuestros hijos y el manejo emocional que la estructura familiar.

Esta creencia de que los hijos de parejas homosexuales van a tener un peor desarrollo y un peor ajuste en su vida adulta se genera por el desconocimiento, pero también por la labor de desacreditación de algunos organismos de corte religioso.

A menudo, para argumentar que las parejas del mismo sexo no son buenos padres se ha citado un estudio de la Universidad de Texas en 2012, dirigido por el investigador Mark Regnerus. Este estudio afirmaba que los hijos de padres y madres homosexuales obtenían un peor desempeño social, emocional y relacional que los hijos de “familias biológicamente intactas”. Estos resultados contradijeron la investigación previa.

Sin embargo, en un estudio más reciente, investigadores de las universidades de Indiana y Connecticut han analizado esos mismos datos y han llegado a una conclusión diferente. Según estos, la mejor manera para juzgar un estudio, especialmente los que arrojan resultados controvertidos, es volviendo a analizar los datos. Y es que encontraron errores en la forma en que estos datos fueron codificados y clasificados. Por ejemplo, un cuarto de los jóvenes supuestamente criados por progenitores del mismo sexo, vivieron con estos un año o menos. Además, se encontraron con que, una gran cantidad de respuestas a las encuestas en las que se basaron los datos, eran inconsistentes, ilógicas y con contradicciones. Estas se deberían haber eliminado del análisis.

Una vez solventados estos errores, se encuentran que las diferencias son muy pequeñas, prácticamente inexistentes, entre los hijos criados por parejas del mismo sexo y los de fueron criados por parejas heterosexuales.

Hijos de familias homoparentales, iguales que los de las familias heteroparentales

Otro estudio muestra que entre hijos de familias homosexuales y los de familias heterosexuales no hay diferencias de salud. Sí se encuentran diferencias en la cohesión familiar. Las familias homoparentales muestran una mayor igualdad a la hora de repartir las tareas domésticas que las familias heteroparentales. También se encuentra que sus decisiones en el ámbito de la familia y el trabajo se basan más en las circunstancias del momento que de los roles de género preconcebidos.

Según el estudio del economista Douglas Allen, sí se encuentran diferencias en el desempeño académico universitario entre los hijos de padres homosexuales y hijos de padres heterosexuales. También menciona que los hijos varones de padres gays, obtienen mejores resultados que las hijas de padres gays. Este estudio fue muy controvertido y no se sabe todavía el por qué de estos resultados, ya que contradice todo lo que se ha investigado. También es probable que estos resultados se deban a la discriminación dentro de las aulas. Está claro que se necesita seguir investigando en este ámbito.

Algunos estudios también muestran que estos niños criados por padres gays o madres lesbianas, tienen actitudes más positivas hacia la diversidad y son más sociables. Además, se encuentra que la homosexualidad en niños de familias homosexuales se da con la misma frecuencia que en familias heterosexuales. Esto ocurre así, con la diferencia que las familias homosexuales son mucho más abiertas y flexibles en relación a la sexualidad de sus hijos.

Desgraciadamente, estas familias tienen que convivir habitualmente con el estigma y la discriminación. Y lo cierto es que esto tiene un impacto negativo en la salud mental y emocional, que a menudo lleva a problemas de conducta. Sin embargo, algunos estudios muestran que en familias homoparentales no hay diferencia en la incidencia de acoso comparado con familias heteroparentales. Las personas que acosan a otras siempre van a encontrar un motivo para discriminar y humillar, bien porque seas gordito, porque lleves gafas o porque tus padres sean homosexuales. Aunque es cierto que esta es una población sensible y proclive a sufrir este tipo de comportamientos.

¿Cómo prevenir y manejar la discriminación de hijos de lesbianas o gays en la escuela?

El trabajo principal habría que hacerlo mentalizando a la sociedad, informando y normalizando, no sólo este tipo de familias, sino todas las formas familiares que difieren de la familia “tradicional” (en la que la que hay una madre y un padre, casados y que conviven con los niños en la misma casa). Sin embargo, hasta que las escasas estrategias que se llevan a cabo puedan tener un impacto masivo en las creencias de la sociedad hay que trabajar en el ámbito intrafamiliar.

El estigma por orientación sexual sigue estando a la orden del día

Afortunadamente, podemos desarrollar estrategias para minimizar el impacto de la discriminación hacia este colectivo.

  • Hacerles comprender que no hay nada de malo en la vida de sus progenitores (gays y lesbianas). Que todas las familias son diferentes a su manera y que ningún tipo de familia es mejor que otro.
  • Cultivar su autoestima y sus habilidades sociales. Ya que un niño seguro de sí mismo y con recursos podrá hacer frente mucho mejor a situaciones de acoso o estigmatización.
  • Fomentar la comunicación en el núcleo familiar. No ocultarle sus orígenes u otra información es vital. Creando un buen vínculo de cariño, apoyo, aceptación y buena comunicación será mucho más sencillo detectar situaciones de discriminización.
  • Fomentar la expresión emocional en las situaciones de discriminación. Si al niño le han discriminado en la escuela o le han acosado por pertenecer a una familia homoparental, es muy importante darle espacio para que exprese lo que siente.

Estrategias para enseñar habilidades sociales a personas con Asperger ¿Cómo entablar conversación?

Las personas con síndrome de Asperger suelen ser bastante inteligentes y tener altos niveles de desarrollo cognitivo, sin embargo, todos sabemos que las habilidades sociales no son su punto fuerte, y muchas veces, no saben cómo afrontar una conversación. Te explicamos algunos métodos y estrategias para enseñar habilidades sociales a personas adultas o niños con Asperger.

Cómo enseñar habilidades de comunicación a personas con Asperger

Una conversación tiene muchos otros factores además del lenguaje: la expresión corporal, el tono de voz, los gestos y el contacto visual. El autista también debe comprender que una conversación adecuada implica mantener la atención, escoger un buen tema, llevar el diálogo en una dirección que sea interesante para todos, y llegar a comprender cómo se sienten los demás para hablar atendiendo a eso. A continuación te explicamos cómo enseñar a alguien con autismo a entablar una conversación y a desenvolverse en distintas situaciones sociales.

Estrategias para enseñar habilidades sociales a personas con Asperger

1- Habilidades sociales y asperger: Participar y hacer amigos

Las personas con síndrome de Asperger pueden parecer solitarias, pero en realidad suelen desear hacer amigos, el problema es que no saben cómo hacerlos: ya que entre los síntomas del Asperger están los problemas para interpretar las señales no verbales.

Ante este supuesto, se deben enseñar al autista las reglas y los convencionalismos sociales básicos como saludar a los demás y ceder el turno en una conversación. En el caso de que tienda a hablar demasiado sobre un tema específico, tienes que definir con él los límites de cuando puede o no, ser introducido en la conversación. Podéis establecer un gesto o palabra clave para señalarle cuando no debería estar hablando sobre ese tema.

En el caso de los niños con síndrome de Asperger, es necesario promover la tolerancia y la aceptación entre los compañeros de clase. Animar a los demás niños a que hablen con él, pero en un contexto estructurado como una clase. Los niños autistas suelen funcionar mejor en actividades formales que tienen algún grado de estructuración, como las actividades educativas y recreativas que se organizan en algunos centros. Algunos juegos que tengan algo de organización durante el recreo también pueden ser una buena idea.

Habilidades sociales síndrome asperger

2- Habilidades sociales y asperger: Enfrentarse al grupo

Las personas jóvenes que tienen síndrome de Asperger pueden sentirse perdidos y confusos durante su tiempo libre debido a la informalidad y el poco nivel de estructuración de estas situaciones. Algunos alumnos con este trastorno pueden sentirse muy estresados durante los recreos y tener problemas para juntarse con un grupo de niños o incluso para relacionarse uno a uno con alguno de sus compañeros.

En estos casos, además de hablar a los niños sobre la situación del autista e intentar que le faciliten la integración, el niño con Asperger debería ser “desensibilizado” para actividades de grupo. Para conseguirlo tiene que participar paulatinamente en actividades con niveles de relación cada vez mayores. Se puede empezar trabajando la necesidad de que el niño tolere la proximidad física, después se puede hacer hincapié en el aumento de los niveles de relación y cooperación. En el caso de que el niño no quiera hacer amigos o pasar su tiempo libre con otras personas, tenemos que respetarle.

3- Habilidades sociales y asperger: Entender a los demás 

A veces, las personas con síndrome de Asperger pueden no darse cuenta de que alguien está enfadado con ellos, porque tienen problemas para leer las reacciones de los demás y las señales no verbales.

Si el autista presenta esta clase de problemas, conviene que los demás le hablen de forma tranquila y clara. La voz alta, las expresiones vivas y los gestos contundentes pueden llegar a sobrecargarle, por eso es necesario hablarle de forma transparente, sin dobles sentidos y dando por hecho que no puede leer entre líneas. Hay que explicarle de forma literal lo que se quiere decir.

También es necesario enseñar situaciones específicas como qué decir si alguien está bromeando y cómo se sienten otras personas en determinadas situaciones. El autista tendrá que trabajar estas cosas mediante la lógica o la imposición de reglas, más que de forma intuitiva. Los juegos de roles pueden sernos de mucha ayuda para enseñarle diversas situaciones sociales.

4- Habilidades sociales y asperger: Cuando falla haciendo amigos

En algunas ocasiones las personas con síndrome de Asperger, se frustran porque fracasan en las relaciones sociales. Los continuos intentos fallidos pueden ser muy estresantes y desencadenar reacciones negativas, esto se debe a que los autistas además de tener problemas para lidiar con los sentimientos de los demás, también los tienen para lidiar con los propios y no saben gestionar su enfado. Es muy útil crear un guión o lista de cosas que el autista debe hacer cuando empiece a sentirse estresado o enfadado, pueden ser estrategias para calmarse o soluciones que le permitan salir de la situación. Es importante motivarle para que siga estos guiones y premiarle cuando consiga gestionar su enfado con éxito.

5- Habilidades sociales y asperger: Interrupciones

Las personas con autismo pueden tener problemas para saber cuándo y cómo meterse en una conversación ya que no identifican muy bien las pausas y las señales que les invitan a unirse a ellas y les resulta complicado añadir algo a la contribución de otros hablantes.

Puedes enseñar al autista a identificar estas pausas y momentos para meterse en la conversación usando un objeto en diálogos grupales, de manera que sólo tenga permitido hablar cuando le pases el objeto. Usar vídeos de programas de televisión también puede ser de mucha ayuda para enseñar al autista a identificar las pausas en las conversaciones.

6- Habilidades sociales y asperger: Problemas de brusquedad

Los autistas pueden resultar algo bruscos ante otras personas, porque tienden a decir todo lo que piensan o no identifican el tono de lenguaje adecuado, algunos niños autistas pueden llegar a hablar como adultos ante sus compañeros de clase.

Los círculos de amigos son de gran ayuda en estas circunstancias: puedes organizar una especie de foro en la que personas cercanas al autista le cuenten cómo les afecta su forma de hablar. También hay que darle oportunidades para que observe cómo hablan e interactúan sus iguales entre ellos y practique estas situaciones. Ponerle vídeos de interacciones inadecuadas que haya tenido y explicarle que ha hecho mal puede ser un buen apoyo, siempre que no se dañe su autoestima.

Estrategias para enseñar habilidades sociales a personas con Asperger

Cómo enseñar a alguien con autismo a entablar una conversación: Técnicas conversacionales para personas con Asperger

  • Existen algunas estrategias para que aprendas cómo enseñar a alguien con autismo a entablar una conversación. Puedes probar a mostrar a la persona con Asperger algunos trucos para romper el hielo. Interpreta algunas conversaciones de muestra y enséñale formas de iniciarlas. También anímale para que busque temas de conversación que estén relacionados con los intereses de los que están involucrados en el diálogo, para que no hable sólo de cosas que le interesan a él. Enséñale temas de conversación que tengan atractivo en general, como deportes o sucesos de actualidad.
  • Ayúdale a captar las señales de desinterés para que pueda cambiar de tema de conversación si es necesario, preguntas como “¿qué música te gusta escuchar?” o”¿quién es tu actor favorito?” pueden ser de mucha ayuda para hacerlo. Preguntar a la otra persona qué tal ha estado últimamente también es una buena forma de dirigir la conversación hacía cosas que le interesen. Fijarse en qué está haciendo otra persona y preguntarle sobre ello es una buena forma de romper el hielo, por ejemplo: “¿qué libro estás leyendo? Siguiendo la misma línea, se pueden hacer preguntas sobre cosas que han hecho en el pasado: “¿qué has hecho este fin de semana?, o sobre lo que van a hacer en el futuro: “¿a dónde vas a ir en las vacaciones?”
  • Para acabar, intenta que el autista crea que aprender técnicas de conversación es algo divertido. Aprender a iniciar una conversación no tiene que ser algo vergonzoso o aburrido, puedes intentar plantearlo como un desafío y hacerlo de forma entretenida, felicitándole por sus progresos. Recuerda respetar sus límites y encuentra temas de conversación que os interesen a los dos, convierte la enseñanza en una actividad agradable para ambos y el aprendizaje será mucho más llevadero. Este proceso puede durar mucho, pero hay personas con Asperger que han aprendido a comunicarse y a llevar una vida social normal, en este vídeo nos relatan uno de estos casos.

Cómo desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización

 ¿Cómo desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización? Seguro que alguna vez te has preguntado cómo puedes motivar y aumentar la creatividad, e imaginación de tu hijo. Te proponemos algunas ideas y actividades fáciles que te ayudarán a fomentar la creatividad de los más pequeños

Desarrollar la creatividad e imaginación de los niños a través de la socialización

Estimula la creatividad y curiosidad de tus hijos

Los niños que desarrollan desde pequeños habilidades sociales (hacer amigos, hablar con otros, compartir con otros, etc…) demuestran unos mayores niveles de creatividad e imaginación. Sabemos que los niños son como “pequeñas esponjas” que todo lo absorben y por ello necesitan estar rodeados continuamente de mucha y muy variada estimulación.

Con estimulación no sólo me refiero a tipos de actividades sino a variedad en cuanto a la gente con la que se rodean, es decir, gente mayor, gente de su cole, de su barrio, de diferentes culturas, idiomas…

Una de las principales características de las personas creativas no es otra que su curiosidad y ésta se fomenta estando en contacto con diferentes ambientes y entornos a los cotidianos.

 

Descubrir lo desconocido es lo que nos hace crecer. La curiosidad es motivada por nuestro aspecto emocional que nos provoca el deseo de investigar y aprender.

Siempre hemos oído que la gente que viaja alrededor del mundo y está en constante  contacto con otras culturas y con otros ambientes distintos al suyo hace que crezcan en todos los aspectos, tanto emocionales como cognitivos. Es más, seguro que todos tenemos conocidos que se han ido de viaje a otro país o continente y vienen con una perspectiva nueva o ampliada

Estrategias para estimular la creatividad de tus hijos y su capacidad de socialización:

 

Ya que los niños no pueden irse solos a dar la vuelta al mundo, existen diversas alternativas que podemos poner en práctica de forma sencilla que permiten a los niños el contacto con gente diferente a la cotidiana  y fomentar su creatividad como por ejemplo:

  1. Apúntale a actividades extraescolares para que tenga que relacionarse con niños de otras clases, cursos, edades… aumentando así el repertorio conductual de los niños al interactuar con gente diferente.
  2. Los campamentos de verano son una buena opción porque permiten una mayor socialización con niños de otras ciudades y además fomentan en un ambiente nuevo diversas actividades que incrementan la creatividad.
  3. Actividades en los centros culturales del barrio.
  4. Intercambios escolares.
  5. Cuando viajemos dejarles libertad para que congenie con la gente local.
  6. Que participen en voluntariados ayudando a gente mayor, gente con dificultades económicas…

 

Aislamiento social o Hikikomori ¿Cómo solucionar el aislamiento?

El aislamiento social es una solución a la que algunas personas han recurrido en caso de estrés, frustración o incapacidad de afrontar problemas propios. El fenómeno Hikikomori, que empezó a producirse en Japón, ha llegado a otras partes del mundo incluyendo a España. ¿Por qué se aíslan estas personas de la sociedad y dejan de mantener cualquier tipo de relación con su entorno? ¿Cómo vencer este aislamiento social? ¿Cómo sacar a alguien que está viviendo en su habitación? ¿Qué papel juega la tecnología en el aislamiento?

Aislamiento social o Hikikomori qué es

¿Causas del aislamiento social o Hikikomori?

El origen de esta afección no es preciso. En los primeros casos acaecidos en Japón generalmente los afectados se encerraban al verse incapaces de afrontar una situación difícil; en algunos casos era el bullying, en otros la presión de los padres sobre los estudios que podía derivar en ansiedad social.

No es de extrañar que en una sociedad donde reina la competencia extrema, el estrés y la frustración sean compañeros habituales. Japón fue cuna de este particular trastorno, pero en países como Italia, EE.UU y España también se están recogiendo casos.

Síntomas de aislamiento social ¿Cómo empieza a manifestarse el Hikikomori?

Como he dicho antes el “Hikikomori” no se manifiesta ante unas causas determinadas. Los síntomas del aislamiento social, sin embargo, suelen ser los mismos. Ya que estamos hablando de una afección que provoca un completo aislamiento social, ésta empieza a manifestarse cuando la persona comienza a aislarse. En un principio los afectados dejan de salir de casa y dejan de ver a gente fuera de la familia. Pero más adelante el aislamiento se va agravando hasta recluirse en su propia habitación. Dejan de salir a otras estancias de la casa, empiezan a querer comer en la habitación, hasta el punto de no salir bajo ningún concepto. Salen algunas veces si necesitan ir al baño, pero en ocasiones descuidan la propia higiene durante meses. Sólo salen de la habitación si es estrictamente necesario.

¿Se puede tratar el aislamiento social? ¿Cómo superar el síndrome Hikikomori?

En este aspecto se ofrecen dos soluciones provenientes de diferentes vertientes. Los psicólogos orientales fueron los primeros en estudiar el síndrome de Hikikomori ya que les tocó más de cerca. Ellos apuestan por una política de comprensión con el paciente, intentando que sea éste el que se dé cuenta de su situación y salga por sus propios medios. “Nada más se den cuenta de que su hijo tiene Hikikomori, hay que tranquilizarlo y aceptar su situación […] no hay que forzarle a salir” asegura el Dr. Tamaki Saito.

Por otro lado, cuando estos casos de aislamiento social llegaron a psicólogos occidentales, éstos apostaron por una política más agresiva. Nada más se den indicios de aislamiento, hay que “tirar la puerta abajo”. No hay que permitir el aislamiento. “El tiempo es el peor enemigo de los aislados, a medida que pasa es más difícil que salgan de su encierro” asegura el Dr. Henry Grubb de la Universidad de Maryland.

Ambos métodos aciertan en ciertos aspectos y fallan en otros. Por un lado dejar a la persona entender su propia situación es la terapia óptima. “Hacer que el enfermo supere su enfermedad”. Sin embargo, es peligroso dejar que la persona se acostumbre al aislamiento. Si su zona de confort en el momento de aislarse ya es pequeña, al pasar meses en su habitación no se sentirá cómodo ni saliendo de su cuarto. ¿Cómo empieza el trastorno de pánico por agorafobia?. Por otro lado, “tirar la puerta abajo” obliga a la persona a salir de golpe de esa zona de confort, a enfrentarse al mundo. Si bien este “ímpetu” puede ser efectivo en ciertos casos, en otros donde la situación emocional del individuo es más compleja, puede empeorar el aislamiento, convirtiendo una necesidad de aislamiento en un miedo patológico al “exterior”. Detecta los síntomas de agorafobia.

Hikikomori o aislamiento social soluciones

¿Cómo solucionar el aislamiento social?

En realidad un acoplamiento de ambos enfoques sería lo ideal. Por un lado ir exhortando a la persona a superar esa zona de confort cada día, paso a paso. Por otro lado no permitirle “acomodarse” en el aislamiento. Es importante que el propio individuo reconozca que tiene un problema y conseguir que tenga voluntad de superarlo.

¿Nos aísla la tecnología?

Desde el boom tecnológico, nuestro ritmo de vida ha dado un cambio radical sin precedentes. Uno de los cambios más impactantes de esta nueva era tecnológica ha sido la creación de plataformas virtuales que simulan las relaciones sociales de cada individuo. La posibilidad de compartir una vida a través de la red y la de poder ver la vida de los demás reduce la construcción de una entera vida social a un solo “clic”.

Estas plataformas sin embargo son un gran acompañamiento y enriquecimiento de las relaciones sociales tal y como las conocemos, además de abrir la posibilidad de conocer personas en diferentes puntos del planeta. No obstante, el “mal uso” de estas plataformas puede tener graves consecuencias.

En el caso que nos concierne, estas plataformas son especialmente problemáticas. Si a una persona que empieza a repudiar el mundo externo y las relaciones sociales directas se le abre la posibilidad de construir la personalidad virtual y la vida social que uno quiera, el aislamiento tiene más probabilidad de triunfar.

Las personas que sufren Hikikomori o un aislamiento parecido, tienden a utilizar estas plataformas como vía de escape. Se aíslan físicamente del mundo pero mantienen una vida social activa en la red. Muchos la utilizan incluso para crear perfiles falsos o maquillados para “vivir la vida que no pueden vivir en el mundo real”.

¿Los videojuegos favorecen el aislamiento social?

Por otra parte, además de esta ventana virtual a las relaciones sociales, el boom tecnológico ha dejado a partir de la generación de los 90 en adelante, un sistema de entretenimiento sorprendente.

La llegada de los videojuegos ha supuesto un cambio enorme en los hábitos de muchas familias, sobre todo en los niños (¿le das a tu hijo el teléfono o la tablet para que se calme?), que han tenido la oportunidad de crecer junto a iconos de los videojuegos que ahora forman parte de su infancia.

Sin embargo, esta nueva plataforma virtual ofrece una nueva forma de ocio desde casa, algo que es realmente bueno si no se abusa de ello. Las personas que sufren de Hikikomori encuentran una alternativa a la realidad bastante apetecible en los videojuegos y en las redes sociales, lo cual puede encadenarlos más a su celda. Como siempre todo en exceso es malo. La tecnología no tiene por qué aislarnos y, en muchas ocasiones, es un gran complemento para establecer nuevas relaciones sociales, o incluso para aprender y estimular tu cerebro. Sin embargo, en el caso del Hikikomori, o del aislamiento social en general, es cierto que es un gran aliciente para permanecer en la habitación, al fin y al cabo, allí no falta de nada.

Puede que en estos casos, el enfoque occidental del que hablamos antes, pueda tener más efectividad. Si no queremos que una persona se aísle, no hay que darle más motivos para encerrarse. Es más fácil recluirse en el cuarto con distracciones como consolas (aunque también libros y cómics), que si se está en una habitación vacía. No hay que presionar demasiado a la persona, pero tampoco favorecer su reclusión.

Hikikomori en España y en otros países

Tras aparecer los casos de los jóvenes aislados en Japón, salieron otros casos parecidos alrededor del mundo. Países como España, Italia o EE.UU. han recogido casos similares. Sin embargo, hay que tener cuidado con generalizar el término Hikikomori. A pesar de que el término Hikikomori se traduce literalmente como “apartado de la sociedad” o “aislado”, éste se construye en una sociedad y una cultura determinada, la japonesa.

El Hikikomori describe en Japón a personas mayoritariamente jóvenes que se aíslan de la sociedad debido a una presión excesiva y a una carencia de apoyo. La cultura nipona se caracteriza por una construcción de valores muy severa, con una competencia enorme. Los jóvenes en estos casos se encuentran completamente solos y tremendamente presionados, ya sea por la escuela, por los padres o por la propia sociedad que marca los estándares del éxito muy altos.

En general el Hikikomori es una afección que actúa desde el exterior. Las condiciones y situaciones en las que vive una persona le hacen tomar la decisión de aislarse. Si nos vamos a España, el panorama cambia. La edad media de los que padecen el síndrome asciende hasta los 36 años. El panorama cultural y social es completamente distinto entre ambos países.

Si bien se puede denominar el síndrome con un mismo nombre, a la hora de tratarlo hay que tener en cuenta la cultura y la sociedad en la que se está manifestando.

¿Tengo Hikikomori?

Como se ha dicho antes, no hay que generalizar el término Hikikomori. El aislamiento social se produce por multitud de causas, algunas patológicas. En cada caso hay que saber cómo tratar al paciente y saber en todo momento qué es realmente lo que se está tratando. Pero siempre hay que pedir ayuda profesional.

Documental: Hikikomori, jóvenes invisibles.

¿Cómo mejorar las habilidades psicomotoras en niños? 10 juegos.

Las habilidades psicomotoras son un conjunto de destrezas que vamos adquiriendo desde que nacemos e implican las habilidades necesarias para un adecuado desarrollo motor, tanto a nivel de movimiento grueso (aprender a caminar, sentarse sin caerse, etc) como de movimiento fino (coger un objeto, pintar sin salirse de la ralla…), el desarrollo sensorial (responder a sonidos), el afectivo-emocional (imitar) y desarrollo cognitivo y del lenguaje (pronunciar bien  las palabras). Hay muchas patologías que cursan con un enlentecimiento psicomotor, lo que se traduce en algunas dificultades a nivel motor, cognitivo y afectivo de los niños. Por ejemplo, los niños con trastornos del desarrollo como el autismo, el retraso mental o el daño cerebral, pero también con dislexia, TDAH, o cáncer infantil pueden tener problemas en el desarrollo psicomotor. Por suerte, existen muchos juegos y/o ejercicios que pueden ayudar a mejorar las habilidades psicomotoras de tus hijos, te serán útiles tanto si existe un problema como si no.

¿Qué aspectos de la psicomotricidad trabajarás con estos juegos?

  • Trabajarás la coordinación de los miembros superiores
  • Trabajarás la motricidad fina
  • Coordinación óculo-manual
  • Integración viso-motora

10 juegos para mejorar las habilidades psicomotoras de tus hijos

 

  • Jugar con plastilina. Apretar, estirar y manipular la plastilina ayuda a desarrollar fuerza en los músculos implicados en la motricidad fina. Hacer figuras estimula la creatividad. Propón hacer diferentes figuras, puedes trabajar categorías: animales, comida, cosas de la naturaleza o dejarte sorprender por lo que te propone tu hijo. También podéis meter objetos dentro de la plastilina (botones, modenas, pajitas…) y luego sacarlos.
  • Realizar laberintos. Empieza por dar a tus hijos laberintos más sencillos y ves aumentando la dificultad. Otra manera de aumentar la dificultad es pedirle que los haga mentalmente primero.
  • Jugar al Tangram. La reproducción de figuras con el Tangram es un buen método para mejorar la psicomotricidad y percepción viso-espacial no solo de los pequeños sino de los más mayores también.
  • Jugar con las figuras geométricas. El reconocimiento de figuras geométricas como plantillas para que el niño haga dibujos.
  • Cortar. Utiliza un par de tijeras de punta de roma para que tu hijo recorte figuras. Empieza con figuras sencillas, luegolas podéis aprovechar y jugar con ellas.
  • Puzzles. Hacer puzzles no solo mejora nuestras habilidades motoras sino también las ejecutivas. Utiliza puzzles sencillos, adecuados a la edad de tu hijo o sus capacidades y ves aumentando la complejidad a medida que va mejorando.
  • Juegos con disfraces. Esto es divertido y a tu hijo le va a entusiasmar. Ponerse y quitarse ropa, con diferentes tipos de botones (grandes, pequeños, automáticos, de ojal…), velcros y cremalleras va a ayudar a tu hijo a desarrollar su motricidad fina.
  • Encestar pelotas. Coge una papelera de casa y juega a encestar pelotas con tu hijo. Utiliza diferentes alturas (sentado desde el sofá, de pie, subido a una silla…), diferentes distancias y también pelotas con diferentes pesos y tamaños (pelotas de papel, de goma grandes, pequeñas…).
  • Picado con punzón. Haced agujeros a una figura y cosedlos luego para que queden más bonitos.
  • Hacer pulseras. Además está de moda y será un bonito regalo para mamás, tías y abuelas. Usad gomitas o bolitas y cordones.

Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente

Niños agresivos, mandones y autoritarios ¿Estás educando a tu hijo para que sea un delincuente? El Síndrome del Emperador está cada vez más presente en nuestra sociedad: Niños tiranos o “emperadores”, que hacen y deshacen a su antojo, que no aceptan un no por respuesta, y sus súbditos más fieles son sus padres. Descubre en este artículo qué es el síndrome del emperador, cómo detectar si tu hijo lo padece, y las 10 reglas de oro para criar a un pequeño delincuente en tu propia casa. Esto es lo que nunca, nunca debes hacer si quieres educar a tu hijo en los valores y el respeto:

Síndrome del emperador

¿Qué es el Síndrome del Emperador? ¿Es mi hijo un futuro tirano?

El síndrome del emperador o del niño tirano es un trastorno del comportamiento que se produce en menores. En éste síndrome los papeles están invertidos; los hijos dominan a los padres y hacen su ley, llegando incluso en algunas situaciones al maltrato.

Curiosamente no existe un patrón; puede ser el hijo mayor, el pequeño, un hijo adoptado, e incluso entre hermanos criados en el mismo entorno y circunstancias a uno le afecta el síndrome y el otro no lo desarrolla; por lo que hay indicios de componentes genéticos o de tipo hereditario entre las causas.

Se produce generalmente en familias de clases medias-altas, y aunque los niños presentan mayor porcentaje, las niñas cada vez van ganado más terreno.

Si tu hijo no pide, sino que exige, es la primera alarma del síndrome del Emperador

La edad suele oscilar entre los 9 – 17 años, y aunque no son delincuentes al uso, pueden llegar a robar, maltratar, amenazar o agredir psicológicamente. La víctima en la mayoría de los casos suele ser la madre, y tienen vergüenza de contarlo por el sentimiento de culpabilidad que le genera. “Mi hijo es así porque yo no he sabido ser una buena madre”.

¿Qué le pasa a mi hijo? Características del síndrome del Emperador

  •   Habitualmente se sienten tristes, ansiosos y enfadados, generalmente sin causa aparente.
  • Tienen un sentido de la propiedad exagerado; sienten realmente que todo les corresponde, y que los demás están ahí únicamente para proporcionárselo. Cuando se les niega, tienen ataques de ira o rabietas, llegando incluso a insultar o agredir físicamente.
  • Son egocéntricos y presentan baja o nula tolerancia a la frustración.
  • Habitualmente tienen una autoestima baja, y carecen de empatía. Son incapaces de entender las consecuencias que sus actos tienen sobre los demás. No sienten culpa o remordimientos por sus acciones.
  • Discuten las normas y los castigos, rechazan por defecto las figuras de autoridad, por lo que pueden ser inadaptados en otros entornos sociales como la escuela.
  • El otro siempre es el culpable, ellos nunca. Buscan las justificaciones de sus actos en el exterior. No sólo culpan a los demás de sus problemas, sino que esperan que se los solucionen.

“El Síndrome del emperador es fundamentalmente un problema de educación en una sociedad donde la autoridad está devaluada” Javier Urra

Síndrome del emperador o niño tirano ¿tienen los padres la culpa?

Rotundamente no. No es tu culpa. Pero sí eres parte del problema, y también de la solución. En tus responsabilidades entra la de establecer tempranamente una serie de límites, rutinas y reglas que hay que cumplir y son innegociables. No tengas miedo a decir no a tu hijo por causarle traumas. Realmente lo que más les neurotiza es no saber sus límites, no saber lo que está bien y lo que está mal.

Los estilos parentales educativos son un factor clave a la hora de prevenir y manejar este trastorno. La autoridad siempre la tienes que ejercer tú, pero con cariño y constancia.

Donde haya afecto, intercambio de experiencias vitales y comunicación, es realmente difícil que surja la violencia.

Tenemos que desarrollar su sentido de la conciencia y la culpa, y educarles en la empatía, en la sensibilización y en la compasión. Existen técnicas de asertividad que tal vez puedan ayudarte. No se nace dictador o tirano. Lo que comunicamos a nuestros hijos y la forma en que lo hacemos es muy importante. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

Cuando te desesperes, recuerda que la educación no es fácil, se trata de una carrera de fondo en la que el niño poco a poco cuando crezca irá interiorizando nuestro valores.

Recuerda que como en la mayoría de trastornos infantiles y juveniles, es mejor prevenir que curar.

Decálogo para criar a un pequeño delincuente

El Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, es además escritor y muy conocido por sus sentencias a menores rehabilitativas y ejemplares. Calatayud propone diez reglas para conseguir crear al perfecto delincuente en casa.

Regla 1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

Regla 2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

Regla 3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer más cosas graciosas.

Regla 4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

Regla 5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. ¡Hágaselo todo! Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

Regla 6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

Regla 7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

Regla 8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

Regla 9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Regla 10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Si sigues todos estos consejos, es fácil que en casa hagas un pequeño tirano, que con el tiempo se puede convertir en un auténtico delincuente.

La educación es un acto de amor, y por tanto, un acto de valor

Cómo criar a un pequeño delincuente

A continuación, para que reflexiones sobre el tema; te dejo con una lección magistral del Juez Calatayud, en la que habla precisamente de este decálogo y te aconsejo que no te la pierdas.

El Colegio Brains incorpora a su departamento de Psicología las herramientas de CogniFit

 

  • El Colegio Internacional Brains de Madrid incorpora a su departamento de psicología la herramienta de Evaluación Cognitiva para Colegios S-CAB.
  • El departamento de orientación y psicología formado por diferentes psicólogas especialistas en la educación, utilizarán la plataforma de CogniFit para evaluar el rendimiento cognitivo de algunos de sus alumnos.
  • La evaluación S-CAB proporciona valiosa información relacionada con las habilidades cognitivas medidas en CogniFit y con las distintas competencias académicas del alumno.

 

 

El Colegio Internacional Brains ha incorporado la Herramienta de Evaluación y Estimulación Cognitiva de CogniFit con el objetivo de ofrecer a sus alumnos y a sus familias gran información sobre la relación entre las habilidades cognitivas y su progreso académico en cada una de las asignaturas.

La Evaluación Cognitiva para Colegios S-CAB, ha sido elegida por el Colegio Brains por diferentes motivos. Principalmente porque les permite conocer el perfil cognitivo de sus alumnos, porque les permite conocer la relación del perfil cognitivo con las asignaturas y contenidos curriculares, porque les permite conocer el grado de motivación escolar de los alumnos y, además, les permite detectar síntomas relacionados con trastornos de aprendizaje y del neurodesarrollo (dislexia, discalculia, TDAH…). Por otro lado, la aplicación de las nuevas tecnologías en el área de evaluación a través de un proceso de informatización (Tecnología de las cosas, IoT) supondrá un gran avance para el centro y el profesional.

Esta evaluación tiene la peculiaridad respecto a las tradicionales, de que el alumno puede realizar las pruebas mediante un ordenador de manera online. Los resultados obtenidos los recibe el profesional a través de un informe completo compuesto por signos cognitivos, motivación hacia la escuela y resultados competitivos ante las diferentes asignaturas.

Gracias al avance de las técnicas de neuroimagen, se conocen cada vez más las estructuras y circuitos neuronales que están implicados en las diferentes tareas académicas como resolver problemas, realizar cálculos, leer, escribir, pensamiento abstracto, comprensión del lenguaje o la lógica. El modelo en el que se basa esta evaluación ha sido creado por el equipo de científicos de CogniFit, el cual ha relacionado las competencias que tienen los alumnos en cada asignatura junto con el nivel de cada habilidad cognitiva.

La incorporación de la batería de evaluación cognitiva S-CAB supone grandes ventajas para el departamento de psicología del Colegio Brains. La batería se aplica con rapidez, con una duración de unos 30 minutos aproximadamente, y el profesional recibe un informe completo con los resultados que pueden entregarse a los familiares del alumno mostrando gran información sobre su hijo.

Si tu colegio quiere incorporar la tecnología de CogniFit para sus alumnos, no dudes en contactarnos en support@cognifit.com

 

Salud emocional: Guía práctica para esta área de crecimiento personal

Cada segundo que pasa la importancia que social y profesionalmente se da a la salud emocional es mayor. La educación emocional permite que los más pequeños adquieran habilidades del manejo de los estados emocionales. Así, son capaces de reducir las emociones y los sentimientos negativos y aumentar aquellos positivos. Los niños y niñas con salud emocional son más felices y confiados, tienen más éxito y, como consecuencia, se convierten en adultos de gran responsabilidad, atentos y productivos. En este articulo hablaremos de ¿qué es la salud emocional, su relación con la salud física, cúales son los factores de riesgo, entre otras?

Salud emocional, un área de crecimiento personal

¿Qué es la salud emocional?

La salud emocional se refiere al manejo responsable de los sentimientos, pensamientos y comportamientos. Una persona emocionalmente saludable, es capaz de reconocer estos elementos, darles nombre, aceptarlos, integrarlos y aprovechar la energía que generan con el fin de que estos les ayuden en su día a día.

En resumen, la salud emocional está relacionada con la inteligencia emocional que, además, dota a la persona de las capacidades de reconocer, entre otras cosas, sentimientos, pensamientos y comportamientos de otras personas.

La salud física y su relación con la salud emocional

La salud física es el óptimo funcionamiento fisiológico de un organismo. Para poder tener un organismo con una buena salud física, es necesario trabajar nuestro cuerpo cuidando la alimentación, haciendo deporte o ejercicios físicos y, sobre todo, cuidando nuestra salud emocional.

Si somos capaces de convivir con nuestro mundo interior, seremos más felices en nuestro mundo exterior. Una persona que considera satisfactoria su salud emocional, se mantiene más estable y sana en lo que se refiere a salud física.

Resiliencia y salud emocional

La resiliencia, es decir, la capacidad de una persona para enfrentarse a las adversidades, es uno de los fenómenos más estudiados hoy en día en psicología. Esta habilidad proporciona herramientas personales que mejoran tanto la salud emocional como la salud física. La vulnerabilidad de una persona, contraria a la resiliencia, puede llevarle a contraer enfermedades tanto físicas como psicológicas, dañando así el mundo interno y externo del sujeto. La resiliencia, además, proporciona una visión de la vida mucho más positiva. Como consecuencia, las personas son capaces de enfrentar sus vivencias con mayor positividad.

En resumen, la salud emocional (e incluso la física) guardan gran relación con la resiliencia. Por ello, para mejorar la salud emocional, es imprescindible trabajar en contra de nuestra vulnerabilidad.

Salud emocional en la familia

La familia es uno de los entornos sociales más importante para la maduración de una persona. En nuestro entorno familiar, aprendemos a comunicarnos y a relacionarnos. Además, es el lugar donde nuestros allegados nos proporcionan un cuidado y una estimulación suficiente para que seamos capaces de desarrollar una salud psicológica adecuada.

En caso de que no se proporcione el aporte afectivo suficiente al niño o niña, su salud emocional se verá afectada. Como consecuencia, podrá sufrir trastornos psicológicos de mayor o menor gravedad, dependiendo de su vulnerabilidad-resiliencia.

Salud emocional en el trabajo

En rasgos generales, las prioridades de las empresas son la rentabilidad y la productividad de la misma. La salud emocional y física de los trabajadores son para los directivos, en la mayoría de los casos, irrelevantes. Sin embargo, los estudios demuestras que aquellos empleados cuyos niveles de salud física y emocional son positivos, tienen menor absentismo y son más eficientes, competentes y, como resultado, más productivos.

En resumen, para poder mejorar el funcionamiento de las empresas, es recomendable llevar a cabo medidas que aumenten la salud emocional de los empleados. Para ello, se debe promover la participación activa de los trabajadores, apoyar su toma de decisiones, ayudar a la conciliación de la vida laboral y personal, promover el respeto, evitar las discriminaciones, gestionar las cargas de trabajo, apoyar la formación continuada y reconocer el trabajo y las aportaciones de los trabajadores.

Salud emocional en nuestro círculo social

Nuestro círculo social está conformado por distintas agrupaciones sociales. Conocemos, a lo largo de nuestra vida, a centenares de personas que afectan, de una forma u otra, a nuestro desarrollo. Los médicos aseguran que, una buena red social, nos brinda una buena salud mental y emocional. Nuestro círculo de amistades, por ejemplo, es un lugar donde, debido a la complicidad existente, nuestra salud emocional mejora. Relajamos tensiones, disminuimos nuestra ansiedad y dejamos de lado aquellas preocupaciones que atormentan a nuestra mente. Nos encontramos en una zona de confort donde somos capaces de abrirnos emocionalmente y recibir un feedback efectivo.

Sin embargo, la importancia que damos a unas u otras personas no tiene por qué estar relacionada con el impacto que estas ejercen en nuestra salud emocional. Por ello, es necesario reconocer el trabajo indirecto e inconsciente que muchas personas han llevado a cabo en nuestra vida. Si analizamos nuestras vivencias pasadas, encontraremos a personas que, por diferentes razones, ya no están a nuestro lado y que nos han aportado experiencias imprescindibles para el buen desarrollo de nuestra salud emocional.

Salud emocional en nuestro círculo social

Salud emocional en niños y niñas

A diferencia de lo que muchas personas creen, los niños y niñas son capaces, a muy temprana edad, de desarrollar trastornos psicológicos. Estos, suelen estar relacionados con la autoestima, el autoconcepto, las relaciones sociales, etc. Si estos problemas no son detectados por sus cuidadores, pueden desencadenar problemas futuros, sobre todo en la adolescencia, relacionados, por ejemplo, con la alimentación.

Con el fin de no poner en riesgo la salud de los más pequeños, es recomendable aportarles seguridad y confianza. Han de establecerse normas con el fin de que sepan controlar sus impulsos y, además, muestren respeto hacia otros. Asimismo, es importante trabajar la autoestima, la cual les ayudará a resolver sus problemas de manera más autónoma.

Factores de riesgo para la salud emocional

Las personas con buena salud emocional, son capaces de controlan sus sentimientos de manera asertiva. Por ello, se sienten bien consigo mismos, sus relacionas personales son más satisfactorias y tienen más capacidad para enfrentarse al estrés y a las situaciones de la vida cotidiana que generan, por ejemplo, ansiedad.

Por otro lado, muchos de los problemas sociales que hoy en día nos afectan (drogadicción, violencia, terrorismo…) tienen como base una falta de salud emocional. Es decir, la salud emocional negativa en la sociedad pone en riesgo la salud de aquellas personas afectas y las de su entorno.

Los factores de riesgo de la salud emocional se ponen en marcha desde la más temprana edad. Una infancia con faltas de cuidado, de cariño y de cercanía impide que los pequeños sean capaces de poner en marcha los mecanismos cerebrales relacionados con las respuestas emocionales.

Para poder desarrollar una salud emocional satisfactoria, es necesario hacer acompañamiento emocional y crear respuestas emocionales sanas ante los acontecimientos que surgen a lo largo de nuestra vida. Esto, les proporcionará a los más pequeños las herramientas necesarias para desarrollar su propia inteligencia y salud emocional.

12 consejos para trabajar la salud emocional

Reconocer sus propias emociones

Para que una niña o niño pequeño sea capaz de reconocer sus emociones, es necesario que las conozca primero. Por ello, es imprescindible que aprenda un lenguaje que incluya expresiones emocionales y sentimentales. Así, podrá ser capaz de conocer y nombrar distintas emociones y a reconocer cuando sufren unas y otras.

Manejar sus propias emociones

Anular emociones es una práctica bastante común y muy poco saludable que llevan a cabo muchas personas. Esto se debe a que nunca se les ha enseñado a cómo manejarlas. Para poder manejar una emoción es necesario aceptarla y aprender a no dejarse influir por la misma, sobre todo en caso de que sea negativa. Debe enseñarse, además, a expresar sentimientos de forma adecuada suavizando la ira, la irritabilidad, etc. Así, podrán aprender a controlar su comportamiento.

Reconocer las emociones de los demás

A partir del primer año de vida, un bebé puede comenzar a desarrollar acciones empáticas. Por ejemplo, llorar cuando ve a un niño o niña llorar. Esto se debe a que reconoce el sentimiento y la acción que desencadena el mismo. La empatía se desarrolla en dos fases. En la primera fase (hasta los seis años), los niños y niñas desarrollan la capacidad de reaccionar emocionalmente hacia los demás. A partir de los seis años, en la segunda fase, aprenden a realizarlo de manera inconsciente.

Normas familiares

Establecer unas normas familiares claras y coherentes tiene como consecuencia un aumento de la responsabilidad. Las normas deben cambiar con el paso del tiempo, aumentando las tareas y actividades que los más pequeños deben llevar a cabo. Un aumento gradual de las responsabilidades tendrá como consecuencia un aumento gradual de la responsabilidad. Cuando un niño o niña cumple la tarea cometida, no se le debe otorgar premios. Es necesario que comprenda que la realización de la tarea es por el bien de funcionamiento del hogar y porque está dentro de una normativa cuyo fin es el de ayudarse los unos a los otros.

Tolerancia a la frustración

Cuando un niño o una niña quiere conseguir algo y no lo logra, actúa con una rabieta. Si esto no se controla, en la edad adulta podrá presentar intolerancia a la frustración. Si conseguimos retrasar de forma gradual las demandas del niño, la tolerancia aumentará. El aumento de la tolerancia a la frustración puede trabajarse a partir de los cinco años. Sin embargo, las probabilidades de éxito dependerán de lo acontecido con anterioridad: las experiencias de éxito y fracaso, las promesas realizadas, la confianza en sus cuidadores…

Capacidades sociales

Estimular las relaciones sociales es una forma efectiva de aumentar la competencia social y la capacidad de liderazgo y popularidad. Es importante impulsar el desarrollo de la comunicación y la escucha activa. Una persona con gran introversión tiene dificultades para mantener relaciones sociales. Estos casos suelen darse cuando la comunicación familiar no ha sido suficiente. Es importante trabajar las capacidades sociales desde edades muy tempranas, porque trabajarlas con personas introvertidas es mucho más complejo. De hecho, NO es recomendable exponer a personas introvertidas a situaciones donde no se encuentra a gusto. Esto podría tener consecuencias negativas.

Autoestima y el respeto

En edades tempranas, trabajar la autoestima es indispensable. Como cuidadores, es necesario que brindemos apoyo emocional. Para ello, hay que darles con frecuencia mensajes de felicitación y alegría. No podemos castigarles siempre que hacen algo mal, pero no elogiarles cuando hacen algo bien. Se ha de mostrar respeto al niño o a la niña, valorando su trabajo e interesándose por sus actividades.

Buena alimentación

Llevar una alimentación sana y equilibrada tiene como consecuencia una mejora en la salud física y emocional. No hay dietas milagro, ya que el organismo de cada persona es distinto y, por tanto, sus necesidades difieren. Sin embargo, una correcta hidratación aumenta la concentración y proporciona un mejor funcionamiento del mundo cerebral. Además, cuando el nivel de azúcar sanguíneo es bajo, puede aumentar la ansiedad. Si se quiere conseguir una mejor salud emocional y física a través de la alimentación, es imprescindible acudir a un centro de nutrición.

salud emocional y la alimentación equilibrada

Realizar actividad física

Realizar actividad física, debido a la conexión directa mente-cuerpo, tienen efectos positivos en la salud emocional. Por un lado, nos sentimos físicamente más saludables, lo que aumenta nuestra salud emocional. Crea, además, optimismo, canaliza la tensión muscular y eleva el espíritu. Además, aumenta nuestra autoestima y nuestra competitividad.

Impulsar la felicidad

Es fácil decirlo, aunque no lo es hacerlo. La felicidad es uno de los pilares fundamentales de la salud emocional. Ser feliz nos ayuda a ver la vida de forma más positiva, aumenta nuestra resiliencia y aumenta nuestras emociones positivas.

Crear una red social de apoyo

Tener gente de confianza a la cual acudir en momentos de estrés o ansiedad es muy positivo para nuestra salud emocional. Nuestro circulo de social nos podrá facilitar un apoyo que será bien recibido por nuestra parte. La carga emocional disminuirá y seremos capaces de ver con más claridad nuestra situación y las vías de actuación disponibles. En situaciones como esta, NO es recomendable dar consejos a quienes vienen en busca de ayuda. La persona es lo suficientemente autónoma como para poder realizar su propia valoración de la situación.

Ayudar a otras personas

Recibir ayuda, amor y apoyo es beneficioso para nuestra salud emocional, pero también lo es darlo. Realizar acciones sin ánimo de lucro con el objetivo de ayudar a otras personas tiene efectos positivos en nuestro organismo. Nuestra autoestima y autoconcepto aumentan cuando nos damos cuenta del gran valor humano que tenemos.

En resumen, es necesario recalcar la importancia de la salud emocional. Esta está íntimamente relacionada con la salud física y, por su puesto, con la mental. La salud emocional es un campo que puede trabajarse, sin mucho esfuerzo, desde los primeros años. Ayudar a nuestros hijos e hijas a trabajar su salud emocional va a tener como consecuencia una mejor adaptación al mundo adulto. En estas edades, ellos y ellas tendrán que seguir realizando acciones a favor de su salud emocional, pero este camino será mucho más fácil si nosotros y nosotras se lo allanamos desde pequeños.

10 consejos para superar los celos infantiles ¡Mi mamá es mía!

La llegada de un nuevo miembro en la familia es un acontecimiento emocionante para todos, en especial para el niño que va a tener un nuevo hermanito. Para prevenir y superar los inevitables celos infantiles entre ellos, Cristina Martínez de Toda, psicóloga, ha preparado esta guía de actuación para padres. 10 consejos muy útiles que te ayudarán  a contar con las estrategias necesarias para superar en familia los celos entre hermanos. ¡Ayuda a tu hijo mayor a madurar emocionalmente! 

¡Mi mamá es mía! 10 consejos para superar los celos infantiles

¿Por qué mi hijo siente celos de su hermano?

Los celos son sentimientos de envidia y resentimiento, que pueden surgir cuando el primogénito siente que su posición en la familia corre peligro, y percibe al nuevo hermanito como amenaza para conseguir el afecto de papá o mamá, que antes lo tenía para él solito.

Estos celos son una reacción completamente normal, que es necesaria para el desarrollo evolutivo del niño. Superar esta fase ayuda a los niños a madurar.

“Ayudar a los hijos a afrontar los celos, es ayudarles a desarrollar su autoestima”

La relación con un hermano es uno de los vínculos más especiales que existen en la vida, va a ser una relación única y especial. Pero para ello, se necesita un periodo de adaptación, ya que normalmente, no estamos preparados mentalmente para compartir, y mucho menos, si se trata del cariño de sus papás.

Los celos infantiles son un sentimiento perfectamente normal

Recuerda que los celos existen porque existís vosotros, papá y mamá, y simplificando, los celos no son más que rivalidad y competición por vuestro cariño y atención. Siendo parte de la ecuación, inevitablemente también sois parte de la solución.

Pero no todo va a ser negativo; piensa que cuando rivalizan por nuestro amor, están aprendiendo un montón de cosas.

“Dado que no podemos evitar estos celos, nuestra tarea como padres será la de enfocar esta rivalidad de manera que la manejen para aprender de ella”

Es muy importante que aprendamos que los celos entre hermanos no son malos. Si inconscientemente los juzgamos como negativos, estaremos transmitiendo a nuestro hijo mayor que su conducta es incorrecta.

Pedirle a un niño que no tenga celos es como prohibirle ser el mismo e involucrarse en las relaciones que le importan. Los niños menores de 7 u 8 años no disponen de la madurez necesaria para aceptar al hermanito como tal en vez de como un rival.

¿Cómo ayudo a mi hijo? 10 consejos para superar los celos infantiles

Consejo 1: Prepárale para la llegada del nuevo hermanito

Los psicólogos recomendamos que seáis vosotros mismos los que deis la noticia al pequeño. No debe ser muy pronto para que la espera no se haga muy larga. Alrededor del 4º mes es lo ideal. La mentalización y el prepararle para el nacimiento no evita los celos, pero ayudará a tu hijo a que vaya haciéndose a la idea, y no se sienta tan abrumado cuando llegue el momento de tener al nuevo bebé en casa.

Explícaselo de una manera cuidadosa y con mucho cariño, y dedícale tiempo a escucharle y responder a todas las preguntas que te va a hacer. Si tu pequeño tiene entre 4 y 6 años, es muy probable que haga muchas preguntas acerca de la reproducción, por lo que es un momento idóneo para comenzar una buena educación sexual.

También se recomienda que a partir del segundo trimestre de embarazo tu peque empiece a comunicarse con el bebé a través del ombligo. Que le cuente como ha ido su día en el cole o el último cuento que le leyó mamá es una buena manera de empezar a instaurar un vínculo de comunicación sano entre ellos.

Consejo 2: Hazle partícipe de los nuevos cambios

Explícale que es lo que va a pasar en tu cuerpo, y déjale que te vea y que te toque. Enséñale a acariciarte la tripa para darle cariño al nuevo bebé.

Permítele que te ayude a preparar la nueva habitación del bebé y que te acompañe de compras, que elija el color de la habitación, un peluche… enséñale a que sus actos y decisiones tienen mucha importancia en la vida de su hermanito.

Promueve los primeros vínculos entre ellos

Consejo 3: Mantén sus rutinas en la manera de lo posible

Cuando se aproxime el parto o cuando el bebé ya esté en casa, se hace vital que el pequeño sienta que su mundo no se desbarajusta. Si es posible, lo ideal sería que pasase esta etapa en su casa, rodeado de sus juguetes, y que sus rutinas de baños, comida, y hora de dormir no se vean afectadas. Piensa que su mundo emocional va a ser desconcertante los próximos meses, por lo que podemos ayudarle a que se sienta seguro en su rutina.

Si vas a pasar mucho tiempo en la maternidad, es importante que le llames por teléfono y le digas las ganas que tienes de ir a casa para estar con él. Aquí el papel del papá se hace imprescindible para ofrecer todo el cariño necesario al pequeño cuando su mamá no está. Cuando el bebé nazca es importante que el niño vaya al hospital a conocer a su nuevo hermanito.

Consejo 4: Habla a tu hijo mayor de “igual a igual” 

Si le hablas del bebé como si él fuese un adulto, tu hijo aprenderá a preocuparse y aceptar el rol de hermano mayor para cuidar al pequeño. Le puedes ayudar con frases como “Entiéndelo, el bebé llora mucho y te despierta por las noches porque no sabe lo que hace; tú ya eres mayor y puedes decirnos lo que necesitas”

Enséñale fotos y vídeos de cuando él era bebé para que vea que también pasó por esa etapa y le ayude a identificarse con el pequeño llorón.

También podemos animarle a que “escuche” al bebé: “Mira al pequeño Juan en su cunita, crees que puede estar queriendo el biberón? Que le hables..?”

Consejo 5: No hagas comparaciones entre tus hijos

Es muy triste oír decir a un padre, delante de los demás y delante del hijo mayor frases como “Este niño es un cielo, no da nada de guerra, no como el otro que lloraba a todas horas”

Estos comentarios afectan a la autoimagen de tu hijo primogénito, y nosotros como papás tenemos una responsabilidad muy grande con lo que decimos. Te animo que eches un vistazo a este artículo que te enseñará a utilizar tus palabras de una manera adecuada: El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta.

Evita las comparaciones entre tus hijos

Consejo 6: Valora su ayuda, que se sienta responsable de su hermanito

Es una manera estupenda de hacer que tu hijo se sienta útil e importante. Hacerle partícipe en tareas como bañar al pequeño, o cantarle canciones por la noche hará que tu hijo se sienta validado, y además querrá que se lo corrobores: “¿Verdad que te ayudo mucho con el bebé?”

En este caso los celos dan paso a una actitud de autocontrol y afecto. Esto significa que tu no ya tan pequeño está aprendiendo a compartir tu tiempo y a convivir. Manifiéstale lo mucho que valoras su ayuda.

Las “actitudes miméticas” (que el hijo mayor haga e imite las tareas que hace la madre) le ayudará a madurar rápidamente y su deseo de ser mayor eclipsará el ver al pequeño como un rival.

Consejo 7: Encuentra “vuestro momento”

Los estudios sugieren que dedicarle al hijo mayor una media de 15 minutos al día exclusivos para hacer algo los dos juntos es un factor importante a la hora de superar los celos. El niño aprende que aunque su mamá o su papá ahora está ocupado dándole de comer al bebé, luego va a tener tiempo para él. Y esta espera le reconforta y hace que no sienta ansiedad.

Es importante la calidad de estos momentos, más que la cantidad. Es bueno que salgáis de casa a dar un paseo o ir al parque juntos, sólo vosotros dos. Hazle sentir especial y único y demuéstrale que a ti te gustan esos ratos tanto o más que a él.

Consejo 8: Se tolerante con sus nuevas conductas

Ante la llegada del nuevo hermanito, pueden producirse dos casuísticas: Por un lado nuestro hijo mayor puede tener cambios de comportamiento que implican rabietas, se vuelven “contestones”, pueden mostrar agresividad con la mamá y con el bebé, y en general están mas irritados y nerviosos.

Ser tolerante no implica permitir estos comportamientos, ser tolerante significa aceptarlo como tal, y no manifestarle la frustración que os está provocando su comportamiento. Hay que demostrarle cuando le reñimos que estamos ahí y que no va perder nuestro amor.

Por otro lado, es habitual que se produzca un “retroceso” madurativo. Nuestro hijo mayor puede volver a comportamientos anteriores como chuparse el dedo, gatear, utilizar el “lenguaje bebé”, volverse a hacer pis en la cama…

Tienes que entender que aunque sea el mayor sigue siendo pequeño, y ahora os necesita más que nunca. Nosotros asumimos inconscientemente que ha crecido y por ello le exigimos que sea “un buen hermano”, que le quiera, que se comporte mejor…

Estas expectativas poco realistas impiden que el niño desarrolle ese estado por si solo porque aceleramos el proceso, por lo que el niño puede sentir mucha frustración.

Consejo 9: Celebra los logros de ambos

Cuando le reímos una gracia al pequeño, deberíamos también alabar al hermano mayor por su último logro: se ha atado muy bien los cordones, su último dibujo es muy bonito…

De esta manera conseguiremos que el niño no sienta tanta rivalidad hacia el pequeño al sentir que él también es reconocido y hace muchas cosas bien. No te canses de repetirle lo orgullosos que estáis de él.

Consejo 10: Edúcale en la solidaridad y el altruismo

Es quizá la tarea más complicada de todas. Enseñar a un hijo a compartir no es empresa fácil. Los niños deben ser educados en que los afectos no pueden ser exclusivos. Ningún hijo es el amor exclusivo de los papás, por lo que ninguno debe tener miedo a perder esa exclusividad que no existe.

Tenéis que tratar de hacer de vuestro peque una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás por el amor que recibe.

“Nadie dijo que ser papás fuese tarea fácil…”

Educar en valores ¿Cómo convertir a nuestros hijos en mejores adultos?

¿Por qué debemos educar en valores? Debemos enseñar a nuestros hijos a diferenciar lo correcto de lo incorrecto y a desarrollar su conciencia, respeto, amistad, paciencia, tolerancia, solidaridad, generosidad…. Un niño que sepa respetar a los demás, y conozca las normas de comportamiento, podrá convivir mejor, y sentirse bien en cualquier situación o ambiente.

Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Es durante la infancia, observando el modelo de sus padres y profesores, cuando aprenderán las bases de la empatía y a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. ¿Cómo transmitir valores a nuestros hijos? ¡En este artículo te lo contamos! Aprende a educar en valores de una forma divertida.

Educar en Valores

La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te invita a conocer en este artículo por qué es importante educar en valores. Descubre algunos consejos muy interesantes para practicar en casa, y los 10 mejores cortometrajes para ver en familia y educar en valores a los niños y no tan niños.

“Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Pitágoras

La importancia de educar en valores

Los valores son el timón que dirige y dota de intención  nuestra vida. Una persona sin valores está perdida, como un marinero en una tormenta, sin saber cuál es el rumbo a seguir.

Entendemos el sistema de valores de cada persona como los criterios que guían nuestra vida; y estos pueden ser valores personales, de influencia familiar y filosofía de vida, y valores universales.

La tolerancia, la convivencia, los derechos humanos, la cooperación, la libertad, el respeto, la sinceridad, la perseverancia o la honestidad son valores que nos ayudan a integrarnos en la sociedad y a hacer de ésta un mundo mejor.

Los valores personales tienen la importancia de conducir nuestras acciones. De esta manera, el ser humano nunca será tal sino poseemos una serie de valores arraigados en nuestro ser. ¡No nos diferenciaríamos de los animales!

El sistema de valores de cada persona es único y personal, y es la suma de valores adquiridos en la infancia y valores adquiridos más adelante por la experiencia. De este modo, las personas, al ir creciendo y madurando, vamos revalorizando y reestructurando nuestro sistema de valores, e intentamos adecuar nuestra conducta a ellos, obteniendo más o menos éxito. Y es que nadie dijo que ser adulto fuese fácil.

Los niños son esponjas, que absorben todo, absolutamente todo lo que dices, y sobre todo, lo que haces. Eres su ejemplo a seguir, su modelo, por lo que si tú mismo no eres coherente con tus valores y tus actos, difícilmente podrás educar a un niño en valores, para conseguir en el futuro un adulto coherente. Descubre las neuronas espejo.

  • La educación en valores corre un grave peligro cuando las personas sustituimos el tener por el ser.
  • No sirve de nada que le hables a tu hijo de la importancia de la tolerancia, si luego en el autobús evitáis ceder el asiento a una persona mayor, embarazada, o con muletas.
  • Tampoco sirve que le hables sobre el respeto, si luego conduciendo, te adelanta un coche e insultas al conductor.
Educar en valores consejos

6 Consejos para educar en valores

1- Aprende a respetar sus opiniones

Los niños, y más cuando van creciendo, pueden no compartir muchos de tus puntos de vista y opiniones. ¿Cómo educar en valores? Es un error considerar a los peques como “tábulas rasas”, en las que podemos grabar a cincel todo lo que queramos transmitirles, y que aprendan a comportarse en base a ello.

Realmente, nuestra tarea como padres y educadores es ayudarles a pensar. A determinadas edades, y más cuando son pequeños, es difícil que entiendan el concepto del bien y del mal, pero si puedes transmitirle por qué es importante respetar a los mayores. Descubre las etapas del desarrollo en niños.

2- Evita el papel del predicador

No impongas tu sistema de valores, propónselo a tus hijos. Los niños necesitan tiempo para comprender, y para pensar en aquello que hacen. Acompáñales en el camino de aprender los valores, llévalos de la mano, pero déjales su libertad. “Las personas no nacemos con una serie de valores incluidos de serie, sino que los aprendemos, aceptamos y construimos en el proceso de madurez”.

3- Se coherente en tus palabras y acciones

Los niños perciben muchas más cosas de las que apreciamos a simple vista. Y una de las cosas que notan es la incoherencia. Por ejemplo; es posible que si a tu hijo le dices que no debe decir palabrotas, se sienta confundido cuando te ve a ti hacerlo.

¿Cómo educar en valores? Tenemos que tener especial cuidado en las palabras que usamos para comunicarles ideas y valores, y sobretodo, ser responsables y coherentes con ellas.

Si quieres profundizar un poquito más sobre este tema, te invito a que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

4- Apóyate en recursos externos

Los recursos externos en la educación de valores complejos son especialmente eficaces en edades tempranas.

Cuando los conceptos o valores son muy complejos para poder ser expresados y definidos con palabras que el niño entienda, es más útil y tiene mucha más aceptación por parte del niño si nos apoyamos en recursos externos para transmitírselos.

Las fábulas, los cuentos, canciones, películas y cortometrajes pueden calarnos y llegarnos más hondo que un discurso enardecido. Y la clave es la empatía. Cuando sintonizamos con un personaje, y nos metemos en su piel, podemos llegar a entender sentimientos y actitudes complejas, más difíciles de explicar que de sentir. “A veces, una imagen vale más que mil palabras”

5- Establece claramente cuáles son las normas y dónde están los límites

No hay nada que cause mayor estrago que darle excesiva libertad a un niño que aún no puede disfrutarla. Lo primero que tiene que aprender es a respetar tu autoridad como padre. Si no te respeta a ti, o a sus hermanos, difícilmente podrá respetar a los compañeros de colegio. El niño tiene que interiorizar que sus actos tienen consecuencias, aprende algunas técnicas de modificación de la conducta. Para educar en valores hay que poner límites y marcar un equilibrio entre el “no” y el “si”. Sobreproteger a nuestros hijos para evitar frustraciones es una estrategia totalmente ineficaz.

Te invito a que leas también mi artículo Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente.

 

6- Da más importancia al ser que al tener

Dar importancia a objetivos extrínsecos y materialistas como la belleza, la riqueza, la fama… Pude llevar a los niños a sentir vacío y desesperación. Sin embargo, si les enseñamos a valorar los vínculos familiares y la amistad, será más fácil que pueda llenar sus necesidades humanas. A la hora de transmitir valores a nuestros hijos, debemos tratar de invertir en experiencias, más que en cosas.

10 cortometrajes para educar en valores

Los cuentos, fábulas y canciones, las pequeñas historias hechas cortometrajes, etc.. Son herramientas perfectas para ayudarnos a educar en valores, de una forma divertida y amena para. Descubre los 10 mejores cortometrajes para transmitir valores a tus hijos. ¡A disfrutar en familia!

1. Party Cloudy. Parcialmente nublado

Este cortometraje para educar en valores es uno de mis favoritos y a los peques les encanta. Creado por Pixar, enseña a los más pequeños el valor de la individualidad, de ser diferente, de cómo cada uno a su manera puede hacer cosas bellas. Además, resalta el papel de la lealtad incondicional en las amistades.

2. The moon. La luna

Este corto para educar en valores es especialmente bello. En él se plasma la tesitura de la elección de caminos en la vida personal, haciendo balance y cuestionándonos nuestros valores.

https://www.youtube.com/watch?v=xaibXFC-KhI

3. El vendedor de humo

Estupendo cortometraje para educar en valores y enseñarnos a ser críticos con la excesiva importancia que le damos al consumismo y a lo material. ¿Qué es más importante tener o ser?. Con este corto los peques aprenderán que las apariencias engañan, y que no es oro todo lo que reluce.

4. The birds. Los pajaritos

Este corto para enseñar en valores, premiado con un Óscar, plasma increíblemente la intolerancia. Especialmente útil si queremos ayudar a nuestro hijo a comprender este concepto y sus consecuencias.

5. Reach. Alcanzar

Un corto para educar en valores que no te puedes perder. Una oda al altruismo y la generosidad. La solidaridad es un valor que se está perdiendo, y hoy más que nunca se hace especialmente necesario transmitirlo a las nuevas generaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=OL5PVmeQApM

6. El hombre orquesta

Educar en la cooperación es esencial para formar adultos funcionales. Aprender a respetar la opinión de los demás, dejar de lado las envidias o rivalidades, son estrategias que harán más fácil la puesta en marcha de valores como la cooperación.

7. La oveja pelada

Un cortometraje estupendo para educar en valores que nos hace reflexionar acerca de la perseverancia. En la sociedad actual del aquí y ahora, nos frustra enormemente y nos genera estrés no conseguir nuestros objetivos a corto plazo. A través de este cortometraje se enseñan valores como la paciencia, la perseverancia y el esfuerzo como claves esenciales para conseguir lo que nos proponemos.

8. El puente

Divertidísimo cortometraje para educar en valores, en el que tres amigos tienen que dialogar y debatir para encontrar la mejor solución a un problema, en éste caso, cruzar el puente. El respeto a las diferentes opiniones y la tolerancia son valores que se reflejan en este corto.

https://www.youtube.com/watch?v=LAOICItn3MM

9. Mi hermanito en la luna

Es uno de los cortos para educar en valores más sensacionales que he visto. Nos acerca una enfermedad como el autismo de una manera bella y reveladora. Este cortometraje fomenta valores como el respeto a la diversidad y la inclusión social.

10. Día y noche

Un cortometraje para educar en valores que narra muchas una situación en la que muchos de nosotros nos vemos reflejados. Una amistad o una pareja en la que parecemos lo blanco y lo negro. En este corto, día y noche son amigos que tendrán que aprender a ceder para mantener algo mucho más importante que su criterio: su amistad.

https://www.youtube.com/watch?v=gXh8t6iqKhc

La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original…

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios y preguntas 😉

Calmar a los niños con el móvil o tablet ¿Qué riesgos tiene?

¿Cuántas veces hemos visto a unos padres darle el móvil o la tablet a un niño para que se calle o deje de montar un escándalo en público? ¿Eres de esos padres que les da el móvil a sus hijos a la primera de cambio? Aquí te explicamos cuáles son las consecuencias de calmar a los niños con el móvil y qué podemos hacer en su lugar.

Está claro que las nuevas tecnologías nos facilitan la vida. Tienen muchísimos usos y utilidades beneficiosas para nosotros. En las aulas cada vez se usan más las Tablets y plataformas educativas de neuroeducación como herramientas de aprendizaje. Además, se ha demostrado que el uso de la tecnología ayuda a niños autistas y con discapacidad a aprender y comunicarse.

Sin embargo, la utilización de los móviles o tables como medio para que nuestro hijo se calle y nos deje en paz no es la mejor forma de educarle.

Niños y móviles

Calmar a los niños con el móvil o tablet

A los niños les gusta la tecnología. Los estímulos novedosos, coloridos y musicales de los juegos los hacen muy atractivos para los más pequeños. Por ello, cada vez que tienen una rabieta, es tentador darles el móvil. Es sencillo y se callan al instante.

Según un estudio de la Universidad de Michigan, los padres de niños con dificultades sociales y emocionales en hogares con bajos ingresos, tienden utilizar más a menudo tecnología móvil para calmarles y mantener la paz en casa. Esto implica que los niños sigan con esas dificultades sociales y emocionales e incluso empeoren.

Según los investigadores, cuanto menos control y más frustración sientan los padres en relación al comportamiento de sus hijos, es más probable que les den los móviles para calmarles. Usan estos dispositivos como una estrategia de afrontamiento.

Otros estudios muestran que mucho tiempo de televisión puede dificultar en niños pequeños el desarrollo de la empatía, habilidades sociales y el lenguaje. Y es que estas habilidades se desarrollan jugando e interactuando con adultos y otros niños. Esto también se puede aplicar al uso excesivo de Tablets,  Smartphones y videojuegos ya que reducen, del mismo modo que la televsión, las interacciones con otros seres humanos.

Consecuencias de calmar a los niños con el móvil

¿Qué ocurre si sistemáticamente le damos al niño el teléfono móvil cada vez que llora o se enfada?

1. Estaremos premiando su comportamiento. Por tanto, será más probable que el niño utilice la rabieta como un modo para conseguir lo que quiere.

2. No aprenderá a manejar la frustación. El motivo de la rabieta seguirá ahí. El niño no aprenderá a afrontar un “No” y tampoco aprenderá como controlar sus emociones.

3. Pasará demasiado tiempo delante de la pantalla. Esto afecta a sus niveles de atención, acostumbrándolo a recibir una gran cantidad de estimulación, desmotivándose al volver al ritmo de la vida real. No estarán interactuando con otros niños de su edad y tampoco disfrutarán de tiempo de calidad con sus padres.

¿Debemos educar con o sin móviles?

¿Cómo manejar una rabieta?

Una rabieta es una reacción exagerada con gritos y lloros para conseguir algo. ¿Qué hacemos para pararla y que sea menos probable que vuelva a suceder?

  • Lo primero que hay que hacer es hacerles entender que mientras griten no podremos entender lo que nos quieren decir.
  • Dar ejemplo manteniendo la calma y no alzando la voz.
  • Hablar con ellos para gestionar la demanda. Saber qué es lo que quieren es esencial. Puede ser que tengan un malestar real o que sea un simple capricho. Si es un capricho, es importante no ceder a lo que nos piden. Si no, se acostumbrarán a tener todo lo que quieren, convirtiéndose en niños tiranos y desarrollando el Síndrome del emperador.
  • Hacerle saber que con la rabieta no conseguirá nada y que soló logrará sentirse mal.

¿Cuánto tiempo deben pasar los niños enfrente de una pantalla?

Los niños americanos pasan un total de 5 o 7 horas al día enfrente de una pantalla, ya sea televisión, ordenador, tableta o teléfono móvil. Esto le deja muy pocas horas al juego interactivo con otros niños y tiempo de calidad con sus padres.

El cerebro inmaduro de un niño es como una esponja que se adapta a la estimulación que recibe. Si un niño se acostumbra a recibir la gran cantidad de información que los teléfonos móviles permiten a una edad muy temprana, la realidad les parecerá aburrida. Sus niveles de atención disminuirán en las situaciones del mundo real, mucho más lentas que en el mundo virtual. No serán capaces de concentrarse en el colegio y rendirán mucho peor.

El uso excesivo de la tecnología, debido a las características placenteras de ella, hace a los niños muy proclives a las adicciones. Además, las pantallas y los juegos activan a los niños, dificultando y empeorando su sueño. El uso excesivo de las nuevas tecnologías también se relaciona con el aumento de la obesidad y el sedentarismo.

Entonces, ¿cuanto tiempo deben pasar delante de la pantalla? Los expertos recomiendan que los niños menores de 2 años no pasen más de 30 minutos al día. Esto se debe a que es ese el tiempo que los niños pasan normalmente jugando con un juguete. Para niños más mayores entre 1 y 2 horas es lo recomendable.

¿Cómo limitamos a los niños el uso de las pantallas?

A veces es difícil limitar el uso de la tecnología, estamos rodeados de ella. Sin embargo hay cosas que sí podemos hacer.

  • Los niños no deberían tener una televisión u ordenador en su habitación.
  • No permitir el uso de dispositivos electrónicos o ver la televisión durante las comidas.
  • No dejarle comer mientras hace uso de la tecnología, ya que las pautas alimentarias podría verse afectadas, haciendole comer más cantidad y alimentos poco saludables.
  • Sugiere actividades en familia que no impliquen tecnología, como juegos de mesa, puzles o actividad física.
  • La mejor manera de limitar el uso de la tecnología es dando ejemplo. Aplícate estas mismas normas.

Presión social en la adolescencia ¿Debo preocuparme si la conducta de mi hijo ha cambiado?

La presión social en la adolescencia no es nada fácil. ¿Cómo influyen las amistades en los jóvenes? ¿Debemos preocuparnos cuando los adolescentes cambian su forma de vestir, su forma de ser o fuman su primer cigarrillo?

Algunos adolescentes ceden a la presión y tienden a cambiar su comportamiento porque quieren ser aceptados por sus compañeros. A veces, ocurre, que acaban haciendo cosas de las que se arrepienten, solo por la necesidad de no sentirse rechazados. La presión social puede ejercer su influencia en la toma de decisiones y en sus actos. Pero no todos sus efectos son negativos también podemos encontrar algunos positivos.

La presión de grupo nos lleva a realizar actos con los que no estamos de acuerdo

¿Por qué los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo para sentirse bien acerca de quién son?

A menudo la presión del grupo nos obliga a lo largo de nuestra vida a hacer cosas y a adoptar ciertas conductas y  comportamientos que sabemos que no son buenas o que están equivocadas. En el caso de los jóvenes o adolescentes, cada vez se sienten más presionados para cometer actos como: burlarse de un compañero, romper materiales ajenos al suyo, consumir alcohol, fumar… Estas conductas pueden ocurrir debido a que el adolescente no tiene el valor para diferenciarse de sus amigos y hacerles frente.

La presión social provoca que las personas, en este caso, los jóvenes o adolescentes no sean realmente libres, y vivan en un mundo en el que tienen que cumplir ciertos estándares sociales y llevar a cabo lo que la sociedad espera de ellos.

Son diversos los experimentos y estudios lanzados para recabar información acerca de este fenómenos social.

El experimento de Asch: Influencia de la mayoría y la conformidad

El experimento de Asch, que hemos visto en el vídeo, ha sido uno de los más replicados en psicología. El experimento fue realizado en 1951.

Todos los participantes del experimento, excepto uno, eran cómplices del experimentador. El experimento consistía realmente en ver cómo ese estudiante reaccionaba frente al comportamiento de todos los demás.

El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

En el experimento, se pidió a los participantes que dijeran, según lo que ellos creían, cuál de las líneas que se les presentaba era más larga que otra. Los cómplices habían sido preparados para dar una respuesta errónea y así ver la influencia en la respuesta del otro estudiante.

¿Qué crees que paso? Pues que el experimento de Asch demostró que las personas nos “dejamos llevar” por lo que el resto del grupo diga, aún sabiendo que no es correcto.

Ahora, imagínate esto pero siendo un adolescente… parece difícil decir que no, o imponerse ante cualquier injusticia ¿verdad?.

Los adolescentes son el grupo social más afectado por este fenómeno porque, no sólo se sienten presionados por sus amistades, sino también por sus padres y profesores. Todos hemos sido adolescentes y, lo que más nos apetecía en esa época, era experimentar cosas nuevas. Sobre todo, si implicaban llevar la contraria a nuestros padres.

Un excesivo control sobre nuestros hijos adolescentes, suele provocar la reacción contraria a la que esperamos.

Los adolescentes se ven como adultos, pero actúan y piensan como niños.

Las consecuencias de la presión social en la adolescencia

La adolescencia es una fase de nuestra vida se caracteriza por un debate interno constante. Durante la adolescencia, los jóvenes, empiezan a depender, cada vez, más de sus amistades. Se vuelven permeables e influenciables:  En sus opiniones, costumbres y hábitos (fumar, beber, alcohol, tener sexo, hacer dietas excesivas, comer alimentos poco saludables….)

La presión social en la adolescencia puede ser muy poderosa y difícil de resistir.

Los adolescentes pueden sentirse presionados o influenciados a hacer algo solamente porque las otras personas del grupo lo están haciendo o digan que lo están haciendo y tan sólo el pensamiento de sentirse excluidos y solos a estas edades pesa mucho en la identidad de los jóvenes.

La presión de grupo puede llevar a que hagan cosas aparentemente superficiales como usar cierta ropa que los identifique respeto al resto de las personas o grupos hasta acciones francamente peligrosas y con consecuencias más serias como se ha comentado antes.

Pero tranquilos, la presión social también aporta o tiene su lado positivo. Los adolescentes aprenden las normas sociales de sus iguales y pueden aprender cómo encajar y comunicarse bien con lo demás si observan e imitan a otros adolescentes. También, los adolescentes seguros de sí mismos pueden actuar como modelos positivos y dar un buen ejemplo a los demás. Debemos de pensar que estar en un grupo en el que encajemos nos permite aumentar y mejorar nuestra autoestima y  además nos ayuda a prevenir que nos involucremos en comportamientos dañinos o arriesgados.

Desarrollo personal e identidad gracias al grupo

No sucumbir a la presión social en la adolescencia: La importancia de comunicación entre padres-hijos

Cómo ser uno mismo en la adolescencia, y no caer preso de la presión social es algo que depende de muchísimos factores. Ya no sólo de factores internos de la personas sino también de su entorno. Es muy importante que exista y que sea fluida la comunicación entre padres e hijos. Es bueno hablar, y que los padres sepan que actividades hacen sus hijos. Es recomendable que se mantengan conversaciones abierta, y que expongamos medios a través de los cuales podemos reducir las posibilidades de que se junte con el grupo equivocado, o adopte hábitos indeseables (como fumar o beber, acercarse a las drogas…). Hay que hablar de los riesgo que tienen ciertos hábitos y también hay que saber cuáles son los valores que queremos que nos definan.

El grupo y su influencia positiva siendo uno mismo.

En algunos casos, tropezaremos y acabaremos en el grupo menos idóneo y, tal vez nuestros familiares y nuestras amistades de toda la vida tengan que intervenir, y restringir el contacto con algunas malas influencias. Pero, lo más importante para combatir la presión social es conocerse a uno mismo y saber cuales son nuestros valores y creencias. Y sobre todo, pensar que a veces lo que el grupo diga o haga no tiene porque ser lo mejor. ¡Piensa por ti mismo!

Etapa del “NO” en niños: Aprende cómo manejar su resistencia

La etapa del “no” en niños: Cuando parece que la única respuesta que tu hijo sabe dar es siempre“no”. 

Mi hijo solo dice “no” y se niega sistemáticamente a realizar cualquier cosa que le dices. Se opone continuamente a todo, y parece que la única voluntad es desobedecer y terminar saliéndose con la suya ¿Qué le ocurre? Las rabietas se suceden a todas horas, en la comida, a la hora de vestirse, lavarse los dientes, recoger, irse a la cama, etc… ¡A veces puede decir que “no” hasta a cosas que le gustan! ¿Por qué mi hijo se ha vuelto tan cabezota? ¿Cómo debo actuar?

Edad del “no” en niños ¿Cómo superarla?

La fase del “no” suele darse en los niños y niñas entre las edades de 2 y 4 años. Muchas veces, esta fase de negación pone a prueba la paciencia de los padres más comprensivos. Si lo que antes tu hijo o hija hacía de buena gana y con una sonrisa en la cara, ahora supone berrinches y peleas; no desesperes. Las negativas constantes de tu pequeño son una fase fundamental de su maduración y desarrollo evolutivo. Su negativa se debe a que ha comenzado a tener conciencia de sí mismo como ser individual. Está aprendiendo a ser “independiente” y, cree que para reafirmarse, debe oponerse a todo lo que tu le digas.

Para que esta etapa del “no” siga su curso natural y desaparezca con el tiempo, es fundamental que comprendas a qué se debe y conozcas algunas estrategias que te ayudarán a encontrar el equilibrio. Aprende a actuar con astucia para lograr que tu  pequeño no pueda negarse a aquello que le pides.

¿Tu hijo te lleva la contraria por sistema? En este artículo Cristina Martínez de Toda, neuropsicóloga, te descubre una serie de consejos. ¡Aprende a manejar mejor la resistencia de tu pequeño!

Etapa del “NO” En niños ¿En qué consiste?

Sencillamente, tu hijo responde ¡no! porque puede. A determinada edad, en torno a los dos años o dos años y medio, los niños descubren que tienen voluntad, y su máxima es ejercerla.

Como padre, es probable que te quedes a cuadros la primera vez que tu hijo te desafía, puesto que esta conducta tiene una aparición brusca y sin motivo aparente. De repente, sin venir a cuento, tu hijo te suelta un ¡no! que te quedas mudo.

Lo bueno que tiene esta etapa es que tan pronto como llega puede irse, dando lugar a otro tipo de respuestas ya no tan rotundas como “no sé” “a lo mejor” o “puede”.

¿Por qué mi hijo me contesta a todo que no?

A partir de los 18 meses, tu hijo está aprendiendo a pensar. Esta etapa es fundamental en su desarrollo intelectual. Y aunque a esta corta edad ya tiene opiniones y voluntad propia, todavía carece de la facultad de razonar. Es tan simple como esto: Su cerebro todavía no ha desarrollado la capacidad de razonamiento de la que disponemos los adultos.

Entendiendo esta realidad, interiorizarás que tu niño no te está retando, sencillamente ejerce su voluntad sin ser consciente de cómo sus decisiones afectan a los demás. Todos los niños y niñas pasan por una etapa egocéntrica en la que priman sus sentimientos. Durante esta fase, los pequeños son incapaces de ceder.

De la misma manera de que no son conscientes de tu frustración ante su actitud, tampoco lo son ante el peligro de sus decisiones.

Tu pequeño madura, y está empezando a tomar conciencia de si mismo, comienza a sentirse autónomo y le gusta ser independiente. Esta adquisición de la capacidad de autoafirmación es, en definitiva, una búsqueda de poder. Comprender que tu hijo no te está desafiando, sino que está buscando formas de obtener el poder y salirse con la suya en sus deseos y actos, te ayudará a manejar de una manera más eficaz su resistencia.

Aprende a manejar su resistencia

Tienes que tener presente que esta etapa del “no”, forma parte del desarrollo evolutivo de tu peque, es sana y natural. Sin ella no podrían llegar a desarrollar su independencia. La clave está en armarse de paciencia y contar con alguna estrategia que pueda ayudarnos a manejar esta “edad del no”.

Para que que el pequeño supere esta fase de manera natural, es imprescindible que en casa existan unas normas y rutinas inquebrantables en las que no se va a tolerar un “¡no!”. Que las negativas formen parte de su desarrollo, no quiere decir que debamos excusar sus conductas. Tus límites evitarán que su “egocentrismo” se termine transformando en egoísmo y su “autoafirmación” en puro autoritarismo. Tal vez, te convenga conocer qué es el Síndrome del emperador, y cómo evitar criar a un pequeño tirano en tu propia casa.

Debe existir un equilibrio entre el poder de decisión que le ofreces y las normas inquebrantables que le impones. Porque, solo así podrá convertirse en un adulto feliz, autónomo y respetuoso. Toma nota de los siguientes consejos:

¿Qué puedo hacer? 8 Consejos para aprender a manejar la resistencia de tu pequeño

Consejo 1: Deja que exprese su rabia

Lo principal es que tú mantengas una situación serena, aunque es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Explícale su emoción y por qué se siente así; haz que vea que comprendes que llora desangeladamente porque no le has comprado un paquete de cromos. Entiende su rabia, pero de la manera más calmada posible le explicas que no se lo vas a comprar, por el motivo que sea.

Consejo 2: Vigila el uso de tus “noes”

Muchas veces los papás utilizamos el “no” sistemáticamente sin pararnos a pensar si es razonable lo que nuestro hijo nos está pidiendo. En algunas situaciones deberíamos replantearnos si nuestra negativa realmente le está protegiendo de un peligro, o es un acto reflejo. Quizás hace medio año ni se te ocurría dejarle tirarse solo por el tobogán. Pero, ¿y ahora? Tu hijo crece, y sus peticiones van a ir acordes a su crecimiento a medida que madure. Es bueno y necesario que aprenda y quiera hacer cosas él solo, por lo que quizá ese “no” podríamos cambiarlo por un “sí, pero papá/mamá va contigo para ayudarte si lo necesitas”.

Consejo 3: Permite el “no”

Nuestros hijos tienen derecho a decir no. Es más, deben aprender a decirlo y utilizarlo con responsabilidad si no queremos criar a un adulto sumiso y doblegado. La mejor forma de manejarlo es hacerle ver que comprendemos y respetamos su negativa, pero en este momento no podemos atender a su petición.

Decirle algo como “Entiendo que estás cansado del entrenamiento de fútbol, porque has corrido mucho. Pero ahora es el momento de bañarte. Más tarde podrás ver los dibujos

De esta manera tu peque se sentirá escuchado y comprendido, pero le muestras que la autoridad la tienes tú. Un niño que se siente respetado, respeta. Un niño que se siente escuchado, escucha.

Un niño que se siente escuchado, escucha

Consejo 4: Reorienta su conducta

En vez de pedirle tantas veces que deje de hacer algo, podemos empezar a pedirle que haga algo. Por ejemplo: “No veas tan cerca la televisión”, podemos reorientarlo a un “¿Por qué no te vienes a sentar aquí conmigo?” Lo primero es una orden, y tu hijo puede que reaccione tratando de autoafirmarse.  Lo segundo, al ser una orden encubierta disfrazada de sugerencia, no tiene una connotación tan negativa con la que tu hijo quiera rebelarse.

Consejo 5. Presta atención a sus “Sí”

Podemos reforzarles positivamente conductas diciendo por ejemplo “Cómo me gusta cuando dices sí ” Procura que estos refuerzos sean verbales o gestuales, como una sonrisa, un beso o un abrazo, y nunca materiales. Si premiamos las conductas en vez de reforzarlas, el niño puede perder de vista el objetivo primordial por la recompensa.

Elogia su conducta y tu hijo irá aprendiendo a sustituir “noes” por “síes” paulatinamente.

Consejo 6: Enséñale otras formas de responder

Uno de los motivos por los que tu peque puede decir “no” es porque todavía no conoce muchas palabras. Puedes ayudarle a mejorar su vocabulario, con juegos del tipo: Dime qué palabra puede estar entre el no y el sí. (Puede, quizás, a lo mejor…) Empléalas tú todas las veces que puedas cuando hablas con tu hijo. Recuerda que nuestros peques hacen lo que ven y nosotros somos su ejemplo de modelo. Además, enséñale a que el “no”, puede ser educado: “Lo siento pero no” “No, muchas gracias…”

Consejo 7: Ofrécele opciones para que pueda elegir

Con dos elecciones a esta edad será suficiente, y tu peque podrá desarrollar su capacidad de autoafirmación sin llevarte a ti a un ataque de nervios. Si siempre tenéis una trifulca a la hora de que se ponga el abrigo para ir a jugar al parque, prueba a decirle “¿Qué prefieres ponerte, el abrigo rojo o el azul con capucha?” De esta manera estás dejando claro de una manera asertiva que no existe la posibilidad de ir sin abrigo, sin embargo le permites a él la opción de elegir cuál de los dos prefiere.

Contar a veces funciona con los peques indecisos, como “Voy a contar hasta diez y entonces tendrás que haber elegido o elegiré yo por tí”. Lo más probable es que tu hijo te conteste en cuanto empiece la cuenta atrás.

De todos modos, procura no utilizarlo muy a menudo o corres el riesgo de que este truco pierda efectividad.

Consejo 8: Mantente firme y no pierdas la calma

Seguro que a pesar de tus titánicos esfuerzos, más de una vez no puedas evitar la rabieta de tu niño. Si esto ocurre, nunca cedas a su petición. Ten presente que un niño pequeño tiene voluntad pero no puede estar siempre ejerciéndola. De lo contrario, corremos el riesgo de criar a un pequeño delincuente en casa. Te animo a que eches un vistazo a mi artículo: El Síndrome del Emperador: Consejos para criar a un pequeño delincuente en casa.

Mantente firme y no pierdas la calma

Y ante todo interioriza el flaco favor que le haces a tu peque permitiéndole todo.

“Es demasiado confuso para un niño pequeño tener siempre la última palabra…”

 

 

¿Tu hijo no quiere comer? Qué es la neofobia alimentaria y 8 consejos para superarla

“Mamá eso no me gusta” “No quiero probarlo” “Me da asco” “Puajj no me lo pienso comer…” Cuando las pataletas y berrinches son el pan nuestro de cada día, algunos papás sentimos miedo de la posible desnutrición y podemos llegar a ceder a sus caprichos: “Por lo menos que coma algo…”

¿Te suenan estas situaciones? ¿Tu pequeño no quiere comer? En este artículo Cristina Martínez de Toda, psicóloga, te desvela qué es la neofobia alimentaria y propone una serie de consejos para enseñar a tu hijo a comer de todo. Superar esta fase es más fácil si sabes cómo ¡Desarrolla su gusto por la comida de forma sana y enriquecedora!

Neofobia alimentaria: Mi hijo no quiere comer

¿Qué es la Neofobia Alimentaria? Mi hijo no quiere comer

La neofobia alimentaria se puede definir como el rechazo a probar nuevos alimentos.

La neofobia se conoce también como la “paradoja del omnívoro” porque aunque los seres humanos necesitamos una dieta variada, somos capaces de restringirnos muchos alimentos al considerarlos una “amenaza” para nosotros. ¿Por qué ocurre esto? Porque se trata ni más ni menos de una cuestión evolutiva.

Los seres humanos desarrollamos en su momento un mecanismo de supervivencia, que nos disuadía de comer alimentos nuevos en edades tempranas por miedo a que resultaran tóxicos. Las papilas gustativas se “cierran” cuando comenzamos a andar. De ahí que nos volvamos más recelosos con la comida.

Cuando tu hijo se niega a probar algún alimento, no es que sea raro, es que sencillamente está respondiendo a su instinto.

Todos tenemos o hemos padecido neofobia a lo largo de nuestra vida, así que lo más sencillo es normalizarlo. Es habitual que no te guste algo dentro de un grupo de alimentos, por ejemplo que no te guste la manzana en concreto pero si la fruta. El problema ocurre cuando no nos gusta “ninguna fruta”. La clave en estos casos es tener paciencia.

El periodo de aparición de la neofobia suele ser alrededor de los dos años,  y se puede alargar hasta los 5-7 años. Esto desconcierta a padres que veían como sus hijos hasta entonces se comían lo que les ponían en el plato. A los dos años es cuando el niño empieza a desarrollar su identidad, y el “no” se convierte es su arma favorita como muestra de opinión propia.

Ante ese “no” en las comidas; enfadarnos, amenazarles o castigarles sólo nos provocará dolor de cabeza y tensiones en torno a la mesa, comprender que esto se trata de una etapa, y tarde o temprano pasará, resulta esencial para no forzar al niño a comer, y será muy positivo en su salud, más allá de la alimentación.

La neofobia, además, es generalizada a dos grupos de alimentos identificados por los humanos como “sospechosos”, la verdura y la fruta, siendo los colores que más rechazo nos producen el verde y el rojo.

Esto tiene una explicación científica, y es que hasta los 2-3 años no se produce la aceptación total de los sabores amargo y salado. Las papilas gustativas no están totalmente desarrolladas, y por ello cualquier alimento que se salga de su umbral de sabores aceptados lo rechazarán. Por el contrario, con alimentos dulces es muy raro que se produzca neofobia. Es por ello que la mayoría de alimentos preparados para niños contengan altas dosis de azúcar.

Así pues, en vez de enfocar las comidas como una lucha a brazo partido con nuestros hijos, es más inteligente mantener el mantra mental de “es sólo una etapa”. Eso sí, siempre y cuando no llegue a hacer asociaciones negativas de los alimentos y situaciones.

¿Qué responsabilidad tengo como padre en la neofobia de mi hijo?

Estudios demuestran que la neofobia alimentaria tiene un alto componente genético. Esto quiere decir que lo más probable es que uno o los dos progenitores presentasen en su infancia una neofobia parecida.

Por otro lado, la actitud que mostremos los padres ante los diferentes alimentos, influye de manera importante en las preferencias de los niños. La imitación, como en muchos otros factores educacionales, hará que los niños tiendan a imitar lo que ven.

Los padres debemos ser ejemplo de conductas en todos los niveles.

Por otro lado, resulta sumamente difícil incluir alimentos a partir de los dos años, en los que el niño no haya tenido previamente contacto vía intrauterina, o experiencia gustativa a partir de la leche materna.

Estos datos sugieren que las madres que llevan una dieta monótona o pobre durante el embarazo y la lactancia, pueden predisponer a sus hijos a una neofobia.

¿Cómo consigo que supere esta etapa sin que muestre rechazos por la comida en la edad adulta? A continuación te propongo una serie de consejos avalados por los psicólogos más competentes en esta área, para ayudarte en esta fase.

Mi hijo no quiere comer ¿Qué hago? 8 Consejos para superar la Neofobia Alimentaria

“La paciencia es el punto de referencia”

Consejo 1: Comer en familia

En casos de neofobia alimentaria se hace vital reforzar el aprendizaje por imitación. Si por horarios os resulta imposible desayunar, comer y cenar con vuestro hijo, intentad tener por lo menos una comida al día con él. Tenemos que crear en esa comida un ambiente de armonía, sin prisas. Tenéis que comer el alimento rechazado en familia, con naturalidad, pero sin obligar al pequeño a que lo coma.

Consejo 2: Continuidad en la presentación de la comida

Es necesario ofrecer un nuevo plato 9-10 veces antes de que un niño se atreva a probarlo, pero habitualmente los padres desistimos en 4-5 exposiciones, y lo damos por imposible.

Los estudios demuestran que los niños presentan mayor aceptación a una comida nueva tras dos o tres semanas de exposición paciente y continuada.

Esto lo podemos hacer de manera gradual, empezando por dejar la comida a la vista del niño pero sin ofrecérsela. Es importante hacerlo de manera continuada, sin prisa pero sin pausa.

Consejo 3: La comida que no le gusta, en el primer plato

El niño es cuando más hambriento está, de manera que hay más probabilidades de que lo consuma. Preséntalo junto a una comida que le guste. El aspecto de la comida, el olor y el gusto son factores clave a la hora de atrevernos a probar un plato. Currárselo un poco y hacer una presentación atractiva y divertida puede ser muy positivo.

La presentación puede ayudarte

Consejo 4: Los alimentos nuevos, de uno en uno

No le pongas para comer varias cosas que no conoce o rechaza porque el “no” que te va a decir lo van a oír hasta los vecinos. Es importante que ante un nuevo alimento el niño no se vea abrumado, de manera que lo presentaremos en pocas cantidades, de uno en uno, y de forma continuada.

Consejo 5: No le fuerces

Ante la coacción o el miedo a un castigo, es más probable que el niño aborrezca esa comida. Cuanto menor es la presión parental ejercida, mayor es la cantidad que el niño ingiere.

El niño también percibe la frustración que nos genera a nosotros que rechace la comida, por lo que puede asociar negativamente ese alimento con nuestro malestar, de manera que en las próximas comidas lo rechace más fervientemente.

Consejo 6: No negocies

No vale el típico “Si te comes las espinacas, tendrás helado de postre” al contrario, puede ser contraproducente. El niño se planteará que muy mal tiene que saber el plato para que le recompensen por comerlo

Refuérzale positivamente, elógiale por su valentía y lo bien que ha comido, pero nunca por la cantidad. Destierra los premios y las recompensas.

Consejo 7: Evita los comentarios negativos

“Mira qué bien come tu hermano…” “  Ni te molestes en servirle…no lo va a probar”

“Mi hijo es que no prueba la fruta…”

Todo lo que decimos y la manera en que la decimos afecta a la autoimagen de nuestro hijo. A través del Efecto Pigmalión, podemos mejorar los mensajes que les transmitimos.

Consejo 8: Contágiale el amor por la comida

Una buena manera de conseguir que los niños valoren y aprecien en la comida es ponerlos en contactos con el proceso que lleva ese alimento hasta que llega al plato (que sepan de donde viene, como se cocina, etc…) hasta que llega a la mesa.

Podéis ir a coger fruta de temporada con el niño, de una manera divertida y que él participe activamente.

Si rechaza la verdura, podéis jugar a plantar guisantes en un bote de yogur, de esta manera, el niño desarrollará progresivamente una actitud positiva ante las verduras.

Contágiale el amor por la comida

Otra buena forma es que os acompañe a hacer la compra, incluso permitiéndole elegir qué alimento comprar siempre dentro del mismo grupo de alimentos. Por ejemplo ¿Qué prefieres, manzana o pera? No sirve en este caso ¿manzana o yogur?

Una tarde libre cocinad algún plato que no le guste de una manera original y divertida. Será más probable que una vez puesto en la mesa se atreva a probarlo.

“Hacerle partícipe de la comida y el proceso que conlleva será un concepto clave para que desarrolle con naturalidad una relación positiva con la comida, y un deseo por la alimentación sana y variada”